El decreto de
Guerra a muerte
Por: Daniel G. Cardozo M.

(Bandera de Guerra a muerte)
El
Nosotros estamos enfrentando – al igual que los patriotas de ese
entonces – una guerra sin cuartel, declarada por el cabecilla del ejercito
invasor extranjero que no es otro mas que un venezolano quien ha sucumbido al
enfermizo deseo del poder que desde Cuba le inculcaron aquellos quienes
realmente están detrás de este proceso de colonización y ocupación tanto
territorial como económica e ideológica: el gobierno comunista de Fidel Castro.
Los venezolanos enfrentamos ahora, luego de casi 200 años de habernos
liberado de la corona española, una invasión extranjera más sangrienta, mas colonialista y mas fiera que cualquier forma de intento
de dominación extranjera ocurrida desde que Colon puso pies en nuestro
territorio.
Los venezolanos entonces nos vemos sometidos a una serie de atrocidades
tan horrendas como las que causaron el decreto de 1813, pues ya el tirano
confesó varias de sus artimañas sin ningún reparo y continua actuando para
someter al pueblo venezolano: el causó la crisis de Abril, mandó a las FAN
junto a los agentes cubanos a masacrar a la gente, crea leyes que confiscan la propiedad
privada, la libertad de expresión y pensamiento, ha creado modelos de
segregación ideología, crea el odio de clases y entre hermanos, desarticula a
la familia, es artífice de las trampas electorales y ha violado cada articulado
legal infinidad de veces, mientras el pueblo y en especial quienes no se le
arrodillan son masacrados, condenados a la miseria, perseguidos y encarcelados.
Vemos con estupor como existen personas que se han aliado abierta o
encubiertamente con el tirano, que siguen sus pasos, que acatan sus ordenes y
que además tienen la desfachatez de creer que están defendiendo un ideal patrio
cuando en realidad solo son parte de quienes progresivamente nos condenan a la
esclavitud, al atraso y a la dominación extranjera.
No existe estado de derecho, los poderes públicos son dominados por el
tirano y estos actúan solo en su beneficio, pero aun mantienen algunas fachadas
de cierta “libertad” para sostener su engaño, queriendo hacer creer al mundo
que vivimos en un estado libre cuando la realidad dista mucho de eso.
Los acontecimientos nos llevan a tener que tomar ciertas determinaciones
importantes, una de estas es el desregularizar la
resistencia, cambiar las estrategias e invertir los papeles: no podemos ser
siendo víctimas pasivas de la ferocidad del régimen.
Es el tiempo de la lucha por la libertad, y es por eso que debemos
acatar ese “Decreto de Guerra a muerte” adaptándolo a nuestra realidad y
convirtiéndolo en un mandato sagrado que todo venezolano demócrata y amante de
la libertad debe seguir.
Esto no es un juego ni una presunción: estamos en medio de una batalla
por la libertad, de una guerra entre el castro-comunismo y la democracia, la
cual ha sido traicionada por la ambición, la ignorancia, el resentimiento y la
falta de valores de numerosos venezolanos quienes han sido engañados,
manipulados y pasados a las filas del invasor con la falsa creencia que lo que
libran es una lucha digna por la patria, sin darse cuenta que facilitan el
camino a la tiranía.
Conciudadanos, debemos obrar activamente por la libertad de Venezuela.
El régimen dictatorial de Hugo Chávez debe ser depuesto, la democracia
restituida y el invasor comunista echado de nuestra tierra de gracia, pues nos
merecemos salir del atraso, de la miseria, del olvido y retomar la senda del
progreso que por culpa de tantos errores hemos extraviado, debemos ser libres a
toda costa, debemos continuar en democracia, nos merecemos la oportunidad de
ser felices y exitosos.
Por ultimo, les dejo los párrafos finales de ese decreto de 1813, los
cuales desde mi punto de vista, resumen magistralmente una situación histórica
que vista desde el presente puede resultar cruda, pero que si la extrapolamos a
nuestra realidad actual, nos resultara muy similar a lo que dentro de cada uno
de nosotros sentimos esta sucediendo en nuestra sufrida patria: la perfidia, el
odio la ignorancia y la injusticia han dado paso para que seamos victimas de
nuestras propias circunstancias.
"Y vosotros, americanos, que el error o la perfidia os ha
extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros hermanos os
perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión
de que vosotros no podéis ser culpables, y que sólo la ceguedad e ignorancia en
que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han
podido induciros a ellos.
No temáis la espada que viene a vengaros y a cortar los lazos
ignominiosos con que os ligan a su suerte vuestros verdugos. Contad con una
inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades; el solo título de
americanos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido a
protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos.
Esta amnistía se extiende hasta a los mismos traidores que más
recientemente hayan cometido actos de felonía; y será tan religiosamente
cumplida, que ninguna razón, causa, o pretexto será suficiente para obligarnos
a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos
que nos deis pare excitar nuestra animadversión.
Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun
siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de
América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables”
Cuartel
General de Trujillo,
Simón Bolívar.
Es copia.
Pedro Briceño Méndez,
Secretario