CERO
Intríngulis de los pasos detenidos. Desalabanza
del matalascallando. Prolífico estéril de la existencia
mórbida
como prolapso que me obstruye.
Metesillas/sacamuertos de la escena no comprendida. La escena
que está por ocurrir y pugna.
Neurotomías nescientes que me apartan del personaje central.
Molusco reencarnado que ya no se mueve sobre la cama
y sólo espera la inyección liberadora.
Coz en la mandíbula espirituosa.
Coz en el pecho enrejado. Lúgubre. Luxado, usado como jaula
De alimañas míticas.
Crápula de soles inexistentes porque habito sin luz este lar.
Estantigua del ser no volitivo dado de alta. Curación por lo
similar.
Curación o curetaje que no calma la hemorragia
el sangrado hemofílico.
Estoy detrás de ti intentando los ojos de tu nuca.
Observa mis decadencias.
Palpa mis bajorrelieves cómo me hundo en mis olvidos.
Lagunas mentales donde me ahogo neurasténico.
Este soy yo señores: elegíaco con mis mucílagos
brotándome por todas partes.
Arrancándome los cabellos, concusionado de todos los golpes
que me descifran.
(del libro “Por la boca, MUERTOS”)

DESAFÍOS DE MUJER
Ella viene por las noches con sus negros alfileres y desata un caos
de serpientes
Hinca frazadas y cortinas creyendo encontrarme detrás de ellas
Arremete con violencia, muerde cables y enchufes tratando de asustarme
redimirme
Y así entre las olas de una oscura percepción electrocuta
mis cabellos
Saquea mi cuerpo, reflota en mis ojos el hilacho de su imagen
Y como toda perra muerde los nervios de mi sexo
Acumulando entre sus manos la poca hierba de mi amor
Penetra también en mi ombligo con sus óxidas agujas
va trazando la acupuntura de la muerte
Mientras gotas de sangre salpican en el lienzo de su cuerpo y la noche
es carne para dos.
Ella cree ver en mis labios la puerta de su salvación
Y penetra en mí con su lengua de dos puntas jalando de mi lengua
hacia adentro
Arrastrándome por el desierto de su pecho donde sus fantasmas
esperan
Para tirar de mis miembros hasta despedazarme.
Ella me crucifica sobre la cama, corta la yugular del desenfreno
Las arterias del caos y la vena convexa del silencio
El estruendo de su llanto me pierde pero ella siempre encuentra la
llave de la locura
Coge mis cabellos y me arrastra por la noche
La luna ríe en una esquina de la casa y ella la escupe con
su saliva verdosa y transparente.
La sangre coagulada en el piso refleja vagamente su sonrisa de trapo
Su mirada eléctrica y sus dientes de animal rabioso
Pero ella en realidad es un gallinazo comiendo de su animal muerto
Picoteando con sus agujas las vísceras de su hombre
Y nada se podrá hacer hasta que alguien haya vencido
Porque dos en este mundo son muchos para dormir en una misma esquina
Ella lo sabe y sabe también que aunque yo no la ame
Siempre estaré dispuesto a la muerte de los pájaros
La extinción de la saliva, la extinción de los pelos
y el corazón.
(del libro inédito “Montaje
de los Cuerpos”)