El decreto de Guerra a muerte
Por: Daniel G. Cardozo M.


(Bandera de Guerra a muerte)

El 15 de Junio de 1813, Bolívar, a nombre del ejército libertador emitió el llamado “Decreto de guerra a muerte”. Ese decreto, inspirado por la crueldad con la que era exterminado el pueblo venezolano por parte de los realistas y antecedido por la proclama del 8 de Junio de ese mismo año, donde Bolívar dijo “nuestro odio será implacable y la guerra será a muerte”, es la más patente expresión de la necesidad de combatir al enemigo con las mismas armas y crueldad con que el enemigo los enfrentaba.

Nosotros estamos enfrentando – al igual que los patriotas de ese entonces – una guerra sin cuartel, declarada por el cabecilla del ejercito invasor extranjero que no es otro mas que un venezolano quien ha sucumbido al enfermizo deseo del poder que desde Cuba le inculcaron aquellos quienes realmente están detrás de este proceso de colonización y ocupación tanto territorial como económica e ideológica: el gobierno comunista de Fidel Castro.

Los venezolanos enfrentamos ahora, luego de casi 200 años de habernos liberado de la corona española, una invasión extranjera más sangrienta, mas colonialista y mas fiera que cualquier forma de intento de dominación extranjera ocurrida desde que Colon puso pies en nuestro territorio.

Los venezolanos entonces nos vemos sometidos a una serie de atrocidades tan horrendas como las que causaron el decreto de 1813, pues ya el tirano confesó varias de sus artimañas sin ningún reparo y continua actuando para someter al pueblo venezolano: el causó la crisis de Abril, mandó a las FAN junto a los agentes cubanos a masacrar a la gente, crea leyes que confiscan la propiedad privada, la libertad de expresión y pensamiento, ha creado modelos de segregación ideología, crea el odio de clases y entre hermanos, desarticula a la familia, es artífice de las trampas electorales y ha violado cada articulado legal infinidad de veces, mientras el pueblo y en especial quienes no se le arrodillan son masacrados, condenados a la miseria, perseguidos y encarcelados.

Vemos con estupor como existen personas que se han aliado abierta o encubiertamente con el tirano, que siguen sus pasos, que acatan sus ordenes y que además tienen la desfachatez de creer que están defendiendo un ideal patrio cuando en realidad solo son parte de quienes progresivamente nos condenan a la esclavitud, al atraso y a la dominación extranjera.

No existe estado de derecho, los poderes públicos son dominados por el tirano y estos actúan solo en su beneficio, pero aun mantienen algunas fachadas de cierta “libertad” para sostener su engaño, queriendo hacer creer al mundo que vivimos en un estado libre cuando la realidad dista mucho de eso.

Los acontecimientos nos llevan a tener que tomar ciertas determinaciones importantes, una de estas es el desregularizar la resistencia, cambiar las estrategias e invertir los papeles: no podemos ser siendo víctimas pasivas de la ferocidad del régimen.

Es el tiempo de la lucha por la libertad, y es por eso que debemos acatar ese “Decreto de Guerra a muerte” adaptándolo a nuestra realidad y convirtiéndolo en un mandato sagrado que todo venezolano demócrata y amante de la libertad debe seguir.

Esto no es un juego ni una presunción: estamos en medio de una batalla por la libertad, de una guerra entre el castro-comunismo y la democracia, la cual ha sido traicionada por la ambición, la ignorancia, el resentimiento y la falta de valores de numerosos venezolanos quienes han sido engañados, manipulados y pasados a las filas del invasor con la falsa creencia que lo que libran es una lucha digna por la patria, sin darse cuenta que facilitan el camino a la tiranía.

Conciudadanos, debemos obrar activamente por la libertad de Venezuela. El régimen dictatorial de Hugo Chávez debe ser depuesto, la democracia restituida y el invasor comunista echado de nuestra tierra de gracia, pues nos merecemos salir del atraso, de la miseria, del olvido y retomar la senda del progreso que por culpa de tantos errores hemos extraviado, debemos ser libres a toda costa, debemos continuar en democracia, nos merecemos la oportunidad de ser felices y exitosos.

Por ultimo, les dejo los párrafos finales de ese decreto de 1813, los cuales desde mi punto de vista, resumen magistralmente una situación histórica que vista desde el presente puede resultar cruda, pero que si la extrapolamos a nuestra realidad actual, nos resultara muy similar a lo que dentro de cada uno de nosotros sentimos esta sucediendo en nuestra sufrida patria: la perfidia, el odio la ignorancia y la injusticia han dado paso para que seamos victimas de nuestras propias circunstancias.

"Y vosotros, americanos, que el error o la perfidia os ha extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables, y que sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han podido induciros a ellos.

No temáis la espada que viene a vengaros y a cortar los lazos ignominiosos con que os ligan a su suerte vuestros verdugos. Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades; el solo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos.

Esta amnistía se extiende hasta a los mismos traidores que más recientemente hayan cometido actos de felonía; y será tan religiosamente cumplida, que ninguna razón, causa, o pretexto será suficiente para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que nos deis pare excitar nuestra animadversión.

Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”

Cuartel General de Trujillo, 15 de junio de 1813.
Simón Bolívar.
Es copia.
Pedro Briceño Méndez,
Secretario

 

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