El pote de humo y la unidad necesaria

Por: Daniel Cardozo

Viernes, 25 de febrero 2005

Capitulo I: Escurrir el bulto

 

 

A veces, los ciudadanos terminamos cayendo como tontos en las trampas del sistema.

 

         Generalmente los gobiernos de este país han utilizado tácticas de distracción para evitar que los ciudadanos nos enfoquemos en los verdaderos y reales problemas que nos agobian, y haciendo eso este régimen es muy hábil, pues apenas lanza una “lata de humo” todo el mundo sale corriendo a envolverse en los vapores cegadores de diatribas y discusiones que solo benefician al régimen en su intención de acallar aunque sea temporalmente los escándalos que ciertamente le afectan.

 

         Si sabemos que esas son las tácticas del sistema, si conocemos sus mañas apenas las asoman, si tenemos tantos años observando como a cada escándalo en su contra responden inventando un escándalo “mayor” para que todo el mundo no solo hable de lo que ellos quieren que se hable sino que además se creen matrices de opinión que ellos puedan manipular a su favor, entonces resulta inconcebible, inaceptable e intolerable que la opinión publica venezolana – medios y sociedad civil – caigan como incautos una y otra vez ante tan conocida estrategia.

        

Capitulo II: Lo que no hay que perder de vista

 

En Venezuela hay tres problemas básicos que no pueden ser olvidados ni relegados a planos secundarios aun a pesar de la magnitud de cualquier escándalo real o ficticio que se nos presente:

 

1. La destrucción del estado de derecho junto al rompimiento constante y reiterativo del orden constitucional por parte del régimen y los organismos jurisdiccionales encargados de servir de contrapesos obligatorios al poder “ejecutivo”, ya que en Venezuela no existe separación de poderes sino organismos con nombres rimbombantes que actúan según los caprichos y designios de la presidencia, y por ende, el poder moral, el poder ciudadano, el poder electoral, el poder legislativo, los sindicatos y los partidos políticos actuales son solo extremidades de un cuerpo llamado “Poder Ejecutivo” y no órganos independientes

 

2. La desaparición forzada de un sistema electoral imparcial e independiente – pilar fundamental de cualquier democracia – para dar paso al sistema de simulacro electoral revolucionario que actúa y actuará solo para facilitar la permanencia en el poder de los designados por el “poder ejecutivo” mediante una pantomima de ejercicio de “voluntad popular”

 

3.  La existencia de un estado forajido (cuando hablo de ESTADO hablo de todo el conjunto de instituciones, cuerpos colegiados, ciudadanos electos o designados, Presidente de la República y FAN), segregacionista, racista, no democrático, sectario, hostigador, ineficiente, impostor, corrupto,  promotor de la violencia social, racial y política cuyo único objetivo es consolidar la desaparición de toda forma de pensamiento u opinión distinta a la “oficial” e instaurarse de manera permanente en el poder

 

Capitulo III: La propuesta de acción unitaria

 

         Para contrarrestar la pérdida de enfoque en cuanto a que debe ser debatido y cuando, debemos estar conscientes de las tácticas que usa el régimen para distraernos.

 

Una vez en conocimiento pleno de sus formas y maneras, entonces viene lo que debe ser una acción unitaria y coordinada entre todos los factores de la opinión publica y los entes civiles, ciudadanos y partidistas involucrados en la consecución de la meta propuesta: el despertar de la sociedad civil y su organización política para lograr los objetivos propuestos que no son ni deben ser otros que la restitución del orden constitucional, la formación de poderes públicos independientes y la correcta e igualitaria implementación de la justicia como únicas formas de restituir un sistema democrático plural, incluyente, solidario, justo, eficiente, moral y no dependiente de las emociones ni caprichos de ningún particular.

 

Pero estas propuestas de acción unitaria incluso – y aunque suene contradictorio – no pueden ni deben ser manejadas ni dirigidas por cualquiera, pues desgraciadamente uno de nuestras mayores debilidades se encuentra en la actual dirigencia política que arrastra el peso de décadas de ineficiencia y corrupción, que posee una imagen desprestigiada y se encuentra desgastada no solo por su mala actuación sino por continuar aferrados a dogmas anacrónicos y vicios graves, pues consideran que la acción política es una manera de lograr beneficios personales y no el máximo ejercicio de la creación de ideas para el desarrollo del país y sus habitantes, y con esa dirigencia política anacrónica, desgastada, viciada, indeficiente y por demás corrupta no podemos contar ni siquiera para organizar una junta de condominio.

