LA SANTA BIBLIA, ANTIGUO TESTAMENTO, VERSIN DE CASIODORO DE REINA (1569) REVISADA POR CIPRIANO DE VALERA (1602), OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960

Parte # 2 (INCLUYE LOS KETUVIM O LOS ESCRITOS), los 12 libros intermedios del AT: 1 R, 2 R, 1 Cr, 2 Cr, Esd, Neh, Est, Job, Sal, Pr, Ec y Cnt


Primer Libro de los

REYES 

Abisag sirve a David

1 REYES 1

1 Cuando el rey David era viejo y avanzado en das, le cubran de ropas, pero no se calentaba. 2 Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi seor el rey una joven virgen, para que est delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrar en calor mi seor el rey. 3 Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey. 4 Y la joven era hermosa; y ella abrigaba al rey, y le serva; pero el rey nunca la conoci. 

Adonas usurpa el trono

5 Entonces Adonas hijo de Haguit se rebel, diciendo: Yo reinar. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de l. 6 Y su padre nunca le haba entristecido en todos sus das con decirle: Por qu haces as? Adems, ste era de muy hermoso parecer; y haba nacido despus de Absaln. 7 Y se haba puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, los cuales ayudaban a Adonas. 8 Pero el sacerdote Sadoc, y Benaa hijo de Joiada, el profeta Natn, Simei, Rei y todos los grandes de David, no seguan a Adonas. 

9 Y matando Adonas ovejas y vacas y animales gordos junto a la pea de Zohelet, la cual est cerca de la fuente de Rogel, convid a todos sus hermanos los hijos del rey, y a todos los varones de Jud, siervos del rey; 10 pero no convid al profeta Natn, ni a Benaa, ni a los grandes, ni a Salomn su hermano. 

11 Entonces habl Natn a Betsab madre de Salomn, diciendo: No has odo que reina Adonas hijo de Haguit, sin saberlo David nuestro seor? 12 Ven pues, ahora, y toma mi consejo, para que conserves tu vida, y la de tu hijo Salomn. 13 Ve y entra al rey David, y dile: Rey seor mo, no juraste a tu sierva, diciendo: Salomn tu hijo reinar despus de m, y l se sentar en mi trono? Por qu, pues, reina Adonas? 14 Y estando t an hablando con el rey, yo entrar tras ti y reafirmar tus razones. 

15 Entonces Betsab entr a la cmara del rey; y el rey era muy viejo, y Abisag sunamita le serva. 16 Y Betsab se inclin, e hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: Qu tienes? 17 Y ella le respondi: Seor mo, t juraste a tu sierva por Jehov tu Dios, diciendo: Salomn tu hijo reinar despus de m, y l se sentar en mi trono. 18 Y he aqu ahora Adonas reina, y t, mi seor rey, hasta ahora no lo sabes. 19 Ha matado bueyes, y animales gordos, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar, y a Joab general del ejrcito; mas a Salomn tu siervo no ha convidado. 20 Entre tanto, rey seor mo, los ojos de todo Israel estn puestos en ti, para que les declares quin se ha de sentar en el trono de mi seor el rey despus de l. 21 De otra manera suceder que cuando mi seor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomn seremos tenidos por culpables. 

22 Mientras an hablaba ella con el rey, he aqu vino el profeta Natn. 23 Y dieron aviso al rey, diciendo: He aqu el profeta Natn; el cual, cuando entr al rey, se postr delante del rey inclinando su rostro a tierra. 24 Y dijo Natn: Rey seor mo, has dicho t: Adonas reinar despus de m, y l se sentar en mi trono? 25 Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes y animales gordos y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, y a los capitanes del ejrcito, y tambin al sacerdote Abiatar; y he aqu, estn comiendo y bebiendo delante de l, y han dicho: Viva el rey Adonas! 26 Pero ni a m tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaa hijo de Joiada, ni a Salomn tu siervo, ha convidado. 27 Es este negocio ordenado por mi seor el rey, sin haber declarado a tus siervos quin se haba de sentar en el trono de mi seor el rey despus de l? 

David proclama rey a Salomn

28 Entonces el rey David respondi y dijo: Llamadme a Betsab. Y ella entr a la presencia del rey, y se puso delante del rey. 29 Y el rey jur diciendo: Vive Jehov, que ha redimido mi alma de toda angustia, 30 que como yo te he jurado por Jehov Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomn reinar despus de m, y l se sentar en mi trono en lugar mo; que as lo har hoy. 31 Entonces Betsab se inclin ante el rey, con su rostro a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi seor el rey David para siempre. 

32 Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natn, y a Benaa hijo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey. 33 Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro seor, y montad a Salomn mi hijo en mi mula, y llevadlo a Gihn; 34 y all lo ungirn el sacerdote Sadoc y el profeta Natn como rey sobre Israel, y tocaris trompeta, diciendo: Viva el rey Salomn! 35 Despus iris vosotros detrs de l, y vendr y se sentar en mi trono, y l reinar por m; porque a l he escogido para que sea prncipe sobre Israel y sobre Jud. 36 Entonces Benaa hijo de Joiada respondi al rey y dijo: Amn. As lo diga Jehov, Dios de mi seor el rey. 37 De la manera que Jehov ha estado con mi seor el rey, as est con Salomn, y haga mayor su trono que el trono de mi seor el rey David. 

38 Y descendieron el sacerdote Sadoc, el profeta Natn, Benaa hijo de Joiada, y los cereteos y los peleteos, y montaron a Salomn en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihn. 39 Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernculo, ungi a Salomn; y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: Viva el rey Salomn! 40 Despus subi todo el pueblo en pos de l, y cantaba la gente con flautas, y hacan grandes alegras, que pareca que la tierra se hunda con el clamor de ellos. 

41 Y lo oy Adonas, y todos los convidados que con l estaban, cuando ya haban acabado de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: Por qu se alborota la ciudad con estruendo? 42 Mientras l an hablaba, he aqu vino Jonatn hijo del sacerdote Abiatar, al cual dijo Adonas: Entra, porque t eres hombre valiente, y traers buenas nuevas. 43 Jonatn respondi y dijo a Adonas: Ciertamente nuestro seor el rey David ha hecho rey a Salomn; 44 y el rey ha enviado con l al sacerdote Sadoc y al profeta Natn, y a Benaa hijo de Joiada, y tambin a los cereteos y a los peleteos, los cuales le montaron en la mula del rey; 45 y el sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo han ungido por rey en Gihn, y de all han subido con alegras, y la ciudad est llena de estruendo. Este es el alboroto que habis odo. 46 Tambin Salomn se ha sentado en el trono del reino, 47 y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro seor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomn ms que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo. Y el rey ador en la cama. 48 Adems el rey ha dicho as: Bendito sea Jehov Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, vindolo mis ojos. 

49 Ellos entonces se estremecieron, y se levantaron todos los convidados que estaban con Adonas, y se fue cada uno por su camino. 50 Mas Adonas, temiendo de la presencia de Salomn, se levant y se fue, y se asi de los cuernos del altar. 51 Y se lo hicieron saber a Salomn, diciendo: He aqu que Adonas tiene miedo del rey Salomn, pues se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: Jreme hoy el rey Salomn que no matar a espada a su siervo. 52 Y Salomn dijo: Si l fuere hombre de bien, ni uno de sus cabellos caer en tierra; mas si se hallare mal en l, morir. 53 Y envi el rey Salomn, y lo trajeron del altar; y l vino, y se inclin ante el rey Salomn. Y Salomn le dijo: Vete a tu casa. 

Mandato de David a Salomn

1 REYES 2

1 Llegaron los das en que David haba de morir, y orden a Salomn su hijo, diciendo: 2 Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfurzate, y s hombre. 3 Guarda los preceptos de Jehov tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que est escrito en la ley de Moiss, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; 4 para que confirme Jehov la palabra que me habl, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de m con verdad, de todo su corazn y de toda su alma, jams, dice, faltar a ti varn en el trono de Israel. 

5 Ya sabes t lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejrcito de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales l mat, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en el talabarte que tena sobre sus lomos, y en los zapatos que tena en sus pies. 6 T, pues, hars conforme a tu sabidura; no dejars descender sus canas al Seol en paz. 7 Mas a los hijos de Barzilai galaadita hars misericordia, que sean de los convidados a tu mesa; porque ellos vinieron de esta manera a m, cuando iba huyendo de Absaln tu hermano. 8 Tambin tienes contigo a Simei hijo de Gera, hijo de Benjamn, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldicin fuerte el da que yo iba a Mahanaim. Mas l mismo descendi a recibirme al Jordn, y yo le jur por Jehov diciendo: Yo no te matar a espada. 9 Pero ahora no lo absolvers; pues hombre sabio eres, y sabes cmo debes hacer con l; y hars descender sus canas con sangre al Seol. 

Muerte de David

(1 Cr. 29. 26-30)

10 Y durmi David con sus padres, y fue sepultado en su ciudad. 11 Los das que rein David sobre Israel fueron cuarenta aos; siete aos rein en Hebrn, y treinta y tres aos rein en Jerusaln. 12 Y se sent Salomn en el trono de David su padre, y su reino fue firme en gran manera. 

Salomn afirma su reino

13 Entonces Adonas hijo de Haguit vino a Betsab madre de Salomn; y ella le dijo: Es tu venida de paz? El respondi: S, de paz. 14 En seguida dijo: Una palabra tengo que decirte. Y ella dijo: Di. 15 El dijo: T sabes que el reino era mo, y que todo Israel haba puesto en m su rostro para que yo reinara; mas el reino fue traspasado, y vino a ser de mi hermano, porque por Jehov era suyo. 16 Ahora yo te hago una peticin; no me la niegues. Y ella le dijo: Habla. 17 El entonces dijo: Yo te ruego que hables al rey Salomn (porque l no te lo negar), para que me d Abisag sunamita por mujer. 18 Y Betsab dijo: Bien; yo hablar por ti al rey. 

19 Vino Betsab al rey Salomn para hablarle por Adonas. Y el rey se levant a recibirla, y se inclin ante ella, y volvi a sentarse en su trono, e hizo traer una silla para su madre, la cual se sent a su diestra. 20 Y ella dijo: Una pequea peticin pretendo de ti; no me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre ma, que yo no te la negar. 21 Y ella dijo: Dese Abisag sunamita por mujer a tu hermano Adonas. 22 El rey Salomn respondi y dijo a su madre: Por qu pides a Abisag sunamita para Adonas? Demanda tambin para l el reino; porque l es mi hermano mayor, y ya tiene tambin al sacerdote Abiatar, y a Joab hijo de Sarvia. 23 Y el rey Salomn jur por Jehov, diciendo: As me haga Dios y aun me aada, que contra su vida ha hablado Adonas estas palabras. 24 Ahora, pues, vive Jehov, quien me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de David mi padre, y quien me ha hecho casa, como me haba dicho, que Adonas morir hoy. 25 Entonces el rey Salomn envi por mano de Benaa hijo de Joiada, el cual arremeti contra l, y muri. 

26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tus heredades, pues eres digno de muerte; pero no te matar hoy, por cuanto has llevado el arca de Jehov el Seor delante de David mi padre, y adems has sido afligido en todas las cosas en que fue afligido mi padre. 27 As ech Salomn a Abiatar del sacerdocio de Jehov, para que se cumpliese la palabra de Jehov que haba dicho sobre la casa de El en Silo. 

28 Y vino la noticia a Joab; porque tambin Joab se haba adherido a Adonas, si bien no se haba adherido a Absaln. Y huy Joab al tabernculo de Jehov, y se asi de los cuernos del altar. 29 Y se le hizo saber a Salomn que Joab haba huido al tabernculo de Jehov, y que estaba junto al altar. Entonces envi Salomn a Benaa hijo de Joiada, diciendo: Ve, y arremete contra l. 30 Y entr Benaa al tabernculo de Jehov, y le dijo: El rey ha dicho que salgas. Y l dijo: No, sino que aqu morir. Y Benaa volvi con esta respuesta al rey, diciendo: As dijo Joab, y as me respondi. 31 Y el rey le dijo: Haz como l ha dicho; mtale y entirrale, y quita de m y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente. 32 Y Jehov har volver su sangre sobre su cabeza; porque l ha dado muerte a dos varones ms justos y mejores que l, a los cuales mat a espada sin que mi padre David supiese nada: a Abner hijo de Ner, general del ejrcito de Israel, y a Amasa hijo de Jeter, general del ejrcito de Jud. 33 La sangre, pues, de ellos recaer sobre la cabeza de Joab, y sobre la cabeza de su descendencia para siempre; mas sobre David y sobre su descendencia, y sobre su casa y sobre su trono, habr perpetuamente paz de parte de Jehov. 34 Entonces Benaa hijo de Joiada subi y arremeti contra l, y lo mat; y fue sepultado en su casa en el desierto. 35 Y el rey puso en su lugar a Benaa hijo de Joiada sobre el ejrcito, y a Sadoc puso el rey por sacerdote en lugar de Abiatar. 

36 Despus envi el rey e hizo venir a Simei, y le dijo: Edifcate una casa en Jerusaln y mora ah, y no salgas de all a una parte ni a otra; 37 porque sabe de cierto que el da que salieres y pasares el torrente de Cedrn, sin duda morirs, y tu sangre ser sobre tu cabeza. 38 Y Simei dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi seor ha dicho, as lo har tu siervo. Y habit Simei en Jerusaln muchos das. 

39 Pero pasados tres aos, aconteci que dos siervos de Simei huyeron a Aquis hijo de Maaca, rey de Gat. Y dieron aviso a Simei, diciendo: He aqu que tus siervos estn en Gat. 40 Entonces Simei se levant y ensill su asno y fue a Aquis en Gat, para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei, y trajo sus siervos de Gat. 41 Luego fue dicho a Salomn que Simei haba ido de Jerusaln hasta Gat, y que haba vuelto. 42 Entonces el rey envi e hizo venir a Simei, y le dijo: No te hice jurar yo por Jehov, y te protest diciendo: El da que salieres y fueres ac o all, sabe de cierto que morirs? Y t me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco. 43 Por qu, pues, no guardaste el juramento de Jehov, y el mandamiento que yo te impuse? 44 Dijo adems el rey a Simei: T sabes todo el mal, el cual tu corazn bien sabe, que cometiste contra mi padre David; Jehov, pues, ha hecho volver el mal sobre tu cabeza. 45 Y el rey Salomn ser bendito, y el trono de David ser firme perpetuamente delante de Jehov. 46 Entonces el rey mand a Benaa hijo de Joiada, el cual sali y lo hiri, y muri. 

Y el reino fue confirmado en la mano de Salomn. 

Salomn se casa con la hija de Faran

1 REYES 3

1 Salomn hizo parentesco con Faran rey de Egipto, pues tom la hija de Faran, y la trajo a la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehov, y los muros de Jerusaln alrededor. 2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos; porque no haba casa edificada al nombre de Jehov hasta aquellos tiempos. 

Salomn pide sabidura

(2 Cr. 1.1-13)

3 Mas Salomn am a Jehov, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4 E iba el rey a Gaban, porque aqul era el lugar alto principal, y sacrificaba all; mil holocaustos sacrificaba Salomn sobre aquel altar. 5 Y se le apareci Jehov a Salomn en Gaban una noche en sueos, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te d. 6 Y Salomn dijo: T hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque l anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazn para contigo; y t le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este da. 7 Ahora pues, Jehov Dios mo, t me has puesto a m tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no s cmo entrar ni salir. 8 Y tu siervo est en medio de tu pueblo al cual t escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9 Da, pues, a tu siervo corazn entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque quin podr gobernar este tu pueblo tan grande? 

10 Y agrad delante del Seor que Salomn pidiese esto. 11 Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos das, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, 12 he aqu lo he hecho conforme a tus palabras; he aqu que te he dado corazn sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como t, ni despus de ti se levantar otro como t. 13 Y aun tambin te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como t en todos tus das. 14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargar tus das. 

15 Cuando Salomn despert, vio que era sueo; y vino a Jerusaln, y se present delante del arca del pacto de Jehov, y sacrific holocaustos y ofreci sacrificios de paz, e hizo tambin banquete a todos sus siervos. 

Sabidura y prosperidad de Salomn

16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de l. 17 Y dijo una de ellas: Ah, seor mo! Yo y esta mujer morbamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. 18 Aconteci al tercer da despus de dar yo a luz, que sta dio a luz tambin, y morbamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa. 19 Y una noche el hijo de esta mujer muri, porque ella se acost sobre l. 20 Y se levant a medianoche y tom a mi hijo de junto a m, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mo su hijo muerto. 21 Y cuando yo me levant de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aqu que estaba muerto; pero lo observ por la maana, y vi que no era mi hijo, el que yo haba dado a luz. 22 Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvi a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. As hablaban delante del rey. 

23 El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. 24 Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. 25 En seguida el rey dijo: Partid por medio al nio vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. 26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habl al rey (porque sus entraas se le conmovieron por su hijo), y dijo: Ah, seor mo! dad a sta el nio vivo, y no lo matis. Mas la otra dijo: Ni a m ni a ti; partidlo. 27 Entonces el rey respondi y dijo: Dad a aqulla el hijo vivo, y no lo matis; ella es su madre. 28 Y todo Israel oy aquel juicio que haba dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que haba en l sabidura de Dios para juzgar. 

1 REYES 4

1 Rein, pues, el rey Salomn sobre todo Israel. 2 Y estos fueron los jefes que tuvo: Azaras hijo del sacerdote Sadoc; 3 Elihoref y Ahas, hijos de Sisa, secretarios; Josafat hijo de Ahilud, canciller; 4 Benaa hijo de Joiada sobre el ejrcito; Sadoc y Abiatar, los sacerdotes; 5 Azaras hijo de Natn, sobre los gobernadores; Zabud hijo de Natn, ministro principal y amigo del rey; 6 Ahisar, mayordomo; y Adoniram hijo de Abda, sobre el tributo. 

7 Tena Salomn doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenan al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerlo por un mes en el ao. 8 Y estos son los nombres de ellos: el hijo de Hur en el monte de Efran; 9 el hijo de Decar en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes, en Eln y en Bet-hann; 10 el hijo de Hesed en Arubot; ste tena tambin a Soco y toda la tierra de Hefer; 11 el hijo de Abinadab en todos los territorios de Dor; ste tena por mujer a Tafat hija de Salomn; 12 Baana hijo de Ahilud en Taanac y Meguido, en toda Bet-sen, que est cerca de Saretn, ms abajo de Jezreel, desde Bet-sen hasta Abel-mehola, y hasta el otro lado de Jocmeam; 13 el hijo de Geber en Ramot de Galaad; ste tena tambin las ciudades de Jair hijo de Manass, las cuales estaban en Galaad; tena tambin la provincia de Argob que estaba en Basn, sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce; 14 Ahinadab hijo de Iddo en Mahanaim; 15 Ahimaas en Neftal; ste tom tambin por mujer a Basemat hija de Salomn. 16 Baana hijo de Husai, en Aser y en Alot; 17 Josafat hijo de Para, en Isacar; 18 Simei hijo de Ela, en Benjamn; 19 Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la tierra de Sehn rey de los amorreos y de Og rey de Basn; ste era el nico gobernador en aquella tierra. 

20 Jud e Israel eran muchos, como la arena que est junto al mar en multitud, comiendo, bebiendo y alegrndose. 21 Y Salomn seoreaba sobre todos los reinos desde el Eufrates hasta la tierra de los filisteos y el lmite con Egipto; y traan presentes, y sirvieron a Salomn todos los das que vivi. 

22 Y la provisin de Salomn para cada da era de treinta coros de flor de harina, sesenta coros de harina, 23 diez bueyes gordos, veinte bueyes de pasto y cien ovejas; sin los ciervos, gacelas, corzos y aves gordas. 24 Porque l seoreaba en toda la regin al oeste del Eufrates, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste del Eufrates; y tuvo paz por todos lados alrededor. 25 Y Jud e Israel vivan seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los das de Salomn. 26 Adems de esto, Salomn tena cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes. 27 Y estos gobernadores mantenan al rey Salomn, y a todos los que a la mesa del rey Salomn venan, cada uno un mes, y hacan que nada faltase. 28 Hacan tambin traer cebada y paja para los caballos y para las bestias de carga, al lugar donde l estaba, cada uno conforme al turno que tena. 

29 Y Dios dio a Salomn sabidura y prudencia muy grandes, y anchura de corazn como la arena que est a la orilla del mar. 30 Era mayor la sabidura de Salomn que la de todos los orientales, y que toda la sabidura de los egipcios. 31 Aun fue ms sabio que todos los hombres, ms que Etn ezrata, y que Hemn, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. 32 Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. 33 Tambin disert sobre los rboles, desde el cedro del Lbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disert sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. 34 Y para or la sabidura de Salomn venan de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde haba llegado la fama de su sabidura. 

Pacto de Salomn con Hiram

(2 Cr. 2.1-18)

1 REYES 5

1 Hiram rey de Tiro envi tambin sus siervos a Salomn, luego que oy que lo haban ungido por rey en lugar de su padre; porque Hiram siempre haba amado a David. 2 Entonces Salomn envi a decir a Hiram: 3 T sabes que mi padre David no pudo edificar casa al nombre de Jehov su Dios, por las guerras que le rodearon, hasta que Jehov puso sus enemigos bajo las plantas de sus pies. 4 Ahora Jehov mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer. 5 Yo, por tanto, he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehov mi Dios, segn lo que Jehov habl a David mi padre, diciendo: Tu hijo, a quien yo pondr en lugar tuyo en tu trono, l edificar casa a mi nombre. 6 Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Lbano; y mis siervos estarn con los tuyos, y yo te dar por tus siervos el salario que t dijeres; porque t sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar madera como los sidonios. 

7 Cuando Hiram oy las palabras de Salomn, se alegr en gran manera, y dijo: Bendito sea hoy Jehov, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande. 8 Y envi Hiram a decir a Salomn: He odo lo que me mandaste a decir; yo har todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprs. 9 Mis siervos la llevarn desde el Lbano al mar, y la enviar en balsas por mar hasta el lugar que t me seales, y all se desatar, y t la tomars; y t cumplirs mi deseo al dar de comer a mi familia. 10 Dio, pues, Hiram a Salomn madera de cedro y madera de ciprs, toda la que quiso. 11 Y Salomn daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite puro; esto daba Salomn a Hiram cada ao. 12 Jehov, pues, dio a Salomn sabidura como le haba dicho; y hubo paz entre Hiram y Salomn, e hicieron pacto entre ambos. 

13 Y el rey Salomn decret leva en todo Israel, y la leva fue de treinta mil hombres, 14 los cuales enviaba al Lbano de diez mil en diez mil, cada mes por turno, viniendo as a estar un mes en el Lbano, y dos meses en sus casas; y Adoniram estaba encargado de aquella leva. 15 Tena tambin Salomn setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte; 16 sin los principales oficiales de Salomn que estaban sobre la obra, tres mil trescientos, los cuales tenan a cargo el pueblo que haca la obra. 17 Y mand el rey que trajesen piedras grandes, piedras costosas, para los cimientos de la casa, y piedras labradas. 18 Y los albailes de Salomn y los de Hiram, y los hombres de Gebal, cortaron y prepararon la madera y la cantera para labrar la casa. 

Salomn edifica el templo

(2 Cr. 3. 1-14)

1 REYES 6

1 En el ao cuatrocientos ochenta despus que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto ao del principio del reino de Salomn sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, comenz l a edificar la casa de Jehov. 2 La casa que el rey Salomn edific a Jehov tena sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos de alto. 3 Y el prtico delante del templo de la casa tena veinte codos de largo a lo ancho de la casa, y el ancho delante de la casa era de diez codos. 4 E hizo a la casa ventanas anchas por dentro y estrechas por fuera. 5 Edific tambin junto al muro de la casa aposentos alrededor, contra las paredes de la casa alrededor del templo y del lugar santsimo; e hizo cmaras laterales alrededor. 6 El aposento de abajo era de cinco codos de ancho, el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho; porque por fuera haba hecho disminuciones a la casa alrededor, para no empotrar las vigas en las paredes de la casa. 

7 Y cuando se edific la casa, la fabricaron de piedras que traan ya acabadas, de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningn otro instrumento de hierro. 

8 La puerta del aposento de en medio estaba al lado derecho de la casa; y se suba por una escalera de caracol al de en medio, y del aposento de en medio al tercero. 9 Labr, pues, la casa, y la termin; y la cubri con artesonados de cedro. 10 Edific asimismo el aposento alrededor de toda la casa, de altura de cinco codos, el cual se apoyaba en la casa con maderas de cedro. 

11 Y vino palabra de Jehov a Salomn, diciendo: 12 Con relacin a esta casa que t edificas, si anduvieres en mis estatutos e hicieres mis decretos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumplir contigo mi palabra que habl a David tu padre; 13 y habitar en ella en medio de los hijos de Israel, y no dejar a mi pueblo Israel. 

14 As, pues, Salomn labr la casa y la termin. 15 Y cubri las paredes de la casa con tablas de cedro, revistindola de madera por dentro, desde el suelo de la casa hasta las vigas de la techumbre; cubri tambin el pavimento con madera de ciprs. 16 Asimismo hizo al final de la casa un edificio de veinte codos, de tablas de cedro desde el suelo hasta lo ms alto; as hizo en la casa un aposento que es el lugar santsimo. 17 La casa, esto es, el templo de adelante, tena cuarenta codos. 18 Y la casa estaba cubierta de cedro por dentro, y tena entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo era cedro; ninguna piedra se vea. 19 Y adorn el lugar santsimo por dentro en medio de la casa, para poner all el arca del pacto de Jehov. 20 El lugar santsimo estaba en la parte de adentro, el cual tena veinte codos de largo, veinte de ancho, y veinte de altura; y lo cubri de oro pursimo; asimismo cubri de oro el altar de cedro. 21 De manera que Salomn cubri de oro puro la casa por dentro, y cerr la entrada del santuario con cadenas de oro, y lo cubri de oro. 22 Cubri, pues, de oro toda la casa de arriba abajo, y asimismo cubri de oro todo el altar que estaba frente al lugar santsimo. 

23 Hizo tambin en el lugar santsimo dos querubines de madera de olivo, cada uno de diez codos de altura. 24 Una ala del querubn tena cinco codos, y la otra ala del querubn otros cinco codos; as que haba diez codos desde la punta de una ala hasta la punta de la otra. 25 Asimismo el otro querubn tena diez codos; porque ambos querubines eran de un mismo tamao y de una misma hechura. 26 La altura del uno era de diez codos, y asimismo la del otro. 27 Puso estos querubines dentro de la casa en el lugar santsimo, los cuales extendan sus alas, de modo que el ala de uno tocaba una pared, y el ala del otro tocaba la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una a la otra en medio de la casa. 28 Y cubri de oro los querubines. 

29 Y esculpi todas las paredes de la casa alrededor de diversas figuras, de querubines, de palmeras y de botones de flores, por dentro y por fuera. 30 Y cubri de oro el piso de la casa, por dentro y por fuera. 

31 A la entrada del santuario hizo puertas de madera de olivo; y el umbral y los postes eran de cinco esquinas. 32 Las dos puertas eran de madera de olivo; y tall en ellas figuras de querubines, de palmeras y de botones de flores, y las cubri de oro; cubri tambin de oro los querubines y las palmeras. 

33 Igualmente hizo a la puerta del templo postes cuadrados de madera de olivo. 34 Pero las dos puertas eran de madera de ciprs; y las dos hojas de una puerta giraban, y las otras dos hojas de la otra puerta tambin giraban. 35 Y tall en ellas querubines y palmeras y botones de flores, y las cubri de oro ajustado a las talladuras. 36 Y edific el atrio interior de tres hileras de piedras labradas, y de una hilera de vigas de cedro. 

37 En el cuarto ao, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa de Jehov. 38 Y en el undcimo ao, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fue acabada la casa con todas sus dependencias, y con todo lo necesario. La edific, pues, en siete aos. 

Otros edificios de Salomn

1 REYES 7

1 Despus edific Salomn su propia casa en trece aos, y la termin toda. 

2 Asimismo edific la casa del bosque del Lbano, la cual tena cien codos de longitud, cincuenta codos de anchura y treinta codos de altura, sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas. 3 Y estaba cubierta de tablas de cedro arriba sobre las vigas, que se apoyaban en cuarenta y cinco columnas; cada hilera tena quince columnas. 4 Y haba tres hileras de ventanas, una ventana contra la otra en tres hileras. 5 Todas las puertas y los postes eran cuadrados; y unas ventanas estaban frente a las otras en tres hileras. 

6 Tambin hizo un prtico de columnas, que tena cincuenta codos de largo y treinta codos de ancho; y este prtico estaba delante de las primeras, con sus columnas y maderos correspondientes. 

7 Hizo asimismo el prtico del trono en que haba de juzgar, el prtico del juicio, y lo cubri de cedro del suelo al techo. 

8 Y la casa en que l moraba, en otro atrio dentro del prtico, era de obra semejante a sta. Edific tambin Salomn para la hija de Faran, que haba tomado por mujer, una casa de hechura semejante a la del prtico. 

9 Todas aquellas obras fueron de piedras costosas, cortadas y ajustadas con sierras segn las medidas, as por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por fuera hasta el gran atrio. 10 El cimiento era de piedras costosas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos. 11 De all hacia arriba eran tambin piedras costosas, labradas conforme a sus medidas, y madera de cedro. 12 Y en el gran atrio alrededor haba tres hileras de piedras labradas, y una hilera de vigas de cedro; y as tambin el atrio interior de la casa de Jehov, y el atrio de la casa. 

Salomn emplea a Hiram, de Tiro

(2 Cr. 2. 13-14; 3. 15-17)

13 Y envi el rey Salomn, e hizo venir de Tiro a Hiram, 14 hijo de una viuda de la tribu de Neftal. Su padre, que trabajaba en bronce, era de Tiro; e Hiram era lleno de sabidura, inteligencia y ciencia en toda obra de bronce. Este, pues, vino al rey Salomn, e hizo toda su obra. 

15 Y vaci dos columnas de bronce; la altura de cada una era de dieciocho codos, y rodeaba a una y otra un hilo de doce codos. 16 Hizo tambin dos capiteles de fundicin de bronce, para que fuesen puestos sobre las cabezas de las columnas; la altura de un capitel era de cinco codos, y la del otro capitel tambin de cinco codos. 17 Haba trenzas a manera de red, y unos cordones a manera de cadenas, para los capiteles que se haban de poner sobre las cabezas de las columnas; siete para cada capitel. 18 Hizo tambin dos hileras de granadas alrededor de la red, para cubrir los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas con las granadas; y de la misma forma hizo en el otro capitel. 19 Los capiteles que estaban sobre las columnas en el prtico, tenan forma de lirios, y eran de cuatro codos. 20 Tenan tambin los capiteles de las dos columnas, doscientas granadas en dos hileras alrededor en cada capitel, encima de su globo, el cual estaba rodeado por la red. 21 Estas columnas erigi en el prtico del templo; y cuando hubo alzado la columna del lado derecho, le puso por nombre Jaqun, y alzando la columna del lado izquierdo, llam su nombre Boaz. 22 Y puso en las cabezas de las columnas tallado en forma de lirios, y as se acab la obra de las columnas. 

Mobiliario del templo

(2 Cr. 4. 15. 1)

23 Hizo fundir asimismo un mar de diez codos de un lado al otro, perfectamente redondo; su altura era de cinco codos, y lo cea alrededor un cordn de treinta codos. 24 Y rodeaban aquel mar por debajo de su borde alrededor unas bolas como calabazas, diez en cada codo, que cean el mar alrededor en dos filas, las cuales haban sido fundidas cuando el mar fue fundido. 25 Y descansaba sobre doce bueyes; tres miraban al norte, tres miraban al occidente, tres miraban al sur, y tres miraban al oriente; sobre estos se apoyaba el mar, y las ancas de ellos estaban hacia la parte de adentro. 26 El grueso del mar era de un palmo menor, y el borde era labrado como el borde de un cliz o de flor de lis; y caban en l dos mil batos. 

27 Hizo tambin diez basas de bronce, siendo la longitud de cada basa de cuatro codos, y la anchura de cuatro codos, y de tres codos la altura. 28 La obra de las basas era esta: tenan unos tableros, los cuales estaban entre molduras; 29 y sobre aquellos tableros que estaban entre las molduras, haba figuras de leones, de bueyes y de querubines; y sobre las molduras de la basa, as encima como debajo de los leones y de los bueyes, haba unas aadiduras de bajo relieve. 30 Cada basa tena cuatro ruedas de bronce, con ejes de bronce, y en sus cuatro esquinas haba repisas de fundicin que sobresalan de los festones, para venir a quedar debajo de la fuente. 31 Y la boca de la fuente entraba un codo en el remate que sala para arriba de la basa; y la boca era redonda, de la misma hechura del remate, y ste de codo y medio. Haba tambin sobre la boca entalladuras con sus tableros, los cuales eran cuadrados, no redondos. 32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los tableros, y los ejes de las ruedas nacan en la misma basa. La altura de cada rueda era de un codo y medio. 33 Y la forma de las ruedas era como la de las ruedas de un carro; sus ejes, sus rayos, sus cubos y sus cinchos, todo era de fundicin. 34 Asimismo las cuatro repisas de las cuatro esquinas de cada basa; y las repisas eran parte de la misma basa. 35 Y en lo alto de la basa haba una pieza redonda de medio codo de altura, y encima de la basa sus molduras y tableros, los cuales salan de ella misma. 36 E hizo en las tablas de las molduras, y en los tableros, entalladuras de querubines, de leones y de palmeras, con proporcin en el espacio de cada una, y alrededor otros adornos. 37 De esta forma hizo diez basas, fundidas de una misma manera, de una misma medida y de una misma entalladura. 

38 Hizo tambin diez fuentes de bronce; cada fuente contena cuarenta batos, y cada una era de cuatro codos; y coloc una fuente sobre cada una de las diez basas. 39 Y puso cinco basas a la mano derecha de la casa, y las otras cinco a la mano izquierda; y coloc el mar al lado derecho de la casa, al oriente, hacia el sur. 

40 Asimismo hizo Hiram fuentes, y tenazas, y cuencos. As termin toda la obra que hizo a Salomn para la casa de Jehov: 41 dos columnas, y los capiteles redondos que estaban en lo alto de las dos columnas; y dos redes que cubran los dos capiteles redondos que estaban sobre la cabeza de las columnas; 42 cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para cubrir los dos capiteles redondos que estaban sobre las cabezas de las columnas; 43 las diez basas, y las diez fuentes sobre las basas; 44 un mar, con doce bueyes debajo del mar; 45 y calderos, paletas, cuencos, y todos los utensilios que Hiram hizo al rey Salomn, para la casa de Jehov, de bronce bruido. 46 Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucot y Saretn. 47 Y no inquiri Salomn el peso del bronce de todos los utensilios, por la gran cantidad de ellos. 

48 Entonces hizo Salomn todos los enseres que pertenecan a la casa de Jehov: un altar de oro, y una mesa tambin de oro, sobre la cual estaban los panes de la proposicin; 49 cinco candeleros de oro pursimo a la mano derecha, y otros cinco a la izquierda, frente al lugar santsimo; con las flores, las lmparas y tenazas de oro. 50 Asimismo los cntaros, despabiladeras, tazas, cucharillas e incensarios, de oro pursimo; tambin de oro los quiciales de las puertas de la casa de adentro, del lugar santsimo, y los de las puertas del templo. 

51 As se termin toda la obra que dispuso hacer el rey Salomn para la casa de Jehov. Y meti Salomn lo que David su padre haba dedicado, plata, oro y utensilios; y deposit todo en las tesoreras de la casa de Jehov. 

Salomn traslada el arca al templo

(2 Cr. 5.2-14)

1 REYES 8

1 Entonces Salomn reuni ante s en Jerusaln a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus, y a los principales de las familias de los hijos de Israel, para traer el arca del pacto de Jehov de la ciudad de David, la cual es Sion. 2 Y se reunieron con el rey Salomn todos los varones de Israel en el mes de Etanim, que es el mes sptimo, en el da de la fiesta solemne. 3 Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca. 4 Y llevaron el arca de Jehov, y el tabernculo de reunin, y todos los utensilios sagrados que estaban en el tabernculo, los cuales llevaban los sacerdotes y levitas. 5 Y el rey Salomn, y toda la congregacin de Israel que se haba reunido con l, estaban con l delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podan contar ni numerar. 6 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehov en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santsimo, debajo de las alas de los querubines. 7 Porque los querubines tenan extendidas las alas sobre el lugar del arca, y as cubran los querubines el arca y sus varas por encima. 8 Y sacaron las varas, de manera que sus extremos se dejaban ver desde el lugar santo, que est delante del lugar santsimo, pero no se dejaban ver desde ms afuera; y as quedaron hasta hoy. 9 En el arca ninguna cosa haba sino las dos tablas de piedra que all haba puesto Moiss en Horeb, donde Jehov hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto. 10 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llen la casa de Jehov. 11 Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehov haba llenado la casa de Jehov. 

Dedicacin del templo

(2 Cr. 6.17.10)

12 Entonces dijo Salomn: Jehov ha dicho que l habitara en la oscuridad. 13 Yo he edificado casa por morada para ti, sitio en que t habites para siempre. 14 Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregacin de Israel; y toda la congregacin de Israel estaba de pie. 15 Y dijo: Bendito sea Jehov, Dios de Israel, que habl a David mi padre lo que con su mano ha cumplido, diciendo: 16 Desde el da que saqu de Egipto a mi pueblo Israel, no he escogido ciudad de todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escog a David para que presidiese en mi pueblo Israel. 17 Y David mi padre tuvo en su corazn edificar casa al nombre de Jehov Dios de Israel. 18 Pero Jehov dijo a David mi padre: Cuanto a haber tenido en tu corazn edificar casa a mi nombre, bien has hecho en tener tal deseo. 19 Pero t no edificars la casa, sino tu hijo que saldr de tus lomos, l edificar casa a mi nombre. 20 Y Jehov ha cumplido su palabra que haba dicho; porque yo me he levantado en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehov haba dicho, y he edificado la casa al nombre de Jehov Dios de Israel. 21 Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual est el pacto de Jehov que l hizo con nuestros padres cuando los sac de la tierra de Egipto. 

22 Luego se puso Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congregacin de Israel, y extendiendo sus manos al cielo, 23 dijo: Jehov Dios de Israel, no hay Dios como t, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazn; 24 que has cumplido a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como sucede en este da. 25 Ahora, pues, Jehov Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No te faltar varn delante de m, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden mi camino y anden delante de m como t has andado delante de m. 26 Ahora, pues, oh Jehov Dios de Israel, cmplase la palabra que dijiste a tu siervo David mi padre. 

27 Pero es verdad que Dios morar sobre la tierra? He aqu que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; cunto menos esta casa que yo he edificado? 28 Con todo, t atenders a la oracin de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehov Dios mo, oyendo el clamor y la oracin que tu siervo hace hoy delante de ti; 29 que estn tus ojos abiertos de noche y de da sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estar all; y que oigas la oracin que tu siervo haga en este lugar. 30 Oye, pues, la oracin de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, tambin t lo oirs en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona. 

31 Si alguno pecare contra su prjimo, y le tomaren juramento hacindole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa; 32 t oirs desde el cielo y actuars, y juzgars a tus siervos, condenando al impo y haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia. 

33 Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de sus enemigos por haber pecado contra ti, y se volvieren a ti y confesaren tu nombre, y oraren y te rogaren y suplicaren en esta casa, 34 t oirs en los cielos, y perdonars el pecado de tu pueblo Israel, y los volvers a la tierra que diste a sus padres. 

35 Si el cielo se cerrare y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los afligieres, 36 t oirs en los cielos, y perdonars el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, ensendoles el buen camino en que anden; y dars lluvias sobre tu tierra, la cual diste a tu pueblo por heredad. 

37 Si en la tierra hubiere hambre, pestilencia, tizoncillo, aublo, langosta o pulgn; si sus enemigos los sitiaren en la tierra en donde habiten; cualquier plaga o enfermedad que sea; 38 toda oracin y toda splica que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga en su corazn, y extendiere sus manos a esta casa, 39 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonars, y actuars, y dars a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazn t conoces (porque slo t conoces el corazn de todos los hijos de los hombres); 40 para que te teman todos los das que vivan sobre la faz de la tierra que t diste a nuestros padres. 

41 Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre 42 (pues oirn de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa, 43 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, y hars conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqu. 

44 Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que t les mandes, y oraren a Jehov con el rostro hacia la ciudad que t elegiste, y hacia la casa que yo edifiqu a tu nombre, 45 t oirs en los cielos su oracin y su splica, y les hars justicia. 

46 Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque), y estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautive y lleve a tierra enemiga, sea lejos o cerca, 47 y ellos volvieren en s en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad; 48 y si se convirtieren a ti de todo su corazn y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren a ti con el rostro hacia su tierra que t diste a sus padres, y hacia la ciudad que t elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre, 49 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, su oracin y su splica, y les hars justicia. 50 Y perdonars a tu pueblo que haba pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se hayan rebelado contra ti, y hars que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos; 51 porque ellos son tu pueblo y tu heredad, el cual t sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro. 52 Estn, pues, atentos tus ojos a la oracin de tu siervo y a la plegaria de tu pueblo Israel, para orlos en todo aquello por lo cual te invocaren; 53 porque t los apartaste para ti como heredad tuya de entre todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por medio de Moiss tu siervo, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh Seor Jehov. 

54 Cuando acab Salomn de hacer a Jehov toda esta oracin y splica, se levant de estar de rodillas delante del altar de Jehov con sus manos extendidas al cielo; 55 y puesto en pie, bendijo a toda la congregacin de Israel, diciendo en voz alta: 56 Bendito sea Jehov, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que l haba dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expres por Moiss su siervo, ha faltado. 57 Est con nosotros Jehov nuestro Dios, como estuvo con nuestros padres, y no nos desampare ni nos deje. 58 Incline nuestro corazn hacia l, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus decretos, los cuales mand a nuestros padres. 59 Y estas mis palabras con que he orado delante de Jehov, estn cerca de Jehov nuestro Dios de da y de noche, para que l proteja la causa de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo; 60 a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehov es Dios, y que no hay otro. 61 Sea, pues, perfecto vuestro corazn para con Jehov nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el da de hoy. 

62 Entonces el rey, y todo Israel con l, sacrificaron vctimas delante de Jehov. 63 Y ofreci Salomn sacrificios de paz, los cuales ofreci a Jehov: veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. As dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehov. 64 Aquel mismo da santific el rey el medio del atrio, el cual estaba delante de la casa de Jehov; porque ofreci all los holocaustos, las ofrendas y la grosura de los sacrificios de paz, por cuanto el altar de bronce que estaba delante de Jehov era pequeo, y no caban en l los holocaustos, las ofrendas y la grosura de los sacrificios de paz. 

65 En aquel tiempo Salomn hizo fiesta, y con l todo Israel, una gran congregacin, desde donde entran en Hamat hasta el ro de Egipto, delante de Jehov nuestro Dios, por siete das y aun por otros siete das, esto es, por catorce das. 66 Y al octavo da despidi al pueblo; y ellos, bendiciendo al rey, se fueron a sus moradas alegres y gozosos de corazn, por todos los beneficios que Jehov haba hecho a David su siervo y a su pueblo Israel. 

Pacto de Dios con Salomn

(2 Cr. 7. 11-22)

1 REYES 9

1 Cuando Salomn hubo acabado la obra de la casa de Jehov, y la casa real, y todo lo que Salomn quiso hacer, 2 Jehov apareci a Salomn la segunda vez, como le haba aparecido en Gaban. 3 Y le dijo Jehov: Yo he odo tu oracin y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que t has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarn mis ojos y mi corazn todos los das. 4 Y si t anduvieres delante de m como anduvo David tu padre, en integridad de corazn y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, 5 yo afirmar el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como habl a David tu padre, diciendo: No faltar varn de tu descendencia en el trono de Israel. 6 Mas si obstinadamente os apartareis de m vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis; 7 yo cortar a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echar de delante de m, e Israel ser por proverbio y refrn a todos los pueblos; 8 y esta casa, que estaba en estima, cualquiera que pase por ella se asombrar, y se burlar, y dir: Por qu ha hecho as Jehov a esta tierra y a esta casa? 9 Y dirn: Por cuanto dejaron a Jehov su Dios, que haba sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron y los sirvieron; por eso ha trado Jehov sobre ellos todo este mal. 

Otras actividades de Salomn

(2 Cr. 8. 1-18)

10 Aconteci al cabo de veinte aos, cuando Salomn ya haba edificado las dos casas, la casa de Jehov y la casa real, 11 para las cuales Hiram rey de Tiro haba trado a Salomn madera de cedro y de ciprs, y cuanto oro quiso, que el rey Salomn dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea. 12 Y sali Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomn le haba dado, y no le gustaron. 13 Y dijo: Qu ciudades son estas que me has dado, hermano? Y les puso por nombre, la tierra de Cabul, nombre que tiene hasta hoy. 14 E Hiram haba enviado al rey ciento veinte talentos de oro. 

15 Esta es la razn de la leva que el rey Salomn impuso para edificar la casa de Jehov, y su propia casa, y Milo, y el muro de Jerusaln, y Hazor, Meguido y Gezer: 16 Faran el rey de Egipto haba subido y tomado a Gezer, y la quem, y dio muerte a los cananeos que habitaban la ciudad, y la dio en dote a su hija la mujer de Salomn. 17 Restaur, pues, Salomn a Gezer y a la baja Bet-horn, 18 a Baalat, y a Tadmor en tierra del desierto; 19 asimismo todas las ciudades donde Salomn tena provisiones, y las ciudades de los carros, y las ciudades de la gente de a caballo, y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano, y en toda la tierra de su seoro. 20 A todos los pueblos que quedaron de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de los hijos de Israel; 21 a sus hijos que quedaron en la tierra despus de ellos, que los hijos de Israel no pudieron acabar, hizo Salomn que sirviesen con tributo hasta hoy. 22 Mas a ninguno de los hijos de Israel impuso Salomn servicio, sino que eran hombres de guerra, o sus criados, sus prncipes, sus capitanes, comandantes de sus carros, o su gente de a caballo. 

23 Y los que Salomn haba hecho jefes y vigilantes sobre las obras eran quinientos cincuenta, los cuales estaban sobre el pueblo que trabajaba en aquella obra. 

24 Y subi la hija de Faran de la ciudad de David a su casa que Salomn le haba edificado; entonces edific l a Milo. 

25 Y ofreca Salomn tres veces cada ao holocaustos y sacrificios de paz sobre el altar que l edific a Jehov, y quemaba incienso sobre el que estaba delante de Jehov, despus que la casa fue terminada. 

26 Hizo tambin el rey Salomn naves en Ezin-geber, que est junto a Elot en la ribera del Mar Rojo, en la tierra de Edom. 27 Y envi Hiram en ellas a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomn, 28 los cuales fueron a Ofir y tomaron de all oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomn. 

La reina de Sab visita a Salomn

(2 Cr. 9. 1-12)

1 REYES 10

1 Oyendo la reina de Sab la fama que Salomn haba alcanzado por el nombre de Jehov, vino a probarle con preguntas difciles. 2 Y vino a Jerusaln con un squito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomn, le expuso todo lo que en su corazn tena. 3 Y Salomn le contest todas sus preguntas, y nada hubo que el rey no le contestase. 4 Y cuando la reina de Sab vio toda la sabidura de Salomn, y la casa que haba edificado, 5 asimismo la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servan, sus maestresalas, y sus holocaustos que ofreca en la casa de Jehov, se qued asombrada. 

6 Y dijo al rey: Verdad es lo que o en mi tierra de tus cosas y de tu sabidura; 7 pero yo no lo crea, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabidura y bien, que la fama que yo haba odo. 8 Bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que estn continuamente delante de ti, y oyen tu sabidura. 9 Jehov tu Dios sea bendito, que se agrad de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehov ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia. 10 Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, y mucha especiera, y piedras preciosas; nunca vino tan gran cantidad de especias, como la reina de Sab dio al rey Salomn. 

11 La flota de Hiram que haba trado el oro de Ofir, traa tambin de Ofir mucha madera de sndalo, y piedras preciosas. 12 Y de la madera de sndalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehov y para las casas reales, arpas tambin y salterios para los cantores; nunca vino semejante madera de sndalo, ni se ha visto hasta hoy. 

13 Y el rey Salomn dio a la reina de Sab todo lo que ella quiso, y todo lo que pidi, adems de lo que Salomn le dio. Y ella se volvi, y se fue a su tierra con sus criados. 

Riquezas y fama de Salomn

(2 Cr. 9. 13-24)

14 El peso del oro que Salomn tena de renta cada ao, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro; 15 sin lo de los mercaderes, y lo de la contratacin de especias, y lo de todos los reyes de Arabia, y de los principales de la tierra. 16 Hizo tambin el rey Salomn doscientos escudos grandes de oro batido; seiscientos siclos de oro gast en cada escudo. 17 Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, en cada uno de los cuales gast tres libras de oro; y el rey los puso en la casa del bosque del Lbano. 18 Hizo tambin el rey un gran trono de marfil, el cual cubri de oro pursimo. 19 Seis gradas tena el trono, y la parte alta era redonda por el respaldo; y a uno y otro lado tena brazos cerca del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones. 20 Estaban tambin doce leones puestos all sobre las seis gradas, de un lado y de otro; en ningn otro reino se haba hecho trono semejante. 21 Y todos los vasos de beber del rey Salomn eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Lbano era de oro fino; nada de plata, porque en tiempo de Salomn no era apreciada. 22 Porque el rey tena en el mar una flota de naves de Tarsis, con la flota de Hiram. Una vez cada tres aos vena la flota de Tarsis, y traa oro, plata, marfil, monos y pavos reales. 

23 As exceda el rey Salomn a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabidura. 24 Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomn, para or la sabidura que Dios haba puesto en su corazn. 25 Y todos le llevaban cada ao sus presentes: alhajas de oro y de plata, vestidos, armas, especias aromticas, caballos y mulos. 

Salomn comercia en caballos y en carros

(2 Cr. 1. 14-17; 9. 25-28)

26 Y junt Salomn carros y gente de a caballo; y tena mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusaln. 27 E hizo el rey que en Jerusaln la plata llegara a ser como piedras, y los cedros como cabrahigos de la Sefela en abundancia. 28 Y traan de Egipto caballos y lienzos a Salomn; porque la compaa de los mercaderes del rey compraba caballos y lienzos. 29 Y vena y sala de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata, y el caballo por ciento cincuenta; y as los adquiran por mano de ellos todos los reyes de los heteos, y de Siria. 

Apostasa y dificultades de Salomn

1 REYES 11

1 Pero el rey Salomn am, adems de la hija de Faran, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amn, a las de Edom, a las de Sidn, y a las heteas; 2 gentes de las cuales Jehov haba dicho a los hijos de Israel: No os llegaris a ellas, ni ellas se llegarn a vosotros; porque ciertamente harn inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A stas, pues, se junt Salomn con amor. 3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazn. 4 Y cuando Salomn era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazn tras dioses ajenos, y su corazn no era perfecto con Jehov su Dios, como el corazn de su padre David. 5 Porque Salomn sigui a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, dolo abominable de los amonitas. 6 E hizo Salomn lo malo ante los ojos de Jehov, y no sigui cumplidamente a Jehov como David su padre. 7 Entonces edific Salomn un lugar alto a Quemos, dolo abominable de Moab, en el monte que est enfrente de Jerusaln, y a Moloc, dolo abominable de los hijos de Amn. 8 As hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecan sacrificios a sus dioses. 

9 Y se enoj Jehov contra Salomn, por cuanto su corazn se haba apartado de Jehov Dios de Israel, que se le haba aparecido dos veces, 10 y le haba mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas l no guard lo que le mand Jehov. 11 Y dijo Jehov a Salomn: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mand, romper de ti el reino, y lo entregar a tu siervo. 12 Sin embargo, no lo har en tus das, por amor a David tu padre; lo romper de la mano de tu hijo. 13 Pero no romper todo el reino, sino que dar una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusaln, la cual yo he elegido. 

14 Y Jehov suscit un adversario a Salomn: Hadad edomita, de sangre real, el cual estaba en Edom. 15 Porque cuando David estaba en Edom, y subi Joab el general del ejrcito a enterrar los muertos, y mat a todos los varones de Edom 16 (porque seis meses habit all Joab, y todo Israel, hasta que hubo acabado con todo el sexo masculino en Edom), 17 Hadad huy, y con l algunos varones edomitas de los siervos de su padre, y se fue a Egipto; era entonces Hadad muchacho pequeo. 18 Y se levantaron de Madin, y vinieron a Parn; y tomando consigo hombres de Parn, vinieron a Egipto, a Faran rey de Egipto, el cual les dio casa y les seal alimentos, y aun les dio tierra. 19 Y hall Hadad gran favor delante de Faran, el cual le dio por mujer la hermana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenes. 20 Y la hermana de Tahpenes le dio a luz su hijo Genubat, al cual destet Tahpenes en casa de Faran; y estaba Genubat en casa de Faran entre los hijos de Faran. 21 Y oyendo Hadad en Egipto que David haba dormido con sus padres, y que era muerto Joab general del ejrcito, Hadad dijo a Faran: Djame ir a mi tierra. 22 Faran le respondi: Por qu? Qu te falta conmigo, que procuras irte a tu tierra? El respondi: Nada; con todo, te ruego que me dejes ir. 

23 Dios tambin levant por adversario contra Salomn a Rezn hijo de Eliada, el cual haba huido de su amo Hadad-ezer, rey de Soba. 24 Y haba juntado gente contra l, y se haba hecho capitn de una compaa, cuando David deshizo a los de Soba. Despus fueron a Damasco y habitaron all, y le hicieron rey en Damasco. 25 Y fue adversario de Israel todos los das de Salomn; y fue otro mal con el de Hadad, porque aborreci a Israel, y rein sobre Siria. 

26 Tambin Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomn, cuya madre se llamaba Zera, la cual era viuda, alz su mano contra el rey. 27 La causa por la cual ste alz su mano contra el rey fue esta: Salomn, edificando a Milo, cerr el portillo de la ciudad de David su padre. 28 Y este varn Jeroboam era valiente y esforzado; y viendo Salomn al joven que era hombre activo, le encomend todo el cargo de la casa de Jos. 29 Aconteci, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusaln, le encontr en el camino el profeta Ahas silonita, y ste estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo. 30 Y tomando Ahas la capa nueva que tena sobre s, la rompi en doce pedazos, 31 y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque as dijo Jehov Dios de Israel: He aqu que yo rompo el reino de la mano de Salomn, y a ti te dar diez tribus; 32 y l tendr una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusaln, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel; 33 por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amn; y no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su padre. 34 Pero no quitar nada del reino de sus manos, sino que lo retendr por rey todos los das de su vida, por amor a David mi siervo, al cual yo eleg, y quien guard mis mandamientos y mis estatutos. 35 Pero quitar el reino de la mano de su hijo, y lo dar a ti, las diez tribus. 36 Y a su hijo dar una tribu, para que mi siervo David tenga lmpara todos los das delante de m en Jerusaln, ciudad que yo me eleg para poner en ella mi nombre. 37 Yo, pues, te tomar a ti, y t reinars en todas las cosas que deseare tu alma, y sers rey sobre Israel. 38 Y si prestares odo a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estar contigo y te edificar casa firme, como la edifiqu a David, y yo te entregar a Israel. 39 Y yo afligir a la descendencia de David a causa de esto, mas no para siempre. 40 Por esto Salomn procur matar a Jeroboam, pero Jeroboam se levant y huy a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomn. 

Muerte de Salomn

(2 Cr. 9.29-31)

41 Los dems hechos de Salomn, y todo lo que hizo, y su sabidura, no est escrito en el libro de los hechos de Salomn? 42 Los das que Salomn rein en Jerusaln sobre todo Israel fueron cuarenta aos. 43 Y durmi Salomn con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David; y rein en su lugar Roboam su hijo. 

Rebelin de Israel

(2 Cr. 10.111.4)

1 REYES 12

1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel haba venido a Siquem para hacerle rey. 2 Y aconteci que cuando lo oy Jeroboam hijo de Nabat, que an estaba en Egipto, adonde haba huido de delante del rey Salomn, y habitaba en Egipto, 3 enviaron a llamarle. Vino, pues, Jeroboam, y toda la congregacin de Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: 4 Tu padre agrav nuestro yugo, mas ahora disminuye t algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos. 5 Y l les dijo: Idos, y de aqu a tres das volved a m. Y el pueblo se fue. 

6 Entonces el rey Roboam pidi consejo de los ancianos que haban estado delante de Salomn su padre cuando viva, y dijo: Cmo aconsejis vosotros que responda a este pueblo? 7 Y ellos le hablaron diciendo: Si t fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondindoles buenas palabras les hablares, ellos te servirn para siempre. 8 Pero l dej el consejo que los ancianos le haban dado, y pidi consejo de los jvenes que se haban criado con l, y estaban delante de l. 9 Y les dijo: Cmo aconsejis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? 10 Entonces los jvenes que se haban criado con l le respondieron diciendo: As hablars a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agrav nuestro yugo, mas t disminyenos algo; as les hablars: El menor dedo de los mos es ms grueso que los lomos de mi padre. 11 Ahora, pues, mi padre os carg de pesado yugo, mas yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con azotes, mas yo os castigar con escorpiones. 

12 Al tercer da vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam, segn el rey lo haba mandado, diciendo: Volved a m al tercer da. 13 Y el rey respondi al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le haban dado; 14 y les habl conforme al consejo de los jvenes, diciendo: Mi padre agrav vuestro yugo, pero yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con azotes, mas yo os castigar con escorpiones. 15 Y no oy el rey al pueblo; porque era designio de Jehov para confirmar la palabra que Jehov haba hablado por medio de Ahas silonita a Jeroboam hijo de Nabat. 

16 Cuando todo el pueblo vio que el rey no les haba odo, le respondi estas palabras, diciendo: Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isa. Israel, a tus tiendas! Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue a sus tiendas. 17 Pero rein Roboam sobre los hijos de Israel que moraban en las ciudades de Jud. 18 Y el rey Roboam envi a Adoram, que estaba sobre los tributos; pero lo apedre todo Israel, y muri. Entonces el rey Roboam se apresur a subirse en un carro y huir a Jerusaln. 19 As se apart Israel de la casa de David hasta hoy. 20 Y aconteci que oyendo todo Israel que Jeroboam haba vuelto, enviaron a llamarle a la congregacin, y le hicieron rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese la casa de David, sino slo la tribu de Jud. 

21 Y cuando Roboam vino a Jerusaln, reuni a toda la casa de Jud y a la tribu de Benjamn, ciento ochenta mil hombres, guerreros escogidos, con el fin de hacer guerra a la casa de Israel, y hacer volver el reino a Roboam hijo de Salomn. 22 Pero vino palabra de Jehov a Semaas varn de Dios, diciendo: 23 Habla a Roboam hijo de Salomn, rey de Jud, y a toda la casa de Jud y de Benjamn, y a los dems del pueblo, diciendo: 24 As ha dicho Jehov: No vayis, ni peleis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto lo he hecho yo. Y ellos oyeron la palabra de Dios, y volvieron y se fueron, conforme a la palabra de Jehov. 

El pecado de Jeroboam

25 Entonces reedific Jeroboam a Siquem en el monte de Efran, y habit en ella; y saliendo de all, reedific a Penuel. 26 Y dijo Jeroboam en su corazn: Ahora se volver el reino a la casa de David, 27 si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehov en Jerusaln; porque el corazn de este pueblo se volver a su seor Roboam rey de Jud, y me matarn a m, y se volvern a Roboam rey de Jud. 28 Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habis subido a Jerusaln; he aqu tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. 29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. 30 Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan. 31 Hizo tambin casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Lev. 32 Entonces instituy Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince das del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Jud; y sacrific sobre un altar. As hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que haba hecho. Orden tambin en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que l haba fabricado. 33 Sacrific, pues, sobre el altar que l haba hecho en Bet-el, a los quince das del mes octavo, el mes que l haba inventado de su propio corazn; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subi al altar para quemar incienso. 

Un profeta de Jud amonesta a Jeroboam

1 REYES 13

1 He aqu que un varn de Dios por palabra de Jehov vino de Jud a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, 2 aqul clam contra el altar por palabra de Jehov y dijo: Altar, altar, as ha dicho Jehov: He aqu que a la casa de David nacer un hijo llamado Josas, el cual sacrificar sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarn huesos de hombres. 3 Y aquel mismo da dio una seal, diciendo: Esta es la seal de que Jehov ha hablado: he aqu que el altar se quebrar, y la ceniza que sobre l est se derramar. 4 Cuando el rey Jeroboam oy la palabra del varn de Dios, que haba clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: Prendedle! Mas la mano que haba extendido contra l, se le sec, y no la pudo enderezar. 5 Y el altar se rompi, y se derram la ceniza del altar, conforme a la seal que el varn de Dios haba dado por palabra de Jehov. 6 Entonces respondiendo el rey, dijo al varn de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehov tu Dios, y ores por m, para que mi mano me sea restaurada. Y el varn de Dios or a Jehov, y la mano del rey se le restaur, y qued como era antes. 7 Y el rey dijo al varn de Dios: Ven conmigo a casa, y comers, y yo te dar un presente. 8 Pero el varn de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no ira contigo, ni comera pan ni bebera agua en este lugar. 9 Porque as me est ordenado por palabra de Jehov, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres. 10 Regres, pues, por otro camino, y no volvi por el camino por donde haba venido a Bet-el. 

11 Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le cont todo lo que el varn de Dios haba hecho aquel da en Bet-el; le contaron tambin a su padre las palabras que haba hablado al rey. 12 Y su padre les dijo: Por qu camino se fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde haba regresado el varn de Dios que haba venido de Jud. 13 Y l dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y l lo mont. 14 Y yendo tras el varn de Dios, le hall sentado debajo de una encina, y le dijo: Eres t el varn de Dios que vino de Jud? El dijo: Yo soy. 15 Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan. 16 Mas l respondi: No podr volver contigo, ni ir contigo, ni tampoco comer pan ni beber agua contigo en este lugar. 17 Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua all, ni regreses por el camino por donde fueres. 18 Y el otro le dijo, mintindole: Yo tambin soy profeta como t, y un ngel me ha hablado por palabra de Jehov, diciendo: Trele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. 19 Entonces volvi con l, y comi pan en su casa, y bebi agua. 

20 Y aconteci que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehov al profeta que le haba hecho volver. 21 Y clam al varn de Dios que haba venido de Jud, diciendo: As dijo Jehov: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehov, y no guardaste el mandamiento que Jehov tu Dios te haba prescrito, 22 sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehov te haba dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrar tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. 23 Cuando haba comido pan y bebido, el que le haba hecho volver le ensill el asno. 24 Y yndose, le top un len en el camino, y le mat; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a l, y el len tambin junto al cuerpo. 25 Y he aqu unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el len que estaba junto al cuerpo; y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba. 

26 Oyndolo el profeta que le haba hecho volver del camino, dijo: El varn de Dios es, que fue rebelde al mandato de Jehov; por tanto, Jehov le ha entregado al len, que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehov que l le dijo. 27 Y habl a sus hijos, y les dijo: Ensilladme un asno. Y ellos se lo ensillaron. 28 Y l fue, y hall el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el len que estaban junto al cuerpo; el len no haba comido el cuerpo, ni daado al asno. 29 Entonces tom el profeta el cuerpo del varn de Dios, y lo puso sobre el asno y se lo llev. Y el profeta viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle. 30 Y puso el cuerpo en su sepulcro; y le endecharon, diciendo: Ay, hermano mo! 31 Y despus que le hubieron enterrado, habl a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que est sepultado el varn de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. 32 Porque sin duda vendr lo que l dijo a voces por palabra de Jehov contra el altar que est en Bet-el, y contra todas las cosas de los lugares altos que estn en las ciudades de Samaria. 

33 Con todo esto, no se apart Jeroboam de su mal camino, sino que volvi a hacer sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quera lo consagraba para que fuese de los sacerdotes de los lugares altos. 34 Y esto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam, por lo cual fue cortada y rada de sobre la faz de la tierra. 

Profeca de Ahas contra Jeroboam

1 REYES 14

1 En aquel tiempo Abas hijo de Jeroboam cay enfermo. 2 Y dijo Jeroboam a su mujer: Levntate ahora y disfrzate, para que no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo; porque all est el profeta Ahas, el que me dijo que yo haba de ser rey sobre este pueblo. 3 Y toma en tu mano diez panes, y tortas, y una vasija de miel, y ve a l, para que te declare lo que ha de ser de este nio. 

4 Y la mujer de Jeroboam lo hizo as; y se levant y fue a Silo, y vino a casa de Ahas. Y ya no poda ver Ahas, porque sus ojos se haban oscurecido a causa de su vejez. 5 Mas Jehov haba dicho a Ahas: He aqu que la mujer de Jeroboam vendr a consultarte por su hijo, que est enfermo; as y as le responders, pues cuando ella viniere, vendr disfrazada. 

6 Cuando Ahas oy el sonido de sus pies, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. Por qu te finges otra? He aqu yo soy enviado a ti con revelacin dura. 7 Ve y di a Jeroboam: As dijo Jehov Dios de Israel: Por cuanto yo te levant de en medio del pueblo, y te hice prncipe sobre mi pueblo Israel, 8 y romp el reino de la casa de David y te lo entregu a ti; y t no has sido como David mi siervo, que guard mis mandamientos y anduvo en pos de m con todo su corazn, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, 9 sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imgenes de fundicin para enojarme, y a m me echaste tras tus espaldas; 10 por tanto, he aqu que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruir de Jeroboam todo varn, as el siervo como el libre en Israel; y barrer la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estircol, hasta que sea acabada. 11 El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comern los perros, y el que muera en el campo, lo comern las aves del cielo; porque Jehov lo ha dicho. 12 Y t levntate y vete a tu casa; y al poner tu pie en la ciudad, morir el nio. 13 Y todo Israel lo endechar, y le enterrarn; porque de los de Jeroboam, slo l ser sepultado, por cuanto se ha hallado en l alguna cosa buena delante de Jehov Dios de Israel, en la casa de Jeroboam. 14 Y Jehov levantar para s un rey sobre Israel, el cual destruir la casa de Jeroboam en este da; y lo har ahora mismo. 15 Jehov sacudir a Israel al modo que la caa se agita en las aguas; y l arrancar a Israel de esta buena tierra que haba dado a sus padres, y los esparcir ms all del Eufrates, por cuanto han hecho sus imgenes de Asera, enojando a Jehov. 16 Y l entregar a Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pec, y ha hecho pecar a Israel. 

17 Entonces la mujer de Jeroboam se levant y se march, y vino a Tirsa; y entrando ella por el umbral de la casa, el nio muri. 18 Y lo enterraron, y lo endech todo Israel, conforme a la palabra de Jehov, la cual l haba hablado por su siervo el profeta Ahas. 19 Los dems hechos de Jeroboam, las guerras que hizo, y cmo rein, todo est escrito en el libro de las historias de los reyes de Israel. 20 El tiempo que rein Jeroboam fue de veintids aos; y habiendo dormido con sus padres, rein en su lugar Nadab su hijo. 

Reinado de Roboam

(2 Cr. 12.1-16)

21 Roboam hijo de Salomn rein en Jud. De cuarenta y un aos era Roboam cuando comenz a reinar, y diecisiete aos rein en Jerusaln, ciudad que Jehov eligi de todas las tribus de Israel, para poner all su nombre. El nombre de su madre fue Naama, amonita. 22 Y Jud hizo lo malo ante los ojos de Jehov, y le enojaron ms que todo lo que sus padres haban hecho en sus pecados que cometieron. 23 Porque ellos tambin se edificaron lugares altos, estatuas, e imgenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo rbol frondoso. 24 Hubo tambin sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehov haba echado delante de los hijos de Israel. 

25 Al quinto ao del rey Roboam subi Sisac rey de Egipto contra Jerusaln, 26 y tom los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, y lo saque todo; tambin se llev todos los escudos de oro que Salomn haba hecho. 27 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los dio a los capitanes de los de la guardia, quienes custodiaban la puerta de la casa real. 28 Cuando el rey entraba en la casa de Jehov, los de la guardia los llevaban; y los ponan en la cmara de los de la guardia. 

29 Los dems hechos de Roboam, y todo lo que hizo, no est escrito en las crnicas de los reyes de Jud? 30 Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los das. 31 Y durmi Roboam con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. El nombre de su madre fue Naama, amonita. Y rein en su lugar Abiam su hijo. 

Reinado de Abiam

(2 Cr. 13.1-22)

1 REYES 15

1 En el ao dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenz a reinar sobre Jud, 2 y rein tres aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom. 3 Y anduvo en todos los pecados que su padre haba cometido antes de l; y no fue su corazn perfecto con Jehov su Dios, como el corazn de David su padre. 4 Mas por amor a David, Jehov su Dios le dio lmpara en Jerusaln, levantando a su hijo despus de l, y sosteniendo a Jerusaln; 5 por cuanto David haba hecho lo recto ante los ojos de Jehov, y de ninguna cosa que le mandase se haba apartado en todos los das de su vida, salvo en lo tocante a Uras heteo. 6 Y hubo guerra entre Roboam, y Jeroboam todos los das de su vida. 7 Los dems hechos de Abiam, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam. 8 Y durmi Abiam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y rein Asa su hijo en su lugar. 

Reinado de Asa

(2 Cr. 14.1-5; 15.16-19)

9 En el ao veinte de Jeroboam rey de Israel, Asa comenz a reinar sobre Jud. 10 Y rein cuarenta y un aos en Jerusaln; el nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom. 11 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehov, como David su padre. 12 Porque quit del pas a los sodomitas, y quit todos los dolos que sus padres haban hecho. 13 Tambin priv a su madre Maaca de ser reina madre, porque haba hecho un dolo de Asera. Adems deshizo Asa el dolo de su madre, y lo quem junto al torrente de Cedrn. 14 Sin embargo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazn de Asa fue perfecto para con Jehov toda su vida. 15 Tambin meti en la casa de Jehov lo que su padre haba dedicado, y lo que l dedic: oro, plata y alhajas. 

Alianza de Asa con Ben-adad

(2 Cr. 16.1-10)

16 Hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos. 17 Y subi Baasa rey de Israel contra Jud, y edific a Ram, para no dejar a ninguno salir ni entrar a Asa rey de Jud. 18 Entonces tomando Asa toda la plata y el oro que haba quedado en los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, los entreg a sus siervos, y los envi el rey Asa a Ben-adad hijo de Tabrimn, hijo de Hezin, rey de Siria, el cual resida en Damasco, diciendo: 19 Haya alianza entre nosotros, como entre mi padre y el tuyo. He aqu yo te envo un presente de plata y de oro; ve, y rompe tu pacto con Baasa rey de Israel, para que se aparte de m. 20 Y Ben-adad consinti con el rey Asa, y envi los prncipes de los ejrcitos que tena contra las ciudades de Israel, y conquist Ijn, Dan, Abel-bet-maaca, y toda Cineret, con toda la tierra de Neftal. 21 Oyendo esto Baasa, dej de edificar a Ram, y se qued en Tirsa. 22 Entonces el rey Asa convoc a todo Jud, sin exceptuar a ninguno; y quitaron de Ram la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y edific el rey Asa con ello a Geba de Benjamn, y a Mizpa. 

Muerte de Asa

(2 Cr. 16.11-14)

23 Los dems hechos de Asa, y todo su podero, y todo lo que hizo, y las ciudades que edific, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Mas en los das de su vejez enferm de los pies. 24 Y durmi Asa con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre; y rein en su lugar Josafat su hijo. 

Reinado de Nadab

25 Nadab hijo de Jeroboam comenz a reinar sobre Israel en el segundo ao de Asa rey de Jud; y rein sobre Israel dos aos. 26 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, andando en el camino de su padre, y en los pecados con que hizo pecar a Israel. 

27 Y Baasa hijo de Ahas, el cual era de la casa de Isacar, conspir contra l, y lo hiri Baasa en Gibetn, que era de los filisteos; porque Nadab y todo Israel tenan sitiado a Gibetn. 28 Lo mat, pues, Baasa en el tercer ao de Asa rey de Jud, y rein en lugar suyo. 29 Y cuando l vino al reino, mat a toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam, hasta raerla, conforme a la palabra que Jehov habl por su siervo Ahas silonita; 30 por los pecados que Jeroboam haba cometido, y con los cuales hizo pecar a Israel; y por su provocacin con que provoc a enojo a Jehov Dios de Israel. 

31 Los dems hechos de Nadab, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 32 Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos. 

Reinado de Baasa

33 En el tercer ao de Asa rey de Jud, comenz a reinar Baasa hijo de Ahas sobre todo Israel en Tirsa; y rein veinticuatro aos. 34 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, y anduvo en el camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo pecar a Israel. 

1 REYES 16

1 Y vino palabra de Jehov a Jeh hijo de Hanani contra Baasa, diciendo: 2 Por cuanto yo te levant del polvo y te puse por prncipe sobre mi pueblo Israel, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocndome a ira con tus pecados; 3 he aqu yo barrer la posteridad de Baasa, y la posteridad de su casa; y pondr su casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat. 4 El que de Baasa fuere muerto en la ciudad, lo comern los perros; y el que de l fuere muerto en el campo, lo comern las aves del cielo. 

5 Los dems hechos de Baasa, y las cosas que hizo, y su podero, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 6 Y durmi Baasa con sus padres, y fue sepultado en Tirsa, y rein en su lugar Ela su hijo. 7 Pero la palabra de Jehov por el profeta Jeh hijo de Hanani haba sido contra Baasa y tambin contra su casa, con motivo de todo lo malo que hizo ante los ojos de Jehov, provocndole a ira con las obras de sus manos, para que fuese hecha como la casa de Jeroboam; y porque la haba destruido. 

Reinados de Ela y de Zimri

8 En el ao veintisis de Asa rey de Jud comenz a reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Tirsa; y rein dos aos. 9 Y conspir contra l su siervo Zimri, comandante de la mitad de los carros. Y estando l en Tirsa, bebiendo y embriagado en casa de Arsa su mayordomo en Tirsa, 10 vino Zimri y lo hiri y lo mat, en el ao veintisiete de Asa rey de Jud; y rein en lugar suyo. 

11 Y luego que lleg a reinar y estuvo sentado en su trono, mat a toda la casa de Baasa, sin dejar en ella varn, ni parientes ni amigos. 12 As extermin Zimri a toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que Jehov haba proferido contra Baasa por medio del profeta Jeh, 13 por todos los pecados de Baasa y los pecados de Ela su hijo, con los cuales ellos pecaron e hicieron pecar a Israel, provocando a enojo con sus vanidades a Jehov Dios de Israel. 14 Los dems hechos de Ela, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 

15 En el ao veintisiete de Asa rey de Jud, comenz a reinar Zimri, y rein siete das en Tirsa; y el pueblo haba acampado contra Gibetn, ciudad de los filisteos. 16 Y el pueblo que estaba en el campamento oy decir: Zimri ha conspirado, y ha dado muerte al rey. Entonces todo Israel puso aquel mismo da por rey sobre Israel a Omri, general del ejrcito, en el campo de batalla. 17 Y subi Omri de Gibetn, y con l todo Israel, y sitiaron a Tirsa. 18 Mas viendo Zimri tomada la ciudad, se meti en el palacio de la casa real, y prendi fuego a la casa consigo; y as muri, 19 por los pecados que haba cometido, haciendo lo malo ante los ojos de Jehov, y andando en los caminos de Jeroboam, y en su pecado que cometi, haciendo pecar a Israel. 20 El resto de los hechos de Zimri, y la conspiracin que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 

Reinado de Omri

21 Entonces el pueblo de Israel fue dividido en dos partes: la mitad del pueblo segua a Tibni hijo de Ginat para hacerlo rey, y la otra mitad segua a Omri. 22 Mas el pueblo que segua a Omri pudo ms que el que segua a Tibni hijo de Ginat; y Tibni muri, y Omri fue rey. 23 En el ao treinta y uno de Asa rey de Jud, comenz a reinar Omri sobre Israel, y rein doce aos; en Tirsa rein seis aos. 24 Y Omri compr a Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, y edific en el monte; y llam el nombre de la ciudad que edific, Samaria, del nombre de Semer, que fue dueo de aquel monte. 

25 Y Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehov, e hizo peor que todos los que haban reinado antes de l; 26 pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en el pecado con el cual hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehov Dios de Israel con sus dolos. 27 Los dems hechos de Omri, y todo lo que hizo, y las valentas que ejecut, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 28 Y Omri durmi con sus padres, y fue sepultado en Samaria, y rein en lugar suyo Acab su hijo. 

Reinado de Acab

29 Comenz a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el ao treinta y ocho de Asa rey de Jud. 30 Y rein Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintids aos. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehov, ms que todos los que reinaron antes de l. 31 Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tom por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvi a Baal, y lo ador. 32 E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que l edific en Samaria. 33 Hizo tambin Acab una imagen de Asera, haciendo as Acab ms que todos los reyes de Israel que reinaron antes que l, para provocar la ira de Jehov Dios de Israel. 34 En su tiempo Hiel de Bet-el reedific a Jeric. A precio de la vida de Abiram su primognito ech el cimiento, y a precio de la vida de Segub su hijo menor puso sus puertas, conforme a la palabra que Jehov haba hablado por Josu hijo de Nun. 

Elas predice la sequa

1 REYES 17

1 Entonces Elas tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehov Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habr lluvia ni roco en estos aos, sino por mi palabra. 2 Y vino a l palabra de Jehov, diciendo: 3 Aprtate de aqu, y vulvete al oriente, y escndete en el arroyo de Querit, que est frente al Jordn. 4 Bebers del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den all de comer. 5 Y l fue e hizo conforme a la palabra de Jehov; pues se fue y vivi junto al arroyo de Querit, que est frente al Jordn. 6 Y los cuervos le traan pan y carne por la maana, y pan y carne por la tarde; y beba del arroyo. 7 Pasados algunos das, se sec el arroyo, porque no haba llovido sobre la tierra. 

Elas y la viuda de Sarepta

8 Vino luego a l palabra de Jehov, diciendo: 9 Levntate, vete a Sarepta de Sidn, y mora all; he aqu yo he dado orden all a una mujer viuda que te sustente. 10 Entonces l se levant y se fue a Sarepta. Y cuando lleg a la puerta de la ciudad, he aqu una mujer viuda que estaba all recogiendo lea; y l la llam, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 11 Y yendo ella para trarsela, l la volvi a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas tambin un bocado de pan en tu mano. 12 Y ella respondi: Vive Jehov tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recoga dos leos, para entrar y prepararlo para m y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. 13 Elas le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a m primero de ello una pequea torta cocida debajo de la ceniza, y tremela; y despus hars para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehov Dios de Israel ha dicho as: La harina de la tinaja no escasear, ni el aceite de la vasija disminuir, hasta el da en que Jehov haga llover sobre la faz de la tierra. 15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elas; y comi l, y ella, y su casa, muchos das. 16 Y la harina de la tinaja no escase, ni el aceite de la vasija mengu, conforme a la palabra que Jehov haba dicho por Elas. 

17 Despus de estas cosas aconteci que cay enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no qued en l aliento. 18 Y ella dijo a Elas: Qu tengo yo contigo, varn de Dios? Has venido a m para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo? 19 El le dijo: Dame ac tu hijo. Entonces l lo tom de su regazo, y lo llev al aposento donde l estaba, y lo puso sobre su cama. 20 Y clamando a Jehov, dijo: Jehov Dios mo, aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, hacindole morir su hijo? 21 Y se tendi sobre el nio tres veces, y clam a Jehov y dijo: Jehov Dios mo, te ruego que hagas volver el alma de este nio a l. 22 Y Jehov oy la voz de Elas, y el alma del nio volvi a l, y revivi. 23 Tomando luego Elas al nio, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elas: Mira, tu hijo vive. 24 Entonces la mujer dijo a Elas: Ahora conozco que t eres varn de Dios, y que la palabra de Jehov es verdad en tu boca. 

Elas regresa a ver a Acab

1 REYES 18

1 Pasados muchos das, vino palabra de Jehov a Elas en el tercer ao, diciendo: Ve, mustrate a Acab, y yo har llover sobre la faz de la tierra. 2 Fue, pues, Elas a mostrarse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria. 3 Y Acab llam a Abdas su mayordomo. Abdas era en gran manera temeroso de Jehov. 4 Porque cuando Jezabel destrua a los profetas de Jehov, Abdas tom a cien profetas y los escondi de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustent con pan y agua. 5 Dijo, pues, Acab a Abdas: Ve por el pas a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos, a ver si acaso hallaremos hierba con que conservemos la vida a los caballos y a las mulas, para que no nos quedemos sin bestias. 6 Y dividieron entre s el pas para recorrerlo; Acab fue por un camino, y Abdas fue separadamente por otro. 

7 Y yendo Abdas por el camino, se encontr con Elas; y cuando lo reconoci, se postr sobre su rostro y dijo: No eres t mi seor Elas? 8 Y l respondi: Yo soy; ve, di a tu amo: Aqu est Elas. 9 Pero l dijo: En qu he pecado, para que entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate? 10 Vive Jehov tu Dios, que no ha habido nacin ni reino adonde mi seor no haya enviado a buscarte, y todos han respondido: No est aqu; y a reinos y a naciones l ha hecho jurar que no te han hallado. 11 Y ahora t dices: Ve, di a tu amo: Aqu est Elas? 12 Acontecer que luego que yo me haya ido, el Espritu de Jehov te llevar adonde yo no sepa, y al venir yo y dar las nuevas a Acab, al no hallarte l, me matar; y tu siervo teme a Jehov desde su juventud. 13 No ha sido dicho a mi seor lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehov; que escond a cien varones de los profetas de Jehov de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve con pan y agua? 14 Y ahora dices t: Ve, di a tu amo: Aqu est Elas; para que l me mate? 15 Y le dijo Elas: Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy, que hoy me mostrar a l. 16 Entonces Abdas fue a encontrarse con Acab, y le dio el aviso; y Acab vino a encontrarse con Elas. 

17 Cuando Acab vio a Elas, le dijo: Eres t el que turbas a Israel? 18 Y l respondi: Yo no he turbado a Israel, sino t y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehov, y siguiendo a los baales. 19 Enva, pues, ahora y congrgame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel. 

Elas y los profetas de Baal

20 Entonces Acab convoc a todos los hijos de Israel, y reuni a los profetas en el monte Carmelo. 21 Y acercndose Elas a todo el pueblo, dijo: Hasta cundo claudicaris vosotros entre dos pensamientos? Si Jehov es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de l. Y el pueblo no respondi palabra. 22 Y Elas volvi a decir al pueblo: Slo yo he quedado profeta de Jehov; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres. 23 Dnsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y crtenlo en pedazos, y pnganlo sobre lea, pero no pongan fuego debajo; y yo preparar el otro buey, y lo pondr sobre lea, y ningn fuego pondr debajo. 24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocar el nombre de Jehov; y el Dios que respondiere por medio de fuego, se sea Dios. Y todo el pueblo respondi, diciendo: Bien dicho. 25 Entonces Elas dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los ms; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongis fuego debajo. 26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la maana hasta el medioda, diciendo: Baal, respndenos! Pero no haba voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que haban hecho. 27 Y aconteci al medioda, que Elas se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quiz est meditando, o tiene algn trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. 28 Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. 29 Pas el medioda, y ellos siguieron gritando frenticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase. 

30 Entonces dijo Elas a todo el pueblo: Acercaos a m. Y todo el pueblo se le acerc; y l arregl el altar de Jehov que estaba arruinado. 31 Y tomando Elas doce piedras, conforme al nmero de las tribus de los hijos de Jacob, al cual haba sido dada palabra de Jehov diciendo, Israel ser tu nombre, 32 edific con las piedras un altar en el nombre de Jehov; despus hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. 33 Prepar luego la lea, y cort el buey en pedazos, y lo puso sobre la lea. 34 Y dijo: Llenad cuatro cntaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la lea. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo an: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, 35 de manera que el agua corra alrededor del altar, y tambin se haba llenado de agua la zanja. 

36 Cuando lleg la hora de ofrecerse el holocausto, se acerc el profeta Elas y dijo: Jehov Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que t eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 37 Respndeme, Jehov, respndeme, para que conozca este pueblo que t, oh Jehov, eres el Dios, y que t vuelves a ti el corazn de ellos. 38 Entonces cay fuego de Jehov, y consumi el holocausto, la lea, las piedras y el polvo, y aun lami el agua que estaba en la zanja. 39 Vindolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: Jehov es el Dios, Jehov es el Dios! 40 Entonces Elas les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llev Elas al arroyo de Cisn, y all los degoll. 

Elas ora por lluvia

41 Entonces Elas dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. 42 Acab subi a comer y a beber. Y Elas subi a la cumbre del Carmelo, y postrndose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. 43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y l subi, y mir, y dijo: No hay nada. Y l le volvi a decir: Vuelve siete veces. 44 A la sptima vez dijo: Yo veo una pequea nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y l dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. 45 Y aconteci, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel. 46 Y la mano de Jehov estuvo sobre Elas, el cual ci sus lomos, y corri delante de Acab hasta llegar a Jezreel. 

Elas huye a Horeb

1 REYES 19

1 Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elas haba hecho, y de cmo haba matado a espada a todos los profetas. 2 Entonces envi Jezabel a Elas un mensajero, diciendo: As me hagan los dioses, y aun me aadan, si maana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. 3 Viendo, pues, el peligro, se levant y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que est en Jud, y dej all a su criado. 

4 Y l se fue por el desierto un da de camino, y vino y se sent debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehov, qutame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. 5 Y echndose debajo del enebro, se qued dormido; y he aqu luego un ngel le toc, y le dijo: Levntate, come. 6 Entonces l mir, y he aqu a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comi y bebi, y volvi a dormirse. 7 Y volviendo el ngel de Jehov la segunda vez, lo toc, diciendo: Levntate y come, porque largo camino te resta. 8 Se levant, pues, y comi y bebi; y fortalecido con aquella comida camin cuarenta das y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. 

9 Y all se meti en una cueva, donde pas la noche. Y vino a l palabra de Jehov, el cual le dijo: Qu haces aqu, Elas? 10 El respondi: He sentido un vivo celo por Jehov Dios de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y slo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehov. Y he aqu Jehov que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompa los montes, y quebraba las peas delante de Jehov; pero Jehov no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehov no estaba en el terremoto. 12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehov no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 13 Y cuando lo oy Elas, cubri su rostro con su manto, y sali, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aqu vino a l una voz, diciendo: Qu haces aqu, Elas? 14 El respondi: He sentido un vivo celo por Jehov Dios de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y slo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 15 Y le dio Jehov: Ve, vulvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegars, y ungirs a Hazael por rey de Siria. 16 A Jeh hijo de Nimsi ungirs por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirs para que sea profeta en tu lugar. 17 Y el que escapare de la espada de Hazael, Jeh lo matar; y el que escapare de la espada de Jeh, Eliseo lo matar. 18 Y yo har que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron. 

Llamamiento de Eliseo

19 Partiendo l de all, hall a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de s, y l tena la ltima. Y pasando Elas por delante de l, ech sobre l su manto. 20 Entonces dejando l los bueyes, vino corriendo en pos de Elas, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguir. Y l le dijo: Ve, vuelve; qu te he hecho yo? 21 Y se volvi, y tom un par de bueyes y los mat, y con el arado de los bueyes coci la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Despus se levant y fue tras Elas, y le serva. 

Acab derrota a los sirios

1 REYES 20

1 Entonces Ben-adad rey de Siria junt a todo su ejrcito, y con l a treinta y dos reyes, con caballos y carros; y subi y siti a Samaria, y la combati. 2 Y envi mensajeros a la ciudad a Acab rey de Israel, diciendo: 3 As ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro son mos, y tus mujeres y tus hijos hermosos son mos. 4 Y el rey de Israel respondi y dijo: Como t dices, rey seor mo, yo soy tuyo, y todo lo que tengo. 5 Volviendo los mensajeros otra vez, dijeron: As dijo Ben-adad: Yo te envi a decir: Tu plata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos me dars. 6 Adems, maana a estas horas enviar yo a ti mis siervos, los cuales registrarn tu casa, y las casas de tus siervos; y tomarn y llevarn todo lo precioso que tengas. 

7 Entonces el rey de Israel llam a todos los ancianos del pas, y les dijo: Entended, y ved ahora cmo ste no busca sino mal; pues ha enviado a m por mis mujeres y mis hijos, y por mi plata y por mi oro, y yo no se lo he negado. 8 Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide. 9 Entonces l respondi a los embajadores de Ben-adad: Decid al rey mi seor: Har todo lo que mandaste a tu siervo al principio; mas esto no lo puedo hacer. Y los embajadores fueron, y le dieron la respuesta. 10 Y Ben-adad nuevamente le envi a decir: As me hagan los dioses, y aun me aadan, que el polvo de Samaria no bastar a los puos de todo el pueblo que me sigue. 11 Y el rey de Israel respondi y dijo: Decidle que no se alabe tanto el que se cie las armas, como el que las descie. 

12 Y cuando l oy esta palabra, estando bebiendo con los reyes en las tiendas, dijo a sus siervos: Disponeos. Y ellos se dispusieron contra la ciudad. 13 Y he aqu un profeta vino a Acab rey de Israel, y le dijo: As ha dicho Jehov: Has visto esta gran multitud? He aqu yo te la entregar hoy en tu mano, para que conozcas que yo soy Jehov. 14 Y respondi Acab: Por mano de quin? El dijo: As ha dicho Jehov: Por mano de los siervos de los prncipes de las provincias. Y dijo Acab: Quin comenzar la batalla? Y l respondi: T. 15 Entonces l pas revista a los siervos de los prncipes de las provincias, los cuales fueron doscientos treinta y dos. Luego pas revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, que fueron siete mil. 

16 Y salieron a medioda. Y estaba Ben-adad bebiendo y embriagndose en las tiendas, l y los reyes, los treinta y dos reyes que haban venido en su ayuda. 17 Y los siervos de los prncipes de las provincias salieron los primeros. Y Ben-adad haba enviado quien le dio aviso, diciendo: Han salido hombres de Samaria. 18 El entonces dijo: Si han salido por paz, tomadlos vivos; y si han salido para pelear, tomadlos vivos. 

19 Salieron, pues, de la ciudad los siervos de los prncipes de las provincias, y en pos de ellos el ejrcito. 20 Y mat cada uno al que vena contra l; y huyeron los sirios, siguindoles los de Israel. Y el rey de Siria, Ben-adad, se escap en un caballo con alguna gente de caballera. 21 Y sali el rey de Israel, e hiri la gente de a caballo, y los carros, y deshizo a los sirios causndoles gran estrago. 

22 Vino luego el profeta al rey de Israel y le dijo: Ve, fortalcete, y considera y mira lo que hagas; porque pasado un ao, el rey de Siria vendr contra ti. 

23 Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes, por eso nos han vencido; mas si peleremos con ellos en la llanura, se ver si no los vencemos. 24 Haz, pues, as: Saca a los reyes cada uno de su puesto, y pon capitanes en lugar de ellos. 25 Y t frmate otro ejrcito como el ejrcito que perdiste, caballo por caballo, y carro por carro; luego pelearemos con ellos en campo raso, y veremos si no los vencemos. Y l les dio odo, y lo hizo as. 

26 Pasado un ao, Ben-adad pas revista al ejrcito de los sirios, y vino a Afec para pelear contra Israel. 27 Los hijos de Israel fueron tambin inspeccionados, y tomando provisiones fueron al encuentro de ellos; y acamparon los hijos de Israel delante de ellos como dos rebauelos de cabras, y los sirios llenaban la tierra. 28 Vino entonces el varn de Dios al rey de Israel, y le habl diciendo: As dijo Jehov: Por cuanto los sirios han dicho: Jehov es Dios de los montes, y no Dios de los valles, yo entregar toda esta gran multitud en tu mano, para que conozcis que yo soy Jehov. 29 Siete das estuvieron acampados los unos frente a los otros, y al sptimo da se dio la batalla; y los hijos de Israel mataron de los sirios en un solo da cien mil hombres de a pie. 30 Los dems huyeron a Afec, a la ciudad; y el muro cay sobre veintisiete mil hombres que haban quedado. Tambin Ben- adad vino huyendo a la ciudad, y se esconda de aposento en aposento. 

31 Entonces sus siervos le dijeron: He aqu, hemos odo de los reyes de la casa de Israel, que son reyes clementes; pongamos, pues, ahora cilicio en nuestros lomos, y sogas en nuestros cuellos, y salgamos al rey de Israel, a ver si por ventura te salva la vida. 32 Cieron, pues, sus lomos con cilicio, y sogas a sus cuellos, y vinieron al rey de Israel y le dijeron: Tu siervo Ben-adad dice: Te ruego que viva mi alma. Y l respondi: Si l vive an, mi hermano es. 33 Esto tomaron aquellos hombres por buen augurio, y se apresuraron a tomar la palabra de su boca, y dijeron: Tu hermano Ben-adad vive. Y l dijo: Id y traedle. Ben-adad entonces se present a Acab, y l le hizo subir en un carro. 34 Y le dijo Ben-adad: Las ciudades que mi padre tom al tuyo, yo las restituir; y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Y yo, dijo Acab, te dejar partir con este pacto. Hizo, pues, pacto con l, y le dej ir. 

35 Entonces un varn de los hijos de los profetas dijo a su compaero por palabra de Dios: Hireme ahora. Mas el otro no quiso herirle. 36 El le dijo: Por cuanto no has obedecido a la palabra de Jehov, he aqu que cuando te apartes de m, te herir un len. Y cuando se apart de l, le encontr un len, y le mat. 37 Luego se encontr con otro hombre, y le dijo: Hireme ahora. Y el hombre le dio un golpe, y le hizo una herida. 38 Y el profeta se fue, y se puso delante del rey en el camino, y se disfraz, ponindose una venda sobre los ojos. 39 Y cuando el rey pasaba, l dio voces al rey, y dijo: Tu siervo sali en medio de la batalla; y he aqu que se me acerc un soldado y me trajo un hombre, dicindome: Guarda a este hombre, y si llegare a huir, tu vida ser por la suya, o pagars un talento de plata. 40 Y mientras tu siervo estaba ocupado en una y en otra cosa, el hombre desapareci. Entonces el rey de Israel le dijo: Esa ser tu sentencia; t la has pronunciado. 41 Pero l se quit de pronto la venda de sobre sus ojos, y el rey de Israel conoci que era de los profetas. 42 Y l le dijo: As ha dicho Jehov: Por cuanto soltaste de la mano el hombre de mi anatema, tu vida ser por la suya, y tu pueblo por el suyo. 43 Y el rey de Israel se fue a su casa triste y enojado, y lleg a Samaria. 

Acab y la via de Nabot

1 REYES 21

1 Pasadas estas cosas, aconteci que Nabot de Jezreel tena all una via junto al palacio de Acab rey de Samaria. 2 Y Acab habl a Nabot, diciendo: Dame tu via para un huerto de legumbres, porque est cercana a mi casa, y yo te dar por ella otra via mejor que esta; o si mejor te pareciere, te pagar su valor en dinero. 3 Y Nabot respondi a Acab: Gurdeme Jehov de que yo te d a ti la heredad de mis padres. 4 Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le haba respondido, diciendo: No te dar la heredad de mis padres. Y se acost en su cama, y volvi su rostro, y no comi. 

5 Vino a l su mujer Jezabel, y le dijo: Por qu est tan decado tu espritu, y no comes? 6 El respondi: Porque habl con Nabot de Jezreel, y le dije que me diera su via por dinero, o que si ms quera, le dara otra via por ella; y l respondi: Yo no te dar mi via. 7 Y su mujer Jezabel le dijo: Eres t ahora rey sobre Israel? Levntate, y come y algrate; yo te dar la via de Nabot de Jezreel. 

8 Entonces ella escribi cartas en nombre de Acab, y las sell con su anillo, y las envi a los ancianos y a los principales que moraban en la ciudad con Nabot. 9 Y las cartas que escribi decan as: Proclamad ayuno, y poned a Nabot delante del pueblo; 10 y poned a dos hombres perversos delante de l, que atestigen contra l y digan: T has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacadlo, y apedreadlo para que muera. 11 Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban en su ciudad, hicieron como Jezabel les mand, conforme a lo escrito en las cartas que ella les haba enviado. 12 Y promulgaron ayuno, y pusieron a Nabot delante del pueblo. 13 Vinieron entonces dos hombres perversos, y se sentaron delante de l; y aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y muri. 14 Despus enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado y ha muerto. 

15 Cuando Jezabel oy que Nabot haba sido apedreado y muerto, dijo a Acab: Levntate y toma la via de Nabot de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Nabot no vive, sino que ha muerto. 16 Y oyendo Acab que Nabot era muerto, se levant para descender a la via de Nabot de Jezreel, para tomar posesin de ella. 

17 Entonces vino palabra de Jehov a Elas tisbita, diciendo: 18 Levntate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que est en Samaria; he aqu l est en la via de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesin de ella. 19 Y le hablars diciendo: As ha dicho Jehov: No mataste, y tambin has despojado? Y volvers a hablarle, diciendo: As ha dicho Jehov: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamern tambin tu sangre, tu misma sangre. 

20 Y Acab dijo a Elas: Me has hallado, enemigo mo? El respondi: Te he encontrado, porque te has vendido a hacer lo malo delante de Jehov. 21 He aqu yo traigo mal sobre ti, y barrer tu posteridad y destruir hasta el ltimo varn de la casa de Acab, tanto el siervo como el libre en Israel. 22 Y pondr tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahas, por la rebelin con que me provocaste a ira, y con que has hecho pecar a Israel. 23 De Jezabel tambin ha hablado Jehov, diciendo: Los perros comern a Jezabel en el muro de Jezreel. 24 El que de Acab fuere muerto en la ciudad, los perros lo comern, y el que fuere muerto en el campo, lo comern las aves del cielo. 

25 (A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendi para hacer lo malo ante los ojos de Jehov; porque Jezabel su mujer lo incitaba. 26 El fue en gran manera abominable, caminando en pos de los dolos, conforme a todo lo que hicieron los amorreos, a los cuales lanz Jehov de delante de los hijos de Israel.) 

27 Y sucedi que cuando Acab oy estas palabras, rasg sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayun, y durmi en cilicio, y anduvo humillado. 28 Entonces vino palabra de Jehov a Elas tisbita, diciendo: 29 No has visto cmo Acab se ha humillado delante de m? Pues por cuanto se ha humillado delante de m, no traer el mal en sus das; en los das de su hijo traer el mal sobre su casa. 

Micaas profetiza la derrota de Acab

(2 Cr. 18.1-34)

1 REYES 22

1 Tres aos pasaron sin guerra entre los sirios e Israel. 2 Y aconteci al tercer ao, que Josafat rey de Jud descendi al rey de Israel. 3 Y el rey de Israel dijo a sus siervos: No sabis que Ramot de Galaad es nuestra, y nosotros no hemos hecho nada para tomarla de mano del rey de Siria? 4 Y dijo a Josafat: Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? Y Josafat respondi al rey de Israel: Yo soy como t, y mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos. 

5 Dijo luego Josafat al rey de Israel: Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehov. 6 Entonces el rey de Israel reuni a los profetas, como cuatrocientos hombres, a los cuales dijo: Ir a la guerra contra Ramot de Galaad, o la dejar? Y ellos dijeron: Sube, porque Jehov la entregar en mano del rey. 7 Y dijo Josafat: Hay an aqu algn profeta de Jehov, por el cual consultemos? 8 El rey de Israel respondi a Josafat: An hay un varn por el cual podramos consultar a Jehov, Micaas hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: No hable el rey as. 9 Entonces el rey de Israel llam a un oficial, y le dijo: Trae pronto a Micaas hijo de Imla. 10 Y el rey de Israel y Josafat rey de Jud estaban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos. 11 Y Sedequas hijo de Quenaana se haba hecho unos cuernos de hierro, y dijo: As ha dicho Jehov: Con stos acornears a los sirios hasta acabarlos. 12 Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube a Ramot de Galaad, y sers prosperado; porque Jehov la entregar en mano del rey. 

13 Y el mensajero que haba ido a llamar a Micaas, le habl diciendo: He aqu que las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; sea ahora tu palabra conforme a la palabra de alguno de ellos, y anuncia tambin buen xito. 14 Y Micaas respondi: Vive Jehov, que lo que Jehov me hablare, eso dir. 15 Vino, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaas, iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? El le respondi: Sube, y sers prosperado, y Jehov la entregar en mano del rey. 16 Y el rey le dijo: Hasta cuntas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehov? 17 Entonces l dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehov dijo: Estos no tienen seor; vulvase cada uno a su casa en paz. 18 Y el rey de Israel dijo a Josafat: No te lo haba yo dicho? Ninguna cosa buena profetizar l acerca de m, sino solamente el mal. 19 Entonces l dijo: Oye, pues, palabra de Jehov: Yo vi a Jehov sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba junto a l, a su derecha y a su izquierda. 20 Y Jehov dijo: Quin inducir a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno deca de una manera, y otro deca de otra. 21 Y sali un espritu y se puso delante de Jehov, y dijo: Yo le inducir. Y Jehov le dijo: De qu manera? 22 El dijo: Yo saldr, y ser espritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y l dijo: Le inducirs, y aun lo conseguirs; v, pues, y hazlo as. 23 Y ahora, he aqu Jehov ha puesto espritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehov ha decretado el mal acerca de ti. 

24 Entonces se acerc Sedequas hijo de Quenaana y golpe a Micaas en la mejilla, diciendo: Por dnde se fue de m el Espritu de Jehov para hablarte a ti? 25 Y Micaas respondi: He aqu t lo vers en aquel da, cuando te irs metiendo de aposento en aposento para esconderte. 26 Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaas, y llvalo a Amn gobernador de la ciudad, y a Jos hijo del rey; 27 y dirs: As ha dicho el rey: Echad a ste en la crcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de afliccin, hasta que yo vuelva en paz. 28 Y dijo Micaas: Si llegas a volver en paz, Jehov no ha hablado por m. En seguida dijo: Od, pueblos todos. 

29 Subi, pues, el rey de Israel con Josafat rey de Jud a Ramot de Galaad. 30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazar, y entrar en la batalla; y t ponte tus vestidos. Y el rey de Israel se disfraz, y entr en la batalla. 31 Mas el rey de Siria haba mandado a sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleis ni con grande ni con chico, sino slo contra el rey de Israel. 32 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente ste es el rey de Israel; y vinieron contra l para pelear con l; mas el rey Josafat grit. 33 Viendo entonces los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de l. 34 Y un hombre dispar su arco a la ventura e hiri al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo l a su cochero: Da la vuelta, y scame del campo, pues estoy herido. 35 Pero la batalla haba arreciado aquel da, y el rey estuvo en su carro delante de los sirios, y a la tarde muri; y la sangre de la herida corra por el fondo del carro. 36 Y a la puesta del sol sali un pregn por el campamento, diciendo: Cada uno a su ciudad, y cada cual a su tierra! 

37 Muri, pues, el rey, y fue trado a Samaria; y sepultaron al rey en Samaria. 38 Y lavaron el carro en el estanque de Samaria; y los perros lamieron su sangre (y tambin las rameras se lavaban all), conforme a la palabra que Jehov haba hablado. 39 El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que construy, y todas las ciudades que edific, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 40 Y durmi Acab con sus padres, y rein en su lugar Ocozas su hijo. 

Reinado de Josafat

(2 Cr. 20.31-37)

41 Josafat hijo de Asa comenz a reinar sobre Jud en el cuarto ao de Acab rey de Israel. 42 Era Josafat de treinta y cinco aos cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Azuba hija de Silhi. 43 Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin desviarse de l, haciendo lo recto ante los ojos de Jehov. Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; porque el pueblo sacrificaba an, y quemaba incienso en ellos. 44 Y Josafat hizo paz con el rey de Israel. 

45 Los dems hechos de Josafat, y sus hazaas, y las guerras que hizo, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 46 Barri tambin de la tierra el resto de los sodomitas que haba quedado en el tiempo de su padre Asa. 

47 No haba entonces rey en Edom; haba gobernador en lugar de rey. 48 Josafat haba hecho naves de Tarsis, las cuales haban de ir a Ofir por oro; mas no fueron, porque se rompieron en Ezin-geber. 49 Entonces Ocozas hijo de Acab dijo a Josafat: Vayan mis siervos con los tuyos en las naves. Mas Josafat no quiso. 50 Y durmi Josafat con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre; y en su lugar rein Joram su hijo. 

Reinado de Ocozas de Israel

51 Ocozas hijo de Acab comenz a reinar sobre Israel en Samaria, el ao diecisiete de Josafat rey de Jud; y rein dos aos sobre Israel. 52 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel; 53 porque sirvi a Baal, y lo ador, y provoc a ira a Jehov Dios de Israel, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre. 
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Segundo Libro de los

REYES

Muerte de Ocozas

2 REYES 1

1 Despus de la muerte de Acab, se rebel Moab contra Israel. 

2 Y Ocozas cay por la ventana de una sala de la casa que tena en Samaria; y estando enfermo, envi mensajeros, y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrn, si he de sanar de esta mi enfermedad. 3 Entonces el ngel de Jehov habl a Elas tisbita, diciendo: Levntate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrn? 4 Por tanto, as ha dicho Jehov: Del lecho en que ests no te levantars, sino que ciertamente morirs. Y Elas se fue. 

5 Cuando los mensajeros se volvieron al rey, l les dijo: Por qu os habis vuelto? 6 Ellos le respondieron: Encontramos a un varn que nos dijo: Id, y volveos al rey que os envi, y decidle: As ha dicho Jehov: No hay Dios en Israel, que t envas a consultar a Baal-zebub dios de Ecrn? Por tanto, del lecho en que ests no te levantars; de cierto morirs. 7 Entonces l les dijo: Cmo era aquel varn que encontrasteis, y os dijo tales palabras? 8 Y ellos le respondieron: Un varn que tena vestido de pelo, y cea sus lomos con un cinturn de cuero. Entonces l dijo: Es Elas tisbita. 

9 Luego envi a l un capitn de cincuenta con sus cincuenta, el cual subi a donde l estaba; y he aqu que l estaba sentado en la cumbre del monte. Y el capitn le dijo: Varn de Dios, el rey ha dicho que desciendas. 10 Y Elas respondi y dijo al capitn de cincuenta: Si yo soy varn de Dios, descienda fuego del cielo, y consmate con tus cincuenta. Y descendi fuego del cielo, que lo consumi a l y a sus cincuenta. 

11 Volvi el rey a enviar a l otro capitn de cincuenta con sus cincuenta; y le habl y dijo: Varn de Dios, el rey ha dicho as: Desciende pronto. 12 Y le respondi Elas y dijo: Si yo soy varn de Dios, descienda fuego del cielo, y consmate con tus cincuenta. Y descendi fuego del cielo, y lo consumi a l y a sus cincuenta. 

13 Volvi a enviar al tercer capitn de cincuenta con sus cincuenta; y subiendo aquel tercer capitn de cincuenta, se puso de rodillas delante de Elas y le rog, diciendo: Varn de Dios, te ruego que sea de valor delante de tus ojos mi vida, y la vida de estos tus cincuenta siervos. 14 He aqu ha descendido fuego del cielo, y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta; sea estimada ahora mi vida delante de tus ojos. 15 Entonces el ngel de Jehov dijo a Elas: Desciende con l; no tengas miedo de l. Y l se levant, y descendi con l al rey. 16 Y le dijo: As ha dicho Jehov: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub dios de Ecrn, no hay Dios en Israel para consultar en su palabra? No te levantars, por tanto, del lecho en que ests, sino que de cierto morirs. 

17 Y muri conforme a la palabra de Jehov, que haba hablado Elas. Rein en su lugar Joram, en el segundo ao de Joram hijo de Josafat, rey de Jud; porque Ocozas no tena hijo. 18 Los dems hechos de Ocozas, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 

Eliseo sucede a Elas

2 REYES 2

1 Aconteci que cuando quiso Jehov alzar a Elas en un torbellino al cielo, Elas vena con Eliseo de Gilgal. 2 Y dijo Elas a Eliseo: Qudate ahora aqu, porque Jehov me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Descendieron, pues, a Bet-el. 3 Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: Sabes que Jehov te quitar hoy a tu seor de sobre ti? Y l dijo: S, yo lo s; callad. 

4 Y Elas le volvi a decir: Eliseo, qudate aqu ahora, porque Jehov me ha enviado a Jeric. Y l dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Vinieron, pues, a Jeric. 5 Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jeric, y le dijeron: Sabes que Jehov te quitar hoy a tu seor de sobre ti? El respondi: S, yo lo s; callad. 

6 Y Elas le dijo: Te ruego que te quedes aqu, porque Jehov me ha enviado al Jordn. Y l dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Fueron, pues, ambos. 7 Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordn. 8 Tomando entonces Elas su manto, lo dobl, y golpe las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco. 

9 Cuando haban pasado, Elas dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porcin de tu espritu sea sobre m. 10 El le dijo: Cosa difcil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te ser hecho as; mas si no, no. 

11 Y aconteci que yendo ellos y hablando, he aqu un carro de fuego con caballos de fuego apart a los dos; y Elas subi al cielo en un torbellino. 12 Vindolo Eliseo, clamaba: Padre mo, padre mo, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca ms le vio; y tomando sus vestidos, los rompi en dos partes. 13 Alz luego el manto de Elas que se le haba cado, y volvi, y se par a la orilla del Jordn. 14 Y tomando el manto de Elas que se le haba cado, golpe las aguas, y dijo: Dnde est Jehov, el Dios de Elas? Y as que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pas Eliseo. 

15 Vindole los hijos de los profetas que estaban en Jeric al otro lado, dijeron: El espritu de Elas repos sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de l. 16 Y dijeron: He aqu hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan ahora y busquen a tu seor; quiz lo ha levantado el Espritu de Jehov, y lo ha echado en algn monte o en algn valle. Y l les dijo: No enviis. 17 Mas ellos le importunaron, hasta que avergonzndose dijo: Enviad. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres das, mas no lo hallaron. 18 Y cuando volvieron a Eliseo, que se haba quedado en Jeric, l les dijo: No os dije yo que no fueseis? 

19 Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aqu, el lugar en donde est colocada esta ciudad es bueno, como mi seor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estril. 20 Entonces l dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. 21 Y saliendo l a los manantiales de las aguas, ech dentro la sal, y dijo: As ha dicho Jehov: Yo san estas aguas, y no habr ms en ellas muerte ni enfermedad. 22 Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habl Eliseo. 

23 Despus subi de all a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de l, diciendo: Calvo, sube! calvo, sube! 24 Y mirando l atrs, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehov. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. 25 De all fue al monte Carmelo, y de all volvi a Samaria. 

Reinado de Joram de Israel

2 REYES 3

1 Joram hijo de Acab comenz a reinar en Samaria sobre Israel el ao dieciocho de Josafat rey de Jud; y rein doce aos. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, aunque no como su padre y su madre; porque quit las estatuas de Baal que su padre haba hecho. 3 Pero se entreg a los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel, y no se apart de ellos. 

Eliseo predice la victoria sobre Moab

4 Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones. 5 Pero muerto Acab, el rey de Moab se rebel contra el rey de Israel. 6 Sali entonces de Samaria el rey Joram, y pas revista a todo Israel. 7 Y fue y envi a decir a Josafat rey de Jud: El rey de Moab se ha rebelado contra m: irs t conmigo a la guerra contra Moab? Y l respondi: Ir, porque yo soy como t; mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos. 8 Y dijo: Por qu camino iremos? Y l respondi: Por el camino del desierto de Edom. 

9 Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Jud, y el rey de Edom; y como anduvieron rodeando por el desierto siete das de camino, les falt agua para el ejrcito, y para las bestias que los seguan. 10 Entonces el rey de Israel dijo: Ah! que ha llamado Jehov a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 11 Mas Josafat dijo: No hay aqu profeta de Jehov, para que consultemos a Jehov por medio de l? Y uno de los siervos del rey de Israel respondi y dijo: Aqu est Eliseo hijo de Safat, que serva a Elas. 12 Y Josafat dijo: Este tendr palabra de Jehov. Y descendieron a l el rey de Israel, y Josafat, y el rey de Edom. 

13 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: Qu tengo yo contigo? Ve a los profetas de tu padre, y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondi: No; porque Jehov ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 14 Y Eliseo dijo: Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Jud, no te mirara a ti, ni te viera. 15 Mas ahora traedme un taedor. Y mientras el taedor tocaba, la mano de Jehov vino sobre Eliseo, 16 quien dijo: As ha dicho Jehov: Haced en este valle muchos estanques. 17 Porque Jehov ha dicho as: No veris viento, ni veris lluvia; pero este valle ser lleno de agua, y beberis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados. 18 Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehov; entregar tambin a los moabitas en vuestras manos. 19 Y destruiris toda ciudad fortificada y toda villa hermosa, y talaris todo buen rbol, cegaris todas las fuentes de aguas, y destruiris con piedras toda tierra frtil. 20 Aconteci, pues, que por la maana, cuando se ofrece el sacrificio, he aqu vinieron aguas por el camino de Edom, y la tierra se llen de aguas. 

21 Cuanto todos los de Moab oyeron que los reyes suban a pelear contra ellos, se juntaron desde los que apenas podan ceir armadura en adelante, y se pusieron en la frontera. 22 Cuando se levantaron por la maana, y brill el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre; 23 y dijeron: Esto es sangre de espada! Los reyes se han vuelto uno contra otro, y cada uno ha dado muerte a su compaero. Ahora, pues, Moab, al botn! 24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron de delante de ellos; pero los persiguieron matando a los de Moab. 25 Y asolaron las ciudades, y en todas las tierras frtiles ech cada uno su piedra, y las llenaron; cegaron tambin todas las fuentes de las aguas, y derribaron todos los buenos rboles; hasta que en Kir-hareset solamente dejaron piedras, porque los honderos la rodearon y la destruyeron. 26 Y cuando el rey de Moab vio que era vencido en la batalla, tom consigo setecientos hombres que manejaban espada, para atacar al rey de Edom; mas no pudieron. 27 Entonces arrebat a su primognito que haba de reinar en su lugar, y lo sacrific en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo contra Israel; y se apartaron de l, y se volvieron a su tierra. 

El aceite de la viuda

2 REYES 4

1 Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clam a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y t sabes que tu siervo era temeroso de Jehov; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos mos por siervos. 2 Y Eliseo le dijo: Qu te har yo? Declrame qu tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. 3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacas, no pocas. 4 Entra luego, y encirrate t y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una est llena, ponla aparte. 5 Y se fue la mujer, y cerr la puerta encerrndose ella y sus hijos; y ellos le traan las vasijas, y ella echaba del aceite. 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Treme an otras vasijas. Y l dijo: No hay ms vasijas. Entonces ces el aceite. 7 Vino ella luego, y lo cont al varn de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y t y tus hijos vivid de lo que quede. 

Eliseo y la sunamita

8 Aconteci tambin que un da pasaba Eliseo por Sunem; y haba all una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando l pasaba por all, vena a la casa de ella a comer. 9 Y ella dijo a su marido: He aqu ahora, yo entiendo que ste que siempre pasa por nuestra casa, es varn santo de Dios. 10 Yo te ruego que hagamos un pequeo aposento de paredes, y pongamos all cama, mesa, silla y candelero, para que cuando l viniere a nosotros, se quede en l. 

11 Y aconteci que un da vino l por all, y se qued en aquel aposento, y all durmi. 12 Entonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llam, vino ella delante de l. 13 Dijo l entonces a Giezi: Dile: He aqu t has estado solcita por nosotros con todo este esmero; qu quieres que haga por ti? Necesitas que hable por ti al rey, o al general del ejrcito? Y ella respondi: Yo habito en medio de mi pueblo. 14 Y l dijo: Qu, pues, haremos por ella? Y Giezi respondi: He aqu que ella no tiene hijo, y su marido es viejo. 15 Dijo entonces: Llmala. Y l la llam, y ella se par a la puerta. 16 Y l le dijo: El ao que viene, por este tiempo, abrazars un hijo. Y ella dijo: No, seor mo, varn de Dios, no hagas burla de tu sierva. 17 Mas la mujer concibi, y dio a luz un hijo el ao siguiente, en el tiempo que Eliseo le haba dicho. 

18 Y el nio creci. Pero aconteci un da, que vino a su padre, que estaba con los segadores; 19 y dijo a su padre: Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criado: Llvalo a su madre. 20 Y habindole l tomado y trado a su madre, estuvo sentado en sus rodillas hasta el medioda, y muri. 21 Ella entonces subi, y lo puso sobre la cama del varn de Dios, y cerrando la puerta, se sali. 22 Llamando luego a su marido, le dijo: Te ruego que enves conmigo a alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varn de Dios, y regrese. 23 El dijo: Para qu vas a verle hoy? No es nueva luna, ni da de reposo. Y ella respondi: Paz. 24 Despus hizo enalbardar el asna, y dijo al criado: Gua y anda; y no me hagas detener en el camino, sino cuando yo te lo dijere. 25 Parti, pues, y vino al varn de Dios, al monte Carmelo. 

Y cuando el varn de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: He aqu la sunamita. 26 Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y le digas: Te va bien a ti? Le va bien a tu marido, y a tu hijo? Y ella dijo: Bien. 27 Luego que lleg a donde estaba el varn de Dios en el monte, se asi de sus pies. Y se acerc Giezi para quitarla; pero el varn de Dios le dijo: Djala, porque su alma est en amargura, y Jehov me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado. 28 Y ella dijo: Ped yo hijo a mi seor? No dije yo que no te burlases de m? 29 Entonces dijo l a Giezi: Cie tus lomos, y toma mi bculo en tu mano, y ve; si alguno te encontrare, no lo saludes, y si alguno te saludare, no le respondas; y pondrs mi bculo sobre el rostro del nio. 30 Y dijo la madre del nio: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. 31 El entonces se levant y la sigui. Y Giezi haba ido delante de ellos, y haba puesto el bculo sobre el rostro del nio; pero no tena voz ni sentido, y as se haba vuelto para encontrar a Eliseo, y se lo declar, diciendo: El nio no despierta. 

32 Y venido Eliseo a la casa, he aqu que el nio estaba muerto tendido sobre su cama. 33 Entrando l entonces, cerr la puerta tras ambos, y or a Jehov. 34 Despus subi y se tendi sobre el nio, poniendo su boca sobre la boca de l, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; as se tendi sobre l, y el cuerpo del nio entr en calor. 35 Volvindose luego, se pase por la casa a una y otra parte, y despus subi, y se tendi sobre l nuevamente, y el nio estornud siete veces, y abri sus ojos. 36 Entonces llam l a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y l la llam. Y entrando ella, l le dijo: Toma tu hijo. 37 Y as que ella entr, se ech a sus pies, y se inclin a tierra; y despus tom a su hijo, y sali. 

Milagros en beneficio de los profetas

38 Eliseo volvi a Gilgal cuando haba una grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con l, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas. 39 Y sali uno al campo a recoger hierbas, y hall una como parra monts, y de ella llen su falda de calabazas silvestres; y volvi, y las cort en la olla del potaje, pues no saba lo que era. 40 Despus sirvi para que comieran los hombres; pero sucedi que comiendo ellos de aquel guisado, gritaron diciendo: Varn de Dios, hay muerte en esa olla! Y no lo pudieron comer. 41 El entonces dijo: Traed harina. Y la esparci en la olla, y dijo: Da de comer a la gente. Y no hubo ms mal en la olla. 

42 Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varn de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y l dijo: Da a la gente para que coma. 43 Y respondi su sirviente: Cmo pondr esto delante de cien hombres? Pero l volvi a decir: Da a la gente para que coma, porque as ha dicho Jehov: Comern, y sobrar. 44 Entonces lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobr, conforme a la palabra de Jehov. 

Eliseo y Naamn

2 REYES 5

1 Naamn, general del ejrcito del rey de Siria, era varn grande delante de su seor, y lo tena en alta estima, porque por medio de l haba dado Jehov salvacin a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. 2 Y de Siria haban salido bandas armadas, y haban llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual serva a la mujer de Naamn. 3 Esta dijo a su seora: Si rogase mi seor al profeta que est en Samaria, l lo sanara de su lepra. 4 Entrando Naamn a su seor, le relat diciendo: As y as ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel. 5 Y le dijo el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviar cartas al rey de Israel. 

Sali, pues, l, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos. 6 Tom tambin cartas para el rey de Israel, que decan as: Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envo a ti mi siervo Naamn, para que lo sanes de su lepra. 7 Luego que el rey de Israel ley las cartas, rasg sus vestidos, y dijo: Soy yo Dios, que mate y d vida, para que ste enve a m a que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cmo busca ocasin contra m. 

8 Cuando Eliseo el varn de Dios oy que el rey de Israel haba rasgado sus vestidos, envi a decir al rey: Por qu has rasgado tus vestidos? Venga ahora a m, y sabr que hay profeta en Israel. 9 Y vino Naamn con sus caballos y con su carro, y se par a las puertas de la casa de Eliseo. 10 Entonces Eliseo le envi un mensajero, diciendo: V y lvate siete veces en el Jordn, y tu carne se te restaurar, y sers limpio. 11 Y Naamn se fue enojado, diciendo: He aqu yo deca para m: Saldr l luego, y estando en pie invocar el nombre de Jehov su Dios, y alzar su mano y tocar el lugar, y sanar la lepra. 12 Abana y Farfar, ros de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, no ser tambin limpio? Y se volvi, y se fue enojado. 13 Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mo, si el profeta te mandara alguna gran cosa, no la haras? Cunto ms, dicindote: Lvate, y sers limpio? 14 El entonces descendi, y se zambull siete veces en el Jordn, conforme a la palabra del varn de Dios; y su carne se volvi como la carne de un nio, y qued limpio. 

15 Y volvi al varn de Dios, l y toda su compaa, y se puso delante de l, y dijo: He aqu ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algn presente de tu siervo. 16 Mas l dijo: Vive Jehov, en cuya presencia estoy, que no lo aceptar. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero l no quiso. 17 Entonces Naamn dijo: Te ruego, pues, de esta tierra no se dar a tu siervo la carga de un par de mulas? Porque de aqu en adelante tu siervo no sacrificar holocausto ni ofrecer sacrificio a otros dioses, sino a Jehov. 18 En esto perdone Jehov a tu siervo: que cuando mi seor el rey entrare en el templo de Rimn para adorar en l, y se apoyare sobre mi brazo, si yo tambin me inclinare en el templo de Rimn; cuando haga tal, Jehov perdone en esto a tu siervo. 19 Y l le dijo: Ve en paz. Se fue, pues, y camin como media legua de tierra. 

20 Entonces Giezi, criado de Eliseo el varn de Dios, dijo entre s: He aqu mi seor estorb a este sirio Naamn, no tomando de su mano las cosas que haba trado. Vive Jehov, que correr yo tras l y tomar de l alguna cosa. 21 Y sigui Giezi a Naamn; y cuando vio Naamn que vena corriendo tras l, se baj del carro para recibirle, y dijo: Va todo bien? 22 Y l dijo: Bien. Mi seor me enva a decirte: He aqu vinieron a m en esta hora del monte de Efran dos jvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata, y dos vestidos nuevos. 23 Dijo Naamn: Te ruego que tomes dos talentos. Y le insisti, y at dos talentos de plata en dos bolsas, y dos vestidos nuevos, y lo puso todo a cuestas a dos de sus criados para que lo llevasen delante de l. 24 Y as que lleg a un lugar secreto, l lo tom de mano de ellos, y lo guard en la casa; luego mand a los hombres que se fuesen. 25 Y l entr, y se puso delante de su seor. Y Eliseo le dijo: De dnde vienes, Giezi? Y l dijo: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. 26 El entonces le dijo: No estaba tambin all mi corazn, cuando el hombre volvi de su carro a recibirte? Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, vias, ovejas, bueyes, siervos y siervas? 27 Por tanto, la lepra de Naamn se te pegar a ti y a tu descendencia para siempre. Y sali de delante de l leproso, blanco como la nieve. 

Eliseo hace flotar el hacha

2 REYES 6

1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: He aqu, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho. 2 Vamos ahora al Jordn, y tomemos de all cada uno una viga, y hagamos all lugar en que habitemos. Y l dijo: Andad. 3 Y dijo uno: Te rogamos que vengas con tus siervos. Y l respondi: Yo ir. 4 Se fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordn, cortaron la madera. 5 Y aconteci que mientras uno derribaba un rbol, se le cay el hacha en el agua; y grit diciendo: Ah, seor mo, era prestada! 6 El varn de Dios pregunt: Dnde cay? Y l le mostr el lugar. Entonces cort l un palo, y lo ech all; e hizo flotar el hierro. 7 Y dijo: Tmalo. Y l extendi la mano, y lo tom. 

Eliseo y los sirios

8 Tena el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estar mi campamento. 9 Y el varn de Dios envi a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van all. 10 Entonces el rey de Israel envi a aquel lugar que el varn de Dios haba dicho; y as lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. 

