Bajar de frecuencia, bloqueo de circulación, o simplemente “subirse el muerto”. Casos sobran, explicaciones faltan.

No es difícil quedarse atrapado en un sueño. Lo digo porque ya ha ocurrido. Esto es completamente real, dejando atrás todo lo que había dicho anteriormente sobre la fantasía. Quedarse dentro de un sueño es siempre un sentimiento agridulce, pues primeramente uno se ve seducido por el sentimiento que baja desde la cabeza y se extiende por todo el cuerpo. Esto es cuando se dice que uno "baja de frecuencia". Se desconoce si al quedarse uno atrapado dentro del sueño está consciente o está literalmente en el sueño. Quizá si estemos despiertos, pues al volvernos prisioneros en el sueño advertimos y observamos el medio que nos rodea tal como es en la vida real. Voy a poneros un ejemplo: el soñador se encuentra acostado en una cama, y mientras está atrapado en el sueño, el soñador puede verse en esa misma cama, o cualquier otro lugar donde se encuentre dormido. Esto es el que hace pensar que el soñador está consciente en el momento de ser prisionero de su propio sueño. Pero hace falta el describir cómo y qué es lo que ocurre cuando uno queda atrapado en un sueño; quizá Vd. haya quedado dentro alguna vez y no haya sido capaz de descubrir qué fue lo que en ese momento ocurrió.

Las "normas" que se siguen cuando queda uno dentro del sueño son muy sencillas y estrictas:

Exclusivamente el las mañanas, alrededor de la alborada, estando preferentemente acostado boca (se ha demostrado que el sentimiento invade también en otras posiciones) arriba y solamente con los brazos al lado de la cabeza, tu sentirás que el sentimiento invade tu cabeza. Ese sentimiento no es sencillo explicarlo, pues se asemeja a varias cosas, entre otras, el sentir como si la cabeza se "durmiera". O si se sintiera un cosquilleo que baja de la cabeza y se extiende por todo el cuerpo. Este sentimiento, en un principio es, hasta cierto punto, agradable o placentero, por lo que en experiencias posteriores, al advertir el advenimiento de este sentimiento no hacemos nada por evitarlo, aún conociendo sus desesperantes consecuencias. Esto hace hacerla símil a una gitana que nos atrae y seduce llamándonos con el dedo, como el hechizo de la joven a la que amamos platónicamente, a cuya simple voz volteamos inmediatamente. Esa similar avalancha es la que nos engaña, atrapa y no nos deja salir. Esto es sólo el principio, el resto es lo peor.

Cuando el sentimiento invadió ya todo nuestro cuerpo y deja de producirnos placer, nuestra hedonista persona ya no lo desea, siendo acto involuntario el cambiarnos de posición. Al querer satisfacer este acto involuntario sobreviene lo peor que le puede pasar al soñador durante todas sus noches de infinitos sueños. La inmovilización. Así de sencillo. El soñador no es capaz de moverse más. Ni un solo centímetro. Ni un solo meñique. Intenta mover todas las partes de su cuerpo y ninguna responde. Es como si se hubiesen desconectado de los movimientos de su voluntad. Nada se mueve, pero estamos conscientes. Esto, por supuesto, no excluye el hablar. No podemos hablar, no podemos gritar, pedir auxilio, sólo tenemos los ojos abiertos y una cara que no puede ser de angustia debido a que nuestros músculos faciales tampoco responden. Estamos paralizados. En esta circunstancia el temor de verse atrapado por el deseo de satisfacer su propio placer (del que hablábamos hace un momento) hace que el soñador intente por todos los medios lograr el movimiento, inútilmente. Entonces sobrevienen varios pensamientos a la vez y en décimas de segundo, el más importante: "¿estaré a punto de morir?" Al ser desconocido (si ya se conoce no importa, es igual) el sentimiento, la posibilidad de morir no se descarta, por lo que el instinto de conservación nos lleva a idear métodos para seguir vivo. Todo esto en un ambiente físico de Absoluta Relajación y en un ambiente mental de Absoluta Tensión.

El método más sencillo para vivir es respirar y latir el corazón. Como el corazón no lo podemos controlar, nos concentramos en respirar, suponiendo que, si respiramos, no moriremos. Un asunto atemorizante es el que, al intentar respirar, nuestro torso no responda, así como ninguna otra parte de nuestro cuerpo respondió a nuestro clamor. Afortunadamente, en la aplastante mayoría de los casos, el intento de respirar siempre se concreta para bien. Así respirando lenta, profundamente vemos como el sentimiento empieza a desaparecer y nuestro sentir en el cuerpo es el mismo de siempre. Para comprobar esto, involuntariamente movemos todas las partes de nuestro cuerpo que podamos controlar a la vez. O bien, todavía asustados, movemos tímidamente un dedo. Pero que ese dedo, o cualquier parte del cuerpo se mueva significa un alivio sin igual. Podemos movernos, podemos sentir, etc. Desaparece por completo el sentimiento y regresamos a la frecuencia en la que normalmente funcionamos.
 
Todo esto, a partir de la llegada del sentimiento, hasta la vuelta a la normalidad dura, a lo mucho, no más de 3 a 4 segundos.

No es imposible volver a conciliar el sueño después de haber sido atrapado por uno. Pero entre los novicios en esta experiencia, es casi imposible. Temerosos de que vuelva esto a ocurrir, no dormirá sino hasta la siguiente noche.

Pero pongamos el dedo en la llaga y formulemos la pregunta que no ha sido capaz de conseguir respuesta: ¿Por qué, en el devenir del sentimiento, no lo evitamos? Es por esto que lo comparo como la seducción que tiene una mujer hacia un hombre urgido de carnes. O un hueso hacia un perro. O un pan a un hambriento. Lo seguimos ciegamente, pero en el caso del sentimiento ya sabemos que es lo que nos va a pasar, sabemos que la experiencia es negativa y sin embargo no la evitamos. ¿Acaso el sentimiento nos seduce por si mismo, o por otra circunstancia? Esto hace pensar que durante la invasión del sentimiento y la posterior inmovilización aún estamos soñando. Ya que, en la confianza de estar en un sueño, no advertimos el peligro al que nos acercamos voluntariamente, y nos dejamos llevar.

Al principio decía que el quedar atrapado dentro del sueño es una experiencia agridulce, y espero que ahora se comprenda más esto, pues es dulce hasta el momento en el que causa placer, pero posteriormente nuestro sentir se vuelve terriblemente agrio.

No he tenido opinión médica acerca de esto, por temor o desinformación. Quizá a lo que llamo "quedar dentro de un sueño" es simplemente un exceso de circulación de sangre en la cabeza, o un resultado de dormir boca arriba. He conversado con otras personas que describen con extraordinaria semejanza lo que sienten ellos física y mentalmente a este respecto, por eso sé que no es un problema que tan sólo atañe a mí humanidad. Por eso invito a los galenos que leen esto a informarme, si Vd. es médico por favor comuníquese conmigo. Agradezco.

Esto es todo lo que puedo extenderme acerca de la prisión que puede volverse por instantes el soñar.
 

[Página Principal]
[Indice de sueños]
[Razones de la página]
[Acerca del sueño]
 
Hosted by www.Geocities.ws

1