El
Factor Confianza
por Daniel Cardozo
Jueves, 27 de enero 2005
La confianza básicamente se puede definir
como “la capacidad de creer en uno mismo y en los demás”, y es lo que crea
autoestima, cuestión que es primordial para desarrollar cualquier modelo de
interacción humana o social.
Cuando las personas carecen de confianza
en si mismos generalmente padecen de diversos problemas causados por esa falta
de autoestima que van desde la desmotivación a la depresión pues ni se sienten
conformes consigo mismas ni son capaces de creer en sus propias capacidades.
De igual forma, si una persona exterioriza
esa falta de confianza y autoestima termina perdiendo la capacidad en creer en
los demás, relegándolo a ser alguien retraído, incapaz de interactuar con los
demás o de afrontar problemas, pues termina encerrándose en si mismo ante el
constante temor de ser defraudado de atreverse a creer en alguien.
El factor confianza es entonces como dije
antes, componente principal de cualquier modelo de interacción personal o
social y es precisamente el rasgo del carácter mas duramente golpeado en un
amplio sector de la sociedad venezolana.
Un importante sector de venezolanos han
perdido la confianza en las organizaciones sociales como en las instituciones del estado, pues hemos sido
constantemente defraudados tanto por los partidos políticos, sociedades de
ciudadanos u otras formas de organización como por los individuos que han
tratado de erigirse como lideres conductores, sin embargo no todos han perdido
la confianza en los liderazgos, pues hay un sector que aun a pesar de las
evidentes contradicciones, mantiene un nivel de confianza alto en lideres
carismáticos tanto del régimen como de lo que queda de oposición.
Pero el número de personas quienes no
creen ni en unos u otros es mayor que la sumatoria de ambos sectores quienes
aun confían en alguien, lo que crea un grave problema social que debe ser
revertido pues el único beneficiario de esa grave perdida de confianza de los
ciudadanos no es otro que el sistema político que durante tantos años un sector
mayoritario de la población ha intentado combatir por medios legales motivados
principalmente en la confianza de lograr que las leyes y las instituciones
funcionasen correctamente.
Esto causa que la gran mayoría de la
población se niegue a participar en cualquier forma de acción política – desde
la simple pertenencia a alguna organización como el hecho de ir a votar – pues
simplemente se considera que no tiene ningún sentido participar ya que el
sistema controla todos los organismos jurisdiccionales encargados de velar por
el funcionamiento transparente de los modelos de opinión y participación, y lo
peor es que esa gente tiene razón: no es posible confiar en que la verdadera
voluntad sea respetada, sin embargo la contradicción a esta realidad es que hay
un numero de la población que a pesar de ser minoritaria – se demostró durante
las elecciones regionales de octubre pasado – si participará, pues ellos confían
en que su voluntad será la ganadora ya que están conscientes del juego perverso
que les permite “ganar” que a pesar de ellos ser minoría.
La posición de esa minoría y la total
contradicción en la actitud de la mayoría facilita el camino para que los
perversos y los injustos continúen dirigiendo al país, y si quienes desean
aspirar a ser los nuevos dirigentes no generan en las masas la suficiente
confianza para que estas participen, nuestro destino estará de antemano
designado a ser controlado por el resto de la vida por una minoría violenta,
corrupta y demagoga, cuestión que no solo es contraproducente sino que nunca
permitirá el progreso y el ejercicio pleno de nuestros derechos y la libertad.
Son muchas las acciones necesarias para
restituir a la población general la confianza no solo en si mismos sino en los
demás, pero no será la antigua dirigencia, esa que fracasó estrepitosamente
durante estos últimos tres años por haber esta creado falsas expectativas a la
población ni será esta nueva “dirigencia” que ha confiscado los derechos, las
instituciones y las leyes solo a su favor la que logre entusiasmar al colectivo
a participar, sino una verdadera y renovada dirigencia salida del corazón mismo
del pueblo, de sus mejores hombres y mujeres, con el compromiso de luchar por
una nueva oportunidad para alcanzar nuestras máximas aspiraciones como sociedad
la que logrará lo que parece imposible: unir a los venezolanos y darles de
nuevo la esperanza de alcanzar el éxito tan vanamente perseguido.
Lo realmente importante es que los
venezolanos estemos conscientes que el camino que nos espera de ahora en
adelante estará lleno de obstáculos, será minado con trampas y no será fácil
sortearlas, pero la tarea solo es difícil, no imposible.
La primera tarea que tenemos es restituir
un sistema electoral confiable, pero aun antes de lograr eso es imprescindible
conseguir que los ciudadanos participen, recuperen su autoestima, adquieran
suficiente confianza, crean en si mismos y de nuevo tengamos con la
participación de todo el pueblo unido tras un solo y alto ideal: ser libres,
prósperos e independientes.
Para
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Página Web: http://es.geocities.com/frentedemocratico