| FRAGMENTOS
- - Llego temprano y se la paso en el cuarto de Tiziana la hija del Doctor G. escuchando “stand by me” y todo lo demás de Lenon mientras ella preparaba lo que el había llevado. Petiziana como él la llamaba no estaba nada mal, pero para Andrés tendría que haber algo mejor, eso se decía cada vez que la veía con el gillette rascando la coca contra el vidrio. Hacia ya cuatro meses que todo era igual cada vez que venia, un siquiera tirarsela era suficiente para incluirla en sus planes. - - Ella se agachó, lo tomo de la nuca, el aún no entendía, él no había cerrado los ojos y pudo ver que ella miraba hacia donde estaba su marido, aún de espaldas. Todo paso tan rápido para sus manos, que ni siquiera pudieron tocar la cintura más pequeña de Lima (como después sabría), pero su lengua si tuvo tiempo de dejarse envolver por el pedacito de carne más rico que tenía Malena, aunque aún era la señora de Olivera, pero cada vez menos. - - Nadie parecía haberse dado cuenta de nada, Malena se alejo tan pronto como había aparecido. Él se levanto y se fue al baño lo más rápido que pudo para poder ver que es lo que la, cada vez menos, señora de Olivera, le había soltado dentro de la camisa mientras lo besaba. No era nada de lo que se había imaginado, era una simple servilleta sin un teléfono, ni nada escrito en ella, sólo una servilleta donde él creyó ver manchas de maquillaje. - - Al empezar la fiesta él se las ingenio para estar al lado del Doctor G. y controlar a Tiziana que ya iba por a darle trámite a la segunda botella de vino. No se perdió de saludar en la puerta, al lado del Doctor, a cada uno de los invitados ni tampoco de quitarle los últimos gramos a la golosa de la señorita de la casa. - - Él
salió del baño y busco a Malena, la camisa la tenía
fuera del pantalón y en el puño apretaba la servilleta;
la encontró cerca de la puerta, estaba a lado de su marido.
Se paró delante de ella, le puso la mano abierta, con la
servilleta en la palma a un centímetro de sus labios (tan
ricos como ya sabía). El marido le dijo quien cree usted
que es...mientras le empujaba el brazo. Andrés vio la cara
del marido con indiferencia y luego se agacho para recoger la servilleta
del suelo. Tiziana apareció quien sabe de donde y lo jalo
de la camisa de tal manera que él giro sobre su propio cuerpo
y cayo a sus pies. Se escucho la risa nerviosa de Tiziana mientras
Malena lo ayudaba a levantarse y lo llevaba al sillon mientras le
decía al marido...querido pero si es un muchacho tan amable
como tu lo eras... |
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