Bermillo de Alba (Zamora)ALGUNOS APUNTES DE LA HISTORIA DE BERMILLO DE ALBA |
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| (Presentamos estos apuntes a la espera de posteriores estudios que nos concretarán más los datos de que disponemos) | |
| En los inicios de la historia la Península Ibérica estuvo habitada por dos pueblos: los íberos y los celtas. Los íberos, de procedencia africana, se establecieron en el sur y el este, mientras que los celtas, de procedencia europea, lo hicieron en el norte y el oeste. Son los celtas los primeros pueblos de los que tenemos noticias en nuestra tierra. Los celtas no eran un pueblo homogéneo sino que era un pueblo formado por diversas tribus: lusitanos, vetones, vacceos, etc. Los vacceos son los ocupantes de la zona noroeste de Zamora, de los que sabemos que practicaban un interesante colectivismo agrario que se ha transmitido casi hasta nuestros días. Esta práctica agraria se explica porque fueron tribus no asentadas en el territorio y, por tanto, no habían llegado a la propiedad privada. Eran, en definitiva, tribus nómadas. Sigamos a Joaquín Costa y su obra Colectivismo agrario en España: "Los vacceos, pueblo celta, habrían practicado hace dos mil años un sistema de régimen agrario idéntico al que los eruditos señalan como característico de los getas y los suevos y ha perdurado hasta nuestros días conocido con el nombre de ROZADA. Los vacceos poseían la tierra en común y distribuían los frutos obtenidos de ella entre las familias; únicamente, para evitar inconvenientes que habían debido experimentar en la labores ejecutadas en mancomún, individualizaban el trabajo, partiendo el campo en tantas suertes o labranzas como familias había y encomendando el cultivo de cada una de éllas a cada una de éstas". Más adelante el mismo autor dice: Rozadas de Aliste. El campo y la tierra de Aliste se compone de un grupo numeroso de lugares o concejos situados al NO. de la provincia de Zamora, partido judicial de Alcañices, en la misma frontera portuguesa; tributarios casi todos de la antigua casa de Alcañices, a favor de la cual reconocen el señorío directo sobre sus términos municipales. Suelo pobre, la ganadería aventaja con mucho en importancia al cultivo del suelo. Los terrenos de aprovechamiento común en la parte laborable se cultivan por el vecindario comunalmente, haciendo lo que llaman una rozada todos los años, ..., o cada tres años, ..., o cada cinco o más, conforme lo consiente la extensión del suelo disponible". Un aspecto interesante ha sido precisar la posición de la mujer en la sociedad céltica. La familia era monógama y la mujer ocupaba una posición destacada en el hogar. Trabajaba en el campo, pero también podía tomar parte en la vida pública. Aspecto que nos aclara la tradicional costumbre de trabajar en el campo de igual manera el hombre y la mujer. Costumbre que ha perdurado hasta nuestros días. Sabemos que al filo de año 1.000 la tierras que comprenden la margen del Duero eran tierras despobladas. La reconquista, por el norte, había avanzado y fijado ya una frontera permanente en el Duero. El reino de León poseía ciudades como Zamora y Toro, y por la parte de Portugal también había alcanzado el Duero, pero quedaba una zona al oeste del río Esla, lo que puede ser aproximadamente Aliste en la actualidad, que estaba despoblada y probablemente sería zona de paso, pero sin asentamientos definitivos. Posteriormente estas tierras serían pobladas en sucesivas oleadas llegadas a medida que avanza la reconquista, sólo tenemos que observar topónimos como Asturianos, Gallegos, etc. Si bien se ha de tener en cuenta que esta repoblación fue escasa y lenta, pues de hecho lo que ocurría era que en los sucesivos avances de la reconquista las poblaciones no se desplazaban o lo hacían muy escasamente, siendo ocupados los territorios por tropas cristianas o musulmanas alternativamente, respetando casi siempre a la población asentada, incluso respetando sus fueros si los tenían. Además hemos de tener en cuenta que estas tierras nunca pertenecieron a el Al-Andalus, que por el oeste de la península no sobrepasó el Sistema Central, y sólo fueron ocupadas transitoriamente con motivo de sus razzias o expediciones de castigo, como la destrucción de Zamora, etc. Esto explicaría la despoblación casi total de la zona en esta época.
