LA SANTA BIBLIA, ANTIGUO TESTAMENTO, VERSIN DE CASIODORO DE REINA (1569) REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602), OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960

Parte # 3 (PARTE DE LOS PROFETAS), los 17 libros finales del AT: Is, Jer, Lm, Ez, Dn, Os, Jl, Am, Abd, Jon, Mi, Nah, Hab, Sof, Hag, Zac y Mal 

ISAAS  

Una nacin pecadora

ISAAS 1

1 Visin de Isaas hijo de Amoz, la cual vio acerca de Jud y Jerusaln en das de Uzas, Jotam, Acaz y Ezequas, reyes de Jud. 

2 Od, cielos, y escucha t, tierra; porque habla Jehov: Cri hijos, y los engrandec, y ellos se rebelaron contra m. 3 El buey conoce a su dueo, y el asno el pesebre de su seor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. 

4 Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generacin de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehov, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrs. 

5 Por qu querris ser castigados an? Todava os rebelaris? Toda cabeza est enferma, y todo corazn doliente. 6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en l cosa sana, sino herida, hinchazn y podrida llaga; no estn curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. 

7 Vuestra tierra est destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraos. 8 Y queda la hija de Sion como enramada en via, y como cabaa en melonar, como ciudad asolada. 

9 Si Jehov de los ejrcitos no nos hubiese dejado un resto pequeo, como Sodoma furamos, y semejantes a Gomorra. 

Llamamiento al arrepentimiento verdadero

10 Prncipes de Sodoma, od la palabra de Jehov; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. 11 Para qu me sirve, dice Jehov, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabros. 12 Quin demanda esto de vuestras manos, cuando vens a presentaros delante de m para hollar mis atrios? 13 No me traigis ms vana ofrenda; el incienso me es abominacin; luna nueva y da de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. 14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. 15 Cuando extendis vuestras manos, yo esconder de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquis la oracin, yo no oir; llenas estn de sangre vuestras manos. 16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; 17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al hurfano, amparad a la viuda. 

18 Venid luego, dice Jehov, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve sern emblanquecidos; si fueren rojos como el carmes, vendrn a ser como blanca lana. 19 Si quisiereis y oyereis, comeris el bien de la tierra; 20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seris consumidos a espada; porque la boca de Jehov lo ha dicho. 

Juicio y redencin de Jerusaln

21 Cmo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habit la equidad; pero ahora, los homicidas. 22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino est mezclado con agua. 23 Tus prncipes, prevaricadores y compaeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al hurfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. 

24 Por tanto, dice el Seor, Jehov de los ejrcitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomar satisfaccin de mis enemigos, me vengar de mis adversarios; 25 y volver mi mano contra ti, y limpiar hasta lo ms puro tus escorias, y quitar toda tu impureza. 26 Restaurar tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarn Ciudad de justicia, Ciudad fiel. 

27 Sion ser rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia. 28 Pero los rebeldes y pecadores a una sern quebrantados, y los que dejan a Jehov sern consumidos. 29 Entonces os avergonzarn las encinas que amasteis, y os afrentarn los huertos que escogisteis. 30 Porque seris como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas. 31 Y el fuerte ser como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos sern encendidos juntamente, y no habr quien apague. 

Reinado universal de Jehov

(Mi. 4. 1-3)

ISAAS 2

1 Lo que vio Isaas hijo de Amoz acerca de Jud y de Jerusaln. 

2 Acontecer en lo postrero de los tiempos, que ser confirmado el monte de la casa de Jehov como cabeza de los montes, y ser exaltado sobre los collados, y corrern a l todas las naciones. 3 Y vendrn muchos pueblos, y dirn: Venid, y subamos al monte de Jehov, a la casa del Dios de Jacob; y nos ensear sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldr la ley, y de Jerusaln la palabra de Jehov. 4 Y juzgar entre las naciones, y reprender a muchos pueblos; y volvern sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzar espada nacin contra nacin, ni se adiestrarn ms para la guerra. 

Juicio de Jehov contra los soberbios

5 Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehov. 6 Ciertamente t has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque estn llenos de costumbres tradas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros. 7 Su tierra est llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. Tambin est su tierra llena de caballos, y sus carros son innumerables. 8 Adems su tierra est llena de dolos, y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos. 9 Y se ha inclinado el hombre, y el varn se ha humillado; por tanto, no los perdones. 10 Mtete en la pea, escndete en el polvo, de la presencia temible de Jehov, y del resplandor de su majestad. 11 La altivez de los ojos del hombre ser abatida, y la soberbia de los hombres ser humillada; y Jehov solo ser exaltado en aquel da. 12 Porque da de Jehov de los ejrcitos vendr sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y ser abatido; 13 sobre todos los cedros del Lbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basn; 14 sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados elevados; 15 sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte; 16 sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas. 17 La altivez del hombre ser abatida, y la soberbia de los hombres ser humillada; y solo Jehov ser exaltado en aquel da. 18 Y quitar totalmente los dolos. 19 Y se metern en las cavernas de las peas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehov, y por el resplandor de su majestad, cuando l se levante para castigar la tierra. 

20 Aquel da arrojar el hombre a los topos y murcilagos sus dolos de plata y sus dolos de oro, que le hicieron para que adorase, 21 y se meter en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peas, por la presencia formidable de Jehov, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra. 22 Dejaos del hombre, cuyo aliento est en su nariz; porque de qu es l estimado? 

Juicio de Jehov contra Jud y Jerusaln

ISAAS 3

1 Porque he aqu que el Seor Jehov de los ejrcitos quita de Jerusaln y de Jud al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua; 2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; 3 el capitn de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artfice excelente y el hbil orador. 4 Y les pondr jvenes por prncipes, y muchachos sern sus seores. 5 Y el pueblo se har violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantar contra el anciano, y el villano contra el noble. 

6 Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: T tienes vestido, t sers nuestro prncipe, y toma en tus manos esta ruina; 7 l jurar aquel da, diciendo: No tomar ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qu vestir; no me hagis prncipe del pueblo. 8 Pues arruinada est Jerusaln, y Jud ha cado; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehov para irritar los ojos de su majestad. 

9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para s. 10 Decid al justo que le ir bien, porque comer de los frutos de sus manos. 11 Ay del impo! Mal le ir, porque segn las obras de sus manos le ser pagado. 12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseorearon de l. Pueblo mo, los que te guan te engaan, y tuercen el curso de tus caminos. 

13 Jehov est en pie para litigar, y est para juzgar a los pueblos. 14 Jehov vendr a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus prncipes; porque vosotros habis devorado la via, y el despojo del pobre est en vuestras casas. 15 Qu pensis vosotros que majis mi pueblo y molis las caras de los pobres? dice el Seor, Jehov de los ejrcitos. 

Juicio contra las hijas de Sion

16 Asimismo dice Jehov: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies; 17 por tanto, el Seor raer la cabeza de las hijas de Sion, y Jehov descubrir sus vergenzas. 

18 Aquel da quitar el Seor el atavo del calzado, las redecillas, las lunetas, 19 los collares, los pendientes y los brazaletes, 20 las cofias, los atavos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, 21 los anillos, y los joyeles de las narices, 22 las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, 23 los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados. 24 Y en lugar de los perfumes aromticos vendr hediondez; y cuerda en lugar de cinturn, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar de ropa de gala ceimiento de cilicio, y quemadura en vez de hermosura. 25 Tus varones caern a espada, y tu fuerza en la guerra. 26 Sus puertas se entristecern y enlutarn, y ella, desamparada, se sentar en tierra. 

ISAAS 4 

1 Echarn mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permtenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio. 

Futuro glorioso de Jerusaln

2 En aquel tiempo el renuevo de Jehov ser para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. 3 Y acontecer que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusaln, ser llamado santo; todos los que en Jerusaln estn registrados entre los vivientes, 4 cuando el Seor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusaln de en medio de ella, con espritu de juicio y con espritu de devastacin. 5 Y crear Jehov sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de da, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habr un dosel, 6 y habr un abrigo para sombra contra el calor del da, para refugio y escondedero contra el turbin y contra el aguacero. 

Parbola de la via

ISAAS 5

1 Ahora cantar por mi amado el cantar de mi amado a su via. Tena mi amado una via en una ladera frtil. 2 La haba cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; haba edificado en medio de ella una torre, y hecho tambin en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. 

3 Ahora, pues, vecinos de Jerusaln y varones de Jud, juzgad ahora entre m y mi via. 4 Qu ms se poda hacer a mi via, que yo no haya hecho en ella? Cmo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? 

5 Os mostrar, pues, ahora lo que har yo a mi via: Le quitar su vallado, y ser consumida; aportillar su cerca, y ser hollada. 6 Har que quede desierta; no ser podada ni cavada, y crecern el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandar que no derramen lluvia sobre ella. 7 Ciertamente la via de Jehov de los ejrcitos es la casa de Israel, y los hombres de Jud planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aqu vileza; justicia, y he aqu clamor. 

Ayes sobre los malvados

8 Ay de los que juntan casa a casa, y aaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! Habitaris vosotros solos en medio de la tierra? 9 Ha llegado a mis odos de parte de Jehov de los ejrcitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas. 10 Y diez yugadas de via producirn un bato, y un homer de semilla producir un efa. 

11 Ay de los que se levantan de maana para seguir la embriaguez; que se estn hasta la noche, hasta que el vino los enciende! 12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehov, ni consideran la obra de sus manos. 13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereci de hambre, y su multitud se sec de sed. 14 Por eso ensanch su interior el Seol, y sin medida extendi su boca; y all descender la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en l se regocijaba. 15 Y el hombre ser humillado, y el varn ser abatido, y sern bajados los ojos de los altivos. 16 Pero Jehov de los ejrcitos ser exaltado en juicio, y el Dios Santo ser santificado con justicia. 17 Y los corderos sern apacentados segn su costumbre; y extraos devorarn los campos desolados de los ricos. 

18 Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta, 19 los cuales dicen: Venga ya, apresrese su obra, y veamos; acrquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos! 20 Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! 21 Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de s mismos! 22 Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; 23 los que justifican al impo mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! 

24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, as ser su raz como podredumbre, y su flor se desvanecer como polvo; porque desecharon la ley de Jehov de los ejrcitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel. 25 Por esta causa se encendi el furor de Jehov contra su pueblo, y extendi contra l su mano, y le hiri; y se estremecieron los montes, y sus cadveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todava su mano est extendida. 

26 Alzar pendn a naciones lejanas, y silbar al que est en el extremo de la tierra; y he aqu que vendr pronto y velozmente. 27 No habr entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormir, ni le tomar sueo; a ninguno se le desatar el cinto de los lomos, ni se le romper la correa de sus sandalias. 28 Sus saetas estarn afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos parecern como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino. 29 Su rugido ser como de len; rugir a manera de leoncillo, crujir los dientes, y arrebatar la presa; se la llevar con seguridad, y nadie se la quitar. 30 Y bramar sobre l en aquel da como bramido del mar; entonces mirar hacia la tierra, y he aqu tinieblas de tribulacin, y en sus cielos se oscurecer la luz. 

Visin y llamamiento de Isaas

ISAAS 6

1 En el ao que muri el rey Uzas vi yo al Seor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de l haba serafines; cada uno tena seis alas; con dos cubran sus rostros, con dos cubran sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehov de los ejrcitos; toda la tierra est llena de su gloria. 4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llen de humo. 5 Entonces dije: Ay de m! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehov de los ejrcitos. 

6 Y vol hacia m uno de los serafines, teniendo en su mano un carbn encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con l sobre mi boca, dijo: He aqu que esto toc tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Despus o la voz del Seor, que deca: A quin enviar, y quin ir por nosotros? Entonces respond yo: Heme aqu, envame a m. 9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Od bien, y no entendis; ved por cierto, mas no comprendis. 10 Engruesa el corazn de este pueblo, y agrava sus odos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus odos, ni su corazn entienda, ni se convierta, y haya para l sanidad. 11 Y yo dije: Hasta cundo, Seor? Y respondi l: Hasta que las ciudades estn asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra est hecha un desierto; 12 hasta que Jehov haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. 13 Y si quedare an en ella la dcima parte, sta volver a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados an queda el tronco, as ser el tronco, la simiente santa. 

Mensaje de Isaas a Acaz

ISAAS 7

1 Aconteci en los das de Acaz hijo de Jotam, hijo de Uzas, rey de Jud, que Rezn rey de Siria y Peka hijo de Remalas, rey de Israel, subieron contra Jerusaln para combatirla; pero no la pudieron tomar. 2 Y vino la nueva a la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Efran. Y se le estremeci el corazn, y el corazn de su pueblo, como se estremecen los rboles del monte a causa del viento. 

3 Entonces dijo Jehov a Isaas: Sal ahora al encuentro de Acaz, t, y Sear-jasub tu hijo, al extremo del acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador, 4 y dile: Guarda, y repsate; no temas, ni se turbe tu corazn a causa de estos dos cabos de tizn que humean, por el ardor de la ira de Rezn y de Siria, y del hijo de Remalas. 5 Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio, con Efran y con el hijo de Remalas, diciendo: 6 Vamos contra Jud y aterroricmosla, y repartmosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel. 7 Por tanto, Jehov el Seor dice as: No subsistir, ni ser. 8 Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezn; y dentro de sesenta y cinco aos Efran ser quebrantado hasta dejar de ser pueblo. 9 Y la cabeza de Efran es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalas. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceris. 

10 Habl tambin Jehov a Acaz, diciendo: 11 Pide para ti seal de Jehov tu Dios, demandndola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto. 12 Y respondi Acaz: No pedir, y no tentar a Jehov. 13 Dijo entonces Isaas: Od ahora, casa de David. Os es poco el ser molestos a los hombres, sino que tambin lo seis a mi Dios? 14 Por tanto, el Seor mismo os dar seal: He aqu que la virgen concebir, y dar a luz un hijo, y llamar su nombre Emanuel. 15 Comer mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno. 16 Porque antes que el nio sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que t temes ser abandonada. 17 Jehov har venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, das cuales nunca vinieron desde el da que Efran se apart de Jud, esto es, al rey de Asiria. 

18 Y acontecer que aquel da silbar Jehov a la mosca que est en el fin de los ros de Egipto, y a la abeja que est en la tierra de Asiria; 19 y vendrn y acamparn todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en todas las matas. 

20 En aquel da el Seor raer con navaja alquilada, con los que habitan al otro lado del ro, esto es, con el rey de Asiria, cabeza y pelo de los pies, y aun la barba tambin quitar. 21 Acontecer en aquel tiempo, que criar un hombre una vaca y dos ovejas; 22 y a causa de la abundancia de leche que darn, comer mantequilla; ciertamente mantequilla y miel comer el que quede en medio de la tierra. 

23 Acontecer tambin en aquel tiempo, que el lugar donde haba mil vides que valan mil siclos de plata, ser para espinos y cardos. 24 Con saetas y arco irn all, porque toda la tierra ser espinos y cardos. 25 Y a todos los montes que se cavaban con azada, no llegarn all por el temor de los espinos y de los cardos, sino que sern para pasto de bueyes y para ser hollados de los ganados. 

Sea Jehov vuestro temor

ISAAS 8

1 Me dijo Jehov: Toma una tabla grande, y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz. 2 Y junt conmigo por testigos fieles al sacerdote Uras y a Zacaras hijo de Jeberequas. 3 Y me llegu a la profetisa, la cual concibi, y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehov: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz. 4 Porque antes que el nio sepa decir: Padre mo, y Madre ma, ser quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria. 5 Otra vez volvi Jehov a hablarme, diciendo: 6 Por cuanto desech este pueblo las aguas de Silo, que corren mansamente, y se regocij con Rezn y con el hijo de Remalas; 7 he aqu, por tanto, que el Seor hace subir sobre ellos aguas de ros, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subir sobre todos sus ros, y pasar sobre todas sus riberas; 8 y pasando hasta Jud, inundar y pasar adelante, y llegar hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenar la anchura de tu tierra, oh Emanuel. 

9 Reunos, pueblos, y seris quebrantados; od, todos los que sois de lejanas tierras; ceos, y seris quebrantados; disponeos, y seris quebrantados. 10 Tomad consejo, y ser anulado; proferid palabra, y no ser firme, porque Dios est con nosotros. 

11 Porque Jehov me dijo de esta manera con mano fuerte, y me ense que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo: 12 No llamis conspiracin a todas las cosas que este pueblo llama conspiracin; ni temis lo que ellos temen, ni tengis miedo. 13 A Jehov de los ejrcitos, a l santificad; sea l vuestro temor, y l sea vuestro miedo. 14 Entonces l ser por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusaln. 15 Y muchos tropezarn entre ellos, y caern, y sern quebrantados; y se enredarn y sern apresados. 

16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discpulos. 17 Esperar, pues, a Jehov, el cual escondi su rostro de la casa de Jacob, y en l confiar. 18 He aqu, yo y los hijos que me dio Jehov somos por seales y presagios en Israel, de parte de Jehov de los ejrcitos, que mora en el monte de Sion. 19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: No consultar el pueblo a su Dios? Consultar a los muertos por los vivos? 20 A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. 21 Y pasarn por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecer que teniendo hambre, se enojarn y maldecirn a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. 22 Y mirarn a la tierra, y he aqu tribulacin y tinieblas, oscuridad y angustia; y sern sumidos en las tinieblas. 

Nacimiento y reinado del Mesas

ISAAS 9

1 Mas no habr siempre oscuridad para la que est ahora en angustia, tal como la afliccin que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabuln y a la tierra de Neftal; pues al fin llenar de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordn, en Galilea de los gentiles. 2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeci sobre ellos. 3 Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegra. Se alegrarn delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. 4 Porque t quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el da de Madin. 5 Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, sern quemados, pasto del fuego. 6 Porque un nio nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamar su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Prncipe de Paz. 7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrn lmite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponindolo y confirmndolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehov de los ejrcitos har esto. 

La ira de Jehov contra Israel

8 El Seor envi palabra a Jacob, y cay en Israel. 9 Y la sabr todo el pueblo, Efran y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazn dicen: 10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantera; cortaron los cabrahigos, pero en su lugar pondremos cedros. 11 Pero Jehov levantar los enemigos de Rezn contra l, y juntar a sus enemigos; 12 del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a boca llena devorarn a Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, sino que todava su mano est extendida. 

13 Pero el pueblo no se convirti al que lo castigaba, ni busc a Jehov de los ejrcitos. 14 Y Jehov cortar de Israel cabeza y cola, rama y caa en un mismo da. 15 El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que ensea mentira, es la cola. 16 Porque los gobernadores de este pueblo son engaadores, y sus gobernados se pierden. 17 Por tanto, el Seor no tomar contentamiento en sus jvenes, ni de sus hurfanos y viudas tendr misericordia; porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropsitos. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todava su mano est extendida. 

18 Porque la maldad se encendi como fuego, cardos y espinos devorar; y se encender en lo espeso del bosque, y sern alzados como remolinos de humo. 19 Por la ira de Jehov de los ejrcitos se oscureci la tierra, y ser el pueblo como pasto del fuego; el hombre no tendr piedad de su hermano. 20 Cada uno hurtar a la mano derecha, y tendr hambre, y comer a la izquierda, y no se saciar; cada cual comer la carne de su brazo; 21 Manass a Efran, y Efran a Manass, y ambos contra Jud. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todava su mano est extendida. 

ISAAS 10

1 Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tirana, 2 para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los hurfanos! 3 Y qu haris en el da del castigo? A quin os acogeris para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? En dnde dejaris vuestra gloria? 4 Sin m se inclinarn entre los presos, y entre los muertos caern. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todava su mano est extendida. 

Asiria, instrumento de Dios

5 Oh Asiria, vara y bculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira. 6 Le mandar contra una nacin prfida, y sobre el pueblo de mi ira le enviar, para que quite despojos, y arrebate presa, y lo ponga para ser hollado como lodo de las calles. 7 Aunque l no lo pensar as, ni su corazn lo imaginar de esta manera, sino que su pensamiento ser desarraigar y cortar naciones no pocas. 8 Porque l dice: Mis prncipes, no son todos reyes? 9 No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco? 10 Como hall mi mano los reinos de los dolos, siendo sus imgenes ms que las de Jerusaln y de Samaria; 11 como hice a Samaria y a sus dolos, no har tambin as a Jerusaln y a sus dolos? 

12 Pero acontecer que despus que el Seor haya acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusaln, castigar el fruto de la soberbia del corazn del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos. 13 Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi sabidura, porque he sido prudente; quit los territorios de los pueblos, y saque sus tesoros, y derrib como valientes a los que estaban sentados; 14 y hall mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se recogen los huevos abandonados, as me apoder yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, ni abriese boca y graznase. 

15 Se gloriar el hacha contra el que con ella corta? Se ensoberbecer la sierra contra el que la mueve? Como si el bculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara al que no es leo! 16 Por esto el Seor, Jehov de los ejrcitos, enviar debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encender una hoguera como ardor de fuego. 17 Y la luz de Israel ser por fuego, y su Santo por llama, que abrase y consuma en un da sus cardos y sus espinos. 18 La gloria de su bosque y de su campo frtil consumir totalmente, alma y cuerpo, y vendr a ser como abanderado en derrota. 19 Y los rboles que queden en su bosque sern en nmero que un nio los pueda contar. 

20 Acontecer en aquel tiempo, que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca ms se apoyarn en el que los hiri, sino que se apoyarn con verdad en Jehov, el Santo de Israel. 21 El remanente volver, el remanente de Jacob volver al Dios fuerte. 22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de l volver; la destruccin acordada rebosar justicia. 23 Pues el Seor, Jehov de los ejrcitos, har consumacin ya determinada en medio de la tierra. 

24 Por tanto el Seor, Jehov de los ejrcitos, dice as: Pueblo mo, morador de Sion, no temas de Asiria. Con vara te herir, y contra ti alzar su palo, a la manera de Egipto; 25 mas de aqu a muy poco tiempo se acabar mi furor y mi enojo, para destruccin de ellos. 26 Y levantar Jehov de los ejrcitos azote contra l como la matanza de Madin en la pea de Oreb, y alzar su vara sobre el mar como hizo por la va de Egipto. 27 Acontecer en aquel tiempo que su carga ser quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrir a causa de la uncin. 

28 Vino hasta Ajat, pas hasta Migrn; en Micmas contar su ejrcito. 29 Pasaron el vado; se alojaron en Geba; Ram tembl; Gabaa de Sal huy. 30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anatot. 31 Madmena se alborot; los moradores de Gebim huyen. 32 An vendr da cuando reposar en Nob; alzar su mano al monte de la hija de Sion, al collado de Jerusaln. 33 He aqu el Seor, Jehov de los ejrcitos, desgajar el ramaje con violencia, y los rboles de gran altura sern cortados, y los altos sern humillados. 34 Y cortar con hierro la espesura del bosque, y el Lbano caer con estruendo. 

Reinado justo del Mesas

ISAAS 11

1 Saldr una vara del tronco de Isa, y un vstago retoar de sus races. 2 Y reposar sobre l el Espritu de Jehov; espritu de sabidura y de inteligencia, espritu de consejo y de poder, espritu de conocimiento y de temor de Jehov. 3 Y le har entender diligente en el temor de Jehov. No juzgar segn la vista de sus ojos, ni argir por lo que oigan sus odos; 4 sino que juzgar con justicia a los pobres, y argir con equidad por los mansos de la tierra; y herir la tierra con la vara de su boca, y con el espritu de sus labios matar al impo. 5 Y ser la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceidor de su cintura. 

6 Morar el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostar; el becerro y el len y la bestia domstica andarn juntos, y un nio los pastorear. 7 La vaca y la osa pacern, sus cras se echarn juntas; y el len como el buey comer paja. 8 Y el nio de pecho jugar sobre la cueva del spid, y el recin destetado extender su mano sobre la caverna de la vbora. 9 No harn mal ni daarn en todo mi santo monte; porque la tierra ser llena del conocimiento de Jehov, como las aguas cubren el mar. 

10 Acontecer en aquel tiempo que la raz de Isa, la cual estar puesta por pendn a los pueblos, ser buscada por las gentes; y su habitacin ser gloriosa. 

11 Asimismo acontecer en aquel tiempo, que Jehov alzar otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que an quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopa, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. 12 Y levantar pendn a las naciones, y juntar los desterrados de Israel, y reunir los esparcidos de Jud de los cuatro confines de la tierra. 13 Y se disipar la envidia de Efran, y los enemigos de Jud sern destruidos. Efran no tendr envidia de Jud, ni Jud afligir a Efran; 14 sino que volarn sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearn tambin a los de oriente; Edom y Moab les servirn, y los hijos de Amn los obedecern. 15 Y secar Jehov la lengua del mar de Egipto; y levantar su mano con el poder de su espritu sobre el ro, y lo herir en sus siete brazos, y har que pasen por l con sandalias. 16 Y habr camino para el remanente de su pueblo, el que qued de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el da que subi de la tierra de Egipto. 

Cntico de accin de gracias

ISAAS 12

1 En aquel da dirs: Cantar a ti, oh Jehov; pues aunque te enojaste contra m, tu indignacin se apart, y me has consolado. 2 He aqu Dios es salvacin ma; me asegurar y no temer; porque mi fortaleza y mi cancin es JAH Jehov, quien ha sido salvacin para m. 3 Sacaris con gozo aguas de las fuentes de la salvacin. 4 Y diris en aquel da: Cantad a Jehov, aclamad su nombre, haced clebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. 5 Cantad salmos a Jehov, porque ha hecho cosas magnficas; sea sabido esto por toda la tierra. 6 Regocjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel. 

Profeca sobre Babilonia

ISAAS 13

1 Profeca sobre Babilonia, revelada a Isaas hijo de Amoz. 

2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de prncipes. 3 Yo mand a mis consagrados, asimismo llam a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria. 

4 Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehov de los ejrcitos pasa revista a las tropas para la batalla. 5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehov y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra. 

6 Aullad, porque cerca est el da de Jehov; vendr como asolamiento del Todopoderoso. 7 Por tanto, toda mano se debilitar, y desfallecer todo corazn de hombre, 8 y se llenarn de terror; angustias y dolores se apoderarn de ellos; tendrn dolores como mujer de parto; se asombrar cada cual al mirar a su compaero; sus rostros, rostros de llamas. 

9 He aqu el da de Jehov viene, terrible, y de indignacin y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. 10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darn su luz; y el sol se oscurecer al nacer, y la luna no dar su resplandor. 11 Y castigar al mundo por su maldad, y a los impos por su iniquidad; y har que cese la arrogancia de los soberbios, y abatir la altivez de los fuertes. 12 Har ms precioso que el oro fino al varn, y ms que el oro de Ofir al hombre. 13 Porque har estremecer los cielos, y la tierra se mover de su lugar, en la indignacin de Jehov de los ejrcitos, y en el da del ardor de su ira. 14 Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirar hacia su pueblo, y cada uno huir a su tierra. 15 Cualquiera que sea hallado ser alanceado; y cualquiera que por ellos sea tomado, caer a espada. 16 Sus nios sern estrellados delante de ellos; sus casas sern saqueadas, y violadas sus mujeres. 17 He aqu que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparn de la plata, ni codiciarn oro. 18 Con arco tirarn a los nios, y no tendrn misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonar a los hijos. 19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, ser como Sodoma y Gomorra, a las que trastorn Dios. 20 Nunca ms ser habitada, ni se morar en ella de generacin en generacin; ni levantar all tienda el rabe, ni pastores tendrn all majada; 21 sino que dormirn all las fieras del desierto, y sus casas se llenarn de hurones; all habitarn avestruces, y all saltarn las cabras salvajes. 22 En sus palacios aullarn hienas, y chacales en sus casas de deleite; y cercano a llegar est su tiempo, y sus das no se alargarn. 

Escarnio contra el rey de Babilonia

ISAAS 14

1 Porque Jehov tendr piedad de Jacob, y todava escoger a Israel, y lo har reposar en su tierra; y a ellos se unirn extranjeros, y se juntarn a la familia de Jacob. 2 Y los tomarn los pueblos, y los traern a su lugar; y la casa de Israel los poseer por siervos y criadas en la tierra de Jehov; y cautivarn a los que los cautivaron, y seorearn sobre los que los oprimieron. 

3 Y en el da que Jehov te d reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, 4 pronunciars este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirs: Cmo par el opresor, cmo acab la ciudad codiciosa de oro! 5 Quebrant Jehov el bculo de los impos, el cetro de los seores; 6 el que hera a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseoreaba de las naciones con ira, y las persegua con crueldad. 7 Toda la tierra est en reposo y en paz; se cantaron alabanzas. 8 Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Lbano, diciendo: Desde que t pereciste, no ha subido cortador contra nosotros. 9 El Seol abajo se espant de ti; despert muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los prncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. 10 Todos ellos darn voces, y te dirn: T tambin te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? 11 Descendi al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos sern tu cama, y gusanos te cubrirn. 

12 Cmo caste del cielo, oh Lucero, hijo de la maana! Cortado fuiste por tierra, t que debilitabas a las naciones. 13 T que decas en tu corazn: Subir al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantar mi trono, y en el monte del testimonio me sentar, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subir, y ser semejante al Altsimo. 15 Mas t derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. 16 Se inclinarn hacia ti los que te vean, te contemplarn, diciendo: Es ste aquel varn que haca temblar la tierra, que trastornaba los reinos; 17 que puso el mundo como un desierto, que asol sus ciudades, que a sus presos nunca abri la crcel? 18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada; 19 pero t echado eres de tu sepulcro como vstago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado. 20 No sers contado con ellos en la sepultura; porque t destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No ser nombrada para siempre la descendencia de los malignos. 21 Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo. 

22 Porque yo me levantar contra ellos, dice Jehov de los ejrcitos, y raer de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehov. 23 Y la convertir en posesin de erizos, y en lagunas de agua; y la barrer con escobas de destruccin, dice Jehov de los ejrcitos. 

Asiria ser destruida

24 Jehov de los ejrcitos jur diciendo: Ciertamente se har de la manera que lo he pensado, y ser confirmado como lo he determinado; 25 que quebrantar al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollar; y su yugo ser apartado de ellos, y su carga ser quitada de su hombro. 26 Este es el consejo que est acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones. 27 Porque Jehov de los ejrcitos lo ha determinado, y quin lo impedir? Y su mano extendida, quin la har retroceder? 

Profeca sobre Filistea

28 En el ao que muri el rey Acaz fue esta profeca: 29 No te alegres t, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hera; porque de la raz de la culebra saldr spid, y su fruto, serpiente voladora. 30 Y los primognitos de los pobres sern apacentados, y los menesterosos se acostarn confiados; mas yo har morir de hambre tu raz, y destruir lo que de ti quedare. 31 Alla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta ests toda t, Filistea; porque humo vendr del norte, no quedar uno solo en sus asambleas. 32 Y qu se responder a los mensajeros de las naciones? Que Jehov fund a Sion, y que a ella se acogern los afligidos de su pueblo. 

Profeca sobre Moab

ISAAS 15

1 Profeca sobre Moab. Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab, puesta en silencio. Cierto, de noche fue destruida Kir de Moab, reducida a silencio. 2 Subi a Bayit y a Dibn, lugares altos, a llorar; sobre Nebo y sobre Medeba aullar Moab; toda cabeza de ella ser rapada, y toda barba rasurada. 3 Se ceirn de cilicio en sus calles; en sus terrados y en sus plazas aullarn todos, deshacindose en llanto. 4 Hesbn y Eleale gritarn, hasta Jahaza se oir su voz; por lo que aullarn los guerreros de Moab, se lamentar el alma de cada uno dentro de l. 5 Mi corazn dar gritos por Moab; sus fugitivos huirn hasta Zoar, como novilla de tres aos. Por la cuesta de Luhit subirn llorando, y levantarn grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim. 6 Las aguas de Nimrim sern consumidas, y se secar la hierba, se marchitarn los retoos, todo verdor perecer. 7 Por tanto, las riquezas que habrn adquirido, y las que habrn reservado, las llevarn al torrente de los sauces. 8 Porque el llanto rode los lmites de Moab; hasta Eglaim lleg su alarido, y hasta Beer-elim su clamor. 9 Y las aguas de Dimn se llenarn de sangre; porque yo traer sobre Dimn males mayores, leones a los que escaparen de Moab, y a los sobrevivientes de la tierra. 

ISAAS 16

1 Enviad cordero al seor de la tierra, desde Sela del desierto al monte de la hija de Sion. 2 Y cual ave espantada que huye de su nido, as sern las hijas de Moab en los vados de Arnn. 3 Rene consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del da como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes. 4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; s para ellos escondedero de la presencia del devastador; porque el atormentador fenecer, el devastador tendr fin, el pisoteador ser consumido de sobre la tierra. 5 Y se dispondr el trono en misericordia; y sobre l se sentar firmemente, en el tabernculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia. 

6 Hemos odo la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia, su arrogancia y su altivez; pero sus mentiras no sern firmes. 7 Por tanto, aullar Moab, todo l aullar; gemiris en gran manera abatidos, por las tortas de uvas de Kir-hareset. 

8 Porque los campos de Hesbn fueron talados, y las vides de Sibma; seores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos; haban llegado hasta Jazer, y se haban extendido por el desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar. 9 Por lo cual lamentar con lloro de Jazer por la via de Sibma; te regar con mis lgrimas, oh Hesbn y Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caer el grito de guerra. 10 Quitado es el gozo y la alegra del campo frtil; en las vias no cantarn, ni se regocijarn; no pisar vino en los lagares el pisador; he hecho cesar el grito del lagarero. 11 Por tanto, mis entraas vibrarn como arpa por Moab, y mi corazn por Kir-hareset. 12 Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares altos, cuando venga a su santuario a orar, no le valdr. 

13 Esta es la palabra que pronunci Jehov sobre Moab desde aquel tiempo; 14 pero ahora Jehov ha hablado, diciendo: Dentro de tres aos, como los aos de un jornalero, ser abatida la gloria de Moab, con toda su gran multitud; y los sobrevivientes sern pocos, pequeos y dbiles. 

Profeca sobre Damasco

ISAAS 17

1 Profeca sobre Damasco. He aqu que Damasco dejar de ser ciudad, y ser montn de ruinas. 2 Las ciudades de Aroer estn desamparadas, en majadas se convertirn; dormirn all, y no habr quien los espante. 3 Y cesar el socorro de Efran, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria ser como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehov de los ejrcitos. 

Juicio sobre Israel

4 En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuar, y se enflaquecer la grosura de su carne. 5 Y ser como cuando el segador recoge la mies, y con su brazo siega las espigas; ser tambin como el que recoge espigas en el valle de Refaim. 6 Y quedarn en l rebuscos, como cuando sacuden el olivo; dos o tres frutos en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas ms fructferas, dice Jehov Dios de Israel. 

7 En aquel da mirar el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarn al Santo de Israel. 8 Y no mirar a los altares que hicieron sus manos, ni mirar a lo que hicieron sus dedos, ni a los smbolos de Asera, ni a las imgenes del sol. 9 En aquel da sus ciudades fortificadas sern como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, los cuales fueron dejados a causa de los hijos de Israel; y habr desolacin. 10 Porque te olvidaste del Dios de tu salvacin, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrars plantas hermosas, y plantars sarmiento extrao. 11 El da que las plantes, las hars crecer, y hars que su simiente brote de maana; pero la cosecha ser arrebatada en el da de la angustia, y del dolor desesperado. 

12 Ay! multitud de muchos pueblos que harn ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harn alboroto como bramido de muchas aguas. 13 Los pueblos harn estrpito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprender, y huirn lejos; sern ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino. 14 Al tiempo de la tarde, he aqu la turbacin, pero antes de la maana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean. 

Profeca sobre Etiopa

ISAAS 18

1 Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que est tras los ros de Etiopa; 2 que enva mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la nacin de elevada estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio y despus, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ros. 3 Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta, escuchad. 

4 Porque Jehov me dijo as: Me estar quieto, y los mirar desde mi morada, como sol claro despus de la lluvia, como nube de roco en el calor de la siega. 5 Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podar con podaderas las ramitas, y cortar y quitar las ramas. 6 Y sern dejados todos para las aves de los montes y para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrn el verano las aves, e invernarn todas las bestias de la tierra. 

7 En aquel tiempo ser trada ofrenda a Jehov de los ejrcitos, del pueblo de elevada estatura y tez brillante, del pueblo temible desde su principio y despus, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ros, al lugar del nombre de Jehov de los ejrcitos, al monte de Sion. 

Profeca sobre Egipto

ISAAS 19

1 Profeca sobre Egipto. He aqu que Jehov monta sobre una ligera nube, y entrar en Egipto; y los dolos de Egipto temblarn delante de l, y desfallecer el corazn de los egipcios dentro de ellos. 2 Levantar egipcios contra egipcios, y cada uno pelear contra su hermano, cada uno contra su prjimo; ciudad contra ciudad, y reino contra reino. 3 Y el espritu de Egipto se desvanecer en medio de l, y destruir su consejo; y preguntarn a sus imgenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos. 4 Y entregar a Egipto en manos de seor duro, y rey violento se enseorear de ellos, dice el Seor, Jehov de los ejrcitos. 

5 Y las aguas del mar faltarn, y el ro se agotar y secar. 6 Y se alejarn los ros, se agotarn y secarn las corrientes de los fosos; la caa y el carrizo sern cortados. 7 La pradera de junto al ro, de junto a la ribera del ro, y toda sementera del ro, se secarn, se perdern, y no sern ms. 8 Los pescadores tambin se entristecern; harn duelo todos los que echan anzuelo en el ro, y desfallecern los que extienden red sobre las aguas. 9 Los que labran lino fino y los que tejen redes sern confundidos, 10 porque todas sus redes sern rotas; y se entristecern todos los que hacen viveros para peces. 

11 Ciertamente son necios los prncipes de Zon; el consejo de los prudentes consejeros de Faran se ha desvanecido. Cmo diris a Faran: Yo soy hijo de los sabios, e hijo de los reyes antiguos? 12 Dnde estn ahora aquellos tus sabios? Que te digan ahora, o te hagan saber qu es lo que Jehov de los ejrcitos ha determinado sobre Egipto. 13 Se han desvanecido los prncipes de Zon, se han engaado los prncipes de Menfis; engaaron a Egipto los que son la piedra angular de sus familias. 14 Jehov mezcl espritu de vrtigo en medio de l; e hicieron errar a Egipto en toda su obra, como tambalea el ebrio en su vmito. 15 Y no aprovechar a Egipto cosa que haga la cabeza o la cola, la rama o el junco. 

16 En aquel da los egipcios sern como mujeres; porque se asombrarn y temern en la presencia de la mano alta de Jehov de los ejrcitos, que l levantar contra ellos. 17 Y la tierra de Jud ser de espanto a Egipto; todo hombre que de ella se acordare temer por causa del consejo que Jehov de los ejrcitos acord sobre aqul. 

18 En aquel tiempo habr cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canan, y que juren por Jehov de los ejrcitos; una ser llamada la ciudad de Herez. 

19 En aquel tiempo habr altar para Jehov en medio de la tierra de Egipto, y monumento a Jehov junto a su frontera. 20 Y ser por seal y por testimonio a Jehov de los ejrcitos en la tierra de Egipto; porque clamarn a Jehov a causa de sus opresores, y l les enviar salvador y prncipe que los libre. 21 Y Jehov ser conocido de Egipto, y los de Egipto conocern a Jehov en aquel da, y harn sacrificio y oblacin; y harn votos a Jehov, y los cumplirn. 22 Y herir Jehov a Egipto; herir y sanar, y se convertirn a Jehov, y les ser clemente y los sanar. 

23 En aquel tiempo habr una calzada de Egipto a Asiria, y asirios entrarn en Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirn con los asirios a Jehov. 

24 En aquel tiempo Israel ser tercero con Egipto y con Asiria para bendicin en medio de la tierra; 25 porque Jehov de los ejrcitos los bendecir diciendo: Bendito el pueblo mo Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad. 

Prediccin de la conquista de Egipto y de Etiopa por Asiria

ISAAS 20

1 En el ao que vino el Tartn a Asdod, cuando lo envi Sargn rey de Asiria, y pele contra Asdod y la tom; 2 en aquel tiempo habl Jehov por medio de Isaas hijo de Amoz, diciendo: Ve y quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo as, andando desnudo y descalzo. 3 Y dijo Jehov: De la manera que anduvo mi siervo Isaas desnudo y descalzo tres aos, por seal y pronstico sobre Egipto y sobre Etiopa, 4 as llevar el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y los deportados de Etiopa, a jvenes y a ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las nalgas para vergenza de Egipto. 5 Y se turbarn y avergonzarn de Etiopa su esperanza, y de Egipto su gloria. 6 Y dir en aquel da el morador de esta costa: Mirad qu tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria; y cmo escaparemos nosotros? 

Profeca sobre el desierto del mar

ISAAS 21

1 Profeca sobre el desierto del mar. Como torbellino del Neguev, as viene del desierto, de la tierra horrenda. 2 Visin dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh Media. Todo su gemido hice cesar. 3 Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de m, como angustias de mujer de parto; me agobi oyendo, y al ver me he espantado. 4 Se pasm mi corazn, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me volvi en espanto. 5 Ponen la mesa, extienden tapices; comen, beben. Levantaos, oh prncipes, ungid el escudo! 6 Porque el Seor me dijo as: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea. 7 Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos, montados sobre asnos, montados sobre camellos; y mir ms atentamente, 8 y grit como un len: Seor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de da, y las noches enteras sobre mi guarda; 9 y he aqu vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Despus habl y dijo: Cay, cay Babilonia; y todos los dolos de sus dioses quebrant en tierra. 10 Oh pueblo mo, trillado y aventado, os he dicho lo que o de Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel. 

Profeca sobre Duma

11 Profeca sobre Duma. Me dan voces de Seir: Guarda, qu de la noche? Guarda, qu de la noche? 12 El guarda respondi: La maana viene, y despus la noche; preguntad si queris, preguntad; volved, venid. 

Profeca sobre Arabia

13 Profeca sobre Arabia. En el bosque pasaris la noche en Arabia, oh caminantes de Dedn. 14 Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que huye. 15 Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante el arco entesado, ante el peso de la batalla. 

16 Porque as me ha dicho Jehov: De aqu a un ao, semejante a aos de jornalero, toda la gloria de Cedar ser deshecha; 17 y los sobrevivientes del nmero de los valientes flecheros, hijos de Cedar, sern reducidos; porque Jehov Dios de Israel lo ha dicho. 

Profeca sobre el valle de la visin

ISAAS 22

1 Profeca sobre el valle de la visin. Qu tienes ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los terrados? 2 T, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra. 3 Todos tus prncipes juntos huyeron del arco, fueron atados; todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque haban huido lejos. 4 Por esto dije: Dejadme, llorar amargamente; no os afanis por consolarme de la destruccin de la hija de mi pueblo. 

5 Porque da es de alboroto, de angustia y de confusin, de parte del Seor, Jehov de los ejrcitos, en el valle de la visin, para derribar el muro, y clamar al monte. 6 Y Elam tom aljaba, con carros y con jinetes, y Kir sac el escudo. 7 Tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de a caballo acamparon a la puerta. 8 Y desnud la cubierta de Jud; y miraste en aquel da hacia la casa de armas del bosque. 9 Visteis las brechas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis las aguas del estanque de abajo. 10 Y contasteis las casas de Jerusaln, y derribasteis casas para fortificar el muro. 11 Hicisteis foso entre los dos muros para las aguas del estanque viejo; y no tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis de lejos al que lo labr. 

12 Por tanto, el Seor, Jehov de los ejrcitos, llam en este da a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio; 13 y he aqu gozo y alegra, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque maana moriremos. 14 Esto fue revelado a mis odos de parte de Jehov de los ejrcitos: Que este pecado no os ser perdonado hasta que muris, dice el Seor, Jehov de los ejrcitos. 

Sebna ser sustituido por Eliaquim

15 Jehov de los ejrcitos dice as: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile: 16 Qu tienes t aqu, o a quin tienes aqu, que labraste aqu sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para s morada en una pea? 17 He aqu que Jehov te transportar en duro cautiverio, y de cierto te cubrir el rostro. 18 Te echar a rodar con mpetu, como a bola por tierra extensa; all morirs, y all estarn los carros de tu gloria, oh vergenza de la casa de tu seor. 19 Y te arrojar de tu lugar, y de tu puesto te empujar. 20 En aquel da llamar a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcas, 21 y lo vestir de tus vestiduras, y lo ceir de tu talabarte, y entregar en sus manos tu potestad; y ser padre al morador de Jerusaln, y a la casa de Jud. 22 Y pondr la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrir, y nadie cerrar; cerrar, y nadie abrir. 23 Y lo hincar como clavo en lugar firme; y ser por asiento de honra a la casa de su padre. 24 Colgarn de l toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros. 25 En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, el clavo hincado en lugar firme ser quitado; ser quebrado y caer, y la carga que sobre l se puso se echar a perder; porque Jehov habl. 

Profeca sobre Tiro

ISAAS 23

1 Profeca sobre Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es Tiro hasta no quedar casa, ni a donde entrar; desde la tierra de Quitim les es revelado. 2 Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidn, que pasando el mar te abastecan. 3 Su provisin proceda de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del ro. Fue tambin emporio de las naciones. 4 Avergnzate, Sidn, porque el mar, la fortaleza del mar habl, diciendo: Nunca estuve de parto, ni di a luz, ni cri jvenes, ni levant vrgenes. 5 Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrn dolor de las nuevas de Tiro. 6 Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la costa. 7 No era sta vuestra ciudad alegre, con muchos das de antigedad? Sus pies la llevarn a morar lejos. 8 Quin decret esto sobre Tiro, la que reparta coronas, cuyos negociantes eran prncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra? 9 Jehov de los ejrcitos lo decret, para envilecer la soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la tierra. 10 Pasa cual ro de tu tierra, oh hija de Tarsis, porque no tendrs ya ms poder. 11 Extendi su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos; Jehov mand respecto a Canan, que sus fortalezas sean destruidas. 12 Y dijo: No te alegrars ms, oh oprimida virgen hija de Sidn. Levntate para pasar a Quitim, y aun all no tendrs reposo. 13 Mira la tierra de los caldeos. Este pueblo no exista; Asiria la fund para los moradores del desierto. Levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; l la convirti en ruinas. 14 Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es vuestra fortaleza. 15 Acontecer en aquel da, que Tiro ser puesta en olvido por setenta aos, como das de un rey. Despus de los setenta aos, cantar Tiro cancin como de ramera. 16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena meloda, reitera la cancin, para que seas recordada. 17 Y acontecer que al fin de los setenta aos visitar Jehov a Tiro; y volver a comerciar, y otra vez fornicar con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra. 18 Pero sus negocios y ganancias sern consagrados a Jehov; no se guardarn ni se atesorarn, porque sus ganancias sern para los que estuvieren delante de Jehov, para que coman hasta saciarse, y vistan esplndidamente. 

El juicio de Jehov sobre la tierra

ISAAS 24

1 He aqu que Jehov vaca la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores. 2 Y suceder as como al pueblo, tambin al sacerdote; como al siervo, as a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma prestado; como al que da a logro, as al que lo recibe. 3 La tierra ser enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehov ha pronunciado esta palabra. 

4 Se destruy, cay la tierra; enferm, cay el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. 5 Y la tierra se contamin bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. 6 Por esta causa la maldicin consumi la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres. 7 Se perdi el vino, enferm la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazn. 8 Ces el regocijo de los panderos, se acab el estruendo de los que se alegran, ces la alegra del arpa. 9 No bebern vino con cantar; la sidra les ser amarga a los que la bebieren. 10 Quebrantada est la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie. 11 Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureci, se desterr la alegra de la tierra. 12 La ciudad qued desolada, y con ruina fue derribada la puerta. 13 Porque as ser en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos despus de la vendimia. 

14 Estos alzarn su voz, cantarn gozosos por la grandeza de Jehov; desde el mar darn voces. 15 Glorificad por esto a Jehov en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehov Dios de Israel. 16 De lo postrero de la tierra omos cnticos: Gloria al justo. Y yo dije: Mi desdicha, mi desdicha, ay de m! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricacin de desleales. 

17 Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra. 18 Y acontecer que el que huyere de la voz del terror caer en el foso; y el que saliere de en medio del foso ser preso en la red; porque de lo alto se abrirn ventanas, y temblarn los cimientos de la tierra. 19 Ser quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada ser la tierra, en gran manera ser la tierra conmovida. 20 Temblar la tierra como un ebrio, y ser removida como una choza; y se agravar sobre ella su pecado, y caer, y nunca ms se levantar. 

21 Acontecer en aquel da, que Jehov castigar al ejrcito de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra. 22 Y sern amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisin quedarn encerrados, y sern castigados despus de muchos das. 23 La luna se avergonzar, y el sol se confundir, cuando Jehov de los ejrcitos reine en el monte de Sion y en Jerusaln, y delante de sus ancianos sea glorioso. 

Cntico de alabanza por el favor de Jehov

ISAAS 25

1 Jehov, t eres mi Dios; te exaltar, alabar tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza. 2 Porque convertiste la ciudad en montn, la ciudad fortificada en ruina; el alczar de los extraos para que no sea ciudad, ni nunca jams sea reedificado. 3 Por esto te dar gloria el pueblo fuerte, te temer la ciudad de gentes robustas. 4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su afliccin, refugio contra el turbin, sombra contra el calor; porque el mpetu de los violentos es como turbin contra el muro. 5 Como el calor en lugar seco, as humillars el orgullo de los extraos; y como calor debajo de nube hars marchitar el renuevo de los robustos. 

6 Y Jehov de los ejrcitos har en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tutanos y de vinos purificados. 7 Y destruir en este monte la cubierta con que estn cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. 8 Destruir a la muerte para siempre; y enjugar Jehov el Seor toda lgrima de todos los rostros; y quitar la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehov lo ha dicho. 

9 Y se dir en aquel da: He aqu, ste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvar; ste es Jehov a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvacin. 

10 Porque la mano de Jehov reposar en este monte; pero Moab ser hollado en su mismo sitio, como es hollada la paja en el muladar. 11 Y extender su mano por en medio de l, como la extiende el nadador para nadar; y abatir su soberbia y la destreza de sus manos; 12 Y abatir la fortaleza de tus altos muros; la humillar y la echar a tierra, hasta el polvo. 

Cntico de confianza en la proteccin de Jehov

ISAAS 26

1 En aquel da cantarn este cntico en tierra de Jud: Fuerte ciudad tenemos; salvacin puso Dios por muros y antemuro. 2 Abrid las puertas, y entrar la gente justa, guardadora de verdades. 3 T guardars en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. 4 Confiad en Jehov perpetuamente, porque en Jehov el Seor est la fortaleza de los siglos. 5 Porque derrib a los que moraban en lugar sublime; humill a la ciudad exaltada, la humill hasta la tierra, la derrib hasta el polvo. 6 La hollar pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos. 

7 El camino del justo es rectitud; t, que eres recto, pesas el camino del justo. 8 Tambin en el camino de tus juicios, oh Jehov, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma. 9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espritu dentro de m, madrugar a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia. 10 Se mostrar piedad al malvado, y no aprender justicia; en tierra de rectitud har iniquidad, y no mirar a la majestad de Jehov. 11 Jehov, tu mano est alzada, pero ellos no ven; vern al fin, y se avergonzarn los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumir. 12 Jehov, t nos dars paz, porque tambin hiciste en nosotros todas nuestras obras. 13 Jehov Dios nuestro, otros seores fuera de ti se han enseoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre. 14 Muertos son, no vivirn; han fallecido, no resucitarn; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo. 15 Aumentaste el pueblo, oh Jehov, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra. 

16 Jehov, en la tribulacin te buscaron; derramaron oracin cuando los castigaste. 17 Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, as hemos sido delante de ti, oh Jehov. 18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberacin hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. 19 Tus muertos vivirn; sus cadveres resucitarn. Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu roco es cual roco de hortalizas, y la tierra dar sus muertos. 

20 Anda, pueblo mo, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignacin. 21 Porque he aqu que Jehov sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra l; y la tierra descubrir la sangre derramada sobre ella, y no encubrir ya ms a sus muertos. 

Liberacin y regreso de Israel

ISAAS 27

1 En aquel da Jehov castigar con su espada dura, grande y fuerte al leviatn serpiente veloz, y al leviatn serpiente tortuosa; y matar al dragn que est en el mar. 

2 En aquel da cantad acerca de la via del vino rojo. 3 Yo Jehov la guardo, cada momento la regar; la guardar de noche y de da, para que nadie la dae. 4 No hay enojo en m. Quin pondr contra m en batalla espinos y cardos? Yo los hollar, los quemar a una. 5 O forzar alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; s, haga paz conmigo. 

6 Das vendrn cuando Jacob echar races, florecer y echar renuevos Israel, y la faz del mundo llenar de fruto. 7 Acaso ha sido herido como quien lo hiri, o ha sido muerto como los que lo mataron? 8 Con medida lo castigars en sus vstagos. El los remueve con su recio viento en el da del aire solano. 9 De esta manera, pues, ser perdonada la iniquidad de Jacob, y este ser todo el fruto, la remocin de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los smbolos de Asera ni las imgenes del sol. 10 Porque la ciudad fortificada ser desolada, la ciudad habitada ser abandonada y dejada como un desierto; all pastar el becerro, all tendr su majada, y acabar sus ramas. 11 Cuando sus ramas se sequen, sern quebradas; mujeres vendrn a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendr de l misericordia, ni se compadecer de l el que lo form. 

12 Acontecer en aquel da, que trillar Jehov desde el ro Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seris reunidos uno a uno. 13 Acontecer tambin en aquel da, que se tocar con gran trompeta, y vendrn los que haban sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que haban sido desterrados a Egipto, y adorarn a Jehov en el monte santo, en Jerusaln. 

Condenacin de Efran

ISAAS 28

1 Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efran, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que est sobre la cabeza del valle frtil de los aturdidos del vino! 2 He aqu, Jehov tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbin de granizo y como torbellino trastornador, como mpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. 3 Con los pies ser pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efran. 4 Y ser la flor caduca de la hermosura de su gloria que est sobre la cabeza del valle frtil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano. 

5 En aquel da Jehov de los ejrcitos ser por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; 6 y por espritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta. 

7 Pero tambin stos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visin, tropezaron en el juicio. 8 Porque toda mesa est llena de vmito y suciedad, hasta no haber lugar limpio. 9 A quin se ensear ciencia, o a quin se har entender doctrina? A los destetados? a los arrancados de los pechos? 10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, rengln tras rengln, lnea sobre lnea, un poquito all, otro poquito all; 11 porque en lengua de tartamudos, y en extraa lengua hablar a este pueblo, 12 a los cuales l dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oir. 13 La palabra, pues, de Jehov les ser mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, rengln tras rengln, lnea sobre lnea, un poquito all, otro poquito all; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos. 

Amonestacin a Jerusaln

14 Por tanto, varones burladores que gobernis a este pueblo que est en Jerusaln, od la palabra de Jehov. 15 Por cuanto habis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbin del azote, no llegar a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos; 16 por tanto, Jehov el Seor dice as: He aqu que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. 17 Y ajustar el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrer el refugio de la mentira, y aguas arrollarn el escondrijo. 18 Y ser anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no ser firme; cuando pase el turbin del azote, seris de l pisoteados. 19 Luego que comience a pasar, l os arrebatar; porque de maana en maana pasar, de da y de noche; y ser ciertamente espanto el entender lo odo. 20 La cama ser corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse. 21 Porque Jehov se levantar como en el monte Perazim, como en el valle de Gaban se enojar; para hacer su obra, su extraa obra, y para hacer su operacin, su extraa operacin. 22 Ahora, pues, no os burlis, para que no se aprieten ms vuestras ataduras; porque destruccin ya determinada sobre toda la tierra he odo del Seor, Jehov de los ejrcitos. 

23 Estad atentos, y od mi voz; atended, y od mi dicho. 24 El que ara para sembrar, arar todo el da? Romper y quebrar los terrones de la tierra? 25 Cuando ha igualado su superficie, no derrama el eneldo, siembra el comino, pone el trigo en hileras, y la cebada en el lugar sealado, y la avena en su borde apropiado? 26 Porque su Dios le instruye, y le ensea lo recto; 27 que el eneldo no se trilla con trillo, ni sobre el comino se pasa rueda de carreta; sino que con un palo se sacude el eneldo, y el comino con una vara. 28 El grano se trilla; pero no lo trillar para siempre, ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni lo quebranta con los dientes de su trillo. 29 Tambin esto sali de Jehov de los ejrcitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabidura. 

Ariel y sus enemigos

ISAAS 29

1 Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habit David! Aadid un ao a otro, las fiestas sigan su curso. 2 Mas yo pondr a Ariel en apretura, y ser desconsolada y triste; y ser a m como Ariel. 3 Porque acampar contra ti alrededor, y te sitiar con campamentos, y levantar contra ti baluartes. 4 Entonces sers humillada, hablars desde la tierra, y tu habla saldr del polvo; y ser tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrar desde el polvo. 5 Y la muchedumbre de tus enemigos ser como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y ser repentinamente, en un momento. 6 Por Jehov de los ejrcitos sers visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor. 7 Y ser como sueo de visin nocturna la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en apretura. 8 Y les suceder como el que tiene hambre y suea, y le parece que come, pero cuando despierta, su estmago est vaco; o como el que tiene sed y suea, y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento; as ser la multitud de todas las naciones que pelearn contra el monte de Sion. 

Ceguera e hipocresa de Israel

9 Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos; embriagaos, y no de vino; tambalead, y no de sidra. 10 Porque Jehov derram sobre vosotros espritu de sueo, y cerr los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes. 11 Y os ser toda visin como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; l dir: No puedo, porque est sellado. 12 Y si se diere el libro al que no sabe leer, dicindole: Lee ahora esto; l dir: No s leer. 13 Dice, pues, el Seor: Porque este pueblo se acerca a m con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazn est lejos de m, y su temor de m no es ms que un mandamiento de hombres que les ha sido enseado; 14 por tanto, he aqu que nuevamente excitar yo la admiracin de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecer la sabidura de sus sabios, y se desvanecer la inteligencia de sus entendidos. 

15 Ay de los que se esconden de Jehov, encubriendo el consejo, y sus obras estn en tinieblas, y dicen: Quin nos ve, y quin nos conoce? 16 Vuestra perversidad ciertamente ser reputada como el barro del alfarero. Acaso la obra dir de su hacedor: No me hizo? Dir la vasija de aquel que la ha formado: No entendi? 

Redencin de Israel

17 No se convertir de aqu a muy poco tiempo el Lbano en campo fructfero, y el campo frtil ser estimado por bosque? 18 En aquel tiempo los sordos oirn las palabras del libro, y los ojos de los ciegos vern en medio de la oscuridad y de las tinieblas. 19 Entonces los humildes crecern en alegra en Jehov, y aun los ms pobres de los hombres se gozarn en el Santo de Israel. 20 Porque el violento ser acabado, y el escarnecedor ser consumido; sern destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad, 21 los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprenda en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad. 

22 Por tanto, Jehov, que redimi a Abraham, dice as a la casa de Jacob: No ser ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondr plido; 23 porque ver a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarn mi nombre; y santificarn al Santo de Jacob, y temern al Dios de Israel. 24 Y los extraviados de espritu aprendern inteligencia, y los murmuradores aprendern doctrina. 

La futilidad de confiar en Egipto

ISAAS 30

1 Ay de los hijos que se apartan, dice Jehov, para tomar consejo, y no de m; para cobijarse con cubierta, y no de mi espritu, aadiendo pecado a pecado! 2 Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faran, y poner su esperanza en la sombra de Egipto. 3 Pero la fuerza de Faran se os cambiar en vergenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusin. 4 Cuando estn sus prncipes en Zon, y sus embajadores lleguen a Hanes, 5 todos se avergonzarn del pueblo que no les aprovecha, ni los socorre, ni les trae provecho; antes les ser para vergenza y aun para oprobio. 

6 Profeca sobre las bestias del Neguev: Por tierra de tribulacin y de angustia, de donde salen la leona y el len, la vbora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de asnos sus riquezas, y sus tesoros sobre jorobas de camellos, a un pueblo que no les ser de provecho. 7 Ciertamente Egipto en vano e intilmente dar ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sera estarse quietos. 

8 Ve, pues, ahora, y escribe esta visin en una tabla delante de ellos, y regstrala en un libro, para que quede hasta el da postrero, eternamente y para siempre. 9 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron or la ley de Jehov; 10 que dicen a los videntes: No veis; y a los profetas: No nos profeticis lo recto, decidnos cosas halageas, profetizad mentiras; 11 dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel. 12 Por tanto, el Santo de Israel dice as: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habis apoyado; 13 por tanto, os ser este pecado como grieta que amenaza ruina, extendindose en una pared elevada, cuya cada viene sbita y repentinamente. 14 Y se quebrar como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, o para sacar agua del pozo. 

15 Porque as dijo Jehov el Seor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seris salvos; en quietud y en confianza ser vuestra fortaleza. Y no quisisteis, 16 sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros huiris. Sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, sern veloces vuestros perseguidores. 17 Un millar huir a la amenaza de uno; a la amenaza de cinco huiris vosotros todos, hasta que quedis como mstil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre una colina. 

Promesa de la gracia de Dios a Israel

18 Por tanto, Jehov esperar para tener piedad de vosotros, y por tanto, ser exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehov es Dios justo; bienaventurados todos los que confan en l. 19 Ciertamente el pueblo morar en Sion, en Jerusaln; nunca ms llorars; el que tiene misericordia se apiadar de ti; al or la voz de tu clamor te responder. 

20 Bien que os dar el Seor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus maestros nunca ms te sern quitados, sino que tus ojos vern a tus maestros. 21 Entonces tus odos oirn a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por l; y no echis a la mano derecha, ni tampoco torzis a la mano izquierda. 22 Entonces profanars la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imgenes fundidas de oro; las apartars como trapo asqueroso; Sal fuera! les dirs. 

23 Entonces dar el Seor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dar pan del fruto de la tierra, y ser abundante y pinge; tus ganados en aquel tiempo sern apacentados en espaciosas dehesas. 24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comern grano limpio, aventado con pala y criba. 25 Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado elevado, habr ros y corrientes de aguas el da de la gran matanza, cuando caern las torres. 26 Y la luz de la luna ser como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete das, el da que vendare Jehov la herida de su pueblo, y curare la llaga que l caus. 

El juicio de Jehov sobre Asiria

27 He aqu que el nombre de Jehov viene de lejos; su rostro encendido, y con llamas de fuego devorador; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume. 28 Su aliento, cual torrente que inunda; llegar hasta el cuello, para zarandear a las naciones con criba de destruccin; y el freno estar en las quijadas de los pueblos, hacindoles errar. 

29 Vosotros tendris cntico como de noche en que se celebra pascua, y alegra de corazn, como el que va con flauta para venir al monte de Jehov, al Fuerte de Israel. 30 Y Jehov har or su potente voz, y har ver el descenso de su brazo, con furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad y piedra de granizo. 31 Porque Asiria que hiri con vara, con la voz de Jehov ser quebrantada. 32 Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehov sobre l, ser con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa pelear contra ellos. 33 Porque Tofet ya de tiempo est dispuesto y preparado para el rey, profundo y ancho, cuya pira es de fuego, y mucha lea; el soplo de Jehov, como torrente de azufre, lo enciende. 

Los egipcios son hombres y no dioses

ISAAS 31

1 Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confan en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehov! 2 Pero l tambin es sabio, y traer el mal, y no retirar sus palabras. Se levantar, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los que hacen iniquidad. 3 Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espritu; de manera que al extender Jehov su mano, caer el ayudador y caer el ayudado, y todos ellos desfallecern a una. 

4 Porque Jehov me dijo a m de esta manera: Como el len y el cachorro de len ruge sobre la presa, y si se rene cuadrilla de pastores contra l, no lo espantarn sus voces, ni se acobardar por el tropel de ellos; as Jehov de los ejrcitos descender a pelear sobre el monte de Sion, y sobre su collado. 5 Como las aves que vuelan, as amparar Jehov de los ejrcitos a Jerusaln, amparando, librando, preservando y salvando. 

6 Volved a aquel contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel. 7 Porque en aquel da arrojar el hombre sus dolos de plata y sus dolos de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras. 8 Entonces caer Asiria por espada no de varn, y la consumir espada no de hombre; y huir de la presencia de la espada, y sus jvenes sern tributarios. 9 Y de miedo pasar su fortaleza, y sus prncipes, con pavor, dejarn sus banderas, dice Jehov, cuyo fuego est en Sion, y su horno en Jerusaln. 

El Rey justo

ISAAS 32

1 He aqu que para justicia reinar un rey, y prncipes presidirn en juicio. 2 Y ser aquel varn como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbin; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peasco en tierra calurosa. 3 No se ofuscarn entonces los ojos de los que ven, y los odos de los oyentes oirn atentos. 4 Y el corazn de los necios entender para saber, y la lengua de los tartamudos hablar rpida y claramente. 5 El ruin nunca ms ser llamado generoso, ni el tramposo ser llamado esplndido. 6 Porque el ruin hablar ruindades, y su corazn fabricar iniquidad, para cometer impiedad y para hablar escarnio contra Jehov, dejando vaca el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento. 7 Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el pobre. 8 Pero el generoso pensar generosidades, y por generosidades ser exaltado. 

Advertencia a las mujeres de Jerusaln

9 Mujeres indolentes, levantaos, od mi voz; hijas confiadas, escuchad mi razn. 10 De aqu a algo ms de un ao tendris espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltar, y la cosecha no vendr. 11 Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceid los lomos con cilicio. 12 Golpendose el pecho lamentarn por los campos deleitosos, por la vid frtil. 13 Sobre la tierra de mi pueblo subirn espinos y cardos, y aun sobre todas las casas en que hay alegra en la ciudad de alegra. 14 Porque los palacios quedarn desiertos, la multitud de la ciudad cesar; las torres y fortalezas se volvern cuevas para siempre, donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada; 15 hasta que sobre nosotros sea derramado el Espritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo frtil, y el campo frtil sea estimado por bosque. 16 Y habitar el juicio en el desierto, y en el campo frtil morar la justicia. 17 Y el efecto de la justicia ser paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. 18 Y mi pueblo habitar en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo. 19 Y cuando caiga granizo, caer en los montes; y la ciudad ser del todo abatida. 20 Dichosos vosotros los que sembris junto a todas las aguas, y dejis libres al buey y al asno. 

Jehov traer salvacin

ISAAS 33

1 Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, sers t saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se har contra ti. 

2 Oh Jehov, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; t, brazo de ellos en la maana, s tambin nuestra salvacin en tiempo de la tribulacin. 3 Los pueblos huyeron a la voz del estruendo; las naciones fueron esparcidas al levantarte t. 4 Sus despojos sern recogidos como cuando recogen orugas; corrern sobre ellos como de una a otra parte corren las langostas. 5 Ser exaltado Jehov, el cual mora en las alturas; llen a Sion de juicio y de justicia. 6 Y reinarn en tus tiempos la sabidura y la ciencia, y abundancia de salvacin; el temor de Jehov ser su tesoro. 

7 He aqu que sus embajadores darn voces afuera; los mensajeros de paz llorarn amargamente. 8 Las calzadas estn deshechas, cesaron los caminantes; ha anulado el pacto, aborreci las ciudades, tuvo en nada a los hombres. 9 Se enlut, enferm la tierra; el Lbano se avergonz, y fue cortado; Sarn se ha vuelto como desierto, y Basn y el Carmelo fueron sacudidos. 

10 Ahora me levantar, dice Jehov; ahora ser exaltado, ahora ser engrandecido. 11 Concebisteis hojarascas, rastrojo daris a luz; el soplo de vuestro fuego os consumir. 12 Y los pueblos sern como cal quemada; como espinos cortados sern quemados con fuego. 13 Od, los que estis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estis cerca, conoced mi poder. 14 Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogi a los hipcritas. Quin de nosotros morar con el fuego consumidor? Quin de nosotros habitar con las llamas eternas? 15 El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus odos para no or propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; 16 ste habitar en las alturas; fortaleza de rocas ser su lugar de refugio; se le dar su pan, y sus aguas sern seguras. 

17 Tus ojos vern al Rey en su hermosura; vern la tierra que est lejos. 18 Tu corazn imaginar el espanto, y dir: Qu es del escriba? qu del pesador del tributo? qu del que pone en lista las casas ms insignes? 19 No vers a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difcil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas. 20 Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos vern a Jerusaln, morada de quietud, tienda que no ser desarmada, ni sern arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas ser rota. 21 Porque ciertamente all ser Jehov para con nosotros fuerte, lugar de ros, de arroyos muy anchos, por el cual no andar galera de remos, ni por l pasar gran nave. 22 Porque Jehov es nuestro juez, Jehov es nuestro legislador, Jehov es nuestro Rey; l mismo nos salvar. 23 Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mstil, ni entesaron la vela; se repartir entonces botn de muchos despojos; los cojos arrebatarn el botn. 24 No dir el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le ser perdonada la iniquidad. 

La ira de Jehov contra las naciones

ISAAS 34

1 Acercaos, naciones, juntaos para or; y vosotros, pueblos, escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que produce. 2 Porque Jehov est airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el ejrcito de ellas; las destruir y las entregar al matadero. 3 Y los muertos de ellas sern arrojados, y de sus cadveres se levantar hedor; y los montes se disolvern por la sangre de ellos. 4 Y todo el ejrcito de los cielos se disolver, y se enrollarn los cielos como un libro; y caer todo su ejrcito, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera. 

5 Porque en los cielos se embriagar mi espada; he aqu que descender sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema. 6 Llena est de sangre la espada de Jehov, engrasada est de grosura, de sangre de corderos y de machos cabros, de grosura de riones de carneros; porque Jehov tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom. 7 Y con ellos caern bfalos, y toros con becerros; y su tierra se embriagar de sangre, y su polvo se engrasar de grosura. 

8 Porque es da de venganza de Jehov, ao de retribuciones en el pleito de Sion. 9 Y sus arroyos se convertirn en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente. 10 No se apagar de noche ni de da, perpetuamente subir su humo; de generacin en generacin ser asolada, nunca jams pasar nadie por ella. 11 Se aduearn de ella el pelcano y el erizo, la lechuza y el cuervo morarn en ella; y se extender sobre ella cordel de destruccin, y niveles de asolamiento. 12 Llamarn a sus prncipes, prncipes sin reino; y todos sus grandes sern nada. 

13 En sus alczares crecern espinos, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y sern morada de chacales, y patio para los pollos de los avestruces. 14 Las fieras del desierto se encontrarn con las hienas, y la cabra salvaje gritar a su compaero; la lechuza tambin tendr all morada, y hallar para s reposo. 

15 All anidar el buho, pondr sus huevos, y sacar sus pollos, y los juntar debajo de sus alas; tambin se juntarn all buitres, cada uno con su compaera. 16 Inquirid en el libro de Jehov, y leed si falt alguno de ellos; ninguno falt con su compaera; porque su boca mand, y los reuni su mismo Espritu. 17 Y l les ech suertes, y su mano les reparti con cordel; para siempre la tendrn por heredad; de generacin en generacin morarn all. 

Futuro glorioso de Sion

ISAAS 35

1 Se alegrarn el desierto y la soledad; el yermo se gozar y florecer como la rosa. 2 Florecer profusamente, y tambin se alegrar y cantar con jbilo; la gloria del Lbano le ser dada, la hermosura del Carmelo y de Sarn. Ellos vern la gloria de Jehov, la hermosura del Dios nuestro. 3 Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. 4 Decid a los de corazn apocado: Esforzaos, no temis; he aqu que vuestro Dios viene con retribucin, con pago; Dios mismo vendr, y os salvar. 

5 Entonces los ojos de los ciegos sern abiertos, y los odos de los sordos se abrirn. 6 Entonces el cojo saltar como un ciervo, y cantar la lengua del mudo; porque aguas sern cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. 7 El lugar seco se convertir en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, ser lugar de caas y juncos. 

8 Y habr all calzada y camino, y ser llamado Camino de Santidad; no pasar inmundo por l, sino que l mismo estar con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviar. 9 No habr all len, ni fiera subir por l, ni all se hallar, para que caminen los redimidos. 10 Y los redimidos de Jehov volvern, y vendrn a Sion con alegra; y gozo perpetuo ser sobre sus cabezas; y tendrn gozo y alegra, y huirn la tristeza y el gemido. 

La invasin de Senaquerib

(2 R. 18. 13-37; 2 Cr. 32. 1-19)

ISAAS 36

1 Aconteci en el ao catorce del rey Ezequas, que Senaquerib rey de Asiria subi contra todas las ciudades fortificadas de Jud, y las tom. 2 Y el rey de Asiria envi al Rabsaces con un gran ejrcito desde Laquis a Jerusaln contra el rey Ezequas; y acamp junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador. 3 Y sali a l Eliaquim hijo de Hilcas, mayordomo, y Sebna, escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, 4 a los cuales dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequas: El gran rey, el rey de Asiria, dice as: Qu confianza es esta en que te apoyas? 5 Yo digo que el consejo y podero para la guerra, de que t hablas, no son ms que palabras vacas. Ahora bien, en quin confas para que te rebeles contra m? 6 He aqu que confas en este bculo de caa frgil, en Egipto, en el cual si alguien se apoyare, se le entrar por la mano, y la atravesar. Tal es Faran rey de Egipto para con todos los que en l confan. 7 Y si me decs: En Jehov nuestro Dios confiamos; no es ste aquel cuyos lugares altos y cuyos altares hizo quitar Ezequas, y dijo a Jud y a Jerusaln: Delante de este altar adoraris? 8 Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi seor, y yo te dar dos mil caballos, si t puedes dar jinetes que cabalguen sobre ellos. 9 Cmo, pues, podrs resistir a un capitn, al menor de los siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto con sus carros y su gente de a caballo? 10 Acaso vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin Jehov? Jehov me dijo: Sube a esta tierra y destryela. 

11 Entonces dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no hables con nosotros en lengua de Jud, porque lo oye el pueblo que est sobre el muro. 12 Y dijo el Rabsaces: Acaso me envi mi seor a que dijese estas palabras a ti y a tu seor, y no a los hombres que estn sobre el muro, expuestos a comer su estircol y beber su orina con vosotros? 

13 Entonces el Rabsaces se puso en pie y grit a gran voz en lengua de Jud, diciendo: Od las palabras del gran rey, el rey de Asiria. 14 El rey dice as: No os engae Ezequas, porque no os podr librar. 15 Ni os haga Ezequas confiar en Jehov, diciendo: Ciertamente Jehov nos librar; no ser entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria. 16 No escuchis a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a m; y coma cada uno de su via, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo, 17 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vias. 18 Mirad que no os engae Ezequas diciendo: Jehov nos librar. Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria? 19 Dnde est el dios de Hamat y de Arfad? Dnde est el dios de Sefarvaim? Libraron a Samaria de mi mano? 20 Qu dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehov libre de mi mano a Jerusaln? 

21 Pero ellos callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey as lo haba mandado, diciendo: No le respondis. 22 Entonces Eliaquim hijo de Hilcas, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequas, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces. 

Jud es librado de Senaquerib

(2 R. 19. 1-37; 2 Cr. 32. 20-23)

ISAAS 37

1 Aconteci, pues, que cuando el rey Ezequas oy esto, rasg sus vestidos, y cubierto de cilicio vino a la casa de Jehov. 2 Y envi a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaas hijo de Amoz. 3 Los cuales le dijeron: As ha dicho Ezequas: Da de angustia, de reprensin y de blasfemia es este da; porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. 4 Quiz oir Jehov tu Dios las palabras del Rabsaces, al cual el rey de Asiria su seor envi para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con las palabras que oy Jehov tu Dios; eleva, pues, oracin t por el remanente que an ha quedado. 

5 Vinieron, pues, los siervos de Ezequas a Isaas. 6 Y les dijo Isaas: Diris as a vuestro seor: As ha dicho Jehov: No temas por las palabras que has odo, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. 7 He aqu que yo pondr en l un espritu, y oir un rumor, y volver a su tierra; y har que en su tierra perezca a espada. 

8 Vuelto, pues, el Rabsaces, hall al rey de Asiria que combata contra Libna; porque ya haba odo que se haba apartado de Laquis. 9 Mas oyendo decir de Tirhaca rey de Etiopa: He aqu que ha salido para hacerte guerra; al orlo, envi embajadores a Ezequas, diciendo: 10 As diris a Ezequas rey de Jud: No te engae tu Dios en quien t confas, diciendo: Jerusaln no ser entregada en mano del rey de Asiria. 11 He aqu que t oste lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, que las destruyeron; y escapars t? 12 Acaso libraron sus dioses a las naciones que destruyeron mis antepasados, a Gozn, Harn, Resef y a los hijos de Edn que moraban en Telasar? 13 Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva? 

14 Y tom Ezequas las cartas de mano de los embajadores, y las ley; y subi a la casa de Jehov, y las extendi delante de Jehov. 15 Entonces Ezequas or a Jehov, diciendo: 16 Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, slo t eres Dios de todos los reinos de la tierra; t hiciste los cielos y la tierra. 17 Inclina, oh Jehov, tu odo, y oye; abre, oh Jehov, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. 18 Ciertamente, oh Jehov, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas, 19 y entregaron los dioses de ellos al fuego; porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron. 20 Ahora pues, Jehov Dios nuestro, lbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que slo t eres Jehov. 

21 Entonces Isaas hijo de Amoz envi a decir a Ezequas: As ha dicho Jehov Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib rey de Asiria, 22 estas son las palabras que Jehov habl contra l: La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece; detrs de ti mueve su cabeza la hija de Jerusaln. 

23 A quin vituperaste, y a quin blasfemaste? Contra quin has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel. 24 Por mano de tus siervos has vituperado al Seor, y dijiste: Con la multitud de mis carros subir a las alturas de los montes, a las laderas del Lbano; cortar sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegar hasta sus ms elevadas cumbres, al bosque de sus feraces campos. 25 Yo cav, y beb las aguas, y con las pisadas de mis pies secar todos los ros de Egipto. 

26 No has odo decir que desde tiempos antiguos yo lo hice, que desde los das de la antigedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y t sers para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros. 27 Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confusos, fueron como hierba del campo y hortaliza verde, como heno de los terrados, que antes de sazn se seca. 

28 He conocido tu condicin, tu salida y tu entrada, y tu furor contra m. 29 Porque contra m te airaste, y tu arrogancia ha subido a mis odos; pondr, pues, mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te har volver por el camino por donde viniste. 

30 Y esto te ser por seal: Comeris este ao lo que nace de suyo, y el ao segundo lo que nace de suyo; y el ao tercero sembraris y segaris, y plantaris vias, y comeris su fruto. 31 Y lo que hubiere quedado de la casa de Jud y lo que hubiere escapado, volver a echar raz abajo, y dar fruto arriba. 32 Porque de Jerusaln saldr un remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehov de los ejrcitos har esto. 

33 Por tanto, as dice Jehov acerca del rey de Asiria: No entrar en esta ciudad, ni arrojar saeta en ella; no vendr delante de ella con escudo, ni levantar contra ella baluarte. 34 Por el camino que vino, volver, y no entrar en esta ciudad, dice Jehov. 35 Porque yo amparar a esta ciudad para salvarla, por amor de m mismo, y por amor de David mi siervo. 

36 Y sali el ngel de Jehov y mat a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la maana, he aqu que todo era cuerpos de muertos. 37 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, e hizo su morada en Nnive. 38 Y aconteci que mientras adoraba en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer le mataron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat; y rein en su lugar Esarhadn su hijo. 

Enfermedad de Ezequas

(2 R. 20. 1-11; 2 Cr. 32. 24-26)

ISAAS 38

1 En aquellos das Ezequas enferm de muerte. Y vino a l el profeta Isaas hijo de Amoz, y le dijo: Jehov dice as: Ordena tu casa, porque morirs, y no vivirs. 2 Entonces volvi Ezequas su rostro a la pared, e hizo oracin a Jehov, 3 y dijo: Oh Jehov, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con ntegro corazn, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y llor Ezequas con gran lloro. 4 Entonces vino palabra de Jehov a Isaas, diciendo: 5 Ve y di a Ezequas: Jehov Dios de David tu padre dice as: He odo tu oracin, y visto tus lgrimas; he aqu que yo aado a tus das quince aos. 6 Y te librar a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad amparar. 

7 Y esto te ser seal de parte de Jehov, que Jehov har esto que ha dicho: 8 He aqu yo har volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrs. Y volvi el sol diez grados atrs, por los cuales haba ya descendido. 

9 Escritura de Ezequas rey de Jud, de cuando enferm y san de su enfermedad: 10 Yo dije: A la mitad de mis das ir a las puertas del Seol; privado soy del resto de mis aos. 11 Dije: No ver a JAH, a JAH en la tierra de los vivientes; ya no ver ms hombre con los moradores del mundo. 12 Mi morada ha sido movida y traspasada de m, como tienda de pastor. Como tejedor cort mi vida; me cortar con la enfermedad; me consumirs entre el da y la noche. 13 Contaba yo hasta la maana. Como un len moli todos mis huesos; de la maana a la noche me acabars. 

14 Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gema como la paloma; alzaba en alto mis ojos. Jehov, violencia padezco; fortalceme. 15 Qu dir? El que me lo dijo, l mismo lo ha hecho. Andar humildemente todos mis aos, a causa de aquella amargura de mi alma. 

16 Oh Seor, por todas estas cosas los hombres vivirn, y en todas ellas est la vida de mi espritu; pues t me restablecers, y hars que viva. 17 He aqu, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agrad librar mi vida del hoyo de corrupcin; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados. 18 Porque el Seol no te exaltar, ni te alabar la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarn tu verdad. 19 El que vive, el que vive, ste te dar alabanza, como yo hoy; el padre har notoria tu verdad a los hijos. 20 Jehov me salvar; por tanto cantaremos nuestros cnticos en la casa de Jehov todos los das de nuestra vida. 

21 Y haba dicho Isaas: Tomen masa de higos, y pnganla en la llaga, y sanar. 22 Haba asimismo dicho Ezequas: Qu seal tendr de que subir a la casa de Jehov? 

