La Higuera
Las cosas
caminan bellamente hacia la muerte
Blanca Varela
dulce cristo de voz cavernosa
apiádate: ahora estoy sola desde mi raíz
ridículamente ataviada para tu coronación
he visto todos los ocasos
y mis frutos han saboreado el dulce licor
de unos labios puros
más ahora mi aliento es amargo
y me he quedado callada
como si con mi silencio fuese a espantar el destino
silencio y soledad
todo silencio es un bullicio desesperado
con un martillo feroz he de clavarte
por este sacrificio
pequeños cristos que habitan esta tierra estéril
¿acaso en otro tiempo no acaricié vuestra ondulada melena
húmeda por el llanto de las hermanas?
delicioso delirio cuando el sol hiere mi tallo
por las mañanas
el amor ha quedado como una culpa amarga entre negros clavos
me contemplas y esperas mudo tu castigo
mis hojas caen como sucias lágrimas
estoy pálida
y me pudro
señor cristo de pupilas bizcas
tus besos me asfixian
adiós adiós
gran redentor de la infamia

Festín
envuelta entre densas neblinas
el vaho que me refleja tenuemente
tiene su verdad
yo soy todo eso
ni más ni menos:
balbuceante criatura que desaparece con la luz
frente al espejo simulo mi indiferencia de reptil
lista para engullir su festín diario de mentiras
la plateada imagen se quiebra violenta
sus inquietantes filamentos me corroen
me dejan otra vez
pálida palada mugiente