SOBRE EL ORIGEN DEL NOMBRE Según Pancracio Celdrán en su Diccionario de topónimos y sus gentilicios, Bermillo tiene su origen en bermejillos, terrenos de color ocre. De todas maneras creemos que la explicación más acertada nos la proporciona Justo Lira, cuando nos dice que los estudios más modernos apuntan al étimo MELLIMELUM (membrillo, manzana dulce). Lo corrobora el hecho de que el pueblo esté ubicado en una zona de abundante producción de manzanas, además diversos documentos hablan de Mermillo, como nombre del pueblo, que posteriormente evolucionaría a Bermillo. Así encontramos en el AHN. Osuna, Leg 3.687: "el término que dizen de la Palia desde Baldespino asta el Teso de Mermillo" se refiere a Bustío, una pequeña población despoblada a finales del siglo XV. Al hablar de las poblaciones que formaban parte del señorío de Alba de Aliste, Gómez Ríos nos dice "la primera relación que conozco de las poblaciones del señorío es de 1527: Mermillo, Muga, Samir, Manzanal, Vide, Losacino, Losacio, Vegalatrave, Ricobayo, Carbajales, Navianos, Marquid, Bustío, Videmala, Domez." Siguiendo a Gómez Ríos: AHN. Osuna. Leg 869 (2-16). "La villa de carbajales. Tiene el castillo y fortaleza que está junto con el lugar de santa cruz del castillo. Lugares de su tierra e juresdeçión: manzanal, nabianos, vega la trabe, samir, ricobayo, bide, muga, marquid, losaçio, domez, mermillo, vide mala, losaçino. El término de bustío que fue lugar." Por lo que respecta a Alba, la cosa parece más clara y aquí sí se ve la relación con la repoblación de la época de la reconquista venida del norte de la península. En este caso de Asturias. Existe en Asturias, condado de Quirós, un pico llamado Peña de Alba, donde quedan las ruinas del castillo de Alba del que nos da cuenta la Crónica Adefonsi Imperatoris (1160): "... et in Alba de Quirós, quae erant castella valde fortísima." En el interior del castillo estaba el santuario de Nuestra Señora de Alba. Una virgen a la que se cantaban lo siguientes gozos: Levántate, morenica / Arriba Señora de Alba, / Levántate, morenica, / Que ya viene la mañana. / Que ya viene la mañana, / La mañana va viniendo; / ¡cómo descansa la Virgen / Velada por caballeros! / Levántate, morenica. / Mi santina de la Peña, / Levántate, morenica, / Que tus frailines te velan. / Que tus frailines te velan, / Rezando y espada en mano / ¡cómo despierta la Virgen, / caballeros la guardaron!. Podemos observar en este texto la practica identidad con las canciones que, en nuestra tierra, la noche de San Juan los mozos cantaban a las mozas después de haberle dejado el ramo en la ventana. "Levántate, morenita / Levántate, resalada / Levántate. / Levántate a por el ramo / ... etc. Por lo tanto hemos de concluir, siempre a la espera de posteriores estudios, que el origen del pueblo está en la repoblación de la reconquista, y más concretamente que fue fundado por caballeros templarios de la encomienda de Carbajales cuya fortaleza era el castillo de Alba de Aliste, como explicaremos a continuación.
La Orden del Temple fue fundada en Francia por Hugo de Payns en 1120 con la finalidad de proteger a los peregrinos de Tierra Santa, defensa que llevaba consigo el uso de las armas si se le quería dar algún sentido y eficacia. A los caballeros fundadores el rey Balduino II de Jerusalen les cedió una parte del templo de Salomón como sede por la que pasaron a llamarse Caballeros del Templo. El Concilio de Troyes, 14 de enero de 1129, aprueba la regla por la que se regirán los caballeros, siendo la figura clave en su aprobación San Bernardo de Claraval. A las obligaciones religiosas y modo de vida de los canónigos regulares había añadido Hugo de Payns, con la aprobación del patriarca, la dedicación a la defensa de los peregrinos. Muchos cristianos que no podían enrolarse en la Orden del Temple se sintieron impulsados a contribuir con la entrega de granjas y heredades que daban a los templarios. Así surgieron centenares de encomiendas. La encomienda Una encomienda era una