Hugotinto

 

Por: Daniel G. Cardozo M.

 

El vinotinto, ese color que identifica nuestro gentilicio en el exterior, el color de nuestro uniforme deportivo, a pesar de ser el color oficial de la Venezuela deportiva internacional, hace tiempo que se relaciona directamente con nuestra selección de fútbol.

 

Bueno, nuestra selección vinotinto ha sido poco menos que mancillada; ha sido convertida en parte de las comparsas oficiales, del desfile de idiotas chupamedias pasando ahora a ser en vez de nuestro orgullo, una desgracia para servir los deseos enfermizos de un dictador confeso.

 

El espectáculo privado que nuestra otrora digna selección protagonizó para los deleites del dictador y sus consortes internacionales en Italia da fe de la veracidad de mis afirmaciones cuando repito que Hugo es un dictador mas, un simple tirano, un nuevo rico que se regodea con la crema y nata de la sociedad amparado en una fortuna que no le pertenece pero de la que dispone como si fuese de el, que es un arribista sinvergüenza al que hay que derrocar a como de lugar.

 

Hace tiempo, cuando a nuestra selección la secuestró el régimen dándoles dinero y beneficios para que Hugo pudiese hacer creer al país que los éxitos hasta ese entonces cosechados por el equipo se debían a su intersección, comenté con unos amigos “ahora si es verdad que no vamos para el mundial, la vinotinto se empavó y tarde o temprano le cobraran el favorcito” y no me equivoque, pues al mundial no van y el favorcito ahora lo pagan convirtiéndose en payasos del circo privado que a costillas del dinero de todos los venezolanos el régimen se monta cada vez que le viene en gana.

 

¡Que falta de dignidad de nuestro seleccionado!, pero no menos es la falta de respeto que a los venezolanos nos propinó el por ahora reyezuelo de Venezuela llevando a nuestra selección para que “juegue para el, a puerta cerrada y en forma privada”, porque una cosa si es cierta: el dueño del “Milan” puede hacer lo que quiera con su equipo porque sencillamente es de el, pero ni Hugo es el dueño de la selección Venezolana de fútbol ni los reales que se gasta son suyos.

 

¿Por qué no asiste a los partidos como todo el mundo? Porque sencillamente para hacerlo tendría que comprar todos los abonos ya que le tiene miedo al pueblo que sabe bien no le quiere y le abuchearía pues su presencia seria no solo detestable sino también incomoda. No va porque sufre de delirios paranoicos, no va porque si el publico no es escogido por el sabe que no se le arrastrarían a los pies y es por eso que para poder ver un juego de fútbol en vivo, debe pagar para hacerlo, cerrar el estadio e inventarse un partido que ni de fogueo le servia al seleccionado.

 

Ahora, ya conocemos el carácter despótico, autoritario y despilfarrador del Hugo, lo que no sabíamos es que nuestra selección de fútbol era tan poco digna como para convertirse en los perritos falderos de un dictador demoníaco que no solo parece haber comprado su alma, sino que los ha convertido en el hazmerreír de los seleccionados internacionales.

 

Pobre vinotinto, pobre seleccionado, no solo no fue al mundial, sino que la empavaron, la compraron y ahora la usan como juguete de niño rico caprichoso…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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