Adiós a los partidos, adiós a mi partido

Octubre 31, 2005

Por: Daniel G. Cardozo M.

Arrancó la campaña. Para mi debería ser motivo de jubilo esa noticia, pero ahora es sinónimo de vergüenza.

Comentaba con una amiga cuando por primera vez fui a votar la emoción que sentía. Nadie me presionó para que me inscribiera, lo hice porque eso, mas allá que con 18 años podía entrar en discotecas o me daba el permiso de manejar, me hacia sentir adulto, una persona seria, alguien responsable que tendría en sus manos la responsabilidad de elegir a quienes nos representarían.

Mas adulto y mas emocionado me sentí cuando para esa primera oportunidad, en la casa del partido me dijeron “carajito, tu vas a ser testigo, así que preaprese e instrúyase para que cumpla con su deber”.

No dormí antes de la elección y puntualmente estuve en mi centro de votación, voté y me dispuse a realizar mi labor.

Ahora, años después y luego de mucho trabajo, sinsabores, desengaños, amigos conocidos en el fragor de la lucha, enemigos que me detestan, pero con un bagaje de recuerdos y vivencias extraordinarias, debo decir que me da vergüenza aceptar que estoy inscrito en el REP, me da dolor decir que he votado y dado legitimidad a tantos fraudes, pero mas vergüenza me da decir que estoy inscrito como candidato – suplente – a diputado por el Estado Anzoátegui, y aunque esto ultimo debería ser para mi un orgullo, lo fuese si se hubiesen logrado las condiciones mínimas de decencia: conteo manual, sin cuadernos electrónicos, auditoria previa y posterior, auditoria del REP y eliminación de EEPP (alias morochas), aun cuando el CNE, esa bazofia de institución continuase en manos del anormal psicólogo.

Si esto se lograse, si aunque fuera pudiésemos contar los votos sin traumas, pudiese seguir en la contienda, pero visto que eso tampoco será posible, prefiero retirarme a pasar como tonto útil del régimen.

Proyectando como he hecho en los últimos tiempos las acciones del régimen y sus aliados de la oposición, observo que todo aquello que antes podía ser un orgullo, una responsabilidad y hasta un deber, se ha convertido en un simple acto de teatro, ya que nadie puede hacer que confíe en la institución del voto, nadie puede hacer que yo, un ciudadano que nunca ha dejado de participar ahora lo haga, pero lo mas grave es que ahora nadie puede siquiera asomar que la voluntad verdadera del elector será respetada así vayamos masivamente a votar y lo hagamos expresando a viva voz nuestra decisión.

Reflexionando seriamente he decidido buscar las maneras para que si mi partido desea continuar en la contienda puedan sustituirme de la postulación, porque lo que soy yo, me niego a participar en semejante circo, y si no puedo hacerlo, si es imposible que se me sustituya, aun si mi compañero y yo ganamos, me negaré a ser parte de una Asamblea entregada de piernas abiertas a un dictador.

Pero no me quedare de brazos cruzados ni melancólicamente discerniendo acerca de la posibilidad de haber sido electo ya que por ser parte de un partido pequeño, sin morochas, sin dinero para campaña, se que por mas que la gente llegase a votar por mi compañero de formula y yo, nunca saldremos electos, simplemente porque ni somos parte de la oposición oficialista ni tampoco estamos dentro del “pacto” para la repartición de los cargos “de maquillaje”.

Retomaré el camino que así me cueste la cárcel, es el único que considero es el adecuado para continuar siendo digno: proclamar la desobediencia ciudadana, el derrocamiento del régimen y la disolución de esta porquería llamada “Quinta republica”.

Nuevamente retomaré el teclado, aplazaré mis planes, me entregare a la lucha, me apartaré del camino partidista y evitare toda ruta electoral hasta que seamos una nación con instituciones serias e imparciales.

Volveré a las calles, seguiré siendo crítico de los pactos secretos para mantener cargos, seguiré mordazmente atacando al régimen y cueste lo que cueste, llevaré el mensaje y la voz de la esperanza a los oprimidos, a los engañados, a los desesperanzados: que si es posible ser libres y liberar a Venezuela de esta dictadura comunista.

Hoy le digo adiós a un sueño, a una ilusión, a mi deber como político y como ciudadano, el llegar a ser diputado de la Republica, el de representar a mi estado porque es eso únicamente: un sueño imposible de concretar ante las circunstancias de inmensas desventajas e ilegalidades a que nos vemos sometidos, pero nuevamente abrazo las banderas que me han movido: las de la libertad a toda costa, el tricolor de mi patria, los estandartes de la dignidad, vuelvo a ser combatiente.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1