Ezequas recibe a los enviados de Babilonia

(2 R. 20. 12-19; 2 Cr. 32. 27-31)

ISAAS 39

1 En aquel tiempo Merodac-baladn hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi cartas y presentes a Ezequas; porque supo que haba estado enfermo, y que haba convalecido. 2 Y se regocij con ellos Ezequas, y les mostr la casa de su tesoro, plata y oro, especias, ungentos preciosos, toda su casa de armas, y todo lo que se hallaba en sus tesoros; no hubo cosa en su casa y en todos sus dominios, que Ezequas no les mostrase. 3 Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezequas, y le dijo: Qu dicen estos hombres, y de dnde han venido a ti? Y Ezequas respondi: De tierra muy lejana han venido a m, de Babilonia. 4 Dijo entonces: Qu han visto en tu casa? Y dijo Ezequas: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado. 

5 Entonces dijo Isaas a Ezequas: Oye palabra de Jehov de los ejrcitos: 6 He aqu vienen das en que ser llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedar, dice Jehov. 7 De tus hijos que saldrn de ti, y que habrs engendrado, tomarn, y sern eunucos en el palacio del rey de Babilonia. 8 Y dijo Ezequas a Isaas: La palabra de Jehov que has hablado es buena. Y aadi: A lo menos, haya paz y seguridad en mis das. 

Jehov consuela a Sion

ISAAS 40

1 Consolaos, consolaos, pueblo mo, dice vuestro Dios. 2 Hablad al corazn de Jerusaln; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehov por todos sus pecados. 

3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehov; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. 4 Todo valle sea alzado, y bjese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo spero se allane. 5 Y se manifestar la gloria de Jehov, y toda carne juntamente la ver; porque la boca de Jehov ha hablado. 

6 Voz que deca: Da voces. Y yo respond: Qu tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. 7 La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehov sopl en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. 8 Scase la hierba, marchtase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. 

9 Sbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusaln; levntala, no temas; di a las ciudades de Jud: Ved aqu al Dios vuestro! 10 He aqu que Jehov el Seor vendr con poder, y su brazo seorear; he aqu que su recompensa viene con l, y su paga delante de su rostro. 11 Como pastor apacentar su rebao; en su brazo llevar los corderos, y en su seno los llevar; pastorear suavemente a las recin paridas. 

El incomparable Dios de Israel

12 Quin midi las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos junt el polvo de la tierra, y pes los montes con balanza y con pesas los collados? 13 Quin ense al Espritu de Jehov, o le aconsej ensendole? 14 A quin pidi consejo para ser avisado? Quin le ense el camino del juicio, o le ense ciencia, o le mostr la senda de la prudencia? 15 He aqu que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aqu que hace desaparecer las islas como polvo. 16 Ni el Lbano bastar para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. 17 Como nada son todas las naciones delante de l; y en su comparacin sern estimadas en menos que nada, y que lo que no es. 

18 A qu, pues, haris semejante a Dios, o qu imagen le compondris? 19 El artfice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata. 20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva. 

21 No sabis? No habis odo? Nunca os lo han dicho desde el principio? No habis sido enseados desde que la tierra se fund? 22 El est sentado sobre el crculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; l extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. 23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. 24 Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. 25 A qu, pues, me haris semejante o me compararis? dice el Santo. 26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quin cre estas cosas; l saca y cuenta su ejrcito; a todas llama por sus nombres; ninguna faltar; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. 

27 Por qu dices, oh Jacob, y hablas t, Israel: Mi camino est escondido de Jehov, y de mi Dios pas mi juicio? 28 No has sabido, no has odo que el Dios eterno es Jehov, el cual cre los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. 29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehov tendrn nuevas fuerzas; levantarn alas como las guilas; corrern, y no se cansarn; caminarn, y no se fatigarn. 

Seguridad de Dios para Israel

ISAAS 41

1 Escuchadme, costas, y esfurcense los pueblos; acrquense, y entonces hablen; estemos juntamente a juicio. 2 Quin despert del oriente al justo, lo llam para que le siguiese, entreg delante de l naciones, y le hizo enseorear de reyes; los entreg a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata? 3 Los sigui, pas en paz por camino por donde sus pies nunca haban entrado. 4 Quin hizo y realiz esto? Quin llama las generaciones desde el principio? Yo Jehov, el primero, y yo mismo con los postreros. 5 Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron; se congregaron, y vinieron. 6 Cada cual ayud a su vecino, y a su hermano dijo: Esfurzate. 7 El carpintero anim al platero, y el que alisaba con martillo al que bata en el yunque, diciendo: Buena est la soldadura; y lo afirm con clavos, para que no se moviese. 

8 Pero t, Israel, siervo mo eres; t, Jacob, a quien yo escog, descendencia de Abraham mi amigo. 9 Porque te tom de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llam, y te dije: Mi siervo eres t; te escog, y no te desech. 10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudar, siempre te sustentar con la diestra de mi justicia. 11 He aqu que todos los que se enojan contra ti sern avergonzados y confundidos; sern como nada y perecern los que contienden contigo. 12 Buscars a los que tienen contienda contigo, y no los hallars; sern como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. 13 Porque yo Jehov soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. 

14 No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehov; el Santo de Israel es tu Redentor. 15 He aqu que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillars montes y los molers, y collados reducirs a tamo. 16 Los aventars, y los llevar el viento, y los esparcir el torbellino; pero t te regocijars en Jehov, te gloriars en el Santo de Israel. 

17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca est de sed su lengua; yo Jehov los oir, yo el Dios de Israel no los desamparar. 18 En las alturas abrir ros, y fuentes en medio de los valles; abrir en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. 19 Dar en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondr en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, 20 para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehov hace esto, y que el Santo de Israel lo cre. 

Dios reta a los falsos dioses

21 Alegad por vuestra causa, dice Jehov; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob. 22 Traigan, annciennos lo que ha de venir; dgannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazn en ello; sepamos tambin su postrimera, y hacednos entender lo que ha de venir. 23 Dadnos nuevas de lo que ha de ser despus, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qu contar, y juntamente nos maravillemos. 24 He aqu que vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominacin es el que os escogi. 

25 Del norte levant a uno, y vendr; del nacimiento del sol invocar mi nombre; y pisotear prncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero. 26 Quin lo anunci desde el principio, para que sepamos; o de tiempo atrs, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie; s, no hay quien ensee; ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras. 27 Yo soy el primero que he enseado estas cosas a Sion, y a Jerusaln dar un mensajero de alegres nuevas. 28 Mir, y no haba ninguno; y pregunt de estas cosas, y ningn consejero hubo; les pregunt, y no respondieron palabra. 29 He aqu, todos son vanidad, y las obras de ellos nada; viento y vanidad son sus imgenes fundidas. 

El Siervo de Jehov

ISAAS 42

1 He aqu mi siervo, yo le sostendr; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre l mi Espritu; l traer justicia a las naciones. 2 No gritar, ni alzar su voz, ni la har or en las calles. 3 No quebrar la caa cascada, ni apagar el pbilo que humeare; por medio de la verdad traer justicia. 4 No se cansar ni desmayar, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarn su ley. 

5 As dice Jehov Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espritu a los que por ella andan: 6 Yo Jehov te he llamado en justicia, y te sostendr por la mano; te guardar y te pondr por pacto al pueblo, por luz de las naciones, 7 para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la crcel a los presos, y de casas de prisin a los que moran en tinieblas. 8 Yo Jehov; este es mi nombre; y a otro no dar mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. 9 He aqu se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las har notorias. 

Alabanza por la liberacin poderosa de Jehov

10 Cantad a Jehov un nuevo cntico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendis al mar, y cuanto hay en l, las costas y los moradores de ellas. 11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de jbilo. 12 Den gloria a Jehov, y anuncien sus loores en las costas. 13 Jehov saldr como gigante, y como hombre de guerra despertar celo; gritar, vocear, se esforzar sobre sus enemigos. 

14 Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; dar voces como la que est de parto; asolar y devorar juntamente. 15 Convertir en soledad montes y collados, har secar toda su hierba; los ros tornar en islas, y secar los estanques. 16 Y guiar a los ciegos por camino que no saban, les har andar por sendas que no haban conocido; delante de ellos cambiar las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les har, y no los desamparar. 17 Sern vueltos atrs y en extremo confundidos los que confan en dolos, y dicen a las imgenes de fundicin: Vosotros sois nuestros dioses. 

Israel no aprende de la disciplina

18 Sordos, od, y vosotros, ciegos, mirad para ver. 19 Quin es ciego, sino mi siervo? Quin es sordo, como mi mensajero que envi? Quin es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehov, 20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los odos y no oye? 21 Jehov se complaci por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla. 22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en crceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid. 23 Quin de vosotros oir esto? Quin atender y escuchar respecto al porvenir? 24 Quin dio a Jacob en botn, y entreg a Israel a saqueadores? No fue Jehov, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley. 25 Por tanto, derram sobre l el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendi; y le consumi, mas no hizo caso. 

Jehov es el nico Redentor

ISAAS 43 

1 Ahora, as dice Jehov, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redim; te puse nombre, mo eres t. 2 Cuando pases por las aguas, yo estar contigo; y si por los ros, no te anegarn. Cuando pases por el fuego, no te quemars, ni la llama arder en ti. 3 Porque yo Jehov, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopa y a Seba por ti. 4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te am; dar, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. 5 No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traer tu generacin, y del occidente te recoger. 6 Dir al norte: Da ac; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, 7 todos los llamados de mi nombre; para gloria ma los he creado, los form y los hice. 

8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen odos. 9 Congrguense a una todas las naciones, y jntense todos los pueblos. Quin de ellos hay que nos d nuevas de esto, y que nos haga or las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifquense; oigan, y digan: Verdad es. 10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehov, y mi siervo que yo escog, para que me conozcis y creis, y entendis que yo mismo soy; antes de m no fue formado dios, ni lo ser despus de m. 11 Yo, yo Jehov, y fuera de m no hay quien salve. 12 Yo anunci, y salv, e hice or, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehov, que yo soy Dios. 13 Aun antes que hubiera da, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, quin lo estorbar? 

14 As dice Jehov, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros envi a Babilonia, e hice descender como fugitivos a todos ellos, aun a los caldeos en las naves de que se gloriaban. 15 Yo Jehov, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey. 16 As dice Jehov, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas; 17 el que saca carro y caballo, ejrcito y fuerza; caen juntamente para no levantarse; fenecen, como pbilo quedan apagados. 18 No os acordis de las cosas pasadas, ni traigis a memoria las cosas antiguas. 19 He aqu que yo hago cosa nueva; pronto saldr a luz; no la conoceris? Otra vez abrir camino en el desierto, y ros en la soledad. 20 Las fieras del campo me honrarn, los chacales y los pollos del avestruz; porque dar aguas en el desierto, ros en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. 21 Este pueblo he creado para m; mis alabanzas publicar. 

22 Y no me invocaste a m, oh Jacob, sino que de m te cansaste, oh Israel. 23 No me trajiste a m los animales de tus holocaustos, ni a m me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso. 24 No compraste para m caa aromtica por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre m la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades. 

25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de m mismo, y no me acordar de tus pecados. 26 Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla t para justificarte. 27 Tu primer padre pec, y tus enseadores prevaricaron contra m. 28 Por tanto, yo profan los prncipes del santuario, y puse por anatema a Jacob y por oprobio a Israel. 

Jehov es el nico Dios

ISAAS 44

1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mo, y t, Israel, a quien yo escog. 2 As dice Jehov, Hacedor tuyo, y el que te form desde el vientre, el cual te ayudar: No temas, siervo mo Jacob, y t, Jesurn, a quien yo escog. 3 Porque yo derramar aguas sobre el sequedal, y ros sobre la tierra rida; mi Espritu derramar sobre tu generacin, y mi bendicin sobre tus renuevos; 4 y brotarn entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas. 5 Este dir: Yo soy de Jehov; el otro se llamar del nombre de Jacob, y otro escribir con su mano: A Jehov, y se apellidar con el nombre de Israel. 

6 As dice Jehov Rey de Israel, y su Redentor, Jehov de los ejrcitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de m no hay Dios. 7 Y quin proclamar lo venidero, lo declarar, y lo pondr en orden delante de m, como hago yo desde que establec el pueblo antiguo? Anncienles lo que viene, y lo que est por venir. 8 No temis, ni os amedrentis; no te lo hice or desde la antigedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno. 

La insensatez de la idolatra

9 Los formadores de imgenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo ms precioso de ellos para nada es til; y ellos mismos son testigos para su confusin, de que los dolos no ven ni entienden. 10 Quin form un dios, o quin fundi una imagen que para nada es de provecho? 11 He aqu que todos los suyos sern avergonzados, porque los artfices mismos son hombres. Todos ellos se juntarn, se presentarn, se asombrarn, y sern avergonzados a una. 

12 El herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya. 13 El carpintero tiende la regla, lo seala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el comps, lo hace en forma de varn, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa. 14 Corta cedros, y toma ciprs y encina, que crecen entre los rboles del bosque; planta pino, que se cre con la lluvia. 15 De l se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende tambin el horno, y cuece panes; hace adems un dios, y lo adora; fabrica un dolo, y se arrodilla delante de l. 16 Parte del leo quema en el fuego; con parte de l come carne, prepara un asado, y se sacia; despus se calienta, y dice: Oh! me he calentado, he visto el fuego; 17 y hace del sobrante un dios, un dolo suyo; se postra delante de l, lo adora, y le ruega diciendo: Lbrame, porque mi Dios eres t. 

18 No saben ni entienden; porque cerrados estn sus ojos para no ver, y su corazn para no entender. 19 No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quem en el fuego, y sobre sus brasas coc pan, as carne, y la com. Har del resto de l una abominacin? Me postrar delante de un tronco de rbol? 20 De ceniza se alimenta; su corazn engaado le desva, para que no libre su alma, ni diga: No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha? 

Jehov es el Redentor de Israel

21 Acurdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te form, siervo mo eres t; Israel, no me olvides. 22 Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vulvete a m, porque yo te redim. 23 Cantad loores, oh cielos, porque Jehov lo hizo; gritad con jbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo rbol que en l est; porque Jehov redimi a Jacob, y en Israel ser glorificado. 

24 As dice Jehov, tu Redentor, que te form desde el vientre: Yo Jehov, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por m mismo; 25 que deshago las seales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrs a los sabios, y desvanezco su sabidura. 26 Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice a Jerusaln: Sers habitada; y a las ciudades de Jud: Reconstruidas sern, y sus ruinas reedificar; 27 que dice a las profundidades: Secaos, y tus ros har secar; 28 que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplir todo lo que yo quiero, al decir a Jerusaln: Sers edificada; y al templo: Sers fundado. 

Encargo de Dios para Ciro

ISAAS 45

1 As dice Jehov a su ungido, a Ciro, al cual tom yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de l y desatar lomos de reyes; para abrir delante de l puertas, y las puertas no se cerrarn: 2 Yo ir delante de ti, y enderezar los lugares torcidos; quebrantar puertas de bronce, y cerrojos de hierro har pedazos; 3 y te dar los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehov, el Dios de Israel, que te pongo nombre. 4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llam por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste. 5 Yo soy Jehov, y ninguno ms hay; no hay Dios fuera de m. Yo te ceir, aunque t no me conociste, 6 para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay ms que yo; yo Jehov, y ninguno ms que yo, 7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehov soy el que hago todo esto. 

Jehov el Creador

8 Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; brase la tierra, y prodzcanse la salvacin y la justicia; hganse brotar juntamente. Yo Jehov lo he creado. 

9 Ay del que pleitea con su Hacedor! el tiesto con los tiestos de la tierra! Dir el barro al que lo labra: Qu haces?; o tu obra: No tiene manos? 10 Ay del que dice al padre: Por qu engendraste? y a la mujer: Por qu diste a luz?! 11 As dice Jehov, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos. 12 Yo hice la tierra, y cre sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejrcito mand. 13 Yo lo despert en justicia, y enderezar todos sus caminos; l edificar mi ciudad, y soltar mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehov de los ejrcitos. 

14 As dice Jehov: El trabajo de Egipto, las mercaderas de Etiopa, y los sabeos, hombres de elevada estatura, se pasarn a ti y sern tuyos; irn en pos de ti, pasarn con grillos; te harn reverencia y te suplicarn diciendo: Ciertamente en ti est Dios, y no hay otro fuera de Dios. 15 Verdaderamente t eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas. 16 Confusos y avergonzados sern todos ellos; irn con afrenta todos los fabricadores de imgenes. 17 Israel ser salvo en Jehov con salvacin eterna; no os avergonzaris ni os afrentaris, por todos los siglos. 

18 Porque as dijo Jehov, que cre los cielos; l es Dios, el que form la tierra, el que la hizo y la compuso; no la cre en vano, para que fuese habitada la cre: Yo soy Jehov, y no hay otro. 19 No habl en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscis. Yo soy Jehov que hablo justicia, que anuncio rectitud. 

Jehov y los dolos de Babilonia

20 Reunos, y venid; juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su dolo, y los que ruegan a un dios que no salva. 21 Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; quin hizo or esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehov? Y no hay ms Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningn otro fuera de m. 22 Mirad a m, y sed salvos, todos los trminos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ms. 23 Por m mismo hice juramento, de mi boca sali palabra en justicia, y no ser revocada: Que a m se doblar toda rodilla, y jurar toda lengua. 

24 Y se dir de m: Ciertamente en Jehov est la justicia y la fuerza; a l vendrn, y todos los que contra l se enardecen sern avergonzados. 25 En Jehov ser justificada y se gloriar toda la descendencia de Israel. 

ISAAS 46

1 Se postr Bel, se abati Nebo; sus imgenes fueron puestas sobre bestias, sobre animales de carga; esas cosas que vosotros solais llevar son alzadas cual carga, sobre las bestias cansadas. 2 Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio. 

3 Odme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois trados por m desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz. 4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportar yo; yo hice, yo llevar, yo soportar y guardar. 

5 A quin me asemejis, y me igualis, y me comparis, para que seamos semejantes? 6 Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran. 7 Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; all se est, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulacin. 

8 Acordaos de esto, y tened vergenza; volved en vosotros, prevaricadores. 9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a m, 10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigedad lo que an no era hecho; que digo: Mi consejo permanecer, y har todo lo que quiero; 11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varn de mi consejo. Yo habl, y lo har venir; lo he pensado, y tambin lo har. 

12 Odme, duros de corazn, que estis lejos de la justicia: 13 Har que se acerque mi justicia; no se alejar, y mi salvacin no se detendr. Y pondr salvacin en Sion, y mi gloria en Israel. 

Juicio sobre Babilonia

ISAAS 47

1 Desciende y sintate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Sintate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca ms te llamarn tierna y delicada. 2 Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ros. 3 Ser tu vergenza descubierta, y tu deshonra ser vista; har retribucin, y no se librar hombre alguno. 4 Nuestro Redentor, Jehov de los ejrcitos es su nombre, el Santo de Israel. 

5 Sintate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca ms te llamarn seora de reinos. 6 Me enoj contra mi pueblo, profan mi heredad, y los entregu en tu mano; no les tuviste compasin; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo. 7 Dijiste: Para siempre ser seora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimera. 8 Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, t que ests sentada confiadamente, t que dices en tu corazn: Yo soy, y fuera de m no hay ms; no quedar viuda, ni conocer orfandad. 9 Estas dos cosas te vendrn de repente en un mismo da, orfandad y viudez; en toda su fuerza vendrn sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de tus muchos encantamientos. 

10 Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabidura y tu misma ciencia te engaaron, y dijiste en tu corazn: Yo, y nadie ms. 11 Vendr, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrs; caer sobre ti quebrantamiento, el cual no podrs remediar; y destruccin que no sepas vendr de repente sobre ti. 

12 Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quiz podrs mejorarte, quiz te fortalecers. 13 Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendr sobre ti. 

14 He aqu que sern como tamo; fuego los quemar, no salvarn sus vidas del poder de la llama; no quedar brasa para calentarse, ni lumbre a la cual se sienten. 15 As te sern aquellos con quienes te fatigaste, los que traficaron contigo desde tu juventud; cada uno ir por su camino, no habr quien te salve. 

Dios reprende la infidelidad de Israel

ISAAS 48

1 Od esto, casa de Jacob, que os llamis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Jud, los que juran en el nombre de Jehov, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia; 2 porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confan; su nombre es Jehov de los ejrcitos. 

3 Lo que pas, ya antes lo dije, y de mi boca sali; lo publiqu, lo hice pronto, y fue realidad. 4 Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, 5 te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advert, para que no dijeras: Mi dolo lo hizo, mis imgenes de escultura y de fundicin mandaron estas cosas. 

6 Lo oste, y lo viste todo; y no lo anunciaris vosotros? Ahora, pues, te he hecho or cosas nuevas y ocultas que t no sabas. 7 Ahora han sido creadas, no en das pasados, ni antes de este da las habas odo, para que no digas: He aqu que yo lo saba. 8 S, nunca lo habas odo, ni nunca lo habas conocido; ciertamente no se abri antes tu odo; porque saba que siendo desleal habas de desobedecer, por tanto te llam rebelde desde el vientre. 

9 Por amor de mi nombre diferir mi ira, y para alabanza ma la reprimir para no destruirte. 10 He aqu te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de afliccin. 11 Por m, por amor de m mismo lo har, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la dar a otro. 

12 Oyeme, Jacob, y t, Israel, a quien llam: Yo mismo, yo el primero, yo tambin el postrero. 13 Mi mano fund tambin la tierra, y mi mano derecha midi los cielos con el palmo; al llamarlos yo, comparecieron juntamente. 

14 Juntaos todos vosotros, y od. Quin hay entre ellos que anuncie estas cosas? Aquel a quien Jehov am ejecutar su voluntad en Babilonia, y su brazo estar sobre los caldeos. 15 Yo, yo habl, y le llam y le traje; por tanto, ser prosperado su camino. 16 Acercaos a m, od esto: desde el principio no habl en secreto; desde que eso se hizo, all estaba yo; y ahora me envi Jehov el Seor, y su Espritu. 

17 As ha dicho Jehov, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehov Dios tuyo, que te ensea provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir. 18 Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un ro, y tu justicia como las ondas del mar. 19 Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entraas como los granos de arena; nunca su nombre sera cortado, ni rado de mi presencia. 20 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegra, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimi Jehov a Jacob su siervo. 21 No tuvieron sed cuando los llev por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abri la pea, y corrieron las aguas. 22 No hay paz para los malos, dijo Jehov. 

Israel, siervo de Jehov

ISAAS 49

1 Odme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehov me llam desde el vientre, desde las entraas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. 2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubri con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruida, me guard en su aljaba; 3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriar. 4 Pero yo dije: Por dems he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa est delante de Jehov, y mi recompensa con mi Dios. 

5 Ahora pues, dice Jehov, el que me form desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a l a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado ser en los ojos de Jehov, y el Dios mo ser mi fuerza); 6 dice: Poco es para m que t seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; tambin te di por luz de las naciones, para que seas mi salvacin hasta lo postrero de la tierra. 

7 As ha dicho Jehov, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Vern reyes, y se levantarn prncipes, y adorarn por Jehov; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogi. 

Dios promete restaurar a Sion

8 As dijo Jehov: En tiempo aceptable te o, y en el da de salvacin te ayud; y te guardar, y te dar por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; 9 para que digas a los presos: Salid; y a los que estn en tinieblas: Mostraos. En los caminos sern apacentados, y en todas las alturas tendrn sus pastos. 10 No tendrn hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligir; porque el que tiene de ellos misericordia los guiar, y los conducir a manantiales de aguas. 11 Y convertir en camino todos mis montes, y mis calzadas sern levantadas. 12 He aqu stos vendrn de lejos; y he aqu stos del norte y del occidente, y stos de la tierra de Sinim. 

13 Cantad alabanzas, oh cielos, y algrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehov ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendr misericordia. 14 Pero Sion dijo: Me dej Jehov, y el Seor se olvid de m. 15 Se olvidar la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidar de ti. 16 He aqu que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de m estn siempre tus muros. 17 Tus edificadores vendrn aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrn de ti. 18 Alza tus ojos alrededor, y mira: todos stos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehov, que de todos, como de vestidura de honra, sers vestida; y de ellos sers ceida como novia. 

19 Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora ser estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores sern apartados lejos. 20 Aun los hijos de tu orfandad dirn a tus odos: Estrecho es para m este lugar; aprtate, para que yo more. 21 Y dirs en tu corazn: Quin me engendr stos? Porque yo haba sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; quin, pues, cri stos? He aqu yo haba sido dejada sola; dnde estaban stos? 

22 As dijo Jehov el Seor: He aqu, yo tender mi mano a las naciones, y a los pueblos levantar mi bandera; y traern en brazos a tus hijos, y tus hijas sern tradas en hombros. 23 Reyes sern tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarn, y lamern el polvo de tus pies; y conocers que yo soy Jehov, que no se avergonzarn los que esperan en m. 

24 Ser quitado el botn al valiente? Ser rescatado el cautivo de un tirano? 25 Pero as dice Jehov: Ciertamente el cautivo ser rescatado del valiente, y el botn ser arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defender, y yo salvar a tus hijos. 26 Y a los que te despojaron har comer sus propias carnes, y con su sangre sern embriagados como con vino; y conocer todo hombre que yo Jehov soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. 

Jehov ayuda a quienes confan en l

ISAAS 50

1 As dijo Jehov: Qu es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudi? O quines son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aqu que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre. 2 Por qu cuando vine, no hall a nadie, y cuando llam, nadie respondi? Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? No hay en m poder para librar? He aqu que con mi reprensin hago secar el mar; convierto los ros en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de sed. 3 Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta. 

4 Jehov el Seor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertar maana tras maana, despertar mi odo para que oiga como los sabios. 5 Jehov el Seor me abri el odo, y yo no fui rebelde, ni me volv atrs. 6 Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escond mi rostro de injurias y de esputos. 

7 Porque Jehov el Seor me ayudar, por tanto no me avergonc; por eso puse mi rostro como un pedernal, y s que no ser avergonzado. 8 Cercano est de m el que me salva; quin contender conmigo? Juntmonos. Quin es el adversario de mi causa? Acrquese a m. 9 He aqu que Jehov el Seor me ayudar; quin hay que me condene? He aqu que todos ellos se envejecern como ropa de vestir, sern comidos por la polilla. 

10 Quin hay entre vosotros que teme a Jehov, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confe en el nombre de Jehov, y apyese en su Dios. 11 He aqu que todos vosotros encendis fuego, y os rodeis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendr esto; en dolor seris sepultados. 

Palabras de consuelo para Sion

ISAAS 51

1 Odme, los que segus la justicia, los que buscis a Jehov. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados. 2 Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era ms que uno solo lo llam, y lo bendije y lo multipliqu. 3 Ciertamente consolar Jehov a Sion; consolar todas sus soledades, y cambiar su desierto en paraso, y su soledad en huerto de Jehov; se hallar en ella alegra y gozo, alabanza y voces de canto. 

4 Estad atentos a m, pueblo mo, y odme, nacin ma; porque de m saldr la ley, y mi justicia para luz de los pueblos. 5 Cercana est mi justicia, ha salido mi salvacin, y mis brazos juzgarn a los pueblos; a m me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza. 6 Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos sern deshechos como humo, y la tierra se envejecer como ropa de vestir, y de la misma manera perecern sus moradores; pero mi salvacin ser para siempre, mi justicia no perecer. 

7 Odme, los que conocis justicia, pueblo en cuyo corazn est mi ley. No temis afrenta de hombre, ni desmayis por sus ultrajes. 8 Porque como a vestidura los comer polilla, como a lana los comer gusano; pero mi justicia permanecer perpetuamente, y mi salvacin por siglos de siglos. 

9 Despirtate, despirtate, vstete de poder, oh brazo de Jehov; despirtate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. No eres t el que cort a Rahab, y el que hiri al dragn? 10 No eres t el que sec el mar, las aguas del gran abismo; el que transform en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos? 11 Ciertamente volvern los redimidos de Jehov; volvern a Sion cantando, y gozo perpetuo habr sobre sus cabezas; tendrn gozo y alegra, y el dolor y el gemido huirn. 

12 Yo, yo soy vuestro consolador. Quin eres t para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? 13 Y ya te has olvidado de Jehov tu Hacedor, que extendi los cielos y fund la tierra; y todo el da temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se dispona para destruir. Pero en dnde est el furor del que aflige? 14 El preso agobiado ser libertado pronto; no morir en la mazmorra, ni le faltar su pan. 15 Porque yo Jehov, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos. 16 Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubr, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mo eres t. 

17 Despierta, despierta, levntate, oh Jerusaln, que bebiste de la mano de Jehov el cliz de su ira; porque el cliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos. 18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la gue; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que cri. 19 Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. Quin se doler de ti? Quin te consolar? 20 Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como antlope en la red, llenos de la indignacin de Jehov, de la ira del Dios tuyo. 21 Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino: 22 As dijo Jehov tu Seor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aqu he quitado de tu mano el cliz de aturdimiento, los sedimentos del cliz de mi ira; nunca ms lo bebers. 23 Y lo pondr en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclnate, y pasaremos por encima de ti. Y t pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran. 

Dios librar del cautiverio a Sion

ISAAS 52

1 Despierta, despierta, vstete de poder, oh Sion; vstete tu ropa hermosa, oh Jerusaln, ciudad santa; porque nunca ms vendr a ti incircunciso ni inmundo. 2 Sacdete del polvo; levntate y sintate, Jerusaln; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion. 

3 Porque as dice Jehov: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seris rescatados. 4 Porque as dijo Jehov el Seor: Mi pueblo descendi a Egipto en tiempo pasado, para morar all, y el asirio lo cautiv sin razn. 5 Y ahora qu hago aqu, dice Jehov, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en l se enseorean, lo hacen aullar, dice Jehov, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el da. 6 Por tanto, mi pueblo sabr mi nombre por esta causa en aquel da; porque yo mismo que hablo, he aqu estar presente. 

7 Cun hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvacin, del que dice a Sion: Tu Dios reina! 8 Voz de tus atalayas! Alzarn la voz, juntamente darn voces de jbilo; porque ojo a ojo vern que Jehov vuelve a traer a Sion. 9 Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusaln; porque Jehov ha consolado a su pueblo, a Jerusaln ha redimido. 10 Jehov desnud su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra vern la salvacin del Dios nuestro. 

11 Apartaos, apartaos, salid de ah, no toquis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que llevislos utensilios de Jehov. 12 Porque no saldris apresurados, ni iris huyendo; porque Jehov ir delante de vosotros, y os congregar el Dios de Israel. 

Sufrimientos del Siervo de Jehov

13 He aqu que mi siervo ser prosperado, ser engrandecido y exaltado, y ser puesto muy en alto. 14 Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura ms que la de los hijos de los hombres, 15 as asombrar l a muchas naciones; los reyes cerrarn ante l la boca, porque vern lo que nunca les fue contado, y entendern lo que jams haban odo. 

ISAAS 53

1 Quin ha credo a nuestro anuncio? y sobre quin se ha manifestado el brazo de Jehov? 2 Subir cual renuevo delante de l, y como raz de tierra seca; no hay parecer en l, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado y desechado entre los hombres, varn de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de l el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 

4 Ciertamente llev l nuestras enfermedades, y sufri nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas l herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre l, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apart por su camino; mas Jehov carg en l el pecado de todos nosotros. 

7 Angustiado l, y afligido, no abri su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeci, y no abri su boca. 8 Por crcel y por juicio fue quitado; y su generacin, quin la contar? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelin de mi pueblo fue herido. 9 Y se dispuso con los impos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engao en su boca. 

10 Con todo eso, Jehov quiso quebrantarlo, sujetndole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiacin por el pecado, ver linaje, vivir por largos das, y la voluntad de Jehov ser en su mano prosperada. 11 Ver el fruto de la afliccin de su alma, y quedar satisfecho; por su conocimiento justificar mi siervo justo a muchos, y llevar las iniquidades de ellos. 12 Por tanto, yo le dar parte con los grandes, y con los fuertes repartir despojos; por cuanto derram su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo l llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. 

El amor eterno de Jehov hacia Israel

ISAAS 54

1 Regocjate, oh estril, la que no daba a luz; levanta cancin y da voces de jbilo, la que nunca estuvo de parto; porque ms son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehov. 2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. 3 Porque te extenders a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredar naciones, y habitar las ciudades asoladas. 

4 No temas, pues no sers confundida; y no te avergences, porque no sers afrentada, sino que te olvidars de la vergenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrs ms memoria. 5 Porque tu marido es tu Hacedor; Jehov de los ejrcitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra ser llamado. 6 Porque como a mujer abandonada y triste de espritu te llam Jehov, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo. 7 Por un breve momento te abandon, pero te recoger con grandes misericordias. 8 Con un poco de ira escond mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendr compasin de ti, dijo Jehov tu Redentor. 

9 Porque esto me ser como en los das de No, cuando jur que nunca ms las aguas de No pasaran sobre la tierra; as he jurado que no me enojar contra ti, ni te reir. 10 Porque los montes se movern, y los collados temblarn, pero no se apartar de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantar, dijo Jehov, el que tiene misericordia de ti. 

11 Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aqu que yo cimentar tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundar. 12 Tus ventanas pondr de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas. 13 Y todos tus hijos sern enseados por Jehov; y se multiplicar la paz de tus hijos. 14 Con justicia sers adornada; estars lejos de opresin, porque no temers, y de temor, porque no se acercar a ti. 15 Si alguno conspirare contra ti, lo har sin m; el que contra ti conspirare, delante de ti caer. 16 He aqu que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir. 17 Ninguna arma forjada contra ti prosperar, y condenars toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehov, y su salvacin de m vendr, dijo Jehov. 

Misericordia gratuita para todos

ISAAS 55

1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. 2 Por qu gastis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Odme atentamente, y comed del bien, y se deleitar vuestra alma con grosura. 3 Inclinad vuestro odo, y venid a m; od, y vivir vuestra alma; y har con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. 4 He aqu que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. 5 He aqu, llamars a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron corrern a ti, por causa de Jehov tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado. 6 Buscad a Jehov mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que est cercano. 7 Deje el impo su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vulvase a Jehov, el cual tendr de l misericordia, y al Dios nuestro, el cual ser amplio en perdonar. 8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehov. 9 Como son ms altos los cielos que la tierra, as son mis caminos ms altos que vuestros caminos, y mis pensamientos ms que vuestros pensamientos. 

10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve all, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 as ser mi palabra que sale de mi boca; no volver a m vaca, sino que har lo que yo quiero, y ser prosperada en aquello para que la envi. 

12 Porque con alegra saldris, y con paz seris vueltos; los montes y los collados levantarn cancin delante de vosotros, y todos los rboles del campo darn palmadas de aplauso. 13 En lugar de la zarza crecer ciprs, y en lugar de la ortiga crecer arrayn; y ser a Jehov por nombre, por seal eterna que nunca ser rada. 

Recompensa de los que guardan el pacto de Dios

ISAAS 56

1 As dijo Jehov: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana est mi salvacin para venir, y mi justicia para manifestarse. 2 Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el da de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. 

3 Y el extranjero que sigue a Jehov no hable diciendo: Me apartar totalmente Jehov de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aqu yo soy rbol seco. 4 Porque as dijo Jehov: A los eunucos que guarden mis das de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, 5 yo les dar lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les dar, que nunca perecer. 6 Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehov para servirle, y que amen el nombre de Jehov para ser sus siervos; a todos los que guarden el da de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, 7 yo los llevar a mi santo monte, y los recrear en mi casa de oracin; sus holocaustos y sus sacrificios sern aceptos sobre mi altar; porque mi casa ser llamada casa de oracin para todos los pueblos. 8 Dice Jehov el Seor, el que rene a los dispersos de Israel: An juntar sobre l a sus congregados. 

9 Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar. 10 Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soolientos, echados, aman el dormir. 11 Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. 12 Venid, dicen, tomemos vino, embriagumonos de sidra; y ser el da de maana como este, o mucho ms excelente. 

Condenacin de la idolatra de Israel

ISAAS 57

1 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la afliccin es quitado el justo. 2 Entrar en la paz; descansarn en sus lechos todos los que andan delante de Dios. 3 Mas vosotros llegaos ac, hijos de la hechicera, generacin del adltero y de la fornicaria. 4 De quin os habis burlado? Contra quin ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? No sois vosotros hijos rebeldes, generacin mentirosa, 5 que os enfervorizis con los dolos debajo de todo rbol frondoso, que sacrificis los hijos en los valles, debajo de los peascos? 6 En las piedras lisas del valle est tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste libacin, y ofreciste presente. No habr de castigar estas cosas? 7 Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama; all tambin subiste a hacer sacrificio. 8 Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo; porque a otro, y no a m, te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, e hiciste con ellos pacto; amaste su cama dondequiera que la veas. 9 Y fuiste al rey con ungento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol. 10 En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te desalentaste. 

11 Y de quin te asustaste y temiste, que has faltado a la fe, y no te has acordado de m, ni te vino al pensamiento? No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has temido? 12 Yo publicar tu justicia y tus obras, que no te aprovecharn. 

13 Cuando clames, que te libren tus dolos; pero a todos ellos llevar el viento, un soplo los arrebatar; mas el que en m confa tendr la tierra por heredad, y poseer mi santo monte. 14 Y dir: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. 15 Porque as dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espritu, para hacer vivir el espritu de los humildes, y para vivificar el corazn de los quebrantados. 16 Porque no contender para siempre, ni para siempre me enojar; pues decaera ante m el espritu, y las almas que yo he creado. 17 Por la iniquidad de su codicia me enoj, y le her, escond mi rostro y me indign; y l sigui rebelde por el camino de su corazn. 18 He visto sus caminos; pero le sanar, y le pastorear, y le dar consuelo a l y a sus enlutados; 19 producir fruto de labios: Paz, paz al que est lejos y al cercano, dijo Jehov; y lo sanar. 20 Pero los impos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. 21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impos. 

El verdadero ayuno

ISAAS 58

1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelin, y a la casa de Jacob su pecado. 2 Que me buscan cada da, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. 3 Por qu, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aqu que en el da de vuestro ayuno buscis vuestro propio gusto, y oprims a todos vuestros trabajadores. 4 He aqu que para contiendas y debates ayunis y para herir con el puo inicuamente; no ayunis como hoy, para que vuestra voz sea oda en lo alto. 5 Es tal el ayuno que yo escog, que de da aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? Llamaris esto ayuno, y da agradable a Jehov? 

6 No es ms bien el ayuno que yo escog, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresin, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompis todo yugo? 7 No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? 8 Entonces nacer tu luz como el alba, y tu salvacin se dejar ver pronto; e ir tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehov ser tu retaguardia. 

9 Entonces invocars, y te oir Jehov; clamars, y dir l: Heme aqu. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; 10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacer tu luz, y tu oscuridad ser como el medioda. 11 Jehov te pastorear siempre, y en las sequas saciar tu alma, y dar vigor a tus huesos; y sers como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. 12 Y los tuyos edificarn las ruinas antiguas; los cimientos de generacin y generacin levantars, y sers llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. 

La observancia del da de reposo

13 Si retrajeres del da de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi da santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehov; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, 14 entonces te deleitars en Jehov; y yo te har subir sobre las alturas de la tierra, y te dar a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehov lo ha hablado. 

Confesin del pecado de Israel

ISAAS 59

1 He aqu que no se ha acortado la mano de Jehov para salvar, ni se ha agravado su odo para or; 2 pero vuestras iniquidades han hecho divisin entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no or. 3 Porque vuestras manos estn contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. 4 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confan en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. 5 Incuban huevos de spides, y tejen telas de araas; el que comiere de sus huevos, morir; y si los apretaren, saldrn vboras. 6 Sus telas no servirn para vestir, ni de sus obras sern cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapia est en sus manos. 7 Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destruccin y quebrantamiento hay en sus caminos. 8 No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocer paz. 

9 Por esto se alej de nosotros la justicia, y no nos alcanz la rectitud; esperamos luz, y he aqu tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. 10 Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a medioda como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos. 11 Gruimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvacin, y se alej de nosotros. 12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros estn nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados: 13 el prevaricar y mentir contra Jehov, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelin, concebir y proferir de corazn palabras de mentira. 14 Y el derecho se retir, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropez en la plaza, y la equidad no pudo venir. 15 Y la verdad fue detenida, y el que se apart del mal fue puesto en prisin; y lo vio Jehov, y desagrad a sus ojos, porque pereci el derecho. 16 Y vio que no haba hombre, y se maravill que no hubiera quien se interpusiese; y lo salv su brazo, y le afirm su misma justicia. 17 Pues de justicia se visti como de una coraza, con yelmo de salvacin en su cabeza; tom ropas de venganza por vestidura, y se cubri de celo como de manto, 18 como para vindicacin, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dar a los de la costa. 19 Y temern desde el occidente el nombre de Jehov, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendr el enemigo como ro, mas el Espritu de Jehov levantar bandera contra l. 20 Y vendr el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehov. 

21 Y este ser mi pacto con ellos, dijo Jehov: El Espritu mo que est sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarn de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehov, desde ahora y para siempre. 

La futura gloria de Sion

ISAAS 60

1 Levntate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehov ha nacido sobre ti. 2 Porque he aqu que tinieblas cubrirn la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecer Jehov, y sobre ti ser vista su gloria. 3 Y andarn las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. 

4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos stos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrn de lejos, y tus hijas sern llevadas en brazos. 5 Entonces vers, y resplandecers; se maravillar y ensanchar tu corazn, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti. 6 Multitud de camellos te cubrir; dromedarios de Madin y de Efa; vendrn todos los de Sab; traern oro e incienso, y publicarn alabanzas de Jehov. 7 Todo el ganado de Cedar ser juntado para ti; carneros de Nebaiot te sern servidos; sern ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificar la casa de mi gloria. 

8 Quines son stos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas? 9 Ciertamente a m esperarn los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehov tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado. 

10 Y extranjeros edificarn tus muros, y sus reyes te servirn; porque en mi ira te castigu, mas en mi buena voluntad tendr de ti misericordia. 11 Tus puertas estarn de continuo abiertas; no se cerrarn de da ni de noche, para que a ti sean tradas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes. 12 Porque la nacin o el reino que no te sirviere perecer, y del todo ser asolado. 13 La gloria del Lbano vendr a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honrar el lugar de mis pies. 14 Y vendrn a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarn todos los que te escarnecan, y te llamarn Ciudad de Jehov, Sion del Santo de Israel. 

15 En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, har que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos. 16 Y mamars la leche de las naciones, el pecho de los reyes mamars; y conocers que yo Jehov soy el Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. 

17 En vez de bronce traer oro, y por hierro plata, y por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y pondr paz por tu tributo, y justicia por tus opresores. 18 Nunca ms se oir en tu tierra violencia, destruccin ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamars Salvacin, y a tus puertas Alabanza. 

19 El sol nunca ms te servir de luz para el da, ni el resplandor de la luna te alumbrar, sino que Jehov te ser por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. 20 No se pondr jams tu sol, ni menguar tu luna; porque Jehov te ser por luz perpetua, y los das de tu luto sern acabados. 21 Y tu pueblo, todos ellos sern justos, para siempre heredarn la tierra; renuevos de mi planto, obra de mis manos, para glorificarme. 22 El pequeo vendr a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehov, a su tiempo har que esto sea cumplido pronto. 

Buenas nuevas de salvacin para Sion

ISAAS 61

1 El Espritu de Jehov el Seor est sobre m, porque me ungi Jehov; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazn, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la crcel; 2 a proclamar el ao de la buena voluntad de Jehov, y el da de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; 3 a ordenar que a los afligidos de Sion se les d gloria en lugar de ceniza, leo de gozo en lugar de luto, manto de alegra en lugar del espritu angustiado; y sern llamados rboles de justicia, planto de Jehov, para gloria suya. 4 Reedificarn las ruinas antiguas, y levantarn los asolamientos primeros, y restaurarn las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones. 

5 Y extranjeros apacentarn vuestras ovejas, y los extraos sern vuestros labradores y vuestros viadores. 6 Y vosotros seris llamados sacerdotes de Jehov, ministros de nuestro Dios seris llamados; comeris las riquezas de las naciones, y con su gloria seris sublimes. 7 En lugar de vuestra doble confusin y de vuestra deshonra, os alabarn en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseern doble honra, y tendrn perpetuo gozo. 

8 Porque yo Jehov soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmar en verdad su obra, y har con ellos pacto perpetuo. 9 Y la descendencia de ellos ser conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocern que son linaje bendito de Jehov. 

10 En gran manera me gozar en Jehov, mi alma se alegrar en mi Dios; porque me visti con vestiduras de salvacin, me rode de manto de justicia, como a novio me atavi, y como a novia adornada con sus joyas. 11 Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, as Jehov el Seor har brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones. 

ISAAS 62

1 Por amor de Sion no callar, y por amor de Jerusaln no descansar, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvacin se encienda como una antorcha. 2 Entonces vern las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te ser puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehov nombrar. 3 Y sers corona de gloria en la mano de Jehov, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. 4 Nunca ms te llamarn Desamparada, ni tu tierra se dir ms Desolada; sino que sers llamada Hefzi-b, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehov estar en ti, y tu tierra ser desposada. 5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarn contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, as se gozar contigo el Dios tuyo. 6 Sobre tus muros, oh Jerusaln, he puesto guardas; todo el da y toda la noche no callarn jams. Los que os acordis de Jehov, no reposis, 7 ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusaln, y la ponga por alabanza en la tierra. 8 Jur Jehov por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jams dar tu trigo por comida a tus enemigos, ni bebern los extraos el vino que es fruto de tu trabajo; 9 sino que los que lo cosechan lo comern, y alabarn a Jehov; y los que lo vendimian, lo bebern en los atrios de mi santuario. 10 Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendn a los pueblos. 11 He aqu que Jehov hizo or hasta lo ltimo de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aqu viene tu Salvador; he aqu su recompensa con l, y delante de l su obra. 12 Y les llamarn Pueblo Santo, Redimidos de Jehov; y a ti te llamarn Ciudad Deseada, no desamparada. 

El da de la venganza de Jehov

ISAAS 63

1 Quin es ste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. 2 Por qu es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar? 3 He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie haba conmigo; los pis con mi ira, y los holl con mi furor; y su sangre salpic mis vestidos, y manch todas mis ropas. 4 Porque el da de la venganza est en mi corazn, y el ao de mis redimidos ha llegado. 5 Mir, y no haba quien ayudara, y me maravill que no hubiera quien sustentase; y me salv mi brazo, y me sostuvo mi ira. 6 Y con mi ira holl los pueblos, y los embriagu en mi furor, y derram en tierra su sangre. 

Bondad de Jehov hacia Israel

7 De las misericordias de Jehov har memoria, de las alabanzas de Jehov, conforme a todo lo que Jehov nos ha dado, y de la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel, que les ha hecho segn sus misericordias, y segn la multitud de sus piedades. 8 Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador. 9 En toda angustia de ellos l fue angustiado, y el ngel de su faz los salv; en su amor y en su clemencia los redimi, y los trajo, y los levant todos los das de la antigedad. 10 Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espritu; por lo cual se les volvi enemigo, y l mismo pele contra ellos. 11 Pero se acord de los das antiguos, de Moiss y de su pueblo, diciendo: Dnde est el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebao? dnde el que puso en medio de l su santo espritu, 12 el que los gui por la diestra de Moiss con el brazo de su gloria; el que dividi las aguas delante de ellos, hacindose as nombre perpetuo, 13 el que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran? 14 El Espritu de Jehov los pastore, como a una bestia que desciende al valle; as pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso. 

Plegaria pidiendo misericordia y ayuda

15 Mira desde el cielo, y contempla desde tu santa y gloriosa morada. Dnde est tu celo, y tu poder, la conmocin de tus entraas y tus piedades para conmigo? Se han estrechado? 16 Pero t eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; t, oh Jehov, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre. 17 Por qu, oh Jehov, nos has hecho errar de tus caminos, y endureciste nuestro corazn a tu temor? Vulvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad. 18 Por poco tiempo lo posey tu santo pueblo; nuestros enemigos han hollado tu santuario. 19 Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca te enseoreaste, sobre los cuales nunca fue llamado tu nombre. 

ISAAS 64

1 Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes, 2 como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones temblasen a tu presencia! 3 Cuando, haciendo cosas terribles cuales nunca esperbamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti. 4 Ni nunca oyeron, ni odos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en l espera. 5 Saliste al encuentro del que con alegra haca justicia, de los que se acordaban de ti en tus caminos; he aqu, t te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; podremos acaso ser salvos? 6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y camos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. 7 Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades. 

8 Ahora pues, Jehov, t eres nuestro padre; nosotros barro, y t el que nos formaste; as que obra de tus manos somos todos nosotros. 9 No te enojes sobremanera, Jehov, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he aqu, mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros. 10 Tus santas ciudades estn desiertas, Sion es un desierto, Jerusaln una soledad. 11 La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, fue consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destruidas. 12 Te estars quieto, oh Jehov, sobre estas cosas? Callars, y nos afligirs sobremanera? 

Castigo de los rebeldes

ISAAS 65

1 Fui buscado por los que no preguntaban por m; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aqu, heme aqu. 2 Extend mis manos todo el da a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos; 3 pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos; 4 que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche; que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas; 5 que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a m, porque soy ms santo que t; stos son humo en mi furor, fuego que arde todo el da. 6 He aqu que escrito est delante de m; no callar, sino que recompensar, y dar el pago en su seno 7 por vuestras iniquidades, dice Jehov, y por las iniquidades de vuestros padres juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los montes, y sobre los collados me afrentaron; por tanto, yo les medir su obra antigua en su seno. 

8 As ha dicho Jehov: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque bendicin hay en l; as har yo por mis siervos, que no lo destruir todo. 9 Sacar descendencia de Jacob, y de Jud heredero de mis montes; y mis escogidos poseern por heredad la tierra, y mis siervos habitarn all. 10 Y ser Sarn para habitacin de ovejas, y el valle de Acor para majada de vacas, para mi pueblo que me busc. 11 Pero vosotros los que dejis a Jehov, que olvidis mi santo monte, que ponis mesa para la Fortuna, y suministris libaciones para el Destino; 12 yo tambin os destinar a la espada, y todos vosotros os arrodillaris al degolladero, por cuanto llam, y no respondisteis; habl, y no osteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada. 

13 Por tanto, as dijo Jehov el Seor: He aqu que mis siervos comern, y vosotros tendris hambre; he aqu que mis siervos bebern, y vosotros tendris sed; he aqu que mis siervos se alegrarn, y vosotros seris avergonzados; 14 he aqu que mis siervos cantarn por jbilo del corazn, y vosotros clamaris por el dolor del corazn, y por el quebrantamiento de espritu aullaris. 15 Y dejaris vuestro nombre por maldicin a mis escogidos, y Jehov el Seor te matar, y a sus siervos llamar por otro nombre. 16 El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecir; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurar; porque las angustias primeras sern olvidadas, y sern cubiertas de mis ojos. 

Cielos nuevos y tierra nueva

17 Porque he aqu que yo crear nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habr memoria, ni ms vendr al pensamiento. 18 Mas os gozaris y os alegraris para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aqu que yo traigo a Jerusaln alegra, y a su pueblo gozo. 19 Y me alegrar con Jerusaln, y me gozar con mi pueblo; y nunca ms se oirn en ella voz de lloro, ni voz de clamor. 20 No habr ms all nio que muera de pocos das, ni viejo que sus das no cumpla; porque el nio morir de cien aos, y el pecador de cien aos ser maldito. 21 Edificarn casas, y morarn en ellas; plantarn vias, y comern el fruto de ellas. 22 No edificarn para que otro habite, ni plantarn para que otro coma; porque segn los das de los rboles sern los das de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarn la obra de sus manos. 23 No trabajarn en vano, ni darn a luz para maldicin; porque son linaje de los benditos de Jehov, y sus descendientes con ellos. 24 Y antes que clamen, responder yo; mientras an hablan, yo habr odo. 25 El lobo y el cordero sern apacentados juntos, y el len comer paja como el buey; y el polvo ser el alimento de la serpiente. No afligirn, ni harn mal en todo mi santo monte, dijo Jehov. 

Los juicios de Jehov y la futura prosperidad de Sion

ISAAS 66

1 Jehov dijo as: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; dnde est la casa que me habris de edificar, y dnde el lugar de mi reposo? 2 Mi mano hizo todas estas cosas, y as todas estas cosas fueron, dice Jehov; pero mirar a aquel que es pobre y humilde de espritu, y que tiembla a mi palabra. 

3 El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un dolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma am sus abominaciones, 4 tambin yo escoger para ellos escarnios, y traer sobre ellos lo que temieron; porque llam, y nadie respondi; habl, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada. 

5 Od palabra de Jehov, vosotros los que temblis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi nombre, dijeron: Jehov sea glorificado. Pero l se mostrar para alegra vuestra, y ellos sern confundidos. 

6 Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehov que da el pago a sus enemigos. 

7 Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo. 8 Quin oy cosa semejante? quin vio tal cosa? Concebir la tierra en un da? Nacer una nacin de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos. 9 Yo que hago dar a luz, no har nacer? dijo Jehov. Yo que hago engendrar, impedir el nacimiento? dice tu Dios. 

10 Alegraos con Jerusaln, y gozaos con ella, todos los que la amis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutis por ella; 11 para que mamis y os saciis de los pechos de sus consolaciones; para que bebis, y os deleitis con el resplandor de su gloria. 

12 Porque as dice Jehov: He aqu que yo extiendo sobre ella paz como un ro, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y mamaris, y en los brazos seris trados, y sobre las rodillas seris mimados. 13 Como aquel a quien consuela su madre, as os consolar yo a vosotros, y en Jerusaln tomaris consuelo. 14 Y veris, y se alegrar vuestro corazn, y vuestros huesos reverdecern como la hierba; y la mano de Jehov para con sus siervos ser conocida, y se enojar contra sus enemigos. 15 Porque he aqu que Jehov vendr con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensin con llama de fuego. 16 Porque Jehov juzgar con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehov sern multiplicados. 

17 Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de cerdo y abominacin y ratn, juntamente sern talados, dice Jehov. 

18 Porque yo conozco sus obras y sus pensamientos; tiempo vendr para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrn, y vern mi gloria. 19 Y pondr entre ellos seal, y enviar de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javn, a las costas lejanas que no oyeron de m, ni vieron mi gloria; y publicarn mi gloria entre las naciones. 20 Y traern a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehov, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusaln, dice Jehov, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehov. 21 Y tomar tambin de ellos para sacerdotes y levitas, dice Jehov. 

22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecern delante de m, dice Jehov, as permanecer vuestra descendencia y vuestro nombre. 23 Y de mes en mes, y de da de reposo en da de reposo, vendrn todos a adorar delante de m, dijo Jehov. 

24 Y saldrn, y vern los cadveres de los hombres que se rebelaron contra m; porque su gusano nunca morir, ni su fuego se apagar, y sern abominables a todo hombre. 
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JEREMAS 

Llamamiento y misin de Jeremas

JEREMAS 1

1 Las palabras de Jeremas hijo de Hilcas, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamn. 2 Palabra de Jehov que le vino en los das de Josas hijo de Amn, rey de Jud, en el ao decimotercero de su reinado. 3 Le vino tambin en das de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, hasta el fin del ao undcimo de Sedequas hijo de Josas, rey de Jud, hasta la cautividad de Jerusaln en el mes quinto. 

4 Vino, pues, palabra de Jehov a m, diciendo: 5 Antes que te formase en el vientre te conoc, y antes que nacieses te santifiqu, te di por profeta a las naciones. 6 Y yo dije: Ah! ah, Seor Jehov! He aqu, no s hablar, porque soy nio. 7 Y me dijo Jehov: No digas: Soy un nio; porque a todo lo que te enve irs t, y dirs todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehov. 9 Y extendi Jehov su mano y toc mi boca, y me dijo Jehov: He aqu he puesto mis palabras en tu boca. 10 Mira que te he puesto en este da sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar. 11 La palabra de Jehov vino a m, diciendo: Qu ves t, Jeremas? Y dije: Veo una vara de almendro. 12 Y me dijo Jehov: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra. 

13 Vino a m la palabra de Jehov por segunda vez, diciendo: Qu ves t? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz est hacia el norte. 14 Me dijo Jehov: Del norte se soltar el mal sobre todos los moradores de esta tierra. 15 Porque he aqu que yo convoco a todas las familias de los reinos del norte, dice Jehov; y vendrn, y pondr cada uno su campamento a la entrada de las puertas de Jerusaln, y junto a todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Jud. 16 Y a causa de toda su maldad, proferir mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraos, y la obra de sus manos adoraron. 17 T, pues, cie tus lomos, levntate, y hblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. 18 Porque he aqu que yo te he puesto en este da como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Jud, sus prncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. 19 Y pelearn contra ti, pero no te vencern; porque yo estoy contigo, dice Jehov, para librarte. 

Jehov y la apostasa de Israel

JEREMAS 2

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Anda y clama a los odos de Jerusaln, diciendo: As dice Jehov: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de m en el desierto, en tierra no sembrada. 3 Santo era Israel a Jehov, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal vena sobre ellos, dice Jehov. 

4 Od la palabra de Jehov, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. 5 As dijo Jehov: Qu maldad hallaron en m vuestros padres, que se alejaron de m, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos? 6 Y no dijeron: Dnde est Jehov, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pas varn, ni all habit hombre? 7 Y os introduje en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad. 8 Los sacerdotes no dijeron: Dnde est Jehov? y los que tenan la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra m, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha. 

9 Por tanto, contender an con vosotros, dijo Jehov, y con los hijos de vuestros hijos pleitear. 10 Porque pasad a las costas de Quitim y mirad; y enviad a Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante a esta. 11 Acaso alguna nacin ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. 12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehov. 13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a m, fuente de agua viva, y cavaron para s cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. 

14 Es Israel siervo? es esclavo? Por qu ha venido a ser presa? 15 Los cachorros del len rugieron contra l, alzaron su voz, y asolaron su tierra; quemadas estn sus ciudades, sin morador. 16 Aun los hijos de Menfis y de Tafnes te quebrantaron la coronilla. 17 No te acarre esto el haber dejado a Jehov tu Dios, cuando te conduca por el camino? 18 Ahora, pues, qu tienes t en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? Y qu tienes t en el camino de Asiria, para que bebas agua del Eufrates? 19 Tu maldad te castigar, y tus rebeldas te condenarn; sabe, pues, y ve cun malo y amargo es el haber dejado t a Jehov tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Seor, Jehov de los ejrcitos. 

20 Porque desde muy atrs rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No servir. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo rbol frondoso te echabas como ramera. 21 Te plant de vid escogida, simiente verdadera toda ella; cmo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraa? 22 Aunque te laves con leja, y amontones jabn sobre ti, la mancha de tu pecado permanecer an delante de m, dijo Jehov el Seor. 23 Cmo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino, 24 asna monts acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, quin la detendr? Todos los que la buscaren no se fatigarn, porque en el tiempo de su celo la hallarn. 25 Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: No hay remedio en ninguna manera, porque a extraos he amado, y tras ellos he de ir. 

26 Como se avergenza el ladrn cuando es descubierto, as se avergonzar la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus prncipes, sus sacerdotes y sus profetas, 27 que dicen a un leo: Mi padre eres t; y a una piedra: T me has engendrado. Porque me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su calamidad dicen: Levntate, y lbranos. 28 Y dnde estn tus dioses que hiciste para ti? Levntense ellos, a ver si te podrn librar en el tiempo de tu afliccin; porque segn el nmero de tus ciudades, oh Jud, fueron tus dioses. 

29 Por qu porfas conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra m, dice Jehov. 30 En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido correccin. Vuestra espada devor a vuestros profetas como len destrozador. 31 Oh generacin! atended vosotros a la palabra de Jehov. He sido yo un desierto para Israel, o tierra de tinieblas? Por qu ha dicho mi pueblo: Somos libres; nunca ms vendremos a ti? 32 Se olvida la virgen de su atavo, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de m por innumerables das. 

33 Por qu adornas tu camino para hallar amor? Aun a las malvadas enseaste tus caminos. 34 Aun en tus faldas se hall la sangre de los pobres, de los inocentes. No los hallaste en ningn delito; sin embargo, en todas estas cosas dices: 35 Soy inocente, de cierto su ira se apart de m. He aqu yo entrar en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado. 36 Para qu discurres tanto, cambiando tus caminos? Tambin sers avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria. 37 Tambin de all saldrs con tus manos sobre tu cabeza, porque Jehov desech a aquellos en quienes t confiabas, y no prosperars por ellos. 

JEREMAS 3

1 Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yndose sta de l se juntare a otro hombre, volver a ella ms? No ser tal tierra del todo amancillada? T, pues, has fornicado con muchos amigos; mas vulvete a m! dice Jehov. 2 Alza tus ojos a las alturas, y ve en qu lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como rabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra. 3 Por esta causa las aguas han sido detenidas, y falt la lluvia tarda; y has tenido frente de ramera, y no quisiste tener vergenza. 4 A lo menos desde ahora, no me llamars a m, Padre mo, guiador de mi juventud? 5 Guardar su enojo para siempre? Eternamente lo guardar? He aqu que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste. 

Jehov exhorta a Israel y a Jud al arrepentimiento

6 Me dijo Jehov en das del rey Josas: Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo rbol frondoso, y all fornica. 7 Y dije: Despus de hacer todo esto, se volver a m; pero no se volvi, y lo vio su hermana la rebelde Jud. 8 Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la haba despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Jud su hermana, sino que tambin fue ella y fornic. 9 Y sucedi que por juzgar ella cosa liviana su fornicacin, la tierra fue contaminada, y adulter con la piedra y con el leo. 10 Con todo esto, su hermana la rebelde Jud no se volvi a m de todo corazn, sino fingidamente, dice Jehov. 

11 Y me dijo Jehov: Ha resultado justa la rebelde Israel en comparacin con la desleal Jud. 12 Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vulvete, oh rebelde Israel, dice Jehov; no har caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehov, no guardar para siempre el enojo. 13 Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehov tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraos debajo de todo rbol frondoso, y no oste mi voz, dice Jehov. 

14 Convertos, hijos rebeldes, dice Jehov, porque yo soy vuestro esposo; y os tomar uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introducir en Sion; 15 y os dar pastores segn mi corazn, que os apacienten con ciencia y con inteligencia. 16 Y acontecer que cuando os multipliquis y crezcis en la tierra, en esos das, dice Jehov, no se dir ms: Arca del pacto de Jehov; ni vendr al pensamiento, ni se acordarn de ella, ni la echarn de menos, ni se har otra. 17 En aquel tiempo llamarn a Jerusaln: Trono de Jehov, y todas las naciones vendrn a ella en el nombre de Jehov en Jerusaln; ni andarn ms tras la dureza de su malvado corazn. 18 En aquellos tiempos irn de la casa de Jud a la casa de Israel, y vendrn juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres. 

19 Yo preguntaba: Cmo os pondr por hijos, y os dar la tierra deseable, la rica heredad de las naciones? Y dije: Me llamaris: Padre mo, y no os apartaris de en pos de m. 20 Pero como la esposa infiel abandona a su compaero, as prevaricasteis contra m, oh casa de Israel, dice Jehov. 21 Voz fue oda sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehov su Dios se han olvidado. 22 Convertos, hijos rebeldes, y sanar vuestras rebeliones. He aqu nosotros venimos a ti, porque t eres Jehov nuestro Dios. 23 Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio sobre los montes; ciertamente en Jehov nuestro Dios est la salvacin de Israel. 

24 Confusin consumi el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas. 25 Yacemos en nuestra confusin, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra Jehov nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este da, y no hemos escuchado la voz de Jehov nuestro Dios. 

JEREMAS 4

1 Si te volvieres, oh Israel, dice Jehov, vulvete a m. Y si quitares de delante de m tus abominaciones, y no anduvieres de ac para all, 2 y jurares: Vive Jehov, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones sern benditas en l, y en l se gloriarn. 3 Porque as dice Jehov a todo varn de Jud y de Jerusaln: Arad campo para vosotros, y no sembris entre espinos. 4 Circuncidaos a Jehov, y quitad el prepucio de vuestro corazn, varones de Jud y moradores de Jerusaln; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras. 

Jud es amenazada de invasin

5 Anunciad en Jud, y proclamad en Jerusaln, y decid: Tocad trompeta en la tierra; pregonad, juntaos, y decid: Reunos, y entrmonos en las ciudades fortificadas. 6 Alzad bandera en Sion, huid, no os detengis; porque yo hago venir mal del norte, y quebrantamiento grande. 7 El len sube de la espesura, y el destruidor de naciones est en marcha, y ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolacin; tus ciudades quedarn asoladas y sin morador. 8 Por esto vestos de cilicio, endechad y aullad; porque la ira de Jehov no se ha apartado de nosotros. 

9 En aquel da, dice Jehov, desfallecer el corazn del rey y el corazn de los prncipes, y los sacerdotes estarn atnitos, y se maravillarn los profetas. 10 Y dije: Ay, ay, Jehov Dios! Verdaderamente en gran manera has engaado a este pueblo y a Jerusaln, diciendo: Paz tendris; pues la espada ha venido hasta el alma. 

11 En aquel tiempo se dir a este pueblo y a Jerusaln: Viento seco de las alturas del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar. 12 Viento ms vehemente que este vendr a m; y ahora yo pronunciar juicios contra ellos. 

13 He aqu que subir como nube, y su carro como torbellino; ms ligeros son sus caballos que las guilas. Ay de nosotros, porque entregados somos a despojo! 14 Lava tu corazn de maldad, oh Jerusaln, para que seas salva. Hasta cundo permitirs en medio de ti los pensamientos de iniquidad? 15 Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y hace or la calamidad desde el monte de Efran. 16 Decid a las naciones: He aqu, haced or sobre Jerusaln: Guardas vienen de tierra lejana, y lanzarn su voz contra las ciudades de Jud. 17 Como guardas de campo estuvieron en derredor de ella, porque se rebel contra m, dice Jehov. 18 Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual amargura penetrar hasta tu corazn. 

19 Mis entraas, mis entraas! Me duelen las fibras de mi corazn; mi corazn se agita dentro de m; no callar; porque sonido de trompeta has odo, oh alma ma, pregn de guerra. 20 Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida; de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas. 21 Hasta cundo he de ver bandera, he de or sonido de trompeta? 22 Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron. 

23 Mir a la tierra, y he aqu que estaba asolada y vaca; y a los cielos, y no haba en ellos luz. 24 Mir a los montes, y he aqu que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. 25 Mir, y no haba hombre, y todas las aves del cielo se haban ido. 26 Mir, y he aqu el campo frtil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehov, delante del ardor de su ira. 

27 Porque as dijo Jehov: Toda la tierra ser asolada; pero no la destruir del todo. 28 Por esto se enlutar la tierra, y los cielos arriba se oscurecern, porque habl, lo pens, y no me arrepent, ni desistir de ello. 29 Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huy toda la ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los peascos; todas las ciudades fueron abandonadas, y no qued en ellas morador alguno. 30 Y t, destruida, qu hars? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con atavos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te menospreciarn tus amantes, buscarn tu vida. 31 Porque o una voz como de mujer que est de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: Ay ahora de m! que mi alma desmaya a causa de los asesinos. 

Impiedad de Jerusaln y de Jud

JEREMAS 5

1 Recorred las calles de Jerusaln, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si hallis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonar. 2 Aunque digan: Vive Jehov, juran falsamente. 3 Oh Jehov, no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les doli; los consumiste, y no quisieron recibir correccin; endurecieron sus rostros ms que la piedra, no quisieron convertirse. 

4 Pero yo dije: Ciertamente stos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehov, el juicio de su Dios. 5 Ir a los grandes, y les hablar; porque ellos conocen el camino de Jehov, el juicio de su Dios. Pero ellos tambin quebraron el yugo, rompieron las coyundas. 

6 Por tanto, el len de la selva los matar, los destruir el lobo del desierto, el leopardo acechar sus ciudades; cualquiera que de ellas saliere ser arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado, se han aumentado sus deslealtades. 

7 Cmo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Los saci, y adulteraron, y en casa de rameras se juntaron en compaas. 8 Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prjimo. 9 No haba de castigar esto? dijo Jehov. De una nacin como esta, no se haba de vengar mi alma? 10 Escalad sus muros y destruid, pero no del todo; quitad las almenas de sus muros, porque no son de Jehov. 11 Porque resueltamente se rebelaron contra m la casa de Israel y la casa de Jud, dice Jehov. 12 Negaron a Jehov, y dijeron: El no es, y no vendr mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre; 13 antes los profetas sern como viento, porque no hay en ellos palabra; as se har a ellos. 

14 Por tanto, as ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos: Porque dijeron esta palabra, he aqu yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por lea, y los consumir. 15 He aqu yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehov; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorars, y no entenders lo que hablare. 16 Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. 17 Y comer tu mies y tu pan, comer a tus hijos y a tus hijas; comer tus ovejas y tus vacas, comer tus vias y tus higueras, y a espada convertir en nada tus ciudades fortificadas en que confas. 

18 No obstante, en aquellos das, dice Jehov, no os destruir del todo. 19 Y cuando dijeren: Por qu Jehov el Dios nuestro hizo con nosotros todas estas cosas?, entonces les dirs: De la manera que me dejasteis a m, y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, as serviris a extraos en tierra ajena. 

20 Anunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Jud, diciendo: 21 Od ahora esto, pueblo necio y sin corazn, que tiene ojos y no ve, que tiene odos y no oye: 22 A m no me temeris? dice Jehov. No os amedrentaris ante m, que puse arena por trmino al mar, por ordenacin eterna la cual no quebrantar? Se levantarn tempestades, mas no prevalecern; bramarn sus ondas, mas no lo pasarn. 23 No obstante, este pueblo tiene corazn falso y rebelde; se apartaron y se fueron. 24 Y no dijeron en su corazn: Temamos ahora a Jehov Dios nuestro, que da lluvia temprana y tarda en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega. 25 Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien. 26 Porque fueron hallados en mi pueblo impos; acechaban como quien pone lazos, pusieron trampa para cazar hombres. 27 Como jaula llena de pjaros, as estn sus casas llenas de engao; as se hicieron grandes y ricos. 28 Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del hurfano; con todo, se hicieron prsperos, y la causa de los pobres no juzgaron. 29 No castigar esto? dice Jehov; y de tal gente no se vengar mi alma? 

30 Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; 31 los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigan por manos de ellos; y mi pueblo as lo quiso. Qu, pues, haris cuando llegue el fin? 

El juicio contra Jerusaln y Jud

JEREMAS 6

1 Huid, hijos de Benjamn, de en medio de Jerusaln, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por seal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande. 2 Destruir a la bella y delicada hija de Sion. 3 Contra ella vendrn pastores y sus rebaos; junto a ella plantarn sus tiendas alrededor; cada uno apacentar en su lugar. 4 Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltmosla a medioda. Ay de nosotros! que va cayendo ya el da, que las sombras de la tarde se han extendido. 5 Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios. 

6 Porque as dijo Jehov de los ejrcitos: Cortad rboles, y levantad vallado contra Jerusaln; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella est llena de violencia. 7 Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, as ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida. 8 Corrgete, Jerusaln, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada. 

9 As dijo Jehov de los ejrcitos: Del todo rebuscarn como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. 10 A quin hablar y amonestar, para que oigan? He aqu que sus odos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aqu que la palabra de Jehov les es cosa vergonzosa, no la aman. 11 Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehov, estoy cansado de contenerme; la derramar sobre los nios en la calle, y sobre la reunin de los jvenes igualmente; porque ser preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. 12 Y sus casas sern traspasadas a otros, sus heredades y tambin sus mujeres; porque extender mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehov. 13 Porque desde el ms chico de ellos hasta el ms grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engaadores. 14 Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. 15 Se han avergonzado de haber hecho abominacin? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergenza; por tanto, caern entre los que caigan; cuando los castigue caern, dice Jehov. 

16 As dijo Jehov: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cul sea el buen camino, y andad por l, y hallaris descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. 17 Puse tambin sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos. 18 Por tanto, od, naciones, y entended, oh congregacin, lo que suceder. 19 Oye, tierra: He aqu yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley. 20 Para qu a m este incienso de Sab, y la buena caa olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan. 21 Por tanto, Jehov dice esto: He aqu yo pongo a este pueblo tropiezos, y caern en ellos los padres y los hijos juntamente; el vecino y su compaero perecern. 

22 As ha dicho Jehov: He aqu que viene pueblo de la tierra del norte, y una nacin grande se levantar de los confines de la tierra. 23 Arco y jabalina empuarn; crueles son, y no tendrn misericordia; su estruendo brama como el mar, y montarn a caballo como hombres dispuestos para la guerra, contra ti, oh hija de Sion. 24 Su fama omos, y nuestras manos se descoyuntaron; se apoder de nosotros angustia, dolor como de mujer que est de parto. 25 No salgas al campo, ni andes por el camino; porque espada de enemigo y temor hay por todas partes. 26 Hija de mi pueblo, cete de cilicio, y revulcate en ceniza; ponte luto como por hijo nico, llanto de amarguras; porque pronto vendr sobre nosotros el destruidor. 

27 Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre; conocers, pues, y examinars el camino de ellos. 28 Todos ellos son rebeldes, porfiados, andan chismeando; son bronce y hierro; todos ellos son corruptores. 29 Se quem el fuelle, por el fuego se ha consumido el plomo; en vano fundi el fundidor, pues la escoria no se ha arrancado. 30 Plata desechada los llamarn, porque Jehov los desech. 

Mejorad vuestros caminos y vuestras obras

JEREMAS 7

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas, diciendo: 2 Ponte a la puerta de la casa de Jehov, y proclama all esta palabra, y di: Od palabra de Jehov, todo Jud, los que entris por estas puertas para adorar a Jehov. 3 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os har morar en este lugar. 4 No fiis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehov, templo de Jehov, templo de Jehov es este. 

5 Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prjimo, 6 y no oprimiereis al extranjero, al hurfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro, 7 os har morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre. 

8 He aqu, vosotros confiis en palabras de mentira, que no aprovechan. 9 Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraos que no conocisteis, 10 vendris y os pondris delante de m en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diris: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones? 11 Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aqu que tambin yo lo veo, dice Jehov. 12 Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel. 13 Ahora, pues, por cuanto vosotros habis hecho todas estas obras, dice Jehov, y aunque os habl desde temprano y sin cesar, no osteis, y os llam, y no respondisteis; 14 har tambin a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo. 15 Os echar de mi presencia, como ech a todos vuestros hermanos, a toda la generacin de Efran. 

16 T, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oracin, ni me ruegues; porque no te oir. 17 No ves lo que stos hacen en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln? 18 Los hijos recogen la lea, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira. 19 Me provocarn ellos a ira? dice Jehov. No obran ms bien ellos mismos su propia confusin? 20 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: He aqu que mi furor y mi ira se derramarn sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los rboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encendern, y no se apagarn. 

Castigo de la rebelin de Jud

21 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Aadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne. 22 Porque no habl yo con vuestros padres, ni nada les mand acerca de holocaustos y de vctimas el da que los saqu de la tierra de Egipto. 23 Mas esto les mand, diciendo: Escuchad mi voz, y ser a vosotros por Dios, y vosotros me seris por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. 24 Y no oyeron ni inclinaron su odo; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazn malvado, y fueron hacia atrs y no hacia adelante, 25 desde el da que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envi todos los profetas mis siervos, envindolos desde temprano y sin cesar; 26 pero no me oyeron ni inclinaron su odo, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres. 

27 T, pues, les dirs todas estas palabras, pero no te oirn; los llamars, y no te respondern. 28 Les dirs, por tanto: Esta es la nacin que no escuch la voz de Jehov su Dios, ni admiti correccin; pereci la verdad, y de la boca de ellos fue cortada. 

29 Corta tu cabello, y arrjalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehov ha aborrecido y dejado la generacin objeto de su ira. 

30 Porque los hijos de Jud han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehov; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillndola. 31 Y han edificado los lugares altos de Tofet, que est en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mand, ni subi en mi corazn. 32 Por tanto, he aqu vendrn das, ha dicho Jehov, en que no se diga ms, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y sern enterrados en Tofet, por no haber lugar. 33 Y sern los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habr quien las espante. 34 Y har cesar de las ciudades de Jud, y de las calles de Jerusaln, la voz de gozo y la voz de alegra, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra ser desolada. 

JEREMAS 8

1 En aquel tiempo, dice Jehov, sacarn los huesos de los reyes de Jud, y los huesos de sus prncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusaln, fuera de sus sepulcros; 2 y los esparcirn al sol y a la luna y a todo el ejrcito del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No sern recogidos ni enterrados; sern como estircol sobre la faz de la tierra. 3 Y escoger la muerte antes que la vida todo el resto que quede de esta mala generacin, en todos los lugares adonde arroje yo a los que queden, dice Jehov de los ejrcitos. 

4 Les dirs asimismo: As ha dicho Jehov: El que cae, no se levanta? El que se desva, no vuelve al camino? 5 Por qu es este pueblo de Jerusaln rebelde con rebelda perpetua? Abrazaron el engao, y no han querido volverse. 6 Escuch y o; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: Qu he hecho? Cada cual se volvi a su propia carrera, como caballo que arremete con mpetu a la batalla. 7 Aun la cigea en el cielo conoce su tiempo, y la trtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehov. 

8 Cmo decs: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehov est con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas. 9 Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aqu que aborrecieron la palabra de Jehov; y qu sabidura tienen? 10 Por tanto, dar a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten; porque desde el ms pequeo hasta el ms grande cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engao. 11 Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. 12 Se han avergonzado de haber hecho abominacin? Ciertamente no se han avergonzado en lo ms mnimo, ni supieron avergonzarse; caern, por tanto, entre los que caigan; cuando los castigue caern, dice Jehov. 13 Los cortar del todo, dice Jehov. No quedarn uvas en la vid, ni higos en la higuera, y se caer la hoja; y lo que les he dado pasar de ellos. 

14 Por qu nos estamos sentados? Reunos, y entremos en las ciudades fortificadas, y perezcamos all; porque Jehov nuestro Dios nos ha destinado a perecer, y nos ha dado a beber aguas de hiel, porque pecamos contra Jehov. 15 Esperamos paz, y no hubo bien; da de curacin, y he aqu turbacin. 16 Desde Dan se oy el bufido de sus caballos; al sonido de los relinchos de sus corceles tembl toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, a la ciudad y a los moradores de ella. 17 Porque he aqu que yo envo sobre vosotros serpientes, spides contra los cuales no hay encantamiento, y os mordern, dice Jehov. 

Lamento sobre Jud y Jerusaln

18 A causa de mi fuerte dolor, mi corazn desfallece en m. 19 He aqu voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra lejana: No est Jehov en Sion? No est en ella su Rey? Por qu me hicieron airar con sus imgenes de talla, con vanidades ajenas? 20 Pas la siega, termin el verano, y nosotros no hemos sido salvos. 21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado. 

22 No hay blsamo en Galaad? No hay all mdico? Por qu, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo? 

JEREMAS 9

1 Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lgrimas, para que llore da y noche los muertos de la hija de mi pueblo! 2 Oh, quin me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que dejase a mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adlteros, congregacin de prevaricadores. 3 Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco, y no se fortalecieron para la verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehov. 

4 Gurdese cada uno de su compaero, y en ningn hermano tenga confianza; porque todo hermano engaa con falacia, y todo compaero anda calumniando. 5 Y cada uno engaa a su compaero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente. 6 Su morada est en medio del engao; por muy engaadores no quisieron conocerme, dice Jehov. 

7 Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu que yo los refinar y los probar; porque qu ms he de hacer por la hija de mi pueblo? 8 Saeta afilada es la lengua de ellos; engao habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de s pone sus asechanzas. 9 No los he de castigar por estas cosas? dice Jehov. De tal nacin, no se vengar mi alma? 

10 Por los montes levantar lloro y lamentacin, y llanto por los pastizales del desierto; porque fueron desolados hasta no quedar quien pase, ni orse bramido de ganado; desde las aves del cielo hasta las bestias de la tierra huyeron, y se fueron. 11 Reducir a Jerusaln a un montn de ruinas, morada de chacales; y convertir las ciudades de Jud en desolacin en que no quede morador. 

Amenaza de ruina y exilio

12 Quin es varn sabio que entienda esto? y a quin habl la boca de Jehov, para que pueda declararlo? Por qu causa la tierra ha perecido, ha sido asolada como desierto, hasta no haber quien pase? 13 Dijo Jehov: Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella; 14 antes se fueron tras la imaginacin de su corazn, y en pos de los baales, segn les ensearon sus padres. 15 Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que a este pueblo yo les dar a comer ajenjo, y les dar a beber aguas de hiel. 16 Y los esparcir entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron; y enviar espada en pos de ellos, hasta que los acabe. 

17 As dice Jehov de los ejrcitos: Considerad, y llamad plaideras que vengan; buscad a las hbiles en su oficio; 18 y dense prisa, y levanten llanto por nosotros, y deshganse nuestros ojos en lgrimas, y nuestros prpados se destilen en aguas. 19 Porque de Sion fue oda voz de endecha: Cmo hemos sido destruidos! En gran manera hemos sido avergonzados, porque abandonamos la tierra, porque han destruido nuestras moradas. 

20 Od, pues, oh mujeres, palabra de Jehov, y vuestro odo reciba la palabra de su boca: Ensead endechas a vuestras hijas, y lamentacin cada una a su amiga. 21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios, para exterminar a los nios de las calles, a los jvenes de las plazas. 22 Habla: As ha dicho Jehov: Los cuerpos de los hombres muertos caern como estircol sobre la faz del campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien lo recoja. 

El conocimiento de Dios es la gloria del hombre

23 As dijo Jehov: No se alabe el sabio en su sabidura, ni en su valenta se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas albese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehov, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehov. 

25 He aqu que vienen das, dice Jehov, en que castigar a todo circuncidado, y a todo incircunciso; 26 a Egipto y a Jud, a Edom y a los hijos de Amn y de Moab, y a todos los arrinconados en el postrer rincn, los que moran en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazn. 

