La lucha por la botella vacía…

Por: Daniel Cardozo

Martes, 29 de marzo, 2005

“Si no votamos no somos libres, si no somos libres no votamos” Dr. Martin Luther King Jr.”  Yo le agregaría: “Si votamos sin garantías, solo legitimamos al dictador”

Mientras nuestra versión tropical de “Atila el Huno” hace desmanes y se dedica a vender al país cual dueño de “chivera” – en pedacitos pequeños que valen miles de millones de dólares – y los venezolanos comprometidos con la libertad y la democracia nos devanamos los sesos tratando de encontrar la manera de salir de esta situación de la mejor manera para todos, el equipo de sordomudos y ciegos que dirigen lo que aun queda de partidos políticos “opositores” se encuentran enganchados en una refriega para encontrar ellos la forma de ir a elecciones.

 

            Parece ser que estos grandes políticos o no se dan cuenta o simplemente prefieren no ver la agobiante realidad del país: desempleo, corrupción, segregación político-social, apartheid laboral, transformación de la democracia en un neo-comunismo, violencia judicial, control absolutista de los poderes públicos, persecución de la disidencia y para colmo de males lo que denomino la “subasta al mejor postor” de nuestra patria.

 

            La razón de su sordera-ceguera es una sola: la lucha por la botella vacía, botella la cual todos quieren sin saber porque razón, pues nada tiene y para nada sirve mas que para servir de “objeto del deseo”, causante de disputas y desavenencias pues aunque la tengan solo servirá para llenar su ego.

 

            Esa botella vacía que les han entregado para que se peleen es una distracción para que en lugar de ocuparse de escuchar al resto de la gente que les dice “no queremos elecciones sin garantías de transparencia y equidad” se pasen el tiempo soñando e imaginando que harán cuando la botella quede en sus manos, sin importarles que esta vacía y que una cosa así no tiene ningún uso practico sino mas bien decorativo, y es que de seguir así, servirán como “jarrones chinos vacíos” para que el dictador pueda vociferar al mundo que su ultimo fraude fue legítimamente aceptado por lo que queda de partidos.

 

            La dirigencia política parece ser que aun no ha comprendido que lo que sucede en el país es algo mas grave que una simple derrota electoral; es la consolidación de un sistema que defrauda sistemáticamente al país, que viola toda forma democrática de participación y que en definitiva esta conformando un sistema político-administrativo represivo, hegemónico y totalitarista.

 

            Pero nuestros políticos de siempre audazmente consideran que aun bajo estas condiciones podrán disputarse el poder con aquel que no solo no desea competencia sino que esta claramente dictando pautas para evitar a toda costa y por cualquier método tener contrapesos sino simplemente ceder “espacios” para tener barniz de legitimidad tal y como sucedió el año pasado, pues fue el silencio de estos dirigentes para no perder su botella vacía – gobernaciones y alcaldías –  lo que hizo que el fraude de Agosto pasado fuese legitimado.

 

            En algo si no se equivocan los partidos: los venezolanos queremos votar, deseamos elegir a los que consideramos mas aptos para representarnos, pero resulta imposible hacerlo, es mas, es un crimen contra la patria ir a votar con este arbitro, pues conociéndolos como los conocemos – a los partidos y al gobierno –, con tal de continuar en su ruta al suicidio político, aceptaran cualquier condición como hicieron para un evento de tal trascendencia como fue el RR de Agosto pasado, pues aun siguen aferrados a una botella vacía llamada “ruta electoral”, la cual ha desaparecido y es como la botella, un cascaron duro, inservible e incapaz de ofrecer ningún uso practico.

 

            Lo que han demostrado los hechos es que las elecciones en Venezuela – sean referéndum o elecciones formales – desde que el régimen eligió a sus ministros del CNE son solo un ejercicio de imaginación, una suerte de simulación política donde los ciudadanos somos actores de una opera bufa con un final esperado, pues todo finaliza “luego que canta la gorda”, o sea, después que nos restriegan en nuestra cara el fraude, pues para este régimen las únicas apelaciones o impugnaciones posibles son aquellas donde se acusan a los que los oponen.

 

            Mientras tanto, mientras nuestros políticos juegan a mantener su botella vacía, el régimen avanza, se consolida y prepara muy cuidadosamente su próximo fraude legitimador de su dictadura.

 

         Venezuela… Despierta y reacciona…

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