explotación agropecuaria que abastecía a la Orden del Temple, lo sobrante se comercializaba; en ella había establos, molinos, de aceite o de trigo, porquerizas, vaquería, gallinero y palomares; así como los aposentos para los caballeros, capilla y cárcel. Cada casa o convento, o varias de ellas, si eran de un rango menor, constituían una encomienda, dirigida por un templario que recibía el nombre de comendador. En ellas rara vez residían más de uno o dos miembros de la orden. También había criados, clérigos, etc. Los templarios en el reino de León Los templarios llegaron al reino de León bajo el reinado de Alfonso VII (1126-1157). En 1128 doña Teresa de Portugal entrega a los templarios el castillo fronterizo de Soure (19-3-1128), estando presente su sobrino Alfonso VII, emperador del reino de León. De aquí podemos deducir, ya que no existen documentos, que los templarios habrían pasado por León para llegar a Portugal. No es hasta 1157 cuando se hace la primera mención a los templarios en el reino leonés de Alfonso VII. Antes de 1168 aparece constituida la encomienda templaria de Ceínos de Campos, que sin duda se había organizado unos años antes. En 1178 encontramos ya en el reino leonés a un maestre provincial del Temple: Guido de Garda. El 10 de septiembre ya asiste a la curia regia de Salamanca como maestre provincial del reino de León. Durante el reinado de Alfonso IX (1188-1230) asistiremos al nacimiento de una serie de encomiendas en tierras leonesas y especialmente en las comarcas zamoranas. El 29 de abril de 1211 el rey Alfonso IX y los templarios alcanzan un acuerdo: los templarios renuncian a las fortalezas de Portezuelo y Santibáñez de Mazorcas, que estaban en manos del rey y ellos reclamaban, y el monarca les devolvía el resto de los bienes y lugares que había tomado, y en compensación por las dos fortalezas que retenía les hacía donación de la villa y fortaleza de Ponferrada. Entre los bienes que Alfonso IX devuelve se encuentra Alcañices con todo su término, que ya antes había sido templario y ahora se convierte en sede de una importante encomienda. El acuerdo entre el monarca y los templarios incluía la promesa de devolverles los castillos de Alba de Aliste y San Pedro Latarce, cuando pudiera hacerse con ellos. Parece que en 1220 el rey Alfonso IX se había hecho con el castillo de Alba de Aliste, pero no lo había devuelto al Temple. De nuevo monarca y orden llegan a un acuerdo, ante la reclamación del Temple, y el rey entrega a frey Pedro Alvítiz, maestre del Temple en los reinos de Castilla, León y Portugal, el castillo de Alba de Aliste. Hemos de suponer que Alba de Aliste había sido anteriormente templario, pues se habla de devolución, aunque no hay constancia de tal circunstancia. Alba de Aliste se convertirá en otra de las importantes encomiendas-convento de la Orden del Temple. El 17 de diciembre de 1285 el rey Sancho IV cede a favor de don Gómez García y de la Orden el impuesto completo de la moneda forera. (Fonsadera, monedas y servicios eran los tres impuestos principales que el rey percibía de los señoríos). "... a los omnes que moran en tierra de la Orden del Temple e de la tierra d'Alliste et de Tauara que recudiesen a don Gómez García, comendador major del Temple en Catiella et en León, con los maravedíes de la moneda forera.) LOS TEMPLARIOS EN ZAMORA La actual provincia de Zamora era uno de los territorios con un mayor número de encomiendas. - Benavente, que tenía heredades en Ricobayo. - Villalpando, con un solo templario, frey Lucas. - Villárdiga, a unos kilómetros de Villalpando, de ella dependía la iglesia de Pajares de la Lampreana. - Lampreana, nombre utilizado para designar a Villafáfila. - San Félix, un despoblado en el término de Villafáfila. - Moladas o Muélledes, despoblado en el término de Villarrín. Hay otra en Tábara, otra en tierra de Alba con el nombre de Alba de Aliste o Carbajales, otra en tierra de Aliste, Alcañices, y otra en la ciudad de Zamora. Tábara y Carbajales tenían en 1310 un mismo comendador, frey Gómez Pérez, con él habitaban en esas encomiendas otros diez templarios más, que se encontraban en el castillo de Alba, exentos de alguna manera de