Los falsos dioses y el Dios verdadero

JEREMAS 10

1 Od la palabra que Jehov ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. 2 As dijo Jehov: No aprendis el camino de las naciones, ni de las seales del cielo tengis temor, aunque las naciones las teman. 3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leo del bosque cortaron, obra de manos de artfice con buril. 4 Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. 5 Derechos estn como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. 

6 No hay semejante a ti, oh Jehov; grande eres t, y grande tu nombre en podero. 7 Quin no te temer, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. 8 Todos se infatuarn y entontecern. Enseanza de vanidades es el leo. 9 Traern plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artfice, y de manos del fundidor; los vestirn de azul y de prpura, obra de peritos es todo. 10 Mas Jehov es el Dios verdadero; l es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignacin. 

11 Les diris as: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. 

12 El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendi los cielos con su sabidura; 13 a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relmpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depsitos. 14 Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergenza de su dolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundicin, y no hay espritu en ella. 15 Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecern. 16 No es as la porcin de Jacob; porque l es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehov de los ejrcitos es su nombre. 

Asolamiento de Jud

17 Recoge de las tierras tus mercaderas, la que moras en lugar fortificado. 18 Porque as ha dicho Jehov: He aqu que esta vez arrojar con honda los moradores de la tierra, y los afligir, para que lo sientan. 

19 Ay de m, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad ma es esta, y debo sufrirla. 20 Mi tienda est destruida, y todas mis cuerdas estn rotas; mis hijos me han abandonado y perecieron; no hay ya ms quien levante mi tienda, ni quien cuelgue mis cortinas. 21 Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehov; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparci. 

22 He aqu que voz de rumor viene, y alboroto grande de la tierra del norte, para convertir en soledad todas las ciudades de Jud, en morada de chacales. 23 Conozco, oh Jehov, que el hombre no es seor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos. 24 Castgame, oh Jehov, mas con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles. 

25 Derrama tu enojo sobre los pueblos que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre; porque se comieron a Jacob, lo devoraron, le han consumido, y han asolado su morada. 

El pacto violado

JEREMAS 11

1 Palabra que vino de Jehov a Jeremas, diciendo: 2 Od las palabras de este pacto, y hablad a todo varn de Jud, y a todo morador de Jerusaln. 3 Y les dirs t: As dijo Jehov Dios de Israel: Maldito el varn que no obedeciere las palabras de este pacto, 4 el cual mand a vuestros padres el da que los saqu de la tierra de Egipto, del horno de hierro, dicindoles: Od mi voz, y cumplid mis palabras, conforme a todo lo que os mando; y me seris por pueblo, y yo ser a vosotros por Dios; 5 para que confirme el juramento que hice a vuestros padres, que les dara la tierra que fluye leche y miel, como en este da. Y respond y dije: Amn, oh Jehov. 

6 Y Jehov me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, diciendo: Od las palabras de este pacto, y ponedlas por obra. 7 Porque solemnemente protest a vuestros padres el da que les hice subir de la tierra de Egipto, amonestndoles desde temprano y sin cesar hasta el da de hoy, diciendo: Od mi voz. 8 Pero no oyeron, ni inclinaron su odo, antes se fueron cada uno tras la imaginacin de su malvado corazn; por tanto, traer sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mand que cumpliesen, y no lo cumplieron. 

9 Y me dijo Jehov: Conspiracin se ha hallado entre los varones de Jud, y entre los moradores de Jerusaln. 10 Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, y se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Jud invalidaron mi pacto, el cual haba yo concertado con sus padres. 11 Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu yo traigo sobre ellos mal del que no podrn salir; y clamarn a m, y no los oir. 12 E irn las ciudades de Jud y los moradores de Jerusaln, y clamarn a los dioses a quienes queman ellos incienso, los cuales no los podrn salvar en el tiempo de su mal. 13 Porque segn el nmero de tus ciudades fueron tus dioses, oh Jud; y segn el nmero de tus calles, oh Jerusaln, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal. 

14 T, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oracin; porque yo no oir en el da que en su afliccin clamen a m. 15 Qu derecho tiene mi amada en mi casa, habiendo hecho muchas abominaciones? Crees que los sacrificios y las carnes santificadas de las vctimas pueden evitarte el castigo? Puedes gloriarte de eso? 16 Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llam Jehov tu nombre. A la voz de recio estrpito hizo encender fuego sobre l, y quebraron sus ramas. 17 Porque Jehov de los ejrcitos que te plant ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Jud han hecho, provocndome a ira con incensar a Baal. 

Complot contra Jeremas

18 Y Jehov me lo hizo saber, y lo conoc; entonces me hiciste ver sus obras. 19 Y yo era como cordero inocente que llevan a degollar, pues no entenda que maquinaban designios contra m, diciendo: Destruyamos el rbol con su fruto, y cortmoslo de la tierra de los vivientes, para que no haya ms memoria de su nombre. 20 Pero, oh Jehov de los ejrcitos, que juzgas con justicia, que escudrias la mente y el corazn, vea yo tu venganza de ellos; porque ante ti he expuesto mi causa. 

21 Por tanto, as ha dicho Jehov acerca de los varones de Anatot que buscan tu vida, diciendo: No profetices en nombre de Jehov, para que no mueras a nuestras manos; 22 as, pues, ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu que yo los castigar; los jvenes morirn a espada, sus hijos y sus hijas morirn de hambre, 23 y no quedar remanente de ellos, pues yo traer mal sobre los varones de Anatot, el ao de su castigo. 

Queja de Jeremas y respuesta de Dios

JEREMAS 12

1 Justo eres t, oh Jehov, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegar mi causa ante ti. Por qu es prosperado el camino de los impos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente? 2 Los plantaste, y echaron races; crecieron y dieron fruto; cercano ests t en sus bocas, pero lejos de sus corazones. 3 Pero t, oh Jehov, me conoces; me viste, y probaste mi corazn para contigo; arrebtalos como a ovejas para el degolladero, y selalos para el da de la matanza. 4 Hasta cundo estar desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados y las aves; porque dijeron: No ver Dios nuestro fin. 

5 Si corriste con los de a pie, y te cansaron, cmo contenders con los caballos? Y si en la tierra de paz no estabas seguro, cmo hars en la espesura del Jordn? 6 Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron contra ti, aun ellos dieron grito en pos de ti. No los creas cuando bien te hablen. 

7 He dejado mi casa, desampar mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos. 8 Mi heredad fue para m como len en la selva; contra m dio su rugido; por tanto, la aborrec. 9 Es mi heredad para m como ave de rapia de muchos colores? No estn contra ella aves de rapia en derredor? Venid, reunos, vosotras todas las fieras del campo, venid a devorarla. 10 Muchos pastores han destruido mi via, hollaron mi heredad, convirtieron en desierto y soledad mi heredad preciosa. 11 Fue puesta en asolamiento, y llor sobre m desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que reflexionase. 12 Sobre todas las alturas del desierto vinieron destruidores; porque la espada de Jehov devorar desde un extremo de la tierra hasta el otro; no habr paz para ninguna carne. 13 Sembraron trigo, y segaron espinos; tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada; se avergonzarn de sus frutos, a causa de la ardiente ira de Jehov. 

14 As dijo Jehov contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aqu que yo los arrancar de su tierra, y arrancar de en medio de ellos a la casa de Jud. 15 Y despus que los haya arrancado, volver y tendr misericordia de ellos, y los har volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra. 16 Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: Vive Jehov, as como ensearon a mi pueblo a jurar por Baal, ellos sern prosperados en medio de mi pueblo. 17 Mas si no oyeren, arrancar esa nacin, sacndola de raz y destruyndola, dice Jehov. 

La seal del cinto podrido

JEREMAS 13

1 As me dijo Jehov: Ve y cmprate un cinto de lino, y celo sobre tus lomos, y no lo metas en agua. 2 Y compr el cinto conforme a la palabra de Jehov, y lo puse sobre mis lomos. 3 Vino a m segunda vez palabra de Jehov, diciendo: 4 Toma el cinto que compraste, que est sobre tus lomos, y levntate y vete al Eufrates, y escndelo all en la hendidura de una pea. 5 Fui, pues, y lo escond junto al Eufrates, como Jehov me mand. 6 Y sucedi que despus de muchos das me dijo Jehov: Levntate y vete al Eufrates, y toma de all el cinto que te mand esconder all. 7 Entonces fui al Eufrates, y cav, y tom el cinto del lugar donde lo haba escondido; y he aqu que el cinto se haba podrido; para ninguna cosa era bueno. 

8 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 9 As ha dicho Jehov: As har podrir la soberbia de Jud, y la mucha soberbia de Jerusaln. 10 Este pueblo malo, que no quiere or mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazn, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendr a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno. 11 Porque como el cinto se junta a los lomos del hombre, as hice juntar a m toda la casa de Israel y toda la casa de Jud, dice Jehov, para que me fuesen por pueblo y por fama, por alabanza y por honra; pero no escucharon. 

La seal de las tinajas llenas

12 Les dirs, pues, esta palabra: As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Toda tinaja se llenar de vino. Y ellos te dirn: No sabemos que toda tinaja se llenar de vino? 13 Entonces les dirs: As ha dicho Jehov: He aqu que yo lleno de embriaguez a todos los moradores de esta tierra, y a los reyes de la estirpe de David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes y profetas, y a todos los moradores de Jerusaln; 14 y los quebrantar el uno contra el otro, los padres con los hijos igualmente, dice Jehov; no perdonar, ni tendr piedad ni misericordia, para no destruirlos. 

Jud ser llevada en cautiverio

15 Escuchad y od; no os envanezcis, pues Jehov ha hablado. 16 Dad gloria a Jehov Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperis luz, y os la vuelva en sombra de muerte y tinieblas. 17 Mas si no oyereis esto, en secreto llorar mi alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se desharn mis ojos en lgrimas, porque el rebao de Jehov fue hecho cautivo. 

18 Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos en tierra; porque la corona de vuestra gloria ha cado de vuestras cabezas. 19 Las ciudades del Neguev fueron cerradas, y no hubo quien las abriese; toda Jud fue transportada, llevada en cautiverio fue toda ella. 20 Alzad vuestros ojos, y ved a los que vienen del norte. Dnde est el rebao que te fue dado, tu hermosa grey? 21 Qu dirs cuando l ponga como cabeza sobre ti a aquellos a quienes t enseaste a ser tus amigos? No te darn dolores como de mujer que est de parto? 22 Si dijeres en tu corazn: Por qu me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudados tus calcaares. 23 Mudar el etope su piel, y el leopardo sus manchas? As tambin, podris vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? 24 Por tanto, yo los esparcir al viento del desierto, como tamo que pasa. 25 Esta es tu suerte, la porcin que yo he medido para ti, dice Jehov, porque te olvidaste de m y confiaste en la mentira. 26 Yo, pues, descubrir tambin tus faldas delante de tu rostro, y se manifestar tu ignominia, 27 tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicacin sobre los collados; en el campo vi tus abominaciones. Ay de ti, Jerusaln! No sers al fin limpia? Cunto tardars t en purificarte? 

Mensaje con motivo de la sequa

JEREMAS 14

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas, con motivo de la sequa. 2 Se enlut Jud, y sus puertas se despoblaron; se sentaron tristes en tierra, y subi el clamor de Jerusaln. 3 Los nobles enviaron sus criados al agua; vinieron a las lagunas, y no hallaron agua; volvieron con sus vasijas vacas; se avergonzaron, se confundieron, y cubrieron sus cabezas. 4 Porque se resquebraj la tierra por no haber llovido en el pas, estn confusos los labradores, cubrieron sus cabezas. 5 Aun las ciervas en los campos paran y dejaban la cra, porque no haba hierba. 6 Y los asnos monteses se ponan en las alturas, aspiraban el viento como chacales; sus ojos se ofuscaron porque no haba hierba. 

7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehov, acta por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti hemos pecado. 8 Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la afliccin, por qu te has hecho como forastero en la tierra, y como caminante que se retira para pasar la noche? 9 Por qu eres como hombre atnito, y como valiente que no puede librar? Sin embargo, t ests entre nosotros, oh Jehov, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares. 

10 As ha dicho Jehov acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehov no se agrada de ellos; se acordar ahora de su maldad, y castigar sus pecados. 

11 Me dijo Jehov: No ruegues por este pueblo para bien. 12 Cuando ayunen, yo no oir su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptar, sino que los consumir con espada, con hambre y con pestilencia. 

13 Y yo dije: Ah! ah, Seor Jehov! He aqu que los profetas les dicen: No veris espada, ni habr hambre entre vosotros, sino que en este lugar os dar paz verdadera. 14 Me dijo entonces Jehov: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envi, ni les mand, ni les habl; visin mentirosa, adivinacin, vanidad y engao de su corazn os profetizan. 15 Por tanto, as ha dicho Jehov sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envi, y que dicen: Ni espada ni hambre habr en esta tierra; con espada y con hambre sern consumidos esos profetas. 16 Y el pueblo a quien profetizan ser echado en las calles de Jerusaln por hambre y por espada, y no habr quien los entierre a ellos, a sus mujeres, a sus hijos y a sus hijas; y sobre ellos derramar su maldad. 

17 Les dirs, pues, esta palabra: Derramen mis ojos lgrimas noche y da, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy dolorosa. 18 Si salgo al campo, he aqu muertos a espada; y si entro en la ciudad, he aqu enfermos de hambre; porque tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando en la tierra, y no entendieron. 

19 Has desechado enteramente a Jud? Ha aborrecido tu alma a Sion? Por qu nos hiciste herir sin que haya remedio? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curacin, y he aqu turbacin. 20 Reconocemos, oh Jehov, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado. 21 Por amor de tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso trono; acurdate, no invalides tu pacto con nosotros. 22 Hay entre los dolos de las naciones quien haga llover? y darn los cielos lluvias? No eres t, Jehov, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, pues t hiciste todas estas cosas. 

La implacable ira de Dios contra Jud

JEREMAS 15

1 Me dijo Jehov: Si Moiss y Samuel se pusieran delante de m, no estara mi voluntad con este pueblo; chalos de mi presencia, y salgan. 2 Y si te preguntaren: A dnde saldremos? les dirs: As ha dicho Jehov: El que a muerte, a muerte; el que a espada, a espada; el que a hambre, a hambre; y el que a cautiverio, a cautiverio. 3 Y enviar sobre ellos cuatro gneros de castigo, dice Jehov: espada para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir. 4 Y los entregar para terror a todos los reinos de la tierra, a causa de Manass hijo de Ezequas, rey de Jud, por lo que hizo en Jerusaln. 

5 Porque quin tendr compasin de ti, oh Jerusaln? Quin se entristecer por tu causa, o quin vendr a preguntar por tu paz? 6 T me dejaste, dice Jehov; te volviste atrs; por tanto, yo extender sobre ti mi mano y te destruir; estoy cansado de arrepentirme. 7 Aunque los avent con aventador hasta las puertas de la tierra, y dej sin hijos a mi pueblo y lo desbarat, no se volvieron de sus caminos. 8 Sus viudas se me multiplicaron ms que la arena del mar; traje contra ellos destruidor a medioda sobre la madre y sobre los hijos; hice que de repente cayesen terrores sobre la ciudad. 9 Languideci la que dio a luz siete; se llen de dolor su alma, su sol se puso siendo an de da; fue avergonzada y llena de confusin; y lo que de ella quede, lo entregar a la espada delante de sus enemigos, dice Jehov. 

10 Ay de m, madre ma, que me engendraste hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra! Nunca he dado ni tomado en prstamo, y todos me maldicen. 11 Sea as, oh Jehov, si no te he rogado por su bien, si no he suplicado ante ti en favor del enemigo en tiempo de afliccin y en poca de angustia! 12 Puede alguno quebrar el hierro, el hierro del norte y el bronce? 

13 Tus riquezas y tus tesoros entregar a la rapia sin ningn precio, por todos tus pecados, y en todo tu territorio. 14 Y te har servir a tus enemigos en tierra que no conoces; porque fuego se ha encendido en mi furor, y arder sobre vosotros. 

Jehov reanima a Jeremas

15 T lo sabes, oh Jehov; acurdate de m, y vistame, y vngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongacin de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta. 16 Fueron halladas tus palabras, y yo las com; y tu palabra me fue por gozo y por alegra de mi corazn; porque tu nombre se invoc sobre m, oh Jehov Dios de los ejrcitos. 17 No me sent en compaa de burladores, ni me engre a causa de tu profeca; me sent solo, porque me llenaste de indignacin. 18 Por qu fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admiti curacin? Sers para m como cosa ilusoria, como aguas que no son estables? 

19 Por tanto, as dijo Jehov: Si te convirtieres, yo te restaurar, y delante de m estars; y si entresacares lo precioso de lo vil, sers como mi boca. Convirtanse ellos a ti, y t no te conviertas a ellos. 20 Y te pondr en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearn contra ti, pero no te vencern; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehov. 21 Y te librar de la mano de los malos, y te redimir de la mano de los fuertes. 

Juicio de Jehov contra Jud

JEREMAS 16

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 No tomars para ti mujer, ni tendrs hijos ni hijas en este lugar. 3 Porque as ha dicho Jehov acerca de los hijos y de las hijas que nazcan en este lugar, de sus madres que los den a luz y de los padres que los engendren en esta tierra: 4 De dolorosas enfermedades morirn; no sern plaidos ni enterrados; sern como estircol sobre la faz de la tierra; con espada y con hambre sern consumidos, y sus cuerpos servirn de comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. 

5 Porque as ha dicho Jehov: No entres en casa de luto, ni vayas a lamentar, ni los consueles; porque yo he quitado mi paz de este pueblo, dice Jehov, mi misericordia y mis piedades. 6 Morirn en esta tierra grandes y pequeos; no se enterrarn, ni los plairn, ni se rasgarn ni se raern los cabellos por ellos; 7 ni partirn pan por ellos en el luto para consolarlos de sus muertos; ni les darn a beber vaso de consolaciones por su padre o por su madre. 8 Asimismo no entres en casa de banquete, para sentarte con ellos a comer o a beber. 9 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que yo har cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros das, toda voz de gozo y toda voz de alegra, y toda voz de esposo y toda voz de esposa. 

10 Y acontecer que cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, te dirn ellos: Por qu anuncia Jehov contra nosotros todo este mal tan grande? Qu maldad es la nuestra, o qu pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Jehov nuestro Dios? 11 Entonces les dirs: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehov, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a m y no guardaron mi ley; 12 y vosotros habis hecho peor que vuestros padres; porque he aqu que vosotros caminis cada uno tras la imaginacin de su malvado corazn, no oyndome a m. 13 Por tanto, yo os arrojar de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habis conocido, y all serviris a dioses ajenos de da y de noche; porque no os mostrar clemencia. 

14 No obstante, he aqu vienen das, dice Jehov, en que no se dir ms: Vive Jehov, que hizo subir a los hijos de Israel de tierra de Egipto; 15 sino: Vive Jehov, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde los haba arrojado; y los volver a su tierra, la cual di a sus padres. 

16 He aqu que yo envo muchos pescadores, dice Jehov, y los pescarn, y despus enviar muchos cazadores, y los cazarn por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peascos. 17 Porque mis ojos estn sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos. 18 Pero primero pagar al doble su iniquidad y su pecado; porque contaminaron mi tierra con los cadveres de sus dolos, y de sus abominaciones llenaron mi heredad. 

19 Oh Jehov, fortaleza ma y fuerza ma, y refugio mo en el tiempo de la afliccin, a ti vendrn naciones desde los extremos de la tierra, y dirn: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho. 20 Har acaso el hombre dioses para s? Mas ellos no son dioses. 

21 Por tanto, he aqu les ensear esta vez, les har conocer mi mano y mi poder, y sabrn que mi nombre es Jehov. 

El pecado escrito en el corazn de Jud

JEREMAS 17

1 El pecado de Jud escrito est con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido est en la tabla de su corazn, y en los cuernos de sus altares, 2 mientras sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus imgenes de Asera, que estn junto a los rboles frondosos y en los collados altos, 3 sobre las montaas y sobre el campo. Todos tus tesoros entregar al pillaje por el pecado de tus lugares altos en todo tu territorio. 4 Y perders la heredad que yo te di, y te har servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habis encendido en mi furor, que para siempre arder. 

5 As ha dicho Jehov: Maldito el varn que confa en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazn se aparta de Jehov. 6 Ser como la retama en el desierto, y no ver cuando viene el bien, sino que morar en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. 

7 Bendito el varn que confa en Jehov, y cuya confianza es Jehov. 8 Porque ser como el rbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echar sus races, y no ver cuando viene el calor, sino que su hoja estar verde; y en el ao de sequa no se fatigar, ni dejar de dar fruto. 

9 Engaoso es el corazn ms que todas las cosas, y perverso; quin lo conocer? 10 Yo Jehov, que escudrio la mente, que pruebo el corazn, para dar a cada uno segn su camino, segn el fruto de sus obras. 

11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus das las dejar, y en su postrimera ser insensato. 

12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario. 13 Oh Jehov, esperanza de Israel! todos los que te dejan sern avergonzados; y los que se apartan de m sern escritos en el polvo, porque dejaron a Jehov, manantial de aguas vivas. 

14 Sname, oh Jehov, y ser sano; slvame, y ser salvo; porque t eres mi alabanza. 15 He aqu que ellos me dicen: Dnde est la palabra de Jehov? Que se cumpla ahora! 16 Mas yo no he ido en pos de ti para incitarte a su castigo, ni dese da de calamidad, t lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, fue en tu presencia. 17 No me seas t por espanto, pues mi refugio eres t en el da malo. 18 Avergncense los que me persiguen, y no me avergence yo; asmbrense ellos, y yo no me asombre; trae sobre ellos da malo, y quebrntalos con doble quebrantamiento. 

Observancia del da de reposo

19 As me ha dicho Jehov: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Jud, y ponte en todas las puertas de Jerusaln, 20 y diles: Od la palabra de Jehov, reyes de Jud, y todo Jud y todos los moradores de Jerusaln que entris por estas puertas. 21 As ha dicho Jehov: Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el da de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusaln. 22 Ni saquis carga de vuestras casas en el da de reposo, ni hagis trabajo alguno, sino santificad el da de reposo, como mand a vuestros padres. 23 Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su odo, sino endurecieron su cerviz para no or, ni recibir correccin. 

24 No obstante, si vosotros me obedeciereis, dice Jehov, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el da de reposo, sino que santificareis el da de reposo, no haciendo en l ningn trabajo, 25 entrarn por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los prncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus prncipes, los varones de Jud y los moradores de Jerusaln; y esta ciudad ser habitada para siempre. 26 Y vendrn de las ciudades de Jud, de los alrededores de Jerusaln, de tierra de Benjamn, de la Sefela, de los montes y del Neguev, trayendo holocausto y sacrificio, y ofrenda e incienso, y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de Jehov. 27 Pero si no me oyereis para santificar el da de reposo, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusaln en da de reposo, yo har descender fuego en sus puertas, y consumir los palacios de Jerusaln, y no se apagar. 

La seal del alfarero y el barro

JEREMAS 18

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas, diciendo: 2 Levntate y vete a casa del alfarero, y all te har or mis palabras. 3 Y descend a casa del alfarero, y he aqu que l trabajaba sobre la rueda. 4 Y la vasija de barro que l haca se ech a perder en su mano; y volvi y la hizo otra vasija, segn le pareci mejor hacerla. 

5 Entonces vino a m palabra de Jehov, diciendo: 6 No podr yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehov. He aqu que como el barro en la mano del alfarero, as sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. 7 En un instante hablar contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. 8 Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual habl, yo me arrepentir del mal que haba pensado hacerles, 9 y en un instante hablar de la gente y del reino, para edificar y para plantar. 10 Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentir del bien que haba determinado hacerle. 

11 Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Jud y a los moradores de Jerusaln, diciendo: As ha dicho Jehov: He aqu que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; convirtase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. 12 Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros dolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazn. 

13 Por tanto, as dijo Jehov: Preguntad ahora a las naciones, quin ha odo cosa semejante. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel. 14 Faltar la nieve del Lbano de la piedra del campo? Faltarn las aguas fras que corren de lejanas tierras? 15 Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado, 16 para poner su tierra en desolacin, objeto de burla perpetua; todo aquel que pasare por ella se asombrar, y menear la cabeza. 17 Como viento solano los esparcir delante del enemigo; les mostrar las espaldas y no el rostro, en el da de su perdicin. 

Conspiracin del pueblo y oracin de Jeremas

18 Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremas; porque la ley no faltar al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirmoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras. 

19 Oh Jehov, mira por m, y oye la voz de los que contienden conmigo. 20 Se da mal por bien, para que hayan cavado hoyo a mi alma? Acurdate que me puse delante de ti para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira. 21 Por tanto, entrega sus hijos a hambre, disprsalos por medio de la espada, y queden sus mujeres sin hijos, y viudas; y sus maridos sean puestos a muerte, y sus jvenes heridos a espada en la guerra. 22 Oigase clamor de sus casas, cuando traigas sobre ellos ejrcito de repente; porque cavaron hoyo para prenderme, y a mis pies han escondido lazos. 23 Pero t, oh Jehov, conoces todo su consejo contra m para muerte; no perdones su maldad, ni borres su pecado de delante de tu rostro; y tropiecen delante de ti; haz as con ellos en el tiempo de tu enojo. 

La seal de la vasija rota

JEREMAS 19

1 As dijo Jehov: Ve y compra una vasija de barro del alfarero, y lleva contigo de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes; 2 y saldrs al valle del hijo de Hinom, que est a la entrada de la puerta oriental, y proclamars all las palabras que yo te hablar. 3 Dirs, pues: Od palabra de Jehov, oh reyes de Jud, y moradores de Jerusaln. As dice Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que yo traigo mal sobre este lugar, tal que a todo el que lo oyere, le retian los odos. 4 Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en l incienso a dioses ajenos, los cuales no haban conocido ellos, ni sus padres, ni los reyes de Jud; y llenaron este lugar de sangre de inocentes. 5 Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mand, ni habl, ni me vino al pensamiento. 6 Por tanto, he aqu vienen das, dice Jehov, que este lugar no se llamar ms Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza. 7 Y desvanecer el consejo de Jud y de Jerusaln en este lugar, y les har caer a espada delante de sus enemigos, y en las manos de los que buscan sus vidas; y dar sus cuerpos para comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. 8 Pondr a esta ciudad por espanto y burla; todo aquel que pasare por ella se asombrar, y se burlar sobre toda su destruccin. 9 Y les har comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comer la carne de su amigo, en el asedio y en el apuro con que los estrecharn sus enemigos y los que buscan sus vidas. 

10 Entonces quebrars la vasija ante los ojos de los varones que van contigo, 11 y les dirs: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: As quebrantar a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro, que no se puede restaurar ms; y en Tofet se enterrarn, porque no habr otro lugar para enterrar. 12 As har a este lugar, dice Jehov, y a sus moradores, poniendo esta ciudad como Tofet. 13 Las casas de Jerusaln, y las casas de los reyes de Jud, sern como el lugar de Tofet, inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron incienso a todo el ejrcito del cielo, y vertieron libaciones a dioses ajenos. 

14 Y volvi Jeremas de Tofet, adonde le envi Jehov a profetizar, y se par en el atrio de la casa de Jehov y dijo a todo el pueblo: 15 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu, yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que habl contra ella; porque han endurecido su cerviz para no or mis palabras. 

Profeca contra Pasur

JEREMAS 20

1 El sacerdote Pasur hijo de Imer, que presida como prncipe en la casa de Jehov, oy a Jeremas que profetizaba estas palabras. 2 Y azot Pasur al profeta Jeremas, y lo puso en el cepo que estaba en la puerta superior de Benjamn, la cual conduca a la casa de Jehov. 3 Y el da siguiente Pasur sac a Jeremas del cepo. Le dijo entonces Jeremas: Jehov no ha llamado tu nombre Pasur, sino Magor-misabib. 4 Porque as ha dicho Jehov: He aqu, har que seas un terror a ti mismo y a todos los que bien te quieren, y caern por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo vern; y a todo Jud entregar en manos del rey de Babilonia, y los llevar cautivos a Babilonia, y los matar a espada. 5 Entregar asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y dar todos los tesoros de los reyes de Jud en manos de sus enemigos, y los saquearn, y los tomarn y los llevarn a Babilonia. 6 Y t, Pasur, y todos los moradores de tu casa iris cautivos; entrars en Babilonia, y all morirs, y all sers enterrado t, y todos los que bien te quieren, a los cuales has profetizado con mentira. 

Lamento de Jeremas

7 Me sedujiste, oh Jehov, y fui seducido; ms fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada da he sido escarnecido, cada cual se burla de m. 8 Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destruccin; porque la palabra de Jehov me ha sido para afrenta y escarnio cada da. 9 Y dije: No me acordar ms de l, ni hablar ms en su nombre; no obstante, haba en mi corazn como un fuego ardiente metido en mis huesos; trat de sufrirlo, y no pude. 10 Porque o la murmuracin de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denuncimosle. Todos mis amigos miraban si claudicara. Quiz se engaar, decan, y prevaleceremos contra l, y tomaremos de l nuestra venganza. 11 Mas Jehov est conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarn, y no prevalecern; sern avergonzados en gran manera, porque no prosperarn; tendrn perpetua confusin que jams ser olvidada. 12 Oh Jehov de los ejrcitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazn, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. 

13 Cantad a Jehov, load a Jehov; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos. 

14 Maldito el da en que nac; el da en que mi madre me dio a luz no sea bendito. 15 Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varn te ha nacido, hacindole alegrarse as mucho. 16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asol Jehov, y no se arrepinti; oiga gritos de maana, y voces a medioda, 17 porque no me mat en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre. 18 Para qu sal del vientre? Para ver trabajo y dolor, y que mis das se gastasen en afrenta? 

Jerusaln ser destruida

JEREMAS 21

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas, cuando el rey Sedequas envi a l a Pasur hijo de Malquas y al sacerdote Sofonas hijo de Maasas, para que le dijesen: 2 Consulta ahora acerca de nosotros a Jehov, porque Nabucodonosor rey de Babilonia hace guerra contra nosotros; quiz Jehov har con nosotros segn todas sus maravillas, y aqul se ir de sobre nosotros. 

3 Y Jeremas les dijo: Diris as a Sedequas: 4 As ha dicho Jehov Dios de Israel: He aqu yo vuelvo atrs las armas de guerra que estn en vuestras manos, con que vosotros peleis contra el rey de Babilonia; y a los caldeos que estn fuera de la muralla y os tienen sitiados, yo los reunir en medio de esta ciudad. 5 Pelear contra vosotros con mano alzada y con brazo fuerte, con furor y enojo e ira grande. 6 Y herir a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirn de pestilencia grande. 7 Despus, dice Jehov, entregar a Sedequas rey de Jud, a sus criados, al pueblo y a los que queden de la pestilencia, de la espada y del hambre en la ciudad, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, en mano de sus enemigos y de los que buscan sus vidas, y l los herir a filo de espada; no los perdonar, ni tendr compasin de ellos, ni tendr de ellos misericordia. 

8 Y a este pueblo dirs: As ha dicho Jehov: He aqu pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte. 9 El que quedare en esta ciudad morir a espada, de hambre o de pestilencia; mas el que saliere y se pasare a los caldeos que os tienen sitiados, vivir, y su vida le ser por despojo. 10 Porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehov; en mano del rey de Babilonia ser entregada, y la quemar a fuego. 

11 Y a la casa del rey de Jud dirs: Od palabra de Jehov: 12 Casa de David, as dijo Jehov: Haced de maana juicio, y librad al oprimido de mano del opresor, para que mi ira no salga como fuego, y se encienda y no haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras. 

13 He aqu yo estoy contra ti, moradora del valle, y de la piedra de la llanura, dice Jehov; los que decs: Quin subir contra nosotros, y quin entrar en nuestras moradas? 14 Yo os castigar conforme al fruto de vuestras obras, dice Jehov, y har encender fuego en su bosque, y consumir todo lo que est alrededor de l. 

Profecas contra los reyes de Jud

JEREMAS 22

1 As dijo Jehov: Desciende a la casa del rey de Jud, y habla all esta palabra, 2 y di: Oye palabra de Jehov, oh rey de Jud que ests sentado sobre el trono de David, t, y tus siervos, y tu pueblo que entra por estas puertas. 3 As ha dicho Jehov: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engais ni robis al extranjero, ni al hurfano ni a la viuda, ni derramis sangre inocente en este lugar. 4 Porque si efectivamente obedeciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarn montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa; ellos, y sus criados y su pueblo. 5 Mas si no oyereis estas palabras, por m mismo he jurado, dice Jehov, que esta casa ser desierta. 

6 Porque as ha dicho Jehov acerca de la casa del rey de Jud: Como Galaad eres t para m, y como la cima del Lbano; sin embargo, te convertir en soledad, y como ciudades deshabitadas. 7 Preparar contra ti destruidores, cada uno con sus armas, y cortarn tus cedros escogidos y los echarn en el fuego. 

8 Y muchas gentes pasarn junto a esta ciudad, y dirn cada uno a su compaero: Por qu hizo as Jehov con esta gran ciudad? 9 Y se les responder: Porque dejaron el pacto de Jehov su Dios, y adoraron dioses ajenos y les sirvieron. 

10 No lloris al muerto, ni de l os condolis; llorad amargamente por el que se va, porque no volver jams, ni ver la tierra donde naci. 

11 Porque as ha dicho Jehov acerca de Salum hijo de Josas, rey de Jud, el cual rein en lugar de Josas su padre, y que sali de este lugar: No volver ms aqu, 12 sino que morir en el lugar adonde lo llevaron cautivo, y no ver ms esta tierra. 

13 Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirvindose de su prjimo de balde, y no dndole el salario de su trabajo! 14 Que dice: Edificar para m casa espaciosa, y salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermelln. 15 Reinars, porque te rodeas de cedro? No comi y bebi tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien? 16 El juzg la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. No es esto conocerme a m? dice Jehov. 17 Mas tus ojos y tu corazn no son sino para tu avaricia, y para derramar sangre inocente, y para opresin y para hacer agravio. 18 Por tanto, as ha dicho Jehov acerca de Joacim hijo de Josas, rey de Jud: No lo llorarn, diciendo: Ay, hermano mo! y Ay, hermana! ni lo lamentarn, diciendo: Ay, seor! Ay, su grandeza! 19 En sepultura de asno ser enterrado, arrastrndole y echndole fuera de las puertas de Jerusaln. 20 Sube al Lbano y clama, y en Basn da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son destruidos. 21 Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oir. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oste mi voz. 22 A todos tus pastores pastorear el viento, y tus enamorados irn en cautiverio; entonces te avergonzars y te confundirs a causa de toda tu maldad. 23 Habitaste en el Lbano, hiciste tu nido en los cedros. Cmo gemirs cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que est de parto! 

24 Vivo yo, dice Jehov, que si Conas hijo de Joacim rey de Jud fuera anillo en mi mano derecha, aun de all te arrancara. 25 Te entregar en mano de los que buscan tu vida, y en mano de aquellos cuya vista temes; s, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de los caldeos. 26 Te har llevar cautivo a ti y a tu madre que te dio a luz, a tierra ajena en que no nacisteis; y all moriris. 27 Y a la tierra a la cual ellos con toda el alma anhelan volver, all no volvern. 

28 Es este hombre Conas una vasija despreciada y quebrada? Es un trasto que nadie estima? Por qu fueron arrojados l y su generacin, y echados a tierra que no haban conocido? 29 Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehov. 30 As ha dicho Jehov: Escribid lo que suceder a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada prspero suceder en todos los das de su vida; porque ninguno de su descendencia lograr sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Jud. 

Regreso del remanente

JEREMAS 23

1 Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebao! dice Jehov. 2 Por tanto, as ha dicho Jehov Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habis cuidado. He aqu que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehov. 3 Y yo mismo recoger el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las ech, y las har volver a sus moradas; y crecern y se multiplicarn. 4 Y pondr sobre ellas pastores que las apacienten; y no temern ms, ni se amedrentarn, ni sern menoscabadas, dice Jehov. 

5 He aqu que vienen das, dice Jehov, en que levantar a David renuevo justo, y reinar como Rey, el cual ser dichoso, y har juicio y justicia en la tierra. 6 En sus das ser salvo Jud, e Israel habitar confiado; y este ser su nombre con el cual le llamarn: Jehov, justicia nuestra. 

7 Por tanto, he aqu que vienen das, dice Jehov, en que no dirn ms: Vive Jehov que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, 8 sino: Vive Jehov que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los haba echado; y habitarn en su tierra. 

Denunciacin de los falsos profetas

9 A causa de los profetas mi corazn est quebrantado dentro de m, todos mis huesos tiemblan; estoy como un ebrio, y como hombre a quien domin el vino, delante de Jehov, y delante de sus santas palabras. 10 Porque la tierra est llena de adlteros; a causa de la maldicin la tierra est desierta; los pastizales del desierto se secaron; la carrera de ellos fue mala, y su valenta no es recta. 11 Porque tanto el profeta como el sacerdote son impos; aun en mi casa hall su maldad, dice Jehov. 12 Por tanto, su camino ser como resbaladeros en oscuridad; sern empujados, y caern en l; porque yo traer mal sobre ellos en el ao de su castigo, dice Jehov. 13 En los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo de Israel. 14 Y en los profetas de Jerusaln he visto torpezas; cometan adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecan las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra. 15 Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos contra aquellos profetas: He aqu que yo les hago comer ajenjos, y les har beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusaln sali la hipocresa sobre toda la tierra. 

16 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: No escuchis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visin de su propio corazn, no de la boca de Jehov. 17 Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehov dijo: Paz tendris; y a cualquiera que anda tras la obstinacin de su corazn, dicen: No vendr mal sobre vosotros. 

18 Porque quin estuvo en el secreto de Jehov, y vio, y oy su palabra? Quin estuvo atento a su palabra, y la oy? 19 He aqu que la tempestad de Jehov saldr con furor; y la tempestad que est preparada caer sobre la cabeza de los malos. 20 No se apartar el furor de Jehov hasta que lo haya hecho, y hasta que haya cumplido los pensamientos de su corazn; en los postreros das lo entenderis cumplidamente. 

21 No envi yo aquellos profetas, pero ellos corran; yo no les habl, mas ellos profetizaban. 22 Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habran hecho or mis palabras a mi pueblo, y lo habran hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. 

23 Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehov, y no Dios desde muy lejos? 24 Se ocultar alguno, dice Jehov, en escondrijos que yo no lo vea? No lleno yo, dice Jehov, el cielo y la tierra? 25 Yo he odo lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: So, so. 26 Hasta cundo estar esto en el corazn de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engao de su corazn? 27 No piensan cmo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueos que cada uno cuenta a su compaero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal? 28 El profeta que tuviere un sueo, cuente el sueo; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. Qu tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehov. 29 No es mi palabra como fuego, dice Jehov, y como martillo que quebranta la piedra? 30 Por tanto, he aqu que yo estoy contra los profetas, dice Jehov, que hurtan mis palabras cada uno de su ms cercano. 31 Dice Jehov: He aqu que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. 32  He aqu, dice Jehov, yo estoy contra los que profetizan sueos mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envi ni les mand; y ningn provecho hicieron a este pueblo, dice Jehov. 

33 Y cuando te preguntare este pueblo, o el profeta, o el sacerdote, diciendo: Cul es la profeca de Jehov? les dirs: Esta es la profeca: Os dejar, ha dicho Jehov. 34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que dijere: Profeca de Jehov, yo enviar castigo sobre tal hombre y sobre su casa. 35 As diris cada cual a su compaero, y cada cual a su hermano: Qu ha respondido Jehov, y qu habl Jehov? 36 Y nunca ms os vendr a la memoria decir: Profeca de Jehov; porque la palabra de cada uno le ser por profeca; pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, de Jehov de los ejrcitos, Dios nuestro. 37 As dirs al profeta: Qu te respondi Jehov, y qu habl Jehov? 38 Mas si dijereis: Profeca de Jehov; por eso Jehov dice as: Porque dijisteis esta palabra, Profeca de Jehov, habiendo yo enviado a deciros: No digis: Profeca de Jehov, 39 por tanto, he aqu que yo os echar en olvido, y arrancar de mi presencia a vosotros y a la ciudad que di a vosotros y a vuestros padres; 40 y pondr sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusin que nunca borrar el olvido. 

La seal de los higos buenos y malos

JEREMAS 24

1 Despus de haber transportado Nabucodonosor rey de Babilonia a Jeconas hijo de Joacim, rey de Jud, a los prncipes de Jud y los artesanos y herreros de Jerusaln, y haberlos llevado a Babilonia, me mostr Jehov dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehov. 2 Una cesta tena higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tena higos muy malos, que de malos no se podan comer. 3 Y me dijo Jehov: Qu ves t, Jeremas? Y dije: Higos; higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer. 

4 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 5 As ha dicho Jehov Dios de Israel: Como a estos higos buenos, as mirar a los transportados de Jud, a los cuales ech de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien. 6 Porque pondr mis ojos sobre ellos para bien, y los volver a esta tierra, y los edificar, y no los destruir; los plantar y no los arrancar. 7 Y les dar corazn para que me conozcan que yo soy Jehov; y me sern por pueblo, y yo les ser a ellos por Dios; porque se volvern a m de todo su corazn. 

8 Y como los higos malos, que de malos no se pueden comer, as ha dicho Jehov, pondr a Sedequas rey de Jud, a sus prncipes y al resto de Jerusaln que qued en esta tierra, y a los que moran en la tierra de Egipto. 9 Y los dar por escarnio y por mal a todos los reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por refrn y por maldicin a todos los lugares adonde yo los arroje. 10 Y enviar sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres. 

Setenta aos de desolacin

JEREMAS 25

1 Palabra que vino a Jeremas acerca de todo el pueblo de Jud en el ao cuarto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, el cual era el ao primero de Nabucodonosor rey de Babilonia; 2 la cual habl el profeta Jeremas a todo el pueblo de Jud y a todos los moradores de Jerusaln, diciendo: 3 Desde el ao trece de Josas hijo de Amn, rey de Jud, hasta este da, que son veintitrs aos, ha venido a m palabra de Jehov, y he hablado desde temprano y sin cesar; pero no osteis. 4 Y envi Jehov a vosotros todos sus siervos los profetas, envindoles desde temprano y sin cesar; pero no osteis, ni inclinasteis vuestro odo para escuchar 5 cuando decan: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y moraris en la tierra que os dio Jehov a vosotros y a vuestros padres para siempre; 6 y no vayis en pos de dioses ajenos, sirvindoles y adorndoles, ni me provoquis a ira con la obra de vuestras manos; y no os har mal. 7 Pero no me habis odo, dice Jehov, para provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro. 

8 Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Por cuanto no habis odo mis palabras, 9 he aqu enviar y tomar a todas las tribus del norte, dice Jehov, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traer contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruir, y los pondr por escarnio y por burla y en desolacin perpetua. 10 Y har que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegra, la voz de desposado y la voz de desposada, ruido de molino y luz de lmpara. 11 Toda esta tierra ser puesta en ruinas y en espanto; y servirn estas naciones al rey de Babilonia setenta aos. 12 Y cuando sean cumplidos los setenta aos, castigar al rey de Babilonia y a aquella nacin por su maldad, ha dicho Jehov, y a la tierra de los caldeos; y la convertir en desiertos para siempre. 13 Y traer sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, con todo lo que est escrito en este libro, profetizado por Jeremas contra todas las naciones. 14 Porque tambin ellas sern sojuzgadas por muchas naciones y grandes reyes; y yo les pagar conforme a sus hechos, y conforme a la obra de sus manos. 

La copa de ira para las naciones

15 Porque as me dijo Jehov Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber de l a todas las naciones a las cuales yo te envo. 16 Y bebern, y temblarn y enloquecern, a causa de la espada que yo envo entre ellas. 

17 Y tom la copa de la mano de Jehov, y di de beber a todas las naciones, a las cuales me envi Jehov: 18 a Jerusaln, a las ciudades de Jud y a sus reyes, y a sus prncipes, para ponerlos en ruinas, en escarnio y en burla y en maldicin, como hasta hoy; 19 a Faran rey de Egipto, a sus siervos, a sus prncipes y a todo su pueblo; 20 y a toda la mezcla de naciones, a todos los reyes de tierra de Uz, y a todos los reyes de la tierra de Filistea, a Ascaln, a Gaza, a Ecrn y al remanente de Asdod; 21 a Edom, a Moab y a los hijos de Amn; 22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidn, a los reyes de las costas que estn de ese lado del mar; 23 a Dedn, a Tema y a Buz, y a todos los que se rapan las sienes; 24 a todos los reyes de Arabia, a todos los reyes de pueblos mezclados que habitan en el desierto; 25 a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam, a todos los reyes de Media; 26 a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que estn sobre la faz de la tierra; y el rey de Babilonia beber despus de ellos. 

27 Les dirs, pues: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caed, y no os levantis, a causa de la espada que yo envo entre vosotros. 28 Y si no quieren tomar la copa de tu mano para beber, les dirs t: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Tenis que beber. 29 Porque he aqu que a la ciudad en la cual es invocado mi nombre yo comienzo a hacer mal; y vosotros seris absueltos? No seris absueltos; porque espada traigo sobre todos los moradores de la tierra, dice Jehov de los ejrcitos. 

30 T, pues, profetizars contra ellos todas estas palabras y les dirs: Jehov rugir desde lo alto, y desde su morada santa dar su voz; rugir fuertemente contra su morada; cancin de lagareros cantar contra todos los moradores de la tierra. 31 Llegar el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehov tiene juicio contra las naciones; l es el Juez de toda carne; entregar los impos a espada, dice Jehov. 

32 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu que el mal ir de nacin en nacin, y grande tempestad se levantar de los fines de la tierra. 33 Y yacern los muertos de Jehov en aquel da desde un extremo de la tierra hasta el otro; no se endecharn ni se recogern ni sern enterrados; como estircol quedarn sobre la faz de la tierra. 34 Aullad, pastores, y clamad; revolcaos en el polvo, mayorales del rebao; porque cumplidos son vuestros das para que seis degollados y esparcidos, y caeris como vaso precioso. 35 Y se acabar la huida de los pastores, y el escape de los mayorales del rebao. 36 Voz de la gritera de los pastores, y aullido de los mayorales del rebao! porque Jehov asol sus pastos. 37 Y los pastos delicados sern destruidos por el ardor de la ira de Jehov. 38 Dej cual leoncillo su guarida; pues asolada fue la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su saa. 

Jeremas es amenazado de muerte

JEREMAS 26

1 En el principio del reinado de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra de Jehov, diciendo: 2 As ha dicho Jehov: Ponte en el atrio de la casa de Jehov, y habla a todas las ciudades de Jud, que vienen para adorar en la casa de Jehov, todas las palabras que yo te mand hablarles; no retengas palabra. 3 Quiz oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino, y me arrepentir yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras. 4 Les dirs, pues: As ha dicho Jehov: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante vosotros, 5 para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo os envo desde temprano y sin cesar, a los cuales no habis odo, 6 yo pondr esta casa como Silo, y esta ciudad la pondr por maldicin a todas las naciones de la tierra. 

7 Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremas hablar estas palabras en la casa de Jehov. 8 Y cuando termin de hablar Jeremas todo lo que Jehov le haba mandado que hablase a todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirs. 9 Por qu has profetizado en nombre de Jehov, diciendo: Esta casa ser como Silo, y esta ciudad ser asolada hasta no quedar morador? Y todo el pueblo se junt contra Jeremas en la casa de Jehov. 

10 Y los prncipes de Jud oyeron estas cosas, y subieron de la casa del rey a la casa de Jehov, y se sentaron en la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehov. 11 Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas a los prncipes y a todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetiz contra esta ciudad, como vosotros habis odo con vuestros odos. 12 Y habl Jeremas a todos los prncipes y a todo el pueblo, diciendo: Jehov me envi a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habis odo. 13 Mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y od la voz de Jehov vuestro Dios, y se arrepentir Jehov del mal que ha hablado contra vosotros. 14 En lo que a m toca, he aqu estoy en vuestras manos; haced de m como mejor y ms recto os parezca. 15 Mas sabed de cierto que si me matis, sangre inocente echaris sobre vosotros, y sobre esta ciudad y sobre sus moradores; porque en verdad Jehov me envi a vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros odos. 

16 Y dijeron los prncipes y todo el pueblo a los sacerdotes y profetas: No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehov nuestro Dios nos ha hablado. 17 Entonces se levantaron algunos de los ancianos de la tierra y hablaron a toda la reunin del pueblo, diciendo: 18 Miqueas de Moreset profetiz en tiempo de Ezequas rey de Jud, y habl a todo el pueblo de Jud, diciendo: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Sion ser arada como campo, y Jerusaln vendr a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque. 19 Acaso lo mataron Ezequas rey de Jud y todo Jud? No temi a Jehov, y or en presencia de Jehov, y Jehov se arrepinti del mal que haba hablado contra ellos? Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra nuestras almas? 

20 Hubo tambin un hombre que profetizaba en nombre de Jehov, Uras hijo de Semaas, de Quiriat-jearim, el cual profetiz contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las palabras de Jeremas; 21 y oyeron sus palabras el rey Joacim y todos sus grandes, y todos sus prncipes, y el rey procur matarle; entendiendo lo cual Uras, tuvo temor, y huy a Egipto. 22 Y el rey Joacim envi hombres a Egipto, a Elnatn hijo de Acbor y otros hombres con l, a Egipto; 23 los cuales sacaron a Uras de Egipto y lo trajeron al rey Joacim, el cual lo mat a espada, y ech su cuerpo en los sepulcros del vulgo. 

24 Pero la mano de Ahicam hijo de Safn estaba a favor de Jeremas, para que no lo entregasen en las manos del pueblo para matarlo. 

La seal de los yugos

JEREMAS 27

1 En el principio del reinado de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, vino esta palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 2 Jehov me ha dicho as: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello; 3 y los enviars al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los hijos de Amn, y al rey de Tiro, y al rey de Sidn, por mano de los mensajeros que vienen a Jerusaln a Sedequas rey de Jud. 4 Y les mandars que digan a sus seores: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: As habis de decir a vuestros seores: 5 Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que estn sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la di a quien yo quise. 6 Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan. 7 Y todas las naciones le servirn a l, a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga tambin el tiempo de su misma tierra, y la reduzcan a servidumbre muchas naciones y grandes reyes. 

8 Y a la nacin y al reino que no sirviere a Nabucodonosor rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, castigar a tal nacin con espada y con hambre y con pestilencia, dice Jehov, hasta que la acabe yo por su mano. 9 Y vosotros no prestis odo a vuestros profetas, ni a vuestros adivinos, ni a vuestros soadores, ni a vuestros agoreros, ni a vuestros encantadores, que os hablan diciendo: No serviris al rey de Babilonia. 10 Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra, y para que yo os arroje y perezcis. 11 Mas a la nacin que sometiere su cuello al yugo del rey de Babilonia y le sirviere, la dejar en su tierra, dice Jehov, y la labrar y morar en ella. 

12 Habl tambin a Sedequas rey de Jud conforme a todas estas palabras, diciendo: Someted vuestros cuellos al yugo del rey de Babilonia, y servidle a l y a su pueblo, y vivid. 13 Por qu moriris t y tu pueblo a espada, de hambre y de pestilencia, segn ha dicho Jehov de la nacin que no sirviere al rey de Babilonia? 14 No oigis las palabras de los profetas que os hablan diciendo: No serviris al rey de Babilonia; porque os profetizan mentira. 15 Porque yo no los envi, dice Jehov, y ellos profetizan falsamente en mi nombre, para que yo os arroje y perezcis vosotros y los profetas que os profetizan. 

16 Tambin a los sacerdotes y a todo este pueblo habl diciendo: As ha dicho Jehov: No oigis las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: He aqu que los utensilios de la casa de Jehov volvern de Babilonia ahora pronto; porque os profetizan mentira. 17 No los oigis; servid al rey de Babilonia y vivid; por qu ha de ser desolada esta ciudad? 18 Y si ellos son profetas, y si est con ellos la palabra de Jehov, oren ahora a Jehov de los ejrcitos para que los utensilios que han quedado en la casa de Jehov y en la casa del rey de Jud y en Jerusaln, no vayan a Babilonia. 19 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos acerca de aquellas columnas, del estanque, de las basas y del resto de los utensilios que quedan en esta ciudad, 20 que no quit Nabucodonosor rey de Babilonia cuando transport de Jerusaln a Babilonia a Jeconas hijo de Joacim, rey de Jud, y a todos los nobles de Jud y de Jerusaln; 21 as, pues, ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedaron en la casa de Jehov, y en la casa del rey de Jud, y en Jerusaln: 22 A Babilonia sern transportados, y all estarn hasta el da en que yo los visite, dice Jehov; y despus los traer y los restaurar a este lugar. 

Falsa profeca de Hananas

JEREMAS 28

1 Aconteci en el mismo ao, en el principio del reinado de Sedequas rey de Jud, en el ao cuarto, en el quinto mes, que Hananas hijo de Azur, profeta que era de Gaban, me habl en la casa de Jehov delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo: 2 As habl Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, diciendo: Quebrant el yugo del rey de Babilonia. 3 Dentro de dos aos har volver a este lugar todos los utensilios de la casa de Jehov, que Nabucodonosor rey de Babilonia tom de este lugar para llevarlos a Babilonia, 4 y yo har volver a este lugar a Jeconas hijo de Joacim, rey de Jud, y a todos los transportados de Jud que entraron en Babilonia, dice Jehov; porque yo quebrantar el yugo del rey de Babilonia. 

5 Entonces respondi el profeta Jeremas al profeta Hananas, delante de los sacerdotes y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehov. 6 Y dijo el profeta Jeremas: Amn, as lo haga Jehov. Confirme Jehov tus palabras, con las cuales profetizaste que los utensilios de la casa de Jehov, y todos los transportados, han de ser devueltos de Babilonia a este lugar. 7 Con todo eso, oye ahora esta palabra que yo hablo en tus odos y en los odos de todo el pueblo: 8 Los profetas que fueron antes de m y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron guerra, afliccin y pestilencia contra muchas tierras y contra grandes reinos. 9 El profeta que profetiza de paz, cuando se cumpla la palabra del profeta, ser conocido como el profeta que Jehov en verdad envi. 

10 Entonces el profeta Hananas quit el yugo del cuello del profeta Jeremas, y lo quebr. 11 Y habl Hananas en presencia de todo el pueblo, diciendo: As ha dicho Jehov: De esta manera romper el yugo de Nabucodonosor rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones, dentro de dos aos. Y sigui Jeremas su camino. 12 Y despus que el profeta Hananas rompi el yugo del cuello del profeta Jeremas, vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 13 Ve y habla a Hananas, diciendo: As ha dicho Jehov: Yugos de madera quebraste, mas en vez de ellos hars yugos de hierro. 14 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puse sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor rey de Babilonia, y han de servirle; y aun tambin le he dado las bestias del campo. 15 Entonces dijo el profeta Jeremas al profeta Hananas: Ahora oye, Hananas: Jehov no te envi, y t has hecho confiar en mentira a este pueblo. 16 Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu que yo te quito de sobre la faz de la tierra; morirs en este ao, porque hablaste rebelin contra Jehov. 17 Y en el mismo ao muri Hananas, en el mes sptimo. 

Carta de Jeremas a los cautivos

JEREMAS 29

1 Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremas envi de Jerusaln a los ancianos que haban quedado de los que fueron transportados, y a los sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor llev cautivo de Jerusaln a Babilonia 2 (despus que sali el rey Jeconas, la reina, los del palacio, los prncipes de Jud y de Jerusaln, los artfices y los ingenieros de Jerusaln), 3 por mano de Elasa hijo de Safn y de Gemaras hijo de Hilcas, a quienes envi Sedequas rey de Jud a Babilonia, a Nabucodonosor rey de Babilonia. Deca: 4 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusaln a Babilonia: 5 Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. 6 Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ah, y no os disminuyis. 7 Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehov; porque en su paz tendris vosotros paz. 8 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: No os engaen vuestros profetas que estn entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendis a los sueos que sois. 9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envi, ha dicho Jehov. 10 Porque as dijo Jehov: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta aos, yo os visitar, y despertar sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo s los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehov, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperis. 12 Entonces me invocaris, y vendris y oraris a m, y yo os oir; 13 y me buscaris y me hallaris, porque me buscaris de todo vuestro corazn. 14 Y ser hallado por vosotros, dice Jehov, y har volver vuestra cautividad, y os reunir de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arroj, dice Jehov; y os har volver al lugar de donde os hice llevar. 15 Mas habis dicho: Jehov nos ha levantado profetas en Babilonia. 16 Pero as ha dicho Jehov acerca del rey que est sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio; 17 as ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu envo yo contra ellos espada, hambre y pestilencia, y los pondr como los higos malos, que de tan malos no se pueden comer. 18 Los perseguir con espada, con hambre y con pestilencia, y los dar por escarnio a todos los reinos de la tierra, por maldicin y por espanto, y por burla y por afrenta para todas las naciones entre las cuales los he arrojado; 19 por cuanto no oyeron mis palabras, dice Jehov, que les envi por mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar; y no habis escuchado, dice Jehov. 20 Od, pues, palabra de Jehov, vosotros todos los transportados que envi de Jerusaln a Babilonia. 21 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, acerca de Acab hijo de Colaas, y acerca de Sedequas hijo de Maasas, que os profetizan falsamente en mi nombre: He aqu los entrego yo en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y l los matar delante de vuestros ojos. 22 Y todos los transportados de Jud que estn en Babilonia harn de ellos una maldicin, diciendo: Pngate Jehov como a Sedequas y como a Acab, a quienes as al fuego el rey de Babilonia. 23 Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus prjimos, y falsamente hablaron en mi nombre palabra que no les mand; lo cual yo s y testifico, dice Jehov. 24 Y a Semaas de Nehelam hablars, diciendo: 25 As habl Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, diciendo: T enviaste cartas en tu nombre a todo el pueblo que est en Jerusaln, y al sacerdote Sofonas hijo de Maasas, y a todos los sacerdotes, diciendo: 26 Jehov te ha puesto por sacerdote en lugar del sacerdote Joiada, para que te encargues en la casa de Jehov de todo hombre loco que profetice, ponindolo en el calabozo y en el cepo. 27 Por qu, pues, no has reprendido ahora a Jeremas de Anatot, que os profetiza? 28 Porque l nos envi a decir en Babilonia: Largo ser el cautiverio; edificad casas, y habitadlas; plantad huertos, y comed el fruto de ellos. 29 Y el sacerdote Sofonas haba ledo esta carta a odos del profeta Jeremas. 30 Y vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 31 Enva a decir a todos los cautivos: As ha dicho Jehov de Semaas de Nehelam: Porque os profetiz Semaas, y yo no lo envi, y os hizo confiar en mentira; 32 por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu que yo castigar a Semaas de Nehelam y a su descendencia; no tendr varn que more entre este pueblo, ni ver el bien que har yo a mi pueblo, dice Jehov; porque contra Jehov ha hablado rebelin. 

Dios promete que los cautivos volvern

JEREMAS 30

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas, diciendo: 2 As habl Jehov Dios de Israel, diciendo: Escrbete en un libro todas las palabras que te he hablado. 3 Porque he aqu que vienen das, dice Jehov, en que har volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Jud, ha dicho Jehov, y los traer a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarn. 

4 Estas, pues, son las palabras que habl Jehov acerca de Israel y de Jud. 5 Porque as ha dicho Jehov: Hemos odo voz de temblor; de espanto, y no de paz. 6 Inquirid ahora, y mirad si el varn da a luz; porque he visto que todo hombre tena las manos sobre sus lomos, como mujer que est de parto, y se han vuelto plidos todos los rostros. 7 Ah, cun grande es aquel da! tanto, que no hay otro semejante a l; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella ser librado. 

8 En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, yo quebrar su yugo de tu cuello, y romper tus coyundas, y extranjeros no lo volvern ms a poner en servidumbre, 9 sino que servirn a Jehov su Dios y a David su rey, a quien yo les levantar. 

10 T, pues, siervo mo Jacob, no temas, dice Jehov, ni te atemorices, Israel; porque he aqu que yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volver, descansar y vivir tranquilo, y no habr quien le espante. 11 Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehov, y destruir a todas las naciones entre las cuales te esparc; pero a ti no te destruir, sino que te castigar con justicia; de ninguna manera te dejar sin castigo. 

12 Porque as ha dicho Jehov: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. 13 No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. 14 Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te her, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. 15 Por qu gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto. 16 Pero sern consumidos todos los que te consumen; y todos tus adversarios, todos irn en cautiverio; hollados sern los que te hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti dar en presa. 17 Mas yo har venir sanidad para ti, y sanar tus heridas, dice Jehov; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. 

18 As ha dicho Jehov: He aqu yo hago volver los cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendr misericordia, y la ciudad ser edificada sobre su colina, y el templo ser asentado segn su forma. 19 Y saldr de ellos accin de gracias, y voz de nacin que est en regocijo, y los multiplicar, y no sern disminuidos; los multiplicar, y no sern menoscabados. 20 Y sern sus hijos como antes, y su congregacin delante de m ser confirmada; y castigar a todos sus opresores. 21 De ella saldr su prncipe, y de en medio de ella saldr su seoreador; y le har llegar cerca, y l se acercar a m; porque quin es aquel que se atreve a acercarse a m? dice Jehov. 22 Y me seris por pueblo, y yo ser vuestro Dios. 

23 He aqu, la tempestad de Jehov sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impos reposar. 24 No se calmar el ardor de la ira de Jehov, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazn; en el fin de los das entenderis esto. 

JEREMAS 31

1 En aquel tiempo, dice Jehov, yo ser por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me sern a m por pueblo. 

2 As ha dicho Jehov: El pueblo que escap de la espada hall gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. 3 Jehov se manifest a m hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongu mi misericordia. 4 An te edificar, y sers edificada, oh virgen de Israel; todava sers adornada con tus panderos, y saldrs en alegres danzas. 5 An plantars vias en los montes de Samaria; plantarn los que plantan, y disfrutarn de ellas. 6 Porque habr da en que clamarn los guardas en el monte de Efran: Levantaos, y subamos a Sion, a Jehov nuestro Dios. 

7 Porque as ha dicho Jehov: Regocijaos en Jacob con alegra, y dad voces de jbilo a la cabeza de naciones; haced or, alabad, y decid: Oh Jehov, salva a tu pueblo, el remanente de Israel. 8 He aqu yo los hago volver de la tierra del norte, y los reunir de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que est encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compaa volvern ac. 9 Irn con lloro, mas con misericordia los har volver, y los har andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarn; porque soy a Israel por padre, y Efran es mi primognito. 

10 Od palabra de Jehov, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que estn lejos, y decid: El que esparci a Israel lo reunir y guardar, como el pastor a su rebao. 11 Porque Jehov redimi a Jacob, lo redimi de mano del ms fuerte que l. 12 Y vendrn con gritos de gozo en lo alto de Sion, y corrern al bien de Jehov, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma ser como huerto de riego, y nunca ms tendrn dolor. 13 Entonces la virgen se alegrar en la danza, los jvenes y los viejos juntamente; y cambiar su lloro en gozo, y los consolar, y los alegrar de su dolor. 14 Y el alma del sacerdote satisfar con abundancia, y mi pueblo ser saciado de mi bien, dice Jehov. 

15 As ha dicho Jehov: Voz fue oda en Ram, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. 

16 As ha dicho Jehov: Reprime del llanto tu voz, y de las lgrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Jehov, y volvern de la tierra del enemigo. 17 Esperanza hay tambin para tu porvenir, dice Jehov, y los hijos volvern a su propia tierra. 18 Escuchando, he odo a Efran que se lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indmito; convirteme, y ser convertido, porque t eres Jehov mi Dios. 19 Porque despus que me apart tuve arrepentimiento, y despus que reconoc mi falta, her mi muslo; me avergonc y me confund, porque llev la afrenta de mi juventud. 20 No es Efran hijo precioso para m? no es nio en quien me deleito? pues desde que habl de l, me he acordado de l constantemente. Por eso mis entraas se conmovieron por l; ciertamente tendr de l misericordia, dice Jehov. 

21 Establcete seales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vulvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades. 22 Hasta cundo andars errante, oh hija contumaz? Porque Jehov crear una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodear al varn. 

23 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: An dirn esta palabra en la tierra de Jud y en sus ciudades, cuando yo haga volver sus cautivos: Jehov te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. 24 Y habitar all Jud, y tambin en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebao. 25 Porque satisfar al alma cansada, y saciar a toda alma entristecida. 

26 En esto me despert, y vi, y mi sueo me fue agradable. 

El nuevo pacto

27 He aqu vienen das, dice Jehov, en que sembrar la casa de Israel y la casa de Jud de simiente de hombre y de simiente de animal. 28 Y as como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendr cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehov. 29 En aquellos das no dirn ms: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, 30 sino que cada cual morir por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrn la dentera. 

31 He aqu que vienen das, dice Jehov, en los cuales har nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Jud. 32 No como el pacto que hice con sus padres el da que tom su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehov. 33 Pero este es el pacto que har con la casa de Israel despus de aquellos das, dice Jehov: Dar mi ley en su mente, y la escribir en su corazn; y yo ser a ellos por Dios, y ellos me sern por pueblo. 34 Y no ensear ms ninguno a su prjimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehov; porque todos me conocern, desde el ms pequeo de ellos hasta el ms grande, dice Jehov; porque perdonar la maldad de ellos, y no me acordar ms de su pecado. 

35 As ha dicho Jehov, que da el sol para luz del da, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehov de los ejrcitos es su nombre: 36 Si faltaren estas leyes delante de m, dice Jehov, tambin la descendencia de Israel faltar para no ser nacin delante de m eternamente. 

37 As ha dicho Jehov: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, tambin yo desechar toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehov. 

38 He aqu que vienen das, dice Jehov, en que la ciudad ser edificada a Jehov, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Angulo. 39 Y saldr ms all el cordel de la medida delante de l sobre el collado de Gareb, y rodear a Goa. 40 Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrn, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, ser santo a Jehov; no ser arrancada ni destruida ms para siempre. 

Jeremas compra la heredad de Hanameel

JEREMAS 32

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas, el ao dcimo de Sedequas rey de Jud, que fue el ao decimoctavo de Nabucodonosor. 2 Entonces el ejrcito del rey de Babilonia tena sitiada a Jerusaln, y el profeta Jeremas estaba preso en el patio de la crcel que estaba en la casa del rey de Jud. 3 Porque Sedequas rey de Jud lo haba puesto preso, diciendo: Por qu profetizas t diciendo: As ha dicho Jehov: He aqu yo entrego esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y la tomar; 4 y Sedequas rey de Jud no escapar de la mano de los caldeos, sino que de cierto ser entregado en mano del rey de Babilonia, y hablar con l boca a boca, y sus ojos vern sus ojos, 5 y har llevar a Sedequas a Babilonia, y all estar hasta que yo le visite; y si peleareis contra los caldeos, no os ir bien, dice Jehov? 

6 Dijo Jeremas: Palabra de Jehov vino a m, diciendo: 7 He aqu que Hanameel hijo de Salum tu to viene a ti, diciendo: Cmprame mi heredad que est en Anatot; porque t tienes derecho a ella para comprarla. 8 Y vino a m Hanameel hijo de mi to, conforme a la palabra de Jehov, al patio de la crcel, y me dijo: Compra ahora mi heredad, que est en Anatot en tierra de Benjamn, porque tuyo es el derecho de la herencia, y a ti corresponde el rescate; cmprala para ti. Entonces conoc que era palabra de Jehov. 

9 Y compr la heredad de Hanameel, hijo de mi to, la cual estaba en Anatot, y le pes el dinero; diecisiete siclos de plata. 10 Y escrib la carta y la sell, y la hice certificar con testigos, y pes el dinero en balanza. 11 Tom luego la carta de venta, sellada segn el derecho y costumbre, y la copia abierta. 12 Y di la carta de venta a Baruc hijo de Neras, hijo de Maasas, delante de Hanameel el hijo de mi to, y delante de los testigos que haban suscrito la carta de venta, delante de todos los judos que estaban en el patio de la crcel. 13 Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo: 14 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Toma estas cartas, esta carta de venta sellada, y esta carta abierta, y ponlas en una vasija de barro, para que se conserven muchos das. 

15 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: An se comprarn casas, heredades y vias en esta tierra. 16 Y despus que di la carta de venta a Baruc hijo de Neras, or a Jehov, diciendo: 17 Oh Seor Jehov! he aqu que t hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difcil para ti; 18 que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos despus de ellos; Dios grande, poderoso, Jehov de los ejrcitos es su nombre; 19 grande en consejo, y magnfico en hechos; porque tus ojos estn abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno segn sus caminos, y segn el fruto de sus obras. 20 T hiciste seales y portentos en tierra de Egipto hasta este da, y en Israel, y entre los hombres; y te has hecho nombre, como se ve en el da de hoy. 21 Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con seales y portentos, con mano fuerte y brazo extendido, y con terror grande; 22 y les diste esta tierra, de la cual juraste a sus padres que se la daras, la tierra que fluye leche y miel; 23 y entraron, y la disfrutaron; pero no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto, has hecho venir sobre ellos todo este mal. 24 He aqu que con arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido, pues, a suceder lo que t dijiste, y he aqu lo ests viendo. 25 Oh Seor Jehov! y t me has dicho: Cmprate la heredad por dinero, y pon testigos; aunque la ciudad sea entregada en manos de los caldeos? 

26 Y vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 27 He aqu que yo soy Jehov, Dios de toda carne; habr algo que sea difcil para m? 28 Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu voy a entregar esta ciudad en mano de los caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomar. 29 Y vendrn los caldeos que atacan esta ciudad, y la pondrn a fuego y la quemarn, asimismo las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron incienso a Baal y derramaron libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira. 30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Jud no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho ms que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehov. 31 De tal manera que para enojo mo y para ira ma me ha sido esta ciudad desde el da que la edificaron hasta hoy, para que la haga quitar de mi presencia, 32 por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Jud, que han hecho para enojarme, ellos, sus reyes, sus prncipes, sus sacerdotes y sus profetas, y los varones de Jud y los moradores de Jerusaln. 33 Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando los enseaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para recibir correccin. 34 Antes pusieron sus abominaciones en la casa en la cual es invocado mi nombre, contaminndola. 35 Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales estn en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc; lo cual no les mand, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominacin, para hacer pecar a Jud. 

36 Y con todo, ahora as dice Jehov Dios de Israel a esta ciudad, de la cual decs vosotros: Entregada ser en mano del rey de Babilonia a espada, a hambre y a pestilencia: 37 He aqu que yo los reunir de todas las tierras a las cuales los ech con mi furor, y con mi enojo e indignacin grande; y los har volver a este lugar, y los har habitar seguramente; 38 y me sern por pueblo, y yo ser a ellos por Dios. 39 Y les dar un corazn, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos despus de ellos. 40 Y har con ellos pacto eterno, que no me volver atrs de hacerles bien, y pondr mi temor en el corazn de ellos, para que no se aparten de m. 41 Y me alegrar con ellos hacindoles bien, y los plantar en esta tierra en verdad, de todo mi corazn y de toda mi alma. 

42 Porque as ha dicho Jehov: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, as traer sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. 43 Y poseern heredad en esta tierra de la cual vosotros decs: Est desierta, sin hombres y sin animales, es entregada en manos de los caldeos. 44 Heredades comprarn por dinero, y harn escritura y la sellarn y pondrn testigos, en tierra de Benjamn y en los contornos de Jerusaln, y en las ciudades de Jud; y en las ciudades de las montaas, y en las ciudades de la Sefela, y en las ciudades del Neguev; porque yo har regresar sus cautivos, dice Jehov. 

Restauracin de la prosperidad de Jerusaln

JEREMAS 33

1 Vino palabra de Jehov a Jeremas la segunda vez, estando l an preso en el patio de la crcel, diciendo: 2 As ha dicho Jehov, que hizo la tierra, Jehov que la form para afirmarla; Jehov es su nombre: 3 Clama a m, y yo te responder, y te ensear cosas grandes y ocultas que t no conoces. 4 Porque as ha dicho Jehov Dios de Israel acerca de las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de Jud, derribadas con arietes y con hachas 5 (porque vinieron para pelear contra los caldeos, para llenarlas de cuerpos de hombres muertos, a los cuales her yo con mi furor y con mi ira, pues escond mi rostro de esta ciudad a causa de toda su maldad): 6 He aqu que yo les traer sanidad y medicina; y los curar, y les revelar abundancia de paz y de verdad. 7 Y har volver los cautivos de Jud y los cautivos de Israel, y los restablecer como al principio. 8 Y los limpiar de toda su maldad con que pecaron contra m; y perdonar todos sus pecados con que contra m pecaron, y con que contra m se rebelaron. 9 Y me ser a m por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrn odo todo el bien que yo les hago; y temern y temblarn de todo el bien y de toda la paz que yo les har. 

10 As ha dicho Jehov: En este lugar, del cual decs que est desierto sin hombres y sin animales, en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, que estn asoladas, sin hombre y sin morador y sin animal, 11 ha de orse an voz de gozo y de alegra, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad a Jehov de los ejrcitos, porque Jehov es bueno, porque para siempre es su misericordia; voz de los que traigan ofrendas de accin de gracias a la casa de Jehov. Porque volver a traer los cautivos de la tierra como al principio, ha dicho Jehov. 

12 As dice Jehov de los ejrcitos: En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, an habr cabaas de pastores que hagan pastar sus ganados. 13 En las ciudades de las montaas, en las ciudades de la Sefela, en las ciudades del Neguev, en la tierra de Benjamn, y alrededor de Jerusaln y en las ciudades de Jud, an pasarn ganados por las manos del que los cuente, ha dicho Jehov. 

14 He aqu vienen das, dice Jehov, en que yo confirmar la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Jud. 15 En aquellos das y en aquel tiempo har brotar a David un Renuevo de justicia, y har juicio y justicia en la tierra. 16 En aquellos das Jud ser salvo, y Jerusaln habitar segura, y se le llamar: Jehov, justicia nuestra. 

17 Porque as ha dicho Jehov: No faltar a David varn que se siente sobre el trono de la casa de Israel. 18 Ni a los sacerdotes y levitas faltar varn que delante de m ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los das. 

19 Vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 20 As ha dicho Jehov: Si pudiereis invalidar mi pacto con el da y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya da ni noche a su tiempo, 21 podr tambin invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros. 22 Como no puede ser contado el ejrcito del cielo, ni la arena del mar se puede medir, as multiplicar la descendencia de David mi siervo, y los levitas que me sirven. 

23 Vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 24 No has echado de ver lo que habla este pueblo, diciendo: Dos familias que Jehov escogiera ha desechado? Y han tenido en poco a mi pueblo, hasta no tenerlo ms por nacin. 25 As ha dicho Jehov: Si no permanece mi pacto con el da y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, 26 tambin desechar la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea seor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque har volver sus cautivos, y tendr de ellos misericordia. 

Jeremas amonesta a Sedequas

JEREMAS 34

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas cuando Nabucodonosor rey de Babilonia y todo su ejrcito, y todos los reinos de la tierra bajo el seoro de su mano, y todos los pueblos, peleaban contra Jerusaln y contra todas sus ciudades, la cual dijo: 2 As ha dicho Jehov Dios de Israel: Ve y habla a Sedequas rey de Jud, y dile: As ha dicho Jehov: He aqu yo entregar esta ciudad al rey de Babilonia, y la quemar con fuego; 3 y no escapars t de su mano, sino que ciertamente sers apresado, y en su mano sers entregado; y tus ojos vern los ojos del rey de Babilonia, y te hablar boca a boca, y en Babilonia entrars. 4 Con todo eso, oye palabra de Jehov, Sedequas rey de Jud: As ha dicho Jehov acerca de ti: No morirs a espada. 5 En paz morirs, y as como quemaron especias por tus padres, los reyes primeros que fueron antes de ti, las quemarn por ti, y te endecharn, diciendo, Ay, seor! Porque yo he hablado la palabra, dice Jehov. 

6 Y habl el profeta Jeremas a Sedequas rey de Jud todas estas palabras en Jerusaln. 7 Y el ejrcito del rey de Babilonia peleaba contra Jerusaln, y contra todas las ciudades de Jud que haban quedado, contra Laquis y contra Azeca; porque de las ciudades fortificadas de Jud stas haban quedado. 

Violacin del pacto de libertar a los siervos hebreos

8 Palabra de Jehov que vino a Jeremas, despus que Sedequas hizo pacto con todo el pueblo en Jerusaln para promulgarles libertad; 9 que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judos, sus hermanos, como siervos. 10 Y cuando oyeron todos los prncipes, y todo el pueblo que haba convenido en el pacto de dejar libre cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que ninguno los usase ms como siervos, obedecieron, y los dejaron. 11 Pero despus se arrepintieron, e hicieron volver a los siervos y a las siervas que haban dejado libres, y los sujetaron como siervos y siervas. 12 Vino, pues, palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 13 As dice Jehov Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el da que los saqu de tierra de Egipto, de casa de servidumbre, diciendo: 14 Al cabo de siete aos dejar cada uno a su hermano hebreo que le fuere vendido; le servir seis aos, y lo enviar libre; pero vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su odo. 15 Y vosotros os habais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prjimo; y habais hecho pacto en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre. 16 Pero os habis vuelto y profanado mi nombre, y habis vuelto a tomar cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que habais dejado libres a su voluntad; y los habis sujetado para que os sean siervos y siervas. 17 Por tanto, as ha dicho Jehov: Vosotros no me habis odo para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a su compaero; he aqu que yo promulgo libertad, dice Jehov, a la espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondr por afrenta ante todos los reinos de la tierra. 18 Y entregar a los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas; 19 a los prncipes de Jud y a los prncipes de Jerusaln, a los oficiales y a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro, 20 los entregar en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos sern comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. 21 Y a Sedequas rey de Jud y a sus prncipes los entregar en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida, y en mano del ejrcito del rey de Babilonia, que se ha ido de vosotros. 22 He aqu, mandar yo, dice Jehov, y los har volver a esta ciudad, y pelearn contra ella y la tomarn, y la quemarn con fuego; y reducir a soledad las ciudades de Jud, hasta no quedar morador. 

Obediencia de los recabitas

JEREMAS 35

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas en das de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, diciendo: 2 Ve a casa de los recabitas y habla con ellos, e introdcelos en la casa de Jehov, en uno de los aposentos, y dales a beber vino. 3 Tom entonces a Jaazanas hijo de Jeremas, hijo de Habasinas, a sus hermanos, a todos sus hijos, y a toda la familia de los recabitas; 4 y los llev a la casa de Jehov, al aposento de los hijos de Hann hijo de Igdalas, varn de Dios, el cual estaba junto al aposento de los prncipes, que estaba sobre el aposento de Maasas hijo de Salum, guarda de la puerta. 5 Y puse delante de los hijos de la familia de los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: Bebed vino. 6 Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos orden diciendo: No beberis jams vino vosotros ni vuestros hijos; 7 ni edificaris casa, ni sembraris sementera, ni plantaris via, ni la retendris; sino que moraris en tiendas todos vuestros das, para que vivis muchos das sobre la faz de la tierra donde vosotros habitis. 8 Y nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que nos mand, de no beber vino en todos nuestros das, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos ni nuestras hijas; 9 y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener via, ni heredad, ni sementera. 10 Moramos, pues, en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todas las cosas que nos mand Jonadab nuestro padre. 11 Sucedi, no obstante, que cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subi a la tierra, dijimos: Venid, y ocultmonos en Jerusaln, de la presencia del ejrcito de los caldeos y de la presencia del ejrcito de los de Siria; y en Jerusaln nos quedamos. 

12 Y vino palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 13 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Ve y di a los varones de Jud, y a los moradores de Jerusaln: No aprenderis a obedecer mis palabras? dice Jehov. 14 Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mand a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado a vosotros desde temprano y sin cesar, y no me habis odo. 15 Y envi a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayis tras dioses ajenos para servirles, y viviris en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; mas no inclinasteis vuestro odo, ni me osteis. 16 Ciertamente los hijos de Jonadab hijo de Recab tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre; pero este pueblo no me ha obedecido. 17 Por tanto, as ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu traer yo sobre Jud y sobre todos los moradores de Jerusaln todo el mal que contra ellos he hablado; porque les habl, y no oyeron; los llam, y no han respondido. 

18 Y dijo Jeremas a la familia de los recabitas: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os mand; 19 por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: No faltar de Jonadab hijo de Recab un varn que est en mi presencia todos los das. 

El rey quema el rollo

JEREMAS 36

1 Aconteci en el cuarto ao de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, que vino esta palabra de Jehov a Jeremas, diciendo: 2 Toma un rollo de libro, y escribe en l todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Jud, y contra todas las naciones, desde el da que comenc a hablarte, desde los das de Josas hasta hoy. 3 Quiz oiga la casa de Jud todo el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonar su maldad y su pecado. 

4 Y llam Jeremas a Baruc hijo de Neras, y escribi Baruc de boca de Jeremas, en un rollo de libro, todas las palabras que Jehov le haba hablado. 5 Despus mand Jeremas a Baruc, diciendo: A m se me ha prohibido entrar en la casa de Jehov. 6 Entra t, pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehov a los odos del pueblo, en la casa de Jehov, el da del ayuno; y las leers tambin a odos de todos los de Jud que vienen de sus ciudades. 7 Quiz llegue la oracin de ellos a la presencia de Jehov, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehov contra este pueblo. 8 Y Baruc hijo de Neras hizo conforme a todas las cosas que le mand Jeremas profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehov en la casa de Jehov. 

9 Y aconteci en el ao quinto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, en el mes noveno, que promulgaron ayuno en la presencia de Jehov a todo el pueblo de Jerusaln y a todo el pueblo que vena de las ciudades de Jud a Jerusaln. 10 Y Baruc ley en el libro las palabras de Jeremas en la casa de Jehov, en el aposento de Gemaras hijo de Safn escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehov, a odos del pueblo. 