 

Es por eso que esta propuesta unitaria de organización política de los ciudadano para prosperar y ser útil a la patria debe ser conformada por los ciudadanos que de una manera u otra tienen no solo la voluntad sino también la capacidad moral, profesional, ideológica y política para reorganizar a las fuerzas defensoras de la verdadera democracia participativa, representativa y protagónica que ha sido suplantada por una forma de neo-comunismo barnizado de democracia, y allí es donde entran en juego los ciudadanos organizados.

 

Sin embargo, no podemos ni debemos seguir considerando que para salir adelante es necesario e imprescindible un “líder” fundamental, pues allí esta nuestro talón de Aquiles: el creer que solo siguiendo a una persona y no a las ideas desarrolladas en consenso es que restituiremos al sistema que nos ha sido confiscado y depauperado.

 

Las propuestas de acción unitaria no pueden ser concebidas como la “unidad alrededor de alguien” sino mas bien como la organización de los distintos factores sociales, ciudadanos, civiles y políticos NO VICIADOS alrededor de un plan, de una idea, de una acción unitaria que debe y tiene que salir del debate y el consenso entre personas e instituciones las cuales dejen de lado sus aspiraciones y beneficios personales para retomar el único camino que logrará unir al país: el camino del bien común, el progreso para todos y la eliminación de un sistema clasista segregacionista retrogrado y retardatario que existe actualmente y que no es mas que la continuación, reiteración y profundización del anterior sistema donde las castas políticas viciadas eran dueñas y señoras de toda forma de organización política y social.

 

Capitulo IV: La era del ciudadano

 

A pesar de estar todos observando la aparente consolidación del modelo de pensamiento unitario y segregacionista representado por las fuerzas “oficialistas” y de estas parecer demasiado fuertes e imbatibles, hay un factor con el que pocas personas han contado a la hora de tratar de buscar modelos alternativos al sistema actual y al ya caduco sistema propuesto hasta hace unos meses por los partidos tradicionales: el factor necesidad.

 

Los ciudadanos que están siendo atraídos a este nuevo polo de poder neo-comunista en su gran mayoría lo hacen por la sencilla razón de ver allá la única fuente de trabajo, ingresos, salud y de aparente bienestar y libertad aunque la verdad sea otra.

 

La gran mayoría del país sin embargo esta buscando las maneras de sobrevivir a esta conversión forzosa al sistema y de no encontrar un polo de atracción con propuestas coherentes y serias, terminaran indefectiblemente cayendo o en la indiferencia total y el egoísmo o terminarán siendo captados por el sistema.

 

Los partidos políticos tradicionales a pesar de las alianzas y reacomodos que están realizando no logran ni lograrán captar a mucha gente como para ser contrapeso de un sistema que basa su captación de adeptos en la compra de conciencias y en la creación de dependientes de la dadiva oficial, entonces, el momento de los ciudadanos conscientes, inteligentes, motivados, comprometidos con la libertad y el progreso, creativos y eficientes ha llegado.

 

La única manera de convencer y motivar es dar argumentos claros y sencillos, coherentes y factibles, y solo los ciudadanos organizados bajo las premisas expuestas en el capitulo anterior (honestidad, capacidad, etc.) podrán entonces ser lo promotores de esta nueva idea.

 

La hora de los ciudadanos ha llegado y basta solo que empecemos ponernos de acuerdo, a dejar de lado las rencillas absurdas, a limar asperezas y a consolidar una plataforma no de pensamiento unitario sino de acción unitaria para sacar adelante las ideas, para exhibir los dogmas y las ideologías que lograran contrarrestar a las de un sistema que solo promete dar prebendas pero no libertad, dignidad ni independencia, y eso debe ser lo que ofrezca esta nueva sociedad civil organizada: trabajo, dignidad, unidad, moral, eficiencia, solidaridad, patriotismo, amor al prójimo y por sobre todo justicia, libertad y democracia para todos sin exclusión.

 

La era del ciudadano es realizable si dejamos de lado todos nuestros prejuicios, si nos empeñamos en trabajar por el país y no para una parcialidad, si entendemos que la función publica es para servir y no para ser servidos, si aceptamos que los partidos políticos deben ser representantes de la sociedad y no entes de promoción de figuras, si aceptamos manejar nuestras vidas con honor, con dignidad y con pulcritud.

 

No basta con decir “Unión, unión”, no basta con consignas, no basta con llamados a la calle ni con cantos de protesta si no nos organizamos para conseguir estas metas, pero por sobre todo no basta con unidad si esta no viene acompañada de solidaridad y vocación de servicio.

 

Y la meta debe ser una sola para todos: restituir la democracia, restaurar el estado de derecho, retomar el camino de la libertad y trabajar por el progreso de todos y cada uno de los ciudadanos y habitantes de esta gran casa llamada VENEZUELA.

 

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