¿350 o rebelión?
Por:
Daniel G. Cardozo M.
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Jueves, 21 de
julio de 2005
Después de marchas, caminatas, bailes y
comparsas electorales, por fin parece que los ciudadanos comenzaron a entender
el significado del 350, lastima que de seguir como vamos, quizás sea muy tarde
cuando nos decidamos aplicarlo.
Digo muy tarde no porque el régimen
obtenga demasiado poder como para que pueda ser efectivo porque de hecho ya
tiene casi todo el poder en sus manos; controla hasta el Banco Central, sino
porque en ese entonces quizás la abulia y el sentido de derrotismo y entrega
haya alcanzado a la mayoría y esta no encontraría motivo alguno para
arriesgarse en una protesta de semejantes dimensiones y con un objetivo único:
la caída del tirano.
Pero el sentido de mi escrito de hoy no
es entrar en “honduras” y buscarle 5 patas al gato maquinando si la gente estará
dispuesta o no a declararse en desobediencia, ni siquiera como se implementara
o quien sucederá en la conducción del país a la bestia roja o como haremos el día
después, sino exponerles algo sencillo: existan o no los deberes constitucionales
que consagran el 333 y el 350 no puede haber excusa para no rebelarse y deponer
al Chávez y su pandilla de comunistas corruptos.
El derecho natural del ser humano de
rebelarse y execrar a un gobernante despótico, de desbancar a un sistema
contrario a los valores sagrados de la libertad es algo que no solo no necesita
excusa alguna sino que tampoco es necesario que este escrito en ninguna ley, constitución
o reglamento: basta con que la gente organizada decida que quienes dirigen al país
son ilegítimos o ejercen el poder de manera distinta a lo que significa “libertad,
democracia y justicia” para que el pueblo, soberano y dueño de su territorio se
rebele en contra del orden impuesto y desconozca a los que se hacen llamar
autoridades.
Entonces, no nos hace falta un 350 para
justificar la legalidad o constitucionalidad de la desobediencia ciudadana, no
nos hace falta que nadie interprete la ley para indicarnos hasta donde podemos
llegar ni es necesaria la aprobación de ningún ente “superior” para que nos
declaremos en rebeldía y desobediencia, solo falta que terminemos de entender
que a pesar del tiempo perdido y las esperanzas malogradas de salir “por la
buena” de esto, todavía hay salida y solo dejara de haberla el día que digamos “no
hay nada que hacer”. Ese día si de verdad estaremos perdidos.
Dejemos pues de pensar en el porque hacerlo
porque de motivos el vaso esta rebosando, dejemos de esperar que alguien
decrete la desobediencia porque esa fue decretada desde el día que nos
estafaron con un RRP, olvidémonos de tanto discurso y parafernalia acerca de
derrotar al régimen por vías electorales porque eso es una fantasía tropical de
algún trasnochado comeflor, hagamos lo que tenemos
que hacer: organizarnos y rebelarnos de una buena vez, después de derrocado el
tirano, ya veremos, pero lo primero es salir de esta pesadilla.
Solo hay una salida: derrocar al tirano
como sea y con lo que sea, lo demás mis amigos es cuento de camino…