11 Y Micaas hijo de Gemaras, hijo de Safn, habiendo odo del libro todas las palabras de Jehov, 12 descendi a la casa del rey, al aposento del secretario, y he aqu que todos los prncipes estaban all sentados, esto es: Elisama secretario, Delaa hijo de Semaas, Elnatn hijo de Acbor, Gemaras hijo de Safn, Sedequas hijo de Ananas, y todos los prncipes. 13 Y les cont Micaas todas las palabras que haba odo cuando Baruc ley en el libro a odos del pueblo. 14 Entonces enviaron todos los prncipes a Jehud hijo de Netanas, hijo de Selemas, hijo de Cusi, para que dijese a Baruc: Toma el rollo en el que leste a odos del pueblo, y ven. Y Baruc hijo de Neras tom el rollo en su mano y vino a ellos. 15 Y le dijeron: Sintate ahora, y lelo a nosotros. Y se lo ley Baruc. 16 Cuando oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvi espantado a su compaero, y dijeron a Baruc: Sin duda contaremos al rey todas estas palabras. 17 Preguntaron luego a Baruc, diciendo: Cuntanos ahora cmo escribiste de boca de Jeremas todas estas palabras. 18 Y Baruc les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escriba con tinta en el libro. 19 Entonces dijeron los prncipes a Baruc: Ve y escndete, t y Jeremas, y nadie sepa dnde estis. 

20 Y entraron a donde estaba el rey, al atrio, habiendo depositado el rollo en el aposento de Elisama secretario; y contaron a odos del rey todas estas palabras. 21 Y envi el rey a Jehud a que tomase el rollo, el cual lo tom del aposento de Elisama secretario, y ley en l Jehud a odos del rey, y a odos de todos los prncipes que junto al rey estaban. 22 Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes noveno, y haba un brasero ardiendo delante de l. 23 Cuando Jehud haba ledo tres o cuatro planas, lo rasg el rey con un cortaplumas de escriba, y lo ech en el fuego que haba en el brasero, hasta que todo el rollo se consumi sobre el fuego que en el brasero haba. 24 Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras. 25 Y aunque Elnatn y Delaa y Gemaras rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso or. 26 Tambin mand el rey a Jerameel hijo de Hamelec, a Seraas hijo de Azriel y a Selemas hijo de Abdeel, para que prendiesen a Baruc el escribiente y al profeta Jeremas; pero Jehov los escondi. 

27 Y vino palabra de Jehov a Jeremas, despus que el rey quem el rollo, las palabras que Baruc haba escrito de boca de Jeremas, diciendo: 28 Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en l todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quem Joacim rey de Jud. 29 Y dirs a Joacim rey de Jud: As ha dicho Jehov: T quemaste este rollo, diciendo: Por qu escribiste en l, diciendo: De cierto vendr el rey de Babilonia, y destruir esta tierra, y har que no queden en ella ni hombres ni animales? 30 Por tanto, as ha dicho Jehov acerca de Joacim rey de Jud: No tendr quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo ser echado al calor del da y al hielo de la noche. 31 Y castigar su maldad en l, y en su descendencia y en sus siervos; y traer sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusaln y sobre los varones de Jud, todo el mal que les he anunciado y no escucharon. 

32 Y tom Jeremas otro rollo y lo dio a Baruc hijo de Neras escriba; y escribi en l de boca de Jeremas todas las palabras del libro que quem en el fuego Joacim rey de Jud; y aun fueron aadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes. 

Encarcelamiento de Jeremas

JEREMAS 37

1 En lugar de Conas hijo de Joacim rein el rey Sedequas hijo de Josas, al cual Nabucodonosor rey de Babilonia constituy por rey en la tierra de Jud. 2 Pero no obedeci l ni sus siervos ni el pueblo de la tierra a las palabras de Jehov, las cuales dijo por el profeta Jeremas. 

3 Y envi el rey Sedequas a Jucal hijo de Selemas, y al sacerdote Sofonas hijo de Maasas, para que dijesen al profeta Jeremas: Ruega ahora por nosotros a Jehov nuestro Dios. 4 Y Jeremas entraba y sala en medio del pueblo; porque todava no lo haban puesto en la crcel. 5 Y cuando el ejrcito de Faran haba salido de Egipto, y lleg noticia de ello a odos de los caldeos que tenan sitiada a Jerusaln, se retiraron de Jerusaln. 

6 Entonces vino palabra de Jehov al profeta Jeremas, diciendo: 7 As ha dicho Jehov Dios de Israel: Diris as al rey de Jud, que os envi a m para que me consultaseis: He aqu que el ejrcito de Faran que haba salido en vuestro socorro, se volvi a su tierra en Egipto. 8 Y volvern los caldeos y atacarn esta ciudad, y la tomarn y la pondrn a fuego. 9 As ha dicho Jehov: No os engais a vosotros mismos, diciendo: Sin duda ya los caldeos se apartarn de nosotros; porque no se apartarn. 10 Porque aun cuando hirieseis a todo el ejrcito de los caldeos que pelean contra vosotros, y quedasen de ellos solamente hombres heridos, cada uno se levantar de su tienda, y pondrn esta ciudad a fuego. 

11 Y aconteci que cuando el ejrcito de los caldeos se retir de Jerusaln a causa del ejrcito de Faran, 12 sala Jeremas de Jerusaln para irse a tierra de Benjamn, para apartarse de en medio del pueblo. 13 Y cuando fue a la puerta de Benjamn, estaba all un capitn que se llamaba Iras hijo de Selemas, hijo de Hananas, el cual apres al profeta Jeremas, diciendo: T te pasas a los caldeos. 14 Y Jeremas dijo: Falso; no me paso a los caldeos. Pero l no lo escuch, sino prendi Iras a Jeremas, y lo llev delante de los prncipes. 15 Y los prncipes se airaron contra Jeremas, y le azotaron y le pusieron en prisin en la casa del escriba Jonatn, porque la haban convertido en crcel. 

16 Entr, pues, Jeremas en la casa de la cisterna, y en las bvedas. Y habiendo estado all Jeremas por muchos das, 17 el rey Sedequas envi y le sac; y le pregunt el rey secretamente en su casa, y dijo: Hay palabra de Jehov? Y Jeremas dijo: Hay. Y dijo ms: En mano del rey de Babilonia sers entregado. 18 Dijo tambin Jeremas al rey Sedequas: En qu pequ contra ti, y contra tus siervos, y contra este pueblo, para que me pusieseis en la crcel? 19 Y dnde estn vuestros profetas que os profetizaban diciendo: No vendr el rey de Babilonia contra vosotros, ni contra esta tierra? 20 Ahora pues, oye, te ruego, oh rey mi seor; caiga ahora mi splica delante de ti, y no me hagas volver a casa del escriba Jonatn, para que no muera all. 21 Entonces dio orden el rey Sedequas, y custodiaron a Jeremas en el patio de la crcel, hacindole dar una torta de pan al da, de la calle de los Panaderos, hasta que todo el pan de la ciudad se gastase. Y qued Jeremas en el patio de la crcel. 

Jeremas en la cisterna

JEREMAS 38

1 Oyeron Sefatas hijo de Matn, Gedalas hijo de Pasur, Jucal hijo de Selemas, y Pasur hijo de Malquas, las palabras que Jeremas hablaba a todo el pueblo, diciendo: 2 As ha dicho Jehov: El que se quedare en esta ciudad morir a espada, o de hambre, o de pestilencia; mas el que se pasare a los caldeos vivir, pues su vida le ser por botn, y vivir. 3 As ha dicho Jehov: De cierto ser entregada esta ciudad en manos del ejrcito del rey de Babilonia, y la tomar. 4 Y dijeron los prncipes al rey: Muera ahora este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablndoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal. 5 Y dijo el rey Sedequas: He aqu que l est en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotros. 6 Entonces tomaron ellos a Jeremas y lo hicieron echar en la cisterna de Malquas hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la crcel; y metieron a Jeremas con sogas. Y en la cisterna no haba agua, sino cieno, y se hundi Jeremas en el cieno. 

7 Y oyendo Ebed-melec, hombre etope, eunuco de la casa real, que haban puesto a Jeremas en la cisterna, y estando sentado el rey a la puerta de Benjamn, 8 Ebed-melec sali de la casa del rey y habl al rey, diciendo: 9 Mi seor el rey, mal hicieron estos varones en todo lo que han hecho con el profeta Jeremas, al cual hicieron echar en la cisterna; porque all morir de hambre, pues no hay ms pan en la ciudad. 10 Entonces mand el rey al mismo etope Ebed-melec, diciendo: Toma en tu poder treinta hombres de aqu, y haz sacar al profeta Jeremas de la cisterna, antes que muera. 11 Y tom Ebed-melec en su poder a los hombres, y entr a la casa del rey debajo de la tesorera, y tom de all trapos viejos y ropas radas y andrajosas, y los ech a Jeremas con sogas en la cisterna. 12 Y dijo el etope Ebed-melec a Jeremas: Pon ahora esos trapos viejos y ropas radas y andrajosas, bajo los sobacos, debajo de las sogas. Y lo hizo as Jeremas. 13 De este modo sacaron a Jeremas con sogas, y lo subieron de la cisterna; y qued Jeremas en el patio de la crcel. 

Sedequas consulta secretamente a Jeremas

14 Despus envi el rey Sedequas, e hizo traer al profeta Jeremas a su presencia, en la tercera entrada de la casa de Jehov. Y dijo el rey a Jeremas: Te har una pregunta; no me encubras ninguna cosa. 15 Y Jeremas dijo a Sedequas: Si te lo declarare, no es verdad que me matars? y si te diere consejo, no me escuchars. 16 Y jur el rey Sedequas en secreto a Jeremas, diciendo: Vive Jehov que nos hizo esta alma, que no te matar, ni te entregar en mano de estos varones que buscan tu vida. 

17 Entonces dijo Jeremas a Sedequas: As ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos, Dios de Israel: Si te entregas en seguida a los prncipes del rey de Babilonia, tu alma vivir, y esta ciudad no ser puesta a fuego, y vivirs t y tu casa. 18 Pero si no te entregas a los prncipes del rey de Babilonia, esta ciudad ser entregada en mano de los caldeos, y la pondrn a fuego, y t no escapars de sus manos. 19 Y dijo el rey Sedequas a Jeremas: Tengo temor de los judos que se han pasado a los caldeos, no sea que me entreguen en sus manos y me escarnezcan. 20 Y dijo Jeremas: No te entregarn. Oye ahora la voz de Jehov que yo te hablo, y te ir bien y vivirs. 21 Pero si no quieres entregarte, esta es la palabra que me ha mostrado Jehov: 22 He aqu que todas las mujeres que han quedado en casa del rey de Jud sern sacadas a los prncipes del rey de Babilonia; y ellas mismas dirn: Te han engaado, y han prevalecido contra ti tus amigos; hundieron en el cieno tus pies, se volvieron atrs. 23 Sacarn, pues, todas tus mujeres y tus hijos a los caldeos, y t no escapars de sus manos, sino que por mano del rey de Babilonia sers apresado, y a esta ciudad quemar a fuego. 

24 Y dijo Sedequas a Jeremas: Nadie sepa estas palabras, y no morirs. 25 Y si los prncipes oyeren que yo he hablado contigo, y vinieren a ti y te dijeren: Declranos ahora qu hablaste con el rey, no nos lo encubras, y no te mataremos; asimismo qu te dijo el rey; 26 les dirs: Supliqu al rey que no me hiciese volver a casa de Jonatn para que no me muriese all. 27 Y vinieron luego todos los prncipes a Jeremas, y le preguntaron; y l les respondi conforme a todo lo que el rey le haba mandado. Con esto se alejaron de l, porque el asunto no se haba odo. 28 Y qued Jeremas en el patio de la crcel hasta el da que fue tomada Jerusaln; y all estaba cuando Jerusaln fue tomada. 

Cada de Jerusaln

(2 R. 24.2025.21; 2 Cr. 36.17-21; Jer. 52.3-30)

JEREMAS 39

1 En el noveno ao de Sedequas rey de Jud, en el mes dcimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejrcito contra Jerusaln, y la sitiaron. 2 Y en el undcimo ao de Sedequas, en el mes cuarto, a los nueve das del mes se abri brecha en el muro de la ciudad. 3 Y entraron todos los prncipes del rey de Babilonia, y acamparon a la puerta de en medio: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag y todos los dems prncipes del rey de Babilonia. 4 Y vindolos Sedequas rey de Jud y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros; y sali el rey por el camino del Arab. 5 Pero el ejrcito de los caldeos los sigui, y alcanzaron a Sedequas en los llanos de Jeric; y le tomaron, y le hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde estaba Nabucodonosor rey de Babilonia, y le sentenci. 6 Y degoll el rey de Babilonia a los hijos de Sedequas en presencia de ste en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles de Jud. 7 Y sac los ojos del rey Sedequas, y le aprision con grillos para llevarle a Babilonia. 8 Y los caldeos pusieron a fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusaln. 9 Y al resto del pueblo que haba quedado en la ciudad, y a los que se haban adherido a l, con todo el resto del pueblo que haba quedado, Nabuzaradn capitn de la guardia los transport a Babilonia. 10 Pero Nabuzaradn capitn de la guardia hizo quedar en tierra de Jud a los pobres del pueblo que no tenan nada, y les dio vias y heredades. 

Nabucodonosor cuida de Jeremas

11 Y Nabucodonosor haba ordenado a Nabuzaradn capitn de la guardia acerca de Jeremas, diciendo: 12 Tmale y vela por l, y no le hagas mal alguno, sino que hars con l como l te dijere. 13 Envi, por tanto, Nabuzaradn capitn de la guardia, y Nabusazbn el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag y todos los prncipes del rey de Babilonia; 14 enviaron entonces y tomaron a Jeremas del patio de la crcel, y lo entregaron a Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Safn, para que lo sacase a casa; y vivi entre el pueblo. 

Dios promete librar a Ebed-melec

15 Y haba venido palabra de Jehov a Jeremas, estando preso en el patio de la crcel, diciendo; 16 Ve y habla a Ebed-melec etope, diciendo: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu yo traigo mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien; y suceder esto en aquel da en presencia tuya. 17 Pero en aquel da yo te librar, dice Jehov, y no sers entregado en manos de aquellos a quienes t temes. 18 Porque ciertamente te librar, y no caers a espada, sino que tu vida te ser por botn, porque tuviste confianza en m, dice Jehov. 

Jeremas y el remanente con Gedalas

JEREMAS 40

1 Palabra de Jehov que vino a Jeremas, despus que Nabuzaradn capitn de la guardia le envi desde Ram, cuando le tom estando atado con cadenas entre todos los cautivos de Jerusaln y de Jud que iban deportados a Babilonia. 2 Tom, pues, el capitn de la guardia a Jeremas y le dijo: Jehov tu Dios habl este mal contra este lugar; 3 y lo ha trado y hecho Jehov segn lo haba dicho; porque pecasteis contra Jehov, y no osteis su voz, por eso os ha venido esto. 4 Y ahora yo te he soltado hoy de las cadenas que tenas en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo velar por ti; pero si no te parece bien venir conmigo a Babilonia, djalo. Mira, toda la tierra est delante de ti; v a donde mejor y ms cmodo te parezca ir. 5 Si prefieres quedarte, vulvete a Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Safn, al cual el rey de Babilonia ha puesto sobre todas las ciudades de Jud, y vive con l en medio del pueblo; o ve a donde te parezca ms cmodo ir. Y le dio el capitn de la guardia provisiones y un presente, y le despidi. 6 Se fue entonces Jeremas a Gedalas hijo de Ahicam, a Mizpa, y habit con l en medio del pueblo que haba quedado en la tierra. 

7 Cuando todos los jefes del ejrcito que estaban por el campo, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia haba puesto a Gedalas hijo de Ahicam para gobernar la tierra, y que le haba encomendado los hombres y las mujeres y los nios, y los pobres de la tierra que no fueron transportados a Babilonia, 8 vinieron luego a Gedalas en Mizpa; esto es, Ismael hijo de Netanas, Johann y Jonatn hijos de Carea, Seraas hijo de Tanhumet, los hijos de Efai netofatita, y Jezanas hijo de un maacateo, ellos y sus hombres. 9 Y les jur Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Safn, a ellos y a sus hombres, diciendo: No tengis temor de servir a los caldeos; habitad en la tierra, y servid al rey de Babilonia, y os ir bien. 10 Y he aqu que yo habito en Mizpa, para estar delante de los caldeos que vendrn a nosotros; mas vosotros tomad el vino, los frutos del verano y el aceite, y ponedlos en vuestros almacenes, y quedaos en vuestras ciudades que habis tomado. 11 Asimismo todos los judos que estaban en Moab, y entre los hijos de Amn, y en Edom, y los que estaban en todas las tierras, cuando oyeron decir que el rey de Babilonia haba dejado a algunos en Jud, y que haba puesto sobre ellos a Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Safn, 12 todos estos judos regresaron entonces de todos los lugares adonde haban sido echados, y vinieron a tierra de Jud, a Gedalas en Mizpa; y recogieron vino y abundantes frutos. 

Conspiracin de Ismael contra Gedalas

13 Y Johann hijo de Carea y todos los prncipes de la gente de guerra que estaban en el campo, vinieron a Gedalas en Mizpa, 14 Y le dijeron: No sabes que Baalis rey de los hijos de Amn ha enviado a Ismael hijo de Netanas para matarte? Mas Gedalas hijo de Ahicam no les crey. 15 Entonces Johann hijo de Carea habl a Gedalas en secreto en Mizpa, diciendo: Yo ir ahora y matar a Ismael hijo de Netanas, y ningn hombre lo sabr. Por qu te ha de matar, y todos los judos que se han reunido a ti se dispersarn, y perecer el resto de Jud? 16 Pero Gedalas hijo de Ahicam dijo a Johann hijo de Carea: No hagas esto, porque es falso lo que t dices de Ismael. 

JEREMAS 41

1 Aconteci en el mes sptimo que vino Ismael hijo de Netanas, hijo de Elisama, de la descendencia real, y algunos prncipes del rey y diez hombres con l, a Gedalas hijo de Ahicam en Mizpa; y comieron pan juntos all en Mizpa. 2 Y se levant Ismael hijo de Netanas y los diez hombres que con l estaban, e hirieron a espada a Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Safn, matando as a aquel a quien el rey de Babilonia haba puesto para gobernar la tierra. 3 Asimismo mat Ismael a todos los judos que estaban con Gedalas en Mizpa, y a los soldados caldeos que all estaban. 

4 Sucedi adems, un da despus que mat a Gedalas, cuando nadie lo saba an, 5 que venan unos hombres de Siquem, de Silo y de Samaria, ochenta hombres, rada la barba y rotas las ropas, y rasguados, y traan en sus manos ofrenda e incienso para llevar a la casa de Jehov. 6 Y de Mizpa les sali al encuentro, llorando, Ismael el hijo de Netanas. Y aconteci que cuando los encontr, les dijo: Venid a Gedalas hijo de Ahicam. 7 Y cuando llegaron dentro de la ciudad, Ismael hijo de Netanas los degoll, y los ech dentro de una cisterna, l y los hombres que con l estaban. 8 Mas entre aqullos fueron hallados diez hombres que dijeron a Ismael: No nos mates; porque tenemos en el campo tesoros de trigos y cebadas y aceites y miel. Y los dej, y no los mat entre sus hermanos. 

9 Y la cisterna en que ech Ismael todos los cuerpos de los hombres que mat a causa de Gedalas, era la misma que haba hecho el rey Asa a causa de Baasa rey de Israel; Ismael hijo de Netanas la llen de muertos. 10 Despus llev Ismael cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que en Mizpa haba quedado, el cual haba encargado Nabuzaradn capitn de la guardia a Gedalas hijo de Ahicam. Los llev, pues, cautivos Ismael hijo de Netanas, y se fue para pasarse a los hijos de Amn. 

11 Y oyeron Johann hijo de Carea y todos los prncipes de la gente de guerra que estaban con l, todo el mal que haba hecho Ismael hijo de Netanas. 12 Entonces tomaron a todos los hombres y fueron a pelear contra Ismael hijo de Netanas, y lo hallaron junto al gran estanque que est en Gaban. 13 Y aconteci que cuando todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johann hijo de Carea y a todos los capitanes de la gente de guerra que estaban con l, se alegraron. 14 Y todo el pueblo que Ismael haba trado cautivo de Mizpa se volvi y fue con Johann hijo de Carea. 15 Pero Ismael hijo de Netanas escap delante de Johann con ocho hombres, y se fue a los hijos de Amn. 16 Y Johann hijo de Carea y todos los capitanes de la gente de guerra que con l estaban tomaron a todo el resto del pueblo que haba recobrado de Ismael hijo de Netanas, a quienes llev de Mizpa despus que mat a Gedalas hijo de Ahicam; hombres de guerra, mujeres, nios y eunucos, que Johann haba trado de Gaban; 17 y fueron y habitaron en Gerutquimam, que est cerca de Beln, a fin de ir y meterse en Egipto, 18 a causa de los caldeos; porque los teman, por haber dado muerte Ismael hijo de Netanas a Gedalas hijo de Ahicam, al cual el rey de Babilonia haba puesto para gobernar la tierra. 

Mensaje a Johann

JEREMAS 42

1 Vinieron todos los oficiales de la gente de guerra, y Johann hijo de Carea, Jezanas hijo de Osaas, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor, 2 y dijeron al profeta Jeremas: Acepta ahora nuestro ruego delante de ti, y ruega por nosotros a Jehov tu Dios por todo este resto (pues de muchos hemos quedado unos pocos, como nos ven tus ojos), 3 para que Jehov tu Dios nos ensee el camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer. 4 Y el profeta Jeremas les dijo: He odo. He aqu que voy a orar a Jehov vuestro Dios, como habis dicho, y todo lo que Jehov os respondiere, os ensear; no os reservar palabra. 5 Y ellos dijeron a Jeremas: Jehov sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hiciremos conforme a todo aquello para lo cual Jehov tu Dios te enviare a nosotros. 6 Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehov nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos, para que obedeciendo a la voz de Jehov nuestro Dios nos vaya bien. 

7 Aconteci que al cabo de diez das vino palabra de Jehov a Jeremas. 8 Y llam a Johann hijo de Carea y a todos los oficiales de la gente de guerra que con l estaban, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor; 9 y les dijo: As ha dicho Jehov Dios de Israel, al cual me enviasteis para presentar vuestros ruegos en su presencia: 10 Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificar, y no os destruir; os plantar, y no os arrancar; porque estoy arrepentido del mal que os he hecho. 11 No temis de la presencia del rey de Babilonia, del cual tenis temor; no temis de su presencia, ha dicho Jehov, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su mano; 12 y tendr de vosotros misericordia, y l tendr misericordia de vosotros y os har regresar a vuestra tierra. 13 Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra, no obedeciendo as a la voz de Jehov vuestro Dios, 14 diciendo: No, sino que entraremos en la tierra de Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni padeceremos hambre, y all moraremos; 15 ahora por eso, od la palabra de Jehov, remanente de Jud: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para morar all, 16 suceder que la espada que temis, os alcanzar all en la tierra de Egipto, y el hambre de que tenis temor, all en Egipto os perseguir; y all moriris. 17 Todos los hombres que volvieren sus rostros para entrar en Egipto para morar all, morirn a espada, de hambre y de pestilencia; no habr de ellos quien quede vivo, ni quien escape delante del mal que traer yo sobre ellos. 

18 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Como se derram mi enojo y mi ira sobre los moradores de Jerusaln, as se derramar mi ira sobre vosotros cuando entrareis en Egipto; y seris objeto de execracin y de espanto, y de maldicin y de afrenta; y no veris ms este lugar. 19 Jehov habl sobre vosotros, oh remanente de Jud: No vayis a Egipto; sabed ciertamente que os lo aviso hoy. 20 Por qu hicisteis errar vuestras almas? Pues vosotros me enviasteis a Jehov vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros a Jehov nuestro Dios, y haznos saber todas las cosas que Jehov nuestro Dios dijere, y lo haremos. 21 Y os lo he declarado hoy, y no habis obedecido a la voz de Jehov vuestro Dios, ni a todas las cosas por las cuales me envi a vosotros. 22 Ahora, pues, sabed de cierto que a espada, de hambre y de pestilencia moriris en el lugar donde deseasteis entrar para morar all. 

La emigracin a Egipto

JEREMAS 43

1 Aconteci que cuando Jeremas acab de hablar a todo el pueblo todas las palabras de Jehov Dios de ellos, todas estas palabras por las cuales Jehov Dios de ellos le haba enviado a ellos mismos, 2 dijo Azaras hijo de Osaas y Johann hijo de Carea, y todos los varones soberbios dijeron a Jeremas: Mentira dices; no te ha enviado Jehov nuestro Dios para decir: No vayis a Egipto para morar all, 3 sino que Baruc hijo de Neras te incita contra nosotros, para entregarnos en manos de los caldeos, para matarnos y hacernos transportar a Babilonia. 4 No obedeci, pues, Johann hijo de Carea y todos los oficiales de la gente de guerra y todo el pueblo, a la voz de Jehov para quedarse en tierra de Jud, 5 sino que tom Johann hijo de Carea y todos los oficiales de la gente de guerra, a todo el remanente de Jud que se haba vuelto de todas las naciones donde haba sido echado, para morar en tierra de Jud; 6 a hombres y mujeres y nios, y a las hijas del rey y a toda persona que haba dejado Nabuzaradn capitn de la guardia con Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Safn, y al profeta Jeremas y a Baruc hijo de Neras, 7 y entraron en tierra de Egipto, porque no obedecieron a la voz de Jehov; y llegaron hasta Tafnes. 

8 Y vino palabra de Jehov a Jeremas en Tafnes, diciendo: 9 Toma con tu mano piedras grandes, y cbrelas de barro en el enladrillado que est a la puerta de la casa de Faran en Tafnes, a vista de los hombres de Jud; 10 y diles: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu yo enviar y tomar a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondr su trono sobre estas piedras que he escondido, y extender su pabelln sobre ellas. 11 Y vendr y asolar la tierra de Egipto; los que a muerte, a muerte, y los que a cautiverio, a cautiverio, y los que a espada, a espada. 12 Y pondr fuego a los templos de los dioses de Egipto y los quemar, y a ellos los llevar cautivos; y limpiar la tierra de Egipto, como el pastor limpia su capa, y saldr de all en paz. 13 Adems quebrar las estatuas de Bet-semes, que est en tierra de Egipto, y los templos de los dioses de Egipto quemar a fuego. 

Jeremas profetiza a los judos en Egipto

JEREMAS 44

1 Palabra que vino a Jeremas acerca de todos los judos que moraban en la tierra de Egipto, que vivan en Migdol, en Tafnes, en Menfis y en tierra de Patros, diciendo: 2 As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Vosotros habis visto todo el mal que traje sobre Jerusaln y sobre todas las ciudades de Jud; y he aqu que ellas estn el da de hoy asoladas; no hay quien more en ellas, 3 a causa de la maldad que ellos cometieron para enojarme, yendo a ofrecer incienso, honrando a dioses ajenos que ellos no haban conocido, ni vosotros ni vuestros padres. 4 Y envi a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: No hagis esta cosa abominable que yo aborrezco. 5 Pero no oyeron ni inclinaron su odo para convertirse de su maldad, para dejar de ofrecer incienso a dioses ajenos. 6 Se derram, por tanto, mi ira y mi furor, y se encendi en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, y fueron puestas en soledad y en destruccin, como estn hoy. 7 Ahora, pues, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Por qu hacis tan grande mal contra vosotros mismos, para ser destruidos el hombre y la mujer, el muchacho y el nio de pecho de en medio de Jud, sin que os quede remanente alguno, 8 hacindome enojar con las obras de vuestras manos, ofreciendo incienso a dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde habis entrado para vivir, de suerte que os acabis, y seis por maldicin y por oprobio a todas las naciones de la tierra? 9 Os habis olvidado de las maldades de vuestros padres, de las maldades de los reyes de Jud, de las maldades de sus mujeres, de vuestras maldades y de las maldades de vuestras mujeres, que hicieron en la tierra de Jud y en las calles de Jerusaln? 10 No se han humillado hasta el da de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley ni en mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros padres. 

11 Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que yo vuelvo mi rostro contra vosotros para mal, y para destruir a todo Jud. 12 Y tomar el resto de Jud que volvieron sus rostros para ir a tierra de Egipto para morar all, y en tierra de Egipto sern todos consumidos; caern a espada, y sern consumidos de hambre; a espada y de hambre morirn desde el menor hasta el mayor, y sern objeto de execracin, de espanto, de maldicin y de oprobio. 13 Pues castigar a los que moran en tierra de Egipto como castigu a Jerusaln, con espada, con hambre y con pestilencia. 14 Y del resto de los de Jud que entraron en la tierra de Egipto para habitar all, no habr quien escape, ni quien quede vivo para volver a la tierra de Jud, por volver a la cual suspiran ellos para habitar all; porque no volvern sino algunos fugitivos. 

15 Entonces todos los que saban que sus mujeres haban ofrecido incienso a dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremas, diciendo: 16 La palabra que nos has hablado en nombre de Jehov, no la oiremos de ti; 17 sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramndole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros prncipes, en las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusaln, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. 18 Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos. 19 Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos? 

20 Y habl Jeremas a todo el pueblo, a los hombres y a las mujeres y a todo el pueblo que le haba respondido esto, diciendo: 21 No se ha acordado Jehov, y no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de Jud, y en las calles de Jerusaln, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros prncipes y el pueblo de la tierra? 22 Y no pudo sufrirlo ms Jehov, a causa de la maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones que habais hecho; por tanto, vuestra tierra fue puesta en asolamiento, en espanto y en maldicin, hasta quedar sin morador, como est hoy. 23 Porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Jehov, y no obedecisteis a la voz de Jehov, ni anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este mal, como hasta hoy. 

24 Y dijo Jeremas a todo el pueblo, y a todas las mujeres: Od palabra de Jehov, todos los de Jud que estis en tierra de Egipto. 25 As ha hablado Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres hablasteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer incienso a la reina del cielo y derramarle libaciones; confirmis a la verdad vuestros votos, y ponis vuestros votos por obra. 26 Por tanto, od palabra de Jehov, todo Jud que habitis en tierra de Egipto: He aqu he jurado por mi grande nombre, dice Jehov, que mi nombre no ser invocado ms en toda la tierra de Egipto por boca de ningn hombre de Jud, diciendo: Vive Jehov el Seor. 27 He aqu que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Jud que estn en tierra de Egipto sern consumidos a espada y de hambre, hasta que perezcan del todo. 28 Y los que escapen de la espada volvern de la tierra de Egipto a la tierra de Jud, pocos hombres; sabr, pues, todo el resto de Jud que ha entrado en Egipto a morar all, la palabra de quin ha de permanecer: si la ma, o la suya. 29 Y esto tendris por seal, dice Jehov, de que en este lugar os castigo, para que sepis que de cierto permanecern mis palabras para mal sobre vosotros. 30 As ha dicho Jehov: He aqu que yo entrego a Faran Hofra rey de Egipto en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida, as como entregu a Sedequas rey de Jud en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, su enemigo que buscaba su vida. 

Mensaje a Baruc

JEREMAS 45

1 Palabra que habl el profeta Jeremas a Baruc hijo de Neras, cuando escriba en el libro estas palabras de boca de Jeremas, en el ao cuarto de Joacim hijo de Josas rey de Jud, diciendo: 2 As ha dicho Jehov Dios de Israel a ti, oh Baruc: 3 T dijiste: Ay de m ahora! porque ha aadido Jehov tristeza a mi dolor; fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso. 4 As le dirs: Ha dicho Jehov: He aqu que yo destruyo a los que edifiqu, y arranco a los que plant, y a toda esta tierra. 5 Y t buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aqu que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehov; pero a ti te dar tu vida por botn en todos los lugares adonde fueres. 

Profecas acerca de Egipto

JEREMAS 46

1 Palabra de Jehov que vino al profeta Jeremas, contra las naciones. 

2 Con respecto a Egipto: contra el ejrcito de Faran Necao rey de Egipto, que estaba cerca del ro Eufrates en Carquemis, a quien destruy Nabucodonosor rey de Babilonia, en el ao cuarto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud. 

3 Preparad escudo y pavs, y venid a la guerra. 4 Uncid caballos y subid, vosotros los jinetes, y poneos con yelmos; limpiad las lanzas, vestos las corazas. 5 Por qu los vi medrosos, retrocediendo? Sus valientes fueron deshechos, y huyeron sin volver a mirar atrs; miedo de todas partes, dice Jehov. 6 No huya el ligero, ni el valiente escape; al norte junto a la ribera del Eufrates tropezaron y cayeron. 

7 Quin es ste que sube como ro, y cuyas aguas se mueven como ros? 8 Egipto como ro se ensancha, y las aguas se mueven como ros, y dijo: Subir, cubrir la tierra, destruir a la ciudad y a los que en ella moran. 9 Subid, caballos, y alborotaos, carros, y salgan los valientes; los etopes y los de Put que toman escudo, y los de Lud que toman y entesan arco. 10 Mas ese da ser para Jehov Dios de los ejrcitos da de retribucin, para vengarse de sus enemigos; y la espada devorar y se saciar, y se embriagar de la sangre de ellos; porque sacrificio ser para Jehov Dios de los ejrcitos, en tierra del norte junto al ro Eufrates. 11 Sube a Galaad, y toma blsamo, virgen hija de Egipto; por dems multiplicars las medicinas; no hay curacin para ti. 12 Las naciones oyeron tu afrenta, y tu clamor llen la tierra; porque valiente tropez contra valiente, y cayeron ambos juntos. 

13 Palabra que habl Jehov al profeta Jeremas acerca de la venida de Nabucodonosor rey de Babilonia, para asolar la tierra de Egipto: 14 Anunciad en Egipto, y haced saber en Migdol; haced saber tambin en Menfis y en Tafnes; decid: Ponte en pie y preprate, porque espada devorar tu comarca. 15 Por qu ha sido derribada tu fortaleza? No pudo mantenerse firme, porque Jehov la empuj. 16 Multiplic los cados, y cada uno cay sobre su compaero; y dijeron: Levntate y volvmonos a nuestro pueblo, y a la tierra de nuestro nacimiento, huyamos ante la espada vencedora. 17 All gritaron: Faran rey de Egipto es destruido; dej pasar el tiempo sealado. 18 Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos, que como Tabor entre los montes, y como Carmelo junto al mar, as vendr. 19 Hazte enseres de cautiverio, moradora hija de Egipto; porque Menfis ser desierto, y ser asolada hasta no quedar morador. 

20 Becerra hermosa es Egipto; mas viene destruccin, del norte viene. 21 Sus soldados mercenarios tambin en medio de ella como becerros engordados; porque tambin ellos volvieron atrs, huyeron todos sin pararse, porque vino sobre ellos el da de su quebrantamiento, el tiempo de su castigo. 

22 Su voz saldr como de serpiente; porque vendrn los enemigos, y con hachas vendrn a ella como cortadores de lea. 23 Cortarn sus bosques, dice Jehov, aunque sean impenetrables; porque sern ms numerosos que langostas, no tendrn nmero. 24 Se avergonzar la hija de Egipto; entregada ser en manos del pueblo del norte. 

25 Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, ha dicho: He aqu que yo castigo a Amn dios de Tebas, a Faran, a Egipto, y a sus dioses y a sus reyes; as a Faran como a los que en l confan. 26 Y los entregar en mano de los que buscan su vida, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia y en mano de sus siervos; pero despus ser habitado como en los das pasados, dice Jehov. 

27 Y t no temas, siervo mo Jacob, ni desmayes, Israel; porque he aqu yo te salvar de lejos, y a tu descendencia de la tierra de su cautividad. Y volver Jacob, y descansar y ser prosperado, y no habr quin lo atemorice. 28 T, siervo mo Jacob, no temas, dice Jehov, porque yo estoy contigo; porque destruir a todas las naciones entre las cuales te he dispersado; pero a ti no te destruir del todo, sino que te castigar con justicia; de ninguna manera te dejar sin castigo. 

Profeca sobre los filisteos

JEREMAS 47

1 Palabra de Jehov que vino al profeta Jeremas acerca de los filisteos, antes que Faran destruyese a Gaza. 

2 As ha dicho Jehov: He aqu que suben aguas del norte, y se harn torrente; inundarn la tierra y su plenitud, la ciudad y los moradores de ella; y los hombres clamarn, y lamentar todo morador de la tierra. 3 Por el sonido de los cascos de sus caballos, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no cuidaron a los hijos por la debilidad de sus manos; 4 a causa del da que viene para destruccin de todos los filisteos, para destruir a Tiro y a Sidn todo aliado que les queda todava; porque Jehov destruir a los filisteos, al resto de la costa de Caftor. 5 Gaza fue rapada, Ascaln ha perecido, y el resto de su valle; hasta cundo te sajars? 6 Oh espada de Jehov, hasta cundo reposars? Vuelve a tu vaina, reposa y sosigate. 7 Cmo reposars? pues Jehov te ha enviado contra Ascaln, y contra la costa del mar, all te puso. 

Profeca sobre Moab

JEREMAS 48

1 Acerca de Moab. As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Ay de Nebo! porque fue destruida y avergonzada: Quiriataim fue tomada; fue confundida Misgab, y desmay. 2 No se alabar ya ms Moab; en Hesbn maquinaron mal contra ella, diciendo: Venid, y quitmosla de entre las naciones. Tambin t, Madmena, sers cortada; espada ir en pos de ti. 

3 Voz de clamor de Horonaim, destruccin y gran quebrantamiento! 4 Moab fue quebrantada; hicieron que se oyese el clamor de sus pequeos. 5 Porque a la subida de Luhit con llanto subir el que llora; porque a la bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto. 6 Huid, salvad vuestra vida, y sed como retama en el desierto. 7 Pues por cuanto confiaste en tus bienes y en tus tesoros, t tambin sers tomada; y Quemos ser llevado en cautiverio, sus sacerdotes y sus prncipes juntamente. 8 Y vendr destruidor a cada una de las ciudades, y ninguna ciudad escapar; se arruinar tambin el valle, y ser destruida la llanura, como ha dicho Jehov. 

9 Dad alas a Moab, para que se vaya volando; pues sern desiertas sus ciudades hasta no quedar en ellas morador. 

10 Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehov, y maldito el que detuviere de la sangre su espada. 

11 Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, qued su sabor en l, y su olor no se ha cambiado. 12 Por eso vienen das, ha dicho Jehov, en que yo le enviar trasvasadores que le trasvasarn; y vaciarn sus vasijas, y rompern sus odres. 13 Y se avergonzar Moab de Quemos, como la casa de Israel se avergonz de Bet-el, su confianza. 

14 Cmo, pues, diris: Somos hombres valientes, y robustos para la guerra? 15 Destruido fue Moab, y sus ciudades asoladas, y sus jvenes escogidos descendieron al degolladero, ha dicho el Rey, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos. 16 Cercano est el quebrantamiento de Moab para venir, y su mal se apresura mucho. 17 Compadeceos de l todos los que estis alrededor suyo; y todos los que sabis su nombre, decid: Cmo se quebr la vara fuerte, el bculo hermoso! 18 Desciende de la gloria, sintate en tierra seca, moradora hija de Dibn; porque el destruidor de Moab subi contra ti, destruy tus fortalezas. 19 Prate en el camino, y mira, oh moradora de Aroer; pregunta a la que va huyendo, y a la que escap; dile: Qu ha acontecido? 20 Se avergonz Moab, porque fue quebrantado; lamentad y clamad; anunciad en Arnn que Moab es destruido. 

21 Vino juicio sobre la tierra de la llanura; sobre Holn, sobre Jahaza, sobre Mefaat, 22 sobre Dibn, sobre Nebo, sobre Bet-diblataim, 23 sobre Quiriataim, sobre Bet-gamul, sobre Bet-men, 24 sobre Queriot, sobre Bosra y sobre todas las ciudades de tierra de Moab, las de lejos y las de cerca. 25 Cortado es el poder de Moab, y su brazo quebrantado, dice Jehov. 

26 Embriagadle, porque contra Jehov se engrandeci; y revulquese Moab sobre su vmito, y sea tambin l por motivo de escarnio. 27 Y no te fue a ti Israel por motivo de escarnio, como si lo tomaran entre ladrones? Porque cuando de l hablaste, t te has burlado. 

28 Abandonad las ciudades y habitad en peascos, oh moradores de Moab, y sed como la paloma que hace nido en la boca de la caverna. 29 Hemos odo la soberbia de Moab, que es muy soberbio, arrogante, orgulloso, altivo y altanero de corazn. 30 Yo conozco, dice Jehov, su clera, pero no tendr efecto; sus jactancias no le aprovecharn. 31 Por tanto, yo aullar sobre Moab; sobre todo Moab har clamor, y sobre los hombres de Kir-hares gemir. 32 Con llanto de Jazer llorar por ti, oh vid de Sibma; tus sarmientos pasaron el mar, llegaron hasta el mar de Jazer; sobre tu cosecha y sobre tu vendimia vino el destruidor. 33 Y ser cortada la alegra y el regocijo de los campos frtiles, de la tierra de Moab; y de los lagares har que falte el vino; no pisarn con cancin; la cancin no ser cancin. 

34 El clamor de Hesbn llega hasta Eleale; hasta Jahaza dieron su voz; desde Zoar hasta Horonaim, becerra de tres aos; porque tambin las aguas de Nimrim sern destruidas. 35 Y exterminar de Moab, dice Jehov, a quien sacrifique sobre los lugares altos, y a quien ofrezca incienso a sus dioses. 36 Por tanto, mi corazn resonar como flautas por causa de Moab, asimismo resonar mi corazn a modo de flautas por los hombres de Kir-hares; porque perecieron las riquezas que haban hecho. 

37 Porque toda cabeza ser rapada, y toda barba rada; sobre toda mano habr rasguos, y cilicio sobre todo lomo. 38 Sobre todos los terrados de Moab, y en sus calles, todo l ser llanto; porque yo quebrant a Moab como a vasija que no agrada, dice Jehov. 39 Lamentad! Cmo ha sido quebrantado! Cmo volvi la espalda Moab, y fue avergonzado! Fue Moab objeto de escarnio y de espanto a todos los que estn en sus alrededores. 40 Porque as ha dicho Jehov: He aqu que como guila volar, y extender sus alas contra Moab. 41 Tomadas sern las ciudades, y tomadas sern las fortalezas; y ser aquel da el corazn de los valientes de Moab como el corazn de mujer en angustias. 42 Y Moab ser destruido hasta dejar de ser pueblo, porque se engrandeci contra Jehov. 43 Miedo y hoyo y lazo contra ti, oh morador de Moab, dice Jehov. 44 El que huyere del miedo caer en el hoyo, y el que saliere del hoyo ser preso en el lazo; porque yo traer sobre l, sobre Moab, el ao de su castigo, dice Jehov. 

45 A la sombra de Hesbn se pararon sin fuerzas los que huan; mas sali fuego de Hesbn, y llama de en medio de Sehn, y quem el rincn de Moab, y la coronilla de los hijos revoltosos. 46 Ay de ti, Moab! pereci el pueblo de Quemos; porque tus hijos fueron puestos presos para cautividad, y tus hijas para cautiverio. 47 Pero har volver a los cautivos de Moab en lo postrero de los tiempos, dice Jehov. Hasta aqu es el juicio de Moab. 

Profeca sobre los amonitas

JEREMAS 49

1 Acerca de los hijos de Amn. As ha dicho Jehov: No tiene hijos Israel? No tiene heredero? Por qu Milcom ha desposedo a Gad, y su pueblo se ha establecido en sus ciudades? 2 Por tanto, vienen das, ha dicho Jehov, en que har or clamor de guerra en Rab de los hijos de Amn; y ser convertida en montn de ruinas, y sus ciudades sern puestas a fuego, e Israel tomar por heredad a los que los tomaron a ellos, ha dicho Jehov. 

3 Lamenta, oh Hesbn, porque destruida es Hai; clamad, hijas de Rab, vestos de cilicio, endechad, y rodead los vallados, porque Milcom fue llevado en cautiverio, sus sacerdotes y sus prncipes juntamente. 4 Por qu te gloras de los valles? Tu valle se deshizo, oh hija contumaz, la que confa en sus tesoros, la que dice: Quin vendr contra m? 5 He aqu yo traigo sobre ti espanto, dice el Seor, Jehov de los ejrcitos, de todos tus alrededores; y seris lanzados cada uno derecho hacia adelante, y no habr quien recoja a los fugitivos. 6 Y despus de esto har volver a los cautivos de los hijos de Amn, dice Jehov. 

Profeca sobre Edom

7 Acerca de Edom. As ha dicho Jehov de los ejrcitos: No hay ms sabidura en Temn? Se ha acabado el consejo en los sabios? Se corrompi su sabidura? 8 Huid, volveos atrs, habitad en lugares profundos, oh moradores de Dedn; porque el quebrantamiento de Esa traer sobre l en el tiempo en que lo castigue. 9 Si vendimiadores hubieran venido contra ti, no habran dejado rebuscos? Si ladrones de noche, no habran tomado lo que les bastase? 10 Mas yo desnudar a Esa, descubrir sus escondrijos, y no podr esconderse; ser destruida su descendencia, sus hermanos y sus vecinos, y dejar de ser. 11 Deja tus hurfanos, yo los criar; y en m confiarn tus viudas. 

12 Porque as ha dicho Jehov: He aqu que los que no estaban condenados a beber el cliz, bebern ciertamente; y sers t absuelto del todo? No sers absuelto, sino que ciertamente bebers. 13 Porque por m he jurado, dice Jehov, que asolamiento, oprobio, soledad y maldicin ser Bosra, y todas sus ciudades sern desolaciones perpetuas. 

14 La noticia o, que de Jehov haba sido enviado mensajero a las naciones, diciendo: Juntaos y venid contra ella, y subid a la batalla. 15 He aqu que te har pequeo entre las naciones, menospreciado entre los hombres. 16 Tu arrogancia te enga, y la soberbia de tu corazn. T que habitas en cavernas de peas, que tienes la altura del monte, aunque alces como guila tu nido, de all te har descender, dice Jehov. 

17 Y se convertir Edom en desolacin; todo aquel que pasare por ella se asombrar, y se burlar de todas sus calamidades. 18 Como sucedi en la destruccin de Sodoma y de Gomorra y de sus ciudades vecinas, dice Jehov, as no morar all nadie, ni la habitar hijo de hombre. 19 He aqu que como len subir de la espesura del Jordn contra la bella y robusta; porque muy pronto le har huir de ella, y al que fuere escogido la encargar; porque quin es semejante a m, y quin me emplazar? Quin ser aquel pastor que me podr resistir? 20 Por tanto, od el consejo que Jehov ha acordado sobre Edom, y sus pensamientos que ha resuelto sobre los moradores de Temn. Ciertamente a los ms pequeos de su rebao los arrastrarn, y destruirn sus moradas con ellos. 21 Del estruendo de la cada de ellos la tierra temblar, y el grito de su voz se oir en el Mar Rojo. 22 He aqu que como guila subir y volar, y extender sus alas contra Bosra; y el corazn de los valientes de Edom ser en aquel da como el corazn de mujer en angustias. 

Profeca sobre Damasco

23 Acerca de Damasco. Se confundieron Hamat y Arfad, porque oyeron malas nuevas; se derritieron en aguas de desmayo, no pueden sosegarse. 24 Se desmay Damasco, se volvi para huir, y le tom temblor y angustia, y dolores le tomaron, como de mujer que est de parto. 25 Cmo dejaron a la ciudad tan alabada, la ciudad de mi gozo! 26 Por tanto, sus jvenes caern en sus plazas, y todos los hombres de guerra morirn en aquel da, ha dicho Jehov de los ejrcitos. 27 Y har encender fuego en el muro de Damasco, y consumir las casas de Ben-adad. 

Profeca sobre Cedar y Hazor

28 Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor, los cuales asol Nabucodonosor rey de Babilonia. As ha dicho Jehov: Levantaos, subid contra Cedar, y destruid a los hijos del oriente. 29 Sus tiendas y sus ganados tomarn; sus cortinas y todos sus utensilios y sus camellos tomarn para s, y clamarn contra ellos: Miedo alrededor. 30 Huid, idos muy lejos, habitad en lugares profundos, oh moradores de Hazor, dice Jehov; porque tom consejo contra vosotros Nabucodonosor rey de Babilonia, y contra vosotros ha formado un designio. 31 Levantaos, subid contra una nacin pacfica que vive confiadamente, dice Jehov, que ni tiene puertas ni cerrojos, que vive solitaria. 32 Sern sus camellos por botn, y la multitud de sus ganados por despojo; y los esparcir por todos los vientos, arrojados hasta el ltimo rincn; y de todos lados les traer su ruina, dice Jehov. 33 Hazor ser morada de chacales, soledad para siempre; ninguno morar all, ni la habitar hijo de hombre. 

Profeca sobre Elam

34 Palabra de Jehov que vino al profeta Jeremas acerca de Elam, en el principio del reinado de Sedequas rey de Jud, diciendo: 35 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu que yo quiebro el arco de Elam, parte principal de su fortaleza. 36 Traer sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y los aventar a todos estos vientos; y no habr nacin a donde no vayan fugitivos de Elam. 37 Y har que Elam se intimide delante de sus enemigos, y delante de los que buscan su vida; y traer sobre ellos mal, y el ardor de mi ira, dice Jehov; y enviar en pos de ellos espada hasta que los acabe. 38 Y pondr mi trono en Elam, y destruir a su rey y a su prncipe, dice Jehov. 39 Pero acontecer en los ltimos das, que har volver a los cautivos de Elam, dice Jehov. 

Profeca sobre Babilonia

JEREMAS 50

1 Palabra que habl Jehov contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremas. 2 Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad tambin bandera, publicad, y no encubris; decid: Tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados son sus dolos. 3 Porque subi contra ella una nacin del norte, la cual pondr su tierra en asolamiento, y no habr ni hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron. 

4 En aquellos das y en aquel tiempo, dice Jehov, vendrn los hijos de Israel, ellos y los hijos de Jud juntamente; e irn andando y llorando, y buscarn a Jehov su Dios. 5 Preguntarn por el camino de Sion, hacia donde volvern sus rostros, diciendo: Venid, y juntmonos a Jehov con pacto eterno que jams se ponga en olvido. 

6 Ovejas perdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, y se olvidaron de sus rediles. 7 Todos los que los hallaban, los devoraban; y decan sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron contra Jehov morada de justicia, contra Jehov esperanza de sus padres. 

8 Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los caldeos, y sed como los machos cabros que van delante del rebao. 9 Porque yo levanto y hago subir contra Babilonia reunin de grandes pueblos de la tierra del norte; desde all se prepararn contra ella, y ser tomada; sus flechas son como de valiente diestro, que no volver vaco. 10 Y Caldea ser para botn; todos los que la saquearen se saciarn, dice Jehov. 

11 Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad, porque os llenasteis como novilla sobre la hierba, y relinchasteis como caballos. 12 Vuestra madre se avergonz mucho, se afrent la que os dio a luz; he aqu ser la ltima de las naciones; desierto, sequedal y pramo. 13 Por la ira de Jehov no ser habitada, sino ser asolada toda ella; todo hombre que pasare por Babilonia se asombrar, y se burlar de sus calamidades. 14 Poneos en orden contra Babilonia alrededor, todos los que entesis arco; tirad contra ella, no escatimis las saetas, porque pec contra Jehov. 15 Gritad contra ella en derredor; se rindi; han cado sus cimientos, derribados son sus muros, porque es venganza de Jehov. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo. 16 Destruid en Babilonia al que siembra, y al que mete hoz en tiempo de la siega; delante de la espada destructora cada uno volver el rostro hacia su pueblo, cada uno huir hacia su tierra. 

17 Rebao descarriado es Israel; leones lo dispersaron; el rey de Asiria lo devor primero, Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshues despus. 18 Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo castigo al rey de Babilonia y a su tierra, como castigu al rey de Asiria. 19 Y volver a traer a Israel a su morada, y pacer en el Carmelo y en Basn; y en el monte de Efran y en Galaad se saciar su alma. 20 En aquellos das y en aquel tiempo, dice Jehov, la maldad de Israel ser buscada, y no aparecer; y los pecados de Jud, y no se hallarn; porque perdonar a los que yo hubiere dejado. 

21 Sube contra la tierra de Merataim, contra ella y contra los moradores de Pecod; destruye y mata en pos de ellos, dice Jehov, y haz conforme a todo lo que yo te he mandado. 22 Estruendo de guerra en la tierra, y quebrantamiento grande. 23 Cmo fue cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! cmo se convirti Babilonia en desolacin entre las naciones! 24 Te puse lazos, y fuiste tomada, oh Babilonia, y t no lo supiste; fuiste hallada, y aun presa, porque provocaste a Jehov. 25 Abri Jehov su tesoro, y sac los instrumentos de su furor; porque esta es obra de Jehov, Dios de los ejrcitos, en la tierra de los caldeos. 26 Venid contra ella desde el extremo de la tierra; abrid sus almacenes, convertidla en montn de ruinas, y destruidla; que no le quede nada. 27 Matad a todos sus novillos; que vayan al matadero. Ay de ellos! pues ha venido su da, el tiempo de su castigo. 

28 Voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia, para dar en Sion las nuevas de la retribucin de Jehov nuestro Dios, de la venganza de su templo. 

29 Haced juntar contra Babilonia flecheros, a todos los que entesan arco; acampad contra ella alrededor; no escape de ella ninguno; pagadle segn su obra; conforme a todo lo que ella hizo, haced con ella; porque contra Jehov se ensoberbeci, contra el Santo de Israel. 30 Por tanto, sus jvenes caern en sus plazas, y todos sus hombres de guerra sern destruidos en aquel da, dice Jehov. 

31 He aqu yo estoy contra ti, oh soberbio, dice el Seor, Jehov de los ejrcitos; porque tu da ha venido, el tiempo en que te castigar. 32 Y el soberbio tropezar y caer, y no tendr quien lo levante; y encender fuego en sus ciudades, y quemar todos sus alrededores. 

33 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Oprimidos fueron los hijos de Israel y los hijos de Jud juntamente; y todos los que los tomaron cautivos los retuvieron; no los quisieron soltar. 34 El redentor de ellos es el Fuerte; Jehov de los ejrcitos es su nombre; de cierto abogar la causa de ellos para hacer reposar la tierra, y turbar a los moradores de Babilonia. 

35 Espada contra los caldeos, dice Jehov, y contra los moradores de Babilonia, contra sus prncipes y contra sus sabios. 36 Espada contra los adivinos, y se entontecern; espada contra sus valientes, y sern quebrantados. 37 Espada contra sus caballos, contra sus carros, y contra todo el pueblo que est en medio de ella, y sern como mujeres; espada contra sus tesoros, y sern saqueados. 38 Sequedad sobre sus aguas, y se secarn; porque es tierra de dolos, y se entontecen con imgenes. 

39 Por tanto, all morarn fieras del desierto y chacales, morarn tambin en ella polluelos de avestruz; nunca ms ser poblada ni se habitar por generaciones y generaciones. 40 Como en la destruccin que Dios hizo de Sodoma y de Gomorra y de sus ciudades vecinas, dice Jehov, as no morar all hombre, ni hijo de hombre la habitar. 41 He aqu viene un pueblo del norte, y una nacin grande y muchos reyes se levantarn de los extremos de la tierra. 42 Arco y lanza manejarn; sern crueles, y no tendrn compasin; su voz rugir como el mar, y montarn sobre caballos; se prepararn contra ti como hombres a la pelea, oh hija de Babilonia. 43 Oy la noticia el rey de Babilonia, y sus manos se debilitaron; angustia le tom, dolor como de mujer de parto. 

44 He aqu que como len subir de la espesura del Jordn a la morada fortificada; porque muy pronto le har huir de ella, y al que yo escoja la encargar; porque quin es semejante a m? y quin me emplazar? o quin ser aquel pastor que podr resistirme? 45 Por tanto, od la determinacin que Jehov ha acordado contra Babilonia, y los pensamientos que ha formado contra la tierra de los caldeos: Ciertamente a los ms pequeos de su rebao los arrastrarn, y destruirn sus moradas con ellos. 46 Al grito de la toma de Babilonia la tierra tembl, y el clamor se oy entre las naciones. 

Juicios de Jehov contra Babilonia

JEREMAS 51

1 As ha dicho Jehov: He aqu que yo levanto un viento destruidor contra Babilonia, y contra sus moradores que se levantan contra m. 2 Y enviar a Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarn su tierra; porque se pondrn contra ella de todas partes en el da del mal. 3 Dir al flechero que entesa su arco, y al que se enorgullece de su coraza: No perdonis a sus jvenes, destruid todo su ejrcito. 4 Y caern muertos en la tierra de los caldeos, y alanceados en sus calles. 5 Porque Israel y Jud no han enviudado de su Dios, Jehov de los ejrcitos, aunque su tierra fue llena de pecado contra el Santo de Israel. 

6 Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, para que no perezcis a causa de su maldad; porque el tiempo es de venganza de Jehov; le dar su pago. 7 Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehov, que embriag a toda la tierra; de su vino bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las naciones. 8 En un momento cay Babilonia, y se despedaz; gemid sobre ella; tomad blsamo para su dolor, quiz sane. 9 Curamos a Babilonia, y no ha sanado; dejadla, y vmonos cada uno a su tierra; porque ha llegado hasta el cielo su juicio, y se ha alzado hasta las nubes. 10 Jehov sac a luz nuestras justicias; venid, y contemos en Sion la obra de Jehov nuestro Dios. 

11 Limpiad las saetas, embrazad los escudos; ha despertado Jehov el espritu de los reyes de Media; porque contra Babilonia es su pensamiento para destruirla; porque venganza es de Jehov, y venganza de su templo. 12 Levantad bandera sobre los muros de Babilonia, reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas; porque deliber Jehov, y aun pondr en efecto lo que ha dicho contra los moradores de Babilonia. 13 T, la que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia. 14 Jehov de los ejrcitos jur por s mismo, diciendo: Yo te llenar de hombres como de langostas, y levantarn contra ti gritera. 

15 El es el que hizo la tierra con su poder, el que afirm el mundo con su sabidura, y extendi los cielos con su inteligencia. 16 A su voz se producen tumultos de aguas en los cielos, y hace subir las nubes de lo ltimo de la tierra; l hace relmpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depsitos. 17 Todo hombre se ha infatuado, y no tiene ciencia; se avergenza todo artfice de su escultura, porque mentira es su dolo, no tiene espritu. 18 Vanidad son, obra digna de burla; en el tiempo del castigo perecern. 19 No es como ellos la porcin de Jacob; porque l es el Formador de todo, e Israel es el cetro de su herencia; Jehov de los ejrcitos es su nombre. 

20 Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantar naciones, y por medio de ti destruir reinos. 21 Por tu medio quebrantar caballos y a sus jinetes, y por medio de ti quebrantar carros y a los que en ellos suben. 22 Asimismo por tu medio quebrantar hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantar viejos y jvenes, y por tu medio quebrantar jvenes y vrgenes. 23 Tambin quebrantar por medio de ti al pastor y a su rebao; quebrantar por tu medio a labradores y a sus yuntas; a jefes y a prncipes quebrantar por medio de ti. 

24 Y pagar a Babilonia y a todos los moradores de Caldea, todo el mal que ellos hicieron en Sion delante de vuestros ojos, dice Jehov. 25 He aqu yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Jehov, que destruiste toda la tierra; y extender mi mano contra ti, y te har rodar de las peas, y te reducir a monte quemado. 26 Y nadie tomar de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuo asolamiento sers, ha dicho Jehov. 

27 Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, preparad pueblos contra ella; juntad contra ella los reinos de Ararat, de Mini y de Askenaz; sealad contra ella capitn, haced subir caballos como langostas erizadas. 28 Preparad contra ella naciones; los reyes de Media, sus capitanes y todos sus prncipes, y todo territorio de su dominio. 29 Temblar la tierra, y se afligir; porque es confirmado contra Babilonia todo el pensamiento de Jehov, para poner la tierra de Babilonia en soledad, para que no haya morador en ella. 30 Los valientes de Babilonia dejaron de pelear, se encerraron en sus fortalezas; les faltaron las fuerzas, se volvieron como mujeres; incendiadas estn sus casas, rotos sus cerrojos. 31 Correo se encontrar con correo, mensajero se encontrar con mensajero, para anunciar al rey de Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes. 32 Los vados fueron tomados, y los baluartes quemados a fuego, y se consternaron los hombres de guerra. 33 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: La hija de Babilonia es como una era cuando est de trillar; de aqu a poco le vendr el tiempo de la siega. 

34 Me devor, me desmenuz Nabucodonosor rey de Babilonia, y me dej como vaso vaco; me trag como dragn, llen su vientre de mis delicadezas, y me ech fuera. 35 Sobre Babilonia caiga la violencia hecha a m y a mi carne, dir la moradora de Sion; y mi sangre caiga sobre los moradores de Caldea, dir Jerusaln. 36 Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu que yo juzgo tu causa y har tu venganza; y secar su mar, y har que su corriente quede seca. 37 Y ser Babilonia montones de ruinas, morada de chacales, espanto y burla, sin morador. 

38 Todos a una rugirn como leones; como cachorros de leones gruirn. 39 En medio de su calor les pondr banquetes, y har que se embriaguen, para que se alegren, y duerman eterno sueo y no despierten, dice Jehov. 40 Los har traer como corderos al matadero, como carneros y machos cabros. 

41 Cmo fue apresada Babilonia, y fue tomada la que era alabada por toda la tierra! Cmo vino a ser Babilonia objeto de espanto entre las naciones! 42 Subi el mar sobre Babilonia; de la multitud de sus olas fue cubierta. 43 Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta, tierra en que no morar nadie, ni pasar por ella hijo de hombre. 44 Y juzgar a Bel en Babilonia, y sacar de su boca lo que se ha tragado; y no vendrn ms naciones a l, y el muro de Babilonia caer. 

45 Salid de en medio de ella, pueblo mo, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de Jehov. 46 Y no desmaye vuestro corazn, ni temis a causa del rumor que se oir por la tierra; en un ao vendr el rumor, y despus en otro ao rumor, y habr violencia en la tierra, dominador contra dominador. 

47 Por tanto, he aqu vienen das en que yo destruir los dolos de Babilonia, y toda su tierra ser avergonzada, y todos sus muertos caern en medio de ella. 48 Los cielos y la tierra y todo lo que est en ellos cantarn de gozo sobre Babilonia; porque del norte vendrn contra ella destruidores, dice Jehov. 49 Por los muertos de Israel caer Babilonia, como por Babilonia cayeron los muertos de toda la tierra. 

50 Los que escapasteis de la espada, andad, no os detengis; acordaos por muchos das de Jehov, y acordaos de Jerusaln. 51 Estamos avergonzados, porque omos la afrenta; la confusin cubri nuestros rostros, porque vinieron extranjeros contra los santuarios de la casa de Jehov. 

52 Por tanto, vienen das, dice Jehov, en que yo destruir sus dolos, y en toda su tierra gemirn los heridos. 53 Aunque suba Babilonia hasta el cielo, y se fortifique en las alturas, de m vendrn a ella destruidores, dice Jehov. 

54 Oyese el clamor de Babilonia, y el gran quebrantamiento de la tierra de los caldeos! 55 Porque Jehov destruir a Babilonia, y quitar de ella la mucha jactancia; y bramarn sus olas, y como sonido de muchas aguas ser la voz de ellos. 56 Porque vino destruidor contra ella, contra Babilonia, y sus valientes fueron apresados; el arco de ellos fue quebrado; porque Jehov, Dios de retribuciones, dar la paga. 57 Y embriagar a sus prncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes; y dormirn sueo eterno y no despertarn, dice el Rey, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos. 

58 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: El muro ancho de Babilonia ser derribado enteramente, y sus altas puertas sern quemadas a fuego; en vano trabajaron los pueblos, y las naciones se cansaron slo para el fuego. 

59 Palabra que envi el profeta Jeremas a Seraas hijo de Neras, hijo de Maasas, cuando iba con Sedequas rey de Jud a Babilonia, en el cuarto ao de su reinado. Y era Seraas el principal camarero. 60 Escribi, pues, Jeremas en un libro todo el mal que haba de venir sobre Babilonia, todas las palabras que estn escritas contra Babilonia. 61 Y dijo Jeremas a Seraas: Cuando llegues a Babilonia, y veas y leas todas estas cosas, 62 dirs: Oh Jehov, t has dicho contra este lugar que lo habas de destruir, hasta no quedar en l morador, ni hombre ni animal, sino que para siempre ha de ser asolado. 63 Y cuando acabes de leer este libro, le atars una piedra, y lo echars en medio del Eufrates, 64 y dirs: As se hundir Babilonia, y no se levantar del mal que yo traigo sobre ella; y sern rendidos. Hasta aqu son las palabras de Jeremas. 

Reinado de Sedequas

(2 R. 24.18-20; 2 Cr. 36.11-16)

JEREMAS 52

1 Era Sedequas de edad de veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremas de Libna. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todo lo que hizo Joacim. 3 Y a causa de la ira de Jehov contra Jerusaln y Jud, lleg a echarlos de su presencia. Y se rebel Sedequas contra el rey de Babilonia. 

Cada de Jerusaln

(2 R. 24.20--25.7; Jer. 39.1-7)

4 Aconteci, por tanto, a los nueve aos de su reinado, en el mes dcimo, a los diez das del mes, que vino Nabucodonosor rey de Babilonia, l y todo su ejrcito, contra Jerusaln, y acamparon contra ella, y de todas partes edificaron contra ella baluartes. 5 Y estuvo sitiada la ciudad hasta el undcimo ao del rey Sedequas. 6 En el mes cuarto, a los nueve das del mes, prevaleci el hambre en la ciudad, hasta no haber pan para el pueblo. 7 Y fue abierta una brecha en el muro de la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron, y salieron de la ciudad de noche por el camino de la puerta entre los dos muros que haba cerca del jardn del rey, y se fueron por el camino del Arab, estando an los caldeos junto a la ciudad alrededor. 8 Y el ejrcito de los caldeos sigui al rey, y alcanzaron a Sedequas en los llanos de Jeric; y lo abandon todo su ejrcito. 9 Entonces prendieron al rey, y le hicieron venir al rey de Babilonia, a Ribla en tierra de Hamat, donde pronunci sentencia contra l. 10 Y degoll el rey de Babilonia a los hijos de Sedequas delante de sus ojos, y tambin degoll en Ribla a todos los prncipes de Jud. 11 No obstante, el rey de Babilonia slo le sac los ojos a Sedequas, y le at con grillos, y lo hizo llevar a Babilonia; y lo puso en la crcel hasta el da en que muri. 

Cautividad de Jud

(2 R. 25.8-21; 2 Cr. 36.17-21; Jer. 39.8-10)

12 Y en el mes quinto, a los diez das del mes, que era el ao diecinueve del reinado de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusaln Nabuzaradn capitn de la guardia, que sola estar delante del rey de Babilonia. 13 Y quem la casa de Jehov, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusaln; y destruy con fuego todo edificio grande. 14 Y todo el ejrcito de los caldeos, que vena con el capitn de la guardia, destruy todos los muros en derredor de Jerusaln. 15 E hizo transportar Nabuzaradn capitn de la guardia a los pobres del pueblo, y a toda la otra gente del pueblo que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado al rey de Babilonia, y a todo el resto de la multitud del pueblo. 16 Mas de los pobres del pas dej Nabuzaradn capitn de la guardia para viadores y labradores. 

17 Y los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehov, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov, y llevaron todo el bronce a Babilonia. 18 Se llevaron tambin los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, las cucharas, y todos los utensilios de bronce con que se ministraba, 19 y los incensarios, tazones, copas, ollas, candeleros, escudillas y tazas; lo de oro por oro, y lo de plata por plata, se llev el capitn de la guardia. 20 Las dos columnas, un mar, y los doce bueyes de bronce que estaban debajo de las basas, que haba hecho el rey Salomn en la casa de Jehov; el peso del bronce de todo esto era incalculable. 21 En cuanto a las columnas, la altura de cada columna era de dieciocho codos, y un cordn de doce codos la rodeaba; y su espesor era de cuatro dedos, y eran huecas. 22 Y el capitel de bronce que haba sobre ella era de una altura de cinco codos, con una red y granadas alrededor del capitel, todo de bronce; y lo mismo era lo de la segunda columna con sus granadas. 23 Haba noventa y seis granadas en cada hilera; todas ellas eran ciento sobre la red alrededor. 

24 Tom tambin el capitn de la guardia a Seraas el principal sacerdote, a Sofonas el segundo sacerdote, y tres guardas del atrio. 25 Y de la ciudad tom a un oficial que era capitn de los hombres de guerra, a siete hombres de los consejeros ntimos del rey, que estaban en la ciudad, y al principal secretario de la milicia, que pasaba revista al pueblo de la tierra para la guerra, y sesenta hombres del pueblo que se hallaron dentro de la ciudad. 26 Los tom, pues, Nabuzaradn capitn de la guardia, y los llev al rey de Babilonia en Ribla. 27 Y el rey de Babilonia los hiri, y los mat en Ribla en tierra de Hamat. As Jud fue transportada de su tierra. 

28 Este es el pueblo que Nabucodonosor llev cautivo: En el ao sptimo, a tres mil veintitrs hombres de Jud. 29 En el ao dieciocho de Nabucodonosor l llev cautivas de Jerusaln a ochocientas treinta y dos personas. 30 El ao veintitrs de Nabucodonosor, Nabuzaradn capitn de la guardia llev cautivas a setecientas cuarenta y cinco personas de los hombres de Jud; todas las personas en total fueron cuatro mil seiscientas. 

Joaqun es libertado y recibe honores en Babilonia

(2 R. 25.27-30)

31 Y sucedi que en el ao treinta y siete del cautiverio de Joaqun rey de Jud, en el mes duodcimo, a los veinticinco das del mes, Evil-merodac rey de Babilonia, en el ao primero de su reinado, alz la cabeza de Joaqun rey de Jud y lo sac de la crcel. 32 Y habl con l amigablemente, e hizo poner su trono sobre los tronos de los reyes que estaban con l en Babilonia. 33 Le hizo mudar tambin los vestidos de prisionero, y coma pan en la mesa del rey siempre todos los das de su vida. 34 Y continuamente se le daba una racin de parte del rey de Babilonia, cada da durante todos los das de su vida, hasta el da de su muerte. 
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LAMENTACIONES 

DE JEREMAS

Tristezas de Sion la cautiva

LAMENTACIONES 1




1 Cmo ha quedado sola la ciudad populosa! 
La grande entre las naciones se ha vuelto como viuda, 
La seora de provincias ha sido hecha tributaria. 

2 Amargamente llora en la noche, y sus lgrimas estn en sus mejillas. 
No tiene quien la consuele de todos sus amantes; 
Todos sus amigos le faltaron, se le volvieron enemigos. 

3 Jud ha ido en cautiverio a causa de la afliccin y de la dura servidumbre; 
Ella habit entre las naciones, y no hall descanso; 
Todos sus perseguidores la alcanzaron entre las estrechuras. 

4 Las calzadas de Sion tienen luto, porque no hay quien venga a las fiestas solemnes; 
Todas sus puertas estn asoladas, sus sacerdotes gimen, 
Sus vrgenes estn afligidas, y ella tiene amargura. 

5 Sus enemigos han sido hechos prncipes, sus aborrecedores fueron prosperados, 
Porque Jehov la afligi por la multitud de sus rebeliones; 
Sus hijos fueron en cautividad delante del enemigo. 

6 Desapareci de la hija de Sion toda su hermosura; 
Sus prncipes fueron como ciervos que no hallan pasto, 
Y anduvieron sin fuerzas delante del perseguidor. 

7 Jerusaln, cuando cay su pueblo en mano del enemigo y no hubo quien la ayudase, 
Se acord de los das de su afliccin, y de sus rebeliones, 
Y de todas las cosas agradables que tuvo desde los tiempos antiguos. 
La miraron los enemigos, y se burlaron de su cada. 

8 Pecado cometi Jerusaln, por lo cual ella ha sido removida; 
Todos los que la honraban la han menospreciado, porque vieron su vergenza; 
Y ella suspira, y se vuelve atrs. 

9 Su inmundicia est en sus faldas, y no se acord de su fin; 
Por tanto, ella ha descendido sorprendentemente, y no tiene quien la consuele. 
Mira, oh Jehov, mi afliccin, porque el enemigo se ha engrandecido. 

10 Extendi su mano el enemigo a todas sus cosas preciosas; 
Ella ha visto entrar en su santuario a las naciones 
De las cuales mandaste que no entrasen en tu congregacin. 

11 Todo su pueblo busc su pan suspirando; 
Dieron por la comida todas sus cosas preciosas, para entretener la vida. 
Mira, oh Jehov, y ve que estoy abatida. 

12 No os conmueve a cuantos pasis por el camino? 
Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; 
Porque Jehov me ha angustiado en el da de su ardiente furor. 

13 Desde lo alto envi fuego que consume mis huesos; 
Ha extendido red a mis pies, me volvi atrs, 
Me dej desolada, y con dolor todo el da. 

14 El yugo de mis rebeliones ha sido atado por su mano; 
Ataduras han sido echadas sobre mi cerviz; ha debilitado mis fuerzas; 
Me ha entregado el Seor en manos contra las cuales no podr levantarme. 

15 El Seor ha hollado a todos mis hombres fuertes en medio de m; 
Llam contra m compaa para quebrantar a mis jvenes; 
Como lagar ha hollado el Seor a la virgen hija de Jud. 

16 Por esta causa lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas, 
Porque se alej de m el consolador que d reposo a mi alma; 
Mis hijos son destruidos, porque el enemigo prevaleci. 

17 Sion extendi sus manos; no tiene quien la consuele; 
Jehov dio mandamiento contra Jacob, que sus vecinos fuesen sus enemigos; 
Jerusaln fue objeto de abominacin entre ellos. 

18 Jehov es justo; yo contra su palabra me rebel. 
Od ahora, pueblos todos, y ved mi dolor; 
Mis vrgenes y mis jvenes fueron llevados en cautiverio. 

19 Di voces a mis amantes, mas ellos me han engaado; 
Mis sacerdotes y mis ancianos en la ciudad perecieron, 
Buscando comida para s con que entretener su vida. 

20 Mira, oh Jehov, estoy atribulada, mis entraas hierven. 
Mi corazn se trastorna dentro de m, porque me rebel en gran manera. 
Por fuera hizo estragos la espada; por dentro seore la muerte. 

21 Oyeron que gema, mas no hay consolador para m; 
Todos mis enemigos han odo mi mal, se alegran de lo que t hiciste. 
Hars venir el da que has anunciado, y sern como yo. 

22 Venga delante de ti toda su maldad, 
Y haz con ellos como hiciste conmigo por todas mis rebeliones; 
Porque muchos son mis suspiros, y mi corazn est adolorido. 



Las tristezas de Sion vienen de Jehov

LAMENTACIONES 2




1 Cmo oscureci el Seor en su furor a la hija de Sion! 
Derrib del cielo a la tierra la hermosura de Israel, 
Y no se acord del estrado de sus pies en el da de su furor. 

2 Destruy el Seor, y no perdon; 
Destruy en su furor todas las tiendas de Jacob; 
Ech por tierra las fortalezas de la hija de Jud, 
Humill al reino y a sus prncipes. 

3 Cort con el ardor de su ira todo el podero de Israel; 
Retir de l su diestra frente al enemigo, 
Y se encendi en Jacob como llama de fuego que ha devorado alrededor. 

4 Entes su arco como enemigo, afirm su mano derecha como adversario, 
Y destruy cuanto era hermoso. 
En la tienda de la hija de Sion derram como fuego su enojo. 

5 El Seor lleg a ser como enemigo, destruy a Israel; 
Destruy todos sus palacios, derrib sus fortalezas, 
Y multiplic en la hija de Jud la tristeza y el lamento. 

6 Quit su tienda como enramada de huerto; 
Destruy el lugar en donde se congregaban; 
Jehov ha hecho olvidar las fiestas solemnes y los das de reposo en Sion, 
Y en el ardor de su ira ha desechado al rey y al sacerdote. 

7 Desech el Seor su altar, menospreci su santuario; 
Ha entregado en mano del enemigo los muros de sus palacios; 
Hicieron resonar su voz en la casa de Jehov como en da de fiesta. 

8 Jehov determin destruir el muro de la hija de Sion; 
Extendi el cordel, no retrajo su mano de la destruccin; 
Hizo, pues, que se lamentara el antemuro y el muro; fueron desolados juntamente. 

9 Sus puertas fueron echadas por tierra, destruy y quebrant sus cerrojos; 
Su rey y sus prncipes estn entre las naciones donde no hay ley; 
Sus profetas tampoco hallaron visin de Jehov. 

10 Se sentaron en tierra, callaron los ancianos de la hija de Sion; 
Echaron polvo sobre sus cabezas, se cieron de cilicio; 
Las vrgenes de Jerusaln bajaron sus cabezas a tierra. 

11 Mis ojos desfallecieron de lgrimas, se conmovieron mis entraas, 
Mi hgado se derram por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo, 
Cuando desfalleca el nio y el que mamaba, en las plazas de la ciudad. 

12 Decan a sus madres: Dnde est el trigo y el vino? 
Desfallecan como heridos en las calles de la ciudad, 
Derramando sus almas en el regazo de sus madres. 

13 Qu testigo te traer, o a quin te har semejante, hija de Jerusaln? 
A quin te comparar para consolarte, oh virgen hija de Sion? 
Porque grande como el mar es tu quebrantamiento; quin te sanar? 

14 Tus profetas vieron para ti vanidad y locura; 
Y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio, 
Sino que te predicaron vanas profecas y extravos. 

15 Todos los que pasaban por el camino batieron las manos sobre ti; 
Silbaron, y movieron despectivamente sus cabezas sobre la hija de Jerusaln, diciendo: 
Es esta la ciudad que decan de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra? 

16 Todos tus enemigos abrieron contra ti su boca; 
Se burlaron, y crujieron los dientes; dijeron: Devormosla; 
Ciertamente este es el da que esperbamos; lo hemos hallado, lo hemos visto. 

17 Jehov ha hecho lo que tena determinado; 
Ha cumplido su palabra, la cual l haba mandado desde tiempo antiguo. 
Destruy, y no perdon; 
Y ha hecho que el enemigo se alegre sobre ti, 
Y enalteci el poder de tus adversarios. 

18 El corazn de ellos clamaba al Seor; 
Oh hija de Sion, echa lgrimas cual arroyo da y noche; 
No descanses, ni cesen las nias de tus ojos. 

19 Levntate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; 
Derrama como agua tu corazn ante la presencia del Seor; 
Alza tus manos a l implorando la vida de tus pequeitos, 
Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles. 

20 Mira, oh Jehov, y considera a quin has hecho as. 
Han de comer las mujeres el fruto de sus entraas, los pequeitos a su tierno cuidado? 
Han de ser muertos en el santuario del Seor el sacerdote y el profeta? 

21 Nios y viejos yacan por tierra en las calles; 
Mis vrgenes y mis jvenes cayeron a espada; 
Mataste en el da de tu furor; degollaste, no perdonaste. 

22 Has convocado de todas partes mis temores, como en un da de solemnidad; 
Y en el da del furor de Jehov no hubo quien escapase ni quedase vivo; 
Los que cri y mantuve, mi enemigo los acab. 



Esperanza de liberacin por la misericordia de Dios

LAMENTACIONES 3




1 Yo soy el hombre que ha visto afliccin bajo el ltigo de su enojo. 
2 Me gui y me llev en tinieblas, y no en luz; 
3 Ciertamente contra m volvi y revolvi su mano todo el da. 

4 Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrant mis huesos; 
5 Edific baluartes contra m, y me rode de amargura y de trabajo. 
6 Me dej en oscuridad, como los ya muertos de mucho tiempo. 

7 Me cerc por todos lados, y no puedo salir; ha hecho ms pesadas mis cadenas; 
8 Aun cuando clam y di voces, cerr los odos a mi oracin; 
9 Cerc mis caminos con piedra labrada, torci mis senderos. 

10 Fue para m como oso que acecha, como len en escondrijos; 
11 Torci mis caminos, y me despedaz; me dej desolado. 
12 Entes su arco, y me puso como blanco para la saeta. 

13 Hizo entrar en mis entraas las saetas de su aljaba. 
14 Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de ellos todos los das; 
15 Me llen de amarguras, me embriag de ajenjos. 

16 Mis dientes quebr con cascajo, me cubri de ceniza; 
17 Y mi alma se alej de la paz, me olvid del bien, 
18 Y dije: Perecieron mis fuerzas, y mi esperanza en Jehov. 

19 Acurdate de mi afliccin y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel; 
20 Lo tendr an en memoria, porque mi alma est abatida dentro de m; 
21 Esto recapacitar en mi corazn, por lo tanto esperar. 
22 Por la misericordia de Jehov no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 
23 Nuevas son cada maana; grande es tu fidelidad. 
24 Mi porcin es Jehov, dijo mi alma; por tanto, en l esperar. 

25 Bueno es Jehov a los que en l esperan, al alma que le busca. 
26 Bueno es esperar en silencio la salvacin de Jehov. 
27 Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud. 

28 Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso; 
29 Ponga su boca en el polvo, por si an hay esperanza; 
30 D la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas. 

31 Porque el Seor no desecha para siempre; 
32 Antes si aflige, tambin se compadece segn la multitud de sus misericordias; 
33 Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres. 

34 Desmenuzar bajo los pies a todos los encarcelados de la tierra, 
35 Torcer el derecho del hombre delante de la presencia del Altsimo, 
36 Trastornar al hombre en su causa, el Seor no lo aprueba. 

37 Quin ser aquel que diga que sucedi algo que el Seor no mand? 
38 De la boca del Altsimo no sale lo malo y lo bueno? 
39 Por qu se lamenta el hombre viviente? Lamntese el hombre en su pecado. 

40 Escudriemos nuestros caminos, y busquemos, y volvmonos a Jehov; 
41 Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos; 
42 Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; t no perdonaste. 

43 Desplegaste la ira y nos perseguiste; mataste, y no perdonaste; 
44 Te cubriste de nube para que no pasase la oracin nuestra; 
45 Nos volviste en oprobio y abominacin en medio de los pueblos. 

46 Todos nuestros enemigos abrieron contra nosotros su boca; 
47 Temor y lazo fueron para nosotros, asolamiento y quebranto; 
48 Ros de aguas echan mis ojos por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo. 

