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Conducta estudiosa
(Van incluidas determinadas noticias ajenas
pero necesarias al hilo de la historia)

 
    El Iscariote propend�a al estudio bien entendido, esto es: no como ego�sta atesoramiento de cultura sino como social veh�culo de comprensi�n entre los hombres (Bakunin). Al Iscariote se le despert� el gusanillo de la sabidur�a en Le�n, antes de ser cobrador de los recibos de la luz, cuando a�n era conocido por Saturnino Cabez�n y L�pez-Monachil y trabajaba en el almac�n de vinos al por mayor de don Te�fanes Sahag�n Rebollo, jud�o converso que padec�a de hernia y gastaba m�s mala leche que un pablorromero. El Iscariote, se conoce que en un mal momento, en un momento de debilidad de los instintos, le tir� los tejos a la esposa del don Te�fanes, de soltera Inmaculada Mochos Gumiel, se�ora de muy cumplidas arrobas que se inclinaba al contacto carnal (aunque guardando las formas) y que fue quien facilit� al Iscariote su acceso a la cultura.
    El don Te�fanes Sahag�n, pensador integrista (?), agrimensor y, como se dice, industrial vin�cola, presum�a delante de su se�ora, la do�a Inmaculada, la coima del Iscariote, de tres cosas, a saber: un bello torso, un gran desprecio por la obra del poeta Zorrilla y una amistad entra�able con don C�ndido Nocedal; lo que se callaba (debemos pensar que por ignorancia) era lo de la cornamenta. La presunci�n por partida triple del don Te�fanes, no estaba del todo justificada, ya que su torso luc�a una extra�a quilla tor�cica que dio lugar a que en el pueblo le dijesen Pechopollo, y al vate vallisoletano se lo sab�a de corrido y de pe a pa (sobre todo el final de la composici�n De Murcia al Cielo, por donde dice: y hay k�bilas y tribus de las de Murcia oriundas / hoy d�a vagabundas por Fez y Tlemc�n, / que creen que no es el �ngel sino la hur� murciana / quien abrir� a sus almas las puertas del Ed�n). La teor�a de su fraterna amistad con don C�ndido, que estaba muy lejos de ser verdad, la basaba en que en cierto trance, en Almendralejo*, form� en las nutridas filas de una comisi�n cuyos componentes recibieron el tratamiento de correligionarios, de boca del pol�tico. Los hay que se conforman con menos.
    El don Te�fanes era partidario de las castas y lo �nico que lamentaba, seg�n propia confesi�n, era no ser indio para que las cosas quedaran claras desde el primer momento.
    - �Al que le toca, le toc�, amigo m�o! �No se puede ir contra los designios de la divina providencia!
    - �Pero, hombre, qu� ideas anticuadas! �Y la caridad? �Qu� me dice usted de la caridad?
    - �Yo? �Absolutamente nada! S�palo dee una vez para siempre: yo no me opongo a la caridad; a mi no me parece peligroso dar una perra gorda a un obrero, de vez en cuando. Pero lo que s� le aseguro a usted es que no se puede ir en contra de los designios de la divina providencia. �Siempre ha habido ricos y pobres! �A�n hay clases, hermano, y las habr� siempre, y al que le pique que se rasque! �Pues estar�a bueno!
    El don Te�fanes era hombre de convicciones profundas, cuernos robustos e ideas claras. Su se�ora, la do�a Inmaculada, as� se lo dec�a a sus cofrades de catequesis.
    - Mi Te�fanes es muy hombre. A veces, de tan hombre como es, hasta se pone burro. �Menudo es mi Te�fanes!
    - Ya, ya. Oiga, �y fue siempre as�?    - S�, siempre. Cuando era joven, a mi Te�fanes le com�an de la mano hasta las damas de m�s alto copete.
    - Claro. Oiga, Inmaculada, �y a qu� lllama usted copete?