la jurisdicción maestral; era el segundo grupo más numeroso de freires de la Orden. La encomienda que llevaba el nombre de Alba o Carbajales tenía su fortaleza en el robusto castillo de Alba de Aliste en cuya jurisdicción o término se hallaba la villa de Carbajales; ambas, fortaleza y villa dan su nombre a la encomienda. La llegada de los templarios al castillo de Alba es posterior a 1211, ya que, como hemos visto más arriba, este año el rey Alfonso IX promete a la Orden del Temple que si alguna vez lograra recuperar los castillo de San Pedro Latarce y Alba de Aliste se los entregaría. Por esta fechas el castillo de Alba formaba parte del señorío que en el año 1206 el rey, su padre, había otorgado al infante don Fernando, el futuro Fernando IIIl. El rey leonés recuperaría el castillo de Alba de Aliste cuando en 1217 rompió con su hijo, por haber éste admitido la corona de Castilla, corona a la que también aspiraba su padre, pero la entrega de Alba de Aliste no tuvo lugar hasta el 27 de septiembre de 1220. PROCESO A LOS TEMPLARIOS Alba de Aliste era un importante centro templario durante el proceso de disolución de la Orden. En Zamora se comisionó un importante séquito formado por García Pérez, porcionario de Toledo y Melendo Rodríguez, nuncio de Lisboa, acompañados del chantre Rodrigo Rodríguez, del arcediano de Toro Esteban Pérez y de los canónigos zamoranos Diego Alfonso y Guillermo Sánchez, y Benito Pérez que actuó de notario. Este séquito se puso en marcha el lunes 20 de abril de 1310 hacia Alcañices siguiendo la Vereda Real de Zamora a Galicia y llegaron a Alcañices el día 21 de abril para entregar la citación de comparecencia en Medina del Campo el 27 de abril de 1310. Durante la citación el maestre don Rodrigo Yáñez hizo notar que los frailes que se encontraban en el castillo de Alba estaban exentos de la jurisdicción maestral. Por ello los mensajeros deciden trasladarse a Alba y se presentan en el castillo de Alba el 22 de abril, donde se encuentran al comendador don Gómez Pérez junto a varios templarios. El notario registra los nombres de los templarios presentes en la citación: Domingo Martínez, Gonzalo Ibáñez, García Rodríguez, Alfonso, Domingo, Gonzalo, Alfonso, Juan llamado Cabeza, Pelayo y Juan de Chamín, cuyos nombres vienen casi a coincidir con los reseñados en la citación como residentes en Tábara y Carbajales. Entre los testigos figura Juan Pérez, clérigo del comendador, y Mateo Estébanez, capellán del mismo comendador, lo que hace suponer que entre los freires del Temple residentes en Alba no había ningún sacerdote. Finalmente, a instancias del comendador, el notario visita e inspecciona a cuatro freires que se encontaban muy débiles y enfermos: Rodrigo Martínez, Pelayo, Juan y Gonzalo Ibáñez. En el juicio seguido contra los templarios en Medina del Campo se tomó declaración a 33 testigos, entre ellos: 1) Rodrigo Yáñez, maestre provincial 9) .... Díaz, caballero: probablemente Alfonso Díaz, templario de Tábara-Carbajales 17) García Rodríguez, caballero: templario de Tábara-Carbajales 23) Domingo, sargento: presente en Alba de Aliste el 21 de abril 26) Pelayo, sargento: templario de Tábara-Carbajales 28) Juan Cabeza, sargento: templario de Tábara-Carbajales 29) Alfonso ?, sargento: probablemente Alfonso dicho Chamorro de Tábara-Carbajales 30) Juan dicho ....., sargento: probablemente Juan de Chamín SECUESTRO ECLESIÁSTICO DE LOS BIENES TEMPLARIOS Al mismo tiempo que en Medina del Campo se instruía el proceso contra la Orden del Temple se ponía en marcha el procedimiento de secuestro eclesiástico de los bienes templarios. Para este secuestro, inventario y administración de los bienes del Temple el Papa había designado el 12 de agosto de 1308 una comisión de cuatro miembros, ampliada con otros dos más el 18 de octubre. Eran los arzobispos de Toledo, Compostela y Sevilla y los obispos de Palencia, León y Lisboa. FERNANDO IV COMIENZA A DISPONER DE LOS BIENES TEMPLARIOS A pesar de que la bula de extinción de la Orden del Temple fue suscrita por el Papa Clemente V el 22 de marzo de 1312, el rey castellano Fernando IV comenzó mucho antes a disponer de sus bienes. Es a partir de 1308 