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Rodolfo Olivera

REGRESO AL CLUB NUCLEAR

¿Bueno o malo? Media biblioteca para cada lado. Tema central después de Hiroshima, eje del mundo en la Guerra Fría. La cuestión nuclear bajó los niveles de tensión durante una década hasta que se hicieron evidentes dos cuestiones: la necesidad pacífica de energías alternativas dada la escasez de petróleo, y la posibilidad de adquisición en el mercado negro de armas de variada capacidad de destrucción atómica. Argentina regresa al Club. Evaluemos

Hace apenas un mes, y con bastante poca prensa para lo que en realidad significa, se anunció oficialmente la revitalización del proyecto nuclear argentino que, si no fuese por la enorme capacidad científico técnica del INVAP (ganador de licitaciones internacionales para la compra de reactores), casi hubiésemos olvidado. Alguna vez el tema se salpicó con delirantes proyectos bélicos en tiempos de insanas dictaduras que supimos conseguir. Hoy pasa por otro lado -muy lejos, por suerte-, pero igualmente debe analizarse en toda su dimensión. Por lo que significa para la ciencia, para los negocios, para el medio ambiente, para el equilibrio regional, para la imagen ante el mundo.

El nuevo proyecto implica la construcción de una cuarta central atómica, la reanudación del enriquecimiento de uranio (paralizado hace más de diez años), y eventualmente la generación de nuevos negocios. Lo de "cuarta" central tiene un condicionante previo: terminar la tercera (Atucha II), para acompañar a las dos únicas en uso hasta la fecha, Embalse (Córdoba) y Atucha I (Bs.As), generadoras del 8,2% de la electricidad total. Se mezclan las cosas. Por un lado hay una coyuntura planetaria de convencimiento acerca del horizonte visible de la Era del petróleo (máximo 25 años, en tiempos históricos es nada), con un estimado para la Argentina de 8 a 10 años. Por otra parte, el crecimiento de la economía exige un correlato en consumo energético y, al mismo tiempo, provee de mayores recursos fiscales, lo que invita a apostar en alguna de las alternativas a los hidrocarburos.

Como tercera medida, se argumenta la posibilidad de minimizar los problemas generados por la (ridícula) situación que se vive con el gas, obligados a contratos costosos de compra a Bolivia para cumplir compromisos de venta con Chile, dibujando el déficit con un programa de premios y castigos a los consumidores vernáculos. Y, por último, algo que se vincula a lo regional, y es el hecho de no perder el tren en el que se ha subido hace mucho Brasil, incentivado por algunos eventuales "socios" que le generan preocupación al establishment.

No hay que olvidar varias cosas.

Primero, que la Universidad de Sao Paulo ya preparaba físicos que investigaban sobre materia básica en 1934, y que el Centro de Investigaciones Atómicas de Guanabara es anterior a Hiroshima.

Segundo, que en la década del ´50 ya estaban canjeando material radiactivo -monazita- por trigo norteamericano.

Tercero, que marinos brasileños forman parte hace tiempo de la Comisión de Energía Atómica de la ONU.

Cuarto, que pasaron de la investigación académica a los hechos concretos con plantas en Angra do Reis (I y II), en Porto Alegre, Fortaleza, Goiania, y varias más.

Quinto, que la de Resende -con apoyo de Alemania-, es capaz de enriquecer uranio a escala industrial.

Sexto, que más de cien empresas reciben tecnología de punta para electrónica avanzada, solventes químicos, mecánica fina, metalurgia especial, óptica, medicina, etc., con programa atómico y profesionales brasileños.

Séptimo, que hay quienes miran con cariño y alientan el plan brasileño. Y, por último que también hay quienes lo observan con preocupación.

Me detengo en estos dos últimos puntos. Recientemente el Times (británico) recomendó a los EEUU que tomase "con cuidado" los pasos de Brasil en el tema nuclear. El Pentágono recogió el guante y sugirió la posible contratación de científicos pakistaníes y el supuesto interés por fabricar submarinos nucleares (sueño del ex presidente Geisel hace años). Acusaciones imprecisas, semi-oficiales, capciosas, que esconden el verdadero y doble temor: Venezuela y China.

La sola idea de que Hugo Chávez pueda verse beneficiado mediante eventuales acuerdos con Brasil, incluso canjeando una energía (petróleo) por otra (atómica), eriza la piel de los funcionarios de Washington. Y, peor aún, el nada disimulado intento de penetración chino, cuyo Consejo de Estado aprobó el desarrollo de su industria nuclear a largo plazo, como alternativa de energía limpia. De lo que surgen dos efectos inmediatos, la preocupación política (de EEUU, de India, de Japón) y el entusiasmo empresarial; Areya Group (francesa), Atom Stroy (rusa) y la Westinghouse Electric (norteamericana) ya han tanteado el negocio.

El punto es que Brasil y China ya tienen antecedentes de intercambio económico y de proyectos tecnológicos. La recientemente inaugurada represa "Tres Gargantas", en China, la más grande del mundo, contó con la participación muy activa de cuatro empresas brasileñas. Se juntan los planetas, pues Brasil necesita recursos para continuar con la financiación de su programa nuclear y China precisa materia prima para sus nuevas once plantas. Y Brasil tiene ese recurso, es el sexto país del mundo en reservas de uranio.

Por las dudas, ya fueron poniendo obstáculos "políticamente incorrectos" a los ojos de Washington. No aceptaron el ingreso ilimitado de los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), argumentando el derecho a proteger secretos tecnológicos. Brasil, en efecto, tiene un sistema de enriquecimiento de uranio 30% más barato respecto de la media del mercado. Su gobierno ha planteado -con toda razón- que se han invertido años y más de mil millones de dólares en investigación, ¿por qué habría de regalarlos? El argumento encaja con la defensa irrestricta de los derechos de patentamiento que tan enfáticamente defienden EEUU y Europa (cuando les conviene). Lula fue muy claro: "Brasil puede permitir las inspecciones. Pero en caso de que nos permitan inspeccionar las plantas de quienes nos inspeccionan". Todo un tema. ¿Argentina puede quedar retrasada también en esto? ¿Es más alto el costo que el beneficio? El debate recién empieza, si se toma conciencia. Entretanto, Rusia seguirá con su problema de residuos, India fabricando misiles para hacer volar a Pakistán (y viceversa), Irán peleándose con medio mundo, Israel negando que tiene todo lo (mucho) que tiene, Francia coqueteando con el Diablo, los EEUU imponiendo su criterio, y la ONU perdida en la niebla de su debilidad. El Club nuclear es complicado. Hay que pensar mucho al renovar el carnet.

 

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