    - A la pechuga, hija, a la pechuga. �AA qu� quer�a usted que se lo llamase?
    Durante la guerra del catorce, el don Te�fanes, que volv�a por el k�iser, estaba rabioso con eso de la neutralidad.
    - �Al vado o a la puente! -- sol�a excllamar --. �Estas no son m�s que maniobras mas�nicas para echar agua en el noble y a�ejo vino de la raza! �Nuestro deber es tomar partido por el viril teut�n en contra del feble y decadente galo!
    - �Y si al viril teut�n le acaban dandoo para el pelo?
    - �Eso no pasar� nunca! �La hueste pruusiana recorrer� el mundo en triunfo!
    - �Pues estamos listos!
  ;  - �Qu� dice usted?
   p; - No, nada..., estaba pensando que ten��a que recoger al nene, a la salida de la escuela... los camiones pasan como desalmados... �Je, je...! �Pobres criaturitas!
    Don Te�fanes Sahag�n disfrutaba una sobrina muy culta, la Lolita Murillo, alias Ratona Tr�pili Salmonete (apodo m�s bien largo pero del que no se puede culpar a nadie), que tuvo sus m�s y sus menos, en el terreno espiritual, claro, con el virtuoso c�libe Filoromo del Pijo y L�pez-Pijo, comentarista de Petrarca, y en el otro terreno, en el del magreo y el cohabiten, con el Iscariote Recl�s (entre otros varios de menor relieve). La Murillo cantaba zarzuelas, jugaba al mus y, a veces, hasta colaboraba en los peri�dicos con art�culos sobre la literatura y el arte en sus relaciones con la moral; el Iscariote, aunque guardaba silencio, se sent�a muy orgulloso de ella. La Murillo, de joven y teticantana, hab�a sido muy t�mida y recoleta, pero ahora, se conoce que con la experiencia y el tejemaneje, se ense�aba tetibrocha, locuaz y extrovertida, la mar de extrovertida, que es como dicen los psiquiatras, hablando por lo fino, a las cachondas. Don Te�fanes Sahag�n (no falta quien sospeche que inducido por don Liberato Guadaira y Arcabell, el vizconde) llam� un d�a a cap�tulo al Filoromo, y fue y le dijo, dice:
    - Oiga usted, c�libe de la mierda: o deeja usted en paz a mi sobrina o le parto la boca. �Como hay Dios, que le parto la boca! A mi sobrina, nada de meterle viento en la cabeza ni otras cosas en otros lados, �se entera?
    - S�, se�or, s� que me entero.
 p;   - Pues eso.
    Don Te�fanes, despu�s de su esfuerzo dial�ctico, se refugi� en la lectura del bello op�sculo titulado Defensa del Presb�tero don Wenceslao Balaguer, procesado por la masoner�a, obra debida al numen de don Ram�n Nocedal, hijo del don C�ndido y sobrino del actor Juli�n Romea. Don Te�fanes, antes de sentarse a leer convoc� a sus deudos y allegados al objeto de hacerles part�cipes de su decisi�n.
    - Deseo serenar mi esp�ritu con la filoosof�a.
    - Claro, claro, nos percatamos -- exclaam� su yerno Luisito Santos Moclinejo erigi�ndose en portavoz de la familia --, es lo m�s natural, lo m�s natural.
    Este Luisito Santos, a quien tambi�n dec�an Ni�o de los Caparroses, substituy� al c�libe Filoromo en el aprecio de la Lolita, dama que gan� en el cambio, digamos, corp�reo o fornicario, porque el sucesor del c�libe era, a todas luces, menos introvertido, que es como nombran los psiquiatras, hablando por lo culto, a los maricones. Si el don Te�fanes, el suegro del Luisito, llega a descubrir que a su hija Tecla la enga�aba el marido (y para colmo, con su sobrina la Ratona Tr�pili Salmonete), lo m�s probable es que lo hubiera capado a fuego lento. Gracias a Dios, no lleg� a descubrir la infidelidad. El Iscariote, desde el cese del Filoromo y el alta del Ni�o de los Caparroses en el afecto de la Luisita, qued� un poco en precario y racionado de sus caricias, situaci�n que motiv� el que se refugiase, con energ�as redobladas, en la vetusta do�a Inmaculada Mochos de Sahag�n.