11 Y el corazn del rey de Siria se turb por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: No me declararis vosotros quin de los nuestros es del rey de Israel? 12 Entonces uno de los siervos dijo: No, rey seor mo, sino que el profeta Eliseo est en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que t hablas en tu cmara ms secreta. 13 Y l dijo: Id, y mirad dnde est, para que yo enve a prenderlo. Y le fue dicho: He aqu que l est en Dotn. 14 Entonces envi el rey all gente de a caballo, y carros, y un gran ejrcito, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad. 

15 Y se levant de maana y sali el que serva al varn de Dios, y he aqu el ejrcito que tena sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: Ah, seor mo! qu haremos? 16 El le dijo: No tengas miedo, porque ms son los que estn con nosotros que los que estn con ellos. 17 Y or Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehov, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehov abri los ojos del criado, y mir; y he aqu que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. 18 Y luego que los sirios descendieron a l, or Eliseo a Jehov, y dijo: Te ruego que hieras con ceguera a esta gente. Y los hiri con ceguera, conforme a la peticin de Eliseo. 19 Despus les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, y yo os guiar al hombre que buscis. Y los gui a Samaria. 

20 Y cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Jehov, abre los ojos de stos, para que vean. Y Jehov abri sus ojos, y miraron, y se hallaban en medio de Samaria. 21 Cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo a Eliseo: Los matar, padre mo? 22 El le respondi: No los mates. Mataras t a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y vuelvan a sus seores. 23 Entonces se les prepar una gran comida; y cuando haban comido y bebido, los envi, y ellos se volvieron a su seor. Y nunca ms vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel. 

Eliseo y el sitio de Samaria

24 Despus de esto aconteci que Ben-adad rey de Siria reuni todo su ejrcito, y subi y siti a Samaria. 25 Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se venda por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estircol de palomas por cinco piezas de plata. 26 Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le grit, y dijo: Salva, rey seor mo. 27 Y l dijo: Si no te salva Jehov, de dnde te puedo salvar yo? Del granero, o del lagar? 28 Y le dijo el rey: Qu tienes? Ella respondi: Esta mujer me dijo: Da ac tu hijo, y commoslo hoy, y maana comeremos el mo. 29 Cocimos, pues, a mi hijo, y lo comimos. El da siguiente yo le dije: Da ac tu hijo, y commoslo. Mas ella ha escondido a su hijo. 30 Cuando el rey oy las palabras de aquella mujer, rasg sus vestidos, y pas as por el muro; y el pueblo vio el cilicio que traa interiormente sobre su cuerpo. 31 Y l dijo: As me haga Dios, y aun me aada, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat queda sobre l hoy. 

32 Y Eliseo estaba sentado en su casa, y con l estaban sentados los ancianos; y el rey envi a l un hombre. Mas antes que el mensajero viniese a l, dijo l a los ancianos: No habis visto cmo este hijo de homicida enva a cortarme la cabeza? Mirad, pues, y cuando viniere el mensajero, cerrad la puerta, e impedidle la entrada. No se oye tras l el ruido de los pasos de su amo? 33 An estaba l hablando con ellos, y he aqu el mensajero que descenda a l; y dijo: Ciertamente este mal de Jehov viene. Para qu he de esperar ms a Jehov? 

2 REYES 7

1 Dijo entonces Eliseo: Od palabra de Jehov: As dijo Jehov: Maana a estas horas valdr el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria. 2 Y un prncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondi al varn de Dios, y dijo: Si Jehov hiciese ahora ventanas en el cielo, sera esto as? Y l dijo: He aqu t lo vers con tus ojos, mas no comers de ello. 

3 Haba a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: Para qu nos estamos aqu hasta que muramos? 4 Si tratremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aqu, tambin moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos. 5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no haba all nadie. 6 Porque Jehov haba hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrpito de gran ejrcito; y se dijeron unos a otros: He aqu, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. 7 Y as se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y haban huido para salvar sus vidas. 8 Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de all plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de all tambin tomaron, y fueron y lo escondieron. 

9 Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es da de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzar nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey. 10 Vinieron, pues, y gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aqu que no haba all nadie, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos tambin atados, y el campamento intacto. 11 Los porteros gritaron, y lo anunciaron dentro, en el palacio del rey. 12 Y se levant el rey de noche, y dijo a sus siervos: Yo os declarar lo que nos han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre, y han salido de las tiendas y se han escondido en el campo, diciendo: Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad. 13 Entonces respondi uno de sus siervos y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad (porque los que quedan ac tambin perecern como toda la multitud de Israel que ya ha perecido), y enviemos y veamos qu hay. 14 Tomaron, pues, dos caballos de un carro, y envi el rey al campamento de los sirios, diciendo: Id y ved. 15 Y ellos fueron, y los siguieron hasta el Jordn; y he aqu que todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los sirios haban arrojado por la premura. Y volvieron los mensajeros y lo hicieron saber al rey. 

16 Entonces el pueblo sali, y saque el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehov. 17 Y el rey puso a la puerta a aquel prncipe sobre cuyo brazo l se apoyaba; y lo atropell el pueblo a la entrada, y muri, conforme a lo que haba dicho el varn de Dios, cuando el rey descendi a l. 18 Aconteci, pues, de la manera que el varn de Dios haba hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina ser vendido por un siclo maana a estas horas, a la puerta de Samaria. 19 A lo cual aquel prncipe haba respondido al varn de Dios, diciendo: Si Jehov hiciese ventanas en el cielo, pudiera suceder esto? Y l dijo: He aqu t lo vers con tus ojos, mas no comers de ello. 20 Y le sucedi as; porque el pueblo le atropell a la entrada, y muri. 

Los bienes de la sunamita devueltos

2 REYES 8

1 Habl Eliseo a aquella mujer a cuyo hijo l haba hecho vivir, diciendo: Levntate, vete t y toda tu casa a vivir donde puedas; porque Jehov ha llamado el hambre, la cual vendr sobre la tierra por siete aos. 2 Entonces la mujer se levant, e hizo como el varn de Dios le dijo; y se fue ella con su familia, y vivi en tierra de los filisteos siete aos. 3 Y cuando haban pasado los siete aos, la mujer volvi de la tierra de los filisteos; despus sali para implorar al rey por su casa y por sus tierras. 4 Y haba el rey hablado con Giezi, criado del varn de Dios, dicindole: Te ruego que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo. 5 Y mientras l estaba contando al rey cmo haba hecho vivir a un muerto, he aqu que la mujer, a cuyo hijo l haba hecho vivir, vino para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: Rey seor mo, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual Eliseo hizo vivir. 6 Y preguntando el rey a la mujer, ella se lo cont. Entonces el rey orden a un oficial, al cual dijo: Hazle devolver todas las cosas que eran suyas, y todos los frutos de sus tierras desde el da que dej el pas hasta ahora. 

Hazael reina en Siria

7 Eliseo se fue luego a Damasco; y Ben-adad rey de Siria estaba enfermo, al cual dieron aviso, diciendo: El varn de Dios ha venido aqu. 8 Y el rey dijo a Hazael: Toma en tu mano un presente, y ve a recibir al varn de Dios, y consulta por l a Jehov, diciendo: Sanar de esta enfermedad? 9 Tom, pues, Hazael en su mano un presente de entre los bienes de Damasco, cuarenta camellos cargados, y fue a su encuentro, y llegando se puso delante de l, y dijo: Tu hijo Ben-adad rey de Siria me ha enviado a ti, diciendo: Sanar de esta enfermedad? 10 Y Eliseo le dijo: Ve, dile: Seguramente sanars. Sin embargo, Jehov me ha mostrado que l morir ciertamente. 11 Y el varn de Dios le mir fijamente, y estuvo as hasta hacerlo ruborizarse; luego llor el varn de Dios. 12 Entonces le dijo Hazael: Por qu llora mi seor? Y l respondi: Porque s el mal que hars a los hijos de Israel; a sus fortalezas pegars fuego, a sus jvenes matars a espada, y estrellars a sus nios, y abrirs el vientre a sus mujeres que estn encintas. 13 Y Hazael dijo: Pues, qu es tu siervo, este perro, para que haga tan grandes cosas? Y respondi Eliseo: Jehov me ha mostrado que t sers rey de Siria. 14 Y Hazael se fue, y vino a su seor, el cual le dijo: Qu te ha dicho Eliseo? Y l respondi: Me dijo que seguramente sanars. 15 El da siguiente, tom un pao y lo meti en agua, y lo puso sobre el rostro de Ben-adad, y muri; y rein Hazael en su lugar. 

Reinado de Joram de Jud

(2 Cr. 21.1-20)

16 En el quinto ao de Joram hijo de Acab, rey de Israel, y siendo Josafat rey de Jud, comenz a reinar Joram hijo de Josafat, rey de Jud. 17 De treinta y dos aos era cuando comenz a reinar, y ocho aos rein en Jerusaln. 18 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab, porque una hija de Acab fue su mujer; e hizo lo malo ante los ojos de Jehov. 19 Con todo eso, Jehov no quiso destruir a Jud, por amor a David su siervo, porque haba prometido darle lmpara a l y a sus hijos perpetuamente. 

20 En el tiempo de l se rebel Edom contra el dominio de Jud, y pusieron rey sobre ellos. 21 Joram, por tanto, pas a Zair, y todos sus carros con l; y levantndose de noche atac a los de Edom, los cuales le haban sitiado, y a los capitanes de los carros; y el pueblo huy a sus tiendas. 22 No obstante, Edom se libert del dominio de Jud, hasta hoy. Tambin se rebel Libna en el mismo tiempo. 23 Los dems hechos de Joram, y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 24 Y durmi Joram con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David; y rein en lugar suyo Ocozas, su hijo. 

Reinado de Ocozas de Jud

(2 Cr. 22.1-6)

25 En el ao doce de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenz a reinar Ocozas hijo de Joram, rey de Jud. 26 De veintids aos era Ocozas cuando comenz a reinar, y rein un ao en Jerusaln. El nombre de su madre fue Atala, hija de Omri rey de Israel. 27 Anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como la casa de Acab; porque era yerno de la casa de Acab. 

28 Y fue a la guerra con Joram hijo de Acab a Ramot de Galaad, contra Hazael rey de Siria; y los sirios hirieron a Joram. 29 Y el rey Joram se volvi a Jezreel para curarse de las heridas que los sirios le hicieron frente a Ramot, cuando pele contra Hazael rey de Siria. Y descendi Ocozas hijo de Joram rey de Jud, a visitar a Joram hijo de Acab en Jezreel, porque estaba enfermo. 

Jeh es ungido rey de Israel

2 REYES 9

1 Entonces el profeta Eliseo llam a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Cie tus lomos, y toma esta redoma de aceite en tu mano, y ve a Ramot de Galaad. 2 Cuando llegues all, vers all a Jeh hijo de Josafat hijo de Nimsi; y entrando, haz que se levante de entre sus hermanos, y llvalo a la cmara. 3 Toma luego la redoma de aceite, y derrmala sobre su cabeza y di: As dijo Jehov: Yo te he ungido por rey sobre Israel. Y abriendo la puerta, echa a huir, y no esperes. 

4 Fue, pues, el joven, el profeta, a Ramot de Galaad. 5 Cuando l entr, he aqu los prncipes del ejrcito que estaban sentados. Y l dijo: Prncipe, una palabra tengo que decirte. Jeh dijo: A cul de todos nosotros? Y l dijo: A ti, prncipe. 6 Y l se levant, y entr en casa; y el otro derram el aceite sobre su cabeza, y le dijo: As dijo Jehov Dios de Israel: Yo te he ungido por rey sobre Israel, pueblo de Jehov. 7 Herirs la casa de Acab tu seor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos de Jehov, de la mano de Jezabel. 8 Y perecer toda la casa de Acab, y destruir de Acab todo varn, as al siervo como al libre en Israel. 9 Y yo pondr la casa de Acab como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahas. 10 Y a Jezabel la comern los perros en el campo de Jezreel, y no habr quien la sepulte. En seguida abri la puerta, y ech a huir. 

11 Despus sali Jeh a los siervos de su seor, y le dijeron: Hay paz? Para qu vino a ti aquel loco? Y l les dijo: Vosotros conocis al hombre y sus palabras. 12 Ellos dijeron: Mentira; declranoslo ahora. Y l dijo: As y as me habl, diciendo: As ha dicho Jehov: Yo te he ungido por rey sobre Israel. 13 Entonces cada uno tom apresuradamente su manto, y lo puso debajo de Jeh en un trono alto, y tocaron corneta, y dijeron: Jeh es rey. 

Jeh mata a Joram

14 As conspir Jeh hijo de Josafat, hijo de Nimsi, contra Joram. (Estaba entonces Joram guardando a Ramot de Galaad con todo Israel, por causa de Hazael rey de Siria; 15 pero se haba vuelto el rey Joram a Jezreel, para curarse de las heridas que los sirios le haban hecho, peleando contra Hazael rey de Siria.) Y Jeh dijo: Si es vuestra voluntad, ninguno escape de la ciudad, para ir a dar las nuevas en Jezreel. 16 Entonces Jeh cabalg y fue a Jezreel, porque Joram estaba all enfermo. Tambin estaba Ocozas rey de Jud, que haba descendido a visitar a Joram. 

17 Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel vio la tropa de Jeh que vena, y dijo: Veo una tropa. Y Joram dijo: Ordena a un jinete que vaya a reconocerlos, y les diga: Hay paz? 18 Fue, pues, el jinete a reconocerlos, y dijo: El rey dice as: Hay paz? Y Jeh le dijo: Qu tienes t que ver con la paz? Vulvete conmigo. El atalaya dio luego aviso, diciendo: El mensajero lleg hasta ellos, y no vuelve. 19 Entonces envi otro jinete, el cual llegando a ellos, dijo: El rey dice as: Hay paz? Y Jeh respondi: Qu tienes t que ver con la paz? Vulvete conmigo. 20 El atalaya volvi a decir: Tambin ste lleg a ellos y no vuelve; y el marchar del que viene es como el marchar de Jeh hijo de Nimsi, porque viene impetuosamente. 

21 Entonces Joram dijo: Unce el carro. Y cuando estaba uncido su carro, salieron Joram rey de Israel y Ocozas rey de Jud, cada uno en su carro, y salieron a encontrar a Jeh, al cual hallaron en la heredad de Nabot de Jezreel. 22 Cuando vio Joram a Jeh, dijo: Hay paz, Jeh? Y l respondi: Qu paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechiceras? 23 Entonces Joram volvi las riendas y huy, y dijo a Ocozas: Traicin, Ocozas! 24 Pero Jeh entes su arco, e hiri a Joram entre las espaldas; y la saeta sali por su corazn, y l cay en su carro. 25 Dijo luego Jeh a Bidcar su capitn: Tmalo, y chalo a un extremo de la heredad de Nabot de Jezreel. Acurdate que cuando t y yo bamos juntos con la gente de Acab su padre, Jehov pronunci esta sentencia sobre l, diciendo: 26 Que yo he visto ayer la sangre de Nabot, y la sangre de sus hijos, dijo Jehov; y te dar la paga en esta heredad, dijo Jehov. Tmalo pues, ahora, y chalo en la heredad de Nabot, conforme a la palabra de Jehov. 

Jeh mata a Ocozas

(2 Cr. 22.7-9)

27 Viendo esto Ocozas rey de Jud, huy por el camino de la casa del huerto. Y lo sigui Jeh, diciendo: Herid tambin a ste en el carro. Y le hirieron a la subida de Gur, junto a Ibleam. Y Ocozas huy a Meguido, pero muri all. 28 Y sus siervos le llevaron en un carro a Jerusaln, y all le sepultaron con sus padres, en su sepulcro en la ciudad de David. 

29 En el undcimo ao de Joram hijo de Acab, comenz a reinar Ocozas sobre Jud. 

Muerte de Jezabel

30 Vino despus Jeh a Jezreel; y cuando Jezabel lo oy, se pint los ojos con antimonio, y atavi su cabeza, y se asom a una ventana. 31 Y cuando entraba Jeh por la puerta, ella dijo: Sucedi bien a Zimri, que mat a su seor? 32 Alzando l entonces su rostro hacia la ventana, dijo: Quin est conmigo? quin? Y se inclinaron hacia l dos o tres eunucos. 33 Y l les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre salpic en la pared, y en los caballos; y l la atropell. 34 Entr luego, y despus que comi y bebi, dijo: Id ahora a ver a aquella maldita, y sepultadla, pues es hija de rey. 35 Pero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella ms que la calavera, y los pies, y las palmas de las manos. 36 Y volvieron, y se lo dijeron. Y l dijo: Esta es la palabra de Dios, la cual l habl por medio de su siervo Elas tisbita, diciendo: En la heredad de Jezreel comern los perros las carnes de Jezabel, 37 y el cuerpo de Jezabel ser como estircol sobre la faz de la tierra en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel. 

Jeh extermina la casa de Acab

2 REYES 10

1 Tena Acab en Samaria setenta hijos; y Jeh escribi cartas y las envi a Samaria a los principales de Jezreel, a los ancianos y a los ayos de Acab, diciendo: 2 Inmediatamente que lleguen estas cartas a vosotros los que tenis a los hijos de vuestro seor, y los que tienen carros y gente de a caballo, la ciudad fortificada, y las armas, 3 escoged al mejor y al ms recto de los hijos de vuestro seor, y ponedlo en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro seor. 4 Pero ellos tuvieron gran temor, y dijeron: He aqu, dos reyes no pudieron resistirle; cmo le resistiremos nosotros? 5 Y el mayordomo, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los ayos enviaron a decir a Jeh: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mandes; no elegiremos por rey a ninguno, haz lo que bien te parezca. 6 El entonces les escribi la segunda vez, diciendo: Si sois mos, y queris obedecerme, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro seor, y venid a m maana a esta hora, a Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban. 7 Cuando las cartas llegaron a ellos, tomaron a los hijos del rey, y degollaron a los setenta varones, y pusieron sus cabezas en canastas, y se las enviaron a Jezreel. 8 Y vino un mensajero que le dio las nuevas, diciendo: Han trado las cabezas de los hijos del rey. Y l le dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la maana. 9 Venida la maana, sali l, y estando en pie dijo a todo el pueblo: Vosotros sois justos; he aqu yo he conspirado contra mi seor, y le he dado muerte; pero quin ha dado muerte a todos stos? 10 Sabed ahora que de la palabra que Jehov habl sobre la casa de Acab, nada caer en tierra; y que Jehov ha hecho lo que dijo por su siervo Elas. 11 Mat entonces Jeh a todos los que haban quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus prncipes, a todos sus familiares, y a sus sacerdotes, hasta que no qued ninguno. 

12 Luego se levant de all para ir a Samaria; y en el camino lleg a una casa de esquileo de pastores. 13 Y hall all a los hermanos de Ocozas rey de Jud, y les dijo: Quines sois vosotros? Y ellos dijeron: Somos hermanos de Ocozas, y hemos venido a saludar a los hijos del rey, y a los hijos de la reina. 14 Entonces l dijo: Prendedlos vivos. Y despus que los tomaron vivos, los degollaron junto al pozo de la casa de esquileo, cuarenta y dos varones, sin dejar ninguno de ellos. 

15 Yndose luego de all, se encontr con Jonadab hijo de Recab; y despus que lo hubo saludado, le dijo: Es recto tu corazn, como el mo es recto con el tuyo? Y Jonadab dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y l le dio la mano. Luego lo hizo subir consigo en el carro, 16 y le dijo: Ven conmigo, y vers mi celo por Jehov. Lo pusieron, pues, en su carro. 17 Y luego que Jeh hubo llegado a Samaria, mat a todos los que haban quedado de Acab en Samaria, hasta exterminarlos, conforme a la palabra de Jehov, que haba hablado por Elas. 

Jeh extermina el culto de Baal

18 Despus reuni Jeh a todo el pueblo, y les dijo: Acab sirvi poco a Baal, mas Jeh lo servir mucho. 19 Llamadme, pues, luego a todos los profetas de Baal, a todos sus siervos y a todos sus sacerdotes; que no falte uno, porque tengo un gran sacrificio para Baal; cualquiera que faltare no vivir. Esto haca Jeh con astucia, para exterminar a los que honraban a Baal. 20 Y dijo Jeh: Santificad un da solemne a Baal. Y ellos convocaron. 21 Y envi Jeh por todo Israel, y vinieron todos los siervos de Baal, de tal manera que no hubo ninguno que no viniese. Y entraron en el templo de Baal, y el templo de Baal se llen de extremo a extremo. 22 Entonces dijo al que tena el cargo de las vestiduras: Saca vestiduras para todos los siervos de Baal. Y l les sac vestiduras. 23 Y entr Jeh con Jonadab hijo de Recab en el templo de Baal, y dijo a los siervos de Baal: Mirad y ved que no haya aqu entre vosotros alguno de los siervos de Jehov, sino slo los siervos de Baal. 

24 Y cuando ellos entraron para hacer sacrificios y holocaustos, Jeh puso fuera a ochenta hombres, y les dijo: Cualquiera que dejare vivo a alguno de aquellos hombres que yo he puesto en vuestras manos, su vida ser por la del otro. 25 Y despus que acabaron ellos de hacer el holocausto, Jeh dijo a los de su guardia y a los capitanes: Entrad, y matadlos; que no escape ninguno. Y los mataron a espada, y los dejaron tendidos los de la guardia y los capitanes. Y fueron hasta el lugar santo del templo de Baal, 26 y sacaron las estatuas del templo de Baal, y las quemaron. 27 Y quebraron la estatua de Baal, y derribaron el templo de Baal, y lo convirtieron en letrinas hasta hoy. 

28 As extermin Jeh a Baal de Israel. 29 Con todo eso, Jeh no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel; y dej en pie los becerros de oro que estaban en Bet-el y en Dan. 30 Y Jehov dijo a Jeh: Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos, e hiciste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazn, tus hijos se sentarn sobre el trono de Israel hasta la cuarta generacin. 31 Mas Jeh no cuid de andar en la ley de Jehov Dios de Israel con todo su corazn, ni se apart de los pecados de Jeroboam, el que haba hecho pecar a Israel. 

32 En aquellos das comenz Jehov a cercenar el territorio de Israel; y los derrot Hazael por todas las fronteras, 33 desde el Jordn al nacimiento del sol, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubn y de Manass, desde Aroer que est junto al arroyo de Arnn, hasta Galaad y Basn. 34 Los dems hechos de Jeh, y todo lo que hizo, y toda su valenta, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 35 Y durmi Jeh con sus padres, y lo sepultaron en Samaria; y rein en su lugar Joacaz su hijo. 36 El tiempo que rein Jeh sobre Israel en Samaria fue de veintiocho aos. 

Atala usurpa el trono

(2 Cr. 22.1023.21)

2 REYES 11

1 Cuando Atala madre de Ocozas vio que su hijo era muerto, se levant y destruy toda la descendencia real. 2 Pero Josaba hija del rey Joram, hermana de Ocozas, tom a Jos hijo de Ocozas y lo sac furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaban matando, y lo ocult de Atala, a l y a su ama, en la cmara de dormir, y en esta forma no lo mataron. 3 Y estuvo con ella escondido en la casa de Jehov seis aos; y Atala fue reina sobre el pas. 

4 Mas al sptimo ao envi Joiada y tom jefes de centenas, capitanes, y gente de la guardia, y los meti consigo en la casa de Jehov, e hizo con ellos alianza, juramentndolos en la casa de Jehov; y les mostr el hijo del rey. 5 Y les mand diciendo: Esto es lo que habis de hacer: la tercera parte de vosotros tendr la guardia de la casa del rey el da de reposo. 6 Otra tercera parte estar a la puerta de Shur, y la otra tercera parte a la puerta del postigo de la guardia; as guardaris la casa, para que no sea allanada. 7 Mas las dos partes de vosotros que salen el da de reposo tendris la guardia de la casa de Jehov junto al rey. 8 Y estaris alrededor del rey por todos lados, teniendo cada uno sus armas en las manos; y cualquiera que entrare en las filas, sea muerto. Y estaris con el rey cuando salga, y cuando entre. 

9 Los jefes de centenas, pues, hicieron todo como el sacerdote Joiada les mand; y tomando cada uno a los suyos, esto es, los que entraban el da de reposo y los que salan el da de reposo, vinieron al sacerdote Joiada. 10 Y el sacerdote dio a los jefes de centenas las lanzas y los escudos que haban sido del rey David, que estaban en la casa de Jehov. 11 Y los de la guardia se pusieron en fila, teniendo cada uno sus armas en sus manos, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo, junto al altar y el templo, en derredor del rey. 12 Sacando luego Joiada al hijo del rey, le puso la corona y el testimonio, y le hicieron rey ungindole; y batiendo las manos dijeron: Viva el rey! 

13 Oyendo Atala el estruendo del pueblo que corra, entr al pueblo en el templo de Jehov. 14 Y cuando mir, he aqu que el rey estaba junto a la columna, conforme a la costumbre, y los prncipes y los trompeteros junto al rey; y todo el pueblo del pas se regocijaba, y tocaban las trompetas. Entonces Atala, rasgando sus vestidos, clam a voz en cuello: Traicin, traicin! 15 Mas el sacerdote Joiada mand a los jefes de centenas que gobernaban el ejrcito, y les dijo: Sacadla fuera del recinto del templo, y al que la siguiere, matadlo a espada. (Porque el sacerdote dijo que no la matasen en el templo de Jehov.) 16 Le abrieron, pues, paso; y en el camino por donde entran los de a caballo a la casa del rey, all la mataron. 

17 Entonces Joiada hizo pacto entre Jehov y el rey y el pueblo, que seran pueblo de Jehov; y asimismo entre el rey y el pueblo. 18 Y todo el pueblo de la tierra entr en el templo de Baal, y lo derribaron; asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imgenes, y mataron a Matn sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnicin sobre la casa de Jehov. 19 Despus tom a los jefes de centenas, los capitanes, la guardia y todo el pueblo de la tierra, y llevaron al rey desde la casa de Jehov, y vinieron por el camino de la puerta de la guardia a la casa del rey; y se sent el rey en el trono de los reyes. 20 Y todo el pueblo de la tierra se regocij, y la ciudad estuvo en reposo, habiendo sido Atala muerta a espada junto a la casa del rey. 

21 Era Jos de siete aos cuando comenz a reinar. 

Reinado de Jos de Jud

(2 Cr. 24.1-27)

2 REYES 12

1 En el sptimo ao de Jeh comenz a reinar Jos, y rein cuarenta aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Sibia, de Beerseba. 2 Y Jos hizo lo recto ante los ojos de Jehov todo el tiempo que le dirigi el sacerdote Joiada. 3 Con todo eso, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 

4 Y Jos dijo a los sacerdotes: Todo el dinero consagrado que se suele traer a la casa de Jehov, el dinero del rescate de cada persona segn est estipulado, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa de Jehov, 5 recbanlo los sacerdotes, cada uno de mano de sus familiares, y reparen los portillos del templo dondequiera que se hallen grietas. 6 Pero en el ao veintitrs del rey Jos an no haban reparado los sacerdotes las grietas del templo. 7 Llam entonces el rey Jos al sumo sacerdote Joiada y a los sacerdotes, y les dijo: Por qu no reparis las grietas del templo? Ahora, pues, no tomis ms el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las grietas del templo. 8 Y los sacerdotes consintieron en no tomar ms dinero del pueblo, ni tener el cargo de reparar las grietas del templo. 

9 Mas el sumo sacerdote Joiada tom un arca e hizo en la tapa un agujero, y la puso junto al altar, a la mano derecha as que se entra en el templo de Jehov; y los sacerdotes que guardaban la puerta ponan all todo el dinero que se traa a la casa de Jehov. 10 Y cuando vean que haba mucho dinero en el arca, vena el secretario del rey y el sumo sacerdote, y contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehov, y lo guardaban. 11 Y daban el dinero suficiente a los que hacan la obra, y a los que tenan a su cargo la casa de Jehov; y ellos lo gastaban en pagar a los carpinteros y maestros que reparaban la casa de Jehov, 12 y a los albailes y canteros; y en comprar la madera y piedra de cantera para reparar las grietas de la casa de Jehov, y en todo lo que se gastaba en la casa para repararla. 13 Mas de aquel dinero que se traa a la casa de Jehov, no se hacan tazas de plata, ni despabiladeras, ni jofainas, ni trompetas; ni ningn otro utensilio de oro ni de plata se haca para el templo de Jehov; 14 porque lo daban a los que hacan la obra, y con l reparaban la casa de Jehov. 15 Y no se tomaba cuenta a los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo diesen a los que hacan la obra; porque lo hacan ellos fielmente. 16 El dinero por el pecado, y el dinero por la culpa, no se llevaba a la casa de Jehov; porque era de los sacerdotes. 

17 Entonces subi Hazael rey de Siria, y pele contra Gat, y la tom. Y se propuso Hazael subir contra Jerusaln; 18 por lo cual tom Jos rey de Jud todas las ofrendas que haban dedicado Josafat y Joram y Ocozas sus padres, reyes de Jud, y las que l haba dedicado, y todo el oro que se hall en los tesoros de la casa de Jehov y en la casa del rey, y lo envi a Hazael rey de Siria; y l se retir de Jerusaln. 

19 Los dems hechos de Jos, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 20 Y se levantaron sus siervos, y conspiraron en conjuracin, y mataron a Jos en la casa de Milo, cuando descenda l a Sila; 21 pues Josacar hijo de Simeat y Jozabad hijo de Somer, sus siervos, le hirieron, y muri. Y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David, y rein en su lugar Amasas su hijo. 

Reinado de Joacaz

2 REYES 13

1 En el ao veintitrs de Jos hijo de Ocozas, rey de Jud, comenz a reinar Joacaz hijo de Jeh sobre Israel en Samaria; y rein diecisiete aos. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, y sigui en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apart de ellos. 3 Y se encendi el furor de Jehov contra Israel, y los entreg en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo. 4 Mas Joacaz or en presencia de Jehov, y Jehov lo oy; porque mir la afliccin de Israel, pues el rey de Siria los afliga. 5 (Y dio Jehov salvador a Israel, y salieron del poder de los sirios; y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes. 6 Con todo eso, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron; y tambin la imagen de Asera permaneci en Samaria.) 7 Porque no le haba quedado gente a Joacaz, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros, y diez mil hombres de a pie; pues el rey de Siria los haba destruido, y los haba puesto como el polvo para hollar. 8 El resto de los hechos de Joacaz, y todo lo que hizo, y sus valentas, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 9 Y durmi Joacaz con sus padres, y lo sepultaron en Samaria, y rein en su lugar Jos su hijo. 

Reinado de Jos de Israel

10 El ao treinta y siete de Jos rey de Jud, comenz a reinar Jos hijo de Joacaz sobre Israel en Samaria; y rein diecisis aos. 11 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov; no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvo. 12 Los dems hechos de Jos, y todo lo que hizo, y el esfuerzo con que guerre contra Amasas rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 13 Y durmi Jos con sus padres, y se sent Jeroboam sobre su trono; y Jos fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. 

Profeca final y muerte de Eliseo

14 Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que muri. Y descendi a l Jos rey de Israel, y llorando delante de l, dijo: Padre mo, padre mo, carro de Israel y su gente de a caballo! 15 Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tom l entonces un arco y unas saetas. 16 Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso l su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey, 17 y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando l la abri, dijo Eliseo: Tira. Y tirando l, dijo Eliseo: Saeta de salvacin de Jehov, y saeta de salvacin contra Siria; porque herirs a los sirios en Afec hasta consumirlos. 18 Y le volvi a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y l la golpe tres veces, y se detuvo. 19 Entonces el varn de Dios, enojado contra l, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora slo tres veces derrotars a Siria. 

20 Y muri Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el ao, vinieron bandas armadas de moabitas a la tierra. 21 Y aconteci que al sepultar unos a un hombre, sbitamente vieron una banda armada, y arrojaron el cadver en el sepulcro de Eliseo; y cuando lleg a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivi, y se levant sobre sus pies. 

22 Hazael, pues, rey de Siria, afligi a Israel todo el tiempo de Joacaz. 23 Mas Jehov tuvo misericordia de ellos, y se compadeci de ellos y los mir, a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy. 

24 Y muri Hazael rey de Siria, y rein en su lugar Ben-adad su hijo. 25 Y volvi Jos hijo de Joacaz y tom de mano de Ben-adad hijo de Hazael las ciudades que ste haba tomado en guerra de mano de Joacaz su padre. Tres veces lo derrot Jos, y restituy las ciudades a Israel. 

Reinado de Amasas

(2 Cr. 25.1-28)

2 REYES 14

1 En el ao segundo de Jos hijo de Joacaz rey de Israel, comenz a reinar Amasas hijo de Jos rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar era de veinticinco aos, y veintinueve aos rein en Jerusaln; el nombre de su madre fue Joadn, de Jerusaln. 3 Y l hizo lo recto ante los ojos de Jehov, aunque no como David su padre; hizo conforme a todas las cosas que haba hecho Jos su padre. 4 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en esos lugares altos. 5 Y cuando hubo afirmado en sus manos el reino, mat a los siervos que haban dado muerte al rey su padre. 6 Pero no mat a los hijos de los que le dieron muerte, conforme a lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, donde Jehov mand diciendo: No matarn a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres, sino que cada uno morir por su propio pecado. 

7 Este mat asimismo a diez mil edomitas en el Valle de la Sal, y tom a Sela en batalla, y la llam Jocteel, hasta hoy. 

8 Entonces Amasas envi mensajeros a Jos hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel, diciendo: Ven, para que nos veamos las caras. 9 Y Jos rey de Israel envi a Amasas rey de Jud esta respuesta: El cardo que est en el Lbano envi a decir al cedro que est en el Lbano: Da tu hija por mujer a mi hijo. Y pasaron las fieras que estn en el Lbano, y hollaron el cardo. 10 Ciertamente has derrotado a Edom, y tu corazn se ha envanecido; glorate pues, mas qudate en tu casa. Para qu te metes en un mal, para que caigas t y Jud contigo? 

11 Pero Amasas no escuch; por lo cual subi Jos rey de Israel, y se vieron las caras l y Amasas rey de Jud, en Bet-semes, que es de Jud. 12 Y Jud cay delante de Israel, y huyeron, cada uno a su tienda. 13 Adems Jos rey de Israel tom a Amasas rey de Jud, hijo de Jos hijo de Ocozas, en Bet-semes; y vino a Jerusaln, y rompi el muro de Jerusaln desde la puerta de Efran hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos. 14 Y tom todo el oro, y la plata, y todos los utensilios que fueron hallados en la casa de Jehov, y en los tesoros de la casa del rey, y a los hijos tom en rehenes, y volvi a Samaria. 

15 Los dems hechos que ejecut Jos, y sus hazaas, y cmo pele contra Amasas rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 16 Y durmi Jos con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y rein en su lugar Jeroboam su hijo. 

17 Y Amasas hijo de Jos, rey de Jud, vivi despus de la muerte de Jos hijo de Joacaz, rey de Israel, quince aos. 18 Los dems hechos de Amasas, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 19 Conspiraron contra l en Jerusaln, y l huy a Laquis; pero le persiguieron hasta Laquis, y all lo mataron. 20 Lo trajeron luego sobre caballos, y lo sepultaron en Jerusaln con sus padres, en la ciudad de David. 21 Entonces todo el pueblo de Jud tom a Azaras, que era de diecisis aos, y lo hicieron rey en lugar de Amasas su padre. 22 Reedific l a Elat, y la restituy a Jud, despus que el rey durmi con sus padres. 

Reinado de Jeroboam II

23 El ao quince de Amasas hijo de Jos rey de Jud, comenz a reinar Jeroboam hijo de Jos sobre Israel en Samaria; y rein cuarenta y un aos. 24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, y no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 25 El restaur los lmites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arab, conforme a la palabra de Jehov Dios de Israel, la cual l haba hablado por su siervo Jons hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer. 26 Porque Jehov mir la muy amarga afliccin de Israel; que no haba siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel; 27 y Jehov no haba determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salv por mano de Jeroboam hijo de Jos. 

28 Los dems hechos de Jeroboam, y todo lo que hizo, y su valenta, y todas las guerras que hizo, y cmo restituy al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que haban pertenecido a Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 29 Y durmi Jeroboam con sus padres, los reyes de Israel, y rein en su lugar Zacaras su hijo. 

Reinado de Azaras

(2 Cr. 26. 3-5, 16-23)

2 REYES 15

1 En el ao veintisiete de Jeroboam rey de Israel, comenz a reinar Azaras hijo de Amasas, rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar era de diecisis aos, y cincuenta y dos aos rein en Jerusaln; el nombre de su madre fue Jecolas, de Jerusaln. 3 E hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que su padre Amasas haba hecho. 4 Con todo eso, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo sacrificaba an y quemaba incienso en los lugares altos. 5 Mas Jehov hiri al rey con lepra, y estuvo leproso hasta el da de su muerte, y habit en casa separada, y Jotam hijo del rey tena el cargo del palacio, gobernando al pueblo. 6 Los dems hechos de Azaras, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 7 Y durmi Azaras con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David, y rein en su lugar Jotam su hijo. 

Reinado de Zacaras

8 En el ao treinta y ocho de Azaras rey de Jud, rein Zacaras hijo de Jeroboam sobre Israel seis meses. 9 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como haban hecho sus padres; no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 10 Contra l conspir Salum hijo de Jabes, y lo hiri en presencia de su pueblo, y lo mat, y rein en su lugar. 11 Los dems hechos de Zacaras, he aqu que estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 12 Y esta fue la palabra de Jehov que haba hablado a Jeh, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generacin se sentarn en el trono de Israel. Y fue as. 

Reinado de Salum

13 Salum hijo de Jabes comenz a reinar en el ao treinta y nueve de Uzas rey de Jud, y rein un mes en Samaria; 14 porque Manahem hijo de Gadi subi de Tirsa y vino a Samaria, e hiri a Salum hijo de Jabes en Samaria y lo mat, y rein en su lugar. 15 Los dems hechos de Salum, y la conspiracin que tram, he aqu que estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 16 Entonces Manahem saque a Tifsa, y a todos los que estaban en ella, y tambin sus alrededores desde Tirsa; la saque porque no le haban abierto las puertas, y abri el vientre a todas sus mujeres que estaban encintas. 

Reinado de Manahem

17 En el ao treinta y nueve de Azaras rey de Jud, rein Manahem hijo de Gadi sobre Israel diez aos, en Samaria. 18 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov; en todo su tiempo no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 19 Y vino Pul rey de Asiria a atacar la tierra; y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino. 20 E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y opulentos; de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria; y el rey de Asiria se volvi, y no se detuvo all en el pas. 21 Los dems hechos de Manahem, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 22 Y durmi Manahem con sus padres, y rein en su lugar Pekaa su hijo. 

Reinado de Pekaa

23 En el ao cincuenta de Azaras rey de Jud, rein Pekaa hijo de Manahem sobre Israel en Samaria, dos aos. 24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov; no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 25 Y conspir contra l Peka hijo de Remalas, capitn suyo, y lo hiri en Samaria, en el palacio de la casa real, en compaa de Argob y de Arie, y de cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas; y lo mat, y rein en su lugar. 26 Los dems hechos de Pekaa, y todo lo que hizo, he aqu que est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 

Reinado de Peka

27 En el ao cincuenta y dos de Azaras rey de Jud, rein Peka hijo de Remalas sobre Israel en Samaria; y rein veinte aos. 28 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov; no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 

29 En los das de Peka rey de Israel, vino Tiglat-pileser rey de los asirios, y tom a Ijn, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftal; y los llev cautivos a Asiria. 30 Y Oseas hijo de Ela conspir contra Peka hijo de Remalas, y lo hiri y lo mat, y rein en su lugar, a los veinte aos de Jotam hijo de Uzas. 31 Los dems hechos de Peka, y todo lo que hizo, he aqu que est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 

Reinado de Jotam

(2 Cr. 27.1-9)

32 En el segundo ao de Peka hijo de Remalas rey de Israel, comenz a reinar Jotam hijo de Uzas rey de Jud. 33 Cuando comenz a reinar era de veinticinco aos, y rein diecisis aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Jerusa hija de Sadoc. 34 Y l hizo lo recto ante los ojos de Jehov; hizo conforme a todas las cosas que haba hecho su padre Uzas. 35 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo sacrificaba an, y quemaba incienso en los lugares altos. Edific l la puerta ms alta de la casa de Jehov. 36 Los dems hechos de Jotam, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 37 En aquel tiempo comenz Jehov a enviar contra Jud a Rezn rey de Siria, y a Peka hijo de Remalas. 38 Y durmi Jotam con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre, y rein en su lugar Acaz su hijo. 

Reinado de Acaz

(2 Cr. 28.1-27)

2 REYES 16

1 En el ao diecisiete de Peka hijo de Remalas, comenz a reinar Acaz hijo de Jotam rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar Acaz era de veinte aos, y rein en Jerusaln diecisis aos; y no hizo lo recto ante los ojos de Jehov su Dios, como David su padre. 3 Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, segn las prcticas abominables de las naciones que Jehov ech de delante de los hijos de Israel. 4 Asimismo sacrific y quem incienso en los lugares altos, y sobre los collados, y debajo de todo rbol frondoso. 

5 Entonces Rezn rey de Siria y Peka hijo de Remalas, rey de Israel, subieron a Jerusaln para hacer guerra y sitiar a Acaz; mas no pudieron tomarla. 6 En aquel tiempo el rey de Edom recobr Elat para Edom, y ech de Elat a los hombres de Jud; y los de Edom vinieron a Elat y habitaron all hasta hoy. 7 Entonces Acaz envi embajadores a Tiglat-pileser rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo; sube, y defindeme de mano del rey de Siria, y de mano del rey de Israel, que se han levantado contra m. 8 Y tomando Acaz la plata y el oro que se hall en la casa de Jehov, y en los tesoros de la casa real, envi al rey de Asiria un presente. 9 Y le atendi el rey de Asiria; pues subi el rey de Asiria contra Damasco, y la tom, y llev cautivos a los moradores a Kir, y mat a Rezn. 

10 Despus fue el rey Acaz a encontrar a Tiglat-pileser rey de Asiria en Damasco; y cuando vio el rey Acaz el altar que estaba en Damasco, envi al sacerdote Uras el diseo y la descripcin del altar, conforme a toda su hechura. 11 Y el sacerdote Uras edific el altar; conforme a todo lo que el rey Acaz haba enviado de Damasco, as lo hizo el sacerdote Uras, entre tanto que el rey Acaz vena de Damasco. 12 Y luego que el rey vino de Damasco, y vio el altar, se acerc el rey a l, y ofreci sacrificios en l; 13 y encendi su holocausto y su ofrenda, y derram sus libaciones, y esparci la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar. 14 E hizo acercar el altar de bronce que estaba delante de Jehov, en la parte delantera de la casa, entre el altar y el templo de Jehov, y lo puso al lado del altar hacia el norte. 15 Y mand el rey Acaz al sacerdote Uras, diciendo: En el gran altar encenders el holocausto de la maana y la ofrenda de la tarde, y el holocausto del rey y su ofrenda, y asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra y su ofrenda y sus libaciones; y esparcirs sobre l toda la sangre del holocausto, y toda la sangre del sacrificio. El altar de bronce ser mo para consultar en l. 16 E hizo el sacerdote Uras conforme a todas las cosas que el rey Acaz le mand. 

17 Y cort el rey Acaz los tableros de las basas, y les quit las fuentes; y quit tambin el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de l, y lo puso sobre el suelo de piedra. 18 Asimismo el prtico para los das de reposo, que haban edificado en la casa, y el pasadizo de afuera, el del rey, los quit del templo de Jehov, por causa del rey de Asiria. 19 Los dems hechos que puso por obra Acaz, no estn todos escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 20 Y durmi el rey Acaz con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, y rein en su lugar su hijo Ezequas. 

Cada de Samaria y cautiverio de Israel

2 REYES 17

1 En el ao duodcimo de Acaz rey de Jud, comenz a reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre Israel; y rein nueve aos. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, aunque no como los reyes de Israel que haban sido antes de l. 3 Contra ste subi Salmanasar rey de los asirios; y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo. 4 Mas el rey de Asiria descubri que Oseas conspiraba; porque haba enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como lo haca cada ao; por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprision en la casa de la crcel. 5 Y el rey de Asiria invadi todo el pas, y siti a Samaria, y estuvo sobre ella tres aos. 6 En el ao nueve de Oseas, el rey de Asiria tom Samaria, y llev a Israel cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al ro Gozn, y en las ciudades de los medos. 

7 Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehov su Dios, que los sac de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faran rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos, 8 y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehov haba lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. 9 Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehov su Dios, edificndose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas, 10 y levantaron estatuas e imgenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo rbol frondoso, 11 y quemaron all incienso en todos los lugares altos, a la manera de la naciones que Jehov haba traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehov. 12 Y servan a los dolos, de los cuales Jehov les haba dicho: Vosotros no habis de hacer esto. 13 Jehov amonest entonces a Israel y a Jud por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescrib a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas. 14 Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehov su Dios. 15 Y desecharon sus estatutos, y el pacto que l haba hecho con sus padres, y los testimonios que l haba prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehov les haba mandado que no hiciesen a la manera de ellas. 16 Dejaron todos los mandamientos de Jehov su Dios, y se hicieron imgenes fundidas de dos becerros, y tambin imgenes de Asera, y adoraron a todo el ejrcito de los cielos, y sirvieron a Baal; 17 e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y ageros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehov, provocndole a ira. 18 Jehov, por tanto, se air en gran manera contra Israel, y los quit de delante de su rostro; y no qued sino slo la tribu de Jud. 

19 Mas ni aun Jud guard los mandamientos de Jehov su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales haban ellos hecho. 20 Y desech Jehov a toda la descendencia de Israel, y los afligi, y los entreg en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia. 

21 Porque separ a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apart a Israel de en pos de Jehov, y les hizo cometer gran pecado. 22 Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que l hizo, sin apartarse de ellos, 23 hasta que Jehov quit a Israel de delante de su rostro, como l lo haba dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy. 

Asiria puebla de nuevo a Samaria

24 Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades. 25 Y aconteci al principio, cuando comenzaron a habitar all, que no temiendo ellos a Jehov, envi Jehov contra ellos leones que los mataban. 26 Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que t trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y l ha echado leones en medio de ellos, y he aqu que los leones los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra. 27 Y el rey de Asiria mand, diciendo: Llevad all a alguno de los sacerdotes que trajisteis de all, y vaya y habite all, y les ensee la ley del Dios del pas. 28 Y vino uno de los sacerdotes que haban llevado cautivo de Samaria, y habit en Bet-el, y les ense cmo haban de temer a Jehov. 

29 Pero cada nacin se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que haban hecho los de Samaria; cada nacin en su ciudad donde habitaba. 30 Los de Babilonia hicieron a Sucot-benot, los de Cuta hicieron a Nergal, y los de Hamat hicieron a Asima. 31 Los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac, y los de Sefarvaim quemaban sus hijos en el fuego para adorar a Adramelec y a Anamelec, dioses de Sefarvaim. 32 Teman a Jehov, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes de los lugares altos, que sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos. 33 Teman a Jehov, y honraban a sus dioses, segn la costumbre de las naciones de donde haban sido trasladados. 34 Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehov, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen segn la ley y los mandamientos que prescribi Jehov a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel; 35 con los cuales Jehov haba hecho pacto, y les mand diciendo: No temeris a otros dioses, ni los adoraris, ni les serviris, ni les haris sacrificios. 36 Mas a Jehov, que os sac de tierra de Egipto con grande poder y brazo extendido, a ste temeris, y a ste adoraris, y a ste haris sacrificio. 37 Los estatutos y derechos y ley y mandamientos que os dio por escrito, cuidaris siempre de ponerlos por obra, y no temeris a dioses ajenos. 38 No olvidaris el pacto que hice con vosotros, ni temeris a dioses ajenos; 39 mas temed a Jehov vuestro Dios, y l os librar de mano de todos vuestros enemigos. 40 Pero ellos no escucharon; antes hicieron segn su costumbre antigua. 41 As temieron a Jehov aquellas gentes, y al mismo tiempo sirvieron a sus dolos; y tambin sus hijos y sus nietos, segn como hicieron sus padres, as hacen hasta hoy. 

Reinado de Ezequas

(2 Cr. 29.1-2)

2 REYES 18

1 En el tercer ao de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenz a reinar Ezequas hijo de Acaz rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar era de veinticinco aos, y rein en Jerusaln veintinueve aos. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacaras. 3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho David su padre. 4 El quit los lugares altos, y quebr las imgenes, y cort los smbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que haba hecho Moiss, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llam Nehustn. 5 En Jehov Dios de Israel puso su esperanza; ni despus ni antes de l hubo otro como l entre todos los reyes de Jud. 6 Porque sigui a Jehov, y no se apart de l, sino que guard los mandamientos que Jehov prescribi a Moiss. 7 Y Jehov estaba con l; y adondequiera que sala, prosperaba. El se rebel contra el rey de Asiria, y no le sirvi. 8 Hiri tambin a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres de las atalayas hasta la ciudad fortificada. 

Cada de Samaria

9 En el cuarto ao del rey Ezequas, que era el ao sptimo de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, subi Salmanasar rey de los asirios contra Samaria, y la siti, 10 y la tomaron al cabo de tres aos. En el ao sexto de Ezequas, el cual era el ao noveno de Oseas rey de Israel, fue tomada Samaria. 11 Y el rey de Asiria llev cautivo a Israel a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al ro Gozn, y en las ciudades de los medos; 12 por cuanto no haban atendido a la voz de Jehov su Dios, sino que haban quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moiss siervo de Jehov haba mandado, no las haban escuchado, ni puesto por obra. 

Senaquerib invade a Jud

(2 Cr. 32.1-19; Is. 36.1-22)

13 A los catorce aos del rey Ezequas, subi Senaquerib rey de Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Jud, y las tom. 14 Entonces Ezequas rey de Jud envi a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; aprtate de m, y har todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequas rey de Jud trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro. 15 Dio, por tanto, Ezequas toda la plata que fue hallada en la casa de Jehov, y en los tesoros de la casa real. 16 Entonces Ezequas quit el oro de las puertas del templo de Jehov y de los quiciales que el mismo rey Ezequas haba cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria. 17 Despus el rey de Asiria envi contra el rey Ezequas al Tartn, al Rabsaris y al Rabsaces, con un gran ejrcito, desde Laquis contra Jerusaln, y subieron y vinieron a Jerusaln. Y habiendo subido, vinieron y acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador. 18 Llamaron luego al rey, y sali a ellos Eliaquim hijo de Hilcas, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller. 

19 Y les dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequas: As dice el gran rey de Asiria: Qu confianza es esta en que te apoyas? 20 Dices (pero son palabras vacas): Consejo tengo y fuerzas para la guerra. Mas en qu confas, que te has rebelado contra m? 21 He aqu que confas en este bculo de caa cascada, en Egipto, en el cual si alguno se apoyare, se le entrar por la mano y la traspasar. Tal es Faran rey de Egipto para todos los que en l confan. 22 Y si me decs: Nosotros confiamos en Jehov nuestro Dios, no es ste aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequas, y ha dicho a Jud y a Jerusaln: Delante de este altar adoraris en Jerusaln? 23 Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes a mi seor, el rey de Asiria, y yo te dar dos mil caballos, si t puedes dar jinetes para ellos. 24 Cmo, pues, podrs resistir a un capitn, al menor de los siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto con sus carros y su gente de a caballo? 25 Acaso he venido yo ahora sin Jehov a este lugar, para destruirlo? Jehov me ha dicho: Sube a esta tierra, y destryela. 

26 Entonces dijo Eliaquim hijo de Hilcas, y Sebna y Joa, al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros en lengua de Jud a odos del pueblo que est sobre el muro. 27 Y el Rabsaces les dijo: Me ha enviado mi seor para decir estas palabras a ti y a tu seor, y no a los hombres que estn sobre el muro, expuestos a comer su propio estircol y beber su propia orina con vosotros? 

28 Entonces el Rabsaces se puso en pie y clam a gran voz en lengua de Jud, y habl diciendo: Od la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 29 As ha dicho el rey: No os engae Ezequas, porque no os podr librar de mi mano. 30 Y no os haga Ezequas confiar en Jehov, diciendo: Ciertamente nos librar Jehov, y esta ciudad no ser entregada en mano del rey de Asiria. 31 No escuchis a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a m, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo, 32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vias, tierra de olivas, de aceite, y de miel; y viviris, y no moriris. No oigis a Ezequas, porque os engaa cuando dice: Jehov nos librar. 33 Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria? 34 Dnde est el dios de Hamat y de Arfad? Dnde est el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? Pudieron stos librar a Samaria de mi mano? 35 Qu dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi mano, para que Jehov libre de mi mano a Jerusaln? 

36 Pero el pueblo call, y no le respondi palabra; porque haba mandamiento del rey, el cual haba dicho: No le respondis. 37 Entonces Eliaquim hijo de Hilcas, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequas, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces. 

Jud es librado de Senaquerib

(2 Cr. 32.20-23; Is. 37.1-38)

2 REYES 19

1 Cuando el rey Ezequas lo oy, rasg sus vestidos y se cubri de cilicio, y entr en la casa de Jehov. 2 Y envi a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaas hijo de Amoz, 3 para que le dijesen: As ha dicho Ezequas: Este da es da de angustia, de reprensin y de blasfemia; porque los hijos estn a punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. 4 Quiz oir Jehov tu Dios todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey de los asirios su seor ha enviado para blasfemar al Dios viviente, y para vituperar con palabras, las cuales Jehov tu Dios ha odo; por tanto, eleva oracin por el remanente que an queda. 5 Vinieron, pues, los siervos del rey Ezequas a Isaas. 6 E Isaas les respondi: As diris a vuestro seor: As ha dicho Jehov: No temas por las palabras que has odo, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. 7 He aqu pondr yo en l un espritu, y oir rumor, y volver a su tierra; y har que en su tierra caiga a espada. 

8 Y regresando el Rabsaces, hall al rey de Asiria combatiendo contra Libna; porque oy que se haba ido de Laquis. 9 Y oy decir que Tirhaca rey de Etiopa haba salido para hacerle guerra. Entonces volvi l y envi embajadores a Ezequas, diciendo: 10 As diris a Ezequas rey de Jud: No te engae tu Dios en quien t confas, para decir: Jerusaln no ser entregada en mano del rey de Asiria. 11 He aqu t has odo lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyndolas; y escapars t? 12 Acaso libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es, Gozn, Harn, Resef, y los hijos de Edn que estaban en Telasar? 13 Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva? 

14 Y tom Ezequas las cartas de mano de los embajadores; y despus que las hubo ledo, subi a la casa de Jehov, y las extendi Ezequas delante de Jehov. 15 Y or Ezequas delante de Jehov, diciendo: Jehov Dios de Israel, que moras entre los querubines, slo t eres Dios de todos los reinos de la tierra; t hiciste el cielo y la tierra. 16 Inclina, oh Jehov, tu odo, y oye; abre, oh Jehov, tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. 17 Es verdad, oh Jehov, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras; 18 y que echaron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron. 19 Ahora, pues, oh Jehov Dios nuestro, slvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que slo t, Jehov, eres Dios. 20 Entonces Isaas hijo de Amoz envi a decir a Ezequas: As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Lo que me pediste acerca de Senaquerib rey de Asiria, he odo. 21 Esta es la palabra que Jehov ha pronunciado acerca de l: La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece; detrs de ti mueve su cabeza la hija de Jerusaln. 22 A quin has vituperado y blasfemado? y contra quin has alzado la voz, y levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel. 23 Por mano de tus mensajeros has vituperado a Jehov, y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido a las alturas de los montes, a lo ms inaccesible del Lbano; cortar sus altos cedros, sus cipreses ms escogidos; me alojar en sus ms remotos lugares, en el bosque de sus feraces campos. 24 Yo he cavado y bebido las aguas extraas, he secado con las plantas de mis pies todos los ros de Egipto. 25 Nunca has odo que desde tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los das de la antigedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y t sers para hacer desolaciones, para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros. 26 Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confundidos; vinieron a ser como la hierba del campo, y como hortaliza verde, como heno de los terrados, marchitado antes de su madurez. 27 He conocido tu situacin, tu salida y tu entrada, y tu furor contra m. 28 Por cuanto te has airado contra m, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis odos, yo pondr mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te har volver por el camino por donde viniste. 

29 Y esto te dar por seal, oh Ezequas: Este ao comeris lo que nacer de suyo, y el segundo ao lo que nacer de suyo; y el tercer ao sembraris, y segaris, y plantaris vias, y comeris el fruto de ellas. 30 Y lo que hubiere escapado, lo que hubiere quedado de la casa de Jud, volver a echar races abajo, y llevar fruto arriba. 31 Porque saldr de Jerusaln remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehov de los ejrcitos har esto. 

32 Por tanto, as dice Jehov acerca del rey de Asiria: No entrar en esta ciudad, ni echar saeta en ella; ni vendr delante de ella con escudo, ni levantar contra ella baluarte. 33 Por el mismo camino que vino, volver, y no entrar en esta ciudad, dice Jehov. 34 Porque yo amparar esta ciudad para salvarla, por amor a m mismo, y por amor a David mi siervo. 

35 Y aconteci que aquella misma noche sali el ngel de Jehov, y mat en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la maana, he aqu que todo era cuerpos de muertos. 36 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, y volvi a Nnive, donde se qued. 37 Y aconteci que mientras l adoraba en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer sus hijos lo hirieron a espada, y huyeron a tierra de Ararat. Y rein en su lugar Esarhadn su hijo. 

Enfermedad de Ezequas

(2 Cr. 32.24-26; Is. 38.1-22)

2 REYES 20

1 En aquellos das Ezequas cay enfermo de muerte. Y vino a l el profeta Isaas hijo de Amoz, y le dijo: Jehov dice as: Ordena tu casa, porque morirs, y no vivirs. 2 Entonces l volvi su rostro a la pared, y or a Jehov y dijo: 3 Te ruego, oh Jehov, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con ntegro corazn, y que he hecho las cosas que te agradan. Y llor Ezequas con gran lloro. 4 Y antes que Isaas saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehov a Isaas, diciendo: 5 Vuelve, y di a Ezequas, prncipe de mi pueblo: As dice Jehov, el Dios de David tu padre: Yo he odo tu oracin, y he visto tus lgrimas; he aqu que yo te sano; al tercer da subirs a la casa de Jehov. 6 Y aadir a tus das quince aos, y te librar a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y amparar esta ciudad por amor a m mismo, y por amor a David mi siervo. 7 Y dijo Isaas: Tomad masa de higos. Y tomndola, la pusieron sobre la llaga, y san. 

8 Y Ezequas haba dicho a Isaas: Qu seal tendr de que Jehov me sanar, y que subir a la casa de Jehov al tercer da? 9 Respondi Isaas: Esta seal tendrs de Jehov, de que har Jehov esto que ha dicho: Avanzar la sombra diez grados, o retroceder diez grados? 10 Y Ezequas respondi: Fcil cosa es que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrs diez grados. 11 Entonces el profeta Isaas clam a Jehov; e hizo volver la sombra por los grados que haba descendido en el reloj de Acaz, diez grados atrs. 

Ezequas recibe a los enviados de Babilonia

(2 Cr. 32.27-31; Is. 39.1-8)

12 En aquel tiempo Merodac-baladn hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi mensajeros con cartas y presentes a Ezequas, porque haba odo que Ezequas haba cado enfermo. 13 Y Ezequas los oy, y les mostr toda la casa de sus tesoros, plata, oro, y especias, y ungentos preciosos, y la casa de sus armas, y todo lo que haba en sus tesoros; ninguna cosa qued que Ezequas no les mostrase, as en su casa como en todos sus dominios. 14 Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezequas, y le dijo: Qu dijeron aquellos varones, y de dnde vinieron a ti? Y Ezequas le respondi: De lejanas tierras han venido, de Babilonia. 15 Y l le volvi a decir: Qu vieron en tu casa? Y Ezequas respondi: Vieron todo lo que haba en mi casa; nada qued en mis tesoros que no les mostrase. 

16 Entonces Isaas dijo a Ezequas: Oye palabra de Jehov: 17 He aqu vienen das en que todo lo que est en tu casa, y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy, ser llevado a Babilonia, sin quedar nada, dijo Jehov. 18 Y de tus hijos que saldrn de ti, que habrs engendrado, tomarn, y sern eunucos en el palacio del rey de Babilonia. 19 Entonces Ezequas dijo a Isaas: La palabra de Jehov que has hablado, es buena. Despus dijo: Habr al menos paz y seguridad en mis das. 

Muerte de Ezequas

(2 Cr. 32.32-33)

20 Los dems hechos de Ezequas, y todo su podero, y cmo hizo el estanque y el conducto, y meti las aguas en la ciudad, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 21 Y durmi Ezequas con sus padres, y rein en su lugar Manass su hijo. 

Reinado de Manass

(2 Cr. 33.1-20)

2 REYES 21

1 De doce aos era Manass cuando comenz a reinar, y rein en Jerusaln cincuenta y cinco aos; el nombre de su madre fue Hepsiba. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, segn las abominaciones de las naciones que Jehov haba echado de delante de los hijos de Israel. 3 Porque volvi a edificar los lugares altos que Ezequas su padre haba derribado, y levant altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como haba hecho Acab rey de Israel; y ador a todo el ejrcito de los cielos, y rindi culto a aquellas cosas. 4 Asimismo edific altares en la casa de Jehov, de la cual Jehov haba dicho: Yo pondr mi nombre en Jerusaln. 5 Y edific altares para todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehov. 6 Y pas a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituy encantadores y adivinos, multiplicando as el hacer lo malo ante los ojos de Jehov, para provocarlo a ira. 7 Y puso una imagen de Asera que l haba hecho, en la casa de la cual Jehov haba dicho a David y a Salomn su hijo: Yo pondr mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusaln, a la cual escog de todas las tribus de Israel; 8 y no volver a hacer que el pie de Israel sea movido de la tierra que di a sus padres, con tal que guarden y hagan conforme a todas las cosas que yo les he mandado, y conforme a toda la ley que mi siervo Moiss les mand. 9 Mas ellos no escucharon; y Manass los indujo a que hiciesen ms mal que las naciones que Jehov destruy delante de los hijos de Israel. 

10 Habl, pues, Jehov por medio de sus siervos los profetas, diciendo: 11 Por cuanto Manass rey de Jud ha hecho estas abominaciones, y ha hecho ms mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de l, y tambin ha hecho pecar a Jud con sus dolos; 12 por tanto, as ha dicho Jehov el Dios de Israel: He aqu yo traigo tal mal sobre Jerusaln y sobre Jud, que al que lo oyere le retiirn ambos odos. 13 Y extender sobre Jerusaln el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y limpiar a Jerusaln como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca abajo. 14 Y desamparar el resto de mi heredad, y lo entregar en manos de sus enemigos; y sern para presa y despojo de todos sus adversarios; 15 por cuanto han hecho lo malo ante mis ojos, y me han provocado a ira, desde el da que sus padres salieron de Egipto hasta hoy. 

16 Fuera de esto, derram Manass mucha sangre inocente en gran manera, hasta llenar a Jerusaln de extremo a extremo; adems de su pecado con que hizo pecar a Jud, para que hiciese lo malo ante los ojos de Jehov. 

17 Los dems hechos de Manass, y todo lo que hizo, y el pecado que cometi, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 18 Y durmi Manass con sus padres, y fue sepultado en el huerto de su casa, en el huerto de Uza, y rein en su lugar Amn su hijo. 

Reinado de Amn

(2 Cr. 33.21-25)

19 De veintids aos era Amn cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Mesulemet hija de Haruz, de Jotba. 20 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como haba hecho Manass su padre. 21 Y anduvo en todos los caminos en que su padre anduvo, y sirvi a los dolos a los cuales haba servido su padre, y los ador; 22 y dej a Jehov el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehov. 23 Y los siervos de Amn conspiraron contra l, y mataron al rey en su casa. 24 Entonces el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn; y puso el pueblo de la tierra por rey en su lugar a Josas su hijo. 25 Los dems hechos de Amn, no estn todos escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 26 Y fue sepultado en su sepulcro en el huerto de Uza, y rein en su lugar Josas su hijo. 

Reinado de Josas

(2 Cr. 34.1-2)

2 REYES 22

1 Cuando Josas comenz a reinar era de ocho aos, y rein en Jerusaln treinta y un aos. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaa, de Boscat. 2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehov, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda. 

Hallazgo del libro de la ley

(2 Cr. 34.8-33)

3 A los dieciocho aos del rey Josas, envi el rey a Safn hijo de Azala, hijo de Mesulam, escriba, a la casa de Jehov, diciendo: 4 Ve al sumo sacerdote Hilcas, y dile que recoja el dinero que han trado a la casa de Jehov, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta, 5 y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehov, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehov, para reparar las grietas de la casa; 6 a los carpinteros, maestros y albailes, para comprar madera y piedra de cantera para reparar la casa; 7 y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con honradez. 

8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcas al escriba Safn: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehov. E Hilcas dio el libro a Safn, y lo ley. 9 Viniendo luego el escriba Safn al rey, dio cuenta al rey y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se hall en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehov. 10 Asimismo el escriba Safn declar al rey, diciendo: El sacerdote Hilcas me ha dado un libro. Y lo ley Safn delante del rey. 

11 Y cuando el rey hubo odo las palabras del libro de la ley, rasg sus vestidos. 12 Luego el rey dio orden al sacerdote Hilcas, a Ahicam hijo de Safn, a Acbor hijo de Micaas, al escriba Safn y a Asaas siervo del rey, diciendo: 13 Id y preguntad a Jehov por m, y por el pueblo, y por todo Jud, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehov que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito. 

14 Entonces fueron el sacerdote Hilcas, y Ahicam, Acbor, Safn y Asaas, a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusaln en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella. 15 Y ella les dijo: As ha dicho Jehov el Dios de Israel: Decid al varn que os envi a m: 16 As dijo Jehov: He aqu yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en l moran, todo el mal de que habla este libro que ha ledo el rey de Jud; 17 por cuanto me dejaron a m, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocndome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagar. 18 Mas al rey de Jud que os ha enviado para que preguntaseis a Jehov, diris as: As ha dicho Jehov el Dios de Israel: Por cuanto oste las palabras del libro, 19 y tu corazn se enterneci, y te humillaste delante de Jehov, cuando oste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrn a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, tambin yo te he odo, dice Jehov. 20 Por tanto, he aqu yo te recoger con tus padres, y sers llevado a tu sepulcro en paz, y no vern tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta. 

2 REYES 23

1 Entonces el rey mand reunir con l a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln. 2 Y subi el rey a la casa de Jehov con todos los varones de Jud, y con todos los moradores de Jerusaln, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el ms chico hasta el ms grande; y ley, oyndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa de Jehov. 3 Y ponindose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehov, de que iran en pos de Jehov, y guardaran sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazn y con toda el alma, y que cumpliran las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirm el pacto. 

Reformas de Josas

(2 Cr. 34.3-7)

4 Entonces mand el rey al sumo sacerdote Hilcas, a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehov todos los utensilios que haban sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejrcito de los cielos; y los quem fuera de Jerusaln en el campo del Cedrn, e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el. 5 Y quit a los sacerdotes idlatras que haban puesto los reyes de Jud para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Jud, y en los alrededores de Jerusaln; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodaco, y a todo el ejrcito de los cielos. 6 Hizo tambin sacar la imagen de Asera fuera de la casa de Jehov, fuera de Jerusaln, al valle del Cedrn, y la quem en el valle del Cedrn, y la convirti en polvo, y ech el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. 7 Adems derrib los lugares de prostitucin idoltrica que estaban en la casa de Jehov, en los cuales tejan las mujeres tiendas para Asera. 8 E hizo venir todos los sacerdotes de las ciudades de Jud, y profan los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba; y derrib los altares de las puertas que estaban a la entrada de la puerta de Josu, gobernador de la ciudad, que estaban a la mano izquierda, a la puerta de la ciudad. 9 Pero los sacerdotes de los lugares altos no suban al altar de Jehov en Jerusaln, sino que coman panes sin levadura entre sus hermanos. 10 Asimismo profan a Tofet, que est en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc. 11 Quit tambin los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al sol a la entrada del templo de Jehov, junto a la cmara de Natn-melec eunuco, el cual tena a su cargo los ejidos; y quem al fuego los carros del sol. 12 Derrib adems el rey los altares que estaban sobre la azotea de la sala de Acaz, que los reyes de Jud haban hecho, y los altares que haba hecho Manass en los dos atrios de la casa de Jehov; y de all corri y arroj el polvo al arroyo del Cedrn. 13 Asimismo profan el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusaln, a la mano derecha del monte de la destruccin, los cuales Salomn rey de Israel haba edificado a Astoret dolo abominable de los sidonios, a Quemos dolo abominable de Moab, y a Milcom dolo abominable de los hijos de Amn. 14 Y quebr las estatuas, y derrib las imgenes de Asera, y llen el lugar de ellos de huesos de hombres. 

15 Igualmente el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que haba hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruy, y lo quem, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera. 16 Y se volvi Josas, y viendo los sepulcros que estaban all en el monte, envi y sac los huesos de los sepulcros, y los quem sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehov que haba profetizado el varn de Dios, el cual haba anunciado esto. 17 Despus dijo: Qu monumento es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varn de Dios que vino de Jud, y profetiz estas cosas que t has hecho sobre el altar de Bet-el. 18 Y l dijo: Dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y as fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que haba venido de Samaria. 19 Y todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales haban hecho los reyes de Israel para provocar a ira, las quit tambin Josas, e hizo de ellas como haba hecho en Bet-el. 20 Mat adems sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que all estaban, y quem sobre ellos huesos de hombres, y volvi a Jerusaln. 

Josas celebra la pascua

(2 Cr. 35.1-19)

21 Entonces mand el rey a todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua a Jehov vuestro Dios, conforme a lo que est escrito en el libro de este pacto. 22 No haba sido hecha tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Jud. 23 A los dieciocho aos del rey Josas fue hecha aquella pascua a Jehov en Jerusaln. 

Persiste la ira de Jehov contra Jud

24 Asimismo barri Josas a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las abominaciones que se vean en la tierra de Jud y en Jerusaln, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcas haba hallado en la casa de Jehov. 25 No hubo otro rey antes de l, que se convirtiese a Jehov de todo su corazn, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moiss; ni despus de l naci otro igual. 26 Con todo eso, Jehov no desisti del ardor con que su gran ira se haba encendido contra Jud, por todas las provocaciones con que Manass le haba irritado. 27 Y dijo Jehov: Tambin quitar de mi presencia a Jud, como quit a Israel, y desechar a esta ciudad que haba escogido, a Jerusaln, y a la casa de la cual haba yo dicho: Mi nombre estar all. 

Muerte de Josas

(2 Cr. 35.20-27)

28 Los dems hechos de Josas, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 29 En aquellos das Faran Necao rey de Egipto subi contra el rey de Asiria al ro Eufrates, y sali contra l el rey Josas; pero aqul, as que le vio, lo mat en Meguido. 30 Y sus siervos lo pusieron en un carro, y lo trajeron muerto de Meguido a Jerusaln, y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tom a Joacaz hijo de Josas, y lo ungieron y lo pusieron por rey en lugar de su padre. 

Reinado y destronamiento de Joacaz

(2 Cr. 36.1-4)

31 De veintitrs aos era Joacaz cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. El nombre de su madre fue Hamutal hija de Jeremas, de Libna. 32 Y l hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que sus padres haban hecho. 33 Y lo puso preso Faran Necao en Ribla en la provincia de Hamat, para que no reinase en Jerusaln; e impuso sobre la tierra una multa de cien talentos de plata, y uno de oro. 34 Entonces Faran Necao puso por rey a Eliaquim hijo de Josas, en lugar de Josas su padre, y le cambi el nombre por el de Joacim; y tom a Joacaz y lo llev a Egipto, y muri all. 35 Y Joacim pag a Faran la plata y el oro; mas hizo avaluar la tierra para dar el dinero conforme al mandamiento de Faran, sacando la plata y el oro del pueblo de la tierra, de cada uno segn la estimacin de su hacienda, para darlo a Faran Necao. 

Reinado de Joacim

(2 Cr. 36.5-8)

36 De veinticinco aos era Joacim cuando comenz a reinar, y once aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre fue Zebuda hija de Pedaas, de Ruma. 37 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que sus padres haban hecho. 

2 REYES 24

1 En su tiempo subi en campaa Nabucodonosor rey de Babilonia. Joacim vino a ser su siervo por tres aos, pero luego volvi y se rebel contra l. 2 Pero Jehov envi contra Joacim tropas de caldeos, tropas de sirios, tropas de moabitas y tropas de amonitas, los cuales envi contra Jud para que la destruyesen, conforme a la palabra de Jehov que haba hablado por sus siervos los profetas. 3 Ciertamente vino esto contra Jud por mandato de Jehov, para quitarla de su presencia, por los pecados de Manass, y por todo lo que l hizo; 4 asimismo por la sangre inocente que derram, pues llen a Jerusaln de sangre inocente; Jehov, por tanto, no quiso perdonar. 5 Los dems hechos de Joacim, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 6 Y durmi Joacim con sus padres, y rein en su lugar Joaqun su hijo. 7 Y nunca ms el rey de Egipto sali de su tierra; porque el rey de Babilonia le tom todo lo que era suyo desde el ro de Egipto hasta el ro Eufrates. 

Joaqun y los nobles son llevados cautivos a Babilonia

(2 Cr. 36.9-10)

8 De dieciocho aos era Joaqun cuando comenz a reinar, y rein en Jerusaln tres meses. El nombre de su madre fue Nehusta hija de Elnatn, de Jerusaln. 9 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre. 

10 En aquel tiempo subieron contra Jerusaln los siervos de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la ciudad fue sitiada. 11 Vino tambin Nabucodonosor rey de Babilonia contra la ciudad, cuando sus siervos la tenan sitiada. 12 Entonces sali Joaqun rey de Jud al rey de Babilonia, l y su madre, sus siervos, sus prncipes y sus oficiales; y lo prendi el rey de Babilonia en el octavo ao de su reinado. 13 Y sac de all todos los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, y rompi en pedazos todos los utensilios de oro que haba hecho Salomn rey de Israel en la casa de Jehov, como Jehov haba dicho. 14 Y llev en cautiverio a toda Jerusaln, a todos los prncipes, y a todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros; no qued nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra. 15 Asimismo llev cautivos a Babilonia a Joaqun, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra; cautivos los llev de Jerusaln a Babilonia. 16 A todos los hombres de guerra, que fueron siete mil, y a los artesanos y herreros, que fueron mil, y a todos los valientes para hacer la guerra, llev cautivos el rey de Babilonia. 17 Y el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joaqun a Matanas su to, y le cambi el nombre por el de Sedequas. 

Reinado de Sedequas

(2 Cr. 36.11-16; Jer. 52.1-3)

18 De veintin aos era Sedequas cuando comenz a reinar, y rein en Jerusaln once aos. El nombre de su madre fue Hamutal hija de Jeremas, de Libna. 19 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a todo lo que haba hecho Joacim. 20 Vino, pues, la ira de Jehov contra Jerusaln y Jud, hasta que los ech de su presencia. Y Sedequas se rebel contra el rey de Babilonia. 

Cada de Jerusaln

(Jer. 39.1-7; 52.3-11)

2 REYES 25

1 Aconteci a los nueve aos de su reinado, en el mes dcimo, a los diez das del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejrcito contra Jerusaln, y la siti, y levant torres contra ella alrededor. 2 Y estuvo la ciudad sitiada hasta el ao undcimo del rey Sedequas. 3 A los nueve das del cuarto mes prevaleci el hambre en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra. 4 Abierta ya una brecha en el muro de la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino del Arab. 5 Y el ejrcito de los caldeos sigui al rey, y lo apres en las llanuras de Jeric, habiendo sido dispersado todo su ejrcito. 6 Preso, pues, el rey, le trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra l sentencia. 7 Degollaron a los hijos de Sedequas en presencia suya, y a Sedequas le sacaron los ojos, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia. 

Cautividad de Jud

(2 Cr. 36.17-21; Jer. 39.8-10; 52.12-30)

8 En el mes quinto, a los siete das del mes, siendo el ao diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, siervo del rey de Babilonia. 9 Y quem la casa de Jehov, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusaln; y todas las casas de los prncipes quem a fuego. 10 Y todo el ejrcito de los caldeos que estaba con el capitn de la guardia, derrib los muros alrededor de Jerusaln. 11 Y a los del pueblo que haban quedado en la ciudad, a los que se haban pasado al rey de Babilonia, y a los que haban quedado de la gente comn, los llev cautivos Nabuzaradn, capitn de la guardia. 12 Mas de los pobres de la tierra dej Nabuzaradn, capitn de la guardia, para que labrasen las vias y la tierra. 

13 Y quebraron los caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehov, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov, y llevaron el bronce a Babilonia. 14 Llevaron tambin los calderos, las paletas, las despabiladeras, los cucharones, y todos los utensilios de bronce con que ministraban; 15 incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata; todo lo llev el capitn de la guardia. 16 Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomn haba hecho para la casa de Jehov; no fue posible pesar todo esto. 17 La altura de una columna era de dieciocho codos, y tena encima un capitel de bronce; la altura del capitel era de tres codos, y sobre el capitel haba una red y granadas alrededor, todo de bronce; e igual labor haba en la otra columna con su red. 

18 Tom entonces el capitn de la guardia al primer sacerdote Seraas, al segundo sacerdote Sofonas, y tres guardas de la vajilla; 19 y de la ciudad tom un oficial que tena a su cargo los hombres de guerra, y cinco varones de los consejeros del rey, que estaban en la ciudad, el principal escriba del ejrcito, que llevaba el registro de la gente del pas, y sesenta varones del pueblo de la tierra, que estaban en la ciudad. 20 Estos tom Nabuzaradn, capitn de la guardia, y los llev a Ribla al rey de Babilonia. 21 Y el rey de Babilonia los hiri y mat en Ribla, en tierra de Hamat. As fue llevado cautivo Jud de sobre su tierra. 

El remanente huye a Egipto

22 Y al pueblo que Nabucodonosor rey de Babilonia dej en tierra de Jud, puso por gobernador a Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Safn. 23 Y oyendo todos los prncipes del ejrcito, ellos y su gente, que el rey de Babilonia haba puesto por gobernador a Gedalas, vinieron a l en Mizpa; Ismael hijo de Netanas, Johann hijo de Carea, Seraas hijo de Tanhumet netofatita, y Jaazanas hijo de un maacateo, ellos con los suyos. 24 Entonces Gedalas les hizo juramento a ellos y a los suyos, y les dijo: No temis de ser siervos de los caldeos; habitad en la tierra, y servid al rey de Babilonia, y os ir bien. 25 Mas en el mes sptimo vino Ismael hijo de Netanas, hijo de Elisama, de la estirpe real, y con l diez varones, e hirieron a Gedalas, y muri; y tambin a los de Jud y a los caldeos que estaban con l en Mizpa. 26 Y levantndose todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejrcito, se fueron a Egipto, por temor de los caldeos. 

Joaqun es libertado y recibe honores en Babilonia

(Jer. 52.31-34)

27 Aconteci a los treinta y siete aos del cautiverio de Joaqun rey de Jud, en el mes duodcimo, a los veintisiete das del mes, que Evil-merodac rey de Babilonia, en el primer ao de su reinado, libert a Joaqun rey de Jud, sacndolo de la crcel; 28 y le habl con benevolencia, y puso su trono ms alto que los tronos de los reyes que estaban con l en Babilonia. 29 Y le cambi los vestidos de prisionero, y comi siempre delante de l todos los das de su vida. 30 Y diariamente le fue dada su comida de parte del rey, de continuo, todos los das de su vida. 
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Primer Libro de

CRNICAS  

Descendientes de Adn

(Gn. 5.1-32)

1 CRNICAS 1

1 Adn, Set, Ens, 2 Cainn, Mahalaleel, Jared, 3 Enoc, Matusaln, Lamec, 4 No, Sem, Cam y Jafet. 

Descendientes de los hijos de No

(Gn. 10.1-32)

5 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mesec y Tiras. 6 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma. 7 Los hijos de Javn: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim. 

8 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canan. 9 Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedn. 10 Cus engendr a Nimrod; ste lleg a ser poderoso en la tierra. 

11 Mizraim engendr a Ludim, Anamim, Lehabim, Naftuhim, 12 Patrusim y Casluhim; de stos salieron los filisteos y los caftoreos. 

13 Canan engendr a Sidn su primognito, y a Het, 14 al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, 15 al heveo, al araceo, al sineo, 16 al arvadeo, al zemareo y al hamateo. 

17 Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Hul, Geter y Mesec. 18 Arfaxad engendr a Sela, y Sela engendr a Heber. 19 Y a Heber nacieron dos hijos; el nombre del uno fue Peleg, por cuanto en sus das fue dividida la tierra; y el nombre de su hermano fue Joctn. 20 Joctn engendr a Almodad, Selef, Hazar-mavet y Jera. 21 A Adoram tambin, a Uzal, Dicla, 22 Ebal, Abimael, Seba, 23 Ofir, Havila y Jobab; todos hijos de Joctn. 

Descendientes de Sem

(Gn. 11.10-26)

24 Sem, Arfaxad, Sela, 25 Heber, Peleg, Reu, 26 Serug, Nacor, Tar, 27 y Abram, el cual es Abraham. 

Descendientes de Ismael y de Cetura

(Gn. 25.1-6, 12-18)

28 Los hijos de Abraham: Isaac e Ismael. 29 Y estas son sus descendencias: el primognito de Ismael, Nebaiot; despus Cedar, Adbeel, Mibsam, 30 Misma, Duma, Massa, Hadad, Tema, 31 Jetur, Nafis y Cedema; stos son los hijos de Ismael. 32 Y Cetura, concubina de Abraham, dio a luz a Zimram, Jocsn, Medn, Madin, Isbac y Sa. Los hijos de Jocsn: Seba y Dedn. 33 Los hijos de Madin: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda; todos stos fueron hijos de Cetura. 

Descendientes de Esa

(Gn. 36.1-43)

34 Abraham engendr a Isaac, y los hijos de Isaac fueron Esa e Israel. 35 Los hijos de Esa: Elifaz, Reuel, Jes, Jaalam y Cor. 36 Los hijos de Elifaz: Temn, Omar, Zefo, Gatam, Cenaz, Timna y Amalec. 37 Los hijos de Reuel: Nahat, Zera, Sama y Miza. 

38 Los hijos de Seir: Lotn, Sobal, Ziben, An, Disn, Ezer y Disn. 39 Los hijos de Lotn: Hori y Homam; y Timna fue hermana de Lotn. 40 Los hijos de Sobal: Alvn, Manahat, Ebal, Sefo y Onam. Los hijos de Ziben: Aja y An. 41 Disn fue hijo de An; y los hijos de Disn: Amram, Esbn, Itrn y Quern. 42 Los hijos de Ezer: Bilhn, Zaavn y Jaacn. Los hijos de Disn: Uz y Arn. 

43 Y estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel: Bela hijo de Beor; y el nombre de su ciudad fue Dinaba. 44 Muerto Bela, rein en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bosra. 45 Y muerto Jobab, rein en su lugar Husam, de la tierra de los temanitas. 46 Muerto Husam, rein en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad fue Avit. 47 Muerto Hadad, rein en su lugar Samla de Masreca. 48 Muerto tambin Samla, rein en su lugar Sal de Rehobot, que est junto al Eufrates. 49 Y muerto Sal, rein en su lugar Baal-hann hijo de Acbor. 50 Muerto Baal-hann, rein en su lugar Hadad, el nombre de cuya ciudad fue Pai; y el nombre de su mujer, Mehetabel hija de Matred, hija de Mezaab. 51 Muerto Hadad, sucedieron en Edom los jefes Timna, Alva, Jetet, 52 Aholibama, Ela, Pinn, 53 Cenaz, Temn, Mibzar, 54 Magdiel e Iram. Estos fueron los jefes de Edom. 

Los hijos de Israel

(Gn. 35.22-26)

1 CRNICAS 2

1 Estos son los hijos de Israel: Rubn, Simen, Lev, Jud, Isacar, Zabuln, 2 Dan, Jos, Benjamn, Neftal, Gad y Aser. 

Descendientes de Jud

3 Los hijos de Jud: Er, Onn y Sela. Estos tres le nacieron de la hija de Sa, cananea. Y Er, primognito de Jud, fue malo delante de Jehov, quien lo mat. 4 Y Tamar su nuera dio a luz a Fares y a Zera. Todos los hijos de Jud fueron cinco. 

5 Los hijos de Fares: Hezrn y Hamul. 6 Y los hijos de Zera: Zimri, Etn, Hemn, Calcol y Dara; por todos cinco. 7 Hijo de Carmi fue Acn, el que perturb a Israel, porque prevaric en el anatema. 8 Azaras fue hijo de Etn. 

9 Los hijos que nacieron a Hezrn: Jerameel, Ram y Quelubai. 10 Ram engendr a Aminadab, y Aminadab engendr a Naasn, prncipe de los hijos de Jud. 11 Naasn engendr a Salmn, y Salmn engendr a Booz. 12 Booz engendr a Obed, y Obed engendr a Isa, 13 e Isa engendr a Eliab su primognito, el segundo Abinadab, Simea el tercero, 14 el cuarto Natanael, el quinto Radai, 15 el sexto Ozem, el sptimo David, 16 de los cuales Sarvia y Abigail fueron hermanas. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisai, Joab y Asael. 17 Abigail dio a luz a Amasa, cuyo padre fue Jeter ismaelita, 18 Caleb hijo de Hezrn engendr a Jeriot de su mujer Azuba. Y los hijos de ella fueron Jeser, Sobab y Ardn. 19 Muerta Azuba, tom Caleb por mujer a Efrata, la cual dio a luz a Hur. 20 Y Hur engendr a Uri, y Uri engendr a Bezaleel. 

21 Despus entr Hezrn a la hija de Maquir padre de Galaad, la cual tom siendo l de sesenta aos, y ella dio a luz a Segub. 22 Y Segub engendr a Jair, el cual tuvo veintitrs ciudades en la tierra de Galaad. 23 Pero Gesur y Aram tomaron de ellos las ciudades de Jair, con Kenat y sus aldeas, sesenta lugares. Todos stos fueron de los hijos de Maquir padre de Galaad. 24 Muerto Hezrn en Caleb de Efrata, Abas mujer de Hezrn dio a luz a Asur padre de Tecoa. 

25 Los hijos de Jerameel primognito de Hezrn fueron Ram su primognito, Buna, Orn, Ozem y Ahas. 26 Y tuvo Jerameel otra mujer llamada Atara, que fue madre de Onam. 27 Los hijos de Ram primognito de Jerameel fueron Maaz, Jamn y Equer. 28 Y los hijos de Onam fueron Samai y Jada. Los hijos de Samai: Nadab y Abisur. 29 Y el nombre de la mujer de Abisur fue Abihail, la cual dio a luz a Ahbn y a Molid. 30 Los hijos de Nadab: Seled y Apaim. Y Seled muri sin hijos. 31 Isi fue hijo de Apaim, y Sesn hijo de Isi, e hijo de Sesn, Ahlai. 32 Los hijos de Jada hermano de Samai: Jeter y Jonatn. Y muri Jeter sin hijos. 33 Los hijos de Jonatn: Pelet y Zaza. Estos fueron los hijos de Jerameel. 34 Y Sesn no tuvo hijos, sino hijas; pero tena Sesn un siervo egipcio llamado Jarha. 35 A ste Sesn dio su hija por mujer, y ella dio a luz a Atai. 36 Atai engendr a Natn, y Natn engendr a Zabad; 37 Zabad engendr a Eflal, Eflal engendr a Obed; 38 Obed engendr a Jeh, Jeh engendr a Azaras; 39 Azaras engendr a Heles, Heles engendr a Elasa; 40 Elasa engendr a Sismai, Sismai engendr a Salum; 41 Salum engendr a Jecamas, y Jecamas engendr a Elisama. 

42 Los hijos de Caleb hermano de Jerameel fueron: Mesa su primognito, que fue el padre de Zif; y los hijos de Maresa padre de Hebrn. 43 Y los hijos de Hebrn: Cor, Tapa, Requem y Sema. 44 Sema engendr a Raham padre de Jorcoam, y Requem engendr a Samai. 45 Man fue hijo de Samai, y Man padre de Bet-sur. 46 Y Efa concubina de Caleb dio a luz a Harn, a Mosa y a Gazez. Y Harn engendr a Gazez. 47 Los hijos de Jahdai: Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf. 48 Maaca concubina de Caleb dio a luz a Seber y a Tirhana. 49 Tambin dio a luz a Saaf padre de Madmana, y a Seva padre de Macbena y padre de Gibea. Y Acsa fue hija de Caleb. 50 Estos fueron los hijos de Caleb. Los hijos de Hur primognito de Efrata: Sobal padre de Quiriat-jearim, 51 Salma padre de Beln, y Haref padre de Bet-gader. 52 Y los hijos de Sobal padre de Quiriat-jearim fueron Haroe, la mitad de los manahetitas. 53 Y las familias de Quiriat-jearim fueron los itritas, los futitas, los sumatitas y los misratas, de los cuales salieron los zoratitas y los estaolitas. 54 Los hijos de Salma: Beln, y los netofatitas, Atrot-bet-joab, y la mitad de los manahetitas, los zoratas. 55 Y las familias de los escribas que moraban en Jabes fueron los tirateos, los simeateos y los sucateos, los cuales son los ceneos que vinieron de Hamat padre de la casa de Recab. 

Los hijos de David

(2 S. 3.2-5; 5.13-16; 1 Cr. 14.3-7)

1 CRNICAS 3

1 Estos son los hijos de David que le nacieron en Hebrn: Amnn el primognito, de Ahinoam jezreelita; el segundo, Daniel, de Abigail la de Carmel; 2 el tercero, Absaln hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur; el cuarto, Adonas hijo de Haguit; 3 el quinto, Sefatas, de Abital; el sexto, Itream, de Egla su mujer. 4 Estos seis le nacieron en Hebrn, donde rein siete aos y seis meses; y en Jerusaln rein treinta y tres aos. 5 Estos cuatro le nacieron en Jerusaln: Simea, Sobab, Natn, y Salomn hijo de Bet-sa hija de Amiel. 6 Y otros nueve: Ibhar, Elisama, Elifelet, 7 Noga, Nefeg, Jafa, 8 Elisama, Eliada y Elifelet. 9 Todos stos fueron los hijos de David, sin los hijos de las concubinas. Y Tamar fue hermana de ellos. 

Descendientes de Salomn

10 Hijo de Salomn fue Roboam, cuyo hijo fue Abas, del cual fue hijo Asa, cuyo hijo fue Josafat, 11 de quien fue hijo Joram, cuyo hijo fue Ocozas, hijo del cual fue Jos, 12 del cual fue hijo Amasas, cuyo hijo fue Azaras, e hijo de ste, Jotam. 13 Hijo de ste fue Acaz, del que fue hijo Ezequas, cuyo hijo fue Manass, 14 del cual fue hijo Amn, cuyo hijo fue Josas. 15 Y los hijos de Josas: Johann su primognito, el segundo Joacim, el tercero Sedequas, el cuarto Salum. 16 Los hijos de Joacim: Jeconas su hijo, hijo del cual fue Sedequas. 17 Y los hijos de Jeconas: Asir, Salatiel, 18 Malquiram, Pedaas, Senazar, Jecamas, Hosama y Nedabas. 19 Los hijos de Pedaas: Zorobabel y Simei. Y los hijos de Zorobabel: Mesulam, Hananas, y Selomit su hermana; 20 y Hasuba, Ohel, Berequas, Hasadas y Jusab-hesed; cinco por todos. 21 Los hijos de Hananas: Pelatas y Jesaas; su hijo, Refaas; su hijo, Arnn; su hijo, Abdas; su hijo, Secanas. 22 Hijo de Secanas fue Semaas; y los hijos de Semaas: Hats, Igal, Baras, Nearas y Safat, seis. 23 Los hijos de Nearas fueron estos tres: Elioenai, Ezequas y Azricam. 24 Los hijos de Elioenai fueron estos siete: Hodavas, Eliasib, Pelaas, Acub, Johann, Dalaas y Anani. 

Descendientes de Jud

1 CRNICAS 4

1 Los hijos de Jud: Fares, Hezrn, Carmi, Hur y Sobal. 2 Reaa hijo de Sobal engendr a Jahat, y Jahat engendr a Ahumai y a Lahad. Estas son las familias de los zoratitas. 3 Y estas son las del padre de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas. Y el nombre de su hermana fue Haze-lelponi. 4 Penuel fue padre de Gedor, y Ezer padre de Husa. Estos fueron los hijos de Hur primognito de Efrata, padre de Beln. 5 Asur padre de Tecoa tuvo dos mujeres, Hela y Naara. 6 Y Naara dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temeni y Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara. 7 Los hijos de Hela: Zeret, Jezoar y Etnn. 8 Cos engendr a Anub, a Zobeba, y la familia de Aharhel hijo de Harum. 9 Y Jabes fue ms ilustre que sus hermanos, al cual su madre llam Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. 10 E invoc Jabes al Dios de Israel, diciendo: Oh, si me dieras bendicin, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dae! Y le otorg Dios lo que pidi. 11 Quelub hermano de Sa engendr a Mehir, el cual fue padre de Estn. 12 Y Estn engendr a Bet-rafa, a Paseah, y a Tehina padre de la ciudad de Nahas; stos son los varones de Reca. 13 Los hijos de Cenaz: Otoniel y Seraas. Los hijos de Otoniel: Hatat, 14 y Meonotai, el cual engendr a Ofra. Y Seraas engendr a Joab, padre de los habitantes del valle de Carisim, porque fueron artfices. 15 Los hijos de Caleb hijo de Jefone: Iru, Ela y Naam; e hijo de Ela fue Cenaz. 16 Los hijos de Jehalelel: Zif, Zifa, Tiras y Asareel. 17 Y los hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jaln; tambin engendr a Mara, a Samai y a Isba padre de Estemoa. 18 Y su mujer Jehudaa dio a luz a Jered padre de Gedor, a Heber padre de Soco y a Jecutiel padre de Zanoa. Estos fueron los hijos de Bitia hija de Faran, con la cual cas Mered. 19 Y los hijos de la mujer de Hodas, hermana de Naham, fueron el padre de Keila garmita, y Estemoa maacateo. 20 Los hijos de Simn: Amnn, Rina, Ben-hann y Tiln. Y los hijos de Isi: Zohet y Benzohet. 21 Los hijos de Sela hijo de Jud: Er padre de Leca, y Laada padre de Maresa, y las familias de los que trabajan lino en Bet- asbea; 22 y Joacim, y los varones de Cozeba, Jos, y Saraf, los cuales dominaron en Moab y volvieron a Lehem, segn registros antiguos. 23 Estos eran alfareros, y moraban en medio de plantos y cercados; moraban all con el rey, ocupados en su servicio. 

Descendientes de Simen

24 Los hijos de Simen: Nemuel, Jamn, Jarib, Zera, Sal, 25 y Salum su hijo, Mibsam su hijo y Misma su hijo. 26 Los hijos de Misma: Hamuel su hijo, Zacur su hijo, y Simei su hijo. 27 Los hijos de Simei fueron diecisis, y seis hijas; pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni multiplicaron toda su familia como los hijos de Jud. 28 Y habitaron en Beerseba, Molada, Hazar-sual, 29 Bilha, Ezem, Tolad, 30 Betuel, Horma, Siclag, 31 Bet-marcabot, Hazar-susim, Bet-birai y Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reinado de David. 32 Y sus aldeas fueron Etam, An, Rimn, Toqun y Asn; cinco pueblos, 33 y todas sus aldeas que estaban en contorno de estas ciudades hasta Baal. Esta fue su habitacin, y esta su descendencia. 

34 Y Mesobab, Jamlec, Josas hijo de Amasas, 35 Joel, Jeh hijo de Josibas, hijo de Seraas, hijo de Asiel, 36 Elioenai, Jaacoba, Jesohaa, Asaas, Adiel, Jesimiel, Benaa, 37 y Ziza hijo de Sifi, hijo de Aln, hijo de Jedaas, hijo de Simri, hijo de Semaas. 38 Estos, por sus nombres, son los principales entre sus familias; y las casas de sus padres fueron multiplicadas en gran manera. 39 Y llegaron hasta la entrada de Gedor hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados. 40 Y hallaron gruesos y buenos pastos, y tierra ancha y espaciosa, quieta y reposada, porque los de Cam la habitaban antes. 41 Y estos que han sido escritos por sus nombres, vinieron en das de Ezequas rey de Jud, y desbarataron sus tiendas y cabaas que all hallaron, y los destruyeron hasta hoy, y habitaron all en lugar de ellos; por cuanto haba all pastos para sus ganados. 42 Asimismo quinientos hombres de ellos, de los hijos de Simen, fueron al monte de Seir, llevando por capitanes a Pelatas, Nearas, Refaas y Uziel, hijos de Isi, 43 y destruyeron a los que haban quedado de Amalec, y habitaron all hasta hoy. 

Descendientes de Rubn

1 CRNICAS 5

1 Los hijos de Rubn primognito de Israel (porque l era el primognito, mas como viol el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de Jos, hijo de Israel, y no fue contado por primognito; 2 bien que Jud lleg a ser el mayor sobre sus hermanos, y el prncipe de ellos; mas el derecho de primogenitura fue de Jos); 3 fueron, pues, los hijos de Rubn primognito de Israel: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi. 4 Los hijos de Joel: Semaas su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo, 5 Micaa su hijo, Reaa su hijo, Baal su hijo, 6 Beera su hijo, el cual fue transportado por Tiglat-pileser rey de los asirios. Este era principal de los rubenitas. 7 Y sus hermanos por sus familias, cuando eran contados en sus descendencias, tenan por prncipes a Jeiel y a Zacaras. 8 Y Bela hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel, habit en Aroer hasta Nebo y Baal-men. 9 Habit tambin desde el oriente hasta la entrada del desierto, desde el ro Eufrates; porque tena mucho ganado en la tierra de Galaad. 10 Y en los das de Sal hicieron guerra contra los agarenos, los cuales cayeron en su mano; y ellos habitaron en sus tiendas en toda la regin oriental de Galaad. 

Descendientes de Gad

11 Y los hijos de Gad habitaron enfrente de ellos en la tierra de Basn hasta Salca. 12 Joel fue el principal en Basn; el segundo Safn, luego Jaanai, despus Safat. 13 Y sus hermanos, segn las familias de sus padres, fueron Micael, Mesulam, Seba, Jorai, Jacn, Za y Heber; por todos siete. 14 Estos fueron los hijos de Abihail hijo de Huri, hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jahdo, hijo de Buz. 15 Tambin Ah hijo de Abdiel, hijo de Guni, fue principal en la casa de sus padres. 16 Y habitaron en Galaad, en Basn y en sus aldeas, y en todos los ejidos de Sarn hasta salir de ellos. 17 Todos stos fueron contados por sus generaciones en das de Jotam rey de Jud y en das de Jeroboam rey de Israel. 

Historia de las dos tribus y media

18 Los hijos de Rubn y de Gad, y la media tribu de Manass, hombres valientes, hombres que traan escudo y espada, que entesaban arco, y diestros en la guerra, eran cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta que salan a batalla. 19 Estos tuvieron guerra contra los agarenos, y Jetur, Nafis y Nodab. 20 Y fueron ayudados contra ellos, y los agarenos y todos los que con ellos estaban se rindieron en sus manos; porque clamaron a Dios en la guerra, y les fue favorable, porque esperaron en l. 21 Y tomaron sus ganados, cincuenta mil camellos, doscientas cincuenta mil ovejas y dos mil asnos; y cien mil personas. 22 Y cayeron muchos muertos, porque la guerra era de Dios; y habitaron en sus lugares hasta el cautiverio. 

23 Los hijos de la media tribu de Manass, multiplicados en gran manera, habitaron en la tierra desde Basn hasta Baal- hermn y Senir y el monte de Hermn. 24 Y estos fueron los jefes de las casas de sus padres: Efer, Isi, Eliel, Azriel, Jeremas, Hodavas y Jahdiel, hombres valientes y esforzados, varones de nombre y jefes de las casas de sus padres. 25 Pero se rebelaron contra el Dios de sus padres, y se prostituyeron siguiendo a los dioses de los pueblos de la tierra, a los cuales Jehov haba quitado de delante de ellos; 26 por lo cual el Dios de Israel excit el espritu de Pul rey de los asirios, y el espritu de Tiglat-pileser rey de los asirios, el cual transport a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manass, y los llev a Halah, a Habor, a Hara y al ro Gozn, hasta hoy. 

Descendientes de Lev

1 CRNICAS 6

1 Los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari. 2 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. 3 Los hijos de Amram: Aarn, Moiss y Mara. Los hijos de Aarn: Nadab, Abi, Eleazar e Itamar. 4 Eleazar engendr a Finees, Finees engendr a Abisa, 5 Abisa engendr a Buqui, Buqui engendr a Uzi, 6 Uzi engendr a Zeraas, Zeraas engendr a Meraiot, 7 Meraiot engendr a Amaras, Amaras engendr a Ahitob, 8 Ahitob engendr a Sadoc, Sadoc engendr a Ahimaas, 9 Ahimaas engendr a Azaras, Azaras engendr a Johann, 10 y Johann engendr a Azaras, el que tuvo el sacerdocio en la casa que Salomn edific en Jerusaln. 11 Azaras engendr a Amaras, Amaras engendr a Ahitob, 12 Ahitob engendr a Sadoc, Sadoc engendr a Salum, 13 Salum engendr a Hilcas, Hilcas engendr a Azaras, 14 Azaras engendr a Seraas, y Seraas engendr a Josadac, 15 y Josadac fue llevado cautivo cuando Jehov transport a Jud y a Jerusaln por mano de Nabucodonosor. 

16 Los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari. 17 Y estos son los nombres de los hijos de Gersn: Libni y Simei. 18 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. 19 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de Lev, segn sus descendencias. 20 Gersn: Libni su hijo, Jahat su hijo, Zima su hijo, 21 Joa su hijo, Iddo su hijo, Zera su hijo, Jeatrai su hijo. 22 Los hijos de Coat: Aminadab su hijo, Cor su hijo, Asir su hijo, 23 Elcana su hijo, Ebiasaf su hijo, Asir su hijo, 24 Tahat su hijo, Uriel su hijo, Uzas su hijo, y Sal su hijo. 25 Los hijos de Elcana: Amasai y Ahimot; 26 Elcana su hijo, Zofai su hijo, Nahat su hijo. 27 Eliab su hijo, Jeroham su hijo, Elcana su hijo. 28 Los hijos de Samuel: el primognito Vasni, y Abas. 29 Los hijos de Merari: Mahli, Libni su hijo, Simei su hijo, Uza su hijo, 30 Simea su hijo, Hagua su hijo, Asaas su hijo. 

Cantores del templo nombrados por David

31 Estos son los que David puso sobre el servicio de canto en la casa de Jehov, despus que el arca tuvo reposo, 32 los cuales servan delante de la tienda del tabernculo de reunin en el canto, hasta que Salomn edific la casa de Jehov en Jerusaln; despus estuvieron en su ministerio segn su costumbre. 33 Estos, pues, con sus hijos, ayudaban: de los hijos de Coat, el cantor Hemn hijo de Joel, hijo de Samuel, 34 hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa, 35 hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai, 36 hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azaras, hijo de Sofonas, 37 hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Cor, 38 hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Lev, hijo de Israel; 39 y su hermano Asaf, el cual estaba a su mano derecha; Asaf, hijo de Berequas, hijo de Simea, 40 hijo de Micael, hijo de Baasas, hijo de Malquas, 41 hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaa, 42 hijo de Etn, hijo de Zima, hijo de Simei, 43 hijo de Jahat, hijo de Gersn, hijo de Lev. 44 Pero a la mano izquierda estaban sus hermanos los hijos de Merari, esto es, Etn hijo de Quisi, hijo de Abdi, hijo de Maluc, 45 hijo de Hasabas, hijo de Amasas, hijo de Hilcas, 46 hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer, 47 hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Lev. 48 Y sus hermanos los levitas fueron puestos sobre todo el ministerio del tabernculo de la casa de Dios. 

Descendientes de Aarn.

49 Mas Aarn y sus hijos ofrecan sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del lugar santsimo, y hacan las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moiss siervo de Dios haba mandado. 50 Los hijos de Aarn son estos: Eleazar su hijo, Finees su hijo, Abisa su hijo, 51 Buqui su hijo, Uzi su hijo, Zeraas su hijo, 52 Meraiot su hijo, Amaras su hijo, Ahitob su hijo, 53 Sadoc su hijo, Ahimaas su hijo. 

Las ciudades de los levitas

(Jos. 21.1-42)

54 Estas son sus habitaciones, conforme a sus domicilios y sus trminos, las de los hijos de Aarn por las familias de los coatitas, porque a ellos les toc en suerte. 55 Les dieron, pues, Hebrn en tierra de Jud, y sus ejidos alrededor de ella. 56 Pero el territorio de la ciudad y sus aldeas se dieron a Caleb, hijo de Jefone. 57 De Jud dieron a los hijos de Aarn la ciudad de refugio, esto es, Hebrn; adems, Libna con sus ejidos, Jatir, Estemoa con sus ejidos, 58 Hiln con sus ejidos, Debir con sus ejidos, 59 Asn con sus ejidos y Bet-semes con sus ejidos. 60 Y de la tribu de Benjamn, Geba con sus ejidos, Alemet con sus ejidos y Anatot con sus ejidos. Todas sus ciudades fueron trece ciudades, repartidas por sus linajes. 

61 A los hijos de Coat que quedaron de su parentela, dieron por suerte diez ciudades de la media tribu de Manass. 62 A los hijos de Gersn, por sus linajes, dieron de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la tribu de Manass en Basn, trece ciudades. 63 Y a los hijos de Merari, por sus linajes, de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln, dieron por suerte doce ciudades. 64 Y los hijos de Israel dieron a los levitas ciudades con sus ejidos. 65 Dieron por suerte de la tribu de los hijos de Jud, de la tribu de los hijos de Simen y de la tribu de los hijos de Benjamn, las ciudades que nombraron por sus nombres. 

66 A las familias de los hijos de Coat dieron ciudades con sus ejidos de la tribu de Efran. 67 Les dieron la ciudad de refugio, Siquem con sus ejidos en el monte de Efran; adems, Gezer con sus ejidos, 68 Jocmeam con sus ejidos, Bet-horn con sus ejidos, 69 Ajaln con sus ejidos y Gat-rimn con sus ejidos. 70 De la media tribu de Manass, Aner con sus ejidos y Bileam con sus ejidos, para los de las familias de los hijos de Coat que haban quedado. 

71 A los hijos de Gersn dieron de la media tribu de Manass, Goln en Basn con sus ejidos y Astarot con sus ejidos. 72 De la tribu de Isacar, Cedes con sus ejidos, Daberat con sus ejidos, 73 Ramot con sus ejidos y Anem con sus ejidos. 74 De la tribu de Aser, Masal con sus ejidos, Abdn con sus ejidos, 75 Hucoc con sus ejidos y Rehob con sus ejidos. 76 De la tribu de Neftal, Cedes en Galilea con sus ejidos, Hamn con sus ejidos y Quiriataim con sus ejidos. 77 A los hijos de Merari que haban quedado, dieron de la tribu de Zabuln, Rimn con sus ejidos y Tabor con sus ejidos. 78 Del otro lado del Jordn frente a Jeric, al oriente del Jordn, dieron de la tribu de Rubn, Beser en el desierto con sus ejidos, Jaza con sus ejidos, 79 Cademot con sus ejidos y Mefaat con sus ejidos. 80 Y de la tribu de Gad, Ramot de Galaad con sus ejidos, Mahanaim con sus ejidos, 81 Hesbn con sus ejidos y Jazer con sus ejidos. 

Descendientes de Isacar

1 CRNICAS 7

1 Los hijos de Isacar fueron cuatro: Tola, Fa, Jasub y Simrn. 2 Los hijos de Tola: Uzi, Refaas, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Semuel, jefes de las familias de sus padres. De Tola fueron contados por sus linajes en el tiempo de David, veintids mil seiscientos hombres muy valerosos. 3 Hijo de Uzi fue Israhas; y los hijos de Israhas: Micael, Obadas, Joel e Isas; por todos, cinco prncipes. 4 Y haba con ellos en sus linajes, por las familias de sus padres, treinta y seis mil hombres de guerra; porque tuvieron muchas mujeres e hijos. 5 Y sus hermanos por todas las familias de Isacar, contados todos por sus genealogas, eran ochenta y siete mil hombres valientes en extremo. 

Descendientes de Benjamn

6 Los hijos de Benjamn fueron tres: Bela, Bequer y Jediael. 7 Los hijos de Bela: Ezbn, Uzi, Uziel, Jerimot e Iri; cinco jefes de casas paternas, hombres de gran valor, y de cuya descendencia fueron contados veintids mil treinta y cuatro. 8 Los hijos de Bequer: Zemira, Jos, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimot, Abas, Anatot y Alamet; todos stos fueron hijos de Bequer. 9 Y contados por sus descendencias, por sus linajes, los que eran jefes de familias resultaron veinte mil doscientos hombres de grande esfuerzo. 10 Hijo de Jediael fue Bilhn; y los hijos de Bilhn: Jes, Benjamn, Aod, Quenaana, Zetn, Tarsis y Ahisahar. 11 Todos stos fueron hijos de Jediael, jefes de familias, hombres muy valerosos, diecisiete mil doscientos que salan a combatir en la guerra. 12 Supim y Hupim fueron hijos de Hir; y Husim, hijo de Aher. 

Descendientes de Neftal

13 Los hijos de Neftal: Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha. 

Descendientes de Manass

14 Los hijos de Manass: Asriel, al cual dio a luz su concubina la siria, la cual tambin dio a luz a Maquir padre de Galaad. 15 Y Maquir tom mujer de Hupim y Supim, cuya hermana tuvo por nombre Maaca; y el nombre del segundo fue Zelofehad. Y Zelofehad tuvo hijas. 16 Y Maaca mujer de Maquir dio a luz un hijo, y lo llam Peres; y el nombre de su hermano fue Seres, cuyos hijos fueron Ulam y Requem. 17 Hijo de Ulam fue Bedn. Estos fueron los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass. 18 Y su hermana Hamolequet dio a luz a Isod, Abiezer y Mahala, 19 Y los hijos de Semida fueron Ahin, Siquem, Likhi y Aniam. 

Descendientes de Efran

20 Los hijos de Efran: Sutela, Bered su hijo, Tahat su hijo, Elada su hijo, Tahat su hijo, 21 Zabad su hijo, Sutela su hijo, Ezer y Elad. Mas los hijos de Gat, naturales de aquella tierra, los mataron, porque vinieron a tomarles sus ganados. 22 Y Efran su padre hizo duelo por muchos das, y vinieron sus hermanos a consolarlo. 23 Despus l se lleg a su mujer, y ella concibi y dio a luz un hijo, al cual puso por nombre Bera, por cuanto haba estado en afliccin en su casa. 24 Y su hija fue Seera, la cual edific a Bet-horn la baja y la alta, y a Uzen-seera. 25 Hijo de este Bera fue Refa, y Resef, y Telah su hijo, y Tahn su hijo, 26 Laadn su hijo, Amiud su hijo, Elisama su hijo, 27 Nun su hijo, Josu su hijo. 28 Y la heredad y habitacin de ellos fue Bet-el con sus aldeas; y hacia el oriente Naarn, y a la parte del occidente Gezer y sus aldeas; asimismo Siquem con sus aldeas, hasta Gaza y sus aldeas; 29 y junto al territorio de los hijos de Manass, Bet-sen con sus aldeas, Taanac con sus aldeas, Meguido con sus aldeas, y Dor con sus aldeas. En estos lugares habitaron los hijos de Jos hijo de Israel. 

Descendientes de Aser

30 Los hijos de Aser: Imna, Isa, Isi, Bera, y su hermana Sera. 31 Los hijos de Bera: Heber, y Malquiel, el cual fue padre de Birzavit. 32 Y Heber engendr a Jaflet, Somer, Hotam, y Sa hermana de ellos. 33 Los hijos de Jaflet: Pasac, Bimhal y Asvat. Estos fueron los hijos de Jaflet. 34 Y los hijos de Semer: Ah, Rohga, Jehba y Aram. 35 Los hijos de Helem su hermano: Zofa, Imna, Seles y Amal. 36 Los hijos de Zofa: Sa, Harnefer, Sal, Beri, Imra, 37 Beser, Hod, Sama, Silsa, Itrn y Beera. 38 Los hijos de Jeter: Jefone, Pispa y Ara. 39 Y los hijos de Ula: Ara, Haniel y Rezia. 40 Todos stos fueron hijos de Aser, cabezas de familias paternas, escogidos, esforzados, jefes de prncipes; y contados que fueron por sus linajes entre los que podan tomar las armas, el nmero de ellos fue veintisis mil hombres. 

Descendientes de Benjamn

1 CRNICAS 8

1 Benjamn engendr a Bela su primognito, Asbel el segundo, Ahara el tercero, 2 Noha el cuarto, y Rafa el quinto. 3 Y los hijos de Bela fueron Adar, Gera, Abiud, 4 Abisa, Naamn, Ahoa, 5 Gera, Sefufn e Hiram. 6 Y estos son los hijos de Aod, estos los jefes de casas paternas que habitaron en Geba y fueron transportados a Manahat: 7 Naamn, Ahas y Gera; ste los transport, y engendr a Uza y a Ahiud. 8 Y Saharaim engendr hijos en la provincia de Moab, despus que dej a Husim y a Baara que eran sus mujeres. 9 Engendr, pues, de Hodes su mujer a Jobab, Sibia, Mesa, Malcam, 10 Jez, Saquas y Mirma. Estos son sus hijos, jefes de familias. 11 Mas de Husim engendr a Abitob y a Elpaal. 12 Y los hijos de Elpaal: Heber, Misam y Semed (el cual edific Ono, y Lod con sus aldeas), 13 Bera tambin, y Sema, que fueron jefes de las familias de los moradores de Ajaln, los cuales echaron a los moradores de Gat. 14 Y Aho, Sasac, Jeremot, 15 Zebadas, Arad, Ader, 16 Micael, Ispa y Joha, hijos de Bera. 17 Y Zebadas, Mesulam, Hizqui, Heber, 18 Ismerai, Jezlas y Jobab, hijos de Elpaal. 19 Y Jaquim, Zicri, Zabdi, 20 Elienai, Ziletai, Eliel, 21 Adaas, Beraas y Simrat, hijos de Simei. 22 E Ispn, Heber, Eliel, 23 Abdn, Zicri, Hann, 24 Hananas, Elam, Anatotas, 25 Ifdaas y Peniel, hijos de Sasac. 26 Y Samserai, Seharas, Atalas, 27 Jaresas, Elas y Zicri, hijos de Jeroham. 28 Estos fueron jefes principales de familias por sus linajes, y habitaron en Jerusaln. 

29 Y en Gaban habitaron Abigaban, la mujer del cual se llam Maaca, 30 y su hijo primognito Abdn, y Zur, Cis, Baal, Nadab, 31 Gedor, Aho y Zequer. 32 Y Miclot engendr a Simea. Estos tambin habitaron con sus hermanos en Jerusaln, enfrente de ellos. 33 Ner engendr a Cis, Cis engendr a Sal, y Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es-baal. 34 Hijo de Jonatn fue Merib-baal, y Merib-baal engendr a Micaa. 35 Los hijos de Micaa: Pitn, Melec, Tarea y Acaz. 36 Acaz engendr a Joada, Joada engendr a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa. 37 Mosa engendr a Bina, hijo del cual fue Rafa, hijo del cual fue Elasa, cuyo hijo fue Azel. 38 Los hijos de Azel fueron seis, cuyos nombres son Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann; todos stos fueron hijos de Azel. 39 Y los hijos de Esec su hermano: Ulam su primognito, Jehs el segundo, Elifelet el tercero. 40 Y fueron los hijos de Ulam hombres valientes y vigorosos, flecheros diestros, los cuales tuvieron muchos hijos y nietos, ciento cincuenta. Todos stos fueron de los hijos de Benjamn. 

Los que regresaron de Babilonia

(Neh. 11.1-24)

1 CRNICAS 9

1 Contado todo Israel por sus genealogas, fueron escritos en el libro de los reyes de Israel. Y los de Jud fueron transportados a Babilonia por su rebelin. 2 Los primeros moradores que entraron en sus posesiones en las ciudades fueron israelitas, sacerdotes, levitas y sirvientes del templo. 3 Habitaron en Jerusaln, de los hijos de Jud, de los hijos de Benjamn, de los hijos de Efran y Manass: 4 Utai hijo de Amiud, hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Fares hijo de Jud. 5 Y de los silonitas, Asaas el primognito, y sus hijos. 6 De los hijos de Zera, Jeuel y sus hermanos, seiscientos noventa. 7 Y de los hijos de Benjamn: Sal hijo de Mesulam, hijo de Hodavas, hijo de Asena, 8 Ibneas hijo de Jeroham, Ela hijo de Uzi, hijo de Micri, y Mesulam hijo de Sefatas, hijo de Reuel, hijo de Ibnas. 9 Y sus hermanos por sus linajes fueron novecientos cincuenta y seis. Todos estos hombres fueron jefes de familia en sus casas paternas. 

10 De los sacerdotes: Jedaas, Joiarib, Jaqun, 11 Azaras hijo de Hilcas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, prncipe de la casa de Dios; 12 Adaa hijo de Jeroham, hijo de Pasur, hijo de Malquas; Masai hijo de Adiel, hijo de Jazera, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer, 13 y sus hermanos, jefes de sus casas paternas, en nmero de mil setecientos sesenta, hombres muy eficaces en la obra del ministerio en la casa de Dios. 

14 De los levitas: Semaas hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, de los hijos de Merari, 15 Bacbacar, Heres, Galal, Matanas hijo de Micaa, hijo de Zicri, hijo de Asaf; 16 Obadas hijo de Semaas, hijo de Galal, hijo de Jedutn; y Berequas hijo de Asa, hijo de Elcana, el cual habit en las aldeas de los netofatitas. 

17 Y los porteros: Salum, Acub, Talmn, Ahimn y sus hermanos. Salum era el jefe. 18 Hasta ahora entre las cuadrillas de los hijos de Lev han sido estos los porteros en la puerta del rey que est al oriente. 19 Salum hijo de Cor, hijo de Ebiasaf, hijo de Cor, y sus hermanos los coretas por la casa de su padre, tuvieron a su cargo la obra del ministerio, guardando las puertas del tabernculo, como sus padres guardaron la entrada del campamento de Jehov. 20 Y Finees hijo de Eleazar fue antes capitn sobre ellos; y Jehov estaba con l. 21 Zacaras hijo de Meselemas era portero de la puerta del tabernculo de reunin. 22 Todos stos, escogidos para guardas en las puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados por el orden de sus linajes en sus villas, a los cuales constituy en su oficio David y Samuel el vidente. 23 As ellos y sus hijos eran porteros por sus turnos a las puertas de la casa de Jehov, y de la casa del tabernculo. 24 Y estaban los porteros a los cuatro lados; al oriente, al occidente, al norte y al sur. 25 Y sus hermanos que estaban en sus aldeas, venan cada siete das segn su turno para estar con ellos. 26 Porque cuatro principales de los porteros levitas estaban en el oficio, y tenan a su cargo las cmaras y los tesoros de la casa de Dios. 27 Estos moraban alrededor de la casa de Dios, porque tenan el cargo de guardarla, y de abrirla todas las maanas. 

28 Algunos de stos tenan a su cargo los utensilios para el ministerio, los cuales se metan por cuenta, y por cuenta se sacaban. 29 Y otros de ellos tenan el cargo de la vajilla, y de todos los utensilios del santuario, de la harina, del vino, del aceite, del incienso y de las especias. 30 Y algunos de los hijos de los sacerdotes hacan los perfumes aromticos. 31 Matatas, uno de los levitas, primognito de Salum coreta, tena a su cargo las cosas que se hacan en sartn. 32 Y algunos de los hijos de Coat, y de sus hermanos, tenan a su cargo los panes de la proposicin, los cuales ponan por orden cada da de reposo. 

33 Tambin haba cantores, jefes de familias de los levitas, los cuales moraban en las cmaras del templo, exentos de otros servicios, porque de da y de noche estaban en aquella obra. 34 Estos eran jefes de familias de los levitas por sus linajes, jefes que habitaban en Jerusaln. 

Genealoga de Sal

35 En Gaban habitaba Jehiel padre de Gaban, el nombre de cuya mujer era Maaca; 36 y su hijo primognito Abdn, luego Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab, 37 Gedor, Aho, Zacaras y Miclot; 38 y Miclot engendr a Simeam. Estos habitaban tambin en Jerusaln con sus hermanos enfrente de ellos. 39 Ner engendr a Cis, Cis engendr a Sal, y Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es-baal. 40 Hijo de Jonatn fue Merib-baal, y Merib-baal engendr a Micaa. 41 Y los hijos de Micaa: Pitn, Melec, Tarea y Acaz. 42 Acaz engendr a Jara, Jara engendr a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa, 43 y Mosa engendr a Bina, cuyo hijo fue Refaas, del que fue hijo Elasa, cuyo hijo fue Azel. 44 Y Azel tuvo seis hijos, los nombres de los cuales son: Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann. Estos fueron los hijos de Azel. 

Muerte de Sal y de sus hijos

(1 S. 31.1-13)

1 CRNICAS 10

1 Los filisteos pelearon contra Israel; y huyeron delante de ellos los israelitas, y cayeron heridos en el monte de Gilboa. 2 Y los filisteos siguieron a Sal y a sus hijos, y mataron los filisteos a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal. 3 Y arreciando la batalla contra Sal, le alcanzaron los flecheros, y fue herido por los flecheros. 4 Entonces dijo Sal a su escudero: Saca tu espada y traspsame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan escarnio de m; pero su escudero no quiso, porque tena mucho miedo. Entonces Sal tom la espada, y se ech sobre ella. 5 Cuando su escudero vio a Sal muerto, l tambin se ech sobre su espada y se mat. 6 As murieron Sal y sus tres hijos; y toda su casa muri juntamente con l. 7 Y viendo todos los de Israel que habitaban en el valle, que haban huido, y que Sal y sus hijos eran muertos, dejaron sus ciudades y huyeron, y vinieron los filisteos y habitaron en ellas. 

8 Sucedi al da siguiente, que al venir los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Sal y a sus hijos tendidos en el monte de Gilboa. 9 Y luego que le despojaron, tomaron su cabeza y sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para dar las nuevas a sus dolos y al pueblo. 10 Y pusieron sus armas en el templo de sus dioses, y colgaron la cabeza en el templo de Dagn. 11 Y oyendo todos los de Jabes de Galaad lo que los filisteos haban hecho de Sal, 12 se levantaron todos los hombres valientes, y tomaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos, y los trajeron a Jabes; y enterraron sus huesos debajo de una encina en Jabes, y ayunaron siete das. 

13 As muri Sal por su rebelin con que prevaric contra Jehov, contra la palabra de Jehov, la cual no guard, y porque consult a una adivina, 14 y no consult a Jehov; por esta causa lo mat, y traspas el reino a David hijo de Isa. 

David es proclamado rey de Israel

(2 S. 5.1-5)

1 CRNICAS 11

1 Entonces todo Israel se junt a David en Hebrn, diciendo: He aqu nosotros somos tu hueso y tu carne. 2 Tambin antes de ahora, mientras Sal reinaba, t eras quien sacaba a la guerra a Israel, y lo volva a traer. Tambin Jehov tu Dios te ha dicho: T apacentars a mi pueblo Israel, y t sers prncipe sobre Israel mi pueblo. 3 Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y David hizo con ellos pacto delante de Jehov; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehov por medio de Samuel. 

David toma la fortaleza de Sion

(2 S. 5.6-10)

4 Entonces se fue David con todo Israel a Jerusaln, la cual es Jebs; y los jebuseos habitaban en aquella tierra. 5 Y los moradores de Jebs dijeron a David: No entrars ac. Mas David tom la fortaleza de Sion, que es la ciudad de David. 6 Y David haba dicho: El que primero derrote a los jebuseos ser cabeza y jefe. Entonces Joab hijo de Sarvia subi el primero, y fue hecho jefe. 7 Y David habit en la fortaleza, y por esto la llamaron la Ciudad de David. 8 Y edific la ciudad alrededor, desde Milo hasta el muro; y Joab repar el resto de la ciudad. 9 Y David iba adelantando y creciendo, y Jehov de los ejrcitos estaba con l. 

Los valientes de David

(2 S. 23.8-39)

10 Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le ayudaron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehov. 11 Y este es el nmero de los valientes que David tuvo: Jasobeam hijo de Hacmoni, caudillo de los treinta, el cual blandi su lanza una vez contra trescientos, a los cuales mat. 

