No podemos solo abstenernos, hay que actuar…
Por:
Daniel G. Cardozo M.
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Viernes 05 de
Agosto de 2005
Realizar una acción, la que mejor vaya de acuerdo a las convicciones de
cada quien es lo ideal cuando sentimos el deseo irresistible de expresar
nuestra opinión.
Es la acción, es la presencia lo que da
consistencia y hacen reales las expresiones legitimas
de cada persona, no obstante la inacción y la ausencia es también una forma de
protesta.
Una huelga por ejemplo puede hacerse
con presencia del trabajador en su sitio de labores siempre y cuando no realicen
su faena – huelga de brazos caídos – siendo esta una manera de protestar sin
generar la causal de abandono del trabajo pero causando la paralización del
proceso productivo.
Otra forma es el total ausentismo –
voluntario o forzado – que se genera cuando el huelguista no va a trabajar y a
su vez, los otros que aun no estando de acuerdo con la huelga se ven
imposibilitados de asistir por razones diversas se ven obligados a dejar su
sitio vacío.
Pero es la acción – activa o pasiva –
la que genera el ausentismo y da fuerza a la huelga, sin embargo estas acciones
deben estar acompañadas de otras que resalten ante la opinión pública los
motivos de la huelga y sobre todo que la gente se entere que esta ocurriendo
una protesta. Si los que protestan no lo dan a conocer – movilizaciones,
declaraciones o actos individuales – la acción corre el riesgo de pasar
desapercibida o ser manipulada a su favor por el patrono.
En este caso la huelga electoral debe
estar acompañada de manifestaciones diversas para que ni pueda manipularse el
ausentismo como al “natural” – que seguro será la excusa del CNE para justificar
la debacle que viene – ni tampoco pase desapercibida.
Los ciudadanos que no estamos de
acuerdo con votar BAJO LAS ACTUALES CONDICIONES IMPUESTAS IRRITAMENTE debemos
manifestar nuestra decisión no solo quedándonos en las casas sino con acciones
de calle que demuestren al mundo que en Venezuela no esta ocurriendo un fenómeno
“natural” de abstención sino una abstención voluntaria motivada por causas
generadas por el mismo régimen y sus oficinas de asuntos electorales.
Pero esto no debe detenerse aquí, no
puede finalizar el domingo porque estoy seguro que todos queremos elegir y
debemos LUCHAR PARA CONSEGUIR CONDICIONES DE IGUALDAD, TRANSPARENCIA Y
LEGALIDAD que permita el ejercicio efectivo del derecho a votar y elegir.
Si nos dormimos en los laureles y
esperamos a que sean los partidos que este fin de semana terminaran de
destruirse a si mismos por su falta de voluntad y blandenguería extremas sean
los que acometan las acciones necesarias, seguiremos presenciando simulacros de
elección donde la voluntad del elector desaparece y es el sistema quien decide
quien gana quedando los ciudadanos relegados al papel de tontos útiles.
La huelga electoral debe tener un fin
que vaya mas allá de demostrar la inconformidad de la ciudadanía con el actual
sistema electoral, debe ser mas que una protesta para tratar de demostrar la
ilegitimidad de las instituciones y la mentira del apoyo popular al régimen, debe
ser el punto de partida para que fundemos las bases de una unidad democrática
que canalice las inquietudes y necesidades de una población que quiere elegir
pero que no se le permite hacerlo de manera confiable.
Pero esta unidad no puede significar
seguir de nuevo ciegamente a ningún líder o partido; serán aquellas
organizaciones que actúen de acuerdo a los deseos de la mayoría y que no
negocien sus posiciones ni sus acciones con los enemigos de la democracia
quienes deben tener a su cargo la difícil tarea que viene, y los ciudadanos
debemos entonces actuar en consecuencia pues si por millones apoyamos a unos
que ni escuchaban ni actuaron como debieron, esta vez debemos ser muchos mas
los que apoyemos una causa que no es de los partidos ni de algún mezquino
dirigente sino que es la nuestra.
Entonces, piensen ¿Qué van a hacer este
domingo aparte de no votar? ¿Qué vamos a hacer a partir del lunes?
Eso se los dejo a su criterio, pero de
algo estoy seguro: no pude ser ni quedarnos en nuestras casas ni sentarnos a
esperar que los demás hagan nuestro deber patriótico, debemos ser nosotros, los
ciudadanos quienes impulsemos las soluciones que tengan que venir.