¡A las calles!...

Por Daniel Cardozo

Viernes, 04 de marzo, 2005

De nuevo se hacen llamados a la protesta en las calles, y eso hay que retomarlo, hay que salir a manifestar, y yo aplaudo y apoyo a los que valientemente, desafiando los dictámenes de un sistema que solo acepta la manifestación a su favor saldrán a protestar ejerciendo su deber de hacerse ver y oír para de nuevo encender la llama que quizás será determinante en esta lucha por devolver la democracia y la libertad.

La protesta publica, la de calle, prepara a la gente para manejar los espacios donde generalmente se definen los destinos de regímenes divorciados de la realidad y absolutamente indiferentes con la ley, el derecho y el respeto a los ciudadanos como el que bajo su sombra sobrevivimos los venezolanos y hay que hacerlo pues a lo que mas temen es a que la gente deje de tenerles miedo.

La calle, la protesta, el acto sublime de disentir en público y a viva voz es un derecho inalienable del ser humano, es algo con lo que nacemos, es no un derecho sino un deber.

Protesta el recién nacido cuando tiene hambre mediante el llanto que alerta su sufrimiento, protesta el niño cuando quiere jugar y se rebela si no se lo permiten, protesta el adulto cuando ve que es menospreciado y tratado como escoria y se rebela contra el sistema mediante la manifestación publica, y por eso, porque nos tratan como escoria, porque nos persiguen, nos acosan, nos quieren humillar, porque nos quieren callar, nos quieren impedir pensar libremente, porque nos quieren segregar y apartar, porque quieren que nos arrodillemos ante una autoridad que ya ha perdido toda legitimidad debemos protestar, debemos manifestar nuestro descontento

 Nada ni nadie tiene el poder suficiente para que por medio de letras muertas o leyes dictadas por títeres, mediante la intimidación o hasta usando la fuerza de obligar a un pueblo a sufrir en silencio la agonía de ser vapuleados por los tiranos de turno, y menos aun tienen el poder para hacerle eso al pueblo venezolano,  quien fiel a su vocación democrática no puede ni debe dejarse apabullar ni mucho menos amenazar por un caudillo al que cualquier forma de expresión popular que no le alabe le causa escozor y le hace trepidar de miedo.

Entonces, a retomar las calles, de a poco, sin temor, sin timidez, pero con objetivos y metas, pues no solo esto pone en aprietos al sistema sino que da la oportunidad para que los verdaderos liderazgos naturales salgan a la luz, pues como ya tenemos la experiencia de haber sido dirigidos por lideres interesados en si mismos, sabremos diferenciar quien es quien y no nos dejaremos engañar de nuevo.

¡A las calles!, debe ser la consigna de aquí en adelante pues lo otro es simplemente entregarnos mansamente al autoritarismo.

Y no importan las voces que nos llaman a no luchar, no nos dejemos manipular por los lloriqueos de aquellos que nos dicen que perdemos el tiempo, no escuchemos las voces derrotistas, pero si oigamos la voz de la conciencia, escuchemos la verdad de las cosas sin temor de oír lo que no nos guste, seamos proactivos, audaces, decididos, arrojados, creativos y organizados pues la lucha ahora es que empieza.

¡A las calles!, y comencemos una nueva gesta esta vez con un solo objetivo: devolver la cordura y la democracia a nuestro país, recuperar la paz, dar libertad al injustamente detenido, exigir todo el peso de la ley contra el delincuente, pero por sobre todo para que Venezuela de verdad sea libre y democrática, para que todos sin excepción vivamos en armonía y en paz.

¡A las calles!, por los presos políticos, a exigir su libertad, a exigir nuestros derechos de elegir libremente, por nuestros hijos, por el futuro, por la paz y la democracia, por Venezuela…

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