12 Tras de ste estaba Eleazar hijo de Dodo, ahohta, el cual era de los tres valientes. 13 Este estuvo con David en Pasdamim, estando all juntos en batalla los filisteos; y haba all una parcela de tierra llena de cebada, y huyendo el pueblo delante de los filisteos, 14 se pusieron ellos en medio de la parcela y la defendieron, y vencieron a los filisteos, porque Jehov los favoreci con una gran victoria. 

15 Y tres de los treinta principales descendieron a la pea a David, a la cueva de Adulam, estando el campamento de los filisteos en el valle de Refaim. 16 David estaba entonces en la fortaleza, y haba entonces guarnicin de los filisteos en Beln. 17 David dese entonces, y dijo: Quin me diera de beber de las aguas del pozo de Beln, que est a la puerta! 18 Y aquellos tres rompieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Beln, que est a la puerta, y la tomaron y la trajeron a David; mas l no la quiso beber, sino que la derram para Jehov, y dijo: 19 Gurdeme mi Dios de hacer esto. Haba yo de beber la sangre y la vida de estos varones, que con peligro de sus vidas la han trado? Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos tres valientes. 

20 Y Abisai, hermano de Joab, era jefe de los treinta, el cual blandi su lanza contra trescientos y los mat, y gan renombre con los tres. 21 Fue el ms ilustre de los treinta, y fue el jefe de ellos, pero no igual a los tres primeros. 

22 Benaa hijo de Joiada, hijo de un varn valiente de Cabseel, de grandes hechos; l venci a los dos leones de Moab; tambin descendi y mat a un len en medio de un foso, en tiempo de nieve. 23 El mismo venci a un egipcio, hombre de cinco codos de estatura; y el egipcio traa una lanza como un rodillo de tejedor, mas l descendi con un bculo, y arrebat al egipcio la lanza de la mano, y lo mat con su misma lanza. 24 Esto hizo Benaa hijo de Joiada, y fue nombrado con los tres valientes. 25 Y fue el ms distinguido de los treinta, pero no igual a los tres primeros. A ste puso David en su guardia personal. 

26 Y los valientes de los ejrcitos: Asael hermano de Joab, Elhanan hijo de Dodo de Beln, 27 Samot harodita, Heles pelonita; 28 Ira hijo de Iques tecota, Abiezer anatotita, 29 Sibecai husatita, Ilai ahohta, 30 Maharai netofatita, Heled hijo de Baana netofatita, 31 Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamn, Benaa piratonita, 32 Hurai del ro Gaas, Abiel arbatita, 33 Azmavet barhumita, Eliaba saalbonita, 34 los hijos de Hasem gizonita, Jonatn hijo de Sage ararita, 35 Aham hijo de Sacar ararita, Elifal hijo de Ur, 36 Hefer mequeratita, Ahas pelonita, 37 Hezro carmelita, Naarai hijo de Ezbai, 38 Joel hermano de Natn, Mibhar hijo de Hagrai, 39 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia, 40 Ira itrita, Gareb itrita, 41 Uras heteo, Zabad hijo de Ahlai, 42 Adina hijo de Siza rubenita, prncipe de los rubenitas, y con l treinta, 43 Hann hijo de Maaca, Josafat mitnita, 44 Uzas astarotita, Sama y Jehiel hijos de Hotam aroerita; 45 Jediael hijo de Simri, y Joha su hermano, tizita, 46 Eliel mahavita, Jerebai y Josava hijos de Elnaam, Itma moabita, 47 Eliel, Obed, y Jaasiel mesobata. 

El ejrcito de David

1 CRNICAS 12

1 Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando l an encerrado por causa de Sal hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra. 2 Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saetas con arco. De los hermanos de Sal de Benjamn: 3 El principal Ahiezer, despus Jos, hijos de Semaa gabaatita; Jeziel y Pelet hijos de Azmavet, Beraca, Jeh anatotita, 4 Ismaas gabaonita, valiente entre los treinta, y ms que los treinta; Jeremas, Jahaziel, Johann, Jozabad gederatita, 5 Eluzai, Jerimot, Bealas, Semaras, Sefatas harufita, 6 Elcana, Isas, Azareel, Joezer y Jasobeam, coretas, 7 y Joela y Zebadas hijos de Jeroham de Gedor. 

8 Tambin de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavs; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montaas. 9 Ezer el primero, Obadas el segundo, Eliab el tercero, 10 Mismana el cuarto, Jeremas el quinto, 11 Atai el sexto, Eliel el sptimo, 12 Johann el octavo, Elzabad el noveno, 13 Jeremas el dcimo y Macbanai el undcimo. 14 Estos fueron capitanes del ejrcito de los hijos de Gad. El menor tena cargo de cien hombres, y el mayor de mil. 15 Estos pasaron el Jordn en el mes primero, cuando se haba desbordado por todas sus riberas; e hicieron huir a todos los de los valles al oriente y al poniente. 

16 Asimismo algunos de los hijos de Benjamn y de Jud vinieron a David al lugar fuerte. 17 Y David sali a ellos, y les habl diciendo: Si habis venido a m para paz y para ayudarme, mi corazn ser unido con vosotros; mas si es para entregarme a mis enemigos, sin haber iniquidad en mis manos, valo el Dios de nuestros padres, y lo demande. 18 Entonces el Espritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isa. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores, pues tambin tu Dios te ayuda. Y David los recibi, y los puso entre los capitanes de la tropa. 

19 Tambin se pasaron a David algunos de Manass, cuando vino con los filisteos a la batalla contra Sal (pero David no les ayud, porque los jefes de los filisteos, habido consejo, lo despidieron, diciendo: Con peligro de nuestras cabezas se pasar a su seor Sal). 20 As que viniendo l a Siclag, se pasaron a l de los de Manass, Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eli y Ziletai, prncipes de millares de los de Manass. 21 Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejrcito. 22 Porque entonces todos los das vena ayuda a David, hasta hacerse un gran ejrcito, como ejrcito de Dios. 

23 Y este es el nmero de los principales que estaban listos para la guerra, y vinieron a David en Hebrn para traspasarle el reino de Sal, conforme a la palabra de Jehov: 24 De los hijos de Jud que traan escudo y lanza, seis mil ochocientos, listos para la guerra. 25 De los hijos de Simen, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra. 26 De los hijos de Lev, cuatro mil seiscientos; 27 asimismo Joiada, prncipe de los del linaje de Aarn, y con l tres mil setecientos, 28 y Sadoc, joven valiente y esforzado, con veintids de los principales de la casa de su padre. 29 De los hijos de Benjamn hermanos de Sal, tres mil; porque hasta entonces muchos de ellos se mantenan fieles a la casa de Sal. 30 De los hijos de Efran, veinte mil ochocientos, muy valientes, varones ilustres en las casas de sus padres. 31 De la media tribu de Manass, dieciocho mil, los cuales fueron tomados por lista para venir a poner a David por rey. 32 De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que saban lo que Israel deba hacer, cuyo dicho seguan todos sus hermanos. 33 De Zabuln cincuenta mil, que salan a campaa prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazn. 34 De Neftal, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza. 35 De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos. 36 De Aser, dispuestos para la guerra y preparados para pelear, cuarenta mil. 37 Y del otro lado del Jordn, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manass, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra. 

38 Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazn perfecto a Hebrn, para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los dems de Israel estaban de un mismo nimo para poner a David por rey. 39 Y estuvieron all con David tres das comiendo y bebiendo, porque sus hermanos haban preparado para ellos. 40 Tambin los que les eran vecinos, hasta Isacar y Zabuln y Neftal, trajeron vveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; provisin de harina, tortas de higos, pasas, vino y aceite, y bueyes y ovejas en abundancia, porque en Israel haba alegra. 

David propone trasladar el arca a Jerusaln

1 CRNICAS 13

1 Entonces David tom consejo con los capitanes de millares y de centenas, y con todos los jefes. 2 Y dijo David a toda la asamblea de Israel: Si os parece bien y si es la voluntad de Jehov nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y por los sacerdotes y levitas que estn con ellos en sus ciudades y ejidos, para que se renan con nosotros; 3 y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de Sal no hemos hecho caso de ella. 4 Y dijo toda la asamblea que se hiciese as, porque la cosa pareca bien a todo el pueblo. 

David intenta traer el arca

(2 S. 6.1-11)

5 Entonces David reuni a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para que trajesen el arca de Dios de Quiriat-jearim. 6 Y subi David con todo Israel a Baala de Quiriat-jearim, que est en Jud, para pasar de all el arca de Jehov Dios, que mora entre los querubines, sobre la cual su nombre es invocado. 7 Y llevaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uza y Aho guiaban el carro. 8 Y David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cnticos, arpas, salterios, tamboriles, cmbalos y trompetas. 

9 Pero cuando llegaron a la era de Quidn, Uza extendi su mano al arca para sostenerla, porque los bueyes tropezaban. 10 Y el furor de Jehov se encendi contra Uza, y lo hiri, porque haba extendido su mano al arca; y muri all delante de Dios. 11 Y David tuvo pesar, porque Jehov haba quebrantado a Uza; por lo que llam aquel lugar Prez-uza, hasta hoy. 12 Y David temi a Dios aquel da, y dijo: Cmo he de traer a mi casa el arca de Dios? 13 Y no trajo David el arca a su casa en la ciudad de David, sino que la llev a casa de Obed-edom geteo. 14 Y el arca de Dios estuvo con la familia de Obed-edom, en su casa, tres meses; y bendijo Jehov la casa de Obed-edom, y todo lo que tena. 

Hiram enva embajadores a David

(2 S. 5.11-12)

1 CRNICAS 14

1 Hiram rey de Tiro envi a David embajadores, y madera de cedro, y albailes y carpinteros, para que le edificasen una casa. 2 Y entendi David que Jehov lo haba confirmado como rey sobre Israel, y que haba exaltado su reino sobre su pueblo Israel. 

Hijos de David nacidos en Jerusaln

(2 S. 5.13-16; 1 Cr. 3.5-9)

3 Entonces David tom tambin mujeres en Jerusaln, y engendr David ms hijos e hijas. 4 Y estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn, 5 Ibhar, Elisa, Elpelet, 6 Noga, Nefeg, Jafa, 7 Elisama, Beeliada y Elifelet. 

David derrota a los filisteos

(2 S. 5.17-25)

8 Oyendo los filisteos que David haba sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos los filisteos en busca de David. Y cuando David lo oy, sali contra ellos. 9 Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim. 10 Entonces David consult a Dios, diciendo: Subir contra los filisteos? Los entregars en mi mano? Y Jehov le dijo: Sube, porque yo los entregar en tus manos. 11 Subieron, pues, a Baal-perazim, y all los derrot David. Dijo luego David: Dios rompi mis enemigos por mi mano, como se rompen las aguas. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim. 12 Y dejaron all sus dioses, y David dijo que los quemasen. 13 Y volviendo los filisteos a extenderse por el valle, 14 David volvi a consultar a Dios, y Dios le dijo: No subas tras ellos, sino rodalos, para venir a ellos por delante de las balsameras. 

15 Y as que oigas venir un estruendo por las copas de las balsameras, sal luego a la batalla, porque Dios saldr delante de ti y herir el ejrcito de los filisteos. 16 Hizo, pues, David como Dios le mand, y derrotaron al ejrcito de los filisteos desde Gaban hasta Gezer. 17 Y la fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras; y Jehov puso el temor de David sobre todas las naciones. 

David trae el arca a Jerusaln

(2 S. 6.12-23)

1 CRNICAS 15

1 Hizo David tambin casas para s en la ciudad de David, y arregl un lugar para el arca de Dios, y le levant una tienda. 2 Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehov para que lleven el arca de Jehov, y le sirvan perpetuamente. 3 Y congreg David a todo Israel en Jerusaln, para que pasasen el arca de Jehov a su lugar, el cual le haba l preparado. 4 Reuni tambin David a los hijos de Aarn y a los levitas; 5 de los hijos de Coat, Uriel el principal, y sus hermanos, ciento veinte. 6 De los hijos de Merari, Asaas el principal, y sus hermanos, doscientos veinte. 7 De los hijos de Gersn, Joel el principal, y sus hermanos, ciento treinta. 8 De los hijos de Elizafn, Semaas el principal, y sus hermanos, doscientos. 9 De los hijos de Hebrn, Eliel el principal, y sus hermanos, ochenta. 10 De los hijos de Uziel, Aminadab el principal, y sus hermanos, ciento doce. 11 Y llam David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaas, Joel, Semaas, Eliel y Aminadab, 12 y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehov Dios de Israel al lugar que le he preparado; 13 pues por no haberlo hecho as vosotros la primera vez, Jehov nuestro Dios nos quebrant, por cuanto no le buscamos segn su ordenanza. 14 As los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehov Dios de Israel. 15 Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo haba mandado Moiss, conforme a la palabra de Jehov. 

16 Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de msica, con salterios y arpas y cmbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegra. 17 Y los levitas designaron a Hemn hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf hijo de Berequas; y de los hijos de Merari y de sus hermanos, a Etn hijo de Cusaas. 18 Y con ellos a sus hermanos del segundo orden, a Zacaras, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaa, Maasas, Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed-edom y Jeiel, los porteros. 19 As Hemn, Asaf y Etn, que eran cantores, sonaban cmbalos de bronce. 20 Y Zacaras, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasas y Benaa, con salterios sobre Alamot. 21 Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed-edom, Jeiel y Azazas tenan arpas afinadas en la octava para dirigir. 22 Y Quenanas, principal de los levitas en la msica, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en ello. 23 Berequas y Elcana eran porteros del arca. 24 Y Sebanas, Josafat, Natanael, Amasai, Zacaras, Benaa y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios; Obed-edom y Jehas eran tambin porteros del arca. 

25 David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehov, de casa de Obed-edom, con alegra. 26 Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehov, sacrificaron siete novillos y siete carneros. 27 Y David iba vestido de lino fino, y tambin todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanas era maestro de canto entre los cantores. Llevaba tambin David sobre s un efod de lino. 28 De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehov, con jbilo y sonido de bocinas y trompetas y cmbalos, y al son de salterios y arpas. 29 Pero cuando el arca del pacto de Jehov lleg a la ciudad de David, Mical, hija de Sal, mirando por una ventana, vio al rey David que saltaba y danzaba; y lo menospreci en su corazn. 

1 CRNICAS 16

1 As trajeron el arca de Dios, y la pusieron en medio de la tienda que David haba levantado para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Dios. 2 Y cuando David acab de ofrecer el holocausto y los sacrificios de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehov. 3 Y reparti a todo Israel, as a hombres como a mujeres, a cada uno una torta de pan, una pieza de carne, y una torta de pasas. 

4 Y puso delante del arca de Jehov ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen y loasen a Jehov Dios de Israel: 5 Asaf el primero; el segundo despus de l, Zacaras; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatas, Eliab, Benaa, Obed-edom y Jeiel, con sus instrumentos de salterios y arpas; pero Asaf sonaba los cmbalos. 6 Tambin los sacerdotes Benaa y Jahaziel sonaban continuamente las trompetas delante del arca del pacto de Dios. 

Salmo de accin de gracias de David

(Sal. 105.1-15; 96.1-13; 106.47-48)

7 Entonces, en aquel da, David comenz a aclamar a Jehov por mano de Asaf y de sus hermanos: 


8 Alabad a Jehov, invocad su nombre, 
Dad a conocer en los pueblos sus obras. 
9 Cantad a l, cantadle salmos; 
Hablad de todas sus maravillas. 
10 Gloriaos en su santo nombre; 
Algrese el corazn de los que buscan a Jehov. 
11 Buscad a Jehov y su poder; 
Buscad su rostro continuamente. 
12 Haced memoria de las maravillas que ha hecho, 
De sus prodigios, y de los juicios de su boca, 
13 Oh vosotros, hijos de Israel su siervo, 
Hijos de Jacob, sus escogidos. 
14 Jehov, l es nuestro Dios; 
Sus juicios estn en toda la tierra. 
15 El hace memoria de su pacto perpetuamente, 
Y de la palabra que l mand para mil generaciones; 
16 Del pacto que concert con Abraham, 
Y de su juramento a Isaac; 
17 El cual confirm a Jacob por estatuto, 
Y a Israel por pacto sempiterno, 
18 Diciendo: A ti dar la tierra de Canan, 
Porcin de tu heredad. 
19 Cuando ellos eran pocos en nmero, 
Pocos y forasteros en ella, 
20 Y andaban de nacin en nacin, 
Y de un reino a otro pueblo, 
21 No permiti que nadie los oprimiese; 
Antes por amor de ellos castig a los reyes. 
22 No toquis, dijo, a mis ungidos, 
Ni hagis mal a mis profetas. 
23 Cantad a Jehov toda la tierra, 
Proclamad de da en da su salvacin. 
24 Cantad entre las gentes su gloria, 
Y en todos los pueblos sus maravillas. 
25 Porque grande es Jehov, y digno de suprema alabanza, 
Y de ser temido sobre todos los dioses. 
26 Porque todos los dioses de los pueblos son dolos; 
Mas Jehov hizo los cielos. 
27 Alabanza y magnificencia delante de l; 
Poder y alegra en su morada. 
28 Tributad a Jehov, oh familias de los pueblos, 
Dad a Jehov gloria y poder. 
29 Dad a Jehov la honra debida a su nombre; 
Traed ofrenda, y venid delante de l; 
Postraos delante de Jehov en la hermosura de la santidad. 
30 Temed en su presencia, toda la tierra; 
El mundo ser an establecido, para que no se conmueva. 
31 Algrense los cielos, y gcese la tierra, 
Y digan en las naciones: Jehov reina. 
32 Resuene el mar, y su plenitud; 
Algrese el campo, y todo lo que contiene. 
33 Entonces cantarn los rboles de los bosques delante de Jehov, 
Porque viene a juzgar la tierra. 
34 Aclamad a Jehov, porque l es bueno; 
Porque su misericordia es eterna. 
35 Y decid: Slvanos, oh Dios, salvacin nuestra; 
Recgenos, y lbranos de las naciones, 
Para que confesemos tu santo nombre, 
Y nos gloriemos en tus alabanzas. 
36 Bendito sea Jehov Dios de Israel, 
De eternidad a eternidad. 

Y dijo todo el pueblo, Amn, y alab a Jehov. 

Los levitas encargados del arca

37 Y dej all, delante del arca del pacto de Jehov, a Asaf y a sus hermanos, para que ministrasen de continuo delante del arca, cada cosa en su da; 38 y a Obed-edom y a sus sesenta y ocho hermanos; y a Obed-edom hijo de Jedutn y a Hosa como porteros. 39 Asimismo al sacerdote Sadoc, y a los sacerdotes sus hermanos, delante del tabernculo de Jehov en el lugar alto que estaba en Gaban, 40 para que sacrificasen continuamente, a maana y tarde, holocaustos a Jehov en el altar del holocausto, conforme a todo lo que est escrito en la ley de Jehov, que l prescribi a Israel; 41 y con ellos a Hemn, a Jedutn y a los otros escogidos declarados por sus nombres, para glorificar a Jehov, porque es eterna su misericordia. 42 Con ellos a Hemn y a Jedutn con trompetas y cmbalos para los que tocaban, y con otros instrumentos de msica de Dios; y a los hijos de Jedutn para porteros. 

43 Y todo el pueblo se fue cada uno a su casa; y David se volvi para bendecir su casa. 

Pacto de Dios con David

(2 S. 7.1-29)

1 CRNICAS 17

1 Aconteci que morando David en su casa, dijo David al profeta Natn: He aqu yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehov debajo de cortinas. 2 Y Natn dijo a David: Haz todo lo que est en tu corazn, porque Dios est contigo. 

3 En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natn, diciendo: 4 Ve y di a David mi siervo: As ha dicho Jehov: T no me edificars casa en que habite. 5 Porque no he habitado en casa alguna desde el da que saqu a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernculo en tabernculo. 6 Por dondequiera que anduve con todo Israel, habl una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mand que apacentasen a mi pueblo, para decirles: Por qu no me edificis una casa de cedro? 7 Por tanto, ahora dirs a mi siervo David: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Yo te tom del redil, de detrs de las ovejas, para que fueses prncipe sobre mi pueblo Israel; 8 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te har gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra. 9 Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en l y no sea ms removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirn ms, como antes, 10 y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillar a todos tus enemigos. Te hago saber, adems, que Jehov te edificar casa. 11 Y cuando tus das sean cumplidos para irte con tus padres, levantar descendencia despus de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmar su reino. 12 El me edificar casa, y yo confirmar su trono eternamente. 13 Yo le ser por padre, y l me ser por hijo; y no quitar de l mi misericordia, como la quit de aquel que fue antes de ti; 14 sino que lo confirmar en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono ser firme para siempre. 15 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visin, as habl Natn a David. 

16 Y entr el rey David y estuvo delante de Jehov, y dijo: Jehov Dios, quin soy yo, y cul es mi casa, para que me hayas trado hasta este lugar? 17 Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo ms lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehov Dios. 18 Qu ms puede aadir David pidiendo de ti para glorificar a tu siervo? Mas t conoces a tu siervo. 19 Oh Jehov, por amor de tu siervo y segn tu corazn, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas. 20 Jehov, no hay semejante a ti, ni hay Dios sino t, segn todas las cosas que hemos odo con nuestros odos. 21 Y qu pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel, cuyo Dios fuese y se redimiese un pueblo, para hacerte nombre con grandezas y maravillas, echando a las naciones de delante de tu pueblo, que t rescataste de Egipto? 22 T has constituido a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y t, Jehov, has venido a ser su Dios. 23 Ahora pues, Jehov, la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, sea firme para siempre, y haz como has dicho. 24 Permanezca, pues, y sea engrandecido tu nombre para siempre, a fin de que se diga: Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, es Dios para Israel. Y sea la casa de tu siervo David firme delante de ti. 25 Porque t, Dios mo, revelaste al odo a tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha hallado tu siervo motivo para orar delante de ti. 26 Ahora pues, Jehov, t eres el Dios que has hablado de tu siervo este bien; 27 y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque t, Jehov, la has bendecido, y ser bendita para siempre. 

David extiende sus dominios

(2 S. 8.1-14)

1 CRNICAS 18

1 Despus de estas cosas aconteci que David derrot a los filisteos, y los humill, y tom a Gat y sus villas de mano de los filisteos. 

2 Tambin derrot a Moab, y los moabitas fueron siervos de David, trayndole presentes. 

3 Asimismo derrot David a Hadad-ezer rey de Soba, en Hamat, yendo ste a asegurar su dominio junto al ro Eufrates. 4 Y le tom David mil carros, siete mil de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarret David los caballos de todos los carros, excepto los de cien carros que dej. 5 Y viniendo los sirios de Damasco en ayuda de Hadad-ezer rey de Soba, David hiri de ellos veintids mil hombres. 6 Y puso David guarnicin en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, trayndole presentes; porque Jehov daba la victoria a David dondequiera que iba. 7 Tom tambin David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los trajo a Jerusaln. 8 Asimismo de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, tom David muchsimo bronce, con el que Salomn hizo el mar de bronce, las columnas, y utensilios de bronce. 

9 Y oyendo Toi rey de Hamat que David haba deshecho todo el ejrcito de Hadad-ezer rey de Soba, 10 envi a Adoram su hijo al rey David, para saludarle y bendecirle por haber peleado con Hadad-ezer y haberle vencido; porque Toi tena guerra contra Hadad-ezer. Le envi tambin toda clase de utensilios de oro, de plata y de bronce; 11 los cuales el rey David dedic a Jehov, con la plata y el oro que haba tomado de todas las naciones de Edom, de Moab, de los hijos de Amn, de los filisteos y de Amalec. 

12 Adems de esto, Abisai hijo de Sarvia destroz en el valle de la Sal a dieciocho mil edomitas. 13 Y puso guarnicin en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David; porque Jehov daba el triunfo a David dondequiera que iba. 

Oficiales de David

(2 S. 8.15-18; 20.23-26)

14 Rein David sobre todo Israel, y juzgaba con justicia a todo su pueblo. 15 Y Joab hijo de Sarvia era general del ejrcito, y Josafat hijo de Ahilud, canciller. 16 Sadoc hijo de Ahitob y Abimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes, y Savsa, secretario. 17 Y Benaa hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los prncipes cerca del rey. 

Derrotas de amonitas y sirios

(2 S. 10.1-19)

1 CRNICAS 19

1 Despus de estas cosas aconteci que muri Nahas rey de los hijos de Amn, y rein en su lugar su hijo. 2 Y dijo David: Manifestar misericordia con Hann hijo de Nahas, porque tambin su padre me mostr misericordia. As David envi embajadores que lo consolasen de la muerte de su padre. Pero cuando llegaron los siervos de David a la tierra de los hijos de Amn a Hann, para consolarle, 3 los prncipes de los hijos de Amn dijeron a Hann: A tu parecer honra David a tu padre, que te ha enviado consoladores? No vienen ms bien sus siervos a ti para espiar, e inquirir, y reconocer la tierra? 4 Entonces Hann tom los siervos de David y los rap, y les cort los vestidos por la mitad, hasta las nalgas, y los despach. 5 Se fueron luego, y cuando lleg a David la noticia sobre aquellos varones, l envi a recibirlos, porque estaban muy afrentados. El rey mand que les dijeran: Estaos en Jeric hasta que os crezca la barba, y entonces volveris. 

6 Y viendo los hijos de Amn que se haban hecho odiosos a David, Hann y los hijos de Amn enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y gente de a caballo de Mesopotamia, de Siria, de Maaca y de Soba. 7 Y tomaron a sueldo treinta y dos mil carros, y al rey de Maaca y a su ejrcito, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. Y se juntaron tambin los hijos de Amn de sus ciudades, y vinieron a la guerra. 8 Oyndolo David, envi a Joab con todo el ejrcito de los hombres valientes. 9 Y los hijos de Amn salieron, y ordenaron la batalla a la entrada de la ciudad; y los reyes que haban venido estaban aparte en el campo. 

10 Y viendo Joab que el ataque contra l haba sido dispuesto por el frente y por la retaguardia, escogi de los ms aventajados que haba en Israel, y con ellos orden su ejrcito contra los sirios. 11 Puso luego el resto de la gente en mano de Abisai su hermano, y los orden en batalla contra los amonitas. 12 Y dijo: Si los sirios fueren ms fuertes que yo, t me ayudars; y si los amonitas fueren ms fuertes que t, yo te ayudar. 13 Esfurzate, y esforcmonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehov lo que bien le parezca. 14 Entonces se acerc Joab y el pueblo que tena consigo, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de l. 15 Y los hijos de Amn, viendo que los sirios haban huido, huyeron tambin ellos delante de Abisai su hermano, y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvi a Jerusaln. 

16 Viendo los sirios que haban cado delante de Israel, enviaron embajadores, y trajeron a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, cuyo capitn era Sofac, general del ejrcito de Hadad-ezer. 17 Luego que fue dado aviso a David, reuni a todo Israel, y cruzando el Jordn vino a ellos, y orden batalla contra ellos. Y cuando David hubo ordenado su tropa contra ellos, pelearon contra l los sirios. 18 Mas el pueblo sirio huy delante de Israel; y mat David de los sirios a siete mil hombres de los carros, y cuarenta mil hombres de a pie; asimismo mat a Sofac general del ejrcito. 19 Y viendo los siervos de Hadad-ezer que haban cado delante de Israel, concertaron paz con David, y fueron sus siervos; y el pueblo sirio nunca ms quiso ayudar a los hijos de Amn. 

David captura a Rab

(2 S. 12.26-31)

1 CRNICAS 20

1 Aconteci a la vuelta del ao, en el tiempo que suelen los reyes salir a la guerra, que Joab sac las fuerzas del ejrcito, y destruy la tierra de los hijos de Amn, y vino y siti a Rab. Mas David estaba en Jerusaln; y Joab bati a Rab, y la destruy. 2 Y tom David la corona de encima de la cabeza del rey de Rab, y la hall de peso de un talento de oro, y haba en ella piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Adems de esto sac de la ciudad muy grande botn. 3 Sac tambin al pueblo que estaba en ella, y lo puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amn. Y volvi David con todo el pueblo a Jerusaln. 

Los hombres de David matan a los gigantes

(2 S. 21.18-22)

4 Despus de esto aconteci que se levant guerra en Gezer contra los filisteos; y Sibecai husatita mat a Sipai, de los descendientes de los gigantes; y fueron humillados. 5 Volvi a levantarse guerra contra los filisteos; y Elhann hijo de Jair mat a Lahmi, hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como un rodillo de telar. 6 Y volvi a haber guerra en Gat, donde haba un hombre de grande estatura, el cual tena seis dedos en pies y manos, veinticuatro por todos; y era descendiente de los gigantes. 7 Este hombre injuri a Israel, pero lo mat Jonatn, hijo de Simea hermano de David. 8 Estos eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y de sus siervos. 

David censa al pueblo

(2 S. 24.1-25)

1 CRNICAS 21

1 Pero Satans se levant contra Israel, e incit a David a que hiciese censo de Israel. 2 Y dijo David a Joab y a los prncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el nmero de ellos para que yo lo sepa. 3 Y dijo Joab: Aada Jehov a su pueblo cien veces ms, rey seor mo; no son todos stos siervos de mi seor? Para qu procura mi seor esto, que ser para pecado a Israel? 4 Mas la orden del rey pudo ms que Joab. Sali, por tanto, Joab, y recorri todo Israel, y volvi a Jerusaln y dio la cuenta del nmero del pueblo a David. 5 Y haba en todo Israel un milln cien mil que sacaban espada, y de Jud cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada. 6 Entre stos no fueron contados los levitas, ni los hijos de Benjamn, porque la orden del rey era abominable a Joab. 

7 Asimismo esto desagrad a Dios, e hiri a Israel. 8 Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente. 9 Y habl Jehov a Gad, vidente de David, diciendo: 10 Ve y habla a David, y dile: As ha dicho Jehov: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una que yo haga contigo. 11 Y viniendo Gad a David, le dijo: As ha dicho Jehov: 12 Escoge para ti: o tres aos de hambre, o por tres meses ser derrotado delante de tus enemigos con la espada de tus adversarios, o por tres das la espada de Jehov, esto es, la peste en la tierra, y que el ngel de Jehov haga destruccin en todos los trminos de Israel. Mira, pues, qu responder al que me ha enviado. 13 Entonces David dijo a Gad: Estoy en grande angustia. Ruego que yo caiga en la mano de Jehov, porque sus misericordias son muchas en extremo; pero que no caiga en manos de hombres. 

14 As Jehov envi una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres. 15 Y envi Jehov el ngel a Jerusaln para destruirla; pero cuando l estaba destruyendo, mir Jehov y se arrepinti de aquel mal, y dijo al ngel que destrua: Basta ya; detn tu mano. El ngel de Jehov estaba junto a la era de Ornn jebuseo. 16 Y alzando David sus ojos, vio al ngel de Jehov, que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusaln. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de cilicio. 17 Y dijo David a Dios: No soy yo el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequ, y ciertamente he hecho mal; pero estas ovejas, qu han hecho? Jehov Dios mo, sea ahora tu mano contra mi, y contra la casa de mi padre, y no venga la peste sobre tu pueblo. 

18 Y el ngel de Jehov orden a Gad que dijese a David que subiese y construyese un altar a Jehov en la era de Ornn jebuseo. 19 Entonces David subi, conforme a la palabra que Gad le haba dicho en nombre de Jehov. 20 Y volvindose Ornn, vio al ngel, por lo que se escondieron cuatro hijos suyos que con l estaban. Y Ornn trillaba el trigo. 21 Y viniendo David a Ornn, mir Ornn, y vio a David; y saliendo de la era, se postr en tierra ante David. 22 Entonces dijo David a Ornn: Dame este lugar de la era, para que edifique un altar a Jehov; dmelo por su cabal precio, para que cese la mortandad en el pueblo. 23 Y Ornn respondi a David: Tmala para ti, y haga mi seor el rey lo que bien le parezca; y aun los bueyes dar para el holocausto, y los trillos para lea, y trigo para la ofrenda; yo lo doy todo. 24 Entonces el rey David dijo a Ornn: No, sino que efectivamente la comprar por su justo precio; porque no tomar para Jehov lo que es tuyo, ni sacrificar holocausto que nada me cueste. 25 Y dio David a Ornn por aquel lugar el peso de seiscientos siclos de oro. 26 Y edific all David un altar a Jehov, en el que ofreci holocaustos y ofrendas de paz, e invoc a Jehov, quien le respondi por fuego desde los cielos en el altar del holocausto. 27 Entonces Jehov habl al ngel, y ste volvi su espada a la vaina. 

El lugar para el templo

28 Viendo David que Jehov le haba odo en la era de Ornn jebuseo, ofreci sacrificios all. 29 Y el tabernculo de Jehov que Moiss haba hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el lugar alto de Gaban; 30 pero David no pudo ir all a consultar a Dios, porque estaba atemorizado a causa de la espada del ngel de Jehov. 

1 CRNICAS 22

1 Y dijo David: Aqu estar la casa de Jehov Dios, y aqu el altar del holocausto para Israel. 

Preparativos para el templo

2 Despus mand David que se reuniese a los extranjeros que haba en la tierra de Israel, y seal de entre ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios. 3 Asimismo prepar David mucho hierro para la clavazn de las puertas, y para las junturas; y mucho bronce sin peso, y madera de cedro sin cuenta. 4 Porque los sidonios y tirios haban trado a David abundancia de madera de cedro. 5 Y dijo David: Salomn mi hijo es muchacho y de tierna edad, y la casa que se ha de edificar a Jehov ha de ser magnfica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras; ahora, pues, yo le preparar lo necesario. Y David antes de su muerte hizo preparativos en gran abundancia. 

6 Llam entonces David a Salomn su hijo, y le mand que edificase casa a Jehov Dios de Israel. 7 Y dijo David a Salomn: Hijo mo, en mi corazn tuve el edificar templo al nombre de Jehov mi Dios. 8 Mas vino a m palabra de Jehov, diciendo: T has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificars casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de m. 9 He aqu te nacer un hijo, el cual ser varn de paz, porque yo le dar paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre ser Salomn, y yo dar paz y reposo sobre Israel en sus das. 10 El edificar casa a mi nombre, y l me ser a m por hijo, y yo le ser por padre; y afirmar el trono de su reino sobre Israel para siempre. 11 Ahora pues, hijo mo, Jehov est contigo, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehov tu Dios, como l ha dicho de ti. 12 Y Jehov te d entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehov tu Dios. 13 Entonces sers prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehov mand a Moiss para Israel. Esfurzate, pues, y cobra nimo; no temas, ni desmayes. 14 He aqu, yo con grandes esfuerzos he preparado para la casa de Jehov cien mil talentos de oro, y un milln de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, porque es mucho. Asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual t aadirs. 15 T tienes contigo muchos obreros, canteros, albailes, carpinteros, y todo hombre experto en toda obra. 16 Del oro, de la plata, del bronce y del hierro, no hay cuenta. Levntate, y manos a la obra; y Jehov est contigo. 

17 Asimismo mand David a todos los principales de Israel que ayudasen a Salomn su hijo, diciendo: 18 No est con vosotros Jehov vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Porque l ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de Jehov, y delante de su pueblo. 19 Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros nimos en buscar a Jehov vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehov Dios, para traer el arca del pacto de Jehov, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehov. 

Distribucin y deberes de los levitas

1 CRNICAS 23

1 Siendo, pues, David ya viejo y lleno de das, hizo a Salomn su hijo rey sobre Israel. 

2 Y juntando a todos los principales de Israel, y a los sacerdotes y levitas, 3 fueron contados los levitas de treinta aos arriba; y fue el nmero de ellos por sus cabezas, contados uno por uno, treinta y ocho mil. 4 De stos, veinticuatro mil para dirigir la obra de la casa de Jehov, y seis mil para gobernadores y jueces. 5 Adems, cuatro mil porteros, y cuatro mil para alabar a Jehov, dijo David, con los instrumentos que he hecho para tributar alabanzas. 6 Y los reparti David en grupos conforme a los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari. 

7 Los hijos de Gersn: Laadn y Simei. 8 Los hijos de Laadn, tres: Jehiel el primero, despus Zetam y Joel. 9 Los hijos de Simei, tres: Selomit, Haziel y Harn. Estos fueron los jefes de las familias de Laadn. 10 Y los hijos de Simei: Jahat, Zina, Jes y Bera. Estos cuatro fueron los hijos de Simei. 11 Jahat era el primero, y Zina el segundo; pero Jes y Bera no tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron contados como una familia. 

12 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel, ellos cuatro. 13 Los hijos de Amram: Aarn y Moiss. Y Aarn fue apartado para ser dedicado a las cosas ms santas, l y sus hijos para siempre, para que quemasen incienso delante de Jehov, y le ministrasen y bendijesen en su nombre, para siempre. 14 Y los hijos de Moiss varn de Dios fueron contados en la tribu de Lev. 15 Los hijos de Moiss fueron Gersn y Eliezer. 16 Hijo de Gersn fue Sebuel el jefe. 17 E hijo de Eliezer fue Rehabas el jefe. Y Eliezer no tuvo otros hijos; mas los hijos de Rehabas fueron muchos. 18 Hijo de Izhar fue Selomit el jefe. 19 Los hijos de Hebrn: Jeras el jefe, Amaras el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamn el cuarto. 20 Los hijos de Uziel: Micaa el jefe, e Isas el segundo. 

21 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Los hijos de Mahli: Eleazar y Cis. 22 Y muri Eleazar sin hijos; pero tuvo hijas, y los hijos de Cis, sus parientes, las tomaron por mujeres. 23 Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jeremot, ellos tres. 

24 Estos son los hijos de Lev en las familias de sus padres, jefes de familias segn el censo de ellos, contados por sus nombres, por sus cabezas, de veinte aos arriba, los cuales trabajaban en el ministerio de la casa de Jehov. 25 Porque David dijo: Jehov Dios de Israel ha dado paz a su pueblo Israel, y l habitar en Jerusaln para siempre. 26 Y tambin los levitas no tendrn que llevar ms el tabernculo y todos los utensilios para su ministerio. 27 As que, conforme a las postreras palabras de David, se hizo la cuenta de los hijos de Lev de veinte aos arriba. 28 Y estaban bajo las rdenes de los hijos de Aarn para ministrar en la casa de Jehov, en los atrios, en las cmaras, y en la purificacin de toda cosa santificada, y en la dems obra del ministerio de la casa de Dios. 29 Asimismo para los panes de la proposicin, para la flor de harina para el sacrificio, para las hojuelas sin levadura, para lo preparado en sartn, para lo tostado, y para toda medida y cuenta; 30 y para asistir cada maana todos los das a dar gracias y tributar alabanzas a Jehov, y asimismo por la tarde; 31 y para ofrecer todos los holocaustos a Jehov los das de reposo, lunas nuevas y fiestas solemnes, segn su nmero y de acuerdo con su rito, continuamente delante de Jehov; 32 y para que tuviesen la guarda del tabernculo de reunin, y la guarda del santuario, bajo las rdenes de los hijos de Aarn sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehov. 

1 CRNICAS 24

1 Tambin los hijos de Aarn fueron distribuidos en grupos. Los hijos de Aarn: Nadab, Abi, Eleazar e Itamar. 2 Mas como Nadab y Abi murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio. 3 Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar, y Ahimelec de los hijos de Itamar, los reparti por sus turnos en el ministerio. 4 Y de los hijos de Eleazar haba ms varones principales que de los hijos de Itamar; y los repartieron as: De los hijos de Eleazar, diecisis cabezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho. 5 Los repartieron, pues, por suerte los unos con los otros; porque de los hijos de Eleazar y de los hijos de Itamar hubo prncipes del santuario, y prncipes de la casa de Dios. 6 Y el escriba Semaas hijo de Natanael, de los levitas, escribi sus nombres en presencia del rey y de los prncipes, y delante de Sadoc el sacerdote, de Ahimelec hijo de Abiatar y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas, designando por suerte una casa paterna para Eleazar, y otra para Itamar. 

7 La primera suerte toc a Joiarib, la segunda a Jedaas, 8 la tercera a Harim, la cuarta a Seorim, 9 la quinta a Malquas, la sexta a Mijamn, 10 la sptima a Cos, la octava a Abas, 11 la novena a Jesa, la dcima a Secanas, 12 la undcima a Eliasib, la duodcima a Jaquim, 13 la decimatercera a Hupa, la decimacuarta a Jesebeab, 14 la decimaquinta a Bilga, la decimasexta a Imer, 15 la decimasptima a Hezir, la decimaoctava a Afses, 16 la decimanovena a Petaas, la vigsima a Hezequiel, 17 la vigesimaprimera a Jaqun, la vigesimasegunda a Gamul, 18 la vigesimatercera a Delaa, la vigesimacuarta a Maazas. 19 Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehov, segn les fue ordenado por Aarn su padre, de la manera que le haba mandado Jehov el Dios de Israel. 

20 Y de los hijos de Lev que quedaron: Subael, de los hijos de Amram; y de los hijos de Subael, Jehedas. 21 Y de los hijos de Rehabas, Isas el jefe. 22 De los izharitas, Selomot; e hijo de Selomot, Jahat. 23 De los hijos de Hebrn: Jeras el jefe, el segundo Amaras, el tercero Jahaziel, el cuarto Jecamn. 24 Hijo de Uziel, Micaa; e hijo de Micaa, Samir. 25 Hermano de Micaa, Isas; e hijo de Isas, Zacaras. 26 Los hijos de Merari: Mahli y Musi; hijo de Jaazas, Beno. 27 Los hijos de Merari por Jaazas: Beno, Soham, Zacur e Ibri. 28 Y de Mahli, Eleazar, quien no tuvo hijos. 29 Hijo de Cis, Jerameel. 30 Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. Estos fueron los hijos de los levitas conforme a sus casas paternas. 31 Estos tambin echaron suertes, como sus hermanos los hijos de Aarn, delante del rey David, y de Sadoc y de Ahimelec, y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas; el principal de los padres igualmente que el menor de sus hermanos. 

Distribucin de msicos y cantores

1 CRNICAS 25

1 Asimismo David y los jefes del ejrcito apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemn y de Jedutn, para que profetizasen con arpas, salterios y cmbalos; y el nmero de ellos, hombres idneos para la obra de su ministerio, fue: 2 De los hijos de Asaf: Zacur, Jos, Netanas y Asarela, hijos de Asaf, bajo la direccin de Asaf, el cual profetizaba bajo las rdenes del rey. 3 De los hijos de Jedutn: Gedalas, Zeri, Jesaas, Hasabas, Matatas y Simei; seis, bajo la direccin de su padre Jedutn, el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Jehov. 4 De los hijos de Hemn: Buquas, Matanas, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananas, Hanani, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. 5 Todos stos fueron hijos de Hemn, vidente del rey en las cosas de Dios, para exaltar su poder; y Dios dio a Hemn catorce hijos y tres hijas. 6 Y todos stos estaban bajo la direccin de su padre en la msica, en la casa de Jehov, con cmbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutn y Hemn estaban por disposicin del rey. 7 Y el nmero de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehov, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho. 8 Y echaron suertes para servir por turnos, entrando el pequeo con el grande, lo mismo el maestro que el discpulo. 

9 La primera suerte sali por Asaf, para Jos; la segunda para Gedalas, quien con sus hermanos e hijos fueron doce. 10 la tercera para Zacur, con sus hijos y sus hermanos, doce; 11 la cuarta para Izri, con sus hijos y sus hermanos, doce; 12 la quinta para Netanas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 13 la sexta para Buquas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 14 la sptima para Jesarela, con sus hijos y sus hermanos, doce; 15 la octava para Jesahas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 16 la novena para Matanas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 17 la dcima para Simei, con sus hijos y sus hermanos, doce; 18 la undcima para Azareel, con sus hijos y sus hermanos, doce; 19 la duodcima para Hasabas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 20 la decimatercera para Subael, con sus hijos y sus hermanos, doce; 21 la decimacuarta para Matatas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 22 la decimaquinta para Jeremot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 23 la decimasexta para Hananas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 24 la decimasptima para Josbecasa, con sus hijos y sus hermanos, doce; 25 la decimaoctava para Hanani, con sus hijos y sus hermanos, doce; 26 la decimanovena para Maloti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 27 la vigsima para Eliata, con sus hijos y sus hermanos, doce; 28 la vigesimaprimera para Hotir, con sus hijos y sus hermanos, doce; 29 la vigesimasegunda para Gidalti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 30 la vigesimatercera para Mahaziot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 31 la vigesimacuarta para Romanti-ezer, con sus hijos y sus hermanos, doce. 

Porteros y oficiales

1 CRNICAS 26

1 Tambin fueron distribuidos los porteros: de los coretas, Meselemas hijo de Cor, de los hijos de Asaf. 2 Los hijos de Meselemas: Zacaras el primognito, Jediael el segundo, Zebadas el tercero, Jatniel el cuarto, 3 Elam el quinto, Johann el sexto, Elioenai el sptimo. 4 Los hijos de Obed-edom: Semaas el primognito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, el cuarto Sacar, el quinto Natanael, 5 el sexto Amiel, el sptimo Isacar, el octavo Peultai; porque Dios haba bendecido a Obed-edom. 6 Tambin de Semaas su hijo nacieron hijos que fueron seores sobre la casa de sus padres; porque eran varones valerosos y esforzados. 7 Los hijos de Semaas: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos, hombres esforzados; asimismo Eli y Samaquas. 8 Todos stos de los hijos de Obed-edom; ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el servicio; sesenta y dos, de Obed-edom. 9 Y los hijos de Meselemas y sus hermanos, dieciocho hombres valientes. 10 De Hosa, de los hijos de Merari: Simri el jefe (aunque no era el primognito, mas su padre lo puso por jefe), 11 el segundo Hilcas, el tercero Tebalas, el cuarto Zacaras; todos los hijos de Hosa y sus hermanos fueron trece. 

12 Entre stos se hizo la distribucin de los porteros, alternando los principales de los varones en la guardia con sus hermanos, para servir en la casa de Jehov. 13 Echaron suertes, el pequeo con el grande, segn sus casas paternas, para cada puerta. 14 Y la suerte para la del oriente cay a Selemas. Y metieron en las suertes a Zacaras su hijo, consejero entendido; y sali la suerte suya para la del norte. 15 Y para Obed-edom la puerta del sur, y a sus hijos la casa de provisiones del templo. 16 Para Supim y Hosa, la del occidente, la puerta de Salequet, en el camino de la subida, correspondindose guardia con guardia. 17 Al oriente seis levitas, al norte cuatro de da; al sur cuatro de da; y a la casa de provisiones de dos en dos. 18 En la cmara de los utensilios al occidente, cuatro al camino, y dos en la cmara. 19 Estas son las distribuciones de los porteros, hijos de los coretas y de los hijos de Merari. 

20 Y de los levitas, Ahas tena cargo de los tesoros de la casa de Dios, y de los tesoros de las cosas santificadas. 21 Cuanto a los hijos de Laadn hijo de Gersn: de Laadn, los jefes de las casas paternas de Laadn gersonita fueron los jehielitas. 

22 Los hijos de Jehieli, Zetam y Joel su hermano, tuvieron cargo de los tesoros de la casa de Jehov. 23 De entre los amramitas, de los izharitas, de los hebronitas y de los uzielitas, 24 Sebuel hijo de Gersn, hijo de Moiss, era jefe sobre los tesoros. 25 En cuanto a su hermano Eliezer, hijo de ste era Rehabas, hijo de ste Jesaas, hijo de ste Joram, hijo de ste Zicri, del que fue hijo Selomit. 26 Este Selomit y sus hermanos tenan a su cargo todos los tesoros de todas las cosas santificadas que haba consagrado el rey David, y los jefes de las casas paternas, los capitanes de millares y de centenas, y los jefes del ejrcito; 27 de lo que haban consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehov. 28 Asimismo todas las cosas que haba consagrado el vidente Samuel, y Sal hijo de Cis, Abner hijo de Ner y Joab hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera consagraba, estaba a cargo de Selomit y de sus hermanos. 

29 De los izharitas, Quenanas y sus hijos eran gobernadores y jueces sobre Israel en asuntos exteriores. 30 De los hebronitas, Hasabas y sus hermanos, hombres de vigor, mil setecientos, gobernaban a Israel al otro lado del Jordn, al occidente, en toda la obra de Jehov, y en el servicio del rey. 31 De los hebronitas, Jeras era el jefe de los hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el ao cuarenta del reinado de David se registraron, y fueron hallados entre ellos hombres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad. 32 Y sus hermanos, hombres valientes, eran dos mil setecientos, jefes de familias, los cuales el rey David constituy sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manass, para todas las cosas de Dios y los negocios del rey. 

Otros oficiales de David

1 CRNICAS 27

1 Estos son los principales de los hijos de Israel, jefes de familias, jefes de millares y de centenas, y oficiales que servan al rey en todos los negocios de las divisiones que entraban y salan cada mes durante todo el ao, siendo cada divisin de veinticuatro mil. 

2 Sobre la primera divisin del primer mes estaba Jasobeam hijo de Zabdiel; y haba en su divisin veinticuatro mil. 3 De los hijos de Fares, l fue jefe de todos los capitanes de las compaas del primer mes. 4 Sobre la divisin del segundo mes estaba Dodai ahohta; y Miclot era jefe en su divisin, en la que tambin haba veinticuatro mil. 5 El jefe de la tercera divisin para el tercer mes era Benaa, hijo del sumo sacerdote Joiada; y en su divisin haba veinticuatro mil. 6 Este Benaa era valiente entre los treinta y sobre los treinta; y en su divisin estaba Amisabad su hijo. 7 El cuarto jefe para el cuarto mes era Asael hermano de Joab, y despus de l Zebadas su hijo; y en su divisin haba veinticuatro mil. 8 El quinto jefe para el quinto mes era Samhut izrata; y en su divisin haba veinticuatro mil. 9 El sexto para el sexto mes era Ira hijo de Iques, de Tecoa; y en su divisin veinticuatro mil. 10 El sptimo para el sptimo mes era Heles pelonita, de los hijos de Efran; y en su divisin veinticuatro mil. 11 El octavo para el octavo mes era Sibecai husatita, de los zeratas; y en su divisin veinticuatro mil. 12 El noveno para el noveno mes era Abiezer anatotita, de los benjamitas; y en su divisin veinticuatro mil. 13 El dcimo para el dcimo mes era Maharai netofatita, de los zeratas; y en su divisin veinticuatro mil. 14 El undcimo para el undcimo mes era Benaa piratonita, de los hijos de Efran; y en su divisin veinticuatro mil. 15 El duodcimo para el duodcimo mes era Heldai netofatita, de Otoniel; y en su divisin veinticuatro mil. 

16 Asimismo sobre las tribus de Israel: el jefe de los rubenitas era Eliezer hijo de Zicri; de los simeonitas, Sefatas, hijo de Maaca. 17 De los levitas, Hasabas hijo de Kemuel; de los de Aarn, Sadoc. 18 De Jud, Eli, uno de los hermanos de David; de los de Isacar, Omri hijo de Micael. 19 De los de Zabuln, Ismaas hijo de Abdas; de los de Neftal, Jerimot hijo de Azriel. 20 De los hijos de Efran, Oseas hijo de Azazas; de la media tribu de Manass, Joel hijo de Pedaas. 21 De la otra media tribu de Manass, en Galaad, Iddo hijo de Zacaras; de los de Benjamn, Jaasiel hijo de Abner. 22 Y de Dan, Azareel hijo de Jeroham. Estos fueron los jefes de las tribus de Israel. 23 Y no tom David el nmero de los que eran de veinte aos abajo, por cuanto Jehov haba dicho que l multiplicara a Israel como las estrellas del cielo. 24 Joab hijo de Sarvia haba comenzado a contar; pero no acab, pues por esto vino el castigo sobre Israel, y as el nmero no fue puesto en el registro de las crnicas del rey David. 

25 Azmavet hijo de Adiel tena a su cargo los tesoros del rey; y Jonatn hijo de Uzas los tesoros de los campos, de las ciudades, de las aldeas y de las torres. 26 Y de los que trabajaban en la labranza de las tierras, Ezri hijo de Quelub. 27 De las vias, Simei ramatita; y del fruto de las vias para las bodegas, Zabdi sifmita. 28 De los olivares e higuerales de la Sefela, Baal-hann gederita; y de los almacenes del aceite, Jos. 29 Del ganado que pastaba en Sarn, Sitrai saronita; y del ganado que estaba en los valles, Safat hijo de Adlai. 30 De los camellos, Obil ismaelita; de las asnas, Jehedas meronotita; 31 y de las ovejas, Jaziz agareno. Todos estos eran administradores de la hacienda del rey David. 

32 Y Jonatn to de David era consejero, varn prudente y escriba; y Jehiel hijo de Hacmoni estaba con los hijos del rey. 33 Tambin Ahitofel era consejero del rey, y Husai arquita amigo del rey. 34 Despus de Ahitofel estaba Joiada hijo de Benaa, y Abiatar. Y Joab era el general del ejrcito del rey. 

Salomn sucede a David

1 CRNICAS 28

1 Reuni David en Jerusaln a todos los principales de Israel, los jefes de las tribus, los jefes de las divisiones que servan al rey, los jefes de millares y de centenas, los administradores de toda la hacienda y posesin del rey y de sus hijos, y los oficiales y los ms poderosos y valientes de sus hombres. 2 Y levantndose el rey David, puesto en pie dijo: Odme, hermanos mos, y pueblo mo. Yo tena el propsito de edificar una casa en la cual reposara el arca del pacto de Jehov, y para el estrado de los pies de nuestro Dios; y haba ya preparado todo para edificar. 3 Mas Dios me dijo: T no edificars casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre. 4 Pero Jehov el Dios de Israel me eligi de toda la casa de mi padre, para que perpetuamente fuese rey sobre Israel; porque a Jud escogi por caudillo, y de la casa de Jud a la familia de mi padre; y de entre los hijos de mi padre se agrad de m para ponerme por rey sobre todo Israel. 5 Y de entre todos mis hijos (porque Jehov me ha dado muchos hijos), eligi a mi hijo Salomn para que se siente en el trono del reino de Jehov sobre Israel. 6 Y me ha dicho: Salomn tu hijo, l edificar mi casa y mis atrios; porque a ste he escogido por hijo, y yo le ser a l por padre. 7 Asimismo yo confirmar su reino para siempre, si l se esforzare a poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este da. 8 Ahora, pues, ante los ojos de todo Israel, congregacin de Jehov, y en odos de nuestro Dios, guardad e inquirid todos los preceptos de Jehov vuestro Dios, para que poseis la buena tierra, y la dejis en herencia a vuestros hijos despus de vosotros perpetuamente. 

9 Y t, Salomn, hijo mo, reconoce al Dios de tu padre, y srvele con corazn perfecto y con nimo voluntario; porque Jehov escudria los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si t le buscares, lo hallars; mas si lo dejares, l te desechar para siempre. 10 Mira, pues, ahora, que Jehov te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfurzate, y hazla. 

11 Y David dio a Salomn su hijo el plano del prtico del templo y sus casas, sus tesoreras, sus aposentos, sus cmaras y la casa del propiciatorio. 12 Asimismo el plano de todas las cosas que tena en mente para los atrios de la casa de Jehov, para todas las cmaras alrededor, para las tesoreras de la casa de Dios, y para las tesoreras de las cosas santificadas. 13 Tambin para los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para toda la obra del ministerio de la casa de Jehov, y para todos los utensilios del ministerio de la casa de Jehov. 14 Y dio oro en peso para las cosas de oro, para todos los utensilios de cada servicio, y plata en peso para todas las cosas de plata, para todos los utensilios de cada servicio. 15 Oro en peso para los candeleros de oro, y para sus lmparas; en peso el oro para cada candelero y sus lmparas; y para los candeleros de plata, plata en peso para cada candelero y sus lmparas, conforme al servicio de cada candelero. 16 Asimismo dio oro en peso para las mesas de la proposicin, para cada mesa; del mismo modo plata para las mesas de plata. 17 Tambin oro puro para los garfios, para los lebrillos, para las copas y para las tazas de oro; para cada taza por peso; y para las tazas de plata, por peso para cada taza. 18 Adems, oro puro en peso para el altar del incienso, y para el carro de los querubines de oro, que con las alas extendidas cubran el arca del pacto de Jehov. 19 Todas estas cosas, dijo David, me fueron trazadas por la mano de Jehov, que me hizo entender todas las obras del diseo. 

20 Dijo adems David a Salomn su hijo: Anmate y esfurzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehov Dios, mi Dios, estar contigo; l no te dejar ni te desamparar, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehov. 21 He aqu los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para todo el ministerio de la casa de Dios, estarn contigo en toda la obra; asimismo todos los voluntarios e inteligentes para toda forma de servicio, y los prncipes, y todo el pueblo para ejecutar todas tus rdenes. 

1 CRNICAS 29

1 Despus dijo el rey David a toda la asamblea: Solamente a Salomn mi hijo ha elegido Dios; l es joven y tierno de edad, y la obra grande; porque la casa no es para hombre, sino para Jehov Dios. 2 Yo con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, y madera para las de madera; y piedras de nice, piedras preciosas, piedras negras, piedras de diversos colores, y toda clase de piedras preciosas, y piedras de mrmol en abundancia. 3 Adems de esto, por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, adems de todas las cosas que he preparado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi Dios: 4 tres mil talentos de oro, de oro de Ofir, y siete mil talentos de plata refinada para cubrir las paredes de las casas; 5 oro, pues, para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda la obra de las manos de los artfices. Y quin quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehov? 

6 Entonces los jefes de familia, y los prncipes de las tribus de Israel, jefes de millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrecieron voluntariamente. 7 Y dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos y diez mil dracmas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce, y cinco mil talentos de hierro. 8 Y todo el que tena piedras preciosas las dio para el tesoro de la casa de Jehov, en mano de Jehiel gersonita. 9 Y se alegr el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazn ofrecieron a Jehov voluntariamente. 

10 Asimismo se alegr mucho el rey David, y bendijo a Jehov delante de toda la congregacin; y dijo David: Bendito seas t, oh Jehov, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. 11 Tuya es, oh Jehov, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que estn en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehov, es el reino, y t eres excelso sobre todos. 12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y t dominas sobre todo; en tu mano est la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13 Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. 

14 Porque quin soy yo, y quin es mi pueblo, para que pudisemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. 15 Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros das sobre la tierra, cual sombra que no dura. 16 Oh Jehov Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo. 17 Yo s, Dios mo, que t escudrias los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazn voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegra que tu pueblo, reunido aqu ahora, ha dado para ti espontneamente. 18 Jehov, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazn de tu pueblo, y encamina su corazn a ti. 19 Asimismo da a mi hijo Salomn corazn perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos. 

20 Despus dijo David a toda la congregacin: Bendecid ahora a Jehov vuestro Dios. Entonces toda la congregacin bendijo a Jehov Dios de sus padres, e inclinndose adoraron delante de Jehov y del rey. 21 Y sacrificaron vctimas a Jehov, y ofrecieron a Jehov holocaustos al da siguiente; mil becerros, mil carneros, mil corderos con sus libaciones, y muchos sacrificios de parte de todo Israel. 22 Y comieron y bebieron delante de Jehov aquel da con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomn hijo de David, y ante Jehov le ungieron por prncipe, y a Sadoc por sacerdote. 

23 Y se sent Salomn por rey en el trono de Jehov en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeci todo Israel. 24 Y todos los prncipes y poderosos, y todos los hijos del rey David, prestaron homenaje al rey Salomn. 25 Y Jehov engrandeci en extremo a Salomn a ojos de todo Israel, y le dio tal gloria en su reino, cual ningn rey la tuvo antes de l en Israel. 

Muerte de David

(1 R. 2.10-12)

26 As rein David hijo de Isa sobre todo Israel. 27 El tiempo que rein sobre Israel fue cuarenta aos. Siete aos rein en Hebrn, y treinta y tres rein en Jerusaln. 28 Y muri en buena vejez, lleno de das, de riquezas y de gloria; y rein en su lugar Salomn su hijo. 29 Y los hechos del rey David, primeros y postreros, estn escritos en el libro de las crnicas de Samuel vidente, en las crnicas del profeta Natn, y en las crnicas de Gad vidente, 30 con todo lo relativo a su reinado, y su poder, y los tiempos que pasaron sobre l, y sobre Israel y sobre todos los reinos de aquellas tierras. 
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Segundo libro de Crnicas 



Salomn pide sabidura

2 Crnicas 1
(1 R. 3.3-15)

1 Salomn hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehov su Dios estaba con l, y lo engrandeci sobremanera. 
2 Y convoc Salomn a todo Israel, a jefes de millares y de centenas, a jueces, y a todos los prncipes de todo Israel, jefes de familias. 
3 Y fue Salomn, y con l toda esta asamblea, al lugar alto que haba en Gaban; porque all estaba el tabernculo de reunin de Dios, que Moiss siervo de Jehov haba hecho en el desierto. 

4 Pero David haba trado el arca de Dios de Quiriat-jearim al lugar que l le haba preparado; porque l le haba levantado una tienda en Jerusaln. 
5 Asimismo el altar de bronce que haba hecho Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, estaba all delante del tabernculo de Jehov, al cual fue a consultar Salomn con aquella asamblea. 
6 Subi, pues, Salomn all delante de Jehov, al altar de bronce que estaba en el tabernculo de reunin, y ofreci sobre l mil holocaustos.
 
7 Y aquella noche apareci Dios a Salomn y le dijo: Pdeme lo que quieras que yo te d. 
8 Y Salomn dijo a Dios: T has tenido con David mi padre gran misericordia, y a m me has puesto por rey en lugar suyo. 
9 Confrmese pues, ahora, oh Jehov Dios, tu palabra dada a David mi padre; porque t me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra. 
10 Dame ahora sabidura y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque quin podr gobernar a este tu pueblo tan grande? 
11 Y dijo Dios a Salomn: Por cuanto hubo eso en tu corazn, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos das, sino que has pedido para ti sabidura y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, 
12 sabidura y ciencia te son dadas; y tambin te dar riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrn los que vengan despus de ti. 
13 Y desde el lugar alto que estaba en Gaban, delante del tabernculo de reunin, volvi Salomn a Jerusaln, y rein sobre Israel. 



Salomn comercia en caballos y en carros
(1 R. 10.26-29; 2 Cr. 9:25-28)

14 Y junt Salomn carros y gente de a caballo; y tuvo mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Jerusaln. 
15 Y acumul el rey plata y oro en Jerusaln como piedras, y cedro como cabrahigos de la Sefela en abundancia. 
16 Y los mercaderes del rey compraban por contrato caballos y lienzos finos de Egipto para Salomn. 
17 Y suban y compraban en Egipto un carro por seiscientas piezas de plata, y un caballo por ciento cincuenta; y as compraban por medio de ellos para todos los reyes de los heteos, y para los reyes de Siria. 



Pacto de Salomn con Hiram

2 Crnicas 2
(1 R. 5.1-18; 7.13-14)

1 Determin, pues, Salomn edificar casa al nombre de Jehov, y casa para su reino. 
2 Y design Salomn setenta mil hombres que llevasen cargas, y ochenta mil hombres que cortasen en los montes, y tres mil seiscientos que los vigilasen. 

3 Y envi a decir Salomn a Hiram rey de Tiro: Haz conmigo como hiciste con David mi padre, envindole cedros para que edificara para s casa en que morase. 
4 He aqu, yo tengo que edificar casa al nombre de Jehov mi Dios, para consagrrsela, para quemar incienso aromtico delante de l, y para la colocacin continua de los panes de la proposicin, y para holocaustos a maana y tarde, en los das de reposo, nuevas lunas, y festividades de Jehov nuestro Dios; lo cual ha de ser perpetuo en Israel. 
5 Y la casa que tengo que edificar, ha de ser grande; porque el Dios nuestro es grande sobre todos los dioses. 

6 Mas, quin ser capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? Quin, pues, soy yo para que le edifique casa, sino tan slo para quemar incienso delante de l? 
7 Envame, pues, ahora un hombre hbil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en prpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros que estn conmigo en Jud y en Jerusaln, los cuales dispuso mi padre. 
8 Envame tambin madera del Lbano: cedro, ciprs y sndalo; porque yo s que tus siervos saben cortar madera en el Lbano; y he aqu, mis siervos irn con los tuyos, 
9 para que me preparen mucha madera, porque la casa que tengo que edificar ha de ser grande y portentosa. 
10 Y he aqu, para los trabajadores tus siervos, cortadores de madera, he dado veinte mil coros de trigo en grano, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino, y veinte mil batos de aceite. 

11 Entonces Hiram rey de Tiro respondi por escrito que envi a Salomn: Porque Jehov am a su pueblo, te ha puesto por rey sobre ellos. 
12 Adems deca Hiram: Bendito sea Jehov el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa a Jehov, y casa para su reino. 
13 Yo, pues, te he enviado un hombre hbil y entendido, Hiram-abi,  
14 hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fue de Tiro; el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en Prpura y en azul, en lino y en carmes; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar toda forma de diseo que se le pida, con tus hombres peritos, y con los de mi seor David tu padre. 
15 Ahora, pues, enve mi seor a sus siervos el trigo y cebada, y aceite y vino, que ha dicho; 
16 y nosotros cortaremos en el Lbano la madera que necesites, y te la traeremos en balsas por el mar hasta Jope, y t la hars llevar hasta Jerusaln. 

17 Y cont Salomn todos los hombres extranjeros que haba en la tierra de Israel, despus de haberlos ya contado David su padre, y fueron hallados ciento cincuenta y tres mil seiscientos. 
18 Y seal de ellos setenta mil para llevar cargas, y ochenta mil canteros en la montaa, y tres mil seiscientos por capataces para hacer trabajar al pueblo. 



Salomn edifica el templo

2 Crnicas 3
(1 R. 6.1-38)

1 Comenz Salomn a edificar la casa de Jehov en Jerusaln, en el monte Moriah, que haba sido mostrado a David su padre, en el lugar que David haba preparado en la era de Ornn jebuseo. 
2 Y comenz a edificar en el mes segundo, a los dos das del mes, en el cuarto ao de su reinado. 
3 Estas son las medidas que dio Salomn a los cimientos de la casa de Dios. La primera, la longitud, de sesenta codos, y la anchura de veinte codos. 

4 El prtico que estaba al frente del edificio era de veinte codos de largo, igual al ancho de la casa, y su altura de ciento veinte codos; y lo cubri por dentro de oro puro. 
5 Y tech el cuerpo mayor del edificio con madera de ciprs, la cual cubri de oro fino, e hizo realzar en ella palmeras y cadenas. 
6 Cubri tambin la casa de piedras preciosas para ornamento; y el oro era oro de Parvaim. 
7 As que cubri la casa, sus vigas, sus umbrales, sus paredes y sus puertas, con oro; y esculpi querubines en las paredes. 

8 Hizo asimismo el lugar santsimo, cuya longitud era de veinte codos segn el ancho del frente de la casa, y su anchura de veinte codos; y lo cubri de oro fino que ascenda a seiscientos talentos. 
9 Y el peso de los clavos era de uno hasta cincuenta siclos de oro.  Cubri tambin de oro los aposentos. 
10 Y dentro del lugar santsimo hizo dos querubines de madera, los cuales fueron cubiertos de oro. 
11 La longitud de las alas de los querubines era de veinte codos; porque una ala era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra de cinco codos, la cual tocaba el ala del otro querubn. 
12 De la misma manera una ala del otro querubn era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra era de cinco codos, que tocaba el ala del otro querubn. 
13 Estos querubines tenan las alas extendidas por veinte codos, y estaban en pie con los rostros hacia la casa. 
14 Hizo tambin el velo de azul, prpura, carmes y lino, e hizo realzar querubines en l. 



Las dos columnas
(1 R. 7.15-22)

15 Delante de la casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos de altura cada una, con sus capiteles encima, de cinco codos. 
16 Hizo asimismo cadenas en el santuario, y las puso sobre los capiteles de las columnas; e hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas. 
17 Y coloc las columnas delante del templo, una a la mano derecha, y otra a la izquierda; y a la de la mano derecha llam Jaqun, y a la de la izquierda, Boaz. 



Mobiliario del templo

2 Crnicas 4
(1 R. 7.23-51)

1 Hizo adems un altar de bronce de veinte codos de longitud, veinte codos de anchura, y diez codos de altura. 
2 Tambin hizo un mar de fundicin, el cual tena diez codos de un borde al otro, enteramente redondo; su altura era de cinco codos, y un cordn de treinta codos de largo lo cea alrededor. 
3 Y debajo del mar haba figuras de calabazas que lo circundaban, diez en cada codo alrededor; eran dos hileras de calabazas fundidas juntamente con el mar. 
4 Estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al norte, tres al occidente, tres al sur, y tres al oriente; y el mar descansaba sobre ellos, y las ancas de ellos estaban hacia adentro. 
5 Y tena de grueso un palmo menor, y el borde tena la forma del borde de un cliz, o de una flor de lis. Y le caban tres mil batos. 

6 Hizo tambin diez fuentes, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para lavar y limpiar en ellas lo que se ofreca en holocausto; pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en l. 
7 Hizo asimismo diez candeleros de oro segn su forma, los cuales puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. 
8 Adems hizo diez mesas y las puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda; igualmente hizo cien tazones de oro. 

9 Tambin hizo el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio, y las portadas del atrio, y cubri de bronce las puertas de ellas. 
10 Y coloc el mar al lado derecho, hacia el sureste de la casa. 
11 Hiram tambin hizo calderos, y palas, y tazones; y acab Hiram la obra que haca al rey Salomn para la casa de Dios. 

12 Dos columnas, y los cordones, los capiteles sobre las cabezas de las dos columnas, y dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas; 
13 cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para que cubriesen las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas. 
14 Hizo tambin las basas, sobre las cuales coloc las fuentes; 
15 un mar, y los doce bueyes debajo de l; 
16 y calderos, palas y garfios; de bronce muy fino hizo todos sus enseres Hiram-abi al rey Salomn para la casa de Jehov. 
17 Los fundi el rey en los llanos del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucot y Seredata. 
18 Y Salomn hizo todos estos enseres en nmero tan grande, que no pudo saberse el peso del bronce. 
19 As hizo Salomn todos los utensilios para la casa de Dios, y el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponan los panes de la proposicin; 
20 asimismo los candeleros y sus lmparas, de oro puro, para que las encendiesen delante del lugar santsimo conforme a la ordenanza. 

21 Las flores, lamparillas y tenazas se hicieron de oro, de oro finsimo; 
22 tambin las despabiladeras, los lebrillos, las cucharas y los incensarios eran de oro puro. Y de oro tambin la entrada de la casa, sus puertas interiores para el lugar santsimo, y las puertas de la casa del templo. 



2 Crnicas 5

1 Acabada toda la obra que hizo Salomn para la casa de Jehov, meti Salomn las cosas que David su padre haba dedicado; y puso la plata, y el oro, y todos los utensilios, en los tesoros de la casa de Dios. 



Salomn traslada el arca del templo
(1 R. 8.1-11)

2 Entonces Salomn reuni en Jerusaln a los ancianos de Israel y a todos los prncipes de las tribus, los jefes de las familias de los hijos de Israel, para que trajesen el arca del pacto de Jehov de la ciudad de David, que es Sion. 
3 Y se congregaron con el rey todos los varones de Israel, para la fiesta solemne del mes sptimo. 
4 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel, y los levitas tomaron el arca; 
5 y llevaron el arca, y el tabernculo de reunin, y todos los utensilios del santuario que estaban en el tabernculo; los sacerdotes y los levitas los llevaron. 

6 Y el rey Salomn, y toda la congregacin de Israel que se haba reunido con l delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron contar ni numerar. 
7 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehov en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santsimo, bajo las alas de los querubines; 
8 pues los querubines extendan las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubran por encima as el arca como sus barras. 
9 E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante el lugar santsimo, mas no se vean desde fuera; y all estn hasta hoy. 

10 En el arca no haba ms que las dos tablas que Moiss haba puesto en Horeb, con las cuales Jehov haba hecho pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto. 

11 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes que se hallaron haban sido santificados, y no guardaban sus turnos; 
12 y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemn y los de Jedutn, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con cmbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas),
13 cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehov, y a medida que alzaban la voz con trompetas y cmbalos y otros instrumentos de msica, y alababan a Jehov, diciendo: Porque l es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llen de una nube, la casa de Jehov. 
14 Y no podan los sacerdotes estar all para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehov haba llenado la casa de Dios. 



Dedicacin del templo

2 Crnicas 6
(1 R. 8.12-66)

1 Entonces dijo Salomn: Jehov ha dicho que l habitara en la oscuridad. 
2 Yo, pues, he edificado una casa de morada para ti, y una habitacin en que mores para siempre. 
3 Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregacin de Israel; y toda la congregacin de Israel estaba en pie. 

4 Y l dijo: Bendito sea Jehov Dios de Israel, quien con su mano ha cumplido lo que prometi con su boca a David mi padre, diciendo: 
5 Desde el da que saqu a mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, ni he escogido varn que fuese prncipe sobre mi pueblo Israel. 
6 Ms a Jerusaln he elegido para que en ella est mi nombre, y a David he elegido para que est sobre mi pueblo Israel. 

7 Y David mi padre tuvo en su corazn edificar casa al nombre de Jehov Dios de Israel. 
8 Mas Jehov dijo a David mi padre: Respecto a haber tenido en tu corazn deseo de edificar casa a mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazn. 
9 Pero t no edificars la casa, sino tu hijo que saldr de tus lomos, l edificar casa a mi nombre. 
10 Y Jehov ha cumplido su palabra que haba dicho, pues me levant yo en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehov haba dicho, y he edificado casa al nombre de Jehov Dios de Israel. 
11 Y en ella he puesto el arca, en la cual est el pacto de Jehov que celebr con los hijos de Israel. 

12 Se puso luego Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congregacin de Israel, y extendi sus manos. 
13 Porque Salomn haba hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, de cinco codos de ancho y de altura de tres codos, y lo haba puesto en medio del atrio; y se puso sobre l, se arrodill delante de toda la congregacin de Israel, y extendi sus manos al cielo, y dijo:
14 Jehov Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazn; 
15 que has guardado a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; t lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como se ve en este da. 

16 Ahora, pues, Jehov Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltar de ti varn delante de m, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como t has andado delante de m. 
17 Ahora, pues, oh Jehov Dios de Israel, cmplase tu palabra que dijiste a tu siervo David. 
18 Mas es verdad que Dios habitar con el hombre en la tierra? He aqu, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener; cunto menos esta casa que he edificado? 

19 Mas t mirars a la oracin de tu siervo, y a su ruego, oh Jehov Dios mo, para or el clamor y la oracin con que tu siervo ora delante de ti. 
20 Que tus ojos estn abiertos sobre esta casa de da y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: Mi nombre estar all; que oigas la oracin con que tu siervo ora en este lugar. 

21 Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oracin, que t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones. 
22 Si alguno pecare contra su prjimo, y se le exigiere juramento, y viniere a jurar ante tu altar en esta casa, 

23 tu oirs desde los cielos, y actuars, y juzgars a tus siervos, dando la paga al impo, haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo al darle conforme a su justicia. 
24 Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante del enemigo por haber prevaricado contra ti, y se convirtiere, y confesare tu nombre, y rogare delante ti en esta casa, 
25 t oirs desde los cielos, y perdonars el pecado de tu pueblo Israel, y les hars volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres. 

26 Si los cielos se cerraren y no hubiere lluvias, por haber pecado contra ti, si oraren a ti hacia este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres, 
27 t los oirs en los cielos, y perdonars el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les ensears el buen camino para que anden en l, y dars lluvia sobre tu tierra, que diste por heredad a tu pueblo. 
28 Si hubiere hambre en la tierra, o si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncillo o aublo, langosta o pulgn; o si los sitiaren sus enemigos en la tierra en donde moren; cualquiera plaga o enfermedad que sea; 

29 toda oracin y todo ruego que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociere su llaga y su dolor en su corazn, si extendiere sus manos hacia esta casa, 
30 t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdonars, y dars a cada uno conforme a sus caminos, habiendo conocido su corazn; porque slo t conoces el corazn de los hijos de los hombres; 
31 para que te teman y anden en tus caminos, todos los das que vivieren sobre la faz de la tierra que t diste a nuestros padres. 

32 Y tambin al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras a causa de tu gran nombre y de tu mano poderosa, y de tu brazo extendido, si viniere y orare hacia esta casa, 
33 t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y hars conforme a todas las cosas por las cuales hubiere clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman as como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo he edificado. 

34 Si tu pueblo saliere a la guerra contra sus enemigos por el camino que t les enviares, y oraren a ti hacia esta ciudad que t elegiste, hacia la casa que he edificado a tu nombre, 
35 t oirs desde los cielos su oracin y su ruego, y amparars su causa. 
36 Si pecaren contra ti (pues no hay hombre que no peque), y te enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca, 
37 y ellos volvieren en s en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impamente hemos hecho; 

38 si se convirtieren a ti de todo su corazn y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que t diste a sus padres, hacia la ciudad que t elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre; 
39  t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oracin y su ruego, y amparars su causa, y perdonars a tu pueblo que pec contra ti. 

40 Ahora, pues, oh Dios mo, te ruego que estn abiertos tus ojos y atentos tus odos a la oracin en este lugar. 
41 Oh Jehov Dios, levntate ahora para habitar en tu reposo, t y el arca de tu poder; oh Jehov Dios, sean vestidos de salvacin tus sacerdotes, y tus santos se regocijen en tu bondad. 
42 Jehov Dios, no rechaces a tu ungido; acurdate de tus misericordias para con David tu siervo. 



2 Crnicas 7

1 Cuando Salomn acab de orar, descendi fuego de los cielos, y consumi el holocausto y las vctimas; y la gloria de Jehov llen la casa. 
2 Y no podan entrar los sacerdotes en la casa de Jehov, porque la gloria de Jehov haba llenado la casa de Jehov. 

3 Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehov sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehov, diciendo: Porque l es bueno, y su misericordia es para siempre. 
4 Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron vctimas delante de Jehov. 
5 Y ofreci el rey Salomn en sacrificio veintids mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas; y as dedicaron la casa de Dios el rey y todo el pueblo. 

6 Y los sacerdotes desempeaban su ministerio; tambin los levitas, con los instrumentos de msica de Jehov, los cuales haba hecho el rey David para alabar a Jehov porque su misericordia es para siempre, cuando David alababa por medio de ellos. Asimismo los sacerdotes tocaban trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en pie. 
7 Tambin Salomn consagr la parte central del atrio que estaba delante de la casa de Jehov, por cuanto haba ofrecido all los holocaustos, y la grosura de las ofrendas de paz; porque en el altar de bronce que Salomn haba hecho no podan caber los holocaustos, las ofrendas y las grosuras. 

8 Entonces hizo Salomn fiesta siete das, y con l todo Israel, una gran congregacin, desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto. 
9 Al octavo da hicieron solemne asamblea, porque haban hecho la dedicacin del altar en siete das, y haban celebrado la fiesta solemne por siete das. 
10 Y a los veintitrs das del mes sptimo envi al pueblo a sus hogares, alegres y gozosos de corazn por los beneficios que Jehov haba hecho a David y a Salomn, y a su pueblo Israel. 



Pacto de Dios con Salomn
(1 R. 9.1-9)

11 Termin, pues, Salomn la casa de Jehov, y la casa del rey; y todo lo que Salomn se propuso hacer en la casa de Jehov, y en su propia casa, fue prosperado. 
12 Y apareci Jehov a Salomn de noche, y le dijo: Yo he odo tu oracin, y he elegido para m este lugar por casa de sacrificio. 
13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; 

14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oir desde los cielos, y perdonar sus pecados, y sanar su tierra. 
15 Ahora estarn abiertos mis ojos y atentos mis odos a la oracin en este lugar; 
16 porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que est en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazn estarn ah para siempre. 

17 Y si t anduvieres delante de m como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos, 
18 yo confirmar el trono de tu reino, como pact con David tu padre, diciendo: No te faltar varn que gobierne en Israel. 

19 Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, 
20 yo os arrancar de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojar de mi presencia, y la pondr por burla y escarnio de todos los pueblos. 
21 Y esta casa que es tan excelsa, ser espanto a todo el que pasare, y dir: Por qu ha hecho as Jehov a esta tierra y a esta casa? 
22 Y se responder: Por cuanto dejaron a Jehov Dios de sus padres, que los sac de la tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; por eso l ha trado todo este mal sobre ellos. 



Otras actividades de Salomn

2 Crnicas 8
(1 R. 9.10-28)

1 Despus de veinte aos, durante los cuales Salomn haba edificado la casa de Jehov y su propia casa, 
2 reedific Salomn las ciudades que Hiram le haba dado, y estableci en ellas a los hijos de Israel. 
3 Despus vino Salomn a Hamat de Soba, y la tom. 

4 Y edific a Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de aprovisionamiento que edific en Hamat. 
5 Asimismo reedific a Bet-horn la de arriba y a Bet-horn la de abajo, ciudades fortificadas, con muros, puertas y barras; 
6 y a Baalat, y a todas las ciudades de provisiones que Salomn tena; tambin todas las ciudades de los carros y las de la gente de a caballo, y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano, y en toda la tierra de su dominio. 

7 Y a todo el pueblo que haba quedado de los heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de Israel, 
8 los hijos de los que haban quedado en la tierra despus de ellos, a los cuales los hijos de Israel no destruyeron del todo, hizo Salomn tributarios hasta hoy. 

9 Pero de los hijos de Israel no puso Salomn siervos en su obra; porque eran hombres de guerra, y sus oficiales y sus capitanes, y comandantes de sus carros, y su gente de a caballo. 
10 Y tena Salomn doscientos cincuenta gobernadores principales, los cuales mandaban sobre aquella gente. 

11 Y pas Salomn a la hija de Faran, de la ciudad de David a la casa que l haba edificado para ella; porque dijo: Mi mujer no morar en la casa de David rey de Israel, porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehov, son sagradas. 

12 Entonces ofreci Salomn holocaustos a Jehov sobre el altar de Jehov que l haba edificado delante del prtico, 
13 para que ofreciesen cada cosa en su da, conforme al mandamiento de Moiss, en los das de reposo, en las nuevas lunas, y en las fiestas solemnes tres veces en el ao, esto es, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de las semanas y en la fiesta de los tabernculos. 

14 Y constituy los turnos de los sacerdotes en sus oficios, conforme a lo ordenado por David su padre, y los levitas en sus cargos, para que alabasen y ministrasen delante de los sacerdotes, cada cosa en su da; asimismo los porteros por su orden a cada puerta; porque as lo haba mandado David, varn de Dios. 

15 Y no se apartaron del mandamiento del rey, en cuanto a los sacerdotes y los levitas, y los tesoros, y todo negocio; 
16 porque toda la obra de Salomn estaba preparada desde el da en que se pusieron los cimientos de la casa de Jehov hasta que fue terminada, hasta que la casa de Jehov fue acabada totalmente. 

17 Entonces Salomn fue a Ezin-geber y a Elot, a la costa del mar en la tierra de Edom. 
18 Porque Hiram le haba enviado naves por mano de sus siervos, y marineros diestros en el mar, los cuales fueron con los siervos de Salomn a Ofir, y tomaron de all cuatrocientos cincuenta talentos de oro, y los trajeron al rey Salomn. 



La reina de Sab visita a Salomn

2 Crnicas 9
(1 R. 10.1-13)

1 Oyendo la reina de Sab la fama de Salomn, vino a Jerusaln con un squito muy grande, con camellos cargados de especias aromticas, oro en abundancia, y piedras preciosas, para probar a Salomn con preguntas difciles. Y luego que vino a Salomn, habl con l de todo lo que en su corazn tena. 
2 Pero Salomn le respondi a todas sus preguntas, y nada hubo que Salomn no le contestase. 

3 Y viendo la reina de Sab la sabidura de Salomn, y la casa que haba edificado, 
4 y las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado de sus criados y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y la escalinata por donde suba a la casa de Jehov, se qued asombrada. 

5 Y dijo al rey: Verdad es lo que haba odo en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabidura; 
6 pero yo no crea las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aqu que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabidura me haba sido dicha; porque t superas la fama que yo haba odo. 
7 Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos siervos tuyos que estn siempre delante de ti, y oyen tu sabidura. 
8 Bendito sea Jehov tu Dios, el cual se ha agradado de ti para ponerte sobre su trono como rey para Jehov tu Dios; por cuanto tu Dios am a Israel para afirmarlo perpetuamente, por eso te ha puesto por rey sobre ellos, para que hagas juicio y justicia. 
9 Y dio al rey ciento veinte talentos de oro, y gran cantidad de especias aromticas, y piedras preciosas; nunca hubo tales especias aromticas como las que dio la reina de Sab al rey Salomn. 

10 Tambin los siervos de Hiram y los siervos de Salomn, que haban trado el oro de Ofir, trajeron madera de sndalo, y piedras preciosas. 
11 Y de la madera de sndalo el rey hizo gradas en la casa de Jehov y en las casas reales, y arpas y salterios para los cantores; nunca en la tierra de Jud se haba visto madera semejante. 
12 Y el rey Salomn dio a la reina de Sab todo lo que ella quiso y le pidi, ms de lo que ella haba trado al rey. Despus ella se volvi y se fue a su tierra con sus siervos. 



Riquezas y fama de Salomn
(1 R. 10.14-29; 2 Cr. 1.14-17)

13 El peso del oro que vena a Salomn cada ao, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 
14 sin lo que traan los mercaderes y negociantes; tambin todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traan oro y plata a Salomn. 
15 Hizo tambin el rey Salomn doscientos paveses de oro batido, cada uno de los cuales tena seiscientos siclos de oro labrado; 
16 asimismo trescientos escudos de oro batido, teniendo cada escudo trescientos siclos de oro; y los puso el rey en la casa del bosque del Lbano. 

17 Hizo adems el rey un gran trono de marfil, y lo cubri de oro puro. 
18 El trono tena seis gradas, y un estrado de oro fijado al trono, y brazos a uno y otro lado del asiento, y dos leones que estaban junto a los brazos. 
19 Haba tambin all doce leones sobre las seis gradas, a uno y otro lado. Jams fue hecho trono semejante en reino alguno. 

20 Toda la vajilla del rey Salomn era de oro, y toda la vajilla de la casa del bosque del Lbano, de oro puro. En los das de Salomn la plata no era apreciada. 
21 Porque la flota del rey iba a Tarsis con los siervos de Hiram, y cada tres aos solan venir las naves de Tarsis, y traan oro, plata, marfil, monos y pavos reales. 

22 Y excedi el rey Salomn a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabidura. 
23 Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomn, para or la sabidura que Dios el haba dado. 
24 Cada uno de stos traa su presente, alhajas de plata, alhajas de oro, vestidos, armas, perfumes, caballos y mulos, todos los aos. 

25 Tuvo tambin Salomn cuatro mil caballerizas para sus caballos y carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusaln. 
26 Y tuvo dominio sobre todos los reyes desde el Eufrates hasta la tierra de los filisteos, y hasta la frontera de Egipto. 
27 Y acumul el rey plata en Jerusaln como piedras, y cedros como los cabrahigos de la Sefela en abundancia. 
28 Traan tambin caballos para Salomn, de Egipto y de todos los pases. 



Muerte de Salomn
(1 R. 11.41-43)

29 Los dems hechos de Salomn, primeros y postreros, no estn todos escritos en los libros del profeta Natn, en la profeca de Ahas silonita, y en la profeca del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat? 
30 Rein Salomn en Jerusaln sobre todo Israel cuarenta aos. 

31 Y durmi Salomn con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David su padre; y rein en su lugar Roboam su hijo. 



Rebelin de Israel

2 Crnicas 10
(1 R. 12.1-24)

1 Roboam fue a Siquem, porque en Siquem se haba reunido todo Israel para hacerlo rey. 
2 Y cuando lo oy Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, adonde haba huido a causa del rey Salomn, volvi de Egipto. 
3 Y enviaron y le llamaron. Vino, pues, Jeroboam, y todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: 

4 Tu padre agrav nuestro yugo; ahora alivia algo de la dura servidumbre y del pesado yugo con que tu padre nos apremi, y te serviremos. 
5 Y l les dijo: Volved a m de aqu a tres das. Y el pueblo se fue. 

6 Entonces el rey Roboam tom consejo con los ancianos que haban estado delante de Salomn su padre cuando viva, y les dijo: Cmo aconsejis vosotros que responda a este pueblo? 
7 Y ellos le contestaron diciendo: Si te condujeres humanamente con este pueblo, y les agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirn siempre. 

8 Ms l, dejando el consejo que le dieron los ancianos, tom consejo con los jvenes que se haban criado con l, y que estaban a su servicio. 
9 Y les dijo: Qu aconsejis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado, diciendo: Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? 
10 Entonces los jvenes que se haban criado con l, le contestaron: As dirs al pueblo que te ha hablado diciendo: Tu padre agrav nuestro yugo, mas t disminuye nuestra carga. As les dirs: Mi dedo ms pequeo es ms grueso que los lomos de mi padre. 
11 As que, si mi padre os carg de yugo pesado, yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con azotes, y yo con escorpiones. 

12 Vino, pues, Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer da, segn el rey les haba hablado diciendo: Volved a m de aqu a tres das. 
13 Y el rey les respondi speramente; pues dej el rey Roboam el consejo de los ancianos, 
14 y les habl conforme al consejo de los jvenes, diciendo: Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con azotes, mas yo con escorpiones.
15 Y no escuch el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para que Jehov cumpliera la palabra que haba hablado por Ahas silonita a Jeroboam hijo de Nabat. 

16 Y viendo todo Israel que el rey no les haba odo, respondi el pueblo al rey, diciendo: Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia en el hijo de Isa. Israel, cada uno a sus tiendas! David, mira ahora por tu casa! As se fue todo Israel a sus tiendas. 
17 Mas rein Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud. 

18 Envi luego el rey Roboam a Adoram, que tena cargo de los tributos; pero le apedrearon los hijos de Israel, y muri. Entonces se apresur el rey Roboam, y subiendo en su carro huy a Jerusaln. 
19 As se apart Israel de la casa de David hasta hoy. 



2 Crnicas 11

1 Cuando vino Roboam a Jerusaln, reuni de la casa de Jud y de Benjamn a ciento ochenta mil hombres escogidos de guerra, para pelear contra Israel y hacer volver el reino a Roboam. 
2 Mas vino la palabra de Jehov a Semaas varn de Dios, diciendo: 
3 Habla a Roboam hijo de Salomn, rey de Jud, y a todos los israelitas en Jud y Benjamn, dicindoles: 

4 As ha dicho Jehov: No subis, ni peleis contra vuestros hermanos; vulvase cada uno a su casa, porque yo he hecho esto. Y ellos oyeron la palabra de Jehov y se volvieron, y no fueron contra Jeroboam. 



Prosperidad de Roboam

5 Y habit Roboam en Jerusaln, y edific ciudades para fortificar a Jud. 
6 Edific Beln, Etam, Tecoa, 
7 Bet-sur, Soco, Adulam, 
8 Gat, Maresa, Zif, 
9 Adoraim, Laquis, Azeca, 
10 Zora, Ajaln y Hebrn, que eran ciudades fortificadas de Jud y Benjamn. 

11 Reforz tambin las fortalezas, y puso en ellas capitanes, y provisiones, vino y aceite; 
12 y en todas las ciudades puso escudos y lanzas. Las fortific, pues, en gran manera; y Jud y Benjamn le estaban sujetos. 
13 Y los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel, se juntaron a l desde todos los lugares donde vivan. 
14 Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venan a Jud y a Jerusaln; pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehov. 
15 Y l design sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los demonios, y para los becerros que l haba hecho. 

16 Tras aquellos acudieron tambin de todas las tribus de Israel los que haban puesto su corazn en buscar a Jehov Dios de Israel; y vinieron a Jerusaln para ofrecer sacrificios a Jehov, el Dios de sus padres. 
17 As fortalecieron el reino de Jud, y confirmaron a Roboam hijo de Salomn, por tres aos; porque tres aos anduvieron en el camino de David y de Salomn. 

18 Y tom Roboam por mujer a Mahalat hija de Jerimot, hijo de David, y de Abihail hija de Eliab, hijo de Isa, 
19 la cual le dio a luz estos hijos: Jes, Semaras y Zaham. 
20 Despus de ella tom a Maaca hija de Absaln, la cual le dio a luz Abas, Atai, Ziza y Selomit. 
21 Pero Roboam am a Maaca hija de Absaln sobre todas sus mujeres y concubinas; porque tom dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendr veintiocho hijos y sesenta hijas. 

22 Y puso Roboam a Abas hijo de Maaca por jefe y prncipe de sus hermanos, porque quera hacerle rey. 
23 Obr sagazmente, y esparci a todos sus hijos por todas las tierras de Jud y de Benjamn, y por todas las ciudades fortificadas, y les dio provisiones en abundancia, y muchas mujeres. 



Sisac invade Jud

2 Crnicas 12
(1 R. 14.21-31)

1 Cuando Roboam haba consolidado el reino, dej la ley de Jehov, y todo Israel con l. 
2 Y por cuanto se haban rebelado contra Jehov, en el quinto ao del rey Roboam subi Sisac rey de Egipto contra Jerusaln, 
3 con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo; mas el pueblo que vena con l de Egipto, esto es, de libios, suquienos y etopes, no tena nmero. 
4 Y tom las ciudades fortificadas de Jud, y lleg hasta Jerusaln. 

5 Entonces vino el profeta Semaas a Roboam y a los prncipes de Jud, que estaban reunidos en Jerusaln por causa de Sisac, y les dijo: As ha dicho Jehov: Vosotros me habis dejado, y yo tambin os he dejado en manos de Sisac.
6 Y los prncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehov. 
7 Y cuando Jehov vio que se haban humillado, vino palabra de Jehov a Semaas, diciendo: Se han humillado; no los destruir; antes los salvar en breve, y no se derramar mi ira contra Jerusaln por mano de Sisac. 
8 Pero sern sus siervos, para que sepan lo que es servirme a m, y qu es servir a los reinos de las naciones. 

9 Subi, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusaln, y tom los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa del rey; todo lo llev, y tom los escudos de oro que Salomn haba hecho. 
10 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los entreg a los jefes de la guardia, los cuales custodiaban la entrada de la casa del rey. 
11 Cuando el rey iba a la casa de Jehov, venan los de la guardia y los llevaban, y despus los volvan a la cmara de la guardia. 

12 Y cuando l se humill, la ira de Jehov se apart de l, para no destruirlo del todo; y tambin en Jud las cosas fueron bien. 
13 Fortalecido, pues, Roboam, rein en Jerusaln; y era Roboam de cuarenta y un aos cuando comenz a reinar, y diecisiete aos rein en Jerusaln, ciudad que escogi Jehov de todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. Y el nombre de la madre de Roboam fue Naama amonita. 

14 E hizo lo malo, porque no dispuso su corazn para buscar a Jehov. 
15 Las cosas de Roboam, primeras y postreras, no estn escritas en los libros del profeta Semaas y del vidente Iddo, en el registro de las familias? Y entre Roboam y Jeroboam hubo guerra constante. 
16 Y durmi Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y rein en su lugar Abas su hijo. 



Reinado de Abas

2 Crnicas 13
(1 R. 15.1-8)

1 A los dieciocho aos del rey Jeroboam, rein Abas sobre Jud, 
2 y rein tres aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Micaas hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra entre Abas y Jeroboam. 
3 Entonces Abas orden batalla con un ejrcito de cuatrocientos mil hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam orden batalla contra l con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos. 

4 Y se levant Abas sobre el monte Zemaraim, que est en los montes de Efran, y dijo: Odme, Jeroboam y todo Israel. 
5 No sabis vosotros que Jehov Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a l y a sus hijos, bajo pacto de sal? 
6 Pero Jeroboam hijo de Nabat, siervo de Salomn hijo de David, se levant y rebel contra su seor. 
7 Y se juntaron con l hombres vanos y perversos, y pudieron ms que Roboam hijo de Salomn, porque Roboam era joven y pusilnime, y no se defendi de ellos. 
8 Y ahora vosotros tratis de resistir al reino de Jehov en mano de los hijos de David, porque sois muchos, y tenis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses. 

9 No habis arrojado vosotros a los sacerdotes de Jehov, a los hijos de Aarn y a los levitas, y os habis designado sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras, para que cualquiera venga a consagrarse con un becerro y siete carneros, y as sea sacerdote de los que no son dioses? 
10 Mas en cuanto a nosotros, Jehov es nuestro Dios, y no le hemos dejado; y los sacerdotes que ministran delante de Jehov son los hijos de Aarn, y los que estn en la obra son levitas. 
11 los cuales queman para Jehov los holocaustos cada maana y cada tarde, y el incienso aromtico; y ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelero de oro con sus lmparas para que ardan cada tarde; porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehov nuestro Dios, mas vosotros le habis dejado. 
12 Y he aqu Dios est con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del jbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleis contra Jehov el Dios de vuestros padres, porque no prosperaris. 

13 Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por la espalda; y estando as delante de ellos, la emboscada estaba a espaldas de Jud. 
14 Y cuando mir Jud, he aqu que tena batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehov, y los sacerdotes tocaron las trompetas. 

15 Entonces los de Jud gritaron con fuerza; y as que ellos alzaron el grito, Dios desbarat a Jeroboam y a todo Israel delante de Abas y de Jud; 
16 y huyeron los hijos de Israel delante de Jud, y Dios los entreg en sus manos. 
17 Y Abas y su gente hicieron en ellos una gran matanza, y cayeron heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos. 
18 As fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo, y los hijos de Jud prevalecieron, porque se apoyaban en Jehov el Dios de sus padres. 

19 Y sigui Abas a Jeroboam, y le tom algunas ciudades, a Bet-el con sus aldeas, a Jesana con sus aldeas, y a Efran con sus aldeas. 
20 Y nunca ms tuvo Jeroboam poder en los das de Abas; y Jehov lo hiri, y muri. 
21 Pero Abas se hizo ms poderoso. Tom catorce mujeres, y engendr veintids hijos y diecisis hijas. 
22 Los dems hechos de Abas, sus caminos y sus dichos, estn escritos en la historia de Iddo profeta. 



Reinado de Asa

2 Crnicas 14
(1 R. 15.9-12)

1 Durmi Abas con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y rein en su lugar su hijo Asa, en cuyos das tuvo sosiego el pas por diez aos. 
2 E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehov su Dios. 
3 Porque quit los altares del culto extrao, y los lugares altos; quebr las imgenes, y destruy los smbolos de Asera; 
4 y mand a Jud que buscase a Jehov el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y los mandamientos. 

5 Quit asimismo de todas las ciudades de Jud los lugares altos y las imgenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. 
6 Y edific ciudades fortificadas en Jud, por cuanto haba paz en la tierra, y no haba guerra contra l en aquellos tiempos; porque Jehov le haba dado paz. 
7 Dijo, por tanto, a Jud: Edifiquemos estas ciudades, y cerqumoslas de muros con torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra; porque hemos buscado a Jehov nuestro Dios; le hemos buscado, y l nos ha dado paz por todas partes. Edificaron, pues, y fueron prosperados. 

8 Tuvo tambin Asa ejrcito que traa escudos y lanzas; de Jud trescientos mil, y de Benjamn doscientos ochenta mil que traan escudos y entesaban arcos, todos hombres diestros. 
9 Y sali contra ellos Zera etope con un ejrcito de un milln de hombres y trescientos carros; y vino hasta Maresa. 
10 Entonces sali Asa contra l, y ordenaron la batalla en el valle de Sefata junto a Maresa. 

11 Y clam Asa a Jehov su Dios, y dijo: Oh Jehov, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Aydanos, oh Jehov Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejrcito. Oh Jehov, t eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre.
12 Y Jehov deshizo a los etopes delante de Asa y delante de Jud; y huyeron los etopes. 

13 Y Asa, y el pueblo que con l estaba, los persiguieron hasta Gerar; y cayeron los etopes hasta no quedar en ellos aliento, porque fueron deshechos delante de Jehov y de su ejrcito. Y les tomaron muy grande botn. 

14 Atacaron tambin todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehov cay sobre ellas; y saquearon todas las ciudades, porque haba en ellas gran botn. 
15 Asimismo atacaron las cabaas de los que tenan ganado, y se llevaron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusaln. 



Reformas religiosas de Asa

2 Crnicas 15
(1 R. 15.13-15)

1 Vino el Espritu de Dios sobre Azaras hijo de Oded, 
2 y sali al encuentro de Asa, y le dijo: Odme, Asa y todo Jud y Benjamn: Jehov estar con vosotros, si vosotros estuviereis con l; y si le buscareis, ser hallado de vosotros; mas si le dejareis, l tambin os dejar. 
3 Muchos das ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseara, y sin ley; 

4 pero cuando en su tribulacin se convirtieron a Jehov Dios de Israel, y le buscaron, l fue hallado de ellos. 
5 En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que sala, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras. 
6 Y una gente destrua a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turb con toda clase de calamidades. 
7 Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra. 

8 Cuando oy Asa las palabras y la profeca del profeta Azaras hijo de Oded, cobr nimo, y quit los dolos abominables de toda la tierra de Jud y de Benjamn, y de las ciudades que l haba tomado en la parte montaosa de Efran; y repar el altar de Jehov que estaba delante del prtico de Jehov. 

9 Despus reuni a todo Jud y Benjamn, y con ellos los forasteros de Efran, de Manass y de Simen; porque muchos de Israel se haban pasado a l, viendo que Jehov su Dios estaba con l. 
10 Se reunieron, pues, en Jerusaln, en el mes tercero del ao decimoquinto del reinado de Asa. 
11 Y en aquel mismo da sacrificaron para Jehov, del botn que haban trado, setecientos bueyes y siete mil ovejas. 

12 Entonces prometieron solemnemente que buscaran a Jehov el Dios de sus padres, de todo su corazn y de toda su alma; 
13 y que cualquiera que no buscase a Jehov el Dios de Israel, muriese, grande o pequeo, hombre o mujer. 

14 Y juraron a Jehov con gran voz y jbilo, al son de trompetas y de bocinas. 
15 Todos los de Jud se alegraron de este juramento; porque de todo su corazn lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehov les dio paz por todas partes. 
16 Y aun a Maaca madre del rey Asa, l mismo la depuso de su dignidad, porque haba hecho una imagen de Asera; y Asa destruy la imagen, y la desmenuz, y la quem junto al torrente de Cedrn. 

17 Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazn de Asa fue perfecto en todos sus das. 
18 Y trajo a la casa de Dios lo que su padre haba dedicado, y lo que l haba consagrado, plata, oro y utensilios. 

19 Y no hubo ms guerra hasta los treinta y cinco aos del reinado de Asa. 



Alianza de Asa con Ben-adad

2 Crnicas 16
(1 R. 15.16-22)

1 En el ao treinta y seis del reinado de Asa, subi Baasa rey de Israel  contra Jud, y fortific a Ram, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Jud. 
2 Entonces sac Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehov y de la casa real y envi a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo: 

3 Haya alianza entre t y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre; he aqu yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de m. 
4 Y consinti Ben-adad con el rey Asa, y envi los capitanes de sus ejrcitos contra las ciudades de Israel; y conquistaron Ijn, Dan, Abel-maim y todas las ciudades de aprovisionamiento de Neftal. 
5 Oyendo esto Baasa, ces de edificar a Ram, y abandon su obra. 

6 Entonces el rey Asa tom a todo Jud, y se llevaron de Ram la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y con ellas edific a Geba y Mizpa. 
7 En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Jud, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehov tu Dios, por eso el ejrcito del rey de Siria ha escapado de tus manos. 
8 Los etopes y los libios, no eran un ejrcito numerossimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehov, l los entreg en tus manos. 

9 Porque los ojos de Jehov contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazn perfecto para con l. Locamente has hecho en esto; porque de aqu en adelante habr ms guerra contra ti. 
10 Entonces se enoj Asa contra el vidente y lo ech en la crcel, porque se encoleriz grandemente a causa de esto. Y oprimi Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo. 



Muerte de Asa
(1 R. 15.23-24)

11 Mas he aqu los hechos de Asa, primeros y postreros, estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel. 
12 En el ao treinta y nueve de su reinado, Asa enferm gravemente de los pies, y en su enfermedad no busc a Jehov, sino a los mdicos. 
13 Y durmi Asa con sus padres, y muri en el ao cuarenta y uno de su reinado. 
14 Y lo sepultaron en los sepulcros que l haba hecho para s en la ciudad de David; y lo pusieron en un atad, el cual llenaron de perfumes y diversas especias aromticas, preparadas por expertos perfumistas; e hicieron un gran fuego en su honor. 



Reinado de Josafat

2 Crnicas 17

1 Rein en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel. 
2 Puso ejrcitos en todas las ciudades fortificadas de Jud, y coloc gente de guarnicin en tierra de Jud, y asimismo en las ciudades de Efran que su padre Asa haba tomado. 
3 Y Jehov estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no busc a los baales, 

4 sino que busc al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no segn las obras de Israel. 
5 Jehov, por tanto, confirm el reino en su mano, y todo Jud dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia. 
6 Y se anim su corazn en los caminos de Jehov, y quit los lugares altos y las imgenes de Asera de en medio de Jud. 

7 Al tercer ao de su reinado envi sus prncipes Ben-hail, Abdas, Zacaras, Natanael y Micaas, para que enseasen en las ciudades de Jud; 
8 y con ellos a los levitas Semaas, Netanas, Zebadas, Asael, Semiramot, Jonatn, Adonas, Tobas y Tobadonas; y con ellos a los sacerdotes Elisama y Joram. 
9 Y ensearon en Jud, teniendo consigo el libro de la Ley de Jehov, y recorrieron todas las ciudades de Jud enseando al pueblo. 

10 Y cay el pavor de Jehov sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Jud, y no osaron hacer guerra contra Josafat. 
11 Y traan de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata. Los rabes tambin le trajeron ganados: siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabros. 

12 Iba, pues, Josafat engrandecindose mucho; y edific en Jud fortalezas y ciudades de aprovisionamiento. 
13 Tuvo muchas provisiones en las ciudades de Jud, y hombres de guerra muy valientes en Jerusaln. 

14 Y este es el nmero de ellos segn sus casas paternas: de los jefes de los millares de Jud, el general Adnas, y con l trescientos mil hombres muy esforzados. 
15 Despus de l, el jefe Johann, y con l doscientos ochenta mil. 
16 Tras ste, Amasas hijo de Zicri, el cual se haba ofrecido voluntariamente a Jehov, y con l doscientos mil hombres valientes. 
17 De Benjamn, Eliada, hombre muy valeroso, y con l doscientos mil armados de arco y escudo. 
18 Tras ste, Jozabad, y con l ciento ochenta mil dispuestos para la guerra. 
19 Estos eran siervos del rey, sin los que el rey haba puesto en las ciudades fortificadas en todo Jud. 



Micaas profetiza la derrota de Acab

2 Crnicas 18
(1 R. 22.1-40)

1 Tena, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con Acab. 
2 Y despus de algunos aos descendi a Samaria para visitar a Acab; por lo que Acab mat muchas ovejas y bueyes para l y para la gente que con l vena, y le persuadi que fuese con l contra Ramot de Galaad. 
3 Y dijo Acab rey de Israel a Josafat rey de Jud: Quieres venir conmigo contra Ramot de Galaad? Y l respondi: Yo soy como t, y mi pueblo como tu pueblo; iremos contigo a la guerra. 

4 Adems dijo Josafat al rey de Israel: Te ruego que consultes hoy la palabra de Jehov. 
5 Entonces el rey de Israel reuni a cuatrocientos profetas, y les pregunt: Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o me estar quieto? Y ellos dijeron: Sube, porque Dios los entregar en mano del rey. 
6 Pero Josafat dijo: Hay an aqu algn profeta de Jehov, para que por medio de l preguntemos? 

7 El rey de Israel respondi a Josafat: An hay aqu un hombre por el cual podemos preguntar a Jehov; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Este es Micaas hijo de Imla. Y respondi Josafat: No hable as el rey. 
8 Entonces el rey de Israel llam a un oficial, y le dijo: Haz venir luego a Micaas hijo de Imla. 
9 Y el rey de Israel y Josafat rey de Jud estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos. 

10 Y Sedequas hijo de Quenaana se haba hecho cuernos de hierro, y deca: As ha dicho Jehov: Con estos acornears a los sirios hasta destruirlos por completo. 
11 De esta manera profetizaban tambin todos los profetas, diciendo: Sube contra Ramot de Galaad, y sers prosperado; porque Jehov la entregar en mano del rey. 

12 Y el mensajero que haba ido a llamar a Micaas, le habl diciendo: He aqu las palabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; yo, pues, te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, que hables bien. 
13 Dijo Micaas: Vive Jehov, que lo que mi Dios me dijere, eso hablar. Y vino al rey. 
14 y el rey le dijo: Micaas, iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o me estar quieto? El Respondi: Subid, y seris prosperados, pues sern entregados en vuestras manos. 
15 El rey le dijo: Hasta cuntas veces te conjurar por el nombre de Jehov que no me hables sino la verdad? 

16 Entonces Micaas dijo: He visto a todo Israel derramado por los montes como ovejas sin pastor; y dijo Jehov: Estos no tienen seor; vulvase cada uno en paz a su casa. 
17 Y el rey de Israel dijo a Josafat: No te haba yo dicho que no me profetizara bien, sino mal? 
18 Entonces l dijo: Od, pues, palabra de Jehov: Yo he visto a Jehov sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda. 

19 Y Jehov pregunt: Quin inducir a Acab rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno deca as, y otro deca de otra manera. 
20 Entonces sali un espritu que se puso delante de Jehov y dijo: Yo le inducir. Y Jehov le dijo: De qu modo? 
21 Y l dijo: Saldr y ser espritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jehov dijo: T le inducirs, y lo logrars; anda y hazlo as. 
22 Y ahora, he aqu Jehov ha puesto espritu de mentira en la boca de estos tus profetas; pues Jehov ha hablado el mal con contra ti. 

23 Entonces Sedequas hijo de Quenaana se le acerc y golpe a Micaas en la mejilla, y dijo: Por qu camino se fue de m el Espritu de Jehov para hablarte a ti? 
24 Y Micaas respondi: He aqu t lo vers aquel da, cuando entres de cmara en cmara para esconderte. 

25 Entonces el rey de Israel dijo: Tomad a Micaas, y llevadlo a Amn gobernador de la ciudad, y a Jos hijo del rey, 
26 y decidles: El rey ha dicho as: Poned a ste en la crcel, y sustentadle con pan de afliccin y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz. 
27 Y Micaas dijo: Si t volvieres en paz, Jehov no ha hablado por m. Dijo adems: Od, pueblos todos. 

28 Subieron, pues, el rey de Israel, y Josafat rey de Jud, a Ramot de Galaad. 
29 Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazar para entrar en la batalla, pero t vstete tus ropas reales. Y se disfraz el rey de Israel, y entr en la batalla. 
30 Haba el rey de Siria mandado a los capitanes de los carros que tena consigo, diciendo: No peleis con chico ni con grande, sino slo con el rey de Israel. 
31 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; mas Josafat clam, y Jehov lo ayud, y los apart Dios de l; 
32 pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle. 

33 Mas disparando uno el arco a la ventura, hiri al rey de Israel entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al cochero: Vuelve las riendas, y scame del campo, porque estoy mal herido. 
34 Y arreci a batalla aquel da, por lo que estuvo el rey de Israel en pie en el carro enfrente de los sirios hasta la tarde; y muri al ponerse el sol. 



El profeta Jeh amonesta a Josafat

2 Crnicas 19

1 Josafat rey de Jud volvi en paz a su casa en Jerusaln. 
2 Y le sali al encuentro el vidente Jeh hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: Al impo das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehov? Pues ha salido de la presencia de Jehov ira contra ti por esto. 
3 Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imgenes de Asera, y has dispuesto tu corazn para buscar a Dios. 



Josafat nombra jueces

4 Habit, pues, Josafat en Jerusaln; pero daba vuelta y sala al pueblo, desde Beerseba hasta el monte de Efran, y los conduca a Jehov el Dios de sus padres. 
5 Y puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Jud, por todos los lugares. 

6 Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacis; porque no juzgis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehov, el cual est con vosotros cuando juzgis. 
7 Sea, pues, con vosotros el temor de Jehov; mirad lo que hacis, porque con Jehov nuestro Dios no hay injusticia, ni acepcin de personas, ni admisin de cohecho. 

8 Puso tambin Josafat en Jerusaln a algunos de los levitas y sacerdotes, y de los padres de familias de Israel, para el juicio de Jehov y para las causas. Y volvieron a Jerusaln. 
9 Y les mand diciendo: Procederis asimismo con temor de Jehov, con verdad, y con corazn ntegro. 
10 En cualquier causa que viniere a vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades, en causas de sangre, entre ley y precepto,  estatutos y decretos, les amonestaris que no pequen contra Jehov, para que no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Haciendo as, no pecaris. 
11 Y he aqu, el sacerdote Amaras ser el que os presida en todo asunto de Jehov, y Zebadas hijo de Ismael, prncipe de la casa de Jud, en todos los negocios del rey; tambin los levitas sern oficiales en presencia de vosotros. Esforzaos, pues, para hacerlo, y Jehov estar con el bueno. 



Victoria sobre Moab y Amn

2 Crnicas 20

1 Pasadas estas cosas, aconteci que los hijos de Moab y de Amn, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. 
2 Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aqu estn en Hazezon-tamar, que es En-gadi. 
3 Entonces l tuvo temor; y Josafat humill su rostro para consultar a Jehov, e hizo pregonar ayuno a todo Jud. 
4 Y se reunieron los de Jud para pedir socorro a Jehov; y tambin de todas las ciudades de Jud vinieron a pedir ayuda a Jehov. 

5 Entonces Josafat se puso de pie en la asamblea de Jud y de Jerusaln, en la casa de Jehov, delante del atrio nuevo; 
6 y dijo: Jehov Dios de nuestros padres, no eres t Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? No est en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? 
7 Dios nuestro, no echaste t los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? 
8 Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: 

9 Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre est en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y t nos oirs y salvars. 
10 Ahora, pues, he aqu los hijos de Amn y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando vena de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; 
11 he aqu ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que t nos diste en posesin. 

12 Oh Dios nuestro! no los juzgars t? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qu hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.
13 Y todo Jud estaba en pie delante de Jehov, con sus nios y sus mujeres y sus hijos. 

14 Y estaba all Jahaziel hijo de Zacaras, hijo de Benaa, hijo de Jeiel, hijo de Matanas, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espritu de Jehov en medio de la reunin; 
15 y dijo: Od, Jud todo, y vosotros moradores de Jerusaln, y t, rey Josafat. Jehov os dice as: No temis ni os amedrentis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. 
16 Maana descenderis contra ellos; he aqu que ellos subirn por la cuesta de Sis, y los hallaris junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. 

17  No habr para que peleis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvacin de Jehov con vosotros. Oh Jud y Jerusaln, no temis ni desmayis; salid maana contra ellos, porque Jehov estar con vosotros.
18 Entonces Josafat se inclin rostro a tierra, y asimismo todo Jud y los moradores de Jerusaln se postraron delante de Jehov, y adoraron a Jehov. 

19 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Cor, para alabar a Jehov el Dios de Israel con fuerte y alta voz. 
20 Y cuando se levantaron por la maana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos Salan, Josafat, estando en pie, dijo: Odme, Jud y moradores de Jerusaln. Creed en Jehov vuestro Dios, y estaris seguros; creed a sus profetas, y seris prosperados. 
21 Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehov, vestidos de ornamentos sagrados, mientras sala la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehov, porque su misericordia es para siempre. 

22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehov puso contra los hijos de Amn, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venan contra Jud, y se mataron los unos a los otros. 
23 Porque los hijos de Amn y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayud a la destruccin de su compaero. 
24 Y luego que vino Jud a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aqu yacan ellos en tierra muertos, pues ninguno haba escapado. 
25 Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadveres muchas riquezas, as vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para s, tantos, que no los podan llevar; tres das estuvieron recogiendo el botn, porque era mucho. 

26 Y al cuarto da se juntaron en el valle de Beraca; porque all bendijeron a Jehov, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy. 
27 Y todo Jud y los de Jerusaln, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusaln gozosos, porque Jehov les haba dado gozo librndolos de sus enemigos. 

28 Y vinieron a Jerusaln con salterios, arpas y trompetas, a la casa de Jehov. 
29 Y el pavor de Dios cay sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehov haba peleado contra los enemigos de Israel. 
30 Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes. 



Resumen del reinado de Josafat
(1 R. 22.41-50)

31 As rein Josafat sobre Jud; de treinta y cinco aos era cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Azuba, hija de Silhi. 
32 Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de l, haciendo lo recto ante los ojos de Jehov. 
33 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; pues el pueblo an no haba enderezado su corazn al Dios de sus padres. 
34 Los dems hechos de Josafat, primeros y postreros, he aqu estn escritos en las palabras de Jeh hijo de Hanani, del cual se hace mencin en el libro de los reyes de Israel. 

35 Pasadas estas cosas, Josafat rey de Jud trab amistad con Ocozas rey de Israel, el cual era dado a la impiedad, 
36 e hizo con l compaa para construir naves que fuesen a Tarsis; y construyeron las naves en Ezin-geber. 
37 Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetiz contra Josafat, diciendo: Por cuanto has hecho compaa con Ocozas, Jehov destruir tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis. 



Reinado de Joram de Jud

2 Crnicas 21
(2 R. 8.16-24)

1 Durmi Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. Y rein en su lugar Joram su hijo, 
2 quien tuvo por hermanos, hijos de Josafat, a Azaras, Jehiel, Zacaras, Azaras, Micael, y Sefatas. Todos estos fueron hijos de Josafat rey de Jud. 
3 Y su padre les haba dado muchos regalos de oro y de plata, y cosas preciosas, y ciudades fortificadas en Jud; pero haba dado el reino a Joram, porque l era el primognito. 

4 Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mat a espada a todos sus hermanos, y tambin a algunos de los prncipes de Israel. 
5 Cuando comenz a reinar era de treinta y dos aos, y rein ocho aos en Jerusaln. 
6 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como lo hizo la casa de Acab; porque tena por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehov. 

7 Mas Jehov no quiso destruir la casa de David, a causa del pacto que haba hecho con David, y porque le haba dicho que le dara lmpara a l y a sus hijos perpetuamente. 
8 En los das de ste se rebel Edom contra el dominio de Jud, y pusieron rey sobre s. 
9 Entonces pas Joram con sus prncipes, y todos sus carros; y se levant de noche, y derrot a los edomitas que le haban sitiado, y a todos los comandantes de los carros. 

10 No obstante, Edom se libert del dominio de Jud, hasta hoy. Tambin en el mismo tiempo Libna se libert de su dominio, por cuanto l haba dejado a Jehov el Dios de sus padres. 
11 Adems de esto, hizo lugares altos en los montes de Jud, e hizo que los moradores de Jerusaln fornicasen tras ellos, y a ello impeli a Jud. 

12 Le lleg una carta del profeta Elas, que deca: Jehov el Dios de David tu padre ha dicho as: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa rey de Jud, 
13 sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que fornicase Jud y los moradores de Jerusaln, como fornic la casa de Acab; y adems has dado muerte a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que t; 
14 he aqu Jehov herir a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes;
15 y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos, hasta que se te salgan a causa de tu persistente enfermedad. 

16 Entonces Jehov despert contra Joram la ira de los filisteos y de los rabes que estaban junto a los etopes; 
17 y subieron contra Jud, e invadieron la tierra, y tomaron todos los bienes que hallaron en la casa del rey, y a sus hijos y a sus mujeres; y no le qued ms hijo sino solamente Joacaz el menor de sus hijos. 
18 Despus de todo esto, Jehov lo hiri con una enfermedad incurable en los intestinos. 

19 Y aconteci que al pasar muchos das, al fin, al cabo de dos aos, los intestinos se le salieron por la enfermedad, muriendo as de enfermedad muy penosa. Y no encendieron fuego en su honor, como lo haban hecho con sus padres. 
20 Cuando comenz a reinar era de treinta y dos aos, y rein en Jerusaln ocho aos; y muri sin que lo desearan ms. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes. 



Reinado de Ocozas de Jud

2 Crnicas 22
(2 R. 8.25-29)

1 Los habitantes de Jerusaln hicieron rey en lugar de Joram a Ocozas su hijo menor; porque una banda armada que haba venido con los rabes al campamento, haba matado a todos los mayores, por lo cual rein Ocozas, hijo de Joram rey de Jud. 
2 Cuando Ocozas comenz a reinar era de cuarenta y dos aos, y rein un ao en Jerusaln. El nombre de su madre fue Atala, hija de Omri. 
3 Tambin l anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuase impamente. 

4 Hizo, pues, lo malo ante los ojos de Jehov, como la casa de Acab; porque despus de la muerte de su padre, ellos le aconsejaron para su perdicin. 
5 Y l anduvo en los consejos de ellos, y fue a la guerra con Joram hijo de Acab, rey de Israel, contra Hazael rey de Siria, a Ramot de Galaad, donde los sirios hirieron a Joram. 
6 Y volvi para curarse en Jezreel de las heridas que le haban hecho en Ramot, peleando contra Hazael rey de Siria. Y descendi Ocozas hijo de Joram, rey de Jud, para visitar a Joram hijo de Acab en Jezreel, porque all estaba enfermo. 



Jeh mata a Ocozas
(2 R. 9.27-29)

7 Pero esto vena de Dios, para que Ocozas fuese destruido viniendo a Joram; porque habiendo venido, sali con Joram contra Jeh hijo de Nimsi, al cual Jehov haba ungido para que exterminara la familia de Acab. 
8 Y haciendo juicio Jeh contra la casa de Acab, hall a los prncipes de Jud, y a los hijos de los hermanos de Ocozas, que servan a Ocozas, y los mat. 
9 Y buscando a Ocozas, el cual se haba escondido en Samaria, lo hallaron y lo trajeron a Jeh, y le mataron; y le dieron sepultura, porque dijeron: Es hijo de Josafat, quien de todo su corazn busc a Jehov. Y la casa de Ocozas no tena fuerzas para poder retener el reino. 



Atala usurpa el trono
(2 R. 11.1-21)

10 Entonces Atala madre de Ocozas, viendo que su hijo era muerto, se levant y extermin toda la descendencia real de la casa de Jud. 
11 Pero Josabet, hija del rey, tom a Jos hijo de Ocozas, y escondindolo de entre los dems hijos del rey, a los cuales mataban, le guard a l y a su ama en uno de los aposentos. As lo escondi Josabet, hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joiada (porque ella era hermana de Ocozas), de delante de Atala, y no lo mataron. 
12 Y estuvo con ellos escondido en la casa de Dios seis aos. Entre tanto, Atala reinaba en el pas. 



2 Crnicas 23

1 En el sptimo ao se nimo Joiada, y tom consigo en alianza a los jefes de centenas Azaras hijo de Jeroham, Ismael hijo de Johann, Azaras hijo de Obed, Maasas hijo de Adaa, y Elisafat hijo de Zicri, 
2 los cuales recorrieron el pas de Jud, y reunieron a los levitas de todas las ciudades de Jud y a los prncipes de las familias de Israel, y vinieron a Jerusaln. 

3 Y toda la multitud hizo pacto con el rey en la casa de Dios. Y Joiada les dijo: He aqu el hijo del rey, el cual reinar, como Jehov ha dicho respecto a los hijos de David. 
4 Ahora haced esto: una tercera parte de vosotros, los que entran el da de reposo, estarn de porteros con los sacerdotes y los levitas. 
5 Otra tercera parte, a la casa del rey; y la otra tercera parte, a la puerta del Cimiento; y todo el pueblo estar en los patios de la casa de Jehov. 

6 Y ninguno entre en la casa de Jehov, sino los sacerdotes y levitas que ministran; stos entrarn, porque estn consagrados; y todo el pueblo har guardia delante de Jehov. 
7 Y los levitas rodearn al rey por todas partes, y cada uno tendr sus armas en la mano; cualquiera que entre en la casa, que muera; y estaris con el rey cuando entre y cuando salga. 

8 Y los levitas y todo Jud lo hicieron todo como lo haba mandado el sacerdote Joiada; y tom cada jefe a los suyos, los que entraban el da de reposo, y los que salan el da de reposo; porque el sacerdote Joiada no dio licencia a las compaas. 
9 Dio tambin el sacerdote Joiada a los jefes de centenas las lanzas, los paveses y los escudos que haban sido del rey David, y que estaban en la casa de Dios; 
10 y puso en orden a todo el pueblo, teniendo cada uno su espada en la mano, desde el rincn derecho del templo hasta el izquierdo, hacia el altar y la casa, alrededor del rey por todas partes. 

11 Entonces sacaron al hijo del rey, y le pusieron la corona y el testimonio, y lo proclamaron rey; y Joiada y sus hijos lo ungieron, diciendo luego: Viva el rey! 
12 Cuando Atala oy el estruendo de la gente que corra, y de los que aclamaban al rey, vino al pueblo a la casa de Jehov; 
13 y mirando, vio al rey que estaba junto a su columna a la entrada, y los prncipes y los trompeteros junto al rey, y que todo el pueblo de la tierra mostraba alegra, y sonaba bocinas, y los cantores con instrumentos de msica dirigan la alabanza. Entonces Atala rasg sus vestidos, y dijo: Traicin! Traicin!