49 Mis ojos destilan y no cesan, porque no hay alivio 
50 Hasta que Jehov mire y vea desde los cielos; 
51 Mis ojos contristaron mi alma por todas las hijas de mi ciudad. 

52 Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin haber por qu; 
53 Ataron mi vida en cisterna, pusieron piedra sobre m; 
54 Aguas cubrieron mi cabeza; yo dije: Muerto soy. 

55 Invoqu tu nombre, oh Jehov, desde la crcel profunda; 
56 Oste mi voz; no escondas tu odo al clamor de mis suspiros. 
57 Te acercaste el da que te invoqu; dijiste: No temas. 

58 Abogaste, Seor, la causa de mi alma; redimiste mi vida. 
59 T has visto, oh Jehov, mi agravio; defiende mi causa. 
60 Has visto toda su venganza, todos sus pensamientos contra m. 

61 Has odo el oprobio de ellos, oh Jehov, todas sus maquinaciones contra m; 
62 Los dichos de los que contra m se levantaron, y su designio contra m todo el da. 
63 Su sentarse y su levantarse mira; yo soy su cancin. 

64 Dales el pago, oh Jehov, segn la obra de sus manos. 
65 Entrgalos al endurecimiento de corazn; tu maldicin caiga sobre ellos. 
66 Persguelos en tu furor, y quebrntalos de debajo de los cielos, oh Jehov. 



El castigo de Sion consumado

LAMENTACIONES 4




1 Cmo se ha ennegrecido el oro! 
Cmo el buen oro ha perdido su brillo! 
Las piedras del santuario estn esparcidas por las encrucijadas de todas las calles. 

2 Los hijos de Sion, preciados y estimados ms que el oro puro, 
Cmo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero! 

3 Aun los chacales dan la teta, y amamantan a sus cachorros; 
La hija de mi pueblo es cruel como los avestruces en el desierto. 

4 La lengua del nio de pecho se peg a su paladar por la sed; 
Los pequeuelos pidieron pan, y no hubo quien se lo repartiese. 

5 Los que coman delicadamente fueron asolados en las calles; 
Los que se criaron entre prpura se abrazaron a los estercoleros. 

6 Porque se aument la iniquidad de la hija de mi pueblo ms que el pecado de Sodoma, 
Que fue destruida en un momento, sin que acamparan contra ella compaas. 

7 Sus nobles fueron ms puros que la nieve, ms blancos que la leche; 
Ms rubios eran sus cuerpos que el coral, su talle ms hermoso que el zafiro. 

8 Oscuro ms que la negrura es su aspecto; no los conocen por las calles; 
Su piel est pegada a sus huesos, seca como un palo. 

9 Ms dichosos fueron los muertos a espada que los muertos por el hambre; 
Porque stos murieron poco a poco por falta de los frutos de la tierra. 

10 Las manos de mujeres piadosas cocieron a sus hijos; 
Sus propios hijos les sirvieron de comida en el da del quebrantamiento de la hija de mi pueblo. 

11 Cumpli Jehov su enojo, derram el ardor de su ira; 
Y encendi en Sion fuego que consumi hasta sus cimientos. 

12 Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, 
Creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusaln. 

13 Es por causa de los pecados de sus profetas, y las maldades de sus sacerdotes, 
Quienes derramaron en medio de ella la sangre de los justos. 

14 Titubearon como ciegos en las calles, fueron contaminados con sangre, 
De modo que no pudiesen tocarse sus vestiduras. 

15 Apartaos! Inmundos! les gritaban; Apartaos, apartaos, no toquis! 
Huyeron y fueron dispersados; se dijo entre las naciones: 
Nunca ms morarn aqu. 

16 La ira de Jehov los apart, no los mirar ms; 
No respetaron la presencia de los sacerdotes, ni tuvieron compasin de los viejos. 

17 Aun han desfallecido nuestros ojos esperando en vano nuestro socorro; 
En nuestra esperanza aguardamos a una nacin que no puede salvar. 

18 Cazaron nuestros pasos, para que no anduvisemos por nuestras calles; 
Se acerc nuestro fin, se cumplieron nuestros das; porque lleg nuestro fin. 

19 Ligeros fueron nuestros perseguidores ms que las guilas del cielo; 
Sobre los montes nos persiguieron, en el desierto nos pusieron emboscadas. 

20 El aliento de nuestras vidas, el ungido de Jehov, 
De quien habamos dicho: A su sombra tendremos vida entre las naciones, fue apresado en sus lazos. 

21 Gzate y algrate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Uz; 
Aun hasta ti llegar la copa; te embriagars, y vomitars. 

22 Se ha cumplido tu castigo, oh hija de Sion; 
Nunca ms te har llevar cautiva. 
Castigar tu iniquidad, oh hija de Edom; 
Descubrir tus pecados. 



Oracin del pueblo afligido

LAMENTACIONES 5




1 Acurdate, oh Jehov, de lo que nos ha sucedido; 
Mira, y ve nuestro oprobio. 
2 Nuestra heredad ha pasado a extraos, 
Nuestras casas a forasteros. 
3 Hurfanos somos sin padre; 
Nuestras madres son como viudas. 
4 Nuestra agua bebemos por dinero; 
Compramos nuestra lea por precio. 
5 Padecemos persecucin sobre nosotros; 
Nos fatigamos, y no hay para nosotros reposo. 
6 Al egipcio y al asirio extendimos la mano, para saciarnos de pan. 
7 Nuestros padres pecaron, y han muerto; 
Y nosotros llevamos su castigo. 
8 Siervos se enseorearon de nosotros; 
No hubo quien nos librase de su mano. 
9 Con peligro de nuestras vidas traamos nuestro pan 
Ante la espada del desierto. 
10 Nuestra piel se ennegreci como un horno 
A causa del ardor del hambre. 
11 Violaron a las mujeres en Sion, 
A las vrgenes en las ciudades de Jud. 
12 A los prncipes colgaron de las manos; 
No respetaron el rostro de los viejos. 
13 Llevaron a los jvenes a moler, 
Y los muchachos desfallecieron bajo el peso de la lea. 
14 Los ancianos no se ven ms en la puerta, 
Los jvenes dejaron sus canciones. 
15 Ces el gozo de nuestro corazn; 
Nuestra danza se cambi en luto. 
16 Cay la corona de nuestra cabeza; 
Ay ahora de nosotros! porque pecamos. 
17 Por esto fue entristecido nuestro corazn, 
Por esto se entenebrecieron nuestros ojos, 
18 Por el monte de Sion que est asolado; 
Zorras andan por l. 
19 Mas t, Jehov, permanecers para siempre; 
Tu trono de generacin en generacin. 
20 Por qu te olvidas completamente de nosotros, 
Y nos abandonas tan largo tiempo? 
21 Vulvenos, oh Jehov, a ti, y nos volveremos; 
Renueva nuestros das como al principio. 
22 Porque nos has desechado; 
Te has airado contra nosotros en gran manera. 


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EZEQUIEL 

La visin de la gloria divina

EZEQUIEL 1

1 Aconteci en el ao treinta, en el mes cuarto, a los cinco das del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al ro Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios. 2 En el quinto ao de la deportacin del rey Joaqun, a los cinco das del mes, 3 vino palabra de Jehov al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al ro Quebar; vino all sobre l la mano de Jehov. 

4 Y mir, y he aqu vena del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de l un resplandor, y en medio del fuego algo que pareca como bronce refulgente, 5 y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: haba en ellos semejanza de hombre. 6 Cada uno tena cuatro caras y cuatro alas. 7 Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruido. 8 Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenan manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados. 9 Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvan cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante. 10 Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de len al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo haba en los cuatro cara de guila. 11 As eran sus caras. Y tenan sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubran sus cuerpos. 12 Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espritu les mova que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvan. 13 Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visin de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandeca, y del fuego salan relmpagos. 14 Y los seres vivientes corran y volvan a semejanza de relmpagos. 

15 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aqu una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. 16 El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crislito. Y las cuatro tenan una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. 17 Cuando andaban, se movan hacia sus cuatro costados; no se volvan cuando andaban. 18 Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro. 19 Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban. 20 Hacia donde el espritu les mova que anduviesen, andaban; hacia donde les mova el espritu que anduviesen, las ruedas tambin se levantaban tras ellos; porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 21 Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. 

22 Y sobre las cabezas de los seres vivientes apareca una expansin a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas. 23 Y debajo de la expansin las alas de ellos estaban derechas, extendindose la una hacia la otra; y cada uno tena dos alas que cubran su cuerpo. 24 Y o el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como el ruido de un ejrcito. Cuando se paraban, bajaban sus alas. 25 Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oa una voz de arriba de la expansin que haba sobre sus cabezas. 

26 Y sobre la expansin que haba sobre sus cabezas se vea la figura de un trono que pareca de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono haba una semejanza que pareca de hombre sentado sobre l. 27 Y vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que pareca como fuego, y que tena resplandor alrededor. 28 Como parece el arco iris que est en las nubes el da que llueve, as era el parecer del resplandor alrededor. 

Esta fue la visin de la semejanza de la gloria de Jehov. Y cuando yo la vi, me postr sobre mi rostro, y o la voz de uno que hablaba. 

Llamamiento de Ezequiel

EZEQUIEL 2

1 Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablar contigo. 2 Y luego que me habl, entr el Espritu en m y me afirm sobre mis pies, y o al que me hablaba. 3 Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envo a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra m; ellos y sus padres se han rebelado contra m hasta este mismo da. 4 Yo, pues, te envo a hijos de duro rostro y de empedernido corazn; y les dirs: As ha dicho Jehov el Seor. 5 Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocern que hubo profeta entre ellos. 6 Y t, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. 7 Les hablars, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes. 8 Mas t, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy. 

9 Y mir, y he aqu una mano extendida hacia m, y en ella haba un rollo de libro. 10 Y lo extendi delante de m, y estaba escrito por delante y por detrs; y haba escritas en l endechas y lamentaciones y ayes. 

EZEQUIEL 3

1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. 2 Y abr mi boca, y me hizo comer aquel rollo. 3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entraas de este rollo que yo te doy. Y lo com, y fue en mi boca dulce como miel. 

4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras. 5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difcil, sino a la casa de Israel. 6 No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difcil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran. 7 Mas la casa de Israel no te querr or, porque no me quiere or a m; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazn. 8 He aqu yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. 9 Como diamante, ms fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde. 10 Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazn todas mis palabras que yo te hablar, y oye con tus odos. 11 Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y hblales y diles: As ha dicho Jehov el Seor; escuchen, o dejen de escuchar. 

12 Y me levant el Espritu, y o detrs de m una voz de gran estruendo, que deca: Bendita sea la gloria de Jehov desde su lugar. 13 O tambin el sonido de las alas de los seres vivientes que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo. 14 Me levant, pues, el Espritu, y me tom; y fui en amargura, en la indignacin de mi espritu, pero la mano de Jehov era fuerte sobre m. 15 Y vine a los cautivos en Tel-abib, que moraban junto al ro Quebar, y me sent donde ellos estaban sentados, y all permanec siete das atnito entre ellos. 

El atalaya de Israel

(Ez. 33.1-9)

16 Y aconteci que al cabo de los siete das vino a m palabra de Jehov, diciendo: 17 Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirs, pues, t la palabra de mi boca, y los amonestars de mi parte. 18 Cuando yo dijere al impo: De cierto morirs; y t no le amonestares ni le hablares, para que el impo sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impo morir por su maldad, pero su sangre demandar de tu mano. 19 Pero si t amonestares al impo, y l no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, l morir por su maldad, pero t habrs librado tu alma. 20 Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de l, l morir, porque t no le amonestaste; en su pecado morir, y sus justicias que haba hecho no vendrn en memoria; pero su sangre demandar de tu mano. 21 Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivir, porque fue amonestado; y t habrs librado tu alma. 

El profeta mudo

22 Vino all la mano de Jehov sobre m, y me dijo: Levntate, y sal al campo, y all hablar contigo. 23 Y me levant y sal al campo; y he aqu que all estaba la gloria de Jehov, como la gloria que haba visto junto al ro Quebar; y me postr sobre mi rostro. 24 Entonces entr el Espritu en m y me afirm sobre mis pies, y me habl, y me dijo: Entra, y encirrate dentro de tu casa. 25 Y t, oh hijo de hombre, he aqu que pondrn sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarn, y no saldrs entre ellos. 26 Y har que se pegue tu lengua a tu paladar, y estars mudo, y no sers a ellos varn que reprende; porque son casa rebelde. 27 Mas cuando yo te hubiere hablado, abrir tu boca, y les dirs: As ha dicho Jehov el Seor: El que oye, oiga; y el que no quiera or, no oiga; porque casa rebelde son. 

Prediccin del sitio de Jerusaln

EZEQUIEL 4

1 T, hijo de hombre, tmate un adobe, y ponlo delante de ti, y disea sobre l la ciudad de Jerusaln. 2 Y pondrs contra ella sitio, y edificars contra ella fortaleza, y sacars contra ella baluarte, y pondrs delante de ella campamento, y colocars contra ella arietes alrededor. 3 Tmate tambin una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad; afirmars luego tu rostro contra ella, y ser en lugar de cerco, y la sitiars. Es seal a la casa de Israel. 

4 Y t te acostars sobre tu lado izquierdo y pondrs sobre l la maldad de la casa de Israel. El nmero de los das que duermas sobre l, llevars sobre ti la maldad de ellos. 5 Yo te he dado los aos de su maldad por el nmero de los das, trescientos noventa das; y as llevars t la maldad de la casa de Israel. 6 Cumplidos stos, te acostars sobre tu lado derecho segunda vez, y llevars la maldad de la casa de Jud cuarenta das; da por ao, da por ao te lo he dado. 7 Al asedio de Jerusaln afirmars tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizars contra ella. 8 Y he aqu he puesto sobre ti ataduras, y no te volvers de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los das de tu asedio. 

9 Y t toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y avena, y ponlos en una vasija, y hazte pan de ellos el nmero de los das que te acuestes sobre tu lado; trescientos noventa das comers de l. 10 La comida que comers ser de peso de veinte siclos al da; de tiempo en tiempo la comers. 11 Y bebers el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en tiempo la bebers. 12 Y comers pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo cocers a vista de ellos al fuego de excremento humano. 13 Y dijo Jehov: As comern los hijos de Israel su pan inmundo, entre las naciones a donde los arrojar yo. 14 Y dije: Ah, Seor Jehov! he aqu que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi juventud hasta este tiempo com cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entr carne inmunda. 15 Y me respondi: He aqu te permito usar estircol de bueyes en lugar de excremento humano para cocer tu pan. 16 Me dijo luego: Hijo de hombre, he aqu quebrantar el sustento del pan en Jerusaln; y comern el pan por peso y con angustia, y bebern el agua por medida y con espanto, 17 para que al faltarles el pan y el agua, se miren unos a otros con espanto, y se consuman en su maldad. 

EZEQUIEL 5

1 Y t, hijo de hombre, tmate un cuchillo agudo, toma una navaja de barbero, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba; toma despus una balanza de pesar y divide los cabellos. 2 Una tercera parte quemars a fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplan los das del asedio; y tomars una tercera parte y la cortars con espada alrededor de la ciudad; y una tercera parte esparcirs al viento, y yo desenvainar espada en pos de ellos. 3 Tomars tambin de all unos pocos en nmero, y los atars en la falda de tu manto. 4 Y tomars otra vez de ellos, y los echars en medio del fuego, y en el fuego los quemars; de all saldr el fuego a toda la casa de Israel. 

5 As ha dicho Jehov el Seor: Esta es Jerusaln; la puse en medio de las naciones y de las tierras alrededor de ella. 6 Y ella cambi mis decretos y mis ordenanzas en impiedad ms que las naciones, y ms que las tierras que estn alrededor de ella; porque desecharon mis decretos y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos. 

7 Por tanto, as ha dicho Jehov: Por haberos multiplicado ms que las naciones que estn alrededor de vosotros, no habis andado en mis mandamientos, ni habis guardado mis leyes? Ni aun segn las leyes de las naciones que estn alrededor de vosotros habis andado. 8 As, pues, ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo estoy contra ti; s, yo, y har juicios en medio de ti ante los ojos de las naciones. 9 Y har en ti lo que nunca hice, ni jams har cosa semejante, a causa de todas tus abominaciones. 10 Por eso los padres comern a los hijos en medio de ti, y los hijos comern a sus padres; y har en ti juicios, y esparcir a todos los vientos todo lo que quedare de ti. 11 Por tanto, vivo yo, dice Jehov el Seor, ciertamente por haber profanado mi santuario con todas tus abominaciones, te quebrantar yo tambin; mi ojo no perdonar, ni tampoco tendr yo misericordia. 12 Una tercera parte de ti morir de pestilencia y ser consumida de hambre en medio de ti; y una tercera parte caer a espada alrededor de ti; y una tercera parte esparcir a todos los vientos, y tras ellos desenvainar espada. 

13 Y se cumplir mi furor y saciar en ellos mi enojo, y tomar satisfaccin; y sabrn que yo Jehov he hablado en mi celo, cuando cumpla en ellos mi enojo. 14 Y te convertir en soledad y en oprobio entre las naciones que estn alrededor de ti, a los ojos de todo transente. 15 Y sers oprobio y escarnio y escarmiento y espanto a las naciones que estn alrededor de ti, cuando yo haga en ti juicios con furor e indignacin, y en reprensiones de ira. Yo Jehov he hablado. 16 Cuando arroje yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que sern para destruccin, las cuales enviar para destruiros, entonces aumentar el hambre sobre vosotros, y quebrantar entre vosotros el sustento del pan. 17 Enviar, pues, sobre vosotros hambre, y bestias feroces que te destruyan; y pestilencia y sangre pasarn por en medio de ti, y enviar sobre ti espada. Yo Jehov he hablado. 

Profeca contra los montes de Israel

EZEQUIEL 6

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos. 3 Y dirs: Montes de Israel, od palabra de Jehov el Seor: As ha dicho Jehov el Seor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aqu que yo, yo har venir sobre vosotros espada, y destruir vuestros lugares altos. 4 Vuestros altares sern asolados, y vuestras imgenes del sol sern quebradas; y har que caigan vuestros muertos delante de vuestros dolos. 5 Y pondr los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus dolos, y vuestros huesos esparcir en derredor de vuestros altares. 6 Dondequiera que habitis, sern desiertas las ciudades, y los lugares altos sern asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y vuestros dolos sern quebrados y acabarn, vuestras imgenes del sol sern destruidas, y vuestras obras sern deshechas. 7 Y los muertos caern en medio de vosotros; y sabris que yo soy Jehov. 

8 Mas dejar un resto, de modo que tengis entre las naciones algunos que escapen de la espada, cuando seis esparcidos por las tierras. 9 Y los que de vosotros escaparen se acordarn de m entre las naciones en las cuales sern cautivos; porque yo me quebrant a causa de su corazn fornicario que se apart de m, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus dolos; y se avergonzarn de s mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones. 10 Y sabrn que yo soy Jehov; no en vano dije que les haba de hacer este mal. 

11 As ha dicho Jehov el Seor: Palmotea con tus manos, y golpea con tu pie, y di: Ay, por todas las grandes abominaciones de la casa de Israel! porque con espada y con hambre y con pestilencia caern. 12 El que est lejos morir de pestilencia, el que est cerca caer a espada, y el que quede y sea asediado morir de hambre; as cumplir en ellos mi enojo. 13 Y sabris que yo soy Jehov, cuando sus muertos estn en medio de sus dolos, en derredor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo rbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus dolos. 14 Y extender mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten har la tierra ms asolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y conocern que yo soy Jehov. 

El fin viene

EZEQUIEL 7

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 T, hijo de hombre, as ha dicho Jehov el Seor a la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra. 3 Ahora ser el fin sobre ti, y enviar sobre ti mi furor, y te juzgar segn tus caminos; y pondr sobre ti todas tus abominaciones. 4 Y mi ojo no te perdonar, ni tendr misericordia; antes pondr sobre ti tus caminos, y en medio de ti estarn tus abominaciones; y sabris que yo soy Jehov. 

5 As ha dicho Jehov el Seor: Un mal, he aqu que viene un mal. 6 Viene el fin, el fin viene; se ha despertado contra ti; he aqu que viene. 7 La maana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano est el da; da de tumulto, y no de alegra, sobre los montes. 8 Ahora pronto derramar mi ira sobre ti, y cumplir en ti mi furor, y te juzgar segn tus caminos; y pondr sobre ti tus abominaciones. 9 Y mi ojo no perdonar, ni tendr misericordia; segn tus caminos pondr sobre ti, y en medio de ti estarn tus abominaciones; y sabris que yo Jehov soy el que castiga. 

10 He aqu el da, he aqu que viene; ha salido la maana; ha florecido la vara, ha reverdecido la soberbia. 11 La violencia se ha levantado en vara de maldad; ninguno quedar de ellos, ni de su multitud, ni uno de los suyos, ni habr entre ellos quien se lamente. 12 El tiempo ha venido, se acerc el da; el que compra, no se alegre, y el que vende, no llore, porque la ira est sobre toda la multitud. 13 Porque el que vende no volver a lo vendido, aunque queden vivos; porque la visin sobre toda la multitud no se revocar, y a causa de su iniquidad ninguno podr amparar su vida. 

14 Tocarn trompeta, y prepararn todas las cosas, y no habr quien vaya a la batalla; porque mi ira est sobre toda la multitud. 15 De fuera espada, de dentro pestilencia y hambre; el que est en el campo morir a espada, y al que est en la ciudad lo consumir el hambre y la pestilencia. 16 Y los que escapen de ellos huirn y estarn sobre los montes como palomas de los valles, gimiendo todos, cada uno por su iniquidad. 17 Toda mano se debilitar, y toda rodilla ser dbil como el agua. 18 Se ceirn tambin de cilicio, y les cubrir terror; en todo rostro habr vergenza, y todas sus cabezas estarn rapadas. 19 Arrojarn su plata en las calles, y su oro ser desechado; ni su plata ni su oro podr librarlos en el da del furor de Jehov; no saciarn su alma, ni llenarn sus entraas, porque ha sido tropiezo para su maldad. 20 Por cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en soberbia, e hicieron de ello las imgenes de sus abominables dolos, por eso se lo convert en cosa repugnante. 21 En mano de extraos la entregu para ser saqueada, y ser presa de los impos de la tierra, y la profanarn. 22 Y apartar de ellos mi rostro, y ser violado mi lugar secreto; pues entrarn en l invasores y lo profanarn. 

23 Haz una cadena, porque la tierra est llena de delitos de sangre, y la ciudad est llena de violencia. 24 Traer, por tanto, los ms perversos de las naciones, los cuales poseern las casas de ellos; y har cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios sern profanados. 25 Destruccin viene; y buscarn la paz, y no la habr. 26 Quebrantamiento vendr sobre quebrantamiento, y habr rumor sobre rumor; y buscarn respuesta del profeta, mas la ley se alejar del sacerdote, y de los ancianos el consejo. 27 El rey se enlutar, y el prncipe se vestir de tristeza, y las manos del pueblo de la tierra temblarn; segn su camino har con ellos, y con los juicios de ellos los juzgar; y sabrn que yo soy Jehov. 

Visin de las abominaciones en Jerusaln

EZEQUIEL 8

1 En el sexto ao, en el mes sexto, a los cinco das del mes, aconteci que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Jud estaban sentados delante de m, y all se pos sobre m la mano de Jehov el Seor. 2 Y mir, y he aqu una figura que pareca de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba pareca resplandor, el aspecto de bronce refulgente. 3 Y aquella figura extendi la mano, y me tom por las guedejas de mi cabeza; y el Espritu me alz entre el cielo y la tierra, y me llev en visiones de Dios a Jerusaln, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitacin de la imagen del celo, la que provoca a celos. 4 Y he aqu, all estaba la gloria del Dios de Israel, como la visin que yo haba visto en el campo. 

5 Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alc mis ojos hacia el norte, y he aqu al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada. 6 Me dijo entonces: Hijo de hombre, no ves lo que stos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aqu para alejarme de mi santuario? Pero vulvete an, y vers abominaciones mayores. 

7 Y me llev a la entrada del atrio, y mir, y he aqu en la pared un agujero. 8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cav en la pared, y he aqu una puerta. 9 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que stos hacen all. 10 Entr, pues, y mir; y he aqu toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los dolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. 11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanas hijo de Safn en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y suba una nube espesa de incienso. 12 Y me dijo: Hijo de hombre, has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cmaras pintadas de imgenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehov; Jehov ha abandonado la tierra. 13 Me dijo despus: Vulvete an, vers abominaciones mayores que hacen stos. 

14 Y me llev a la entrada de la puerta de la casa de Jehov, que est al norte; y he aqu mujeres que estaban all sentadas endechando a Tamuz. 15 Luego me dijo: No ves, hijo de hombre? Vulvete an, vers abominaciones mayores que estas. 

16 Y me llev al atrio de adentro de la casa de Jehov; y he aqu junto a la entrada del templo de Jehov, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehov y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrndose hacia el oriente. 17 Y me dijo: No has visto, hijo de hombre? Es cosa liviana para la casa de Jud hacer las abominaciones que hacen aqu? Despus que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a m para irritarme; he aqu que aplican el ramo a sus narices. 18 Pues tambin yo proceder con furor; no perdonar mi ojo, ni tendr misericordia; y gritarn a mis odos con gran voz, y no los oir. 

Visin de la muerte de los culpables

EZEQUIEL 9

1 Clam en mis odos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir. 2 Y he aqu que seis varones venan del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traa en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos haba un varn vestido de lino, el cual traa a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce. 

3 Y la gloria del Dios de Israel se elev de encima del querubn, sobre el cual haba estado, al umbral de la casa; y llam Jehov al varn vestido de lino, que tena a su cintura el tintero de escribano, 4 y le dijo Jehov: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusaln, y ponles una seal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. 5 Y a los otros dijo, oyndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de l, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengis misericordia. 6 Matad a viejos, jvenes y vrgenes, nios y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere seal, no os acercaris; y comenzaris por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo. 7 Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, y mataron en la ciudad. 8 Aconteci que cuando ellos iban matando y qued yo solo, me postr sobre mi rostro, y clam y dije: Ah, Seor Jehov! destruirs a todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusaln? 

9 Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Jud es grande sobremanera, pues la tierra est llena de sangre, y la ciudad est llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado Jehov la tierra, y Jehov no ve. 10 As, pues, har yo; mi ojo no perdonar, ni tendr misericordia; har recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas. 

11 Y he aqu que el varn vestido de lino, que tena el tintero a su cintura, respondi una palabra, diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste. 

La gloria de Dios abandona el templo

EZEQUIEL 10

1 Mir, y he aqu en la expansin que haba sobre la cabeza de los querubines como una piedra de zafiro, que pareca como semejanza de un trono que se mostr sobre ellos. 2 Y habl al varn vestido de lino, y le dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, y llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines, y esprcelos sobre la ciudad. Y entr a vista ma. 

3 Y los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este varn entr; y la nube llenaba el atrio de adentro. 4 Entonces la gloria de Jehov se elev de encima del querubn al umbral de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llen del resplandor de la gloria de Jehov. 5 Y el estruendo de las alas de los querubines se oa hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla. 

6 Aconteci, pues, que al mandar al varn vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, l entr y se par entre las ruedas. 7 Y un querubn extendi su mano de en medio de los querubines al fuego que estaba entre ellos, y tom de l y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tom y sali. 8 Y apareci en los querubines la figura de una mano de hombre debajo de sus alas. 

9 Y mir, y he aqu cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada querubn una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crislito. 10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma forma, como si estuviera una en medio de otra. 11 Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvan cuando andaban, sino que al lugar adonde se volva la primera, en pos de ella iban; ni se volvan cuando andaban. 12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor en sus cuatro ruedas. 13 A las ruedas, oyndolo yo, se les gritaba: Rueda! 14 Y cada uno tena cuatro caras. La primera era rostro de querubn; la segunda, de hombre; la tercera, cara de len; la cuarta, cara de guila. 

15 Y se levantaron los querubines; este es el ser viviente que vi en el ro Quebar. 16 Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las ruedas tampoco se apartaban de ellos. 17 Cuando se paraban ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se alzaban, se alzaban con ellos; porque el espritu de los seres vivientes estaba en ellas. 

18 Entonces la gloria de Jehov se elev de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines. 19 Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron, tambin las ruedas se alzaron al lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehov, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima sobre ellos. 

20 Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo del Dios de Israel junto al ro Quebar; y conoc que eran querubines. 21 Cada uno tena cuatro caras y cada uno cuatro alas, y figuras de manos de hombre debajo de sus alas. 22 Y la semejanza de sus rostros era la de los rostros que vi junto al ro Quebar, su misma apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia adelante. 

Reprensin de los prncipes malvados

EZEQUIEL 11

1 El Espritu me elev, y me llev por la puerta oriental de la casa de Jehov, la cual mira hacia el oriente; y he aqu a la entrada de la puerta veinticinco hombres, entre los cuales vi a Jaazanas hijo de Azur y a Pelatas hijo de Benaa, principales del pueblo. 2 Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo; 3 los cuales dicen: No ser tan pronto; edifiquemos casas; esta ser la olla, y nosotros la carne. 4 Por tanto profetiza contra ellos; profetiza, hijo de hombre. 

5 Y vino sobre m el Espritu de Jehov, y me dijo: Di: As ha dicho Jehov: As habis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben a vuestro espritu, yo las he entendido. 6 Habis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habis llenado de muertos sus calles. 7 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Vuestros muertos que habis puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la olla; mas yo os sacar a vosotros de en medio de ella. 8 Espada habis temido, y espada traer sobre vosotros, dice Jehov el Seor. 9 Y os sacar de en medio de ella, y os entregar en manos de extraos, y har juicios entre vosotros. 10 A espada caeris; en los lmites de Israel os juzgar, y sabris que yo soy Jehov. 11 La ciudad no os ser por olla, ni vosotros seris en medio de ella la carne; en los lmites de Israel os juzgar. 12 Y sabris que yo soy Jehov; porque no habis andado en mis estatutos, ni habis obedecido mis decretos, sino segn las costumbres de las naciones que os rodean habis hecho. 

13 Y aconteci que mientras yo profetizaba, aquel Pelatas hijo de Benaa muri. Entonces me postr rostro a tierra y clam con gran voz, y dije: Ah, Seor Jehov! Destruirs del todo al remanente de Israel? 

Promesa de restauracin y renovacin

14 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco y toda la casa de Israel, toda ella son aquellos a quienes dijeron los moradores de Jerusaln: Alejaos de Jehov; a nosotros es dada la tierra en posesin. 16 Por tanto, di: As ha dicho Jehov el Seor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les ser por un pequeo santuario en las tierras adonde lleguen. 17 Di, por tanto: As ha dicho Jehov el Seor: Yo os recoger de los pueblos, y os congregar de las tierras en las cuales estis esparcidos, y os dar la tierra de Israel. 18 Y volvern all, y quitarn de ella todas sus idolatras y todas sus abominaciones. 19 Y les dar un corazn, y un espritu nuevo pondr dentro de ellos; y quitar el corazn de piedra de en medio de su carne, y les dar un corazn de carne, 20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios. 21 Mas a aquellos cuyo corazn anda tras el deseo de sus idolatras y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehov el Seor. 

22 Despus alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos. 23 Y la gloria de Jehov se elev de en medio de la ciudad, y se puso sobre el monte que est al oriente de la ciudad. 24 Luego me levant el Espritu y me volvi a llevar en visin del Espritu de Dios a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se fue de m la visin que haba visto. 25 Y habl a los cautivos todas las cosas que Jehov me haba mostrado. 

Salida de Ezequiel en seal de la cautividad

EZEQUIEL 12

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, t habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver y no ven, tienen odos para or y no oyen, porque son casa rebelde. 3 Por tanto t, hijo de hombre, preprate enseres de marcha, y parte de da delante de sus ojos; y te pasars de tu lugar a otro lugar a vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son casa rebelde. 4 Y sacars tus enseres de da delante de sus ojos, como enseres de cautiverio; mas t saldrs por la tarde a vista de ellos, como quien sale en cautiverio. 5 Delante de sus ojos te abrirs paso por entre la pared, y saldrs por ella. 6 Delante de sus ojos los llevars sobre tus hombros, de noche los sacars; cubrirs tu rostro, y no mirars la tierra; porque por seal te he dado a la casa de Israel. 

7 Y yo hice as como me fue mandado; saqu mis enseres de da, como enseres de cautiverio, y a la tarde me abr paso por entre la pared con mi propia mano; sal de noche, y los llev sobre los hombros a vista de ellos. 

8 Y vino a m palabra de Jehov por la maana, diciendo: 9 Hijo de hombre, no te ha dicho la casa de Israel, aquella casa rebelde: Qu haces? 10 Diles: As ha dicho Jehov el Seor: Esta profeca se refiere al prncipe en Jerusaln, y a toda la casa de Israel que est en medio de ella. 11 Diles: Yo soy vuestra seal; como yo hice, as se har con vosotros; partiris al destierro, en cautividad. 12 Y al prncipe que est en medio de ellos llevarn a cuestas de noche, y saldrn; por la pared abrirn paso para sacarlo por ella; cubrir su rostro para no ver con sus ojos la tierra. 13 Mas yo extender mi red sobre l, y caer preso en mi trampa, y har llevarlo a Babilonia, a tierra de caldeos, pero no la ver, y all morir. 14 Y a todos los que estuvieren alrededor de l para ayudarle, y a todas sus tropas, esparcir a todos los vientos, y desenvainar espada en pos de ellos. 15 Y sabrn que yo soy Jehov, cuando los esparciere entre las naciones, y los dispersare por la tierra. 16 Y har que unos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde llegaren; y sabrn que yo soy Jehov. 

17 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con ansiedad. 19 Y di al pueblo de la tierra: As ha dicho Jehov el Seor sobre los moradores de Jerusaln y sobre la tierra de Israel: Su pan comern con temor, y con espanto bebern su agua; porque su tierra ser despojada de su plenitud, por la maldad de todos los que en ella moran. 20 Y las ciudades habitadas quedarn desiertas, y la tierra ser asolada; y sabris que yo soy Jehov. 

21 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 22 Hijo de hombre, qu refrn es este que tenis vosotros en la tierra de Israel, que dice: Se van prolongando los das, y desaparecer toda visin? 23 Diles, por tanto: As ha dicho Jehov el Seor: Har cesar este refrn, y no repetirn ms este refrn en Israel. Diles, pues: Se han acercado aquellos das, y el cumplimiento de toda visin. 24 Porque no habr ms visin vana, ni habr adivinacin de lisonjeros en medio de la casa de Israel. 25 Porque yo Jehov hablar, y se cumplir la palabra que yo hable; no se tardar ms, sino que en vuestros das, oh casa rebelde, hablar palabra y la cumplir, dice Jehov el Seor. 

26 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 27 Hijo de hombre, he aqu que los de la casa de Israel dicen: La visin que ste ve es para de aqu a muchos das, para lejanos tiempos profetiza ste. 28 Diles, por tanto: As ha dicho Jehov el Seor: No se tardar ms ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo hable se cumplir, dice Jehov el Seor. 

Condenacin de los falsos profetas

EZEQUIEL 13

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazn: Od palabra de Jehov. 3 As ha dicho Jehov el Seor: Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espritu, y nada han visto! 4 Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel. 5 No habis subido a las brechas, ni habis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el da de Jehov. 6 Vieron vanidad y adivinacin mentirosa. Dicen: Ha dicho Jehov, y Jehov no los envi; con todo, esperan que l confirme la palabra de ellos. 7 No habis visto visin vana, y no habis dicho adivinacin mentirosa, pues que decs: Dijo Jehov, no habiendo yo hablado? 

8 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto vosotros habis hablado vanidad, y habis visto mentira, por tanto, he aqu yo estoy contra vosotros, dice Jehov el Seor. 9 Estar mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarn en la congregacin de mi pueblo, ni sern inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volvern; y sabris que yo soy Jehov el Seor. 10 S, por cuanto engaaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y uno edificaba la pared, y he aqu que los otros la recubran con lodo suelto, 11 di a los recubridores con lodo suelto, que caer; vendr lluvia torrencial, y enviar piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romper. 12 Y he aqu cuando la pared haya cado, no os dirn: Dnde est la embarradura con que la recubristeis? 13 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Har que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendr con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir. 14 As desbaratar la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echar a tierra, y ser descubierto su cimiento, y caer, y seris consumidos en medio de ella; y sabris que yo soy Jehov. 15 Cumplir as mi furor en la pared y en los que la recubrieron con lodo suelto; y os dir: No existe la pared, ni los que la recubrieron, 16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusaln, y ven para ella visin de paz, no habiendo paz, dice Jehov el Seor. 

17 Y t, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazn, y profetiza contra ellas, 18 y di: As ha dicho Jehov el Seor: Ay de aquellas que cosen vendas mgicas para todas las manos, y hacen velos mgicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! Habis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener as vuestra propia vida? 19 Y habis de profanarme entre mi pueblo por puados de cebada y por pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir, y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira? 

20 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo estoy contra vuestras vendas mgicas, con que cazis las almas al vuelo; yo las librar de vuestras manos, y soltar para que vuelen como aves las almas que vosotras cazis volando. 21 Romper asimismo vuestros velos mgicos, y librar a mi pueblo de vuestra mano, y no estarn ms como presa en vuestra mano; y sabris que yo soy Jehov. 22 Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazn del justo, al cual yo no entristec, y fortalecisteis las manos del impo, para que no se apartase de su mal camino, infundindole nimo, 23 por tanto, no veris ms visin vana, ni practicaris ms adivinacin; y librar mi pueblo de vuestra mano, y sabris que yo soy Jehov. 

Juicio contra los idlatras que consultan al profeta

EZEQUIEL 14

1 Vinieron a m algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de m. 2 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 3 Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus dolos en su corazn, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos? 4 Hblales, por tanto, y diles: As ha dicho Jehov el Seor: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus dolos en su corazn, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehov responder al que viniere conforme a la multitud de sus dolos, 5 para tomar a la casa de Israel por el corazn, ya que se han apartado de m todos ellos por sus dolos. 

6 Por tanto, di a la casa de Israel: As dice Jehov el Seor: Convertos, y volveos de vuestros dolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. 7 Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de m, y hubiere puesto sus dolos en su corazn, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por m, yo Jehov le responder por m mismo; 8 y pondr mi rostro contra aquel hombre, y le pondr por seal y por escarmiento, y lo cortar de en medio de mi pueblo; y sabris que yo soy Jehov. 9 Y cuando el profeta fuere engaado y hablare palabra, yo Jehov enga al tal profeta; y extender mi mano contra l, y lo destruir de en medio de mi pueblo Israel. 10 Y llevarn ambos el castigo de su maldad; como la maldad del que consultare, as ser la maldad del profeta, 11 para que la casa de Israel no se desve ms de en pos de m, ni se contamine ms en todas sus rebeliones; y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice Jehov el Seor. 

Justicia del castigo de Jerusaln

12 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 13 Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra m rebelndose prfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y bestias, 14 si estuviesen en medio de ella estos tres varones, No, Daniel y Job, ellos por su justicia libraran nicamente sus propias vidas, dice Jehov el Seor. 15 Y si hiciere pasar bestias feroces por la tierra y la asolaren, y quedare desolada de modo que no haya quien pase a causa de las fieras, 16 y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice Jehov el Seor, ni a sus hijos ni a sus hijas libraran; ellos solos seran librados, y la tierra quedara desolada. 17 O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere cortar de ella hombres y bestias, 18 y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice Jehov el Seor, no libraran a sus hijos ni a sus hijas; ellos solos seran librados. 19 O si enviare pestilencia sobre esa tierra y derramare mi ira sobre ella en sangre, para cortar de ella hombres y bestias, 20 y estuviesen en medio de ella No, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehov el Seor, no libraran a hijo ni a hija; ellos por su justicia libraran solamente sus propias vidas. 

21 Por lo cual as ha dicho Jehov el Seor: Cunto ms cuando yo enviare contra Jerusaln mis cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia, para cortar de ella hombres y bestias? 22 Sin embargo, he aqu quedar en ella un remanente, hijos e hijas, que sern llevados fuera; he aqu que ellos vendrn a vosotros, y veris su camino y sus hechos, y seris consolados del mal que hice venir sobre Jerusaln, de todas las cosas que traje sobre ella. 23 Y os consolarn cuando viereis su camino y sus hechos, y conoceris que no sin causa hice todo lo que he hecho en ella, dice Jehov el Seor. 

Jerusaln es como una vid intil

EZEQUIEL 15

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, qu es la madera de la vid ms que cualquier otra madera? Qu es el sarmiento entre los rboles del bosque? 3 Tomarn de ella madera para hacer alguna obra? Tomarn de ella una estaca para colgar en ella alguna cosa? 4 He aqu, es puesta en el fuego para ser consumida; sus dos extremos consumi el fuego, y la parte de en medio se quem; servir para obra alguna? 5 He aqu que cuando estaba entera no serva para obra alguna; cunto menos despus que el fuego la hubiere consumido, y fuere quemada? Servir ms para obra alguna? 6 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Como la madera de la vid entre los rboles del bosque, la cual di al fuego para que la consumiese, as har a los moradores de Jerusaln. 7 Y pondr mi rostro contra ellos; aunque del fuego se escaparon, fuego los consumir; y sabris que yo soy Jehov, cuando pusiere mi rostro contra ellos. 8 Y convertir la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron prevaricacin, dice Jehov el Seor. 

Infidelidad de Jerusaln

EZEQUIEL 16

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, notifica a Jerusaln sus abominaciones, 3 y di: As ha dicho Jehov el Seor sobre Jerusaln: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canan; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea. 4 Y en cuanto a tu nacimiento, el da que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. 5 No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el da que naciste. 

6 Y yo pas junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: Vive! S, te dije, cuando estabas en tus sangres: Vive! 7 Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se haban formado, y tu pelo haba crecido; pero estabas desnuda y descubierta. 

8 Y pas yo otra vez junto a ti, y te mir, y he aqu que tu tiempo era tiempo de amores; y extend mi manto sobre ti, y cubr tu desnudez; y te di juramento y entr en pacto contigo, dice Jehov el Seor, y fuiste ma. 9 Te lav con agua, y lav tus sangres de encima de ti, y te ung con aceite; 10 y te vest de bordado, te calc de tejn, te ce de lino y te cubr de seda. 11 Te atavi con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. 12 Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. 13 As fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. 14 Y sali tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehov el Seor. 

15 Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras. 16 Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca haba sucedido, ni suceder ms. 17 Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo te haba dado, y te hiciste imgenes de hombre y fornicaste con ellas; 18 y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas. 19 Mi pan tambin, que yo te haba dado, la flor de la harina, el aceite y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor agradable; y fue as, dice Jehov el Seor. 20 Adems de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habas dado a luz para m, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos. Eran poca cosa tus fornicaciones, 21 para que degollases tambin a mis hijos y los ofrecieras a aquellas imgenes como ofrenda que el fuego consuma? 22 Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los das de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre. 

23 Y sucedi que despus de toda tu maldad (ay, ay de ti! dice Jehov el Seor), 24 te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas. 25 En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones. 26 Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. 27 Por tanto, he aqu que yo extend contra ti mi mano, y disminu tu provisin ordinaria, y te entregu a la voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen, las cuales se avergenzan de tu camino deshonesto. 28 Fornicaste tambin con los asirios, por no haberte saciado; y fornicaste con ellos y tampoco te saciaste. 29 Multiplicaste asimismo tu fornicacin en la tierra de Canan y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste. 

30 Cun inconstante es tu corazn, dice Jehov el Seor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera desvergonzada, 31 edificando tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a ramera, en que menospreciaste la paga, 32 sino como mujer adltera, que en lugar de su marido recibe a ajenos. 33 A todas las rameras les dan dones; mas t diste tus dones a todos tus enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes se llegasen a ti en tus fornicaciones. 34 Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las dems mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y t das la paga, en lugar de recibirla; por esto has sido diferente. 

35 Por tanto, ramera, oye palabra de Jehov. 36 As ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto han sido descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusin ha sido manifestada a tus enamorados, y a los dolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste; 37 por tanto, he aqu que yo reunir a todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los que aborreciste; y los reunir alrededor de ti y les descubrir tu desnudez, y ellos vern toda tu desnudez. 38 Y yo te juzgar por las leyes de las adlteras, y de las que derraman sangre; y traer sobre ti sangre de ira y de celos. 39 Y te entregar en manos de ellos; y destruirn tus lugares altos, y derribarn tus altares, y te despojarn de tus ropas, se llevarn tus hermosas alhajas, y te dejarn desnuda y descubierta. 40 Y harn subir contra ti muchedumbre de gente, y te apedrearn, y te atravesarn con sus espadas. 41 Quemarn tus casas a fuego, y harn en ti juicios en presencia de muchas mujeres; y as har que dejes de ser ramera, y que ceses de prodigar tus dones. 42 Y saciar mi ira sobre ti, y se apartar de ti mi celo, y descansar y no me enojar ms. 43 Por cuanto no te acordaste de los das de tu juventud, y me provocaste a ira en todo esto, por eso, he aqu yo tambin traer tu camino sobre tu cabeza, dice Jehov el Seor; pues ni aun has pensado sobre toda tu lujuria. 

44 He aqu, todo el que usa de refranes te aplicar a ti el refrn que dice: Cual la madre, tal la hija. 45 Hija eres t de tu madre, que desech a su marido y a sus hijos; y hermana eres t de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo. 46 Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur de ti. 47 Ni aun anduviste en sus caminos, ni hiciste segn sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste ms que ellas en todos tus caminos. 48 Vivo yo, dice Jehov el Seor, que Sodoma tu hermana y sus hijas no han hecho como hiciste t y tus hijas. 49 He aqu que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleci la mano del afligido y del menesteroso. 50 Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominacin delante de m, y cuando lo vi las quit. 51 Y Samaria no cometi ni la mitad de tus pecados; porque t multiplicaste tus abominaciones ms que ellas, y has justificado a tus hermanas con todas las abominaciones que t hiciste. 52 T tambin, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergenza en los pecados que t hiciste, ms abominables que los de ellas; ms justas son que t; avergnzate, pues, t tambin, y lleva tu confusin, por cuanto has justificado a tus hermanas. 

53 Yo, pues, har volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y har volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas, 54 para que lleves tu confusin, y te avergences de todo lo que has hecho, siendo t motivo de consuelo para ellas. 55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volvern a su primer estado; t tambin y tus hijas volveris a vuestro primer estado. 56 No era tu hermana Sodoma digna de mencin en tu boca en el tiempo de tus soberbias, 57 antes que tu maldad fuese descubierta. As tambin ahora llevas t la afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian. 58 Sufre t el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehov. 

59 Pero ms ha dicho Jehov el Seor: Har yo contigo como t hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? 60 Antes yo tendr memoria de mi pacto que concert contigo en los das de tu juventud, y establecer contigo un pacto sempiterno. 61 Y te acordars de tus caminos y te avergonzars, cuando recibas a tus hermanas, las mayores que t y las menores que t, las cuales yo te dar por hijas, mas no por tu pacto, 62 sino por mi pacto que yo confirmar contigo; y sabrs que yo soy Jehov; 63 para que te acuerdes y te avergences, y nunca ms abras la boca, a causa de tu vergenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehov el Seor. 

Parbola de las guilas y la vid

EZEQUIEL 17

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, propn una figura, y compn una parbola a la casa de Israel. 3 Y dirs: As ha dicho Jehov el Seor: Una gran guila, de grandes alas y de largos miembros, llena de plumas de diversos colores, vino al Lbano, y tom el cogollo del cedro. 4 Arranc el principal de sus renuevos y lo llev a tierra de mercaderes, y lo puso en una ciudad de comerciantes. 5 Tom tambin de la simiente de la tierra, y la puso en un campo bueno para sembrar, la plant junto a aguas abundantes, la puso como un sauce. 6 Y brot, y se hizo una vid de mucho ramaje, de poca altura, y sus ramas miraban al guila, y sus races estaban debajo de ella; as que se hizo una vid, y arroj sarmientos y ech mugrones. 

7 Haba tambin otra gran guila, de grandes alas y de muchas plumas; y he aqu que esta vid junt cerca de ella sus races, y extendi hacia ella sus ramas, para ser regada por ella por los surcos de su planto. 8 En un buen campo, junto a muchas aguas, fue plantada, para que hiciese ramas y diese fruto, y para que fuese vid robusta. 9 Diles: As ha dicho Jehov el Seor: Ser prosperada? No arrancar sus races, y destruir su fruto, y se secar? Todas sus hojas lozanas se secarn; y eso sin gran poder ni mucha gente para arrancarla de sus races. 10 Y he aqu est plantada; ser prosperada? No se secar del todo cuando el viento solano la toque? En los surcos de su verdor se secar. 

11 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 12 Di ahora a la casa rebelde: No habis entendido qu significan estas cosas? Diles: He aqu que el rey de Babilonia vino a Jerusaln, y tom a tu rey y a sus prncipes, y los llev consigo a Babilonia. 13 Tom tambin a uno de la descendencia real e hizo pacto con l, y le hizo prestar juramento; y se llev consigo a los poderosos de la tierra, 14 para que el reino fuese abatido y no se levantase, a fin de que guardando el pacto, permaneciese en pie. 15 Pero se rebel contra l, enviando embajadores a Egipto para que le diese caballos y mucha gente. Ser prosperado, escapar el que estas cosas hizo? El que rompi el pacto, podr escapar? 16 Vivo yo, dice Jehov el Seor, que morir en medio de Babilonia, en el lugar donde habita el rey que le hizo reinar, cuyo juramento menospreci, y cuyo pacto hecho con l rompi. 17 Y ni con gran ejrcito ni con mucha compaa har Faran nada por l en la batalla, cuando se levanten vallados y se edifiquen torres para cortar muchas vidas. 18 Por cuanto menospreci el juramento y quebrant el pacto, cuando he aqu que haba dado su mano, y ha hecho todas estas cosas, no escapar. 19 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Vivo yo, que el juramento mo que menospreci, y mi pacto que ha quebrantado, lo traer sobre su misma cabeza. 20 Extender sobre l mi red, y ser preso en mi lazo, y lo har venir a Babilonia, y all entrar en juicio con l por su prevaricacin con que contra m se ha rebelado. 21 Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas, caern a espada, y los que queden sern esparcidos a todos los vientos; y sabris que yo Jehov he hablado. 

22 As ha dicho Jehov el Seor: Tomar yo del cogollo de aquel alto cedro, y lo plantar; del principal de sus renuevos cortar un tallo, y lo plantar sobre el monte alto y sublime. 23 En el monte alto de Israel lo plantar, y alzar ramas, y dar fruto, y se har magnfico cedro; y habitarn debajo de l todas las aves de toda especie; a la sombra de sus ramas habitarn. 24 Y sabrn todos los rboles del campo que yo Jehov abat el rbol sublime, levant el rbol bajo, hice secar el rbol verde, e hice reverdecer el rbol seco. Yo Jehov lo he dicho, y lo har. 

El alma que pecare morir

EZEQUIEL 18

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Qu pensis vosotros, los que usis este refrn sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera? 3 Vivo yo, dice Jehov el Seor, que nunca ms tendris por qu usar este refrn en Israel. 4 He aqu que todas las almas son mas; como el alma del padre, as el alma del hijo es ma; el alma que pecare, esa morir. 

5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere segn el derecho y la justicia; 6 que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los dolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prjimo, ni se llegare a la mujer menstruosa, 7 ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo con vestido, 8 que no prestare a inters ni tomare usura; que de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre, 9 en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer rectamente, ste es justo; ste vivir, dice Jehov el Seor. 

10 Mas si engendrare hijo ladrn, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de estas, 11 y que no haga las otras, sino que comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prjimo, 12 al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere la prenda, o alzare sus ojos a los dolos e hiciere abominacin, 13 prestare a inters y tomare usura; vivir ste? No vivir. Todas estas abominaciones hizo; de cierto morir, su sangre ser sobre l. 

14 Pero si ste engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y vindolos no hiciere segn ellos; 15 no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los dolos de la casa de Israel; la mujer de su prjimo no violare, 16 ni oprimiere a nadie, la prenda no retuviere, ni cometiere robos; al hambriento diere de su pan, y cubriere con vestido al desnudo; 17 apartare su mano del pobre, inters y usura no recibiere; guardare mis decretos y anduviere en mis ordenanzas; ste no morir por la maldad de su padre; de cierto vivir. 18 Su padre, por cuanto hizo agravio, despoj violentamente al hermano, e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aqu que l morir por su maldad. 

19 Y si dijereis: Por qu el hijo no llevar el pecado de su padre? Porque el hijo hizo segn el derecho y la justicia, guard todos mis estatutos y los cumpli, de cierto vivir. 20 El alma que pecare, esa morir; el hijo no llevar el pecado del padre, ni el padre llevar el pecado del hijo; la justicia del justo ser sobre l, y la impiedad del impo ser sobre l. 

El camino de Dios es justo

(Ez. 33. 10-20)

21 Mas el impo, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere segn el derecho y la justicia, de cierto vivir; no morir. 22 Todas las transgresiones que cometi, no le sern recordadas; en su justicia que hizo vivir. 23 Quiero yo la muerte del impo? dice Jehov el Seor. No vivir, si se apartare de sus caminos? 24 Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impo hizo, vivir l? Ninguna de las justicias que hizo le sern tenidas en cuenta; por su rebelin con que prevaric, y por el pecado que cometi, por ello morir. 

25 Y si dijereis: No es recto el camino del Seor; od ahora, casa de Israel: No es recto mi camino? no son vuestros caminos torcidos? 26 Apartndose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, l morir por ello; por la iniquidad que hizo, morir. 27 Y apartndose el impo de su impiedad que hizo, y haciendo segn el derecho y la justicia, har vivir su alma. 28 Porque mir y se apart de todas sus transgresiones que haba cometido, de cierto vivir; no morir. 29 Si an dijere la casa de Israel: No es recto el camino del Seor; no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente, vuestros caminos no son rectos. 

30 Por tanto, yo os juzgar a cada uno segn sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehov el Seor. Convertos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os ser la iniquidad causa de ruina. 31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habis pecado, y haceos un corazn nuevo y un espritu nuevo. Por qu moriris, casa de Israel? 32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehov el Seor; convertos, pues, y viviris. 

Lamentacin sobre los prncipes de Israel

EZEQUIEL 19

1 Y t, levanta endecha sobre los prncipes de Israel. 2 Dirs: Cmo se ech entre los leones tu madre la leona! Entre los leoncillos cri sus cachorros, 3 e hizo subir uno de sus cachorros; vino a ser leoncillo, y aprendi a arrebatar la presa, y a devorar hombres. 4 Y las naciones oyeron de l; fue tomado en la trampa de ellas, y lo llevaron con grillos a la tierra de Egipto. 5 Viendo ella que haba esperado mucho tiempo, y que se perda su esperanza, tom otro de sus cachorros, y lo puso por leoncillo. 6 Y l andaba entre los leones; se hizo leoncillo, aprendi a arrebatar la presa, devor hombres. 7 Saque fortalezas, y asol ciudades; y la tierra fue desolada, y cuanto haba en ella, al estruendo de sus rugidos. 8 Arremetieron contra l las gentes de las provincias de alrededor, y extendieron sobre l su red, y en el foso fue apresado. 9 Y lo pusieron en una jaula y lo llevaron con cadenas, y lo llevaron al rey de Babilonia; lo pusieron en las fortalezas, para que su voz no se oyese ms sobre los montes de Israel. 

10 Tu madre fue como una vid en medio de la via, plantada junto a las aguas, dando fruto y echando vstagos a causa de las muchas aguas. 11 Y ella tuvo varas fuertes para cetros de reyes; y se elev su estatura por encima entre las ramas, y fue vista por causa de su altura y la multitud de sus sarmientos. 12 Pero fue arrancada con ira, derribada en tierra, y el viento solano sec su fruto; sus ramas fuertes fueron quebradas y se secaron; las consumi el fuego. 13 Y ahora est plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de aridez. 14 Y ha salido fuego de la vara de sus ramas, que ha consumido su fruto, y no ha quedado en ella vara fuerte para cetro de rey. 

Endecha es esta, y de endecha servir. 

Modo de proceder de Dios con Israel

EZEQUIEL 20

1 Aconteci en el ao sptimo, en el mes quinto, a los diez das del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehov, y se sentaron delante de m. 2 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: As ha dicho Jehov el Seor: A consultarme vens vosotros? Vivo yo, que no os responder, dice Jehov el Seor. 4 Quieres t juzgarlos? Los quieres juzgar t, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres, 5 y diles: As ha dicho Jehov el Seor: El da que escog a Israel, y que alc mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alc mi mano y les jur diciendo: Yo soy Jehov vuestro Dios; 6 aquel da que les alc mi mano, jurando as que los sacara de la tierra de Egipto a la tierra que les haba provisto, que fluye leche y miel, la cual es la ms hermosa de todas las tierras; 7 entonces les dije: Cada uno eche de s las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminis con los dolos de Egipto. Yo soy Jehov vuestro Dios. 

8 Mas ellos se rebelaron contra m, y no quisieron obedecerme; no ech de s cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los dolos de Egipto; y dije que derramara mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. 9 Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui conocido, actu para sacarlos de la tierra de Egipto. 10 Los saqu de la tierra de Egipto, y los traje al desierto, 11 y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivir. 12 Y les di tambin mis das de reposo, para que fuesen por seal entre m y ellos, para que supiesen que yo soy Jehov que los santifico. 13 Mas se rebel contra m la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivir; y mis das de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramara sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos. 14 Pero actu a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los haba sacado. 

15 Tambin yo les alc mi mano en el desierto, jurando que no los traera a la tierra que les haba dado, que fluye leche y miel, la cual es la ms hermosa de todas las tierras; 16 porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis das de reposo profanaron, porque tras sus dolos iba su corazn. 17 Con todo, los perdon mi ojo, pues no los mat, ni los extermin en el desierto; 18 antes dije en el desierto a sus hijos: No andis en los estatutos de vuestros padres, ni guardis sus leyes, ni os contaminis con sus dolos. 19 Yo soy Jehov vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra; 20 y santificad mis das de reposo, y sean por seal entre m y vosotros, para que sepis que yo soy Jehov vuestro Dios. 21 Mas los hijos se rebelaron contra m; no anduvieron en mis estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpliere vivir; profanaron mis das de reposo. 

Dije entonces que derramara mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto. 22 Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los haba sacado. 23 Tambin les alc yo mi mano en el desierto, jurando que los esparcira entre las naciones, y que los dispersara por las tierras, 24 porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron mis das de reposo, y tras los dolos de sus padres se les fueron los ojos. 25 Por eso yo tambin les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los cuales no podran vivir. 26 Y los contamin en sus ofrendas cuando hacan pasar por el fuego a todo primognito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehov. 

27 Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: As ha dicho Jehov el Seor: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron rebelin contra m. 28 Porque yo los traje a la tierra sobre la cual haba alzado mi mano jurando que haba de drsela, y miraron a todo collado alto y a todo rbol frondoso, y all sacrificaron sus vctimas, y all presentaron ofrendas que me irritan, all pusieron tambin su incienso agradable, y all derramaron sus libaciones. 29 Y yo les dije: Qu es ese lugar alto adonde vosotros vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el da de hoy. 30 Di, pues, a la casa de Israel: As ha dicho Jehov el Seor: No os contaminis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicis tras sus abominaciones? 31 Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habis contaminado con todos vuestros dolos hasta hoy; y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice Jehov el Seor, que no os responder. 

32 Y no ha de ser lo que habis pensado. Porque vosotros decs: Seamos como las naciones, como las dems familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra. 

33 Vivo yo, dice Jehov el Seor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros; 34 y os sacar de entre los pueblos, y os reunir de las tierras en que estis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado; 35 y os traer al desierto de los pueblos, y all litigar con vosotros cara a cara. 36 Como litigu con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, as litigar con vosotros, dice Jehov el Seor. 37 Os har pasar bajo la vara, y os har entrar en los vnculos del pacto; 38 y apartar de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra m; de la tierra de sus peregrinaciones los sacar, mas a la tierra de Israel no entrarn; y sabris que yo soy Jehov. 

39 Y a vosotros, oh casa de Israel, as ha dicho Jehov el Seor: Andad cada uno tras sus dolos, y servidles, si es que a m no me obedecis; pero no profanis ms mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros dolos. 

40 Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehov el Seor, all me servir toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; all los aceptar, y all demandar vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas. 41 Como incienso agradable os aceptar, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estis esparcidos; y ser santificado en vosotros a los ojos de las naciones. 42 Y sabris que yo soy Jehov, cuando os haya trado a la tierra de Israel, la tierra por la cual alc mi mano jurando que la dara a vuestros padres. 43 Y all os acordaris de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceris a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis. 44 Y sabris que yo soy Jehov, cuando haga con vosotros por amor de mi nombre, no segn vuestros caminos malos ni segn vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice Jehov el Seor. 

Profeca contra el Neguev

45 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 46 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev. 47 Y dirs al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehov: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu que yo enciendo en ti fuego, el cual consumir en ti todo rbol verde y todo rbol seco; no se apagar la llama del fuego; y sern quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el norte. 48 Y ver toda carne que yo Jehov lo encend; no se apagar. 49 Y dije: Ah, Seor Jehov! ellos dicen de m: No profiere ste parbolas? 

La espada afilada de Jehov

EZEQUIEL 21

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Jerusaln, y derrama palabra sobre los santuarios, y profetiza contra la tierra de Israel. 3 Dirs a la tierra de Israel: As ha dicho Jehov: He aqu que yo estoy contra ti, y sacar mi espada de su vaina, y cortar de ti al justo y al impo. 4 Y por cuanto he de cortar de ti al justo y al impo, por tanto, mi espada saldr de su vaina contra toda carne, desde el sur hasta el norte. 5 Y sabr toda carne que yo Jehov saqu mi espada de su vaina; no la envainar ms. 6 Y t, hijo de hombre, gime con quebrantamiento de tus lomos y con amargura; gime delante de los ojos de ellos. 7 Y cuando te dijeren: Por qu gimes t? dirs: Por una noticia que cuando llegue har que desfallezca todo corazn, y toda mano se debilitar, y se angustiar todo espritu, y toda rodilla ser dbil como el agua; he aqu que viene, y se har, dice Jehov el Seor. 

8 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 9 Hijo de hombre, profetiza, y di: As ha dicho Jehov el Seor: Di: La espada, la espada est afilada, y tambin pulida. 10 Para degollar vctimas est afilada, pulida est para que relumbre. Hemos de alegrarnos? Al cetro de mi hijo ha despreciado como a un palo cualquiera. 11 Y la dio a pulir para tenerla a mano; la espada est afilada, y est pulida para entregarla en mano del matador. 12 Clama y lamenta, oh hijo de hombre; porque sta ser sobre mi pueblo, ser ella sobre todos los prncipes de Israel; caern ellos a espada juntamente con mi pueblo; hiere, pues, tu muslo; 13 porque est probado. Y qu, si la espada desprecia aun al cetro? El no ser ms, dice Jehov el Seor. 

14 T, pues, hijo de hombre, profetiza, y bate una mano contra otra, y duplquese y triplquese el furor de la espada homicida; esta es la espada de la gran matanza que los traspasar, 15 para que el corazn desmaye, y los estragos se multipliquen; en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. Ah! dispuesta est para que relumbre, y preparada para degollar. 16 Corta a la derecha, hiere a la izquierda, adonde quiera que te vuelvas. 17 Y yo tambin batir mi mano contra mi mano, y har reposar mi ira. Yo Jehov he hablado. 

18 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 19 T, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia; de una misma tierra salgan ambos; y pon una seal al comienzo de cada camino, que indique la ciudad adonde va. 20 El camino sealars por donde venga la espada a Rab de los hijos de Amn, y a Jud contra Jerusaln, la ciudad fortificada. 21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al principio de los dos caminos, para usar de adivinacin; ha sacudido las saetas, consult a sus dolos, mir el hgado. 22 La adivinacin seal a su mano derecha, sobre Jerusaln, para dar la orden de ataque, para dar comienzo a la matanza, para levantar la voz en grito de guerra, para poner arietes contra las puertas, para levantar vallados, y edificar torres de sitio. 23 Mas para ellos esto ser como adivinacin mentirosa, ya que les ha hecho solemnes juramentos; pero l trae a la memoria la maldad de ellos, para apresarlos. 

24 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto habis hecho traer a la memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habis venido en memoria, seris entregados en su mano. 25 Y t, profano e impo prncipe de Israel, cuyo da ha llegado ya, el tiempo de la consumacin de la maldad, 26 as ha dicho Jehov el Seor: Depn la tiara, quita la corona; esto no ser ms as; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. 27 A ruina, a ruina, a ruina lo reducir, y esto no ser ms, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregar. 

Juicio contra los amonitas

28 Y t, hijo de hombre, profetiza, y d: As ha dicho Jehov el Seor acerca de los hijos de Amn, y de su oprobio. Dirs, pues: La espada, la espada est desenvainada para degollar; para consumir est pulida con resplandor. 29 Te profetizan vanidad, te adivinan mentira, para que la emplees sobre los cuellos de los malos sentenciados a muerte, cuyo da vino en el tiempo de la consumacin de la maldad. 30 La volver a su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido, te juzgar, 31 y derramar sobre ti mi ira; el fuego de mi enojo har encender sobre ti, y te entregar en mano de hombres temerarios, artfices de destruccin. 32 Sers pasto del fuego, se empapar la tierra de tu sangre; no habr ms memoria de ti, porque yo Jehov he hablado. 

Los pecados de Jerusaln

EZEQUIEL 22

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 T, hijo de hombre, no juzgars t, no juzgars t a la ciudad derramadora de sangre, y le mostrars todas sus abominaciones? 3 Dirs, pues: As ha dicho Jehov el Seor: Ciudad derramadora de sangre en medio de s, para que venga su hora, y que hizo dolos contra s misma para contaminarse! 4 En tu sangre que derramaste has pecado, y te has contaminado en tus dolos que hiciste; y has hecho acercar tu da, y has llegado al trmino de tus aos; por tanto, te he dado en oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras. 5 Las que estn cerca de ti y las que estn lejos se reirn de ti, amancillada de nombre, y de grande turbacin. 

6 He aqu que los prncipes de Israel, cada uno segn su poder, se esfuerzan en derramar sangre. 7 Al padre y a la madre despreciaron en ti; al extranjero trataron con violencia en medio de ti; al hurfano y a la viuda despojaron en ti. 8 Mis santuarios menospreciaste, y mis das de reposo has profanado. 9 Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; y sobre los montes comieron en ti; hicieron en medio de ti perversidades. 10 La desnudez del padre descubrieron en ti, y en ti hicieron violencia a la que estaba inmunda por su menstruo. 11 Cada uno hizo abominacin con la mujer de su prjimo, cada uno contamin pervertidamente a su nuera, y cada uno viol en ti a su hermana, hija de su padre. 12 Precio recibieron en ti para derramar sangre; inters y usura tomaste, y a tus prjimos defraudaste con violencia; te olvidaste de m, dice Jehov el Seor. 

13 Y he aqu que bat mis manos a causa de tu avaricia que cometiste, y a causa de la sangre que derramaste en medio de ti. 14 Estar firme tu corazn? Sern fuertes tus manos en los das en que yo proceda contra ti? Yo Jehov he hablado, y lo har. 15 Te dispersar por las naciones, y te esparcir por las tierras; y har fenecer de ti tu inmundicia. 16 Y por ti misma sers degradada a la vista de las naciones; y sabrs que yo soy Jehov. 

17 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria; todos ellos son bronce y estao y hierro y plomo en medio del horno; y en escorias de plata se convirtieron. 19 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto todos vosotros os habis convertido en escorias, por tanto, he aqu que yo os reunir en medio de Jerusaln. 20 Como quien junta plata y bronce y hierro y plomo y estao en medio del horno, para encender fuego en l para fundirlos, as os juntar en mi furor y en mi ira, y os pondr all, y os fundir. 21 Yo os juntar y soplar sobre vosotros en el fuego de mi furor, y en medio de l seris fundidos. 22 Como se funde la plata en medio del horno, as seris fundidos en medio de l; y sabris que yo Jehov habr derramado mi enojo sobre vosotros. 

23 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 24 Hijo de hombre, di a ella: T no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el da del furor. 25 Hay conjuracin de sus profetas en medio de ella, como len rugiente que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella. 26 Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis das de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos. 27 Sus prncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas. 28 Y sus profetas recubran con lodo suelto, profetizndoles vanidad y adivinndoles mentira, diciendo: As ha dicho Jehov el Seor; y Jehov no haba hablado. 29 El pueblo de la tierra usaba de opresin y cometa robo, al afligido y menesteroso haca violencia, y al extranjero oprima sin derecho. 30 Y busqu entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de m, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hall. 31 Por tanto, derram sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consum; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehov el Seor. 

Las dos hermanas

EZEQUIEL 23

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre, 3 las cuales fornicaron en Egipto; en su juventud fornicaron. All fueron apretados sus pechos, all fueron estrujados sus pechos virginales. 4 Y se llamaban, la mayor, Ahola, y su hermana, Aholiba; las cuales llegaron a ser mas, y dieron a luz hijos e hijas. Y se llamaron: Samaria, Ahola; y Jerusaln, Aholiba. 

5 Y Ahola cometi fornicacin aun estando en mi poder; y se enamor de sus amantes los asirios, vecinos suyos, 6 vestidos de prpura, gobernadores y capitanes, jvenes codiciables todos ellos, jinetes que iban a caballo. 7 Y se prostituy con ellos, con todos los ms escogidos de los hijos de los asirios, y con todos aquellos de quienes se enamor; se contamin con todos los dolos de ellos. 8 Y no dej sus fornicaciones de Egipto; porque con ella se echaron en su juventud, y ellos comprimieron sus pechos virginales, y derramaron sobre ella su fornicacin. 9 Por lo cual la entregu en mano de sus amantes, en mano de los hijos de los asirios, de quienes se haba enamorado. 10 Ellos descubrieron su desnudez, tomaron sus hijos y sus hijas, y a ella mataron a espada; y vino a ser famosa entre las mujeres, pues en ella hicieron escarmiento. 

11 Y lo vio su hermana Aholiba, y enloqueci de lujuria ms que ella; y sus fornicaciones fueron ms que las fornicaciones de su hermana. 12 Se enamor de los hijos de los asirios sus vecinos, gobernadores y capitanes, vestidos de ropas y armas excelentes, jinetes que iban a caballo, todos ellos jvenes codiciables. 13 Y vi que se haba contaminado; un mismo camino era el de ambas. 14 Y aument sus fornicaciones; pues cuando vio a hombres pintados en la pared, imgenes de caldeos pintadas de color, 15 ceidos por sus lomos con talabartes, y tiaras de colores en sus cabezas, teniendo todos ellos apariencia de capitanes, a la manera de los hombres de Babilonia, de Caldea, tierra de su nacimiento, 16 se enamor de ellos a primera vista, y les envi mensajeros a la tierra de los caldeos. 17 As, pues, se llegaron a ella los hombres de Babilonia en su lecho de amores, y la contaminaron, y ella tambin se contamin con ellos, y su alma se hasti de ellos. 18 As hizo patentes sus fornicaciones y descubri sus desnudeces, por lo cual mi alma se hasti de ella, como se haba ya hastiado mi alma de su hermana. 19 Aun multiplic sus fornicaciones, trayendo en memoria los das de su juventud, en los cuales haba fornicado en la tierra de Egipto. 20 Y se enamor de sus rufianes, cuya lujuria es como el ardor carnal de los asnos, y cuyo flujo como flujo de caballos. 21 As trajiste de nuevo a la memoria la lujuria de tu juventud, cuando los egipcios comprimieron tus pechos, los pechos de tu juventud. 

22 Por tanto, Aholiba, as ha dicho Jehov el Seor: He aqu que yo suscitar contra ti a tus amantes, de los cuales se hasti tu alma, y les har venir contra ti en derredor; 23 los de Babilonia, y todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa, y todos los de Asiria con ellos; jvenes codiciables, gobernadores y capitanes, nobles y varones de renombre, que montan a caballo todos ellos. 24 Y vendrn contra ti carros, carretas y ruedas, y multitud de pueblos. Escudos, paveses y yelmos pondrn contra ti en derredor; y yo pondr delante de ellos el juicio, y por sus leyes te juzgarn. 25 Y pondr mi celo contra ti, y procedern contigo con furor; te quitarn tu nariz y tus orejas, y lo que te quedare caer a espada. Ellos tomarn a tus hijos y a tus hijas, y tu remanente ser consumido por el fuego. 26 Y te despojarn de tus vestidos, y te arrebatarn todos los adornos de tu hermosura. 27 Y har cesar de ti tu lujuria, y tu fornicacin de la tierra de Egipto; y no levantars ya ms a ellos tus ojos, ni nunca ms te acordars de Egipto. 28 Porque as ha dicho Jehov el Seor: He aqu, yo te entrego en mano de aquellos que aborreciste, en mano de aquellos de los cuales se hasti tu alma; 29 los cuales procedern contigo con odio, y tomarn todo el fruto de tu labor, y te dejarn desnuda y descubierta; y se descubrir la inmundicia de tus fornicaciones, y tu lujuria y tu prostitucin. 30 Estas cosas se harn contigo porque fornicaste en pos de las naciones, con las cuales te contaminaste en sus dolos. 31 En el camino de tu hermana anduviste; yo, pues, pondr su cliz en tu mano. 

32 As ha dicho Jehov el Seor: Bebers el hondo y ancho cliz de tu hermana, que es de gran capacidad; de ti se mofarn las naciones, y te escarnecern. 33 Sers llena de embriaguez y de dolor por el cliz de soledad y de desolacin, por el cliz de tu hermana Samaria. 34 Lo bebers, pues, y lo agotars, y quebrars sus tiestos; y rasgars tus pechos, porque yo he hablado, dice Jehov el Seor. 35 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto te has olvidado de m, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva t tambin tu lujuria y tus fornicaciones. 

36 Y me dijo Jehov: Hijo de hombre, no juzgars t a Ahola y a Aholiba, y les denunciars sus abominaciones? 37 Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus dolos; y aun a sus hijos que haban dado a luz para m, hicieron pasar por el fuego, quemndolos. 38 Aun esto ms me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel da, y profanaron mis das de reposo. 39 Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus dolos, entraban en mi santuario el mismo da para contaminarlo; y he aqu, as hicieron en medio de mi casa. 40 Adems, enviaron por hombres que viniesen de lejos, a los cuales haba sido enviado mensajero, y he aqu vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te ataviaste con adornos; 41 y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue preparada mesa delante de l, y sobre ella pusiste mi incienso y mi aceite. 42 Y se oy en ella voz de compaa que se solazaba con ella; y con los varones de la gente comn fueron trados los sabeos del desierto, y pusieron pulseras en sus manos, y bellas coronas sobre sus cabezas. 

43 Y dije respecto de la envejecida en adulterios: Todava cometern fornicaciones con ella, y ella con ellos? 44 Porque han venido a ella como quien viene a mujer ramera; as vinieron a Ahola y a Aholiba, mujeres depravadas. 45 Por tanto, hombres justos las juzgarn por la ley de las adlteras, y por la ley de las que derraman sangre; porque son adlteras, y sangre hay en sus manos. 

46 Por lo que as ha dicho Jehov el Seor: Yo har subir contra ellas tropas, las entregar a turbacin y a rapia, 47 y las turbas las apedrearn, y las atravesarn con sus espadas; matarn a sus hijos y a sus hijas, y sus casas consumirn con fuego. 48 Y har cesar la lujuria de la tierra, y escarmentarn todas las mujeres, y no harn segn vuestras perversidades. 49 Y sobre vosotras pondrn vuestras perversidades, y pagaris los pecados de vuestra idolatra; y sabris que yo soy Jehov el Seor. 

Parbola de la olla hirviente

EZEQUIEL 24

1 Vino a m palabra de Jehov en el ao noveno, en el mes dcimo, a los diez das del mes, diciendo: 2 Hijo de hombre, escribe la fecha de este da; el rey de Babilonia puso sitio a Jerusaln este mismo da. 3 Y habla por parbola a la casa rebelde, y diles: As ha dicho Jehov el Seor: Pon una olla, ponla, y echa tambin en ella agua; 4 junta sus piezas de carne en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda; llnala de huesos escogidos. 5 Toma una oveja escogida, y tambin enciende los huesos debajo de ella; haz que hierva bien; cuece tambin sus huesos dentro de ella. 

6 Pues as ha dicho Jehov el Seor: Ay de la ciudad de sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Por sus piezas, por sus piezas scala, sin echar suerte sobre ella. 7 Porque su sangre est en medio de ella; sobre una piedra alisada la ha derramado; no la derram sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo. 8 Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondr su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta. 9 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Ay de la ciudad de sangres! Pues tambin har yo gran hoguera, 10 multiplicando la lea, y encendiendo el fuego para consumir la carne y hacer la salsa; y los huesos sern quemados. 11 Asentando despus la olla vaca sobre sus brasas, para que se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su herrumbre. 12 En vano se cans, y no sali de ella su mucha herrumbre. Slo en fuego ser su herrumbre consumida. 13 En tu inmunda lujuria padecers, porque te limpi, y t no te limpiaste de tu inmundicia; nunca ms te limpiars, hasta que yo sacie mi ira sobre ti. 14 Yo Jehov he hablado; vendr, y yo lo har. No me volver atrs, ni tendr misericordia, ni me arrepentir; segn tus caminos y tus obras te juzgarn, dice Jehov el Seor. 

Muerte de la esposa de Ezequiel

15 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 16 Hijo de hombre, he aqu que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lgrimas. 17 Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados. 18 Habl al pueblo por la maana, y a la tarde muri mi mujer; y a la maana hice como me fue mandado. 

19 Y me dijo el pueblo: No nos ensears qu significan para nosotros estas cosas que haces? 20 Y yo les dije: La palabra de Jehov vino a m, diciendo: 21 Di a la casa de Israel: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo profano mi santuario, la gloria de vuestro podero, el deseo de vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caern a espada. 22 Y haris de la manera que yo hice; no os cubriris con rebozo, ni comeris pan de hombres en luto. 23 Vuestros turbantes estarn sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no endecharis ni lloraris, sino que os consumiris a causa de vuestras maldades, y gemiris unos con otros. 24 Ezequiel, pues, os ser por seal; segn todas las cosas que l hizo, haris; cuando esto ocurra, entonces sabris que yo soy Jehov el Seor. 

25 Y t, hijo de hombre, el da que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y tambin sus hijos y sus hijas, 26 ese da vendr a ti uno que haya escapado para traer las noticias. 27 En aquel da se abrir tu boca para hablar con el fugitivo, y hablars, y no estars ms mudo; y les sers por seal, y sabrn que yo soy Jehov. 

Profeca contra Amn

EZEQUIEL 25

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Amn, y profetiza contra ellos. 3 Y dirs a los hijos de Amn: Od palabra de Jehov el Seor. As dice Jehov el Seor: Por cuanto dijiste: Ea, bien!, cuando mi santuario era profanado, y la tierra de Israel era asolada, y llevada en cautiverio la casa de Jud; 4 por tanto, he aqu yo te entrego por heredad a los orientales, y pondrn en ti sus apriscos y plantarn en ti sus tiendas; ellos comern tus sementeras, y bebern tu leche. 5 Y pondr a Rab por habitacin de camellos, y a los hijos de Amn por majada de ovejas; y sabris que yo soy Jehov. 6 Porque as ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto batiste tus manos, y golpeaste con tu pie, y te gozaste en el alma con todo tu menosprecio para la tierra de Israel, 7 por tanto, he aqu yo extender mi mano contra ti, y te entregar a las naciones para ser saqueada; te cortar de entre los pueblos, y te destruir de entre las tierras; te exterminar, y sabrs que yo soy Jehov. 

Profeca contra Moab

8 As ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aqu la casa de Jud es como todas las naciones; 9 por tanto, he aqu yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde sus ciudades que estn en su confn, las tierras deseables de Bet-jesimot, Baal-men y Quiriataim, 10 a los hijos del oriente contra los hijos de Amn; y la entregar por heredad, para que no haya ms memoria de los hijos de Amn entre las naciones. 11 Tambin en Moab har juicios, y sabrn que yo soy Jehov. 

Profeca contra Edom

12 As ha dicho Jehov el Seor: Por lo que hizo Edom, tomando venganza de la casa de Jud, pues delinquieron en extremo, y se vengaron de ellos; 13 por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Yo tambin extender mi mano sobre Edom, y cortar de ella hombres y bestias, y la asolar; desde Temn hasta Dedn caern a espada. 14 Y pondr mi venganza contra Edom en manos de mi pueblo Israel, y harn en Edom segn mi enojo y conforme a mi ira; y conocern mi venganza, dice Jehov el Seor. 

Profeca contra los filisteos

15 As ha dicho Jehov el Seor: Por lo que hicieron los filisteos con venganza, cuando se vengaron con despecho de nimo, destruyendo por antiguas enemistades; 16 por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu yo extiendo mi mano contra los filisteos, y cortar a los cereteos, y destruir el resto que queda en la costa del mar. 17 Y har en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrn que yo soy Jehov, cuando haga mi venganza en ellos. 

Profeca contra Tiro

EZEQUIEL 26

1 Aconteci en el undcimo ao, en el da primero del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, por cuanto dijo Tiro contra Jerusaln: Ea, bien; quebrantada est la que era puerta de las naciones; a m se volvi; yo ser llena, y ella desierta; 3 por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo estoy contra ti, oh Tiro, y har subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas. 4 Y demolern los muros de Tiro, y derribarn sus torres; y barrer de ella hasta su polvo, y la dejar como una pea lisa. 5 Tendedero de redes ser en medio del mar, porque yo he hablado, dice Jehov el Seor; y ser saqueada por las naciones. 6 Y sus hijas que estn en el campo sern muertas a espada; y sabrn que yo soy Jehov. 

