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Como al levantarse el sol en todo su fulgor, huyen las
tinieblas y todo queda al descubierto, no hay sombra y entonces la verdad es
conocida. El alma genuina brilla con esa prueba inconfundible y la tosquedad
de mis defectos quedan expuestos sin apariencias, y entonces soy simplemente
conocida. |


















�Diana Cristina Ospina Medell�n Colombia