14 Pero el sacerdote Joiada mand que salieran los jefes de centenas del ejrcito, y les dijo: Sacadla fuera del recinto, y al que la siguiere, matadlo a filo de espada; porque el sacerdote haba mandado que no la matasen en la casa de Jehov. 
15 Ellos, pues, le echaron mano, y luego que ella hubo pasado la entrada de la puerta de los caballos de la casa del rey, all la mataron. 

16 Y Joiada hizo un pacto entre s y todo el pueblo y el rey, que seran pueblo de Jehov. 
17 Despus de esto entr todo el pueblo en el templo de Baal, y lo derribaron, y tambin sus altares; e hicieron pedazos sus imgenes, y mataron delante de los altares a Matn, sacerdote de Baal. 
18 Luego orden Joiada los oficios en la casa de Jehov, bajo la mano de los sacerdotes y levitas, segn David los haba distribuido en la casa de Jehov, para ofrecer a Jehov los holocaustos, como est escrito en la ley de Moiss, con gozo y con cnticos, conforme a la disposicin de David. 

19 Puso tambin porteros a las puertas de la casa de Jehov, para que por ninguna va entrase ningn inmundo. 
20 Llam despus a los jefes de centenas, y a los principales, a los que gobernaban el pueblo y a todo el pueblo de la tierra, para conducir al rey desde la casa de Jehov; y cuando llegaron a la mitad de la puerta mayor de la casa del rey, sentaron al rey sobre el trono del reino. 
21 Y se regocij todo el pueblo del pas; y la ciudad estuvo tranquila, despus que mataron a Atala a filo de espada. 



Reinado de Jos de Jud

2 Crnicas 24
(2 R. 12.1-21)

1 De siete aos era Jos cuando comenz a reinar, y cuarenta aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre fue Sibia, de Beerseba. 
2 E hizo Jos lo recto ante los ojos de Jehov todos los das de Joiada el sacerdote. 
3 Y Joiada tom para l dos mujeres; y engendr hijos e hijas. 

4 Despus de esto, aconteci que Jos decidi restaurar la casa de Jehov. 
5 Y reuni a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: Salid por las ciudades de Jud, y recoged dinero de todo Israel, para que cada ao sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia. 

6 Por lo cual el rey llam al sumo sacerdote Joiada y le dijo: Por qu no has procurado que los levitas traigan de Jud y de Jerusaln la ofrenda que Moiss siervo de Jehov impuso a la congregacin de Israel para el tabernculo del testimonio? 
7 Porque la impa Atala y sus hijos haban destruido la casa de Dios, y adems haban gastado en los dolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehov. 
8 Mand, pues, el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera, a la puerta de la casa de Jehov; 

9 e hicieron pregonar en Jud y en Jerusaln, que trajesen a Jehov la ofrenda que Moiss siervo de Dios haba impuesto a Israel en el desierto. 
10 Y todos los jefes y todo el pueblo se gozaron, y trajeron ofrendas, y las echaron en el arca hasta llenarla. 
11 Y cuando vena el tiempo para llevar el arca al secretario del rey por mano de los levitas, cuando vean que haba mucho dinero, vena el escriba del rey, y el que estaba puesto por el sumo sacerdote, y llevaban el arca, y la vaciaban, y la volvan a su lugar. As lo hacan de da en da, y recogan mucho dinero, 

12 y el rey y Joiada lo daban a los que hacan el trabajo del servicio de la casa de Jehov; y tomaban canteros y carpinteros que reparasen la casa de Jehov, y artfices en hierro y bronce para componer la casa. 
13 Hacan, pues, los artesanos la obra, y por sus manos la obra fue restaurada, y restituyeron la casa de Dios a su antigua condicin, y la consolidaron. 

14 Y cuando terminaron, trajeron al rey y a Joiada lo que quedaba del dinero, e hicieron de l utensilios para la casa de Jehov, utensilios para el servicio, morteros, cucharas, vasos de oro y de plata. Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa de Jehov todos los das de Joiada. 
15 Mas Joiada envejeci, y muri lleno de das; de ciento treinta aos era cuando muri. 
16 Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, por cuanto haba hecho bien con Israel, y para con Dios, y con su casa. 

17 Muerto Joiada, vinieron los prncipes de Jud y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oy. 
18 Y desampararon la casa de Jehov el Dios de sus padres, y sirvieron a los smbolos de Asera y a las imgenes esculpidas. Entonces la ira de Dios vino sobre Jud y Jerusaln por este su pecado. 
19 Y les envi profetas para que los volviesen a Jehov, los cuales les amonestaron; mas ellos no los escucharon. 

20 Entonces el Espritu de Dios vino sobre Zacaras hijo del sacerdote Joiada; y puesto en pie, donde estaba ms alto que el pueblo, les dijo: As ha dicho Dios: Por qu quebrantis los mandamientos de Jehov? No os vendr bien por ello; porque por haber dejado a Jehov, l tambin os abandonar. 
21 Pero ellos hicieron conspiracin contra l, y por mandato del rey lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa de Jehov. 
22 As el rey Jos no se acord de la misericordia que Joiada padre de Zacaras haba hecho con l, antes mat a su hijo, quien dijo al morir: Jehov lo vea y lo demande. 

23 A la vuelta del ao subi contra l el ejrcito de Siria; y vinieron a Jud y a Jerusaln, y destruyeron en el pueblo a todos los principales de l, y enviaron todo el botn al rey a Damasco. 
24 Porque aunque el ejrcito de Siria haba venido con poca gente, Jehov entreg en sus manos un ejrcito muy numeroso, por cuanto haban dejado a Jehov el Dios de sus padres. As ejecutaron juicios contra Jos. 

25 Y cuando se fueron los sirios, lo dejaron agobiado por sus dolencias; y conspiraron contra l sus siervos a causa de la sangre de los hijos de Joiada el sacerdote, y lo hirieron en su cama, y muri. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes. 
26 Los que conspiraron contra l fueron Zabad hijo de Simeat amonita, y Jozabad hijo de Simrit moabita. 
27 En cuanto a los hijos de Jos, y la multiplicacin que hizo de las rentas, y la restauracin de la casa de Jehov, he aqu est escrito en la historia del libro de los reyes. Y rein en su lugar Amasas su hijo. 



Reinado de Amasas

2 Crnicas 25
(2 R. 14.1-22)


1 De veinticinco aos era Amasas cuando comenz a reinar, y veintinueve aos rein en Jerusaln; el nombre de su madre fue Joadn, de Jerusaln. 
2 Hizo l lo recto ante los ojos de Jehov, aunque no de perfecto corazn. 
3 Y luego que fue confirmado en el reino, mat a los siervos que haban matado al rey su padre. 

4 Pero no mat a los hijos de ellos, segn lo que est escrito en la ley, en el libro de Moiss, donde Jehov mand diciendo: No morirn los padres por los hijos, ni los hijos por los padres; mas cada uno morir por su pecado. 
5 Reuni luego Amasas a Jud, y con arreglo a las familias les puso jefes de millares y de centenas sobre todo Jud y Benjamn. Despus puso en lista a todos los de veinte aos arriba, y fueron hallados trescientos mil escogidos para salir a la guerra, que tenan lanza y escudo. 
6 Y de Israel tom a sueldo por cien talentos de plata, a cien mil hombres valientes. 

7 Mas un varn de Dios vino a l y le dijo: Rey, no vaya contigo el ejrcito de Israel; porque Jehov no est con Israel, ni con todos los hijos de Efran. 
8 Pero si vas as, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te har caer delante de los enemigos; porque en Dios est el poder, o para ayudar, o para derribar. 
9 Y Amasas dijo al varn de Dios: Qu, pues, se har de los cien talentos que he dado al ejrcito de Israel? Y el varn de Dios respondi: Jehov puede darte mucho ms que esto. 

10 Entonces Amasas apart el ejrcito de la gente que haba venido a l de Efran, para que se fuesen a sus casas; y ellos se enojaron grandemente contra Jud, y volvieron a sus casas encolerizados. 
11 Esforzndose entonces Amasas, sac a su pueblo, y vino al Valle de la Sal, y mat de los hijos de Seir diez mil. 
12 Y los hijos de Jud tomaron vivos a otros diez mil, los cuales llevaron a la cumbre de un peasco, y de all los despearon, y todos se hicieron pedazos. 

13 Mas los del ejrcito que Amasas haba despedido, para que no fuesen con l a la guerra, invadieron las ciudades de Jud, desde Samaria hasta Bet-horn, y mataron a tres mil de ellos, y tomaron gran despojo. 
14 Volviendo luego Amasas de la matanza de los edomitas, trajo tambin consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante s por dioses, y los ador, y les quem incienso. 

15 Por esto se encendi la ira de Jehov contra Amasas, y envi a l un profeta, que le dijo: Por qu has buscado los dioses de otra nacin, que no libraron a su pueblo de tus manos? 
16 Y hablndole el profeta estas cosas, l le respondi: Te han puesto a ti por consejero del rey? Djate de eso. Por qu quieres que te maten? Y cuando termin de hablar, el profeta dijo luego: Yo s que Dios ha decretado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste mi consejo. 

17 Y Amasas rey de Jud, despus de tomar consejo, envi a decir a Jos hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel: Ven, y vemonos cara a cara. 
18 Entonces Jos rey de Israel envi a decir a Amasas rey de Jud: El cardo que estaba en el Lbano envi al cedro que estaba en el Lbano, diciendo: Da tu hija a mi hijo por mujer. Y he aqu que las fieras que estaban en el Lbano pasaron, y hollaron el cardo. 

19 T dices: He aqu he derrotado a Edom; y tu corazn se enaltece para gloriarte. Qudate ahora en tu casa. Para qu provocas un mal en que puedas caer t y Jud contigo? 
20 Mas Amasas no quiso or; porque era la voluntad de Dios, que los quera entregar en manos de sus enemigos, por cuanto haban buscado los dioses de Edom. 

21 Subi, pues, Jos rey de Israel, y se vieron cara a cara l y Amasas rey de Jud en la batalla de Bet-semes, la cual es de Jud. 
22 Pero cay Jud delante de Israel, y huy cada uno a su casa. 
23 Y Jos rey de Israel apres en Bet-semes a Amasas rey de Jud, hijo de Jos, hijo de Joacaz, y lo llev a Jerusaln; y derrib el muro de Jerusaln desde la puerta de Efran hasta la puerta del ngulo, un tramo de cuatrocientos codos. 
24 Asimismo tom todo el oro y la plata, y todos los utensilios que se hallaron en la casa de Dios en casa de Obed-edom, y los tesoros de la casa del rey, y los hijos de los nobles; despus volvi a Samaria. 

25 Y vivi Amasas hijo de Jos, rey de Jud, quince aos despus de la muerte de Jos hijo de Joacaz, rey de Israel. 
26 Los dems hechos de Amasas, primeros y postreros, no estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel? 

27 Desde el tiempo en que Amasas se apart de Jehov, empezaron a conspirar contra l en Jerusaln; y habiendo l huido a Laquis, enviaron tras l a Laquis, y all lo mataron; 
28 y lo trajeron en caballos, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de Jud. 



Reinado de Uzas

2 Crnicas 26
(2 R. 15.1-7)

1 Entonces todo el pueblo de Jud tom a Uzas, el cual tena diecisis aos de edad, y lo pusieron por rey en lugar de Amasas su padre. 
2 Uzas edific a Elot, y la restituy a Jud despus que el rey Amasas durmi con sus padres. 
3 De diecisis aos era Uzas cuando comenz a reinar, y cincuenta y dos aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre fue Jecolas, de Jerusaln. 

4 E hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho Amasas su padre. 
5 Y persisti en buscar a Dios en los das de Zacaras, entendido en visiones de Dios; y en estos das en que busc a Jehov, l le prosper. 

6 Y sali y pele contra los filisteos, y rompi el muro de Gat, y el muro de Jabnia, y el muro de Asdod; y edific ciudades en Asdod, y en la tierra de los filisteos. 
7 Dios le dio ayuda contra los filisteos, y contra los rabes que habitaban en Gur-baal, y contra los amonitas. 
8 Y dieron los amonitas presentes a Uzas, y se divulg su fama hasta la frontera de Egipto; porque se haba hecho altamente poderoso. 

9 Edific tambin Uzas torres en Jerusaln, junto a la puerta del ngulo, y junto a la puerta del valle, y junto a las esquinas; y las fortific. 
10 Asimismo edific torres en el desierto, y abri muchas cisternas; porque tuvo muchos ganados, as en la Sefela como en las vegas, y vias y labranzas, as en los montes como en los llanos frtiles; porque era amigo de la agricultura. 

11 Tuvo tambin Uzas un ejrcito de guerreros, los cuales salan a la guerra en divisiones, de acuerdo con la lista hecha por mano de Jeiel escriba, y de Maasas gobernador, y de Hananas, uno de los jefes del rey. 
12 Todo el nmero de los jefes de familia, valientes y esforzados, era dos mil seiscientos. 
13 Y bajo la mano de stos estaba el ejrcito de guerra, de trescientos siete mil quinientos guerreros poderosos y fuertes, para ayudar al rey contra los enemigos. 

14 Y Uzas prepar para todo el ejrcito escudos, lanzas, yelmos, coseletes, arcos, y hondas para tirar piedras. 
15 E hizo en Jerusaln mquinas inventadas por ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para arrojar saetas y grandes piedras. Y su fama se extendi lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso. 

16 Mas cuando ya era fuerte su corazn se enalteci para su ruina; porque se rebel contra Jehov su Dios, entrando en el templo de Jehov para quemar incienso en el altar del incienso. 
17 Y entr tras l el sacerdote Azaras, y con l ochenta sacerdotes de Jehov, varones valientes. 
18 Y se pusieron contra el rey Uzas, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzas, el quemar incienso a Jehov, sino a los sacerdotes hijos de Aarn, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te ser para gloria delante de Jehov Dios. 
19 Entonces Uzas, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llen de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brot en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehov, junto al altar del incienso. 

20 Y le mir el sumo sacerdote Azaras, y todos los sacerdotes, y he aqu la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir apresuradamente de aquel lugar; y l tambin se dio prisa a salir, porque Jehov lo haba herido. 
21 As el rey Uzas fue leproso hasta el da de su muerte, y habit leproso en una casa apartada, por lo cual fue excluido de la casa de Jehov; y Jotam su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra. 
22 Los dems hechos de Uzas, primeros y postreros, fueron escritos por el profeta Isaas, hijo de Amoz. 
23 Y durmi Uzas con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque dijeron: Leproso es. Y rein Jotam su hijo en lugar suyo. 



Reinado de Jotam

2 Crnicas 27
(2 R. 15.32-38)

1 De veinticinco aos era Jotam cuando comenz a reinar, y diecisis aos rein en Jerusaln. El nombre de su madre fue Jerusa, hija de Sadoc. 
2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho Uzas su padre, salvo que no entr en el santuario de Jehov. Pero el pueblo continuaba corrompindose. 
3 Edific l la puerta mayor de la casa de Jehov, y sobre el muro de la fortaleza edific mucho. 
4 Adems edific ciudades en las montaas de Jud, y construy fortalezas y torres en los bosques. 

5 Tambin tuvo l guerra con el rey de los hijos de Amn, a los cuales venci; y le dieron los hijos de Amn en aquel ao cien talentos de plata, diez mil coros de trigo, y diez mil coros de cebada. Esto le dieron los hijos de Amn, y lo mismo en el segundo ao y en el tercero. 

6 As que Jotam se hizo fuerte, porque prepar sus caminos delante de Jehov su Dios. 

7 Los dems hechos de Jotam, y todas sus guerras, y sus caminos, he aqu estn escritos en el libro de los reyes de Israel y de Jud. 
8 Cuando comenz a reinar era de veinticinco aos, y diecisis rein en Jerusaln.
9 Y durmi Jotam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y rein en su lugar Acaz su hijo. 



Reinado de Acaz

2 Crnicas 28
(2 R. 16.1-20)

1 De veinte aos era Acaz cuando comenz a reinar, y diecisis aos rein en Jerusaln: mas no hizo lo recto ante los ojos de Jehov, como David su padre. 
2 Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y adems hizo imgenes fundidas a los baales. 
3 Quem tambin incienso en el valle de los hijos de Hinom, e hizo pasar a sus hijos por fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehov haba arrojado de la presencia de los hijos de Israel. 
4 Asimismo sacrific y quem incienso en los lugares altos, en los collados, y debajo de todo rbol frondoso. 

5 Por lo cual Jehov su Dios lo entreg en manos del rey de los sirios, los cuales lo derrotaron, y le tomaron gran nmero de prisioneros que llevaron a Damasco. Fue tambin entregado en manos del rey de Israel, el cual lo bati con gran mortandad. 
6 Porque Peka hijo de Remalas mat en Jud en un da ciento veinte mil hombres valientes, por cuanto haban dejado a Jehov el Dios de sus padres. 

7 Asimismo Zicri, hombre poderoso de Efran, mat a Maasas hijo del rey, a Azricam su mayordomo, y a Elcana, segundo despus del rey. 
8 Tambin los hijos de Israel tomaron cautivos de sus hermanos a doscientos mil, mujeres, muchachos y muchachas, adems de haber tomado de ellos mucho botn que llevaron a Samaria. 

9 Haba entonces all un profeta de Jehov que se llamaba Oded, el cual sali delante del ejrcito cuando entraba en Samaria, y les dijo: He aqu, Jehov el Dios de vuestros padres, por el enojo contra Jud, los ha entregado en vuestras manos; y vosotros los habis matado con ira que ha llegado hasta el cielo. 

10 Y ahora habis determinado sujetar a vosotros a Jud y a Jerusaln como siervos y siervas; mas no habis pecado vosotros contra Jehov vuestro Dios? 
11 Odme, pues, ahora, y devolved a los cautivos que habis tomado de vuestros hermanos; porque Jehov est airado contra vosotros. 

12 Entonces se levantaron algunos varones de los principales de los hijos de Efran, Azaras hijo de Johann, Berequas hijo de Mesilemot, Ezequas hijo de Salum, y Amasa hijo de Hadlai, contra los que venan de la guerra.  
13 Y les dijeron: No traigis aqu a los cautivos, porque el pecado contra Jehov estar sobre nosotros. Vosotros tratis de aadir sobre nuestros pecados y sobre nuestras culpas, siendo muy grande nuestro delito, y el ardor de la ira contra Israel. 

14 Entonces el ejrcito dej a los cautivos y el botn delante de los prncipes y de toda la multitud. 
15 Y se levantaron los varones nombrados, y tomaron a los cautivos, y del despojo vistieron a los que de ellos estaban desnudos; los vistieron, los calzaron, y les dieron de comer y de beber, los ungieron, y condujeron en asnos a todos los dbiles, y los llevaron hasta Jeric, ciudad de las palmeras, cerca de sus hermanos; y ellos volvieron a Samaria. 

16 En aquel tiempo envi a pedir el rey Acaz a los reyes de Asiria que le ayudasen. 
17 Porque tambin los edomitas haban venido y atacado a los de Jud, y haban llevado cautivos. 
18 Asimismo los filisteos se haban extendido por las ciudades de la Sefela y del Neguev de Jud, y haban tomado Bet-semes, Ajaln, Gederot, Soco con sus aldeas, Timna tambin con sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas; y habitaban en ellas. 
19 Porque Jehov haba humillado a Jud por causa de Acaz rey de Israel, por cuanto l haba actuado desenfrenadamente en Jud, y haba prevaricado gravemente contra Jehov. 

20 Tambin vino contra l Tiglat-pileser rey de los asirios, quien lo redujo a estrechez, y no lo fortaleci. 
21 No obstante que despoj Acaz la casa de Jehov, y la casa real, y las de los prncipes, para dar al rey de los asirios, ste no le ayud. 

22 Adems el rey Acaz en el tiempo que aquel le apuraba, aadi mayor pecado contra Jehov; 
23 porque ofreci sacrificios a los dioses de Damasco que le haban derrotado, y dijo: Pues que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, yo tambin ofrecer sacrificios a ellos para que me ayuden; bien que fueron stos su ruina, y la de todo Israel. 
24 Adems de eso recogi Acaz los utensilios de la casa de Dios, y los quebr, y cerr las puertas de la casa de Jehov, y se hizo altares en Jerusaln en todos los rincones. 

25 Hizo tambin lugares altos en todas las ciudades de Jud, para quemar incienso a los dioses ajenos, provocando as a ira a Jehov el Dios de sus padres. 
26 Los dems de sus hechos, y todos su caminos, primeros y postreros, he aqu estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel. 
27 Y durmi Acaz con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de Jerusaln, pero no lo metieron en los sepulcros de los reyes de Israel; y rein en su lugar Ezequas su hijo. 



Reinado de Ezequas

2 Crnicas 29
(2 R. 18.1-3)

1 Comenz a reinar Ezequas siendo de veinticinco aos, y rein veintinueve aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Abas, hija de Zacaras. 
2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho David su padre.



Ezequas restablece el culto del templo 

3 En el primer ao de su reinado, en el mes primero, abri las puertas de la casa de Jehov, y las repar. 
4 E hizo venir a los sacerdotes y levitas, y los reuni en la plaza oriental. 
5 Y les dijo: Odme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehov el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia. 

6 Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehov nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernculo de Jehov, y le volvieron las espaldas. 
7 Y aun cerraron las puertas del prtico, y apagaron las lmparas; no quemaron incienso, ni sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel. 
8 Por tanto, la ira de Jehov ha venido sobre Jud y Jerusaln, y los ha entregado a turbacin, a execracin y a escarnio, como veis vosotros con vuestros ojos. 

9 Y he aqu nuestros padres han cado a espada, y nuestros hijos, nuestras hijas y nuestras mujeres fueron llevados cautivos por esto. 
10 Ahora, pues, yo he determinado hacer pacto con Jehov el Dios de Israel, para que aparte de nosotros el ardor de su ira. 

11 Hijos mos, no os engais ahora, porque Jehov os ha escogido a vosotros para que estis delante de l y le sirvis, y seis sus ministros, y le quemis incienso. 
12 Entonces se levantaron los levitas Mahat hijo de Amasai y Joel hijo de Azaras, de los hijos de Coat; de los hijos de Merari, Cis hijo de Abdi y Azaras hijo de Jehalelel; de los hijos de Gersn, Joa hijo de Zima y Edn hijo de Joa;
13 de los hijos de Elizafn, Simri y Jeiel; de los hijos de Asaf, Zacaras y Matanas; 
14 de los hijos de Hemn, Jehiel y Simei; y de los hijos de Jedutn, Semaas y Uziel. 

15 Estos reunieron a sus hermanos, y se santificaron, y entraron, conforme al mandamiento del rey y las palabras de Jehov, para limpiar la casa de Jehov. 
16 Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehov para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehov, al atrio de la casa de Jehov; y de all los levitas la llevaron fuera al torrente de Cedrn. 
17 Comenzaron a santificarse el da primero del mes primero, y a los ocho
del mismo mes vinieron al prtico de Jehov; y santificaron la casa de Jehov en ocho das, y en el da diecisis del mes primero terminaron. 

18 Entonces vinieron al rey Ezequas y le dijeron: Ya hemos limpiado toda la casa de Jehov, el altar del holocausto, y todos sus instrumentos, y la mesa de la proposicin con todos sus utensilios. 
19 Asimismo hemos preparado y santificado todos los utensilios que en su infidelidad haba desechado el rey Acaz, cuando reinaba; y he aqu estn delante del altar de Jehov. 
20 Y levantndose de maana, el rey Ezequas reuni los principales de la ciudad, y subi a la casa de Jehov. 

21 Y presentaron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabros para expiacin por el reino, por el santuario y por Jud. Y dijo a los sacerdotes hijos de Aarn que los ofreciesen sobre el altar de Jehov. 
22 Mataron, pues, los novillos, y los sacerdotes recibieron la sangre, y la esparcieron sobre el altar; mataron luego los carneros, y esparcieron la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos, y esparcieron la sangre sobre el altar. 

23 Despus hicieron acercar delante del rey y de la multitud los machos cabros para la expiacin, y pusieron sobre ellos sus manos; 
24 y los sacerdotes los mataron, e hicieron ofrenda de expiacin con la sangre de ellos sobre el altar, para reconciliar a todo Israel; porque por todo Israel mand el rey hacer el holocausto y la expiacin. 
25 Puso tambin levitas en la casa de Jehov con cmbalos, salterios y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del rey, y del profeta Natn, porque aquel mandamiento proceda de Jehov por medio de sus profetas. 
26 Y los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes con trompetas. 

27 Entonces mand Ezequas sacrificar el holocausto en el altar; y cuando comenz el holocausto, comenz tambin el cntico de Jehov, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel. 
28 Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompeteros sonaban las trompetas; todo esto dur hasta consumirse el holocausto. 
29 Y cuando acabaron de ofrecer, se inclin el rey, y todos los que con l estaban, y adoraron. 

30 Entonces el rey Ezequas y los prncipes dijeron a los levitas que alabasen a Jehov con las palabras de David y de Asaf vidente; y ellos alabaron con gran alegra, y se inclinaron y adoraron. 
31 Y respondiendo Ezequas, dijo: Vosotros os habis consagrado ahora a Jehov; acercaos, pues, y presentad sacrificios y alabanzas en la casa de Jehov. Y la multitud present sacrificios y alabanzas; y todos los generosos de corazn trajeron holocaustos. 

32 Y fue el nmero de los holocaustos que trajo la congregacin, setenta bueyes, cien carneros y doscientos corderos, todo para el holocausto de Jehov. 
33 Y las ofrendas fueron seiscientos bueyes y tres mil ovejas. 
34 Mas los sacerdotes eran pocos, y no bastaban para desollar los holocaustos; y as sus hermanos los levitas les ayudaron hasta que acabaron la obra, y hasta que los dems sacerdotes se santificaron; porque los levitas fueron ms rectos de corazn para santificarse que los sacerdotes. 

35 As, pues, hubo abundancia de holocaustos, con grosura de las ofrendas de paz, y libaciones para cada holocausto. Y qued restablecido el servicio de la casa de Jehov. 
36  Y se alegr Ezequas con todo el pueblo, de que Dios hubiese preparado el pueblo; porque la cosa fue hecha rpidamente. 



Ezequas celebra la pascua

2 Crnicas 30

1 Envi despus Ezequas por todo Israel y Jud, y escribi cartas a Efran y a Manass, para que viniesen a Jerusaln a la casa de Jehov para celebrar la pascua a Jehov Dios de Israel. 
2 Y el rey haba tomado consejo con sus prncipes, y con toda la congregacin en Jerusaln, para celebrar la pascua en el mes segundo; 
3 porque entonces no la podan celebrar, por cuanto no haba suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo se haba reunido en Jerusaln. 

4 Esto agrad al rey y a toda la multitud. 
5 Y determinaron hacer pasar pregn por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que viniesen a celebrar la pascua a Jehov Dios de Israel, en Jerusaln; porque en mucho tiempo no la haban celebrado al modo que est escrito. 

6 Fueron, pues, correos con cartas de mano del rey y de sus prncipes por todo Israel y Jud, como el rey lo haba mandado, y decan: Hijos de Israel, volveos a Jehov el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y l se volver al remanente que ha quedado de la mano de los reyes de Asiria. 
7 No seis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se rebelaron contra Jehov el Dios de sus padres, y l los entreg a desolacin, como vosotros veis. 
8 No endurezcis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehov, y venid a su santuario, el cual l ha santificado para siempre; y servid a Jehov vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartar de vosotros. 

9 Porque si os volviereis a Jehov, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarn misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volvern a esta tierra; porque Jehov vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no apartar de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a l. 

10 Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efran y Manass, hasta Zabuln; mas se rean y burlaban de ellos. 
11 Con todo eso, algunos hombres de Aser, de Manass y de Zabuln se humillaron y vinieron a Jerusaln. 
12 En Jud tambin estuvo la mano de Dios para darles un solo corazn para cumplir el mensaje del rey y de los prncipes, conforme a la palabra de Jehov. 
13 Y se reuni en Jerusaln mucha gente para celebrar la fiesta solemne de los panes sin levadura en el mes segundo, una vasta reunin. 

14 Y levantndose, quitaron los altares que haba en Jerusaln; quitaron tambin todos los altares de incienso, y los echaron al torrente de Cedrn. 
15 Entonces sacrificaron la pascua, a los catorce das del mes segundo; y los sacerdotes y los levitas llenos de vergenza se santificaron, y trajeron los holocaustos a la casa de Jehov. 
16 Y tomaron su lugar en los turnos de costumbre, conforme a la ley de Moiss varn de Dios; y los sacerdotes esparcan la sangre que reciban de manos de los levitas. 

17 Porque haba muchos en la congregacin que no estaban santificados, y por eso los levitas sacrificaban la pascua por todos los que no se haban purificado, para santificarlos a Jehov. 
18 Porque una gran multitud del pueblo de Efran y Manass, y de Isacar y Zabuln, no se haban purificado, y comieron la pascua no conforme a lo que est escrito. Mas Ezequas or por ellos, diciendo: Jehov, que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazn para buscar a Dios, 
19 a Jehov el Dios de sus padres, aunque no est purificado segn los ritos de purificacin del santuario. 

20 Y oy Jehov a Ezequas, y san al pueblo. 

21 As los hijos de Israel que estaban en Jerusaln celebraron la fiesta solemne de los panes sin levadura por siete das con grande gozo; y glorificaban a Jehov todos los das los levitas y los sacerdotes, cantando con instrumentos resonantes a Jehov. 
22 Y habl Ezequas al corazn de todos los levitas que tenan buena inteligencia en el servicio de Jehov. Y comieron de lo sacrificado en la fiesta solemne por siete das, ofreciendo sacrificios de paz, y dando gracias a Jehov el Dios de sus padres. 

23 Y toda aquella asamblea determin que celebrasen la fiesta por otros siete das; y la celebraron otros siete das con alegra. 
24 Porque Ezequas rey de Jud haba dado a la asamblea mil novillos y siete mil ovejas; y tambin los prncipes dieron al pueblo mil novillos y diez mil ovejas; y muchos sacerdotes ya se haban santificado. 
25 Se alegr, pues, toda la congregacin de Jud, como tambin los sacerdotes y levitas, y toda la multitud que haba venido de Israel; asimismo los forasteros que haban venido de la tierra de Israel, y los que habitaban en Jud. 

26 Hubo entonces gran regocijo en Jerusaln; porque desde los das de Salomn hijo de David rey de Israel, no haba habido cosa semejante en Jerusaln. 
27 Despus los sacerdotes y levitas, puestos en pie, bendijeron al pueblo; y la voz de ellos fue oda, y su oracin lleg a la habitacin de su santuario, al cielo. 



2 Crnicas 31

1 Hechas todas estas cosas, todos los de Israel que haban estado all salieron por las ciudades de Jud, y quebraron las estatuas y destruyeron las imgenes de Asera, y derribaron los lugares altos y los altares por todo Jud y Benjamn, y tambin en Efran y Manass, hasta acabarlo todo. Despus se volvieron todos los hijos de Israel a sus ciudades, cada uno a su posesin. 



Ezequas reorganiza el servicio de los sacerdotes y levitas

2 Y arregl Ezequas la distribucin de los sacerdotes y de los levitas conforme a sus turnos, cada uno segn su oficio; los sacerdotes y los levitas para ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, para que ministrasen, para que diesen gracias y alabasen dentro de las puertas de los atrios de Jehov. 

3 El rey contribuy de su propia hacienda para los holocaustos a maana y tarde, y para los holocaustos de los das de reposo, nuevas lunas y fiestas solemnes, como est escrito en la ley de Jehov. 
4 Mand tambin al pueblo que habitaba en Jerusaln, que diese la porcin correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehov. 

5 Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas. 
6 Tambin los hijos de Israel y de Jud, que habitaban en las ciudades de Jud, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que haban prometido a Jehov su Dios, y los depositaron en montones. 

7 En el mes tercero comenzaron a formar aquellos montones, y terminaron en el mes sptimo. 
8 Cuando Ezequas y los prncipes vinieron y vieron los montones, bendijeron a Jehov, y a su pueblo Israel. 

9 Y pregunt Ezequas a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones. 
10 Y el sumo sacerdote Azaras, de la casa de Sadoc, le contest: Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehov, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehov ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones.
11 Entonces mand Ezequas que preparasen cmaras en la casa de Jehov; y las prepararon. 
12 Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanas, el principal, y Simei su hermano fue el segundo. 
13 Y Jehiel, Azazas, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquas, Mahat y Benaa, fueron los mayordomos al servicio de Conanas y de Simei su hermano, por mandamiento del rey Ezequas y de Azaras, prncipe de la casa de Dios. 

14 Y el levita Cor hijo de Imna, guarda de la puerta oriental, tena cargo de las ofrendas voluntarias para Dios, y de la distribucin de las ofrendas dedicadas a Jehov, y de las cosas santsimas. 
15 Y a su servicio estaban Edn, Miniamn, Jesa, Semaas, Amaras y Secanas, en las ciudades de los sacerdotes, para dar con fidelidad a sus hermanos sus porciones conforme a sus grupos, as al mayor como al menor; 

16 a los varones anotados por sus linajes, de tres aos arriba, a todos los que entraban en la casa de Jehov para desempear su ministerio segn sus oficios y grupos. 
17 Tambin a los que eran contados entre los sacerdotes segn sus casas paternas; y a los levitas de edad de veinte aos arriba, conforme a sus oficios y grupos. 

18 Eran inscritos con todos sus nios, sus mujeres, sus hijos e hijas, toda la multitud; porque con fidelidad se consagraban a las cosas santas. 
19 Del mismo modo para los hijos de Aarn, sacerdotes, que estaban en los ejidos de sus ciudades, por todas las ciudades, los varones nombrados tenan cargo de dar sus porciones a todos los varones de entre los sacerdotes, y a todo el linaje de los levitas. 

20 De esta manera hizo Ezequas en todo Jud; y ejecut lo bueno, recto y verdadero delante de Jehov su Dios. 
21 En todo cuanto emprendi en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, busc a su Dios, lo hizo de todo corazn, y fue prosperado. 



Senaquerib invade Jud

2 Crnicas 32
(2 R. 18.13-37; Is. 36.1-22)

1 Despus de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadi a Jud, y acamp contra las ciudades fortificadas, con la intencin de conquistarlas. 
2 Viendo, pues, Ezequas la venida de Senaquerib, y su intencin de combatir a Jerusaln, 

3 tuvo consejo con sus prncipes y con sus hombres valientes, para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron. 
4 Entonces se reuni mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que corra a travs del territorio, diciendo: Por qu han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan? 
5 Despus con anim resuelto edific Ezequas todos los muros cados, e hizo alzar las torres, y otro muro por fuera; fortific adems a Milo en la ciudad de David, y tambin hizo muchas espadas y escudos. 
6 Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, y los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad, y habl al corazn de ellos, diciendo: 

7 Esforzaos y animaos; no temis, ni tengis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con l viene; porque ms hay con nosotros que con l. 
8 Con l est el brazo de carne, mas con nosotros est Jehov nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequas rey de Jud. 

9 Despus de esto, Senaquerib rey de los asirios, mientras sitiaba a Laquis con todas sus fuerzas, envi sus siervos a Jerusaln para decir a Ezequas rey de Jud, y a todos los de Jud que estaban en Jerusaln: 

10 As ha dicho Senaquerib rey los asirios: En quin confiis vosotros, al resistir el sitio en Jerusaln? 
11 No os engaa Ezequas para entregaros a muerte, a hambre y a sed, al decir: Jehov nuestro Dios nos librar de la mano del rey de Asiria? 
12 No es Ezequas el mismo que ha quitado sus lugares altos y sus altares, y ha dicho a Jud y a Jerusaln: Delante de este solo altar adoraris, y sobre l quemaris incienso? 
13 No habis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? Pudieron los dioses de las naciones de estas tierras librar su tierra de mi mano? 
14 Qu dios hubo de entre todos los dioses de aquellas naciones que destruyeron mis padres, que pudiese salvar a su pueblo de mis manos? Cmo podr vuestro Dios libraros de mi mano? 
15 Ahora, pues, no os engae Ezequas, ni os persuada de ese modo, ni le creis; que si ningn dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, cunto menos vuestro Dios os podr librar de mi mano? 

16 Y otras cosas ms hablaron sus siervos contra Jehov Dios, y contra su siervo Ezequas. 
17 Adems de esto escribi cartas en que blasfemaba contra Jehov el Dios de Israel, y hablaba contra l, diciendo: Como los dioses de las naciones de los pases no pudieron librar a su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequas librar al suyo de mis manos. 

18 Y clamaron a gran voz en judaico al pueblo de Jerusaln que estaba sobre los muros, para espantarles y atemorizarles, a fin de poder tomar la ciudad. 
19 Y hablaron contra el Dios de Jerusaln, como contra los dioses de los pueblos de la tierra, que son obra de manos de hombres. 



Jehov libra a Ezequas
(2 R. 19.1-37; Is. 37:1-38)

20 Mas el rey Ezequas y el profeta Isaas hijo de Amoz oraron por esto, y clamaron al cielo. 
21 Y Jehov envi un ngel, el cual destruy a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria. Este se volvi, por tanto, avergonzado a su tierra; y entrando en el templo de su dios, all lo mataron a espada sus propios hijos. 

22 As salv Jehov a Ezequas y a los moradores de Jerusaln de las manos de Senaquerib rey de Asiria, y de las manos de todos; y les dio reposo por todos lados. 
23 Y muchos trajeron a Jerusaln ofrenda a Jehov, y ricos presentes a Ezequas rey de Jud; y fue muy engrandecido delante de todas las naciones despus de esto. 



Enfermedad de Ezequas
(2 R. 20.1-11; Is. 38.1-22)

24 En aquel tiempo Ezequas enferm de muerte; y or a Jehov, quien le respondi, y le dio una seal. 
25 Mas Ezequas no correspondi al bien que le haba sido hecho, sino que se enalteci su corazn, y vino la ira contra l, y contra Jud y Jerusaln. 
26 Pero Ezequas, despus de haberse enaltecido su corazn, se humill, l y los moradores de Jerusaln; y no vino sobre ellos la ira de Jehov en los das de Ezequas. 



Ezequas recibe a los enviados de Babilonia
(2 R. 20.12-19; Is. 39.1-8)

27 Y tuvo Ezequas riquezas y gloria, muchas en gran manera; y adquiri tesoros de plata y oro, piedras preciosas, perfumes, escudos, y toda clase de joyas deseables. 
28 Asimismo hizo depsitos para las rentas del grano, del vino y del aceite, establos para toda clase de bestias, y apriscos para los ganados. 
29 Adquiri tambin ciudades, y hatos de ovejas y de vacas en gran abundancia; porque Dios le haba dado muchas riquezas. 

30 Este Ezequas cubri los manantiales de Gihn la de arriba, y condujo el agua hacia el occidente de la ciudad de David. Y fue prosperado Ezequas en todo lo que hizo. 

31 Mas en lo referente a los mensajeros de los prncipes de Babilonia, que enviaron a l para saber del prodigio que haba acontecido en el pas, Dios lo dej, para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazn. 



Muerte de Ezequas
(2 R. 20.20-21)

32 Los dems hechos de Ezequas, y sus misericordias, he aqu todos estn escritos en la profeca del profeta Isaas hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Jud y de Israel. 

33 Y durmi Ezequas con sus padres, y lo sepultaron en el lugar ms prominente de los sepulcros de los hijos de David, honrndole en su muerte todo Jud y toda Jerusaln; y rein en su lugar Manass su hijo. 



Reinado de Manass

2 Crnicas 33
(2 R. 21.1-18)

1 De doce aos era Manass cuando comenz a reinar, y cincuenta y cinco aos rein en Jerusaln. 
2 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehov, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehov haba echado de delante de los hijos de Israel. 
3 Porque l reedific los lugares altos que Ezequas su padre haba derribado, y levant altares a los baales, e hizo imgenes de Asera, y ador a todo el ejrcito de los cielos, y les rindi culto. 

4 Edific tambin altares en la casa de Jehov, de la cual haba dicho Jehov: En Jerusaln estar mi nombre perpetuamente. 
5 Edific asimismo altares a todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehov. 
6 Y pas sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom; y observaba los tiempos, miraba en ageros, era dado a adivinaciones, y consultaba a adivinos y encantadores; se excedi en hacer lo malo ante los ojos de Jehov, hasta encender su ira. 

7 Adems de esto puso una imagen fundida que hizo, en la casa de Dios, de la cual haba dicho Dios a David y a Salomn su hijo: En esta casa y en Jerusaln, la cual yo eleg sobre todas las tribus de Israel, pondr mi nombre para siempre; 
8 y nunca ms quitar el pie de Israel de la tierra que yo entregu a vuestros padres, a condicin de que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, los estatutos y los preceptos, por medio de Moiss. 

9 Manass, pues, hizo extraviarse a Jud y los moradores de Jerusaln, para hacer ms mal que las naciones que Jehov destruy delante de los hijos de Israel. 

10 Y habl Jehov a Manass y a su pueblo, mas ellos no escucharon; 

11 por lo cual Jehov trajo contra ellos los generales del ejrcito del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manass, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia. 
12 Mas luego que fue puesto en angustias, or a Jehov su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. 

13 Y habiendo orado a l, fue atendido; pues Dios oy su oracin y lo restaur a Jerusaln, a su reino. Entonces reconoci Manass que Jehov era Dios. 

14 Despus de esto edific el muro exterior de la cuidad de David, al occidente de Gihn, en el valle, a la entrada de la puerta del Pescado, y amurall Ofel, y elev el muro muy alto; y puso capitanes del ejrcito en todas las ciudades fortificadas de Jud. 
15 Asimismo quit los dioses ajenos, y el dolo de la casa de Jehov, y todos los altares que haba edificado en el monte de la casa de Jehov y en Jerusaln, y los ech fuera de la ciudad. 

16 Repar luego el altar de Jehov, y sacrific sobre l sacrificios de ofrendas de paz y de alabanza; y mand a Jud que sirviesen a Jehov Dios de Israel. 
17 Pero el pueblo an sacrificaba en los lugares altos, aunque lo haca para Jehov su Dios. 

18 Los Dems hechos de Manass, y su oracin a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehov el Dios de Israel, he aqu todo est escrito en las actas de los reyes de Israel. 
19 Su oracin tambin, y cmo fue odo, todos sus pecados, y su prevaricacin, los sitios donde edific lugares altos y erigi imgenes de Asera e dolos, antes que se humillase, he aqu estas cosas estn escritas en las palabras de los videntes. 
20 Y durmi Manass con sus padres, y lo sepultaron en su casa; y rein en su lugar Amn su hijo. 



Reinado de Amn
(2 R. 21.19-26)

21 De veintids aos era Amn cuando comenz a reinar, y dos aos rein en Jerusaln. 
22 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como haba hecho Manass su padre; porque ofreci sacrificios y sirvi a todos los dolos que su padre Manass haba hecho. 
23 Pero nunca se humill delante de Jehov, como se humill Manass su padre; antes bien aument el pecado. 
24 Y conspiraron contra l sus siervos, y lo mataron en su casa. 
25 Mas el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn; y el pueblo de la tierra puso por rey en su lugar a Josas su hijo. 



Reinado de Josas

2 Crnicas 34
(2 R. 22.1-2)

1 De ocho aos era Josas cuando comenz a reinar, y treinta y un aos rein en Jerusaln. 
2 Este hizo lo recto ante los ojos de Jehov, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. 



Reformas de Josas
(2 R. 23.4-20)

3 A los ocho aos de su reinado, siendo an muchacho, comenz a buscar al Dios de David su padre; y a los doce aos comenz a limpiar a Jud y a Jerusaln de los lugares altos, imgenes de Asera, esculturas, e imgenes fundidas. 

4 Y derribaron delante de l los altares de los baales, e hizo pedazos las imgenes del sol, que estaban puestas encima; despedaz tambin las imgenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, y las desmenuz, y esparci el polvo sobre los sepulcros de los que les haban ofrecido sacrificios. 

5 Quem adems los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpi a Jud y a Jerusaln. 
6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manass, Efran, Simen y hasta Neftal, y en los lugares asolados alrededor. 
7 Y cuando hubo derribado los altares y las imgenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los dolos por toda la tierra de Israel, volvi a Jerusaln. 



Hallazgo del libro de la ley
(2 R. 22.3-23.3)

8 A los dieciocho aos de su reinado, despus de haber limpiado la tierra y la casa, envi a Safn hijo de Azala, a Maasas gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehov su Dios. 
9 Vinieron stos al sumo sacerdote Hilcas, y dieron el dinero que haba sido trado a la casa de Jehov, que los levitas que guardaban la puerta haban recogido de mano de Manass y de Efran y de todo el remanente de Israel, de todo Jud y Benjamn, y de los habitantes de Jerusaln. 

10 Y lo entregaron en mano de los que hacan la obra, que eran mayordomos en la casa de Jehov, los cuales lo daban a los que hacan la obra y trabajaban en la casa de Jehov, para reparar y restaurar el templo. 
11 Daban asimismo a los carpinteros y canteros para que comprasen piedra de cantera, y madera para los armazones y para la entabladura de los edificios que haban destruido los reyes de Jud. 

12 Y estos hombres procedan con fidelidad en la obra; y eran sus mayordomos Jahat y Abdas, levitas de los hijos de Merari, y Zacaras y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas, todos los entendidos en instrumentos de msica. 
13 Tambin velaban sobre los cargadores, y eran mayordomos de los que se ocupaban en cualquier clase de obra; y de los levitas haba escribas, gobernadores y porteros. 

14 Y al sacar el dinero que haba sido trado a la casa de Jehov, el sacerdote Hilcas hall el libro de la ley de Jehov dada por medio de Moiss. 
15 Y dando cuenta Hilcas, dijo al escriba Safn: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehov. Y dio Hilcas el libro a Safn. 

16 Y Safn lo llev al rey, y le cont el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. 
17 Han reunido el dinero que se hall en la casa de Jehov, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra. 
18 Adems de esto, declar el escriba Safn al rey, diciendo: El sacerdote Hilcas me dio un libro. Y ley Safn en l delante del rey. 
19 Luego que el rey oy las palabras de la ley, rasg sus vestidos; 
20 Y mand a Hilcas y a Ahicam hijo de Safn, y a Abdn hijo de Micaa, y a Safn escriba, y a Asaas siervo del rey, diciendo: 

21 Andad, consultad a Jehov por m y por el remanente de Israel y de Jud acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehov que ha cado sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehov, para hacer conforme a todo lo que est escrito en este libro. 
22 Entonces Hilcas y los del rey fueron a Hulda profetisa, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusaln en el segundo barrio, y le dijeron las palabras antes dichas. 

23 Y ella respondi: Jehov Dios de Israel ha dicho as: Decid al varn que os ha enviado a m, que as ha dicho Jehov: 
24 He aqu yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de l, todas las maldiciones que estn escritas en el libro que leyeron delante del rey de Jud; 
25 por cuanto me han dejado, y han ofrecido sacrificios dioses ajenos, provocndome a ira con todas las obras de sus manos; por tanto, se derramar mi ira sobre este lugar, y no se apagar. 

26 Mas al rey de Jud, que os ha enviado a consultar a Jehov, as le diris: Jehov el Dios de Israel ha dicho as: Por cuanto oste las palabras del libro,
27 y tu corazn se conmovi, y te humillaste delante de Dios al or sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te humillaste delante de m, y rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo tambin te he odo, dice Jehov. 

28 He aqu que yo te recoger con tus padres, y sers recogido en tu sepulcro en paz, y tus ojos no vern todo el mal que yo traigo sobre este lugar y sobre los moradores de l. Y ellos refirieron al rey la respuesta. 
29 Entonces el rey envi y reuni a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln. 

30 Y subi el rey a la casa de Jehov, y con l todos los varones de Jud, y los moradores de Jerusaln, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el ms pequeo; y ley a odos de ellos todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa de Jehov. 
31 Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehov pacto de caminar en pos de Jehov y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazn y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. 

32 E hizo que se obligaran a ello todos los que estaban en Jerusaln y en Benjamn; y los moradores de Jerusaln hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres. 
33 Y quit Josas todas las abominaciones de toda la tierra de los hijos de Israel, e hizo que todos los que se hallaban en Israel sirviesen a Jehov su Dios. No se apartaron de en pos de Jehov el Dios de sus padres, todo el tiempo que l vivi. 



Josas celebra la pascua

2 Crnicas 35
(2 R. 23.21-23)

1 Josas celebr la pascua a Jehov en Jerusaln, y sacrificaron la pascua a los catorce das del mes primero. 
2 Puso tambin a los sacerdotes en sus oficios, y los confirm en el ministerio de la casa de Jehov. 

3 Y dijo a los levitas que enseaban a todo Israel, y que estaban dedicados a Jehov: Poned el arca santa en la casa que edific Salomn hijo de David, rey de Israel, para que no la carguis ms sobre los hombros. Ahora servid a Jehov vuestro Dios, y a su pueblo Israel. 
4 Preparaos segn las familias de vuestros padres, por vuestros turnos, como lo ordenaron David rey de Israel y Salomn su hijo. 
5 Estad en el santuario segn la distribucin de las familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y segn la distribucin de la familia de los levitas. 
6 Sacrificad luego la pascua; y despus de santificaros, preparad a vuestros hermanos para que hagan conforme a la palabra de Jehov dada por medio de Moiss. 

7 Y dio el rey Josas a los del pueblo ovejas, corderos y cabritos de los rebaos, en nmero de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron presentes; esto de la hacienda del rey. 
8 Tambin sus prncipes dieron con liberalidad al pueblo y a los sacerdotes y levitas. Hilcas, Zacaras y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes, para celebrar la pascua, dos mil seiscientas ovejas y trescientos bueyes. 

9 Asimismo Conanas, y Semaas y Natanael sus hermanos, y Hasabas, Jeiel y Josabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas, para los sacrificios de la pascua, cinco mil ovejas y quinientos bueyes. 
10 Preparado as el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y asimismo los levitas en sus turnos, conforme al mandamiento del rey. 

11 Y sacrificaron la pascua; y esparcan los sacerdotes la sangre recibida de mano de los levitas, y los levitas desollaban las vctimas. 
12 Tomaron luego del holocausto, para dar conforme a los repartimientos de las familias del pueblo, a fin de que ofreciesen a Jehov segn est escrito en el libro de Moiss; y asimismo tomaron de los bueyes. 
13 Y asaron la pascua al fuego conforme a la ordenanza; mas lo que haba sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos y sartenes, y lo repartieron rpidamente a todo el pueblo. 

14 Despus prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes; porque los sacerdotes, hijos de Aarn, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de las grosuras; por tanto, los levitas prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes hijos de Aarn. 
15 Asimismo los cantores hijos de Asaf estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaf y de Hemn, y de Jedutn vidente del rey; tambin los porteros estaban a cada puerta; y no era necesario que se apartasen de su ministerio, porque sus hermanos los levitas preparaban para ellos. 

16 As fue preparado todo el servicio de Jehov en aquel da, para celebrar la pascua y para sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehov, conforme al mandamiento del rey Josas. 
17 Y los hijos de Israel que estaban all celebraron la pascua en aquel tiempo, y la fiesta solemne de los panes sin levadura por siete das. 

18 Nunca fue celebrada una pascua como esta en Israel desde los das de Samuel el profeta; ni ningn rey de Israel celebr pascua tal como la que celebr el rey Josas, con los sacerdotes y levitas, y todo Jud e Israel, los que se hallaron all, juntamente con los moradores de Jerusaln. 
19 Esta pascua fue celebrada en el ao dieciocho del rey Josas. 



Muerte de Josas
(2 R. 23.28-30)

20 Despus de todas estas cosas, luego de haber reparado Josas la casa de Jehov, Necao rey de Egipto subi para hacer guerra en Carquemis junto al Eufrates; y sali Josas contra l. 
21 Y Necao le envi mensajeros, diciendo: Qu tengo yo contigo, rey de Jud? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien est conmigo, no sea que l te destruya. 

22 Mas Josas no se retir, sino que se disfraz para darle batalla, y no atendi a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido. 
23 Y los flecheros tiraron contra el rey Josas. Entonces dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aqu, porque estoy gravemente herido. 
24 Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en un segundo carro que tena, y lo llevaron a Jerusaln, donde muri; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Jud y Jerusaln hicieron duelo por Josas. 

25 Y Jeremas endech en memoria de Josas. Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josas hasta hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel, las cuales estn escritas en el libro de Lamentos. 

26 Los dems hechos de Josas, y sus obras piadosas conforme a lo que est escrito en la ley de Jehov, 
27 y sus hechos, primeros y postreros, he aqu estn escritos en el libro de los reyes de Israel y de Jud. 



Reinado y destronamiento de Joacaz

2 Crnicas 36
(2 R. 23.31-35)

1 Entonces el pueblo de la tierra tom a Joacaz hijo de Josas, y lo hizo rey en lugar de su padre en Jerusaln. 
2 De veintitrs aos era Joacaz cuando comenz a reinar, y tres meses rein en Jerusaln. 
3 Y el rey de Egipto lo quit de Jerusaln, y conden la tierra a pagar cien talentos de plata y uno de oro. 
4 Y estableci el rey de Egipto a Eliaquim hermano de Joacaz por rey sobre Jud y Jerusaln, y le mud el nombre en Joacim; y a Joacaz su hermano tom Necao, y lo llev a Egipto. 



Reinado de Joacim
(2 R. 23.36-24.7)

5 Cuando comenz a reinar Joacim era de veinticinco aos, y rein once aos en Jerusaln; e hizo lo malo ante los ojos de Jehov su Dios. 
6 Y subi contra l Nabucodonosor rey de Babilonia, y lo llev a Babilonia atado con cadenas. 
7 Tambin llev Nabucodonosor a Babilonia de los utensilios de la casa de Jehov, y los puso en su templo en Babilonia. 
8 Los dems hechos de Joacim, y las abominaciones que hizo, y lo que en l se hall, est escrito en el libro de los reyes de Israel y de Jud; y rein en su lugar Joaqun su hijo. 



Joaqun es llevado cautivo a Babilonia
(2 R. 24.8-17) 

9 De ocho aos era Joaqun cuando comenz a reinar, y rein tres meses y diez das en Jerusaln; e hizo lo malo ante los ojos de Jehov. 

10 A la vuelta del ao el rey Nabucodonosor envi y lo hizo llevar a Babilonia, juntamente con los objetos preciosos de la casa de Jehov, y constituy a Sedequas su hermano por rey sobre Jud y Jerusaln. 



Reinado de Sedequas
(2 R. 24.18-20; Jer. 52.1-3)

11 De veintin aos era Sedequas cuando comenz a reinar, y once aos rein en Jerusaln. 
12 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov su Dios, y no se humill delante del profeta Jeremas, que le hablaba de parte de Jehov. 

13 Se rebel asimismo contra el rey Nabucodonosor, al cual haba jurado por Dios; y endureci su cerviz, y obstin su corazn para no volverse a Jehov el Dios de Israel. 
14 Tambin todos los principales sacerdotes, y el pueblo, aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las naciones, y contaminando la casa de Jehov, la cual l haba santificado en Jerusaln. 

15 Y Jehov el Dios de sus padres envi constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque l tena misericordia de su pueblo y de su habitacin. 
16 Mas ellos hacan escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlndose de sus profetas, hasta que subi la ira de Jehov contra su pueblo, y no hubo ya remedio. 



Cautividad de Jud
(2 R. 25.8-21; Jer. 39.8-10; 52.12-30)


17 Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mat a espada a sus jvenes en la casa de su santuario, sin perdonar joven ni doncella, anciano ni decrpito; todos los entreg en sus manos. 
18 Asimismo todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa del rey y de sus prncipes, todo lo llev a Babilonia. 

19 Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusaln, y consumieron a fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables. 
20 Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de l y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas; 
21 para que se cumpliese la palabra de Jehov por boca de Jeremas, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento repos, hasta que los setenta aos fueron cumplidos. 



El decreto de Ciro
(Esd. 1.1-4)

22 Mas al primer ao de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehov por boca de Jeremas, Jehov despert el espritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y tambin por escrito, por todo su reino, diciendo: 

23 As dice Ciro, rey de los persas: Jehov, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y l me ha mandado que le edifique casa en Jerusaln, que est en Jud. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehov su Dios con l, y suba. 

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ESDRAS 

El decreto de Ciro

(2 Cr. 36.22-23)

ESDRAS 1

1 En el primer ao de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehov por boca de Jeremas, despert Jehov el espritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y tambin por escrito por todo su reino, diciendo: 

2 As ha dicho Ciro rey de Persia: Jehov el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusaln, que est en Jud. 3 Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con l, y suba a Jerusaln que est en Jud, y edifique la casa a Jehov Dios de Israel (l es el Dios), la cual est en Jerusaln. 4 Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, aydenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, adems de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual est en Jerusaln. 

El regreso a Jerusaln

5 Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Jud y de Benjamn, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espritu despert Dios para subir a edificar la casa de Jehov, la cual est en Jerusaln. 6 Y todos los que estaban en sus alrededores les ayudaron con plata y oro, con bienes y ganado, y con cosas preciosas, adems de todo lo que se ofreci voluntariamente. 7 Y el rey Ciro sac los utensilios de la casa de Jehov, que Nabucodonosor haba sacado de Jerusaln, y los haba puesto en la casa de sus dioses. 8 Los sac, pues, Ciro rey de Persia, por mano de Mitrdates tesorero, el cual los dio por cuenta a Sesbasar prncipe de Jud. 9 Y esta es la cuenta de ellos: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos, 10 treinta tazas de oro, otras cuatrocientas diez tazas de plata, y otros mil utensilios. 11 Todos los utensilios de oro y de plata eran cinco mil cuatrocientos. Todos los hizo llevar Sesbasar con los que subieron del cautiverio de Babilonia a Jerusaln. 

Los que volvieron con Zorobabel

(Neh. 7.5-73)

ESDRAS 2

1 Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de aquellos que Nabucodonosor rey de Babilonia haba llevado cautivos a Babilonia, y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad; 2 los cuales vinieron con Zorobabel, Jesa, Nehemas, Seraas, Reelaas, Mardoqueo, Bilsn, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana. 

El nmero de los varones del pueblo de Israel: 3 Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos. 4 Los hijos de Sefatas, trescientos setenta y dos. 5 Los hijos de Ara, setecientos setenta y cinco. 6 Los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesa y de Joab, dos mil ochocientos doce. 7 Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 8 Los hijos de Zatu, novecientos cuarenta y cinco. 9 Los hijos de Zacai, setecientos sesenta. 10 Los hijos de Bani, seiscientos cuarenta y dos. 11 Los hijos de Bebai, seiscientos veintitrs. 12 Los hijos de Azgad, mil doscientos veintids. 13 Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis. 14 Los hijos de Bigvai, dos mil cincuenta y seis. 15 Los hijos de Adn, cuatrocientos cincuenta y cuatro. 16 Los hijos de Ater, de Ezequas, noventa y ocho. 17 Los hijos de Bezai, trescientos veintitrs. 18 Los hijos de Jora, ciento doce. 19 Los hijos de Hasum, doscientos veintitrs. 20 Los hijos de Gibar, noventa y cinco. 21 Los hijos de Beln, ciento veintitrs. 22 Los varones de Netofa, cincuenta y seis. 23 Los varones de Anatot, ciento veintiocho. 24 Los hijos de Azmavet, cuarenta y dos. 25 Los hijos de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres. 26 Los hijos de Ram y Geba, seiscientos veintiuno. 27 Los varones de Micmas, ciento veintids. 28 Los varones de Bet-el y Hai, doscientos veintitrs. 29 Los hijos de Nebo, cincuenta y dos. 30 Los hijos de Magbis, ciento cincuenta y seis. 31 Los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 32 Los hijos de Harim, trescientos veinte. 33 Los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veinticinco. 34 Los hijos de Jeric, trescientos cuarenta y cinco. 35 Los hijos de Senaa, tres mil seiscientos treinta. 

36 Los sacerdotes: los hijos de Jedaas, de la casa de Jesa, novecientos setenta y tres. 37 Los hijos de Imer, mil cincuenta y dos. 38 Los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete. 39 Los hijos de Harim, mil diecisiete. 

40 Los levitas: los hijos de Jesa y de Cadmiel, de los hijos de Hodavas, setenta y cuatro. 41 Los cantores: los hijos de Asaf, ciento veintiocho. 42 Los hijos de los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai; por todos, ciento treinta y nueve. 

43 Los sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot, 44 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padn, 45 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Acub, 46 los hijos de Hagab, los hijos de Salmai, los hijos de Hann, 47 los hijos de Gidel, los hijos de Gahar, los hijos de Reaa, 48 los hijos de Rezn, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam, 49 los hijos de Uza, los hijos de Paseah, los hijos de Besai, 50 los hijos de Asena, los hijos de Meunim, los hijos de Nefusim, 51 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur, 52 los hijos de Bazlut, los hijos de Mehda, los hijos de Harsa, 53 los hijos de Barcos, los hijos de Ssara, los hijos de Tema, 54 los hijos de Neza, los hijos de Hatifa. 

55 Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Peruda, 56 los hijos de Jaala, los hijos de Darcn, los hijos de Gidel, 57 los hijos de Sefatas, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Ami. 

58 Todos los sirvientes del templo, e hijos de los siervos de Salomn, trescientos noventa y dos. 

59 Estos fueron los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addn e Imer que no pudieron demostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel: 60 los hijos de Delaa, los hijos de Tobas, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos. 61 Y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Habaa, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, el cual tom mujer de las hijas de Barzilai galaadita, y fue llamado por el nombre de ellas. 62 Estos buscaron su registro de genealogas, y no fue hallado; y fueron excluidos del sacerdocio, 63 y el gobernador les dijo que no comiesen de las cosas ms santas, hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim. 

64 Toda la congregacin, unida como un solo hombre, era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta, 65 sin contar sus siervos y siervas, los cuales eran siete mil trescientos treinta y siete; y tenan doscientos cantores y cantoras. 66 Sus caballos eran setecientos treinta y seis; sus mulas, doscientas cuarenta y cinco; 67 sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco; asnos, seis mil setecientos veinte. 

68 Y algunos de los jefes de casas paternas, cuando vinieron a la casa de Jehov que estaba en Jerusaln, hicieron ofrendas voluntarias para la casa de Dios, para reedificarla en su sitio. 69 Segn sus fuerzas dieron al tesorero de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, cinco mil libras de plata, y cien tnicas sacerdotales. 

70 Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los del pueblo, los cantores, los porteros y los sirvientes del templo en sus ciudades; y todo Israel en sus ciudades. 

Restauracin del altar y del culto

ESDRAS 3

1 Cuando lleg el mes sptimo, y estando los hijos de Israel ya establecidos en las ciudades, se junt el pueblo como un solo hombre en Jerusaln. 2 Entonces se levantaron Jesa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre l holocaustos, como est escrito en la ley de Moiss varn de Dios. 3 Y colocaron el altar sobre su base, porque tenan miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre l holocaustos a Jehov, holocaustos por la maana y por la tarde. 4 Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernculos, como est escrito, y holocaustos cada da por orden conforme al rito, cada cosa en su da; 5 adems de esto, el holocausto continuo, las nuevas lunas, y todas las fiestas solemnes de Jehov, y todo sacrificio espontneo, toda ofrenda voluntaria a Jehov. 6 Desde el primer da del mes sptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehov; pero los cimientos del templo de Jehov no se haban echado todava. 7 Y dieron dinero a los albailes y carpinteros; asimismo comida, bebida y aceite a los sidonios y tirios para que trajesen madera de cedro desde el Lbano por mar a Jope, conforme a la voluntad de Ciro rey de Persia acerca de esto. 

Colocacin de los cimientos del templo

8 En el ao segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusaln, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Salatiel, Jesa hijo de Josadac y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que haban venido de la cautividad a Jerusaln; y pusieron a los levitas de veinte aos arriba para que activasen la obra de la casa de Jehov. 9 Jesa tambin, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, hijos de Jud, como un solo hombre asistan para activar a los que hacan la obra en la casa de Dios, junto con los hijos de Henadad, sus hijos y sus hermanos, levitas. 

10 Y cuando los albailes del templo de Jehov echaban los cimientos, pusieron a los sacerdotes vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con cmbalos, para que alabasen a Jehov, segn la ordenanza de David rey de Israel. 11 Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehov, y diciendo: Porque l es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran jbilo, alabando a Jehov porque se echaban los cimientos de la casa de Jehov. 12 Y muchos de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de casas paternas, ancianos que haban visto la casa primera, viendo echar los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegra. 13 Y no poda distinguir el pueblo el clamor de los gritos de alegra, de la voz del lloro; porque clamaba el pueblo con gran jbilo, y se oa el ruido hasta de lejos. 

Los adversarios detienen la obra

ESDRAS 4

1 Oyendo los enemigos de Jud y de Benjamn que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehov Dios de Israel, 2 vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a l ofrecemos sacrificios desde los das de Esar-hadn rey de Asiria, que nos hizo venir aqu. 3 Zorobabel, Jesa, y los dems jefes de casas paternas de Israel dijeron: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehov Dios de Israel, como nos mand el rey Ciro, rey de Persia. 

4 Pero el pueblo de la tierra intimid al pueblo de Jud, y lo atemoriz para que no edificara. 5 Sobornaron adems contra ellos a los consejeros para frustrar sus propsitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Daro rey de Persia. 

6 Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Jud y de Jerusaln. 

7 Tambin en das de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrdates, Tabeel y los dems compaeros suyos, a Artajerjes rey de Persia; y la escritura y el lenguaje de la carta eran en arameo. 8 Rehum canciller y Simsai secretario escribieron una carta contra Jerusaln al rey Artajerjes. 9 En tal fecha escribieron Rehum canciller y Simsai secretario, y los dems compaeros suyos los jueces, gobernadores y oficiales, y los de Persia, de Erec, de Babilonia, de Susa, esto es, los elamitas, 10 y los dems pueblos que el grande y glorioso Asnapar transport e hizo habitar en las ciudades de Samaria y las dems provincias del otro lado del ro. 11 Y esta es la copia de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos del otro lado del ro te saludan. 12 Sea notorio al rey, que los judos que subieron de ti a nosotros vinieron a Jerusaln; y edifican la ciudad rebelde y mala, y levantan los muros y reparan los fundamentos. 13 Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagarn tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes ser menoscabado. 14 Siendo que nos mantienen del palacio, no nos es justo ver el menosprecio del rey, por lo cual hemos enviado a hacerlo saber al rey, 15 para que se busque en el libro de las memorias de tus padres. Hallars en el libro de las memorias, y sabrs que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones, por lo que esta ciudad fue destruida. 16 Hacemos saber al rey que si esta ciudad fuere reedificada, y levantados sus muros, la regin de ms all del ro no ser tuya. 

17 El rey envi esta respuesta: A Rehum canciller, a Simsai secretario, a los dems compaeros suyos que habitan en Samaria, y a los dems del otro lado del ro: Salud y paz. 18 La carta que nos enviasteis fue leda claramente delante de m. 19 Y por m fue dada orden y buscaron; y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes y se rebela, y se forma en ella sedicin; 20 y que hubo en Jerusaln reyes fuertes que dominaron en todo lo que hay ms all del ro, y que se les pagaba tributo, impuesto y rentas. 21 Ahora, pues, dad orden que cesen aquellos hombres, y no sea esa ciudad reedificada hasta que por m sea dada nueva orden. 22 Y mirad que no seis negligentes en esto; por qu habr de crecer el dao en perjuicio de los reyes? 

23 Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leda delante de Rehum, y de Simsai secretario y sus compaeros, fueron apresuradamente a Jerusaln a los judos, y les hicieron cesar con poder y violencia. 24 Entonces ces la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusaln, y qued suspendida hasta el ao segundo del reinado de Daro rey de Persia. 

Reedificacin del templo

ESDRAS 5

1 Profetizaron Hageo y Zacaras hijo de Iddo, ambos profetas, a los judos que estaban en Jud y en Jerusaln en el nombre del Dios de Israel quien estaba sobre ellos. 2 Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusaln; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban. 

3 En aquel tiempo vino a ellos Tatnai gobernador del otro lado del ro, y Setar-boznai y sus compaeros, y les dijeron as: Quin os ha dado orden para edificar esta casa y levantar estos muros? 4 Ellos tambin preguntaron: Cules son los nombres de los hombres que hacen este edificio? 5 Mas los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judos, y no les hicieron cesar hasta que el asunto fuese llevado a Daro; y entonces respondieron por carta sobre esto. 

6 Copia de la carta que Tatnai gobernador del otro lado del ro, y Setar-boznai, y sus compaeros los gobernadores que estaban al otro lado del ro, enviaron al rey Daro. 7 Le enviaron carta, y as estaba escrito en ella: Al rey Daro toda paz. 8 Sea notorio al rey, que fuimos a la provincia de Judea, a la casa del gran Dios, la cual se edifica con piedras grandes; y ya los maderos estn puestos en las paredes, y la obra se hace de prisa, y prospera en sus manos. 9 Entonces preguntamos a los ancianos, dicindoles as: Quin os dio orden para edificar esta casa y para levantar estos muros? 10 Y tambin les preguntamos sus nombres para hacrtelo saber, para escribirte los nombres de los hombres que estaban a la cabeza de ellos. 11 Y nos respondieron diciendo as: Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos aos antes haba sido edificada, la cual edific y termin el gran rey de Israel. 12 Mas despus que nuestros padres provocaron a ira al Dios de los cielos, l los entreg en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, caldeo, el cual destruy esta casa y llev cautivo al pueblo a Babilonia. 13 Pero en el ao primero de Ciro rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio orden para que esta casa de Dios fuese reedificada. 14 Tambin los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor haba sacado del templo que estaba en Jerusaln y los haba llevado al templo de Babilonia, el rey Ciro los sac del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a quien haba puesto por gobernador; 15 y le dijo: Toma estos utensilios, ve, y llvalos al templo que est en Jerusaln; y sea reedificada la casa de Dios en su lugar. 16 Entonces este Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios, la cual est en Jerusaln, y desde entonces hasta ahora se edifica, y an no est concluida. 17 Y ahora, si al rey parece bien, bsquese en la casa de los tesoros del rey que est all en Babilonia, si es as que por el rey Ciro haba sido dada la orden para reedificar esta casa de Dios en Jerusaln, y se nos enve a decir la voluntad del rey sobre esto. 

ESDRAS 6

1 Entonces el rey Daro dio la orden de buscar en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros all en Babilonia. 2 Y fue hallado en Acmeta, en el palacio que est en la provincia de Media, un libro en el cual estaba escrito as: Memoria: 3 En el ao primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusaln, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura; 4 y tres hileras de piedras grandes, y una de madera nueva; y que el gasto sea pagado por el tesoro del rey. 5 Y tambin los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, los cuales Nabucodonosor sac del templo que estaba en Jerusaln y los pas a Babilonia, sean devueltos y vayan a su lugar, al templo que est en Jerusaln, y sean puestos en la casa de Dios. 

6 Ahora, pues, Tatnai gobernador del otro lado del ro, Setar- boznai, y vuestros compaeros los gobernadores que estis al otro lado del ro, alejaos de all. 7 Dejad que se haga la obra de esa casa de Dios; que el gobernador de los judos y sus ancianos reedifiquen esa casa de Dios en su lugar. 8 Y por m es dada orden de lo que habis de hacer con esos ancianos de los judos, para reedificar esa casa de Dios; que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del ro, sean dados puntualmente a esos varones los gastos, para que no cese la obra. 9 Y lo que fuere necesario, becerros, carneros y corderos para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que dijeren los sacerdotes que estn en Jerusaln, les sea dado da por da sin obstculo alguno, 10 para que ofrezcan sacrificios agradables al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos. 11 Tambin por m es dada orden, que cualquiera que altere este decreto, se le arranque un madero de su casa, y alzado, sea colgado en l, y su casa sea hecha muladar por esto. 12 Y el Dios que hizo habitar all su nombre, destruya a todo rey y pueblo que pusiere su mano para cambiar o destruir esa casa de Dios, la cual est en Jerusaln. Yo Daro he dado el decreto; sea cumplido prontamente. 

13 Entonces Tatnai gobernador del otro lado del ro, y Setar-boznai y sus compaeros, hicieron puntualmente segn el rey Daro haba ordenado. 14 Y los ancianos de los judos edificaban y prosperaban, conforme a la profeca del profeta Hageo y de Zacaras hijo de Iddo. Edificaron, pues, y terminaron, por orden del Dios de Israel, y por mandato de Ciro, de Daro, y de Artajerjes rey de Persia. 15 Esta casa fue terminada el tercer da del mes de Adar, que era el sexto ao del reinado del rey Daro. 

16 Entonces los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los dems que haban venido de la cautividad, hicieron la dedicacin de esta casa de Dios con gozo. 17 Y ofrecieron en la dedicacin de esta casa de Dios cien becerros, doscientos carneros y cuatrocientos corderos; y doce machos cabros en expiacin por todo Israel, conforme al nmero de las tribus de Israel. 18 Y pusieron a los sacerdotes en sus turnos, y a los levitas en sus clases, para el servicio de Dios en Jerusaln, conforme a lo escrito en el libro de Moiss. 

19 Tambin los hijos de la cautividad celebraron la pascua a los catorce das del mes primero. 20 Porque los sacerdotes y los levitas se haban purificado a una; todos estaban limpios, y sacrificaron la pascua por todos los hijos de la cautividad, y por sus hermanos los sacerdotes, y por s mismos. 21 Comieron los hijos de Israel que haban vuelto del cautiverio, con todos aquellos que se haban apartado de las inmundicias de las gentes de la tierra para buscar a Jehov Dios de Israel. 22 Y celebraron con regocijo la fiesta solemne de los panes sin levadura siete das, por cuanto Jehov los haba alegrado, y haba vuelto el corazn del rey de Asiria hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel. 

Esdras y sus compaeros llegan a Jerusaln

ESDRAS 7

1 Pasadas estas cosas, en el reinado de Artajerjes rey de Persia, Esdras hijo de Seraas, hijo de Azaras, hijo de Hilcas, 2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob, 3 hijo de Amaras, hijo de Azaras, hijo de Meraiot, 4 hijo de Zeraas, hijo de Uzi, hijo de Buqui, 5 hijo de Abisa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, primer sacerdote, 6 este Esdras subi de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moiss, que Jehov Dios de Israel haba dado; y le concedi el rey todo lo que pidi, porque la mano de Jehov su Dios estaba sobre Esdras. 

7 Y con l subieron a Jerusaln algunos de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo, en el sptimo ao del rey Artajerjes. 8 Y lleg a Jerusaln en el mes quinto del ao sptimo del rey. 9 Porque el da primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto lleg a Jerusaln, estando con l la buena mano de Dios. 10 Porque Esdras haba preparado su corazn para inquirir la ley de Jehov y para cumplirla, y para ensear en Israel sus estatutos y decretos. 

11 Esta es la copia de la carta que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escriba versado en los mandamientos de Jehov y en sus estatutos a Israel: 12 Artajerjes rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz. 13 Por m es dada orden que todo aquel en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusaln, vaya. 14 Porque de parte del rey y de sus siete consejeros eres enviado a visitar a Judea y a Jerusaln, conforme a la ley de tu Dios que est en tu mano; 15 y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada est en Jerusaln, 16 y toda la plata y el oro que halles en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes, que voluntariamente ofrecieren para la casa de su Dios, la cual est en Jerusaln. 17 Comprars, pues, diligentemente con este dinero becerros, carneros y corderos, con sus ofrendas y sus libaciones, y los ofrecers sobre el altar de la casa de vuestro Dios, la cual est en Jerusaln. 18 Y lo que a ti y a tus hermanos os parezca hacer de la otra plata y oro, hacedlo conforme a la voluntad de vuestro Dios. 19 Los utensilios que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, los restituirs delante de Dios en Jerusaln. 20 Y todo lo que se requiere para la casa de tu Dios, que te sea necesario dar, lo dars de la casa de los tesoros del rey. 

21 Y por m, Artajerjes rey, es dada orden a todos los tesoreros que estn al otro lado del ro, que todo lo que os pida el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo, se le conceda prontamente, 22 hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien batos de vino, y cien batos de aceite; y sal sin medida. 23 Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho prontamente para la casa del Dios del cielo; pues, por qu habra de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos? 24 Y a vosotros os hacemos saber que a todos los sacerdotes y levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo y ministros de la casa de Dios, ninguno podr imponerles tributo, contribucin ni renta. 

25 Y t, Esdras, conforme a la sabidura que tienes de tu Dios, pon jueces y gobernadores que gobiernen a todo el pueblo que est al otro lado del ro, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y al que no las conoce, le ensears. 26 Y cualquiera que no cumpliere la ley de tu Dios, y la ley del rey, sea juzgado prontamente, sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisin. 

27 Bendito Jehov Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazn del rey, para honrar la casa de Jehov que est en Jerusaln, 28 e inclin hacia m su misericordia delante del rey y de sus consejeros, y de todos los prncipes poderosos del rey. Y yo, fortalecido por la mano de mi Dios sobre m, reun a los principales de Israel para que subiesen conmigo. 

ESDRAS 8

1 Estos son los jefes de casas paternas, y la genealoga de aquellos que subieron conmigo de Babilonia, reinando el rey Artajerjes: 2 De los hijos de Finees, Gersn; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Hats. 3 De los hijos de Secanas y de los hijos de Paros, Zacaras, y con l, en la lnea de varones, ciento cincuenta. 4 De los hijos de Pahat-moab, Elioenai hijo de Zeraas, y con l doscientos varones. 5 De los hijos de Secanas, el hijo de Jahaziel, y con l trescientos varones. 6 De los hijos de Adn, Ebed hijo de Jonatn, y con l cincuenta varones. 7 De los hijos de Elam, Jesaas hijo de Atalas, y con l setenta varones. 8 De los hijos de Sefatas, Zebadas hijo de Micael, y con l ochenta varones. 9 De los hijos de Joab, Obadas hijo de Jehiel, y con l doscientos dieciocho varones. 10 De los hijos de Selomit, el hijo de Josifas, y con l ciento sesenta varones. 11 De los hijos de Bebai, Zacaras hijo de Bebai, y con l veintiocho varones. 12 De los hijos de Azgad, Johann hijo de Hacatn, y con l ciento diez varones; 13 De los hijos de Adonicam, los postreros, cuyos nombres son estos: Elifelet, Jeiel y Semaas, y con ellos sesenta varones. 14 Y de los hijos de Bigvai, Utai y Zabud, y con ellos sesenta varones. 

15 Los reun junto al ro que viene a Ahava, y acampamos all tres das; y habiendo buscado entre el pueblo y entre los sacerdotes, no hall all de los hijos de Lev. 16 Entonces despach a Eliezer, Ariel, Semaas, Elnatn, Jarib, Elnatn, Natn, Zacaras y Mesulam, hombres principales, asimismo a Joiarib y a Elnatn, hombres doctos; 17 y los envi a Iddo, jefe en el lugar llamado Casifia, y puse en boca de ellos las palabras que haban de hablar a Iddo, y a sus hermanos los sirvientes del templo en el lugar llamado Casifia, para que nos trajesen ministros para la casa de nuestro Dios. 18 Y nos trajeron segn la buena mano de nuestro Dios sobre nosotros, un varn entendido, de los hijos de Mahli hijo de Lev, hijo de Israel; a Serebas con sus hijos y sus hermanos, dieciocho; 19 a Hasabas, y con l a Jesaas de los hijos de Merari, a sus hermanos y a sus hijos, veinte; 20 y de los sirvientes del templo, a quienes David con los prncipes puso para el ministerio de los levitas, doscientos veinte sirvientes del templo, todos los cuales fueron designados por sus nombres. 

21 Y publiqu ayuno all junto al ro Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de l camino derecho para nosotros, y para nuestros nios, y para todos nuestros bienes. 22 Porque tuve vergenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan. 23 Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y l nos fue propicio. 

24 Apart luego a doce de los principales de los sacerdotes, a Serebas y a Hasabas, y con ellos diez de sus hermanos; 25 y les pes la plata, el oro y los utensilios, ofrenda que para la casa de nuestro Dios haban ofrecido el rey y sus consejeros y sus prncipes, y todo Israel all presente. 26 Pes, pues, en manos de ellos seiscientos cincuenta talentos de plata, y utensilios de plata por cien talentos, y cien talentos de oro; 27 adems, veinte tazones de oro de mil dracmas, y dos vasos de bronce bruido muy bueno, preciados como el oro. 28 Y les dije: Vosotros estis consagrados a Jehov, y son santos los utensilios, y la plata y el oro, ofrenda voluntaria a Jehov Dios de nuestros padres. 29 Vigilad y guardadlos, hasta que los pesis delante de los prncipes de los sacerdotes y levitas, y de los jefes de las casas paternas de Israel en Jerusaln, en los aposentos de la casa de Jehov. 30 Los sacerdotes y los levitas recibieron el peso de la plata y del oro y de los utensilios, para traerlo a Jerusaln a la casa de nuestro Dios. 

31 Y partimos del ro Ahava el doce del mes primero, para ir a Jerusaln; y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libr de mano del enemigo y del acechador en el camino. 32 Y llegamos a Jerusaln, y reposamos all tres das. 33 Al cuarto da fue luego pesada la plata, el oro y los utensilios, en la casa de nuestro Dios, por mano del sacerdote Meremot hijo de Uras, y con l Eleazar hijo de Finees; y con ellos Jozabad hijo de Jesa y Noadas hijo de Bini, levitas. 34 Por cuenta y por peso se entreg todo, y se apunt todo aquel peso en aquel tiempo. 

35 Los hijos de la cautividad, los que haban venido del cautiverio, ofrecieron holocaustos al Dios de Israel, doce becerros por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos, y doce machos cabros por expiacin, todo en holocausto a Jehov. 36 Y entregaron los despachos del rey a sus strapas y capitanes del otro lado del ro, los cuales ayudaron al pueblo y a la casa de Dios. 

Oracin de confesin de Esdras

ESDRAS 9

1 Acabadas estas cosas, los prncipes vinieron a m, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones. 2 Porque han tomado de las hijas de ellos para s y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los prncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado. 3 Cuando o esto, rasgu mi vestido y mi manto, y arranqu pelo de mi cabeza y de mi barba, y me sent angustiado en extremo. 4 Y se me juntaron todos los que teman las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricacin de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde. 5 Y a la hora del sacrificio de la tarde me levant de mi afliccin, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postr de rodillas, y extend mis manos a Jehov mi Dios, 6 y dije: 

Dios mo, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mo, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. 7 Desde los das de nuestros padres hasta este da hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergenza que cubre nuestro rostro, como hoy da. 8 Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehov nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre. 9 Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclin sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos proteccin en Jud y en Jerusaln. 

10 Pero ahora, qu diremos, oh Dios nuestro, despus de esto? Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos, 11 que prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra a la cual entris para poseerla, tierra inmunda es a causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones de que la han llenado de uno a otro extremo con su inmundicia. 12 Ahora, pues, no daris vuestras hijas a los hijos de ellos, ni sus hijas tomaris para vuestros hijos, ni procuraris jams su paz ni su prosperidad; para que seis fuertes y comis el bien de la tierra, y la dejis por heredad a vuestros hijos para siempre. 13 Mas despus de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran pecado, ya que t, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como este, 14 hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? No te indignaras contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quien escape? 15 Oh Jehov Dios de Israel, t eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este da. Henos aqu delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto. 

Expulsin de las mujeres extranjeras

ESDRAS 10

1 Mientras oraba Esdras y haca confesin, llorando y postrndose delante de la casa de Dios, se junt a l una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y nios; y lloraba el pueblo amargamente. 2 Entonces respondi Secanas hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, an hay esperanza para Israel. 3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, segn el consejo de mi seor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hgase conforme a la ley. 4 Levntate, porque esta es tu obligacin, y nosotros estaremos contigo; esfurzate, y pon mano a la obra. 5 Entonces se levant Esdras y jurament a los prncipes de los sacerdotes y de los levitas, y a todo Israel, que haran conforme a esto; y ellos juraron. 

6 Se levant luego Esdras de delante de la casa de Dios, y se fue a la cmara de Johann hijo de Eliasib; e ido all, no comi pan ni bebi agua, porque se entristeci a causa del pecado de los del cautiverio. 7 E hicieron pregonar en Jud y en Jerusaln que todos los hijos del cautiverio se reuniesen en Jerusaln; 8 y que el que no viniera dentro de tres das, conforme al acuerdo de los prncipes y de los ancianos, perdiese toda su hacienda, y el tal fuese excluido de la congregacin de los del cautiverio. 

9 As todos los hombres de Jud y de Benjamn se reunieron en Jerusaln dentro de los tres das, a los veinte das del mes, que era el mes noveno; y se sent todo el pueblo en la plaza de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel asunto, y a causa de la lluvia. 10 Y se levant el sacerdote Esdras y les dijo: Vosotros habis pecado, por cuanto tomasteis mujeres extranjeras, aadiendo as sobre el pecado de Israel. 11 Ahora, pues, dad gloria a Jehov Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras. 12 Y respondi toda la asamblea, y dijeron en alta voz: As se haga conforme a tu palabra. 13 Pero el pueblo es mucho, y el tiempo lluvioso, y no podemos estar en la calle; ni la obra es de un da ni de dos, porque somos muchos los que hemos pecado en esto. 14 Sean nuestros prncipes los que se queden en lugar de toda la congregacin, y todos aquellos que en nuestras ciudades hayan tomado mujeres extranjeras, vengan en tiempos determinados, y con ellos los ancianos de cada ciudad, y los jueces de ellas, hasta que apartemos de nosotros el ardor de la ira de nuestro Dios sobre esto. 15 Solamente Jonatn hijo de Asael y Jahazas hijo de Ticva se opusieron a esto, y los levitas Mesulam y Sabetai les ayudaron. 

16 As hicieron los hijos del cautiverio. Y fueron apartados el sacerdote Esdras, y ciertos varones jefes de casas paternas segn sus casas paternas; todos ellos por sus nombres se sentaron el primer da del mes dcimo para inquirir sobre el asunto. 17 Y terminaron el juicio de todos aquellos que haban tomado mujeres extranjeras, el primer da del mes primero. 

18 De los hijos de los sacerdotes que haban tomado mujeres extranjeras, fueron hallados estos: De los hijos de Jesa hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maasas, Eliezer, Jarib y Gedalas. 19 Y dieron su mano en promesa de que despediran sus mujeres, y ofrecieron como ofrenda por su pecado un carnero de los rebaos por su delito. 20 De los hijos de Imer: Hanani y Zebadas. 21 De los hijos de Harim: Maasas, Elas, Semaas, Jehiel y Uzas. 22 De los hijos de Pasur: Elioenai, Maasas, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa. 

23 De los hijos de los levitas: Jozabad, Simei, Kelaa (ste es Kelita), Petaas, Jud y Eliezer. 24 De los cantores: Eliasib; y de los porteros: Salum, Telem y Uri. 

25 Asimismo de Israel: De los hijos de Paros: Rama, Jezas, Malquas, Mijamn, Eleazar, Malquas y Benaa. 26 De los hijos de Elam: Matanas, Zacaras, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elas. 27 De los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanas, Jeremot, Zabad y Aziza. 28 De los hijos de Bebai: Johann, Hananas, Zabai y Atlai. 29 De los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, Adaa, Jasub, Seal y Ramot. 30 De los hijos de Pahat-moab: Adna, Quelal, Benaa, Maasas, Matanas, Bezaleel, Bini y Manass. 31 De los hijos de Harim: Eliezer, Isas, Malquas, Semaas, Simen, 32 Benjamn, Maluc y Semaras. 33 De los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manass y Simei. 34 De los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel, 35 Benaa, Bedas, Quelhi, 36 Vanas, Meremot, Eliasib, 37 Matanas, Matenai, Jaasai, 38 Bani, Bini, Simei, 39 Selemas, Natn, Adaa, 40 Macnadebai, Sasai, Sarai, 41 Azareel, Selemas, Semaras, 42 Salum, Amaras y Jos. 43 Y de los hijos de Nebo: Jeiel, Matatas, Zabad, Zebina, Jadau, Joel y Benaa. 44 Todos estos haban tomado mujeres extranjeras; y haba mujeres de ellos que haban dado a luz hijos. 
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NEHEMAS 

Oracin de Nehemas sobre Jerusaln

NEHEMAS 1

1 Palabras de Nehemas hijo de Hacalas. Aconteci en el mes de Quisleu, en el ao veinte, estando yo en Susa, capital del reino, 2 que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Jud, y les pregunt por los judos que haban escapado, que haban quedado de la cautividad, y por Jerusaln. 3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, all en la provincia, estn en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusaln derribado, y sus puertas quemadas a fuego. 

4 Cuando o estas palabras me sent y llor, e hice duelo por algunos das, y ayun y or delante del Dios de los cielos. 5 Y dije: Te ruego, oh Jehov, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 est ahora atento tu odo y abiertos tus ojos para or la oracin de tu siervo, que hago ahora delante de ti da y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; s, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moiss tu siervo. 8 Acurdate ahora de la palabra que diste a Moiss tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersar por los pueblos; 9 pero si os volviereis a m, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersin fuere hasta el extremo de los cielos, de all os recoger, y os traer al lugar que escog para hacer habitar all mi nombre. 10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa. 11 Te ruego, oh Jehov, est ahora atento tu odo a la oracin de tu siervo, y a la oracin de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen xito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varn. Porque yo serva de copero al rey. 

Artajerjes enva a Nehemas a Jerusaln

NEHEMAS 2

1 Sucedi en el mes de Nisn, en el ao veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de l, tom el vino y lo serv al rey. Y como yo no haba estado antes triste en su presencia, 2 me dijo el rey: Por qu est triste tu rostro? pues no ests enfermo. No es esto sino quebranto de corazn. Entonces tem en gran manera. 3 Y dije al rey: Para siempre viva el rey. Cmo no estar triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, est desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? 4 Me dijo el rey: Qu cosa pides? Entonces or al Dios de los cielos, 5 y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envame a Jud, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificar. 6 Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a l): Cunto durar tu viaje, y cundo volvers? Y agrad al rey enviarme, despus que yo le seal tiempo. 7 Adems dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del ro, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Jud; 8 y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me d madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estar. Y me lo concedi el rey, segn la benfica mano de mi Dios sobre m. 

9 Vine luego a los gobernadores del otro lado del ro, y les di las cartas del rey. Y el rey envi conmigo capitanes del ejrcito y gente de a caballo. 10 Pero oyndolo Sanbalat horonita y Tobas el siervo amonita, les disgust en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel. 

Nehemas anima al pueblo a reedificar los muros

11 Llegu, pues, a Jerusaln, y despus de estar all tres das, 12 me levant de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declar a hombre alguno lo que Dios haba puesto en mi corazn que hiciese en Jerusaln; ni haba cabalgadura conmigo, excepto la nica en que yo cabalgaba. 13 Y sal de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragn y a la puerta del Muladar; y observ los muros de Jerusaln que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas por el fuego. 14 Pas luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; pero no haba lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba. 15 Y sub de noche por el torrente y observ el muro, y di la vuelta y entr por la puerta del Valle, y me volv. 16 Y no saban los oficiales a dnde yo haba ido, ni qu haba hecho; ni hasta entonces lo haba declarado yo a los judos y sacerdotes, ni a los nobles y oficiales, ni a los dems que hacan la obra. 

17 Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusaln est desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusaln, y no estemos ms en oprobio. 18 Entonces les declar cmo la mano de mi Dios haba sido buena sobre m, y asimismo las palabras que el rey me haba dicho. Y dijeron: Levantmonos y edifiquemos. As esforzaron sus manos para bien. 19 Pero cuanto lo oyeron Sanbalat horonita, Tobas el siervo amonita, y Gesem el rabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: Qu es esto que hacis vosotros? Os rebelis contra el rey? 20 Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, l nos prosperar, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenis parte ni derecho ni memoria en Jerusaln. 

Reparto del trabajo de reedificacin

NEHEMAS 3

1 Entonces se levant el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel. 2 Junto a ella edificaron los varones de Jeric, y luego edific Zacur hijo de Imri. 

3 Los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos. 4 Junto a ellos restaur Meremot hijo de Uras, hijo de Cos, y al lado de ellos restaur Mesulam hijo de Berequas, hijo de Mesezabeel. Junto a ellos restaur Sadoc hijo de Baana. 5 E inmediato a ellos restauraron los tecotas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Seor. 6 La puerta Vieja fue restaurada por Joiada hijo de Paseah y Mesulam hijo de Besodas; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y cerrojos. 7 Junto a ellos restaur Melatas gabaonita y Jadn meronotita, varones de Gaban y de Mizpa, que estaban bajo el dominio del gobernador del otro lado del ro. 8 Junto a ellos restaur Uziel hijo de Harhaa, de los plateros; junto al cual restaur tambin Hananas, hijo de un perfumero. As dejaron reparada a Jerusaln hasta el muro ancho. 9 Junto a ellos restaur tambin Refaas hijo de Hur, gobernador de la mitad de la regin de Jerusaln. 10 Asimismo restaur junto a ellos, y frente a su casa, Jedaas hijo de Harumaf; y junto a l restaur Hats hijo de Hasabnas. 11 Malquas hijo de Harim y Hasub hijo de Pahat-moab restauraron otro tramo, y la torre de los Hornos. 12 Junto a ellos restaur Salum hijo de Halohes, gobernador de la mitad de la regin de Jerusaln, l con sus hijas. 

13 La puerta del Valle la restaur Hann con los moradores de Zanoa; ellos la reedificaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y mil codos del muro, hasta la puerta del Muladar. 14 Reedific la puerta del Muladar Malquas hijo de Recab, gobernador de la provincia de Bet-haquerem; l la reedific, y levant sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos. 15 Salum hijo de Colhoze, gobernador de la regin de Mizpa, restaur la puerta de la Fuente; l la reedific, la enmader y levant sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos, y el muro del estanque de Silo hacia el huerto del rey, y hasta las gradas que descienden de la ciudad de David. 16 Despus de l restaur Nehemas hijo de Azbuc, gobernador de la mitad de la regin de Bet-sur, hasta delante de los sepulcros de David, y hasta el estanque labrado, y hasta la casa de los Valientes. 17 Tras l restauraron los levitas; Rehum hijo de Bani, y junto a l restaur Hasabas, gobernador de la mitad de la regin de Keila, por su regin. 18 Despus de l restauraron sus hermanos, Bavai hijo de Henadad, gobernador de la mitad de la regin de Keila. 19 Junto a l restaur Ezer hijo de Jesa, gobernador de Mizpa, otro tramo frente a la subida de la armera de la esquina. 20 Despus de l Baruc hijo de Zabai con todo fervor restaur otro tramo, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib sumo sacerdote. 21 Tras l restaur Meremot hijo de Uras hijo de Cos otro tramo, desde la entrada de la casa de Eliasib hasta el extremo de la casa de Eliasib. 22 Despus de l restauraron los sacerdotes, los varones de la llanura. 23 Despus de ellos restauraron Benjamn y Hasub, frente a su casa; y despus de stos restaur Azaras hijo de Maasas, hijo de Ananas, cerca de su casa. 24 Despus de l restaur Bini hijo de Henadad otro tramo, desde la casa de Azaras hasta el ngulo entrante del muro, y hasta la esquina. 25 Palal hijo de Uzai, enfrente de la esquina y la torre alta que sale de la casa del rey, que est en el patio de la crcel. Despus de l, Pedaas hijo de Faros. 26 Y los sirvientes del templo que habitaban en Ofel restauraron hasta enfrente de la puerta de las Aguas al oriente, y la torre que sobresala. 27 Despus de ellos restauraron los tecotas otro tramo, enfrente de la gran torre que sobresale, hasta el muro de Ofel. 

28 Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa. 29 Despus de ellos restaur Sadoc hijo de Imer, enfrente de su casa; y despus de l restaur Semaas hijo de Secanas, guarda de la puerta Oriental. 30 Tras l, Hananas hijo de Selemas y Hann hijo sexto de Salaf restauraron otro tramo. Despus de ellos restaur Mesulam hijo de Berequas, enfrente de su cmara. 31 Despus de l restaur Malquas hijo del platero, hasta la casa de los sirvientes del templo y de los comerciantes, enfrente de la puerta del Juicio, y hasta la sala de la esquina. 32 Y entre la sala de la esquina y la puerta de las Ovejas, restauraron los plateros y los comerciantes. 

Precauciones contra los enemigos

NEHEMAS 4

1 Cuando oy Sanbalat que nosotros edificbamos el muro, se enoj y se enfureci en gran manera, e hizo escarnio de los judos. 2 Y habl delante de sus hermanos y del ejrcito de Samaria, y dijo: Qu hacen estos dbiles judos? Se les permitir volver a ofrecer sus sacrificios? Acabarn en un da? Resucitarn de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? 3 Y estaba junto a l Tobas amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribar. 4 Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldn de ellos sobre su cabeza, y entrgalos por despojo en la tierra de su cautiverio. 5 No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban. 6 Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo nimo para trabajar. 

7 Pero aconteci que oyendo Sanbalat y Tobas, y los rabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusaln eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; 8 y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusaln y hacerle dao. 9 Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de da y de noche. 10 Y dijo Jud: Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro. 11 Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra. 12 Pero sucedi que cuando venan los judos que habitaban entre ellos, nos decan hasta diez veces: De todos los lugares de donde volviereis, ellos caern sobre vosotros. 

13 Entonces por las partes bajas del lugar, detrs del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos. 14 Despus mir, y me levant y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temis delante de ellos; acordaos del Seor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. 15 Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habamos entendido, y que Dios haba desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea. 16 Desde aquel da la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tena lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrs de ellos estaban los jefes de toda la casa de Jud. 17 Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenan la espada. 18 Porque los que edificaban, cada uno tena su espada ceida a sus lomos, y as edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a m. 

19 Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros. 20 En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reunos all con nosotros; nuestro Dios pelear por nosotros. 21 Nosotros, pues, trabajbamos en la obra; y la mitad de ellos tenan lanzas desde la subida del alba hasta que salan las estrellas. 22 Tambin dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusaln, y de noche sirvan de centinela y de da en la obra. 23 Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jvenes, ni la gente de guardia que me segua, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para baarse. 

Abolicin de la usura

NEHEMAS 5

1 Entonces hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judos. 2 Haba quien deca: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas, somos muchos; por tanto, hemos pedido prestado grano para comer y vivir. 3 Y haba quienes decan: Hemos empeado nuestras tierras, nuestras vias y nuestras casas, para comprar grano, a causa del hambre. 4 Y haba quienes decan: Hemos tomado prestado dinero para el tributo del rey, sobre nuestras tierras y vias. 5 Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos como sus hijos; y he aqu que nosotros dimos nuestros hijos y nuestras hijas a servidumbre, y algunas de nuestras hijas lo estn ya, y no tenemos posibilidad de rescatarlas, porque nuestras tierras y nuestras vias son de otros. 

6 Y me enoj en gran manera cuando o su clamor y estas palabras. 7 Entonces lo medit, y reprend a los nobles y a los oficiales, y les dije: Exigs inters cada uno a vuestros hermanos? Y convoqu contra ellos una gran asamblea, 8 y les dije: Nosotros segn nuestras posibilidades rescatamos a nuestros hermanos judos que haban sido vendidos a las naciones; y vosotros vendis aun a vuestros hermanos, y sern vendidos a nosotros? Y callaron, pues no tuvieron qu responder. 9 Y dije: No es bueno lo que hacis. No andaris en el temor de nuestro Dios, para no ser oprobio de las naciones enemigas nuestras? 10 Tambin yo y mis hermanos y mis criados les hemos prestado dinero y grano; quitmosles ahora este gravamen. 11 Os ruego que les devolvis hoy sus tierras, sus vias, sus olivares y sus casas, y la centsima parte del dinero, del grano, del vino y del aceite, que demandis de ellos como inters. 12 Y dijeron: Lo devolveremos, y nada les demandaremos; haremos as como t dices. Entonces convoqu a los sacerdotes, y les hice jurar que haran conforme a esto. 13 Adems sacud mi vestido, y dije: As sacuda Dios de su casa y de su trabajo a todo hombre que no cumpliere esto, y as sea sacudido y vaco. Y respondi toda la congregacin: Amn! y alabaron a Jehov. Y el pueblo hizo conforme a esto. 

14 Tambin desde el da que me mand el rey que fuese gobernador de ellos en la tierra de Jud, desde el ao veinte del rey Artajerjes hasta el ao treinta y dos, doce aos, ni yo ni mis hermanos comimos el pan del gobernador. 15 Pero los primeros gobernadores que fueron antes de m abrumaron al pueblo, y tomaron de ellos por el pan y por el vino ms de cuarenta siclos de plata, y aun sus criados se enseoreaban del pueblo; pero yo no hice as, a causa del temor de Dios. 16 Tambin en la obra de este muro restaur mi parte, y no compramos heredad; y todos mis criados juntos estaban all en la obra. 17 Adems, ciento cincuenta judos y oficiales, y los que venan de las naciones que haba alrededor de nosotros, estaban a mi mesa. 18 Y lo que se preparaba para cada da era un buey y seis ovejas escogidas; tambin eran preparadas para m aves, y cada diez das vino en toda abundancia; y con todo esto nunca requer el pan del gobernador, porque la servidumbre de este pueblo era grave. 19 Acurdate de m para bien, Dios mo, y de todo lo que hice por este pueblo. 

Maquinaciones de los adversarios

NEHEMAS 6

1 Cuando oyeron Sanbalat y Tobas y Gesem el rabe, y los dems de nuestros enemigos, que yo haba edificado el muro, y que no quedaba en l portillo (aunque hasta aquel tiempo no haba puesto las hojas en las puertas), 2 Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunmonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos haban pensado hacerme mal. 3 Y les envi mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesara la obra, dejndola yo para ir a vosotros. 4 Y enviaron a m con el mismo asunto hasta cuatro veces, y yo les respond de la misma manera. 5 Entonces Sanbalat envi a m su criado para decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano, 6 en la cual estaba escrito: Se ha odo entre las naciones, y Gasmu lo dice, que t y los judos pensis rebelaros; y que por eso edificas t el muro, con la mira, segn estas palabras, de ser t su rey; 7 y que has puesto profetas que proclamen acerca de ti en Jerusaln, diciendo: Hay rey en Jud! Y Ahora sern odas del rey las tales palabras; ven, por tanto, y consultemos juntos. 8 Entonces envi yo a decirle: No hay tal cosa como dices, sino que de tu corazn t lo inventas. 9 Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarn las manos de ellos en la obra, y no ser terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece t mis manos. 10 Vine luego a casa de Semaas hijo de Delaa, hijo de Mehetabel, porque l estaba encerrado; el cual me dijo: Reunmonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte; s, esta noche vendrn a matarte. 11 Entonces dije: Un hombre como yo ha de huir? Y quin, que fuera como yo, entrara al templo para salvarse la vida? No entrar. 12 Y entend que Dios no lo haba enviado, sino que hablaba aquella profeca contra m porque Tobas y Sanbalat lo haban sobornado. 13 Porque fue sobornado para hacerme temer as, y que pecase, y les sirviera de mal nombre con que fuera yo infamado. 14 Acurdate, Dios mo, de Tobas y de Sanbalat, conforme a estas cosas que hicieron; tambin acurdate de Noadas profetisa, y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo. 

15 Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos das. 16 Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios haba sido hecha esta obra. 

17 Asimismo en aquellos das iban muchas cartas de los principales de Jud a Tobas, y las de Tobas venan a ellos. 18 Porque muchos en Jud se haban conjurado con l, porque era yerno de Secanas hijo de Ara; y Johann su hijo haba tomado por mujer a la hija de Mesulam hijo de Berequas. 19 Tambin contaban delante de m las buenas obras de l, y a l le referan mis palabras. Y enviaba Tobas cartas para atemorizarme. 

Nehemas designa dirigentes

NEHEMAS 7

1 Luego que el muro fue edificado, y colocadas las puertas, y fueron sealados porteros y cantores y levitas, 2 mand a mi hermano Hanani, y a Hananas, jefe de la fortaleza de Jerusaln (porque ste era varn de verdad y temeroso de Dios, ms que muchos); 3 y les dije: No se abran las puertas de Jerusaln hasta que caliente el sol; y aunque haya gente all, cerrad las puertas y atrancadlas. Y seal guardas de los moradores de Jerusaln, cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa. 4 Porque la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no haba casas reedificadas. 

Los que volvieron con Zorobabel

(Esd. 2.1-70)

5 Entonces puso Dios en mi corazn que reuniese a los nobles y oficiales y al pueblo, para que fuesen empadronados segn sus genealogas. Y hall el libro de la genealoga de los que haban subido antes, y encontr en l escrito as: 6 Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de los que llev cautivos Nabucodonosor rey de Babilonia, y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad, 7 los cuales vinieron con Zorobabel, Jesa, Nehemas, Azaras, Raamas, Nahamani, Mardoqueo, Bilsn, Misperet, Bigvai, Nehum y Baana. El nmero de los varones del pueblo de Israel: 8 Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos. 9 Los hijos de Sefatas, trescientos setenta y dos. 10 Los hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos. 11 Los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesa y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho. 12 Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 13 Los hijos de Zatu, ochocientos cuarenta y cinco. 14 Los hijos de Zacai, setecientos sesenta. 15 Los hijos de Bini, seiscientos cuarenta y ocho. 16 Los hijos de Bebai, seiscientos veintiocho. 17 Los hijos de Azgad, dos mil seiscientos veintids. 18 Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete. 19 Los hijos de Bigvai, dos mil sesenta y siete. 20 Los hijos de Adn, seiscientos cincuenta y cinco. 21 Los hijos de Ater, de Ezequas, noventa y ocho. 22 Los hijos de Hasum, trescientos veintiocho. 23 Los hijos de Bezai, trescientos veinticuatro. 24 Los hijos de Harif, ciento doce. 25 Los hijos de Gaban, noventa y cinco. 26 Los varones de Beln y de Netofa, ciento ochenta y ocho. 27 Los varones de Anatot, ciento veintiocho. 28 Los varones de Bet-azmavet, cuarenta y dos. 29 Los varones de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres. 30 Los varones de Ram y de Geba, seiscientos veintiuno. 31 Los varones de Micmas, ciento veintids. 32 Los varones de Bet-el y de Hai, ciento veintitrs. 33 Los varones del otro Nebo, cincuenta y dos. 34 Los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 35 Los hijos de Harim, trescientos veinte. 36 Los hijos de Jeric, trescientos cuarenta y cinco. 37 Los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veintiuno. 38 Los hijos de Senaa, tres mil novecientos treinta. 

39 Sacerdotes: los hijos de Jedaa, de la casa de Jesa, novecientos setenta y tres. 40 Los hijos de Imer, mil cincuenta y dos. 41 Los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete. 42 Los hijos de Harim, mil diecisiete. 

43 Levitas: los hijos de Jesa, de Cadmiel, de los hijos de Hodavas, setenta y cuatro. 

44 Cantores: los hijos de Asaf, ciento cuarenta y ocho. 

45 Porteros: Los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Hatita y los hijos de Sobai, ciento treinta y ocho. 

46 Sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot, 47 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padn, 48 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai, 49 los hijos de Hann, los hijos de Gidel, los hijos de Gahar, 50 los hijos de Reaa, los hijos de Rezn, los hijos de Necoda, 51 los hijos de Gazam, los hijos de Uza, los hijos de Paseah, 52 los hijos de Besai, los hijos de Mehunim, los hijos de Nefisesim, 53 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur, 54 los hijos de Bazlut, los hijos de Mehda, los hijos de Harsa, 55 los hijos de Barcos, los hijos de Ssara, los hijos de Tema, 56 los hijos de Neza, y los hijos de Hatifa. 

57 Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Perida, 58 los hijos de Jaala, los hijos de Darcn, los hijos de Gidel, 59 los hijos de Sefatas, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Amn. 60 Todos los sirvientes del templo e hijos de los siervos de Salomn, trescientos noventa y dos. 61 Y estos son los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Adn e Imer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres, ni su genealoga, si eran de Israel: 62 los hijos de Delaa, los hijos de Tobas y los hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos. 

63 Y de los sacerdotes: los hijos de Habaa, los hijos de Cos y los hijos de Barzilai, el cual tom mujer de las hijas de Barzilai galaadita, y se llam del nombre de ellas. 64 Estos buscaron su registro de genealogas, y no se hall; y fueron excluidos del sacerdocio, 65 y les dijo el gobernador que no comiesen de las cosas ms santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Tumim. 

66 Toda la congregacin junta era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta, 67 sin sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete; y entre ellos haba doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras. 68 Sus caballos, setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco; 69 camellos, cuatrocientos treinta y cinco; asnos, seis mil setecientos veinte. 

70 Y algunos de los cabezas de familias dieron ofrendas para la obra. El gobernador dio para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones, y quinientas treinta vestiduras sacerdotales. 71 Los cabezas de familias dieron para el tesoro de la obra veinte mil dracmas de oro y dos mil doscientas libras de plata. 72 Y el resto del pueblo dio veinte mil dracmas de oro, dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales. 73 Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel, en sus ciudades. 

Esdras lee la ley al pueblo

Venido el mes sptimo, los hijos de Israel estaban en sus ciudades; 

NEHEMAS 8

1 y se junt todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que est delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moiss, la cual Jehov haba dado a Israel. 2 Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregacin, as de hombres como de mujeres y de todos los que podan entender, el primer da del mes sptimo. 3 Y ley en el libro delante de la plaza que est delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el medioda, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podan entender; y los odos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley. 4 Y el escriba Esdras estaba sobre un plpito de madera que haban hecho para ello, y junto a l estaban Matatas, Sema, Anas, Uras, Hilcas y Maasas a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaas, Misael, Malquas, Hasum, Hasbadana, Zacaras y Mesulam. 5 Abri, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba ms alto que todo el pueblo; y cuando lo abri, todo el pueblo estuvo atento. 6 Bendijo entonces Esdras a Jehov, Dios grande. Y todo el pueblo respondi: Amn! Amn! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehov inclinados a tierra. 7 Y los levitas Jesa, Bani, Serebas, Jamn, Acub, Sabetai, Hodas, Maasas, Kelita, Azaras, Jozabed, Hann y Pelaa, hacan entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. 8 Y lean en el libro de la ley de Dios claramente, y ponan el sentido, de modo que entendiesen la lectura. 

9 Y Nehemas el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacan entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Da santo es a Jehov nuestro Dios; no os entristezcis, ni lloris; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. 10 Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque da santo es a nuestro Seor; no os entristezcis, porque el gozo de Jehov es vuestra fuerza. 11 Los levitas, pues, hacan callar a todo el pueblo, diciendo: Callad, porque es da santo, y no os entristezcis. 12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegra, porque haban entendido las palabras que les haban enseado. 

13 Al da siguiente se reunieron los cabezas de las familias de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, a Esdras el escriba, para entender las palabras de la ley. 14 Y hallaron escrito en la ley que Jehov haba mandado por mano de Moiss, que habitasen los hijos de Israel en tabernculos en la fiesta solemne del mes sptimo; 15 y que hiciesen saber, y pasar pregn por todas sus ciudades y por Jerusaln, diciendo: Salid al monte, y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de arrayn, de palmeras y de todo rbol frondoso, para hacer tabernculos, como est escrito. 

16 Sali, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernculos, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Efran. 17 Y toda la congregacin que volvi de la cautividad hizo tabernculos, y en tabernculos habit; porque desde los das de Josu hijo de Nun hasta aquel da, no haban hecho as los hijos de Israel. Y hubo alegra muy grande. 18 Y ley Esdras en el libro de la ley de Dios cada da, desde el primer da hasta el ltimo; e hicieron la fiesta solemne por siete das, y el octavo da fue de solemne asamblea, segn el rito. 

Esdras confiesa los pecados de Israel

NEHEMAS 9

1 El da veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre s. 2 Y ya se haba apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres. 3 Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehov su Dios la cuarta parte del da, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehov su Dios. 

4 Luego se levantaron sobre la grada de los levitas, Jesa, Bani, Cadmiel, Sebanas, Buni, Serebas, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta a Jehov su Dios. 5 Y dijeron los levitas Jesa, Cadmiel, Bani, Hasabnas, Serebas, Hodas, Sebanas y Petaas: Levantaos, bendecid a Jehov vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad; y bendgase el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendicin y alabanza. 6 T solo eres Jehov; t hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejrcito, la tierra y todo lo que est en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y t vivificas todas estas cosas, y los ejrcitos de los cielos te adoran. 7 T eres, oh Jehov, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham; 8 y hallaste fiel su corazn delante de ti, e hiciste pacto con l para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo. 9 Y miraste la afliccin de nuestros padres en Egipto, y oste el clamor de ellos en el Mar Rojo; 10 e hiciste seales y maravillas contra Faran, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabas que haban procedido con soberbia contra ellos; y te hiciste nombre grande, como en este da. 

11 Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de l en seco; y a sus perseguidores echaste en las profundidades, como una piedra en profundas aguas. 12 Con columna de nube los guiaste de da, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde haban de ir. 13 Y sobre el monte de Sina descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, 14 y les ordenaste el da de reposo santo para ti, y por mano de Moiss tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley. 15 Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la pea; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se la daras. 16 Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos. 17 No quisieron or, ni se acordaron de tus maravillas que habas hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelin pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero t eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste. 18 Adems, cuando hicieron para s becerro de fundicin y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones, 19 t, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apart de ellos de da, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual haban de ir. 20 Y enviaste tu buen Espritu para ensearles, y no retiraste tu man de su boca, y agua les diste para su sed. 21 Los sustentaste cuarenta aos en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies. 22 Y les diste reinos y pueblos, y los repartiste por distritos; y poseyeron la tierra de Sehn, la tierra del rey de Hesbn, y la tierra de Og rey de Basn. 23 Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habas dicho a sus padres que haban de entrar a poseerla. 24 Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos a los moradores del pas, a los cananeos, los cuales entregaste en su mano, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos como quisieran. 25 Y tomaron ciudades fortificadas y tierra frtil, y heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, vias y olivares, y muchos rboles frutales; comieron, se saciaron, y se deleitaron en tu gran bondad. 26 Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones. 

27 Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron. Pero en el tiempo de su tribulacin clamaron a ti, y t desde los cielos los oste; y segn tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigos. 28 Pero una vez que tenan paz, volvan a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvan y clamaban otra vez a ti, y t desde los cielos los oas y segn tus misericordias muchas veces los libraste. 29 Les amonestaste a que se volviesen a tu ley; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales si el hombre hiciere, en ellos vivir; se rebelaron, endurecieron su cerviz, y no escucharon. 30 Les soportaste por muchos aos, y les testificaste con tu Espritu por medio de tus profetas, pero no escucharon; por lo cual los entregaste en mano de los pueblos de la tierra. 31 Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Dios clemente y misericordioso. 32 Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento que ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros prncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los das de los reyes de Asiria hasta este da. 33 Pero t eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo. 34 Nuestros reyes, nuestros prncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley, ni atendieron a tus mandamientos y a tus testimonios con que les amonestabas. 35 Y ellos en su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y frtil que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras. 36 He aqu que hoy somos siervos; henos aqu, siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen su fruto y su bien. 37 Y se multiplica su fruto para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestros ganados, conforme a su voluntad, y estamos en grande angustia. 

Pacto del pueblo, de guardar la ley

38 A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros prncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes. 

NEHEMAS 10

1 Los que firmaron fueron: Nehemas el gobernador, hijo de Hacalas, y Sedequas, 2 Seraas, Azaras, Jeremas, 3 Pasur, Amaras, Malquas, 4 Hats, Sebanas, Maluc, 5 Harim, Meremot, Obadas, 6 Daniel, Ginetn, Baruc, 7 Mesulam, Abas, Mijamn, 8 Maazas, Bilgai y Semaas; stos eran sacerdotes. 9 Y los levitas: Jesa hijo de Azanas, Bini de los hijos de Henadad, Cadmiel, 10 y sus hermanos Sebanas, Hodas, Kelita, Pelaas, Hann, 11 Micaa, Rehob, Hasabas, 12 Zacur, Serebas, Sebanas, 13 Hodas, Bani y Beninu. 14 Los cabezas del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani, 15 Buni, Azgad, Bebai, 16 Adonas, Bigvai, Adn, 17 Ater, Ezequas, Azur, 18 Hodas, Hasum, Bezai, 19 Harif, Anatot, Nebai, 20 Magpas, Mesulam, Hezir, 21 Mesezabeel, Sadoc, Jada, 22 Pelatas, Hann, Anaas, 23 Oseas, Hananas, Hasub, 24 Halohes, Pilha, Sobec, 25 Rehum, Hasabna, Maasas, 26 Ahas, Hann, Ann, 27 Maluc, Harim y Baana. 

28 Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se haban apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todo el que tena comprensin y discernimiento, 29 se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andaran en la ley de Dios, que fue dada por Moiss siervo de Dios, y que guardaran y cumpliran todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehov nuestro Seor. 30 Y que no daramos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaramos sus hijas para nuestros hijos. 31 Asimismo, que si los pueblos de la tierra trajesen a vender mercaderas y comestibles en da de reposo, nada tomaramos de ellos en ese da ni en otro da santificado; y que el ao sptimo dejaramos descansar la tierra, y remitiramos toda deuda. 32 Nos impusimos adems por ley, el cargo de contribuir cada ao con la tercera parte de un siclo para la obra de la casa de nuestro Dios; 33 para el pan de la proposicin y para la ofrenda continua, para el holocausto continuo, los das de reposo, las nuevas lunas, las festividades, y para las cosas santificadas y los sacrificios de expiacin por el pecado de Israel, y para todo el servicio de la casa de nuestro Dios. 34 Echamos tambin suertes los sacerdotes, los levitas y el pueblo, acerca de la ofrenda de la lea, para traerla a la casa de nuestro Dios, segn las casas de nuestros padres, en los tiempos determinados cada ao, para quemar sobre el altar de Jehov nuestro Dios, como est escrito en la ley. 35 Y que cada ao traeramos a la casa de Jehov las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo rbol. 36 Asimismo los primognitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como est escrito en la ley; y que traeramos los primognitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios; 37 que traeramos tambin las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo rbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cmaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibiran las dcimas de nuestras labores en todas las ciudades; 38 y que estara el sacerdote hijo de Aarn con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevaran el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cmaras de la casa del tesoro. 39 Porque a las cmaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Lev la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y all estarn los utensilios del santuario, y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios. 

Los habitantes de Jerusaln

(1 Cr. 9.1-34)

NEHEMAS 11

1 Habitaron los jefes del pueblo en Jerusaln; mas el resto del pueblo ech suertes para traer uno de cada diez para que morase en Jerusaln, ciudad santa, y las otras nueve partes en las otras ciudades. 2 Y bendijo el pueblo a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para morar en Jerusaln. 

3 Estos son los jefes de la provincia que moraron en Jerusaln; pero en las ciudades de Jud habitaron cada uno en su posesin, en sus ciudades; los israelitas, los sacerdotes y levitas, los sirvientes del templo y los hijos de los siervos de Salomn. 4 En Jerusaln, pues, habitaron algunos de los hijos de Jud y de los hijos de Benjamn. De los hijos de Jud: Ataas hijo de Uzas, hijo de Zacaras, hijo de Amaras, hijo de Sefatas, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares, 5 y Maasas hijo de Baruc, hijo de Colhoze, hijo de Hazaas, hijo de Adaas, hijo de Joiarib, hijo de Zacaras, hijo de Siloni. 6 Todos los hijos de Fares que moraron en Jerusaln fueron cuatrocientos sesenta y ocho hombres fuertes. 7 Estos son los hijos de Benjamn: Sal hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaas, hijo de Colaas, hijo de Maasas, hijo de Itiel, hijo de Jesaas. 8 Y tras l Gabai y Salai, novecientos veintiocho. 9 Y Joel hijo de Zicri era el prefecto de ellos, y Jud hijo de Sena el segundo en la ciudad. 10 De los sacerdotes: Jedaas hijo de Joiarib, Jaqun, 11 Seraas hijo de Hilcas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, prncipe de la casa de Dios, 12 y sus hermanos, los que hacan la obra de la casa, ochocientos veintids; y Adaas hijo de Jeroham, hijo de Pelalas, hijo de Amsi, hijo de Zacaras, hijo de Pasur, hijo de Malquas, 13 y sus hermanos, jefes de familias, doscientos cuarenta y dos; y Amasai hijo de Azareel, hijo de Azai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer, 14 y sus hermanos, hombres de gran vigor, ciento veintiocho, el jefe de los cuales era Zabdiel hijo de Gedolim. 15 De los levitas: Semaas hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, hijo de Buni; 16 Sabetai y Jozabad, de los principales de los levitas, capataces de la obra exterior de la casa de Dios; 17 y Matanas hijo de Micaa, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, el principal, el que empezaba las alabanzas y accin de gracias al tiempo de la oracin; Bacbuquas el segundo de entre sus hermanos; y Abda hijo de Sama, hijo de Galal, hijo de Jedutn. 18 Todos los levitas en la santa ciudad eran doscientos ochenta y cuatro. 19 Los porteros, Acub, Talmn y sus hermanos, guardas en las puertas, ciento setenta y dos. 

20 Y el resto de Israel, de los sacerdotes y de los levitas, en todas las ciudades de Jud, cada uno en su heredad. 21 Los sirvientes del templo habitaban en Ofel; y Ziha y Gispa tenan autoridad sobre los sirvientes del templo. 22 Y el jefe de los levitas en Jerusaln era Uzi hijo de Bani, hijo de Hasabas, hijo de Matanas, hijo de Micaa, de los hijos de Asaf, cantores, sobre la obra de la casa de Dios. 23 Porque haba mandamiento del rey acerca de ellos, y distribucin para los cantores para cada da. 24 Y Petaas hijo de Mesezabeel, de los hijos de Zera hijo de Jud, estaba al servicio del rey en todo negocio del pueblo. 

Lugares habitados fuera de Jerusaln

25 Tocante a las aldeas y sus tierras, algunos de los hijos de Jud habitaron en Quiriat-arba y sus aldeas, en Dibn y sus aldeas, en Jecabseel y sus aldeas, 26 en Jesa, Molada y Bet-pelet, 27 en Hazar-sual, en Beerseba y sus aldeas, 28 en Siclag, en Mecona y sus aldeas, 29 en En-rimn, en Zora, en Jarmut, 30 en Zanoa, en Adulam y sus aldeas, en Laquis y sus tierras, y en Azeca y sus aldeas. Y habitaron desde Beerseba hasta el valle de Hinom. 31 Y los hijos de Benjamn habitaron desde Geba, en Micmas, en Aa, en Bet-el y sus aldeas, 32 en Anatot, Nob, Ananas, 33 Hazor, Ram, Gitaim, 34 Hadid, Seboim, Nebalat, 35 Lod, y Ono, valle de los artfices; 36 y algunos de los levitas, en los repartimientos de Jud y de Benjamn. 

Sacerdotes y levitas

NEHEMAS 12

1 Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zorobabel hijo de Salatiel, y con Jesa: Seraas, Jeremas, Esdras, 2 Amaras, Maluc, Hats, 3 Secanas, Rehum, Meremot, 4 Iddo, Gineto, Abas, 5 Mijamn, Maadas, Bilga, 6 Semaas, Joiarib, Jedaas, 7 Sal, Amoc, Hilcas y Jedaas. Estos eran los prncipes de los sacerdotes y sus hermanos en los das de Jesa. 8 Y los levitas: Jesa, Bini, Cadmiel, Serebas, Jud y Matanas, que con sus hermanos oficiaba en los cantos de alabanza. 9 Y Bacbuquas y Uni, sus hermanos, cada cual en su ministerio. 

10 Jesa engendr a Joiacim, y Joiacim engendr a Eliasib, y Eliasib engendr a Joiada; 11 Joiada engendr a Jonatn, y Jonatn engendr a Jada. 12 Y en los das de Joiacim los sacerdotes jefes de familias fueron: de Seraas, Meraas; de Jeremas, Hananas; 13 de Esdras, Mesulam; de Amaras, Johann; 14 de Melic, Jonatn; de Sebanas, Jos; 15 de Harim, Adna; de Meraiot, Helcai; 16 de Iddo, Zacaras; de Ginetn, Mesulam; 17 de Abas, Zicri; de Miniamn, de Moadas, Piltai; 18 de Bilga, Sama; de Semaas, Jonatn; 19 de Joiarib, Matenai; de Jedaas, Uzi; 20 de Salai, Calai; de Amoc, Eber; 21 de Hilcas, Hasabas; de Jedaas, Natanael. 

22 Los levitas en das de Eliasib, de Joiada, de Johann y de Jada fueron inscritos por jefes de familias; tambin los sacerdotes, hasta el reinado de Daro el persa. 23 Los hijos de Lev, jefes de familias, fueron inscritos en el libro de las crnicas hasta los das de Johann hijo de Eliasib. 24 Los principales de los levitas: Hasabas, Serebas, Jesa hijo de Cadmiel, y sus hermanos delante de ellos, para alabar y dar gracias, conforme al estatuto de David varn de Dios, guardando su turno. 25 Matanas, Bacbuquas, Obadas, Mesulam, Talmn y Acub, guardas, eran porteros para la guardia a las entradas de las puertas. 26 Estos fueron en los das de Joiacim hijo de Jesa, hijo de Josadac, y en los das del gobernador Nehemas y del sacerdote Esdras, escriba. 

