Por: Daniel G. Cardozo M.
“Hay que silenciarlos”, y así sucede, porque nada es mas peligroso para
un mentiroso que alguien ande por ahí con la verdad desnuda.
Debían silenciarlos, a ellos y a los que los siguen,
hay que asustarlos, hay que hacerles saber que si no acatan la orden de ser
sometidos serán castigados, había que sacarlos de circulación porque son
demasiado peligrosos: dicen la verdad y no los pudieron comprar o manipular y
la gente, los está escuchando…
La infame acusación que en contra de Patricia Poleo,
Néstor Mezerhane, Salvador Romaní (h) y el Gral.
Eugenio Añez Núñez, además de otros nombres que hasta
los momentos no han trascendido a la opinión pública es la más clara
demostración que en Venezuela vivimos en dictadura.
Que casualidad que los culpables del asesinato de Anderson – según el gobierno – sean aquellas personas que
con su postura publica y patriótica si están diciendo al pueblo la verdad de lo
que sucede y si están promulgando y proponiendo acciones para rescatar la
democracia secuestrada en manos de un tirano facineroso y un grupo de partidos
colaboracionistas que, a cuenta de buscar un poquito de poder, les importa un
comino si vivimos bajo dictadura o no.
Que casualidad que ahora se descubre que la periodista
y heroína Patricia Poleo es ahora – según el régimen – una terrorista capaz de
mandar a matar a una persona con la misma facilidad con que con su pluma ha
desnudado los horrores de esta dictadura, es que es demasiada casualidad que
sea justo ahora, cuando el movimiento del 350 verdaderamente está cogiendo
ímpetu y no solo por lo que ella hace, también por la labor de otros que no
duden serán imputados de algo.
Que casualidad que sean “terroristas” quienes mas
pruebas han presentado de la responsabilidad del régimen en el asesinato de Anderson ¿O será que no fue cierto cuando Patricia dijo que
Montesinos estaba “vivito y coleando” mientras un diputado del gobierno hasta
mostraba su certificado de defunción? ¿O no son ciertas las raíces putrefactas
de la corrupción que han penetrado todas las instancias públicas que ella
valientemente ha denunciado en su columna?
Había que callarla, y matarla era convertirla en
mártir, debían destruirla, hundirla, hacer que hasta los suyos dudasen de ella,
así que usan el método mas famoso de los dictadores, de los comunistas:
llevarla a juicio por un crimen que ellos, sus acusadores cometieron, llevarla
a ella y a los que le siguen ante un tribunal que sin duda fallara en su contra
así aparezca el verdadero asesino, porque la intención no es otra que silenciar
a quien realmente les causa daño.
La tiranía que padecemos es culpable de muchas
atrocidades, matanzas, desapariciones, sicariatos,
despilfarros, corrupción, traición a la patria, y entre sus delitos esta la
muerte del Fiscal Anderson, solo que no contaban que
existiesen personas que, buscando pistas, dieran con la verdad – Patricia Poleo
– así que nada mejor para matar a dos pájaros de un tiro que “echarle el muerto”
a los que si están socavando la “estabilidad” de la dictadura solo con su voz y
pluma, sin armas y sin bombas o tribunales comprados.
Tratarán de tapar la verdad como siempre con testigos
falsos – amenazados de muerte quizás por el mismo que dice protegerlos – con
pruebas amañadas, con mentiras y engaños.
Tratan por todos los medios de desalentarnos, de
meternos miedo, de hacer que nos sintamos derrotados metiendo en sus calabozos
a quienes han dado la cara y como dije, estaban serruchándole en serio las
patas que sostienen a este régimen mentiroso, pero no podemos darnos por
vencidos, no podemos tener miedo, se lo debemos a estos cuatro patriotas que
hoy están perseguidos por querer se libres de la tiranía de Hugo Chávez.
Hoy mas que nunca debemos estar unidos, preparados,
listos para la acción.
El tiempo de organizarse terminó, es tiempo de
aprestarnos para la lucha democrática que nos hará libres.
Ya el clarín de la patria nos llama, hagamos entonces
lo que nos corresponde, es hora de pelear, es tiempo de luchar, es el momento
de la desobediencia y la libertad.
Por ti, por ellos, por tus hijos, por Venezuela…