cuando el rey Fernando IV comienza a disponer libremente de las villas y castillos templarios como si fueran bienes de la Corona, y lo mismo seguirá haciendo, a la muerte del rey, su madre doña María de Molina. Alfonso XI seguirá disponiendo del patrimonio templario, heredado de su padre, a pesar de que el Papa Juan XXII había urgido la entrega a la Orden de San Juan. Sucesivos Papas como Clemente VI, Inocencio VI y Urbano V seguirían insistiendo ante los reyes como Pedro I y Enrique II, sin resultado ya que éstos continuarán disponiendo de los escasos bienes del Temple que todavía quedaban en el patrimonio regio. El problema se solucionará con el paso del tiempo cuando los monarcas castellanos acabarán de enajenar la última villa o heredad procedente de aquellos desaparecidos caballeros. Repsecto a Alba de Aliste, Fernández Prieto dice ".... Alcañices, Tábara, Alba de Aliste y Villalpando fueron incorporados a la Corona, la que fue depositaria de todos los demás bienes..... los que más tarde fueron cedidos en Señoríos" . Ya en el siglo XIII era señor de Alba de Aliste don Alonso Téllez de Meneses y durante este siglo y el XIV fue objeto de intercambios, herencias, etc, entre distintas familias de la nobleza castellana, los infantes de Aragón y los sucesivos reyes. En el contexto de las guerras de la nobleza y de las mercedes reales, características de la casa de los Trastámara, surgió el condado de Alba de Aliste. El primer conde de Alba de Aliste fue don Enrique Enríquez de Mendoza, que fue almirante de Castilla. Enrique IV concedió el título de Conde de Alba de Aliste a don Enrique Enríquez de Mendoza y a su mujer doña María de Guzmán el día 8 de agosto de 1459 "... de aquí en adelante para toda buestra bida seades conde de la buestra villa de alva de aliste..." CONCLUSIÓN Fueron los templarios que habitaban en la encomienda de Alba de Aliste los que fundaron el poblado de Mermillo, tierra de manzanas dulces. Posiblemente se inició con la construcción de la ermita dedicada a los mártires San Fabián y San Sebastián, que en la visita del vicario Cid Monroy en 1791 dice que está decente y puede subsistir. Hoy es el cementerio viejo. No creemos que esta ermita se construyera hasta principos del siglo XIII. No muy posterior será la época de construcción de la Iglesia, también por los templarios de Alba de Aliste. A falta de posteriores estudios y búsqueda de fuentes documentales, y teniendo en cuenta las características arquitectónicas hemos de concluir que fue construida en la primera mitad del siglo XIII. Por lo tanto nos atrevemos a afirmar que el origen del asentamiento que posteriormente fue Bermillo de Alba, está en torno a los primero años del siglo XIII. ALGUNAS HUELLAS DE LOS TEMPLARIOS EN BERMILLO DE ALBA LAS CRUCES. Existe un lugar conocido por este nombre, y allí se conservan las peanas de lo que fueron tres cruces, que formaban parte de un Calvario o Vía Crucis que debía tener sus estaciones entre la Iglesia y las tres cruces. Respecto al Calvario se nos dice que "en determinados lugares de la geografía cristiana, que, curiosamente, están a menudo relacionados con enclaves que pertenecieron a la Orden del Temple .... este Vía Crucis, convertido en Calvario por el lenguaje popular, sale del templo y se encarama hacia el monte..." EL COLMENAR. También un lugar del pueblo con ese nombre, donde tradicionalmente se cultivaban colmenas. En la época de los templarios se cultivaban intensamente las colmenas esencialmente para obtener cera con fines litúrgicos. EL MOLINO LAS BRUJAS. En el proceso contra los templarios, que llevó a la disolución de la Orden, se les acusó de cultos esotéricos y en los interrogatorios, siempre bajo tortura que era la forma obligatoria de interrogar, los caballeros confesaron que se les aparecieron mujeres "con las que cedieron en pecado". Las brujas iban muy ligadas en la tradición popular a los templarios. Así mismo en el recuerdo popular existía la tradición de que en los molinos templarios se reunían las brujas. En muchas zonas templarias quedan restos de los molinos de las brujas. DEL SIGLO XVI AL XX LA CONCORDIA El acontecimiento más imoportante en Tierra de Alba de Aliste fue la concordia firmada por el conde don Diego y los vecinos de la villa de Carbajales y su tierra, 11 de enero de 1564. Permaneció en vigor durante más de trescientos años y marcó la vida política, social y económica de Alba de Aliste hasta casi el siglo XX. Era un instrumento jurídico sobre derechos y obligaciones establecido y firmado por las partes afectadas. En este caso, el conde y los vecinos-vasallos de los diferentes pueblos del condado de Alba de Aliste. 