Dedicacin del muro

27 Para la dedicacin del muro de Jerusaln, buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusaln, para hacer la dedicacin y la fiesta con alabanzas y con cnticos, con cmbalos, salterios y ctaras. 28 Y fueron reunidos los hijos de los cantores, as de la regin alrededor de Jerusaln como de las aldeas de los netofatitas; 29 y de la casa de Gilgal, y de los campos de Geba y de Azmavet; porque los cantores se haban edificado aldeas alrededor de Jerusaln. 30 Y se purificaron los sacerdotes y los levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas, y el muro. 31 Hice luego subir a los prncipes de Jud sobre el muro, y puse dos coros grandes que fueron en procesin; el uno a la derecha, sobre el muro, hacia la puerta del Muladar. 32 E iba tras de ellos Osaas con la mitad de los prncipes de Jud, 33 y Azaras, Esdras, Mesulam, 34 Jud y Benjamn, Semaas y Jeremas. 35 Y de los hijos de los sacerdotes iban con trompetas Zacaras hijo de Jonatn, hijo de Semaas, hijo de Matanas, hijo de Micaas, hijo de Zacur, hijo de Asaf; 36 y sus hermanos Semaas, Azarael, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Jud y Hanani, con los instrumentos musicales de David varn de Dios; y el escriba Esdras delante de ellos. 37 Y a la puerta de la Fuente, en frente de ellos, subieron por las gradas de la ciudad de David, por la subida del muro, desde la casa de David hasta la puerta de las Aguas, al oriente. 38 El segundo coro iba del lado opuesto, y yo en pos de l, con la mitad del pueblo sobre el muro, desde la torre de los Hornos hasta el muro ancho; 39 y desde la puerta de Efran hasta la puerta Vieja y a la puerta del Pescado, y la torre de Hananeel, y la torre de Hamea, hasta la puerta de las Ovejas; y se detuvieron en la puerta de la Crcel. 40 Llegaron luego los dos coros a la casa de Dios; y yo, y la mitad de los oficiales conmigo, 41 y los sacerdotes Eliacim, Maaseas, Miniamn, Micaas, Elioenai, Zacaras y Hananas, con trompetas; 42 y Maasas, Semaas, Eleazar, Uzi, Johann, Malquas, Elam y Ezer. Y los cantores cantaban en alta voz, e Izrahas era el director. 43 Y sacrificaron aquel da numerosas vctimas, y se regocijaron, porque Dios los haba recreado con grande contentamiento; se alegraron tambin las mujeres y los nios; y el alborozo de Jerusaln fue odo desde lejos. 

Porciones para sacerdotes y levitas

44 En aquel da fueron puestos varones sobre las cmaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Jud con respecto a los sacerdotes y levitas que servan. 45 Y haban cumplido el servicio de su Dios, y el servicio de la expiacin, como tambin los cantores y los porteros, conforme al estatuto de David y de Salomn su hijo. 46 Porque desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo, haba un director de cantores para los cnticos y alabanzas y accin de gracias a Dios. 47 Y todo Israel en das de Zorobabel y en das de Nehemas daba alimentos a los cantores y a los porteros, cada cosa en su da; consagraban asimismo sus porciones a los levitas, y los levitas consagraban parte a los hijos de Aarn. 

Reformas de Nehemas

NEHEMAS 13

1 Aquel da se ley en el libro de Moiss, oyndolo el pueblo, y fue hallado escrito en l que los amonitas y moabitas no deban entrar jams en la congregacin de Dios, 2 por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; mas nuestro Dios volvi la maldicin en bendicin. 3 Cuando oyeron, pues, la ley, separaron de Israel a todos los mezclados con extranjeros. 

4 Y antes de esto el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la cmara de la casa de nuestro Dios, haba emparentado con Tobas, 5 y le haba hecho una gran cmara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes. 6 Mas a todo esto, yo no estaba en Jerusaln, porque en el ao treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia fui al rey; y al cabo de algunos das ped permiso al rey 7 para volver a Jerusaln; y entonces supe del mal que haba hecho Eliasib por consideracin a Tobas, haciendo para l una cmara en los atrios de la casa de Dios. 8 Y me doli en gran manera; y arroj todos los muebles de la casa de Tobas fuera de la cmara, 9 y dije que limpiasen las cmaras, e hice volver all los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso. 

10 Encontr asimismo que las porciones para los levitas no les haban sido dadas, y que los levitas y cantores que hacan el servicio haban huido cada uno a su heredad. 11 Entonces reprend a los oficiales, y dije: Por qu est la casa de Dios abandonada? Y los reun y los puse en sus puestos. 12 Y todo Jud trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes. 13 Y puse por mayordomos de ellos al sacerdote Selemas y al escriba Sadoc, y de los levitas a Pedaas; y al servicio de ellos a Hann hijo de Zacur, hijo de Matanas; porque eran tenidos por fieles, y ellos tenan que repartir a sus hermanos. 14 Acurdate de m, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio. 

15 En aquellos das vi en Jud a algunos que pisaban en lagares en el da de reposo, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y tambin de uvas, de higos y toda suerte de carga, y que traan a Jerusaln en da de reposo; y los amonest acerca del da en que vendan las provisiones. 16 Tambin haba en la ciudad tirios que traan pescado y toda mercadera, y vendan en da de reposo a los hijos de Jud en Jerusaln. 17 Y reprend a los seores de Jud y les dije: Qu mala cosa es esta que vosotros hacis, profanando as el da de reposo? 18 No hicieron as vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? Y vosotros aads ira sobre Israel profanando el da de reposo? 19 Sucedi, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusaln antes del da de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y orden que no las abriesen hasta despus del da de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en da de reposo no introdujeran carga. 20 Y se quedaron fuera de Jerusaln una y dos veces los negociantes y los que vendan toda especie de mercanca. 21 Y les amonest y les dije: Por qu os quedis vosotros delante del muro? Si lo hacis otra vez, os echar mano. Desde entonces no vinieron en da de reposo. 22 Y dije a los levitas que se purificasen y viniesen a guardar las puertas, para santificar el da del reposo. Tambin por esto acurdate de m, Dios mo, y perdname segn la grandeza de tu misericordia. 

23 Vi asimismo en aquellos das a judos que haban tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; 24 y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no saban hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo. 25 Y re con ellos, y los maldije, y her a algunos de ellos, y les arranqu los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daris vuestras hijas a sus hijos, y no tomaris de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos. 26 No pec por esto Salomn, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como l, que era amado de su Dios, y Dios lo haba puesto por rey sobre todo Israel, aun a l le hicieron pecar las mujeres extranjeras. 27 Y obedeceremos a vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras? 28 Y uno de los hijos de Joiada hijo del sumo sacerdote Eliasib era yerno de Sanbalat horonita; por tanto, lo ahuyent de m. 29 Acurdate de ellos, Dios mo, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas. 30 Los limpi, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas por sus grupos, a cada uno en su servicio; 31 y para la ofrenda de la lea en los tiempos sealados, y para las primicias. Acurdate de m, Dios mo, para bien. 
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ESTER 

La reina Vasti desafa a Asuero

ESTER 1

1 Aconteci en los das de Asuero, el Asuero que rein desde la India hasta Etiopa sobre ciento veintisiete provincias, 2 que en aquellos das, cuando fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa capital del reino, 3 en el tercer ao de su reinado hizo banquete a todos sus prncipes y cortesanos, teniendo delante de l a los ms poderosos de Persia y de Media, gobernadores y prncipes de provincias, 4 para mostrar l las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por muchos das, ciento ochenta das. 5 Y cumplidos estos das, hizo el rey otro banquete por siete das en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo que haba en Susa capital del reino, desde el mayor hasta el menor. 6 El pabelln era de blanco, verde y azul, tendido sobre cuerdas de lino y prpura en anillos de plata y columnas de mrmol; los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de prfido y de mrmol, y de alabastro y de jacinto. 7 Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, de acuerdo con la generosidad del rey. 8 Y la bebida era segn esta ley: Que nadie fuese obligado a beber; porque as lo haba mandado el rey a todos los mayordomos de su casa, que se hiciese segn la voluntad de cada uno. 9 Asimismo la reina Vasti hizo banquete para las mujeres, en la casa real del rey Asuero. 

10 El sptimo da, estando el corazn del rey alegre del vino, mand a Mehumn, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servan delante del rey Asuero, 11 que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los prncipes su belleza; porque era hermosa. 12 Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enoj mucho, y se encendi en ira. 

13 Pregunt entonces el rey a los sabios que conocan los tiempos (porque as acostumbraba el rey con todos los que saban la ley y el derecho; 14 y estaban junto a l Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucn, siete prncipes de Persia y de Media que vean la cara del rey, y se sentaban los primeros del reino); 15 les pregunt qu se haba de hacer con la reina Vasti segn la ley, por cuanto no haba cumplido la orden del rey Asuero enviada por medio de los eunucos. 16 Y dijo Memucn delante del rey y de los prncipes: No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los prncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero. 17 Porque este hecho de la reina llegar a odos de todas las mujeres, y ellas tendrn en poca estima a sus maridos, diciendo: El rey Asuero mand traer delante de s a la reina Vasti, y ella no vino. 18 Y entonces dirn esto las seoras de Persia y de Media que oigan el hecho de la reina, a todos los prncipes del rey; y habr mucho menosprecio y enojo. 19 Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: Que Vasti no venga ms delante del rey Asuero; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella. 20 Y el decreto que dicte el rey ser odo en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darn honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor. 21 Agrad esta palabra a los ojos del rey y de los prncipes, e hizo el rey conforme al dicho de Memucn; 22 pues envi cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmase su autoridad en su casa; y que se publicase esto en la lengua de su pueblo. 

Ester es proclamada reina

ESTER 2

1 Pasadas estas cosas, sosegada ya la ira del rey Asuero, se acord de Vasti y de lo que ella haba hecho, y de la sentencia contra ella. 2 Y dijeron los criados del rey, sus cortesanos: Busquen para el rey jvenes vrgenes de buen parecer; 3 y ponga el rey personas en todas las provincias de su reino, que lleven a todas las jvenes vrgenes de buen parecer a Susa, residencia real, a la casa de las mujeres, al cuidado de Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres, y que les den sus atavos; 4 y la doncella que agrade a los ojos del rey, reine en lugar de Vasti. Esto agrad a los ojos del rey, y lo hizo as. 

5 Haba en Susa residencia real un varn judo cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamn; 6 el cual haba sido transportado de Jerusaln con los cautivos que fueron llevados con Jeconas rey de Jud, a quien hizo transportar Nabucodonosor rey de Babilonia. 7 Y haba criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su to, porque era herfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adopt como hija suya. 

8 Sucedi, pues, que cuando se divulg el mandamiento y decreto del rey, y haban reunido a muchas doncellas en Susa residencia real, a cargo de Hegai, Ester tambin fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai guarda de las mujeres. 9 Y la doncella agrad a sus ojos, y hall gracia delante de l, por lo que hizo darle prontamente atavos y alimentos, y le dio tambin siete doncellas especiales de la casa del rey; y la llev con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres. 10 Ester no declar cul era su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le haba mandado que no lo declarase. 11 Y cada da Mardoqueo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, para saber cmo le iba a Ester, y cmo la trataban. 

12 Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero, despus de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres, pues as se cumpla el tiempo de sus atavos, esto es, seis meses con leo de mirra y seis meses con perfumes aromticos y afeites de mujeres, 13 entonces la doncella vena as al rey. Todo lo que ella peda se le daba, para venir ataviada con ello desde la casa de las mujeres hasta la casa del rey. 14 Ella vena por la tarde, y a la maana siguiente volva a la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas; no vena ms al rey, salvo si el rey la quera y era llamada por nombre. 

15 Cuando le lleg a Ester, hija de Abihail to de Mardoqueo, quien la haba tomado por hija, el tiempo de venir al rey, ninguna cosa procur sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres; y ganaba Ester el favor de todos los que la vean. 16 Fue, pues, Ester llevada al rey Asuero a su casa real en el mes dcimo, que es el mes de Tebet, en el ao sptimo de su reinado. 17 Y el rey am a Ester ms que a todas las otras mujeres, y hall ella gracia y benevolencia delante de l ms que todas las dems vrgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti. 18 Hizo luego el rey un gran banquete a todos sus prncipes y siervos, el banquete de Ester; y disminuy tributos a las provincias, e hizo y dio mercedes conforme a la generosidad real. 

Mardoqueo denuncia una conspiracin contra el rey

19 Cuando las vrgenes eran reunidas la segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey. 20 Y Ester, segn le haba mandado Mardoqueo, no haba declarado su nacin ni su pueblo; porque Ester haca lo que deca Mardoqueo, como cuando l la educaba. 21 En aquellos das, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, se enojaron Bigtn y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Asuero. 22 Cuando Mardoqueo entendi esto, lo denunci a la reina Ester, y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo. 23 Se hizo investigacin del asunto, y fue hallado cierto; por tanto, los dos eunucos fueron colgados en una horca. Y fue escrito el caso en el libro de las crnicas del rey. 

Amn trama la destruccin de los judos

ESTER 3

1 Despus de estas cosas el rey Asuero engrandeci a Amn hijo de Hamedata agagueo, y lo honr, y puso su silla sobre todos los prncipes que estaban con l. 2 Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amn, porque as lo haba mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba. 3 Y los siervos del rey que estaban a la puerta preguntaron a Mardoqueo: Por qu traspasas el mandamiento del rey? 4 Aconteci que hablndole cada da de esta manera, y no escuchndolos l, lo denunciaron a Amn, para ver si Mardoqueo se mantendra firme en su dicho; porque ya l les haba declarado que era judo. 5 Y vio Amn que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de l; y se llen de ira. 6 Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le haban declarado cul era el pueblo de Mardoqueo; y procur Amn destruir a todos los judos que haba en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo. 

7 En el mes primero, que es el mes de Nisn, en el ao duodcimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amn, suerte para cada da y cada mes del ao; y sali el mes duodcimo, que es el mes de Adar. 

8 Y dijo Amn al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir. 9 Si place al rey, decrete que sean destruidos; y yo pesar diez mil talentos de plata a los que manejan la hacienda, para que sean trados a los tesoros del rey. 10 Entonces el rey quit el anillo de su mano, y lo dio a Amn hijo de Hamedata agagueo, enemigo de los judos, 11 y le dijo: La plata que ofreces sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de l lo que bien te pareciere. 12 Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, al da trece del mismo, y fue escrito conforme a todo lo que mand Amn, a los strapas del rey, a los capitanes que estaban sobre cada provincia y a los prncipes de cada pueblo, a cada provincia segn su escritura, y a cada pueblo segn su lengua; en nombre del rey Asuero fue escrito, y sellado con el anillo del rey. 13 Y fueron enviadas cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a todos los judos, jvenes y ancianos, nios y mujeres, en un mismo da, en el da trece del mes duodcimo, que es el mes de Adar, y de apoderarse de sus bienes. 14 La copia del escrito que se dio por mandamiento en cada provincia fue publicada a todos los pueblos, a fin de que estuviesen listos para aquel da. 15 Y salieron los correos prontamente por mandato del rey, y el edicto fue dado en Susa capital del reino. Y el rey y Amn se sentaron a beber; pero la ciudad de Susa estaba conmovida. 

Ester promete interceder por su pueblo

ESTER 4

1 Luego que supo Mardoqueo todo lo que se haba hecho, rasg sus vestidos, se visti de cilicio y de ceniza, y se fue por la ciudad clamando con grande y amargo clamor. 2 Y vino hasta delante de la puerta del rey; pues no era lcito pasar adentro de la puerta del rey con vestido de cilicio. 3 Y en cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, tenan los judos gran luto, ayuno, lloro y lamentacin; cilicio y ceniza era la cama de muchos. 

4 Y vinieron las doncellas de Ester, y sus eunucos, y se lo dijeron. Entonces la reina tuvo gran dolor, y envi vestidos para hacer vestir a Mardoqueo, y hacerle quitar el cilicio; mas l no los acept. 5 Entonces Ester llam a Hatac, uno de los eunucos del rey, que l haba puesto al servicio de ella, y lo mand a Mardoqueo, con orden de saber qu suceda, y por qu estaba as. 6 Sali, pues, Hatac a ver a Mardoqueo, a la plaza de la ciudad, que estaba delante de la puerta del rey. 7 Y Mardoqueo le declar todo lo que le haba acontecido, y le dio noticia de la plata que Amn haba dicho que pesara para los tesoros del rey a cambio de la destruccin de los judos. 8 Le dio tambin la copia del decreto que haba sido dado en Susa para que fuesen destruidos, a fin de que la mostrase a Ester y se lo declarase, y le encargara que fuese ante el rey a suplicarle y a interceder delante de l por su pueblo. 9 Vino Hatac y cont a Ester las palabras de Mardoqueo. 

10 Entonces Ester dijo a Hatac que le dijese a Mardoqueo: 11 Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a l: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivir; y yo no he sido llamada para ver al rey estos treinta das. 12 Y dijeron a Mardoqueo las palabras de Ester. 13 Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escapars en la casa del rey ms que cualquier otro judo. 14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberacin vendr de alguna otra parte para los judos; mas t y la casa de tu padre pereceris. Y quin sabe si para esta hora has llegado al reino? 

15 Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo: 16 Ve y rene a todos los judos que se hallan en Susa, y ayunad por m, y no comis ni bebis en tres das, noche y da; yo tambin con mis doncellas ayunar igualmente, y entonces entrar a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. 17 Entonces Mardoqueo fue, e hizo conforme a todo lo que le mand Ester. 

Ester invita al rey y a Amn a un banquete

ESTER 5

1 Aconteci que al tercer da se visti Ester su vestido real, y entr en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento. 2 Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendi a Ester el cetro de oro que tena en la mano. Entonces vino Ester y toc la punta del cetro. 3 Dijo el rey: Qu tienes, reina Ester, y cul es tu peticin? Hasta la mitad del reino se te dar. 4 Y Ester dijo: Si place al rey, vengan hoy el rey y Amn al banquete que he preparado para el rey. 5 Respondi el rey: Daos prisa, llamad a Amn, para hacer lo que Ester ha dicho. Vino, pues, el rey con Amn al banquete que Ester dispuso. 

6 Y dijo el rey a Ester en el banquete, mientras beban vino: Cul es tu peticin, y te ser otorgada? Cul es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te ser concedida. 7 Entonces respondi Ester y dijo: Mi peticin y mi demanda es esta: 8 Si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi peticin y conceder mi demanda, que venga el rey con Amn a otro banquete que les preparar; y maana har conforme a lo que el rey ha mandado. 

9 Y sali Amn aquel da contento y alegre de corazn; pero cuando vio a Mardoqueo a la puerta del palacio del rey, que no se levantaba ni se mova de su lugar, se llen de ira contra Mardoqueo. 10 Pero se refren Amn y vino a su casa, y mand llamar a sus amigos y a Zeres su mujer, 11 y les refiri Amn la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le haba engrandecido, y con que le haba honrado sobre los prncipes y siervos del rey. 12 Y aadi Amn: Tambin la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a m; y tambin para maana estoy convidado por ella con el rey. 13 Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judo Mardoqueo sentado a la puerta del rey. 14 Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y maana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agrad esto a los ojos de Amn, e hizo preparar la horca. 

Amn se ve obligado a honrar a Mardoqueo

ESTER 6

1 Aquella misma noche se le fue el sueo al rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias y crnicas, y que las leyeran en su presencia. 2 Entonces hallaron escrito que Mardoqueo haba denunciado el complot de Bigtn y de Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, que haban procurado poner mano en el rey Asuero. 3 Y dijo el rey: Qu honra o qu distincin se hizo a Mardoqueo por esto? Y respondieron los servidores del rey, sus oficiales: Nada se ha hecho con l. 

4 Entonces dijo el rey: Quin est en el patio? Y Amn haba venido al patio exterior de la casa real, para hablarle al rey para que hiciese colgar a Mardoqueo en la horca que l le tena preparada. 5 Y los servidores del rey le respondieron: He aqu Amn est en el patio. Y el rey dijo: Que entre. 6 Entr, pues, Amn, y el rey le dijo: Qu se har al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amn en su corazn: A quin desear el rey honrar ms que a m? 7 Y respondi Amn al rey: Para el varn cuya honra desea el rey, 8 traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que est puesta en su cabeza; 9 y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los prncipes ms nobles del rey, y vistan a aquel varn cuya honra desea el rey, y llvenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de l: As se har al varn cuya honra desea el rey. 10 Entonces el rey dijo a Amn: Date prisa, toma el vestido y el caballo, como t has dicho, y hazlo as con el judo Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho. 11 Y Amn tom el vestido y el caballo, y visti a Mardoqueo, y lo condujo a caballo por la plaza de la ciudad, e hizo pregonar delante de l: As se har al varn cuya honra desea el rey. 

12 Despus de esto Mardoqueo volvi a la puerta real, y Amn se dio prisa para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza. 13 Cont luego Amn a Zeres su mujer y a todos sus amigos, todo lo que le haba acontecido. Entonces le dijeron sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la descendencia de los judos es ese Mardoqueo delante de quien has comenzado a caer, no lo vencers, sino que caers por cierto delante de l. 14 An estaban ellos hablando con l, cuando los eunucos del rey llegaron apresurados, para llevar a Amn al banquete que Ester haba dispuesto. 

Amn es ahorcado

ESTER 7

1 Fue, pues, el rey con Amn al banquete de la reina Ester. 2 Y en el segundo da, mientras beban vino, dijo el rey a Ester: Cul es tu peticin, reina Ester, y te ser concedida? Cul es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te ser otorgada. 3 Entonces la reina Ester respondi y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, same dada mi vida por mi peticin, y mi pueblo por mi demanda. 4 Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser muertos y exterminados. Si para siervos y siervas furamos vendidos, me callara; pero nuestra muerte sera para el rey un dao irreparable. 

5 Respondi el rey Asuero, y dijo a la reina Ester: Quin es, y dnde est, el que ha ensoberbecido su corazn para hacer esto? 6 Ester dijo: El enemigo y adversario es este malvado Amn. Entonces se turb Amn delante del rey y de la reina. 7 Luego el rey se levant del banquete, encendido en ira, y se fue al huerto del palacio; y se qued Amn para suplicarle a la reina Ester por su vida; porque vio que estaba resuelto para l el mal de parte del rey. 8 Despus el rey volvi del huerto del palacio al aposento del banquete, y Amn haba cado sobre el lecho en que estaba Ester. Entonces dijo el rey: Querrs tambin violar a la reina en mi propia casa? Al proferir el rey esta palabra, le cubrieron el rostro a Amn. 9 Y dijo Harbona, uno de los eunucos que servan al rey: He aqu en casa de Amn la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amn para Mardoqueo, el cual haba hablado bien por el rey. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella. 10 As colgaron a Amn en la horca que l haba hecho preparar para Mardoqueo; y se apacigu la ira del rey. 

Decreto de Asuero a favor de los judos

ESTER 8

1 El mismo da, el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amn enemigo de los judos; y Mardoqueo vino delante del rey, porque Ester le declar lo que l era respecto de ella. 2 Y se quit el rey el anillo que recogi de Amn, y lo dio a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amn. 

3 Volvi luego Ester a hablar delante del rey, y se ech a sus pies, llorando y rogndole que hiciese nula la maldad de Amn agagueo y su designio que haba tramado contra los judos. 4 Entonces el rey extendi a Ester el cetro de oro, y Ester se levant, y se puso en pie delante del rey, 5 y dijo: Si place al rey, y si he hallado gracia delante de l, y si le parece acertado al rey, y yo soy agradable a sus ojos, que se d orden escrita para revocar las cartas que autorizan la trama de Amn hijo de Hamedata agagueo, que escribi para destruir a los judos que estn en todas las provincias del rey. 6 Porque cmo podr yo ver el mal que alcanzar a mi pueblo? Cmo podr yo ver la destruccin de mi nacin? 

7 Respondi el rey Asuero a la reina Ester y a Mardoqueo el judo: He aqu yo he dado a Ester la casa de Amn, y a l han colgado en la horca, por cuanto extendi su mano contra los judos. 8 Escribid, pues, vosotros a los judos como bien os pareciere, en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey; porque un edicto que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado. 9 Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Sivn, a los veintitrs das de ese mes; y se escribi conforme a todo lo que mand Mardoqueo, a los judos, y a los strapas, los capitanes y los prncipes de las provincias que haba desde la India hasta Etiopa, ciento veintisiete provincias; a cada provincia segn su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, a los judos tambin conforme a su escritura y lengua. 10 Y escribi en nombre del rey Asuero, y lo sell con el anillo del rey, y envi cartas por medio de correos montados en caballos veloces procedentes de los repastos reales; 11 que el rey daba facultad a los judos que estaban en todas las ciudades, para que se reuniesen y estuviesen a la defensa de su vida, prontos a destruir, y matar, y acabar con toda fuerza armada del pueblo o provincia que viniese contra ellos, y aun sus nios y mujeres, y apoderarse de sus bienes, 12 en un mismo da en todas las provincias del rey Asuero, en el da trece del mes duodcimo, que es el mes de Adar. 13 La copia del edicto que haba de darse por decreto en cada provincia, para que fuese conocido por todos los pueblos, deca que los judos estuviesen preparados para aquel da, para vengarse de sus enemigos. 14 Los correos, pues, montados en caballos veloces, salieron a toda prisa por la orden del rey; y el edicto fue dado en Susa capital del reino. 

15 Y sali Mardoqueo de delante del rey con vestido real de azul y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y prpura. La ciudad de Susa entonces se alegr y regocij; 16 y los judos tuvieron luz y alegra, y gozo y honra. 17 Y en cada provincia y en cada ciudad donde lleg el mandamiento del rey, los judos tuvieron alegra y gozo, banquete y da de placer. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se hacan judos, porque el temor de los judos haba cado sobre ellos. 

Los judos destruyen a sus enemigos

ESTER 9

1 En el mes duodcimo, que es el mes de Adar, a los trece das del mismo mes, cuando deba ser ejecutado el mandamiento del rey y su decreto, el mismo da en que los enemigos de los judos esperaban enseorearse de ellos, sucedi lo contrario; porque los judos se enseorearon de los que los aborrecan. 2 Los judos se reunieron en sus ciudades, en todas las provincias del rey Asuero, para descargar su mano sobre los que haban procurado su mal, y nadie los pudo resistir, porque el temor de ellos haba cado sobre todos los pueblos. 3 Y todos los prncipes de las provincias, los strapas, capitanes y oficiales del rey, apoyaban a los judos; porque el temor de Mardoqueo haba cado sobre ellos. 4 Pues Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama iba por todas las provincias; Mardoqueo iba engrandecindose ms y ms. 5 Y asolaron los judos a todos sus enemigos a filo de espada, y con mortandad y destruccin, e hicieron con sus enemigos como quisieron. 6 En Susa capital del reino mataron y destruyeron los judos a quinientos hombres. 7 Mataron entonces a Parsandata, Dalfn, Aspata, 8 Porata, Adala, Aridata, 9 Parmasta, Arisai, Aridai y Vaizata, 10 diez hijos de Amn hijo de Hamedata, enemigo de los judos; pero no tocaron sus bienes. 11 El mismo da se le dio cuenta al rey acerca del nmero de los muertos en Susa, residencia real. 

12 Y dijo el rey a la reina Ester: En Susa capital del reino los judos han matado a quinientos hombres, y a diez hijos de Amn. Qu habrn hecho en las otras provincias del rey? Cul, pues, es tu peticin? y te ser concedida; o qu ms es tu demanda? y ser hecha. 13 Y respondi Ester: Si place al rey, concdase tambin maana a los judos en Susa, que hagan conforme a la ley de hoy; y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amn. 14 Y mand el rey que se hiciese as. Se dio la orden en Susa, y colgaron a los diez hijos de Amn. 15 Y los judos que estaban en Susa se juntaron tambin el catorce del mes de Adar, y mataron en Susa a trescientos hombres; pero no tocaron sus bienes. 

La fiesta de Purim

16 En cuanto a los otros judos que estaban en las provincias del rey, tambin se juntaron y se pusieron en defensa de su vida, y descansaron de sus enemigos, y mataron de sus contrarios a setenta y cinco mil; pero no tocaron sus bienes. 17 Esto fue en el da trece del mes de Adar, y reposaron en el da catorce del mismo, y lo hicieron da de banquete y de alegra. 18 Pero los judos que estaban en Susa se juntaron el da trece y el catorce del mismo mes, y el quince del mismo reposaron y lo hicieron da de banquete y de regocijo. 19 Por tanto, los judos aldeanos que habitan en las villas sin muro hacen a los catorce del mes de Adar el da de alegra y de banquete, un da de regocijo, y para enviar porciones cada uno a su vecino. 

20 Y escribi Mardoqueo estas cosas, y envi cartas a todos los judos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y distantes, 21 ordenndoles que celebrasen el da decimocuarto del mes de Adar, y el decimoquinto del mismo, cada ao, 22 como das en que los judos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambi en alegra, y de luto en da bueno; que los hiciesen das de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y ddivas a los pobres. 23 Y los judos aceptaron hacer, segn haban comenzado, lo que les escribi Mardoqueo. 24 Porque Amn hijo de Hamedata agagueo, enemigo de todos los judos, haba ideado contra los judos un plan para destruirlos, y haba echado Pur, que quiere decir suerte, para consumirlos y acabar con ellos. 25 Mas cuando Ester vino a la presencia del rey, l orden por carta que el perverso designio que aqul traz contra los judos recayera sobre su cabeza; y que colgaran a l y a sus hijos en la horca. 26 Por esto llamaron a estos das Purim, por el nombre Pur. Y debido a las palabras de esta carta, y por lo que ellos vieron sobre esto, y lo que llev a su conocimiento, 27 los judos establecieron y tomaron sobre s, sobre su descendencia y sobre todos los allegados a ellos, que no dejaran de celebrar estos dos das segn est escrito tocante a ellos, conforme a su tiempo cada ao; 28 y que estos das seran recordados y celebrados por todas las generaciones, familias, provincias y ciudades; que estos das de Purim no dejaran de ser guardados por los judos, y que su descendencia jams dejara de recordarlos. 29 Y la reina Ester hija de Abihail, y Mardoqueo el judo, suscribieron con plena autoridad esta segunda carta referente a Purim. 30 Y fueron enviadas cartas a todos los judos, a las ciento veintisiete provincias del rey Asuero, con palabras de paz y de verdad, 31 para confirmar estos das de Purim en sus tiempos sealados, segn les haba ordenado Mardoqueo el judo y la reina Ester, y segn ellos haban tomado sobre s y sobre su descendencia, para conmemorar el fin de los ayunos y de su clamor. 32 Y el mandamiento de Ester confirm estas celebraciones acerca de Purim, y esto fue registrado en un libro. 

Grandeza de Mardoqueo

ESTER 10

1 El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y hasta las costas del mar. 2 Y todos los hechos de su poder y autoridad, y el relato sobre la grandeza de Mardoqueo, con que el rey le engrandeci, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Media y de Persia? 3 Porque Mardoqueo el judo fue el segundo despus del rey Asuero, y grande entre los judos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procur el bienestar de su pueblo y habl paz para todo su linaje. 

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JOB 

Las calamidades de Job

JOB 1

1 Hubo en tierra de Uz un varn llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. 2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas. 3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchsimos criados; y era aquel varn ms grande que todos los orientales. 4 E iban sus hijos y hacan banquetes en sus casas, cada uno en su da; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. 5 Y aconteca que habiendo pasado en turno los das del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de maana y ofreca holocaustos conforme al nmero de todos ellos. Porque deca Job: Quiz habrn pecado mis hijos, y habrn blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera haca todos los das. 

6 Un da vinieron a presentarse delante de Jehov los hijos de Dios, entre los cuales vino tambin Satans. 7 Y dijo Jehov a Satans: De dnde vienes? Respondiendo Satans a Jehov, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. 8 Y Jehov dijo a Satans: No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como l en la tierra, varn perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 9 Respondiendo Satans a Jehov, dijo: Acaso teme Job a Dios de balde? 10 No le has cercado alrededor a l y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendicin; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. 11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y vers si no blasfema contra ti en tu misma presencia. 12 Dijo Jehov a Satans: He aqu, todo lo que tiene est en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre l. Y sali Satans de delante de Jehov. 

13 Y un da aconteci que sus hijos e hijas coman y beban vino en casa de su hermano el primognito, 14 y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, 15 y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escap yo para darte la noticia. 16 An estaba ste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cay del cielo, que quem las ovejas y a los pastores, y los consumi; solamente escap yo para darte la noticia. 17 Todava estaba ste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escap yo para darte la noticia. 18 Entre tanto que ste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primognito; 19 y un gran viento vino del lado del desierto y azot las cuatro esquinas de la casa, la cual cay sobre los jvenes, y murieron; y solamente escap yo para darte la noticia. 20 Entonces Job se levant, y rasg su manto, y rasur su cabeza, y se postr en tierra y ador, 21 y dijo: Desnudo sal del vientre de mi madre, y desnudo volver all. Jehov dio, y Jehov quit; sea el nombre de Jehov bendito. 22 En todo esto no pec Job, ni atribuy a Dios despropsito alguno. 

JOB 2

1 Aconteci que otro da vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehov, y Satans vino tambin entre ellos presentndose delante de Jehov. 2 Y dijo Jehov a Satans: De dnde vienes? Respondi Satans a Jehov, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. 3 Y Jehov dijo a Satans: No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como l en la tierra, varn perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todava retiene su integridad, aun cuando t me incitaste contra l para que lo arruinara sin causa? 4 Respondiendo Satans, dijo a Jehov: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dar por su vida. 5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y vers si no blasfema contra ti en tu misma presencia. 6 Y Jehov dijo a Satans: He aqu, l est en tu mano; mas guarda su vida. 

7 Entonces sali Satans de la presencia de Jehov, e hiri a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. 8 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con l, y estaba sentado en medio de ceniza. 

9 Entonces le dijo su mujer: An retienes tu integridad? Maldice a Dios, y murete. 10 Y l le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. Qu? Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pec Job con sus labios. 

11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le haba sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque haban convenido en venir juntos para condolerse de l y para consolarle. 12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasg su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. 13 As se sentaron con l en tierra por siete das y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque vean que su dolor era muy grande. 

Job maldice el da en que naci

JOB 3

1 Despus de esto abri Job su boca, y maldijo su da. 2 Y exclam Job, y dijo: 





3 Perezca el da en que yo nac, 
Y la noche en que se dijo: Varn es concebido. 
4 Sea aquel da sombro, 
Y no cuide de l Dios desde arriba, 
Ni claridad sobre l resplandezca. 
5 Afenlo tinieblas y sombra de muerte; 
Repose sobre l nublado 
Que lo haga horrible como da caliginoso. 
6 Ocupe aquella noche la oscuridad; 
No sea contada entre los das del ao, 
Ni venga en el nmero de los meses. 
7 Oh, que fuera aquella noche solitaria, 
Que no viniera cancin alguna en ella! 
8 Maldganla los que maldicen el da, 
Los que se aprestan para despertar a Leviatn. 
9 Oscurzcanse las estrellas de su alba; 
Espere la luz, y no venga, 
Ni vea los prpados de la maana; 
10 Por cuanto no cerr las puertas del vientre donde yo estaba, 
Ni escondi de mis ojos la miseria. 

11 Por qu no mor yo en la matriz, 
O expir al salir del vientre? 
12 Por qu me recibieron las rodillas? 
Y a qu los pechos para que mamase? 
13 Pues ahora estara yo muerto, y reposara; 
Dormira, y entonces tendra descanso, 
14 Con los reyes y con los consejeros de la tierra, 
Que reedifican para s ruinas; 
15 O con los prncipes que posean el oro, 
Que llenaban de plata sus casas. 
16 Por qu no fui escondido como abortivo, 
Como los pequeitos que nunca vieron la luz? 
17 All los impos dejan de perturbar, 
Y all descansan los de agotadas fuerzas. 
18 All tambin reposan los cautivos; 
No oyen la voz del capataz. 
19 All estn el chico y el grande, 
Y el siervo libre de su seor. 

20 Por qu se da luz al trabajado, 
Y vida a los de nimo amargado, 
21 Que esperan la muerte, y ella no llega, 
Aunque la buscan ms que tesoros; 
22 Que se alegran sobremanera, 
Y se gozan cuando hallan el sepulcro? 
23 Por qu se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir, 
Y a quien Dios ha encerrado? 
24 Pues antes que mi pan viene mi suspiro, 
Y mis gemidos corren como aguas. 
25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, 
Y me ha acontecido lo que yo tema. 
26 No he tenido paz, no me asegur, ni estuve reposado; 
No obstante, me vino turbacin. 



Elifaz reprende a Job

JOB 4

1 Entonces respondi Elifaz temanita, y dijo: 


2 Si probremos a hablarte, te ser molesto; 
Pero quin podr detener las palabras? 
3 He aqu, t enseabas a muchos, 
Y fortalecas las manos dbiles; 
4 Al que tropezaba enderezaban tus palabras, 
Y esforzabas las rodillas que decaan. 
5 Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas; 
Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas. 
6 No es tu temor a Dios tu confianza? 
No es tu esperanza la integridad de tus caminos? 

7 Recapacita ahora; qu inocente se ha perdido? 
Y en dnde han sido destruidos los rectos? 
8 Como yo he visto, los que aran iniquidad 
Y siembran injuria, la siegan. 
9 Perecen por el aliento de Dios, 
Y por el soplo de su ira son consumidos. 
10 Los rugidos del len, y los bramidos del rugiente, 
Y los dientes de los leoncillos son quebrantados. 
11 El len viejo perece por falta de presa, 
Y los hijos de la leona se dispersan. 

12 El asunto tambin me era a m oculto; 
Mas mi odo ha percibido algo de ello. 
13 En imaginaciones de visiones nocturnas, 
Cuando el sueo cae sobre los hombres, 
14 Me sobrevino un espanto y un temblor, 
Que estremeci todos mis huesos; 
15 Y al pasar un espritu por delante de m, 
Hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo. 
16 Parse delante de mis ojos un fantasma, 
Cuyo rostro yo no conoc, 
Y quedo, o que deca: 
17 Ser el hombre ms justo que Dios? 
Ser el varn ms limpio que el que lo hizo? 
18 He aqu, en sus siervos no confa, 
Y not necedad en sus ngeles; 
19 Cunto ms en los que habitan en casas de barro, 
Cuyos cimientos estn en el polvo, 
Y que sern quebrantados por la polilla! 
20 De la maana a la tarde son destruidos, 
Y se pierden para siempre, sin haber quien repare en ello. 
21 Su hermosura, no se pierde con ellos mismos? 
Y mueren sin haber adquirido sabidura. 




JOB 5




1 Ahora, pues, da voces; habr quien te responda? 
Y a cul de los santos te volvers? 
2 Es cierto que al necio lo mata la ira, 
Y al codicioso lo consume la envidia. 
3 Yo he visto al necio que echaba races, 
Y en la misma hora maldije su habitacin. 
4 Sus hijos estarn lejos de la seguridad; 
En la puerta sern quebrantados, 
Y no habr quien los libre. 
5 Su mies comern los hambrientos, 
Y la sacarn de entre los espinos, 
Y los sedientos bebern su hacienda. 
6 Porque la afliccin no sale del polvo, 
Ni la molestia brota de la tierra. 
7 Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, 
As el hombre nace para la afliccin. 
8 Ciertamente yo buscara a Dios, 
Y encomendara a l mi causa; 
9 El cual hace cosas grandes e inescrutables, 
Y maravillas sin nmero; 
10 Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, 
Y enva las aguas sobre los campos; 
11 Que pone a los humildes en altura, 
Y a los enlutados levanta a seguridad; 
12 Que frustra los pensamientos de los astutos, 
Para que sus manos no hagan nada; 
13 Que prende a los sabios en la astucia de ellos, 
Y frustra los designios de los perversos. 
14 De da tropiezan con tinieblas, 
Y a medioda andan a tientas como de noche. 
15 As libra de la espada al pobre, de la boca de los impos, 
Y de la mano violenta; 
16 Pues es esperanza al menesteroso, 
Y la iniquidad cerrar su boca. 

17 He aqu, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; 
Por tanto, no menosprecies la correccin del Todopoderoso. 
18 Porque l es quien hace la llaga, y l la vendar; 
El hiere, y sus manos curan. 
19 En seis tribulaciones te librar, 
Y en la sptima no te tocar el mal. 
20 En el hambre te salvar de la muerte, 
Y del poder de la espada en la guerra. 
21 Del azote de la lengua sers encubierto; 
No temers la destruccin cuando viniere. 
22 De la destruccin y del hambre te reirs, 
Y no temers de las fieras del campo; 
23 Pues aun con las piedras del campo tendrs tu pacto, 
Y las fieras del campo estarn en paz contigo. 
24 Sabrs que hay paz en tu tienda; 
Visitars tu morada, y nada te faltar. 
25 Asimismo echars de ver que tu descendencia es mucha, 
Y tu prole como la hierba de la tierra. 
26 Vendrs en la vejez a la sepultura, 
Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo. 
27 He aqu lo que hemos inquirido, lo cual es as; 
Oyelo, y concelo t para tu provecho. 



Job reprocha la actitud de sus amigos

JOB 6

1 Respondi entonces Job, y dijo: 





2 Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento, 
Y se alzasen igualmente en balanza! 
3 Porque pesaran ahora ms que la arena del mar; 
Por eso mis palabras han sido precipitadas. 
4 Porque las saetas del Todopoderoso estn en m, 
Cuyo veneno bebe mi espritu; 
Y terrores de Dios me combaten. 
5 Acaso gime el asno monts junto a la hierba? 
Muge el buey junto a su pasto? 
6 Se comer lo desabrido sin sal? 
Habr gusto en la clara del huevo? 
7 Las cosas que mi alma no quera tocar, 
Son ahora mi alimento. 

8 Quin me diera que viniese mi peticin, 
Y que me otorgase Dios lo que anhelo, 
9 Y que agradara a Dios quebrantarme; 
Que soltara su mano, y acabara conmigo! 
10 Sera an mi consuelo, 
Si me asaltase con dolor sin dar ms tregua, 
Que yo no he escondido las palabras del Santo. 
11 Cul es mi fuerza para esperar an? 
Y cul mi fin para que tenga an paciencia? 
12 Es mi fuerza la de las piedras, 
O es mi carne de bronce? 
13 No es as que ni aun a m mismo me puedo valer, 
Y que todo auxilio me ha faltado? 
14 El atribulado es consolado por su compaero; 
Aun aquel que abandona el temor del Omnipotente. 
15 Pero mis hermanos me traicionaron como un torrente; 
Pasan como corrientes impetuosas 
16 Que estn escondidas por la helada, 
Y encubiertas por la nieve; 
17 Que al tiempo del calor son deshechas, 
Y al calentarse, desaparecen de su lugar; 
18 Se apartan de la senda de su rumbo, 
Van menguando, y se pierden. 
19 Miraron los caminantes de Temn, 
Los caminantes de Sab esperaron en ellas; 
20 Pero fueron avergonzados por su esperanza; 
Porque vinieron hasta ellas, y se hallaron confusos. 
21 Ahora ciertamente como ellas sois vosotros; 
Pues habis visto el tormento, y temis. 
22 Os he dicho yo: Traedme, 
Y pagad por m de vuestra hacienda; 
23 Libradme de la mano del opresor, 
Y redimidme del poder de los violentos? 

24 Enseadme, y yo callar; 
Hacedme entender en qu he errado. 
25 Cun eficaces son las palabras rectas! 
Pero qu reprende la censura vuestra? 
26 Pensis censurar palabras, 
Y los discursos de un desesperado, que son como el viento? 
27 Tambin os arrojis sobre el hurfano, 
Y cavis un hoyo para vuestro amigo. 

28 Ahora, pues, si queris, miradme, 
Y ved si digo mentira delante de vosotros. 
29 Volved ahora, y no haya iniquidad; 
Volved an a considerar mi justicia en esto. 
30 Hay iniquidad en mi lengua? 
Acaso no puede mi paladar discernir las cosas inicuas? 



Job argumenta contra Dios

JOB 7




1 No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra, 
Y sus das como los das del jornalero? 
2 Como el siervo suspira por la sombra, 
Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo, 
3 As he recibido meses de calamidad, 
Y noches de trabajo me dieron por cuenta. 
4 Cuando estoy acostado, digo: Cundo me levantar? 
Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba. 
5 Mi carne est vestida de gusanos, y de costras de polvo; 
Mi piel hendida y abominable. 
6 Y mis das fueron ms veloces que la lanzadera del tejedor, 
Y fenecieron sin esperanza. 

7 Acurdate que mi vida es un soplo, 
Y que mis ojos no volvern a ver el bien. 
8 Los ojos de los que me ven, no me vern ms; 
Fijars en m tus ojos, y dejar de ser. 
9 Como la nube se desvanece y se va, 
As el que desciende al Seol no subir; 
10 No volver ms a su casa, 
Ni su lugar le conocer ms. 

11 Por tanto, no refrenar mi boca; 
Hablar en la angustia de mi espritu, 
Y me quejar con la amargura de mi alma. 
12 Soy yo el mar, o un monstruo marino, 
Para que me pongas guarda? 
13 Cuando digo: Me consolar mi lecho, 
Mi cama atenuar mis quejas; 
14 Entonces me asustas con sueos, 
Y me aterras con visiones. 
15 Y as mi alma tuvo por mejor la estrangulacin, 
Y quiso la muerte ms que mis huesos. 
16 Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre; 
Djame, pues, porque mis das son vanidad. 
17 Qu es el hombre, para que lo engrandezcas, 
Y para que pongas sobre l tu corazn, 
18 Y lo visites todas las maanas, 
Y todos los momentos lo pruebes? 
19 Hasta cundo no apartars de m tu mirada, 
Y no me soltars siquiera hasta que trague mi saliva? 
20 Si he pecado, qu puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres? 
Por qu me pones por blanco tuyo, 
Hasta convertirme en una carga para m mismo? 
21 Y por qu no quitas mi rebelin, y perdonas mi iniquidad? 
Porque ahora dormir en el polvo, 
Y si me buscares de maana, ya no existir. 



Bildad proclama la justicia de Dios

JOB 8

1 Respondi Bildad suhita, y dijo: 





2 Hasta cundo hablars tales cosas, 
Y las palabras de tu boca sern como viento impetuoso? 
3 Acaso torcer Dios el derecho, 
O pervertir el Todopoderoso la justicia? 
4 Si tus hijos pecaron contra l, 
El los ech en el lugar de su pecado. 
5 Si t de maana buscares a Dios, 
Y rogares al Todopoderoso; 
6 Si fueres limpio y recto, 
Ciertamente luego se despertar por ti, 
Y har prspera la morada de tu justicia. 
7 Y aunque tu principio haya sido pequeo, 
Tu postrer estado ser muy grande. 

8 Porque pregunta ahora a las generaciones pasadas, 
Y disponte para inquirir a los padres de ellas; 
9 Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos, 
Siendo nuestros das sobre la tierra como sombra. 
10 No te ensearn ellos, te hablarn, 
Y de su corazn sacarn palabras? 
11 Crece el junco sin lodo? 
Crece el prado sin agua? 
12 Aun en su verdor, y sin haber sido cortado, 
Con todo, se seca primero que toda hierba. 
13 Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; 
Y la esperanza del impo perecer; 
14 Porque su esperanza ser cortada, 
Y su confianza es tela de araa. 
15 Se apoyar l en su casa, mas no permanecer ella en pie; 
Se asir de ella, mas no resistir. 
16 A manera de un rbol est verde delante del sol, 
Y sus renuevos salen sobre su huerto; 
17 Se van entretejiendo sus races junto a una fuente, 
Y enlazndose hasta un lugar pedregoso. 
18 Si le arrancaren de su lugar, 
Este le negar entonces, diciendo: Nunca te vi. 
19 Ciertamente este ser el gozo de su camino; 
Y del polvo mismo nacern otros. 

20 He aqu, Dios no aborrece al perfecto, 
Ni apoya la mano de los malignos. 
21 An llenar tu boca de risa, 
Y tus labios de jbilo. 
22 Los que te aborrecen sern vestidos de confusin; 
Y la habitacin de los impos perecer. 



Incapacidad de Job para responder a Dios

JOB 9

1 Respondi Job, y dijo: 





2 Ciertamente yo s que es as; 
Y cmo se justificar el hombre con Dios? 
3 Si quisiere contender con l, 
No le podr responder a una cosa entre mil. 
4 El es sabio de corazn, y poderoso en fuerzas; 
Quin se endureci contra l, y le fue bien? 
5 El arranca los montes con su furor, 
Y no saben quin los trastorn; 
6 El remueve la tierra de su lugar, 
Y hace temblar sus columnas; 
7 El manda al sol, y no sale; 
Y sella las estrellas; 
8 El solo extendi los cielos, 
Y anda sobre las olas del mar; 
9 El hizo la Osa, el Orin y las Plyades, 
Y los lugares secretos del sur; 
10 El hace cosas grandes e incomprensibles, 
Y maravillosas, sin nmero. 
11 He aqu que l pasar delante de m, y yo no lo ver; 
Pasar, y no lo entender. 
12 He aqu, arrebatar; quin le har restituir? 
Quin le dir: Qu haces? 

13 Dios no volver atrs su ira, 
Y debajo de l se abaten los que ayudan a los soberbios. 
14 Cunto menos le responder yo, 
Y hablar con l palabras escogidas? 
15 Aunque fuese yo justo, no respondera; 
Antes habra de rogar a mi juez. 
16 Si yo le invocara, y l me respondiese, 
An no creer que haya escuchado mi voz. 
17 Porque me ha quebrantado con tempestad, 
Y ha aumentado mis heridas sin causa. 
18 No me ha concedido que tome aliento, 
Sino que me ha llenado de amarguras. 
19 Si hablremos de su potencia, por cierto es fuerte; 
Si de juicio, quin me emplazar? 
20 Si yo me justificare, me condenara mi boca; 
Si me dijere perfecto, esto me hara inicuo. 
21 Si fuese ntegro, no hara caso de m mismo; 
Despreciara mi vida. 
22 Una cosa resta que yo diga: 
Al perfecto y al impo l los consume. 
23 Si azote mata de repente, 
Se re del sufrimiento de los inocentes. 
24 La tierra es entregada en manos de los impos, 
Y l cubre el rostro de sus jueces. 
Si no es l, quin es? Dnde est? 
25 Mis das han sido ms ligeros que un correo; 
Huyeron, y no vieron el bien. 
26 Pasaron cual naves veloces; 
Como el guila que se arroja sobre la presa. 
27 Si yo dijere: Olvidar mi queja, 
Dejar mi triste semblante, y me esforzar, 
28 Me turban todos mis dolores; 
S que no me tendrs por inocente. 
29 Yo soy impo; 
Para qu trabajar en vano? 
30 Aunque me lave con aguas de nieve, 
Y limpie mis manos con la limpieza misma, 
31 An me hundirs en el hoyo, 
Y mis propios vestidos me abominarn. 
32 Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, 
Y vengamos juntamente a juicio. 
33 No hay entre nosotros rbitro 
Que ponga su mano sobre nosotros dos. 
34 Quite de sobre m su vara, 
Y su terror no me espante. 
35 Entonces hablar, y no le temer; 
Porque en este estado no estoy en m. 



Job lamenta su condicin

JOB 10




1 Est mi alma hastiada de mi vida; 
Dar libre curso a mi queja, 
Hablar con amargura de mi alma. 
2 Dir a Dios: No me condenes; 
Hazme entender por qu contiendes conmigo. 
3 Te parece bien que oprimas, 
Que deseches la obra de tus manos, 
Y que favorezcas los designios de los impos? 
4 Tienes t acaso ojos de carne? 
Ves t como ve el hombre? 
5 Son tus das como los das del hombre, 
O tus aos como los tiempos humanos, 
6 Para que inquieras mi iniquidad, 
Y busques mi pecado, 
7 Aunque t sabes que no soy impo, 
Y que no hay quien de tu mano me libre? 
8 Tus manos me hicieron y me formaron; 
Y luego te vuelves y me deshaces? 
9 Acurdate que como a barro me diste forma; 
Y en polvo me has de volver? 
10 No me vaciaste como leche, 
Y como queso me cuajaste? 
11 Me vestiste de piel y carne, 
Y me tejiste con huesos y nervios. 
12 Vida y misericordia me concediste, 
Y tu cuidado guard mi espritu. 
13 Estas cosas tienes guardadas en tu corazn; 
Yo s que estn cerca de ti. 
14 Si pequ, t me has observado, 
Y no me tendrs por limpio de mi iniquidad. 
15 Si fuere malo, ay de m! 
Y si fuere justo, no levantar mi cabeza, 
Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido. 
16 Si mi cabeza se alzare, cual len t me cazas; 
Y vuelves a hacer en m maravillas. 
17 Renuevas contra m tus pruebas, 
Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo. 

18 Por qu me sacaste de la matriz? 
Hubiera yo expirado, y ningn ojo me habra visto. 
19 Fuera como si nunca hubiera existido, 
Llevado del vientre a la sepultura. 
20 No son pocos mis das? 
Cesa, pues, y djame, para que me consuele un poco, 
21 Antes que vaya para no volver, 
A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte; 
22 Tierra de oscuridad, lbrega, 
Como sombra de muerte y sin orden, 
Y cuya luz es como densas tinieblas. 



Zofar acusa de maldad a Job

JOB 11

1 Respondi Zofar naamatita, y dijo: 





2 Las muchas palabras no han de tener respuesta? 
Y el hombre que habla mucho ser justificado? 
3 Harn tus falacias callar a los hombres? 
Hars escarnio y no habr quien te avergence? 
4 T dices: Mi doctrina es pura, 
Y yo soy limpio delante de tus ojos. 
5 Mas oh, quin diera que Dios hablara, 
Y abriera sus labios contigo, 
6 Y te declarara los secretos de la sabidura, 
Que son de doble valor que las riquezas! 
Conoceras entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece. 

7 Descubrirs t los secretos de Dios? 
Llegars t a la perfeccin del Todopoderoso? 
8 Es ms alta que los cielos; qu hars? 
Es ms profunda que el Seol; cmo la conocers? 
9 Su dimensin es ms extensa que la tierra, 
Y ms ancha que el mar. 
10 Si l pasa, y aprisiona, y llama a juicio, 
Quin podr contrarrestarle? 
11 Porque l conoce a los hombres vanos; 
Ve asimismo la iniquidad, y no har caso? 
12 El hombre vano se har entendido, 
Cuando un pollino de asno monts nazca hombre. 

13 Si t dispusieres tu corazn, 
Y extendieres a l tus manos; 
14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, 
Y no consintieres que more en tu casa la injusticia, 
15 Entonces levantars tu rostro limpio de mancha, 
Y sers fuerte, y nada temers; 
16 Y olvidars tu miseria, 
O te acordars de ella como de aguas que pasaron. 
17 La vida te ser ms clara que el medioda; 
Aunque oscureciere, ser como la maana. 
18 Tendrs confianza, porque hay esperanza; 
Mirars alrededor, y dormirs seguro. 
19 Te acostars, y no habr quien te espante; 
Y muchos suplicarn tu favor. 
20 Pero los ojos de los malos se consumirn, 
Y no tendrn refugio; 
Y su esperanza ser dar su ltimo suspiro. 



Job proclama el poder y la sabidura de Dios

JOB 12

1 Respondi entonces Job, diciendo: 





2 Ciertamente vosotros sois el pueblo, 
Y con vosotros morir la sabidura. 
3 Tambin tengo yo entendimiento como vosotros; 
No soy yo menos que vosotros; 
Y quin habr que no pueda decir otro tanto? 
4 Yo soy uno de quien su amigo se mofa, 
Que invoca a Dios, y l le responde; 
Con todo, el justo y perfecto es escarnecido. 
5 Aquel cuyos pies van a resbalar 
Es como una lmpara despreciada de aquel que est a sus anchas. 
6 Prosperan las tiendas de los ladrones, 
Y los que provocan a Dios viven seguros, 
En cuyas manos l ha puesto cuanto tienen. 

7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te ensearn; 
A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarn; 
8 O habla a la tierra, y ella te ensear; 
Los peces del mar te lo declararn tambin. 
9 Qu cosa de todas estas no entiende 
Que la mano de Jehov la hizo? 
10 En su mano est el alma de todo viviente, 
Y el hlito de todo el gnero humano. 
11 Ciertamente el odo distingue las palabras, 
Y el paladar gusta las viandas. 
12 En los ancianos est la ciencia, 
Y en la larga edad la inteligencia. 

13 Con Dios est la sabidura y el poder; 
Suyo es el consejo y la inteligencia. 
14 Si l derriba, no hay quien edifique; 
Encerrar al hombre, y no habr quien le abra. 
15 Si l detiene las aguas, todo se seca; 
Si las enva, destruyen la tierra. 
16 Con l est el poder y la sabidura; 
Suyo es el que yerra, y el que hace errar. 
17 El hace andar despojados de consejo a los consejeros, 
Y entontece a los jueces. 
18 El rompe las cadenas de los tiranos, 
Y les ata una soga a sus lomos. 
19 El lleva despojados a los prncipes, 
Y trastorna a los poderosos. 
20 Priva del habla a los que dicen verdad, 
Y quita a los ancianos el consejo. 
21 El derrama menosprecio sobre los prncipes, 
Y desata el cinto de los fuertes. 
22 El descubre las profundidades de las tinieblas, 
Y saca a luz la sombra de muerte. 
23 El multiplica las naciones, y l las destruye; 
Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir. 
24 El quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra, 
Y los hace vagar como por un yermo sin camino. 
25 Van a tientas, como en tinieblas y sin luz, 
Y los hace errar como borrachos. 



Job defiende su integridad

JOB 13




1 He aqu que todas estas cosas han visto mis ojos, 
Y odo y entendido mis odos. 
2 Como vosotros lo sabis, lo s yo; 
No soy menos que vosotros. 
3 Mas yo hablara con el Todopoderoso, 
Y querra razonar con Dios. 
4 Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; 
Sois todos vosotros mdicos nulos. 
5 Ojal callarais por completo, 
Porque esto os fuera sabidura. 
6 Od ahora mi razonamiento, 
Y estad atentos a los argumentos de mis labios. 
7 Hablaris iniquidad por Dios? 
Hablaris por l engao? 
8 Haris acepcin de personas a su favor? 
Contenderis vosotros por Dios? 
9 Sera bueno que l os escudriase? 
Os burlaris de l como quien se burla de algn hombre? 
10 El os reprochar de seguro, 
Si solapadamente hacis acepcin de personas. 
11 De cierto su alteza os habra de espantar, 
Y su pavor habra de caer sobre vosotros. 
12 Vuestras mximas son refranes de ceniza, 
Y vuestros baluartes son baluartes de lodo. 

13 Escuchadme, y hablar yo, 
Y que me venga despus lo que viniere. 
14 Por qu quitar yo mi carne con mis dientes, 
Y tomar mi vida en mi mano? 
15 He aqu, aunque l me matare, en l esperar; 
No obstante, defender delante de l mis caminos, 
16 Y l mismo ser mi salvacin, 
Porque no entrar en su presencia el impo. 
17 Od con atencin mi razonamiento, 
Y mi declaracin entre en vuestros odos. 
18 He aqu ahora, si yo expusiere mi causa, 
S que ser justificado. 
19 Quin es el que contender conmigo? 
Porque si ahora yo callara, morira. 
20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo; 
Entonces no me esconder de tu rostro: 
21 Aparta de m tu mano, 
Y no me asombre tu terror. 
22 Llama luego, y yo responder; 
O yo hablar, y respndeme t. 
23 Cuntas iniquidades y pecados tengo yo? 
Hazme entender mi transgresin y mi pecado. 
24 Por qu escondes tu rostro, 
Y me cuentas por tu enemigo? 
25 A la hoja arrebatada has de quebrantar, 
Y a una paja seca has de perseguir? 
26 Por qu escribes contra m amarguras, 
Y me haces cargo de los pecados de mi juventud? 
27 Pones adems mis pies en el cepo, y observas todos mis caminos, 
Trazando un lmite para las plantas de mis pies. 
28 Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma, 
Como vestido que roe la polilla. 



Job discurre sobre la brevedad de la vida

JOB 14




1 El hombre nacido de mujer, 
Corto de das, y hastiado de sinsabores, 
2 Sale como una flor y es cortado, 
Y huye como la sombra y no permanece. 
3 Sobre ste abres tus ojos, 
Y me traes a juicio contigo? 
4 Quin har limpio a lo inmundo? 
Nadie. 
5 Ciertamente sus das estn determinados, 
Y el nmero de sus meses est cerca de ti; 
Le pusiste lmites, de los cuales no pasar. 
6 Si t lo abandonares, l dejar de ser; 
Entre tanto desear, como el jornalero, su da. 

7 Porque si el rbol fuere cortado, an queda de l esperanza; 
Retoar an, y sus renuevos no faltarn. 
8 Si se envejeciere en la tierra su raz, 
Y su tronco fuere muerto en el polvo, 
9 Al percibir el agua reverdecer, 
Y har copa como planta nueva. 
10 Mas el hombre morir, y ser cortado; 
Perecer el hombre, y dnde estar l? 
11 Como las aguas se van del mar, 
Y el ro se agota y se seca, 
12 As el hombre yace y no vuelve a levantarse; 
Hasta que no haya cielo, no despertarn, 
Ni se levantarn de su sueo. 
13 Oh, quin me diera que me escondieses en el Seol, 
Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, 
Que me pusieses plazo, y de m te acordaras! 
14 Si el hombre muriere, volver a vivir? 
Todos los das de mi edad esperar, 
Hasta que venga mi liberacin. 
15 Entonces llamars, y yo te responder; 
Tendrs afecto a la hechura de tus manos. 
16 Pero ahora me cuentas los pasos, 
Y no das tregua a mi pecado; 
17 Tienes sellada en saco mi prevaricacin, 
Y tienes cosida mi iniquidad. 

18 Ciertamente el monte que cae se deshace, 
Y las peas son removidas de su lugar; 
19 Las piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra; 
De igual manera haces t perecer la esperanza del hombre. 
20 Para siempre sers ms fuerte que l, y l se va; 
Demudars su rostro, y le despedirs. 
21 Sus hijos tendrn honores, pero l no lo sabr; 
O sern humillados, y no entender de ello. 
22 Mas su carne sobre l se doler, 
Y se entristecer en l su alma. 



Elifaz reprende a Job

JOB 15

1 Respondi Elifaz temanita, y dijo: 





2 Proferir el sabio vana sabidura, 
Y llenar su vientre de viento solano? 
3 Disputar con palabras intiles, 
Y con razones sin provecho? 
4 T tambin disipas el temor, 
Y menoscabas la oracin delante de Dios. 
5 Porque tu boca declar tu iniquidad, 
Pues has escogido el hablar de los astutos. 
6 Tu boca te condenar, y no yo; 
Y tus labios testificarn contra ti. 

7 Naciste t primero que Adn? 
O fuiste formado antes que los collados? 
8 Oste t el secreto de Dios, 
Y est limitada a ti la sabidura? 
9 Qu sabes t que no sepamos? 
Qu entiendes t que no se halle en nosotros? 
10 Cabezas canas y hombres muy ancianos hay entre nosotros, 
Mucho ms avanzados en das que tu padre. 
11 En tan poco tienes las consolaciones de Dios, 
Y las palabras que con dulzura se te dicen? 
12 Por qu tu corazn te aleja, 
Y por qu guian tus ojos, 
13 Para que contra Dios vuelvas tu espritu, 
Y saques tales palabras de tu boca? 
14 Qu cosa es el hombre para que sea limpio, 
Y para que se justifique el nacido de mujer? 
15 He aqu, en sus santos no confa, 
Y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos; 
16 Cunto menos el hombre abominable y vil, 
Que bebe la iniquidad como agua? 

17 Escchame; yo te mostrar, 
Y te contar lo que he visto; 
18 Lo que los sabios nos contaron 
De sus padres, y no lo encubrieron; 
19 A quienes nicamente fue dada la tierra, 
Y no pas extrao por en medio de ellos. 
20 Todos sus das, el impo es atormentado de dolor, 
Y el nmero de sus aos est escondido para el violento. 
21 Estruendos espantosos hay en sus odos; 
En la prosperidad el asolador vendr sobre l. 
22 El no cree que volver de las tinieblas, 
Y descubierto est para la espada. 
23 Vaga alrededor tras el pan, diciendo: En dnde est? 
Sabe que le est preparado da de tinieblas. 
24 Tribulacin y angustia le turbarn, 
Y se esforzarn contra l como un rey dispuesto para la batalla, 
25 Por cuanto l extendi su mano contra Dios, 
Y se port con soberbia contra el Todopoderoso. 
26 Corri contra l con cuello erguido, 
Con la espesa barrera de sus escudos. 
27 Porque la gordura cubri su rostro, 
E hizo pliegues sobre sus ijares; 
28 Y habit las ciudades asoladas, 
Las casas inhabitadas, 
Que estaban en ruinas. 
29 No prosperar, ni durarn sus riquezas, 
Ni extender por la tierra su hermosura. 
30 No escapar de las tinieblas; 
La llama secar sus ramas, 
Y con el aliento de su boca perecer. 
31 No confe el iluso en la vanidad, 
Porque ella ser su recompensa. 
32 El ser cortado antes de su tiempo, 
Y sus renuevos no reverdecern. 
33 Perder su agraz como la vid, 
Y derramar su flor como el olivo. 
34 Porque la congregacin de los impos ser asolada, 
Y fuego consumir las tiendas de soborno. 
35 Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad, 
Y en sus entraas traman engao. 



Job se queja contra Dios

JOB 16

1 Respondi Job, y dijo: 





2 Muchas veces he odo cosas como estas; 
Consoladores molestos sois todos vosotros. 
3 Tendrn fin las palabras vacas? 
O qu te anima a responder? 
4 Tambin yo podra hablar como vosotros, 
Si vuestra alma estuviera en lugar de la ma; 
Yo podra hilvanar contra vosotros palabras, 
Y sobre vosotros mover mi cabeza. 
5 Pero yo os alentara con mis palabras, 
Y la consolacin de mis labios apaciguara vuestro dolor. 

6 Si hablo, mi dolor no cesa; 
Y si dejo de hablar, no se aparta de m. 
7 Pero ahora t me has fatigado; 
Has asolado toda mi compaa. 
8 T me has llenado de arrugas; testigo es mi flacura, 
Que se levanta contra m para testificar en mi rostro. 
9 Su furor me despedaz, y me ha sido contrario; 
Cruji sus dientes contra m; 
Contra m aguz sus ojos mi enemigo. 
10 Abrieron contra m su boca; 
Hirieron mis mejillas con afrenta; 
Contra m se juntaron todos. 
11 Me ha entregado Dios al mentiroso, 
Y en las manos de los impos me hizo caer. 
12 Prspero estaba, y me desmenuz; 
Me arrebat por la cerviz y me despedaz, 
Y me puso por blanco suyo. 
13 Me rodearon sus flecheros, 
Parti mis riones, y no perdon; 
Mi hiel derram por tierra. 
14 Me quebrant de quebranto en quebranto; 
Corri contra m como un gigante. 
15 Cos cilicio sobre mi piel, 
Y puse mi cabeza en el polvo. 
16 Mi rostro est inflamado con el lloro, 
Y mis prpados entenebrecidos, 
17 A pesar de no haber iniquidad en mis manos, 
Y de haber sido mi oracin pura. 

18 Oh tierra! no cubras mi sangre, 
Y no haya lugar para mi clamor. 
19 Mas he aqu que en los cielos est mi testigo, 
Y mi testimonio en las alturas. 
20 Disputadores son mis amigos; 
Mas ante Dios derramar mis lgrimas. 
21 Ojal pudiese disputar el hombre con Dios, 
Como con su prjimo! 
22 Mas los aos contados vendrn, 
Y yo ir por el camino de donde no volver. 



JOB 17




1 Mi aliento se agota, se acortan mis das, 
Y me est preparado el sepulcro. 
2 No hay conmigo sino escarnecedores, 
En cuya amargura se detienen mis ojos. 

3 Dame fianza, oh Dios; sea mi proteccin cerca de ti. 
Porque quin querra responder por m? 
4 Porque a stos has escondido de su corazn la inteligencia; 
Por tanto, no los exaltars. 
5 Al que denuncia a sus amigos como presa, 
Los ojos de sus hijos desfallecern. 

6 El me ha puesto por refrn de pueblos, 
Y delante de ellos he sido como tamboril. 
7 Mis ojos se oscurecieron por el dolor, 
Y mis pensamientos todos son como sombra. 
8 Los rectos se maravillarn de esto, 
Y el inocente se levantar contra el impo. 
9 No obstante, proseguir el justo su camino, 
Y el limpio de manos aumentar la fuerza. 
10 Pero volved todos vosotros, y venid ahora, 
Y no hallar entre vosotros sabio. 
11 Pasaron mis das, fueron arrancados mis pensamientos, 
Los designios de mi corazn. 
12 Pusieron la noche por da, 
Y la luz se acorta delante de las tinieblas. 
13 Si yo espero, el Seol es mi casa; 
Har mi cama en las tinieblas. 
14 A la corrupcin he dicho: Mi padre eres t; 
A los gusanos: Mi madre y mi hermana. 
15 Dnde, pues, estar ahora mi esperanza? 
Y mi esperanza, quin la ver? 
16 A la profundidad del Seol descendern, 
Y juntamente descansarn en el polvo. 



Bildad describe la suerte de los malos

JOB 18

1 Respondi Bildad suhita, y dijo: 





2 Cundo pondris fin a las palabras? 
Entended, y despus hablemos. 
3 Por qu somos tenidos por bestias, 
Y a vuestros ojos somos viles? 
4 Oh t, que te despedazas en tu furor, 
Ser abandonada la tierra por tu causa, 
Y sern removidas de su lugar las peas? 

5 Ciertamente la luz de los impos ser apagada, 
Y no resplandecer la centella de su fuego. 
6 La luz se oscurecer en su tienda, 
Y se apagar sobre l su lmpara. 
7 Sus pasos vigorosos sern acortados, 
Y su mismo consejo lo precipitar. 
8 Porque red ser echada a sus pies, 
Y sobre mallas andar. 
9 Lazo prender su calcaar; 
Se afirmar la trampa contra l. 
10 Su cuerda est escondida en la tierra, 
Y una trampa le aguarda en la senda. 
11 De todas partes lo asombrarn temores, 
Y le harn huir desconcertado. 
12 Sern gastadas de hambre sus fuerzas, 
Y a su lado estar preparado quebrantamiento. 
13 La enfermedad roer su piel, 
Y a sus miembros devorar el primognito de la muerte. 
14 Su confianza ser arrancada de su tienda, 
Y al rey de los espantos ser conducido. 
15 En su tienda morar como si no fuese suya; 
Piedra de azufre ser esparcida sobre su morada. 
16 Abajo se secarn sus races, 
Y arriba sern cortadas sus ramas. 
17 Su memoria perecer de la tierra, 
Y no tendr nombre por las calles. 
18 De la luz ser lanzado a las tinieblas, 
Y echado fuera del mundo. 
19 No tendr hijo ni nieto en su pueblo, 
Ni quien le suceda en sus moradas. 
20 Sobre su da se espantarn los de occidente, 
Y pavor caer sobre los de oriente. 
21 Ciertamente tales son las moradas del impo, 
Y este ser el lugar del que no conoci a Dios. 



Job confa en que Dios lo justificar

JOB 19

1 Respondi entonces Job, y dijo: 





2 Hasta cundo angustiaris mi alma, 
Y me moleris con palabras? 
3 Ya me habis vituperado diez veces; 
No os avergonzis de injuriarme? 
4 Aun siendo verdad que yo haya errado, 
Sobre m recaera mi error. 
5 Pero si vosotros os engrandecis contra m, 
Y contra m alegis mi oprobio, 
6 Sabed ahora que Dios me ha derribado, 
Y me ha envuelto en su red. 
7 He aqu, yo clamar agravio, y no ser odo; 
Dar voces, y no habr juicio. 
8 Cerc de vallado mi camino, y no pasar; 
Y sobre mis veredas puso tinieblas. 
9 Me ha despojado de mi gloria, 
Y quitado la corona de mi cabeza. 
10 Me arruin por todos lados, y perezco; 
Y ha hecho pasar mi esperanza como rbol arrancado. 
11 Hizo arder contra m su furor, 
Y me cont para s entre sus enemigos. 
12 Vinieron sus ejrcitos a una, y se atrincheraron en m, 
Y acamparon en derredor de mi tienda. 

13 Hizo alejar de m a mis hermanos, 
Y mis conocidos como extraos se apartaron de m. 
14 Mis parientes se detuvieron, 
Y mis conocidos se olvidaron de m. 
15 Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extrao; 
Forastero fui yo a sus ojos. 
16 Llam a mi siervo, y no respondi; 
De mi propia boca le suplicaba. 
17 Mi aliento vino a ser extrao a mi mujer, 
Aunque por los hijos de mis entraas le rogaba. 
18 Aun los muchachos me menospreciaron; 
Al levantarme, hablaban contra m. 
19 Todos mis ntimos amigos me aborrecieron, 
Y los que yo amaba se volvieron contra m. 
20 Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos, 
Y he escapado con slo la piel de mis dientes. 
21 Oh, vosotros mis amigos, tened compasin de m, tened compasin de m! 
Porque la mano de Dios me ha tocado. 
22 Por qu me persegus como Dios, 
Y ni aun de mi carne os saciis? 

23 Quin diese ahora que mis palabras fuesen escritas! 
Quin diese que se escribiesen en un libro; 
24 Que con cincel de hierro y con plomo 
Fuesen esculpidas en piedra para siempre! 
25 Yo s que mi Redentor vive, 
Y al fin se levantar sobre el polvo; 
26 Y despus de deshecha esta mi piel, 
En mi carne he de ver a Dios; 
27 Al cual ver por m mismo, 
Y mis ojos lo vern, y no otro, 
Aunque mi corazn desfallece dentro de m. 
28 Mas debierais decir: Por qu le perseguimos? 
Ya que la raz del asunto se halla en m. 
29 Temed vosotros delante de la espada; 
Porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias, 
Para que sepis que hay un juicio. 



Zofar describe las calamidades de los malos

JOB 20

1 Respondi Zofar naamatita, y dijo: 





2 Por cierto mis pensamientos me hacen responder, 
Y por tanto me apresuro. 
3 La reprensin de mi censura he odo, 
Y me hace responder el espritu de mi inteligencia. 
4 No sabes esto, que as fue siempre, 
Desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra, 
5 Que la alegra de los malos es breve, 
Y el gozo del impo por un momento? 
6 Aunque subiere su altivez hasta el cielo, 
Y su cabeza tocare en las nubes, 
7 Como su estircol, perecer para siempre; 
Los que le hubieren visto dirn: Qu hay de l? 
8 Como sueo volar, y no ser hallado, 
Y se disipar como visin nocturna. 
9 El ojo que le vea, nunca ms le ver, 
Ni su lugar le conocer ms. 
10 Sus hijos solicitarn el favor de los pobres, 
Y sus manos devolvern lo que l rob. 
11 Sus huesos estn llenos de su juventud, 
Mas con l en el polvo yacern. 
12 Si el mal se endulz en su boca, 
Si lo ocultaba debajo de su lengua, 
13 Si le pareca bien, y no lo dejaba, 
Sino que lo detena en su paladar; 
14 Su comida se mudar en sus entraas; 
Hiel de spides ser dentro de l. 
15 Devor riquezas, pero las vomitar; 
De su vientre las sacar Dios. 
16 Veneno de spides chupar; 
Lo matar lengua de vbora. 
17 No ver los arroyos, los ros, 
Los torrentes de miel y de leche. 

18 Restituir el trabajo conforme a los bienes que tom, 
Y no los tragar ni gozar. 
19 Por cuanto quebrant y desampar a los pobres, 
Rob casas, y no las edific; 
20 Por tanto, no tendr sosiego en su vientre, 
Ni salvar nada de lo que codiciaba. 
21 No qued nada que no comiese; 
Por tanto, su bienestar no ser duradero. 
22 En el colmo de su abundancia padecer estrechez; 
La mano de todos los malvados vendr sobre l. 
23 Cuando se pusiere a llenar su vientre, 
Dios enviar sobre l el ardor de su ira, 
Y la har llover sobre l y sobre su comida. 
24 Huir de las armas de hierro, 
Y el arco de bronce le atravesar. 
25 La saeta le traspasar y saldr de su cuerpo, 
Y la punta relumbrante saldr por su hiel; 
Sobre l vendrn terrores. 
26 Todas las tinieblas estn reservadas para sus tesoros; 
Fuego no atizado los consumir; 
Devorar lo que quede en su tienda. 
27 Los cielos descubrirn su iniquidad, 
Y la tierra se levantar contra l. 
28 Los renuevos de su casa sern transportados; 
Sern esparcidos en el da de su furor. 
29 Esta es la porcin que Dios prepara al hombre impo, 
Y la heredad que Dios le seala por su palabra. 



Job afirma que los malos prosperan

JOB 21

1 Entonces respondi Job, y dijo: 





2 Od atentamente mi palabra, 
Y sea esto el consuelo que me deis. 
3 Toleradme, y yo hablar; 
Y despus que haya hablado, escarneced. 
4 Acaso me quejo yo de algn hombre? 
Y por qu no se ha de angustiar mi espritu? 
5 Miradme, y espantaos, 
Y poned la mano sobre la boca. 
6 Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, 
Y el temblor estremece mi carne. 
7 Por qu viven los impos, 
Y se envejecen, y aun crecen en riquezas? 
8 Su descendencia se robustece a su vista, 
Y sus renuevos estn delante de sus ojos. 
9 Sus casas estn a salvo de temor, 
Ni viene azote de Dios sobre ellos. 
10 Sus toros engendran, y no fallan; 
Paren sus vacas, y no malogran su cra. 
11 Salen sus pequeuelos como manada, 
Y sus hijos andan saltando. 
12 Al son de tamboril y de ctara saltan, 
Y se regocijan al son de la flauta. 
13 Pasan sus das en prosperidad, 
Y en paz descienden al Seol. 
14 Dicen, pues, a Dios: Aprtate de nosotros, 
Porque no queremos el conocimiento de tus caminos. 
15 Quin es el Todopoderoso, para que le sirvamos? 
Y de qu nos aprovechar que oremos a l? 
16 He aqu que su bien no est en mano de ellos; 
El consejo de los impos lejos est de m. 

17 Oh, cuntas veces la lmpara de los impos es apagada, 
Y viene sobre ellos su quebranto, 
Y Dios en su ira les reparte dolores! 
18 Sern como la paja delante del viento, 
Y como el tamo que arrebata el torbellino. 
19 Dios guardar para los hijos de ellos su violencia; 
Le dar su pago, para que conozca. 
20 Vern sus ojos su quebranto, 
Y beber de la ira del Todopoderoso. 
21 Porque qu deleite tendr l de su casa despus de s, 
Siendo cortado el nmero de sus meses? 
22 Ensear alguien a Dios sabidura, 
Juzgando l a los que estn elevados? 
23 Este morir en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacfico; 
24 Sus vasijas estarn llenas de leche, 
Y sus huesos sern regados de tutano. 
25 Y este otro morir en amargura de nimo, 
Y sin haber comido jams con gusto. 
26 Igualmente yacern ellos en el polvo, 
Y gusanos los cubrirn. 

27 He aqu, yo conozco vuestros pensamientos, 
Y las imaginaciones que contra m forjis. 
28 Porque decs: Qu hay de la casa del prncipe, 
Y qu de la tienda de las moradas de los impos? 
29 No habis preguntado a los que pasan por los caminos, 
Y no habis conocido su respuesta, 
30 Que el malo es preservado en el da de la destruccin? 
Guardado ser en el da de la ira. 
31 Quin le denunciar en su cara su camino? 
Y de lo que l hizo, quin le dar el pago? 
32 Porque llevado ser a los sepulcros, 
Y sobre su tmulo estarn velando. 
33 Los terrones del valle le sern dulces; 
Tras de l ser llevado todo hombre, 
Y antes de l han ido innumerables. 
34 Cmo, pues, me consolis en vano, 
Viniendo a parar vuestras respuestas en falacia? 



Elifaz acusa a Job de gran maldad

JOB 22

1 Respondi Elifaz temanita, y dijo: 





2 Traer el hombre provecho a Dios? 
Al contrario, para s mismo es provechoso el hombre sabio. 
3 Tiene contentamiento el Omnipotente en que t seas justificado, 
O provecho de que t hagas perfectos tus caminos? 
4 Acaso te castiga, 
O viene a juicio contigo, a causa de tu piedad? 
5 Por cierto tu malicia es grande, 
Y tus maldades no tienen fin. 
6 Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa, 
Y despojaste de sus ropas a los desnudos. 
7 No diste de beber agua al cansado, 
Y detuviste el pan al hambriento. 
8 Pero el hombre pudiente tuvo la tierra, 
Y habit en ella el distinguido. 
9 A las viudas enviaste vacas, 
Y los brazos de los hurfanos fueron quebrados. 
10 Por tanto, hay lazos alrededor de ti, 
Y te turba espanto repentino; 
11 O tinieblas, para que no veas, 
Y abundancia de agua te cubre. 

12 No est Dios en la altura de los cielos? 
Mira lo encumbrado de las estrellas, cun elevadas estn. 
13 Y dirs t: Qu sabe Dios? 
Cmo juzgar a travs de la oscuridad? 
14 Las nubes le rodearon, y no ve; 
Y por el circuito del cielo se pasea. 
15 Quieres t seguir la senda antigua 
Que pisaron los hombres perversos, 
16 Los cuales fueron cortados antes de tiempo, 
Cuyo fundamento fue como un ro derramado? 
17 Decan a Dios: Aprtate de nosotros. 
Y qu les haba hecho el Omnipotente? 
18 Les haba colmado de bienes sus casas. 
Pero sea el consejo de ellos lejos de m. 
19 Vern los justos y se gozarn; 
Y el inocente los escarnecer, diciendo: 
20 Fueron destruidos nuestros adversarios, 
Y el fuego consumi lo que de ellos qued. 

21 Vuelve ahora en amistad con l, y tendrs paz; 
Y por ello te vendr bien. 
22 Toma ahora la ley de su boca, 
Y pon sus palabras en tu corazn. 
23 Si te volvieres al Omnipotente, sers edificado; 
Alejars de tu tienda la afliccin; 
24 Tendrs ms oro que tierra, 
Y como piedras de arroyos oro de Ofir; 
25 El Todopoderoso ser tu defensa, 
Y tendrs plata en abundancia. 
26 Porque entonces te deleitars en el Omnipotente, 
Y alzars a Dios tu rostro. 
27 Orars a l, y l te oir; 
Y t pagars tus votos. 
28 Determinars asimismo una cosa, y te ser firme, 
Y sobre tus caminos resplandecer luz. 
29 Cuando fueren abatidos, dirs t: Enaltecimiento habr; 
Y Dios salvar al humilde de ojos. 
30 El libertar al inocente, 
Y por la limpieza de tus manos ste ser librado. 



Job desea abogar su causa delante de Dios

JOB 23

1 Respondi Job, y dijo: 





2 Hoy tambin hablar con amargura; 
Porque es ms grave mi llaga que mi gemido. 
3 Quin me diera el saber dnde hallar a Dios! 
Yo ira hasta su silla. 
4 Expondra mi causa delante de l, 
Y llenara mi boca de argumentos. 
5 Yo sabra lo que l me respondiese, 
Y entendera lo que me dijera. 
6 Contendera conmigo con grandeza de fuerza? 
No; antes l me atendera. 
7 All el justo razonara con l; 
Y yo escapara para siempre de mi juez. 
8 He aqu yo ir al oriente, y no lo hallar; 
Y al occidente, y no lo percibir; 
9 Si muestra su poder al norte, yo no lo ver; 
Al sur se esconder, y no lo ver. 
10 Mas l conoce mi camino; 
Me probar, y saldr como oro. 
11 Mis pies han seguido sus pisadas; 
Guard su camino, y no me apart. 
12 Del mandamiento de sus labios nunca me separ; 
Guard las palabras de su boca ms que mi comida. 
13 Pero si l determina una cosa, quin lo har cambiar? 
Su alma dese, e hizo. 
14 El, pues, acabar lo que ha determinado de m; 
Y muchas cosas como estas hay en l. 
15 Por lo cual yo me espanto en su presencia; 
Cuando lo considero, tiemblo a causa de l. 
16 Dios ha enervado mi corazn, 
Y me ha turbado el Omnipotente. 
17 Por qu no fui yo cortado delante de las tinieblas, 
Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro? 



Job se queja de que Dios es indiferente ante la maldad

JOB 24




1 Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, 
Por qu los que le conocen no ven sus das? 
2 Traspasan los linderos, 
Roban los ganados, y los apacientan. 
3 Se llevan el asno de los hurfanos, 
Y toman en prenda el buey de la viuda. 
4 Hacen apartar del camino a los menesterosos, 
Y todos los pobres de la tierra se esconden. 
5 He aqu, como asnos monteses en el desierto, 
Salen a su obra madrugando para robar; 
El desierto es mantenimiento de sus hijos. 
6 En el campo siegan su pasto, 
Y los impos vendimian la via ajena. 
7 Al desnudo hacen dormir sin ropa, 
Sin tener cobertura contra el fro. 
8 Con las lluvias de los montes se mojan, 
Y abrazan las peas por falta de abrigo. 
9 Quitan el pecho a los hurfanos, 
Y de sobre el pobre toman la prenda. 
10 Al desnudo hacen andar sin vestido, 
Y a los hambrientos quitan las gavillas. 
11 Dentro de sus paredes exprimen el aceite, 
Pisan los lagares, y mueren de sed. 
12 Desde la ciudad gimen los moribundos, 
Y claman las almas de los heridos de muerte, 
Pero Dios no atiende su oracin. 

13 Ellos son los que, rebeldes a la luz, 
Nunca conocieron sus caminos, 
Ni estuvieron en sus veredas. 
14 A la luz se levanta el matador; mata al pobre y al necesitado, 
Y de noche es como ladrn. 
15 El ojo del adltero est aguardando la noche, 
Diciendo: No me ver nadie; 
Y esconde su rostro. 
16 En las tinieblas minan las casas 
Que de da para s sealaron; 
No conocen la luz. 
17 Porque la maana es para todos ellos como sombra de muerte; 
Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman. 

18 Huyen ligeros como corriente de aguas; 
Su porcin es maldita en la tierra; 
No andarn por el camino de las vias. 
19 La sequa y el calor arrebatan las aguas de la nieve; 
As tambin el Seol a los pecadores. 
20 Los olvidar el seno materno; de ellos sentirn los gusanos dulzura; 
Nunca ms habr de ellos memoria, 
Y como un rbol los impos sern quebrantados. 

21 A la mujer estril, que no conceba, afligi, 
Y a la viuda nunca hizo bien. 
22 Pero a los fuertes adelant con su poder; 
Una vez que se levante, ninguno est seguro de la vida. 
23 El les da seguridad y confianza; 
Sus ojos estn sobre los caminos de ellos. 
24 Fueron exaltados un poco, mas desaparecen, 
Y son abatidos como todos los dems; 
Sern encerrados, y cortados como cabezas de espigas. 
25 Y si no, quin me desmentir ahora, 
O reducir a nada mis palabras? 



Bildad niega que el hombre pueda ser justificado delante de Dios

JOB 25

1 Respondi Bildad suhita, y dijo: 





2 El seoro y el temor estn con l; 
El hace paz en sus alturas. 
3 Tienen sus ejrcitos nmero? 
Sobre quin no est su luz? 
4 Cmo, pues, se justificar el hombre para con Dios? 
Y cmo ser limpio el que nace de mujer? 
5 He aqu que ni aun la misma luna ser resplandeciente, 
Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos; 
6 Cunto menos el hombre, que es un gusano, 
Y el hijo de hombre, tambin gusano? 



Job proclama la soberana de Dios

JOB 26

1 Respondi Job, y dijo: 





2 En qu ayudaste al que no tiene poder? 
Cmo has amparado al brazo sin fuerza? 
3 En qu aconsejaste al que no tiene ciencia, 
Y qu plenitud de inteligencia has dado a conocer? 
4 A quin has anunciado palabras, 
Y de quin es el espritu que de ti procede? 
5 Las sombras tiemblan en lo profundo, 
Los mares y cuanto en ellos mora. 
6 El Seol est descubierto delante de l, y el Abadn no tiene cobertura. 
7 El extiende el norte sobre vaco, 
Cuelga la tierra sobre nada. 
8 Ata las aguas en sus nubes, 
Y las nubes no se rompen debajo de ellas. 
9 El encubre la faz de su trono, 
Y sobre l extiende su nube. 
10 Puso lmite a la superficie de las aguas, 
Hasta el fin de la luz y las tinieblas. 
11 Las columnas del cielo tiemblan, 
Y se espantan a su reprensin. 
12 El agita el mar con su poder, 
Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya. 
13 Su espritu adorn los cielos; 
Su mano cre la serpiente tortuosa. 
14 He aqu, estas cosas son slo los bordes de sus caminos; 
Y cun leve es el susurro que hemos odo de l! 
Pero el trueno de su poder, quin lo puede comprender? 



Job describe el castigo de los malos

JOB 27

1 Reasumi Job su discurso, y dijo: 


2 Vive Dios, que ha quitado mi derecho, 
Y el Omnipotente, que amarg el alma ma, 
3 Que todo el tiempo que mi alma est en m, 
Y haya hlito de Dios en mis narices, 
4 Mis labios no hablarn iniquidad, 
Ni mi lengua pronunciar engao. 
5 Nunca tal acontezca que yo os justifique; 
Hasta que muera, no quitar de m mi integridad. 
6 Mi justicia tengo asida, y no la ceder; 
No me reprochar mi corazn en todos mis das. 

7 Sea como el impo mi enemigo, 
Y como el inicuo mi adversario. 
8 Porque cul es la esperanza del impo, por mucho que hubiere robado, 
Cuando Dios le quitare la vida? 
9 Oir Dios su clamor 
Cuando la tribulacin viniere sobre l? 
10 Se deleitar en el Omnipotente? 
Invocar a Dios en todo tiempo? 
11 Yo os ensear en cuanto a la mano de Dios; 
No esconder lo que hay para con el Omnipotente. 
12 He aqu que todos vosotros lo habis visto; 
Por qu, pues, os habis hecho tan enteramente vanos? 

13 Esta es para con Dios la porcin del hombre impo, 
Y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente: 
14 Si sus hijos fueren multiplicados, sern para la espada; 
Y sus pequeos no se saciarn de pan. 
15 Los que de l quedaren, en muerte sern sepultados, 
Y no los llorarn sus viudas. 
16 Aunque amontone plata como polvo, 
Y prepare ropa como lodo; 
17 La habr preparado l, mas el justo se vestir, 
Y el inocente repartir la plata. 
18 Edific su casa como la polilla, 
Y como enramada que hizo el guarda. 
19 Rico se acuesta, pero por ltima vez; 
Abrir sus ojos, y nada tendr. 
20 Se apoderarn de l terrores como aguas; 
Torbellino lo arrebatar de noche. 
21 Le eleva el solano, y se va; 
Y tempestad lo arrebatar de su lugar. 
22 Dios, pues, descargar sobre l, y no perdonar; 
Har l por huir de su mano. 
23 Batirn las manos sobre l, 
Y desde su lugar le silbarn. 



El hombre en busca de la sabidura

JOB 28




1 Ciertamente la plata tiene sus veneros, 
Y el oro lugar donde se refina. 
2 El hierro se saca del polvo, 
Y de la piedra se funde el cobre. 
3 A las tinieblas ponen trmino, 
Y examinan todo a la perfeccin, 
Las piedras que hay en oscuridad y en sombra de muerte. 
4 Abren minas lejos de lo habitado, 
En lugares olvidados, donde el pie no pasa. 
Son suspendidos y balanceados, lejos de los dems hombres. 
5 De la tierra nace el pan, 
Y debajo de ella est como convertida en fuego. 
6 Lugar hay cuyas piedras son zafiro, 
Y sus polvos de oro. 

7 Senda que nunca la conoci ave, 
Ni ojo de buitre la vio; 
8 Nunca la pisaron animales fieros, 
Ni len pas por ella. 
9 En el pedernal puso su mano, 
Y trastorn de raz los montes. 
10 De los peascos cort ros, 
Y sus ojos vieron todo lo preciado. 
11 Detuvo los ros en su nacimiento, 
E hizo salir a luz lo escondido. 

12 Mas dnde se hallar la sabidura? 
Dnde est el lugar de la inteligencia? 
13 No conoce su valor el hombre, 
Ni se halla en la tierra de los vivientes. 
14 El abismo dice: No est en m; 
Y el mar dijo: Ni conmigo. 
15 No se dar por oro, 
Ni su precio ser a peso de plata. 
16 No puede ser apreciada con oro de Ofir, 
Ni con nice precioso, ni con zafiro. 
17 El oro no se le igualar, ni el diamante, 
Ni se cambiar por alhajas de oro fino. 
18 No se har mencin de coral ni de perlas; 
La sabidura es mejor que las piedras preciosas. 
19 No se igualar con ella topacio de Etiopa; 
No se podr apreciar con oro fino. 

20 De dnde, pues, vendr la sabidura? 
Y dnde est el lugar de la inteligencia? 
21 Porque encubierta est a los ojos de todo viviente, 
Y a toda ave del cielo es oculta. 
22 El Abadn y la muerte dijeron: 
Su fama hemos odo con nuestros odos. 

23 Dios entiende el camino de ella, 
Y conoce su lugar. 
24 Porque l mira hasta los fines de la tierra, 
Y ve cuanto hay bajo los cielos. 
25 Al dar peso al viento, 
Y poner las aguas por medida; 
26 Cuando l dio ley a la lluvia, 
Y camino al relmpago de los truenos, 
27 Entonces la vea l, y la manifestaba; 
La prepar y la descubri tambin. 
28 Y dijo al hombre: 
He aqu que el temor del Seor es la sabidura, 
Y el apartarse del mal, la inteligencia. 



Job recuerda su felicidad anterior

JOB 29

1 Volvi Job a reanudar su discurso, y dijo: 





2 Quin me volviese como en los meses pasados, 
Como en los das en que Dios me guardaba, 
3 Cuando haca resplandecer sobre mi cabeza su lmpara, 
A cuya luz yo caminaba en la oscuridad; 
4 Como fui en los das de mi juventud, 
Cuando el favor de Dios velaba sobre mi tienda; 
5 Cuando an estaba conmigo el Omnipotente, 
Y mis hijos alrededor de m; 
6 Cuando lavaba yo mis pasos con leche, 
Y la piedra me derramaba ros de aceite! 
7 Cuando yo sala a la puerta a juicio, 
Y en la plaza haca preparar mi asiento, 
8 Los jvenes me vean, y se escondan; 
Y los ancianos se levantaban, y estaban de pie. 
9 Los prncipes detenan sus palabras; 
Ponan la mano sobre su boca. 
10 La voz de los principales se apagaba, 
Y su lengua se pegaba a su paladar. 
11 Los odos que me oan me llamaban bienaventurado, 
Y los ojos que me vean me daban testimonio, 
12 Porque yo libraba al pobre que clamaba, 
Y al hurfano que careca de ayudador. 
13 La bendicin del que se iba a perder vena sobre m, 
Y al corazn de la viuda yo daba alegra. 
14 Me vesta de justicia, y ella me cubra; 
Como manto y diadema era mi rectitud. 
15 Yo era ojos al ciego, 
Y pies al cojo. 
16 A los menesterosos era padre, 
Y de la causa que no entenda, me informaba con diligencia; 
17 Y quebrantaba los colmillos del inicuo, 
Y de sus dientes haca soltar la presa. 
18 Deca yo: En mi nido morir, 
Y como arena multiplicar mis das. 
19 Mi raz estaba abierta junto a las aguas, 
Y en mis ramas permaneca el roco. 
20 Mi honra se renovaba en m, 
Y mi arco se fortaleca en mi mano. 

21 Me oan, y esperaban, 
Y callaban a mi consejo. 
22 Tras mi palabra no replicaban, 
Y mi razn destilaba sobre ellos. 
23 Me esperaban como a la lluvia, 
Y abran su boca como a la lluvia tarda. 
24 Si me rea con ellos, no lo crean; 
Y no abatan la luz de mi rostro. 
25 Calificaba yo el camino de ellos, y me sentaba entre ellos como el jefe; 
Y moraba como rey en el ejrcito, 
Como el que consuela a los que lloran. 



Job lamenta su desdicha actual

JOB 30




1 Pero ahora se ren de m los ms jvenes que yo, 
A cuyos padres yo desdeara poner con los perros de mi ganado. 
2 Y de qu me servira ni aun la fuerza de sus manos? 
No tienen fuerza alguna. 
3 Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos; 
Huan a la soledad, a lugar tenebroso, asolado y desierto. 
4 Recogan malvas entre los arbustos, 
Y races de enebro para calentarse. 
5 Eran arrojados de entre las gentes, 
Y todos les daban grita como tras el ladrn. 
6 Habitaban en las barrancas de los arroyos, 
En las cavernas de la tierra, y en las rocas. 
7 Bramaban entre las matas, 
Y se reunan debajo de los espinos. 
8 Hijos de viles, y hombres sin nombre, 
Ms bajos que la misma tierra. 

9 Y ahora yo soy objeto de su burla, 
Y les sirvo de refrn. 
10 Me abominan, se alejan de m, 
Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva. 
11 Porque Dios desat su cuerda, y me afligi, 
Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro. 
12 A la mano derecha se levant el populacho; 
Empujaron mis pies, 
Y prepararon contra m caminos de perdicin. 
13 Mi senda desbarataron, 
Se aprovecharon de mi quebrantamiento, 
Y contra ellos no hubo ayudador. 
14 Vinieron como por portillo ancho, 
Se revolvieron sobre mi calamidad. 
15 Se han revuelto turbaciones sobre m; 
Combatieron como viento mi honor, 
Y mi prosperidad pas como nube. 

16 Y ahora mi alma est derramada en m; 
Das de afliccin se apoderan de m. 
17 La noche taladra mis huesos, 
Y los dolores que me roen no reposan. 
18 La violencia deforma mi vestidura; me cie como el cuello de mi tnica. 
19 El me derrib en el lodo, 
Y soy semejante al polvo y a la ceniza. 
20 Clamo a ti, y no me oyes; 
Me presento, y no me atiendes. 
21 Te has vuelto cruel para m; 
Con el poder de tu mano me persigues. 
22 Me alzaste sobre el viento, me hiciste cabalgar en l, 
Y disolviste mi sustancia. 
23 Porque yo s que me conduces a la muerte, 
Y a la casa determinada a todo viviente. 

24 Mas l no extender la mano contra el sepulcro; 
Clamarn los sepultados cuando l los quebrantare? 
25 No llor yo al afligido? 
Y mi alma, no se entristeci sobre el menesteroso? 
26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; 
Y cuando esperaba luz, vino la oscuridad. 
27 Mis entraas se agitan, y no reposan; 
Das de afliccin me han sobrecogido. 
28 Ando ennegrecido, y no por el sol; 
Me he levantado en la congregacin, y clamado. 
29 He venido a ser hermano de chacales, 
Y compaero de avestruces. 
30 Mi piel se ha ennegrecido y se me cae, 
Y mis huesos arden de calor. 
31 Se ha cambiado mi arpa en luto, 
Y mi flauta en voz de lamentadores. 



Job afirma su integridad

JOB 31




1 Hice pacto con mis ojos; 
Cmo, pues, haba yo de mirar a una virgen? 
2 Porque qu galardn me dara de arriba Dios, 
Y qu heredad el Omnipotente desde las alturas? 
3 No hay quebrantamiento para el impo, 
Y extraamiento para los que hacen iniquidad? 
4 No ve l mis caminos, 
Y cuenta todos mis pasos? 

5 Si anduve con mentira, 
Y si mi pie se apresur a engao, 
6 Pseme Dios en balanzas de justicia, 
Y conocer mi integridad. 
7 Si mis pasos se apartaron del camino, 
Si mi corazn se fue tras mis ojos, 
Y si algo se peg a mis manos, 
8 Siembre yo, y otro coma, 
Y sea arrancada mi siembra. 

9 Si fue mi corazn engaado acerca de mujer, 
Y si estuve acechando a la puerta de mi prjimo, 
10 Muela para otro mi mujer, 
Y sobre ella otros se encorven. 
11 Porque es maldad e iniquidad 
Que han de castigar los jueces. 
12 Porque es fuego que devorara hasta el Abadn, 
Y consumira toda mi hacienda. 
13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, 
Cuando ellos contendan conmigo, 
14 Qu hara yo cuando Dios se levantase? 
Y cuando l preguntara, qu le respondera yo? 
15 El que en el vientre me hizo a m, no lo hizo a l? 
Y no nos dispuso uno mismo en la matriz? 

16 Si estorb el contento de los pobres, 
E hice desfallecer los ojos de la viuda; 
17 Si com mi bocado solo, 
Y no comi de l el hurfano 
18 (Porque desde mi juventud creci conmigo como con un padre, 
Y desde el vientre de mi madre fui gua de la viuda); 
19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido, 
Y al menesteroso sin abrigo; 
20 Si no me bendijeron sus lomos, 
Y del velln de mis ovejas se calentaron; 
21 Si alc contra el hurfano mi mano, 
Aunque viese que me ayudaran en la puerta; 
22 Mi espalda se caiga de mi hombro, 
Y el hueso de mi brazo sea quebrado. 
23 Porque tem el castigo de Dios, 
Contra cuya majestad yo no tendra poder. 

24 Si puse en el oro mi esperanza, 
Y dije al oro: Mi confianza eres t; 
25 Si me alegr de que mis riquezas se multiplicasen, 
Y de que mi mano hallase mucho; 
26 Si he mirado al sol cuando resplandeca, 
O a la luna cuando iba hermosa, 
27 Y mi corazn se enga en secreto, 
Y mi boca bes mi mano; 
28 Esto tambin sera maldad juzgada; 
Porque habra negado al Dios soberano. 

29 Si me alegr en el quebrantamiento del que me aborreca, 
Y me regocij cuando le hall el mal 
30 (Ni aun entregu al pecado mi lengua, 
Pidiendo maldicin para su alma); 
31 Si mis siervos no decan: 
Quin no se ha saciado de su carne? 
32 (El forastero no pasaba fuera la noche; 
Mis puertas abra al caminante); 
33 Si encubr como hombre mis transgresiones, 
Escondiendo en mi seno mi iniquidad, 
34 Porque tuve temor de la gran multitud, 
Y el menosprecio de las familias me atemoriz, 
Y call, y no sal de mi puerta; 
35 Quin me diera quien me oyese! 
He aqu mi confianza es que el Omnipotente testificar por m, 
Aunque mi adversario me forme proceso. 
36 Ciertamente yo lo llevara sobre mi hombro, 
Y me lo ceira como una corona. 
37 Yo le contara el nmero de mis pasos, 
Y como prncipe me presentara ante l. 

38 Si mi tierra clama contra m, 
Y lloran todos sus surcos; 
39 Si com su sustancia sin dinero, 
O aflig el alma de sus dueos, 
40 En lugar de trigo me nazcan abrojos, 
Y espinos en lugar de cebada. 


Aqu terminan las palabras de Job. 

Eli justifica su derecho de contestar a Job

JOB 32

1 Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto l era justo a sus propios ojos. 2 Entonces Eli hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendi en ira contra Job; se encendi en ira, por cuanto se justificaba a s mismo ms que a Dios. 3 Asimismo se encendi en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qu responder, aunque haban condenado a Job. 4 Y Eli haba esperado a Job en la disputa, porque los otros eran ms viejos que l. 5 Pero viendo Eli que no haba respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendi en ira. 6 Y respondi Eli hijo de Baraquel buzita, y dijo: 





Yo soy joven, y vosotros ancianos; 
Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinin. 
7 Yo deca: Los das hablarn, 
Y la muchedumbre de aos declarar sabidura. 
8 Ciertamente espritu hay en el hombre, 
Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda. 
9 No son los sabios los de mucha edad, 
Ni los ancianos entienden el derecho. 
10 Por tanto, yo dije: Escuchadme; 
Declarar yo tambin mi sabidura. 

11 He aqu yo he esperado a vuestras razones, 
He escuchado vuestros argumentos, 
En tanto que buscabais palabras. 
12 Os he prestado atencin, 
Y he aqu que no hay de vosotros quien redarguya a Job, 
Y responda a sus razones. 
13 Para que no digis: Nosotros hemos hallado sabidura; 
Lo vence Dios, no el hombre. 
14 Ahora bien, Job no dirigi contra m sus palabras, 
Ni yo le responder con vuestras razones. 

15 Se espantaron, no respondieron ms; 
Se les fueron los razonamientos. 
16 Yo, pues, he esperado, pero no hablaban; 
Ms bien callaron y no respondieron ms. 
17 Por eso yo tambin responder mi parte; 
Tambin yo declarar mi juicio. 
18 Porque lleno estoy de palabras, 
Y me apremia el espritu dentro de m. 
19 De cierto mi corazn est como el vino que no tiene respiradero, 
Y se rompe como odres nuevos. 
20 Hablar, pues, y respirar; 
Abrir mis labios, y responder. 
21 No har ahora acepcin de personas, 
Ni usar con nadie de ttulos lisonjeros. 
22 Porque no s hablar lisonjas; 
De otra manera, en breve mi Hacedor me consumira. 



Eli censura a Job

JOB 33




1 Por tanto, Job, oye ahora mis razones, 
Y escucha todas mis palabras. 
2 He aqu yo abrir ahora mi boca, 
Y mi lengua hablar en mi garganta. 
3 Mis razones declararn la rectitud de mi corazn, 
Y lo que saben mis labios, lo hablarn con sinceridad. 
4 El espritu de Dios me hizo, 
Y el soplo del Omnipotente me dio vida. 
5 Respndeme si puedes; 
Ordena tus palabras, ponte en pie. 
6 Heme aqu a m en lugar de Dios, conforme a tu dicho; 
De barro fui yo tambin formado. 
7 He aqu, mi terror no te espantar, 
Ni mi mano se agravar sobre ti. 

8 De cierto t dijiste a odos mos, 
Y yo o la voz de tus palabras que decan: 
9 Yo soy limpio y sin defecto; 
Soy inocente, y no hay maldad en m. 
10 He aqu que l busc reproches contra m, 
Y me tiene por su enemigo; 
11 Puso mis pies en el cepo, 
Y vigil todas mis sendas. 

12 He aqu, en esto no has hablado justamente; 
Yo te responder que mayor es Dios que el hombre. 
13 Por qu contiendes contra l? 
Porque l no da cuenta de ninguna de sus razones. 
14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; 
Pero el hombre no entiende. 
15 Por sueo, en visin nocturna, 
Cuando el sueo cae sobre los hombres, 
Cuando se adormecen sobre el lecho, 
16 Entonces revela al odo de los hombres, 
Y les seala su consejo, 
17 Para quitar al hombre de su obra, 
Y apartar del varn la soberbia. 
18 Detendr su alma del sepulcro, 
Y su vida de que perezca a espada. 

19 Tambin sobre su cama es castigado 
Con dolor fuerte en todos sus huesos, 
20 Que le hace que su vida aborrezca el pan, 
Y su alma la comida suave. 
21 Su carne desfallece, de manera que no se ve, 
Y sus huesos, que antes no se vean, aparecen. 
22 Su alma se acerca al sepulcro, 
Y su vida a los que causan la muerte. 
23 Si tuviese cerca de l 
Algn elocuente mediador muy escogido, 
Que anuncie al hombre su deber; 
24 Que le diga que Dios tuvo de l misericordia, 
Que lo libr de descender al sepulcro, 
Que hall redencin; 
25 Su carne ser ms tierna que la del nio, 
Volver a los das de su juventud. 
26 Orar a Dios, y ste le amar, 
Y ver su faz con jbilo; 
Y restaurar al hombre su justicia. 
27 El mira sobre los hombres; y al que dijere: 
Pequ, y pervert lo recto, 
Y no me ha aprovechado, 
28 Dios redimir su alma para que no pase al sepulcro, 
Y su vida se ver en luz. 
29 He aqu, todas estas cosas hace Dios 
Dos y tres veces con el hombre, 
30 Para apartar su alma del sepulcro, 
Y para iluminarlo con la luz de los vivientes. 
31 Escucha, Job, y yeme; 
Calla, y yo hablar. 
32 Si tienes razones, respndeme; 
Habla, porque yo te quiero justificar. 
33 Y si no, yeme t a m; 
Calla, y te ensear sabidura. 



Eli justifica a Dios

JOB 34

1 Adems Eli dijo: 





2 Od, sabios, mis palabras; 
Y vosotros, doctos, estadme atentos. 
3 Porque el odo prueba las palabras, 
Como el paladar gusta lo que uno come. 
4 Escojamos para nosotros el juicio, 
Conozcamos entre nosotros cul sea lo bueno. 
5 Porque Job ha dicho: Yo soy justo, 
Y Dios me ha quitado mi derecho. 
6 He de mentir yo contra mi razn? 
Dolorosa es mi herida sin haber hecho yo transgresin. 
7 Qu hombre hay como Job, 
Que bebe el escarnio como agua, 
8 Y va en compaa con los que hacen iniquidad, 
Y anda con los hombres malos? 
9 Porque ha dicho: De nada servir al hombre 
El conformar su voluntad a Dios. 

10 Por tanto, varones de inteligencia, odme: 
Lejos est de Dios la impiedad, 
Y del Omnipotente la iniquidad. 
11 Porque l pagar al hombre segn su obra, 
Y le retribuir conforme a su camino. 
12 S, por cierto, Dios no har injusticia, 
Y el Omnipotente no pervertir el derecho. 
13 Quin visit por l la tierra? 
Y quin puso en orden todo el mundo? 
14 Si l pusiese sobre el hombre su corazn, 
Y recogiese as su espritu y su aliento, 
15 Toda carne perecera juntamente, 
Y el hombre volvera al polvo. 

16 Si, pues, hay en ti entendimiento, oye esto; 
Escucha la voz de mis palabras. 
17 Gobernar el que aborrece juicio? 
Y condenars t al que es tan justo? 
18 Se dir al rey: Perverso; 
Y a los prncipes: Impos? 
19 Cunto menos a aquel que no hace acepcin de personas de prncipes. 
Ni respeta ms al rico que al pobre, 
Porque todos son obra de sus manos? 
20 En un momento morirn, 
Y a medianoche se alborotarn los pueblos, y pasarn, 
Y sin mano ser quitado el poderoso. 
21 Porque sus ojos estn sobre los caminos del hombre, 
Y ve todos sus pasos. 
22 No hay tinieblas ni sombra de muerte 
Donde se escondan los que hacen maldad. 
23 No carga, pues, l al hombre ms de lo justo, 
Para que vaya con Dios a juicio. 
24 El quebrantar a los fuertes sin indagacin, 
Y har estar a otros en su lugar. 
25 Por tanto, l har notorias las obras de ellos, 
Cuando los trastorne en la noche, y sean quebrantados. 
26 Como a malos los herir 
En lugar donde sean vistos; 
27 Por cuanto as se apartaron de l, 
Y no consideraron ninguno de sus caminos, 
28 Haciendo venir delante de l el clamor del pobre, 
Y que oiga el clamor de los necesitados. 
29 Si l diere reposo, quin inquietar? 
Si escondiere el rostro, quin lo mirar? 
Esto sobre una nacin, y lo mismo sobre un hombre; 
30 Haciendo que no reine el hombre impo 
Para vejaciones del pueblo. 

31 De seguro conviene que se diga a Dios: 
He llevado ya castigo, no ofender ya ms; 
32 Ensame t lo que yo no veo; 
Si hice mal, no lo har ms. 
33 Ha de ser eso segn tu parecer? 
El te retribuir, ora rehses, ora aceptes, y no yo; 
Di, si no, lo que t sabes. 
34 Los hombres inteligentes dirn conmigo, 
Y el hombre sabio que me oiga: 
35 Que Job no habla con sabidura, 
Y que sus palabras no son con entendimiento. 
36 Deseo yo que Job sea probado ampliamente, 
A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos. 
37 Porque a su pecado aadi rebelda; 
Bate palmas contra nosotros, 
Y contra Dios multiplica sus palabras. 




JOB 35

1 Prosigui Eli en su razonamiento, y dijo: 





2 Piensas que es cosa recta lo que has dicho: 
Ms justo soy yo que Dios? 
3 Porque dijiste: Qu ventaja sacar de ello? 
O qu provecho tendr de no haber pecado? 
4 Yo te responder razones, 
Y a tus compaeros contigo. 
5 Mira a los cielos, y ve, 
Y considera que las nubes son ms altas que t. 
6 Si pecares, qu habrs logrado contra l? 
Y si tus rebeliones se multiplicaren, qu le hars t? 
7 Si fueres justo, qu le dars a l? 
O qu recibir de tu mano? 
8 Al hombre como t daar tu impiedad, 
Y al hijo de hombre aprovechar tu justicia. 

9 A causa de la multitud de las violencias claman, 
Y se lamentan por el podero de los grandes. 
10 Y ninguno dice: Dnde est Dios mi Hacedor, 
Que da cnticos en la noche, 
11 Que nos ensea ms que a las bestias de la tierra, 
Y nos hace sabios ms que a las aves del cielo? 
12 All clamarn, y l no oir, 
Por la soberbia de los malos. 
13 Ciertamente Dios no oir la vanidad, 
Ni la mirar el Omnipotente. 
14 Cunto menos cuando dices que no haces caso de l? 
La causa est delante de l; por tanto, agurdale. 
15 Mas ahora, porque en su ira no castiga, 
Ni inquiere con rigor, 
16 Por eso Job abre su boca vanamente, 
Y multiplica palabras sin sabidura. 



Eli exalta la grandeza de Dios

JOB 36

1 Aadi Eli y dijo: 





2 Esprame un poco, y te ensear; 
Porque todava tengo razones en defensa de Dios. 
3 Tomar mi saber desde lejos, 
Y atribuir justicia a mi Hacedor. 
4 Porque de cierto no son mentira mis palabras; 
Contigo est el que es ntegro en sus conceptos. 

5 He aqu que Dios es grande, pero no desestima a nadie; 
Es poderoso en fuerza de sabidura. 
6 No otorgar vida al impo, 
Pero a los afligidos dar su derecho. 
7 No apartar de los justos sus ojos; 
Antes bien con los reyes los pondr en trono para siempre, 
Y sern exaltados. 
8 Y si estuvieren prendidos en grillos, 
Y aprisionados en las cuerdas de afliccin, 
9 El les dar a conocer la obra de ellos, 
Y que prevalecieron sus rebeliones. 
10 Despierta adems el odo de ellos para la correccin, 
Y les dice que se conviertan de la iniquidad. 
11 Si oyeren, y le sirvieren, 
Acabarn sus das en bienestar, 
Y sus aos en dicha. 
12 Pero si no oyeren, sern pasados a espada, 
Y perecern sin sabidura. 

13 Mas los hipcritas de corazn atesoran para s la ira, 
Y no clamarn cuando l los atare. 
14 Fallecer el alma de ellos en su juventud, 
Y su vida entre los sodomitas. 
15 Al pobre librar de su pobreza, 
Y en la afliccin despertar su odo. 
16 Asimismo te apartar de la boca de la angustia 
A lugar espacioso, libre de todo apuro, 
Y te preparar mesa llena de grosura. 
17 Mas t has llenado el juicio del impo, 
En vez de sustentar el juicio y la justicia. 
18 Por lo cual teme, no sea que en su ira te quite con golpe, 
El cual no puedas apartar de ti con gran rescate. 
19 Har l estima de tus riquezas, del oro, 
O de todas las fuerzas del poder? 
20 No anheles la noche, 
En que los pueblos desaparecen de su lugar. 
21 Gurdate, no te vuelvas a la iniquidad; 
Pues sta escogiste ms bien que la afliccin. 
22 He aqu que Dios es excelso en su poder; 
Qu enseador semejante a l? 
23 Quin le ha prescrito su camino? 
Y quin le dir: Has hecho mal? 

24 Acurdate de engrandecer su obra, 
La cual contemplan los hombres. 
25 Los hombres todos la ven; 
La mira el hombre de lejos. 
26 He aqu, Dios es grande, y nosotros no le conocemos, 
Ni se puede seguir la huella de sus aos. 
27 El atrae las gotas de las aguas, 
Al transformarse el vapor en lluvia, 
28 La cual destilan las nubes, 
Goteando en abundancia sobre los hombres. 
29 Quin podr comprender la extensin de las nubes, 
Y el sonido estrepitoso de su morada? 
30 He aqu que sobre l extiende su luz, 
Y cobija con ella las profundidades del mar. 
31 Bien que por esos medios castiga a los pueblos, 
A la multitud l da sustento. 
32 Con las nubes encubre la luz, 
Y le manda no brillar, interponiendo aqullas. 
33 El trueno declara su indignacin, 
Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad. 




JOB 37




1 Por eso tambin se estremece mi corazn, 
Y salta de su lugar. 
2 Od atentamente el estrpito de su voz, 
Y el sonido que sale de su boca. 
3 Debajo de todos los cielos lo dirige, 
Y su luz hasta los fines de la tierra. 
4 Despus de ella brama el sonido, 
Truena l con voz majestuosa; 
Y aunque sea oda su voz, no los detiene. 
5 Truena Dios maravillosamente con su voz; 
El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos. 
6 Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; 
Tambin a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales. 
7 As hace retirarse a todo hombre, 
Para que los hombres todos reconozcan su obra. 
8 Las bestias entran en su escondrijo, 
Y se estn en sus moradas. 
9 Del sur viene el torbellino, 
Y el fro de los vientos del norte. 
10 Por el soplo de Dios se da el hielo, 
Y las anchas aguas se congelan. 
11 Regando tambin llega a disipar la densa nube, 
Y con su luz esparce la niebla. 
12 Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, 
Para hacer sobre la faz del mundo, 
En la tierra, lo que l les mande. 
13 Unas veces por azote, otras por causa de su tierra, 
Otras por misericordia las har venir. 

14 Escucha esto, Job; 
Detente, y considera las maravillas de Dios. 
15 Sabes t cmo Dios las pone en concierto, 
Y hace resplandecer la luz de su nube? 
16 Has conocido t las diferencias de las nubes, 
Las maravillas del Perfecto en sabidura? 
17 Por qu estn calientes tus vestidos 
Cuando l sosiega la tierra con el viento del sur? 
18 Extendiste t con l los cielos, 
Firmes como un espejo fundido? 
19 Mustranos qu le hemos de decir; 
Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas. 
20 Ser preciso contarle cuando yo hablare? 
Por ms que el hombre razone, quedar como abismado. 

21 Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, 
Luego que pasa el viento y los limpia, 
22 Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. 
En Dios hay una majestad terrible. 
23 El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; 
Y en juicio y en multitud de justicia no afligir. 
24 Lo temern por tanto los hombres; 
El no estima a ninguno que cree en su propio corazn ser sabio. 



Jehov convence a Job de su ignorancia

JOB 38

1 Entonces respondi Jehov a Job desde un torbellino, y dijo: 





2 Quin es se que oscurece el consejo 
Con palabras sin sabidura? 
3 Ahora cie como varn tus lomos; 
Yo te preguntar, y t me contestars. 

4 Dnde estabas t cuando yo fundaba la tierra? 
Hzmelo saber, si tienes inteligencia. 
5 Quin orden sus medidas, si lo sabes? 
O quin extendi sobre ella cordel? 
6 Sobre qu estn fundadas sus bases? 
O quin puso su piedra angular, 
7 Cuando alababan todas las estrellas del alba, 
Y se regocijaban todos los hijos de Dios? 

8 Quin encerr con puertas el mar, 
Cuando se derramaba salindose de su seno, 
9 Cuando puse yo nubes por vestidura suya, 
Y por su faja oscuridad, 
10 Y establec sobre l mi decreto, 
Le puse puertas y cerrojo, 
11 Y dije: Hasta aqu llegars, y no pasars adelante, 
Y ah parar el orgullo de tus olas? 
12 Has mandado t a la maana en tus das? 
Has mostrado al alba su lugar, 
13 Para que ocupe los fines de la tierra, 
Y para que sean sacudidos de ella los impos? 
14 Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello, 
Y viene a estar como con vestidura; 
15 Mas la luz de los impos es quitada de ellos, 
Y el brazo enaltecido es quebrantado. 

16 Has entrado t hasta las fuentes del mar, 
Y has andado escudriando el abismo? 
17 Te han sido descubiertas las puertas de la muerte, 
Y has visto las puertas de la sombra de muerte? 
18 Has considerado t hasta las anchuras de la tierra? 
Declara si sabes todo esto. 

19 Por dnde va el camino a la habitacin de la luz, 
Y dnde est el lugar de las tinieblas, 
20 Para que las lleves a sus lmites, 
Y entiendas las sendas de su casa? 
21 T lo sabes! Pues entonces ya habas nacido, 
Y es grande el nmero de tus das. 

22 Has entrado t en los tesoros de la nieve, 
O has visto los tesoros del granizo, 
23 Que tengo reservados para el tiempo de angustia, 
Para el da de la guerra y de la batalla? 
24 Por qu camino se reparte la luz, 
Y se esparce el viento solano sobre la tierra? 

25 Quin reparti conducto al turbin, 
Y camino a los relmpagos y truenos, 
26 Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, 
Sobre el desierto, donde no hay hombre, 
27 Para saciar la tierra desierta e inculta, 
Y para hacer brotar la tierna hierba? 

28 Tiene la lluvia padre? 
O quin engendr las gotas del roco? 
29 De qu vientre sali el hielo? 
Y la escarcha del cielo, quin la engendr? 
30 Las aguas se endurecen a manera de piedra, 
Y se congela la faz del abismo. 

31 Podrs t atar los lazos de las Plyades, 
O desatars las ligaduras de Orin? 
32 Sacars t a su tiempo las constelaciones de los cielos, 
O guiars a la Osa Mayor con sus hijos? 
33 Supiste t las ordenanzas de los cielos? 
Dispondrs t de su potestad en la tierra? 

34 Alzars t a las nubes tu voz, 
Para que te cubra muchedumbre de aguas? 
35 Enviars t los relmpagos, para que ellos vayan? 
Y te dirn ellos: Henos aqu? 
36 Quin puso la sabidura en el corazn? 
O quin dio al espritu inteligencia? 
37 Quin puso por cuenta los cielos con sabidura? 
Y los odres de los cielos, quin los hace inclinar, 
38 Cuando el polvo se ha convertido en dureza, 
Y los terrones se han pegado unos con otros? 

39 Cazars t la presa para el len? 
Saciars el hambre de los leoncillos, 
40 Cuando estn echados en las cuevas, 
O se estn en sus guaridas para acechar? 
41 Quin prepara al cuervo su alimento, 
Cuando sus polluelos claman a Dios, 
Y andan errantes por falta de comida? 



JOB 39




1 Sabes t el tiempo en que paren las cabras monteses? 
O miraste t las ciervas cuando estn pariendo? 
2 Contaste t los meses de su preez, 
Y sabes el tiempo cuando han de parir? 
3 Se encorvan, hacen salir sus hijos, 
Pasan sus dolores. 
4 Sus hijos se fortalecen, crecen con el pasto; 
Salen, y no vuelven a ellas. 

5 Quin ech libre al asno monts, 
Y quin solt sus ataduras? 
6 Al cual yo puse casa en la soledad, 
Y sus moradas en lugares estriles. 
7 Se burla de la multitud de la ciudad; 
No oye las voces del arriero. 
8 Lo oculto de los montes es su pasto, 
Y anda buscando toda cosa verde. 

9 Querr el bfalo servirte a ti, 
O quedar en tu pesebre? 
10 Atars t al bfalo con coyunda para el surco? 
Labrar los valles en pos de ti? 
11 Confiars t en l, por ser grande su fuerza, 
Y le fiars tu labor? 
12 Fiars de l para que recoja tu semilla, 
Y la junte en tu era? 

13 Diste t hermosas alas al pavo real, 
O alas y plumas al avestruz? 
14 El cual desampara en la tierra sus huevos, 
Y sobre el polvo los calienta, 
15 Y olvida que el pie los puede pisar, 
Y que puede quebrarlos la bestia del campo. 
16 Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos, 
No temiendo que su trabajo haya sido en vano; 
17 Porque le priv Dios de sabidura, 
Y no le dio inteligencia. 
18 Luego que se levanta en alto, 
Se burla del caballo y de su jinete. 

19 Diste t al caballo la fuerza? 
Vestiste t su cuello de crines ondulantes? 
20 Le intimidars t como a langosta? 
El resoplido de su nariz es formidable. 
21 Escarba la tierra, se alegra en su fuerza, 
Sale al encuentro de las armas; 
22 Hace burla del espanto, y no teme, 
Ni vuelve el rostro delante de la espada. 
23 Contra l suenan la aljaba, 
El hierro de la lanza y de la jabalina; 
24 Y l con mpetu y furor escarba la tierra, 
Sin importarle el sonido de la trompeta; 
25 Antes como que dice entre los clarines: Ea! 
Y desde lejos huele la batalla, 
El grito de los capitanes, y el vocero. 

