Misericordia
¡No te alejes del pobre Que en el frio se muere! Nadie sabe qué pesadumbre En el abismo de la noche Desconocido lo agobió. Y si algunas veces el espectro De su mirada te da asco Acércate de él, amigo mío Y alumbra con un brillo santo Las hojas secas de su camino. No hagas daño a tu alma Burlándote de sus harapos; Fíjate, vendrá un día En que pensarás en tus veranos Y te recordaras de sus ojos LLenos de tristeza y soledad Pidiéndote un poco de humanidad. Amigo mío, ¿qué es nuestra vida? Sino una gota pendiente de una rama Que se estremece y cae por el suelo Una perla que ¡ay! derrama El caliz de la flor y ya es lodo. Recuérdate siempre del tiempo Que pasa y que hace de los vivientes Sombras de muerte, cuerpos sin aliento Moviéndose sin fin por las noches. El destino no tiene favoritos Y no te salvará del olvido. Pues, no te apresures en tus pasos Menospreciando a tu hermano Porque todas las sendas de la vida Inexorablemente llevan al llanto Inmenso de la eterna despedida. Hay pero una última esperanza Que la gota peregrina al caer Su pureza pueda recobrar Y cristalina del lodo resurgir Otra vez con esplendor mirar. Deja vivir a los seres caídos, Haz que la gota se quede en la rama Ya que de su pálido temblor Brota el agua que te da vida eterna Y la sangre que hace vibrar el cor. Claudio WYE January 20, 2000