DEL DAR Decía el profeta que la vida es quien da a la vida, mientras nosotros en lugar de ser donantes sólo somos testigos del proceso. Decía también que se da para vivir porque retener es morir y es allí donde radica mi posición con relación al dar. Mi madre siempre me ha dicho que el dar es un privilegio, no un deber y que quien da siempre recibe multiplicado de lo que ha brindado. Yo no sólo creo ciegamente en ello, sino que lo he comprobado a través de estos años de vida que llevo. En ocasiones llegamos a pensar que hemos malgastado nuestro tiempo y nuestros esfuerzos en una relación determinada cuando en realidad se nos ha brindado una oportunidad que, como todo en la vida, no es eterna ni tiene porqué serlo, de dar amor. Hay que saber encontrar la satisfacción que conlleva el dar en sí mismo, independientemente de obtener algo a cambio o no. Recuerdo que de más joven solía preguntarle a quienes me rodeaban: Si el mundo se dividiese en dos clases de personas, las que dan amor y las que lo reciben, ¿en cuál de ellos te gustaría estar? Era curioso ver cómo las personas más jóvenes casi siempre querían estar en el grupo que recibía, mientras que las mayores, casi siempre en el que daba. Si también se te hiciese esa pregunta, ¿qué me responderías?, Sólo que antes de que me respondas quisiera preguntarte ¿quién será aquel que pueda decir que sabe lo que es el amor sin que haya amado alguna vez? Gracias a Dios que el mundo no se divide de esa forma tan radical y que, por el contrario, como humanos que somos tenemos de cada cosa un poco. Pero cuando se me olvidan algunas cosas verdaderamente importantes y trascendentales, suelo volver a dividir el mundo de la misma manera. Yo espero que mi ejemplo te haya ilustrado mi punto con claridad. Existe una satisfacción y un placer intrínsecos en el proceso mismo de dar que debería ser la meta o la recompensa de todo aquel que da algo en la vida: Tu motivación y tu recompensa y que todo lo demás que obtengamos con nuestro gesto sean inesperados puntos adicionales. Eso sí, no te miento, te hablo desde un punto muy difícil de lograr en la vida, pero no imposible. Y cuando te encuentras en un punto en el que piensas que todo lo que has dado ha sido en vano, vuélvelo a pensar y piénsalo una vez más, y te darás cuenta de que has sido tú quien estuvo en ventaja todo el tiempo. Y si alguien no ha sabido aprovechar lo que has entregado en su momento, siente tristeza por aquella persona pues, aunque la vida está siempre llena de oportunidades, existen algunas que sólo se nos presentan una vez. Autor desconocido.