26 Vuela el gaviln por tu sabidura, 
Y extiende hacia el sur sus alas? 
27 Se remonta el guila por tu mandamiento, 
Y pone en alto su nido? 
28 Ella habita y mora en la pea, 
En la cumbre del peasco y de la roca. 
29 Desde all acecha la presa; 
Sus ojos observan de muy lejos. 
30 Sus polluelos chupan la sangre; 
Y donde hubiere cadveres, all est ella. 




JOB 40

1 Adems respondi Jehov a Job, y dijo: 





2 Es sabidura contender con el Omnipotente? 
El que disputa con Dios, responda a esto. 




3 Entonces respondi Job a Jehov, y dijo: 





4 He aqu que yo soy vil; qu te responder? 
Mi mano pongo sobre mi boca. 
5 Una vez habl, mas no responder; 
Aun dos veces, mas no volver a hablar. 



Manifestaciones del poder de Dios

6 Respondi Jehov a Job desde el torbellino, y dijo: 





7 Cete ahora como varn tus lomos; 
Yo te preguntar, y t me responders. 
8 Invalidars t tambin mi juicio? 
Me condenars a m, para justificarte t? 
9 Tienes t un brazo como el de Dios? 
Y truenas con voz como la suya? 

10 Adrnate ahora de majestad y de alteza, 
Y vstete de honra y de hermosura. 
11 Derrama el ardor de tu ira; 
Mira a todo altivo, y abtelo. 
12 Mira a todo soberbio, y humllalo, 
Y quebranta a los impos en su sitio. 
13 Encbrelos a todos en el polvo, 
Encierra sus rostros en la oscuridad; 
14 Y yo tambin te confesar 
Que podr salvarte tu diestra. 

15 He aqu ahora behemot, el cual hice como a ti; 
Hierba come como buey. 
16 He aqu ahora que su fuerza est en sus lomos, 
Y su vigor en los msculos de su vientre. 
17 Su cola mueve como un cedro, 
Y los nervios de sus muslos estn entretejidos. 
18 Sus huesos son fuertes como bronce, 
Y sus miembros como barras de hierro. 

19 El es el principio de los caminos de Dios; 
El que lo hizo, puede hacer que su espada a l se acerque. 
20 Ciertamente los montes producen hierba para l; 
Y toda bestia del campo retoza all. 
21 Se echar debajo de las sombras, 
En lo oculto de las caas y de los lugares hmedos. 
22 Los rboles sombros lo cubren con su sombra; 
Los sauces del arroyo lo rodean. 
23 He aqu, sale de madre el ro, pero l no se inmuta; 
Tranquilo est, aunque todo un Jordn se estrelle contra su boca. 
24 Lo tomar alguno cuando est vigilante, 
Y horadar su nariz? 



JOB 41




1 Sacars t al leviatn con anzuelo, 
O con cuerda que le eches en su lengua? 
2 Pondrs t soga en sus narices, 
Y horadars con garfio su quijada? 
3 Multiplicar l ruegos para contigo? 
Te hablar l lisonjas? 
4 Har pacto contigo 
Para que lo tomes por siervo perpetuo? 
5 Jugars con l como con pjaro, 
O lo atars para tus nias? 
6 Harn de l banquete los compaeros? 
Lo repartirn entre los mercaderes? 
7 Cortars t con cuchillo su piel, 
O con arpn de pescadores su cabeza? 
8 Pon tu mano sobre l; 
Te acordars de la batalla, y nunca ms volvers. 
9 He aqu que la esperanza acerca de l ser burlada, 
Porque aun a su sola vista se desmayarn. 
10 Nadie hay tan osado que lo despierte; 
Quin, pues, podr estar delante de m? 
11 Quin me ha dado a m primero, para que yo restituya? 
Todo lo que hay debajo del cielo es mo. 

12 No guardar silencio sobre sus miembros, 
Ni sobre sus fuerzas y la gracia de su disposicin. 
13 Quin descubrir la delantera de su vestidura? 
Quin se acercar a l con su freno doble? 
14 Quin abrir las puertas de su rostro? 
Las hileras de sus dientes espantan. 
15 La gloria de su vestido son escudos fuertes, 
Cerrados entre s estrechamente. 
16 El uno se junta con el otro, 
Que viento no entra entre ellos. 
17 Pegado est el uno con el otro; 
Estn trabados entre s, que no se pueden apartar. 
18 Con sus estornudos enciende lumbre, 
Y sus ojos son como los prpados del alba. 
19 De su boca salen hachones de fuego; 
Centellas de fuego proceden. 
20 De sus narices sale humo, 
Como de una olla o caldero que hierve. 
21 Su aliento enciende los carbones, 
Y de su boca sale llama. 
22 En su cerviz est la fuerza, 
Y delante de l se esparce el desaliento. 
23 Las partes ms flojas de su carne estn endurecidas; 
Estn en l firmes, y no se mueven. 
24 Su corazn es firme como una piedra, 
Y fuerte como la muela de abajo. 
25 De su grandeza tienen temor los fuertes, 
Y a causa de su desfallecimiento hacen por purificarse. 
26 Cuando alguno lo alcanzare, 
Ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durar. 
27 Estima como paja el hierro, 
Y el bronce como leo podrido. 
28 Saeta no le hace huir; 
Las piedras de honda le son como paja. 
29 Tiene toda arma por hojarasca, 
Y del blandir de la jabalina se burla. 
30 Por debajo tiene agudas conchas; 
Imprime su agudez en el suelo. 
31 Hace hervir como una olla el mar profundo, 
Y lo vuelve como una olla de ungento. 
32 En pos de s hace resplandecer la senda, 
Que parece que el abismo es cano. 
33 No hay sobre la tierra quien se le parezca; 
Animal hecho exento de temor. 
34 Menosprecia toda cosa alta; 
Es rey sobre todos los soberbios. 



Confesin y justificacin de Job

JOB 42

1 Respondi Job a Jehov, y dijo: 





2 Yo conozco que todo lo puedes, 
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. 
3 Quin es el que oscurece el consejo sin entendimiento? 
Por tanto, yo hablaba lo que no entenda; 
Cosas demasiado maravillosas para m, que yo no comprenda. 
4 Oye, te ruego, y hablar; 
Te preguntar, y t me ensears. 
5 De odas te haba odo; 
Mas ahora mis ojos te ven. 
6 Por tanto me aborrezco, 
Y me arrepiento en polvo y ceniza. 




7 Y aconteci que despus que habl Jehov estas palabras a Job, Jehov dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendi contra ti y tus dos compaeros; porque no habis hablado de m lo recto, como mi siervo Job. 8 Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orar por vosotros; porque de cierto a l atender para no trataros afrentosamente, por cuanto no habis hablado de m con rectitud, como mi siervo Job. 9 Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehov les dijo; y Jehov acept la oracin de Job. 

Restauracin de la prosperidad de Job

10 Y quit Jehov la afliccin de Job, cuando l hubo orado por sus amigos; y aument al doble todas las cosas que haban sido de Job. 11 Y vinieron a l todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le haban conocido, y comieron con l pan en su casa, y se condolieron de l, y le consolaron de todo aquel mal que Jehov haba trado sobre l; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. 12 Y bendijo Jehov el postrer estado de Job ms que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, 13 y tuvo siete hijos y tres hijas. 14 Llam el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc. 15 Y no haba mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos. 16 Despus de esto vivi Job ciento cuarenta aos, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generacin. 17 Y muri Job viejo y lleno de das. 
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SALMOS

LIBRO I

El justo y los pecadores

SALMO 1




1 Bienaventurado el varn que no anduvo en consejo de malos, 
Ni estuvo en camino de pecadores, 
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 
2 Sino que en la ley de Jehov est su delicia, 
Y en su ley medita de da y de noche. 
3 Ser como rbol plantado junto a corrientes de aguas, 
Que da su fruto en su tiempo, 
Y su hoja no cae; 
Y todo lo que hace, prosperar. 

4 No as los malos, 
Que son como el tamo que arrebata el viento. 
5 Por tanto, no se levantarn los malos en el juicio, 
Ni los pecadores en la congregacin de los justos. 
6 Porque Jehov conoce el camino de los justos; 
Mas la senda de los malos perecer. 



El reino del ungido de Jehov

SALMO 2




1 Por qu se amotinan las gentes, 
Y los pueblos piensan cosas vanas? 
2 Se levantarn los reyes de la tierra, 
Y prncipes consultarn unidos 
Contra Jehov y contra su ungido, diciendo: 
3 Rompamos sus ligaduras, 
Y echemos de nosotros sus cuerdas. 

4 El que mora en los cielos se reir; 
El Seor se burlar de ellos. 
5 Luego hablar a ellos en su furor, 
Y los turbar con su ira. 
6 Pero yo he puesto mi rey 
Sobre Sion, mi santo monte. 

7 Yo publicar el decreto; 
Jehov me ha dicho: Mi hijo eres t; 
Yo te engendr hoy. 
8 Pdeme, y te dar por herencia las naciones, 
Y como posesin tuya los confines de la tierra. 
9 Los quebrantars con vara de hierro; 
Como vasija de alfarero los desmenuzars. 

10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; 
Admitid amonestacin, jueces de la tierra. 
11 Servid a Jehov con temor, 
Y alegraos con temblor. 
12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcis en el camino; 
Pues se inflama de pronto su ira. 

Bienaventurados todos los que en l confan. 



Oracin matutina de confianza en Dios

Salmo de David, cuando hua de delante de Absaln su hijo.

SALMO 3




1 Oh Jehov, cunto se han multiplicado mis adversarios! 
Muchos son los que se levantan contra m. 
2 Muchos son los que dicen de m: 
No hay para l salvacin en Dios. Selah 

3 Mas t, Jehov, eres escudo alrededor de m; 
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 
4 Con mi voz clam a Jehov, 
Y l me respondi desde su monte santo. Selah 

5 Yo me acost y dorm, 
Y despert, porque Jehov me sustentaba. 
6 No temer a diez millares de gente, 
Que pusieren sitio contra m. 
7 Levntate, Jehov; slvame, Dios mo; 
Porque t heriste a todos mis enemigos en la mejilla; 
Los dientes de los perversos quebrantaste. 

8 La salvacin es de Jehov; 
Sobre tu pueblo sea tu bendicin. Selah 



Oracin vespertina de confianza en Dios

Al msico principal; sobre Neginot. Salmo de David.

SALMO 4




1 Respndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. 
Cuando estaba en angustia, t me hiciste ensanchar; 
Ten misericordia de m, y oye mi oracin. 

2 Hijos de los hombres, hasta cundo volveris mi honra en infamia, 
Amaris la vanidad, y buscaris la mentira? Selah 
3 Sabed, pues, que Jehov ha escogido al piadoso para s; 
Jehov oir cuando yo a l clamare. 

4 Temblad, y no pequis; 
Meditad en vuestro corazn estando en vuestra cama, y callad. Selah 
5 Ofreced sacrificios de justicia, 
Y confiad en Jehov. 

6 Muchos son los que dicen: Quin nos mostrar el bien? 
Alza sobre nosotros, oh Jehov, la luz de tu rostro. 
7 T diste alegra a mi corazn 
Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. 

8 En paz me acostar, y asimismo dormir; 
Porque solo t, Jehov, me haces vivir confiado. 



Plegaria pidiendo proteccin

Al msico principal; sobre Nehilot. Salmo de David.

SALMO 5




1 Escucha, oh Jehov, mis palabras; 
Considera mi gemir. 
2 Est atento a la voz de mi clamor, Rey mo y Dios mo, 
Porque a ti orar. 
3 Oh Jehov, de maana oirs mi voz; 
De maana me presentar delante de ti, y esperar. 

4 Porque t no eres un Dios que se complace en la maldad; 
El malo no habitar junto a ti. 
5 Los insensatos no estarn delante de tus ojos; 
Aborreces a todos los que hacen iniquidad. 
6 Destruirs a los que hablan mentira; 
Al hombre sanguinario y engaador abominar Jehov. 

7 Mas yo por la abundancia de tu misericordia entrar en tu casa; 
Adorar hacia tu santo templo en tu temor. 
8 Guame, Jehov, en tu justicia, a causa de mis enemigos; 
Endereza delante de m tu camino. 

9 Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; 
Sus entraas son maldad, 
Sepulcro abierto es su garganta, 
Con su lengua hablan lisonjas. 
10 Castgalos, oh Dios; 
Caigan por sus mismos consejos; 
Por la multitud de sus transgresiones chalos fuera, 
Porque se rebelaron contra ti. 

11 Pero algrense todos los que en ti confan; 
Den voces de jbilo para siempre, porque t los defiendes; 
En ti se regocijen los que aman tu nombre. 
12 Porque t, oh Jehov, bendecirs al justo; 
Como con un escudo lo rodears de tu favor. 



Oracin pidiendo misericordia en tiempo de prueba

Al msico principal; en Neginot, sobre Seminit. Salmo de David.

SALMO 6




1 Jehov, no me reprendas en tu enojo, 
Ni me castigues con tu ira. 
2 Ten misericordia de m, oh Jehov, porque estoy enfermo; 
Sname, oh Jehov, porque mis huesos se estremecen. 
3 Mi alma tambin est muy turbada; 
Y t, Jehov, hasta cundo? 

4 Vulvete, oh Jehov, libra mi alma; 
Slvame por tu misericordia. 
5 Porque en la muerte no hay memoria de ti; 
En el Seol, quin te alabar? 

6 Me he consumido a fuerza de gemir; 
Todas las noches inundo de llanto mi lecho, 
Riego mi cama con mis lgrimas. 
7 Mis ojos estn gastados de sufrir; 
Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores. 

8 Apartaos de m, todos los hacedores de iniquidad; 
Porque Jehov ha odo la voz de mi lloro. 
9 Jehov ha odo mi ruego; 
Ha recibido Jehov mi oracin. 
10 Se avergonzarn y se turbarn mucho todos mis enemigos; 
Se volvern y sern avergonzados de repente. 



Plegaria pidiendo vindicacin

Sigain de David, que cant a Jehov acerca de las palabras de Cus hijo de Benjamn.

SALMO 7




1 Jehov Dios mo, en ti he confiado; 
Slvame de todos los que me persiguen, y lbrame, 
2 No sea que desgarren mi alma cual len, 
Y me destrocen sin que haya quien me libre. 

3 Jehov Dios mo, si yo he hecho esto, 
Si hay en mis manos iniquidad; 
4 Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo 
(Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo), 
5 Persiga el enemigo mi alma, y alcncela; 
Huelle en tierra mi vida, 
Y mi honra ponga en el polvo. Selah 

6 Levntate, oh Jehov, en tu ira; 
Alzate en contra de la furia de mis angustiadores, 
Y despierta en favor mo el juicio que mandaste. 
7 Te rodear congregacin de pueblos, 
Y sobre ella vulvete a sentar en alto. 
8 Jehov juzgar a los pueblos; 
Jzgame, oh Jehov, conforme a mi justicia, 
Y conforme a mi integridad. 

9 Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece t al justo; 
Porque el Dios justo prueba la mente y el corazn. 
10 Mi escudo est en Dios, 
Que salva a los rectos de corazn. 
11 Dios es juez justo, 
Y Dios est airado contra el impo todos los das. 

12 Si no se arrepiente, l afilar su espada; 
Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. 
13 Asimismo ha preparado armas de muerte, 
Y ha labrado saetas ardientes. 
14 He aqu, el impo concibi maldad, 
Se pre de iniquidad, 
Y dio a luz engao. 
15 Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; 
Y en el hoyo que hizo caer. 
16 Su iniquidad volver sobre su cabeza, 
Y su agravio caer sobre su propia coronilla. 

17 Alabar a Jehov conforme a su justicia, 
Y cantar al nombre de Jehov el Altsimo. 



La gloria de Dios y la honra del hombre

Al msico principal; sobre Gitit. Salmo de David.

SALMO 8




1 Oh Jehov, Seor nuestro, 
Cun glorioso es tu nombre en toda la tierra! 

Has puesto tu gloria sobre los cielos; 
2 De la boca de los nios y de los que maman, fundaste la fortaleza, 
A causa de tus enemigos, 
Para hacer callar al enemigo y al vengativo. 

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, 
La luna y las estrellas que t formaste, 
4 Digo: Qu es el hombre, para que tengas de l memoria, 
Y el hijo del hombre, para que lo visites? 

5 Le has hecho poco menor que los ngeles, 
Y lo coronaste de gloria y de honra. 
6 Le hiciste seorear sobre las obras de tus manos; 
Todo lo pusiste debajo de sus pies: 
7 Ovejas y bueyes, todo ello, 
Y asimismo las bestias del campo, 
8 Las aves de los cielos y los peces del mar; 
Todo cuanto pasa por los senderos del mar. 

9 Oh Jehov, Seor nuestro, 
Cun grande es tu nombre en toda la tierra! 



Accin de gracias por la justicia de Dios

Al msico principal; sobre Mut-labn. Salmo de David.

SALMO 9




1 Te alabar, oh Jehov, con todo mi corazn; 
Contar todas tus maravillas. 
2 Me alegrar y me regocijar en ti; 
Cantar a tu nombre, oh Altsimo. 

3 Mis enemigos volvieron atrs; 
Cayeron y perecieron delante de ti. 
4 Porque has mantenido mi derecho y mi causa; 
Te has sentado en el trono juzgando con justicia. 

5 Reprendiste a las naciones, destruiste al malo, 
Borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre. 
6 Los enemigos han perecido; han quedado desolados para siempre; 
Y las ciudades que derribaste, 
Su memoria pereci con ellas. 
7 Pero Jehov permanecer para siempre; 
Ha dispuesto su trono para juicio. 
8 El juzgar al mundo con justicia, 
Y a los pueblos con rectitud. 

9 Jehov ser refugio del pobre, 
Refugio para el tiempo de angustia. 
10 En ti confiarn los que conocen tu nombre, 
Por cuanto t, oh Jehov, no desamparaste a los que te buscaron. 

11 Cantad a Jehov, que habita en Sion; 
Publicad entre los pueblos sus obras. 
12 Porque el que demanda la sangre se acord de ellos; 
No se olvid del clamor de los afligidos. 

13 Ten misericordia de m, Jehov; 
Mira mi afliccin que padezco a causa de los que me aborrecen, 
T que me levantas de las puertas de la muerte, 
14 Para que cuente yo todas tus alabanzas 
En las puertas de la hija de Sion, 
Y me goce en tu salvacin. 

15 Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; 
En la red que escondieron fue tomado su pie. 
16 Jehov se ha hecho conocer en el juicio que ejecut; 
En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah 

17 Los malos sern trasladados al Seol, 
Todas las gentes que se olvidan de Dios. 

18 Porque no para siempre ser olvidado el menesteroso, 
Ni la esperanza de los pobres perecer perpetuamente. 

19 Levntate, oh Jehov; no se fortalezca el hombre; 
Sean juzgadas las naciones delante de ti. 
20 Pon, oh Jehov, temor en ellos; 
Conozcan las naciones que no son sino hombres. Selah 



Plegaria pidiendo la destruccin de los malvados

SALMO 10




1 Por qu ests lejos, oh Jehov, 
Y te escondes en el tiempo de la tribulacin? 
2 Con arrogancia el malo persigue al pobre; 
Ser atrapado en los artificios que ha ideado. 

3 Porque el malo se jacta del deseo de su alma, 
Bendice al codicioso, y desprecia a Jehov. 
4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; 
No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. 

5 Sus caminos son torcidos en todo tiempo; 
Tus juicios los tiene muy lejos de su vista; 
A todos sus adversarios desprecia. 
6 Dice en su corazn: No ser movido jams; 
Nunca me alcanzar el infortunio. 

7 Llena est su boca de maldicin, y de engaos y fraude; 
Debajo de su lengua hay vejacin y maldad. 
8 Se sienta en acecho cerca de las aldeas; 
En escondrijos mata al inocente. 

Sus ojos estn acechando al desvalido; 
9 Acecha en oculto, como el len desde su cueva; 
Acecha para arrebatar al pobre; 
Arrebata al pobre trayndolo a su red. 

10 Se encoge, se agacha, 
Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados. 
11 Dice en su corazn: Dios ha olvidado; 
Ha encubierto su rostro; nunca lo ver. 

12 Levntate, oh Jehov Dios, alza tu mano; 
No te olvides de los pobres. 
13 Por qu desprecia el malo a Dios? 
En su corazn ha dicho: T no lo inquirirs. 

14 T lo has visto; porque miras el trabajo y la vejacin, para dar la recompensa con tu mano; 
A ti se acoge el desvalido; 
T eres el amparo del hurfano. 

15 Quebranta t el brazo del inicuo, 
Y persigue la maldad del malo hasta que no halles ninguna. 
16 Jehov es Rey eternamente y para siempre; 
De su tierra han perecido las naciones. 

17 El deseo de los humildes oste, oh Jehov; 
T dispones su corazn, y haces atento tu odo, 
18 Para juzgar al hurfano y al oprimido, 
A fin de que no vuelva ms a hacer violencia el hombre de la tierra. 



El refugio del justo

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 11




1 En Jehov he confiado; 
Cmo decs a mi alma, 
Que escape al monte cual ave? 
2 Porque he aqu, los malos tienden el arco, 
Disponen sus saetas sobre la cuerda, 
Para asaetear en oculto a los rectos de corazn. 
3 Si fueren destruidos los fundamentos, 
Qu ha de hacer el justo? 

4 Jehov est en su santo templo; 
Jehov tiene en el cielo su trono; 
Sus ojos ven, sus prpados examinan a los hijos de los hombres. 
5 Jehov prueba al justo; 
Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. 
6 Sobre los malos har llover calamidades; 
Fuego, azufre y viento abrasador ser la porcin del cliz de ellos. 
7 Porque Jehov es justo, y ama la justicia; 
El hombre recto mirar su rostro. 



Oracin pidiendo ayuda contra los malos

Al msico principal; sobre Seminit. Salmo de David.

SALMO 12




1 Salva, oh Jehov, porque se acabaron los piadosos; 
Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres. 
2 Habla mentira cada uno con su prjimo; 
Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazn. 

3 Jehov destruir todos los labios lisonjeros, 
Y la lengua que habla jactanciosamente; 
4 A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; 
Nuestros labios son nuestros; quin es seor de nosotros? 

5 Por la opresin de los pobres, por el gemido de los menesterosos, 
Ahora me levantar, dice Jehov; 
Pondr en salvo al que por ello suspira. 
6 Las palabras de Jehov son palabras limpias, 
Como plata refinada en horno de tierra, 
Purificada siete veces. 

7 T, Jehov, los guardars; 
De esta generacin los preservars para siempre. 
8 Cercando andan los malos, 
Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres. 



Plegaria pidiendo ayuda en la afliccin

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 13




1 Hasta cundo, Jehov? Me olvidars para siempre? 
Hasta cundo esconders tu rostro de m? 
2 Hasta cundo pondr consejos en mi alma, 
Con tristezas en mi corazn cada da? 
Hasta cundo ser enaltecido mi enemigo sobre m? 

3 Mira, respndeme, oh Jehov Dios mo; 
Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte; 
4 Para que no diga mi enemigo: Lo venc. 
Mis enemigos se alegraran, si yo resbalara. 

5 Mas yo en tu misericordia he confiado; 
Mi corazn se alegrar en tu salvacin. 
6 Cantar a Jehov, 
Porque me ha hecho bien. 



Necedad y corrupcin del hombre

(Sal. 53. 1-6)

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 14




1 Dice el necio en su corazn: 
No hay Dios. 
Se han corrompido, hacen obras abominables; 
No hay quien haga el bien. 

2 Jehov mir desde los cielos sobre los hijos de los hombres, 
Para ver si haba algn entendido, 
Que buscara a Dios. 

3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; 
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 

4 No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, 
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, 
Y a Jehov no invocan? 

5 Ellos temblaron de espanto; 
Porque Dios est con la generacin de los justos. 
6 Del consejo del pobre se han burlado, 
Pero Jehov es su esperanza. 

7 Oh, que de Sion saliera la salvacin de Israel! 
Cuando Jehov hiciere volver a los cautivos de su pueblo, 
Se gozar Jacob, y se alegrar Israel. 



Los que habitarn en el monte santo de Dios

Salmo de David.

SALMO 15




1 Jehov, quin habitar en tu tabernculo? 
Quin morar en tu monte santo? 
2 El que anda en integridad y hace justicia, 
Y habla verdad en su corazn. 
3 El que no calumnia con su lengua, 
Ni hace mal a su prjimo, 
Ni admite reproche alguno contra su vecino. 
4 Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, 
Pero honra a los que temen a Jehov. 
El que aun jurando en dao suyo, no por eso cambia; 
5 Quien su dinero no dio a usura, 
Ni contra el inocente admiti cohecho. 

El que hace estas cosas, no resbalar jams. 



Una herencia escogida

Mictam de David.

SALMO 16





1 Gurdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 
2 Oh alma ma, dijiste a Jehov: 
T eres mi Seor; 
No hay para m bien fuera de ti. 

3 Para los santos que estn en la tierra, 
Y para los ntegros, es toda mi complacencia. 

4 Se multiplicarn los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. 
No ofrecer yo sus libaciones de sangre, 
Ni en mis labios tomar sus nombres. 

5 Jehov es la porcin de mi herencia y de mi copa; 
T sustentas mi suerte. 
6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, 
Y es hermosa la heredad que me ha tocado. 

7 Bendecir a Jehov que me aconseja; 
Aun en las noches me ensea mi conciencia. 
8 A Jehov he puesto siempre delante de m; 
Porque est a mi diestra, no ser conmovido. 
9 Se alegr por tanto mi corazn, y se goz mi alma; 
Mi carne tambin reposar confiadamente; 
10 Porque no dejars mi alma en el Seol, 
Ni permitirs que tu santo vea corrupcin. 

11 Me mostrars la senda de la vida; 
En tu presencia hay plenitud de gozo; 
Delicias a tu diestra para siempre. 



Plegaria pidiendo proteccin contra los opresores

Oracin de David.

SALMO 17




1 Oye, oh Jehov, una causa justa; est atento a mi clamor. 
Escucha mi oracin hecha de labios sin engao. 
2 De tu presencia proceda mi vindicacin; 
Vean tus ojos la rectitud. 

3 T has probado mi corazn, me has visitado de noche; 
Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; 
He resuelto que mi boca no haga transgresin. 
4 En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios 
Yo me he guardado de las sendas de los violentos. 
5 Sustenta mis pasos en tus caminos, 
Para que mis pies no resbalen. 

6 Yo te he invocado, por cuanto t me oirs, oh Dios; 
Inclina a m tu odo, escucha mi palabra. 
7 Muestra tus maravillosas misericordias, t que salvas a los que se refugian a tu diestra, 
De los que se levantan contra ellos. 

8 Gurdame como a la nia de tus ojos; 
Escndeme bajo la sombra de tus alas, 
9 De la vista de los malos que me oprimen, 
De mis enemigos que buscan mi vida. 

10 Envueltos estn con su grosura; 
Con su boca hablan arrogantemente. 
11 Han cercado ahora nuestros pasos; 
Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. 
12 Son como len que desea hacer presa, 
Y como leoncillo que est en su escondite. 

13 Levntate, oh Jehov; 
Sal a su encuentro, pstrales; 
Libra mi alma de los malos con tu espada, 
14 De los hombres con tu mano, oh Jehov, 
De los hombres mundanos, cuya porcin la tienen en esta vida, 
Y cuyo vientre est lleno de tu tesoro. 
Sacian a sus hijos, 
Y aun sobra para sus pequeuelos. 

15 En cuanto a m, ver tu rostro en justicia; 
Estar satisfecho cuando despierte a tu semejanza. 



Accin de gracias por la victoria

(2 S. 22. 1-51)

Al msico principal. Salmo de David, siervo de Jehov, el cual dirigi a Jehov las palabras de este cntico el da que le libr Jehov de mano de todos sus enemigos, y de mano de Sal. Entonces dijo:

SALMO 18




1 Te amo, oh Jehov, fortaleza ma. 
2 Jehov, roca ma y castillo mo, y mi libertador; 
Dios mo, fortaleza ma, en l confiar; 
Mi escudo, y la fuerza de mi salvacin, mi alto refugio. 
3 Invocar a Jehov, quien es digno de ser alabado, 
Y ser salvo de mis enemigos. 

4 Me rodearon ligaduras de muerte, 
Y torrentes de perversidad me atemorizaron. 
5 Ligaduras del Seol me rodearon, 
Me tendieron lazos de muerte. 

6 En mi angustia invoqu a Jehov, 
Y clam a mi Dios. 
El oy mi voz desde su templo, 
Y mi clamor lleg delante de l, a sus odos. 
7 La tierra fue conmovida y tembl; 
Se conmovieron los cimientos de los montes, 
Y se estremecieron, porque se indign l. 
8 Humo subi de su nariz, 
Y de su boca fuego consumidor; 
Carbones fueron por l encendidos. 
9 Inclin los cielos, y descendi; 
Y haba densas tinieblas debajo de sus pies. 
10 Cabalg sobre un querubn, y vol; 
Vol sobre las alas del viento. 
11 Puso tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de s; 
Oscuridad de aguas, nubes de los cielos. 
12 Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; 
Granizo y carbones ardientes. 
13 Tron en los cielos Jehov, 
Y el Altsimo dio su voz; 
Granizo y carbones de fuego. 
14 Envi sus saetas, y los dispers; 
Lanz relmpagos, y los destruy. 
15 Entonces aparecieron los abismos de las aguas, 
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, 
A tu reprensin, oh Jehov, 
Por el soplo del aliento de tu nariz. 

16 Envi desde lo alto; me tom, 
Me sac de las muchas aguas. 
17 Me libr de mi poderoso enemigo, 
Y de los que me aborrecan; pues eran ms fuertes que yo. 
18 Me asaltaron en el da de mi quebranto, 
Mas Jehov fue mi apoyo. 
19 Me sac a lugar espacioso; 
Me libr, porque se agrad de m. 

20 Jehov me ha premiado conforme a mi justicia; 
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. 
21 Porque yo he guardado los caminos de Jehov, 
Y no me apart impamente de mi Dios. 
22 Pues todos sus juicios estuvieron delante de m, 
Y no me he apartado de sus estatutos. 
23 Fui recto para con l, y me he guardado de mi maldad, 
24 Por lo cual me ha recompensado Jehov conforme a mi justicia; 
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista. 

25 Con el misericordioso te mostrars misericordioso, 
Y recto para con el hombre ntegro. 
26 Limpio te mostrars para con el limpio, 
Y severo sers para con el perverso. 
27 Porque t salvars al pueblo afligido, 
Y humillars los ojos altivos. 
28 T encenders mi lmpara; 
Jehov mi Dios alumbrar mis tinieblas. 
29 Contigo desbaratar ejrcitos, 
Y con mi Dios asaltar muros. 
30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino, 
Y acrisolada la palabra de Jehov; 
Escudo es a todos los que en l esperan. 

31 Porque quin es Dios sino slo Jehov? 
Y qu roca hay fuera de nuestro Dios? 
32 Dios es el que me cie de poder, 
Y quien hace perfecto mi camino; 
33 Quien hace mis pies como de ciervas, 
Y me hace estar firme sobre mis alturas; 
34 Quien adiestra mis manos para la batalla, 
Para entesar con mis brazos el arco de bronce. 
35 Me diste asimismo el escudo de tu salvacin; 
Tu diestra me sustent, 
Y tu benignidad me ha engrandecido. 
36 Ensanchaste mis pasos debajo de m, 
Y mis pies no han resbalado. 
37 Persegu a mis enemigos, y los alcanc, 
Y no volv hasta acabarlos. 
38 Los her de modo que no se levantasen; 
Cayeron debajo de mis pies. 
39 Pues me ceiste de fuerzas para la pelea; 
Has humillado a mis enemigos debajo de m. 
40 Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, 
Para que yo destruya a los que me aborrecen. 
41 Clamaron, y no hubo quien salvase; 
Aun a Jehov, pero no los oy. 
42 Y los mol como polvo delante del viento; 
Los ech fuera como lodo de las calles. 

43 Me has librado de las contiendas del pueblo; 
Me has hecho cabeza de las naciones; 
Pueblo que yo no conoca me sirvi. 
44 Al or de m me obedecieron; 
Los hijos de extraos se sometieron a m. 
45 Los extraos se debilitaron 
Y salieron temblando de sus encierros. 

46 Viva Jehov, y bendita sea mi roca, 
Y enaltecido sea el Dios de mi salvacin; 
47 El Dios que venga mis agravios, 
Y somete pueblos debajo de m; 
48 El que me libra de mis enemigos, 
Y aun me eleva sobre los que se levantan contra m; 
Me libraste de varn violento. 

49 Por tanto yo te confesar entre las naciones, oh Jehov, 
Y cantar a tu nombre. 
50 Grandes triunfos da a su rey, 
Y hace misericordia a su ungido, 
A David y a su descendencia, para siempre. 



Las obras y la palabra de Dios

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 19




1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, 
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 
2 Un da emite palabra a otro da, 
Y una noche a otra noche declara sabidura. 
3 No hay lenguaje, ni palabras, 
Ni es oda su voz. 
4 Por toda la tierra sali su voz, 
Y hasta el extremo del mundo sus palabras. 

En ellos puso tabernculo para el sol; 
5 Y ste, como esposo que sale de su tlamo, 
Se alegra cual gigante para correr el camino. 
6 De un extremo de los cielos es su salida, 
Y su curso hasta el trmino de ellos; 
Y nada hay que se esconda de su calor. 

7 La ley de Jehov es perfecta, que convierte el alma; 
El testimonio de Jehov es fiel, que hace sabio al sencillo. 
8 Los mandamientos de Jehov son rectos, que alegran el corazn; 
El precepto de Jehov es puro, que alumbra los ojos. 
9 El temor de Jehov es limpio, que permanece para siempre; 
Los juicios de Jehov son verdad, todos justos. 
10 Deseables son ms que el oro, y ms que mucho oro afinado; 
Y dulces ms que miel, y que la que destila del panal. 

11 Tu siervo es adems amonestado con ellos; 
En guardarlos hay grande galardn. 
12 Quin podr entender sus propios errores? 
Lbrame de los que me son ocultos. 
13 Preserva tambin a tu siervo de las soberbias; 
Que no se enseoreen de m; 
Entonces ser ntegro, y estar limpio de gran rebelin. 

14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditacin de mi corazn delante de ti, 
Oh Jehov, roca ma, y redentor mo. 



Oracin pidiendo la victoria

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 20




1 Jehov te oiga en el da de conflicto; 
El nombre del Dios de Jacob te defienda. 
2 Te enve ayuda desde el santuario, 
Y desde Sion te sostenga. 
3 Haga memoria de todas tus ofrendas, 
Y acepte tu holocausto. Selah 
4 Te d conforme al deseo de tu corazn, 
Y cumpla todo tu consejo. 
5 Nosotros nos alegraremos en tu salvacin, 
Y alzaremos pendn en el nombre de nuestro Dios; 
Conceda Jehov todas tus peticiones. 

6 Ahora conozco que Jehov salva a su ungido; 
Lo oir desde sus santos cielos 
Con la potencia salvadora de su diestra. 
7 Estos confan en carros, y aqullos en caballos; 
Mas nosotros del nombre de Jehov nuestro Dios tendremos memoria. 
8 Ellos flaquean y caen, 
Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie. 

9 Salva, Jehov; 
Que el Rey nos oiga en el da que lo invoquemos. 



Alabanza por haber sido librado del enemigo

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 21




1 El rey se alegra en tu poder, oh Jehov; 
Y en tu salvacin, cmo se goza! 
2 Le has concedido el deseo de su corazn, 
Y no le negaste la peticin de sus labios. Selah 
3 Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; 
Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. 
4 Vida te demand, y se la diste; 
Largura de das eternamente y para siempre. 
5 Grande es su gloria en tu salvacin; 
Honra y majestad has puesto sobre l. 
6 Porque lo has bendecido para siempre; 
Lo llenaste de alegra con tu presencia. 
7 Por cuanto el rey confa en Jehov, 
Y en la misericordia del Altsimo, no ser conmovido. 

8 Alcanzar tu mano a todos tus enemigos; 
Tu diestra alcanzar a los que te aborrecen. 
9 Los pondrs como horno de fuego en el tiempo de tu ira; 
Jehov los deshar en su ira, 
Y fuego los consumir. 
10 Su fruto destruirs de la tierra, 
Y su descendencia de entre los hijos de los hombres. 
11 Porque intentaron el mal contra ti; 
Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecern, 
12 Pues t los pondrs en fuga; 
En tus cuerdas dispondrs saetas contra sus rostros. 

13 Engrandcete, oh Jehov, en tu poder; 
Cantaremos y alabaremos tu podero. 



Un grito de angustia y un canto de alabanza

Al msico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David.

SALMO 22




1 Dios mo, Dios mo, por qu me has desamparado? 
Por qu ests tan lejos de mi salvacin, y de las palabras de mi clamor? 
2 Dios mo, clamo de da, y no respondes; 
Y de noche, y no hay para m reposo. 

3 Pero t eres santo, 
T que habitas entre las alabanzas de Israel. 
4 En ti esperaron nuestros padres; 
Esperaron, y t los libraste. 
5 Clamaron a ti, y fueron librados; 
Confiaron en ti, y no fueron avergonzados. 

6 Mas yo soy gusano, y no hombre; 
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. 
7 Todos los que me ven me escarnecen; 
Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: 
8 Se encomend a Jehov; lbrele l; 
Slvele, puesto que en l se complaca. 

9 Pero t eres el que me sac del vientre; 
El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. 
10 Sobre ti fui echado desde antes de nacer; 
Desde el vientre de mi madre, t eres mi Dios. 
11 No te alejes de m, porque la angustia est cerca; 
Porque no hay quien ayude. 

12 Me han rodeado muchos toros; 
Fuertes toros de Basn me han cercado. 
13 Abrieron sobre m su boca 
Como len rapaz y rugiente. 

14 He sido derramado como aguas, 
Y todos mis huesos se descoyuntaron; 
Mi corazn fue como cera, 
Derritindose en medio de mis entraas. 
15 Como un tiesto se sec mi vigor, 
Y mi lengua se peg a mi paladar, 
Y me has puesto en el polvo de la muerte. 

16 Porque perros me han rodeado; 
Me ha cercado cuadrilla de malignos; 
Horadaron mis manos y mis pies. 
17 Contar puedo todos mis huesos; 
Entre tanto, ellos me miran y me observan. 
18 Repartieron entre s mis vestidos, 
Y sobre mi ropa echaron suertes. 

19 Mas t, Jehov, no te alejes; 
Fortaleza ma, apresrate a socorrerme. 
20 Libra de la espada mi alma, 
Del poder del perro mi vida. 
21 Slvame de la boca del len, 
Y lbrame de los cuernos de los bfalos. 

22 Anunciar tu nombre a mis hermanos; 
En medio de la congregacin te alabar. 
23 Los que temis a Jehov, alabadle; 
Glorificadle, descendencia toda de Jacob, 
Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. 
24 Porque no menospreci ni abomin la afliccin del afligido, 
Ni de l escondi su rostro; 
Sino que cuando clam a l, le oy. 

25 De ti ser mi alabanza en la gran congregacin; 
Mis votos pagar delante de los que le temen. 
26 Comern los humildes, y sern saciados; 
Alabarn a Jehov los que le buscan; 
Vivir vuestro corazn para siempre. 

27 Se acordarn, y se volvern a Jehov todos los confines de la tierra, 
Y todas las familias de las naciones adorarn delante de ti. 
28 Porque de Jehov es el reino, 
Y l regir las naciones. 

29 Comern y adorarn todos los poderosos de la tierra; 
Se postrarn delante de l todos los que descienden al polvo, 
Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma. 
30 La posteridad le servir; 
Esto ser contado de Jehov hasta la postrera generacin. 
31 Vendrn, y anunciarn su justicia; 
A pueblo no nacido an, anunciarn que l hizo esto. 



Jehov es mi pastor

Salmo de David.

SALMO 23




1 Jehov es mi pastor; nada me faltar. 
2 En lugares de delicados pastos me har descansar; 
Junto a aguas de reposo me pastorear. 
3 Confortar mi alma; 
Me guiar por sendas de justicia por amor de su nombre. 

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, 
No temer mal alguno, porque t estars conmigo; 
Tu vara y tu cayado me infundirn aliento. 
5 Aderezas mesa delante de m en presencia de mis angustiadores; 
Unges mi cabeza con aceite; mi copa est rebosando. 
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirn todos los das de mi vida, 
Y en la casa de Jehov morar por largos das. 



El rey de gloria

Salmo de David.

SALMO 24




1 De Jehov es la tierra y su plenitud; 
El mundo, y los que en l habitan. 
2 Porque l la fund sobre los mares, 
Y la afirm sobre los ros. 

3 Quin subir al monte de Jehov? 
Y quin estar en su lugar santo? 
4 El limpio de manos y puro de corazn; 
El que no ha elevado su alma a cosas vanas, 
Ni jurado con engao. 
5 El recibir bendicin de Jehov, 
Y justicia del Dios de salvacin. 
6 Tal es la generacin de los que le buscan, 
De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah 

7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, 
Y alzaos vosotras, puertas eternas, 
Y entrar el Rey de gloria. 
8 Quin es este Rey de gloria? 
Jehov el fuerte y valiente, 
Jehov el poderoso en batalla. 
9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, 
Y alzaos vosotras, puertas eternas, 
Y entrar el Rey de gloria. 
10 Quin es este Rey de gloria? 
Jehov de los ejrcitos, 
El es el Rey de la gloria. Selah 



David implora direccin, perdn y proteccin

Salmo de David.

SALMO 25




1 A ti, oh Jehov, levantar mi alma. 
2 Dios mo, en ti confo; 
No sea yo avergonzado, 
No se alegren de m mis enemigos. 
3 Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti ser confundido; 
Sern avergonzados los que se rebelan sin causa. 

4 Mustrame, oh Jehov, tus caminos; 
Ensame tus sendas. 
5 Encamname en tu verdad, y ensame, 
Porque t eres el Dios de mi salvacin; 
En ti he esperado todo el da. 

6 Acurdate, oh Jehov, de tus piedades y de tus misericordias, 
Que son perpetuas. 
7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; 
Conforme a tu misericordia acurdate de m, 
Por tu bondad, oh Jehov. 

8 Bueno y recto es Jehov; 
Por tanto, l ensear a los pecadores el camino. 
9 Encaminar a los humildes por el juicio, 
Y ensear a los mansos su carrera. 
10 Todas las sendas de Jehov son misericordia y verdad, 
Para los que guardan su pacto y sus testimonios. 

11 Por amor de tu nombre, oh Jehov, 
Perdonars tambin mi pecado, que es grande. 
12 Quin es el hombre que teme a Jehov? 
El le ensear el camino que ha de escoger. 
13 Gozar l de bienestar, 
Y su descendencia heredar la tierra. 
14 La comunin ntima de Jehov es con los que le temen, 
Y a ellos har conocer su pacto. 
15 Mis ojos estn siempre hacia Jehov, 
Porque l sacar mis pies de la red. 

16 Mrame, y ten misericordia de m, 
Porque estoy solo y afligido. 
17 Las angustias de mi corazn se han aumentado; 
Scame de mis congojas. 
18 Mira mi afliccin y mi trabajo, 
Y perdona todos mis pecados. 
19 Mira mis enemigos, cmo se han multiplicado, 
Y con odio violento me aborrecen. 
20 Guarda mi alma, y lbrame; 
No sea yo avergonzado, porque en ti confi. 
21 Integridad y rectitud me guarden, 
Porque en ti he esperado. 

22 Redime, oh Dios, a Israel 
De todas sus angustias. 



Declaracin de integridad

Salmo de David.

SALMO 26




1 Jzgame, oh Jehov, porque yo en mi integridad he andado; 
He confiado asimismo en Jehov sin titubear. 
2 Escudrame, oh Jehov, y prubame; 
Examina mis ntimos pensamientos y mi corazn. 
3 Porque tu misericordia est delante de mis ojos, 
Y ando en tu verdad. 

4 No me he sentado con hombres hipcritas, 
Ni entr con los que andan simuladamente. 
5 Aborrec la reunin de los malignos, 
Y con los impos nunca me sent. 

6 Lavar en inocencia mis manos, 
Y as andar alrededor de tu altar, oh Jehov, 
7 Para exclamar con voz de accin de gracias, 
Y para contar todas tus maravillas. 

8 Jehov, la habitacin de tu casa he amado, 
Y el lugar de la morada de tu gloria. 
9 No arrebates con los pecadores mi alma, 
Ni mi vida con hombres sanguinarios, 
10 En cuyas manos est el mal, 
Y su diestra est llena de sobornos. 

11 Mas yo andar en mi integridad; 
Redmeme, y ten misericordia de m. 
12 Mi pie ha estado en rectitud; 
En las congregaciones bendecir a Jehov. 



Jehov es mi luz y mi salvacin

Salmo de David.

SALMO 27




1 Jehov es mi luz y mi salvacin; de quin temer? 
Jehov es la fortaleza de mi vida; de quin he de atemorizarme? 

2 Cuando se juntaron contra m los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, 
Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 

3 Aunque un ejrcito acampe contra m, 
No temer mi corazn; 
Aunque contra m se levante guerra, 
Yo estar confiado. 

4 Una cosa he demandado a Jehov, sta buscar; 
Que est yo en la casa de Jehov todos los das de mi vida, 
Para contemplar la hermosura de Jehov, y para inquirir en su templo. 

5 Porque l me esconder en su tabernculo en el da del mal; 
Me ocultar en lo reservado de su morada; 
Sobre una roca me pondr en alto. 

6 Luego levantar mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, 
Y yo sacrificar en su tabernculo sacrificios de jbilo; 
Cantar y entonar alabanzas a Jehov. 

7 Oye, oh Jehov, mi voz con que a ti clamo; 
Ten misericordia de m, y respndeme. 
8 Mi corazn ha dicho de ti: Buscad mi rostro. 
Tu rostro buscar, oh Jehov; 
9 No escondas tu rostro de m. 

No apartes con ira a tu siervo; 
Mi ayuda has sido. 
No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvacin. 
10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, 
Con todo, Jehov me recoger. 
11 Ensame, oh Jehov, tu camino, 
Y guame por senda de rectitud 
A causa de mis enemigos. 
12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; 
Porque se han levantado contra m testigos falsos, y los que respiran crueldad. 

13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que ver la bondad de Jehov 
En la tierra de los vivientes. 
14 Aguarda a Jehov; 
Esfurzate, y alintese tu corazn; 
S, espera a Jehov. 



Plegaria pidiendo ayuda, y alabanza por la respuesta

Salmo de David.

SALMO 28




1 A ti clamar, oh Jehov. 
Roca ma, no te desentiendas de m, 
Para que no sea yo, dejndome t, 
Semejante a los que descienden al sepulcro. 
2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, 
Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo. 

3 No me arrebates juntamente con los malos, 
Y con los que hacen iniquidad, 
Los cuales hablan paz con sus prjimos, 
Pero la maldad est en su corazn. 
4 Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; 
Dales su merecido conforme a la obra de sus manos. 
5 Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehov, 
Ni a la obra de sus manos, 
El los derribar, y no los edificar. 

6 Bendito sea Jehov, 
Que oy la voz de mis ruegos. 
7 Jehov es mi fortaleza y mi escudo; 
En l confi mi corazn, y fui ayudado, 
Por lo que se goz mi corazn, 
Y con mi cntico le alabar. 

8 Jehov es la fortaleza de su pueblo, 
Y el refugio salvador de su ungido. 
9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; 
Y pastorales y sustntales para siempre. 



Poder y gloria de Jehov

Salmo de David.

SALMO 29




1 Tributad a Jehov, oh hijos de los poderosos, 
Dad a Jehov la gloria y el poder. 
2 Dad a Jehov la gloria debida a su nombre; 
Adorad a Jehov en la hermosura de la santidad. 

3 Voz de Jehov sobre las aguas; 
Truena el Dios de gloria, 
Jehov sobre las muchas aguas. 
4 Voz de Jehov con potencia; 
Voz de Jehov con gloria. 

5 Voz de Jehov que quebranta los cedros; 
Quebrant Jehov los cedros del Lbano. 
6 Los hizo saltar como becerros; 
Al Lbano y al Sirin como hijos de bfalos. 

7 Voz de Jehov que derrama llamas de fuego; 
8 Voz de Jehov que hace temblar el desierto; 
Hace temblar Jehov el desierto de Cades. 

9 Voz de Jehov que desgaja las encinas, 
Y desnuda los bosques; 
En su templo todo proclama su gloria. 

10 Jehov preside en el diluvio, 
Y se sienta Jehov como rey para siempre. 
11 Jehov dar poder a su pueblo; 
Jehov bendecir a su pueblo con paz. 



Accin de gracias por haber sido librado de la muerte

Salmo cantado en la dedicacin de la Casa.

Salmo de David.

SALMO 30




1 Te glorificar, oh Jehov, porque me has exaltado, 
Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de m. 
2 Jehov Dios mo, 
A ti clam, y me sanaste. 
3 Oh Jehov, hiciste subir mi alma del Seol; 
Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. 

4 Cantad a Jehov, vosotros sus santos, 
Y celebrad la memoria de su santidad. 
5 Porque un momento ser su ira, 
Pero su favor dura toda la vida. 
Por la noche durar el lloro, 
Y a la maana vendr la alegra. 

6 En mi prosperidad dije yo: 
No ser jams conmovido, 
7 Porque t, Jehov, con tu favor me afirmaste como monte fuerte. 
Escondiste tu rostro, fui turbado. 

8 A ti, oh Jehov, clamar, 
Y al Seor suplicar. 
9 Qu provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? 
Te alabar el polvo? Anunciar tu verdad? 
10 Oye, oh Jehov, y ten misericordia de m; 
Jehov, s t mi ayudador. 

11 Has cambiado mi lamento en baile; 
Desataste mi cilicio, y me ceiste de alegra. 
12 Por tanto, a ti cantar, gloria ma, y no estar callado. 
Jehov Dios mo, te alabar para siempre. 



Declaracin de confianza

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 31




1 En ti, oh Jehov, he confiado; no sea yo confundido jams; 
Lbrame en tu justicia. 
2 Inclina a m tu odo, lbrame pronto; 
S t mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme. 

3 Porque t eres mi roca y mi castillo; 
Por tu nombre me guiars y me encaminars. 
4 Scame de la red que han escondido para m, 
Pues t eres mi refugio. 
5 En tu mano encomiendo mi espritu; 
T me has redimido, oh Jehov, Dios de verdad. 

6 Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias; 
Mas yo en Jehov he esperado. 
7 Me gozar y alegrar en tu misericordia, 
Porque has visto mi afliccin; 
Has conocido mi alma en las angustias. 
8 No me entregaste en mano del enemigo; 
Pusiste mis pies en lugar espacioso. 

9 Ten misericordia de m, oh Jehov, porque estoy en angustia; 
Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma tambin y mi cuerpo. 
10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis aos de suspirar; 
Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido. 

11 De todos mis enemigos soy objeto de oprobio, 
Y de mis vecinos mucho ms, y el horror de mis conocidos; 
Los que me ven fuera huyen de m. 
12 He sido olvidado de su corazn como un muerto; 
He venido a ser como un vaso quebrado. 
13 Porque oigo la calumnia de muchos; 
El miedo me asalta por todas partes, 
Mientras consultan juntos contra m 
E idean quitarme la vida. 

14 Mas yo en ti confo, oh Jehov; 
Digo: T eres mi Dios. 
15 En tu mano estn mis tiempos; 
Lbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. 
16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; 
Slvame por tu misericordia. 
17 No sea yo avergonzado, oh Jehov, ya que te he invocado; 
Sean avergonzados los impos, estn mudos en el Seol. 
18 Enmudezcan los labios mentirosos, 
Que hablan contra el justo cosas duras 
Con soberbia y menosprecio. 

19 Cun grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, 
Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! 
20 En lo secreto de tu presencia los esconders de la conspiracin del hombre; 
Los pondrs en un tabernculo a cubierto de contencin de lenguas. 

21 Bendito sea Jehov, 
Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada. 
22 Deca yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos; 
Pero t oste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba. 

23 Amad a Jehov, todos vosotros sus santos; 
A los fieles guarda Jehov, 
Y paga abundantemente al que procede con soberbia. 
24 Esforzaos todos vosotros los que esperis en Jehov, 
Y tome aliento vuestro corazn. 



La dicha del perdn

Salmo de David. Masquil.

SALMO 32




1 Bienaventurado aquel cuya transgresin ha sido perdonada, y cubierto su pecado. 
2 Bienaventurado el hombre a quien Jehov no culpa de iniquidad, 
Y en cuyo espritu no hay engao. 

3 Mientras call, se envejecieron mis huesos 
En mi gemir todo el da. 
4 Porque de da y de noche se agrav sobre m tu mano; 
Se volvi mi verdor en sequedades de verano. Selah 

5 Mi pecado te declar, y no encubr mi iniquidad. 
Dije: Confesar mis transgresiones a Jehov; 
Y t perdonaste la maldad de mi pecado. Selah 

6 Por esto orar a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; 
Ciertamente en la inundacin de muchas aguas no llegarn stas a l. 
7 T eres mi refugio; me guardars de la angustia; 
Con cnticos de liberacin me rodears. Selah 

8 Te har entender, y te ensear el camino en que debes andar; 
Sobre ti fijar mis ojos. 
9 No seis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, 
Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, 
Porque si no, no se acercan a ti. 

10 Muchos dolores habr para el impo; 
Mas al que espera en Jehov, le rodea la misericordia. 
11 Alegraos en Jehov y gozaos, justos; 
Y cantad con jbilo todos vosotros los rectos de corazn. 



Alabanzas al Creador y Preservador

SALMO 33




1 Alegraos, oh justos, en Jehov; 
En los ntegros es hermosa la alabanza. 
2 Aclamad a Jehov con arpa; 
Cantadle con salterio y decacordio. 
3 Cantadle cntico nuevo; 
Hacedlo bien, taendo con jbilo. 

4 Porque recta es la palabra de Jehov, 
Y toda su obra es hecha con fidelidad. 
5 El ama justicia y juicio; 
De la misericordia de Jehov est llena la tierra. 

6 Por la palabra de Jehov fueron hechos los cielos, 
Y todo el ejrcito de ellos por el aliento de su boca. 
7 El junta como montn las aguas del mar; 
El pone en depsitos los abismos. 

8 Tema a Jehov toda la tierra; 
Teman delante de l todos los habitantes del mundo. 
9 Porque l dijo, y fue hecho; 
El mand, y existi. 

10 Jehov hace nulo el consejo de las naciones, 
Y frustra las maquinaciones de los pueblos. 
11 El consejo de Jehov permanecer para siempre; 
Los pensamientos de su corazn por todas las generaciones. 
12 Bienaventurada la nacin cuyo Dios es Jehov, 
El pueblo que l escogi como heredad para s. 

13 Desde los cielos mir Jehov; 
Vio a todos los hijos de los hombres; 
14 Desde el lugar de su morada mir 
Sobre todos los moradores de la tierra. 
15 El form el corazn de todos ellos; 
Atento est a todas sus obras. 

16 El rey no se salva por la multitud del ejrcito, 
Ni escapa el valiente por la mucha fuerza. 
17 Vano para salvarse es el caballo; 
La grandeza de su fuerza a nadie podr librar. 

18 He aqu el ojo de Jehov sobre los que le temen, 
Sobre los que esperan en su misericordia, 
19 Para librar sus almas de la muerte, 
Y para darles vida en tiempo de hambre. 

20 Nuestra alma espera a Jehov; 
Nuestra ayuda y nuestro escudo es l. 
21 Por tanto, en l se alegrar nuestro corazn, 
Porque en su santo nombre hemos confiado. 
22 Sea tu misericordia, oh Jehov, sobre nosotros, 
Segn esperamos en ti. 



La proteccin divina

Salmo de David, cuando mud su semblante delante de Abimelec, y l lo ech, y se fue.

SALMO 34




1 Bendecir a Jehov en todo tiempo; 
Su alabanza estar de continuo en mi boca. 
2 En Jehov se gloriar mi alma; 
Lo oirn los mansos, y se alegrarn. 
3 Engrandeced a Jehov conmigo, 
Y exaltemos a una su nombre. 

4 Busqu a Jehov, y l me oy, 
Y me libr de todos mis temores. 
5 Los que miraron a l fueron alumbrados, 
Y sus rostros no fueron avergonzados. 
6 Este pobre clam, y le oy Jehov, 
Y lo libr de todas sus angustias. 
7 El ngel de Jehov acampa alrededor de los que le temen, 
Y los defiende. 
8 Gustad, y ved que es bueno Jehov; 
Dichoso el hombre que confa en l. 
9 Temed a Jehov, vosotros sus santos, 
Pues nada falta a los que le temen. 
10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; 
Pero los que buscan a Jehov no tendrn falta de ningn bien. 

11 Venid, hijos, odme; 
El temor de Jehov os ensear. 
12 Quin es el hombre que desea vida, 
Que desea muchos das para ver el bien? 
13 Guarda tu lengua del mal, 
Y tus labios de hablar engao. 
14 Aprtate del mal, y haz el bien; 
Busca la paz, y sguela. 

15 Los ojos de Jehov estn sobre los justos, 
Y atentos sus odos al clamor de ellos. 
16 La ira de Jehov contra los que hacen mal, 
Para cortar de la tierra la memoria de ellos. 
17 Claman los justos, y Jehov oye, 
Y los libra de todas sus angustias. 
18 Cercano est Jehov a los quebrantados de corazn; 
Y salva a los contritos de espritu. 

19 Muchas son las aflicciones del justo, 
Pero de todas ellas le librar Jehov. 
20 El guarda todos sus huesos; 
Ni uno de ellos ser quebrantado. 
21 Matar al malo la maldad, 
Y los que aborrecen al justo sern condenados. 
22 Jehov redime el alma de sus siervos, 
Y no sern condenados cuantos en l confan. 



Plegaria pidiendo ser librado de los enemigos

Salmo de David.

SALMO 35




1 Disputa, oh Jehov, con los que contra m contienden; 
Pelea contra los que me combaten. 
2 Echa mano al escudo y al pavs, 
Y levntate en mi ayuda. 
3 Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; 
Di a mi alma: Yo soy tu salvacin. 

4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; 
Sean vueltos atrs y avergonzados los que mi mal intentan. 
5 Sean como el tamo delante del viento, 
Y el ngel de Jehov los acose. 
6 Sea su camino tenebroso y resbaladizo, 
Y el ngel de Jehov los persiga. 

7 Porque sin causa escondieron para m su red en un hoyo; 
Sin causa cavaron hoyo para mi alma. 
8 Vngale el quebrantamiento sin que lo sepa, 
Y la red que l escondi lo prenda; 
Con quebrantamiento caiga en ella. 

9 Entonces mi alma se alegrar en Jehov; 
Se regocijar en su salvacin. 
10 Todos mis huesos dirn: Jehov, quin como t, 
Que libras al afligido del ms fuerte que l, 
Y al pobre y menesteroso del que le despoja? 

11 Se levantan testigos malvados; 
De lo que no s me preguntan; 
12 Me devuelven mal por bien, 
Para afligir a mi alma. 
13 Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vest de cilicio; 
Aflig con ayuno mi alma, 
Y mi oracin se volva a mi seno. 
14 Como por mi compaero, como por mi hermano andaba; 
Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. 

15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; 
Se juntaron contra m gentes despreciables, y yo no lo entenda; 
Me despedazaban sin descanso; 
16 Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, 
Crujieron contra m sus dientes. 

17 Seor, hasta cundo vers esto? 
Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones. 
18 Te confesar en grande congregacin; 
Te alabar entre numeroso pueblo. 

19 No se alegren de m los que sin causa son mis enemigos, 
Ni los que me aborrecen sin causa guien el ojo. 
20 Porque no hablan paz; 
Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engaosas. 
21 Ensancharon contra m su boca; 
Dijeron: Ea, ea, nuestros ojos lo han visto! 

22 T lo has visto, oh Jehov; no calles; 
Seor, no te alejes de m. 
23 Muvete y despierta para hacerme justicia, 
Dios mo y Seor mo, para defender mi causa. 
24 Jzgame conforme a tu justicia, Jehov Dios mo, 
Y no se alegren de m. 
25 No digan en su corazn: Ea, alma nuestra! 
No digan: Le hemos devorado! 
26 Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; 
Vstanse de vergenza y de confusin los que se engrandecen contra m. 

27 Canten y algrense los que estn a favor de mi justa causa, 
Y digan siempre: Sea exaltado Jehov, 
Que ama la paz de su siervo. 
28 Y mi lengua hablar de tu justicia 
Y de tu alabanza todo el da. 



La misericordia de Dios

Al msico principal. Salmo de David, siervo de Jehov.

SALMO 36




1 La iniquidad del impo me dice al corazn: 
No hay temor de Dios delante de sus ojos. 
2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, 
De que su iniquidad no ser hallada y aborrecida. 
3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; 
Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien. 
4 Medita maldad sobre su cama; 
Est en camino no bueno, 
El mal no aborrece. 

5 Jehov, hasta los cielos llega tu misericordia, 
Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes. 
6 Tu justicia es como los montes de Dios, 
Tus juicios, abismo grande. 
Oh Jehov, al hombre y al animal conservas. 

7 Cun preciosa, oh Dios, es tu misericordia! 
Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. 
8 Sern completamente saciados de la grosura de tu casa, 
Y t los abrevars del torrente de tus delicias. 
9 Porque contigo est el manantial de la vida; 
En tu luz veremos la luz. 
10 Extiende tu misericordia a los que te conocen, 
Y tu justicia a los rectos de corazn. 
11 No venga pie de soberbia contra m, 
Y mano de impos no me mueva. 
12 All cayeron los hacedores de iniquidad; 
Fueron derribados, y no podrn levantarse. 



El camino de los malos

Salmo de David.

SALMO 37




1 No te impacientes a causa de los malignos, 
Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 
2 Porque como hierba sern pronto cortados, 
Y como la hierba verde se secarn. 

3 Confa en Jehov, y haz el bien; 
Y habitars en la tierra, y te apacentars de la verdad. 
4 Delitate asimismo en Jehov, 
Y l te conceder las peticiones de tu corazn. 

5 Encomienda a Jehov tu camino, 
Y confa en l; y l har. 
6 Exhibir tu justicia como la luz, 
Y tu derecho como el medioda. 

7 Guarda silencio ante Jehov, y espera en l. 
No te alteres con motivo del que prospera en su camino, 
Por el hombre que hace maldades. 

8 Deja la ira, y desecha el enojo; 
No te excites en manera alguna a hacer lo malo. 
9 Porque los malignos sern destruidos, 
Pero los que esperan en Jehov, ellos heredarn la tierra. 

10 Pues de aqu a poco no existir el malo; 
Observars su lugar, y no estar all. 
11 Pero los mansos heredarn la tierra, 
Y se recrearn con abundancia de paz. 
12 Maquina el impo contra el justo, 
Y cruje contra l sus dientes; 
13 El Seor se reir de l; 
Porque ve que viene su da. 

14 Los impos desenvainan espada y entesan su arco, 
Para derribar al pobre y al menesteroso, 
Para matar a los de recto proceder. 
15 Su espada entrar en su mismo corazn, 
Y su arco ser quebrado. 

16 Mejor es lo poco del justo, 
Que las riquezas de muchos pecadores. 
17 Porque los brazos de los impos sern quebrados; 
Mas el que sostiene a los justos es Jehov. 

18 Conoce Jehov los das de los perfectos, 
Y la heredad de ellos ser para siempre. 
19 No sern avergonzados en el mal tiempo, 
Y en los das de hambre sern saciados. 

20 Mas los impos perecern, 
Y los enemigos de Jehov como la grasa de los carneros 
Sern consumidos; se disiparn como el humo. 

21 El impo toma prestado, y no paga; 
Mas el justo tiene misericordia, y da. 
22 Porque los benditos de l heredarn la tierra; 
Y los malditos de l sern destruidos. 

23 Por Jehov son ordenados los pasos del hombre, 
Y l aprueba su camino. 
24 Cuando el hombre cayere, no quedar postrado, 
Porque Jehov sostiene su mano. 

25 Joven fui, y he envejecido, 
Y no he visto justo desamparado, 
Ni su descendencia que mendigue pan. 
26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; 
Y su descendencia es para bendicin. 

27 Aprtate del mal, y haz el bien, 
Y vivirs para siempre. 
28 Porque Jehov ama la rectitud, 
Y no desampara a sus santos. 
Para siempre sern guardados; 
Mas la descendencia de los impos ser destruida. 
29 Los justos heredarn la tierra, 
Y vivirn para siempre sobre ella. 

30 La boca del justo habla sabidura, 
Y su lengua habla justicia. 
31 La ley de su Dios est en su corazn; 
Por tanto, sus pies no resbalarn. 

32 Acecha el impo al justo, 
Y procura matarlo. 
33 Jehov no lo dejar en sus manos, 
Ni lo condenar cuando le juzgaren. 

34 Espera en Jehov, y guarda su camino, 
Y l te exaltar para heredar la tierra; 
Cuando sean destruidos los pecadores, lo vers. 

35 Vi yo al impo sumamente enaltecido, 
Y que se extenda como laurel verde. 
36 Pero l pas, y he aqu ya no estaba; 
Lo busqu, y no fue hallado. 

37 Considera al ntegro, y mira al justo; 
Porque hay un final dichoso para el hombre de paz. 
38 Mas los transgresores sern todos a una destruidos; 
La posteridad de los impos ser extinguida. 

39 Pero la salvacin de los justos es de Jehov, 
Y l es su fortaleza en el tiempo de la angustia. 
40 Jehov los ayudar y los librar; 
Los libertar de los impos, y los salvar, 
Por cuanto en l esperaron. 



Oracin de un penitente

Salmo de David, para recordar.

SALMO 38




1 Jehov, no me reprendas en tu furor, 
Ni me castigues en tu ira. 
2 Porque tus saetas cayeron sobre m, 
Y sobre m ha descendido tu mano. 

3 Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; 
Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado. 
4 Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; 
Como carga pesada se han agravado sobre m. 

5 Hieden y supuran mis llagas, 
A causa de mi locura. 
6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, 
Ando enlutado todo el da. 
7 Porque mis lomos estn llenos de ardor, 
Y nada hay sano en mi carne. 
8 Estoy debilitado y molido en gran manera; 
Gimo a causa de la conmocin de mi corazn. 

9 Seor, delante de ti estn todos mis deseos, 
Y mi suspiro no te es oculto. 
10 Mi corazn est acongojado, me ha dejado mi vigor, 
Y aun la luz de mis ojos me falta ya. 
11 Mis amigos y mis compaeros se mantienen lejos de mi plaga, 
Y mis cercanos se han alejado. 

12 Los que buscan mi vida arman lazos, 
Y los que procuran mi mal hablan iniquidades, 
Y meditan fraudes todo el da. 

13 Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; 
Y soy como mudo que no abre la boca. 
14 Soy, pues, como un hombre que no oye, 
Y en cuya boca no hay reprensiones. 

15 Porque en ti, oh Jehov, he esperado; 
T responders, Jehov Dios mo. 
16 Dije: No se alegren de m; 
Cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre m. 

17 Pero yo estoy a punto de caer, 
Y mi dolor est delante de m continuamente. 
18 Por tanto, confesar mi maldad, 
Y me contristar por mi pecado. 
19 Porque mis enemigos estn vivos y fuertes, 
Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa. 
20 Los que pagan mal por bien 
Me son contrarios, por seguir yo lo bueno. 

21 No me desampares, oh Jehov; 
Dios mo, no te alejes de m. 
22 Apresrate a ayudarme, 
Oh Seor, mi salvacin. 



El carcter transitorio de la vida

Al msico principal; a Jedutn. Salmo de David.

SALMO 39




1 Yo dije: Atender a mis caminos, 
Para no pecar con mi lengua; 
Guardar mi boca con freno, 
En tanto que el impo est delante de m. 
2 Enmudec con silencio, me call aun respecto de lo bueno; 
Y se agrav mi dolor. 
3 Se enardeci mi corazn dentro de m; 
En mi meditacin se encendi fuego, 
Y as profer con mi lengua: 

4 Hazme saber, Jehov, mi fin, 
Y cunta sea la medida de mis das; 
Sepa yo cun frgil soy. 
5 He aqu, diste a mis das trmino corto, 
Y mi edad es como nada delante de ti; 
Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah 
6 Ciertamente como una sombra es el hombre; 
Ciertamente en vano se afana; 
Amontona riquezas, y no sabe quin las recoger. 

7 Y ahora, Seor, qu esperar? 
Mi esperanza est en ti. 
8 Lbrame de todas mis transgresiones; 
No me pongas por escarnio del insensato. 
9 Enmudec, no abr mi boca, 
Porque t lo hiciste. 
10 Quita de sobre m tu plaga; 
Estoy consumido bajo los golpes de tu mano. 
11\c Con castigos por el pecado corriges al hombre, 
Y deshaces como polilla lo ms estimado de l; 
Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah 

12 Oye mi oracin, oh Jehov, y escucha mi clamor. 
No calles ante mis lgrimas; 
Porque forastero soy para ti, 
Y advenedizo, como todos mis padres. 
13 Djame, y tomar fuerzas, 
Antes que vaya y perezca. 



Alabanza por la liberacin divina

(Sal. 70. 1-5)

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 40




1 Pacientemente esper a Jehov, 
Y se inclin a m, y oy mi clamor. 
2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperacin, del lodo cenagoso; 
Puso mis pies sobre pea, y enderez mis pasos. 
3 Puso luego en mi boca cntico nuevo, alabanza a nuestro Dios. 
Vern esto muchos, y temern, 
Y confiarn en Jehov. 

4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehov su confianza, 
Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvan tras la mentira. 
5 Has aumentado, oh Jehov Dios mo, tus maravillas; 
Y tus pensamientos para con nosotros, 
No es posible contarlos ante ti. 
Si yo anunciare y hablare de ellos, 
No pueden ser enumerados. 

6 Sacrificio y ofrenda no te agrada; 
Has abierto mis odos; 
Holocausto y expiacin no has demandado. 
7 Entonces dije: He aqu, vengo; 
En el rollo del libro est escrito de m; 
8 El hacer tu voluntad, Dios mo, me ha agradado, 
Y tu ley est en medio de mi corazn. 

9 He anunciado justicia en grande congregacin; 
He aqu, no refren mis labios, 
Jehov, t lo sabes. 
10 No encubr tu justicia dentro de mi corazn; 
He publicado tu fidelidad y tu salvacin; 
No ocult tu misericordia y tu verdad en grande asamblea. 

11 Jehov, no retengas de m tus misericordias; 
Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. 
12 Porque me han rodeado males sin nmero; 
Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista. 
Se han aumentado ms que los cabellos de mi cabeza, y mi corazn me falla. 

13 Quieras, oh Jehov, librarme; 
Jehov, apresrate a socorrerme. 
14 Sean avergonzados y confundidos a una 
Los que buscan mi vida para destruirla. 
Vuelvan atrs y avergncense 
Los que mi mal desean; 
15 Sean asolados en pago de su afrenta 
Los que me dicen: Ea, ea! 

16 Gcense y algrense en ti todos los que te buscan, 
Y digan siempre los que aman tu salvacin: 
Jehov sea enaltecido. 
17 Aunque afligido yo y necesitado, 
Jehov pensar en m. 
Mi ayuda y mi libertador eres t; 
Dios mo, no te tardes. 



Oracin pidiendo salud

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 41




1 Bienaventurado el que piensa en el pobre; 
En el da malo lo librar Jehov. 
2 Jehov lo guardar, y le dar vida; 
Ser bienaventurado en la tierra, 
Y no lo entregars a la voluntad de sus enemigos. 
3 Jehov lo sustentar sobre el lecho del dolor; 
Mullirs toda su cama en su enfermedad. 

4 Yo dije: Jehov, ten misericordia de m; 
Sana mi alma, porque contra ti he pecado. 
5 Mis enemigos dicen mal de m, preguntando: 
Cundo morir, y perecer su nombre? 
6 Y si vienen a verme, hablan mentira; 
Su corazn recoge para s iniquidad, 
Y al salir fuera la divulgan. 

7 Reunidos murmuran contra m todos los que me aborrecen; 
Contra m piensan mal, diciendo de m: 
8 Cosa pestilencial se ha apoderado de l; 
Y el que cay en cama no volver a levantarse. 
9 Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan coma, 
Alz contra m el calcaar. 
10 Mas t, Jehov, ten misericordia de m, y hazme levantar, 
Y les dar el pago. 

11 En esto conocer que te he agradado, 
Que mi enemigo no se huelgue de m. 
12 En cuanto a m, en mi integridad me has sustentado, 
Y me has hecho estar delante de ti para siempre. 

13 Bendito sea Jehov, el Dios de Israel, 
Por los siglos de los siglos. 
Amn y Amn. 


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SALMOS

LIBRO II

Mi alma tiene sed de Dios

Al msico principal. Masquil de los hijos de Cor.

SALMO 42




1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, 
As clama por ti, oh Dios, el alma ma. 
2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; 
Cundo vendr, y me presentar delante de Dios? 
3 Fueron mis lgrimas mi pan de da y de noche, 
Mientras me dicen todos los das: Dnde est tu Dios? 

4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de m; 
De cmo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, 
Entre voces de alegra y de alabanza del pueblo en fiesta. 
5 Por qu te abates, oh alma ma, 
Y te turbas dentro de m? 
Espera en Dios; porque an he de alabarle, 
Salvacin ma y Dios mo. 

6 Dios mo, mi alma est abatida en m; 
Me acordar, por tanto, de ti desde la tierra del Jordn, 
Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. 
7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; 
Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre m. 
8 Pero de da mandar Jehov su misericordia, 
Y de noche su cntico estar conmigo, 
Y mi oracin al Dios de mi vida. 

9 Dir a Dios: Roca ma, por qu te has olvidado de m? 
Por qu andar yo enlutado por la opresin del enemigo? 
10 Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, 
Dicindome cada da: Dnde est tu Dios? 

11 Por qu te abates, oh alma ma, 
Y por qu te turbas dentro de m? 
Espera en Dios; porque an he de alabarle, 
Salvacin ma y Dios mo. 



Plegaria pidiendo vindicacin y liberacin

SALMO 43




1 Jzgame, oh Dios, y defiende mi causa; 
Lbrame de gente impa, y del hombre engaoso e inicuo. 
2 Pues que t eres el Dios de mi fortaleza, por qu me has desechado? 
Por qu andar enlutado por la opresin del enemigo? 

3 Enva tu luz y tu verdad; stas me guiarn; 
Me conducirn a tu santo monte, 
Y a tus moradas. 
4 Entrar al altar de Dios, 
Al Dios de mi alegra y de mi gozo; 
Y te alabar con arpa, oh Dios, Dios mo. 

5 Por qu te abates, oh alma ma, 
Y por qu te turbas dentro de m? 
Espera en Dios; porque an he de alabarle, 
Salvacin ma y Dios mo. 



Liberaciones pasadas y pruebas presentes

Al msico principal. Masquil de los hijos de Cor.

SALMO 44




1 Oh Dios, con nuestros odos hemos odo, nuestros padres nos han contado, 
La obra que hiciste en sus das, en los tiempos antiguos. 
2 T con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos; 
Afligiste a los pueblos, y los arrojaste. 
3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, 
Ni su brazo los libr; 
Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, 
Porque te complaciste en ellos. 

4 T, oh Dios, eres mi rey; 
Manda salvacin a Jacob. 
5 Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; 
En tu nombre hollaremos a nuestros adversarios. 
6 Porque no confiar en mi arco, 
Ni mi espada me salvar; 
7 Pues t nos has guardado de nuestros enemigos, 
Y has avergonzado a los que nos aborrecan. 
8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, 
Y para siempre alabaremos tu nombre. Selah 

9 Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; 
Y no sales con nuestros ejrcitos. 
10 Nos hiciste retroceder delante del enemigo, 
Y nos saquean para s los que nos aborrecen. 
11 Nos entregas como ovejas al matadero, 
Y nos has esparcido entre las naciones. 
12 Has vendido a tu pueblo de balde; 
No exigiste ningn precio. 

13 Nos pones por afrenta de nuestros vecinos, 
Por escarnio y por burla de los que nos rodean. 
14 Nos pusiste por proverbio entre las naciones; 
Todos al vernos menean la cabeza. 
15 Cada da mi vergenza est delante de m, 
Y la confusin de mi rostro me cubre, 
16 Por la voz del que me vitupera y deshonra, 
Por razn del enemigo y del vengativo. 

17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, 
Y no hemos faltado a tu pacto. 
18 No se ha vuelto atrs nuestro corazn, 
Ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos, 
19 Para que nos quebrantases en el lugar de chacales, 
Y nos cubrieses con sombra de muerte. 

20 Si nos hubisemos olvidado del nombre de nuestro Dios, 
O alzado nuestras manos a dios ajeno, 
21 No demandara Dios esto? 
Porque l conoce los secretos del corazn. 
22 Pero por causa de ti nos matan cada da; 
Somos contados como ovejas para el matadero. 

23 Despierta; por qu duermes, Seor? 
Despierta, no te alejes para siempre. 
24 Por qu escondes tu rostro, 
Y te olvidas de nuestra afliccin, y de la opresin nuestra? 
25 Porque nuestra alma est agobiada hasta el polvo, 
Y nuestro cuerpo est postrado hasta la tierra. 
26 Levntate para ayudarnos, 
Y redmenos por causa de tu misericordia. 



Cntico de las bodas del rey

Al msico principal; sobre Lirios. Masquil de los hijos de Cor. Cancin de amores.

SALMO 45




1 Rebosa mi corazn palabra buena; 
Dirijo al rey mi canto; 
Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. 

2 Eres el ms hermoso de los hijos de los hombres; 
La gracia se derram en tus labios; 
Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. 
3 Cie tu espada sobre el muslo, oh valiente, 
Con tu gloria y con tu majestad. 

4 En tu gloria s prosperado; 
Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, 
Y tu diestra te ensear cosas terribles. 
5 Tus saetas agudas, 
Con que caern pueblos debajo de ti, 
Penetrarn en el corazn de los enemigos del rey. 

6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; 
Cetro de justicia es el cetro de tu reino. 
7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad; 
Por tanto, te ungi Dios, el Dios tuyo, 
Con leo de alegra ms que a tus compaeros. 
8 Mirra, loe y casia exhalan todos tus vestidos; 
Desde palacios de marfil te recrean. 
9 Hijas de reyes estn entre tus ilustres; 
Est la reina a tu diestra con oro de Ofir. 

10 Oye, hija, y mira, e inclina tu odo; 
Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; 
11 Y desear el rey tu hermosura; 
E inclnate a l, porque l es tu seor. 
12 Y las hijas de Tiro vendrn con presentes; 
Implorarn tu favor los ricos del pueblo. 

13 Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; 
De brocado de oro es su vestido. 
14 Con vestidos bordados ser llevada al rey; 
Vrgenes irn en pos de ella, 
Compaeras suyas sern tradas a ti. 
15 Sern tradas con alegra y gozo; 
Entrarn en el palacio del rey. 

16 En lugar de tus padres sern tus hijos, 
A quienes hars prncipes en toda la tierra. 
17 Har perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, 
Por lo cual te alabarn los pueblos eternamente y para siempre. 



Dios es nuestro amparo y fortaleza

Al msico principal; de los hijos de Cor. Salmo sobre Alamot.

SALMO 46




1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, 
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 
2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, 
Y se traspasen los montes al corazn del mar; 
3 Aunque bramen y se turben sus aguas, 
Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah 

4 Del ro sus corrientes alegran la ciudad de Dios, 
El santuario de las moradas del Altsimo. 
5 Dios est en medio de ella; no ser conmovida. 
Dios la ayudar al clarear la maana. 
6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; 
Dio l su voz, se derriti la tierra. 
7 Jehov de los ejrcitos est con nosotros; 
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah 

8 Venid, ved las obras de Jehov, 
Que ha puesto asolamientos en la tierra. 
9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. 
Que quiebra el arco, corta la lanza, 
Y quema los carros en el fuego. 
10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; 
Ser exaltado entre las naciones; enaltecido ser en la tierra. 
11 Jehov de los ejrcitos est con nosotros; 
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah 



Dios, el Rey de toda la tierra

Al msico principal. Salmo de los hijos de Cor.

SALMO 47




1 Pueblos todos, batid las manos; 
Aclamad a Dios con voz de jbilo. 
2 Porque Jehov el Altsimo es temible; 
Rey grande sobre toda la tierra. 
3 El someter a los pueblos debajo de nosotros, 
Y a las naciones debajo de nuestros pies. 
4 El nos elegir nuestras heredades; 
La hermosura de Jacob, al cual am. Selah 

5 Subi Dios con jbilo, 
Jehov con sonido de trompeta. 
6 Cantad a Dios, cantad; 
Cantad a nuestro Rey, cantad; 
7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; 
Cantad con inteligencia. 

8 Rein Dios sobre las naciones; 
Se sent Dios sobre su santo trono. 
9 Los prncipes de los pueblos se reunieron 
Como pueblo del Dios de Abraham; 
10 Porque de Dios son los escudos de la tierra; 
El es muy exaltado. 



Hermosura y gloria de Sion

Cntico. Salmo de los hijos de Cor.

SALMO 48




1 Grande es Jehov, y digno de ser en gran manera alabado 
En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. 
2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, 
Es el monte de Sion, a los lados del norte, 
La ciudad del gran Rey. 
3 En sus palacios Dios es conocido por refugio. 

4 Porque he aqu los reyes de la tierra se reunieron; 
Pasaron todos. 
5 Y vindola ellos as, se maravillaron, 
Se turbaron, se apresuraron a huir. 
6 Les tom all temblor; 
Dolor como de mujer que da a luz. 
7 Con viento solano 
Quiebras t las naves de Tarsis. 
8 Como lo omos, as lo hemos visto 
En la ciudad de Jehov de los ejrcitos, en la ciudad de nuestro Dios; 
La afirmar Dios para siempre. Selah 

9 Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, 
En medio de tu templo. 
10 Conforme a tu nombre, oh Dios, 
As es tu loor hasta los fines de la tierra; 
De justicia est llena tu diestra. 
11 Se alegrar el monte de Sion; 
Se gozarn las hijas de Jud 
Por tus juicios. 

12 Andad alrededor de Sion, y rodeadla; 
Contad sus torres. 
13 Considerad atentamente su antemuro, 
Mirad sus palacios; 
Para que lo contis a la generacin venidera. 
14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; 
El nos guiar aun ms all de la muerte. 



La insensatez de confiar en las riquezas

Al msico principal. Salmo de los hijos de Cor.

SALMO 49




1 Od esto, pueblos todos; 
Escuchad, habitantes todos del mundo, 
2 As los plebeyos como los nobles, 
El rico y el pobre juntamente. 
3 Mi boca hablar sabidura, 
Y el pensamiento de mi corazn inteligencia. 
4 Inclinar al proverbio mi odo; 
Declarar con el arpa mi enigma. 

5 Por qu he de temer en los das de adversidad, 
Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare? 
6 Los que confan en sus bienes, 
Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, 
7 Ninguno de ellos podr en manera alguna redimir al hermano, 
Ni dar a Dios su rescate 
8 (Porque la redencin de su vida es de gran precio, 
Y no se lograr jams), 
9 Para que viva en adelante para siempre, 
Y nunca vea corrupcin. 

10 Pues ver que aun los sabios mueren; 
Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, 
Y dejan a otros sus riquezas. 
11 Su ntimo pensamiento es que sus casas sern eternas, 
Y sus habitaciones para generacin y generacin; 
Dan sus nombres a sus tierras. 
12 Mas el hombre no permanecer en honra; 
Es semejante a las bestias que perecen. 

13 Este su camino es locura; 
Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah 
14 Como a rebaos que son conducidos al Seol, 
La muerte los pastorear, 
Y los rectos se enseorearn de ellos por la maana; 
Se consumir su buen parecer, y el Seol ser su morada. 
15 Pero Dios redimir mi vida del poder del Seol, 
Porque l me tomar consigo. Selah 

16 No temas cuando se enriquece alguno, 
Cuando aumenta la gloria de su casa; 
17 Porque cuando muera no llevar nada, 
Ni descender tras l su gloria. 
18 Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma, 
Y sea loado cuando prospere, 
19 Entrar en la generacin de sus padres, 
Y nunca ms ver la luz. 
20 El hombre que est en honra y no entiende, 
Semejante es a las bestias que perecen. 



Dios juzgar al mundo

Salmo de Asaf.

SALMO 50




1 El Dios de dioses, Jehov, ha hablado, y convocado la tierra, 
Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. 
2 De Sion, perfeccin de hermosura, 
Dios ha resplandecido. 

3 Vendr nuestro Dios, y no callar; 
Fuego consumir delante de l, 
Y tempestad poderosa le rodear. 
4 Convocar a los cielos de arriba, 
Y a la tierra, para juzgar a su pueblo. 
5 Juntadme mis santos, 
Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. 
6 Y los cielos declararn su justicia, 
Porque Dios es el juez. Selah 

7 Oye, pueblo mo, y hablar; 
Escucha, Israel, y testificar contra ti: 
Yo soy Dios, el Dios tuyo. 
8 No te reprender por tus sacrificios, 
Ni por tus holocaustos, que estn continuamente delante de m. 
9 No tomar de tu casa becerros, 
Ni machos cabros de tus apriscos. 
10 Porque ma es toda bestia del bosque, 
Y los millares de animales en los collados. 
11 Conozco a todas las aves de los montes, 
Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece. 

12 Si yo tuviese hambre, no te lo dira a ti; 
Porque mo es el mundo y su plenitud. 
13 He de comer yo carne de toros, 
O de beber sangre de machos cabros? 
14 Sacrifica a Dios alabanza, 
Y paga tus votos al Altsimo; 
15 E invcame en el da de la angustia; 
Te librar, y t me honrars. 
16 Pero al malo dijo Dios: 
Qu tienes t que hablar de mis leyes, 
Y que tomar mi pacto en tu boca? 
17 Pues t aborreces la correccin, 
Y echas a tu espalda mis palabras. 
18 Si veas al ladrn, t corras con l, 
Y con los adlteros era tu parte. 

19 Tu boca metas en mal, 
Y tu lengua compona engao. 
20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; 
Contra el hijo de tu madre ponas infamia. 
21 Estas cosas hiciste, y yo he callado; 
Pensabas que de cierto sera yo como t; 
Pero te reprender, y las pondr delante de tus ojos. 

22 Entended ahora esto, los que os olvidis de Dios, 
No sea que os despedace, y no haya quien os libre. 
23 El que sacrifica alabanza me honrar; 
Y al que ordenare su camino, 
Le mostrar la salvacin de Dios. 



Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificacin

Al msico principal. Salmo de David, cuando despus que se lleg a Betsab, vino a l Natn el profeta.

SALMO 51




1 Ten piedad de m, oh Dios, conforme a tu misericordia; 
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 
2 Lvame ms y ms de mi maldad, 
Y lmpiame de mi pecado. 

3 Porque yo reconozco mis rebeliones, 
Y mi pecado est siempre delante de m. 
4 Contra ti, contra ti solo he pecado, 
Y he hecho lo malo delante de tus ojos; 
Para que seas reconocido justo en tu palabra, 
Y tenido por puro en tu juicio. 
5 He aqu, en maldad he sido formado, 
Y en pecado me concibi mi madre. 

6 He aqu, t amas la verdad en lo ntimo, 
Y en lo secreto me has hecho comprender sabidura. 
7 Purifcame con hisopo, y ser limpio; 
Lvame, y ser ms blanco que la nieve. 
8 Hazme or gozo y alegra, 
Y se recrearn los huesos que has abatido. 
9 Esconde tu rostro de mis pecados, 
Y borra todas mis maldades. 

10 Crea en m, oh Dios, un corazn limpio, 
Y renueva un espritu recto dentro de m. 
11 No me eches de delante de ti, 
Y no quites de m tu santo Espritu. 
12 Vulveme el gozo de tu salvacin, 
Y espritu noble me sustente. 

13 Entonces ensear a los transgresores tus caminos, 
Y los pecadores se convertirn a ti. 
14 Lbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvacin; 
Cantar mi lengua tu justicia. 

15 Seor, abre mis labios, 
Y publicar mi boca tu alabanza. 
16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo dara; 
No quieres holocausto. 
17 Los sacrificios de Dios son el espritu quebrantado; 
Al corazn contrito y humillado no despreciars t, oh Dios. 

18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; 
Edifica los muros de Jerusaln. 
19 Entonces te agradarn los sacrificios de justicia, 
el holocausto u ofrenda del todo quemada; 
Entonces ofrecern becerros sobre tu altar. 



Futilidad de la jactancia del malo

Al msico principal. Masquil de David, cuando vino Doeg edomita y dio cuenta a Sal dicindole: David ha venido a casa de Ahimelec.

SALMO 52




1 Por qu te jactas de maldad, oh poderoso? 
La misericordia de Dios es continua. 
2 Agravios maquina tu lengua; 
Como navaja afilada hace engao. 
3 Amaste el mal ms que el bien, 
La mentira ms que la verdad. Selah 
4 Has amado toda suerte de palabras perniciosas, 
Engaosa lengua. 

5 Por tanto, Dios te destruir para siempre; 
Te asolar y te arrancar de tu morada, 
Y te desarraigar de la tierra de los vivientes. Selah 
6 Vern los justos, y temern; 
Se reirn de l, diciendo: 
7 He aqu el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, 
Sino que confi en la multitud de sus riquezas, 
Y se mantuvo en su maldad. 

8 Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; 
En la misericordia de Dios confo eternamente y para siempre. 
9 Te alabar para siempre, porque lo has hecho as; 
Y esperar en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos. 



Insensatez y maldad de los hombres

(Sal. 14. 1-7)

Al msico principal; sobre Mahalat. Masquil de David.

SALMO 53




1 Dice el necio en su corazn: No hay Dios. 
Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; 
No hay quien haga bien. 

2 Dios desde los cielos mir sobre los hijos de los hombres, 
Para ver si haba algn entendido 
Que buscara a Dios. 

3 Cada uno se haba vuelto atrs; todos se haban corrompido; 
No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno. 

4 No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, 
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, 
Y a Dios no invocan? 

5 All se sobresaltaron de pavor donde no haba miedo, 
Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti; 
Los avergonzaste, porque Dios los desech. 

6 Oh, si saliera de Sion la salvacin de Israel! 
Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, 
Se gozar Jacob, y se alegrar Israel. 



Plegaria pidiendo proteccin contra los enemigos

Al msico principal; en Neginot. Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Sal: No est David escondido en nuestra tierra?

SALMO 54




1 Oh Dios, slvame por tu nombre, 
Y con tu poder defindeme. 
2 Oh Dios, oye mi oracin; 
Escucha las razones de mi boca. 

3 Porque extraos se han levantado contra m, 
Y hombres violentos buscan mi vida; 
No han puesto a Dios delante de s. Selah 

4 He aqu, Dios es el que me ayuda; 
El Seor est con los que sostienen mi vida. 
5 El devolver el mal a mis enemigos; 
Crtalos por tu verdad. 

6 Voluntariamente sacrificar a ti; 
Alabar tu nombre, oh Jehov, porque es bueno. 
7 Porque l me ha librado de toda angustia, 
Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos. 



Plegaria pidiendo la destruccin de enemigos traicioneros

Al msico principal; en Neginot. Masquil de David.

SALMO 55




1 Escucha, oh Dios, mi oracin, 
Y no te escondas de mi splica. 
2 Est atento, y respndeme; 
Clamo en mi oracin, y me conmuevo, 
3 A causa de la voz del enemigo, 
Por la opresin del impo; 
Porque sobre m echaron iniquidad, 
Y con furor me persiguen. 

4 Mi corazn est dolorido dentro de m, 
Y terrores de muerte sobre m han cado. 
5 Temor y temblor vinieron sobre m, 
Y terror me ha cubierto. 
6 Y dije: Quin me diese alas como de paloma! 
Volara yo, y descansara. 
7 Ciertamente huira lejos; 
Morara en el desierto. Selah 
8 Me apresurara a escapar 
Del viento borrascoso, de la tempestad. 
9 Destryelos, oh Seor; confunde la lengua de ellos; 
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad. 
10 Da y noche la rodean sobre sus muros, 
E iniquidad y trabajo hay en medio de ella. 
11 Maldad hay en medio de ella, 
Y el fraude y el engao no se apartan de sus plazas. 

12 Porque no me afrent un enemigo, 
Lo cual habra soportado; 
Ni se alz contra m el que me aborreca, 
Porque me hubiera ocultado de l; 
13 Sino t, hombre, al parecer ntimo mo, 
Mi gua, y mi familiar; 
14 Que juntos comunicbamos dulcemente los secretos, 
Y andbamos en amistad en la casa de Dios. 
15 Que la muerte les sorprenda; 
Desciendan vivos al Seol, 
Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos. 

16 En cuanto a m, a Dios clamar; 
Y Jehov me salvar. 
17 Tarde y maana y a medioda orar y clamar, 
Y l oir mi voz. 
18 El redimir en paz mi alma de la guerra contra m, 
Aunque contra m haya muchos. 
19 Dios oir, y los quebrantar luego, 
El que permanece desde la antigedad; 
Por cuanto no cambian, 
Ni temen a Dios. Selah 

20 Extendi el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con l; 
Viol su pacto. 
21 Los dichos de su boca son ms blandos que mantequilla, 
Pero guerra hay en su corazn; 
Suaviza sus palabras ms que el aceite, 
Mas ellas son espadas desnudas. 

22 Echa sobre Jehov tu carga, y l te sustentar; 
No dejar para siempre cado al justo. 

23 Mas t, oh Dios, hars descender aqullos al pozo de perdicin. 
Los hombres sanguinarios y engaadores no llegarn a la mitad de sus das; 
Pero yo en ti confiar. 



Oracin de confianza

Al msico principal; sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Mictam de David, cuando los filisteos le prendieron en Gat.

SALMO 56




1 Ten misericordia de m, oh Dios, porque me devorara el hombre; 
Me oprime combatindome cada da. 
2 Todo el da mis enemigos me pisotean; 
Porque muchos son los que pelean contra m con soberbia. 
3 En el da que temo, 
Yo en ti confo. 
4 En Dios alabar su palabra; 
En Dios he confiado; no temer; 
Qu puede hacerme el hombre? 

5 Todos los das ellos pervierten mi causa; 
Contra m son todos sus pensamientos para mal. 
6 Se renen, se esconden, 
Miran atentamente mis pasos, 
Como quienes acechan a mi alma. 
7 Psalos segn su iniquidad, oh Dios, 
Y derriba en tu furor a los pueblos. 

8 Mis huidas t has contado; 
Pon mis lgrimas en tu redoma; 
No estn ellas en tu libro? 
9 Sern luego vueltos atrs mis enemigos, el da en que yo clamare; 
Esto s, que Dios est por m. 
10 En Dios alabar su palabra; 
En Jehov su palabra alabar. 
11 En Dios he confiado; no temer; 
Qu puede hacerme el hombre? 

12 Sobre m, oh Dios, estn tus votos; 
Te tributar alabanzas. 
13 Porque has librado mi alma de la muerte, 
Y mis pies de cada, 
Para que ande delante de Dios 
En la luz de los que viven. 



Plegaria pidiendo ser librado de los perseguidores

(Sal. 108. 1-5)

Al msico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando huy de delante de Sal a la cueva.

SALMO 57




1 Ten misericordia de m, oh Dios, ten misericordia de m; 
Porque en ti ha confiado mi alma, 
Y en la sombra de tus alas me amparar 
Hasta que pasen los quebrantos. 
2 Clamar al Dios Altsimo, 
Al Dios que me favorece. 
3 El enviar desde los cielos, y me salvar 
De la infamia del que me acosa; Selah 
Dios enviar su misericordia y su verdad. 

4 Mi vida est entre leones; 
Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas; 
Sus dientes son lanzas y saetas, 
Y su lengua espada aguda. 

5 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; 
Sobre toda la tierra sea tu gloria. 

6 Red han armado a mis pasos; 
Se ha abatido mi alma; 
Hoyo han cavado delante de m; 
En medio de l han cado ellos mismos. Selah 

7 Pronto est mi corazn, oh Dios, mi corazn est dispuesto; 
Cantar, y trovar salmos. 
8 Despierta, alma ma; despierta, salterio y arpa; 
Me levantar de maana. 
9 Te alabar entre los pueblos, oh Seor; 
Cantar de ti entre las naciones. 
10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, 
Y hasta las nubes tu verdad. 

11 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; 
Sobre toda la tierra sea tu gloria. 



Plegaria pidiendo el castigo de los malos

Al msico principal; sobre No destruyas. Mictam de David.

SALMO 58




1 Oh congregacin, pronunciis en verdad justicia? 
Juzgis rectamente, hijos de los hombres? 
2 Antes en el corazn maquinis iniquidades; 
Hacis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra. 

3 Se apartaron los impos desde la matriz; 
Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron. 
4 Veneno tienen como veneno de serpiente; 
Son como el spid sordo que cierra su odo, 
5 Que no oye la voz de los que encantan, 
Por ms hbil que el encantador sea. 

6 Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; 
Quiebra, oh Jehov, las muelas de los leoncillos. 
7 Sean disipados como aguas que corren; 
Cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos. 
8 Pasen ellos como el caracol que se desle; 
Como el que nace muerto, no vean el sol. 
9 Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos, 
As vivos, as airados, los arrebatar l con tempestad. 

10 Se alegrar el justo cuando viere la venganza; 
Sus pies lavar en la sangre del impo. 
11 Entonces dir el hombre: Ciertamente hay galardn para el justo; 
Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra. 



Oracin pidiendo ser librado de los enemigos

Al msico principal; sobre No destruyas. Mictam de David, cuando envi Sal, y vigilaron la casa para matarlo.

SALMO 59




1 Lbrame de mis enemigos, oh Dios mo; 
Ponme a salvo de los que se levantan contra m. 
2 Lbrame de los que cometen iniquidad, 
Y slvame de hombres sanguinarios. 

3 Porque he aqu estn acechando mi vida; 
Se han juntado contra m poderosos. 
No por falta ma, ni pecado mo, oh Jehov; 
4 Sin delito mo corren y se aperciben. 

Despierta para venir a mi encuentro, y mira. 
5 Y t, Jehov Dios de los ejrcitos, Dios de Israel, 
Despierta para castigar a todas las naciones; 
No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah 

6 Volvern a la tarde, ladrarn como perros, 
Y rodearn la ciudad. 
7 He aqu proferirn con su boca; 
Espadas hay en sus labios, 
Porque dicen: Quin oye? 

8 Mas t, Jehov, te reirs de ellos; 
Te burlars de todas las naciones. 
9 A causa del poder del enemigo esperar en ti, 
Porque Dios es mi defensa. 
10 El Dios de mi misericordia ir delante de m; 
Dios har que vea en mis enemigos mi deseo. 

11 No los mates, para que mi pueblo no olvide; 
Disprsalos con tu poder, y abtelos, 
Oh Jehov, escudo nuestro. 
12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, 
Sean ellos presos en su soberbia, 
Y por la maldicin y mentira que profieren. 
13 Acbalos con furor, acbalos, para que no sean; 
Y spase que Dios gobierna en Jacob 
Hasta los fines de la tierra. Selah 
14 Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, 
Y rodeen la ciudad. 
15 Anden ellos errantes para hallar qu comer; 
Y si no se sacian, pasen la noche quejndose. 

16 Pero yo cantar de tu poder, 
Y alabar de maana tu misericordia; 
Porque has sido mi amparo 
Y refugio en el da de mi angustia. 
17 Fortaleza ma, a ti cantar; 
Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia. 



Plegaria pidiendo ayuda contra el enemigo

(Sal. 108. 6-13)

Al msico principal; sobre Lirios. Testimonio. Mictam de David, para ensear, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvi Joab, y destroz a doce mil de Edom en el valle de la Sal.

SALMO 60




1 Oh Dios, t nos has desechado, nos quebrantaste; 
Te has airado; vulvete a nosotros! 
2 Hiciste temblar la tierra, la has hendido; 
Sana sus roturas, porque titubea. 
3 Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; 
Nos hiciste beber vino de aturdimiento. 
4 Has dado a los que te temen bandera 
Que alcen por causa de la verdad. Selah 
5 Para que se libren tus amados, 
Salva con tu diestra, y yeme. 

6 Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegrar; 
Repartir a Siquem, y medir el valle de Sucot. 
7 Mo es Galaad, y mo es Manass; 
Y Efran es la fortaleza de mi cabeza; 
Jud es mi legislador. 
8 Moab, vasija para lavarme; 
Sobre Edom echar mi calzado; 
Me regocijar sobre Filistea. 

9 Quin me llevar a la ciudad fortificada? 
Quin me llevar hasta Edom? 
10 No sers t, oh Dios, que nos habas desechado, 
Y no salas, oh Dios, con nuestros ejrcitos? 
11 Danos socorro contra el enemigo, 
Porque vana es la ayuda de los hombres. 
12 En Dios haremos proezas, 
Y l hollar a nuestros enemigos. 



Confianza en la proteccin de Dios

Al msico principal; sobre Neginot. Salmo de David.

SALMO 61




1 Oye, oh Dios, mi clamor; 
A mi oracin atiende. 
2 Desde el cabo de la tierra clamar a ti, cuando mi corazn desmayare. 

Llvame a la roca que es ms alta que yo, 
3 Porque t has sido mi refugio, 
Y torre fuerte delante del enemigo. 

4 Yo habitar en tu tabernculo para siempre; 
Estar seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah 
5 Porque t, oh Dios, has odo mis votos; 
Me has dado la heredad de los que temen tu nombre. 

6 Das sobre das aadirs al rey; 
Sus aos sern como generacin y generacin. 
7 Estar para siempre delante de Dios; 
Prepara misericordia y verdad para que lo conserven. 

8 As cantar tu nombre para siempre, 
Pagando mis votos cada da. 



Dios, el nico refugio

Al msico principal; a Jedutn. Salmo de David.

SALMO 62




1 En Dios solamente est acallada mi alma; 
De l viene mi salvacin. 
2 El solamente es mi roca y mi salvacin; 
Es mi refugio, no resbalar mucho. 
3 Hasta cundo maquinaris contra un hombre, 
Tratando todos vosotros de aplastarle 
Como pared desplomada y como cerca derribada? 
4 Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. 
Aman la mentira; 
Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazn. Selah 

5 Alma ma, en Dios solamente reposa, 
Porque de l es mi esperanza. 
6 El solamente es mi roca y mi salvacin. 
Es mi refugio, no resbalar. 
7 En Dios est mi salvacin y mi gloria; 
En Dios est mi roca fuerte, y mi refugio. 

8 Esperad en l en todo tiempo, oh pueblos; 
Derramad delante de l vuestro corazn; 
Dios es nuestro refugio. Selah 

9 Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varn; 
Pesndolos a todos igualmente en la balanza, 
Sern menos que nada. 
10 No confiis en la violencia, 
Ni en la rapia; no os envanezcis; 
Si se aumentan las riquezas, no pongis el corazn en ellas. 

11 Una vez habl Dios; 
Dos veces he odo esto: 
Que de Dios es el poder, 
12 Y tuya, oh Seor, es la misericordia; 
Porque t pagas a cada uno conforme a su obra. 



Dios, satisfaccin del alma

Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Jud.

SALMO 63




1 Dios, Dios mo eres t; 
De madrugada te buscar; 
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, 
En tierra seca y rida donde no hay aguas, 
2 Para ver tu poder y tu gloria, 
As como te he mirado en el santuario. 
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; 
Mis labios te alabarn. 
4 As te bendecir en mi vida; 
En tu nombre alzar mis manos. 

5 Como de meollo y de grosura ser saciada mi alma, 
Y con labios de jbilo te alabar mi boca, 
6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho, 
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. 
7 Porque has sido mi socorro, 
Y as en la sombra de tus alas me regocijar. 
8 Est mi alma apegada a ti; 
Tu diestra me ha sostenido. 

9 Pero los que para destruccin buscaron mi alma 
Caern en los sitios bajos de la tierra. 
10 Los destruirn a filo de espada; 
Sern porcin de los chacales. 
11 Pero el rey se alegrar en Dios; 
Ser alabado cualquiera que jura por l; 
Porque la boca de los que hablan mentira ser cerrada. 



Plegaria pidiendo proteccin contra enemigos ocultos

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 64




1 Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; 
Guarda mi vida del temor del enemigo. 
2 Escndeme del consejo secreto de los malignos, 
De la conspiracin de los que hacen iniquidad, 
3 Que afilan como espada su lengua; 
Lanzan cual saeta suya, palabra amarga, 
4 Para asaetear a escondidas al ntegro; 
De repente lo asaetean, y no temen. 
5 Obstinados en su inicuo designio, 
Tratan de esconder los lazos, 
Y dicen: Quin los ha de ver? 
6 Inquieren iniquidades, hacen una investigacin exacta; 
Y el ntimo pensamiento de cada uno de ellos, as como su corazn, es profundo. 
7 Mas Dios los herir con saeta; 
De repente sern sus plagas. 
8 Sus propias lenguas los harn caer; 
Se espantarn todos los que los vean. 
9 Entonces temern todos los hombres, 
Y anunciarn la obra de Dios, 
Y entendern sus hechos. 

10 Se alegrar el justo en Jehov, y confiar en l; 
Y se gloriarn todos los rectos de corazn. 



La generosidad de Dios en la naturaleza

Al msico principal. Salmo. Cntico de David.

SALMO 65




1 Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, 
Y a ti se pagarn los votos. 
2 T oyes la oracin; 
A ti vendr toda carne. 
3 Las iniquidades prevalecen contra m; 
Mas nuestras rebeliones t las perdonars. 
4 Bienaventurado el que t escogieres y atrajeres a ti, 
Para que habite en tus atrios; 
Seremos saciados del bien de tu casa, 
De tu santo templo. 

5 Con tremendas cosas nos responders t en justicia, 
Oh Dios de nuestra salvacin, 
Esperanza de todos los trminos de la tierra, 
Y de los ms remotos confines del mar. 
6 T, el que afirma los montes con su poder, 
Ceido de valenta; 
7 El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, 
Y el alboroto de las naciones. 
8 Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas. 
T haces alegrar las salidas de la maana y de la tarde. 

9 Visitas la tierra, y la riegas; 
En gran manera la enriqueces; 
Con el ro de Dios, lleno de aguas, 
Preparas el grano de ellos, cuando as la dispones. 
10 Haces que se empapen sus surcos, 
Haces descender sus canales; 
La ablandas con lluvias, 
Bendices sus renuevos. 
11 T coronas el ao con tus bienes, 
Y tus nubes destilan grosura. 
12 Destilan sobre los pastizales del desierto, 
Y los collados se cien de alegra. 
13 Se visten de manadas los llanos, 
Y los valles se cubren de grano; 
Dan voces de jbilo, y aun cantan. 



Alabanza por los hechos poderosos de Dios

Al msico principal. Cntico. Salmo.

SALMO 66




1 Aclamad a Dios con alegra, toda la tierra. 
2 Cantad la gloria de su nombre; 
Poned gloria en su alabanza. 
3 Decid a Dios: Cun asombrosas son tus obras! 
Por la grandeza de tu poder se sometern a ti tus enemigos. 
4 Toda la tierra te adorar, 
Y cantar a ti; 
Cantarn a tu nombre. Selah 

5 Venid, y ved las obras de Dios, 
Temible en hechos sobre los hijos de los hombres. 
6 Volvi el mar en seco; 
Por el ro pasaron a pie; 
All en l nos alegramos. 
7 El seorea con su poder para siempre; 
Sus ojos atalayan sobre las naciones; 
Los rebeldes no sern enaltecidos. Selah 

8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, 
Y haced or la voz de su alabanza. 
9 El es quien preserv la vida a nuestra alma, 
Y no permiti que nuestros pies resbalasen. 
10 Porque t nos probaste, oh Dios; 
Nos ensayaste como se afina la plata. 
11 Nos metiste en la red; 
Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. 
12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; 
Pasamos por el fuego y por el agua, 
Y nos sacaste a abundancia. 

13 Entrar en tu casa con holocaustos; 
Te pagar mis votos, 
14 Que pronunciaron mis labios 
Y habl mi boca, cuando estaba angustiado. 
15 Holocaustos de animales engordados te ofrecer, 
Con sahumerio de carneros; 
Te ofrecer en sacrificio bueyes y machos cabros. Selah 

16 Venid, od todos los que temis a Dios, 
Y contar lo que ha hecho a mi alma. 
17 A l clam con mi boca, 
Y fue exaltado con mi lengua. 
18 Si en mi corazn hubiese yo mirado a la iniquidad, 
El Seor no me habra escuchado. 
19 Mas ciertamente me escuch Dios; 
Atendi a la voz de mi splica. 

20 Bendito sea Dios, 
Que no ech de s mi oracin, ni de m su misericordia. 



Exhortacin a las naciones, para que alaben a Dios

Al msico principal; en Neginot. Salmo. Cntico.

SALMO 67




1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; 
Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah 
2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, 
En todas las naciones tu salvacin. 
3 Te alaben los pueblos, oh Dios; 
Todos los pueblos te alaben. 

4 Algrense y gcense las naciones, 
Porque juzgars los pueblos con equidad, 
Y pastorears las naciones en la tierra. Selah 
5 Te alaben los pueblos, oh Dios; 
Todos los pueblos te alaben. 

6 La tierra dar su fruto; 
Nos bendecir Dios, el Dios nuestro. 
7 Bendganos Dios, 
Y tmanlo todos los trminos de la tierra. 



El Dios del Sina y del santuario

Al msico principal. Salmo de David. Cntico.

SALMO 68




1 Levntese Dios, sean esparcidos sus enemigos, 
Y huyan de su presencia los que le aborrecen. 
2 Como es lanzado el humo, los lanzars; 
Como se derrite la cera delante del fuego, 
As perecern los impos delante de Dios. 
3 Mas los justos se alegrarn; se gozarn delante de Dios, 
Y saltarn de alegra. 

4 Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; 
Exaltad al que cabalga sobre los cielos. 
JAH es su nombre; alegraos delante de l. 

5 Padre de hurfanos y defensor de viudas 
Es Dios en su santa morada. 
6 Dios hace habitar en familia a los desamparados; 
Saca a los cautivos a prosperidad; 
Mas los rebeldes habitan en tierra seca. 

7 Oh Dios, cuando t saliste delante de tu pueblo, 
Cuando anduviste por el desierto, Selah 
8 La tierra tembl; 
Tambin destilaron los cielos ante la presencia de Dios; 
Aquel Sina tembl delante de Dios, del Dios de Israel. 
9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios; 
A tu heredad exhausta t la reanimaste. 
10 Los que son de tu grey han morado en ella; 
Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre. 

11 El Seor daba palabra; 
Haba grande multitud de las que llevaban buenas nuevas. 
12 Huyeron, huyeron reyes de ejrcitos, 
Y las que se quedaban en casa repartan los despojos. 
13 Bien que fuisteis echados entre los tiestos, 
Seris como alas de paloma cubiertas de plata, 
Y sus plumas con amarillez de oro. 
14 Cuando esparci el Omnipotente los reyes all, 
Fue como si hubiese nevado en el monte Salmn. 

15 Monte de Dios es el monte de Basn; 
Monte alto el de Basn. 
16 Por qu observis, oh montes altos, 
Al monte que dese Dios para su morada? 
Ciertamente Jehov habitar en l para siempre. 

17 Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; 
El Seor viene del Sina a su santuario. 
18 Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, 
Tomaste dones para los hombres, 
Y tambin para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios. 

19 Bendito el Seor; cada da nos colma de beneficios 
El Dios de nuestra salvacin. Selah 
20 Dios, nuestro Dios ha de salvarnos, 
Y de Jehov el Seor es el librar de la muerte. 

21 Ciertamente Dios herir la cabeza de sus enemigos, 
La testa cabelluda del que camina en sus pecados. 
22 El Seor dijo: De Basn te har volver; 
Te har volver de las profundidades del mar; 
23 Porque tu pie se enrojecer de sangre de tus enemigos, 
Y de ella la lengua de tus perros. 

24 Vieron tus caminos, oh Dios; 
Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario. 
25 Los cantores iban delante, los msicos detrs; 
En medio las doncellas con panderos. 
26 Bendecid a Dios en las congregaciones; 
Al Seor, vosotros de la estirpe de Israel. 
27 All estaba el joven Benjamn, seoreador de ellos, 
Los prncipes de Jud en su congregacin, 
Los prncipes de Zabuln, los prncipes de Neftal. 

28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza; 
Confirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros. 
29 Por razn de tu templo en Jerusaln 
Los reyes te ofrecern dones. 
30 Reprime la reunin de gentes armadas, 
La multitud de toros con los becerros de los pueblos, 
Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata; 
Esparce a los pueblos que se complacen en la guerra. 
31 Vendrn prncipes de Egipto; 
Etiopa se apresurar a extender sus manos hacia Dios. 

32 Reinos de la tierra, cantad a Dios, 
Cantad al Seor; Selah 
33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigedad; 
He aqu dar su voz, poderosa voz. 
34 Atribuid poder a Dios; 
Sobre Israel es su magnificencia, 
Y su poder est en los cielos. 
35 Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; 
El Dios de Israel, l da fuerza y vigor a su pueblo. 

Bendito sea Dios. 



Un grito de angustia

Al msico principal; sobre Lirios. Salmo de David.

SALMO 69




1 Slvame, oh Dios, 
Porque las aguas han entrado hasta el alma. 
2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; 
He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. 
3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; 
Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. 

4 Se han aumentado ms que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; 
Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qu. 
Y he de pagar lo que no rob? 
5 Dios, t conoces mi insensatez, 
Y mis pecados no te son ocultos. 

6 No sean avergonzados por causa ma los que en ti confan, oh Seor Jehov de los ejrcitos; 
No sean confundidos por m los que te buscan, oh Dios de Israel. 
7 Porque por amor de ti he sufrido afrenta; 
Confusin ha cubierto mi rostro. 
8 Extrao he sido para mis hermanos, 
Y desconocido para los hijos de mi madre. 

9 Porque me consumi el celo de tu casa; 
Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre m. 
10 Llor afligiendo con ayuno mi alma, 
Y esto me ha sido por afrenta. 
11 Puse adems cilicio por mi vestido, 
Y vine a serles por proverbio. 
12 Hablaban contra m los que se sentaban a la puerta, 
Y me zaheran en sus canciones los bebedores. 

13 Pero yo a ti oraba, oh Jehov, al tiempo de tu buena voluntad; 
Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, 
Por la verdad de tu salvacin, escchame. 
14 Scame del lodo, y no sea yo sumergido; 
Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. 
15 No me anegue la corriente de las aguas, 
Ni me trague el abismo, 
Ni el pozo cierre sobre m su boca. 

16 Respndeme, Jehov, porque benigna es tu misericordia; 
Mrame conforme a la multitud de tus piedades. 
17 No escondas de tu siervo tu rostro, 
Porque estoy angustiado; apresrate, yeme. 
18 Acrcate a mi alma, redmela; 
Lbrame a causa de mis enemigos. 

19 T sabes mi afrenta, mi confusin y mi oprobio; 
Delante de ti estn todos mis adversarios. 
20 El escarnio ha quebrantado mi corazn, y estoy acongojado. 
Esper quien se compadeciese de m, y no lo hubo; 
Y consoladores, y ninguno hall. 
21 Me pusieron adems hiel por comida, 
Y en mi sed me dieron a beber vinagre. 

22 Sea su convite delante de ellos por lazo, 
Y lo que es para bien, por tropiezo. 
23 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, 
Y haz temblar continuamente sus lomos. 
24 Derrama sobre ellos tu ira, 
Y el furor de tu enojo los alcance. 
25 Sea su palacio asolado; 
En sus tiendas no haya morador. 
26 Porque persiguieron al que t heriste, 
Y cuentan del dolor de los que t llagaste. 
27 Pon maldad sobre su maldad, 
Y no entren en tu justicia. 
28 Sean rados del libro de los vivientes, 
Y no sean escritos entre los justos. 

29 Mas a m, afligido y miserable, 
Tu salvacin, oh Dios, me ponga en alto. 

30 Alabar yo el nombre de Dios con cntico, 
Lo exaltar con alabanza. 
31 Y agradar a Jehov ms que sacrificio de buey, 
O becerro que tiene cuernos y pezuas; 
32 Lo vern los oprimidos, y se gozarn. 
Buscad a Dios, y vivir vuestro corazn, 
33 Porque Jehov oye a los menesterosos, 
Y no menosprecia a sus prisioneros. 

34 Albenle los cielos y la tierra, 
Los mares, y todo lo que se mueve en ellos. 
35 Porque Dios salvar a Sion, y reedificar las ciudades de Jud; 
Y habitarn all, y la poseern. 
36 La descendencia de sus siervos la heredar, 
Y los que aman su nombre habitarn en ella. 



Splica por la liberacin

(Sal. 40.13-17)

Al msico principal. Salmo de David, para conmemorar.

SALMO 70




1 Oh Dios, acude a librarme; 
Apresrate, oh Dios, a socorrerme. 
2 Sean avergonzados y confundidos 
Los que buscan mi vida; 
Sean vueltos atrs y avergonzados 
Los que mi mal desean. 
3 Sean vueltos atrs, en pago de su afrenta hecha, 
Los que dicen: Ah! Ah! 

4 Gcense y algrense en ti todos los que te buscan, 
Y digan siempre los que aman tu salvacin: 
Engrandecido sea Dios. 
5 Yo estoy afligido y menesteroso; 
Apresrate a m, oh Dios. 
Ayuda ma y mi libertador eres t; 
Oh Jehov, no te detengas. 



Oracin de un anciano

SALMO 71




1 En ti, oh Jehov, me he refugiado; 
No sea yo avergonzado jams. 
2 Socrreme y lbrame en tu justicia; 
Inclina tu odo y slvame. 
3 S para m una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. 
T has dado mandamiento para salvarme, 
Porque t eres mi roca y mi fortaleza. 

4 Dios mo, lbrame de la mano del impo, 
De la mano del perverso y violento. 
5 Porque t, oh Seor Jehov, eres mi esperanza, 
Seguridad ma desde mi juventud. 
6 En ti he sido sustentado desde el vientre; 
De las entraas de mi madre t fuiste el que me sac; 
De ti ser siempre mi alabanza. 

7 Como prodigio he sido a muchos, 
Y t mi refugio fuerte. 
8 Sea llena mi boca de tu alabanza, 
De tu gloria todo el da. 
9 No me deseches en el tiempo de la vejez; 
Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. 
10 Porque mis enemigos hablan de m, 
Y los que acechan mi alma consultaron juntamente, 
11 Diciendo: Dios lo ha desamparado; 
Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre. 

12 Oh Dios, no te alejes de m; 
Dios mo, acude pronto en mi socorro. 
13 Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; 
Sean cubiertos de vergenza y de confusin los que mi mal buscan. 
14 Mas yo esperar siempre, 
Y te alabar ms y ms. 
15 Mi boca publicar tu justicia 
Y tus hechos de salvacin todo el da, 
Aunque no s su nmero. 
16 Vendr a los hechos poderosos de Jehov el Seor; 
Har memoria de tu justicia, de la tuya sola. 

17 Oh Dios, me enseaste desde mi juventud, 
Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. 
18 Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, 
Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, 
Y tu potencia a todos los que han de venir, 
19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso. 

T has hecho grandes cosas; 
Oh Dios, quin como t? 
20 T, que me has hecho ver muchas angustias y males, 
Volvers a darme vida, 
Y de nuevo me levantars de los abismos de la tierra. 
21 Aumentars mi grandeza, 
Y volvers a consolarme. 

22 Asimismo yo te alabar con instrumento de salterio, 
Oh Dios mo; tu verdad cantar a ti en el arpa, 
Oh Santo de Israel. 
23 Mis labios se alegrarn cuando cante a ti, 
Y mi alma, la cual redimiste. 
24 Mi lengua hablar tambin de tu justicia todo el da; 
Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban. 



El reino de un rey justo

Para Salomn.

SALMO 72




1 Oh Dios, da tus juicios al rey, 
Y tu justicia al hijo del rey. 
2 El juzgar a tu pueblo con justicia, 
Y a tus afligidos con juicio. 
3 Los montes llevarn paz al pueblo, 
Y los collados justicia. 
4 Juzgar a los afligidos del pueblo, 
Salvar a los hijos del menesteroso, 
Y aplastar al opresor. 

5 Te temern mientras duren el sol 
Y la luna, de generacin en generacin. 
6 Descender como la lluvia sobre la hierba cortada; 
Como el roco que destila sobre la tierra. 
7 Florecer en sus das justicia, 
Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. 

8 Dominar de mar a mar, 
Y desde el ro hasta los confines de la tierra. 
9 Ante l se postrarn los moradores del desierto, 
Y sus enemigos lamern el polvo. 
10 Los reyes de Tarsis y de las costas traern presentes; 
Los reyes de Sab y de Seba ofrecern dones. 
11 Todos los reyes se postrarn delante de l; 
Todas las naciones le servirn. 

12 Porque l librar al menesteroso que clamare, 
Y al afligido que no tuviere quien le socorra. 
13 Tendr misericordia del pobre y del menesteroso, 
Y salvar la vida de los pobres. 
14 De engao y de violencia redimir sus almas, 
Y la sangre de ellos ser preciosa ante sus ojos. 

15 Vivir, y se le dar del oro de Sab, 
Y se orar por l continuamente; 
Todo el da se le bendecir. 
16 Ser echado un puado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; 
Su fruto har ruido como el Lbano, 
Y los de la ciudad florecern como la hierba de la tierra. 
17 Ser su nombre para siempre, 
Se perpetuar su nombre mientras dure el sol. 
Benditas sern en l todas las naciones; 
Lo llamarn bienaventurado. 

18 Bendito Jehov Dios, el Dios de Israel, 
El nico que hace maravillas. 
19 Bendito su nombre glorioso para siempre, 
Y toda la tierra sea llena de su gloria. 
Amn y Amn. 


20 Aqu terminan las oraciones de David, hijo de Isa. 
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SALMOS

LIBRO III

El destino de los malos

Salmo de Asaf.

SALMO 73




1 Ciertamente es bueno Dios para con Israel, 
Para con los limpios de corazn. 
2 En cuanto a m, casi se deslizaron mis pies; 
Por poco resbalaron mis pasos. 
3 Porque tuve envidia de los arrogantes, 
Viendo la prosperidad de los impos. 

4 Porque no tienen congojas por su muerte, 
Pues su vigor est entero. 
5 No pasan trabajos como los otros mortales, 
Ni son azotados como los dems hombres. 
6 Por tanto, la soberbia los corona; 
Se cubren de vestido de violencia. 
7 Los ojos se les saltan de gordura; 
Logran con creces los antojos del corazn. 
8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; 
Hablan con altanera. 
9 Ponen su boca contra el cielo, 
Y su lengua pasea la tierra. 

10 Por eso Dios har volver a su pueblo aqu, 
Y aguas en abundancia sern extradas para ellos. 
11 Y dicen: Cmo sabe Dios? 
Y hay conocimiento en el Altsimo? 
12 He aqu estos impos, 
Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 
13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazn, 
Y lavado mis manos en inocencia; 
14 Pues he sido azotado todo el da, 
Y castigado todas las maanas. 

15 Si dijera yo: Hablar como ellos, 
He aqu, a la generacin de tus hijos engaara. 
16 Cuando pens para saber esto, 
Fue duro trabajo para m, 
17 Hasta que entrando en el santuario de Dios, 
Comprend el fin de ellos. 
18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; 
En asolamientos los hars caer. 
19 Cmo han sido asolados de repente! 
Perecieron, se consumieron de terrores. 
20 Como sueo del que despierta, 
As, Seor, cuando despertares, menospreciars su apariencia. 

21 Se llen de amargura mi alma, 
Y en mi corazn senta punzadas. 
22 Tan torpe era yo, que no entenda; 
Era como una bestia delante de ti. 
23 Con todo, yo siempre estuve contigo; 
Me tomaste de la mano derecha. 
24 Me has guiado segn tu consejo, 
Y despus me recibirs en gloria. 
25 A quin tengo yo en los cielos sino a ti? 
Y fuera de ti nada deseo en la tierra. 
26 Mi carne y mi corazn desfallecen; 
Mas la roca de mi corazn y mi porcin es Dios para siempre. 

27 Porque he aqu, los que se alejan de ti perecern; 
T destruirs a todo aquel que de ti se aparta. 
28 Pero en cuanto a m, el acercarme a Dios es el bien; 
He puesto en Jehov el Seor mi esperanza, 
Para contar todas tus obras. 



Apelacin a Dios en contra del enemigo

Masquil de Asaf.

SALMO 74




1 Por qu, oh Dios, nos has desechado para siempre? 
Por qu se ha encendido tu furor contra las ovejas de tu prado? 
2 Acurdate de tu congregacin, la que adquiriste desde tiempos antiguos, 
La que redimiste para hacerla la tribu de tu herencia; 
Este monte de Sion, donde has habitado. 
3 Dirige tus pasos a los asolamientos eternos, 
A todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario. 