    - M�s vale malo conocido que bueno por conocer, �verdad usted?
    - �Y tan verdad, hijo, y tan verdad!    Don Liberato Guadaira, el tutor de la Lolita, escribi� en su juventud un libro de versos titulado Viaje de recreo en pos de las nueve musas o soliloquios de un amante de las bellas artes, que mereci� los honores de llevar un pr�logo de don Trif�n Rozuelas, can�nigo de la catedral de Coria, y un ep�logo de don Severiano Carchelina Padules, redactor jefe de la Gaceta de Madrid. Al Iscariote, los versos del don Liberato le parecieron muy hermosos y aleccionadores y, ya en la cuesta abajo de la letra impresa (que todos sabemos cu�n venenosa puede ser), se enfrasc� tanto en su lectura que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los d�as de turbio en turbio, y as� del poco dormir y del mucho leer se le sec� el cerebro de manera que vino a perder el juicio. �Toma del frasco, Carrasco, que del bote se ha acabao!
    Las etapas de la culturizaci�n del Iscariote fueron varias: poes�a (desde don Liberato hasta Gabriel y Gal�n, el vate de El embargo y del Himno al trabajo, que era muy social y avanzado), geograf�a (empezando por el F.T.D. y terminando en los hermanos El�seo y On�simo Recl�s), historia (en sus varias tendencias y perspectivas, f�sica (la botella equilibrista, el tap�n viajero, la moneda giratoria, la bombilla bar�metro, los torbellinos anulares, la campana del buzo, el papel que cae, la serpiente animada, el p�jaro enjaulado, azufre y clorato pot�sico, el gas sulfuroso, el paso de un hombre a trav�s de una tarjeta de visita), filosof�a (Balmes, Nocedal, Nietzsche, Schopenhauer), etc. Do�a Inmaculada un d�a que estaban follando y venga a follar entre los pellejos de vino, se le qued� mirando con los ojos tristes.
    - A m� me parece, Satur, que ya no es ccomo antes.
    El Iscariote era de natural respetuoso y, a pesar de las relaciones �ntimas, nunca se hab�a atrevido a tutearla ni a apearle el tratamiento.
    - No se�orita, �por qu� lo dice?
&nbbsp;   - No s�. �Quiz� sean man�as! Pero lo nuestro ha terminado, Satur, �bien lo veo! �Ya no es como antes!
    El Iscariote, que estaba un poco harto de las maceradas, fungosas y demasiado sabidas y resobadas carnes de la do�a Inmaculada, vio el cielo abierto y aprovech� la ocasi�n.
    - Lo que usted guste, se�orita.
&nbssp;   Despu�s fue cuando se busc� el empleo de cobrador de recibos de la luz.

 

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* Caser�o del ayuntamiento de Benal�a de las Villas, partido judicial de Iznalloz, provincia de Granada. El Almendralejo importante es el badajoce�o, con m�s de veinte mil habitantes, dos casinos, un teatro, tres o cuatro cines, dos conventos de monjas y uno de frailes, cinco farmacias, etc. Don Liberato Guadaira y Arcabell, vizconde del Pilar de Jarav�a, capit�n honorario de carabineros, y tutor de la Lolita Murillo, la sobrina del don Te�fanes, moza talluda que no le dio m�s que quebraderos de cabeza, era del Almendralejo de verdad, del Almendralejo de Badajoz (que tiene m�s de veinte mil habitantes, dos casinos, un teatro, tres o cuatro cines, dos conventos de monjas y uno de frailes, cinco farmacias, etc.).

 

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