Democracia y Socialismo II parte: Respeto vs.
Sumisión
Por: Daniel G. Cardozo M.
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Jueves,
En la primera parte di mi visión de lo que
son los dos sistemas de organización política de la sociedad que mas polémica
levantan en Venezuela; y dependiendo de nosotros uno de ellos será derrotado…
Si
analizamos detalladamente los mensajes implícitos dentro del discurso del
neo-socialismo que ya sin pudor nos están imponiendo como sistema, encontramos
una serie de situaciones las cuales nos indican que el concepto de democracia
es apartado y sustituido por algo absolutamente diferente.
Hay
que aclarar que el sistema político venezolano durante la etapa democrática –
1958-1999 – fue en realidad una variante del socialismo tradicional denominada
social democracia, la cual solo difiere de las escuelas ortodoxas en la
aceptación del estado de bienestar capitalista pero en muchos de sus conceptos
prácticos continua siendo una aproximación hacia el pensamiento izquierdista
mas que hacia el pensamiento liberal de cómo el estado y la sociedad
interactúan.
Pero
aun a pesar de sus coincidencias y diferencias, la socialdemocracia permite el
respeto como valor fundamental para que el ciudadano acepte al sistema y que el
sistema acepte al ciudadano.
El
respeto a la ley, a la voluntad de la mayoría, a las diferencias de las
minorías, el respeto al sistema de valores sociales mayormente aceptado, así
como el respeto a las decisiones de la sociedad son los pilares que sostienen a
un sistema socialdemócrata como el que tuvimos.
Pero
la socialdemocracia, aun a pesar de ser solo una variante del socialismo, es
una doctrina ideológica que no concibe ni acepta la imposición, la
subordinación, la obediencia ciega ni tampoco la sumisión del ciudadano ante el
estado sino que mas bien exige al ser humano que disienta, que piense y que sea
contestatario ante cualquier situación que pervierta el sistema de libertades
democráticas que fundamentan esta teoría política.
El
socialismo en cambio es un sistema donde el ciudadano para a ser un individuo
colectivo que es propiedad el estado y a este le es impuesto un orden social
que le obliga a subyugarse ante el sistema o ser destruido.
Para
este neo-socialismo – acoto que lo denomino así por la aseveración de Chávez
que el esta inventando el “nuevo socialismo del siglo XXI – el individuo no
solo no es importante sino que además de ser propiedad del estado, el estado es
el mismo, y toda acción del estado debe estar circunscrita a sus designios.
El
nuevo ideario socialista de este régimen retoma antiguos conceptos ya caducos y
demostradamente inviables del marxismo, del leninismo, del maoísmo y del
sistema militarista típico de las dictaduras tanto de derecha como de izquierda;
la militarización de la sociedad civil, el estado controlador, las leyes de
desacato, la obediencia ciega a las ordenes superiores, el capitalismo de
estado, el nacionalismo y la glorificación del “líder fundamental” como único
depositario de la conciencia y los valores republicanos hacen que este invento
macabro sea un experimento de sincretismo político donde todas las acciones y
creencias basadas en la iconografía autoritaria, salvaje, militarista y
excluyente del sistema socialista soviético, cubano y chino se escondan detrás
de mascaras seudo-intelectuales que intentan ocultar la verdadera faz de lo que
se intenta mostrar: la creación de un sistema utópico imposible de realizar
sino es mediante la sumisión absoluta del ciudadano ante el sistema impuesto.
Concretamente
este sistema que se intenta imponer tiene un objetivo primordial que de ser
alcanzado, terminara de demoler todo vestigio de democracia formal y practica
del país y únicamente quedará el nombre para “fachada” de algo perversamente
autocrático, y este objetivo es la sumisión absoluta del individuo, la sociedad
y las instituciones democráticas a la voluntad del “líder”.
Si
la sociedad cae en esa aceptación conformista del sistema, habremos perdido la batalla,
pues del conformismo a la sumisión solo hay un paso, y una sociedad que se
precie de ser libre no pude ni debe aceptar sumisamente ser pisoteada, pues el
sistema que se intenta implanta para sustituir a la democracia como método de
organización política del estado y los ciudadanos busca sencillamente convertir
a la sociedad en general en propiedad del estado, a las instituciones en
apéndices del dictador y a cada uno de nosotros en simples individuos, en un
número mas, en seres sin importancia y sin relevancia, donde desaparezca todo
rastro de genialidad individual o de autosuficiencia y pasemos todos a ser
seres dependientes del estado, donde se nos dará en razón de nuestra obediencia
al amo lo que necesitemos para sobrevivir, pues cualquier cosa por encima de
eso será considerada como un exceso innecesario.
Socialismo,
en cualquiera de sus vertientes no democráticas como es esta que ahora el
régimen quiere vender como una gran panacea solo trae consigo tres cosas al
pueblo: miseria, hambre y destrucción.
Solo
una democracia bien entendida con un sistema que evite las distorsiones de los
valores sociales, morales y éticos del ciudadano podrá ser lo que evite la
decadencia de lo que queda de sistema democrático y su total desaparición, pero
para llegar a esa democracia, primero tenemos que exterminar a este sistema de
nuestra patria y retomar las banderas democráticas cueste lo que cueste.
Al
socialismo cubano, al socialismo chavista, a todo aquello que huela a comunismo
hay que desaparecerlo, exterminarlo, destruirlo, pues ya demasiados muertos ha
costado al país la aventura militarista de Chávez de los últimos años y muchos
mas le costara su nueva aventura “socialista” en los que vendrán de aceptar
calladamente ser sometidos por el tirano.
Vean
a Cuba, vean a las antiguas naciones soviéticas, vean y comparen su pasado de
tiranía con su presente de progreso dentro de sistemas democráticos.
Ya
es tiempo de dejar de pastar, ya es hora de la fiereza, solo la desobediencia y
la insurrección nos harán libres…