4 Tus enemigos vociferan en medio de tus asambleas; 
Han puesto sus divisas por seales. 
5 Se parecen a los que levantan 
El hacha en medio de tupido bosque. 
6 Y ahora con hachas y martillos 
Han quebrado todas sus entalladuras. 
7 Han puesto a fuego tu santuario, 
Han profanado el tabernculo de tu nombre, echndolo a tierra. 
8 Dijeron en su corazn: Destruymoslos de una vez; 
Han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra. 

9 No vemos ya nuestras seales; 
No hay ms profeta, 
Ni entre nosotros hay quien sepa hasta cundo. 
10 Hasta cundo, oh Dios, nos afrentar el angustiador? 
Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre? 
11 Por qu retraes tu mano? 
Por qu escondes tu diestra en tu seno? 

12 Pero Dios es mi rey desde tiempo antiguo; 
El que obra salvacin en medio de la tierra. 
13 Dividiste el mar con tu poder; 
Quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas. 
14 Magullaste las cabezas del leviatn, 
Y lo diste por comida a los moradores del desierto. 
15 Abriste la fuente y el ro; 
Secaste ros impetuosos. 
16 Tuyo es el da, tuya tambin es la noche; 
T estableciste la luna y el sol. 
17 T fijaste todos los trminos de la tierra; 
El verano y el invierno t los formaste. 

18 Acurdate de esto: que el enemigo ha afrentado a Jehov, 
Y pueblo insensato ha blasfemado tu nombre. 
19 No entregues a las fieras el alma de tu trtola, 
Y no olvides para siempre la congregacin de tus afligidos. 

20 Mira al pacto, 
Porque los lugares tenebrosos de la tierra estn llenos de habitaciones de violencia. 
21 No vuelva avergonzado el abatido; 
El afligido y el menesteroso alabarn tu nombre. 

22 Levntate, oh Dios, aboga tu causa; 
Acurdate de cmo el insensato te injuria cada da. 
23 No olvides las voces de tus enemigos; 
El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente. 



Dios abate al malo y exalta al justo

Al msico principal; sobre No destruyas. Salmo de Asaf. Cntico.

SALMO 75




1 Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, 
Pues cercano est tu nombre; 
Los hombres cuentan tus maravillas. 

2 Al tiempo que sealar 
Yo juzgar rectamente. 
3 Se arruinaban la tierra y sus moradores; 
Yo sostengo sus columnas. Selah 
4 Dije a los insensatos: No os infatuis; 
Y a los impos: No os enorgullezcis; 
5 No hagis alarde de vuestro poder; 
No hablis con cerviz erguida. 

6 Porque ni de oriente ni de occidente, 
Ni del desierto viene el enaltecimiento. 
7 Mas Dios es el juez; 
A ste humilla, y a aqul enaltece. 
8 Porque el cliz est en la mano de Jehov, y el vino est fermentado, 
Lleno de mistura; y l derrama del mismo; 
Hasta el fondo lo apurarn, y lo bebern todos los impos de la tierra. 

9 Pero yo siempre anunciar 
Y cantar alabanzas al Dios de Jacob. 
10 Quebrantar todo el podero de los pecadores, 
Pero el poder del justo ser exaltado. 



El Dios de la victoria y del juicio

Al msico principal; sobre Neginot. Salmo de Asaf. Cntico.

SALMO 76




1 Dios es conocido en Jud; 
En Israel es grande su nombre. 
2 En Salem est su tabernculo, 
Y su habitacin en Sion. 
3 All quebr las saetas del arco, 
El escudo, la espada y las armas de guerra. Selah 

4 Glorioso eres t, poderoso ms que los montes de caza. 
5 Los fuertes de corazn fueron despojados, durmieron su sueo; 
No hizo uso de sus manos ninguno de los varones fuertes. 
6 A tu reprensin, oh Dios de Jacob, 
El carro y el caballo fueron entorpecidos. 

7 T, temible eres t; 
Y quin podr estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira? 
8 Desde los cielos hiciste or juicio; 
La tierra tuvo temor y qued suspensa 
9 Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar, 
Para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah 

10 Ciertamente la ira del hombre te alabar; 
T reprimirs el resto de las iras. 
11 Prometed, y pagad a Jehov vuestro Dios; 
Todos los que estn alrededor de l, traigan ofrendas al Temible. 
12 Cortar l el espritu de los prncipes; 
Temible es a los reyes de la tierra. 



Meditacin sobre los hechos poderosos de Dios

Al msico principal; para Jedutn. Salmo de Asaf.

SALMO 77




1 Con mi voz clam a Dios, 
A Dios clam, y l me escuchar. 
2 Al Seor busqu en el da de mi angustia; 
Alzaba a l mis manos de noche, sin descanso; 
Mi alma rehusaba consuelo. 

3 Me acordaba de Dios, y me conmova; 
Me quejaba, y desmayaba mi espritu. Selah 
4 No me dejabas pegar los ojos; 
Estaba yo quebrantado, y no hablaba. 
5 Consideraba los das desde el principio, 
Los aos de los siglos. 
6 Me acordaba de mis cnticos de noche; 
Meditaba en mi corazn, 
Y mi espritu inquira: 
7 Desechar el Seor para siempre, 
Y no volver ms a sernos propicio? 
8 Ha cesado para siempre su misericordia? 
Se ha acabado perpetuamente su promesa? 
9 Ha olvidado Dios el tener misericordia? 
Ha encerrado con ira sus piedades? Selah 

10 Dije: Enfermedad ma es esta; 
Traer, pues, a la memoria los aos de la diestra del Altsimo. 
11 Me acordar de las obras de JAH; 
S, har yo memoria de tus maravillas antiguas. 
12 Meditar en todas tus obras, 
Y hablar de tus hechos. 
13 Oh Dios, santo es tu camino; 
Qu dios es grande como nuestro Dios? 
14 T eres el Dios que hace maravillas; 
Hiciste notorio en los pueblos tu poder. 
15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, 
A los hijos de Jacob y de Jos. Selah 

16 Te vieron las aguas, oh Dios; 
Las aguas te vieron, y temieron; 
Los abismos tambin se estremecieron. 
17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; 
Tronaron los cielos, 
Y discurrieron tus rayos. 
18 La voz de tu trueno estaba en el torbellino; 
Tus relmpagos alumbraron el mundo; 
Se estremeci y tembl la tierra. 
19 En el mar fue tu camino, 
Y tus sendas en las muchas aguas; 
Y tus pisadas no fueron conocidas. 
20 Condujiste a tu pueblo como ovejas 
Por mano de Moiss y de Aarn. 



Fidelidad de Dios hacia su pueblo infiel

Masquil de Asaf.

SALMO 78




1 Escucha, pueblo mo, mi ley; 
Inclinad vuestro odo a las palabras de mi boca. 
2 Abrir mi boca en proverbios; 
Hablar cosas escondidas desde tiempos antiguos, 
3 Las cuales hemos odo y entendido; 
Que nuestros padres nos las contaron. 
4 No las encubriremos a sus hijos, 
Contando a la generacin venidera las alabanzas de Jehov, 
Y su potencia, y las maravillas que hizo. 

5 El estableci testimonio en Jacob, 
Y puso ley en Israel, 
La cual mand a nuestros padres 
Que la notificasen a sus hijos; 
6 Para que lo sepa la generacin venidera, y los hijos que nacern; 
Y los que se levantarn lo cuenten a sus hijos, 
7 A fin de que pongan en Dios su confianza, 
Y no se olviden de las obras de Dios; 
Que guarden sus mandamientos, 
8 Y no sean como sus padres, 
Generacin contumaz y rebelde; 
Generacin que no dispuso su corazn, 
Ni fue fiel para con Dios su espritu. 

9 Los hijos de Efran, arqueros armados, 
Volvieron las espaldas en el da de la batalla. 
10 No guardaron el pacto de Dios, 
Ni quisieron andar en su ley; 
11 Sino que se olvidaron de sus obras, 
Y de sus maravillas que les haba mostrado. 
12 Delante de sus padres hizo maravillas 
En la tierra de Egipto, en el campo de Zon. 
13 Dividi el mar y los hizo pasar; 
Detuvo las aguas como en un montn. 
14 Les gui de da con nube, 
Y toda la noche con resplandor de fuego. 
15 Hendi las peas en el desierto, 
Y les dio a beber como de grandes abismos, 
16 Pues sac de la pea corrientes, 
E hizo descender aguas como ros. 

17 Pero an volvieron a pecar contra l, 
Rebelndose contra el Altsimo en el desierto; 
18 Pues tentaron a Dios en su corazn, 
Pidiendo comida a su gusto. 
19 Y hablaron contra Dios, 
Diciendo: Podr poner mesa en el desierto? 
20 He aqu ha herido la pea, y brotaron aguas, 
Y torrentes inundaron la tierra; 
Podr dar tambin pan? 
Dispondr carne para su pueblo? 

21 Por tanto, oy Jehov, y se indign; 
Se encendi el fuego contra Jacob, 
Y el furor subi tambin contra Israel, 
22 Por cuanto no haban credo a Dios, 
Ni haban confiado en su salvacin. 
23 Sin embargo, mand a las nubes de arriba, 
Y abri las puertas de los cielos, 
24 E hizo llover sobre ellos man para que comiesen, 
Y les dio trigo de los cielos. 
25 Pan de nobles comi el hombre; 
Les envi comida hasta saciarles. 
26 Movi el solano en el cielo, 
Y trajo con su poder el viento sur, 
27 E hizo llover sobre ellos carne como polvo, 
Como arena del mar, aves que vuelan. 
28 Las hizo caer en medio del campamento, 
Alrededor de sus tiendas. 
29 Comieron, y se saciaron; 
Les cumpli, pues, su deseo. 
30 No haban quitado de s su anhelo, 
An estaba la comida en su boca, 
31 Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, 
E hizo morir a los ms robustos de ellos, 
Y derrib a los escogidos de Israel. 

32 Con todo esto, pecaron an, 
Y no dieron crdito a sus maravillas. 
33 Por tanto, consumi sus das en vanidad, 
Y sus aos en tribulacin. 
34 Si los haca morir, entonces buscaban a Dios; 
Entonces se volvan solcitos en busca suya, 
35 Y se acordaban de que Dios era su refugio, 
Y el Dios Altsimo su redentor. 
36 Pero le lisonjeaban con su boca, 
Y con su lengua le mentan; 
37 Pues sus corazones no eran rectos con l, 
Ni estuvieron firmes en su pacto. 
38 Pero l, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destrua; 
Y apart muchas veces su ira, 
Y no despert todo su enojo. 
39 Se acord de que eran carne, 
Soplo que va y no vuelve. 
40 Cuntas veces se rebelaron contra l en el desierto, 
Lo enojaron en el yermo! 
41 Y volvan, y tentaban a Dios, 
Y provocaban al Santo de Israel. 
42 No se acordaron de su mano, 
Del da que los redimi de la angustia; 
43 Cuando puso en Egipto sus seales, 
Y sus maravillas en el campo de Zon; 
44 Y volvi sus ros en sangre, 
Y sus corrientes, para que no bebiesen. 
45 Envi entre ellos enjambres de moscas que los devoraban, 
Y ranas que los destruan. 
46 Dio tambin a la oruga sus frutos, 
Y sus labores a la langosta. 
47 Sus vias destruy con granizo, 
Y sus higuerales con escarcha; 
48 Entreg al pedrisco sus bestias, 
Y sus ganados a los rayos. 
49 Envi sobre ellos el ardor de su ira; 
Enojo, indignacin y angustia, 
Un ejrcito de ngeles destructores. 
50 Dispuso camino a su furor; 
No eximi la vida de ellos de la muerte, 
Sino que entreg su vida a la mortandad. 
51 Hizo morir a todo primognito en Egipto, 
Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam. 
52 Hizo salir a su pueblo como ovejas, 
Y los llev por el desierto como un rebao. 
53 Los gui con seguridad, de modo que no tuvieran temor; 
Y el mar cubri a sus enemigos. 
54 Los trajo despus a las fronteras de su tierra santa, 
A este monte que gan su mano derecha. 
55 Ech las naciones de delante de ellos; 
Con cuerdas reparti sus tierras en heredad, 
E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel. 

56 Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altsimo, 
Y no guardaron sus testimonios; 
57 Sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres; 
Se volvieron como arco engaoso. 
58 Le enojaron con sus lugares altos, 
Y le provocaron a celo con sus imgenes de talla. 
59 Lo oy Dios y se enoj, 
Y en gran manera aborreci a Israel. 
60 Dej, por tanto, el tabernculo de Silo, 
La tienda en que habit entre los hombres, 
61 Y entreg a cautiverio su podero, 
Y su gloria en mano del enemigo. 
62 Entreg tambin su pueblo a la espada, 
Y se irrit contra su heredad. 
63 El fuego devor a sus jvenes, 
Y sus vrgenes no fueron loadas en cantos nupciales. 
64 Sus sacerdotes cayeron a espada, 
Y sus viudas no hicieron lamentacin. 
65 Entonces despert el Seor como quien duerme, 
Como un valiente que grita excitado del vino, 
66 E hiri a sus enemigos por detrs; 
Les dio perpetua afrenta. 

67 Desech la tienda de Jos, 
Y no escogi la tribu de Efran, 
68 Sino que escogi la tribu de Jud, 
El monte de Sion, al cual am. 
69 Edific su santuario a manera de eminencia, 
Como la tierra que ciment para siempre. 
70 Eligi a David su siervo, 
Y lo tom de las majadas de las ovejas; 
71 De tras las paridas lo trajo, 
Para que apacentase a Jacob su pueblo, 
Y a Israel su heredad. 
72 Y los apacent conforme a la integridad de su corazn, 
Los pastore con la pericia de sus manos. 



Lamento por la destruccin de Jerusaln

Salmo de Asaf.

SALMO 79




1 Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad; 
Han profanado tu santo templo; 
Redujeron a Jerusaln a escombros. 
2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos, 
La carne de tus santos a las bestias de la tierra. 
3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusaln, 
Y no hubo quien los enterrase. 
4 Somos afrentados de nuestros vecinos, 
Escarnecidos y burlados de los que estn en nuestros alrededores. 

5 Hasta cundo, oh Jehov? Estars airado para siempre? 
Arder como fuego tu celo? 
6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen, 
Y sobre los reinos que no invocan tu nombre. 
7 Porque han consumido a Jacob, 
Y su morada han asolado. 

8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; 
Vengan pronto tus misericordias a encontrarnos, 
Porque estamos muy abatidos. 
9 Aydanos, oh Dios de nuestra salvacin, por la gloria de tu nombre; 
Y lbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre. 
10 Porque dirn las gentes: Dnde est su Dios? 
Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, 
La venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada. 

11 Llegue delante de ti el gemido de los presos; 
Conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte, 
12 Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos 
De su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehov. 
13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, 
Te alabaremos para siempre; 
De generacin en generacin cantaremos tus alabanzas. 



Splica por la restauracin

Al msico principal; sobre Lirios. Testimonio. Salmo de Asaf.

SALMO 80




1 Oh Pastor de Israel, escucha; 
T que pastoreas como a ovejas a Jos, 
Que ests entre querubines, resplandece. 
2 Despierta tu poder delante de Efran, de Benjamn y de Manass, 
Y ven a salvarnos. 

3 Oh Dios, resturanos; 
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 

4 Jehov, Dios de los ejrcitos, 
Hasta cundo mostrars tu indignacin contra la oracin de tu pueblo? 
5 Les diste a comer pan de lgrimas, 
Y a beber lgrimas en gran abundancia. 
6 Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, 
Y nuestros enemigos se burlan entre s. 

7 Oh Dios de los ejrcitos, resturanos; 
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 

8 Hiciste venir una vid de Egipto; 
Echaste las naciones, y la plantaste. 
9 Limpiaste sitio delante de ella, 
E hiciste arraigar sus races, y llen la tierra. 
10 Los montes fueron cubiertos de su sombra, 
Y con sus sarmientos los cedros de Dios. 
11 Extendi sus vstagos hasta el mar, 
Y hasta el ro sus renuevos. 
12 Por qu aportillaste sus vallados, 
Y la vendimian todos los que pasan por el camino? 
13 La destroza el puerco monts, 
Y la bestia del campo la devora. 

14 Oh Dios de los ejrcitos, vuelve ahora; 
Mira desde el cielo, y considera, y visita esta via, 
15 La planta que plant tu diestra, 
Y el renuevo que para ti afirmaste. 
16 Quemada a fuego est, asolada; 
Perezcan por la reprensin de tu rostro. 
17 Sea tu mano sobre el varn de tu diestra, 
Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste. 
18 As no nos apartaremos de ti; 
Vida nos dars, e invocaremos tu nombre. 
19 Oh Jehov, Dios de los ejrcitos, resturanos! 
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. 



Bondad de Dios y perversidad de Israel

Al msico principal; sobre Gitit. Salmo de Asaf.

SALMO 81




1 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; 
Al Dios de Jacob aclamad con jbilo. 
2 Entonad cancin, y taed el pandero, 
El arpa deliciosa y el salterio. 
3 Tocad la trompeta en la nueva luna, 
En el da sealado, en el da de nuestra fiesta solemne. 
4 Porque estatuto es de Israel, 
Ordenanza del Dios de Jacob. 
5 Lo constituy como testimonio en Jos 
Cuando sali por la tierra de Egipto. 

O lenguaje que no entenda; 
6 Apart su hombro de debajo de la carga; 
Sus manos fueron descargadas de los cestos. 
7 En la calamidad clamaste, y yo te libr; 
Te respond en lo secreto del trueno; 
Te prob junto a las aguas de Meriba. Selah 
8 Oye, pueblo mo, y te amonestar. 
Israel, si me oyeres, 
9 No habr en ti dios ajeno, 
Ni te inclinars a dios extrao. 
10 Yo soy Jehov tu Dios, 
Que te hice subir de la tierra de Egipto; 
Abre tu boca, y yo la llenar. 

11 Pero mi pueblo no oy mi voz, 
E Israel no me quiso a m. 
12 Los dej, por tanto, a la dureza de su corazn; 
Caminaron en sus propios consejos. 
13 Oh, si me hubiera odo mi pueblo, 
Si en mis caminos hubiera andado Israel! 
14 En un momento habra yo derribado a sus enemigos, 
Y vuelto mi mano contra sus adversarios. 
15 Los que aborrecen a Jehov se le habran sometido, 
Y el tiempo de ellos sera para siempre. 
16 Les sustentara Dios con lo mejor del trigo, 
Y con miel de la pea les saciara. 



Amonestacin contra los juicios injustos

Salmo de Asaf.

SALMO 82




1 Dios est en la reunin de los dioses; 
En medio de los dioses juzga. 
2 Hasta cundo juzgaris injustamente, 
Y aceptaris las personas de los impos? Selah 
3 Defended al dbil y al hurfano; 
Haced justicia al afligido y al menesteroso. 
4 Librad al afligido y al necesitado; 
Libradlo de mano de los impos. 

5 No saben, no entienden, 
Andan en tinieblas; 
Tiemblan todos los cimientos de la tierra. 

6 Yo dije: Vosotros sois dioses, 
Y todos vosotros hijos del Altsimo; 
7 Pero como hombres moriris, 
Y como cualquiera de los prncipes caeris. 

8 Levntate, oh Dios, juzga la tierra; 
Porque t heredars todas las naciones. 



Plegaria pidiendo la destruccin de los enemigos de Israel

Cntico. Salmo de Asaf.

SALMO 83




1 Oh Dios, no guardes silencio; 
No calles, oh Dios, ni te ests quieto. 
2 Porque he aqu que rugen tus enemigos, 
Y los que te aborrecen alzan cabeza. 
3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, 
Y han entrado en consejo contra tus protegidos. 
4 Han dicho: Venid, y destruymoslos para que no sean nacin, 
Y no haya ms memoria del nombre de Israel. 
5 Porque se confabulan de corazn a una, 
Contra ti han hecho alianza 
6 Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, 
Moab y los agarenos; 
7 Gebal, Amn y Amalec, 
Los filisteos y los habitantes de Tiro. 
8 Tambin el asirio se ha juntado con ellos; 
Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah 

9 Hazles como a Madin, 
Como a Ssara, como a Jabn en el arroyo de Cisn; 
10 Que perecieron en Endor, 
Fueron hechos como estircol para la tierra. 
11 Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb; 
Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus prncipes, 
12 Que han dicho: Heredemos para nosotros 
Las moradas de Dios. 

13 Dios mo, ponlos como torbellinos, 
Como hojarascas delante del viento, 
14 Como fuego que quema el monte, 
Como llama que abrasa el bosque. 
15 Persguelos as con tu tempestad, 
Y atrralos con tu torbellino. 
16 Llena sus rostros de vergenza, 
Y busquen tu nombre, oh Jehov. 
17 Sean afrentados y turbados para siempre; 
Sean deshonrados, y perezcan. 
18 Y conozcan que tu nombre es Jehov; 
T solo Altsimo sobre toda la tierra. 



Anhelo por la casa de Dios

Al msico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Cor.

SALMO 84




1 Cun amables son tus moradas, oh Jehov de los ejrcitos! 
2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehov; 
Mi corazn y mi carne cantan al Dios vivo. 

3 Aun el gorrin halla casa, 
Y la golondrina nido para s, donde ponga sus polluelos, 
Cerca de tus altares, oh Jehov de los ejrcitos, 
Rey mo, y Dios mo. 
4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; 
Perpetuamente te alabarn. Selah 

5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, 
En cuyo corazn estn tus caminos. 
6 Atravesando el valle de lgrimas lo cambian en fuente, 
Cuando la lluvia llena los estanques. 
7 Irn de poder en poder; 
Vern a Dios en Sion. 

8 Jehov Dios de los ejrcitos, oye mi oracin; 
Escucha, oh Dios de Jacob. Selah 
9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, 
Y pon los ojos en el rostro de tu ungido. 

10 Porque mejor es un da en tus atrios que mil fuera de ellos. 
Escogera antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, 
Que habitar en las moradas de maldad. 
11 Porque sol y escudo es Jehov Dios; 
Gracia y gloria dar Jehov. 
No quitar el bien a los que andan en integridad. 
12 Jehov de los ejrcitos, 
Dichoso el hombre que en ti confa. 



Splica por la misericordia de Dios sobre Israel

Al msico principal. Salmo para los hijos de Cor.

SALMO 85




1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehov; 
Volviste la cautividad de Jacob. 
2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; 
Todos los pecados de ellos cubriste. Selah 
3 Reprimiste todo tu enojo; 
Te apartaste del ardor de tu ira. 

4 Resturanos, oh Dios de nuestra salvacin, 
Y haz cesar tu ira de sobre nosotros. 
5 Estars enojado contra nosotros para siempre? 
Extenders tu ira de generacin en generacin? 
6 No volvers a darnos vida, 
Para que tu pueblo se regocije en ti? 
7 Mustranos, oh Jehov, tu misericordia, 
Y danos tu salvacin. 

8 Escuchar lo que hablar Jehov Dios; 
Porque hablar paz a su pueblo y a sus santos, 
Para que no se vuelvan a la locura. 
9 Ciertamente cercana est su salvacin a los que le temen, 
Para que habite la gloria en nuestra tierra. 

10 La misericordia y la verdad se encontraron; 
La justicia y la paz se besaron. 
11 La verdad brotar de la tierra, 
Y la justicia mirar desde los cielos. 
12 Jehov dar tambin el bien, 
Y nuestra tierra dar su fruto. 
13 La justicia ir delante de l, 
Y sus pasos nos pondr por camino. 



Oracin pidiendo la continuada misericordia de Dios

Oracin de David.

SALMO 86




1 Inclina, oh Jehov, tu odo, y escchame, 
Porque estoy afligido y menesteroso. 
2 Guarda mi alma, porque soy piadoso; 
Salva t, oh Dios mo, a tu siervo que en ti confa. 
3 Ten misericordia de m, oh Jehov; 
Porque a ti clamo todo el da. 
4 Alegra el alma de tu siervo, 
Porque a ti, oh Seor, levanto mi alma. 
5 Porque t, Seor, eres bueno y perdonador, 
Y grande en misericordia para con todos los que te invocan. 
6 Escucha, oh Jehov, mi oracin, 
Y est atento a la voz de mis ruegos. 
7 En el da de mi angustia te llamar, 
Porque t me respondes. 

8 Oh Seor, ninguno hay como t entre los dioses, 
Ni obras que igualen tus obras. 
9 Todas las naciones que hiciste vendrn y adorarn delante de ti, Seor, 
Y glorificarn tu nombre. 
10 Porque t eres grande, y hacedor de maravillas; 
Slo t eres Dios. 
11 Ensame, oh Jehov, tu camino; caminar yo en tu verdad; 
Afirma mi corazn para que tema tu nombre. 
12 Te alabar, oh Jehov Dios mo, con todo mi corazn, 
Y glorificar tu nombre para siempre. 
13 Porque tu misericordia es grande para conmigo, 
Y has librado mi alma de las profundidades del Seol. 

14 Oh Dios, los soberbios se levantaron contra m, 
Y conspiracin de violentos ha buscado mi vida, 
Y no te pusieron delante de s. 
15 Mas t, Seor, Dios misericordioso y clemente, 
Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad, 
16 Mrame, y ten misericordia de m; 
Da tu poder a tu siervo, 
Y guarda al hijo de tu sierva. 
17 Haz conmigo seal para bien, 
Y vanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; 
Porque t, Jehov, me ayudaste y me consolaste. 



El privilegio de morar en Sion

A los hijos de Cor. Salmo. Cntico.

SALMO 87




1 Su cimiento est en el monte santo. 
2 Ama Jehov las puertas de Sion 
Ms que todas las moradas de Jacob. 
3 Cosas gloriosas se han dicho de ti, 
Ciudad de Dios. Selah 

4 Yo me acordar de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; 
He aqu Filistea y Tiro, con Etiopa; 
Este naci all. 
5 Y de Sion se dir: Este y aqul han nacido en ella, 
Y el Altsimo mismo la establecer. 
6 Jehov contar al inscribir a los pueblos: 
Este naci all. Selah 

7 Y cantores y taedores en ella dirn: 
Todas mis fuentes estn en ti. 



Splica por la liberacin de la muerte

Cntico. Salmo para los hijos de Cor. Al msico principal, para cantar sobre Mahalat. Masquil de Hemn ezrata.

SALMO 88




1 Oh Jehov, Dios de mi salvacin, 
Da y noche clamo delante de ti. 
2 Llegue mi oracin a tu presencia; 
Inclina tu odo a mi clamor. 

3 Porque mi alma est hastiada de males, 
Y mi vida cercana al Seol. 
4 Soy contado entre los que descienden al sepulcro; 
Soy como hombre sin fuerza, 
5 Abandonado entre los muertos, 
Como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, 
De quienes no te acuerdas ya, 
Y que fueron arrebatados de tu mano. 
6 Me has puesto en el hoyo profundo, 
En tinieblas, en lugares profundos. 
7 Sobre m reposa tu ira, 
Y me has afligido con todas tus ondas. Selah 
8 Has alejado de m mis conocidos; 
Me has puesto por abominacin a ellos; 
Encerrado estoy, y no puedo salir. 
9 Mis ojos enfermaron a causa de mi afliccin; 
Te he llamado, oh Jehov, cada da; 
He extendido a ti mis manos. 
10 Manifestars tus maravillas a los muertos? 
Se levantarn los muertos para alabarte? Selah 
11 Ser contada en el sepulcro tu misericordia, 
O tu verdad en el Abadn? 
12 Sern reconocidas en las tinieblas tus maravillas, 
Y tu justicia en la tierra del olvido? 

13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehov, 
Y de maana mi oracin se presentar delante de ti. 
14 Por qu, oh Jehov, desechas mi alma? 
Por qu escondes de m tu rostro? 
15 Yo estoy afligido y menesteroso; 
Desde la juventud he llevado tus terrores, he estado medroso. 
16 Sobre m han pasado tus iras, 
Y me oprimen tus terrores. 
17 Me han rodeado como aguas continuamente; 
A una me han cercado. 
18 Has alejado de m al amigo y al compaero, 
Y a mis conocidos has puesto en tinieblas. 



Pacto de Dios con David

Masquil de Etn ezrata.

SALMO 89




1 Las misericordias de Jehov cantar perpetuamente; 
De generacin en generacin har notoria tu fidelidad con mi boca. 
2 Porque dije: Para siempre ser edificada misericordia; 
En los cielos mismos afirmars tu verdad. 
3 Hice pacto con mi escogido; 
Jur a David mi siervo, diciendo: 
4 Para siempre confirmar tu descendencia, 
Y edificar tu trono por todas las generaciones. Selah 

5 Celebrarn los cielos tus maravillas, oh Jehov, 
Tu verdad tambin en la congregacin de los santos. 
6 Porque quin en los cielos se igualar a Jehov? 
Quin ser semejante a Jehov entre los hijos de los potentados? 
7 Dios temible en la gran congregacin de los santos, 
Y formidable sobre todos cuantos estn alrededor de l. 
8 Oh Jehov, Dios de los ejrcitos, 
Quin como t? Poderoso eres, Jehov, 
Y tu fidelidad te rodea. 
9 T tienes dominio sobre la braveza del mar; 
Cuando se levantan sus ondas, t las sosiegas. 
10 T quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; 
Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos. 
11 Tuyos son los cielos, tuya tambin la tierra; 
El mundo y su plenitud, t lo fundaste. 
12 El norte y el sur, t los creaste; 
El Tabor y el Hermn cantarn en tu nombre. 
13 Tuyo es el brazo potente; 
Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra. 
14 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; 
Misericordia y verdad van delante de tu rostro. 
15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; 
Andar, oh Jehov, a la luz de tu rostro. 
16 En tu nombre se alegrar todo el da, 
Y en tu justicia ser enaltecido. 
17 Porque t eres la gloria de su potencia, 
Y por tu buena voluntad acrecentars nuestro poder. 
18 Porque Jehov es nuestro escudo, 
Y nuestro rey es el Santo de Israel. 

19 Entonces hablaste en visin a tu santo, 
Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; 
He exaltado a un escogido de mi pueblo. 
20 Hall a David mi siervo; 
Lo ung con mi santa uncin. 
21 Mi mano estar siempre con l, 
Mi brazo tambin lo fortalecer. 
22 No lo sorprender el enemigo, 
Ni hijo de iniquidad lo quebrantar; 
23 Sino que quebrantar delante de l a sus enemigos, 
Y herir a los que le aborrecen. 
24 Mi verdad y mi misericordia estarn con l, 
Y en mi nombre ser exaltado su poder. 
25 Asimismo pondr su mano sobre el mar, 
Y sobre los ros su diestra. 
26 El me clamar: Mi padre eres t, 
Mi Dios, y la roca de mi salvacin. 
27 Yo tambin le pondr por primognito, 
El ms excelso de los reyes de la tierra. 
28 Para siempre le conservar mi misericordia, 
Y mi pacto ser firme con l. 
29 Pondr su descendencia para siempre, 
Y su trono como los das de los cielos. 
30 Si dejaren sus hijos mi ley, 
Y no anduvieren en mis juicios, 
31 Si profanaren mis estatutos, 
Y no guardaren mis mandamientos, 
32 Entonces castigar con vara su rebelin, 
Y con azotes sus iniquidades. 
33 Mas no quitar de l mi misericordia, 
Ni falsear mi verdad. 
34 No olvidar mi pacto, 
Ni mudar lo que ha salido de mis labios. 
35 Una vez he jurado por mi santidad, 
Y no mentir a David. 
36 Su descendencia ser para siempre, 
Y su trono como el sol delante de m. 
37 Como la luna ser firme para siempre, 
Y como un testigo fiel en el cielo. Selah 

38 Mas t desechaste y menospreciaste a tu ungido, 
Y te has airado con l. 
39 Rompiste el pacto de tu siervo; 
Has profanado su corona hasta la tierra. 
40 Aportillaste todos sus vallados; 
Has destruido sus fortalezas. 
41 Lo saquean todos los que pasan por el camino; 
Es oprobio a sus vecinos. 
42 Has exaltado la diestra de sus enemigos; 
Has alegrado a todos sus adversarios. 
43 Embotaste asimismo el filo de su espada, 
Y no lo levantaste en la batalla. 
44 Hiciste cesar su gloria, 
Y echaste su trono por tierra. 
45 Has acortado los das de su juventud; 
Le has cubierto de afrenta. Selah 

46 Hasta cundo, oh Jehov? Te esconders para siempre? 
Arder tu ira como el fuego? 
47 Recuerda cun breve es mi tiempo; 
Por qu habrs creado en vano a todo hijo de hombre? 
48 Qu hombre vivir y no ver muerte? 
Librar su vida del poder del Seol? Selah 

49 Seor, dnde estn tus antiguas misericordias, 
Que juraste a David por tu verdad? 
50 Seor, acurdate del oprobio de tus siervos; 
Oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno. 
51 Porque tus enemigos, oh Jehov, han deshonrado, 
Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido. 

52 Bendito sea Jehov para siempre. 
Amn, y Amn. 


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SALMOS

LIBRO IV

La eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre

Oracin de Moiss, varn de Dios.

SALMO 90




1 Seor, t nos has sido refugio 
De generacin en generacin. 
2 Antes que naciesen los montes 
Y formases la tierra y el mundo, 
Desde el siglo y hasta el siglo, t eres Dios. 

3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, 
Y dices: Convertos, hijos de los hombres. 
4 Porque mil aos delante de tus ojos 
Son como el da de ayer, que pas, 
Y como una de las vigilias de la noche. 

5 Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueo, 
Como la hierba que crece en la maana. 
6 En la maana florece y crece; 
A la tarde es cortada, y se seca. 

7 Porque con tu furor somos consumidos, 
Y con tu ira somos turbados. 
8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, 
Nuestros yerros a la luz de tu rostro. 

9 Porque todos nuestros das declinan a causa de tu ira; 
Acabamos nuestros aos como un pensamiento. 
10 Los das de nuestra edad son setenta aos; 
Y si en los ms robustos son ochenta aos, 
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, 
Porque pronto pasan, y volamos. 

11 Quin conoce el poder de tu ira, 
Y tu indignacin segn que debes ser temido? 
12 Ensanos de tal modo a contar nuestros das, 
Que traigamos al corazn sabidura. 

13 Vulvete, oh Jehov; hasta cundo? 
Y aplcate para con tus siervos. 
14 De maana scianos de tu misericordia, 
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros das. 
15 Algranos conforme a los das que nos afligiste, 
Y los aos en que vimos el mal. 
16 Aparezca en tus siervos tu obra, 
Y tu gloria sobre sus hijos. 
17 Sea la luz de Jehov nuestro Dios sobre nosotros, 
Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; 
S, la obra de nuestras manos confirma. 



Morando bajo la sombra del Omnipotente

SALMO 91




1 El que habita al abrigo del Altsimo 
Morar bajo la sombra del Omnipotente. 
2 Dir yo a Jehov: Esperanza ma, y castillo mo; 
Mi Dios, en quien confiar. 
3 El te librar del lazo del cazador, 
De la peste destructora. 
4 Con sus plumas te cubrir, 
Y debajo de sus alas estars seguro; 
Escudo y adarga es su verdad. 
5 No temers el terror nocturno, 
Ni saeta que vuele de da, 
6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, 
Ni mortandad que en medio del da destruya. 

7 Caern a tu lado mil, 
Y diez mil a tu diestra; 
Mas a ti no llegar. 
8 Ciertamente con tus ojos mirars 
Y vers la recompensa de los impos. 

9 Porque has puesto a Jehov, que es mi esperanza, 
Al Altsimo por tu habitacin, 
10 No te sobrevendr mal, 
Ni plaga tocar tu morada. 

11 Pues a sus ngeles mandar acerca de ti, 
Que te guarden en todos tus caminos. 
12 En las manos te llevarn, 
Para que tu pie no tropiece en piedra. 
13 Sobre el len y el spid pisars; 
Hollars al cachorro del len y al dragn. 
14 Por cuanto en m ha puesto su amor, yo tambin lo librar; 
Le pondr en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 
15 Me invocar, y yo le responder; 
Con l estar yo en la angustia; 
Lo librar y le glorificar. 
16 Lo saciar de larga vida, 
Y le mostrar mi salvacin. 



Alabanza por la bondad de Dios

Salmo. Cntico para el da de reposo.

SALMO 92




1 Bueno es alabarte, oh Jehov, 
Y cantar salmos a tu nombre, oh Altsimo; 
2 Anunciar por la maana tu misericordia, 
Y tu fidelidad cada noche, 
3 En el decacordio y en el salterio, 
En tono suave con el arpa. 
4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehov, con tus obras; 
En las obras de tus manos me gozo. 

5 Cun grandes son tus obras, oh Jehov! 
Muy profundos son tus pensamientos. 
6 El hombre necio no sabe, 
Y el insensato no entiende esto. 
7 Cuando brotan los impos como la hierba, 
Y florecen todos los que hacen iniquidad, 
Es para ser destruidos eternamente. 
8 Mas t, Jehov, para siempre eres Altsimo. 
9 Porque he aqu tus enemigos, oh Jehov, 
Porque he aqu, perecern tus enemigos; 
Sern esparcidos todos los que hacen maldad. 

10 Pero t aumentars mis fuerzas como las del bfalo; 
Ser ungido con aceite fresco. 
11 Y mirarn mis ojos sobre mis enemigos; 
Oirn mis odos de los que se levantaron contra m, de los malignos. 

12 El justo florecer como la palmera; 
Crecer como cedro en el Lbano. 
13 Plantados en la casa de Jehov, 
En los atrios de nuestro Dios florecern. 
14 Aun en la vejez fructificarn; 
Estarn vigorosos y verdes, 
15 Para anunciar que Jehov mi fortaleza es recto, 
Y que en l no hay injusticia. 



La majestad de Jehov

SALMO 93




1 Jehov reina; se visti de magnificencia; 
Jehov se visti, se ci de poder. 
Afirm tambin el mundo, y no se mover. 
2 Firme es tu trono desde entonces; 
T eres eternamente. 

3 Alzaron los ros, oh Jehov, 
Los ros alzaron su sonido; 
Alzaron los ros sus ondas. 
4 Jehov en las alturas es ms poderoso 
Que el estruendo de las muchas aguas, 
Ms que las recias ondas del mar. 

5 Tus testimonios son muy firmes; 
La santidad conviene a tu casa, 
Oh Jehov, por los siglos y para siempre. 



Oracin clamando por venganza

SALMO 94




1 Jehov, Dios de las venganzas, 
Dios de las venganzas, mustrate. 
2 Engrandcete, oh Juez de la tierra; 
Da el pago a los soberbios. 
3 Hasta cundo los impos, 
Hasta cundo, oh Jehov, se gozarn los impos? 

4 Hasta cundo pronunciarn, hablarn cosas duras, 
Y se vanagloriarn todos los que hacen iniquidad? 
5 A tu pueblo, oh Jehov, quebrantan, 
Y a tu heredad afligen. 
6 A la viuda y al extranjero matan, 
Y a los hurfanos quitan la vida. 
7 Y dijeron: No ver JAH, 
Ni entender el Dios de Jacob. 

8 Entended, necios del pueblo; 
Y vosotros, fatuos, cundo seris sabios? 
9 El que hizo el odo, no oir? 
El que form el ojo, no ver? 
10 El que castiga a las naciones, no reprender? 
No sabr el que ensea al hombre la ciencia? 
11 Jehov conoce los pensamientos de los hombres, 
Que son vanidad. 

12 Bienaventurado el hombre a quien t, JAH, corriges, 
Y en tu ley lo instruyes, 
13 Para hacerle descansar en los das de afliccin, 
En tanto que para el impo se cava el hoyo. 
14 Porque no abandonar Jehov a su pueblo, 
Ni desamparar su heredad, 
15 Sino que el juicio ser vuelto a la justicia, 
Y en pos de ella irn todos los rectos de corazn. 

16 Quin se levantar por m contra los malignos? 
Quin estar por m contra los que hacen iniquidad? 
17 Si no me ayudara Jehov, 
Pronto morara mi alma en el silencio. 
18 Cuando yo deca: Mi pie resbala, 
Tu misericordia, oh Jehov, me sustentaba. 
19 En la multitud de mis pensamientos dentro de m, 
Tus consolaciones alegraban mi alma. 
20 Se juntar contigo el trono de iniquidades 
Que hace agravio bajo forma de ley? 
21 Se juntan contra la vida del justo, 
Y condenan la sangre inocente. 
22 Mas Jehov me ha sido por refugio, 
Y mi Dios por roca de mi confianza. 
23 Y l har volver sobre ellos su iniquidad, 
Y los destruir en su propia maldad; 
Los destruir Jehov nuestro Dios. 



Cntico de alabanza y de adoracin

SALMO 95




1 Venid, aclamemos alegremente a Jehov; 
Cantemos con jbilo a la roca de nuestra salvacin. 
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; 
Aclammosle con cnticos. 
3 Porque Jehov es Dios grande, 
Y Rey grande sobre todos los dioses. 
4 Porque en su mano estn las profundidades de la tierra, 
Y las alturas de los montes son suyas. 
5 Suyo tambin el mar, pues l lo hizo; 
Y sus manos formaron la tierra seca. 

6 Venid, adoremos y postrmonos; 
Arrodillmonos delante de Jehov nuestro Hacedor. 
7 Porque l es nuestro Dios; 
Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. 

Si oyereis hoy su voz, 
8 No endurezcis vuestro corazn, como en Meriba, 
Como en el da de Masah en el desierto, 
9 Donde me tentaron vuestros padres, 
Me probaron, y vieron mis obras. 
10 Cuarenta aos estuve disgustado con la nacin, 
Y dije: Pueblo es que divaga de corazn, 
Y no han conocido mis caminos. 
11 Por tanto, jur en mi furor 
Que no entraran en mi reposo. 




Cntico de alabanza

(1 Cr. 16. 23-33)

SALMO 96




1 Cantad a Jehov cntico nuevo; 
Cantad a Jehov, toda la tierra. 
2 Cantad a Jehov, bendecid su nombre; 
Anunciad de da en da su salvacin. 
3 Proclamad entre las naciones su gloria, 
En todos los pueblos sus maravillas. 
4 Porque grande es Jehov, y digno de suprema alabanza; 
Temible sobre todos los dioses. 
5 Porque todos los dioses de los pueblos son dolos; 
Pero Jehov hizo los cielos. 
6 Alabanza y magnificencia delante de l; 
Poder y gloria en su santuario. 

7 Tributad a Jehov, oh familias de los pueblos, 
Dad a Jehov la gloria y el poder. 
8 Dad a Jehov la honra debida a su nombre; 
Traed ofrendas, y venid a sus atrios. 
9 Adorad a Jehov en la hermosura de la santidad; 
Temed delante de l, toda la tierra. 

10 Decid entre las naciones: Jehov reina. 
Tambin afirm el mundo, no ser conmovido; 
Juzgar a los pueblos en justicia. 
11 Algrense los cielos, y gcese la tierra; 
Brame el mar y su plenitud. 
12 Regocjese el campo, y todo lo que en l est; 
Entonces todos los rboles del bosque rebosarn de contento, 
13 Delante de Jehov que vino; 
Porque vino a juzgar la tierra. 
Juzgar al mundo con justicia, 
Y a los pueblos con su verdad. 



El dominio y el poder de Jehov

SALMO 97




1 Jehov reina; regocjese la tierra, 
Algrense las muchas costas. 
2 Nubes y oscuridad alrededor de l; 
Justicia y juicio son el cimiento de su trono. 
3 Fuego ir delante de l, 
Y abrasar a sus enemigos alrededor. 
4 Sus relmpagos alumbraron el mundo; 
La tierra vio y se estremeci. 
5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehov, 
Delante del Seor de toda la tierra. 

6 Los cielos anunciaron su justicia, 
Y todos los pueblos vieron su gloria. 
7 Avergncense todos los que sirven a las imgenes de talla, 
Los que se gloran en los dolos. 
Pstrense a l todos los dioses. 
8 Oy Sion, y se alegr; 
Y la hijas de Jud, 
Oh Jehov, se gozaron por tus juicios. 
9 Porque t, Jehov, eres excelso sobre toda la tierra; 
Eres muy exaltado sobre todos los dioses. 

10 Los que amis a Jehov, aborreced el mal; 
El guarda las almas de sus santos; 
De mano de los impos los libra. 
11 Luz est sembrada para el justo, 
Y alegra para los rectos de corazn. 
12 Alegraos, justos, en Jehov, 
Y alabad la memoria de su santidad. 



Alabanza por la justicia de Dios

Salmo.

SALMO 98




1 Cantad a Jehov cntico nuevo, 
Porque ha hecho maravillas; 
Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo. 
2 Jehov ha hecho notoria su salvacin; 
A vista de las naciones ha descubierto su justicia. 
3 Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; 
Todos los trminos de la tierra han visto la salvacin de nuestro Dios. 

4 Cantad alegres a Jehov, toda la tierra; 
Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. 
5 Cantad salmos a Jehov con arpa; 
Con arpa y voz de cntico. 
6 Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, 
Delante del rey Jehov. 

7 Brame el mar y su plenitud, 
El mundo y los que en l habitan; 
8 Los ros batan las manos, 
Los montes todos hagan regocijo 
9 Delante de Jehov, porque vino a juzgar la tierra. 
Juzgar al mundo con justicia, 
Y a los pueblos con rectitud. 



Fidelidad de Jehov para con Israel

SALMO 99




1 Jehov reina; temblarn los pueblos. 
El est sentado sobre los querubines, se conmover la tierra. 
2 Jehov en Sion es grande, 
Y exaltado sobre todos los pueblos. 
3 Alaben tu nombre grande y temible; 
El es santo. 
4 Y la gloria del rey ama el juicio; 
T confirmas la rectitud; 
T has hecho en Jacob juicio y justicia. 
5 Exaltad a Jehov nuestro Dios, 
Y postraos ante el estrado de sus pies; 
El es santo. 

6 Moiss y Aarn entre sus sacerdotes, 
Y Samuel entre los que invocaron su nombre; 
Invocaban a Jehov, y l les responda. 
7 En columna de nube hablaba con ellos; 
Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les haba dado. 

8 Jehov Dios nuestro, t les respondas; 
Les fuiste un Dios perdonador, 
Y retribuidor de sus obras. 
9 Exaltad a Jehov nuestro Dios, 
Y postraos ante su santo monte, 
Porque Jehov nuestro Dios es santo. 



Exhortacin a la gratitud

Salmo de alabanza.

SALMO 100




1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. 
2 Servid a Jehov con alegra; 
Venid ante su presencia con regocijo. 

3 Reconoced que Jehov es Dios; 
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; 
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. 

4 Entrad por sus puertas con accin de gracias, 
Por sus atrios con alabanza; 
Alabadle, bendecid su nombre. 
5 Porque Jehov es bueno; para siempre es su misericordia, 
Y su verdad por todas las generaciones. 



Promesa de vivir rectamente

Salmo de David.

SALMO 101




1 Misericordia y juicio cantar; 
A ti cantar yo, oh Jehov. 
2 Entender el camino de la perfeccin 
Cuando vengas a m. 

En la integridad de mi corazn andar en medio de mi casa. 
3 No pondr delante de mis ojos cosa injusta. 

Aborrezco la obra de los que se desvan; 
Ninguno de ellos se acercar a m. 
4 Corazn perverso se apartar de m; 
No conocer al malvado. 

5 Al que solapadamente infama a su prjimo, yo lo destruir; 
No sufrir al de ojos altaneros y de corazn vanidoso. 

6 Mis ojos pondr en los fieles de la tierra, para que estn conmigo; 
El que ande en el camino de la perfeccin, ste me servir. 

7 No habitar dentro de mi casa el que hace fraude; 
El que habla mentiras no se afirmar delante de mis ojos. 

8 De maana destruir a todos los impos de la tierra, 
Para exterminar de la ciudad de Jehov a todos los que hagan iniquidad. 



Oracin de un afligido

Oracin del que sufre, cuando est angustiado, y delante de Jehov derrama su lamento.

SALMO 102




1 Jehov, escucha mi oracin, 
Y llegue a ti mi clamor. 
2 No escondas de m tu rostro en el da de mi angustia; 
Inclina a m tu odo; 
Apresrate a responderme el da que te invocare. 

3 Porque mis das se han consumido como humo, 
Y mis huesos cual tizn estn quemados. 
4 Mi corazn est herido, y seco como la hierba, 
Por lo cual me olvido de comer mi pan. 
5 Por la voz de mi gemido 
Mis huesos se han pegado a mi carne. 
6 Soy semejante al pelcano del desierto; 
Soy como el buho de las soledades; 
7 Velo, y soy 
Como el pjaro solitario sobre el tejado. 
8 Cada da me afrentan mis enemigos; 
Los que contra m se enfurecen, se han conjurado contra m. 
9 Por lo cual yo como ceniza a manera de pan, 
Y mi bebida mezclo con lgrimas, 
10 A causa de tu enojo y de tu ira; 
Pues me alzaste, y me has arrojado. 
11 Mis das son como sombra que se va, 
Y me he secado como la hierba. 

12 Mas t, Jehov, permanecers para siempre, 
Y tu memoria de generacin en generacin. 
13 Te levantars y tendrs misericordia de Sion, 
Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. 
14 Porque tus siervos aman sus piedras, 
Y del polvo de ella tienen compasin. 
15 Entonces las naciones temern el nombre de Jehov, 
Y todos los reyes de la tierra tu gloria; 
16 Por cuanto Jehov habr edificado a Sion, 
Y en su gloria ser visto; 
17 Habr considerado la oracin de los desvalidos, 
Y no habr desechado el ruego de ellos. 
18 Se escribir esto para la generacin venidera; 
Y el pueblo que est por nacer alabar a JAH, 
19 Porque mir desde lo alto de su santuario; 
Jehov mir desde los cielos a la tierra, 
20 Para or el gemido de los presos, 
Para soltar a los sentenciados a muerte; 
21 Para que publique en Sion el nombre de Jehov, 
Y su alabanza en Jerusaln, 
22 Cuando los pueblos y los reinos se congreguen 
En uno para servir a Jehov. 

23 El debilit mi fuerza en el camino; 
Acort mis das. 
24 Dije: Dios mo, no me cortes en la mitad de mis das; 
Por generacin de generaciones son tus aos. 

25 Desde el principio t fundaste la tierra, 
Y los cielos son obra de tus manos. 
26 Ellos perecern, mas t permanecers; 
Y todos ellos como una vestidura se envejecern; 
Como un vestido los mudars, y sern mudados; 
27 Pero t eres el mismo, 
Y tus aos no se acabarn. 
28 Los hijos de tus siervos habitarn seguros, 
Y su descendencia ser establecida delante de ti. 



Alabanza por las bendiciones de Dios

Salmo de David.

SALMO 103




1 Bendice, alma ma, a Jehov, 
Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 
2 Bendice, alma ma, a Jehov, 
Y no olvides ninguno de sus beneficios. 
3 El es quien perdona todas tus iniquidades, 
El que sana todas tus dolencias; 
4 El que rescata del hoyo tu vida, 
El que te corona de favores y misericordias; 
5 El que sacia de bien tu boca 
De modo que te rejuvenezcas como el guila. 

6 Jehov es el que hace justicia 
Y derecho a todos los que padecen violencia. 
7 Sus caminos notific a Moiss, 
Y a los hijos de Israel sus obras. 
8 Misericordioso y clemente es Jehov; 
Lento para la ira, y grande en misericordia. 
9 No contender para siempre, 
Ni para siempre guardar el enojo. 
10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, 
Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 
11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, 
Engrandeci su misericordia sobre los que le temen. 
12 Cuanto est lejos el oriente del occidente, 
Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 
13 Como el padre se compadece de los hijos, 
Se compadece Jehov de los que le temen. 
14 Porque l conoce nuestra condicin; 
Se acuerda de que somos polvo. 

15 El hombre, como la hierba son sus das; 
Florece como la flor del campo, 
16 Que pas el viento por ella, y pereci, 
Y su lugar no la conocer ms. 
17 Mas la misericordia de Jehov es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, 
Y su justicia sobre los hijos de los hijos; 
18 Sobre los que guardan su pacto, 
Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. 

19 Jehov estableci en los cielos su trono, 
Y su reino domina sobre todos. 
20 Bendecid a Jehov, vosotros sus ngeles, 
Poderosos en fortaleza, que ejecutis su palabra, 
Obedeciendo a la voz de su precepto. 
21 Bendecid a Jehov, vosotros todos sus ejrcitos, 
Ministros suyos, que hacis su voluntad. 
22 Bendecid a Jehov, vosotras todas sus obras, 
En todos los lugares de su seoro. 
Bendice, alma ma, a Jehov. 



Dios cuida de su creacin

SALMO 104




1 Bendice, alma ma, a Jehov. 
Jehov Dios mo, mucho te has engrandecido; 
Te has vestido de gloria y de magnificencia. 
2 El que se cubre de luz como de vestidura, 
Que extiende los cielos como una cortina, 
3 Que establece sus aposentos entre las aguas, 
El que pone las nubes por su carroza, 
El que anda sobre las alas del viento; 
4 El que hace a los vientos sus mensajeros, 
Y a las flamas de fuego sus ministros. 

5 El fund la tierra sobre sus cimientos; 
No ser jams removida. 
6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; 
Sobre los montes estaban las aguas. 
7 A tu reprensin huyeron; 
Al sonido de tu trueno se apresuraron; 
8 Subieron los montes, descendieron los valles, 
Al lugar que t les fundaste. 
9 Les pusiste trmino, el cual no traspasarn, 
Ni volvern a cubrir la tierra. 

10 T eres el que enva las fuentes por los arroyos; 
Van entre los montes; 
11 Dan de beber a todas las bestias del campo; 
Mitigan su sed los asnos monteses. 
12 A sus orillas habitan las aves de los cielos; 
Cantan entre las ramas. 
13 El riega los montes desde sus aposentos; 
Del fruto de sus obras se sacia la tierra. 

14 El hace producir el heno para las bestias, 
Y la hierba para el servicio del hombre, 
Sacando el pan de la tierra, 
15 Y el vino que alegra el corazn del hombre, 
El aceite que hace brillar el rostro, 
Y el pan que sustenta la vida del hombre. 
16 Se llenan de savia los rboles de Jehov, 
Los cedros del Lbano que l plant. 
17 All anidan las aves; 
En las hayas hace su casa la cigea. 
18 Los montes altos para las cabras monteses; 
Las peas, madrigueras para los conejos. 
19 Hizo la luna para los tiempos; 
El sol conoce su ocaso. 
20 Pones las tinieblas, y es la noche; 
En ella corretean todas las bestias de la selva. 
21 Los leoncillos rugen tras la presa, 
Y para buscar de Dios su comida. 
22 Sale el sol, se recogen, 
Y se echan en sus cuevas. 
23 Sale el hombre a su labor, 
Y a su labranza hasta la tarde. 

24 Cun innumerables son tus obras, oh Jehov! 
Hiciste todas ellas con sabidura; 
La tierra est llena de tus beneficios. 
25 He all el grande y anchuroso mar, 
En donde se mueven seres innumerables, 
Seres pequeos y grandes. 
26 All andan las naves; 
All este leviatn que hiciste para que jugase en l. 

27 Todos ellos esperan en ti, 
Para que les des su comida a su tiempo. 
28 Les das, recogen; 
Abres tu mano, se sacian de bien. 
29 Escondes tu rostro, se turban; 
Les quitas el hlito, dejan de ser, 
Y vuelven al polvo. 
30 Envas tu Espritu, son creados, 
Y renuevas la faz de la tierra. 

31 Sea la gloria de Jehov para siempre; 
Algrese Jehov en sus obras. 
32 El mira a la tierra, y ella tiembla; 
Toca los montes, y humean. 
33 A Jehov cantar en mi vida; 
A mi Dios cantar salmos mientras viva. 
34 Dulce ser mi meditacin en l; 
Yo me regocijar en Jehov. 
35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, 
Y los impos dejen de ser. 
Bendice, alma ma, a Jehov. 
Aleluya. 



Maravillas de Jehov a favor de Israel

(1 Cr. 16. 7-22)

SALMO 105




1 Alabad a Jehov, invocad su nombre; 
Dad a conocer sus obras en los pueblos. 
2 Cantadle, cantadle salmos; 
Hablad de todas sus maravillas. 
3 Gloriaos en su santo nombre; 
Algrese el corazn de los que buscan a Jehov. 
4 Buscad a Jehov y su poder; 
Buscad siempre su rostro. 
5 Acordaos de las maravillas que l ha hecho, 
De sus prodigios y de los juicios de su boca, 
6 Oh vosotros, descendencia de Abraham su siervo, 
Hijos de Jacob, sus escogidos. 

7 El es Jehov nuestro Dios; 
En toda la tierra estn sus juicios. 
8 Se acord para siempre de su pacto; 
De la palabra que mand para mil generaciones, 
9 La cual concert con Abraham, 
Y de su juramento a Isaac. 
10 La estableci a Jacob por decreto, 
A Israel por pacto sempiterno, 
11 Diciendo: A ti te dar la tierra de Canan 
Como porcin de vuestra heredad. 
12 Cuando ellos eran pocos en nmero, 
Y forasteros en ella, 
13 Y andaban de nacin en nacin, 
De un reino a otro pueblo, 
14 No consinti que nadie los agraviase, 
Y por causa de ellos castig a los reyes. 
15 No toquis, dijo, a mis ungidos, 
Ni hagis mal a mis profetas. 

16 Trajo hambre sobre la tierra, 
Y quebrant todo sustento de pan. 
17 Envi un varn delante de ellos; 
A Jos, que fue vendido por siervo. 
18 Afligieron sus pies con grillos; 
En crcel fue puesta su persona. 
19 Hasta la hora que se cumpli su palabra, 
El dicho de Jehov le prob. 
20 Envi el rey, y le solt; 
El seor de los pueblos, y le dej ir libre. 
21 Lo puso por seor de su casa, 
Y por gobernador de todas sus posesiones, 
22 Para que reprimiera a sus grandes como l quisiese, 
Y a sus ancianos enseara sabidura. 

23 Despus entr Israel en Egipto, 
Y Jacob mor en la tierra de Cam. 
24 Y multiplic su pueblo en gran manera, 
Y lo hizo ms fuerte que sus enemigos. 
25 Cambi el corazn de ellos para que aborreciesen a su pueblo, 
Para que contra sus siervos pensasen mal. 


26 Envi a su siervo Moiss, 


Y a Aarn, al cual escogi. 
27 Puso en ellos las palabras de sus seales, 
Y sus prodigios en la tierra de Cam. 
28 Envi tinieblas que lo oscurecieron todo; 
No fueron rebeldes a su palabra. 
29 Volvi sus aguas en sangre, 
Y mat sus peces. 
30 Su tierra produjo ranas 
Hasta en las cmaras de sus reyes. 
31 Habl, y vinieron enjambres de moscas, 
Y piojos en todos sus trminos. 
32 Les dio granizo por lluvia, 
Y llamas de fuego en su tierra. 
33 Destroz sus vias y sus higueras, 
Y quebr los rboles de su territorio. 
34 Habl, y vinieron langostas, 
Y pulgn sin nmero; 
35 Y comieron toda la hierba de su pas, 
Y devoraron el fruto de su tierra. 
36 Hiri de muerte a todos los primognitos en su tierra, 
Las primicias de toda su fuerza. 

37 Los sac con plata y oro; 
Y no hubo en sus tribus enfermo. 
38 Egipto se alegr de que salieran, 
Porque su terror haba cado sobre ellos. 
39 Extendi una nube por cubierta, 
Y fuego para alumbrar la noche. 
40 Pidieron, e hizo venir codornices; 
Y los saci de pan del cielo. 
41 Abri la pea, y fluyeron aguas; 
Corrieron por los sequedales como un ro. 
42 Porque se acord de su santa palabra 
Dada a Abraham su siervo. 

43 Sac a su pueblo con gozo; 
Con jbilo a sus escogidos. 
44 Les dio las tierras de las naciones, 
Y las labores de los pueblos heredaron; 
45 Para que guardasen sus estatutos, 
Y cumpliesen sus leyes. 
Aleluya. 



La rebelda de Israel

SALMO 106




1 Aleluya. 
Alabad a Jehov, porque l es bueno; 
Porque para siempre es su misericordia. 
2 Quin expresar las poderosas obras de Jehov? 
Quin contar sus alabanzas? 
3 Dichosos los que guardan juicio, 
Los que hacen justicia en todo tiempo. 

4 Acurdate de m, oh Jehov, segn tu benevolencia para con tu pueblo; 
Vistame con tu salvacin, 
5 Para que yo vea el bien de tus escogidos, 
Para que me goce en la alegra de tu nacin, 
Y me glore con tu heredad. 

6 Pecamos nosotros, como nuestros padres; 
Hicimos iniquidad, hicimos impiedad. 
7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; 
No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias, 
Sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo. 
8 Pero l los salv por amor de su nombre, 
Para hacer notorio su poder. 
9 Reprendi al Mar Rojo y lo sec, 
Y les hizo ir por el abismo como por un desierto. 
10 Los salv de mano del enemigo, 
Y los rescat de mano del adversario. 
11 Cubrieron las aguas a sus enemigos; 
No qued ni uno de ellos. 
12 Entonces creyeron a sus palabras 
Y cantaron su alabanza. 

13 Bien pronto olvidaron sus obras; 
No esperaron su consejo. 
14 Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; 
Y tentaron a Dios en la soledad. 
15 Y l les dio lo que pidieron; 
Mas envi mortandad sobre ellos. 

16 Tuvieron envidia de Moiss en el campamento, 
Y contra Aarn, el santo de Jehov. 
17 Entonces se abri la tierra y trag a Datn, 
Y cubri la compaa de Abiram. 
18 Y se encendi fuego en su junta; 
La llama quem a los impos. 

19 Hicieron becerro en Horeb, 
Se postraron ante una imagen de fundicin. 
20 As cambiaron su gloria 
Por la imagen de un buey que come hierba. 
21 Olvidaron al Dios de su salvacin, 
Que haba hecho grandezas en Egipto, 
22 Maravillas en la tierra de Cam, 
Cosas formidables sobre el Mar Rojo. 
23 Y trat de destruirlos, 
De no haberse interpuesto Moiss su escogido delante de l, 
A fin de apartar su indignacin para que no los destruyese. 

24 Pero aborrecieron la tierra deseable; 
No creyeron a su palabra, 
25 Antes murmuraron en sus tiendas, 
Y no oyeron la voz de Jehov. 
26 Por tanto, alz su mano contra ellos 
Para abatirlos en el desierto, 
27 Y humillar su pueblo entre las naciones, 
Y esparcirlos por las tierras. 

28 Se unieron asimismo a Baal-peor, 
Y comieron los sacrificios de los muertos. 
29 Provocaron la ira de Dios con sus obras, 
Y se desarroll la mortandad entre ellos. 
30 Entonces se levant Finees e hizo juicio, 
Y se detuvo la plaga; 
31 Y le fue contado por justicia 
De generacin en generacin para siempre. 

32 Tambin le irritaron en las aguas de Meriba; 
Y le fue mal a Moiss por causa de ellos, 
33 Porque hicieron rebelar a su espritu, 
Y habl precipitadamente con sus labios. 
34 No destruyeron a los pueblos 
Que Jehov les dijo; 
35 Antes se mezclaron con las naciones, 
Y aprendieron sus obras, 
36 Y sirvieron a sus dolos, 
Los cuales fueron causa de su ruina. 
37 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios, 
38 Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, 
Que ofrecieron en sacrificio a los dolos de Canan, 
Y la tierra fue contaminada con sangre. 
39 Se contaminaron as con sus obras, 
Y se prostituyeron con sus hechos. 

40 Se encendi, por tanto, el furor de Jehov sobre su pueblo, 
Y abomin su heredad; 
41 Los entreg en poder de las naciones, 
Y se enseorearon de ellos los que les aborrecan. 
42 Sus enemigos los oprimieron, 
Y fueron quebrantados debajo de su mano. 
43 Muchas veces los libr; 
Mas ellos se rebelaron contra su consejo, 
Y fueron humillados por su maldad. 
44 Con todo, l miraba cuando estaban en angustia, 
Y oa su clamor; 
45 Y se acordaba de su pacto con ellos, 
Y se arrepenta conforme a la muchedumbre de sus misericordias. 
46 Hizo asimismo que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenan cautivos. 

47 Slvanos, Jehov Dios nuestro, 
Y recgenos de entre las naciones, 
Para que alabemos tu santo nombre, 
Para que nos gloriemos en tus alabanzas. 

48 Bendito Jehov Dios de Israel, 
Desde la eternidad y hasta la eternidad; 
Y diga todo el pueblo, Amn. 
Aleluya. 


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SALMOS

LIBRO V

Dios libra de la afliccin

SALMO 107




1 Alabad a Jehov, porque l es bueno; 
Porque para siempre es su misericordia. 
2 Dganlo los redimidos de Jehov, 
Los que ha redimido del poder del enemigo, 
3 Y los ha congregado de las tierras, 
Del oriente y del occidente, 
Del norte y del sur. 

4 Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, 
Sin hallar ciudad en donde vivir. 
5 Hambrientos y sedientos, 
Su alma desfalleca en ellos. 
6 Entonces clamaron a Jehov en su angustia, 
Y los libr de sus aflicciones. 
7 Los dirigi por camino derecho, 
Para que viniesen a ciudad habitable. 
8 Alaben la misericordia de Jehov, 
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 
9 Porque sacia al alma menesterosa, 
Y llena de bien al alma hambrienta. 

10 Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, 
Aprisionados en afliccin y en hierros, 
11 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehov, 
Y aborrecieron el consejo del Altsimo. 
12 Por eso quebrant con el trabajo sus corazones; 
Cayeron, y no hubo quien los ayudase. 
13 Luego que clamaron a Jehov en su angustia, 
Los libr de sus aflicciones; 
14 Los sac de las tinieblas y de la sombra de muerte, 
Y rompi sus prisiones. 
15 Alaben la misericordia de Jehov, 
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 
16 Porque quebrant las puertas de bronce, 
Y desmenuz los cerrojos de hierro. 
17 Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelin 
Y a causa de sus maldades; 
18 Su alma abomin todo alimento, 
Y llegaron hasta las puertas de la muerte. 
19 Pero clamaron a Jehov en su angustia, 
Y los libr de sus aflicciones. 
20 Envi su palabra, y los san, 
Y los libr de su ruina. 
21 Alaben la misericordia de Jehov, 
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres; 
22 Ofrezcan sacrificios de alabanza, 
Y publiquen sus obras con jbilo. 

23 Los que descienden al mar en naves, 
Y hacen negocio en las muchas aguas, 
24 Ellos han visto las obras de Jehov, 
Y sus maravillas en las profundidades. 
25 Porque habl, e hizo levantar un viento tempestuoso, 
Que encrespa sus ondas. 
26 Suben a los cielos, descienden a los abismos; 
Sus almas se derriten con el mal. 
27 Tiemblan y titubean como ebrios, 
Y toda su ciencia es intil. 
28 Entonces claman a Jehov en su angustia, 
Y los libra de sus aflicciones. 
29 Cambia la tempestad en sosiego, 
Y se apaciguan sus ondas. 
30 Luego se alegran, porque se apaciguaron; 
Y as los gua al puerto que deseaban. 
31 Alaben la misericordia de Jehov, 
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres. 
32 Exltenlo en la congregacin del pueblo, 
Y en la reunin de ancianos lo alaben. 

33 El convierte los ros en desierto, 
Y los manantiales de las aguas en sequedales; 
34 La tierra fructfera en estril, 
Por la maldad de los que la habitan. 
35 Vuelve el desierto en estanques de aguas, 
Y la tierra seca en manantiales. 
36 All establece a los hambrientos, 
Y fundan ciudad en donde vivir. 
37 Siembran campos, y plantan vias, 
Y rinden abundante fruto. 
38 Los bendice, y se multiplican en gran manera; 
Y no disminuye su ganado. 

39 Luego son menoscabados y abatidos 
A causa de tirana, de males y congojas. 
40 El esparce menosprecio sobre los prncipes, 
Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino. 
41 Levanta de la miseria al pobre, 
Y hace multiplicar las familias como rebaos de ovejas. 
42 Vanlo los rectos, y algrense, 
Y todos los malos cierren su boca. 
43 Quin es sabio y guardar estas cosas, 
Y entender las misericordias de Jehov? 



Peticin de ayuda contra el enemigo

(Sal. 57. 7-11; 60. 5-12)

Cntico. Salmo de David.

SALMO 108




1 Mi corazn est dispuesto, oh Dios; 
Cantar y entonar salmos; esta es mi gloria. 
2 Despirtate, salterio y arpa; 
Despertar al alba. 
3 Te alabar, oh Jehov, entre los pueblos; 
A ti cantar salmos entre las naciones. 
4 Porque ms grande que los cielos es tu misericordia, 
Y hasta los cielos tu verdad. 

5 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, 
Y sobre toda la tierra sea enaltecida tu gloria. 
6 Para que sean librados tus amados, 
Salva con tu diestra y respndeme. 

7 Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegrar; 
Repartir a Siquem, y medir el valle de Sucot. 
8 Mo es Galaad, mo es Manass, 
Y Efran es la fortaleza de mi cabeza; 
Jud es mi legislador. 
9 Moab, la vasija para lavarme; 
Sobre Edom echar mi calzado; 
Me regocijar sobre Filistea. 

10 Quin me guiar a la ciudad fortificada? 
Quin me guiar hasta Edom? 
11 No sers t, oh Dios, que nos habas desechado, 
Y no salas, oh Dios, con nuestros ejrcitos? 
12 Danos socorro contra el adversario, 
Porque vana es la ayuda del hombre. 
13 En Dios haremos proezas, 
Y l hollar a nuestros enemigos. 



Clamor de venganza

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 109




1 Oh Dios de mi alabanza, no calles; 
2 Porque boca de impo y boca de engaador se han abierto contra m; 
Han hablado de m con lengua mentirosa; 
3 Con palabras de odio me han rodeado, 
Y pelearon contra m sin causa. 
4 En pago de mi amor me han sido adversarios; 
Mas yo oraba. 
5 Me devuelven mal por bien, 
Y odio por amor. 

6 Pon sobre l al impo, 
Y Satans est a su diestra. 
7 Cuando fuere juzgado, salga culpable; 
Y su oracin sea para pecado. 
8 Sean sus das pocos; 
Tome otro su oficio. 
9 Sean sus hijos hurfanos, 
Y su mujer viuda. 
10 Anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; 
Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares. 
11 Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, 
Y extraos saqueen su trabajo. 
12 No tenga quien le haga misericordia, 
Ni haya quien tenga compasin de sus hurfanos. 
13 Su posteridad sea destruida; 
En la segunda generacin sea borrado su nombre. 
14 Venga en memoria ante Jehov la maldad de sus padres, 
Y el pecado de su madre no sea borrado. 
15 Estn siempre delante de Jehov, 
Y l corte de la tierra su memoria, 
16 Por cuanto no se acord de hacer misericordia, 
Y persigui al hombre afligido y menesteroso, 
Al quebrantado de corazn, para darle muerte. 
17 Am la maldicin, y sta le sobrevino; 
Y no quiso la bendicin, y ella se alej de l. 
18 Se visti de maldicin como de su vestido, 
Y entr como agua en sus entraas, 
Y como aceite en sus huesos. 
19 Sale como vestido con que se cubra, 
Y en lugar de cinto con que se cia siempre. 

20 Sea este el pago de parte de Jehov a los que me calumnian, 
Y a los que hablan mal contra mi alma. 
21 Y t, Jehov, Seor mo, favorceme por amor de tu nombre; 
Lbrame, porque tu misericordia es buena. 
22 Porque yo estoy afligido y necesitado, 
Y mi corazn est herido dentro de m. 
23 Me voy como la sombra cuando declina; 
Soy sacudido como langosta. 
24 Mis rodillas estn debilitadas a causa del ayuno, 
Y mi carne desfallece por falta de gordura. 
25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; 
Me miraban, y burlndose meneaban su cabeza. 

26 Aydame, Jehov Dios mo; 
Slvame conforme a tu misericordia. 
27 Y entiendan que esta es tu mano; 
Que t, Jehov, has hecho esto. 
28 Maldigan ellos, pero bendice t; 
Levntense, mas sean avergonzados, y regocjese tu siervo. 
29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; 
Sean cubiertos de confusin como con manto. 

30 Yo alabar a Jehov en gran manera con mi boca, 
Y en medio de muchos le alabar. 
31 Porque l se pondr a la diestra del pobre, 
Para librar su alma de los que le juzgan. 



Jehov da dominio al rey

Salmo de David.

SALMO 110




1 Jehov dijo a mi Seor: 
Sintate a mi diestra, 
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 

2 Jehov enviar desde Sion la vara de tu poder; 
Domina en medio de tus enemigos. 
3 Tu pueblo se te ofrecer voluntariamente en el da de tu poder, 
En la hermosura de la santidad. 
Desde el seno de la aurora 
Tienes t el roco de tu juventud. 
4 Jur Jehov, y no se arrepentir: 
T eres sacerdote para siempre 
Segn el orden de Melquisedec. 

5 El Seor est a tu diestra; 
Quebrantar a los reyes en el da de su ira. 
6 Juzgar entre las naciones, 
Las llenar de cadveres; 
Quebrantar las cabezas en muchas tierras. 
7 Del arroyo beber en el camino, 
Por lo cual levantar la cabeza. 



Dios cuida de su pueblo

Aleluya.

SALMO 111




1 Alabar a Jehov con todo el corazn 
En la compaa y congregacin de los rectos. 
2 Grandes son las obras de Jehov, 
Buscadas de todos los que las quieren. 
3 Gloria y hermosura es su obra, 
Y su justicia permanece para siempre. 
4 Ha hecho memorables sus maravillas; 
Clemente y misericordioso es Jehov. 
5 Ha dado alimento a los que le temen; 
Para siempre se acordar de su pacto. 
6 El poder de sus obras manifest a su pueblo, 
Dndole la heredad de las naciones. 
7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; 
Fieles son todos sus mandamientos, 
8 Afirmados eternamente y para siempre, 
Hechos en verdad y en rectitud. 
9 Redencin ha enviado a su pueblo; 
Para siempre ha ordenado su pacto; 
Santo y temible es su nombre. 
10 El principio de la sabidura es el temor de Jehov; 
Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; 
Su loor permanece para siempre. 



Prosperidad del que teme a Jehov

Aleluya.

SALMO 112




1 Bienaventurado el hombre que teme a Jehov, 
Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. 
2 Su descendencia ser poderosa en la tierra; 
La generacin de los rectos ser bendita. 
3 Bienes y riquezas hay en su casa, 
Y su justicia permanece para siempre. 
4 Resplandeci en las tinieblas luz a los rectos; 
Es clemente, misericordioso y justo. 
5 El hombre de bien tiene misericordia, y presta; 
Gobierna sus asuntos con juicio, 
6 Por lo cual no resbalar jams; 
En memoria eterna ser el justo. 
7 No tendr temor de malas noticias; 
Su corazn est firme, confiado en Jehov. 
8 Asegurado est su corazn; no temer, 
Hasta que vea en sus enemigos su deseo. 
9 Reparte, da a los pobres; 
Su justicia permanece para siempre; 
Su poder ser exaltado en gloria. 
10 Lo ver el impo y se irritar; 
Crujir los dientes, y se consumir. 
El deseo de los impos perecer. 



Dios levanta al pobre

Aleluya.

SALMO 113




1 Alabad, siervos de Jehov, 
Alabad el nombre de Jehov. 

2 Sea el nombre de Jehov bendito 
Desde ahora y para siempre. 
3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, 
Sea alabado el nombre de Jehov. 
4 Excelso sobre todas las naciones es Jehov, 
Sobre los cielos su gloria. 

5 Quin como Jehov nuestro Dios, 
Que se sienta en las alturas, 
6 Que se humilla a mirar 
En el cielo y en la tierra? 
7 El levanta del polvo al pobre, 
Y al menesteroso alza del muladar, 
8 Para hacerlos sentar con los prncipes, 
Con los prncipes de su pueblo. 
9 El hace habitar en familia a la estril, 
Que se goza en ser madre de hijos. 
Aleluya. 



Las maravillas del Exodo

SALMO 114




1 Cuando sali Israel de Egipto, 
La casa de Jacob del pueblo extranjero, 
2 Jud vino a ser su santuario, 
E Israel su seoro. 

3 El mar lo vio, y huy; 
El Jordn se volvi atrs. 
4 Los montes saltaron como carneros, 
Los collados como corderitos. 

5 Qu tuviste, oh mar, que huiste? 
Y t, oh Jordn, que te volviste atrs? 
6 Oh montes, por qu saltasteis como carneros, 
Y vosotros, collados, como corderitos? 

7 A la presencia de Jehov tiembla la tierra, 
A la presencia del Dios de Jacob, 
8 El cual cambi la pea en estanque de aguas, 
Y en fuente de aguas la roca. 



Dios y los dolos

SALMO 115




1 No a nosotros, oh Jehov, no a nosotros, 
Sino a tu nombre da gloria, 
Por tu misericordia, por tu verdad. 
2 Por qu han de decir las gentes: 
Dnde est ahora su Dios? 

3 Nuestro Dios est en los cielos; 
Todo lo que quiso ha hecho. 
4 Los dolos de ellos son plata y oro, 
Obra de manos de hombres. 
5 Tienen boca, mas no hablan; 
Tienen ojos, mas no ven; 
6 Orejas tienen, mas no oyen; 
Tienen narices, mas no huelen; 
7 Manos tienen, mas no palpan; 
Tienen pies, mas no andan; 
No hablan con su garganta. 
8 Semejantes a ellos son los que los hacen, 
Y cualquiera que confa en ellos. 

9 Oh Israel, confa en Jehov; 
El es tu ayuda y tu escudo. 
10 Casa de Aarn, confiad en Jehov; 
El es vuestra ayuda y vuestro escudo. 
11 Los que temis a Jehov, confiad en Jehov; 
El es vuestra ayuda y vuestro escudo. 

12 Jehov se acord de nosotros; nos bendecir; 
Bendecir a la casa de Israel; 
Bendecir a la casa de Aarn. 
13 Bendecir a los que temen a Jehov, 
A pequeos y a grandes. 

14 Aumentar Jehov bendicin sobre vosotros; 
Sobre vosotros y sobre vuestros hijos. 
15 Benditos vosotros de Jehov, 
Que hizo los cielos y la tierra. 

16 Los cielos son los cielos de Jehov; 
Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres. 
17 No alabarn los muertos a JAH, 
Ni cuantos descienden al silencio; 
18 Pero nosotros bendeciremos a JAH 
Desde ahora y para siempre. 
Aleluya. 



Accin de gracias por haber sido librado de la muerte

SALMO 116




1 Amo a Jehov, pues ha odo 
Mi voz y mis splicas; 
2 Porque ha inclinado a m su odo; 
Por tanto, le invocar en todos mis das. 
3 Me rodearon ligaduras de muerte, 
Me encontraron las angustias del Seol; 
Angustia y dolor haba yo hallado. 
4 Entonces invoqu el nombre de Jehov, diciendo: 
Oh Jehov, libra ahora mi alma. 

5 Clemente es Jehov, y justo; 
S, misericordioso es nuestro Dios. 
6 Jehov guarda a los sencillos; 
Estaba yo postrado, y me salv. 
7 Vuelve, oh alma ma, a tu reposo, 
Porque Jehov te ha hecho bien. 

8 Pues t has librado mi alma de la muerte, 
Mis ojos de lgrimas, 
Y mis pies de resbalar. 
9 Andar delante de Jehov 
En la tierra de los vivientes. 
10 Cre; por tanto habl, 
Estando afligido en gran manera. 
11 Y dije en mi apresuramiento: 
Todo hombre es mentiroso. 

12 Qu pagar a Jehov 
Por todos sus beneficios para conmigo? 
13 Tomar la copa de la salvacin, 
E invocar el nombre de Jehov. 
14 Ahora pagar mis votos a Jehov 
Delante de todo su pueblo. 
15 Estimada es a los ojos de Jehov 
La muerte de sus santos. 
16 Oh Jehov, ciertamente yo soy tu siervo, 
Siervo tuyo soy, hijo de tu sierva; 
T has roto mis prisiones. 
17 Te ofrecer sacrificio de alabanza, 
E invocar el nombre de Jehov. 
18 A Jehov pagar ahora mis votos 
Delante de todo su pueblo, 
19 En los atrios de la casa de Jehov, 
En medio de ti, oh Jerusaln. 
Aleluya. 



Alabanza por la misericordia de Jehov

SALMO 117




1 Alabad a Jehov, naciones todas; 
Pueblos todos, alabadle. 
2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, 
Y la fidelidad de Jehov es para siempre. 
Aleluya. 



Accin de gracias por la salvacin recibida de Jehov

SALMO 118




1 Alabad a Jehov, porque l es bueno; 
Porque para siempre es su misericordia. 

2 Diga ahora Israel, 
Que para siempre es su misericordia. 
3 Diga ahora la casa de Aarn, 
Que para siempre es su misericordia. 
4 Digan ahora los que temen a Jehov, 
Que para siempre es su misericordia. 

5 Desde la angustia invoqu a JAH, 
Y me respondi JAH, ponindome en lugar espacioso. 
6 Jehov est conmigo; no temer 
Lo que me pueda hacer el hombre. 
7 Jehov est conmigo entre los que me ayudan; 
Por tanto, yo ver mi deseo en los que me aborrecen. 
8 Mejor es confiar en Jehov 
Que confiar en el hombre. 
9 Mejor es confiar en Jehov 
Que confiar en prncipes. 

10 Todas las naciones me rodearon; 
Mas en el nombre de Jehov yo las destruir. 
11 Me rodearon y me asediaron; 
Mas en el nombre de Jehov yo las destruir. 
12 Me rodearon como abejas; se enardecieron como fuego de espinos; 
Mas en el nombre de Jehov yo las destruir. 
13 Me empujaste con violencia para que cayese, 
Pero me ayud Jehov. 
14 Mi fortaleza y mi cntico es JAH, 
Y l me ha sido por salvacin. 

15 Voz de jbilo y de salvacin hay en las tiendas de los justos; 
La diestra de Jehov hace proezas. 
16 La diestra de Jehov es sublime; 
La diestra de Jehov hace valentas. 
17 No morir, sino que vivir, 
Y contar las obras de JAH. 
18 Me castig gravemente JAH, 
Mas no me entreg a la muerte. 

19 Abridme las puertas de la justicia; 
Entrar por ellas, alabar a JAH. 
20 Esta es puerta de Jehov; 
Por ella entrarn los justos. 

21 Te alabar porque me has odo, 
Y me fuiste por salvacin. 
22 La piedra que desecharon los edificadores 
Ha venido a ser cabeza del ngulo. 
23 De parte de Jehov es esto, 
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos. 
24 Este es el da que hizo Jehov; 
Nos gozaremos y alegraremos en l. 
25 Oh Jehov, slvanos ahora, te ruego; 
Te ruego, oh Jehov, que nos hagas prosperar ahora. 
26 Bendito el que viene en el nombre de Jehov; 
Desde la casa de Jehov os bendecimos. 
27 Jehov es Dios, y nos ha dado luz; 
Atad vctimas con cuerdas a los cuernos del altar. 

28 Mi Dios eres t, y te alabar; 
Dios mo, te exaltar. 

29 Alabad a Jehov, porque l es bueno; 
Porque para siempre es su misericordia. 



Excelencias de la ley de Dios

Alef

SALMO 119




1 Bienaventurados los perfectos de camino, 
Los que andan en la ley de Jehov. 
2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, 
Y con todo el corazn le buscan; 
3 Pues no hacen iniquidad 
Los que andan en sus caminos. 
4 T encargaste 
Que sean muy guardados tus mandamientos. 
5 Ojal fuesen ordenados mis caminos 
Para guardar tus estatutos! 
6 Entonces no sera yo avergonzado, 
Cuando atendiese a todos tus mandamientos. 
7 Te alabar con rectitud de corazn 
Cuando aprendiere tus justos juicios. 
8 Tus estatutos guardar; 
No me dejes enteramente. 



Bet




9 Con qu limpiar el joven su camino? 
Con guardar tu palabra. 
10 Con todo mi corazn te he buscado; 
No me dejes desviarme de tus mandamientos. 
11 En mi corazn he guardado tus dichos, 
Para no pecar contra ti. 
12 Bendito t, oh Jehov; 
Ensame tus estatutos. 
13 Con mis labios he contado 
Todos los juicios de tu boca. 
14 Me he gozado en el camino de tus testimonios 
Ms que de toda riqueza. 
15 En tus mandamientos meditar; 
Considerar tus caminos. 
16 Me regocijar en tus estatutos; 
No me olvidar de tus palabras. 



Gumel




17 Haz bien a tu siervo; que viva, 
Y guarde tu palabra. 
18 Abre mis ojos, y mirar 
Las maravillas de tu ley. 
19 Forastero soy yo en la tierra; 
No encubras de m tus mandamientos. 
20 Quebrantada est mi alma de desear 
Tus juicios en todo tiempo. 
21 Reprendiste a los soberbios, los malditos, 
Que se desvan de tus mandamientos. 
22 Aparta de m el oprobio y el menosprecio, 
Porque tus testimonios he guardado. 
23 Prncipes tambin se sentaron y hablaron contra m; 
Mas tu siervo meditaba en tus estatutos, 
24 Pues tus testimonios son mis delicias 
Y mis consejeros. 



Dlet




25 Abatida hasta el polvo est mi alma; 
Vivifcame segn tu palabra. 
26 Te he manifestado mis caminos, y me has respondido; 
Ensame tus estatutos. 
27 Hazme entender el camino de tus mandamientos, 
Para que medite en tus maravillas. 
28 Se deshace mi alma de ansiedad; 
Sustntame segn tu palabra. 
29 Aparta de m el camino de la mentira, 
Y en tu misericordia concdeme tu ley. 
30 Escog el camino de la verdad; 
He puesto tus juicios delante de m. 
31 Me he apegado a tus testimonios; 
Oh Jehov, no me avergences. 
32 Por el camino de tus mandamientos correr, 
Cuando ensanches mi corazn. 



He




33 Ensame, oh Jehov, el camino de tus estatutos, 
Y lo guardar hasta el fin. 
34 Dame entendimiento, y guardar tu ley, 
Y la cumplir de todo corazn. 
35 Guame por la senda de tus mandamientos, 
Porque en ella tengo mi voluntad. 
36 Inclina mi corazn a tus testimonios, 
Y no a la avaricia. 
37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; 
Avvame en tu camino. 
38 Confirma tu palabra a tu siervo, 
Que te teme. 
39 Quita de m el oprobio que he temido, 
Porque buenos son tus juicios. 
40 He aqu yo he anhelado tus mandamientos; 
Vivifcame en tu justicia. 



Vau




41 Venga a m tu misericordia, oh Jehov; 
Tu salvacin, conforme a tu dicho. 
42 Y dar por respuesta a mi avergonzador, 
Que en tu palabra he confiado. 
43 No quites de mi boca en ningn tiempo la palabra de verdad, 
Porque en tus juicios espero. 
44 Guardar tu ley siempre, 
Para siempre y eternamente. 
45 Y andar en libertad, 
Porque busqu tus mandamientos. 
46 Hablar de tus testimonios delante de los reyes, 
Y no me avergonzar; 
47 Y me regocijar en tus mandamientos, 
Los cuales he amado. 
48 Alzar asimismo mis manos a tus mandamientos que am, 
Y meditar en tus estatutos. 



Zain




49 Acurdate de la palabra dada a tu siervo, 
En la cual me has hecho esperar. 
50 Ella es mi consuelo en mi afliccin, 
Porque tu dicho me ha vivificado. 
51 Los soberbios se burlaron mucho de m, 
Mas no me he apartado de tu ley. 
52 Me acord, oh Jehov, de tus juicios antiguos, 
Y me consol. 
53 Horror se apoder de m a causa de los inicuos 
Que dejan tu ley. 
54 Cnticos fueron para m tus estatutos 
En la casa en donde fui extranjero. 
55 Me acord en la noche de tu nombre, oh Jehov, 
Y guard tu ley. 
56 Estas bendiciones tuve 
Porque guard tus mandamientos. 



Chet




57 Mi porcin es Jehov; 
He dicho que guardar tus palabras. 
58 Tu presencia supliqu de todo corazn; 
Ten misericordia de m segn tu palabra. 
59 Consider mis caminos, 
Y volv mis pies a tus testimonios. 
60 Me apresur y no me retard 
En guardar tus mandamientos. 
61 Compaas de impos me han rodeado, 
Mas no me he olvidado de tu ley. 
62 A medianoche me levanto para alabarte 
Por tus justos juicios. 
63 Compaero soy yo de todos los que te temen 
Y guardan tus mandamientos. 
64 De tu misericordia, oh Jehov, est llena la tierra; 
Ensame tus estatutos. 



Tet




65 Bien has hecho con tu siervo, 
Oh Jehov, conforme a tu palabra. 
66 Ensame buen sentido y sabidura, 
Porque tus mandamientos he credo. 
67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; 
Mas ahora guardo tu palabra. 
68 Bueno eres t, y bienhechor; 
Ensame tus estatutos. 
69 Contra m forjaron mentira los soberbios, 
Mas yo guardar de todo corazn tus mandamientos. 
70 Se engros el corazn de ellos como sebo, 
Mas yo en tu ley me he regocijado. 
71 Bueno me es haber sido humillado, 
Para que aprenda tus estatutos. 
72 Mejor me es la ley de tu boca 
Que millares de oro y plata. 



Yod




73 Tus manos me hicieron y me formaron; 
Hazme entender, y aprender tus mandamientos. 
74 Los que te temen me vern, y se alegrarn, 
Porque en tu palabra he esperado. 
75 Conozco, oh Jehov, que tus juicios son justos, 
Y que conforme a tu fidelidad me afligiste. 
76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, 
Conforme a lo que has dicho a tu siervo. 
77 Vengan a m tus misericordias, para que viva, 
Porque tu ley es mi delicia. 
78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; 
Pero yo meditar en tus mandamientos. 
79 Vulvanse a m los que te temen 
Y conocen tus testimonios. 
80 Sea mi corazn ntegro en tus estatutos, 
Para que no sea yo avergonzado. 



Caf




81 Desfallece mi alma por tu salvacin, 
Mas espero en tu palabra. 
82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra, 
Diciendo: Cundo me consolars? 
83 Porque estoy como el odre al humo; 
Pero no he olvidado tus estatutos. 
84 Cuntos son los das de tu siervo? 
Cundo hars juicio contra los que me persiguen? 
85 Los soberbios me han cavado hoyos; 
Mas no proceden segn tu ley. 
86 Todos tus mandamientos son verdad; 
Sin causa me persiguen; aydame. 
87 Casi me han echado por tierra, 
Pero no he dejado tus mandamientos. 
88 Vivifcame conforme a tu misericordia, 
Y guardar los testimonios de tu boca. 



Lmed




89 Para siempre, oh Jehov, 
Permanece tu palabra en los cielos. 
90 De generacin en generacin es tu fidelidad; 
T afirmaste la tierra, y subsiste. 
91 Por tu ordenacin subsisten todas las cosas hasta hoy, 
Pues todas ellas te sirven. 
92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia, 
Ya en mi afliccin hubiera perecido. 
93 Nunca jams me olvidar de tus mandamientos, 
Porque con ellos me has vivificado. 
94 Tuyo soy yo, slvame, 
Porque he buscado tus mandamientos. 
95 Los impos me han aguardado para destruirme; 
Mas yo considerar tus testimonios. 
96 A toda perfeccin he visto fin; 
Amplio sobremanera es tu mandamiento. 



Mem




97 Oh, cunto amo yo tu ley! 
Todo el da es ella mi meditacin. 
98 Me has hecho ms sabio que mis enemigos con tus mandamientos, 
Porque siempre estn conmigo. 
99 Ms que todos mis enseadores he entendido, 
Porque tus testimonios son mi meditacin. 
100 Ms que los viejos he entendido, 
Porque he guardado tus mandamientos; 
101 De todo mal camino contuve mis pies, 
Para guardar tu palabra. 
102 No me apart de tus juicios, 
Porque t me enseaste. 
103 Cun dulces son a mi paladar tus palabras! 
Ms que la miel a mi boca. 
104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia; 
Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. 



Nun




105 Lmpara es a mis pies tu palabra, 
Y lumbrera a mi camino. 
106 Jur y ratifiqu 
Que guardar tus justos juicios. 
107 Afligido estoy en gran manera; 
Vivifcame, oh Jehov, conforme a tu palabra. 
108 Te ruego, oh Jehov, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca, 
Y me ensees tus juicios. 
109 Mi vida est de continuo en peligro, 
Mas no me he olvidado de tu ley. 
110 Me pusieron lazo los impos, 
Pero yo no me desvi de tus mandamientos. 
111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, 
Porque son el gozo de mi corazn. 
112 Mi corazn inclin a cumplir tus estatutos 
De continuo, hasta el fin. 



Smec




113 Aborrezco a los hombres hipcritas; 
Mas amo tu ley. 
114 Mi escondedero y mi escudo eres t; 
En tu palabra he esperado. 
115 Apartaos de m, malignos, 
Pues yo guardar los mandamientos de mi Dios. 
116 Sustntame conforme a tu palabra, y vivir; 
Y no quede yo avergonzado de mi esperanza. 
117 Sostnme, y ser salvo, 
Y me regocijar siempre en tus estatutos. 
118 Hollaste a todos los que se desvan de tus estatutos, 
Porque su astucia es falsedad. 
119 Como escorias hiciste consumir a todos los impos de la tierra; 
Por tanto, yo he amado tus testimonios. 
120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti, 
Y de tus juicios tengo miedo. 



Ayin




121 Juicio y justicia he hecho; 
No me abandones a mis opresores. 
122 Afianza a tu siervo para bien; 
No permitas que los soberbios me opriman. 
123 Mis ojos desfallecieron por tu salvacin, 
Y por la palabra de tu justicia. 
124 Haz con tu siervo segn tu misericordia, 
Y ensame tus estatutos. 
125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento 
Para conocer tus testimonios. 
126 Tiempo es de actuar, oh Jehov, 
Porque han invalidado tu ley. 
127 Por eso he amado tus mandamientos 
Ms que el oro, y ms que oro muy puro. 
128 Por eso estim rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, 
Y aborrec todo camino de mentira. 



Pe




129 Maravillosos son tus testimonios; 
Por tanto, los ha guardado mi alma. 
130 La exposicin de tus palabras alumbra; 
Hace entender a los simples. 
131 Mi boca abr y suspir, 
Porque deseaba tus mandamientos. 
132 Mrame, y ten misericordia de m, 
Como acostumbras con los que aman tu nombre. 
133 Ordena mis pasos con tu palabra, 
Y ninguna iniquidad se enseoree de m. 
134 Lbrame de la violencia de los hombres, 
Y guardar tus mandamientos. 
135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, 
Y ensame tus estatutos. 
136 Ros de agua descendieron de mis ojos, 
Porque no guardaban tu ley. 



Tsade




137 Justo eres t, oh Jehov, 
Y rectos tus juicios. 
138 Tus testimonios, que has recomendado, 
Son rectos y muy fieles. 
139 Mi celo me ha consumido, 
Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras. 
140 Sumamente pura es tu palabra, 
Y la ama tu siervo. 
141 Pequeo soy yo, y desechado, 
Mas no me he olvidado de tus mandamientos. 
142 Tu justicia es justicia eterna, 
Y tu ley la verdad. 
143 Afliccin y angustia se han apoderado de m, 
Mas tus mandamientos fueron mi delicia. 
144 Justicia eterna son tus testimonios; 
Dame entendimiento, y vivir. 



Cof




145 Clam con todo mi corazn; respndeme, Jehov, 
Y guardar tus estatutos. 
146 A ti clam; slvame, 
Y guardar tus testimonios. 
147 Me anticip al alba, y clam; 
Esper en tu palabra. 
148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, 
Para meditar en tus mandatos. 
149 Oye mi voz conforme a tu misericordia; 
Oh Jehov, vivifcame conforme a tu juicio. 
150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen; 
Se alejaron de tu ley. 
151 Cercano ests t, oh Jehov, 
Y todos tus mandamientos son verdad. 
152 Hace ya mucho que he entendido tus testimonios, 
Que para siempre los has establecido. 



Resh




153 Mira mi afliccin, y lbrame, 
Porque de tu ley no me he olvidado. 
154 Defiende mi causa, y redmeme; 
Vivifcame con tu palabra. 
155 Lejos est de los impos la salvacin, 
Porque no buscan tus estatutos. 
156 Muchas son tus misericordias, oh Jehov; 
Vivifcame conforme a tus juicios. 
157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos, 
Mas de tus testimonios no me he apartado. 
158 Vea a los prevaricadores, y me disgustaba, 
Porque no guardaban tus palabras. 
159 Mira, oh Jehov, que amo tus mandamientos; 
Vivifcame conforme a tu misericordia. 
160 La suma de tu palabra es verdad, 
Y eterno es todo juicio de tu justicia. 



Sin




161 Prncipes me han perseguido sin causa, 
Pero mi corazn tuvo temor de tus palabras. 
162 Me regocijo en tu palabra 
Como el que halla muchos despojos. 
163 La mentira aborrezco y abomino; 
Tu ley amo. 
164 Siete veces al da te alabo 
A causa de tus justos juicios. 
165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, 
Y no hay para ellos tropiezo. 
166 Tu salvacin he esperado, oh Jehov, 
Y tus mandamientos he puesto por obra. 
167 Mi alma ha guardado tus testimonios, 
Y los he amado en gran manera. 
168 He guardado tus mandamientos y tus testimonios, 
Porque todos mis caminos estn delante de ti. 



Tau




169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Jehov; 
Dame entendimiento conforme a tu palabra. 
170 LLegue mi oracin delante de ti; 
Lbrame conforme a tu dicho. 
171 Mis labios rebosarn alabanza 
Cuando me ensees tus estatutos. 
172 Hablar mi lengua tus dichos, 
Porque todos tus mandamientos son justicia. 
173 Est tu mano pronta para socorrerme, 
Porque tus mandamientos he escogido. 
174 He deseado tu salvacin, oh Jehov, 
Y tu ley es mi delicia. 
175 Viva mi alma y te alabe, 
Y tus juicios me ayuden. 
176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, 
Porque no me he olvidado de tus mandamientos. 



Plegaria ante el peligro de la lengua engaosa

Cntico gradual.

SALMO 120




1 A Jehov clam estando en angustia, 
Y l me respondi. 
2 Libra mi alma, oh Jehov, del labio mentiroso, 
Y de la lengua fraudulenta. 

3 Qu te dar, o qu te aprovechar, 
Oh lengua engaosa? 
4 Agudas saetas de valiente, 
Con brasas de enebro. 

5 Ay de m, que moro en Mesec, 
Y habito entre las tiendas de Cedar! 
6 Mucho tiempo ha morado mi alma 
Con los que aborrecen la paz. 
7 Yo soy pacfico; 
Mas ellos, as que hablo, me hacen guerra. 



Jehov es tu guardador

Cntico gradual.

SALMO 121




1 Alzar mis ojos a los montes; 
De dnde vendr mi socorro? 
2 Mi socorro viene de Jehov, 
Que hizo los cielos y la tierra. 

3 No dar tu pie al resbaladero, 
Ni se dormir el que te guarda. 
4 He aqu, no se adormecer ni dormir 
El que guarda a Israel. 

5 Jehov es tu guardador; 
Jehov es tu sombra a tu mano derecha. 
6 El sol no te fatigar de da, 
Ni la luna de noche. 

7 Jehov te guardar de todo mal; 
El guardar tu alma. 
8 Jehov guardar tu salida y tu entrada 
Desde ahora y para siempre. 



Oracin por la paz de Jerusaln

Cntico gradual; de David.

SALMO 122




1 Yo me alegr con los que me decan: 
A la casa de Jehov iremos. 
2 Nuestros pies estuvieron 
Dentro de tus puertas, oh Jerusaln. 
3 Jerusaln, que se ha edificado 
Como una ciudad que est bien unida entre s. 
4 Y all subieron las tribus, las tribus de JAH, 
Conforme al testimonio dado a Israel, 
Para alabar el nombre de Jehov. 
5 Porque all estn las sillas del juicio, 
Los tronos de la casa de David. 

6 Pedid por la paz de Jerusaln; 
Sean prosperados los que te aman. 
7 Sea la paz dentro de tus muros, 
Y el descanso dentro de tus palacios. 
8 Por amor de mis hermanos y mis compaeros 
Dir yo: La paz sea contigo. 
9 Por amor a la casa de Jehov nuestro Dios 
Buscar tu bien. 



Plegaria pidiendo misericordia

Cntico gradual.

SALMO 123




1 A ti alc mis ojos, 
A ti que habitas en los cielos. 
2 He aqu, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus seores, 
Y como los ojos de la sierva a la mano de su seora, 
As nuestros ojos miran a Jehov nuestro Dios, 
Hasta que tenga misericordia de nosotros. 

3 Ten misericordia de nosotros, oh Jehov, ten misericordia de nosotros, 
Porque estamos muy hastiados de menosprecio. 
4 Hastiada est nuestra alma 
Del escarnio de los que estn en holgura, 
Y del menosprecio de los soberbios. 



Alabanza por haber sido librado de los enemigos

Cntico gradual; de David.

SALMO 124




1 A no haber estado Jehov por nosotros, 
Diga ahora Israel; 
2 A no haber estado Jehov por nosotros, 
Cuando se levantaron contra nosotros los hombres, 
3 Vivos nos habran tragado entonces, 
Cuando se encendi su furor contra nosotros. 
4 Entonces nos habran inundado las aguas; 
Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente; 
5 Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas. 

6 Bendito sea Jehov, 
Que no nos dio por presa a los dientes de ellos. 
7 Nuestra alma escap cual ave del lazo de los cazadores; 
Se rompi el lazo, y escapamos nosotros. 

8 Nuestro socorro est en el nombre de Jehov, 
Que hizo el cielo y la tierra. 



Dios protege a su pueblo

Cntico gradual.

SALMO 125




1 Los que confan en Jehov son como el monte de Sion, 
Que no se mueve, sino que permanece para siempre. 
2 Como Jerusaln tiene montes alrededor de ella, 
As Jehov est alrededor de su pueblo 
Desde ahora y para siempre. 
3 Porque no reposar la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; 
No sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad. 
4 Haz bien, oh Jehov, a los buenos, 
Y a los que son rectos en su corazn. 
5 Mas a los que se apartan tras sus perversidades, 
Jehov los llevar con los que hacen iniquidad; 
Paz sea sobre Israel. 



Oracin por la restauracin

Cntico gradual.

SALMO 126




1 Cuando Jehov hiciere volver la cautividad de Sion, 
Seremos como los que suean. 
2 Entonces nuestra boca se llenar de risa, 
Y nuestra lengua de alabanza; 
Entonces dirn entre las naciones: 
Grandes cosas ha hecho Jehov con stos. 
3 Grandes cosas ha hecho Jehov con nosotros; 
Estaremos alegres. 

4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehov, 
Como los arroyos del Neguev. 
5 Los que sembraron con lgrimas, con regocijo segarn. 
6 Ir andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; 
Mas volver a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. 



La prosperidad viene de Jehov

Cntico gradual; para Salomn.

SALMO 127




1 Si Jehov no edificare la casa, 
En vano trabajan los que la edifican; 
Si Jehov no guardare la ciudad, 
En vano vela la guardia. 
2 Por dems es que os levantis de madrugada, y vayis tarde a reposar, 
Y que comis pan de dolores; 
Pues que a su amado dar Dios el sueo. 

3 He aqu, herencia de Jehov son los hijos; 
Cosa de estima el fruto del vientre. 
4 Como saetas en mano del valiente, 
As son los hijos habidos en la juventud. 
5 Bienaventurado el hombre que llen su aljaba de ellos; 
No ser avergonzado 
Cuando hablare con los enemigos en la puerta. 



La bienaventuranza del que teme a Jehov

Cntico gradual.

SALMO 128




1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehov, 
Que anda en sus caminos. 
2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, 
Bienaventurado sers, y te ir bien. 

3 Tu mujer ser como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; 
Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. 
4 He aqu que as ser bendecido el hombre 
Que teme a Jehov. 

5 Bendgate Jehov desde Sion, 
Y veas el bien de Jerusaln todos los das de tu vida, 
6 Y veas a los hijos de tus hijos. 
Paz sea sobre Israel. 



Plegaria pidiendo la destruccin de los enemigos de Sion

Cntico gradual.

SALMO 129




1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, 
Puede decir ahora Israel; 
2 Mucho me han angustiado desde mi juventud; 
Mas no prevalecieron contra m. 
3 Sobre mis espaldas araron los aradores; 
Hicieron largos surcos. 
4 Jehov es justo; 
Cort las coyundas de los impos. 
5 Sern avergonzados y vueltos atrs 
Todos los que aborrecen a Sion. 
6 Sern como la hierba de los tejados, 
Que se seca antes que crezca; 
7 De la cual no llen el segador su mano, 
Ni sus brazos el que hace gavillas. 
8 Ni dijeron los que pasaban: 
Bendicin de Jehov sea sobre vosotros; 
Os bendecimos en el nombre de Jehov. 



Esperanza en que Jehov dar redencin

Cntico gradual.

SALMO 130




1 De lo profundo, oh Jehov, a ti clamo. 
2 Seor, oye mi voz; 
Estn atentos tus odos 
A la voz de mi splica. 

3 JAH, si mirares a los pecados, 
Quin, oh Seor, podr mantenerse? 
4 Pero en ti hay perdn, 
Para que seas reverenciado. 

5 Esper yo a Jehov, esper mi alma; 
En su palabra he esperado. 
6 Mi alma espera a Jehov 
Ms que los centinelas a la maana, 
Ms que los vigilantes a la maana. 

7 Espere Israel a Jehov, 
Porque en Jehov hay misericordia, 
Y abundante redencin con l; 
8 Y l redimir a Israel 
De todos sus pecados. 



Confiando en Dios como un nio

Cntico gradual; de David.

SALMO 131




1 Jehov, no se ha envanecido mi corazn, ni mis ojos se enaltecieron; 
Ni anduve en grandezas, 
Ni en cosas demasiado sublimes para m. 
2 En verdad que me he comportado y he acallado mi alma 
Como un nio destetado de su madre; 
Como un nio destetado est mi alma. 

3 Espera, oh Israel, en Jehov, 
Desde ahora y para siempre. 



Plegaria por bendicin sobre el santuario

Cntico gradual.

SALMO 132




1 Acurdate, oh Jehov, de David, 
Y de toda su afliccin; 
2 De cmo jur a Jehov, 
Y prometi al Fuerte de Jacob: 
3 No entrar en la morada de mi casa, 
Ni subir sobre el lecho de mi estrado; 
4 No dar sueo a mis ojos, 
Ni a mis prpados adormecimiento, 
5 Hasta que halle lugar para Jehov, 
Morada para el Fuerte de Jacob. 

6 He aqu en Efrata lo omos; 
Lo hallamos en los campos del bosque. 
7 Entraremos en su tabernculo; 
Nos postraremos ante el estrado de sus pies. 

8 Levntate, oh Jehov, al lugar de tu reposo, 
T y el arca de tu poder. 
9 Tus sacerdotes se vistan de justicia, 
Y se regocijen tus santos. 
10 Por amor de David tu siervo 
No vuelvas de tu ungido el rostro. 

11 En verdad jur Jehov a David, 
Y no se retractar de ello: 
De tu descendencia pondr sobre tu trono. 
12 Si tus hijos guardaren mi pacto, 
Y mi testimonio que yo les ensear, 
Sus hijos tambin se sentarn sobre tu trono para siempre. 

13 Porque Jehov ha elegido a Sion; 
La quiso por habitacin para s. 
14 Este es para siempre el lugar de mi reposo; 
Aqu habitar, porque la he querido. 
15 Bendecir abundantemente su provisin; 
A sus pobres saciar de pan. 
16 Asimismo vestir de salvacin a sus sacerdotes, 
Y sus santos darn voces de jbilo. 
17 All har retoar el poder de David; 
He dispuesto lmpara a mi ungido. 
18 A sus enemigos vestir de confusin, 
Mas sobre l florecer su corona. 



La bienaventuranza del amor fraternal

Cntico gradual; de David.

SALMO 133




1 Mirad cun bueno y cun delicioso es 
Habitar los hermanos juntos en armona! 
2 Es como el buen leo sobre la cabeza, 
El cual desciende sobre la barba, 
La barba de Aarn, 
Y baja hasta el borde de sus vestiduras; 
3 Como el roco de Hermn, 
Que desciende sobre los montes de Sion; 
Porque all enva Jehov bendicin, 
Y vida eterna. 



Exhortacin a los guardas del templo

Cntico gradual.

SALMO 134




1 Mirad, bendecid a Jehov, 
Vosotros todos los siervos de Jehov, 
Los que en la casa de Jehov estis por las noches. 
2 Alzad vuestras manos al santuario, 
Y bendecid a Jehov. 

3 Desde Sion te bendiga Jehov, 
El cual ha hecho los cielos y la tierra. 



La grandeza del Seor y la vanidad de los dolos

Aleluya.

SALMO 135




1 Alabad el nombre de Jehov; 
Alabadle, siervos de Jehov; 
2 Los que estis en la casa de Jehov, 
En los atrios de la casa de nuestro Dios. 
3 Alabad a JAH, porque l es bueno; 
Cantad salmos a su nombre, porque l es benigno. 
4 Porque JAH ha escogido a Jacob para s, 
A Israel por posesin suya. 

5 Porque yo s que Jehov es grande, 
Y el Seor nuestro, mayor que todos los dioses. 
6 Todo lo que Jehov quiere, lo hace, 
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos. 
7 Hace subir las nubes de los extremos de la tierra; 
Hace los relmpagos para la lluvia; 
Saca de sus depsitos los vientos. 

8 El es quien hizo morir a los primognitos de Egipto, 
Desde el hombre hasta la bestia. 
9 Envi seales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, 
Contra Faran, y contra todos sus siervos. 
10 Destruy a muchas naciones, 
Y mat a reyes poderosos; 
11 A Sehn rey amorreo, 
A Og rey de Basn, 
Y a todos los reyes de Canan. 
12 Y dio la tierra de ellos en heredad, 
En heredad a Israel su pueblo. 

13 Oh Jehov, eterno es tu nombre; 
Tu memoria, oh Jehov, de generacin en generacin. 
14 Porque Jehov juzgar a su pueblo, 
Y se compadecer de sus siervos. 

15 Los dolos de las naciones son plata y oro, 
Obra de manos de hombres. 
16 Tienen boca, y no hablan; 
Tienen ojos, y no ven; 
17 Tienen orejas, y no oyen; 
Tampoco hay aliento en sus bocas. 
18 Semejantes a ellos son los que los hacen, 
Y todos los que en ellos confan. 

19 Casa de Israel, bendecid a Jehov; 
Casa de Aarn, bendecid a Jehov; 
20 Casa de Lev, bendecid a Jehov; 
Los que temis a Jehov, bendecid a Jehov. 
21 Desde Sion sea bendecido Jehov, 
Quien mora en Jerusaln. 
Aleluya. 



Alabanza por la misericordia eterna de Jehov

SALMO 136




1 Alabad a Jehov, porque l es bueno, 
Porque para siempre es su misericordia. 
2 Alabad al Dios de los dioses, 
Porque para siempre es su misericordia. 
3 Alabad al Seor de los seores, 
Porque para siempre es su misericordia. 

4 Al nico que hace grandes maravillas, 
Porque para siempre es su misericordia. 
5 Al que hizo los cielos con entendimiento, 
Porque para siempre es su misericordia. 
6 Al que extendi la tierra sobre las aguas, 
Porque para siempre es su misericordia. 
7 Al que hizo las grandes lumbreras, 
Porque para siempre es su misericordia. 
8 El sol para que seorease en el da, 
Porque para siempre es su misericordia. 
9 La luna y las estrellas para que seoreasen en la noche, 
Porque para siempre es su misericordia. 

10 Al que hiri a Egipto en sus primognitos, 
Porque para siempre es su misericordia. 
11 Al que sac a Israel de en medio de ellos, 
Porque para siempre es su misericordia. 
12 Con mano fuerte, y brazo extendido, 
Porque para siempre es su misericordia. 
13 Al que dividi el Mar Rojo en partes, 
Porque para siempre es su misericordia; 
14 E hizo pasar a Israel por en medio de l, 
Porque para siempre es su misericordia; 
15 Y arroj a Faran y a su ejrcito en el Mar Rojo, 
Porque para siempre es su misericordia. 
16 Al que pastore a su pueblo por el desierto, 
Porque para siempre es su misericordia. 
17 Al que hiri a grandes reyes, 
Porque para siempre es su misericordia; 
18 Y mat a reyes poderosos, 
Porque para siempre es su misericordia; 
19 A Sehn rey amorreo, 
Porque para siempre es su misericordia; 
20 Y a Og rey de Basn, 
Porque para siempre es su misericordia; 
21 Y dio la tierra de ellos en heredad, 
Porque para siempre es su misericordia; 
22 En heredad a Israel su siervo, 
Porque para siempre es su misericordia. 

23 El es el que en nuestro abatimiento se acord de nosotros, 
Porque para siempre es su misericordia; 
24 Y nos rescat de nuestros enemigos, 
Porque para siempre es su misericordia. 
25 El que da alimento a todo ser viviente, 
Porque para siempre es su misericordia. 

26 Alabad al Dios de los cielos, 
Porque para siempre es su misericordia. 



Lamento de los cautivos en Babilonia

SALMO 137




1 Junto a los ros de Babilonia, 
All nos sentbamos, y aun llorbamos, 
Acordndonos de Sion. 
2 Sobre los sauces en medio de ella 
Colgamos nuestras arpas. 
3 Y los que nos haban llevado cautivos nos pedan que cantsemos, 
Y los que nos haban desolado nos pedan alegra, diciendo: 
Cantadnos algunos de los cnticos de Sion. 

4 Cmo cantaremos cntico de Jehov 
En tierra de extraos? 
5 Si me olvidare de ti, oh Jerusaln, 
Pierda mi diestra su destreza. 
6 Mi lengua se pegue a mi paladar, 
Si de ti no me acordare; 
Si no enalteciere a Jerusaln 
Como preferente asunto de mi alegra. 

7 Oh Jehov, recuerda contra los hijos de Edom el da de Jerusaln, 
Cuando decan: Arrasadla, arrasadla 
Hasta los cimientos. 
8 Hija de Babilonia la desolada, 
Bienaventurado el que te diere el pago 
De lo que t nos hiciste. 
9 Dichoso el que tomare y estrellare tus nios 
Contra la pea. 



Accin de gracias por el favor de Jehov

Salmo de David.

SALMO 138




1 Te alabar con todo mi corazn; 
Delante de los dioses te cantar salmos. 
2 Me postrar hacia tu santo templo, 
Y alabar tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; 
Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. 
3 El da que clam, me respondiste; 
Me fortaleciste con vigor en mi alma. 

4 Te alabarn, oh Jehov, todos los reyes de la tierra, 
Porque han odo los dichos de tu boca. 
5 Y cantarn de los caminos de Jehov, 
Porque la gloria de Jehov es grande. 
6 Porque Jehov es excelso, y atiende al humilde, 
Mas al altivo mira de lejos. 

7 Si anduviere yo en medio de la angustia, t me vivificars; 
Contra la ira de mis enemigos extenders tu mano, 
Y me salvar tu diestra. 
8 Jehov cumplir su propsito en m; 
Tu misericordia, oh Jehov, es para siempre; 
No desampares la obra de tus manos. 



Omnipresencia y omnisciencia de Dios

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 139




1 Oh Jehov, t me has examinado y conocido. 
2 T has conocido mi sentarme y mi levantarme; 
Has entendido desde lejos mis pensamientos. 
3 Has escudriado mi andar y mi reposo, 
Y todos mis caminos te son conocidos. 
4 Pues an no est la palabra en mi lengua, 
Y he aqu, oh Jehov, t la sabes toda. 
5 Detrs y delante me rodeaste, 
Y sobre m pusiste tu mano. 
6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para m; 
Alto es, no lo puedo comprender. 

7 A dnde me ir de tu Espritu? 
Y a dnde huir de tu presencia? 
8 Si subiere a los cielos, all ests t; 
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aqu, all t ests. 
9 Si tomare las alas del alba 
Y habitare en el extremo del mar, 
10 Aun all me guiar tu mano, 
Y me asir tu diestra. 
11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirn; 
Aun la noche resplandecer alrededor de m. 
12 Aun las tinieblas no encubren de ti, 
Y la noche resplandece como el da; 
Lo mismo te son las tinieblas que la luz. 

13 Porque t formaste mis entraas; 
T me hiciste en el vientre de mi madre. 
14 Te alabar; porque formidables, maravillosas son tus obras; 
Estoy maravillado, 
Y mi alma lo sabe muy bien. 
15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, 
Bien que en oculto fui formado, 
Y entretejido en lo ms profundo de la tierra. 
16 Mi embrin vieron tus ojos, 
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas 
Que fueron luego formadas, 
Sin faltar una de ellas. 
17 Cun preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! 
Cun grande es la suma de ellos! 
18 Si los enumero, se multiplican ms que la arena; 
Despierto, y an estoy contigo. 

19 De cierto, oh Dios, hars morir al impo; 
Apartaos, pues, de m, hombres sanguinarios. 
20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti; 
Tus enemigos toman en vano tu nombre. 
21 No odio, oh Jehov, a los que te aborrecen, 
Y me enardezco contra tus enemigos? 
22 Los aborrezco por completo; 
Los tengo por enemigos. 
23 Examname, oh Dios, y conoce mi corazn; 
Prubame y conoce mis pensamientos; 
24 Y ve si hay en m camino de perversidad, 
Y guame en el camino eterno. 



Splica de proteccin contra los perseguidores

Al msico principal. Salmo de David.

SALMO 140




1 Lbrame, oh Jehov, del hombre malo; 
Gurdame de hombres violentos, 
2 Los cuales maquinan males en el corazn, 
Cada da urden contiendas. 
3 Aguzaron su lengua como la serpiente; 
Veneno de spid hay debajo de sus labios. Selah 

4 Gurdame, oh Jehov, de manos del impo; 
Lbrame de hombres injuriosos, 
Que han pensado trastornar mis pasos. 
5 Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; 
Han tendido red junto a la senda; 
Me han puesto lazos. Selah 

6 He dicho a Jehov: Dios mo eres t; 
Escucha, oh Jehov, la voz de mis ruegos. 
7 Jehov Seor, potente salvador mo, 
T pusiste a cubierto mi cabeza en el da de batalla. 
8 No concedas, oh Jehov, al impo sus deseos; 
No saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Selah 

9 En cuanto a los que por todas partes me rodean, 
La maldad de sus propios labios cubrir su cabeza. 
10 Caern sobre ellos brasas; 
Sern echados en el fuego, 
En abismos profundos de donde no salgan. 
11 El hombre deslenguado no ser firme en la tierra; 
El mal cazar al hombre injusto para derribarle. 

12 Yo s que Jehov tomar a su cargo la causa del afligido, 
Y el derecho de los necesitados. 
13 Ciertamente los justos alabarn tu nombre; 
Los rectos morarn en tu presencia. 



Oracin a fin de ser guardado del mal

Salmo de David.

SALMO 141




1 Jehov, a ti he clamado; apresrate a m; 
Escucha mi voz cuando te invocare. 
2 Suba mi oracin delante de ti como el incienso, 
El don de mis manos como la ofrenda de la tarde. 

3 Pon guarda a mi boca, oh Jehov; 
Guarda la puerta de mis labios. 
4 No dejes que se incline mi corazn a cosa mala, 
A hacer obras impas 
Con los que hacen iniquidad; 
Y no coma yo de sus deleites. 

5 Que el justo me castigue, ser un favor, 
Y que me reprenda ser un excelente blsamo 
Que no me herir la cabeza; 
Pero mi oracin ser continuamente contra las maldades de aqullos. 
6 Sern despeados sus jueces, 
Y oirn mis palabras, que son verdaderas. 
7 Como quien hiende y rompe la tierra, 
Son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol. 

8 Por tanto, a ti, oh Jehov, Seor, miran mis ojos; 
En ti he confiado; no desampares mi alma. 
9 Gurdame de los lazos que me han tendido, 
Y de las trampas de los que hacen iniquidad. 
10 Caigan los impos a una en sus redes, 
Mientras yo pasar adelante. 



Peticin de ayuda en medio de la prueba

Masquil de David. Oracin que hizo cuando estaba en la cueva.

SALMO 142




1 Con mi voz clamar a Jehov; 
Con mi voz pedir a Jehov misericordia. 
2 Delante de l expondr mi queja; 
Delante de l manifestar mi angustia. 
3 Cuando mi espritu se angustiaba dentro de m, t conociste mi senda. 

En el camino en que andaba, me escondieron lazo. 
4 Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; 
No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida. 

5 Clam a ti, oh Jehov; 
Dije: T eres mi esperanza, 
Y mi porcin en la tierra de los vivientes. 
6 Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. 

Lbrame de los que me persiguen, porque son ms fuertes que yo. 
7 Saca mi alma de la crcel, para que alabe tu nombre; 
Me rodearn los justos, 
Porque t me sers propicio. 



Splica de liberacin y direccin

Salmo de David.

SALMO 143




1 Oh Jehov, oye mi oracin, escucha mis ruegos; 
Respndeme por tu verdad, por tu justicia. 
2 Y no entres en juicio con tu siervo; 
Porque no se justificar delante de ti ningn ser humano. 

3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma; 
Ha postrado en tierra mi vida; 
Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. 
4 Y mi espritu se angusti dentro de m; 
Est desolado mi corazn. 

5 Me acord de los das antiguos; 
Meditaba en todas tus obras; 
Reflexionaba en las obras de tus manos. 
6 Extend mis manos a ti, 
Mi alma a ti como la tierra sedienta. Selah 

7 Respndeme pronto, oh Jehov, porque desmaya mi espritu; 
No escondas de m tu rostro, 
No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura. 
8 Hazme or por la maana tu misericordia, 
Porque en ti he confiado; 
Hazme saber el camino por donde ande, 
Porque a ti he elevado mi alma. 

9 Lbrame de mis enemigos, oh Jehov; 
En ti me refugio. 
10 Ensame a hacer tu voluntad, porque t eres mi Dios; 
Tu buen espritu me gue a tierra de rectitud. 

11 Por tu nombre, oh Jehov, me vivificars; 
Por tu justicia sacars mi alma de angustia. 
12 Y por tu misericordia disipars a mis enemigos, 
Y destruirs a todos los adversarios de mi alma, 
Porque yo soy tu siervo. 



Oracin pidiendo socorro y prosperidad

Salmo de David.

SALMO 144




1 Bendito sea Jehov, mi roca, 
Quien adiestra mis manos para la batalla, 
Y mis dedos para la guerra; 
2 Misericordia ma y mi castillo, 
Fortaleza ma y mi libertador, 
Escudo mo, en quien he confiado; 
El que sujeta a mi pueblo debajo de m. 

3 Oh Jehov, qu es el hombre, para que en l pienses, 
O el hijo de hombre, para que lo estimes? 
4 El hombre es semejante a la vanidad; 
Sus das son como la sombra que pasa. 

5 Oh Jehov, inclina tus cielos y desciende; 
Toca los montes, y humeen. 
6 Despide relmpagos y dispalos, 
Enva tus saetas y trbalos. 
7 Enva tu mano desde lo alto; 
Redmeme, y scame de las muchas aguas, 
De la mano de los hombres extraos, 
8 Cuya boca habla vanidad, 
Y cuya diestra es diestra de mentira. 

9 Oh Dios, a ti cantar cntico nuevo; 
Con salterio, con decacordio cantar a ti. 
10 T, el que da victoria a los reyes, 
El que rescata de maligna espada a David su siervo. 
11 Resctame, y lbrame de la mano de los hombres extraos, 
Cuya boca habla vanidad, 
Y cuya diestra es diestra de mentira. 

12 Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, 
Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio; 
13 Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; 
Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos; 
14 Nuestros bueyes estn fuertes para el trabajo; 
No tengamos asalto, ni que hacer salida, 
Ni grito de alarma en nuestras plazas. 
15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto; 
Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehov. 



Alabanza por la bondad y el poder de Dios

Salmo de alabanza; de David.

SALMO 145




1 Te exaltar, mi Dios, mi Rey, 
Y bendecir tu nombre eternamente y para siempre. 
2 Cada da te bendecir, 
Y alabar tu nombre eternamente y para siempre. 
3 Grande es Jehov, y digno de suprema alabanza; 
Y su grandeza es inescrutable. 

4 Generacin a generacin celebrar tus obras, 
Y anunciar tus poderosos hechos. 
5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, 
Y en tus hechos maravillosos meditar. 
6 Del poder de tus hechos estupendos hablarn los hombres, 
Y yo publicar tu grandeza. 
7 Proclamarn la memoria de tu inmensa bondad, 
Y cantarn tu justicia. 

8 Clemente y misericordioso es Jehov, 
Lento para la ira, y grande en misericordia. 
9 Bueno es Jehov para con todos, 
Y sus misericordias sobre todas sus obras. 

10 Te alaben, oh Jehov, todas tus obras, 
Y tus santos te bendigan. 
11 La gloria de tu reino digan, 
Y hablen de tu poder, 
12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, 
Y la gloria de la magnificencia de su reino. 
13 Tu reino es reino de todos los siglos, 
Y tu seoro en todas las generaciones. 

