¿Cuáles dos izquierdas?
Por:
Daniel G. Cardozo M.
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Martes, 21 de
de junio, 2005
Izquierda es izquierda y comunismo es comunismo, eso
es así, pues no concibo personalmente que puedan existir comunistas buenos o
malos ni socialistas mas democráticos que otros tal como no se puede concebir
un terrorismo bueno y uno malo porque cualquiera de sus manifestaciones es
violenta, por ende cualquier manifestación del comunismo – llámese socialismo,
comunismo, castrismo, o del siglo XXI – es en si misma violenta, autoritaria, castradora
de las libertades individuales y se erige para constituirse como único modelo
doctrinario y de pensamiento que debe imponerse por cualquier medio y a toda
costa sobre la población que se intenta dominar.
Hablar de dos tendencias de la “izquierda” en
Venezuela y hasta en Latinoamérica es entonces hablar del “mismo negro con
diferente chachimbo” pues mientras una declama la
equidad social y la responsabilidad del estado la otra vocifera un estado que
se dice responsable de todos y todos son parte del estado haciendo que en ambas
“el estado” – o la elite que detenta el
poder – sea dueña de toda forma de producción y sea quien hegemónicamente dicta
las pautas por las cuales la sociedad se debe regir so pena de ser castigada
aun dentro de los socialismos “democráticos”, pues el concepto de
socialdemocracia por lo menos en este lado del charco es solo la fachada para
sistemas donde el totalitarismo y la oligarquía de las elites del poder
terminan siendo tentados por el poder mismo y finalmente terminan dirigiendo los
países de manera autocrática, déspota y corrupta.
En ambas concepciones de la izquierda el sentimiento
de que el estado debe ser el único vocero y director autorizado para que
conduzca la nación hacia derroteros de “prosperidad, equidad, igualdad y
libertad” es lo que hace a la izquierda social demócrata – esa que existió en Venezuela desde 1958 – vulnerable de irse aun mas hacia la “otra
izquierda”, esa que mantiene a Cuba como una cárcel territorial y que es la
misma que intenta convertir a Venezuela en una franquicia de La Habana.
Ahora, que existen esas dos tendencias de la izquierda
es innegable, sin embargo en Venezuela no puede plantearse que estas dos
existan actualmente por razones muy simples: la izquierda socialdemócrata desapareció
hace tiempo y se convirtió en una sociedad de cómplices necesarios mientras que
la “otra” – la izquierda totalitaria – renació de sus cenizas y es la que
realmente funciona como sistema ideológico de un grupo de perversos que al
igual que los de la izquierda socialdemócrata han terminado por ser un clan de cómplices
imprescindibles que a punta de discursos nacionalistas y anti-capitalistas
han calado en la medula de un pueblo que durante décadas fue convertido poco a
poco en manumiso del sistema.
Si la izquierda socialista o comunista fuese un exitoso
camino para la superación de los pueblos y el aseguramiento de su autodeterminación
e independencia entonces el terrorismo extremista hace tiempo hubiese sido la
forma ideal para que las ideas políticas se impusiesen, dejando ya absolutamente
extinta y decadente a la democracia y la participación plural e igualitaria.
El camino para la superación de los problemas sociales
no puede estar únicamente en la implantación de tendencias ideológicas y
modelos de gobierno hegemónicos, autoritarios, excluyentes y violentos donde
sea el estado el único propietario de la verdad y poseedor del destino de cada
quien; el camino deberla estar en el fomento de una sociedad de ciudadanos libres,
independientes, productivos, creativos y sobre todo responsables y la izquierda
que en Venezuela se esta imponiendo no asegura ni fomenta ese camino sino mas bien
crea cada vez mas seres dependientes de la dadiva oficial.
Entonces, podemos hablar de dos izquierdas o de la
izquierda democrática quizás en otras latitudes, pero en Venezuela la izquierda
democrática hace décadas dejó de existir para ser solo la sociedad de cómplices
que sentó las bases para que la izquierda totalitaria – que es la que realmente
existe en Venezuela – pudiese surgir, pero indefectiblemente esta terminará degenerando
en una nueva sociedad de cómplices tal y como la “otra” lo hizo, pues los que las
conforman solo tienen una motivación para promulgarse izquierdistas: poder y dinero.