7 Porque as ha dicho Jehov el Seor: He aqu que del norte traigo yo contra Tiro a Nabucodonosor rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos y carros y jinetes, y tropas y mucho pueblo. 8 Matar a espada a tus hijas que estn en el campo, y pondr contra ti torres de sitio, y levantar contra ti baluarte, y escudo afirmar contra ti. 9 Y pondr contra ti arietes, contra tus muros, y tus torres destruir con hachas. 10 Por la multitud de sus caballos te cubrir el polvo de ellos; con el estruendo de su caballera y de las ruedas y de los carros, temblarn tus muros, cuando entre por tus puertas como por portillos de ciudad destruida. 11 Con los cascos de sus caballos hollar todas tus calles; a tu pueblo matar a filo de espada, y tus fuertes columnas caern a tierra. 12 Y robarn tus riquezas y saquearn tus mercaderas; arruinarn tus muros, y tus casas preciosas destruirn; y pondrn tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas. 13 Y har cesar el estrpito de tus canciones, y no se oir ms el son de tus ctaras. 14 Y te pondr como una pea lisa; tendedero de redes sers, y nunca ms sers edificada; porque yo Jehov he hablado, dice Jehov el Seor. 

15 As ha dicho Jehov el Seor a Tiro: No se estremecern las costas al estruendo de tu cada, cuando griten los heridos, cuando se haga la matanza en medio de ti? 16 Entonces todos los prncipes del mar descendern de sus tronos, y se quitarn sus mantos, y desnudarn sus ropas bordadas; de espanto se vestirn, se sentarn sobre la tierra, y temblarn a cada momento, y estarn atnitos sobre ti. 17 Y levantarn sobre ti endechas, y te dirn: Cmo pereciste t, poblada por gente de mar, ciudad que era alabada, que era fuerte en el mar, ella y sus habitantes, que infundan terror a todos los que la rodeaban? 18 Ahora se estremecern las islas en el da de tu cada; s, las islas que estn en el mar se espantarn a causa de tu fin. 

19 Porque as ha dicho Jehov el Seor: Yo te convertir en ciudad asolada, como las ciudades que no se habitan; har subir sobre ti el abismo, y las muchas aguas te cubrirn. 20 Y te har descender con los que descienden al sepulcro, con los pueblos de otros siglos, y te pondr en las profundidades de la tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden al sepulcro, para que nunca ms seas poblada; y dar gloria en la tierra de los vivientes. 21 Te convertir en espanto, y dejars de ser; sers buscada, y nunca ms sers hallada, dice Jehov el Seor. 

EZEQUIEL 27

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 T, hijo de hombre, levanta endechas sobre Tiro. 3 Dirs a Tiro, que est asentada a las orillas del mar, la que trafica con los pueblos de muchas costas: As ha dicho Jehov el Seor: Tiro, t has dicho: Yo soy de perfecta hermosura. 4 En el corazn de los mares estn tus confines; los que te edificaron completaron tu belleza. 5 De hayas del monte Senir te fabricaron todo el maderaje; tomaron cedros del Lbano para hacerte el mstil. 6 De encinas de Basn hicieron tus remos; tus bancos de pino de las costas de Quitim, incrustados de marfil. 7 De lino fino bordado de Egipto era tu cortina, para que te sirviese de vela; de azul y prpura de las costas de Elisa era tu pabelln. 8 Los moradores de Sidn y de Arvad fueron tus remeros; tus sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus pilotos. 9 Los ancianos de Gebal y sus ms hbiles obreros calafateaban tus junturas; todas las naves del mar y los remeros de ellas fueron a ti para negociar, para participar de tus negocios. 

10 Persas y los de Lud y Fut fueron en tu ejrcito tus hombres de guerra; escudos y yelmos colgaron en ti; ellos te dieron tu esplendor. 11 Y los hijos de Arvad con tu ejrcito estuvieron sobre tus muros alrededor, y los gamadeos en tus torres; sus escudos colgaron sobre tus muros alrededor; ellos completaron tu hermosura. 

12 Tarsis comerciaba contigo por la abundancia de todas tus riquezas; con plata, hierro, estao y plomo comerciaba en tus ferias. 13 Javn, Tubal y Mesec comerciaban tambin contigo; con hombres y con utensilios de bronce comerciaban en tus ferias. 14 Los de la casa de Togarma, con caballos y corceles de guerra y mulos, comerciaban en tu mercado. 15 Los hijos de Dedn traficaban contigo; muchas costas tomaban mercadera de tu mano; colmillos de marfil y bano te dieron por sus pagos. 16 Edom traficaba contigo por la multitud de tus productos; con perlas, prpura, vestidos bordados, linos finos, corales y rubes vena a tus ferias. 17 Jud y la tierra de Israel comerciaban contigo; con trigos de Minit y Panag, miel, aceite y resina negociaban en tus mercados. 18 Damasco comerciaba contigo por tus muchos productos, por la abundancia de toda riqueza; con vino de Helbn y lana blanca negociaban. 19 Asimismo Dan y el errante Javn vinieron a tus ferias, para negociar en tu mercado con hierro labrado, mirra destilada y caa aromtica. 20 Dedn comerciaba contigo en paos preciosos para carros. 21 Arabia y todos los prncipes de Cedar traficaban contigo en corderos y carneros y machos cabros; en estas cosas fueron tus mercaderes. 22 Los mercaderes de Sab y de Raama fueron tambin tus mercaderes; con lo principal de toda especiera, y toda piedra preciosa, y oro, vinieron a tus ferias. 23 Harn, Cane, Edn, y los mercaderes de Sab, de Asiria y de Quilmad, contrataban contigo. 24 Estos mercaderes tuyos negociaban contigo en varias cosas; en mantos de azul y bordados, y en cajas de ropas preciosas, enlazadas con cordones, y en madera de cedro. 

25 Las naves de Tarsis eran como tus caravanas que traan tus mercancas; as llegaste a ser opulenta, te multiplicaste en gran manera en medio de los mares. 26 En muchas aguas te engolfaron tus remeros; viento solano te quebrant en medio de los mares. 27 Tus riquezas, tus mercaderas, tu trfico, tus remeros, tus pilotos, tus calafateadores y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compaa que en medio de ti se halla, caern en medio de los mares el da de tu cada. 28 Al estrpito de las voces de tus marineros temblarn las costas. 29 Descendern de sus naves todos los que toman remo; remeros y todos los pilotos del mar se quedarn en tierra, 30 y harn or su voz sobre ti, y gritarn amargamente, y echarn polvo sobre sus cabezas, y se revolcarn en ceniza. 31 Se raern por ti los cabellos, se ceirn de cilicio, y endecharn por ti endechas amargas, con amargura del alma. 32 Y levantarn sobre ti endechas en sus lamentaciones, y endecharn sobre ti, diciendo: Quin como Tiro, como la destruida en medio del mar? 33 Cuando tus mercaderas salan de las naves, saciabas a muchos pueblos; a los reyes de la tierra enriqueciste con la multitud de tus riquezas y de tu comercio. 34 En el tiempo en que seas quebrantada por los mares en lo profundo de las aguas, tu comercio y toda tu compaa caern en medio de ti. 35 Todos los moradores de las costas se maravillarn sobre ti, y sus reyes temblarn de espanto; demudarn sus rostros. 36 Los mercaderes en los pueblos silbarn contra ti; vendrs a ser espanto, y para siempre dejars de ser. 

EZEQUIEL 28

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, di al prncipe de Tiro: As ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto se enalteci tu corazn, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo t hombre y no Dios), y has puesto tu corazn como corazn de Dios; 3 he aqu que t eres ms sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto. 4 Con tu sabidura y con tu prudencia has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros. 5 Con la grandeza de tu sabidura en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazn. 6 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto pusiste tu corazn como corazn de Dios, 7 por tanto, he aqu yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones, que desenvainarn sus espadas contra la hermosura de tu sabidura, y mancharn tu esplendor. 8 Al sepulcro te harn descender, y morirs con la muerte de los que mueren en medio de los mares. 9 Hablars delante del que te mate, diciendo: Yo soy Dios? T, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador. 10 De muerte de incircuncisos morirs por mano de extranjeros; porque yo he hablado, dice Jehov el Seor. 

11 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 12 Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: As ha dicho Jehov el Seor: T eras el sello de la perfeccin, lleno de sabidura, y acabado de hermosura. 13 En Edn, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crislito, berilo y nice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el da de tu creacin. 14 T, querubn grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, all estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el da que fuiste creado, hasta que se hall en ti maldad. 16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te ech del monte de Dios, y te arroj de entre las piedras del fuego, oh querubn protector. 17 Se enalteci tu corazn a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabidura a causa de tu esplendor; yo te arrojar por tierra; delante de los reyes te pondr para que miren en ti. 18 Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqu fuego de en medio de ti, el cual te consumi, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. 19 Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarn sobre ti; espanto sers, y para siempre dejars de ser. 

Profeca contra Sidn

20 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 21 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidn, y profetiza contra ella, 22 y dirs: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo estoy contra ti, oh Sidn, y en medio de ti ser glorificado; y sabrn que yo soy Jehov, cuando haga en ella juicios, y en ella me santifique. 23 Enviar a ella pestilencia y sangre en sus calles, y caern muertos en medio de ella, con espada contra ella por todos lados; y sabrn que yo soy Jehov. 

24 Y nunca ms ser a la casa de Israel espina desgarradora, ni aguijn que le d dolor, en medio de cuantos la rodean y la menosprecian; y sabrn que yo soy Jehov. 

25 As ha dicho Jehov el Seor: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos entre los cuales est esparcida, entonces me santificar en ellos ante los ojos de las naciones, y habitarn en su tierra, la cual di a mi siervo Jacob. 26 Y habitarn en ella seguros, y edificarn casas, y plantarn vias, y vivirn confiadamente, cuando yo haga juicios en todos los que los despojan en sus alrededores; y sabrn que yo soy Jehov su Dios. 

Profecas contra Egipto

EZEQUIEL 29

1 En el ao dcimo, en el mes dcimo, a los doce das del mes, vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faran rey de Egipto, y profetiza contra l y contra todo Egipto. 3 Habla, y di: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo estoy contra ti, Faran rey de Egipto, el gran dragn que yace en medio de sus ros, el cual dijo: Mo es el Nilo, pues yo lo hice. 4 Yo, pues, pondr garfios en tus quijadas, y pegar los peces de tus ros a tus escamas, y te sacar de en medio de tus ros, y todos los peces de tus ros saldrn pegados a tus escamas. 5 Y te dejar en el desierto a ti y a todos los peces de tus ros; sobre la faz del campo caers; no sers recogido, ni sers juntado; a las fieras de la tierra y a las aves del cielo te he dado por comida. 

6 Y sabrn todos los moradores de Egipto que yo soy Jehov, por cuanto fueron bculo de caa a la casa de Israel. 7 Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro; y cuando se apoyaron en ti, te quebraste, y les rompiste sus lomos enteramente. 

8 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: He aqu que yo traigo contra ti espada, y cortar de ti hombres y bestias. 9 Y la tierra de Egipto ser asolada y desierta, y sabrn que yo soy Jehov; por cuanto dijo: El Nilo es mo, y yo lo hice. 10 Por tanto, he aqu yo estoy contra ti, y contra tus ros; y pondr la tierra de Egipto en desolacin, en la soledad del desierto, desde Migdol hasta Sevene, hasta el lmite de Etiopa. 11 No pasar por ella pie de hombre, ni pie de animal pasar por ella, ni ser habitada, por cuarenta aos. 12 Y pondr a la tierra de Egipto en soledad entre las tierras asoladas, y sus ciudades entre las ciudades destruidas estarn desoladas por cuarenta aos; y esparcir a Egipto entre las naciones, y lo dispersar por las tierras. 

13 Porque as ha dicho Jehov el Seor: Al fin de cuarenta aos recoger a Egipto de entre los pueblos entre los cuales fueren esparcidos; 14 y volver a traer los cautivos de Egipto, y los llevar a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y all sern un reino despreciable. 15 En comparacin con los otros reinos ser humilde; nunca ms se alzar sobre las naciones; porque yo los disminuir, para que no vuelvan a tener dominio sobre las naciones. 16 Y no ser ya ms para la casa de Israel apoyo de confianza, que les haga recordar el pecado de mirar en pos de ellos; y sabrn que yo soy Jehov el Seor. 

17 Aconteci en el ao veintisiete en el mes primero, el da primero del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 18 Hijo de hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejrcito prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha quedado calva, y toda espalda desollada; y ni para l ni para su ejrcito hubo paga de Tiro, por el servicio que prest contra ella. 19 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor; He aqu que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y l tomar sus riquezas, y recoger sus despojos, y arrebatar botn, y habr paga para su ejrcito. 20 Por su trabajo con que sirvi contra ella le he dado la tierra de Egipto; porque trabajaron para m, dice Jehov el Seor. 

21 En aquel tiempo har retoar el poder de la casa de Israel. Y abrir tu boca en medio de ellos, y sabrn que yo soy Jehov. 

EZEQUIEL 30

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, profetiza, y di: As ha dicho Jehov el Seor: Lamentad: Ay de aquel da! 3 Porque cerca est el da, cerca est el da de Jehov; da de nublado, da de castigo de las naciones ser. 4 Y vendr espada a Egipto, y habr miedo en Etiopa, cuando caigan heridos en Egipto; y tomarn sus riquezas, y sern destruidos sus fundamentos. 5 Etiopa, Fut, Lud, toda Arabia, Libia, y los hijos de las tierras aliadas, caern con ellos a filo de espada. 6 As ha dicho Jehov: Tambin caern los que sostienen a Egipto, y la altivez de su podero caer; desde Migdol hasta Sevene caern en l a filo de espada, dice Jehov el Seor. 7 Y sern asolados entre las tierras asoladas, y sus ciudades sern entre las ciudades desiertas. 8 Y sabrn que yo soy Jehov, cuando ponga fuego a Egipto, y sean quebrantados todos sus ayudadores. 

9 En aquel tiempo saldrn mensajeros de delante de m en naves, para espantar a Etiopa la confiada, y tendrn espanto como en el da de Egipto; porque he aqu viene. 

10 As ha dicho Jehov el Seor: Destruir las riquezas de Egipto por mano de Nabucodonosor rey de Babilonia. 11 El, y con l su pueblo, los ms fuertes de las naciones, sern trados para destruir la tierra; y desenvainarn sus espadas sobre Egipto, y llenarn de muertos la tierra. 12 Y secar los ros, y entregar la tierra en manos de malos, y por mano de extranjeros destruir la tierra y cuanto en ella hay. Yo Jehov he hablado. 

13 As ha dicho Jehov el Seor: Destruir tambin las imgenes, y destruir los dolos de Menfis; y no habr ms prncipe de la tierra de Egipto, y en la tierra de Egipto pondr temor. 14 Asolar a Patros, y pondr fuego a Zon, y har juicios en Tebas. 15 Y derramar mi ira sobre Sin, fortaleza de Egipto, y exterminar a la multitud de Tebas. 16 Y pondr fuego a Egipto; Sin tendr gran dolor, y Tebas ser destrozada, y Menfis tendr continuas angustias. 17 Los jvenes de Avn y de Pibeset caern a filo de espada, y las mujeres irn en cautiverio. 18 Y en Tafnes se oscurecer el da, cuando quebrante yo all el poder de Egipto, y cesar en ella la soberbia de su podero; tiniebla la cubrir, y los moradores de sus aldeas irn en cautiverio. 19 Har, pues, juicios en Egipto, y sabrn que yo soy Jehov. 

20 Aconteci en el ao undcimo, en el mes primero, a los siete das del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 21 Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faran rey de Egipto; y he aqu que no ha sido vendado ponindole medicinas, ni ponindole faja para ligarlo, a fin de fortalecerlo para que pueda sostener la espada. 22 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Heme aqu contra Faran rey de Egipto, y quebrar sus brazos, el fuerte y el fracturado, y har que la espada se le caiga de la mano. 23 Y esparcir a los egipcios entre las naciones, y los dispersar por las tierras. 24 Y fortalecer los brazos del rey de Babilonia, y pondr mi espada en su mano; mas quebrar los brazos de Faran, y delante de aqul gemir con gemidos de herido de muerte. 25 Fortalecer, pues, los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de Faran caern; y sabrn que yo soy Jehov, cuando yo ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia, y l la extienda contra la tierra de Egipto. 26 Y esparcir a los egipcios entre las naciones, y los dispersar por las tierras; y sabrn que yo soy Jehov. 

EZEQUIEL 31

1 Aconteci en el ao undcimo, en el mes tercero, el da primero del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, di a Faran rey de Egipto, y a su pueblo: A quin te comparaste en tu grandeza? 3 He aqu era el asirio cedro en el Lbano, de hermosas ramas, de frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas. 4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbr el abismo; sus ros corran alrededor de su pie, y a todos los rboles del campo enviaba sus corrientes. 5 Por tanto, se encumbr su altura sobre todos los rboles del campo, y se multiplicaron sus ramas, y a causa de las muchas aguas se alarg su ramaje que haba echado. 6 En sus ramas hacan nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje paran todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchas naciones. 7 Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensin de sus ramas; porque su raz estaba junto a muchas aguas. 8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los castaos fueron semejantes a su ramaje; ningn rbol en el huerto de Dios fue semejante a l en su hermosura. 9 Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los rboles del Edn, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de l envidia. 

10 Por tanto, as dijo Jehov el Seor: Ya que por ser encumbrado en altura, y haber levantado su cumbre entre densas ramas, su corazn se elev con su altura, 11 yo lo entregar en manos del poderoso de las naciones, que de cierto le tratar segn su maldad. Yo lo he desechado. 12 Y lo destruirn extranjeros, los poderosos de las naciones, y lo derribarn; sus ramas caern sobre los montes y por todos los valles, y por todos los arroyos de la tierra ser quebrado su ramaje; y se irn de su sombra todos los pueblos de la tierra, y lo dejarn. 13 Sobre su ruina habitarn todas las aves del cielo, y sobre sus ramas estarn todas las bestias del campo, 14 para que no se exalten en su altura todos los rboles que crecen junto a las aguas, ni levanten su copa entre la espesura, ni confen en su altura todos los que beben aguas; porque todos estn destinados a muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa. 

15 As ha dicho Jehov el Seor: El da que descendi al Seol, hice hacer luto, hice cubrir por l el abismo, y detuve sus ros, y las muchas aguas fueron detenidas; al Lbano cubr de tinieblas por l, y todos los rboles del campo se desmayaron. 16 Del estruendo de su cada hice temblar a las naciones, cuando las hice descender al Seol con todos los que descienden a la sepultura; y todos los rboles escogidos del Edn, y los mejores del Lbano, todos los que beben aguas, fueron consolados en lo profundo de la tierra. 17 Tambin ellos descendieron con l al Seol, con los muertos a espada, los que fueron su brazo, los que estuvieron a su sombra en medio de las naciones. 18 A quin te has comparado as en gloria y en grandeza entre los rboles del Edn? Pues derribado sers con los rboles del Edn en lo profundo de la tierra; entre los incircuncisos yacers, con los muertos a espada. 

Este es Faran y todo su pueblo, dice Jehov el Seor. 

EZEQUIEL 32

1 Aconteci en el ao duodcimo, en el mes duodcimo, el da primero del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, levanta endechas sobre Faran rey de Egipto, y dile: A leoncillo de naciones eres semejante, y eres como el dragn en los mares; pues secabas tus ros, y enturbiabas las aguas con tus pies, y hollabas sus riberas. 3 As ha dicho Jehov el Seor: Yo extender sobre ti mi red con reunin de muchos pueblos, y te harn subir con mi red. 4 Y te dejar en tierra, te echar sobre la faz del campo, y har posar sobre ti todas las aves del cielo, y saciar de ti a las fieras de toda la tierra. 5 Pondr tus carnes sobre los montes, y llenar los valles de tus cadveres. 6 Y regar de tu sangre la tierra donde nadas, hasta los montes; y los arroyos se llenarn de ti. 7 Y cuando te haya extinguido, cubrir los cielos, y har entenebrecer sus estrellas; el sol cubrir con nublado, y la luna no har resplandecer su luz. 8 Har entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y pondr tinieblas sobre tu tierra, dice Jehov el Seor. 

9 Y entristecer el corazn de muchos pueblos, cuando lleve al cautiverio a los tuyos entre las naciones, por las tierras que no conociste. 10 Y dejar atnitos por ti a muchos pueblos, y sus reyes tendrn horror grande a causa de ti, cuando haga resplandecer mi espada delante de sus rostros; y todos se sobresaltarn en sus nimos a cada momento en el da de tu cada. 11 Porque as ha dicho Jehov el Seor: La espada del rey de Babilonia vendr sobre ti. 12 Con espadas de fuertes har caer tu pueblo; todos ellos sern los poderosos de las naciones; y destruirn la soberbia de Egipto, y toda su multitud ser deshecha. 13 Todas sus bestias destruir de sobre las muchas aguas; ni ms las enturbiar pie de hombre, ni pezua de bestia las enturbiar. 14 Entonces har asentarse sus aguas, y har correr sus ros como aceite, dice Jehov el Seor. 15 Cuando asuele la tierra de Egipto, y la tierra quede despojada de todo cuanto en ella hay, cuando mate a todos los que en ella moran, sabrn que yo soy Jehov. 16 Esta es la endecha, y la cantarn; las hijas de las naciones la cantarn; endecharn sobre Egipto y sobre toda su multitud, dice Jehov el Seor. 

17 Aconteci en el ao duodcimo, a los quince das del mes, que vino a m palabra de Jehov, diciendo: 18 Hijo de hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y despalo a l, y a las hijas de las naciones poderosas, a lo profundo de la tierra, con los que descienden a la sepultura. 19 Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con los incircuncisos. 20 Entre los muertos a espada caer; a la espada es entregado; traedlo a l y a todos sus pueblos. 21 De en medio del Seol hablarn a l los fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron y yacen con los incircuncisos muertos a espada. 

22 All est Asiria con toda su multitud; en derredor de l estn sus sepulcros; todos ellos cayeron muertos a espada. 23 Sus sepulcros fueron puestos a los lados de la fosa, y su gente est por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales sembraron el terror en la tierra de los vivientes. 

24 All Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a lo ms profundo de la tierra, porque sembraron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusin con los que descienden al sepulcro. 25 En medio de los muertos le pusieron lecho con toda su multitud; a sus alrededores estn sus sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque fue puesto su espanto en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusin con los que descienden al sepulcro; l fue puesto en medio de los muertos. 

26 All Mesec y Tubal, y toda su multitud; sus sepulcros en sus alrededores; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque haban sembrado su terror en la tierra de los vivientes. 27 Y no yacern con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al Seol con sus armas de guerra, y sus espadas puestas debajo de sus cabezas; mas sus pecados estarn sobre sus huesos, por cuanto fueron terror de fuertes en la tierra de los vivientes. 28 T, pues, sers quebrantado entre los incircuncisos, y yacers con los muertos a espada. 

29 All Edom, sus reyes y todos sus prncipes, los cuales con su podero fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacern con los incircuncisos, y con los que descienden al sepulcro. 

30 All los prncipes del norte, todos ellos, y todos los sidonios, que con su terror descendieron con los muertos, avergonzados de su podero, yacen tambin incircuncisos con los muertos a espada, y comparten su confusin con los que descienden al sepulcro. 

31 A stos ver Faran, y se consolar sobre toda su multitud; Faran muerto a espada, y todo su ejrcito, dice Jehov el Seor. 32 Porque puse mi terror en la tierra de los vivientes, tambin Faran y toda su multitud yacern entre los incircuncisos con los muertos a espada, dice Jehov el Seor. 

El deber del atalaya

(Ez. 3.16-21)

EZEQUIEL 33

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, 3 y l viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, 4 cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre ser sobre su cabeza. 5 El sonido de la trompeta oy, y no se apercibi; su sangre ser sobre l; mas el que se apercibiere librar su vida. 6 Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de l a alguno, ste fue tomado por causa de su pecado, pero demandar su sangre de mano del atalaya. 

7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirs la palabra de mi boca, y los amonestars de mi parte. 8 Cuando yo dijere al impo: Impo, de cierto morirs; si t no hablares para que se guarde el impo de su camino, el impo morir por su pecado, pero su sangre yo la demandar de tu mano. 9 Y si t avisares al impo de su camino para que se aparte de l, y l no se apartare de su camino, l morir por su pecado, pero t libraste tu vida. 

El camino de Dios es justo

(Ez. 18.21-32)

10 T, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habis hablado as, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados estn sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; cmo, pues, viviremos? 11 Diles: Vivo yo, dice Jehov el Seor, que no quiero la muerte del impo, sino que se vuelva el impo de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; por qu moriris, oh casa de Israel? 12 Y t, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librar el da que se rebelare; y la impiedad del impo no le ser estorbo el da que se volviere de su impiedad; y el justo no podr vivir por su justicia el da que pecare. 13 Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirs, y l confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no sern recordadas, sino que morir por su iniquidad que hizo. 14 Y cuando yo dijere al impo: De cierto morirs; si l se convirtiere de su pecado, e hiciere segn el derecho y la justicia, 15 si el impo restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivir ciertamente y no morir. 16 No se le recordar ninguno de sus pecados que haba cometido; hizo segn el derecho y la justicia; vivir ciertamente. 

17 Luego dirn los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Seor; el camino de ellos es el que no es recto. 18 Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere iniquidad, morir por ello. 19 Y cuando el impo se apartare de su impiedad, e hiciere segn el derecho y la justicia, vivir por ello. 20 Y dijisteis: No es recto el camino del Seor. Yo os juzgar, oh casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos. 

Nuevas de la cada de Jerusaln

21 Aconteci en el ao duodcimo de nuestro cautiverio, en el mes dcimo, a los cinco das del mes, que vino a m un fugitivo de Jerusaln, diciendo: La ciudad ha sido conquistada. 22 Y la mano de Jehov haba sido sobre m la tarde antes de llegar el fugitivo, y haba abierto mi boca, hasta que vino a m por la maana; y abri mi boca, y ya no ms estuve callado. 

23 Y vino a m palabra de Jehov, diciendo: 24 Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados en la tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno, y posey la tierra; pues nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la tierra en posesin. 25 Por tanto, diles: As ha dicho Jehov el Seor: Comeris con sangre, y a vuestros dolos alzaris vuestros ojos, y derramaris sangre, y poseeris vosotros la tierra? 26 Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis abominacin, y contaminasteis cada cual a la mujer de su prjimo; y habris de poseer la tierra? 27 Les dirs as: As ha dicho Jehov el Seor: Vivo yo, que los que estn en aquellos lugares asolados caern a espada, y al que est sobre la faz del campo entregar a las fieras para que lo devoren; y los que estn en las fortalezas y en las cuevas, de pestilencia morirn. 28 Y convertir la tierra en desierto y en soledad, y cesar la soberbia de su podero; y los montes de Israel sern asolados hasta que no haya quien pase. 29 Y sabrn que yo soy Jehov, cuando convierta la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho. 

30 Y t, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y od qu palabra viene de Jehov. 31 Y vendrn a ti como viene el pueblo, y estarn delante de ti como pueblo mo, y oirn tus palabras, y no las pondrn por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazn de ellos anda en pos de su avaricia. 32 Y he aqu que t eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirn tus palabras, pero no las pondrn por obra. 33 Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrn que hubo profeta entre ellos. 

Profeca contra los pastores de Israel

EZEQUIEL 34

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: As ha dicho Jehov el Seor: Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a s mismos! No apacientan los pastores a los rebaos? 3 Comis la grosura, y os vests de la lana; la engordada degollis, mas no apacentis a las ovejas. 4 No fortalecisteis las dbiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habis enseoreado de ellas con dureza y con violencia. 5 Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. 6 Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. 

7 Por tanto, pastores, od palabra de Jehov: 8 Vivo yo, ha dicho Jehov el Seor, que por cuanto mi rebao fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a s mismos, y no apacentaron mis ovejas; 9 por tanto, oh pastores, od palabra de Jehov. 10 As ha dicho Jehov el Seor: He aqu, yo estoy contra los pastores; y demandar mis ovejas de su mano, y les har dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarn ms a s mismos, pues yo librar mis ovejas de sus bocas, y no les sern ms por comida. 

11 Porque as ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo, yo mismo ir a buscar mis ovejas, y las reconocer. 12 Como reconoce su rebao el pastor el da que est en medio de sus ovejas esparcidas, as reconocer mis ovejas, y las librar de todos los lugares en que fueron esparcidas el da del nublado y de la oscuridad. 13 Y yo las sacar de los pueblos, y las juntar de las tierras; las traer a su propia tierra, y las apacentar en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del pas. 14 En buenos pastos las apacentar, y en los altos montes de Israel estar su aprisco; all dormirn en buen redil, y en pastos suculentos sern apacentadas sobre los montes de Israel. 15 Yo apacentar mis ovejas, y yo les dar aprisco, dice Jehov el Seor. 16 Yo buscar la perdida, y har volver al redil la descarriada; vendar la perniquebrada, y fortalecer la dbil; mas a la engordada y a la fuerte destruir; las apacentar con justicia. 

17 Mas en cuanto a vosotras, ovejas mas, as ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabros. 18 Os es poco que comis los buenos pastos, sino que tambin hollis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbiis adems con vuestros pies las que quedan? 19 Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habis enturbiado. 

20 Por tanto, as les dice Jehov el Seor: He aqu yo, yo juzgar entre la oveja engordada y la oveja flaca, 21 por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos a todas las dbiles, hasta que las echasteis y las dispersasteis. 22 Yo salvar a mis ovejas, y nunca ms sern para rapia; y juzgar entre oveja y oveja. 23 Y levantar sobre ellas a un pastor, y l las apacentar; a mi siervo David, l las apacentar, y l les ser por pastor. 24 Yo Jehov les ser por Dios, y mi siervo David prncipe en medio de ellos. Yo Jehov he hablado. 

25 Y establecer con ellos pacto de paz, y quitar de la tierra las fieras; y habitarn en el desierto con seguridad, y dormirn en los bosques. 26 Y dar bendicin a ellas y a los alrededores de mi collado, y har descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendicin sern. 27 Y el rbol del campo dar su fruto, y la tierra dar su fruto, y estarn sobre su tierra con seguridad; y sabrn que yo soy Jehov, cuando rompa las coyundas de su yugo, y los libre de mano de los que se sirven de ellos. 28 No sern ms por despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra las devorarn; sino que habitarn con seguridad, y no habr quien las espante. 29 Y levantar para ellos una planta de renombre, y no sern ya ms consumidos de hambre en la tierra, ni ya ms sern avergonzados por las naciones. 30 Y sabrn que yo Jehov su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehov el Seor. 31 Y vosotras, ovejas mas, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehov el Seor. 

Profeca contra el Monte Seir

EZEQUIEL 35

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y profetiza contra l, 3 y dile: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo estoy contra ti, oh monte de Seir, y extender mi mano contra ti, y te convertir en desierto y en soledad. 4 A tus ciudades asolar, y t sers asolado; y sabrs que yo soy Jehov. 5 Por cuanto tuviste enemistad perpetua, y entregaste a los hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su afliccin, en el tiempo extremadamente malo, 6 por tanto, vivo yo, dice Jehov el Seor, que a sangre te destinar, y sangre te perseguir; y porque la sangre no aborreciste, sangre te perseguir. 7 Y convertir al monte de Seir en desierto y en soledad, y cortar de l al que vaya y al que venga. 8 Y llenar sus montes de sus muertos; en tus collados, en tus valles y en todos tus arroyos, caern muertos a espada. 9 Yo te pondr en asolamiento perpetuo, y tus ciudades nunca ms se restaurarn; y sabris que yo soy Jehov. 

10 Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras sern mas, y tomar posesin de ellas; estando all Jehov; 11 por tanto, vivo yo, dice Jehov el Seor, yo har conforme a tu ira, y conforme a tu celo con que procediste, a causa de tus enemistades con ellos; y ser conocido en ellos, cuando te juzgue. 12 Y sabrs que yo Jehov he odo todas tus injurias que proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Destruidos son, nos han sido dados para que los devoremos. 13 Y os engrandecisteis contra m con vuestra boca, y multiplicasteis contra m vuestras palabras. Yo lo o. 14 As ha dicho Jehov el Seor: Para que toda la tierra se regocije, yo te har una desolacin. 15 Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fue asolada, as te har a ti; asolado ser el monte de Seir, y todo Edom, todo l; y sabrn que yo soy Jehov. 

Restauracin futura de Israel

EZEQUIEL 36

1 T, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: Montes de Israel, od palabra de Jehov. 2 As ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto el enemigo dijo de vosotros: Ea! tambin las alturas eternas nos han sido dadas por heredad; 3 profetiza, por tanto, y di: As ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto os asolaron y os tragaron de todas partes, para que fueseis heredad de las otras naciones, y se os ha hecho caer en boca de habladores y ser el oprobio de los pueblos, 4 por tanto, montes de Israel, od palabra de Jehov el Seor: As ha dicho Jehov el Seor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles, a las ruinas y asolamientos y a las ciudades desamparadas, que fueron puestas por botn y escarnio de las otras naciones alrededor; 5 por eso, as ha dicho Jehov el Seor: He hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las dems naciones, y contra todo Edom, que se disputaron mi tierra por heredad con alegra, de todo corazn y con enconamiento de nimo, para que sus expulsados fuesen presa suya. 6 Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y d a los montes y a los collados, y a los arroyos y a los valles: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habis llevado el oprobio de las naciones. 7 Por lo cual as ha dicho Jehov el Seor: Yo he alzado mi mano, he jurado que las naciones que estn a vuestro alrededor han de llevar su afrenta. 

8 Mas vosotros, oh montes de Israel, daris vuestras ramas, y llevaris vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque cerca estn para venir. 9 Porque he aqu, yo estoy por vosotros, y a vosotros me volver, y seris labrados y sembrados. 10 Y har multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades sern habitadas, y edificadas las ruinas. 11 Multiplicar sobre vosotros hombres y ganado, y sern multiplicados y crecern; y os har morar como solais antiguamente, y os har mayor bien que en vuestros principios; y sabris que yo soy Jehov. 12 Y har andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel; y tomarn posesin de ti, y les sers por heredad, y nunca ms les matars los hijos. 13 As ha dicho Jehov el Seor: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tu nacin has sido; 14 por tanto, no devorars ms hombres, y nunca ms matars a los hijos de tu nacin, dice Jehov el Seor. 15 Y nunca ms te har or injuria de naciones, ni ms llevars denuestos de pueblos, ni hars ms morir a los hijos de tu nacin, dice Jehov el Seor. 

16 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 17 Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contamin con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de m. 18 Y derram mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus dolos la contaminaron. 19 Les esparc por las naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgu. 20 Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, dicindose de ellos: Estos son pueblo de Jehov, y de la tierra de l han salido. 21 Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron. 

22 Por tanto, di a la casa de Israel: As ha dicho Jehov el Seor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habis llegado. 23 Y santificar mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrn las naciones que yo soy Jehov, dice Jehov el Seor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos. 24 Y yo os tomar de las naciones, y os recoger de todas las tierras, y os traer a vuestro pas. 25 Esparcir sobre vosotros agua limpia, y seris limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros dolos os limpiar. 26 Os dar corazn nuevo, y pondr espritu nuevo dentro de vosotros; y quitar de vuestra carne el corazn de piedra, y os dar un corazn de carne. 27 Y pondr dentro de vosotros mi Espritu, y har que andis en mis estatutos, y guardis mis preceptos, y los pongis por obra. 28 Habitaris en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seris por pueblo, y yo ser a vosotros por Dios. 29 Y os guardar de todas vuestras inmundicias; y llamar al trigo, y lo multiplicar, y no os dar hambre. 30 Multiplicar asimismo el fruto de los rboles, y el fruto de los campos, para que nunca ms recibis oprobio de hambre entre las naciones. 31 Y os acordaris de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaris de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones. 32 No lo hago por vosotros, dice Jehov el Seor, sabedlo bien; avergonzaos y cubros de confusin por vuestras iniquidades, casa de Israel. 

33 As ha dicho Jehov el Seor: El da que os limpie de todas vuestras iniquidades, har tambin que sean habitadas las ciudades, y las ruinas sern reedificadas. 34 Y la tierra asolada ser labrada, en lugar de haber permanecido asolada a ojos de todos los que pasaron. 35 Y dirn: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edn; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas, estn fortificadas y habitadas. 36 Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrn que yo reedifiqu lo que estaba derribado, y plant lo que estaba desolado; yo Jehov he hablado, y lo har. 

37 As ha dicho Jehov el Seor: An ser solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicar los hombres como se multiplican los rebaos. 38 Como las ovejas consagradas, como las ovejas de Jerusaln en sus fiestas solemnes, as las ciudades desiertas sern llenas de rebaos de hombres; y sabrn que yo soy Jehov. 

El valle de los huesos secos

EZEQUIEL 37

1 La mano de Jehov vino sobre m, y me llev en el Espritu de Jehov, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. 2 Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aqu que eran muchsimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. 3 Y me dijo: Hijo de hombre, vivirn estos huesos? Y dije: Seor Jehov, t lo sabes. 4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, od palabra de Jehov. 5 As ha dicho Jehov el Seor a estos huesos: He aqu, yo hago entrar espritu en vosotros, y viviris. 6 Y pondr tendones sobre vosotros, y har subir sobre vosotros carne, y os cubrir de piel, y pondr en vosotros espritu, y viviris; y sabris que yo soy Jehov. 

7 Profetic, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aqu un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. 8 Y mir, y he aqu tendones sobre ellos, y la carne subi, y la piel cubri por encima de ellos; pero no haba en ellos espritu. 9 Y me dijo: Profetiza al espritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espritu: As ha dicho Jehov el Seor: Espritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirn. 10 Y profetic como me haba mandado, y entr espritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejrcito grande en extremo. 

11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aqu, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereci nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. 12 Por tanto, profetiza, y diles: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo abro vuestros sepulcros, pueblo mo, y os har subir de vuestras sepulturas, y os traer a la tierra de Israel. 13 Y sabris que yo soy Jehov, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mo. 14 Y pondr mi Espritu en vosotros, y viviris, y os har reposar sobre vuestra tierra; y sabris que yo Jehov habl, y lo hice, dice Jehov. 

La reunin de Jud e Israel

15 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 16 Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en l: Para Jud, y para los hijos de Israel sus compaeros. Toma despus otro palo, y escribe en l: Para Jos, palo de Efran, y para toda la casa de Israel sus compaeros. 17 Jntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y sern uno solo en tu mano. 18 Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: No nos ensears qu te propones con eso?, 19 diles: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu, yo tomo el palo de Jos que est en la mano de Efran, y a las tribus de Israel sus compaeros, y los pondr con el palo de Jud, y los har un solo palo, y sern uno en mi mano. 20 Y los palos sobre que escribas estarn en tu mano delante de sus ojos, 21 y les dirs: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recoger de todas partes, y los traer a su tierra; 22 y los har una nacin en la tierra, en los montes de Israel, y un rey ser a todos ellos por rey; y nunca ms sern dos naciones, ni nunca ms sern divididos en dos reinos. 23 Ni se contaminarn ya ms con sus dolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvar de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiar; y me sern por pueblo, y yo a ellos por Dios. 

24 Mi siervo David ser rey sobre ellos, y todos ellos tendrn un solo pastor; y andarn en mis preceptos, y mis estatutos guardarn, y los pondrn por obra. 25 Habitarn en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarn ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David ser prncipe de ellos para siempre. 26 Y har con ellos pacto de paz, pacto perpetuo ser con ellos; y los establecer y los multiplicar, y pondr mi santuario entre ellos para siempre. 27 Estar en medio de ellos mi tabernculo, y ser a ellos por Dios, y ellos me sern por pueblo. 28 Y sabrn las naciones que yo Jehov santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre. 

Profeca contra Gog

EZEQUIEL 38

1 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, prncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra l, 3 y di: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu, yo estoy contra ti, oh Gog, prncipe soberano de Mesec y Tubal. 4 Y te quebrantar, y pondr garfios en tus quijadas, y te sacar a ti y a todo tu ejrcito, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; 5 Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; 6 Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo. 

7 Preprate y apercbete, t y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y s t su guarda. 8 De aqu a muchos das sers visitado; al cabo de aos vendrs a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolacin; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarn confiadamente. 9 Subirs t, y vendrs como tempestad; como nublado para cubrir la tierra sers t y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo. 

10 As ha dicho Jehov el Seor: En aquel da subirn palabras en tu corazn, y concebirs mal pensamiento, 11 y dirs: Subir contra una tierra indefensa, ir contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas; 12 para arrebatar despojos y para tomar botn, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra. 13 Sab y Dedn, y los mercaderes de Tarsis y todos sus prncipes, te dirn: Has venido a arrebatar despojos? Has reunido tu multitud para tomar botn, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos? 

14 Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: As ha dicho Jehov el Seor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, no lo sabrs t? 15 Vendrs de tu lugar, de las regiones del norte, t y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejrcito, 16 y subirs contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; ser al cabo de los das; y te traer sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos. 

17 As ha dicho Jehov el Seor: No eres t aquel de quien habl yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te haba de traer sobre ellos? 18 En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo Jehov el Seor, subir mi ira y mi enojo. 19 Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habr gran temblor sobre la tierra de Israel; 20 que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y toda serpiente que se arrastra sobre la tierra, y todos los hombres que estn sobre la faz de la tierra, temblarn ante mi presencia; y se desmoronarn los montes, y los vallados caern, y todo muro caer a tierra. 21 Y en todos mis montes llamar contra l la espada, dice Jehov el Seor; la espada de cada cual ser contra su hermano. 22 Y yo litigar contra l con pestilencia y con sangre; y har llover sobre l, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que estn con l, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre. 23 Y ser engrandecido y santificado, y ser conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrn que yo soy Jehov. 

EZEQUIEL 39

1 T pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: As ha dicho Jehov el Seor: He aqu yo estoy contra ti, oh Gog, prncipe soberano de Mesec y Tubal. 2 Y te quebrantar, y te conducir y te har subir de las partes del norte, y te traer sobre los montes de Israel; 3 y sacar tu arco de tu mano izquierda, y derribar tus saetas de tu mano derecha. 4 Sobre los montes de Israel caers t y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapia de toda especie, y a las fieras del campo, te he dado por comida. 5 Sobre la faz del campo caers; porque yo he hablado, dice Jehov el Seor. 6 Y enviar fuego sobre Magog, y sobre los que moran con seguridad en las costas; y sabrn que yo soy Jehov. 

7 Y har notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca ms dejar profanar mi santo nombre; y sabrn las naciones que yo soy Jehov, el Santo en Israel. 8 He aqu viene, y se cumplir, dice Jehov el Seor; este es el da del cual he hablado. 

9 Y los moradores de las ciudades de Israel saldrn, y encendern y quemarn armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y lanzas; y los quemarn en el fuego por siete aos. 10 No traern lea del campo, ni cortarn de los bosques, sino quemarn las armas en el fuego; y despojarn a sus despojadores, y robarn a los que les robaron, dice Jehov el Seor. 

11 En aquel tiempo yo dar a Gog lugar para sepultura all en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruir el paso a los transentes, pues all enterrarn a Gog y a toda su multitud; y lo llamarn el Valle de Hamn-gog. 12 Y la casa de Israel los estar enterrando por siete meses, para limpiar la tierra. 13 Los enterrar todo el pueblo de la tierra; y ser para ellos clebre el da en que yo sea glorificado, dice Jehov el Seor. 14 Y tomarn hombres a jornal que vayan por el pas con los que viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses harn el reconocimiento. 15 Y pasarn los que irn por el pas, y el que vea los huesos de algn hombre pondr junto a ellos una seal, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamn-gog. 16 Y tambin el nombre de la ciudad ser Hamona; y limpiarn la tierra. 

17 Y t, hijo de hombre, as ha dicho Jehov el Seor: Di a las aves de toda especie, y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reunos de todas partes a mi vctima que sacrifico para vosotros, un sacrificio grande sobre los montes de Israel; y comeris carne y beberis sangre. 18 Comeris carne de fuertes, y beberis sangre de prncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos cabros, de bueyes y de toros, engordados todos en Basn. 19 Comeris grosura hasta saciaros, y beberis hasta embriagaros de sangre de las vctimas que para vosotros sacrifiqu. 20 Y os saciaris sobre mi mesa, de caballos y de jinetes fuertes y de todos los hombres de guerra, dice Jehov el Seor. 

21 Y pondr mi gloria entre las naciones, y todas las naciones vern mi juicio que habr hecho, y mi mano que sobre ellos puse. 22 Y de aquel da en adelante sabr la casa de Israel que yo soy Jehov su Dios. 23 Y sabrn las naciones que la casa de Israel fue llevada cautiva por su pecado, por cuanto se rebelaron contra m, y yo escond de ellos mi rostro, y los entregu en manos de sus enemigos, y cayeron todos a espada. 24 Conforme a su inmundicia y conforme a sus rebeliones hice con ellos, y de ellos escond mi rostro. 

25 Por tanto, as ha dicho Jehov el Seor: Ahora volver la cautividad de Jacob, y tendr misericordia de toda la casa de Israel, y me mostrar celoso por mi santo nombre. 26 Y ellos sentirn su vergenza, y toda su rebelin con que prevaricaron contra m, cuando habiten en su tierra con seguridad, y no haya quien los espante; 27 cuando los saque de entre los pueblos, y los rena de la tierra de sus enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones. 28 Y sabrn que yo soy Jehov su Dios, cuando despus de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los rena sobre su tierra, sin dejar all a ninguno de ellos. 29 Ni esconder ms de ellos mi rostro; porque habr derramado de mi Espritu sobre la casa de Israel, dice Jehov el Seor. 

La visin del templo

EZEQUIEL 40

1 En el ao veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del ao, a los diez das del mes, a los catorce aos despus que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo da vino sobre m la mano de Jehov, y me llev all. 2 En visiones de Dios me llev a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual haba un edificio parecido a una gran ciudad, hacia la parte sur. 3 Me llev all, y he aqu un varn, cuyo aspecto era como aspecto de bronce; y tena un cordel de lino en su mano, y una caa de medir; y l estaba a la puerta. 4 Y me habl aquel varn, diciendo: Hijo de hombre, mira con tus ojos, y oye con tus odos, y pon tu corazn a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase has sido trado aqu. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel. 

5 Y he aqu un muro fuera de la casa; y la caa de medir que aquel varn tena en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor; y midi el espesor del muro, de una caa, y la altura, de otra caa. 6 Despus vino a la puerta que mira hacia el oriente, y subi por sus gradas, y midi un poste de la puerta, de una caa de ancho, y el otro poste, de otra caa de ancho. 7 Y cada cmara tena una caa de largo, y una caa de ancho; y entre las cmaras haba cinco codos de ancho; y cada poste de la puerta junto a la entrada de la puerta por dentro, una caa. 8 Midi asimismo la entrada de la puerta por dentro, una caa. 9 Midi luego la entrada del portal, de ocho codos, y sus postes de dos codos; y la puerta del portal estaba por el lado de adentro. 10 Y la puerta oriental tena tres cmaras a cada lado, las tres de una medida; tambin de una medida los portales a cada lado. 11 Midi el ancho de la entrada de la puerta, de diez codos, y la longitud del portal, de trece codos. 12 El espacio delante de las cmaras era de un codo a un lado, y de otro codo al otro lado; y cada cmara tena seis codos por un lado, y seis codos por el otro. 13 Midi la puerta desde el techo de una cmara hasta el techo de la otra, veinticinco codos de ancho, puerta contra puerta. 14 Y midi los postes, de sesenta codos, cada poste del atrio y del portal todo en derredor. 15 Y desde el frente de la puerta de la entrada hasta el frente de la entrada de la puerta interior, cincuenta codos. 16 Y haba ventanas estrechas en las cmaras, y en sus portales por dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las ventanas estaban alrededor por dentro; y en cada poste haba palmeras. 

17 Me llev luego al atrio exterior, y he aqu haba cmaras, y estaba enlosado todo en derredor; treinta cmaras haba alrededor en aquel atrio. 18 El enlosado a los lados de las puertas, en proporcin a la longitud de los portales, era el enlosado ms bajo. 19 Y midi la anchura desde el frente de la puerta de abajo hasta el frente del atrio interior por fuera, de cien codos hacia el oriente y el norte. 

20 Y de la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midi su longitud y su anchura. 21 Sus cmaras eran tres de un lado, y tres del otro; y sus postes y sus arcos eran como la medida de la puerta primera: cincuenta codos de longitud, y veinticinco de ancho. 22 Y sus ventanas y sus arcos y sus palmeras eran conforme a la medida de la puerta que estaba hacia el oriente; y se suba a ella por siete gradas, y delante de ellas estaban sus arcos. 23 La puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta hacia el norte, y as al oriente; y midi de puerta a puerta, cien codos. 

24 Me llev despus hacia el sur, y he aqu una puerta hacia el sur; y midi sus portales y sus arcos conforme a estas medidas. 25 Y tena sus ventanas y sus arcos alrededor, como las otras ventanas; la longitud era de cincuenta codos, y el ancho de veinticinco codos. 26 Sus gradas eran de siete peldaos, con sus arcos delante de ellas; y tena palmeras, una de un lado, y otra del otro lado, en sus postes. 27 Haba tambin puerta hacia el sur del atrio interior; y midi de puerta a puerta hacia el sur cien codos. 

28 Me llev despus en el atrio de adentro a la puerta del sur, y midi la puerta del sur conforme a estas medidas. 29 Sus cmaras y sus postes y sus arcos eran conforme a estas medidas, y tena sus ventanas y sus arcos alrededor; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho. 30 Los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo, y cinco codos de ancho. 31 Y sus arcos caan afuera al atrio, con palmeras en sus postes; y sus gradas eran de ocho peldaos. 

32 Y me llev al atrio interior hacia el oriente, y midi la puerta conforme a estas medidas. 33 Eran sus cmaras y sus postes y sus arcos conforme a estas medidas, y tena sus ventanas y sus arcos alrededor; la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos. 34 Y sus arcos caan afuera al atrio, con palmeras en sus postes de un lado y de otro; y sus gradas eran de ocho peldaos. 

35 Me llev luego a la puerta del norte, y midi conforme a estas medidas; 36 sus cmaras, sus postes, sus arcos y sus ventanas alrededor; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho. 37 Sus postes caan afuera al atrio, con palmeras a cada uno de sus postes de un lado y de otro; y sus gradas eran de ocho peldaos. 

38 Y haba all una cmara, y su puerta con postes de portales; all lavarn el holocausto. 39 Y en la entrada de la puerta haba dos mesas a un lado, y otras dos al otro, para degollar sobre ellas el holocausto y la expiacin y el sacrificio por el pecado. 40 A un lado, por fuera de las gradas, a la entrada de la puerta del norte, haba dos mesas; y al otro lado que estaba a la entrada de la puerta, dos mesas. 41 Cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las cuales degollarn las vctimas. 42 Las cuatro mesas para el holocausto eran de piedra labrada, de un codo y medio de longitud, y codo y medio de ancho, y de un codo de altura; sobre stas pondrn los utensilios con que degollarn el holocausto y el sacrificio. 43 Y adentro, ganchos, de un palmo menor, dispuestos en derredor; y sobre las mesas la carne de las vctimas. 

44 Y fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las cmaras de los cantores, las cuales miraban hacia el sur; una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte. 45 Y me dijo: Esta cmara que mira hacia el sur es de los sacerdotes que hacen la guardia del templo. 46 Y la cmara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que hacen la guardia del altar; estos son los hijos de Sadoc, los cuales son llamados de los hijos de Lev para ministrar a Jehov. 47 Y midi el atrio, cien codos de longitud, y cien codos de anchura; era cuadrado; y el altar estaba delante de la casa. 

48 Y me llev al prtico del templo, y midi cada poste del prtico, cinco codos de un lado, y cinco codos de otro; y la anchura de la puerta tres codos de un lado, y tres codos de otro. 49 La longitud del prtico, veinte codos, y el ancho once codos, al cual suban por gradas; y haba columnas junto a los postes, una de un lado, y otra de otro. 

EZEQUIEL 41

1 Me introdujo luego en el templo, y midi los postes, siendo el ancho seis codos de un lado, y seis codos de otro, que era el ancho del tabernculo. 2 El ancho de la puerta era de diez codos, y los lados de la puerta, de cinco codos de un lado, y cinco del otro. Y midi su longitud, de cuarenta codos, y la anchura de veinte codos. 3 Y pas al interior, y midi cada poste de la puerta, de dos codos; y la puerta, de seis codos; y la anchura de la entrada, de siete codos. 4 Midi tambin su longitud, de veinte codos, y la anchura de veinte codos, delante del templo; y me dijo: Este es el lugar santsimo. 

5 Despus midi el muro de la casa, de seis codos; y de cuatro codos la anchura de las cmaras, en torno de la casa alrededor. 6 Las cmaras laterales estaban sobrepuestas unas a otras, treinta en cada uno de los tres pisos; y entraban modillones en la pared de la casa alrededor, sobre los que estribasen las cmaras, para que no estribasen en la pared de la casa. 7 Y haba mayor anchura en las cmaras de ms arriba; la escalera de caracol de la casa suba muy alto alrededor por dentro de la casa; por tanto, la casa tena ms anchura arriba. Del piso inferior se poda subir al de en medio, y de ste al superior. 8 Y mir la altura de la casa alrededor; los cimientos de las cmaras eran de una caa entera de seis codos largos. 9 El ancho de la pared de afuera de las cmaras era de cinco codos, igual al espacio que quedaba de las cmaras de la casa por dentro. 10 Y entre las cmaras haba anchura de veinte codos por todos lados alrededor de la casa. 11 La puerta de cada cmara sala al espacio que quedaba, una puerta hacia el norte, y otra puerta hacia el sur; y el ancho del espacio que quedaba era de cinco codos por todo alrededor. 

12 Y el edificio que estaba delante del espacio abierto al lado del occidente era de setenta codos; y la pared del edificio, de cinco codos de grueso alrededor, y noventa codos de largo. 

13 Luego midi la casa, cien codos de largo; y el espacio abierto y el edificio y sus paredes, de cien codos de longitud. 14 Y el ancho del frente de la casa y del espacio abierto al oriente era de cien codos. 

15 Y midi la longitud del edificio que estaba delante del espacio abierto que haba detrs de l, y las cmaras de uno y otro lado, cien codos; y el templo de dentro, y los portales del atrio. 16 Los umbrales y las ventanas estrechas y las cmaras alrededor de los tres pisos estaba todo cubierto de madera desde el suelo hasta las ventanas; y las ventanas tambin cubiertas. 17 Por encima de la puerta, y hasta la casa de adentro, y afuera de ella, y por toda la pared en derredor por dentro y por fuera, tom medidas. 18 Y estaba labrada con querubines y palmeras, entre querubn y querubn una palmera; y cada querubn tena dos rostros; 19 un rostro de hombre hacia la palmera del un lado, y un rostro de len hacia la palmera del otro lado, por toda la casa alrededor. 20 Desde el suelo hasta encima de la puerta haba querubines labrados y palmeras, por toda la pared del templo. 

21 Cada poste del templo era cuadrado, y el frente del santuario era como el otro frente. 22 La altura del altar de madera era de tres codos, y su longitud de dos codos; y sus esquinas, su superficie y sus paredes eran de madera. Y me dijo: Esta es la mesa que est delante de Jehov. 23 El templo y el santuario tenan dos puertas. 24 Y en cada puerta haba dos hojas, dos hojas que giraban; dos hojas en una puerta, y otras dos en la otra. 25 En las puertas del templo haba labrados de querubines y palmeras, as como los que haba en las paredes; y en la fachada del atrio al exterior haba un portal de madera. 26 Y haba ventanas estrechas, y palmeras de uno y otro lado a los lados del prtico; as eran las cmaras de la casa y los umbrales. 

EZEQUIEL 42

1 Me trajo luego al atrio exterior hacia el norte, y me llev a la cmara que estaba delante del espacio abierto que quedaba enfrente del edificio, hacia el norte. 2 Por delante de la puerta del norte su longitud era de cien codos, y el ancho de cincuenta codos. 3 Frente a los veinte codos que haba en el atrio interior, y enfrente del enlosado que haba en el atrio exterior, estaban las cmaras, las unas enfrente de las otras en tres pisos. 4 Y delante de las cmaras haba un corredor de diez codos de ancho hacia adentro, con una va de un codo; y sus puertas daban al norte. 5 Y las cmaras ms altas eran ms estrechas; porque las galeras quitaban de ellas ms que de las bajas y de las de en medio del edificio. 6 Porque estaban en tres pisos, y no tenan columnas como las columnas de los atrios; por tanto, eran ms estrechas que las de abajo y las de en medio, desde el suelo. 7 Y el muro que estaba afuera enfrente de las cmaras, hacia el atrio exterior delante de las cmaras, tena cincuenta codos de largo. 8 Porque la longitud de las cmaras del atrio de afuera era de cincuenta codos; y delante de la fachada del templo haba cien codos. 9 Y debajo de las cmaras estaba la entrada al lado oriental, para entrar en l desde el atrio exterior. 

10 A lo largo del muro del atrio, hacia el oriente, enfrente del espacio abierto, y delante del edificio, haba cmaras. 11 Y el corredor que haba delante de ellas era semejante al de las cmaras que estaban hacia el norte; tanto su longitud como su ancho eran lo mismo, y todas sus salidas, conforme a sus puertas y conforme a sus entradas. 12 As tambin eran las puertas de las cmaras que estaban hacia el sur; haba una puerta al comienzo del corredor que haba enfrente del muro al lado oriental, para quien entraba en las cmaras. 

13 Y me dijo: Las cmaras del norte y las del sur, que estn delante del espacio abierto, son cmaras santas en las cuales los sacerdotes que se acercan a Jehov comern las santas ofrendas; all pondrn las ofrendas santas, la ofrenda y la expiacin y el sacrifico por el pecado, porque el lugar es santo. 14 Cuando los sacerdotes entren, no saldrn del lugar santo al atrio exterior, sino que all dejarn sus vestiduras con que ministran, porque son santas; y se vestirn otros vestidos, y as se acercarn a lo que es del pueblo. 

15 Y luego que acab las medidas de la casa de adentro, me sac por el camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y lo midi todo alrededor. 16 Midi el lado oriental con la caa de medir, quinientas caas de la caa de medir alrededor. 17 Midi al lado del norte, quinientas caas de la caa de medir alrededor. 18 Midi al lado del sur, quinientas caas de la caa de medir. 19 Rode al lado del occidente, y midi quinientas caas de la caa de medir. 20 A los cuatro lados lo midi; tena un muro todo alrededor, de quinientas caas de longitud y quinientas caas de ancho, para hacer separacin entre el santuario y el lugar profano. 

La gloria de Jehov llena el templo

EZEQUIEL 43

1 Me llev luego a la puerta, a la puerta que mira hacia el oriente; 2 y he aqu la gloria del Dios de Israel, que vena del oriente; y su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandeca a causa de su gloria. 3 Y el aspecto de lo que vi era como una visin, como aquella visin que vi cuando vine para destruir la ciudad; y las visiones eran como la visin que vi junto al ro Quebar; y me postr sobre mi rostro. 4 Y la gloria de Jehov entr en la casa por la va de la puerta que daba al oriente. 5 Y me alz el Espritu y me llev al atrio interior; y he aqu que la gloria de Jehov llen la casa. 

Leyes del templo

6 Y o uno que me hablaba desde la casa; y un varn estaba junto a m, 7 y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posar las plantas de mis pies, en el cual habitar entre los hijos de Israel para siempre; y nunca ms profanar la casa de Israel mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus fornicaciones, ni con los cuerpos muertos de sus reyes en sus lugares altos. 8 Porque poniendo ellos su umbral junto a mi umbral, y su contrafuerte junto a mi contrafuerte, mediando slo una pared entre m y ellos, han contaminado mi santo nombre con sus abominaciones que hicieron; por tanto, los consum en mi furor. 9 Ahora arrojarn lejos de m sus fornicaciones, y los cuerpos muertos de sus reyes, y habitar en medio de ellos para siempre. 

10 T, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergncense de sus pecados; y midan el diseo de ella. 11 Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseo de la casa, su disposicin, sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; y descrbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra. 12 Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero, todo en derredor, ser santsimo. He aqu que esta es la ley de la casa. 

13 Estas son las medidas del altar por codos (el codo de a codo y palmo menor). La base, de un codo, y de un codo el ancho; y su remate por su borde alrededor, de un palmo. Este ser el zcalo del altar. 14 Y desde la base, sobre el suelo, hasta el lugar de abajo, dos codos, y la anchura de un codo; y desde la cornisa menor hasta la cornisa mayor, cuatro codos, y el ancho de un codo. 15 El altar era de cuatro codos, y encima del altar haba cuatro cuernos. 16 Y el altar tena doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado a sus cuatro lados. 17 El descanso era de catorce codos de longitud y catorce de anchura en sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor; y la base de un codo por todos lados; y sus gradas estaban al oriente. 

18 Y me dijo: Hijo de hombre, as ha dicho Jehov el Seor: Estas son las ordenanzas del altar el da en que sea hecho, para ofrecer holocausto sobre l y para esparcir sobre l sangre. 19 A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc, que se acerquen a m, dice Jehov el Seor, para ministrar ante m, dars un becerro de la vacada para expiacin. 20 Y tomars de su sangre, y pondrs en los cuatro cuernos del altar, y en las cuatro esquinas del descanso, y en el borde alrededor; as lo limpiars y purificars. 21 Tomars luego el becerro de la expiacin, y lo quemars conforme a la ley de la casa, fuera del santuario. 22 Al segundo da ofrecers un macho cabro sin defecto, para expiacin; y purificarn el altar como lo purificaron con el becerro. 23 Cuando acabes de expiar, ofrecers un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada; 24 y los ofrecers delante de Jehov, y los sacerdotes echarn sal sobre ellos, y los ofrecern en holocausto a Jehov. 25 Por siete das sacrificarn un macho cabro cada da en expiacin; asimismo sacrificarn el becerro de la vacada y un carnero sin tacha del rebao. 26 Por siete das harn expiacin por el altar, y lo limpiarn, y as lo consagrarn. 27 Y acabados estos das, del octavo da en adelante, los sacerdotes sacrificarn sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de paz; y me seris aceptos, dice Jehov el Seor. 

EZEQUIEL 44

1 Me hizo volver hacia la puerta exterior del santuario, la cual mira hacia el oriente; y estaba cerrada. 2 Y me dijo Jehov: Esta puerta estar cerrada; no se abrir, ni entrar por ella hombre, porque Jehov Dios de Israel entr por ella; estar, por tanto, cerrada. 3 En cuanto al prncipe, por ser el prncipe, l se sentar all para comer pan delante de Jehov; por el vestbulo de la puerta entrar, y por ese mismo camino saldr. 

4 Y me llev hacia la puerta del norte por delante de la casa; y mir, y he aqu la gloria de Jehov haba llenado la casa de Jehov; y me postr sobre mi rostro. 5 Y me dijo Jehov: Hijo de hombre, pon atencin, y mira con tus ojos, y oye con tus odos todo lo que yo hablo contigo sobre todas las ordenanzas de la casa de Jehov, y todas sus leyes; y pon atencin a las entradas de la casa, y a todas las salidas del santuario. 6 Y dirs a los rebeldes, a la casa de Israel: As ha dicho Jehov el Seor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel; 7 de traer extranjeros, incircuncisos de corazn e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa; de ofrecer mi pan, la grosura y la sangre, y de invalidar mi pacto con todas vuestras abominaciones. 8 Pues no habis guardado lo establecido acerca de mis cosas santas, sino que habis puesto extranjeros como guardas de las ordenanzas en mi santuario. 

9 As ha dicho Jehov el Seor: Ningn hijo de extranjero, incircunciso de corazn e incircunciso de carne, entrar en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que estn entre los hijos de Israel. 10 Y los levitas que se apartaron de m cuando Israel se alej de m, yndose tras sus dolos, llevarn su iniquidad. 11 Y servirn en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos matarn el holocausto y la vctima para el pueblo, y estarn ante l para servirle. 12 Por cuanto les sirvieron delante de sus dolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice Jehov el Seor, que ellos llevarn su iniquidad. 13 No se acercarn a m para servirme como sacerdotes, ni se acercarn a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santsimas, sino que llevarn su vergenza y las abominaciones que hicieron. 14 Les pondr, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse. 

15 Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de m, ellos se acercarn para ministrar ante m, y delante de m estarn para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehov el Seor. 16 Ellos entrarn en mi santuario, y se acercarn a mi mesa para servirme, y guardarn mis ordenanzas. 17 Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirn vestiduras de lino; no llevarn sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa. 18 Turbantes de lino tendrn sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceirn cosa que los haga sudar. 19 Cuando salgan al atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se quitarn las vestiduras con que ministraron, y las dejarn en las cmaras del santuario, y se vestirn de otros vestidos, para no santificar al pueblo con sus vestiduras. 20 Y no se raparn su cabeza, ni dejarn crecer su cabello, sino que lo recortarn solamente. 21 Ninguno de los sacerdotes beber vino cuando haya de entrar en el atrio interior. 22 Ni viuda ni repudiada tomar por mujer, sino que tomar virgen del linaje de la casa de Israel, o viuda que fuere viuda de sacerdote. 23 Y ensearn a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les ensearn a discernir entre lo limpio y lo no limpio. 24 En los casos de pleito ellos estarn para juzgar; conforme a mis juicios juzgarn; y mis leyes y mis decretos guardarn en todas mis fiestas solemnes, y santificarn mis das de reposo. 25 No se acercarn a hombre muerto para contaminarse; pero por padre o madre, hijo o hija, hermano, o hermana que no haya tenido marido, s podrn contaminarse. 26 Y despus de su purificacin, le contarn siete das. 27 Y el da que entre al santuario, al atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecer su expiacin, dice Jehov el Seor. 

28 Y habr para ellos heredad; yo ser su heredad, pero no les daris posesin en Israel; yo soy su posesin. 29 La ofrenda y la expiacin y el sacrificio por el pecado comern, y toda cosa consagrada en Israel ser de ellos. 30 Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, ser de los sacerdotes; asimismo daris al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la bendicin en vuestras casas. 31 Ninguna cosa mortecina ni desgarrada, as de aves como de animales, comern los sacerdotes. 

EZEQUIEL 45

1 Cuando repartis por suertes la tierra en heredad, apartaris una porcin para Jehov, que le consagraris en la tierra, de longitud de veinticinco mil caas y diez mil de ancho; esto ser santificado en todo su territorio alrededor. 2 De esto ser para el santuario quinientas caas de longitud y quinientas de ancho, en cuadro alrededor; y cincuenta codos en derredor para sus ejidos. 3 Y de esta medida medirs en longitud veinticinco mil caas, y en ancho diez mil, en lo cual estar el santuario y el lugar santsimo. 4 Lo consagrado de esta tierra ser para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar a Jehov; y servir de lugar para sus casas, y como recinto sagrado para el santuario. 5 Asimismo veinticinco mil caas de longitud y diez mil de ancho, lo cual ser para los levitas ministros de la casa, como posesin para s, con veinte cmaras. 

6 Para propiedad de la ciudad sealaris cinco mil de anchura y veinticinco mil de longitud, delante de lo que se apart para el santuario; ser para toda la casa de Israel. 

7 Y la parte del prncipe estar junto a lo que se apart para el santuario, de uno y otro lado, y junto a la posesin de la ciudad, delante de lo que se apart para el santuario, y delante de la posesin de la ciudad, desde el extremo occidental hasta el extremo oriental, y la longitud ser desde el lmite occidental hasta el lmite oriental. 8 Esta tierra tendr por posesin en Israel, y nunca ms mis prncipes oprimirn a mi pueblo; y darn la tierra a la casa de Israel conforme a sus tribus. 

9 As ha dicho Jehov el Seor: Basta ya, oh prncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapia. Haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice Jehov el Seor. 

10 Balanzas justas, efa justo, y bato justo tendris. 11 El efa y el bato sern de una misma medida: que el bato tenga la dcima parte del homer, y la dcima parte del homer el efa; la medida de ellos ser segn el homer. 12 Y el siclo ser de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos, quince siclos, os sern una mina. 

13 Esta ser la ofrenda que ofreceris: la sexta parte de un efa por cada homer del trigo, y la sexta parte de un efa por cada homer de la cebada. 14 La ordenanza para el aceite ser que ofreceris un bato de aceite, que es la dcima parte de un coro; diez batos harn un homer; porque diez batos son un homer. 15 Y una cordera del rebao de doscientas, de las engordadas de Israel, para sacrificio, y para holocausto y para ofrendas de paz, para expiacin por ellos, dice Jehov el Seor. 16 Todo el pueblo de la tierra estar obligado a dar esta ofrenda para el prncipe de Israel. 17 Mas al prncipe corresponder el dar el holocausto y el sacrificio y la libacin en las fiestas solemnes, en las lunas nuevas, en los das de reposo y en todas las fiestas de la casa de Israel; l dispondr la expiacin, la ofrenda, el holocausto y las ofrendas de paz, para hacer expiacin por la casa de Israel. 

18 As ha dicho Jehov el Seor: El mes primero, el da primero del mes, tomars de la vacada un becerro sin defecto, y purificars el santuario. 19 Y el sacerdote tomar de la sangre de la expiacin, y pondr sobre los postes de la casa, y sobre los cuatro ngulos del descanso del altar, y sobre los postes de las puertas del atrio interior. 20 As hars el sptimo da del mes para los que pecaron por error y por engao, y hars expiacin por la casa. 

21 El mes primero, a los catorce das del mes, tendris la pascua, fiesta de siete das; se comer pan sin levadura. 22 Aquel da el prncipe sacrificar por s mismo y por todo el pueblo de la tierra, un becerro por el pecado. 23 Y en los siete das de la fiesta solemne ofrecer holocausto a Jehov, siete becerros y siete carneros sin defecto, cada da de los siete das; y por el pecado un macho cabro cada da. 24 Y con cada becerro ofrecer ofrenda de un efa, y con cada carnero un efa; y por cada efa un hin de aceite. 25 En el mes sptimo, a los quince das del mes, en la fiesta, har como en estos siete das en cuanto a la expiacin, en cuanto al holocausto, en cuanto al presente y en cuanto al aceite. 

EZEQUIEL 46 

1 As ha dicho Jehov el Seor: La puerta del atrio interior que mira al oriente estar cerrada los seis das de trabajo, y el da de reposo se abrir; se abrir tambin el da de la luna nueva. 2 Y el prncipe entrar por el camino del portal de la puerta exterior, y estar en pie junto al umbral de la puerta mientras los sacerdotes ofrezcan su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorar junto a la entrada de la puerta; despus saldr; pero no se cerrar la puerta hasta la tarde. 3 Asimismo adorar el pueblo de la tierra delante de Jehov, a la entrada de la puerta, en los das de reposo y en las lunas nuevas. 4 El holocausto que el prncipe ofrecer a Jehov en el da de reposo ser seis corderos sin defecto, y un carnero sin tacha; 5 y por ofrenda un efa con cada carnero; y con cada cordero una ofrenda conforme a sus posibilidades, y un hin de aceite con el efa. 6 Mas el da de la luna nueva, un becerro sin tacha de la vacada, seis corderos, y un carnero; debern ser sin defecto. 7 Y har ofrenda de un efa con el becerro, y un efa con cada carnero; pero con los corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin de aceite por cada efa. 8 Y cuando el prncipe entrare, entrar por el camino del portal de la puerta, y por el mismo camino saldr. 

9 Mas cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehov en las fiestas, el que entrare por la puerta del norte saldr por la puerta del sur, y el que entrare por la puerta del sur saldr por la puerta del norte; no volver por la puerta por donde entr, sino que saldr por la de enfrente de ella. 10 Y el prncipe, cuando ellos entraren, entrar en medio de ellos; y cuando ellos salieren, l saldr. 

11 Y en las fiestas y en las asambleas solemnes ser la ofrenda un efa con cada becerro, y un efa con cada carnero; y con los corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin de aceite con cada efa. 12 Mas cuando el prncipe libremente hiciere holocausto u ofrendas de paz a Jehov, le abrirn la puerta que mira al oriente, y har su holocausto y sus ofrendas de paz, como hace en el da de reposo; despus saldr, y cerrarn la puerta despus que saliere. 

13 Y ofrecers en sacrificio a Jehov cada da en holocausto un cordero de un ao sin defecto; cada maana lo sacrificars. 14 Y con l hars todas las maanas ofrenda de la sexta parte de un efa, y la tercera parte de un hin de aceite para mezclar con la flor de harina; ofrenda para Jehov continuamente, por estatuto perpetuo. 15 Ofrecern, pues, el cordero y la ofrenda y el aceite, todas las maanas en holocausto continuo. 

16 As ha dicho Jehov el Seor: Si el prncipe diere parte de su heredad a sus hijos, ser de ellos; posesin de ellos ser por herencia. 17 Mas si de su heredad diere parte a alguno de sus siervos, ser de l hasta el ao del jubileo, y volver al prncipe; mas su herencia ser de sus hijos. 18 Y el prncipe no tomar nada de la herencia del pueblo, para no defraudarlos de su posesin; de lo que l posee dar herencia a sus hijos, a fin de que ninguno de mi pueblo sea echado de su posesin. 

19 Me trajo despus por la entrada que estaba hacia la puerta, a las cmaras santas de los sacerdotes, las cuales miraban al norte, y vi que haba all un lugar en el fondo del lado de occidente. 20 Y me dijo: Este es el lugar donde los sacerdotes cocern la ofrenda por el pecado y la expiacin; all cocern la ofrenda, para no sacarla al atrio exterior, santificando as al pueblo. 

21 Y luego me sac al atrio exterior, y me llev por los cuatro rincones del atrio; y en cada rincn haba un patio. 22 En los cuatro rincones del atrio haba patios cercados, de cuarenta codos de longitud y treinta de ancho; una misma medida tenan los cuatro. 23 Y haba una pared alrededor de ellos, alrededor de los cuatro, y abajo fogones alrededor de las paredes. 24 Y me dijo: Estas son las cocinas, donde los servidores de la casa cocern la ofrenda del pueblo. 

Las aguas salutferas

EZEQUIEL 47

1 Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aqu aguas que salan de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendan de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. 2 Y me sac por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salan del lado derecho. 

3 Y sali el varn hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midi mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. 4 Midi otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midi luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. 5 Midi otros mil, y era ya un ro que yo no poda pasar, porque las aguas haban crecido de manera que el ro no se poda pasar sino a nado. 6 Y me dijo: Has visto, hijo de hombre? 

Despus me llev, y me hizo volver por la ribera del ro. 7 Y volviendo yo, vi que en la ribera del ro haba muchsimos rboles a uno y otro lado. 8 Y me dijo: Estas aguas salen a la regin del oriente, y descendern al Arab, y entrarn en el mar; y entradas en el mar, recibirn sanidad las aguas. 9 Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ros, vivir; y habr muchsimos peces por haber entrado all estas aguas, y recibirn sanidad; y vivir todo lo que entrare en este ro. 10 Y junto a l estarn los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim ser su tendedero de redes; y por sus especies sern los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. 11 Sus pantanos y sus lagunas no se sanearn; quedarn para salinas. 12 Y junto al ro, en la ribera, a uno y otro lado, crecer toda clase de rboles frutales; sus hojas nunca caern, ni faltar su fruto. A su tiempo madurar, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto ser para comer, y su hoja para medicina. 

Lmites y reparticin de la tierra

13 As ha dicho Jehov el Seor: Estos son los lmites en que repartiris la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel. Jos tendr dos partes. 14 Y la heredaris as los unos como los otros; por ella alc mi mano jurando que la haba de dar a vuestros padres; por tanto, esta ser la tierra de vuestra heredad. 

15 Y este ser el lmite de la tierra hacia el lado del norte; desde el Mar Grande, camino de Hetln viniendo a Zedad, 16 Hamat, Berota, Sibraim, que est entre el lmite de Damasco y el lmite de Hamat; Hazar-haticn, que es el lmite de Haurn. 17 Y ser el lmite del norte desde el mar hasta Hazar-enn en el lmite de Damasco al norte, y al lmite de Hamat al lado del norte. 

18 Del lado del oriente, en medio de Haurn y de Damasco, y de Galaad y de la tierra de Israel, al Jordn; esto mediris de lmite hasta el mar oriental. 

19 Del lado meridional, hacia el sur, desde Tamar hasta las aguas de las rencillas; desde Cades y el arroyo hasta el Mar Grande; y esto ser el lado meridional, al sur. 

20 Del lado del occidente el Mar Grande ser el lmite hasta enfrente de la entrada de Hamat; este ser el lado occidental. 

21 Repartiris, pues, esta tierra entre vosotros segn las tribus de Israel. 22 Y echaris sobre ella suertes por heredad para vosotros, y para los extranjeros que moran entre vosotros, que entre vosotros han engendrado hijos; y los tendris como naturales entre los hijos de Israel; echarn suertes con vosotros para tener heredad entre las tribus de Israel. 23 En la tribu en que morare el extranjero, all le daris su heredad, ha dicho Jehov el Seor. 

EZEQUIEL 48

1 Estos son los nombres de las tribus: Desde el extremo norte por la va de Hetln viniendo a Hamat, Hazar-enn, en los confines de Damasco, al norte, hacia Hamat, tendr Dan una parte, desde el lado oriental hasta el occidental. 2 Junto a la frontera de Dan, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, tendr Aser una parte. 3 Junto al lmite de Aser, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Neftal, otra. 4 Junto al lmite de Neftal, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Manass, otra. 5 Junto al lmite de Manass, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Efran, otra. 6 Junto al lmite de Efran, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Rubn, otra. 7 Junto al lmite de Rubn, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Jud, otra. 

8 Junto al lmite de Jud, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, estar la porcin que reservaris de veinticinco mil caas de anchura, y de longitud como cualquiera de las otras partes, esto es, desde el lado del oriente hasta el lado del mar; y el santuario estar en medio de ella. 9 La porcin que reservaris para Jehov tendr de longitud veinticinco mil caas, y diez mil de ancho. 10 La porcin santa que pertenecer a los sacerdotes ser de veinticinco mil caas al norte, y de diez mil de anchura al occidente, y de diez mil de ancho al oriente, y de veinticinco mil de longitud al sur; y el santuario de Jehov estar en medio de ella. 11 Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc que me guardaron fidelidad, que no erraron cuando erraron los hijos de Israel, como erraron los levitas, 12 ellos tendrn como parte santsima la porcin de la tierra reservada, junto al lmite de la de los levitas. 13 Y la de los levitas, al lado de los lmites de la de los sacerdotes, ser de veinticinco mil caas de longitud, y de diez mil de anchura; toda la longitud de veinticinco mil, y la anchura de diez mil. 14 No vendern nada de ello, ni lo permutarn, ni traspasarn las primicias de la tierra; porque es cosa consagrada a Jehov. 

15 Y las cinco mil caas de anchura que quedan de las veinticinco mil, sern profanas, para la ciudad, para habitacin y para ejido; y la ciudad estar en medio. 16 Estas sern sus medidas: al lado del norte cuatro mil quinientas caas, al lado del sur cuatro mil quinientas, al lado del oriente cuatro mil quinientas, y al lado del occidente cuatro mil quinientas. 17 Y el ejido de la ciudad ser al norte de doscientas cincuenta caas, al sur de doscientas cincuenta, al oriente de doscientas cincuenta, y de doscientas cincuenta al occidente. 18 Y lo que quedare de longitud delante de la porcin santa, diez mil caas al oriente y diez mil al occidente, que ser lo que quedar de la porcin santa, ser para sembrar para los que sirven a la ciudad. 19 Y los que sirvan a la ciudad sern de todas la tribus de Israel. 20 Toda la porcin reservada de veinticinco mil caas por veinticinco mil en cuadro, reservaris como porcin para el santuario, y para la posesin de la ciudad. 

21 Y del prncipe ser lo que quedare a uno y otro lado de la porcin santa y de la posesin de la ciudad, esto es, delante de las veinticinco mil caas de la porcin hasta el lmite oriental, y al occidente delante de las veinticinco mil hasta el lmite occidental, delante de las partes dichas ser del prncipe; porcin santa ser, y el santuario de la casa estar en medio de ella. 22 De este modo la parte del prncipe ser la comprendida desde la porcin de los levitas y la porcin de la ciudad, entre el lmite de Jud y el lmite de Benjamn. 

23 En cuanto a las dems tribus, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, tendr Benjamn una porcin. 24 Junto al lmite de Benjamn, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Simen, otra. 25 Junto al lmite de Simen, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Isacar, otra. 26 Junto al lmite de Isacar, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Zabuln, otra. 27 Junto al lmite de Zabuln, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Gad, otra. 28 Junto al lmite de Gad, al lado meridional al sur, ser el lmite desde Tamar hasta las aguas de las rencillas, y desde Cades y el arroyo hasta el Mar Grande. 29 Esta es la tierra que repartiris por suertes en heredad a las tribus de Israel, y estas son sus porciones, ha dicho Jehov el Seor. 

30 Y estas son las salidas de la ciudad: al lado del norte, cuatro mil quinientas caas por medida. 31 Y las puertas de la ciudad sern segn los nombres de las tribus de Israel: tres puertas al norte: la puerta de Rubn, una; la puerta de Jud, otra; la puerta de Lev, otra. 32 Al lado oriental cuatro mil quinientas caas, y tres puertas: la puerta de Jos, una; la puerta de Benjamn, otra; la puerta de Dan, otra. 33 Al lado del sur, cuatro mil quinientas caas por medida, y tres puertas: la puerta de Simen, una; la puerta de Isacar, otra; la puerta de Zabuln, otra. 34 Y al lado occidental cuatro mil quinientas caas, y sus tres puertas: la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, otra; la puerta de Neftal, otra. 35 En derredor tendr dieciocho mil caas. Y el nombre de la ciudad desde aquel da ser Jehov-sama.
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DANIEL  

Daniel y sus compaeros en Babilonia

DANIEL 1

1 En el ao tercero del reinado de Joacim rey de Jud, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusaln, y la siti. 2 Y el Seor entreg en sus manos a Joacim rey de Jud, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y coloc los utensilios en la casa del tesoro de su dios. 3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los prncipes, 4 muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseados en toda sabidura, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idneos para estar en el palacio del rey; y que les ensease las letras y la lengua de los caldeos. 5 Y les seal el rey racin para cada da, de la provisin de la comida del rey, y del vino que l beba; y que los criase tres aos, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey. 6 Entre stos estaban Daniel, Ananas, Misael y Azaras, de los hijos de Jud. 7 A stos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananas, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azaras, Abed-nego. 