14 Sostiene Jehov a todos los que caen, 
Y levanta a todos los oprimidos. 
15 Los ojos de todos esperan en ti, 
Y t les das su comida a su tiempo. 
16 Abres tu mano, 
Y colmas de bendicin a todo ser viviente. 
17 Justo es Jehov en todos sus caminos, 
Y misericordioso en todas sus obras. 
18 Cercano est Jehov a todos los que le invocan, 
A todos los que le invocan de veras. 
19 Cumplir el deseo de los que le temen; 
Oir asimismo el clamor de ellos, y los salvar. 
20 Jehov guarda a todos los que le aman, 
Mas destruir a todos los impos. 

21 La alabanza de Jehov proclamar mi boca; 
Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre. 



Alabanza por la justicia de Dios

Aleluya.

SALMO 146




1 Alaba, oh alma ma, a Jehov. 
2 Alabar a Jehov en mi vida; 
Cantar salmos a mi Dios mientras viva. 

3 No confiis en los prncipes, 
Ni en hijo de hombre, porque no hay en l salvacin. 
4 Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; 
En ese mismo da perecen sus pensamientos. 

5 Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, 
Cuya esperanza est en Jehov su Dios, 
6 El cual hizo los cielos y la tierra, 
El mar, y todo lo que en ellos hay; 
Que guarda verdad para siempre, 
7 Que hace justicia a los agraviados, 
Que da pan a los hambrientos. 

Jehov liberta a los cautivos; 
8 Jehov abre los ojos a los ciegos; 
Jehov levanta a los cados; 
Jehov ama a los justos. 
9 Jehov guarda a los extranjeros; 
Al hurfano y a la viuda sostiene, 
Y el camino de los impos trastorna. 

10 Reinar Jehov para siempre; 
Tu Dios, oh Sion, de generacin en generacin. 
Aleluya. 



Alabanza por el favor de Dios hacia Jerusaln

SALMO 147




1 Alabad a JAH, 
Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; 
Porque suave y hermosa es la alabanza. 
2 Jehov edifica a Jerusaln; 
A los desterrados de Israel recoger. 
3 El sana a los quebrantados de corazn, 
Y venda sus heridas. 
4 El cuenta el nmero de las estrellas; 
A todas ellas llama por sus nombres. 
5 Grande es el Seor nuestro, y de mucho poder; 
Y su entendimiento es infinito. 
6 Jehov exalta a los humildes, 
Y humilla a los impos hasta la tierra. 

7 Cantad a Jehov con alabanza, 
Cantad con arpa a nuestro Dios. 
8 El es quien cubre de nubes los cielos, 
El que prepara la lluvia para la tierra, 
El que hace a los montes producir hierba. 
9 El da a la bestia su mantenimiento, 
Y a los hijos de los cuervos que claman. 
10 No se deleita en la fuerza del caballo, 
Ni se complace en la agilidad del hombre. 
11 Se complace Jehov en los que le temen, 
Y en los que esperan en su misericordia. 

12 Alaba a Jehov, Jerusaln; 
Alaba a tu Dios, oh Sion. 
13 Porque fortific los cerrojos de tus puertas; 
Bendijo a tus hijos dentro de ti. 
14 El da en tu territorio la paz; 
Te har saciar con lo mejor del trigo. 
15 El enva su palabra a la tierra; 
Velozmente corre su palabra. 
16 Da la nieve como lana, 
Y derrama la escarcha como ceniza. 
17 Echa su hielo como pedazos; 
Ante su fro, quin resistir? 
18 Enviar su palabra, y los derretir; 
Soplar su viento, y fluirn las aguas. 
19 Ha manifestado sus palabras a Jacob, 
Sus estatutos y sus juicios a Israel. 
20 No ha hecho as con ninguna otra de las naciones; 
Y en cuanto a sus juicios, no los conocieron. 
Aleluya. 



Exhortacin a la creacin, para que alabe a Jehov

Aleluya.

SALMO 148




1 Alabad a Jehov desde los cielos; 
Alabadle en las alturas. 
2 Alabadle, vosotros todos sus ngeles; 
Alabadle, vosotros todos sus ejrcitos. 

3 Alabadle, sol y luna; 
Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. 
4 Alabadle, cielos de los cielos, 
Y las aguas que estn sobre los cielos. 

5 Alaben el nombre de Jehov; 
Porque l mand, y fueron creados. 
6 Los hizo ser eternamente y para siempre; 
Les puso ley que no ser quebrantada. 

7 Alabad a Jehov desde la tierra, 
Los monstruos marinos y todos los abismos; 
8 El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, 
El viento de tempestad que ejecuta su palabra; 

9 Los montes y todos los collados, 
El rbol de fruto y todos los cedros; 
10 La bestia y todo animal, 
Reptiles y voltiles; 

11 Los reyes de la tierra y todos los pueblos, 
Los prncipes y todos los jueces de la tierra; 
12 Los jvenes y tambin las doncellas, 
Los ancianos y los nios. 

13 Alaben el nombre de Jehov, 
Porque slo su nombre es enaltecido. 
Su gloria es sobre tierra y cielos. 
14 El ha exaltado el podero de su pueblo; 
Albenle todos sus santos, los hijos de Israel, 
El pueblo a l cercano. 
Aleluya. 



Exhortacin a Israel, para que alabe a Jehov

Aleluya.

SALMO 149




1 Cantad a Jehov cntico nuevo; 
Su alabanza sea en la congregacin de los santos. 
2 Algrese Israel en su Hacedor; 
Los hijos de Sion se gocen en su Rey. 
3 Alaben su nombre con danza; 
Con pandero y arpa a l canten. 
4 Porque Jehov tiene contentamiento en su pueblo; 
Hermosear a los humildes con la salvacin. 
5 Regocjense los santos por su gloria, 
Y canten aun sobre sus camas. 
6 Exalten a Dios con sus gargantas, 
Y espadas de dos filos en sus manos, 
7 Para ejecutar venganza entre las naciones, 
Y castigo entre los pueblos; 
8 Para aprisionar a sus reyes con grillos, 
Y a sus nobles con cadenas de hierro; 
9 Para ejecutar en ellos el juicio decretado; 
Gloria ser esto para todos sus santos. 
Aleluya. 



Exhortacin a alabar a Dios con instrumentos de msica

Aleluya.

SALMO 150




1 Alabad a Dios en su santuario; 
Alabadle en la magnificencia de su firmamento. 
2 Alabadle por sus proezas; 
Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. 

3 Alabadle a son de bocina; 
Alabadle con salterio y arpa. 
4 Alabadle con pandero y danza; 
Alabadle con cuerdas y flautas. 
5 Alabadle con cmbalos resonantes; 
Alabadle con cmbalos de jbilo. 
6 Todo lo que respira alabe a JAH. 
Aleluya. 


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PROVERBIOS 

Motivo de los proverbios

PROVERBIOS 1

1 Los proverbios de Salomn, hijo de David, rey de Israel. 





2 Para entender sabidura y doctrina, 
Para conocer razones prudentes, 
3 Para recibir el consejo de prudencia, 
Justicia, juicio y equidad; 
4 Para dar sagacidad a los simples, 
Y a los jvenes inteligencia y cordura. 
5 Oir el sabio, y aumentar el saber, 
Y el entendido adquirir consejo, 
6 Para entender proverbio y declaracin, 
Palabras de sabios, y sus dichos profundos. 

7 El principio de la sabidura es el temor de Jehov; 
Los insensatos desprecian la sabidura y la enseanza. 



Amonestaciones de la Sabidura




8 Oye,hijo mo, la instruccin de tu padre, 
Y no desprecies la direccin de tu madre; 
9 Porque adorno de gracia sern a tu cabeza, 
Y collares a tu cuello. 
10 Hijo mo, si los pecadores te quisieren engaar, 
No consientas. 
11 Si dijeren: Ven con nosotros; 
Pongamos asechanzas para derramar sangre, 
Acechemos sin motivo al inocente; 
12 Los tragaremos vivos como el Seol, 
Y enteros, como los que caen en un abismo; 
13 Hallaremos riquezas de toda clase, 
Llenaremos nuestras casas de despojos; 
14 Echa tu suerte entre nosotros; 
Tengamos todos una bolsa, 
15 Hijo mo, no andes en camino con ellos. 
Aparta tu pie de sus veredas, 
16 Porque sus pies corren hacia el mal, 
Y van presurosos a derramar sangre. 
17 Porque en vano se tender la red 
Ante los ojos de toda ave; 
18 Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, 
Y a sus almas tienden lazo. 
19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, 
La cual quita la vida de sus poseedores. 

20 La sabidura clama en las calles, 
Alza su voz en las plazas; 
21 Clama en los principales lugares de reunin; 
En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones. 
22 Hasta cundo, oh simples, amaris la simpleza, 
Y los burladores desearn el burlar, 
Y los insensatos aborrecern la ciencia? 
23 Volveos a mi reprensin; 
He aqu yo derramar mi espritu sobre vosotros, 
Y os har saber mis palabras. 
24 Por cuanto llam, y no quisisteis or, 
Extend mi mano, y no hubo quien atendiese, 
25 Sino que desechasteis todo consejo mo 
Y mi reprensin no quisisteis, 
26 Tambin yo me reir en vuestra calamidad, 
Y me burlar cuando os viniere lo que temis; 
27 Cuando viniere como una destruccin lo que temis, 
Y vuestra calamidad llegare como un torbellino; 
Cuando sobre vosotros viniere tribulacin y angustia. 
28 Entonces me llamarn, y no responder; 
Me buscarn de maana, y no me hallarn. 
29 Por cuanto aborrecieron la sabidura, 
Y no escogieron el temor de Jehov, 
30 Ni quisieron mi consejo, 
Y menospreciaron toda reprensin ma, 
31 Comern del fruto de su camino, 
Y sern hastiados de sus propios consejos. 
32 Porque el desvo de los ignorantes los matar, 
Y la prosperidad de los necios los echar a perder; 
33 Mas el que me oyere, habitar confiadamente 
Y vivir tranquilo, sin temor del mal. 



Excelencias de la sabidura

PROVERBIOS 2




1 Hijo mo, si recibieres mis palabras, 
Y mis mandamientos guardares dentro de ti, 
2 Haciendo estar atento tu odo a la sabidura; 
Si inclinares tu corazn a la prudencia, 
3 Si clamares a la inteligencia, 
Y a la prudencia dieres tu voz; 
4 Si como a la plata la buscares, 
Y la escudriares como a tesoros, 
5 Entonces entenders el temor de Jehov, 
Y hallars el conocimiento de Dios. 
6 Porque Jehov da la sabidura, 
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. 
7 El provee de sana sabidura a los rectos; 
Es escudo a los que caminan rectamente. 
8 Es el que guarda las veredas del juicio, 
Y preserva el camino de sus santos. 
9 Entonces entenders justicia, juicio 
Y equidad, y todo buen camino. 
10 Cuando la sabidura entrare en tu corazn, 
Y la ciencia fuere grata a tu alma, 
11 La discrecin te guardar; 
Te preservar la inteligencia, 
12 Para librarte del mal camino, 
De los hombres que hablan perversidades, 
13 Que dejan los caminos derechos, 
Para andar por sendas tenebrosas; 
14 Que se alegran haciendo el mal, 
Que se huelgan en las perversidades del vicio; 
15 Cuyas veredas son torcidas, 
Y torcidos sus caminos. 

16 Sers librado de la mujer extraa, 
De la ajena que halaga con sus palabras, 
17 La cual abandona al compaero de su juventud, 
Y se olvida del pacto de su Dios. 
18 Por lo cual su casa est inclinada a la muerte, 
Y sus veredas hacia los muertos; 
19 Todos los que a ella se lleguen, no volvern, 
Ni seguirn otra vez los senderos de la vida. 

20 As andars por el camino de los buenos, 
Y seguirs las veredas de los justos; 
21 Porque los rectos habitarn la tierra, 
Y los perfectos permanecern en ella, 
22 Mas los impos sern cortados de la tierra, 
Y los prevaricadores sern de ella desarraigados. 



Exhortacin a la obediencia

PROVERBIOS 3




1 Hijo mo, no te olvides de mi ley, 
Y tu corazn guarde mis mandamientos; 
2 Porque largura de das y aos de vida 
Y paz te aumentarn. 
3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; 
Atalas a tu cuello, 
Escrbelas en la tabla de tu corazn; 
4 Y hallars gracia y buena opinin 
Ante los ojos de Dios y de los hombres. 

5 Fate de Jehov de todo tu corazn, 
Y no te apoyes en tu propia prudencia. 
6 Reconcelo en todos tus caminos, 
Y l enderezar tus veredas. 
7 No seas sabio en tu propia opinin; 
Teme a Jehov, y aprtate del mal; 
8 Porque ser medicina a tu cuerpo, 
Y refrigerio para tus huesos. 

9 Honra a Jehov con tus bienes, 
Y con las primicias de todos tus frutos; 
10 Y sern llenos tus graneros con abundancia, 
Y tus lagares rebosarn de mosto. 

11 No menosprecies, hijo mo, el castigo de Jehov, 
Ni te fatigues de su correccin; 
12 Porque Jehov al que ama castiga, 
Como el padre al hijo a quien quiere. 

13 Bienaventurado el hombre que halla la sabidura, 
Y que obtiene la inteligencia; 
14 Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, 
Y sus frutos ms que el oro fino. 
15 Ms preciosa es que las piedras preciosas; 
Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. 
16 Largura de das est en su mano derecha; 
En su izquierda, riquezas y honra. 
17 Sus caminos son caminos deleitosos, 
Y todas sus veredas paz. 
18 Ella es rbol de vida a los que de ella echan mano, 
Y bienaventurados son los que la retienen. 

19 Jehov con sabidura fund la tierra; 
Afirm los cielos con inteligencia. 
20 Con su ciencia los abismos fueron divididos, 
Y destilan roco los cielos. 

21 Hijo mo, no se aparten estas cosas de tus ojos; 
Guarda la ley y el consejo, 
22 Y sern vida a tu alma, 
Y gracia a tu cuello. 
23 Entonces andars por tu camino confiadamente, 
Y tu pie no tropezar. 
24 Cuando te acuestes, no tendrs temor, 
Sino que te acostars, y tu sueo ser grato. 
25 No tendrs temor de pavor repentino, 
Ni de la ruina de los impos cuando viniere, 
26 Porque Jehov ser tu confianza, 
Y l preservar tu pie de quedar preso. 

27 No te niegues a hacer el bien a quien es debido, 
Cuando tuvieres poder para hacerlo. 
28 No digas a tu prjimo: Anda, y vuelve, 
Y maana te dar, 
Cuando tienes contigo qu darle. 
29 No intentes mal contra tu prjimo 
Que habita confiado junto a ti. 
30 No tengas pleito con nadie sin razn, 
Si no te han hecho agravio. 
31 No envidies al hombre injusto, 
Ni escojas ninguno de sus caminos. 
32 Porque Jehov abomina al perverso; 
Mas su comunin ntima es con los justos. 
33 La maldicin de Jehov est en la casa del impo, 
Pero bendecir la morada de los justos. 
34 Ciertamente l escarnecer a los escarnecedores, 
Y a los humildes dar gracia. 
35 Los sabios heredarn honra, 
Mas los necios llevarn ignominia. 



Beneficios de la sabidura

PROVERBIOS 4




1 Od, hijos, la enseanza de un padre, 
Y estad atentos, para que conozcis cordura. 
2 Porque os doy buena enseanza; 
No desamparis mi ley. 
3 Porque yo tambin fui hijo de mi padre, 
Delicado y nico delante de mi madre. 
4 Y l me enseaba, y me deca: 
Retenga tu corazn mis razones, 
Guarda mis mandamientos, y vivirs. 
5 Adquiere sabidura, adquiere inteligencia; 
No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; 
6 No la dejes, y ella te guardar; 
Amala, y te conservar. 
7 Sabidura ante todo; adquiere sabidura; 
Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. 
8 Engrandcela, y ella te engrandecer; 
Ella te honrar, cuando t la hayas abrazado. 
9 Adorno de gracia dar a tu cabeza; 
Corona de hermosura te entregar. 

10 Oye, hijo mo, y recibe mis razones, 
Y se te multiplicarn aos de vida. 
11 Por el camino de la sabidura te he encaminado, 
Y por veredas derechas te he hecho andar. 
12 Cuando anduvieres, no se estrecharn tus pasos, 
Y si corrieres, no tropezars. 
13 Retn el consejo, no lo dejes; 
Gurdalo, porque eso es tu vida. 
14 No entres por la vereda de los impos, 
Ni vayas por el camino de los malos. 
15 Djala, no pases por ella; 
Aprtate de ella, pasa. 
16 Porque no duermen ellos si no han hecho mal, 
Y pierden el sueo si no han hecho caer a alguno. 
17 Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos; 
18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, 
Que va en aumento hasta que el da es perfecto. 
19 El camino de los impos es como la oscuridad; 
No saben en qu tropiezan. 

20 Hijo mo, est atento a mis palabras; 
Inclina tu odo a mis razones. 
21 No se aparten de tus ojos; 
Gurdalas en medio de tu corazn; 
22 Porque son vida a los que las hallan, 
Y medicina a todo su cuerpo. 
23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazn; 
Porque de l mana la vida. 
24 Aparta de ti la perversidad de la boca, 
Y aleja de ti la iniquidad de los labios. 
25 Tus ojos miren lo recto, 
Y dirjanse tus prpados hacia lo que tienes delante. 
26 Examina la senda de tus pies, 
Y todos tus caminos sean rectos. 
27 No te desves a la derecha ni a la izquierda; 
Aparta tu pie del mal. 



Amonestacin contra la impureza

PROVERBIOS 5




1 Hijo mo, est atento a mi sabidura, 
Y a mi inteligencia inclina tu odo, 
2 Para que guardes consejo, 
Y tus labios conserven la ciencia. 
3 Porque los labios de la mujer extraa destilan miel, 
Y su paladar es ms blando que el aceite; 
4 Mas su fin es amargo como el ajenjo, 
Agudo como espada de dos filos. 
5 Sus pies descienden a la muerte; 
Sus pasos conducen al Seol. 
6 Sus caminos son inestables; no los conocers, 
Si no considerares el camino de vida. 

7 Ahora pues, hijos, odme, 
Y no os apartis de las razones de mi boca. 
8 Aleja de ella tu camino, 
Y no te acerques a la puerta de su casa; 
9 Para que no des a los extraos tu honor, 
Y tus aos al cruel; 
10 No sea que extraos se sacien de tu fuerza, 
Y tus trabajos estn en casa del extrao; 
11 Y gimas al final, 
Cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, 
12 Y digas: Cmo aborrec el consejo, 
Y mi corazn menospreci la reprensin; 
13 No o la voz de los que me instruan, 
Y a los que me enseaban no inclin mi odo! 
14 Casi en todo mal he estado, 
En medio de la sociedad y de la congregacin. 

15 Bebe el agua de tu misma cisterna, 
Y los raudales de tu propio pozo. 
16 Se derramarn tus fuentes por las calles, 
Y tus corrientes de aguas por las plazas? 
17 Sean para ti solo, 
Y no para los extraos contigo. 
18 Sea bendito tu manantial, 
Y algrate con la mujer de tu juventud, 
19 Como cierva amada y graciosa gacela. 
Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, 
Y en su amor recrate siempre. 
20 Y por qu, hijo mo, andars ciego con la mujer ajena, 
Y abrazars el seno de la extraa? 
21 Porque los caminos del hombre estn ante los ojos de Jehov, 
Y l considera todas sus veredas. 
22 Prendern al impo sus propias iniquidades, 
Y retenido ser con las cuerdas de su pecado. 
23 El morir por falta de correccin, 
Y errar por lo inmenso de su locura. 



Amonestacin contra la pereza y la falsedad

PROVERBIOS 6




1 Hijo mo, si salieres fiador por tu amigo, 
Si has empeado tu palabra a un extrao, 
2 Te has enlazado con las palabras de tu boca, 
Y has quedado preso en los dichos de tus labios. 
3 Haz esto ahora, hijo mo, y lbrate, 
Ya que has cado en la mano de tu prjimo; 
Ve, humllate, y asegrate de tu amigo. 
4 No des sueo a tus ojos, 
Ni a tus prpados adormecimiento; 
5 Escpate como gacela de la mano del cazador, 
Y como ave de la mano del que arma lazos. 

6 Ve a la hormiga, oh perezoso, 
Mira sus caminos, y s sabio; 
7 La cual no teniendo capitn, 
Ni gobernador, ni seor, 
8 Prepara en el verano su comida, 
Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. 
9 Perezoso, hasta cundo has de dormir? 
Cundo te levantars de tu sueo? 
10 Un poco de sueo, un poco de dormitar, 
Y cruzar por un poco las manos para reposo; 
11 As vendr tu necesidad como caminante, 
Y tu pobreza como hombre armado. 

12 El hombre malo, el hombre depravado, 
Es el que anda en perversidad de boca; 
13 Que guia los ojos, que habla con los pies, 
Que hace seas con los dedos. 
14 Perversidades hay en su corazn; anda pensando el mal en todo tiempo; 
Siembra las discordias. 
15 Por tanto, su calamidad vendr de repente; 
Sbitamente ser quebrantado, y no habr remedio. 

16 Seis cosas aborrece Jehov, 
Y aun siete abomina su alma: 
17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, 
Las manos derramadoras de sangre inocente, 
18 El corazn que maquina pensamientos inicuos, 
Los pies presurosos para correr al mal, 
19 El testigo falso que habla mentiras, 
Y el que siembra discordia entre hermanos. 



Amonestacin contra el adulterio




20 Guarda, hijo mo, el mandamiento de tu padre, 
Y no dejes la enseanza de tu madre; 
21 Atalos siempre en tu corazn, 
Enlzalos a tu cuello. 
22 Te guiarn cuando andes; cuando duermas te guardarn; 
Hablarn contigo cuando despiertes. 
23 Porque el mandamiento es lmpara, y la enseanza es luz, 
Y camino de vida las reprensiones que te instruyen, 
24 Para que te guarden de la mala mujer, 
De la blandura de la lengua de la mujer extraa. 
25 No codicies su hermosura en tu corazn, 
Ni ella te prenda con sus ojos; 
26 Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan; 
Y la mujer caza la preciosa alma del varn. 
27 Tomar el hombre fuego en su seno 
Sin que sus vestidos ardan? 
28 Andar el hombre sobre brasas 
Sin que sus pies se quemen? 
29 As es el que se llega a la mujer de su prjimo; 
No quedar impune ninguno que la tocare. 
30 No tienen en poco al ladrn si hurta 
Para saciar su apetito cuando tiene hambre; 
31 Pero si es sorprendido, pagar siete veces; 
Entregar todo el haber de su casa. 
32 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; 
Corrompe su alma el que tal hace. 
33 Heridas y vergenza hallar, 
Y su afrenta nunca ser borrada. 
34 Porque los celos son el furor del hombre, 
Y no perdonar en el da de la venganza. 
35 No aceptar ningn rescate, 
Ni querr perdonar, aunque multipliques los dones. 



Las artimaas de la ramera

PROVERBIOS 7




1 Hijo mo, guarda mis razones, 
Y atesora contigo mis mandamientos. 
2 Guarda mis mandamientos y vivirs, 
Y mi ley como las nias de tus ojos. 
3 Lgalos a tus dedos; 
Escrbelos en la tabla de tu corazn. 
4 Di a la sabidura: T eres mi hermana, 
Y a la inteligencia llama parienta; 
5 Para que te guarden de la mujer ajena, 
Y de la extraa que ablanda sus palabras. 

6 Porque mirando yo por la ventana de mi casa, 
Por mi celosa, 
7 Vi entre los simples, 
Consider entre los jvenes, 
A un joven falto de entendimiento, 
8 El cual pasaba por la calle, junto a la esquina, 
E iba camino a la casa de ella, 
9 A la tarde del da, cuando ya oscureca, 
En la oscuridad y tinieblas de la noche. 

10 Cuando he aqu, una mujer le sale al encuentro, 
Con atavo de ramera y astuta de corazn. 
11 Alborotadora y rencillosa, 
Sus pies no pueden estar en casa; 
12 Unas veces est en la calle, otras veces en las plazas, 
Acechando por todas las esquinas. 
13 Se asi de l, y le bes. 
Con semblante descarado le dijo: 
14 Sacrificios de paz haba prometido, 
Hoy he pagado mis votos; 
15 Por tanto, he salido a encontrarte, 
Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. 
16 He adornado mi cama con colchas 
Recamadas con cordoncillo de Egipto; 
17 He perfumado mi cmara 
Con mirra, loes y canela. 
18 Ven, embriagumonos de amores hasta la maana; 
Alegrmonos en amores. 
19 Porque el marido no est en casa; 
Se ha ido a un largo viaje. 
20 La bolsa de dinero llev en su mano; 
El da sealado volver a su casa. 

21 Lo rindi con la suavidad de sus muchas palabras, 
Le oblig con la zalamera de sus labios. 
22 Al punto se march tras ella, 
Como va el buey al degolladero, 
Y como el necio a las prisiones para ser castigado; 
23 Como el ave que se apresura a la red, 
Y no sabe que es contra su vida, 
Hasta que la saeta traspasa su corazn. 

24 Ahora pues, hijos, odme, 
Y estad atentos a las razones de mi boca. 
25 No se aparte tu corazn a sus caminos; 
No yerres en sus veredas. 
26 Porque a muchos ha hecho caer heridos, 
Y aun los ms fuertes han sido muertos por ella. 
27 Camino al Seol es su casa, 
Que conduce a las cmaras de la muerte. 



Excelencia y eternidad de la Sabidura

PROVERBIOS 8




1 No clama la sabidura, 
Y da su voz la inteligencia? 
2 En las alturas junto al camino, 
A las encrucijadas de las veredas se para; 
3 En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, 
A la entrada de las puertas da voces: 
4 Oh hombres, a vosotros clamo; 
Dirijo mi voz a los hijos de los hombres. 
5 Entended, oh simples, discrecin; 
Y vosotros, necios, entrad en cordura. 
6 Od, porque hablar cosas excelentes, 
Y abrir mis labios para cosas rectas. 
7 Porque mi boca hablar verdad, 
Y la impiedad abominan mis labios. 
8 Justas son todas las razones de mi boca; 
No hay en ellas cosa perversa ni torcida. 
9 Todas ellas son rectas al que entiende, 
Y razonables a los que han hallado sabidura. 
10 Recibid mi enseanza, y no plata; 
Y ciencia antes que el oro escogido. 
11 Porque mejor es la sabidura que las piedras preciosas; 
Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. 
12 Yo, la sabidura, habito con la cordura, 
Y hallo la ciencia de los consejos. 
13 El temor de Jehov es aborrecer el mal; 
La soberbia y la arrogancia, el mal camino, 
Y la boca perversa, aborrezco. 
14 Conmigo est el consejo y el buen juicio; 
Yo soy la inteligencia; mo es el poder. 
15 Por m reinan los reyes, 
Y los prncipes determinan justicia. 
16 Por m dominan los prncipes, 
Y todos los gobernadores juzgan la tierra. 
17 Yo amo a los que me aman, 
Y me hallan los que temprano me buscan. 
18 Las riquezas y la honra estn conmigo; 
Riquezas duraderas, y justicia. 
19 Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; 
Y mi rdito mejor que la plata escogida. 
20 Por vereda de justicia guiar, 
Por en medio de sendas de juicio, 
21 Para hacer que los que me aman tengan su heredad, 
Y que yo llene sus tesoros. 

22 Jehov me posea en el principio, 
Ya de antiguo, antes de sus obras. 
23 Eternamente tuve el principado, desde el principio, 
Antes de la tierra. 
24 Antes de los abismos fui engendrada; 
Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. 
25 Antes que los montes fuesen formados, 
Antes de los collados, ya haba sido yo engendrada; 
26 No haba an hecho la tierra, ni los campos, 
Ni el principio del polvo del mundo. 
27 Cuando formaba los cielos, all estaba yo; 
Cuando trazaba el crculo sobre la faz del abismo; 
28 Cuando afirmaba los cielos arriba, 
Cuando afirmaba las fuentes del abismo; 
29 Cuando pona al mar su estatuto, 
Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; 
Cuando estableca los fundamentos de la tierra, 
30 Con l estaba yo ordenndolo todo, 
Y era su delicia de da en da, 
Teniendo solaz delante de l en todo tiempo. 
31 Me regocijo en la parte habitable de su tierra; 
Y mis delicias son con los hijos de los hombres. 

32 Ahora, pues, hijos, odme, 
Y bienaventurados los que guardan mis caminos. 
33 Atended el consejo, y sed sabios, 
Y no lo menospreciis. 
34 Bienaventurado el hombre que me escucha, 
Velando a mis puertas cada da, 
Aguardando a los postes de mis puertas. 
35 Porque el que me halle, hallar la vida, 
Y alcanzar el favor de Jehov. 
36 Mas el que peca contra m, defrauda su alma; 
Todos los que me aborrecen aman la muerte. 



La Sabidura y la mujer insensata

PROVERBIOS 9




1 La sabidura edific su casa, 
Labr sus siete columnas. 
2 Mat sus vctimas, mezcl su vino, 
Y puso su mesa. 
3 Envi sus criadas; 
Sobre lo ms alto de la ciudad clam. 
4 Dice a cualquier simple: Ven ac. 
A los faltos de cordura dice: 
5 Venid, comed mi pan, 
Y bebed del vino que yo he mezclado. 
6 Dejad las simplezas, y vivid, 
Y andad por el camino de la inteligencia. 

7 El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; 
El que reprende al impo, se atrae mancha. 
8 No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; 
Corrige al sabio, y te amar. 
9 Da al sabio, y ser ms sabio; 
Ensea al justo, y aumentar su saber. 
10 El temor de Jehov es el principio de la sabidura, 
Y el conocimiento del Santsimo es la inteligencia. 
11 Porque por m se aumentarn tus das, 
Y aos de vida se te aadirn. 
12 Si fueres sabio, para ti lo sers; 
Y si fueres escarnecedor, pagars t solo. 

13 La mujer insensata es alborotadora; 
Es simple e ignorante. 
14 Se sienta en una silla a la puerta de su casa, 
En los lugares altos de la ciudad, 
15 Para llamar a los que pasan por el camino, 
Que van por sus caminos derechos. 
16 Dice a cualquier simple: Ven ac. 
A los faltos de cordura dijo: 
17 Las aguas hurtadas son dulces, 
Y el pan comido en oculto es sabroso. 
18 Y no saben que all estn los muertos; 
Que sus convidados estn en lo profundo del Seol. 



Contraste entre el justo y el malvado

PROVERBIOS 10




1 Los proverbios de Salomn. 

El hijo sabio alegra al padre, 
Pero el hijo necio es tristeza de su madre. 
2 Los tesoros de maldad no sern de provecho; 
Mas la justicia libra de muerte. 
3 Jehov no dejar padecer hambre al justo; 
Mas la iniquidad lanzar a los impos. 
4 La mano negligente empobrece; 
Mas la mano de los diligentes enriquece. 
5 El que recoge en el verano es hombre entendido; 
El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergenza. 
6 Hay bendiciones sobre la cabeza del justo; 
Pero violencia cubrir la boca de los impos. 
7 La memoria del justo ser bendita; 
Mas el nombre de los impos se pudrir. 
8 El sabio de corazn recibir los mandamientos; 
Mas el necio de labios caer. 
9 El que camina en integridad anda confiado; 
Mas el que pervierte sus caminos ser quebrantado. 
10 El que guia el ojo acarrea tristeza; 
Y el necio de labios ser castigado. 
11 Manantial de vida es la boca del justo; 
Pero violencia cubrir la boca de los impos. 
12 El odio despierta rencillas; 
Pero el amor cubrir todas las faltas. 
13 En los labios del prudente se halla sabidura; 
Mas la vara es para las espaldas del falto de cordura. 
14 Los sabios guardan la sabidura; 
Mas la boca del necio es calamidad cercana. 
15 Las riquezas del rico son su ciudad fortificada; 
Y el desmayo de los pobres es su pobreza. 
16 La obra del justo es para vida; 
Mas el fruto del impo es para pecado. 
17 Camino a la vida es guardar la instruccin; 
Pero quien desecha la reprensin, yerra. 
18 El que encubre el odio es de labios mentirosos; 
Y el que propaga calumnia es necio. 
19 En las muchas palabras no falta pecado; 
Mas el que refrena sus labios es prudente. 
20 Plata escogida es la lengua del justo; 
Mas el corazn de los impos es como nada. 
21 Los labios del justo apacientan a muchos, 
Mas los necios mueren por falta de entendimiento. 
22 La bendicin de Jehov es la que enriquece, 
Y no aade tristeza con ella. 
23 El hacer maldad es como una diversin al insensato; 
Mas la sabidura recrea al hombre de entendimiento. 
24 Lo que el impo teme, eso le vendr; 
Pero a los justos les ser dado lo que desean. 
25 Como pasa el torbellino, as el malo no permanece; 
Mas el justo permanece para siempre. 
26 Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos, 
As es el perezoso a los que lo envan. 
27 El temor de Jehov aumentar los das; 
Mas los aos de los impos sern acortados. 
28 La esperanza de los justos es alegra; 
Mas la esperanza de los impos perecer. 
29 El camino de Jehov es fortaleza al perfecto; 
Pero es destruccin a los que hacen maldad. 
30 El justo no ser removido jams; 
Pero los impos no habitarn la tierra. 
31 La boca del justo producir sabidura; 
Mas la lengua perversa ser cortada. 
32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada; 
Mas la boca de los impos habla perversidades. 



PROVERBIOS 11




1 El peso falso es abominacin a Jehov; 
Mas la pesa cabal le agrada. 
2 Cuando viene la soberbia, viene tambin la deshonra; 
Mas con los humildes est la sabidura. 
3 La integridad de los rectos los encaminar; 
Pero destruir a los pecadores la perversidad de ellos. 
4 No aprovecharn las riquezas en el da de la ira; 
Mas la justicia librar de muerte. 
5 La justicia del perfecto enderezar su camino; 
Mas el impo por su impiedad caer. 
6 La justicia de los rectos los librar; 
Mas los pecadores sern atrapados en su pecado. 
7 Cuando muere el hombre impo, perece su esperanza; 
Y la expectacin de los malos perecer. 
8 El justo es librado de la tribulacin; 
Mas el impo entra en lugar suyo. 
9 El hipcrita con la boca daa a su prjimo; 
Mas los justos son librados con la sabidura. 
10 En el bien de los justos la ciudad se alegra; 
Mas cuando los impos perecen hay fiesta. 
11 Por la bendicin de los rectos la ciudad ser engrandecida; 
Mas por la boca de los impos ser trastornada. 
12 El que carece de entendimiento menosprecia a su prjimo; 
Mas el hombre prudente calla. 
13 El que anda en chismes descubre el secreto; 
Mas el de espritu fiel lo guarda todo. 
14 Donde no hay direccin sabia, caer el pueblo; 
Mas en la multitud de consejeros hay seguridad. 
15 Con ansiedad ser afligido el que sale por fiador de un extrao; 
Mas el que aborreciere las fianzas vivir seguro. 
16 La mujer agraciada tendr honra, 
Y los fuertes tendrn riquezas. 
17 A su alma hace bien el hombre misericordioso; 
Mas el cruel se atormenta a s mismo. 
18 El impo hace obra falsa; 
Mas el que siembra justicia tendr galardn firme. 
19 Como la justicia conduce a la vida, 
As el que sigue el mal lo hace para su muerte. 
20 Abominacin son a Jehov los perversos de corazn; 
Mas los perfectos de camino le son agradables. 
21 Tarde o temprano, el malo ser castigado; 
Mas la descendencia de los justos ser librada. 
22 Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo 
Es la mujer hermosa y apartada de razn. 
23 El deseo de los justos es solamente el bien; 
Mas la esperanza de los impos es el enojo. 
24 Hay quienes reparten, y les es aadido ms; 
Y hay quienes retienen ms de lo que es justo, pero vienen a pobreza. 
25 El alma generosa ser prosperada; 
Y el que saciare, l tambin ser saciado. 
26 Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecir; 
Pero bendicin ser sobre la cabeza del que lo vende. 
27 El que procura el bien buscar favor; 
Mas al que busca el mal, ste le vendr. 
28 El que confa en sus riquezas caer; 
Mas los justos reverdecern como ramas. 
29 El que turba su casa heredar viento; 
Y el necio ser siervo del sabio de corazn. 
30 El fruto del justo es rbol de vida; 
Y el que gana almas es sabio. 
31 Ciertamente el justo ser recompensado en la tierra; 
Cunto ms el impo y el pecador! 



PROVERBIOS 12




1 El que ama la instruccin ama la sabidura; 
Mas el que aborrece la reprensin es ignorante. 
2 El bueno alcanzar favor de Jehov; 
Mas l condenar al hombre de malos pensamientos. 
3 El hombre no se afirmar por medio de la impiedad; 
Mas la raz de los justos no ser removida. 
4 La mujer virtuosa es corona de su marido; 
Mas la mala, como carcoma en sus huesos. 
5 Los pensamientos de los justos son rectitud; 
Mas los consejos de los impos, engao. 
6 Las palabras de los impos son asechanzas para derramar sangre; 
Mas la boca de los rectos los librar. 
7 Dios trastornar a los impos, y no sern ms; 
Pero la casa de los justos permanecer firme. 
8 Segn su sabidura es alabado el hombre; 
Mas el perverso de corazn ser menospreciado. 
9 Ms vale el despreciado que tiene servidores, 
Que el que se jacta, y carece de pan. 
10 El justo cuida de la vida de su bestia; 
Mas el corazn de los impos es cruel. 
11 El que labra su tierra se saciar de pan; 
Mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento. 
12 Codicia el impo la red de los malvados; 
Mas la raz de los justos dar fruto. 
13 El impo es enredado en la prevaricacin de sus labios; 
Mas el justo saldr de la tribulacin. 
14 El hombre ser saciado de bien del fruto de su boca; 
Y le ser pagado segn la obra de sus manos. 
15 El camino del necio es derecho en su opinin; 
Mas el que obedece al consejo es sabio. 
16 El necio al punto da a conocer su ira; 
Mas el que no hace caso de la injuria es prudente. 
17 El que habla verdad declara justicia; 
Mas el testigo mentiroso, engao. 
18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; 
Mas la lengua de los sabios es medicina. 
19 El labio veraz permanecer para siempre; 
Mas la lengua mentirosa slo por un momento. 
20 Engao hay en el corazn de los que piensan el mal; 
Pero alegra en el de los que piensan el bien. 
21 Ninguna adversidad acontecer al justo; 
Mas los impos sern colmados de males. 
22 Los labios mentirosos son abominacin a Jehov; 
Pero los que hacen verdad son su contentamiento. 
23 El hombre cuerdo encubre su saber; 
Mas el corazn de los necios publica la necedad. 
24 La mano de los diligentes seorear; 
Mas la negligencia ser tributaria. 
25 La congoja en el corazn del hombre lo abate; 
Mas la buena palabra lo alegra. 
26 El justo sirve de gua a su prjimo; 
Mas el camino de los impos les hace errar. 
27 El indolente ni aun asar lo que ha cazado; 
Pero haber precioso del hombre es la diligencia. 
28 En el camino de la justicia est la vida; 
Y en sus caminos no hay muerte. 



PROVERBIOS 13




1 El hijo sabio recibe el consejo del padre; 
Mas el burlador no escucha las reprensiones. 
2 Del fruto de su boca el hombre comer el bien; 
Mas el alma de los prevaricadores hallar el mal. 
3 El que guarda su boca guarda su alma; 
Mas el que mucho abre sus labios tendr calamidad. 
4 El alma del perezoso desea, y nada alcanza; 
Mas el alma de los diligentes ser prosperada. 
5 El justo aborrece la palabra de mentira; 
Mas el impo se hace odioso e infame. 
6 La justicia guarda al de perfecto camino; 
Mas la impiedad trastornar al pecador. 
7 Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; 
Y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas. 
8 El rescate de la vida del hombre est en sus riquezas; 
Pero el pobre no oye censuras. 
9 La luz de los justos se alegrar; 
Mas se apagar la lmpara de los impos. 
10 Ciertamente la soberbia concebir contienda; 
Mas con los avisados est la sabidura. 
11 Las riquezas de vanidad disminuirn; 
Pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta. 
12 La esperanza que se demora es tormento del corazn; 
Pero rbol de vida es el deseo cumplido. 
13 El que menosprecia el precepto perecer por ello; 
Mas el que teme el mandamiento ser recompensado. 
14 La ley del sabio es manantial de vida 
Para apartarse de los lazos de la muerte. 
15 El buen entendimiento da gracia; 
Mas el camino de los transgresores es duro. 
16 Todo hombre prudente procede con sabidura; 
Mas el necio manifestar necedad. 
17 El mal mensajero acarrea desgracia; 
Mas el mensajero fiel acarrea salud. 
18 Pobreza y vergenza tendr el que menosprecia el consejo; 
Mas el que guarda la correccin recibir honra. 
19 El deseo cumplido regocija el alma; 
Pero apartarse del mal es abominacin a los necios. 
20 El que anda con sabios, sabio ser; 
Mas el que se junta con necios ser quebrantado. 
21 El mal perseguir a los pecadores, 
Mas los justos sern premiados con el bien. 
22 El bueno dejar herederos a los hijos de sus hijos; 
Pero la riqueza del pecador est guardada para el justo. 
23 En el barbecho de los pobres hay mucho pan; 
Mas se pierde por falta de juicio. 
24 El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; 
Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige. 
25 El justo come hasta saciar su alma; 
Mas el vientre de los impos tendr necesidad. 



PROVERBIOS 14




1 La mujer sabia edifica su casa; 
Mas la necia con sus manos la derriba. 
2 El que camina en su rectitud teme a Jehov; 
Mas el de caminos pervertidos lo menosprecia. 
3 En la boca del necio est la vara de la soberbia; 
Mas los labios de los sabios los guardarn. 
4 Sin bueyes el granero est vaco; 
Mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan. 
5 El testigo verdadero no mentir; 
Mas el testigo falso hablar mentiras. 
6 Busca el escarnecedor la sabidura y no la halla; 
Mas al hombre entendido la sabidura le es fcil. 
7 Vete de delante del hombre necio, 
Porque en l no hallars labios de ciencia. 
8 La ciencia del prudente est en entender su camino; 
Mas la indiscrecin de los necios es engao. 
9 Los necios se mofan del pecado; 
Mas entre los rectos hay buena voluntad. 
10 El corazn conoce la amargura de su alma; 
Y extrao no se entremeter en su alegra. 
11 La casa de los impos ser asolada; 
Pero florecer la tienda de los rectos. 
12 Hay camino que al hombre le parece derecho; 
Pero su fin es camino de muerte. 
13 Aun en la risa tendr dolor el corazn; 
Y el trmino de la alegra es congoja. 
14 De sus caminos ser hastiado el necio de corazn; 
Pero el hombre de bien estar contento del suyo. 
15 El simple todo lo cree; 
Mas el avisado mira bien sus pasos. 
16 El sabio teme y se aparta del mal; 
Mas el insensato se muestra insolente y confiado. 
17 El que fcilmente se enoja har locuras; 
Y el hombre perverso ser aborrecido. 
18 Los simples heredarn necedad; 
Mas los prudentes se coronarn de sabidura. 
19 Los malos se inclinarn delante de los buenos, 
Y los impos a las puertas del justo. 
20 El pobre es odioso aun a su amigo; 
Pero muchos son los que aman al rico. 
21 Peca el que menosprecia a su prjimo; 
Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado. 
22 No yerran los que piensan el mal? 
Misericordia y verdad alcanzarn los que piensan el bien. 
23 En toda labor hay fruto; 
Mas las vanas palabras de los labios empobrecen. 
24 Las riquezas de los sabios son su corona; 
Pero la insensatez de los necios es infatuacin. 
25 El testigo verdadero libra las almas; 
Mas el engaoso hablar mentiras. 
26 En el temor de Jehov est la fuerte confianza; 
Y esperanza tendrn sus hijos. 
27 El temor de Jehov es manantial de vida 
Para apartarse de los lazos de la muerte. 
28 En la multitud del pueblo est la gloria del rey; 
Y en la falta de pueblo la debilidad del prncipe. 
29 El que tarda en airarse es grande de entendimiento; 
Mas el que es impaciente de espritu enaltece la necedad. 
30 El corazn apacible es vida de la carne; 
Mas la envidia es carcoma de los huesos. 
31 El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; 
Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra. 
32 Por su maldad ser lanzado el impo; 
Mas el justo en su muerte tiene esperanza. 
33 En el corazn del prudente reposa la sabidura; 
Pero no es conocida en medio de los necios. 
34 La justicia engrandece a la nacin; 
Mas el pecado es afrenta de las naciones. 
35 La benevolencia del rey es para con el servidor entendido; 
Mas su enojo contra el que lo avergenza. 



PROVERBIOS 15




1 La blanda respuesta quita la ira; 
Mas la palabra spera hace subir el furor. 
2 La lengua de los sabios adornar la sabidura; 
Mas la boca de los necios hablar sandeces. 
3 Los ojos de Jehov estn en todo lugar, 
Mirando a los malos y a los buenos. 
4 La lengua apacible es rbol de vida; 
Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espritu. 
5 El necio menosprecia el consejo de su padre; 
Mas el que guarda la correccin vendr a ser prudente. 
6 En la casa del justo hay gran provisin; 
Pero turbacin en las ganancias del impo. 
7 La boca de los sabios esparce sabidura; 
No as el corazn de los necios. 
8 El sacrificio de los impos es abominacin a Jehov; 
Mas la oracin de los rectos es su gozo. 
9 Abominacin es a Jehov el camino del impo; 
Mas l ama al que sigue justicia. 
10 La reconvencin es molesta al que deja el camino; 
Y el que aborrece la correccin morir. 
11 El Seol y el Abadn estn delante de Jehov; 
Cunto ms los corazones de los hombres! 
12 El escarnecedor no ama al que le reprende, 
Ni se junta con los sabios. 
13 El corazn alegre hermosea el rostro; 
Mas por el dolor del corazn el espritu se abate. 
14 El corazn entendido busca la sabidura; 
Mas la boca de los necios se alimenta de necedades. 
15 Todos los das del afligido son difciles; 
Mas el de corazn contento tiene un banquete continuo. 
16 Mejor es lo poco con el temor de Jehov, 
Que el gran tesoro donde hay turbacin. 
17 Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, 
Que de buey engordado donde hay odio. 
18 El hombre iracundo promueve contiendas; 
Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla. 
19 El camino del perezoso es como seto de espinos; 
Mas la vereda de los rectos, como una calzada. 
20 El hijo sabio alegra al padre; 
Mas el hombre necio menosprecia a su madre. 
21 La necedad es alegra al falto de entendimiento; 
Mas el hombre entendido endereza sus pasos. 
22 Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; 
Mas en la multitud de consejeros se afirman. 
23 El hombre se alegra con la respuesta de su boca; 
Y la palabra a su tiempo, cun buena es! 
24 El camino de la vida es hacia arriba al entendido, 
Para apartarse del Seol abajo. 
25 Jehov asolar la casa de los soberbios; 
Pero afirmar la heredad de la viuda. 
26 Abominacin son a Jehov los pensamientos del malo; 
Mas las expresiones de los limpios son limpias. 
27 Alborota su casa el codicioso; 
Mas el que aborrece el soborno vivir. 
28 El corazn del justo piensa para responder; 
Mas la boca de los impos derrama malas cosas. 
29 Jehov est lejos de los impos; 
Pero l oye la oracin de los justos. 
30 La luz de los ojos alegra el corazn, 
Y la buena nueva conforta los huesos. 
31 El odo que escucha las amonestaciones de la vida, 
Entre los sabios morar. 
32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; 
Mas el que escucha la correccin tiene entendimiento. 
33 El temor de Jehov es enseanza de sabidura; 
Y a la honra precede la humildad. 



Proverbios sobre la vida y la conducta

PROVERBIOS 16




1 Del hombre son las disposiciones del corazn; 
Mas de Jehov es la respuesta de la lengua. 
2 Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinin; 
Pero Jehov pesa los espritus. 
3 Encomienda a Jehov tus obras, 
Y tus pensamientos sern afirmados. 
4 Todas las cosas ha hecho Jehov para s mismo, 
Y aun al impo para el da malo. 
5 Abominacin es a Jehov todo altivo de corazn; 
Ciertamente no quedar impune. 
6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado, 
Y con el temor de Jehov los hombres se apartan del mal. 
7 Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehov, 
Aun a sus enemigos hace estar en paz con l. 
8 Mejor es lo poco con justicia 
Que la muchedumbre de frutos sin derecho. 
9 El corazn del hombre piensa su camino; 
Mas Jehov endereza sus pasos. 
10 Orculo hay en los labios del rey; 
En juicio no prevaricar su boca. 
11 Peso y balanzas justas son de Jehov; 
Obra suya son todas las pesas de la bolsa. 
12 Abominacin es a los reyes hacer impiedad, 
Porque con justicia ser afirmado el trono. 
13 Los labios justos son el contentamiento de los reyes, 
Y stos aman al que habla lo recto. 
14 La ira del rey es mensajero de muerte; 
Mas el hombre sabio la evitar. 
15 En la alegra del rostro del rey est la vida, 
Y su benevolencia es como nube de lluvia tarda. 
16 Mejor es adquirir sabidura que oro preciado; 
Y adquirir inteligencia vale ms que la plata. 
17 El camino de los rectos se aparta del mal; 
Su vida guarda el que guarda su camino. 
18 Antes del quebrantamiento es la soberbia, 
Y antes de la cada la altivez de espritu. 
19 Mejor es humillar el espritu con los humildes 
Que repartir despojos con los soberbios. 
20 El entendido en la palabra hallar el bien, 
Y el que confa en Jehov es bienaventurado. 
21 El sabio de corazn es llamado prudente, 
Y la dulzura de labios aumenta el saber. 
22 Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee; 
Mas la erudicin de los necios es necedad. 
23 El corazn del sabio hace prudente su boca, 
Y aade gracia a sus labios. 
24 Panal de miel son los dichos suaves; 
Suavidad al alma y medicina para los huesos. 
25 Hay camino que parece derecho al hombre, 
Pero su fin es camino de muerte. 
26 El alma del que trabaja, trabaja para s, 
Porque su boca le estimula. 
27 El hombre perverso cava en busca del mal, 
Y en sus labios hay como llama de fuego. 
28 El hombre perverso levanta contienda, 
Y el chismoso aparta a los mejores amigos. 
29 El hombre malo lisonjea a su prjimo, 
Y le hace andar por camino no bueno. 
30 Cierra sus ojos para pensar perversidades; 
Mueve sus labios, efecta el mal. 
31 Corona de honra es la vejez 
Que se halla en el camino de justicia. 
32 Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; 
Y el que se enseorea de su espritu, que el que toma una ciudad. 
33 La suerte se echa en el regazo; 
Mas de Jehov es la decisin de ella. 



PROVERBIOS 17




1 Mejor es un bocado seco, y en paz, 
Que casa de contiendas llena de provisiones. 
2 El siervo prudente se enseorear del hijo que deshonra, 
Y con los hermanos compartir la herencia. 
3 El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; 
Pero Jehov prueba los corazones. 
4 El malo est atento al labio inicuo; 
Y el mentiroso escucha la lengua detractora. 
5 El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor; 
Y el que se alegra de la calamidad no quedar sin castigo. 
6 Corona de los viejos son los nietos, 
Y la honra de los hijos, sus padres. 
7 No conviene al necio la altilocuencia; 
Cunto menos al prncipe el labio mentiroso! 
8 Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; 
Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad. 
9 El que cubre la falta busca amistad; 
Mas el que la divulga, aparta al amigo. 
10 La reprensin aprovecha al entendido, 
Ms que cien azotes al necio. 
11 El rebelde no busca sino el mal, 
Y mensajero cruel ser enviado contra l. 
12 Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros, 
Que con un fatuo en su necedad. 
13 El que da mal por bien, 
No se apartar el mal de su casa. 
14 El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; 
Deja, pues, la contienda, antes que se enrede. 
15 El que justifica al impo, y el que condena al justo, 
Ambos son igualmente abominacin a Jehov. 
16 De qu sirve el precio en la mano del necio para comprar sabidura, 
No teniendo entendimiento? 
17 En todo tiempo ama el amigo, 
Y es como un hermano en tiempo de angustia. 
18 El hombre falto de entendimiento presta fianzas, 
Y sale por fiador en presencia de su amigo. 
19 El que ama la disputa, ama la transgresin; 
Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina. 
20 El perverso de corazn nunca hallar el bien, 
Y el que revuelve con su lengua caer en el mal. 
21 El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra; 
Y el padre del necio no se alegrar. 
22 El corazn alegre constituye buen remedio; 
Mas el espritu triste seca los huesos. 
23 El impo toma soborno del seno 
Para pervertir las sendas de la justicia. 
24 En el rostro del entendido aparece la sabidura; 
Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra. 
25 El hijo necio es pesadumbre de su padre, 
Y amargura a la que lo dio a luz. 
26 Ciertamente no es bueno condenar al justo, 
Ni herir a los nobles que hacen lo recto. 
27 El que ahorra sus palabras tiene sabidura; 
De espritu prudente es el hombre entendido. 
28 Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; 
El que cierra sus labios es entendido. 




PROVERBIOS 18 




1 Su deseo busca el que se desva, 
Y se entremete en todo negocio. 
2 No toma placer el necio en la inteligencia, 
Sino en que su corazn se descubra. 
3 Cuando viene el impo, viene tambin el menosprecio, 
Y con el deshonrador la afrenta. 
4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; 
Y arroyo que rebosa, la fuente de la sabidura. 
5 Tener respeto a la persona del impo, 
Para pervertir el derecho del justo, no es bueno. 
6 Los labios del necio traen contienda; 
Y su boca los azotes llama. 
7 La boca del necio es quebrantamiento para s, 
Y sus labios son lazos para su alma. 
8 Las palabras del chismoso son como bocados suaves, 
Y penetran hasta las entraas. 
9 Tambin el que es negligente en su trabajo 
Es hermano del hombre disipador. 
10 Torre fuerte es el nombre de Jehov; 
A l correr el justo, y ser levantado. 
11 Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, 
Y como un muro alto en su imaginacin. 
12 Antes del quebrantamiento se eleva el corazn del hombre, 
Y antes de la honra es el abatimiento. 
13 Al que responde palabra antes de or, 
Le es fatuidad y oprobio. 
14 El nimo del hombre soportar su enfermedad; 
Mas quin sorportar al nimo angustiado? 
15 El corazn del entendido adquiere sabidura; 
Y el odo de los sabios busca la ciencia. 
16 La ddiva del hombre le ensancha el camino 
Y le lleva delante de los grandes. 
17 Justo parece el primero que aboga por su causa; 
Pero viene su adversario, y le descubre. 
18 La suerte pone fin a los pleitos, 
Y decide entre los poderosos. 
19 El hermano ofendido es ms tenaz que una ciudad fuerte, 
Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alczar. 
20 Del fruto de la boca del hombre se llenar su vientre; 
Se saciar del producto de sus labios. 
21 La muerte y la vida estn en poder de la lengua, 
Y el que la ama comer de sus frutos. 
22 El que halla esposa halla el bien, 
Y alcanza la benevolencia de Jehov. 
23 El pobre habla con ruegos, 
Mas el rico responde durezas. 
24 El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; 
Y amigo hay ms unido que un hermano. 



PROVERBIOS 19




1 Mejor es el pobre que camina en integridad, 
Que el de perversos labios y fatuo. 
2 El alma sin ciencia no es buena, 
Y aquel que se apresura con los pies, peca. 
3 La insensatez del hombre tuerce su camino, 
Y luego contra Jehov se irrita su corazn. 
4 Las riquezas traen muchos amigos; 
Mas el pobre es apartado de su amigo. 
5 El testigo falso no quedar sin castigo, 
Y el que habla mentiras no escapar. 
6 Muchos buscan el favor del generoso, 
Y cada uno es amigo del hombre que da. 
7 Todos los hermanos del pobre le aborrecen; 
Cunto ms sus amigos se alejarn de l! 
Buscar la palabra, y no la hallar. 
8 El que posee entendimiento ama su alma; 
El que guarda la inteligencia hallar el bien. 
9 El testigo falso no quedar sin castigo, 
Y el que habla mentiras perecer. 
10 No conviene al necio el deleite; 
Cunto menos al siervo ser seor de los prncipes! 
11 La cordura del hombre detiene su furor, 
Y su honra es pasar por alto la ofensa. 
12 Como rugido de cachorro de len es la ira del rey, 
Y su favor como el roco sobre la hierba. 
13 Dolor es para su padre el hijo necio, 
Y gotera continua las contiendas de la mujer. 
14 La casa y las riquezas son herencia de los padres; 
Mas de Jehov la mujer prudente. 
15 La pereza hace caer en profundo sueo, 
Y el alma negligente padecer hambre. 
16 El que guarda el mandamiento guarda su alma; 
Mas el que menosprecia sus caminos morir. 
17 A Jehov presta el que da al pobre, 
Y el bien que ha hecho, se lo volver a pagar. 
18 Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; 
Mas no se apresure tu alma para destruirlo. 
19 El de grande ira llevar la pena; 
Y si usa de violencias, aadir nuevos males. 
20 Escucha el consejo, y recibe la correccin, 
Para que seas sabio en tu vejez. 
21 Muchos pensamientos hay en el corazn del hombre; 
Mas el consejo de Jehov permanecer. 
22 Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; 
Pero mejor es el pobre que el mentiroso. 
23 El temor de Jehov es para vida, 
Y con l vivir lleno de reposo el hombre; 
No ser visitado de mal. 
24 El perezoso mete su mano en el plato, 
Y ni aun a su boca la llevar. 
25 Hiere al escarnecedor, y el simple se har avisado; 
Y corrigiendo al entendido, entender ciencia. 
26 El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, 
Es hijo que causa vergenza y acarrea oprobio. 
27 Cesa, hijo mo, de or las enseanzas 
Que te hacen divagar de las razones de sabidura. 
28 El testigo perverso se burlar del juicio, 
Y la boca de los impos encubrir la iniquidad. 
29 Preparados estn juicios para los escarnecedores, 
Y azotes para las espaldas de los necios. 



PROVERBIOS 20




1 El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, 
Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio. 
2 Como rugido de cachorro de len es el terror del rey; 
El que lo enfurece peca contra s mismo. 
3 Honra es del hombre dejar la contienda; 
Mas todo insensato se envolver en ella. 
4 El perezoso no ara a causa del invierno; 
Pedir, pues, en la siega, y no hallar. 
5 Como aguas profundas es el consejo en el corazn del hombre; 
Mas el hombre entendido lo alcanzar. 
6 Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, 
Pero hombre de verdad, quin lo hallar? 
7 Camina en su integridad el justo; 
Sus hijos son dichosos despus de l. 
8 El rey que se sienta en el trono de juicio, 
Con su mirar disipa todo mal. 
9 Quin podr decir: Yo he limpiado mi corazn, 
Limpio estoy de mi pecado? 
10 Pesa falsa y medida falsa, 
Ambas cosas son abominacin a Jehov. 
11 Aun el muchacho es conocido por sus hechos, 
Si su conducta fuere limpia y recta. 
12 El odo que oye, y el ojo que ve, 
Ambas cosas igualmente ha hecho Jehov. 
13 No ames el sueo, para que no te empobrezcas; 
Abre tus ojos, y te saciars de pan. 
14 El que compra dice: Malo es, malo es; 
Mas cuando se aparta, se alaba. 
15 Hay oro y multitud de piedras preciosas; 
Mas los labios prudentes son joya preciosa. 
16 Qutale su ropa al que sali por fiador del extrao, 
Y toma prenda del que sale fiador por los extraos. 
17 Sabroso es al hombre el pan de mentira; 
Pero despus su boca ser llena de cascajo. 
18 Los pensamientos con el consejo se ordenan; 
Y con direccin sabia se hace la guerra. 
19 El que anda en chismes descubre el secreto; 
No te entremetas, pues, con el suelto de lengua. 
20 Al que maldice a su padre o a su madre, 
Se le apagar su lmpara en oscuridad tenebrosa. 
21 Los bienes que se adquieren de prisa al principio, 
No sern al final bendecidos. 
22 No digas: Yo me vengar; 
Espera a Jehov, y l te salvar. 
23 Abominacin son a Jehov las pesas falsas, 
Y la balanza falsa no es buena. 
24 De Jehov son los pasos del hombre; 
Cmo, pues, entender el hombre su camino? 
25 Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagracin, 
Y despus de hacerlo, reflexionar. 
26 El rey sabio avienta a los impos, 
Y sobre ellos hace rodar la rueda. 
27 Lmpara de Jehov es el espritu del hombre, 
La cual escudria lo ms profundo del corazn. 
28 Misericordia y verdad guardan al rey, 
Y con clemencia se sustenta su trono. 
29 La gloria de los jvenes es su fuerza, 
Y la hermosura de los ancianos es su vejez. 
30 Los azotes que hieren son medicina para el malo, 
Y el castigo purifica el corazn. 



PROVERBIOS 21




1 Como los repartimientos de las aguas, 
As est el corazn del rey en la mano de Jehov; 
A todo lo que quiere lo inclina. 
2 Todo camino del hombre es recto en su propia opinin; 
Pero Jehov pesa los corazones. 
3 Hacer justicia y juicio es a Jehov 
Ms agradable que sacrificio. 
4 Altivez de ojos, y orgullo de corazn, 
Y pensamiento de impos, son pecado. 
5 Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; 
Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. 
6 Amontonar tesoros con lengua mentirosa 
Es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte. 
7 La rapia de los impos los destruir, 
Por cuanto no quisieron hacer juicio. 
8 El camino del hombre perverso es torcido y extrao; 
Mas los hechos del limpio son rectos. 
9 Mejor es vivir en un rincn del terrado 
Que con mujer rencillosa en casa espaciosa. 
10 El alma del impo desea el mal; 
Su prjimo no halla favor en sus ojos. 
11 Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; 
Y cuando se le amonesta al sabio, aprende ciencia. 
12 Considera el justo la casa del impo, 
Cmo los impos son trastornados por el mal. 
13 El que cierra su odo al clamor del pobre, 
Tambin l clamar, y no ser odo. 
14  La ddiva en secreto calma el furor, 
Y el don en el seno, la fuerte ira. 
15 Alegra es para el justo el hacer juicio; 
Mas destruccin a los que hacen iniquidad. 
16 El hombre que se aparta del camino de la sabidura 
Vendr a parar en la compaa de los muertos. 
17 Hombre necesitado ser el que ama el deleite, 
Y el que ama el vino y los ungentos no se enriquecer. 
18 Rescate del justo es el impo, 
Y por los rectos, el prevaricador. 
19 Mejor es morar en tierra desierta 
Que con la mujer rencillosa e iracunda. 
20 Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; 
Mas el hombre insensato todo lo disipa. 
21 El que sigue la justicia y la misericordia 
Hallar la vida, la justicia y la honra. 
22 Tom el sabio la ciudad de los fuertes, 
Y derrib la fuerza en que ella confiaba. 
23 El que guarda su boca y su lengua, 
Su alma guarda de angustias. 
24 Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso 
Que obra en la insolencia de su presuncin. 
25 El deseo del perezoso le mata, 
Porque sus manos no quieren trabajar. 
26 Hay quien todo el da codicia; 
Pero el justo da, y no detiene su mano. 
27 El sacrificio de los impos es abominacin; 
Cunto ms ofrecindolo con maldad! 
28 El testigo mentiroso perecer; 
Mas el hombre que oye, permanecer en su dicho. 
29 El hombre impo endurece su rostro; 
Mas el recto ordena sus caminos. 
30 No hay sabidura, ni inteligencia, 
Ni consejo, contra Jehov. 
31 El caballo se alista para el da de la batalla; 
Mas Jehov es el que da la victoria. 



PROVERBIOS 22




1 De ms estima es el buen nombre que las muchas riquezas, 
Y la buena fama ms que la plata y el oro. 
2 El rico y el pobre se encuentran; 
A ambos los hizo Jehov. 
3 El avisado ve el mal y se esconde; 
Mas los simples pasan y reciben el dao. 
4 Riquezas, honra y vida 
Son la remuneracin de la humildad y del temor de Jehov. 
5 Espinos y lazos hay en el camino del perverso; 
El que guarda su alma se alejar de ellos. 
6 Instruye al nio en su camino, 
Y aun cuando fuere viejo no se apartar de l. 
7 El rico se enseorea de los pobres, 
Y el que toma prestado es siervo del que presta. 
8 El que sembrare iniquidad, iniquidad segar, 
Y la vara de su insolencia se quebrar. 
9 El ojo misericordioso ser bendito, 
Porque dio de su pan al indigente. 
10 Echa fuera al escarnecedor, y saldr la contienda, 
Y cesar el pleito y la afrenta. 
11 El que ama la limpieza de corazn, 
Por la gracia de sus labios tendr la amistad del rey. 
12 Los ojos de Jehov velan por la ciencia; 
Mas l trastorna las cosas de los prevaricadores. 
13 Dice el perezoso: El len est fuera; 
Ser muerto en la calle. 
14 Fosa profunda es la boca de la mujer extraa; 
Aquel contra el cual Jehov estuviere airado caer en ella. 
15 La necedad est ligada en el corazn del muchacho; 
Mas la vara de la correccin la alejar de l. 
16 El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, 
O que da al rico, ciertamente se empobrecer. 



Preceptos y amonestaciones




17 Inclina tu odo y oye las palabras de los sabios, 
Y aplica tu corazn a mi sabidura; 
18 Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; 
Si juntamente se afirmaren sobre tus labios. 
19 Para que tu confianza sea en Jehov, 
Te las he hecho saber hoy a ti tambin. 

20 No te he escrito tres veces 
En consejos y en ciencia, 
21 Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, 
A fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron? 

22 No robes al pobre, porque es pobre, 
Ni quebrantes en la puerta al afligido; 
23 Porque Jehov juzgar la causa de ellos, 
Y despojar el alma de aquellos que los despojaren. 
24 No te entremetas con el iracundo, 
Ni te acompaes con el hombre de enojos, 
25 No sea que aprendas sus maneras, 
Y tomes lazo para tu alma. 
26 No seas de aquellos que se comprometen, 
Ni de los que salen por fiadores de deudas. 
27 Si no tuvieres para pagar, 
Por qu han de quitar tu cama de debajo de ti? 
28 No traspases los linderos antiguos 
Que pusieron tus padres. 
29 Has visto hombre solcito en su trabajo? Delante de los reyes estar; 
No estar delante de los de baja condicin. 




PROVERBIOS 23




1 Cuando te sientes a comer con algn seor, 
Considera bien lo que est delante de ti, 
2 Y pon cuchillo a tu garganta, 
Si tienes gran apetito. 
3 No codicies sus manjares delicados, 
Porque es pan engaoso. 
4 No te afanes por hacerte rico; 
S prudente, y desiste. 
5 Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? 
Porque se harn alas 
Como alas de guila, y volarn al cielo. 
6 No comas pan con el avaro, 
Ni codicies sus manjares; 
7 Porque cual es su pensamiento en su corazn, tal es l. 
Come y bebe, te dir; 
Mas su corazn no est contigo. 
8 Vomitars la parte que comiste, 
Y perders tus suaves palabras. 
9 No hables a odos del necio, 
Porque menospreciar la prudencia de tus razones. 
10 No traspases el lindero antiguo, 
Ni entres en la heredad de los hurfanos; 
11 Porque el defensor de ellos es el Fuerte, 
El cual juzgar la causa de ellos contra ti. 
12 Aplica tu corazn a la enseanza, 
Y tus odos a las palabras de sabidura. 
13 No rehses corregir al muchacho; 
Porque si lo castigas con vara, no morir. 
14 Lo castigars con vara, 
Y librars su alma del Seol. 
15 Hijo mo, si tu corazn fuere sabio, 
Tambin a m se me alegrar el corazn; 
16 Mis entraas tambin se alegrarn 
Cuando tus labios hablaren cosas rectas. 
17 No tenga tu corazn envidia de los pecadores, 
Antes persevera en el temor de Jehov todo el tiempo; 
18 Porque ciertamente hay fin, 
Y tu esperanza no ser cortada. 

19 Oye, hijo mo, y s sabio, 
Y endereza tu corazn al camino. 
20 No ests con los bebedores de vino, 
Ni con los comedores de carne; 
21 Porque el bebedor y el comiln empobrecern, 
Y el sueo har vestir vestidos rotos. 

22 Oye a tu padre, a aquel que te engendr; 
Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. 
23 Compra la verdad, y no la vendas; 
La sabidura, la enseanza y la inteligencia. 
24 Mucho se alegrar el padre del justo, 
Y el que engendra sabio se gozar con l. 
25 Algrense tu padre y tu madre, 
Y gcese la que te dio a luz. 

26 Dame, hijo mo, tu corazn, 
Y miren tus ojos por mis caminos. 
27 Porque abismo profundo es la ramera, 
Y pozo angosto la extraa. 
28 Tambin ella, como robador, acecha, 
Y multiplica entre los hombres los prevaricadores. 

29 Para quin ser el ay? Para quin el dolor? Para quin las rencillas? 
Para quin las quejas? Para quin las heridas en balde? 
Para quin lo amoratado de los ojos? 
30 Para los que se detienen mucho en el vino, 
Para los que van buscando la mistura. 
31 No mires al vino cuando rojea, 
Cuando resplandece su color en la copa. 
Se entra suavemente; 
32 Mas al fin como serpiente morder, 
Y como spid dar dolor. 
33 Tus ojos mirarn cosas extraas, 
Y tu corazn hablar perversidades. 
34 Sers como el que yace en medio del mar, 
O como el que est en la punta de un mastelero. 
35 Y dirs: Me hirieron, mas no me doli; 
Me azotaron, mas no lo sent; 
Cuando despertare, an lo volver a buscar. 



PROVERBIOS 24 




1 No tengas envidia de los hombres malos, 
Ni desees estar con ellos; 
2 Porque su corazn piensa en robar, 
E iniquidad hablan sus labios. 

3 Con sabidura se edificar la casa, 
Y con prudencia se afirmar; 
4 Y con ciencia se llenarn las cmaras 
De todo bien preciado y agradable. 
5 El hombre sabio es fuerte, 
Y de pujante vigor el hombre docto. 
6 Porque con ingenio hars la guerra, 
Y en la multitud de consejeros est la victoria. 
7 Alta est para el insensato la sabidura; 
En la puerta no abrir l su boca. 

8 Al que piensa hacer el mal, 
Le llamarn hombre de malos pensamientos. 
9 El pensamiento del necio es pecado, 
Y abominacin a los hombres el escarnecedor. 

10 Si fueres flojo en el da de trabajo, 
Tu fuerza ser reducida. 
11 Libra a los que son llevados a la muerte; 
Salva a los que estn en peligro de muerte. 
12 Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, 
Acaso no lo entender el que pesa los corazones? 
El que mira por tu alma, l lo conocer, 
Y dar al hombre segn sus obras. 

13 Come, hijo mo, de la miel, porque es buena, 
Y el panal es dulce a tu paladar. 
14 As ser a tu alma el conocimiento de la sabidura; 
Si la hallares tendrs recompensa, 
Y al fin tu esperanza no ser cortada. 

15 Oh impo, no aceches la tienda del justo, 
No saquees su cmara; 
16 Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; 
Mas los impos caern en el mal. 

17 Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, 
Y cuando tropezare, no se alegre tu corazn; 
18 No sea que Jehov lo mire, y le desagrade, 
Y aparte de sobre l su enojo. 

19 No te entremetas con los malignos, 
Ni tengas envidia de los impos; 
20 Porque para el malo no habr buen fin, 
Y la lmpara de los impos ser apagada. 

21 Teme a Jehov, hijo mo, y al rey; 
No te entremetas con los veleidosos; 
22 Porque su quebrantamiento vendr de repente; 
Y el quebrantamiento de ambos, 
quin lo comprende? 


23 Tambin estos son dichos de los sabios: 





Hacer acepcin de personas en el juicio no es bueno. 
24 El que dijere al malo: Justo eres, 
Los pueblos lo maldecirn, y le detestarn las naciones; 
25 Mas los que lo reprendieren tendrn felicidad, 
Y sobre ellos vendr gran bendicin. 
26 Besados sern los labios 
Del que responde palabras rectas. 

27 Prepara tus labores fuera, 
Y disponlas en tus campos, 
Y despus edificars tu casa. 

28 No seas sin causa testigo contra tu prjimo, 
Y no lisonjees con tus labios. 
29 No digas: Como me hizo, as le har; 
Dar el pago al hombre segn su obra. 

30 Pas junto al campo del hombre perezoso, 
Y junto a la via del hombre falto de entendimiento; 
31 Y he aqu que por toda ella haban crecido los espinos, 
Ortigas haban ya cubierto su faz, 
Y su cerca de piedra estaba ya destruida. 
32 Mir, y lo puse en mi corazn; 
Lo vi, y tom consejo. 
33 Un poco de sueo, cabeceando otro poco, 
Poniendo mano sobre mano otro poco para dormir; 
34 As vendr como caminante tu necesidad, 
Y tu pobreza como hombre armado. 



Comparaciones y lecciones morales

PROVERBIOS 25

1 Tambin estos son proverbios de Salomn, los cuales copiaron los varones de Ezequas, rey de Jud: 





2 Gloria de Dios es encubrir un asunto; 
Pero honra del rey es escudriarlo. 
3 Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, 
Y para el corazn de los reyes, no hay investigacin. 
4 Quita las escorias de la plata, 
Y saldr alhaja al fundidor. 
5 Aparta al impo de la presencia del rey, 
Y su trono se afirmar en justicia. 
6 No te alabes delante del rey, 
Ni ests en el lugar de los grandes; 
7 Porque mejor es que se te diga: Sube ac, 
Y no que seas humillado delante del prncipe 
A quien han mirado tus ojos. 

8 No entres apresuradamente en pleito, 
No sea que no sepas qu hacer al fin, 
Despus que tu prjimo te haya avergonzado. 
9 Trata tu causa con tu compaero, 
Y no descubras el secreto a otro, 
10 No sea que te deshonre el que lo oyere, 
Y tu infamia no pueda repararse. 

11 Manzana de oro con figuras de plata 
Es la palabra dicha como conviene. 
12 Como zarcillo de oro y joyel de oro fino 
Es el que reprende al sabio que tiene odo dcil. 
13 Como fro de nieve en tiempo de la siega, 
As es el mensajero fiel a los que lo envan, 
Pues al alma de su seor da refrigerio. 
14 Como nubes y vientos sin lluvia, 
As es el hombre que se jacta de falsa liberalidad. 

15 Con larga paciencia se aplaca el prncipe, 
Y la lengua blanda quebranta los huesos. 
16 Hallaste miel? Come lo que te basta, 
No sea que hastiado de ella la vomites. 
17 Detn tu pie de la casa de tu vecino, 
No sea que hastiado de ti te aborrezca. 
18 Martillo y cuchillo y saeta aguda 
Es el hombre que habla contra su prjimo falso testimonio. 
19 Como diente roto y pie descoyuntado 
Es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia. 
20 El que canta canciones al corazn afligido 
Es como el que quita la ropa en tiempo de fro, o el que sobre el jabn echa vinagre. 
21 Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, 
Y si tuviere sed, dale de beber agua; 
22 Porque ascuas amontonars sobre su cabeza, 
Y Jehov te lo pagar. 
23 El viento del norte ahuyenta la lluvia, 
Y el rostro airado la lengua detractora. 
24 Mejor es estar en un rincn del terrado, 
Que con mujer rencillosa en casa espaciosa. 
25 Como el agua fra al alma sedienta, 
As son las buenas nuevas de lejanas tierras. 
26 Como fuente turbia y manantial corrompido, 
Es el justo que cae delante del impo. 
27 Comer mucha miel no es bueno, 
Ni el buscar la propia gloria es gloria. 
28 Como ciudad derribada y sin muro 
Es el hombre cuyo espritu no tiene rienda. 



PROVERBIOS 26




1 Como no conviene la nieve en el verano, ni la lluvia en la siega, 
As no conviene al necio la honra. 
2 Como el gorrin en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, 
As la maldicin nunca vendr sin causa. 
3 El ltigo para el caballo, el cabestro para el asno, 
Y la vara para la espalda del necio. 
4 Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, 
Para que no seas t tambin como l. 
5 Responde al necio como merece su necedad, 
Para que no se estime sabio en su propia opinin. 
6 Como el que se corta los pies y bebe su dao, 
As es el que enva recado por mano de un necio. 
7 Las piernas del cojo penden intiles; 
As es el proverbio en la boca del necio. 
8 Como quien liga la piedra en la honda, 
As hace el que da honra al necio. 
9 Espinas hincadas en mano del embriagado, 
Tal es el proverbio en la boca de los necios. 
10 Como arquero que a todos hiere, 
Es el que toma a sueldo insensatos y vagabundos. 
11 Como perro que vuelve a su vmito, 
As es el necio que repite su necedad. 
12 Has visto hombre sabio en su propia opinin? 
Ms esperanza hay del necio que de l. 
13 Dice el perezoso: El len est en el camino; 
El len est en las calles. 
14 Como la puerta gira sobre sus quicios, 
As el perezoso se vuelve en su cama. 
15 Mete el perezoso su mano en el plato; 
Se cansa de llevarla a su boca. 
16 En su propia opinin el perezoso es ms sabio 
Que siete que sepan aconsejar. 
17 El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno 
Es como el que toma al perro por las orejas. 
18 Como el que enloquece, y echa llamas 
Y saetas y muerte, 
19 Tal es el hombre que engaa a su amigo, 
Y dice: Ciertamente lo hice por broma. 
20 Sin lea se apaga el fuego, 
Y donde no hay chismoso, cesa la contienda. 
21 El carbn para brasas, y la lea para el fuego; 
Y el hombre rencilloso para encender contienda. 
22 Las palabras del chismoso son como bocados suaves, 
Y penetran hasta las entraas. 
23 Como escoria de plata echada sobre el tiesto 
Son los labios lisonjeros y el corazn malo. 
24 El que odia disimula con sus labios; 
Mas en su interior maquina engao. 
25 Cuando hablare amigablemente, no le creas; 
Porque siete abominaciones hay en su corazn. 
26 Aunque su odio se cubra con disimulo, 
Su maldad ser descubierta en la congregacin. 
27 El que cava foso caer en l; 
Y al que revuelve la piedra, sobre l le volver. 
28 La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, 
Y la boca lisonjera hace resbalar. 



PROVERBIOS 27




1 No te jactes del da de maana; 
Porque no sabes qu dar de s el da. 
2 Albete el extrao, y no tu propia boca; 
El ajeno, y no los labios tuyos. 
3 Pesada es la piedra, y la arena pesa; 
Mas la ira del necio es ms pesada que ambas. 
4 Cruel es la ira, e impetuoso el furor; 
Mas quin podr sostenerse delante de la envidia? 
5 Mejor es reprensin manifiesta 
Que amor oculto. 
6 Fieles son las heridas del que ama; 
Pero importunos los besos del que aborrece. 
7 El hombre saciado desprecia el panal de miel; 
Pero al hambriento todo lo amargo es dulce. 
8 Cual ave que se va de su nido, 
Tal es el hombre que se va de su lugar. 
9 El ungento y el perfume alegran el corazn, 
Y el cordial consejo del amigo, al hombre. 
10 No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; 
Ni vayas a la casa de tu hermano en el da de tu afliccin. 
Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos. 
11 S sabio, hijo mo, y alegra mi corazn, 
Y tendr qu responder al que me agravie. 
12 El avisado ve el mal y se esconde; 
Mas los simples pasan y llevan el dao. 
13 Qutale su ropa al que sali fiador por el extrao; 
Y al que fa a la extraa, tmale prenda. 
14 El que bendice a su amigo en alta voz, madrugando de maana, 
Por maldicin se le contar. 
15 Gotera continua en tiempo de lluvia 
Y la mujer rencillosa, son semejantes; 
16 Pretender contenerla es como refrenar el viento, 
O sujetar el aceite en la mano derecha. 
17 Hierro con hierro se aguza; 
Y as el hombre aguza el rostro de su amigo. 
18 Quien cuida la higuera comer su fruto, 
Y el que mira por los intereses de su seor, tendr honra. 
19 Como en el agua el rostro corresponde al rostro, 
As el corazn del hombre al del hombre. 
20 El Seol y el Abadn nunca se sacian; 
As los ojos del hombre nunca estn satisfechos. 
21 El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro, 
Y al hombre la boca del que lo alaba. 
22 Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo majados con el pisn, 
No se apartar de l su necedad. 
23 S diligente en conocer el estado de tus ovejas, 
Y mira con cuidado por tus rebaos; 
24 Porque las riquezas no duran para siempre; 
Y ser la corona para perpetuas generaciones? 
25 Saldr la grama, aparecer la hierba, 
Y se segarn las hierbas de los montes. 
26 Los corderos son para tus vestidos, 
Y los cabritos para el precio del campo; 
27 Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, para mantenimiento de tu casa, 
Y para sustento de tus criadas. 



Proverbios antitticos

PROVERBIOS 28




1 Huye el impo sin que nadie lo persiga; 
Mas el justo est confiado como un len. 
2 Por la rebelin de la tierra sus prncipes son muchos; 
Mas por el hombre entendido y sabio permanece estable. 
3 El hombre pobre y robador de los pobres 
Es como lluvia torrencial que deja sin pan. 
4 Los que dejan la ley alaban a los impos; 
Mas los que la guardan contendern con ellos. 
5 Los hombres malos no entienden el juicio; 
Mas los que buscan a Jehov entienden todas las cosas. 
6 Mejor es el pobre que camina en su integridad, 
Que el de perversos caminos y rico. 
7 El que guarda la ley es hijo prudente; 
Mas el que es compaero de glotones avergenza a su padre. 
8 El que aumenta sus riquezas con usura y crecido inters, 
Para aquel que se compadece de los pobres las aumenta. 
9 El que aparta su odo para no or la ley, 
Su oracin tambin es abominable. 
10 El que hace errar a los rectos por el mal camino, 
El caer en su misma fosa; 
Mas los perfectos heredarn el bien. 
11 El hombre rico es sabio en su propia opinin; 
Mas el pobre entendido lo escudria. 
12 Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; 
Mas cuando se levantan los impos, tienen que esconderse los hombres. 
13 El que encubre sus pecados no prosperar; 
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzar misericordia. 
14 Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; 
Mas el que endurece su corazn caer en el mal. 
15 Len rugiente y oso hambriento 
Es el prncipe impo sobre el pueblo pobre. 
16 El prncipe falto de entendimiento multiplicar la extorsin; 
Mas el que aborrece la avaricia prolongar sus das. 
17 El hombre cargado de la sangre de alguno 
Huir hasta el sepulcro, y nadie le detendr. 
18 El que en integridad camina ser salvo; 
Mas el de perversos caminos caer en alguno. 
19 El que labra su tierra se saciar de pan; 
Mas el que sigue a los ociosos se llenar de pobreza. 
20 El hombre de verdad tendr muchas bendiciones; 
Mas el que se apresura a enriquecerse no ser sin culpa. 
21 Hacer acepcin de personas no es bueno; 
Hasta por un bocado de pan prevaricar el hombre. 
22 Se apresura a ser rico el avaro, 
Y no sabe que le ha de venir pobreza. 
23 El que reprende al hombre, hallar despus mayor gracia 
Que el que lisonjea con la lengua. 
24 El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad, 
Compaero es del hombre destruidor. 
25 El altivo de nimo suscita contiendas; 
Mas el que confa en Jehov prosperar. 
26 El que confa en su propio corazn es necio; 
Mas el que camina en sabidura ser librado. 
27 El que da al pobre no tendr pobreza; 
Mas el que aparta sus ojos tendr muchas maldiciones. 
28 Cuando los impos son levantados se esconde el hombre; 
Mas cuando perecen, los justos se multiplican. 



PROVERBIOS 29




1 El hombre que reprendido endurece la cerviz, 
De repente ser quebrantado, y no habr para l medicina. 
2 Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; 
Mas cuando domina el impo, el pueblo gime. 
3 El hombre que ama la sabidura alegra a su padre; 
Mas el que frecuenta rameras perder los bienes. 
4 El rey con el juicio afirma la tierra; 
Mas el que exige presentes la destruye. 
5 El hombre que lisonjea a su prjimo, 
Red tiende delante de sus pasos. 
6 En la transgresin del hombre malo hay lazo; 
Mas el justo cantar y se alegrar. 
7 Conoce el justo la causa de los pobres; 
Mas el impo no entiende sabidura. 
8 Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas; 
Mas los sabios apartan la ira. 
9 Si el hombre sabio contendiere con el necio, 
Que se enoje o que se ra, no tendr reposo. 
10 Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto, 
Mas los rectos buscan su contentamiento. 
11 El necio da rienda suelta a toda su ira, 
Mas el sabio al fin la sosiega. 
12 Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, 
Todos sus servidores sern impos. 
13 El pobre y el usurero se encuentran; 
Jehov alumbra los ojos de ambos. 
14 Del rey que juzga con verdad a los pobres, 
El trono ser firme para siempre. 
15 La vara y la correccin dan sabidura; 
Mas el muchacho consentido avergonzar a su madre. 
16 Cuando los impos son muchos, mucha es la transgresin; 
Mas los justos vern la ruina de ellos. 
17 Corrige a tu hijo, y te dar descanso, 
Y dar alegra a tu alma. 
18 Sin profeca el pueblo se desenfrena; 
Mas el que guarda la ley es bienaventurado. 
19 El siervo no se corrige con palabras; 
Porque entiende, mas no hace caso. 
20 Has visto hombre ligero en sus palabras? 
Ms esperanza hay del necio que de l. 
21 El siervo mimado desde la niez por su amo, 
A la postre ser su heredero. 
22 El hombre iracundo levanta contiendas, 
Y el furioso muchas veces peca. 
23 La soberbia del hombre le abate; 
Pero al humilde de espritu sustenta la honra. 
24 El cmplice del ladrn aborrece su propia alma; 
Pues oye la imprecacin y no dice nada. 
25 El temor del hombre pondr lazo; 
Mas el que confa en Jehov ser exaltado. 
26 Muchos buscan el favor del prncipe; 
Mas de Jehov viene el juicio de cada uno. 
27 Abominacin es a los justos el hombre inicuo; 
Y abominacin es al impo el de caminos rectos. 



Las palabras de Agur

PROVERBIOS 30

1 Palabras de Agur, hijo de Jaqu; la profeca que dijo el varn a Itiel, a Itiel y a Ucal. 





2 Ciertamente ms rudo soy yo que ninguno, 
Ni tengo entendimiento de hombre. 
3 Yo ni aprend sabidura, 
Ni conozco la ciencia del Santo. 
4 Quin subi al cielo, y descendi? 
Quin encerr los vientos en sus puos? 
Quin at las aguas en un pao? 
Quin afirm todos los trminos de la tierra? 
Cul es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? 

5 Toda palabra de Dios es limpia; 
El es escudo a los que en l esperan. 
6 No aadas a sus palabras, para que no te reprenda, 
Y seas hallado mentiroso. 

7 Dos cosas te he demandado; 
No me las niegues antes que muera: 
8 Vanidad y palabra mentirosa aparta de m; 
No me des pobreza ni riquezas; 
Mantnme del pan necesario; 
9 No sea que me sacie, y te niegue, y diga: Quin es Jehov? 
O que siendo pobre, hurte, 
Y blasfeme el nombre de mi Dios. 

10 No acuses al siervo ante su seor, 
No sea que te maldiga, y lleves el castigo. 

11 Hay generacin que maldice a su padre 
Y a su madre no bendice. 
12 Hay generacin limpia en su propia opinin, 
Si bien no se ha limpiado de su inmundicia. 
13 Hay generacin cuyos ojos son altivos 
Y cuyos prpados estn levantados en alto. 
14 Hay generacin cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, 
Para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres. 

15 La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: Dame! dame! 
Tres cosas hay que nunca se sacian; 
Aun la cuarta nunca dice: Basta! 
16 El Seol, la matriz estril, 
La tierra que no se sacia de aguas, 
Y el fuego que jams dice: Basta! 

17 El ojo que escarnece a su padre 
Y menosprecia la enseanza de la madre, 
Los cuervos de la caada lo saquen, 
Y lo devoren los hijos del guila. 
18 Tres cosas me son ocultas; 
Aun tampoco s la cuarta: 
19 El rastro del guila en el aire; 
El rastro de la culebra sobre la pea; 
El rastro de la nave en medio del mar; 
Y el rastro del hombre en la doncella. 

20 El proceder de la mujer adltera es as: 
Come, y limpia su boca 
Y dice: No he hecho maldad. 

21 Por tres cosas se alborota la tierra, 
Y la cuarta ella no puede sufrir: 
22 Por el siervo cuando reina; 
Por el necio cuando se sacia de pan; 
23 Por la mujer odiada cuando se casa; 
Y por la sierva cuando hereda a su seora. 

24 Cuatro cosas son de las ms pequeas de la tierra, 
Y las mismas son ms sabias que los sabios: 
25 Las hormigas, pueblo no fuerte, 
Y en el verano preparan su comida; 
26 Los conejos, pueblo nada esforzado, 
Y ponen su casa en la piedra; 
27 Las langostas, que no tienen rey, 
Y salen todas por cuadrillas; 
28 La araa que atrapas con la mano, 
Y est en palacios de rey. 

29 Tres cosas hay de hermoso andar, 
Y la cuarta pasea muy bien: 
30 El len, fuerte entre todos los animales, 
Que no vuelve atrs por nada; 
31 El ceido de lomos; asimismo el macho cabro; 
Y el rey, a quien nadie resiste. 

32 Si neciamente has procurado enaltecerte, 
O si has pensado hacer mal, 
Pon el dedo sobre tu boca. 
33 Ciertamente el que bate la leche sacar mantequilla, 
Y el que recio se suena las narices sacar sangre; 
Y el que provoca la ira causar contienda. 



Exhortacin a un rey

PROVERBIOS 31

1 Palabras del rey Lemuel; la profeca con que le ense su madre. 





2 Qu, hijo mo? y qu, hijo de mi vientre? 
Y qu, hijo de mis deseos? 
3 No des a las mujeres tu fuerza, 
Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes. 
4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, 
Ni de los prncipes la sidra; 
5 No sea que bebiendo olviden la ley, 
Y perviertan el derecho de todos los afligidos. 
6 Dad la sidra al desfallecido, 
Y el vino a los de amargado nimo. 
7 Beban, y olvdense de su necesidad, 
Y de su miseria no se acuerden ms. 
8 Abre tu boca por el mudo 
En el juicio de todos los desvalidos. 
9 Abre tu boca, juzga con justicia, 
Y defiende la causa del pobre y del menesteroso. 



Elogio de la mujer virtuosa




10 Mujer virtuosa, quin la hallar? 
Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. 
11 El corazn de su marido est en ella confiado, 
Y no carecer de ganancias. 
12 Le da ella bien y no mal 
Todos los das de su vida. 
13 Busca lana y lino, 
Y con voluntad trabaja con sus manos. 
14 Es como nave de mercader; 
Trae su pan de lejos. 
15 Se levanta aun de noche 
Y da comida a su familia 
Y racin a sus criadas. 
16 Considera la heredad, y la compra, 
Y planta via del fruto de sus manos. 
17 Cie de fuerza sus lomos, 
Y esfuerza sus brazos. 
18 Ve que van bien sus negocios; 
Su lmpara no se apaga de noche. 
19 Aplica su mano al huso, 
Y sus manos a la rueca. 
20 Alarga su mano al pobre, 
Y extiende sus manos al menesteroso. 
21 No tiene temor de la nieve por su familia, 
Porque toda su familia est vestida de ropas dobles. 
22 Ella se hace tapices; 
De lino fino y prpura es su vestido. 
23 Su marido es conocido en las puertas, 
Cuando se sienta con los ancianos de la tierra. 
24 Hace telas, y vende, 
Y da cintas al mercader. 
25 Fuerza y honor son su vestidura; 
Y se re de lo por venir. 
26 Abre su boca con sabidura, 
Y la ley de clemencia est en su lengua. 
27 Considera los caminos de su casa, 
Y no come el pan de balde. 
28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; 
Y su marido tambin la alaba: 
29 Muchas mujeres hicieron el bien; 
Mas t sobrepasas a todas. 
30 Engaosa es la gracia, y vana la hermosura; 
La mujer que teme a Jehov, sa ser alabada. 
31 Dadle del fruto de sus manos, 
Y albenla en las puertas sus hechos. 


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ECLESTIASTS 

O EL PREDICADOR

Todo es vanidad

ECLESTIASTS 1

1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusaln. 

2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. 3 Qu provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? 4 Generacin va, y generacin viene; mas la tierra siempre permanece. 5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. 6 El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. 7 Los ros todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ros vinieron, all vuelven para correr de nuevo. 8 Todas las cosas son fatigosas ms de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el odo de or. 9 Qu es lo que fue? Lo mismo que ser. Qu es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se har; y nada hay nuevo debajo del sol. 10 Hay algo de que se puede decir: He aqu esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. 11 No hay memoria de lo que precedi, ni tampoco de lo que suceder habr memoria en los que sern despus. 

La experiencia del Predicador

12 Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusaln. 13 Y di mi corazn a inquirir y a buscar con sabidura sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en l. 14 Mir todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aqu, todo ello es vanidad y afliccin de espritu. 15 Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse. 

16 Habl yo en mi corazn, diciendo: He aqu yo me he engrandecido, y he crecido en sabidura sobre todos los que fueron antes de m en Jerusaln; y mi corazn ha percibido mucha sabidura y ciencia. 17 Y dediqu mi corazn a conocer la sabidura, y tambin a entender las locuras y los desvaros; conoc que aun esto era afliccin de espritu. 18 Porque en la mucha sabidura hay mucha molestia; y quien aade ciencia, aade dolor. 

ECLESTIASTS 2

1 Dije yo en mi corazn: Ven ahora, te probar con alegra, y gozars de bienes. Mas he aqu esto tambin era vanidad. 2 A la risa dije: Enloqueces; y al placer: De qu sirve esto? 3 Propuse en mi corazn agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazn en sabidura, con retencin de la necedad, hasta ver cul fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los das de su vida. 4 Engrandec mis obras, edifiqu para m casas, plant para m vias; 5 me hice huertos y jardines, y plant en ellos rboles de todo fruto. 6 Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecan los rboles. 7 Compr siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; tambin tuve posesin grande de vacas y de ovejas, ms que todos los que fueron antes de m en Jerusaln. 8 Me amonton tambin plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de msica. 

9 Y fui engrandecido y aumentado ms que todos los que fueron antes de m en Jerusaln; a ms de esto, conserv conmigo mi sabidura. 10 No negu a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni apart mi corazn de placer alguno, porque mi corazn goz de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. 11 Mir yo luego todas las obras que haban hecho mis manos, y el trabajo que tom para hacerlas; y he aqu, todo era vanidad y afliccin de espritu, y sin provecho debajo del sol. 12 Despus volv yo a mirar para ver la sabidura y los desvaros y la necedad; porque qu podr hacer el hombre que venga despus del rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho. 13 Y he visto que la sabidura sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. 14 El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero tambin entend yo que un mismo suceso acontecer al uno como al otro. 15 Entonces dije yo en mi corazn: Como suceder al necio, me suceder tambin a m. Para qu, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme ms sabio? Y dije en mi corazn, que tambin esto era vanidad. 16 Porque ni del sabio ni del necio habr memoria para siempre; pues en los das venideros ya todo ser olvidado, y tambin morir el sabio como el necio. 17 Aborrec, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y afliccin de espritu. 

18 Asimismo aborrec todo mi trabajo que haba hecho debajo del sol, el cual tendr que dejar a otro que vendr despus de m. 19 Y quin sabe si ser sabio o necio el que se enseorear de todo mi trabajo en que yo me afan y en que ocup debajo del sol mi sabidura? Esto tambin es vanidad. 20 Volvi, por tanto, a desesperanzarse mi corazn acerca de todo el trabajo en que me afan, y en que haba ocupado debajo del sol mi sabidura. 21 Que el hombre trabaje con sabidura, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabaj en ello! Tambin es esto vanidad y mal grande. 22 Porque qu tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazn, con que se afana debajo del sol? 23 Porque todos sus das no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazn no reposa. Esto tambin es vanidad. 

24 No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. Tambin he visto que esto es de la mano de Dios. 25 Porque quin comer, y quin se cuidar, mejor que yo? 26 Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabidura, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. Tambin esto es vanidad y afliccin de espritu. 

Todo tiene su tiempo

ECLESTIASTS 3

1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; 4 tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; 5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; 6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; 7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. 9 Qu provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? 

10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en l. 11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazn de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. 12 Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; 13 y tambin que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. 14 He entendido que todo lo que Dios hace ser perpetuo; sobre aquello no se aadir, ni de ello se disminuir; y lo hace Dios, para que delante de l teman los hombres. 15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pas. 

Injusticias de la vida

16 Vi ms debajo del sol: en lugar del juicio, all impiedad; y en lugar de la justicia, all iniquidad. 17 Y dije yo en mi corazn: Al justo y al impo juzgar Dios; porque all hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace. 18 Dije en mi corazn: Es as, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias. 19 Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, as mueren los otros, y una misma respiracin tienen todos; ni tiene ms el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. 20 Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volver al mismo polvo. 21 Quin sabe que el espritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espritu del animal desciende abajo a la tierra? 22 As, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque quin lo llevar para que vea lo que ha de ser despus de l? 

ECLESTIASTS 4

1 Me volv y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aqu las lgrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no haba consolador. 2 Y alab yo a los finados, los que ya murieron, ms que a los vivientes, los que viven todava. 3 Y tuve por ms feliz que unos y otros al que no ha sido an, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen. 

4 He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prjimo. Tambin esto es vanidad y afliccin de espritu. 

5 El necio cruza sus manos y come su misma carne. 

6 Ms vale un puo lleno con descanso, que ambos puos llenos con trabajo y afliccin de espritu. 

7 Yo me volv otra vez, y vi vanidad debajo del sol. 8 Est un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: Para quin trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? Tambin esto es vanidad, y duro trabajo. 

9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantar a su compaero; pero ay del solo! que cuando cayere, no habr segundo que lo levante. 11 Tambin si dos durmieren juntos, se calentarn mutuamente; mas cmo se calentar uno solo? 12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirn; y cordn de tres dobleces no se rompe pronto. 

13 Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos; 14 porque de la crcel sali para reinar, aunque en su reino naci pobre. 15 Vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que estar en lugar de aqul. 16 No tena fin la muchedumbre del pueblo que le segua; sin embargo, los que vengan despus tampoco estarn contentos de l. Y esto es tambin vanidad y afliccin de espritu. 

La insensatez de hacer votos a la ligera

ECLESTIASTS 5

1 Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acrcate ms para or que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. 2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazn se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios est en el cielo, y t sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. 

3 Porque de la mucha ocupacin viene el sueo, y de la multitud de las palabras la voz del necio. 

4 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque l no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. 6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ngel, que fue ignorancia. Por qu hars que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? 

7 Donde abundan los sueos, tambin abundan las vanidades y las muchas palabras; mas t, teme a Dios. 

La vanidad de la vida

8 Si opresin de pobres y perversin de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro ms alto, y uno ms alto est sobre ellos. 9 Adems, el provecho de la tierra es para todos; el rey mismo est sujeto a los campos. 

10 El que ama el dinero, no se saciar de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacar fruto. Tambin esto es vanidad. 11 Cuando aumentan los bienes, tambin aumentan los que los consumen. Qu bien, pues, tendr su dueo, sino verlos con sus ojos? 

12 Dulce es el sueo del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia. 

13 Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueos para su mal; 14 las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano. 15 Como sali del vientre de su madre, desnudo, as vuelve, yndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano. 16 Este tambin es un gran mal, que como vino, as haya de volver. Y de qu le aprovech trabajar en vano? 17 Adems de esto, todos los das de su vida comer en tinieblas, con mucho afn y dolor y miseria. 

18 He aqu, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los das de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte. 19 Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da tambin facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios. 20 Porque no se acordar mucho de los das de su vida; pues Dios le llenar de alegra el corazn. 

ECLESTIASTS 6

1 Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy comn entre los hombres: 2 El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraos. Esto es vanidad, y mal doloroso. 3 Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos aos, y los das de su edad fueren numerosos; si su alma no se saci del bien, y tambin careci de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que l. 4 Porque ste en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto. 5 Adems, no ha visto el sol, ni lo ha conocido; ms reposo tiene ste que aqul. 6 Porque si aqul viviere mil aos dos veces, sin gustar del bien, no van todos al mismo lugar? 

7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. 8 Porque qu ms tiene el sabio que el necio? Qu ms tiene el pobre que supo caminar entre los vivos? 9 Ms vale vista de ojos que deseo que pasa. Y tambin esto es vanidad y afliccin de espritu. 

10 Respecto de lo que es, ya ha mucho que tiene nombre, y se sabe que es hombre y que no puede contender con Aquel que es ms poderoso que l. 11 Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. Qu ms tiene el hombre? 12 Porque quin sabe cul es el bien del hombre en la vida, todos los das de la vida de su vanidad, los cuales l pasa como sombra? Porque quin ensear al hombre qu ser despus de l debajo del sol? 

Contraste entre la sabidura y la insensatez

ECLESTIASTS 7

1 Mejor es la buena fama que el buen ungento; y mejor el da de la muerte que el da del nacimiento. 2 Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondr en su corazn. 3 Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendar el corazn. 4 El corazn de los sabios est en la casa del luto; mas el corazn de los insensatos, en la casa en que hay alegra. 5 Mejor es or la reprensin del sabio que la cancin de los necios. 6 Porque la risa del necio es como el estrpito de los espinos debajo de la olla. Y tambin esto es vanidad. 7 Ciertamente la opresin hace entontecer al sabio, y las ddivas corrompen el corazn. 8 Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido de espritu que el altivo de espritu. 9 No te apresures en tu espritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios. 10 Nunca digas: Cul es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntars con sabidura. 11 Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol. 12 Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabidura excede, en que da vida a sus poseedores. 13 Mira la obra de Dios; porque quin podr enderezar lo que l torci? 

14 En el da del bien goza del bien; y en el da de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle despus de l. 

15 Todo esto he visto en los das de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impo que por su maldad alarga sus das. 16 No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; por qu habrs de destruirte? 17 No hagas mucho mal, ni seas insensato; por qu habrs de morir antes de tu tiempo? 18 Bueno es que tomes esto, y tambin de aquello no apartes tu mano; porque aquel que a Dios teme, saldr bien en todo. 

19 La sabidura fortalece al sabio ms que diez poderosos que haya en una ciudad. 

20 Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque. 

21 Tampoco apliques tu corazn a todas las cosas que se hablan, para que no oigas a tu siervo cuando dice mal de ti; 22 porque tu corazn sabe que t tambin dijiste mal de otros muchas veces. 

23 Todas estas cosas prob con sabidura, diciendo: Ser sabio; pero la sabidura se alej de m. 24 Lejos est lo que fue; y lo muy profundo, quin lo hallar? 25 Me volv y fij mi corazn para saber y examinar e inquirir la sabidura y la razn, y para conocer la maldad de la insensatez y el desvaro del error. 26 Y he hallado ms amarga que la muerte a la mujer cuyo corazn es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapar de ella; mas el pecador quedar en ella preso. 27 He aqu que esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razn; 28 lo que an busca mi alma, y no lo encuentra: un hombre entre mil he hallado, pero mujer entre todas stas nunca hall. 29 He aqu, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones. 

ECLESTIASTS 8

1 Quin como el sabio? y quin como el que sabe la declaracin de las cosas? La sabidura del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudar. 

2 Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. 3 No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque l har todo lo que quiere. 4 Pues la palabra del rey es con potestad, y quin le dir: Qu haces? 5 El que guarda el mandamiento no experimentar mal; y el corazn del sabio discierne el tiempo y el juicio. 6 Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre l; 7 pues no sabe lo que ha de ser; y el cundo haya de ser, quin se lo ensear? 8 No hay hombre que tenga potestad sobre el espritu para retener el espritu, ni potestad sobre el da de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librar al que la posee. 9 Todo esto he visto, y he puesto mi corazn en todo lo que debajo del sol se hace; hay tiempo en que el hombre se enseorea del hombre para mal suyo. 

Desigualdades de la vida

10 Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; mas los que frecuentaban el lugar santo fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde haban actuado con rectitud. Esto tambin es vanidad. 11 Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazn de los hijos de los hombres est en ellos dispuesto para hacer el mal. 12 Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus das, con todo yo tambin s que les ir bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia; 13 y que no le ir bien al impo, ni le sern prolongados los das, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios. 

14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impos, y hay impos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto tambin es vanidad. 15 Por tanto, alab yo la alegra; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los das de su vida que Dios le concede debajo del sol. 

16 Yo, pues, dediqu mi corazn a conocer sabidura, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de da ve sueo en sus ojos); 17 y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscndola, no la hallar; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podr alcanzarla. 

ECLESTIASTS 9

1 Ciertamente he dado mi corazn a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, estn en la mano de Dios; que sea amor o que sea odio, no lo saben los hombres; todo est delante de ellos. 2 Todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impo; al bueno, al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica; como al bueno, as al que peca; al que jura, como al que teme el juramento. 3 Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que un mismo suceso acontece a todos, y tambin que el corazn de los hijos de los hombres est lleno de mal y de insensatez en su corazn durante su vida; y despus de esto se van a los muertos. 4 An hay esperanza para todo aquel que est entre los vivos; porque mejor es perro vivo que len muerto. 5 Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen ms paga; porque su memoria es puesta en olvido. 6 Tambin su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca ms tendrn parte en todo lo que se hace debajo del sol. 

7 Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazn; porque tus obras ya son agradables a Dios. 

8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungento sobre tu cabeza. 

9 Goza de la vida con la mujer que amas, todos los das de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los das de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol. 10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo segn tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabidura. 

11 Me volv y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasin acontecen a todos. 12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, as son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos. 

13 Tambin vi esta sabidura debajo del sol, la cual me parece grande: 14 una pequea ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; 15 y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabidura; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre. 16 Entonces dije yo: Mejor es la sabidura que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras. 

17 Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del seor entre los necios. 18 Mejor es la sabidura que las armas de guerra; pero un pecador destruye mucho bien. 

Excelencia de la sabidura

ECLESTIASTS 10

1 Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; as una pequea locura, al que es estimado como sabio y honorable. 2 El corazn del sabio est a su mano derecha, mas el corazn del necio a su mano izquierda. 3 Y aun mientras va el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio. 4 Si el espritu del prncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre har cesar grandes ofensas. 

5 Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error emanado del prncipe: 6 la necedad est colocada en grandes alturas, y los ricos estn sentados en lugar bajo. 7 Vi siervos a caballo, y prncipes que andaban como siervos sobre la tierra. 8 El que hiciere hoyo caer en l; y al que aportillare vallado, le morder la serpiente. 9 Quien corta piedras, se hiere con ellas; el que parte lea, en ello peligra. 10 Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que aadir entonces ms fuerza; pero la sabidura es provechosa para dirigir. 11 Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador. 

12 Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, mas los labios del necio causan su propia ruina. 13 El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla, nocivo desvaro. 14 El necio multiplica palabras, aunque no sabe nadie lo que ha de ser; y quin le har saber lo que despus de l ser? 15 El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por dnde ir a la ciudad. 

16 Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus prncipes banquetean de maana! 17 Bienaventurada t, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus prncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber! 18 Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa. 19 Por el placer se hace el banquete, y el vino alegra a los vivos; y el dinero sirve para todo. 20 Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en lo secreto de tu cmara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarn la voz, y las que tienen alas harn saber la palabra. 

ECLESTIASTS 11

1 Echa tu pan sobre las aguas; porque despus de muchos das lo hallars. 2 Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendr sobre la tierra. 3 Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarn; y si el rbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el rbol cayere, all quedar. 4 El que al viento observa, no sembrar; y el que mira a las nubes, no segar. 

5 Como t no sabes cul es el camino del viento, o cmo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, as ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. 

6 Por la maana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cul es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno. 

7 Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol; 8 pero aunque un hombre viva muchos aos, y en todos ellos tenga gozo, acurdese sin embargo que los das de las tinieblas sern muchos. Todo cuanto viene es vanidad. 

Consejos para la juventud

9 Algrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazn en los das de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazn y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgar Dios. 

10 Quita, pues, de tu corazn el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad. 

ECLESTIASTS 12

1 Acurdate de tu Creador en los das de tu juventud, antes que vengan los das malos, y lleguen los aos de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento; 2 antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia; 3 cuando temblarn los guardas de la casa, y se encorvarn los hombres fuertes, y cesarn las muelas porque han disminuido, y se oscurecern los que miran por las ventanas; 4 y las puertas de afuera se cerrarn, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantar a la voz del ave, y todas las hijas del canto sern abatidas; 5 cuando tambin temern de lo que es alto, y habr terrores en el camino; y florecer el almendro, y la langosta ser una carga, y se perder el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarn alrededor por las calles; 6 antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cntaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo; 7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espritu vuelva a Dios que lo dio. 8 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad. 

Resumen del deber del hombre

9 Y cuanto ms sabio fue el Predicador, tanto ms ense sabidura al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriar, y compuso muchos proverbios. 10 Procur el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad. 

11 Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor. 12 Ahora, hijo mo, a ms de esto, s amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. 

13 El fin de todo el discurso odo es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14 Porque Dios traer toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. 
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CANTAR DE LOS CANTARES 

DE SALOMN

La esposa y las hijas de Jerusaln

CANTARES 1

1 Cantar de los cantares, el cual es de Salomn. 





2 Oh, si l me besara con besos de su boca! 
Porque mejores son tus amores que el vino. 
3 A ms del olor de tus suaves ungentos, 
Tu nombre es como ungento derramado; 
Por eso las doncellas te aman. 
4 Atreme; en pos de ti correremos. 
El rey me ha metido en sus cmaras; 
Nos gozaremos y alegraremos en ti; 
Nos acordaremos de tus amores ms que del vino; 
Con razn te aman. 

5 Morena soy, oh hijas de Jerusaln, pero codiciable 
Como las tiendas de Cedar, 
Como las cortinas de Salomn. 
6 No reparis en que soy morena, 
Porque el sol me mir. 
Los hijos de mi madre se airaron contra m; 
Me pusieron a guardar las vias; 
Y mi via, que era ma, no guard. 
7 Hazme saber, oh t a quien ama mi alma, 
Dnde apacientas, dnde sesteas al medioda; 
Pues por qu haba de estar yo como errante 
Junto a los rebaos de tus compaeros? 

8 Si t no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, 
Ve, sigue las huellas del rebao, 
Y apacienta tus cabritas junto a las cabaas de los pastores. 



La esposa y el esposo




9 A yegua de los carros de Faran 
Te he comparado, amiga ma. 
10 Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, 
Tu cuello entre los collares. 
11 Zarcillos de oro te haremos, 
Tachonados de plata. 

12 Mientras el rey estaba en su reclinatorio, 
Mi nardo dio su olor. 
13 Mi amado es para m un manojito de mirra, 
Que reposa entre mis pechos. 
14 Racimo de flores de alhea en las vias de En-gadi 
Es para m mi amado. 

15 He aqu que t eres hermosa, amiga ma; 
He aqu eres bella; tus ojos son como palomas. 

16 He aqu que t eres hermoso, amado mo, y dulce; 
Nuestro lecho es de flores. 

17 Las vigas de nuestra casa son de cedro, 
Y de ciprs los artesonados. 




CANTARES 2




1 Yo soy la rosa de Sarn, 
Y el lirio de los valles. 

2 Como el lirio entre los espinos, 
As es mi amiga entre las doncellas. 

3 Como el manzano entre los rboles silvestres, 
As es mi amado entre los jvenes; 
Bajo la sombra del deseado me sent, 
Y su fruto fue dulce a mi paladar. 
4 Me llev a la casa del banquete, 
Y su bandera sobre m fue amor. 
5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; 
Porque estoy enferma de amor. 
6 Su izquierda est debajo de mi cabeza, 
Y su derecha me abrace. 
7 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusaln, 
Por los corzos y por las ciervas del campo, 
Que no despertis ni hagis velar al amor, 
Hasta que quiera. 

8 La voz de mi amado! He aqu l viene 
Saltando sobre los montes, 
Brincando sobre los collados. 
9 Mi amado es semejante al corzo, 
O al cervatillo. 
Helo aqu, est tras nuestra pared, 
Mirando por las ventanas, 
Atisbando por las celosas. 
10 Mi amado habl, y me dijo: 
Levntate, oh amiga ma, hermosa ma, y ven. 
11 Porque he aqu ha pasado el invierno, 
Se ha mudado, la lluvia se fue; 
12 Se han mostrado las flores en la tierra, 
El tiempo de la cancin ha venido, 
Y en nuestro pas se ha odo la voz de la trtola. 
13 La higuera ha echado sus higos, 
Y las vides en cierne dieron olor; 
Levntate, oh amiga ma, hermosa ma, y ven. 
14 Paloma ma, que ests en los agujeros de la pea, en lo escondido de escarpados parajes, 
Mustrame tu rostro, hazme or tu voz; 
Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto. 
15 Cazadnos las zorras, las zorras pequeas, que echan a perder las vias; 
Porque nuestras vias estn en cierne. 

16 Mi amado es mo, y yo suya; 
El apacienta entre lirios. 
17 Hasta que apunte el da, y huyan las sombras, 
Vulvete, amado mo; s semejante al corzo, o como el cervatillo 
Sobre los montes de Beter. 



El ensueo de la esposa

CANTARES 3




1 Por las noches busqu en mi lecho al que ama mi alma; 
Lo busqu, y no lo hall. 
2 Y dije: Me levantar ahora, y rodear por la ciudad; 
Por las calles y por las plazas 
Buscar al que ama mi alma; 
Lo busqu, y no lo hall. 
3 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, 
Y les dije: Habis visto al que ama mi alma? 
4 Apenas hube pasado de ellos un poco, 
Hall luego al que ama mi alma; 
Lo as, y no lo dej, 
Hasta que lo met en casa de mi madre, 
Y en la cmara de la que me dio a luz. 
5 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusaln, 
Por los corzos y por las ciervas del campo, 
Que no despertis ni hagis velar al amor, 
Hasta que quiera. 



El cortejo de bodas




6 Quin es sta que sube del desierto como columna de humo, 
Sahumada de mirra y de incienso 
Y de todo polvo aromtico? 
7 He aqu es la litera de Salomn; 
Sesenta valientes la rodean, 
De los fuertes de Israel. 
8 Todos ellos tienen espadas, diestros en la guerra; 
Cada uno su espada sobre su muslo, 
Por los temores de la noche. 
9 El rey Salomn se hizo una carroza 
De madera del Lbano. 
10 Hizo sus columnas de plata, 
Su respaldo de oro, 
Su asiento de grana, 
Su interior recamado de amor 
Por las doncellas de Jerusaln. 
11 Salid, oh doncellas de Sion, y ved al rey Salomn 
Con la corona con que le coron su madre en el da de su desposorio, 
Y el da del gozo de su corazn. 



El esposo alaba a la esposa

CANTARES 4




1 He aqu que t eres hermosa, amiga ma; he aqu que t eres hermosa; 
Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; 
Tus cabellos como manada de cabras 
Que se recuestan en las laderas de Galaad. 
2 Tus dientes como manadas de ovejas trasquiladas, 
Que suben del lavadero, 
Todas con cras gemelas, 
Y ninguna entre ellas estril. 
3 Tus labios como hilo de grana, 
Y tu habla hermosa; 
Tus mejillas, como cachos de granada detrs de tu velo. 
4 Tu cuello, como la torre de David, edificada para armera; 
Mil escudos estn colgados en ella, 
Todos escudos de valientes. 
5 Tus dos pechos, como gemelos de gacela, 
Que se apacientan entre lirios. 
6 Hasta que apunte el da y huyan las sombras, 
Me ir al monte de la mirra, 
Y al collado del incienso. 
7 Toda t eres hermosa, amiga ma, 
Y en ti no hay mancha. 
8 Ven conmigo desde el Lbano, oh esposa ma; 
Ven conmigo desde el Lbano. 
Mira desde la cumbre de Amana, 
Desde la cumbre de Senir y de Hermn, 
Desde las guaridas de los leones, 
Desde los montes de los leopardos. 

9 Prendiste mi corazn, hermana, esposa ma; 
Has apresado mi corazn con uno de tus ojos, 
Con una gargantilla de tu cuello. 
10 Cun hermosos son tus amores, hermana, esposa ma! 
Cunto mejores que el vino tus amores, 
Y el olor de tus ungentos que todas las especias aromticas! 
11 Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; 
Miel y leche hay debajo de tu lengua; 
Y el olor de tus vestidos como el olor del Lbano. 
12 Huerto cerrado eres, hermana ma, esposa ma; 
Fuente cerrada, fuente sellada. 
13 Tus renuevos son paraso de granados, con frutos suaves, 
De flores de alhea y nardos; 
14 Nardo y azafrn, caa aromtica y canela, 
Con todos los rboles de incienso; 
Mirra y loes, con todas las principales especias aromticas. 
15 Fuente de huertos, 
Pozo de aguas vivas, 
Que corren del Lbano. 

16 Levntate, Aquiln, y ven, Austro; 
Soplad en mi huerto, desprndanse sus aromas. 
Venga mi amado a su huerto, 
Y coma de su dulce fruta. 




CANTARES 5




1 Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa ma; 
He recogido mi mirra y mis aromas; 
He comido mi panal y mi miel, 
Mi vino y mi leche he bebido. 

Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados. 



El tormento de la separacin




2 Yo dorma, pero mi corazn velaba. 
Es la voz de mi amado que llama: 
Abreme, hermana ma, amiga ma, paloma ma, perfecta ma, 
Porque mi cabeza est llena de roco, 
Mis cabellos de las gotas de la noche. 
3 Me he desnudado de mi ropa; cmo me he de vestir? 
He lavado mis pies; cmo los he de ensuciar? 
4 Mi amado meti su mano por la ventanilla, 
Y mi corazn se conmovi dentro de m. 
5 Yo me levant para abrir a mi amado, 
Y mis manos gotearon mirra, 
Y mis dedos mirra, que corra 
Sobre la manecilla del cerrojo. 
6 Abr yo a mi amado; 
Pero mi amado se haba ido, haba ya pasado; 
Y tras su hablar sali mi alma. 
Lo busqu, y no lo hall; 
Lo llam, y no me respondi. 
7 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad; 
Me golpearon, me hirieron; 
Me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros. 
8 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusaln, si hallis a mi amado, 
Que le hagis saber que estoy enferma de amor. 



La esposa alaba al esposo




9 Qu es tu amado ms que otro amado, 
Oh la ms hermosa de todas las mujeres? 
Qu es tu amado ms que otro amado, 
Que as nos conjuras? 

10 Mi amado es blanco y rubio, 
Sealado entre diez mil. 
11 Su cabeza como oro finsimo; 
Sus cabellos crespos, negros como el cuervo. 
12 Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, 
Que se lavan con leche, y a la perfeccin colocados. 
13 Sus mejillas, como una era de especias aromticas, como fragantes flores; 
Sus labios, como lirios que destilan mirra fragante. 
14 Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos; 
Su cuerpo, como claro marfil cubierto de zafiros. 
15 Sus piernas, como columnas de mrmol fundadas sobre basas de oro fino; 
Su aspecto como el Lbano, escogido como los cedros. 
16 Su paladar, dulcsimo, y todo l codiciable. 
Tal es mi amado, tal es mi amigo, 
Oh doncellas de Jerusaln. 



Mutuo encanto del esposo y de la esposa

CANTARES 6




1 A dnde se ha ido tu amado, oh la ms hermosa de todas las mujeres? 
A dnde se apart tu amado, 
Y lo buscaremos contigo? 

2 Mi amado descendi a su huerto, a las eras de las especias, 
Para apacentar en los huertos, y para recoger los lirios. 
3 Yo soy de mi amado, y mi amado es mo; 
El apacienta entre los lirios. 

4 Hermosa eres t, oh amiga ma, como Tirsa; 
De desear, como Jerusaln; 
Imponente como ejrcitos en orden. 
5 Aparta tus ojos de delante de m, 
Porque ellos me vencieron. 
Tu cabello es como manada de cabras 
Que se recuestan en las laderas de Galaad. 
6 Tus dientes, como manadas de ovejas que suben del lavadero, 
Todas con cras gemelas, 
Y estril no hay entre ellas. 
7 Como cachos de granada son tus mejillas 
Detrs de tu velo. 
8 Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas, 
Y las doncellas sin nmero; 
9 Mas una es la paloma ma, la perfecta ma; 
Es la nica de su madre, 
La escogida de la que la dio a luz. 
La vieron las doncellas, y la llamaron bienaventurada; 
Las reinas y las concubinas, y la alabaron. 
10 Quin es sta que se muestra como el alba, 
Hermosa como la luna, 
Esclarecida como el sol, 
Imponente como ejrcitos en orden? 

11 Al huerto de los nogales descend 
A ver los frutos del valle, 
Y para ver si brotaban las vides, 
Si florecan los granados. 
12 Antes que lo supiera, mi alma me puso 
Entre los carros de Aminadab. 

13 Vulvete, vulvete, oh sulamita; 
Vulvete, vulvete, y te miraremos. 

Qu veris en la sulamita? 
Algo como la reunin de dos campamentos. 




CANTARES 7




1 Cun hermosos son tus pies en las sandalias, 
Oh hija de prncipe! 
Los contornos de tus muslos son como joyas, 
Obra de mano de excelente maestro. 
2 Tu ombligo como una taza redonda 
Que no le falta bebida. 
Tu vientre como montn de trigo 
Cercado de lirios. 
3 Tus dos pechos, como gemelos de gacela. 
4 Tu cuello, como torre de marfil; 
Tus ojos, como los estanques de Hesbn junto a la puerta de Bat-rabim; 
Tu nariz, como la torre del Lbano, 
Que mira hacia Damasco. 
5 Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; 
Y el cabello de tu cabeza, como la prpura del rey 
Suspendida en los corredores. 

6 Qu hermosa eres, y cun suave, 
Oh amor deleitoso! 
7 Tu estatura es semejante a la palmera, 
Y tus pechos a los racimos. 
8 Yo dije: Subir a la palmera, 
Asir sus ramas. 
Deja que tus pechos sean como racimos de vid, 
Y el olor de tu boca como de manzanas, 
9 Y tu paladar como el buen vino, 
Que se entra a mi amado suavemente, 
Y hace hablar los labios de los viejos. 

10 Yo soy de mi amado, 
Y conmigo tiene su contentamiento. 
11 Ven, oh amado mo, salgamos al campo, 
Moremos en las aldeas. 
12 Levantmonos de maana a las vias; 
Veamos si brotan las vides, si estn en cierne, 
Si han florecido los granados; 
All te dar mis amores. 
13 Las mandrgoras han dado olor, 
Y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, 
Nuevas y aejas, que para ti, oh amado mo, he guardado. 



CANTARES 8




1 Oh, si t fueras como un hermano mo 
Que mam los pechos de mi madre! 
Entonces, hallndote fuera, te besara, 
Y no me menospreciaran. 
2 Yo te llevara, te metera en casa de mi madre; 
T me ensearas, 
Y yo te hara beber vino 
Adobado del mosto de mis granadas. 
3 Su izquierda est debajo de mi cabeza, 
Y su derecha me abrace. 
4 Os conjuro, oh doncellas de Jerusaln, 
Que no despertis ni hagis velar al amor, 
Hasta que quiera. 



El poder del amor




5 Quin es sta que sube del desierto, 
Recostada sobre su amado? 

Debajo de un manzano te despert; 
All tuvo tu madre dolores, 
All tuvo dolores la que te dio a luz. 

6 Ponme como un sello sobre tu corazn, como una marca sobre tu brazo; 
Porque fuerte es como la muerte el amor; 
Duros como el Seol los celos; 
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. 
7 Las muchas aguas no podrn apagar el amor, 
Ni lo ahogarn los ros. 
Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, 
De cierto lo menospreciaran. 

8 Tenemos una pequea hermana, 
Que no tiene pechos; 
Qu haremos a nuestra hermana 
Cuando de ella se hablare? 
9 Si ella es muro, 
Edificaremos sobre l un palacio de plata; 
Si fuere puerta, 
La guarneceremos con tablas de cedro. 
10 Yo soy muro, y mis pechos como torres, 
Desde que fui en sus ojos como la que halla paz. 

11 Salomn tuvo una via en Baal-hamn, 
La cual entreg a guardas, 
Cada uno de los cuales deba traer mil monedas de plata por su fruto. 
12 Mi via, que es ma, est delante de m; 
Las mil sern tuyas, oh Salomn, 
Y doscientas para los que guardan su fruto. 

13 Oh, t que habitas en los huertos, 
Los compaeros escuchan tu voz; 
Hzmela or. 

14 Apresrate, amado mo, 
Y s semejante al corzo, o al cervatillo, 
Sobre las montaas de los aromas. 


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 Sociedades Bblicas Unidas 1960

Versin tomada del sitio: http://www.gentle.org/biblia/
El libro de 2 Cr fue capturado por fdocc
Revisin ortogrfica realizada con Word 95 (6), de Microsoft.