8 Y Daniel propuso en su corazn no contaminarse con la porcin de la comida del rey, ni con el vino que l beba; pidi, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. 9 Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos; 10 y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi seor el rey, que seal vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que l vea vuestros rostros ms plidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaris para con el rey mi cabeza. 11 Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananas, Misael y Azaras: 12 Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez das, y nos den legumbres a comer, y agua a beber. 13 Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la racin de la comida del rey, y haz despus con tus siervos segn veas. 14 Consinti, pues, con ellos en esto, y prob con ellos diez das. 15 Y al cabo de los diez das pareci el rostro de ellos mejor y ms robusto que el de los otros muchachos que coman de la porcin de la comida del rey. 16 As, pues, Melsar se llevaba la porcin de la comida de ellos y el vino que haban de beber, y les daba legumbres. 

17 A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visin y sueos. 18 Pasados, pues, los das al fin de los cuales haba dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. 19 Y el rey habl con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananas, Misael y Azaras; as, pues, estuvieron delante del rey. 20 En todo asunto de sabidura e inteligencia que el rey les consult, los hall diez veces mejores que todos los magos y astrlogos que haba en todo su reino. 21 Y continu Daniel hasta el ao primero del rey Ciro. 

Daniel interpreta el sueo de Nabucodonosor

DANIEL 2

1 En el segundo ao del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueos, y se perturb su espritu, y se le fue el sueo. 2 Hizo llamar el rey a magos, astrlogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueos. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey. 3 Y el rey les dijo: He tenido un sueo, y mi espritu se ha turbado por saber el sueo. 4 Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive; di el sueo a tus siervos, y te mostraremos la interpretacin. 5 Respondi el rey y dijo a los caldeos: El asunto lo olvid; si no me mostris el sueo y su interpretacin, seris hechos pedazos, y vuestras casas sern convertidas en muladares. 6 Y si me mostrareis el sueo y su interpretacin, recibiris de m dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueo y su interpretacin. 7 Respondieron por segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueo a sus siervos, y le mostraremos la interpretacin. 8 El rey respondi y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido. 9 Si no me mostris el sueo, una sola sentencia hay para vosotros. Ciertamente preparis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de m, entre tanto que pasa el tiempo. Decidme, pues, el sueo, para que yo sepa que me podis dar su interpretacin. 10 Los caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto del rey; adems de esto, ningn rey, prncipe ni seor pregunt cosa semejante a ningn mago ni astrlogo ni caldeo. 11 Porque el asunto que el rey demanda es difcil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne. 

12 Por esto el rey con ira y con gran enojo mand que matasen a todos los sabios de Babilonia. 13 Y se public el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel y a sus compaeros para matarlos. 14 Entonces Daniel habl sabia y prudentemente a Arioc, capitn de la guardia del rey, que haba salido para matar a los sabios de Babilonia. 15 Habl y dijo a Arioc capitn del rey: Cul es la causa de que este edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que haba. 16 Y Daniel entr y pidi al rey que le diese tiempo, y que l mostrara la interpretacin al rey. 

17 Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que haba a Ananas, Misael y Azaras, sus compaeros, 18 para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compaeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia. 19 Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visin de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo. 20 Y Daniel habl y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabidura. 21 El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabidura a los sabios, y la ciencia a los entendidos. 22 El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que est en tinieblas, y con l mora la luz. 23 A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabidura y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey. 

24 Despus de esto fue Daniel a Arioc, al cual el rey haba puesto para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo as: No mates a los sabios de Babilonia; llvame a la presencia del rey, y yo le mostrar la interpretacin. 

25 Entonces Arioc llev prontamente a Daniel ante el rey, y le dijo as: He hallado un varn de los deportados de Jud, el cual dar al rey la interpretacin. 26 Respondi el rey y dijo a Daniel, al cual llamaban Beltsasar: Podrs t hacerme conocer el sueo que vi, y su interpretacin? 27 Daniel respondi delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrlogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. 28 Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y l ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros das. He aqu tu sueo, y las visiones que has tenido en tu cama: 29 Estando t, oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que haba de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostr lo que ha de ser. 30 Y a m me ha sido revelado este misterio, no porque en m haya ms sabidura que en todos los vivientes, sino para que se d a conocer al rey la interpretacin, y para que entiendas los pensamientos de tu corazn. 

31 T, oh rey, veas, y he aqu una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. 32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; 33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hiri a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuz. 35 Entonces fueron desmenuzados tambin el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llev el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hiri a la imagen fue hecha un gran monte que llen toda la tierra. 

36 Este es el sueo; tambin la interpretacin de l diremos en presencia del rey. 37 T, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. 38 Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, l los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; t eres aquella cabeza de oro. 39 Y despus de ti se levantar otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominar sobre toda la tierra. 40 Y el cuarto reino ser fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzar y quebrantar todo. 41 Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, ser un reino dividido; mas habr en l algo de la fuerza del hierro, as como viste hierro mezclado con barro cocido. 42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino ser en parte fuerte, y en parte frgil. 43 As como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarn por medio de alianzas humanas; pero no se unirn el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro. 44 Y en los das de estos reyes el Dios del cielo levantar un reino que no ser jams destruido, ni ser el reino dejado a otro pueblo; desmenuzar y consumir a todos estos reinos, pero l permanecer para siempre, 45 de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuz el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueo es verdadero, y fiel su interpretacin. 

46 Entonces el rey Nabucodonosor se postr sobre su rostro y se humill ante Daniel, y mand que le ofreciesen presentes e incienso. 47 El rey habl a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Seor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio. 48 Entonces el rey engrandeci a Daniel, y le dio muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia. 49 Y Daniel solicit del rey, y obtuvo que pusiera sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey. 

Rescatados del horno de fuego

DANIEL 3

1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levant en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 Y envi el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los strapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado. 3 Fueron, pues, reunidos los strapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado; y estaban en pie delante de la estatua que haba levantado el rey Nabucodonosor. 4 Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mndase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, 5 que al or el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoa y de todo instrumento de msica, os postris y adoris la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; 6 y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente ser echado dentro de un horno de fuego ardiendo. 7 Por lo cual, al or todos los pueblos el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoa y de todo instrumento de msica, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor haba levantado. 

8 Por esto en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judos. 9 Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive. 10 T, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al or el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoa y de todo instrumento de msica, se postre y adore la estatua de oro; 11 y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo. 12 Hay unos varones judos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado. 

13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron trados estos varones delante del rey. 14 Habl Nabucodonosor y les dijo: Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honris a mi dios, ni adoris la estatua de oro que he levantado? 15 Ahora, pues, estis dispuestos para que al or el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoa y de todo instrumento de msica, os postris y adoris la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seris echados en medio de un horno de fuego ardiendo; y qu dios ser aquel que os libre de mis manos? 

16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. 17 He aqu nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librar. 18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. 19 Entonces Nabucodonosor se llen de ira, y se demud el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y orden que el horno se calentase siete veces ms de lo acostumbrado. 20 Y mand a hombres muy vigorosos que tena en su ejrcito, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo. 21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo. 22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo haban calentado mucho, la llama del fuego mat a aquellos que haban alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego. 23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. 

24 Entonces el rey Nabucodonosor se espant, y se levant apresuradamente y dijo a los de su consejo: No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. 25 Y l dijo: He aqu yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningn dao; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses. 

26 Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altsimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. 27 Y se juntaron los strapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cmo el fuego no haba tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se haba quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenan. 28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envi su ngel y libr a sus siervos que confiaron en l, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios. 29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nacin o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como ste. 30 Entonces el rey engrandeci a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia. 

La locura de Nabucodonosor

DANIEL 4

1 Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. 2 Conviene que yo declare las seales y milagros que el Dios Altsimo ha hecho conmigo. 3 Cun grandes son sus seales, y cun potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su seoro de generacin en generacin. 

4 Yo Nabucodonosor estaba tranquilo en mi casa, y floreciente en mi palacio. 5 Vi un sueo que me espant, y tendido en cama, las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron. 6 Por esto mand que vinieran delante de m todos los sabios de Babilonia, para que me mostrasen la interpretacin del sueo. 7 Y vinieron magos, astrlogos, caldeos y adivinos, y les dije el sueo, pero no me pudieron mostrar su interpretacin, 8 hasta que entr delante de m Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en quien mora el espritu de los dioses santos. Cont delante de l el sueo, diciendo: 9 Beltsasar, jefe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espritu de los dioses santos, y que ningn misterio se te esconde, declrame las visiones de mi sueo que he visto, y su interpretacin. 10 Estas fueron las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama: Me pareca ver en medio de la tierra un rbol, cuya altura era grande. 11 Creca este rbol, y se haca fuerte, y su copa llegaba hasta el cielo, y se le alcanzaba a ver desde todos los confines de la tierra. 12 Su follaje era hermoso y su fruto abundante, y haba en l alimento para todos. Debajo de l se ponan a la sombra las bestias del campo, y en sus ramas hacan morada las aves del cielo, y se mantena de l toda carne. 

13 Vi en las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama, que he aqu un vigilante y santo descenda del cielo. 14 Y clamaba fuertemente y deca as: Derribad el rbol, y cortad sus ramas, quitadle el follaje, y dispersad su fruto; vyanse las bestias que estn debajo de l, y las aves de sus ramas. 15 Mas la cepa de sus races dejaris en la tierra, con atadura de hierro y de bronce entre la hierba del campo; sea mojado con el roco del cielo, y con las bestias sea su parte entre la hierba de la tierra. 16 Su corazn de hombre sea cambiado, y le sea dado corazn de bestia, y pasen sobre l siete tiempos. 17 La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolucin, para que conozcan los vivientes que el Altsimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien l quiere lo da, y constituye sobre l al ms bajo de los hombres. 18 Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueo. T, pues, Beltsasar, dirs la interpretacin de l, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretacin; mas t puedes, porque mora en ti el espritu de los dioses santos. 

19 Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, qued atnito casi una hora, y sus pensamientos lo turbaban. El rey habl y dijo: Beltsasar, no te turben ni el sueo ni su interpretacin. Beltsasar respondi y dijo: Seor mo, el sueo sea para tus enemigos, y su interpretacin para los que mal te quieren. 20 El rbol que viste, que creca y se haca fuerte, y cuya copa llegaba hasta el cielo, y que se vea desde todos los confines de la tierra, 21 cuyo follaje era hermoso, y su fruto abundante, y en que haba alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo, y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo, 22 t mismo eres, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte, pues creci tu grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra. 23 Y en cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descenda del cielo y deca: Cortad el rbol y destruidlo; mas la cepa de sus races dejaris en la tierra, con atadura de hierro y de bronce en la hierba del campo; y sea mojado con el roco del cielo, y con las bestias del campo sea su parte, hasta que pasen sobre l siete tiempos; 24 esta es la interpretacin, oh rey, y la sentencia del Altsimo, que ha venido sobre mi seor el rey: 25 Que te echarn de entre los hombres, y con las bestias del campo ser tu morada, y con hierba del campo te apacentarn como a los bueyes, y con el roco del cielo sers baado; y siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que conozcas que el Altsimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien l quiere. 26 Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las races del mismo rbol, significa que tu reino te quedar firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna. 27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez ser eso una prolongacin de tu tranquilidad. 

28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor. 29 Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, 30 habl el rey y dijo: No es sta la gran Babilonia que yo edifiqu para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? 31 An estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; 32 y de entre los hombres te arrojarn, y con las bestias del campo ser tu habitacin, y como a los bueyes te apacentarn; y siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que reconozcas que el Altsimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien l quiere. 33 En la misma hora se cumpli la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y coma hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el roco del cielo, hasta que su pelo creci como plumas de guila, y sus uas como las de las aves. 

34 Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alc mis ojos al cielo, y mi razn me fue devuelta; y bendije al Altsimo, y alab y glorifiqu al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. 35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y l hace segn su voluntad en el ejrcito del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: Qu haces? 36 En el mismo tiempo mi razn me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a m, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue aadida. 37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y l puede humillar a los que andan con soberbia. 

La escritura en la pared

DANIEL 5

1 El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus prncipes, y en presencia de los mil beba vino. 2 Belsasar, con el gusto del vino, mand que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre haba trado del templo de Jerusaln, para que bebiesen en ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. 3 Entonces fueron trados los vasos de oro que haban trado del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusaln, y bebieron en ellos el rey y sus prncipes, sus mujeres y sus concubinas. 4 Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra. 

5 En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escriba delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey vea la mano que escriba. 6 Entonces el rey palideci, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra. 7 El rey grit en alta voz que hiciesen venir magos, caldeos y adivinos; y dijo el rey a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura y me muestre su interpretacin, ser vestido de prpura, y un collar de oro llevar en su cuello, y ser el tercer seor en el reino. 8 Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni mostrar al rey su interpretacin. 9 Entonces el rey Belsasar se turb sobremanera, y palideci, y sus prncipes estaban perplejos. 

10 La reina, por las palabras del rey y de sus prncipes, entr a la sala del banquete, y dijo: Rey, vive para siempre; no te turben tus pensamientos, ni palidezca tu rostro. 11 En tu reino hay un hombre en el cual mora el espritu de los dioses santos, y en los das de tu padre se hall en l luz e inteligencia y sabidura, como sabidura de los dioses; al que el rey Nabucodonosor tu padre, oh rey, constituy jefe sobre todos los magos, astrlogos, caldeos y adivinos, 12 por cuanto fue hallado en l mayor espritu y ciencia y entendimiento, para interpretar sueos y descifrar enigmas y resolver dudas; esto es, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llmese, pues, ahora a Daniel, y l te dar la interpretacin. 

13 Entonces Daniel fue trado delante del rey. Y dijo el rey a Daniel: Eres t aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Jud, que mi padre trajo de Judea? 14 Yo he odo de ti que el espritu de los dioses santos est en ti, y que en ti se hall luz, entendimiento y mayor sabidura. 15 Y ahora fueron trados delante de m sabios y astrlogos para que leyesen esta escritura y me diesen su interpretacin; pero no han podido mostrarme la interpretacin del asunto. 16 Yo, pues, he odo de ti que puedes dar interpretaciones y resolver dificultades. Si ahora puedes leer esta escritura y darme su interpretacin, sers vestido de prpura, y un collar de oro llevars en tu cuello, y sers el tercer seor en el reino. 

17 Entonces Daniel respondi y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y da tus recompensas a otros. Leer la escritura al rey, y le dar la interpretacin. 18 El Altsimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad. 19 Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y teman delante de l. A quien quera mataba, y a quien quera daba vida; engrandeca a quien quera, y a quien quera humillaba. 20 Mas cuando su corazn se ensoberbeci, y su espritu se endureci en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. 21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el roco del cielo, hasta que reconoci que el Altsimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre l al que le place. 22 Y t, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazn, sabiendo todo esto; 23 sino que contra el Seor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y t y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; adems de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano est tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. 

24 Entonces de su presencia fue enviada la mano que traz esta escritura. 25 Y la escritura que traz es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN. 26 Esta es la interpretacin del asunto: MENE: Cont Dios tu reino, y le ha puesto fin. 27 TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. 28 PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas. 

29 Entonces mand Belsasar vestir a Daniel de prpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que l era el tercer seor del reino. 

30 La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. 31 Y Daro de Media tom el reino, siendo de sesenta y dos aos. 

Daniel en el foso de los leones

DANIEL 6

1 Pareci bien a Daro constituir sobre el reino ciento veinte strapas, que gobernasen en todo el reino. 2 Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos strapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. 3 Pero Daniel mismo era superior a estos strapas y gobernadores, porque haba en l un espritu superior; y el rey pens en ponerlo sobre todo el reino. 4 Entonces los gobernadores y strapas buscaban ocasin para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podan hallar ocasin alguna o falta, porque l era fiel, y ningn vicio ni falta fue hallado en l. 5 Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasin alguna para acusarle, si no la hallamos contra l en relacin con la ley de su Dios. 

6 Entonces estos gobernadores y strapas se juntaron delante del rey, y le dijeron as: Rey Daro, para siempre vive! 7 Todos los gobernadores del reino, magistrados, strapas, prncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta das demande peticin de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. 8 Ahora, oh rey, confirma el edicto y frmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. 9 Firm, pues, el rey Daro el edicto y la prohibicin. 

10 Cuando Daniel supo que el edicto haba sido firmado, entr en su casa, y abiertas las ventanas de su cmara que daban hacia Jerusaln, se arrodillaba tres veces al da, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo sola hacer antes. 11 Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. 12 Fueron luego ante el rey y le hablaron del edicto real: No has confirmado edicto que cualquiera que en el espacio de treinta das pida a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones? Respondi el rey diciendo: Verdad es, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. 13 Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de los cautivos de Jud, no te respeta a ti, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste, sino que tres veces al da hace su peticin. 

14 Cuando el rey oy el asunto, le pes en gran manera, y resolvi librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabaj para librarle. 15 Pero aquellos hombres rodearon al rey y le dijeron: Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia que ningn edicto u ordenanza que el rey confirme puede ser abrogado. 

16 Entonces el rey mand, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien t continuamente sirves, l te libre. 17 Y fue trada una piedra y puesta sobre la puerta del foso, la cual sell el rey con su anillo y con el anillo de sus prncipes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se alterase. 18 Luego el rey se fue a su palacio, y se acost ayuno; ni instrumentos de msica fueron trados delante de l, y se le fue el sueo. 

19 El rey, pues, se levant muy de maana, y fue apresuradamente al foso de los leones. 20 Y acercndose al foso llam a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien t continuamente sirves, te ha podido librar de los leones? 21 Entonces Daniel respondi al rey: Oh rey, vive para siempre. 22 Mi Dios envi su ngel, el cual cerr la boca de los leones, para que no me hiciesen dao, porque ante l fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. 23 Entonces se alegr el rey en gran manera a causa de l, y mand sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesin se hall en l, porque haba confiado en su Dios. 24 Y dio orden el rey, y fueron trados aquellos hombres que haban acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones ellos, sus hijos y sus mujeres; y an no haban llegado al fondo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos y quebraron todos sus huesos. 

25 Entonces el rey Daro escribi a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. 26 De parte ma es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque l es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no ser jams destruido, y su dominio perdurar hasta el fin. 27 El salva y libra, y hace seales y maravillas en el cielo y en la tierra; l ha librado a Daniel del poder de los leones. 

28 Y este Daniel prosper durante el reinado de Daro y durante el reinado de Ciro el persa. 

Visin de las cuatro bestias

DANIEL 7

1 En el primer ao de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueo, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribi el sueo, y relat lo principal del asunto. 2 Daniel dijo: Miraba yo en mi visin de noche, y he aqu que los cuatro vientos del cielo combatan en el gran mar. 3 Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, suban del mar. 4 La primera era como len, y tena alas de guila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazn de hombre. 5 Y he aqu otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado ms que del otro, y tena en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho as: Levntate, devora mucha carne. 6 Despus de esto mir, y he aqu otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tena tambin esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. 7 Despus de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aqu la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tena unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tena diez cuernos. 8 Mientras yo contemplaba los cuernos, he aqu que otro cuerno pequeo sala entre ellos, y delante de l fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aqu que este cuerno tena ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. 

9 Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sent un Anciano de das, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. 10 Un ro de fuego proceda y sala de delante de l; millares de millares le servan, y millones de millones asistan delante de l; el Juez se sent, y los libros fueron abiertos. 11 Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. 12 Haban tambin quitado a las otras bestias su dominio, pero les haba sido prolongada la vida hasta cierto tiempo. 

13 Miraba yo en la visin de la noche, y he aqu con las nubes del cielo vena uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de das, y le hicieron acercarse delante de l. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasar, y su reino uno que no ser destruido. 

15 Se me turb el espritu a m, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron. 16 Me acerqu a uno de los que asistan, y le pregunt la verdad acerca de todo esto. Y me habl, y me hizo conocer la interpretacin de las cosas. 17 Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarn en la tierra. 18 Despus recibirn el reino los santos del Altsimo, y poseern el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre. 

19 Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tena dientes de hierro y uas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; 20 asimismo acerca de los diez cuernos que tena en su cabeza, y del otro que le haba salido, delante del cual haban cado tres; y este mismo cuerno tena ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y pareca ms grande que sus compaeros. 21 Y vea yo que este cuerno haca guerra contra los santos, y los venca, 22 hasta que vino el Anciano de das, y se dio el juicio a los santos del Altsimo; y lleg el tiempo, y los santos recibieron el reino. 

23 Dijo as: La cuarta bestia ser un cuarto reino en la tierra, el cual ser diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorar, trillar y despedazar. 24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarn diez reyes; y tras ellos se levantar otro, el cual ser diferente de los primeros, y a tres reyes derribar. 25 Y hablar palabras contra el Altsimo, y a los santos del Altsimo quebrantar, y pensar en cambiar los tiempos y la ley; y sern entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. 26 Pero se sentar el Juez, y le quitarn su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, 27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altsimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirn y obedecern. 

28 Aqu fue el fin de sus palabras. En cuanto a m, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demud; pero guard el asunto en mi corazn. 

Visin del carnero y del macho cabro

DANIEL 8

1 En el ao tercero del reinado del rey Belsasar me apareci una visin a m, Daniel, despus de aquella que me haba aparecido antes. 2 Vi en visin; y cuando la vi, yo estaba en Susa, que es la capital del reino en la provincia de Elam; vi, pues, en visin, estando junto al ro Ulai. 3 Alc los ojos y mir, y he aqu un carnero que estaba delante del ro, y tena dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era ms alto que el otro; y el ms alto creci despus. 4 Vi que el carnero hera con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia poda parar delante de l, ni haba quien escapase de su poder; y haca conforme a su voluntad, y se engrandeca. 

5 Mientras yo consideraba esto, he aqu un macho cabro vena del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabro tena un cuerno notable entre sus ojos. 6 Y vino hasta el carnero de dos cuernos, que yo haba visto en la ribera del ro, y corri contra l con la furia de su fuerza. 7 Y lo vi que lleg junto al carnero, y se levant contra l y lo hiri, y le quebr sus dos cuernos, y el carnero no tena fuerzas para pararse delante de l; lo derrib, por tanto, en tierra, y lo pisote, y no hubo quien librase al carnero de su poder. 8 Y el macho cabro se engrandeci sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo. 

9 Y de uno de ellos sali un cuerno pequeo, que creci mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa. 10 Y se engrandeci hasta el ejrcito del cielo; y parte del ejrcito y de las estrellas ech por tierra, y las pisote. 11 Aun se engrandeci contra el prncipe de los ejrcitos, y por l fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. 12 Y a causa de la prevaricacin le fue entregado el ejrcito junto con el continuo sacrificio; y ech por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosper. 13 Entonces o a un santo que hablaba; y otro de los santos pregunt a aquel que hablaba: Hasta cundo durar la visin del continuo sacrificio, y la prevaricacin asoladora entregando el santuario y el ejrcito para ser pisoteados? 14 Y l dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y maanas; luego el santuario ser purificado. 

15 Y aconteci que mientras yo Daniel consideraba la visin y procuraba comprenderla, he aqu se puso delante de m uno con apariencia de hombre. 16 Y o una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que grit y dijo: Gabriel, ensea a ste la visin. 17 Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombr, y me postr sobre mi rostro. Pero l me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visin es para el tiempo del fin. 

18 Mientras l hablaba conmigo, ca dormido en tierra sobre mi rostro; y l me toc, y me hizo estar en pie. 19 Y dijo: He aqu yo te ensear lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin. 20 En cuanto al carnero que viste, que tena dos cuernos, stos son los reyes de Media y de Persia. 21 El macho cabro es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tena entre sus ojos es el rey primero. 22 Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarn de esa nacin, aunque no con la fuerza de l. 23 Y al fin del reinado de stos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantar un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. 24 Y su poder se fortalecer, mas no con fuerza propia; y causar grandes ruinas, y prosperar, y har arbitrariamente, y destruir a los fuertes y al pueblo de los santos. 25 Con su sagacidad har prosperar el engao en su mano; y en su corazn se engrandecer, y sin aviso destruir a muchos; y se levantar contra el Prncipe de los prncipes, pero ser quebrantado, aunque no por mano humana. 26 La visin de las tardes y maanas que se ha referido es verdadera; y t guarda la visin, porque es para muchos das. 

27 Y yo Daniel qued quebrantado, y estuve enfermo algunos das, y cuando convalec, atend los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visin, y no la entenda. 

Oracin de Daniel por su pueblo

DANIEL 9

1 En el ao primero de Daro hijo de Asuero, de la nacin de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, 2 en el ao primero de su reinado, yo Daniel mir atentamente en los libros el nmero de los aos de que habl Jehov al profeta Jeremas, que haban de cumplirse las desolaciones de Jerusaln en setenta aos. 

3 Y volv mi rostro a Dios el Seor, buscndole en oracin y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. 4 Y or a Jehov mi Dios e hice confesin diciendo: Ahora, Seor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; 5 hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. 6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros prncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. 7 Tuya es, Seor, la justicia, y nuestra la confusin de rostro, como en el da de hoy lleva todo hombre de Jud, los moradores de Jerusaln, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelin con que se rebelaron contra ti. 8 Oh Jehov, nuestra es la confusin de rostro, de nuestros reyes, de nuestros prncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. 9 De Jehov nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra l nos hemos rebelado, 10 y no obedecimos a la voz de Jehov nuestro Dios, para andar en sus leyes que l puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. 11 Todo Israel traspas tu ley apartndose para no obedecer tu voz; por lo cual ha cado sobre nosotros la maldicin y el juramento que est escrito en la ley de Moiss, siervo de Dios; porque contra l pecamos. 12 Y l ha cumplido la palabra que habl contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusaln. 13 Conforme est escrito en la ley de Moiss, todo este mal vino sobre nosotros; y no hemos implorado el favor de Jehov nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad. 14 Por tanto, Jehov vel sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehov nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz. 15 Ahora pues, Seor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho impamente. 16 Oh Seor, conforme a todos tus actos de justicia, aprtese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusaln, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusaln y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro. 17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oracin de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Seor. 18 Inclina, oh Dios mo, tu odo, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. 19 Oye, Seor; oh Seor, perdona; presta odo, Seor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mo; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. 

Profeca de las setenta semanas

20 An estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehov mi Dios por el monte santo de mi Dios; 21 an estaba hablando en oracin, cuando el varn Gabriel, a quien haba visto en la visin al principio, volando con presteza, vino a m como a la hora del sacrificio de la tarde. 22 Y me hizo entender, y habl conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabidura y entendimiento. 23 Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para ensertela, porque t eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visin. 

24 Setenta semanas estn determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricacin, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visin y la profeca, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusaln hasta el Mesas Prncipe, habr siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volver a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Y despus de las sesenta y dos semanas se quitar la vida al Mesas, mas no por s; y el pueblo de un prncipe que ha de venir destruir la ciudad y el santuario; y su fin ser con inundacin, y hasta el fin de la guerra durarn las devastaciones. 27 Y por otra semana confirmar el pacto con muchos; a la mitad de la semana har cesar el sacrificio y la ofrenda. Despus con la muchedumbre de las abominaciones vendr el desolador, hasta que venga la consumacin, y lo que est determinado se derrame sobre el desolador. 

Visin de Daniel junto al ro

DANIEL 10

1 En el ao tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero l comprendi la palabra, y tuvo inteligencia en la visin. 

2 En aquellos das yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. 3 No com manjar delicado, ni entr en mi boca carne ni vino, ni me ung con ungento, hasta que se cumplieron las tres semanas. 4 Y el da veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran ro Hidekel. 5 Y alc mis ojos y mir, y he aqu un varn vestido de lino, y ceidos sus lomos de oro de Ufaz. 6 Su cuerpo era como de berilo, y su rostro pareca un relmpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud. 7 Y slo yo, Daniel, vi aquella visin, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoder de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron. 8 Qued, pues, yo solo, y vi esta gran visin, y no qued fuerza en m, antes mi fuerza se cambi en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. 9 Pero o el sonido de sus palabras; y al or el sonido de sus palabras, ca sobre mi rostro en un profundo sueo, con mi rostro en tierra. 

10 Y he aqu una mano me toc, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. 11 Y me dijo: Daniel, varn muy amado, est atento a las palabras que te hablar, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando. 12 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer da que dispusiste tu corazn a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron odas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. 13 Mas el prncipe del reino de Persia se me opuso durante veintin das; pero he aqu Miguel, uno de los principales prncipes, vino para ayudarme, y qued all con los reyes de Persia. 14 He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros das; porque la visin es para esos das. 

15 Mientras me deca estas palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra, y enmudecido. 16 Pero he aqu, uno con semejanza de hijo de hombre toc mis labios. Entonces abr mi boca y habl, y dije al que estaba delante de m: Seor mo, con la visin me han sobrevenido dolores, y no me queda fuerza. 17 Cmo, pues, podr el siervo de mi seor hablar con mi seor? Porque al instante me falt la fuerza, y no me qued aliento. 

18 Y aquel que tena semejanza de hombre me toc otra vez, y me fortaleci, 19 y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfurzate y alintate. Y mientras l me hablaba, recobr las fuerzas, y dije: Hable mi seor, porque me has fortalecido. 20 El me dijo: Sabes por qu he venido a t? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el prncipe de Persia; y al terminar con l, el prncipe de Grecia vendr. 21 Pero yo te declarar lo que est escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro prncipe. 

DANIEL 11

1 Y yo mismo, en el ao primero de Daro el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo. 

Los reyes del norte y del sur

2 Y ahora yo te mostrar la verdad. He aqu que an habr tres reyes en Persia, y el cuarto se har de grandes riquezas ms que todos ellos; y al hacerse fuerte con sus riquezas, levantar a todos contra el reino de Grecia. 3 Se levantar luego un rey valiente, el cual dominar con gran poder y har su voluntad. 4 Pero cuando se haya levantado, su reino ser quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo; no a sus descendientes, ni segn el dominio con que l domin; porque su reino ser arrancado, y ser para otros fuera de ellos. 

5 Y se har fuerte el rey del sur; mas uno de sus prncipes ser ms fuerte que l, y se har poderoso; su dominio ser grande. 6 Al cabo de aos harn alianza, y la hija del rey del sur vendr al rey del norte para hacer la paz. Pero ella no podr retener la fuerza de su brazo, ni permanecer l, ni su brazo; porque ser entregada ella y los que la haban trado, asimismo su hijo, y los que estaban de parte de ella en aquel tiempo. 

7 Pero un renuevo de sus races se levantar sobre su trono, y vendr con ejrcito contra el rey del norte, y entrar en la fortaleza, y har en ellos a su arbitrio, y predominar. 8 Y aun a los dioses de ellos, sus imgenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y de oro, llevar cautivos a Egipto; y por aos se mantendr l contra el rey del norte. 9 As entrar en el reino el rey del sur, y volver a su tierra. 

10 Mas los hijos de aqul se airarn, y reunirn multitud de grandes ejrcitos; y vendr apresuradamente e inundar, y pasar adelante; luego volver y llevar la guerra hasta su fortaleza. 11 Por lo cual se enfurecer el rey del sur, y saldr y pelear contra el rey del norte; y pondr en campaa multitud grande, y toda aquella multitud ser entregada en su mano. 12 Y al llevarse l la multitud, se elevar su corazn, y derribar a muchos millares; mas no prevalecer. 13 Y el rey del norte volver a poner en campaa una multitud mayor que la primera, y al cabo de algunos aos vendr apresuradamente con gran ejrcito y con muchas riquezas. 

14 En aquellos tiempos se levantarn muchos contra el rey del sur; y hombres turbulentos de tu pueblo se levantarn para cumplir la visin, pero ellos caern. 15 Vendr, pues, el rey del norte, y levantar baluartes, y tomar la ciudad fuerte; y las fuerzas del sur no podrn sostenerse, ni sus tropas escogidas, porque no habr fuerzas para resistir. 16 Y el que vendr contra l har su voluntad, y no habr quien se le pueda enfrentar; y estar en la tierra gloriosa, la cual ser consumida en su poder. 17 Afirmar luego su rostro para venir con el poder de todo su reino; y har con aqul convenios, y le dar una hija de mujeres para destruirle; pero no permanecer, ni tendr xito. 18 Volver despus su rostro a las costas, y tomar muchas; mas un prncipe har cesar su afrenta, y aun har volver sobre l su oprobio. 19 Luego volver su rostro a las fortalezas de su tierra; mas tropezar y caer, y no ser hallado. 

20 Y se levantar en su lugar uno que har pasar un cobrador de tributos por la gloria del reino; pero en pocos das ser quebrantado, aunque no en ira, ni en batalla. 21 Y le suceder en su lugar un hombre despreciable, al cual no darn la honra del reino; pero vendr sin aviso y tomar el reino con halagos. 22 Las fuerzas enemigas sern barridas delante de l como con inundacin de aguas; sern del todo destruidos, junto con el prncipe del pacto. 23 Y despus del pacto con l, engaar y subir, y saldr vencedor con poca gente. 24 Estando la provincia en paz y en abundancia, entrar y har lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; botn, despojos y riquezas repartir a sus soldados, y contra las fortalezas formar sus designios; y esto por un tiempo. 25 Y despertar sus fuerzas y su ardor contra el rey del sur con gran ejrcito; y el rey del sur se empear en la guerra con grande y muy fuerte ejrcito; mas no prevalecer, porque le harn traicin. 26 Aun los que coman de sus manjares le quebrantarn; y su ejrcito ser destruido, y caern muchos muertos. 27 El corazn de estos dos reyes ser para hacer mal, y en una misma mesa hablarn mentira; mas no servir de nada, porque el plazo an no habr llegado. 28 Y volver a su tierra con gran riqueza, y su corazn ser contra el pacto santo; har su voluntad, y volver a su tierra. 

29 Al tiempo sealado volver al sur; mas no ser la postrera venida como la primera. 30 Porque vendrn contra l naves de Quitim, y l se contristar, y volver, y se enojar contra el pacto santo, y har segn su voluntad; volver, pues, y se entender con los que abandonen el santo pacto. 31 Y se levantarn de su parte tropas que profanarn el santuario y la fortaleza, y quitarn el continuo sacrificio, y pondrn la abominacin desoladora. 32 Con lisonjas seducir a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzar y actuar. 33 Y los sabios del pueblo instruirn a muchos; y por algunos das caern a espada y a fuego, en cautividad y despojo. 34 Y en su cada sern ayudados de pequeo socorro; y muchos se juntarn a ellos con lisonjas. 35 Tambin algunos de los sabios caern para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo. 

36 Y el rey har su voluntad, y se ensoberbecer, y se engrandecer sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablar maravillas, y prosperar, hasta que sea consumada la ira; porque lo determinado se cumplir. 37 Del Dios de sus padres no har caso, ni del amor de las mujeres; ni respetar a dios alguno, porque sobre todo se engrandecer. 38 Mas honrar en su lugar al dios de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron; lo honrar con oro y plata, con piedras preciosas y con cosas de gran precio. 39 Con un dios ajeno se har de las fortalezas ms inexpugnables, y colmar de honores a los que le reconozcan, y por precio repartir la tierra. 

40 Pero al cabo del tiempo el rey del sur contender con l; y el rey del norte se levantar contra l como una tempestad, con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrar por las tierras, e inundar, y pasar. 41 Entrar a la tierra gloriosa, y muchas provincias caern; mas stas escaparn de su mano: Edom y Moab, y la mayora de los hijos de Amn. 42 Extender su mano contra las tierras, y no escapar el pas de Egipto. 43 Y se apoderar de los tesoros de oro y plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto; y los de Libia y de Etiopa le seguirn. 44 Pero noticias del oriente y del norte lo atemorizarn, y saldr con gran ira para destruir y matar a muchos. 45 Y plantar las tiendas de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo; mas llegar a su fin, y no tendr quien le ayude. 

El tiempo del fin

DANIEL 12

1 En aquel tiempo se levantar Miguel, el gran prncipe que est de parte de los hijos de tu pueblo; y ser tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo ser libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. 2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra sern despertados, unos para vida eterna, y otros para vergenza y confusin perpetua. 3 Los entendidos resplandecern como el resplandor del firmamento; y los que ensean la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. 4 Pero t, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos corrern de aqu para all, y la ciencia se aumentar. 

5 Y yo Daniel mir, y he aqu otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del ro, y el otro al otro lado del ro. 6 Y dijo uno al varn vestido de lino, que estaba sobre las aguas del ro: Cundo ser el fin de estas maravillas? 7 Y o al varn vestido de lino, que estaba sobre las aguas del ro, el cual alz su diestra y su siniestra al cielo, y jur por el que vive por los siglos, que ser por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersin del poder del pueblo santo, todas estas cosas sern cumplidas. 8 Y yo o, mas no entend. Y dije: Seor mo, cul ser el fin de estas cosas? 9 El respondi: Anda, Daniel, pues estas palabras estn cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. 10 Muchos sern limpios, y emblanquecidos y purificados; los impos procedern impamente, y ninguno de los impos entender, pero los entendidos comprendern. 11 Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominacin desoladora, habr mil doscientos noventa das. 12 Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco das. 13 Y t irs hasta el fin, y reposars, y te levantars para recibir tu heredad al fin de los das. 
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OSEAS 

La esposa infiel de Oseas, y sus hijos

OSEAS 1

1 Palabra de Jehov que vino a Oseas hijo de Beeri, en das de Uzas, Jotam, Acaz y Ezequas, reyes de Jud, y en das de Jeroboam hijo de Jos, rey de Israel. 

2 El principio de la palabra de Jehov por medio de Oseas. Dijo Jehov a Oseas: Ve, tmate una mujer fornicaria, e hijos de fornicacin; porque la tierra fornica apartndose de Jehov. 3 Fue, pues, y tom a Gomer hija de Diblaim, la cual concibi y le dio a luz un hijo. 

4 Y le dijo Jehov: Ponle por nombre Jezreel; porque de aqu a poco yo castigar a la casa de Jeh por causa de la sangre de Jezreel, y har cesar el reino de la casa de Israel. 5 Y en aquel da quebrar yo el arco de Israel en el valle de Jezreel. 

6 Concibi ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadecer ms de la casa de Israel, sino que los quitar del todo. 7 Mas de la casa de Jud tendr misericordia, y los salvar por Jehov su Dios; y no los salvar con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes. 

8 Despus de haber destetado a Lo-ruhama, concibi y dio a luz un hijo. 9 Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo ser vuestro Dios. 

10 Con todo, ser el nmero de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mo, les ser dicho: Sois hijos del Dios viviente. 11 Y se congregarn los hijos de Jud y de Israel, y nombrarn un solo jefe, y subirn de la tierra; porque el da de Jezreel ser grande. 

El amor de Jehov hacia su pueblo infiel

OSEAS 2

1 Decid a vuestros hermanos: Ammi; y a vuestras hermanas: Ruhama. 2 Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos; 3 no sea que yo la despoje y desnude, la ponga como el da en que naci, la haga como un desierto, la deje como tierra seca, y la mate de sed. 4 Ni tendr misericordia de sus hijos, porque son hijos de prostitucin. 5 Porque su madre se prostituy; la que los dio a luz se deshonr, porque dijo: Ir tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida. 6 Por tanto, he aqu yo rodear de espinos su camino, y la cercar con seto, y no hallar sus caminos. 7 Seguir a sus amantes, y no los alcanzar; los buscar, y no los hallar. Entonces dir: Ir y me volver a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora. 

8 Y ella no reconoci que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqu la plata y el oro que ofrecan a Baal. 9 Por tanto, yo volver y tomar mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazn, y quitar mi lana y mi lino que haba dado para cubrir su desnudez. 10 Y ahora descubrir yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librar de mi mano. 11 Har cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus das de reposo, y todas sus festividades. 12 Y har talar sus vides y sus higueras, de las cuales dijo: Mi salario son, salario que me han dado mis amantes. Y las reducir a un matorral, y las comern las bestias del campo. 13 Y la castigar por los das en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de m, dice Jehov. 

14 Pero he aqu que yo la atraer y la llevar al desierto, y hablar a su corazn. 15 Y le dar sus vias desde all, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y all cantar como en los tiempos de su juventud, y como en el da de su subida de la tierra de Egipto. 16 En aquel tiempo, dice Jehov, me llamars Ishi, y nunca ms me llamars Baali. 17 Porque quitar de su boca los nombres de los baales, y nunca ms se mencionarn sus nombres. 18 En aquel tiempo har para ti pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitar de la tierra arco y espada y guerra, y te har dormir segura. 19 Y te desposar conmigo para siempre; te desposar conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. 20 Y te desposar conmigo en fidelidad, y conocers a Jehov. 

21 En aquel tiempo responder, dice Jehov, yo responder a los cielos, y ellos respondern a la tierra. 22 Y la tierra responder al trigo, al vino y al aceite, y ellos respondern a Jezreel. 23 Y la sembrar para m en la tierra, y tendr misericordia de Lo-ruhama; y dir a Lo-ammi: T eres pueblo mo, y l dir: Dios mo. 

Oseas y la adltera

OSEAS 3

1 Me dijo otra vez Jehov: Ve, ama a una mujer amada de su compaero, aunque adltera, como el amor de Jehov para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas. 2 La compr entonces para m por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada. 3 Y le dije: T sers ma durante muchos das; no fornicars, ni tomars otro varn; lo mismo har yo contigo. 4 Porque muchos das estarn los hijos de Israel sin rey, sin prncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. 5 Despus volvern los hijos de Israel, y buscarn a Jehov su Dios, y a David su rey; y temern a Jehov y a su bondad en el fin de los das. 

Controversia de Jehov con Israel

OSEAS 4

1 Od palabra de Jehov, hijos de Israel, porque Jehov contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. 2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden. 3 Por lo cual se enlutar la tierra, y se extenuar todo morador de ella, con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar morirn. 

4 Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote. 5 Caers por tanto en el da, y caer tambin contigo el profeta de noche; y a tu madre destruir. 6 Mi pueblo fue destruido, porque le falt conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echar del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, tambin yo me olvidar de tus hijos. 

7 Conforme a su grandeza, as pecaron contra m; tambin yo cambiar su honra en afrenta. 8 Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma. 9 Y ser el pueblo como el sacerdote; le castigar por su conducta, y le pagar conforme a sus obras. 10 Comern, pero no se saciarn; fornicarn, mas no se multiplicarn, porque dejaron de servir a Jehov. 

11 Fornicacin, vino y mosto quitan el juicio. 12 Mi pueblo a su dolo de madera pregunta, y el leo le responde; porque espritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. 13 Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, lamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarn, y adulterarn vuestras nueras. 14 No castigar a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caer. 

15 Si fornicas t, Israel, a lo menos no peque Jud; y no entris en Gilgal, ni subis a Bet-avn, ni juris: Vive Jehov. 16 Porque como novilla indmita se apart Israel; los apacentar ahora Jehov como a corderos en lugar espacioso? 

17 Efran es dado a dolos; djalo. 18 Su bebida se corrompi; fornicaron sin cesar; sus prncipes amaron lo que avergenza. 19 El viento los at en sus alas, y de sus sacrificios sern avergonzados. 

Castigo de la apostasa de Israel

OSEAS 5

1 Sacerdotes, od esto, y estad atentos, casa de Israel, y casa del rey, escuchad; porque para vosotros es el juicio, pues habis sido lazo en Mizpa, y red tendida sobre Tabor. 2 Y haciendo vctimas han bajado hasta lo profundo; por tanto, yo castigar a todos ellos. 

3 Yo conozco a Efran, e Israel no me es desconocido; porque ahora, oh Efran, te has prostituido, y se ha contaminado Israel. 4 No piensan en convertirse a su Dios, porque espritu de fornicacin est en medio de ellos, y no conocen a Jehov. 

5 La soberbia de Israel le desmentir en su cara; Israel y Efran tropezarn en su pecado, y Jud tropezar tambin con ellos. 6 Con sus ovejas y con sus vacas andarn buscando a Jehov, y no le hallarn; se apart de ellos. 7 Contra Jehov prevaricaron, porque han engendrado hijos extraos; ahora en un solo mes sern consumidos ellos y sus heredades. 

8 Tocad bocina en Gabaa, trompeta en Ram: sonad alarma en Bet-avn; tiembla, oh Benjamn. 9 Efran ser asolado en el da del castigo; en las tribus de Israel hice conocer la verdad. 10 Los prncipes de Jud fueron como los que traspasan los linderos; derramar sobre ellos como agua mi ira. 11 Efran es vejado, quebrantado en juicio, porque quiso andar en pos de vanidades. 12 Yo, pues, ser como polilla a Efran, y como carcoma a la casa de Jud. 

13 Y ver Efran su enfermedad, y Jud su llaga; ir entonces Efran a Asiria, y enviar al rey Jareb; mas l no os podr sanar, ni os curar la llaga. 14 Porque yo ser como len a Efran, y como cachorro de len a la casa de Jud; yo, yo arrebatar, y me ir; tomar, y no habr quien liberte. 

Insinceridad del arrepentimiento de Israel

15 Andar y volver a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarn. 

OSEAS 6

1 Venid y volvamos a Jehov; porque l arrebat, y nos curar; hiri, y nos vendar. 2 Nos dar vida despus de dos das; en el tercer da nos resucitar, y viviremos delante de l. 3 Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehov; como el alba est dispuesta su salida, y vendr a nosotros como la lluvia, como la lluvia tarda y temprana a la tierra. 

4 Qu har a ti, Efran? Qu har a ti, oh Jud? La piedad vuestra es como nube de la maana, y como el roco de la madrugada, que se desvanece. 5 Por esta causa los cort por medio de los profetas, con las palabras de mi boca los mat; y tus juicios sern como luz que sale. 6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios ms que holocaustos. 

7 Mas ellos, cual Adn, traspasaron el pacto; all prevaricaron contra m. 8 Galaad, ciudad de hacedores de iniquidad, manchada de sangre. 9 Y como ladrones que esperan a algn hombre, as una compaa de sacerdotes mata en el camino hacia Siquem; as cometieron abominacin. 10 En la casa de Israel he visto inmundicia; all fornic Efran, y se contamin Israel. 

11 Para ti tambin, oh Jud, est preparada una siega, cuando yo haga volver el cautiverio de mi pueblo. 

Iniquidad y rebelin de Israel

OSEAS 7

1 Mientras curaba yo a Israel, se descubri la iniquidad de Efran, y las maldades de Samaria; porque hicieron engao; y entra el ladrn, y el salteador despoja por fuera. 2 Y no consideran en su corazn que tengo en memoria toda su maldad; ahora les rodearn sus obras; delante de m estn. 3 Con su maldad alegran al rey, y a los prncipes con sus mentiras. 4 Todos ellos son adlteros; son como horno encendido por el hornero, que cesa de avivar el fuego despus que est hecha la masa, hasta que se haya leudado. 5 En el da de nuestro rey los prncipes lo hicieron enfermar con copas de vino; extendi su mano con los escarnecedores. 6 Aplicaron su corazn, semejante a un horno, a sus artificios; toda la noche duerme su hornero; a la maana est encendido como llama de fuego. 7 Todos ellos arden como un horno, y devoraron a sus jueces; cayeron todos sus reyes; no hay entre ellos quien a m clame. 

8 Efran se ha mezclado con los dems pueblos; Efran fue torta no volteada. 9 Devoraron extraos su fuerza, y l no lo supo; y aun canas le han cubierto, y l no lo supo. 10 Y la soberbia de Israel testificar contra l en su cara; y no se volvieron a Jehov su Dios, ni lo buscaron con todo esto. 

11 Efran fue como paloma incauta, sin entendimiento; llamarn a Egipto, acudirn a Asiria. 12 Cuando fueren, tender sobre ellos mi red; les har caer como aves del cielo; les castigar conforme a lo que se ha anunciado en sus congregaciones. 13 Ay de ellos! porque se apartaron de m; destruccin vendr sobre ellos, porque contra m se rebelaron; yo los redim, y ellos hablaron mentiras contra m. 

14 Y no clamaron a m con su corazn cuando gritaban sobre sus camas; para el trigo y el mosto se congregaron, se rebelaron contra m. 15 Y aunque yo los ense y fortalec sus brazos, contra m pensaron mal. 16 Volvieron, pero no al Altsimo; fueron como arco engaoso; cayeron sus prncipes a espada por la soberbia de su lengua; esto ser su escarnio en la tierra de Egipto. 

Reprensin de la idolatra de Israel

OSEAS 8

1 Pon a tu boca trompeta. Como guila viene contra la casa de Jehov, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley. 2 A m clamar Israel: Dios mo, te hemos conocido. 3 Israel desech el bien; enemigo lo perseguir. 

4 Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por m; constituyeron prncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron dolos para s, para ser ellos mismos destruidos. 5 Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejarte; se encendi mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar purificacin. 6 Porque de Israel es tambin ste, y artfice lo hizo; no es Dios; por lo que ser deshecho en pedazos el becerro de Samaria. 

7 Porque sembraron viento, y torbellino segarn; no tendrn mies, ni su espiga har harina; y si la hiciere, extraos la comern. 8 Devorado ser Israel; pronto ser entre las naciones como vasija que no se estima. 9 Porque ellos subieron a Asiria, como asno monts para s solo; Efran con salario alquil amantes. 10 Aunque alquilen entre las naciones, ahora las juntar, y sern afligidos un poco de tiempo por la carga del rey y de los prncipes. 

11 Porque multiplic Efran altares para pecar, tuvo altares para pecar. 12 Le escrib las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraa. 13 En los sacrificios de mis ofrendas sacrificaron carne, y comieron; no los quiso Jehov; ahora se acordar de su iniquidad, y castigar su pecado; ellos volvern a Egipto. 14 Olvid, pues, Israel a su Hacedor, y edific templos, y Jud multiplic ciudades fortificadas; mas yo meter fuego en sus ciudades, el cual consumir sus palacios. 

Castigo de la persistente infidelidad de Israel

OSEAS 9

1 No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartndote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo. 2 La era y el lagar no los mantendrn, y les fallar el mosto. 3 No quedarn en la tierra de Jehov, sino que volver Efran a Egipto y a Asiria, donde comern vianda inmunda. 

4 No harn libaciones a Jehov, ni sus sacrificios le sern gratos; como pan de enlutados les sern a ellos; todos los que coman de l sern inmundos. Ser, pues, el pan de ellos para s mismos; ese pan no entrar en la casa de Jehov. 

5 Qu haris en el da de la solemnidad, y en el da de la fiesta de Jehov? 6 Porque he aqu se fueron ellos a causa de la destruccin. Egipto los recoger, Menfis los enterrar. La ortiga conquistar lo deseable de su plata, y espino crecer en sus moradas. 

7 Vinieron los das del castigo, vinieron los das de la retribucin; e Israel lo conocer. Necio es el profeta, insensato es el varn de espritu, a causa de la multitud de tu maldad, y grande odio. 8 Atalaya es Efran para con mi Dios; el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios. 9 Llegaron hasta lo ms bajo en su corrupcin, como en los das de Gabaa; ahora se acordar de su iniquidad, castigar su pecado. 

10 Como uvas en el desierto hall a Israel; como la fruta temprana de la higuera en su principio vi a vuestros padres. Ellos acudieron a Baal-peor, se apartaron para vergenza, y se hicieron abominables como aquello que amaron. 11 La gloria de Efran volar cual ave, de modo que no habr nacimientos, ni embarazos, ni concepciones. 12 Y si llegaren a grandes sus hijos, los quitar de entre los hombres, porque ay de ellos tambin, cuando de ellos me aparte! 13 Efran, segn veo, es semejante a Tiro, situado en lugar delicioso; pero Efran sacar sus hijos a la matanza. 14 Dales, oh Jehov, lo que les has de dar; dales matriz que aborte, y pechos enjutos. 

15 Toda la maldad de ellos fue en Gilgal; all, pues, les tom aversin; por la perversidad de sus obras los echar de mi casa; no los amar ms; todos sus prncipes son desleales. 

16 Efran fue herido, su raz est seca, no dar ms fruto; aunque engendren, yo matar lo deseable de su vientre. 17 Mi Dios los desechar, porque ellos no le oyeron; y andarn errantes entre las naciones. 

OSEAS 10

1 Israel es una frondosa via, que da abundante fruto para s mismo; conforme a la abundancia de su fruto multiplic tambin los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus dolos. 2 Est dividido su corazn. Ahora sern hallados culpables; Jehov demoler sus altares, destruir sus dolos. 

3 Seguramente dirn ahora: No tenemos rey, porque no temimos a Jehov; y qu hara el rey por nosotros? 4 Han hablado palabras jurando en vano al hacer pacto; por tanto, el juicio florecer como ajenjo en los surcos del campo. 5 Por las becerras de Bet-avn sern atemorizados los moradores de Samaria; porque su pueblo lamentar a causa del becerro, y sus sacerdotes que en l se regocijaban por su gloria, la cual ser disipada. 6 Aun ser l llevado a Asiria como presente al rey Jareb; Efran ser avergonzado, e Israel se avergonzar de su consejo. 

7 De Samaria fue cortado su rey como espuma sobre la superficie de las aguas. 8 Y los lugares altos de Avn sern destruidos, el pecado de Israel; crecer sobre sus altares espino y cardo. Y dirn a los montes: Cubridnos; y a los collados: Caed sobre nosotros. 

9 Desde los das de Gabaa has pecado, oh Israel; all estuvieron; no los tom la batalla en Gabaa contra los inicuos. 10 Y los castigar cuando lo desee; y pueblos se juntarn sobre ellos cuando sean atados por su doble crimen. 11 Efran es novilla domada, que le gusta trillar, mas yo pasar sobre su lozana cerviz; har llevar yugo a Efran; arar Jud, quebrar sus terrones Jacob. 12 Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehov, hasta que venga y os ensee justicia. 

13 Habis arado impiedad, y segasteis iniquidad; comeris fruto de mentira, porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus valientes. 14 Por tanto, en tus pueblos se levantar alboroto, y todas tus fortalezas sern destruidas, como destruy Salmn a Bet-arbel en el da de la batalla, cuando la madre fue destrozada con los hijos. 15 As har a vosotros Bet-el, por causa de vuestra gran maldad; a la maana ser del todo cortado el rey de Israel. 

Dios se compadece de su pueblo obstinado

OSEAS 11

1 Cuando Israel era muchacho, yo lo am, y de Egipto llam a mi hijo. 2 Cuanto ms yo los llamaba, tanto ms se alejaban de m; a los baales sacrificaban, y a los dolos ofrecan sahumerios. 

3 Yo con todo eso enseaba a andar al mismo Efran, tomndole de los brazos; y no conoci que yo le cuidaba. 4 Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida. 

5 No volver a tierra de Egipto, sino que el asirio mismo ser su rey, porque no se quisieron convertir. 6 Caer espada sobre sus ciudades, y consumir sus aldeas; las consumir a causa de sus propios consejos. 7 Entre tanto, mi pueblo est adherido a la rebelin contra m; aunque me llaman el Altsimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer. 

8 Cmo podr abandonarte, oh Efran? Te entregar yo, Israel? Cmo podr yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazn se conmueve dentro de m, se inflama toda mi compasin. 9 No ejecutar el ardor de mi ira, ni volver para destruir a Efran; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti; y no entrar en la ciudad. 

10 En pos de Jehov caminarn; l rugir como len; rugir, y los hijos vendrn temblando desde el occidente. 11 Como ave acudirn velozmente de Egipto, y de la tierra de Asiria como paloma; y los har habitar en sus casas, dice Jehov. 12 Me rode Efran de mentira, y la casa de Israel de engao. Jud an gobierna con Dios, y es fiel con los santos. 

Efran reprendido por su falsedad y opresin

OSEAS 12

1 Efran se apacienta de viento, y sigue al solano; mentira y destruccin aumenta continuamente; porque hicieron pacto con los asirios, y el aceite se lleva a Egipto. 

2 Pleito tiene Jehov con Jud para castigar a Jacob conforme a sus caminos; le pagar conforme a sus obras. 3 En el seno materno tom por el calcaar a su hermano, y con su poder venci al ngel. 4 Venci al ngel, y prevaleci; llor, y le rog; en Bet-el le hall, y all habl con nosotros. 5 Mas Jehov es Dios de los ejrcitos; Jehov es su nombre. 6 T, pues, vulvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confa siempre. 

7 Mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresin, 8 Efran dijo: Ciertamente he enriquecido, he hallado riquezas para m; nadie hallar iniquidad en m, ni pecado en todos mis trabajos. 9 Pero yo soy Jehov tu Dios desde la tierra de Egipto; an te har morar en tiendas, como en los das de la fiesta. 

10 Y he hablado a los profetas, y aument la profeca, y por medio de los profetas us parbolas. 11 Es Galaad iniquidad? Ciertamente vanidad han sido; en Gilgal sacrificaron bueyes, y sus altares son como montones en los surcos del campo. 12 Pero Jacob huy a tierra de Aram, Israel sirvi para adquirir mujer, y por adquirir mujer fue pastor. 13 Y por un profeta Jehov hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado. 14 Efran ha provocado a Dios con amarguras; por tanto, har recaer sobre l la sangre que ha derramado, y su Seor le pagar su oprobio. 

Destruccin total de Efran predicha

OSEAS 13

1 Cuando Efran hablaba, hubo temor; fue exaltado en Israel; mas pec en Baal, y muri. 2 Y ahora aadieron a su pecado, y de su plata se han hecho segn su entendimiento imgenes de fundicin, dolos, toda obra de artfices, acerca de los cuales dicen a los hombres que sacrifican, que besen los becerros. 3 Por tanto, sern como la niebla de la maana, y como el roco de la madrugada que se pasa; como el tamo que la tempestad arroja de la era, y como el humo que sale de la chimenea. 

4 Mas yo soy Jehov tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocers, pues, otro dios fuera de m, ni otro salvador sino a m. 5 Yo te conoc en el desierto, en tierra seca. 6 En sus pastos se saciaron, y repletos, se ensoberbeci su corazn; por esta causa se olvidaron de m. 7 Por tanto, yo ser para ellos como len; como un leopardo en el camino los acechar. 8 Como osa que ha perdido los hijos los encontrar, y desgarrar las fibras de su corazn, y all los devorar como len; fiera del campo los despedazar. 

9 Te perdiste, oh Israel, mas en m est tu ayuda. 10 Dnde est tu rey, para que te guarde con todas tus ciudades; y tus jueces, de los cuales dijiste: Dame rey y prncipes? 11 Te di rey en mi furor, y te lo quit en mi ira. 

12 Atada est la maldad de Efran; su pecado est guardado. 13 Dolores de mujer que da a luz le vendrn; es un hijo no sabio, porque ya hace tiempo que no debiera detenerse al punto mismo de nacer. 

14 De la mano del Seol los redimir, los librar de la muerte. Oh muerte, yo ser tu muerte; y ser tu destruccin, oh Seol; la compasin ser escondida de mi vista. 

15 Aunque l fructifique entre los hermanos, vendr el solano, viento de Jehov; se levantar desde el desierto, y se secar su manantial, y se agotar su fuente; l saquear el tesoro de todas sus preciosas alhajas. 16 Samaria ser asolada, porque se rebel contra su Dios; caern a espada; sus nios sern estrellados, y sus mujeres encintas sern abiertas. 

Splica a Israel para que vuelva a Jehov

OSEAS 14

1 Vuelve, oh Israel, a Jehov tu Dios; porque por tu pecado has cado. 2 Llevad con vosotros palabras de splica, y volved a Jehov, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios. 3 No nos librar el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca ms diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el hurfano alcanzar misericordia. 

4 Yo sanar su rebelin, los amar de pura gracia; porque mi ira se apart de ellos. 5 Yo ser a Israel como roco; l florecer como lirio, y extender sus races como el Lbano. 6 Se extendern sus ramas, y ser su gloria como la del olivo, y perfumar como el Lbano. 7 Volvern y se sentarn bajo su sombra; sern vivificados como trigo, y florecern como la vid; su olor ser como de vino del Lbano. 8 Efran dir: Qu ms tendr ya con los dolos? Yo lo oir, y mirar; yo ser a l como la haya verde; de m ser hallado tu fruto. 

9 Quin es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehov son rectos, y los justos andarn por ellos; mas los rebeldes caern en ellos. 
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JOEL  

Devastacin de la tierra por la langosta

JOEL 1

1 Palabra de Jehov que vino a Joel, hijo de Petuel. 

2 Od esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. Ha acontecido esto en vuestros das, o en los das de vuestros padres? 3 De esto contaris a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generacin. 4 Lo que qued de la oruga comi el saltn, y lo que qued del saltn comi el revoltn; y la langosta comi lo que del revoltn haba quedado. 

5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca. 6 Porque pueblo fuerte e innumerable subi a mi tierra; sus dientes son dientes de len, y sus muelas, muelas de len. 7 Asol mi vid, y descortez mi higuera; del todo la desnud y derrib; sus ramas quedaron blancas. 

8 Llora t como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud. 9 Desapareci de la casa de Jehov la ofrenda y la libacin; los sacerdotes ministros de Jehov estn de duelo. 10 El campo est asolado, se enlut la tierra; porque el trigo fue destruido, se sec el mosto, se perdi el aceite. 

11 Confundos, labradores; gemid, vieros, por el trigo y la cebada, porque se perdi la mies del campo. 12 La vid est seca, y pereci la higuera; el granado tambin, la palmera y el manzano; todos los rboles del campo se secaron, por lo cual se extingui el gozo de los hijos de los hombres. 

13 Ceos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libacin. 

14 Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehov vuestro Dios, y clamad a Jehov. 

15 Ay del da! porque cercano est el da de Jehov, y vendr como destruccin por el Todopoderoso. 16 No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegra y el placer de la casa de nuestro Dios? 

17 El grano se pudri debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfoles destruidos; porque se sec el trigo. 18 Cmo gimieron las bestias! cun turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! Tambin fueron asolados los rebaos de las ovejas. 

19 A ti, oh Jehov, clamar; porque fuego consumi los pastos del desierto, y llama abras todos los rboles del campo. 20 Las bestias del campo bramarn tambin a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumi las praderas del desierto. 

JOEL 2

1 Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el da de Jehov, porque est cercano. 2 Da de tinieblas y de oscuridad, da de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, as vendr un pueblo grande y fuerte; semejante a l no lo hubo jams, ni despus de l lo habr en aos de muchas generaciones. 

3 Delante de l consumir fuego, tras de l abrasar llama; como el huerto del Edn ser la tierra delante de l, y detrs de l como desierto asolado; ni tampoco habr quien de l escape. 4 Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo corrern. 5 Como estruendo de carros saltarn sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla. 6 Delante de l temern los pueblos; se pondrn plidos todos los semblantes. 7 Como valientes corrern, como hombres de guerra subirn el muro; cada cual marchar por su camino, y no torcer su rumbo. 8 Ninguno estrechar a su compaero, cada uno ir por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirn. 9 Irn por la ciudad, corrern por el muro, subirn por las casas, entrarn por las ventanas a manera de ladrones. 

10 Delante de l temblar la tierra, se estremecern los cielos; el sol y la luna se oscurecern, y las estrellas retraern su resplandor. 11 Y Jehov dar su orden delante de su ejrcito; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el da de Jehov, y muy terrible; quin podr soportarlo? 

La misericordia de Jehov

12 Por eso pues, ahora, dice Jehov, convertos a m con todo vuestro corazn, con ayuno y lloro y lamento. 13 Rasgad vuestro corazn, y no vuestros vestidos, y convertos a Jehov vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. 14 Quin sabe si volver y se arrepentir y dejar bendicin tras de l, esto es, ofrenda y libacin para Jehov vuestro Dios? 

15 Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea. 16 Reunid al pueblo, santificad la reunin, juntad a los ancianos, congregad a los nios y a los que maman, salga de su cmara el novio, y de su tlamo la novia. 17 Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehov, y digan: Perdona, oh Jehov, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseoreen de ella. Por qu han de decir entre los pueblos: Dnde est su Dios? 

18 Y Jehov, solcito por su tierra, perdonar a su pueblo. 19 Responder Jehov, y dir a su pueblo: He aqu yo os envo pan, mosto y aceite, y seris saciados de ellos; y nunca ms os pondr en oprobio entre las naciones. 20 Y har alejar de vosotros al del norte, y lo echar en tierra seca y desierta; su faz ser hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalar su hedor, y subir su pudricin, porque hizo grandes cosas. 

21 Tierra, no temas; algrate y gzate, porque Jehov har grandes cosas. 22 Animales del campo, no temis; porque los pastos del desierto reverdecern, porque los rboles llevarn su fruto, la higuera y la vid darn sus frutos. 23 Vosotros tambin, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehov vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y har descender sobre vosotros lluvia temprana y tarda como al principio. 24 Las eras se llenarn de trigo, y los lagares rebosarn de vino y aceite. 25 Y os restituir los aos que comi la oruga, el saltn, el revoltn y la langosta, mi gran ejrcito que envi contra vosotros. 

26 Comeris hasta saciaros, y alabaris el nombre de Jehov vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jams ser mi pueblo avergonzado. 27 Y conoceris que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehov vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jams ser avergonzado. 

Derramamiento del Espritu de Dios

28 Y despus de esto derramar mi Espritu sobre toda carne, y profetizarn vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soarn sueos, y vuestros jvenes vern visiones. 29 Y tambin sobre los siervos y sobre las siervas derramar mi Espritu en aquellos das. 

30 Y dar prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. 31 El sol se convertir en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el da grande y espantoso de Jehov. 32 Y todo aquel que invocare el nombre de Jehov ser salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusaln habr salvacin, como ha dicho Jehov, y entre el remanente al cual l habr llamado. 

Juicio de Jehov sobre las naciones

JOEL 3

1 Porque he aqu que en aquellos das, y en aquel tiempo en que har volver la cautividad de Jud y de Jerusaln, 2 reunir a todas las naciones, y las har descender al valle de Josafat, y all entrar en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra; 3 y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los nios por una ramera, y vendieron las nias por vino para beber. 

4 Y tambin, qu tengo yo con vosotras, Tiro y Sidn, y todo el territorio de Filistea? Queris vengaros de m? Y si de m os vengis, bien pronto har yo recaer la paga sobre vuestra cabeza. 5 Porque habis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos; 6 y vendisteis los hijos de Jud y los hijos de Jerusaln a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra. 7 He aqu yo los levantar del lugar donde los vendisteis, y volver vuestra paga sobre vuestra cabeza; 8 y vender vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, nacin lejana; porque Jehov ha hablado. 

9 Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acrquense, vengan todos los hombres de guerra. 10 Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el dbil: Fuerte soy. 11 Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir all, oh Jehov, a tus fuertes. 12 Despirtense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. 13 Echad la hoz, porque la mies est ya madura. Venid, descended, porque el lagar est lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. 14 Muchos pueblos en el valle de la decisin; porque cercano est el da de Jehov en el valle de la decisin. 15 El sol y la luna se oscurecern, y las estrellas retraern su resplandor. 

Liberacin de Jud

16 Y Jehov rugir desde Sion, y dar su voz desde Jerusaln, y temblarn los cielos y la tierra; pero Jehov ser la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. 

17 Y conoceris que yo soy Jehov vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusaln ser santa, y extraos no pasarn ms por ella. 

18 Suceder en aquel tiempo, que los montes destilarn mosto, y los collados fluirn leche, y por todos los arroyos de Jud corrern aguas; y saldr una fuente de la casa de Jehov, y regar el valle de Sitim. 

19 Egipto ser destruido, y Edom ser vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Jud; porque derramaron en su tierra sangre inocente. 20 Pero Jud ser habitada para siempre, y Jerusaln por generacin y generacin. 21 Y limpiar la sangre de los que no haba limpiado; y Jehov morar en Sion. 
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AMS 

Juicios contra las naciones vecinas

AMS 1

1 Las palabras de Ams, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetiz acerca de Israel en das de Uzas rey de Jud y en das de Jeroboam hijo de Jos, rey de Israel, dos aos antes del terremoto. 2 Dijo: Jehov rugir desde Sion, y dar su voz desde Jerusaln, y los campos de los pastores se enlutarn, y se secar la cumbre del Carmelo. 

3 As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocar su castigo; porque trillaron a Galaad con trillos de hierro. 4 Prender fuego en la casa de Hazael, y consumir los palacios de Ben-adad. 5 Y quebrar los cerrojos de Damasco, y destruir a los moradores del valle de Avn, y los gobernadores de Bet-edn; y el pueblo de Siria ser transportado a Kir, dice Jehov. 

6 As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no revocar su castigo; porque llev cautivo a todo un pueblo para entregarlo a Edom. 7 Prender fuego en el muro de Gaza, y consumir sus palacios. 8 Y destruir a los moradores de Asdod, y a los gobernadores de Ascaln; y volver mi mano contra Ecrn, y el resto de los filisteos perecer, ha dicho Jehov el Seor. 

9 As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no revocar su castigo; porque entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom, y no se acordaron del pacto de hermanos. 10 Prender fuego en el muro de Tiro, y consumir sus palacios. 

11 As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no revocar su castigo; porque persigui a espada a su hermano, y viol todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y perpetuamente ha guardado el rencor. 12 Prender fuego en Temn, y consumir los palacios de Bosra. 

13 As ha dicho Jehov: Por tres pecados de los hijos de Amn, y por el cuarto, no revocar su castigo; porque para ensanchar sus tierras abrieron a las mujeres de Galaad que estaban encintas. 14 Encender fuego en el muro de Rab, y consumir sus palacios con estruendo en el da de la batalla, con tempestad en da tempestuoso; 15 y su rey ir en cautiverio, l y todos sus prncipes, dice Jehov. 

AMS 2

1 As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no revocar su castigo; porque quem los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos. 2 Prender fuego en Moab, y consumir los palacios de Queriot; y morir Moab con tumulto, con estrpito y sonido de trompeta. 3 Y quitar el juez de en medio de l, y matar con l a todos sus prncipes, dice Jehov. 

4 As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Jud, y por el cuarto, no revocar su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehov, y no guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres. 5 Prender, por tanto, fuego en Jud, el cual consumir los palacios de Jerusaln. 

Juicio contra Israel

6 As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocar su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. 7 Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre. 8 Sobre las ropas empeadas se acuestan junto a cualquier altar; y el vino de los multados beben en la casa de sus dioses. 

9 Yo destru delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como una encina; y destru su fruto arriba y sus races abajo. 10 Y a vosotros os hice subir de la tierra de Egipto, y os conduje por el desierto cuarenta aos, para que entraseis en posesin de la tierra del amorreo. 11 Y levant de vuestros hijos para profetas, y de vuestros jvenes para que fuesen nazareos. No es esto as, dice Jehov, hijos de Israel? 

12 Mas vosotros disteis de beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis diciendo: No profeticis. 13 Pues he aqu, yo os apretar en vuestro lugar, como se aprieta el carro lleno de gavillas; 14 y el ligero no podr huir, y al fuerte no le ayudar su fuerza, ni el valiente librar su vida. 15 El que maneja el arco no resistir, ni escapar el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvar su vida. 16 El esforzado de entre los valientes huir desnudo aquel da, dice Jehov. 

El rugido del len

AMS 3

1 Od esta palabra que ha hablado Jehov contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto. Dice as: 2 A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigar por todas vuestras maldades. 

3 Andarn dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? 4 Rugir el len en la selva sin haber presa? Dar el leoncillo su rugido desde su guarida, si no apresare? 5 Caer el ave en lazo sobre la tierra, sin haber cazador? Se levantar el lazo de la tierra, si no ha atrapado algo? 6 Se tocar la trompeta en la ciudad, y no se alborotar el pueblo? Habr algn mal en la ciudad, el cual Jehov no haya hecho? 7 Porque no har nada Jehov el Seor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. 8 Si el len ruge, quin no temer? Si habla Jehov el Seor, quin no profetizar? 

Destruccin de Samaria

9 Proclamad en los palacios de Asdod, y en los palacios de la tierra de Egipto, y decid: Reunos sobre los montes de Samaria, y ved las muchas opresiones en medio de ella, y las violencias cometidas en su medio. 10 No saben hacer lo recto, dice Jehov, atesorando rapia y despojo en sus palacios. 11 Por tanto, Jehov el Seor ha dicho as: Un enemigo vendr por todos lados de la tierra, y derribar tu fortaleza, y tus palacios sern saqueados. 

12 As ha dicho Jehov: De la manera que el pastor libra de la boca del len dos piernas, o la punta de una oreja, as escaparn los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincn de una cama, y al lado de un lecho. 

13 Od y testificad contra la casa de Jacob, ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos: 14 Que el da que castigue las rebeliones de Israel, castigar tambin los altares de Bet-el; y sern cortados los cuernos del altar, y caern a tierra. 15 Y herir la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecern; y muchas casas sern arruinadas, dice Jehov. 

AMS 4

1 Od esta palabra, vacas de Basn, que estis en el monte de Samaria, que oprims a los pobres y quebrantis a los menesterosos, que decs a vuestros seores: Traed, y beberemos. 2 Jehov el Seor jur por su santidad: He aqu, vienen sobre vosotras das en que os llevarn con ganchos, y a vuestros descendientes con anzuelos de pescador; 3 y saldris por las brechas una tras otra, y seris echadas del palacio, dice Jehov. 

Aunque castigado, Israel no aprende

4 Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la rebelin, y traed de maana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres das. 5 Y ofreced sacrificio de alabanza con pan leudado, y proclamad, publicad ofrendas voluntarias, pues que as lo queris, hijos de Israel, dice Jehov el Seor. 

6 Os hice estar a diente limpio en todas vuestras ciudades, y hubo falta de pan en todos vuestros pueblos; mas no os volvisteis a m, dice Jehov. 

7 Tambin os detuve la lluvia tres meses antes de la siega; e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover; sobre una parte llovi, y la parte sobre la cual no llovi, se sec. 8 Y venan dos o tres ciudades a una ciudad para beber agua, y no se saciaban; con todo, no os volvisteis a m, dice Jehov. 

9 Os her con viento solano y con oruga; la langosta devor vuestros muchos huertos y vuestras vias, y vuestros higuerales y vuestros olivares; pero nunca os volvisteis a m, dice Jehov. 

10 Envi contra vosotros mortandad tal como en Egipto; mat a espada a vuestros jvenes, con cautiverio de vuestros caballos, e hice subir el hedor de vuestros campamentos hasta vuestras narices; mas no os volvisteis a m, dice Jehov. 

11 Os trastorn como cuando Dios trastorn a Sodoma y a Gomorra, y fuisteis como tizn escapado del fuego; mas no os volvisteis a m, dice Jehov. 12 Por tanto, de esta manera te har a ti, oh Israel; y porque te he de hacer esto, preprate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel. 

13 Porque he aqu, el que forma los montes, y crea el viento, y anuncia al hombre su pensamiento; el que hace de las tinieblas maana, y pasa sobre las alturas de la tierra; Jehov Dios de los ejrcitos es su nombre. 

Llamamiento al arrepentimiento

AMS 5

1 Od esta palabra que yo levanto para lamentacin sobre vosotros, casa de Israel. 2 Cay la virgen de Israel, y no podr levantarse ya ms; fue dejada sobre su tierra, no hay quien la levante. 

3 Porque as ha dicho Jehov el Seor: La ciudad que salga con mil, volver con ciento, y la que salga con ciento volver con diez, en la casa de Israel. 

4 Pero as dice Jehov a la casa de Israel: Buscadme, y viviris; 5 y no busquis a Bet-el, ni entris en Gilgal, ni pasis a Beerseba; porque Gilgal ser llevada en cautiverio, y Bet-el ser deshecha. 

6 Buscad a Jehov, y vivid; no sea que acometa como fuego a la casa de Jos y la consuma, sin haber en 
Bet-el quien lo apague. 7 Los que converts en ajenjo el juicio, y la justicia la echis por tierra, 8 buscad al que hace las Plyades y el Orin, y vuelve las tinieblas en maana, y hace oscurecer el da como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehov es su nombre; 9 que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza. 

10 Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron. 11 Por tanto, puesto que vejis al pobre y recibs de l carga de trigo, edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaris; plantasteis hermosas vias, mas no beberis el vino de ellas. 12 Porque yo s de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; s que afligs al justo, y recibs cohecho, y en los tribunales hacis perder su causa a los pobres. 13 Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo. 

14 Buscad lo bueno, y no lo malo, para que vivis; porque as Jehov Dios de los ejrcitos estar con vosotros, como decs. 15 Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quiz Jehov Dios de los ejrcitos tendr piedad del remanente de Jos. 

16 Por tanto, as ha dicho Jehov, Dios de los ejrcitos: En todas las plazas habr llanto, y en todas las calles dirn: Ay! Ay!, y al labrador llamarn a lloro, y a endecha a los que sepan endechar. 17 Y en todas las vias habr llanto; porque pasar en medio de ti, dice Jehov. 

18 Ay de los que desean el da de Jehov! Para qu queris este da de Jehov? Ser de tinieblas, y no de luz; 19 como el que huye de delante del len, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra. 20 No ser el da de Jehov tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor? 

21 Aborrec, abomin vuestras solemnidades, y no me complacer en vuestras asambleas. 22 Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibir, ni mirar a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados. 23 Quita de m la multitud de tus cantares, pues no escuchar las salmodias de tus instrumentos. 24 Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo. 

25 Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta aos, oh casa de Israel? 26 Antes bien, llevabais el tabernculo de vuestro Moloc y Quin, dolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis. 27 Os har, pues, transportar ms all de Damasco, ha dicho Jehov, cuyo nombre es Dios de los ejrcitos. 

Destruccin de Israel

AMS 6

1 Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel! 2 Pasad a Calne, y mirad; y de all id a la gran Hamat; descended luego a Gat de los filisteos; ved si son aquellos reinos mejores que estos reinos, si su extensin es mayor que la vuestra, 3 oh vosotros que dilatis el da malo, y acercis la silla de iniquidad. 4 Duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los corderos del rebao, y los novillos de en medio del engordadero; 5 gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David; 6 beben vino en tazones, y se ungen con los ungentos ms preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de Jos. 7 Por tanto, ahora irn a la cabeza de los que van a cautividad, y se acercar el duelo de los que se entregan a los placeres. 

8 Jehov el Seor jur por s mismo, Jehov Dios de los ejrcitos ha dicho: Abomino la grandeza de Jacob, y aborrezco sus palacios; y entregar al enemigo la ciudad y cuanto hay en ella. 

9 Y acontecer que si diez hombres quedaren en una casa, morirn. 10 Y un pariente tomar a cada uno, y lo quemar para sacar los huesos de casa; y dir al que estar en los rincones de la casa: Hay an alguno contigo? Y dir: No. Y dir aqul: Calla, porque no podemos mencionar el nombre de Jehov. 

11 Porque he aqu, Jehov mandar, y herir con hendiduras la casa mayor, y la casa menor con aberturas. 12 Corrern los caballos por las peas? Ararn en ellas con bueyes? Por qu habis vosotros convertido el juicio en veneno, y el fruto de justicia en ajenjo? 13 Vosotros que os alegris en nada, que decs: No hemos adquirido poder con nuestra fuerza? 14 Pues he aqu, oh casa de Israel, dice Jehov Dios de los ejrcitos, levantar yo sobre vosotros a una nacin que os oprimir desde la entrada de Hamat hasta el arroyo del Arab. 

Tres visiones de destruccin

AMS 7

1 As me ha mostrado Jehov el Seor: He aqu, l criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardo; y he aqu era el heno tardo despus de las siegas del rey. 2 Y aconteci que cuando acab de comer la hierba de la tierra, yo dije: Seor Jehov, perdona ahora; quin levantar a Jacob? porque es pequeo. 3 Se arrepinti Jehov de esto: No ser, dijo Jehov. 

4 Jehov el Seor me mostr as: He aqu, Jehov el Seor llamaba para juzgar con fuego; y consumi un gran abismo, y consumi una parte de la tierra. 5 Y dije: Seor Jehov, cesa ahora; quin levantar a Jacob? porque es pequeo. 6 Se arrepinti Jehov de esto: No ser esto tampoco, dijo Jehov el Seor. 

7 Me ense as: He aqu el Seor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albail. 8 Jehov entonces me dijo: Qu ves, Ams? Y dije: Una plomada de albail. Y el Seor dijo: He aqu, yo pongo plomada de albail en medio de mi pueblo Israel; no lo tolerar ms. 9 Los lugares altos de Isaac sern destruidos, y los santuarios de Israel sern asolados, y me levantar con espada sobre la casa de Jeroboam. 

Ams y Amasas

10 Entonces el sacerdote Amasas de Bet-el envi a decir a Jeroboam rey de Israel: Ams se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede sufrir todas sus palabras. 11 Porque as ha dicho Ams: Jeroboam morir a espada, e Israel ser llevado de su tierra en cautiverio. 12 Y Amasas dijo a Ams: Vidente, vete, huye a tierra de Jud, y come all tu pan, y profetiza all; 13 y no profetices ms en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino. 

14 Entonces respondi Ams, y dijo a Amasas: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres. 15 Y Jehov me tom de detrs del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel. 16 Ahora, pues, oye palabra de Jehov. T dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac. 17 Por tanto, as ha dicho Jehov: Tu mujer ser ramera en medio de la ciudad, y tus hijos y tus hijas caern a espada, y tu tierra ser repartida por suertes; y t morirs en tierra inmunda, e Israel ser llevado cautivo lejos de su tierra. 

El canastillo de fruta de verano

AMS 8

1 As me ha mostrado Jehov el Seor: He aqu un canastillo de fruta de verano. 2 Y dijo: Qu ves, Ams? Y respond: Un canastillo de fruta de verano. Y me dijo Jehov: Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel; no lo tolerar ms. 3 Y los cantores del templo gemirn en aquel da, dice Jehov el Seor; muchos sern los cuerpos muertos; en todo lugar los echarn fuera en silencio. 

El juicio sobre Israel se acerca

4 Od esto, los que explotis a los menesterosos, y arruinis a los pobres de la tierra, 5 diciendo: Cundo pasar el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engao la balanza, 6 para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo? 

7 Jehov jur por la gloria de Jacob: No me olvidar jams de todas sus obras. 8 No se estremecer la tierra sobre esto? No llorar todo habitante de ella? Subir toda, como un ro, y crecer y mermar como el ro de Egipto. 

9 Acontecer en aquel da, dice Jehov el Seor, que har que se ponga el sol a medioda, y cubrir de tinieblas la tierra en el da claro. 10 Y cambiar vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en lamentaciones; y har poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volver como en llanto de unignito, y su postrimera como da amargo. 

11 He aqu vienen das, dice Jehov el Seor, en los cuales enviar hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de or la palabra de Jehov. 12 E irn errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirn buscando palabra de Jehov, y no la hallarn. 

13 En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jvenes desmayarn de sed. 14 Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen: Por tu Dios, oh Dan, y: Por el camino de Beerseba, caern, y nunca ms se levantarn. 

Los juicios de Jehov son ineludibles

AMS 9

1  Vi al Seor que estaba sobre el altar, y dijo: Derriba el capitel, y estremzcanse las puertas, y hazlos pedazos sobre la cabeza de todos; y al postrero de ellos matar a espada; no habr de ellos quien huya, ni quien escape. 

2 Aunque cavasen hasta el Seol, de all los tomar mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de all los har descender. 3 Si se escondieren en la cumbre del Carmelo, all los buscar y los tomar; y aunque se escondieren de delante de mis ojos en lo profundo del mar, all mandar a la serpiente y los morder. 4 Y si fueren en cautiverio delante de sus enemigos, all mandar la espada, y los matar; y pondr sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien. 

5 El Seor, Jehov de los ejrcitos, es el que toca la tierra, y se derretir, y llorarn todos los que en ella moran; y crecer toda como un ro, y mermar luego como el ro de Egipto. 6 El edific en el cielo sus cmaras, y ha establecido su expansin sobre la tierra; l llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama; Jehov es su nombre. 

7 Hijos de Israel, no me sois vosotros como hijos de etopes, dice Jehov? No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y de Kir a los arameos? 8 He aqu los ojos de Jehov el Seor estn contra el reino pecador, y yo lo asolar de la faz de la tierra; mas no destruir del todo la casa de Jacob, dice Jehov. 

9 Porque he aqu yo mandar y har que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra. 10 A espada morirn todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercar, ni nos alcanzar el mal. 

Restauracin futura de Israel

11 En aquel da yo levantar el tabernculo cado de David, y cerrar sus portillos y levantar sus ruinas, y lo edificar como en el tiempo pasado; 12 para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehov que hace esto. 

13 He aqu vienen das, dice Jehov, en que el que ara alcanzar al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarn mosto, y todos los collados se derretirn. 14 Y traer del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarn ellos las ciudades asoladas, y las habitarn; plantarn vias, y bebern el vino de ellas, y harn huertos, y comern el fruto de ellos. 15 Pues los plantar sobre su tierra, y nunca ms sern arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehov Dios tuyo. 
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ABDAS 

La humillacin de Edom

ABDAS 1

1 Visin de Abdas. 

Jehov el Seor ha dicho as en cuanto a Edom: Hemos odo el pregn de Jehov, y mensajero ha sido enviado a las naciones. Levantaos, y levantmonos contra este pueblo en batalla. 2 He aqu, pequeo te he hecho entre las naciones; ests abatido en gran manera. 3 La soberbia de tu corazn te ha engaado, t que moras en las hendiduras de las peas, en tu altsima morada; que dices en tu corazn: Quin me derribar a tierra? 4 Si te remontares como guila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ah te derribar, dice Jehov. 

5 Si ladrones vinieran a ti, o robadores de noche (cmo has sido destruido!), no hurtaran lo que les bastase? Si entraran a ti vendimiadores, no dejaran algn rebusco? 6 Cmo fueron escudriadas las cosas de Esa! Sus tesoros escondidos fueron buscados. 7 Todos tus aliados te han engaado; hasta los confines te hicieron llegar; los que estaban en paz contigo prevalecieron contra ti; los que coman tu pan pusieron lazo debajo de ti; no hay en ello entendimiento. 8 No har que perezcan en aquel da, dice Jehov, los sabios de Edom, y la prudencia del monte de Esa? 9 Y tus valientes, oh Temn, sern amedrentados; porque todo hombre ser cortado del monte de Esa por el estrago. 10 Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrir vergenza, y sers cortado para siempre. 11 El da que estando t delante, llevaban extraos cautivo su ejrcito, y extraos entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusaln, t tambin eras como uno de ellos. 12 Pues no debiste t haber estado mirando en el da de tu hermano, en el da de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Jud en el da en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el da de la angustia. 13 No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el da de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el da de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el da de su calamidad. 14 Tampoco debiste haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen; ni debiste haber entregado a los que quedaban en el da de angustia. 

La exaltacin de Israel

15 Porque cercano est el da de Jehov sobre todas las naciones; como t hiciste se har contigo; tu recompensa volver sobre tu cabeza. 16 De la manera que vosotros bebisteis en mi santo monte, bebern continuamente todas las naciones; bebern, y engullirn, y sern como si no hubieran sido. 17 Mas en el monte de Sion habr un remanente que se salve; y ser santo, y la casa de Jacob recuperar sus posesiones. 18 La casa de Jacob ser fuego, y la casa de Jos ser llama, y la casa de Esa estopa, y los quemarn y los consumirn; ni aun resto quedar de la casa de Esa, porque Jehov lo ha dicho. 19 Y los del Neguev poseern el monte de Esa, y los de la Sefela a los filisteos; poseern tambin los campos de Efran, y los campos de Samaria; y Benjamn a Galaad. 20 Y los cautivos de este ejrcito de los hijos de Israel poseern lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusaln que estn en Sefarad poseern las ciudades del Neguev. 21 Y subirn salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esa; y el reino ser de Jehov. 
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JONS 

Jons huye de Jehov

JONS 1

1 Vino palabra de Jehov a Jons hijo de Amitai, diciendo: 2 Levntate y ve a Nnive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de m. 3 Y Jons se levant para huir de la presencia de Jehov a Tarsis, y descendi a Jope, y hall una nave que parta para Tarsis; y pagando su pasaje, entr en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehov. 

4 Pero Jehov hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pens que se partira la nave. 5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que haba en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jons haba bajado al interior de la nave, y se haba echado a dormir. 6 Y el patrn de la nave se le acerc y le dijo: Qu tienes, dormiln? Levntate, y clama a tu Dios; quiz l tendr compasin de nosotros, y no pereceremos. 

7 Y dijeron cada uno a su compaero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quin nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cay sobre Jons. 8 Entonces le dijeron ellos: Declranos ahora por qu nos ha venido este mal. Qu oficio tienes, y de dnde vienes? Cul es tu tierra, y de qu pueblo eres? 9 Y l les respondi: Soy hebreo, y temo a Jehov, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. 10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: Por qu has hecho esto? Porque ellos saban que hua de la presencia de Jehov, pues l se lo haba declarado. 

11 Y le dijeron: Qu haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo ms y ms. 12 El les respondi: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietar; porque yo s que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros. 13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo ms y ms contra ellos. 14 Entonces clamaron a Jehov y dijeron: Te rogamos ahora, Jehov, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque t, Jehov, has hecho como has querido. 15 Y tomaron a Jons, y lo echaron al mar; y el mar se aquiet de su furor. 16 Y temieron aquellos hombres a Jehov con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehov, e hicieron votos. 

17 Pero Jehov tena preparado un gran pez que tragase a Jons; y estuvo Jons en el vientre del pez tres das y tres noches. 

Oracin de Jons

JONS 2

1 Entonces or Jons a Jehov su Dios desde el vientre del pez, 2 y dijo: 


Invoqu en mi angustia a Jehov, y l me oy; 
Desde el seno del Seol clam, 
Y mi voz oste. 
3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, 
Y me rode la corriente; 
Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre m. 
4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; 
Mas an ver tu santo templo. 
5 Las aguas me rodearon hasta el alma, 
Rodeme el abismo; 
El alga se enred a mi cabeza. 
6 Descend a los cimientos de los montes; 
La tierra ech sus cerrojos sobre m para siempre; 
Mas t sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehov Dios mo. 
7 Cuando mi alma desfalleca en m, me acord de Jehov, 
Y mi oracin lleg hasta ti en tu santo templo. 
8 Los que siguen vanidades ilusorias, 
Su misericordia abandonan. 
9 Mas yo con voz de alabanza te ofrecer sacrificios; 
Pagar lo que promet. 
La salvacin es de Jehov. 

10 Y mand Jehov al pez, y vomit a Jons en tierra. 

Nnive se arrepiente

JONS 3

1 Vino palabra de Jehov por segunda vez a Jons, diciendo: 2 Levntate y ve a Nnive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te dir. 3 Y se levant Jons, y fue a Nnive conforme a la palabra de Jehov. Y era Nnive ciudad grande en extremo, de tres das de camino. 4 Y comenz Jons a entrar por la ciudad, camino de un da, y predicaba diciendo: De aqu a cuarenta das Nnive ser destruida. 5 Y los hombres de Nnive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. 

6 Y lleg la noticia hasta el rey de Nnive, y se levant de su silla, se despoj de su vestido, y se cubri de cilicio y se sent sobre ceniza. 7 E hizo proclamar y anunciar en Nnive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les d alimento, ni beban agua; 8 sino cbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y convirtase cada uno de su mal camino, de la rapia que hay en sus manos. 9 Quin sabe si se volver y se arrepentir Dios, y se apartar del ardor de su ira, y no pereceremos? 

10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepinti del mal que haba dicho que les hara, y no lo hizo. 

El enojo de Jons

JONS 4

1 Pero Jons se apesadumbr en extremo, y se enoj. 2 Y or a Jehov y dijo: Ahora, oh Jehov, no es esto lo que yo deca estando an en mi tierra? Por eso me apresur a huir a Tarsis; porque saba yo que t eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. 3 Ahora pues, oh Jehov, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. 4 Y Jehov le dijo: Haces t bien en enojarte tanto? 5 Y sali Jons de la ciudad, y acamp hacia el oriente de la ciudad, y se hizo all una enramada, y se sent debajo de ella a la sombra, hasta ver qu acontecera en la ciudad. 

6 Y prepar Jehov Dios una calabacera, la cual creci sobre Jons para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jons se alegr grandemente por la calabacera. 7 Pero al venir el alba del da siguiente, Dios prepar un gusano, el cual hiri la calabacera, y se sec. 8 Y aconteci que al salir el sol, prepar Dios un recio viento solano, y el sol hiri a Jons en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sera para m la muerte que la vida. 9 Entonces dijo Dios a Jons: Tanto te enojas por la calabacera? Y l respondi: Mucho me enojo, hasta la muerte. 10 Y dijo Jehov: Tuviste t lstima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni t la hiciste crecer; que en espacio de una noche naci, y en espacio de otra noche pereci. 11 Y no tendr yo piedad de Nnive, aquella gran ciudad donde hay ms de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales? 
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MIQUEAS 

Lamento sobre Samaria y Jerusaln

MIQUEAS 1

1 Palabra de Jehov que vino a Miqueas de Moreset en das de Jotam, Acaz y Ezequas, reyes de Jud; lo que vio sobre Samaria y Jerusaln. 

2 Od, pueblos todos; est atenta, tierra, y cuanto hay en ti; y Jehov el Seor, el Seor desde su santo templo, sea testigo contra vosotros. 3 Porque he aqu, Jehov sale de su lugar, y descender y hollar las alturas de la tierra. 4 Y se derretirn los montes debajo de l, y los valles se hendirn como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio. 5 Todo esto por la rebelin de Jacob, y por los pecados de la casa de Israel. Cul es la rebelin de Jacob? No es Samaria? Y cules son los lugares altos de Jud? No es Jerusaln? 6 Har, pues, de Samaria montones de ruinas, y tierra para plantar vias; y derramar sus piedras por el valle, y descubrir sus cimientos. 7 Y todas sus estatuas sern despedazadas, y todos sus dones sern quemados en fuego, y asolar todos sus dolos; porque de dones de rameras los junt, y a dones de rameras volvern. 

8 Por esto lamentar y aullar, y andar despojado y desnudo; har aullido como de chacales, y lamento como de avestruces. 9 Porque su llaga es dolorosa, y lleg hasta Jud; lleg hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusaln. 10 No lo digis en Gat, ni lloris mucho; revulcate en el polvo de Bet-le-afra. 11 Psate, oh morador de Safir, desnudo y con vergenza; el morador de Zaann no sale; el llanto de Betesel os quitar su apoyo. 12 Porque los moradores de Marot anhelaron ansiosamente el bien; pues de parte de Jehov el mal haba descendido hasta la puerta de Jerusaln. 13 Uncid al carro bestias veloces, oh moradores de Laquis, que fuisteis principio de pecado a la hija de Sion; porque en vosotros se hallaron las rebeliones de Israel. 14 Por tanto, vosotros daris dones a Moreset-gat; las casas de Aczib sern para engao a los reyes de Israel. 15 Aun os traer nuevo poseedor, oh moradores de Maresa; la flor de Israel huir hasta Adulam. 16 Rete y trasqulate por los hijos de tus delicias; hazte calvo como guila, porque en cautiverio se fueron de ti. 

Ay de los que oprimen a los pobres!

MIQUEAS 2

1 Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la maana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder! 2 Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad. 3 Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu, yo pienso contra esta familia un mal del cual no sacaris vuestros cuellos, ni andaris erguidos; porque el tiempo ser malo. 4 En aquel tiempo levantarn sobre vosotros refrn, y se har endecha de lamentacin, diciendo: Del todo fuimos destruidos; l ha cambiado la porcin de mi pueblo. Cmo nos quit nuestros campos! Los dio y los reparti a otros. 5 Por tanto, no habr quien a suerte reparta heredades en la congregacin de Jehov. 

6 No profeticis, dicen a los que profetizan; no les profeticen, porque no les alcanzar vergenza. 7 T que te dices casa de Jacob, se ha acortado el Espritu de Jehov? Son estas sus obras? No hacen mis palabras bien al que camina rectamente? 8 El que ayer era mi pueblo, se ha levantado como enemigo; de sobre el vestido quitasteis las capas atrevidamente a los que pasaban, como adversarios de guerra. 9 A las mujeres de mi pueblo echasteis fuera de las casas que eran su delicia; a sus nios quitasteis mi perpetua alabanza. 10 Levantaos y andad, porque no es este el lugar de reposo, pues est contaminado, corrompido grandemente. 11 Si alguno andando con espritu de falsedad mintiere diciendo: Yo te profetizar de vino y de sidra; este tal ser el profeta de este pueblo. 

12 De cierto te juntar todo, oh Jacob; recoger ciertamente el resto de Israel; lo reunir como ovejas de Bosra, como rebao en medio de su aprisco; harn estruendo por la multitud de hombres. 13 Subir el que abre caminos delante de ellos; abrirn camino y pasarn la puerta, y saldrn por ella; y su rey pasar delante de ellos, y a la cabeza de ellos Jehov. 

Acusacin contra los dirigentes de Israel

MIQUEAS 3

1 Dije: Od ahora, prncipes de Jacob, y jefes de la casa de Israel: No concierne a vosotros saber lo que es justo? 2 Vosotros que aborrecis lo bueno y amis lo malo, que les quitis su piel y su carne de sobre los huesos; 3 que comis asimismo la carne de mi pueblo, y les desollis su piel de sobre ellos, y les quebrantis los huesos y los rompis como para el caldero, y como carnes en olla. 

4 Entonces clamaris a Jehov, y no os responder; antes esconder de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras. 

5 As ha dicho Jehov acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, y claman: Paz, cuando tienen algo que comer, y al que no les da de comer, proclaman guerra contra l: 6 Por tanto, de la profeca se os har noche, y oscuridad del adivinar; y sobre los profetas se pondr el sol, y el da se entenebrecer sobre ellos. 7 Y sern avergonzados los profetas, y se confundirn los adivinos; y ellos todos cerrarn sus labios, porque no hay respuesta de Dios. 8 Mas yo estoy lleno de poder del Espritu de Jehov, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelin, y a Israel su pecado. 9 Od ahora esto, jefes de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de Israel, que abominis el juicio, y perverts todo el derecho; 10 que edificis a Sion con sangre, y a Jerusaln con injusticia. 11 Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes ensean por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehov, diciendo: No est Jehov entre nosotros? No vendr mal sobre nosotros. 12 Por tanto, a causa de vosotros Sion ser arada como campo, y Jerusaln vendr a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque. 

Reinado universal de Jehov

(Is. 2.1-4)

MIQUEAS 4

1 Acontecer en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehov ser establecido por cabecera de montes, y ms alto que los collados, y corrern a l los pueblos. 2 Vendrn muchas naciones, y dirn: Venid, y subamos al monte de Jehov, y a la casa del Dios de Jacob; y nos ensear en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldr la ley, y de Jerusaln la palabra de Jehov. 3 Y l juzgar entre muchos pueblos, y corregir a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarn sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzar espada nacin contra nacin, ni se ensayarn ms para la guerra. 4 Y se sentar cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habr quien los amedrente; porque la boca de Jehov de los ejrcitos lo ha hablado. 

5 Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehov nuestro Dios eternamente y para siempre. 

Israel ser redimido del cautiverio

6 En aquel da, dice Jehov, juntar la que cojea, y recoger la descarriada, y a la que aflig; 7 y pondr a la coja como remanente, y a la descarriada como nacin robusta; y Jehov reinar sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para siempre. 

8 Y t, oh torre del rebao, fortaleza de la hija de Sion, hasta ti vendr el seoro primero, el reino de la hija de Jerusaln. 9 Ahora, por qu gritas tanto? No hay rey en ti? Pereci tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto? 10 Dulete y gime, hija de Sion, como mujer que est de parto; porque ahora saldrs de la ciudad y morars en el campo, y llegars hasta Babilonia; all sers librada, all te redimir Jehov de la mano de tus enemigos. 

11 Pero ahora se han juntado muchas naciones contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo en Sion. 12 Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehov, ni entendieron su consejo; por lo cual los junt como gavillas en la era. 13 Levntate y trilla, hija de Sion, porque har tu cuerno como de hierro, y tus uas de bronce, y desmenuzars a muchos pueblos; y consagrars a Jehov su botn, y sus riquezas al Seor de toda la tierra. 

El reinado del libertador desde Beln

MIQUEAS 5

1 Rodate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara herirn en la mejilla al juez de Israel. 

2 Pero t, Beln Efrata, pequea para estar entre las familias de Jud, de ti me saldr el que ser Seor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los das de la eternidad. 3 Pero los dejar hasta el tiempo que d a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volver con los hijos de Israel. 4 Y l estar, y apacentar con poder de Jehov, con grandeza del nombre de Jehov su Dios; y morarn seguros, porque ahora ser engrandecido hasta los fines de la tierra. 

5 Y ste ser nuestra paz. Cuando el asirio viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios, entonces levantaremos contra l siete pastores, y ocho hombres principales; 6 y devastarn la tierra de Asiria a espada, y con sus espadas la tierra de Nimrod; y nos librar del asirio, cuando viniere contra nuestra tierra y hollare nuestros confines. 

7 El remanente de Jacob ser en medio de muchos pueblos como el roco de Jehov, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varn, ni aguardan a hijos de hombres. 8 Asimismo el remanente de Jacob ser entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el len entre las bestias de la selva, como el cachorro del len entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape. 9 Tu mano se alzar sobre tus enemigos, y todos tus adversarios sern destruidos. 

10 Acontecer en aquel da, dice Jehov, que har matar tus caballos de en medio de ti, y har destruir tus carros. 11 Har tambin destruir las ciudades de tu tierra, y arruinar todas tus fortalezas. 12 Asimismo destruir de tu mano las hechiceras, y no se hallarn en ti agoreros. 13 Y har destruir tus esculturas y tus imgenes de en medio de ti, y nunca ms te inclinars a la obra de tus manos. 14 Arrancar tus imgenes de Asera de en medio de ti, y destruir tus ciudades; 15 y con ira y con furor har venganza en las naciones que no obedecieron. 

Controversia de Jehov contra Israel

MIQUEAS 6

1 Od ahora lo que dice Jehov: Levntate, contiende contra los montes, y oigan los collados tu voz. 2 Od, montes, y fuertes cimientos de la tierra, el pleito de Jehov; porque Jehov tiene pleito con su pueblo, y altercar con Israel. 

3 Pueblo mo, qu te he hecho, o en qu te he molestado? Responde contra m. 4 Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redim; y envi delante de ti a Moiss, a Aarn y a Mara. 5 Pueblo mo, acurdate ahora qu aconsej Balac rey de Moab, y qu le respondi Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehov. 

Lo que pide Jehov

6 Con qu me presentar ante Jehov, y adorar al Dios Altsimo? Me presentar ante l con holocaustos, con becerros de un ao? 7 Se agradar Jehov de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? Dar mi primognito por mi rebelin, el fruto de mis entraas por el pecado de mi alma? 8 Oh hombre, l te ha declarado lo que es bueno, y qu pide Jehov de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. 

9 La voz de Jehov clama a la ciudad; es sabio temer a tu nombre. Prestad atencin al castigo, y a quien lo establece. 10 Hay an en casa del impo tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable? 11 Dar por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engaosas? 12 Sus ricos se colmaron de rapia, y sus moradores hablaron mentira, y su lengua es engaosa en su boca. 13 Por eso yo tambin te hice enflaquecer hirindote, asolndote por tus pecados. 14 Comers, y no te saciars, y tu abatimiento estar en medio de ti; recogers, mas no salvars, y lo que salvares, lo entregar yo a la espada. 15 Sembrars, mas no segars; pisars aceitunas, mas no te ungirs con el aceite; y mosto, mas no bebers el vino. 16 Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la casa de Acab; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te pusiese en asolamiento, y tus moradores para burla. Llevaris, por tanto, el oprobio de mi pueblo. 

Corrupcin moral de Israel

MIQUEAS 7

1 Ay de m! porque estoy como cuando han recogido los frutos del verano, como cuando han rebuscado despus de la vendimia, y no queda racimo para comer; mi alma dese los primeros frutos. 2 Falt el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano. 3 Para completar la maldad con sus manos, el prncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman. 4 El mejor de ellos es como el espino; el ms recto, como zarzal; el da de tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora ser su confusin. 5 No creis en amigo, ni confiis en prncipe; de la que duerme a tu lado cudate, no abras tu boca. 6 Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa. 7 Mas yo a Jehov mirar, esperar al Dios de mi salvacin; el Dios mo me oir. 

Jehov trae luz y libertad

8 T, enemiga ma, no te alegres de m, porque aunque ca, me levantar; aunque more en tinieblas, Jehov ser mi luz. 9 La ira de Jehov soportar, porque pequ contra l, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; l me sacar a luz; ver su justicia. 10 Y mi enemiga lo ver, y la cubrir vergenza; la que me deca: Dnde est Jehov tu Dios? Mis ojos la vern; ahora ser hollada como lodo de las calles. 

11 Viene el da en que se edificarn tus muros; aquel da se extendern los lmites. 12 En ese da vendrn hasta ti desde Asiria y las ciudades fortificadas, y desde las ciudades fortificadas hasta el Ro, y de mar a mar, y de monte a monte. 13 Y ser asolada la tierra a causa de sus moradores, por el fruto de sus obras. 

Compasin de Jehov por Israel

14 Apacienta tu pueblo con tu cayado, el rebao de tu heredad, que mora solo en la montaa, en campo frtil; busque pasto en Basn y Galaad, como en el tiempo pasado. 15 Yo les mostrar maravillas como el da que saliste de Egipto. 

16 Las naciones vern, y se avergonzarn de todo su podero; pondrn la mano sobre su boca, ensordecern sus odos. 17 Lamern el polvo como la culebra; como las serpientes de la tierra, temblarn en sus encierros; se volvern amedrentados ante Jehov nuestro Dios, y temern a causa de ti. 

18 Qu Dios como t, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. 19 El volver a tener misericordia de nosotros; sepultar nuestras iniquidades, y echar en lo profundo del mar todos nuestros pecados. 20 Cumplirs la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos. 
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NAHUM 

La ira vengadora de Dios

NAHUM 1

1 Profeca sobre Nnive. Libro de la visin de Nahum de Elcos. 

2 Jehov es Dios celoso y vengador; Jehov es vengador y lleno de indignacin; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos. 3 Jehov es tardo para la ira y grande en poder, y no tendr por inocente al culpable. Jehov marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies. 4 El amenaza al mar, y lo hace secar, y angosta todos los ros; Basn fue destruido, y el Carmelo, y la flor del Lbano fue destruida. 5 Los montes tiemblan delante de l, y los collados se derriten; la tierra se conmueve a su presencia, y el mundo, y todos los que en l habitan. 

6 Quin permanecer delante de su ira? y quin quedar en pie en el ardor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por l se hienden las peas. 7 Jehov es bueno, fortaleza en el da de la angustia; y conoce a los que en l confan. 8 Mas con inundacin impetuosa consumir a sus adversarios, y tinieblas perseguirn a sus enemigos. 9 Qu pensis contra Jehov? El har consumacin; no tomar venganza dos veces de sus enemigos. 10 Aunque sean como espinos entretejidos, y estn empapados en su embriaguez, sern consumidos como hojarasca completamente seca. 11 De ti sali el que imagin mal contra Jehov, un consejero perverso. 

12 As ha dicho Jehov: Aunque reposo tengan, y sean tantos, aun as sern talados, y l pasar. Bastante te he afligido; no te afligir ya ms. 13 Porque ahora quebrar su yugo de sobre ti, y romper tus coyundas. 14 Mas acerca de ti mandar Jehov, que no quede ni memoria de tu nombre; de la casa de tu dios destruir escultura y estatua de fundicin; all pondr tu sepulcro, porque fuiste vil. 

Anuncio de la cada de Nnive

15 He aqu sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra, oh Jud, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca ms volver a pasar por ti el malvado; pereci del todo. 

NAHUM 2

1 Subi destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cete los lomos, refuerza mucho tu poder. 2 Porque Jehov restaurar la gloria de Jacob como la gloria de Israel; porque saqueadores los saquearon, y estropearon sus mugrones. 

3 El escudo de sus valientes estar enrojecido, los varones de su ejrcito vestidos de grana; el carro como fuego de antorchas; el da que se prepare, temblarn las hayas. 4 Los carros se precipitarn a las plazas, con estruendo rodarn por las calles; su aspecto ser como antorchas encendidas, corrern como relmpagos. 5 Se acordar l de sus valientes; se atropellarn en su marcha; se apresurarn a su muro, y la defensa se preparar. 6 Las puertas de los ros se abrirn, y el palacio ser destruido. 7 Y la reina ser cautiva; mandarn que suba, y sus criadas la llevarn gimiendo como palomas, golpendose sus pechos. 8 Fue Nnive de tiempo antiguo como estanque de aguas; pero ellos huyen. Dicen: Deteneos, deteneos!; pero ninguno mira. 9 Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables. 

10 Vaca, agotada y desolada est, y el corazn desfallecido; temblor de rodillas, dolor en las entraas, rostros demudados. 11 Qu es de la guarida de los leones, y de la majada de los cachorros de los leones, donde se recoga el len y la leona, y los cachorros del len, y no haba quien los espantase? 12 El len arrebataba en abundancia para sus cachorros, y ahogaba para sus leonas, y llenaba de presa sus cavernas, y de robo sus guaridas. 

Destruccin total de Nnive

13 Heme aqu contra ti, dice Jehov de los ejrcitos. Encender y reducir a humo tus carros, y espada devorar tus leoncillos; y cortar de la tierra tu robo, y nunca ms se oir la voz de tus mensajeros. 

NAHUM 3

1 Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapia, sin apartarte del pillaje! 2 Chasquido de ltigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta; 3 jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadveres; cadveres sin fin, y en sus cadveres tropezarn, 4 a causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos. 

5 Heme aqu contra ti, dice Jehov de los ejrcitos, y descubrir tus faldas en tu rostro, y mostrar a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergenza. 6 Y echar sobre ti inmundicias, y te afrentar, y te pondr como estircol. 7 Todos los que te vieren se apartarn de ti, y dirn: Nnive es asolada; quin se compadecer de ella? Dnde te buscar consoladores? 

8 Eres t mejor que Tebas, que estaba asentada junto al Nilo, rodeada de aguas, cuyo baluarte era el mar, y aguas por muro? 9 Etiopa era su fortaleza, tambin Egipto, y eso sin lmite; Fut y Libia fueron sus ayudadores. 10 Sin embargo ella fue llevada en cautiverio; tambin sus pequeos fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles, y sobre sus varones echaron suertes, y todos sus grandes fueron aprisionados con grillos. 11 T tambin sers embriagada, y sers encerrada; t tambin buscars refugio a causa del enemigo. 12 Todas tus fortalezas sern cual higueras con brevas, que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer. 13 He aqu, tu pueblo ser como mujeres en medio de ti; las puertas de tu tierra se abrirn de par en par a tus enemigos; fuego consumir tus cerrojos. 

14 Provete de agua para el asedio, refuerza tus fortalezas; entra en el lodo, pisa el barro, refuerza el horno. 15 All te consumir el fuego, te talar la espada, te devorar como pulgn; multiplcate como langosta, multiplcate como el langostn. 16 Multiplicaste tus mercaderes ms que las estrellas del cielo; la langosta hizo presa, y vol. 17 Tus prncipes sern como langostas, y tus grandes como nubes de langostas que se sientan en vallados en da de fro; salido el sol se van, y no se conoce el lugar donde estn. 

18 Durmieron tus pastores, oh rey de Asiria, reposaron tus valientes; tu pueblo se derram por los montes, y no hay quien lo junte. 19 No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirn las manos sobre ti, porque sobre quin no pas continuamente tu maldad? 
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HABACUC 

Habacuc se queja de injusticia

HABACUC 1

1 La profeca que vio el profeta Habacuc. 2 Hasta cundo, oh Jehov, clamar, y no oirs; y dar voces a ti a causa de la violencia, y no salvars? 3 Por qu me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destruccin y violencia estn delante de m, y pleito y contienda se levantan. 4 Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale segn la verdad; por cuanto el impo asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. 

Los caldeos castigarn a Jud

5 Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque har una obra en vuestros das, que aun cuando se os contare, no la creeris. 6 Porque he aqu, yo levanto a los caldeos, nacin cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas. 7 Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad. 8 Sus caballos sern ms ligeros que leopardos, y ms feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarn; vendrn de lejos sus jinetes, y volarn como guilas que se apresuran a devorar. 9 Toda ella vendr a la presa; el terror va delante de ella, y recoger cautivos como arena. 10 Escarnecer a los reyes, y de los prncipes har burla; se reir de toda fortaleza, y levantar terrapln y la tomar. 11 Luego pasar como el huracn, y ofender atribuyendo su fuerza a su dios. 

Protesta de Habacuc

12 No eres t desde el principio, oh Jehov, Dios mo, Santo mo? No moriremos. Oh Jehov, para juicio lo pusiste; y t, oh Roca, lo fundaste para castigar. 13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; por qu ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impo al ms justo que l, 14 y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne? 15 Sacar a todos con anzuelo, los recoger con su red, y los juntar en sus mallas; por lo cual se alegrar y se regocijar. 16 Por esto har sacrificios a su red, y ofrecer sahumerios a sus mallas; porque con ellas engord su porcin, y engras su comida. 17 Vaciar por eso su red, y no tendr piedad de aniquilar naciones continuamente? 

Jehov responde a Habacuc

HABACUC 2

1 Sobre mi guarda estar, y sobre la fortaleza afirmar el pie, y velar para ver lo que se me dir, y qu he de responder tocante a mi queja. 2 Y Jehov me respondi, y dijo: Escribe la visin, y declrala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 3 Aunque la visin tardar an por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentir; aunque tardare, espralo, porque sin duda vendr, no tardar. 4 He aqu que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivir. 5 Y tambin, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecer; ensanch como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciar; antes reuni para s todas las gentes, y junt para s todos los pueblos. 

Ayes contra los injustos

6 No han de levantar todos stos refrn sobre l, y sarcasmos contra l? Dirn: Ay del que multiplic lo que no era suyo! Hasta cundo haba de acumular sobre s prenda tras prenda? 7 No se levantarn de repente tus deudores, y se despertarn los que te harn temblar, y sers despojo para ellos? 8 Por cuanto t has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarn, a causa de la sangre de los hombres, y de los robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que habitan en ellas. 

9 Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal! 10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida. 11 Porque la piedra clamar desde el muro, y la tabla del enmaderado le responder. 

12 Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad! 13 No es esto de Jehov de los ejrcitos? Los pueblos, pues, trabajarn para el fuego, y las naciones se fatigarn en vano. 14 Porque la tierra ser llena del conocimiento de la gloria de Jehov, como las aguas cubren el mar. 

15 Ay del que da de beber a su prjimo! Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez! 16 Te has llenado de deshonra ms que de honra; bebe t tambin, y sers descubierto; el cliz de la mano derecha de Jehov vendr hasta ti, y vmito de afrenta sobre tu gloria. 17 Porque la rapia del Lbano caer sobre ti, y la destruccin de las fieras te quebrantar, a causa de la sangre de los hombres, y del robo de la tierra, de las ciudades y de todos los que en ellas habitaban. 

18 De qu sirve la escultura que esculpi el que la hizo? la estatua de fundicin que ensea mentira, para que haciendo imgenes mudas confe el hacedor en su obra? 19 Ay del que dice al palo: Despirtate; y a la piedra muda: Levntate! Podr l ensear? He aqu est cubierto de oro y plata, y no hay espritu dentro de l. 

20 Mas Jehov est en su santo templo; calle delante de l toda la tierra. 

Oracin de Habacuc

HABACUC 3

1 Oracin del profeta Habacuc, sobre Sigionot. 


2 Oh Jehov, he odo tu palabra, y tem. 
Oh Jehov, aviva tu obra en medio de los tiempos, 
En medio de los tiempos hazla conocer; 
En la ira acurdate 
2 de la misericordia. 
3 Dios vendr de Temn, 
Y el Santo desde el monte de Parn. Selah 
Su gloria cubri los cielos, 
Y la tierra se llen de su alabanza. 
4 Y el resplandor fue como la luz; 
Rayos brillantes salan de su mano, 
Y all estaba escondido su poder. 
5 Delante de su rostro iba mortandad, 
Y a sus pies salan carbones encendidos. 
6 Se levant, y midi la tierra; 
Mir, e hizo temblar las gentes; 
Los montes antiguos fueron desmenuzados, 
Los collados antiguos se humillaron. 
Sus caminos son eternos. 
7 He visto las tiendas de Cusn en afliccin; 
Las tiendas de la tierra de Madin temblaron. 
8 Te airaste, oh Jehov, contra los ros? 
Contra los ros te airaste? 
Fue tu ira contra el mar 
Cuando montaste en tus caballos, 
Y en tus carros de victoria? 
9 Se descubri enteramente tu arco; 
Los juramentos a las tribus fueron palabra segura. Selah 
Hendiste la tierra con ros. 
10 Te vieron y tuvieron temor los montes; 
Pas la inundacin de las aguas; 
El abismo dio su voz, 
A lo alto alz sus manos. 
11 El sol y la luna se pararon en su lugar; 
A la luz de tus saetas anduvieron, 
Y al resplandor de tu fulgente lanza. 
12 Con ira hollaste la tierra, 
Con furor trillaste las naciones. 
13 Saliste para socorrer a tu pueblo, 
Para socorrer a tu ungido. 
Traspasaste la cabeza de la casa del impo, 
Descubriendo el cimiento hasta la roca. Selah 
14 Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros, 
Que como tempestad acometieron para dispersarme, 
Cuyo regocijo era como para devorar al pobre encubiertamente. 
15 Caminaste en el mar con tus caballos, 
Sobre la mole de las grandes aguas. 
16 O, y se conmovieron mis entraas; 
A la voz temblaron mis labios; 
Pudricin entr en mis huesos, y dentro de m me estremec; 
Si bien estar quieto en el da de la angustia, 
Cuando suba al pueblo el que lo invadir con sus tropas. 
17 Aunque la higuera no florezca, 
Ni en las vides haya frutos, 
Aunque falte el producto del olivo, 
Y los labrados 
2 no den mantenimiento, 
Y las ovejas sean quitadas de la majada, 
Y no haya vacas en los corrales; 
18 Con todo, yo me alegrar en Jehov, 
Y me gozar en el Dios de mi salvacin. 
19 Jehov el Seor es mi fortaleza, 
El cual hace mis pies como de ciervas, 
Y en mis alturas me hace andar. 




Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas. 
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SOFONAS 

El da de la ira de Jehov

SOFONAS 1

1 Palabra de Jehov que vino a Sofonas hijo de Cusi, hijo de Gedalas, hijo de Amaras, hijo de Ezequas, en das de Josas hijo de Amn, rey de Jud. 

2 Destruir por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehov. 3 Destruir los hombres y las bestias; destruir las aves del cielo y los peces del mar, y cortar a los impos; y raer a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehov. 4 Extender mi mano sobre Jud, y sobre todos los habitantes de Jerusaln, y exterminar de este lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idlatras con sus sacerdotes; 5 y a los que sobre los terrados se postran al ejrcito del cielo, y a los que se postran jurando por Jehov y jurando por Milcom; 6 y a los que se apartan de en pos de Jehov, y a los que no buscaron a Jehov, ni le consultaron. 

7 Calla en la presencia de Jehov el Seor, porque el da de Jehov est cercano; porque Jehov ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados. 8 Y en el da del sacrificio de Jehov castigar a los prncipes, y a los hijos del rey, y a todos los que visten vestido extranjero. 9 Asimismo castigar en aquel da a todos los que saltan la puerta, los que llenan las casas de sus seores de robo y de engao. 

10 Y habr en aquel da, dice Jehov, voz de clamor desde la puerta del Pescado, y aullido desde la segunda puerta, y gran quebrantamiento desde los collados. 11 Aullad, habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; destruidos son todos los que traan dinero. 12 Acontecer en aquel tiempo que yo escudriar a Jerusaln con linterna, y castigar a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazn: Jehov ni har bien ni har mal. 13 Por tanto, sern saqueados sus bienes, y sus casas asoladas; edificarn casas, mas no las habitarn, y plantarn vias, mas no bebern el vino de ellas. 

14 Cercano est el da grande de Jehov, cercano y muy prximo; es amarga la voz del da de Jehov; gritar all el valiente. 15 Da de ira aquel da, da de angustia y de aprieto, da de alboroto y de asolamiento, da de tiniebla y de oscuridad, da de nublado y de entenebrecimiento, 16 da de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres. 

17 Y atribular a los hombres, y andarn como ciegos, porque pecaron contra Jehov; y la sangre de ellos ser derramada como polvo, y su carne como estircol. 18 Ni su plata ni su oro podr librarlos en el da de la ira de Jehov, pues toda la tierra ser consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destruccin apresurada har de todos los habitantes de la tierra. 

Juicios contra las naciones vecinas

SOFONAS 2

1 Congregaos y meditad, oh nacin sin pudor, 2 antes que tenga efecto el decreto, y el da se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehov, antes que el da de la ira de Jehov venga sobre vosotros. 3 Buscad a Jehov todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizs seris guardados en el da del enojo de Jehov. 4 Porque Gaza ser desamparada, y Ascaln asolada; saquearn a Asdod en pleno da, y Ecrn ser desarraigada. 

5 Ay de los que moran en la costa del mar, del pueblo de los cereteos! La palabra de Jehov es contra vosotros, oh Canan, tierra de los filisteos, y te har destruir hasta no dejar morador. 6 Y ser la costa del mar praderas para pastores, y corrales de ovejas. 7 Ser aquel lugar para el remanente de la casa de Jud; all apacentarn; en las casas de Ascaln dormirn de noche; porque Jehov su Dios los visitar, y levantar su cautiverio. 

8 Yo he odo las afrentas de Moab, y los denuestos de los hijos de Amn con que deshonraron a mi pueblo, y se engrandecieron sobre su territorio. 9 Por tanto, vivo yo, dice Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, que Moab ser como Sodoma, y los hijos de Amn como Gomorra; campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo; el remanente de mi pueblo los saquear, y el remanente de mi pueblo los heredar. 10 Esto les vendr por su soberbia, porque afrentaron y se engrandecieron contra el pueblo de Jehov de los ejrcitos. 11 Terrible ser Jehov contra ellos, porque destruir a todos los dioses de la tierra, y desde sus lugares se inclinarn a l todas las tierras de las naciones. 

12 Tambin vosotros los de Etiopa seris muertos con mi espada. 13 Y extender su mano sobre el norte, y destruir a Asiria, y convertir a Nnive en asolamiento y en sequedal como un desierto. 14 Rebaos de ganado harn en ella majada, todas las bestias del campo; el pelcano tambin y el erizo dormirn en sus dinteles; su voz cantar en las ventanas; habr desolacin en las puertas, porque su enmaderamiento de cedro ser descubierto. 15 Esta es la ciudad alegre que estaba confiada, la que deca en su corazn: Yo, y no ms. Cmo fue asolada, hecha guarida de fieras! Cualquiera que pasare junto a ella, se burlar y sacudir su mano. 

El pecado de Jerusaln, y su redencin

SOFONAS 3

1 Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora! 2 No escuch la voz, ni recibi la correccin; no confi en Jehov, no se acerc a su Dios. 3 Sus prncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos que no dejan hueso para la maana. 4 Sus profetas son livianos, hombres prevaricadores; sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley. 5 Jehov en medio de ella es justo, no har iniquidad; de maana sacar a luz su juicio, nunca faltar; pero el perverso no conoce la vergenza. 

6 Hice destruir naciones; sus habitaciones estn asoladas; hice desiertas sus calles, hasta no quedar quien pase; sus ciudades estn asoladas hasta no quedar hombre, hasta no quedar habitante. 7 Dije: Ciertamente me temer; recibir correccin, y no ser destruida su morada segn todo aquello por lo cual la castigu. Mas ellos se apresuraron a corromper todos sus hechos. 

8 Por tanto, esperadme, dice Jehov, hasta el da que me levante para juzgaros; porque mi determinacin es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo ser consumida toda la tierra. 

9 En aquel tiempo devolver yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehov, para que le sirvan de comn consentimiento. 10 De la regin ms all de los ros de Etiopa me suplicarn; la hija de mis esparcidos traer mi ofrenda. 

11 En aquel da no sers avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra m; porque entonces quitar de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca ms te ensoberbecers en mi santo monte. 12 Y dejar en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiar en el nombre de Jehov. 13 El remanente de Israel no har injusticia ni dir mentira, ni en boca de ellos se hallar lengua engaosa; porque ellos sern apacentados, y dormirn, y no habr quien los atemorice. 

14 Canta, oh hija de Sion; da voces de jbilo, oh Israel; gzate y regocjate de todo corazn, hija de Jerusaln. 15 Jehov ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehov es Rey de Israel en medio de ti; nunca ms vers el mal. 16 En aquel tiempo se dir a Jerusaln: No temas; Sion, no se debiliten tus manos. 17 Jehov est en medio de ti, poderoso, l salvar; se gozar sobre ti con alegra, callar de amor, se regocijar sobre ti con cnticos. 18 Reunir a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga. 19 He aqu, en aquel tiempo yo apremiar a todos tus opresores; y salvar a la que cojea, y recoger la descarriada; y os pondr por alabanza y por renombre en toda la tierra. 20 En aquel tiempo yo os traer, en aquel tiempo os reunir yo; pues os pondr para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehov. 
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HAGEO 

Exhortacin a edificar el templo

HAGEO 1

1 En el ao segundo del rey Daro, en el mes sexto, en el primer da del mes, vino palabra de Jehov por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y a Josu hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: 2 As ha hablado Jehov de los ejrcitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado an el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehov sea reedificada. 3 Entonces vino palabra de Jehov por medio del profeta Hageo, diciendo: 4 Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa est desierta? 5 Pues as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. 6 Sembris mucho, y recogis poco; comis, y no os saciis; bebis, y no quedis satisfechos; os vests, y no os calentis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. 

7 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Meditad sobre vuestros caminos. 8 Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondr en ella mi voluntad, y ser glorificado, ha dicho Jehov. 9 Buscis mucho, y hallis poco; y encerris en casa, y yo lo disipar en un soplo. Por qu? dice Jehov de los ejrcitos. Por cuanto mi casa est desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. 10 Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. 11 Y llam la sequa sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. 

12 Y oy Zorobabel hijo de Salatiel, y Josu hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehov su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le haba enviado Jehov su Dios; y temi el pueblo delante de Jehov. 13 Entonces Hageo, enviado de Jehov, habl por mandato de Jehov al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehov. 14 Y despert Jehov el espritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y el espritu de Josu hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehov de los ejrcitos, su Dios, 15 en el da veinticuatro del mes sexto, en el segundo ao del rey Daro. 

La gloria del nuevo templo

HAGEO 2

1 En el mes sptimo, a los veintin das del mes, vino palabra de Jehov por medio del profeta Hageo, diciendo: 2 Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Jud, y a Josu hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: 3 Quin ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cmo la veis ahora? No es ella como nada delante de vuestros ojos? 4 Pues ahora, Zorobabel, esfurzate, dice Jehov; esfurzate tambin, Josu hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad nimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehov, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehov de los ejrcitos. 5 Segn el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, as mi Espritu estar en medio de vosotros, no temis. 6 Porque as dice Jehov de los ejrcitos: De aqu a poco yo har temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; 7 y har temblar a todas las naciones, y vendr el Deseado de todas las naciones; y llenar de gloria esta casa, ha dicho Jehov de los ejrcitos. 8 Ma es la plata, y mo es el oro, dice Jehov de los ejrcitos. 9 La gloria postrera de esta casa ser mayor que la primera, ha dicho Jehov de los ejrcitos; y dar paz en este lugar, dice Jehov de los ejrcitos. 

La infidelidad del pueblo es reprendida

10 A los veinticuatro das del noveno mes, en el segundo ao de Daro, vino palabra de Jehov por medio del profeta Hageo, diciendo: 11 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo: 12 Si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, ser santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No. 13 Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, ser inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda ser. 14 Y respondi Hageo y dijo: As es este pueblo y esta gente delante de m, dice Jehov; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aqu ofrecen es inmundo. 15 Ahora, pues, meditad en vuestro corazn desde este da en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehov. 16 Antes que sucediesen estas cosas, venan al montn de veinte efas, y haba diez; venan al lagar para sacar cincuenta cntaros, y haba veinte. 17 Os her con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a m, dice Jehov. 18 Meditad, pues, en vuestro corazn, desde este da en adelante, desde el da veinticuatro del noveno mes, desde el da que se ech el cimiento del templo de Jehov; meditad, pues, en vuestro corazn. 19 No est an la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el rbol de olivo ha florecido todava; mas desde este da os bendecir. 

Promesa de Jehov a Zorobabel

20 Vino por segunda vez palabra de Jehov a Hageo, a los veinticuatro das del mismo mes, diciendo: 21 Habla a Zorobabel gobernador de Jud, diciendo: Yo har temblar los cielos y la tierra; 22 y trastornar el trono de los reinos, y destruir la fuerza de los reinos de las naciones; trastornar los carros y los que en ellos suben, y vendrn abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano. 23 En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, te tomar, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mo, dice Jehov, y te pondr como anillo de sellar; porque yo te escog, dice Jehov de los ejrcitos. 
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ZACARAS 

Llamamiento a volver a Jehov

ZACARAS 1

1 En el octavo mes del ao segundo de Daro, vino palabra de Jehov al profeta Zacaras hijo de Berequas, hijo de Iddo, diciendo: 2 Se enoj Jehov en gran manera contra vuestros padres. 3 Diles, pues: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Volveos a m, dice Jehov de los ejrcitos, y yo me volver a vosotros, ha dicho Jehov de los ejrcitos. 4 No seis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehov. 5 Vuestros padres, dnde estn? y los profetas, han de vivir para siempre? 6 Pero mis palabras y mis ordenanzas que mand a mis siervos los profetas, no alcanzaron a vuestros padres? Por eso volvieron ellos y dijeron: Como Jehov de los ejrcitos pens tratarnos conforme a nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, as lo hizo con nosotros. 

La visin de los caballos

7 A los veinticuatro das del mes undcimo, que es el mes de Sebat, en el ao segundo de Daro, vino palabra de Jehov al profeta Zacaras hijo de Berequas, hijo de Iddo, diciendo: 8 Vi de noche, y he aqu un varn que cabalgaba sobre un caballo alazn, el cual estaba entre los mirtos que haba en la hondura; y detrs de l haba caballos alazanes, overos y blancos. 9 Entonces dije: Qu son stos, seor mo? Y me dijo el ngel que hablaba conmigo: Yo te ensear lo que son stos. 10 Y aquel varn que estaba entre los mirtos respondi y dijo: Estos son los que Jehov ha enviado a recorrer la tierra. 11 Y ellos hablaron a aquel ngel de Jehov que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aqu toda la tierra est reposada y quieta. 12 Respondi el ngel de Jehov y dijo: Oh Jehov de los ejrcitos, hasta cundo no tendrs piedad de Jerusaln, y de las ciudades de Jud, con las cuales has estado airado por espacio de setenta aos? 13 Y Jehov respondi buenas palabras, palabras consoladoras, al ngel que hablaba conmigo. 14 Y me dijo el ngel que hablaba conmigo: Clama diciendo: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Cel con gran celo a Jerusaln y a Sion. 15 Y estoy muy airado contra las naciones que estn reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal. 16 Por tanto, as ha dicho Jehov: Yo me he vuelto a Jerusaln con misericordia; en ella ser edificada mi casa, dice Jehov de los ejrcitos, y la plomada ser tendida sobre Jerusaln. 17 Clama an, diciendo: As dice Jehov de los ejrcitos: An rebosarn mis ciudades con la abundancia del bien, y an consolar Jehov a Sion, y escoger todava a Jerusaln. 

Visin de los cuernos y los carpinteros

18 Despus alc mis ojos y mir, y he aqu cuatro cuernos. 19 Y dije al ngel que hablaba conmigo: Qu son stos? Y me respondi: Estos son los cuernos que dispersaron a Jud, a Israel y a Jerusaln. 20 Me mostr luego Jehov cuatro carpinteros. 21 Y yo dije: Qu vienen stos a hacer? Y me respondi, diciendo: Aqullos son los cuernos que dispersaron a Jud, tanto que ninguno alz su cabeza; mas stos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Jud para dispersarla. 

Llamamiento a los cautivos

ZACARAS 2

1 Alc despus mis ojos y mir, y he aqu un varn que tena en su mano un cordel de medir. 2 Y le dije: A dnde vas? Y l me respondi: A medir a Jerusaln, para ver cunta es su anchura, y cunta su longitud. 3 Y he aqu, sala aquel ngel que hablaba conmigo, y otro ngel le sali al encuentro, 4 y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Sin muros ser habitada Jerusaln, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella. 5 Yo ser para ella, dice Jehov, muro de fuego en derredor, y para gloria estar en medio de ella. 

6 Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehov, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparc, dice Jehov. 7 Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia, escpate. 8 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Tras la gloria me enviar l a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la nia de su ojo. 9 Porque he aqu yo alzo mi mano sobre ellos, y sern despojo a sus siervos, y sabris que Jehov de los ejrcitos me envi. 10 Canta y algrate, hija de Sion; porque he aqu vengo, y morar en medio de ti, ha dicho Jehov. 11 Y se unirn muchas naciones a Jehov en aquel da, y me sern por pueblo, y morar en medio de ti; y entonces conocers que Jehov de los ejrcitos me ha enviado a ti. 12 Y Jehov poseer a Jud su heredad en la tierra santa, y escoger an a Jerusaln. 

13 Calle toda carne delante de Jehov; porque l se ha levantado de su santa morada. 

Visin del sumo sacerdote Josu

ZACARAS 3

1 Me mostr al sumo sacerdote Josu, el cual estaba delante del ngel de Jehov, y Satans estaba a su mano derecha para acusarle. 2 Y dijo Jehov a Satans: Jehov te reprenda, oh Satans; Jehov que ha escogido a Jerusaln te reprenda. No es ste un tizn arrebatado del incendio? 3 Y Josu estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ngel. 4 Y habl el ngel, y mand a los que estaban delante de l, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a l le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. 5 Despus dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ngel de Jehov estaba en pie. 

6 Y el ngel de Jehov amonest a Josu, diciendo: 7 As dice Jehov de los ejrcitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, tambin t gobernars mi casa, tambin guardars mis atrios, y entre stos que aqu estn te dar lugar. 8 Escucha pues, ahora, Josu sumo sacerdote, t y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simblicos. He aqu, yo traigo a mi siervo el Renuevo. 9 Porque he aqu aquella piedra que puse delante de Josu; sobre esta nica piedra hay siete ojos; he aqu yo grabar su escultura, dice Jehov de los ejrcitos, y quitar el pecado de la tierra en un da. 10 En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, cada uno de vosotros convidar a su compaero, debajo de su vid y debajo de su higuera. 

El candelabro de oro y los olivos

ZACARAS 4

1 Volvi el ngel que hablaba conmigo, y me despert, como un hombre que es despertado de su sueo. 2 Y me dijo: Qu ves? Y respond: He mirado, y he aqu un candelabro todo de oro, con un depsito encima, y sus siete lmparas encima del candelabro, y siete tubos para las lmparas que estn encima de l; 3 Y junto a l dos olivos, el uno a la derecha del depsito, y el otro a su izquierda. 4 Prosegu y habl, diciendo a aquel ngel que hablaba conmigo: Qu es esto, seor mo? 5 Y el ngel que hablaba conmigo respondi y me dijo: No sabes qu es esto? Y dije: No, seor mo. 6 Entonces respondi y me habl diciendo: Esta es palabra de Jehov a Zorobabel, que dice: No con ejrcito, ni con fuerza, sino con mi Espritu, ha dicho Jehov de los ejrcitos. 7 Quin eres t, oh gran monte? Delante de Zorobabel sers reducido a llanura; l sacar la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella. 8 Vino palabra de Jehov a m, diciendo: 9 Las manos de Zorobabel echarn el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarn; y conocers que Jehov de los ejrcitos me envi a vosotros. 10 Porque los que menospreciaron el da de las pequeeces se alegrarn, y vern la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehov, que recorren toda la tierra. 

11 Habl ms, y le dije: Qu significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? 12 Habl an de nuevo, y le dije: Qu significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de s aceite como oro? 13 Y me respondi diciendo: No sabes qu es esto? Y dije: Seor mo, no. 14 Y l dijo: Estos son los dos ungidos que estn delante del Seor de toda la tierra. 

El rollo volante

ZACARAS 5

1 De nuevo alc mis ojos y mir, y he aqu un rollo que volaba. 2 Y me dijo: Qu ves? Y respond: Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y diez codos de ancho. 3 Entonces me dijo: Esta es la maldicin que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta (como est de un lado del rollo) ser destruido; y todo aquel que jura falsamente (como est del otro lado del rollo) ser destruido. 4 Yo la he hecho salir, dice Jehov de los ejrcitos, y vendr a la casa del ladrn, y a la casa del que jura falsamente en mi nombre; y permanecer en medio de su casa y la consumir, con sus maderas y sus piedras. 

La mujer en el efa

5 Y sali aquel ngel que hablaba conmigo, y me dijo: Alza ahora tus ojos, y mira qu es esto que sale. 6 Y dije: Qu es? Y l dijo: Este es un efa que sale. Adems dijo: Esta es la iniquidad de ellos en toda la tierra. 7 Y he aqu, levantaron la tapa de plomo, y una mujer estaba sentada en medio de aquel efa. 8 Y l dijo: Esta es la Maldad; y la ech dentro del efa, y ech la masa de plomo en la boca del efa. 9 Alc luego mis ojos, y mir, y he aqu dos mujeres que salan, y traan viento en sus alas, y tenan alas como de cigea, y alzaron el efa entre la tierra y los cielos. 10 Dije al ngel que hablaba conmigo: A dnde llevan el efa? 11 Y l me respondi: Para que le sea edificada casa en tierra de Sinar; y cuando est preparada lo pondrn sobre su base. 

Los cuatro carros

ZACARAS 6

1 De nuevo alc mis ojos y mir, y he aqu cuatro carros que salan de entre dos montes; y aquellos montes eran de bronce. 2 En el primer carro haba caballos alazanes, en el segundo carro caballos negros, 3 en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados. 4 Respond entonces y dije al ngel que hablaba conmigo: Seor mo, qu es esto? 5 Y el ngel me respondi y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen despus de presentarse delante del Seor de toda la tierra. 6 El carro con los caballos negros sala hacia la tierra del norte, y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron hacia la tierra del sur. 7 Y los alazanes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra. 8 Luego me llam, y me habl diciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del norte hicieron reposar mi Espritu en la tierra del norte. 

Coronacin simblica de Josu

9 Vino a m palabra de Jehov, diciendo: 10 Toma de los del cautiverio a Heldai, a Tobas y a Jedaas, los cuales volvieron de Babilonia; e irs t en aquel da, y entrars en casa de Josas hijo de Sofonas. 11 Tomars, pues, plata y oro, y hars coronas, y las pondrs en la cabeza del sumo sacerdote Josu, hijo de Josadac. 12 Y le hablars, diciendo: As ha hablado Jehov de los ejrcitos, diciendo: He aqu el varn cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotar de sus races, y edificar el templo de Jehov. 13 El edificar el templo de Jehov, y l llevar gloria, y se sentar y dominar en su trono, y habr sacerdote a su lado; y consejo de paz habr entre ambos. 14 Las coronas servirn a Helem, a Tobas, a Jedaas y a Hen hijo de Sofonas, como memoria en el templo de Jehov. 

15 Y los que estn lejos vendrn y ayudarn a edificar el templo de Jehov, y conoceris que Jehov de los ejrcitos me ha enviado a vosotros. Y esto suceder si oyereis obedientes la voz de Jehov vuestro Dios. 

El ayuno que Dios reprueba

ZACARAS 7

1 Aconteci que en el ao cuarto del rey Daro vino palabra de Jehov a Zacaras, a los cuatro das del mes noveno, que es Quisleu, 2 cuando el pueblo de Bet-el haba enviado a Sarezer, con Regem-melec y sus hombres, a implorar el favor de Jehov, 3 y a hablar a los sacerdotes que estaban en la casa de Jehov de los ejrcitos, y a los profetas, diciendo: Lloraremos en el mes quinto? Haremos abstinencia como hemos hecho ya algunos aos? 4 Vino, pues, a m palabra de Jehov de los ejrcitos, diciendo: 5 Habla a todo el pueblo del pas, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el sptimo mes estos setenta aos, habis ayunado para m? 6 Y cuando comis y bebis, no comis y bebis para vosotros mismos? 7 No son estas las palabras que proclam Jehov por medio de los profetas primeros, cuando Jerusaln estaba habitada y tranquila, y sus ciudades en sus alrededores y el Neguev y la Sefela estaban tambin habitados? 

La desobediencia, causa del cautiverio

8 Y vino palabra de Jehov a Zacaras, diciendo: 9 As habl Jehov de los ejrcitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano; 10 no oprimis a la viuda, al hurfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazn contra su hermano. 11 Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus odos para no or; 12 y pusieron su corazn como diamante, para no or la ley ni las palabras que Jehov de los ejrcitos enviaba por su Espritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehov de los ejrcitos. 13 Y aconteci que as como l clam, y no escucharon, tambin ellos clamaron, y yo no escuch, dice Jehov de los ejrcitos; 14 sino que los esparc con torbellino por todas las naciones que ellos no conocan, y la tierra fue desolada tras ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues convirtieron en desierto la tierra deseable. 

Promesa de la restauracin de Jerusaln

ZACARAS 8

1 Vino a m palabra de Jehov de los ejrcitos, diciendo: 2 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Cel a Sion con gran celo, y con gran ira la cel. 3 As dice Jehov: Yo he restaurado a Sion, y morar en medio de Jerusaln; y Jerusaln se llamar Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehov de los ejrcitos, Monte de Santidad. 4 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: An han de morar ancianos y ancianas en las calles de Jerusaln, cada cual con bordn en su mano por la multitud de los das. 5 Y las calles de la ciudad estarn llenas de muchachos y muchachas que jugarn en ellas. 6 As dice Jehov de los ejrcitos: Si esto parecer maravilloso a los ojos del remanente de este pueblo en aquellos das, tambin ser maravilloso delante de mis ojos? dice Jehov de los ejrcitos. 7 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu, yo salvo a mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol; 8 y los traer, y habitarn en medio de Jerusaln; y me sern por pueblo, y yo ser a ellos por Dios en verdad y en justicia. 

9 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Esfurcense vuestras manos, los que os en estos das estas palabras de la boca de los profetas, desde el da que se ech el cimiento a la casa de Jehov de los ejrcitos, para edificar el templo. 10 Porque antes de estos das no ha habido paga de hombre ni paga de bestia, ni hubo paz para el que sala ni para el que entraba, a causa del enemigo; y yo dej a todos los hombres cada cual contra su compaero. 11 Mas ahora no lo har con el remanente de este pueblo como en aquellos das pasados, dice Jehov de los ejrcitos. 12 Porque habr simiente de paz; la vid dar su fruto, y dar su producto la tierra, y los cielos darn su roco; y har que el remanente de este pueblo posea todo esto. 13 Y suceder que como fuisteis maldicin entre las naciones, oh casa de Jud y casa de Israel, as os salvar y seris bendicin. No temis, mas esfurcense vuestras manos. 

14 Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Como pens haceros mal cuando vuestros padres me provocaron a ira, dice Jehov de los ejrcitos, y no me arrepent, 15 as al contrario he pensado hacer bien a Jerusaln y a la casa de Jud en estos das; no temis. 16 Estas son las cosas que habis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prjimo; juzgad segn la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. 17 Y ninguno de vosotros piense mal en su corazn contra su prjimo, ni amis el juramento falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehov. 

18 Vino a m palabra de Jehov de los ejrcitos, diciendo: 19 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del sptimo, y el ayuno del dcimo, se convertirn para la casa de Jud en gozo y alegra, y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz. 

20 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: An vendrn pueblos, y habitantes de muchas ciudades; 21 y vendrn los habitantes de una ciudad a otra, y dirn: Vamos a implorar el favor de Jehov, y a buscar a Jehov de los ejrcitos. Yo tambin ir. 22 Y vendrn muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehov de los ejrcitos en Jerusaln, y a implorar el favor de Jehov. 23 As ha dicho Jehov de los ejrcitos: En aquellos das acontecer que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarn del manto a un judo, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos odo que Dios est con vosotros. 

Castigo de las naciones vecinas

ZACARAS 9

1 La profeca de la palabra de Jehov est contra la tierra de Hadrac y sobre Damasco; porque a Jehov deben mirar los ojos de los hombres, y de todas las tribus de Israel. 2 Tambin Hamat ser comprendida en el territorio de ste; Tiro y Sidn, aunque sean muy sabias. 3 Bien que Tiro se edific fortaleza, y amonton plata como polvo, y oro como lodo de las calles, 4 he aqu, el Seor la empobrecer, y herir en el mar su podero, y ella ser consumida de fuego. 

5 Ver Ascaln, y temer; Gaza tambin, y se doler en gran manera; asimismo Ecrn, porque su esperanza ser confundida; y perecer el rey de Gaza, y Ascaln no ser habitada. 6 Habitar en Asdod un extranjero, y pondr fin a la soberbia de los filisteos. 7 Quitar la sangre de su boca, y sus abominaciones de entre sus dientes, y quedar tambin un remanente para nuestro Dios, y sern como capitanes en Jud, y Ecrn ser como el jebuseo. 8 Entonces acampar alrededor de mi casa como un guarda, para que ninguno vaya ni venga, y no pasar ms sobre ellos el opresor; porque ahora mirar con mis ojos. 

El futuro rey de Sion

9 Algrate mucho, hija de Sion; da voces de jbilo, hija de Jerusaln; he aqu tu rey vendr a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. 10 Y de Efran destruir los carros, y los caballos de Jerusaln, y los arcos de guerra sern quebrados; y hablar paz a las naciones, y su seoro ser de mar a mar, y desde el ro hasta los fines de la tierra. 

11 Y t tambin por la sangre de tu pacto sers salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua. 12 Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy tambin os anuncio que os restaurar el doble. 13 Porque he entesado para m a Jud como arco, e hice a Efran su flecha, y despertar a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondr como espada de valiente. 

14 Y Jehov ser visto sobre ellos, y su dardo saldr como relmpago; y Jehov el Seor tocar trompeta, e ir entre torbellinos del austro. 15 Jehov de los ejrcitos los amparar, y ellos devorarn, y hollarn las piedras de la honda, y bebern, y harn estrpito como tomados de vino; y se llenarn como tazn, o como cuernos del altar. 16 Y los salvar en aquel da Jehov su Dios como rebao de su pueblo; porque como piedras de diadema sern enaltecidos en su tierra. 17 Porque cunta es su bondad, y cunta su hermosura! El trigo alegrar a los jvenes, y el vino a las doncellas. 

Jehov redimir a su pueblo

ZACARAS 10

1 Pedid a Jehov lluvia en la estacin tarda. Jehov har relmpagos, y os dar lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno. 2 Porque los terafines han dado vanos orculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueos vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor. 

3 Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigar a los jefes; pero Jehov de los ejrcitos visitar su rebao, la casa de Jud, y los pondr como su caballo de honor en la guerra. 4 De l saldr la piedra angular, de l la clavija, de l el arco de guerra, de l tambin todo apremiador. 5 Y sern como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearn, porque Jehov estar con ellos; y los que cabalgan en caballos sern avergonzados. 

6 Porque yo fortalecer la casa de Jud, y guardar la casa de Jos, y los har volver; porque de ellos tendr piedad, y sern como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehov su Dios, y los oir. 7 Y ser Efran como valiente, y se alegrar su corazn como a causa del vino; sus hijos tambin vern, y se alegrarn; su corazn se gozar en Jehov. 

8 Yo los llamar con un silbido, y los reunir, porque los he redimido; y sern multiplicados tanto como fueron antes. 9 Bien que los esparcir entre los pueblos, aun en lejanos pases se acordarn de m; y vivirn con sus hijos, y volvern. 10 Porque yo los traer de la tierra de Egipto, y los recoger de Asiria; y los traer a la tierra de Galaad y del Lbano, y no les bastar. 11 Y la tribulacin pasar por el mar, y herir en el mar las ondas, y se secarn todas las profundidades del ro; y la soberbia de Asiria ser derribada, y se perder el cetro de Egipto. 12 Y yo los fortalecer en Jehov, y caminarn en su nombre, dice Jehov. 

ZACARAS 11

1 Oh Lbano, abre tus puertas, y consuma el fuego tus cedros. 2 Alla, oh ciprs, porque el cedro cay, porque los rboles magnficos son derribados. Aullad, encinas de Basn, porque el bosque espeso es derribado. 3 Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de rugidos de cachorros de leones, porque la gloria del Jordn es destruida. 

Los pastores intiles

4 As ha dicho Jehov mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza, 5 a las cuales matan sus compradores, y no se tienen por culpables; y el que las vende, dice: Bendito sea Jehov, porque he enriquecido; ni sus pastores tienen piedad de ellas. 6 Por tanto, no tendr ya ms piedad de los moradores de la tierra, dice Jehov; porque he aqu, yo entregar los hombres cada cual en mano de su compaero y en mano de su rey; y asolarn la tierra, y yo no los librar de sus manos. 

7 Apacent, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebao. Y tom para m dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al otro Ataduras; y apacent las ovejas. 8 Y destru a tres pastores en un mes; pues mi alma se impacient contra ellos, y tambin el alma de ellos me aborreci a m. 9 Y dije: No os apacentar; la que muriere, que muera; y la que se perdiere, que se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compaera. 10 Tom luego mi cayado Gracia, y lo quebr, para romper mi pacto que concert con todos los pueblos. 11 Y fue deshecho en ese da, y as conocieron los pobres del rebao que miraban a m, que era palabra de Jehov. 12 Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. 13 Y me dijo Jehov: Echalo al tesoro; hermoso precio con que me han apreciado! Y tom las treinta piezas de plata, y las ech en la casa de Jehov al tesoro. 14 Quebr luego el otro cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Jud e Israel. 

15 Y me dijo Jehov: Toma an los aperos de un pastor insensato; 16 porque he aqu, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitar las perdidas, ni buscar la pequea, ni curar la perniquebrada, ni llevar la cansada a cuestas, sino que comer la carne de la gorda, y romper sus pezuas. 17 Ay del pastor intil que abandona el ganado! Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secar su brazo, y su ojo derecho ser enteramente oscurecido. 

Liberacin futura de Jerusaln

ZACARAS 12

1 Profeca de la palabra de Jehov acerca de Israel. Jehov, que extiende los cielos y funda la tierra, y forma el espritu del hombre dentro de l, ha dicho: 2 He aqu yo pongo a Jerusaln por copa que har temblar a todos los pueblos de alrededor contra Jud, en el sitio contra Jerusaln. 3 Y en aquel da yo pondr a Jerusaln por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren sern despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarn contra ella. 4 En aquel da, dice Jehov, herir con pnico a todo caballo, y con locura al jinete; mas sobre la casa de Jud abrir mis ojos, y a todo caballo de los pueblos herir con ceguera. 5 Y los capitanes de Jud dirn en su corazn: Tienen fuerza los habitantes de Jerusaln en Jehov de los ejrcitos, su Dios. 

6 En aquel da pondr a los capitanes de Jud como brasero de fuego entre lea, y como antorcha ardiendo entre gavillas; y consumirn a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor; y Jerusaln ser otra vez habitada en su lugar, en Jerusaln. 

7 Y librar Jehov las tiendas de Jud primero, para que la gloria de la casa de David y del habitante de Jerusaln no se engrandezca sobre Jud. 8 En aquel da Jehov defender al morador de Jerusaln; el que entre ellos fuere dbil, en aquel tiempo ser como David; y la casa de David como Dios, como el ngel de Jehov delante de ellos. 9 Y en aquel da yo procurar destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusaln. 

10 Y derramar sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusaln, espritu de gracia y de oracin; y mirarn a m, a quien traspasaron, y llorarn como se llora por hijo unignito, afligindose por l como quien se aflige por el primognito. 11 En aquel da habr gran llanto en Jerusaln, como el llanto de Hadadrimn en el valle de Meguido. 12 Y la tierra lamentar, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por s, y sus mujeres por s; los descendientes de la casa de Natn por s, y sus mujeres por s; 13 los descendientes de la casa de Lev por s, y sus mujeres por s; los descendientes de Simei por s, y sus mujeres por s; 14 todos los otros linajes, cada uno por s, y sus mujeres por s. 

ZACARAS 13

1 En aquel tiempo habr un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusaln, para la purificacin del pecado y de la inmundicia. 

2 Y en aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, quitar de la tierra los nombres de las imgenes, y nunca ms sern recordados; y tambin har cortar de la tierra a los profetas y al espritu de inmundicia. 3 Y acontecer que cuando alguno profetizare an, le dirn su padre y su madre que lo engendraron: No vivirs, porque has hablado mentira en el nombre de Jehov; y su padre y su madre que lo engendraron le traspasarn cuando profetizare. 4 Y suceder en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarn de su visin cuando profetizaren; ni nunca ms vestirn el manto velloso para mentir. 5 Y dir: No soy profeta; labrador soy de la tierra, pues he estado en el campo desde mi juventud. 6 Y le preguntarn: Qu heridas son estas en tus manos? Y l responder: Con ellas fui herido en casa de mis amigos. 

El pastor de Jehov es herido

7 Levntate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compaero mo, dice Jehov de los ejrcitos. Hiere al pastor, y sern dispersadas las ovejas; y har volver mi mano contra los pequeitos. 8 Y acontecer en toda la tierra, dice Jehov, que las dos terceras partes sern cortadas en ella, y se perdern; mas la tercera quedar en ella. 9 Y meter en el fuego a la tercera parte, y los fundir como se funde la plata, y los probar como se prueba el oro. El invocar mi nombre, y yo le oir, y dir: Pueblo mo; y l dir: Jehov es mi Dios. 

Jerusaln y las naciones

ZACARAS 14

1 He aqu, el da de Jehov viene, y en medio de ti sern repartidos tus despojos. 2 Porque yo reunir a todas las naciones para combatir contra Jerusaln; y la ciudad ser tomada, y sern saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad ir en cautiverio, mas el resto del pueblo no ser cortado de la ciudad. 3 Despus saldr Jehov y pelear con aquellas naciones, como pele en el da de la batalla. 4 Y se afirmarn sus pies en aquel da sobre el monte de los Olivos, que est en frente de Jerusaln al oriente; y el monte de los Olivos se partir por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartar hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. 5 Y huiris al valle de los montes, porque el valle de los montes llegar hasta Azal; huiris de la manera que huisteis por causa del terremoto en los das de Uzas rey de Jud; y vendr Jehov mi Dios, y con l todos los santos. 

6 Y acontecer que en ese da no habr luz clara, ni oscura. 7 Ser un da, el cual es conocido de Jehov, que no ser ni da ni noche; pero suceder que al caer la tarde habr luz. 

8 Acontecer tambin en aquel da, que saldrn de Jerusaln aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. 9 Y Jehov ser rey sobre toda la tierra. En aquel da Jehov ser uno, y uno su nombre. 

10 Toda la tierra se volver como llanura desde Geba hasta Rimn al sur de Jerusaln; y sta ser enaltecida, y habitada en su lugar desde la puerta de Benjamn hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta del Angulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. 11 Y morarn en ella, y no habr nunca ms maldicin, sino que Jerusaln ser habitada confiadamente. 

12 Y esta ser la plaga con que herir Jehov a todos los pueblos que pelearon contra Jerusaln: la carne de ellos se corromper estando ellos sobre sus pies, y se consumirn en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshar en su boca. 13 Y acontecer en aquel da que habr entre ellos gran pnico enviado por Jehov; y trabar cada uno de la mano de su compaero, y levantar su mano contra la mano de su compaero. 14 Y Jud tambin pelear en Jerusaln. Y sern reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro y plata, y ropas de vestir, en gran abundancia. 15 As tambin ser la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos. 

16 Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusaln, subirn de ao en ao para adorar al Rey, a Jehov de los ejrcitos, y a celebrar la fiesta de los tabernculos. 17 Y acontecer que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusaln para adorar al Rey, Jehov de los ejrcitos, no vendr sobre ellos lluvia. 18 Y si la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habr lluvia; vendr la plaga con que Jehov herir las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernculos. 19 Esta ser la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernculos. 

20 En aquel da estar grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOV; y las ollas de la casa de Jehov sern como los tazones del altar. 21 Y toda olla en Jerusaln y Jud ser consagrada a Jehov de los ejrcitos; y todos los que sacrificaren vendrn y tomarn de ellas, y cocern en ellas; y no habr en aquel da ms mercader en la casa de Jehov de los ejrcitos. 
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MALAQUAS 

Amor de Jehov por Jacob

MALAQUAS 1

1 Profeca de la palabra de Jehov contra Israel, por medio de Malaquas. 

2 Yo os he amado, dice Jehov; y dijisteis: En qu nos amaste? No era Esa hermano de Jacob? dice Jehov. Y am a Jacob, 3 y a Esa aborrec, y convert sus montes en desolacin, y abandon su heredad para los chacales del desierto. 4 Cuando Edom dijere: Nos hemos empobrecido, pero volveremos a edificar lo arruinado; as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Ellos edificarn, y yo destruir; y les llamarn territorio de impiedad, y pueblo contra el cual Jehov est indignado para siempre. 5 Y vuestros ojos lo vern, y diris: Sea Jehov engrandecido ms all de los lmites de Israel. 

Jehov reprende a los sacerdotes

6 El hijo honra al padre, y el siervo a su seor. Si, pues, soy yo padre, dnde est mi honra? y si soy seor, dnde est mi temor? dice Jehov de los ejrcitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciis mi nombre. Y decs: En qu hemos menospreciado tu nombre? 7 En que ofrecis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: En qu te hemos deshonrado? En que pensis que la mesa de Jehov es despreciable. 8 Y cuando ofrecis el animal ciego para el sacrificio, no es malo? Asimismo cuando ofrecis el cojo o el enfermo, no es malo? Presntalo, pues, a tu prncipe; acaso se agradar de ti, o le sers acepto? dice Jehov de los ejrcitos. 9 Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero cmo podis agradarle, si hacis estas cosas? dice Jehov de los ejrcitos. 10 Quin tambin hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehov de los ejrcitos, ni de vuestra mano aceptar ofrenda. 11 Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehov de los ejrcitos. 12 Y vosotros lo habis profanado cuando decs: Inmunda es la mesa de Jehov, y cuando decs que su alimento es despreciable. 13 Habis adems dicho: Oh, qu fastidio es esto! y me despreciis, dice Jehov de los ejrcitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. Aceptar yo eso de vuestra mano? dice Jehov. 14 Maldito el que engaa, el que teniendo machos en su rebao, promete, y sacrifica a Jehov lo daado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehov de los ejrcitos, y mi nombre es temible entre las naciones. 

Reprensin de la infidelidad de Israel

MALAQUAS 2

1 Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento. 2 Si no oyereis, y si no decids de corazn dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehov de los ejrcitos, enviar maldicin sobre vosotros, y maldecir vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habis decidido de corazn. 3 He aqu, yo os daar la sementera, y os echar al rostro el estircol, el estircol de vuestros animales sacrificados, y seris arrojados juntamente con l. 4 Y sabris que yo os envi este mandamiento, para que fuese mi pacto con Lev, ha dicho Jehov de los ejrcitos. 5 Mi pacto con l fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de m, y delante de mi nombre estuvo humillado. 6 La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad. 7 Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabidura, y de su boca el pueblo buscar la ley; porque mensajero es de Jehov de los ejrcitos. 8 Mas vosotros os habis apartado del camino; habis hecho tropezar a muchos en la ley; habis corrompido el pacto de Lev, dice Jehov de los ejrcitos. 9 Por tanto, yo tambin os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, as como vosotros no habis guardado mis caminos, y en la ley hacis acepcin de personas. 

10 No tenemos todos un mismo padre? No nos ha creado un mismo Dios? Por qu, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? 11 Prevaric Jud, y en Israel y en Jerusaln se ha cometido abominacin; porque Jud ha profanado el santuario de Jehov que l am, y se cas con hija de dios extrao. 12 Jehov cortar de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehov de los ejrcitos. 

13 Y esta otra vez haris cubrir el altar de Jehov de lgrimas, de llanto, y de clamor; as que no mirar ms a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Mas diris: Por qu? Porque Jehov ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compaera, y la mujer de tu pacto. 15 No hizo l uno, habiendo en l abundancia de espritu? Y por qu uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espritu, y no seis desleales para con la mujer de vuestra juventud. 16 Porque Jehov Dios de Israel ha dicho que l aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehov de los ejrcitos. Guardaos, pues, en vuestro espritu, y no seis desleales. 

El da del juicio se acerca

17 Habis hecho cansar a Jehov con vuestras palabras. Y decs: En qu le hemos cansado? En que decs: Cualquiera que hace mal agrada a Jehov, y en los tales se complace; o si no, dnde est el Dios de justicia? 

MALAQUAS 3

1 He aqu, yo envo mi mensajero, el cual preparar el camino delante de m; y vendr sbitamente a su templo el Seor a quien vosotros buscis, y el ngel del pacto, a quien deseis vosotros. He aqu viene, ha dicho Jehov de los ejrcitos. 2 Y quin podr soportar el tiempo de su venida? o quin podr estar en pie cuando l se manifieste? Porque l es como fuego purificador, y como jabn de lavadores. 3 Y se sentar para afinar y limpiar la plata; porque limpiar a los hijos de Lev, los afinar como a oro y como a plata, y traern a Jehov ofrenda en justicia. 4 Y ser grata a Jehov la ofrenda de Jud y de Jerusaln, como en los das pasados, y como en los aos antiguos. 

5 Y vendr a vosotros para juicio; y ser pronto testigo contra los hechiceros y adlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al hurfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de m, dice Jehov de los ejrcitos. 

El pago de los diezmos

6 Porque yo Jehov no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habis sido consumidos. 7 Desde los das de vuestros padres os habis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a m, y yo me volver a vosotros, ha dicho Jehov de los ejrcitos. Mas dijisteis: En qu hemos de volvernos? 8 Robar el hombre a Dios? Pues vosotros me habis robado. Y dijisteis: En qu te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9 Malditos sois con maldicin, porque vosotros, la nacin toda, me habis robado. 10 Traed todos los diezmos al alfol y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehov de los ejrcitos, si no os abrir las ventanas de los cielos, y derramar sobre vosotros bendicin hasta que sobreabunde. 11 Reprender tambin por vosotros al devorador, y no os destruir el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo ser estril, dice Jehov de los ejrcitos. 12 Y todas las naciones os dirn bienaventurados; porque seris tierra deseable, dice Jehov de los ejrcitos. 

Diferencia entre el justo y el malo

13 Vuestras palabras contra m han sido violentas, dice Jehov. Y dijisteis: Qu hemos hablado contra ti? 14 Habis dicho: Por dems es servir a Dios. Qu aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehov de los ejrcitos? 15 Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no slo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. 

16 Entonces los que teman a Jehov hablaron cada uno a su compaero; y Jehov escuch y oy, y fue escrito libro de memoria delante de l para los que temen a Jehov, y para los que piensan en su nombre. 17 Y sern para m especial tesoro, ha dicho Jehov de los ejrcitos, en el da en que yo acte; y los perdonar, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. 18 Entonces os volveris, y discerniris la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. 

El advenimiento del da de Jehov

MALAQUAS 4

1 Porque he aqu, viene el da ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad sern estopa; aquel da que vendr los abrasar, ha dicho Jehov de los ejrcitos, y no les dejar ni raz ni rama. 2 Mas a vosotros los que temis mi nombre, nacer el Sol de justicia, y en sus alas traer salvacin; y saldris, y saltaris como becerros de la manada. 3 Hollaris a los malos, los cuales sern ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el da en que yo acte, ha dicho Jehov de los ejrcitos. 

4 Acordaos de la ley de Moiss mi siervo, al cual encargu en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. 

5 He aqu, yo os envo el profeta Elas, antes que venga el da de Jehov, grande y terrible. 6 El har volver el corazn de los padres hacia los hijos, y el corazn de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldicin. 
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 Sociedades Bblicas Unidas 1960 

Versin tomada del sitio: http://www.gentle.org/biblia/
Revisin ortogrfica realizada con Word 95 (6), de Microsoft.