1. Al conde le correspondía administrar justicia en primera y segunda instancia, nombrar o confirmar los cargos públicos y cobrar anualmente el derecho de vasallaje (una gallina y 21 maravedís por vecino a pagar por San Martín de noviembre). 2. Se confirmaba "la propiedad ... en favor de los condes.... de toda la dicha tierra, montes altos o bajos, fontes, prados, pastos, heras e faceras, heredades, eixidos, abrevaderos, con todo lo demás yncluso dentro de los términos de la dicha villa e tierra". 3. El conde otorgó "fuero perpetuo ynfiteusi para siempre jamás a los dichos vezinos de la villa de Carbajales y lugares de su tierra y jurisidzión..." A cambio los vecinos y moradores estaban "obligados a veneficiar y labrar la dicha tierra y a dar y pagar" las siguientes regalías: a) El noveno de todos los granos, comprendía "la nobena parte, pagado el diezmo, ... de todo el trigo, zenteno, zebada, abena y yerbas.."Los campesinos debían llevar el noveno a su propia costa a las paneras del conde. b) Forraje para el ganado, también debían pagar el noveno (sacado el diezmo) c) Noveno de lana y crías de ovejas y cabras d) Viñas y huertas, prohibía plantar y cercar nuevas viñas y huertas sin permiso del conde e) Montes propiedad del conde, se reservó para él y para sus sucesores "los Montes Cantadores, Arzinal y Manzanal.." f) Reserva de pozos en el río Aliste etc. Firmaron la concordia: por Carbajales, Alonso Asensio, Diego de Bonillas, Juan Ramos, Julián Bara, Tomás de Dueñas y Diego Lobo; Miguel Moro de Muga; Juan Antón de Videmala; Pedro Moro de Losacio; Sebastián Manso de Bermillo; Pedro Garzón de Samir; Juan de Ribera y Pedro Argüello de Vegalatrave; Joaquín Gallego de Domez; Martín Alonso de Manzanal; Benito de Cesar de Losacino; Juan de Muga, vecino de Marquiz. Felipe II confirmó la concordia el 3 de septiembre de 1594 con pequeñas modificaciones. A modo de ejemplo, el año 1620 Bermillo pagó al conde 255 fanegas de trigo, 66 fanegas de cebada, 102.408 maravedís Igualmete en esta concordia se especifica que Bermillo en 1564 tenía 89 vecinos. Otros datos de población: Añadimos aquí algunos datos referentes al número de habitantes que ha tenido el pueblo en distintas épocas de su historia. Creemos que estos datos se deben tomar con cierta cautela, pues, según las fuentes, las diferencias son importantes. 1530: 44 vecinos. 1541: 45 vecinos pecheros. 1588: 28 vecinos. 1591: 44 vecinos pecheros y 1 clérigo. 1607: 18 vecinos; 36 feligreses. 1620: 15 vecinos. 1717: 18 vecinos. 1790: 40 vecinos. 1791: 55 vecinos pecheros; 144 personas de comunión. 1802: 58 vecinos. 1884: 90 vecinos, 360 almas. 1900: 282 habitantes. 1920: 364 habitantes. 1970: 328 habitantes. 1985: 256 habitantes. Al respecto hemos de aclarar varios conceptos para un mejor entendimiento de los datos anteriores. Primero: Los vecinos pecheros eran los que estaban obligados a pagar tributos. Segundo: Que para calcular el número de habitantes se suele multiplicar el número de vecinos por 4,3. Aunque este número es discutido por los especialistas. Algunos apuntan a multiplicar por 4 y otros por 5. BIBLIOGRAFÍA: Manuel Gómez Ríos: Alba de Aliste en la visita de D. Manuel Cid y Monroy 1791 Manuel Gómez Ríos: Alba de Aliste (1190-1564) Juan G. Atienza: Los enclaves templarios Rafael Alarcón Herrera: La huella de los templarios Jesús Ávila Granados: La mitología templaria Gonzalo Martínez Díez: Los templarios en la corona de Castilla Gonzalo Martínez Díez: Los templarios en los reinos de España Mª Elisa González Moro: La zamorana tierra de Alba (1752-1985) José Mª Mínguez: La España de los siglos VI al XIII Francisco J. Fernández Conde: La España de los siglos XIII al XV Justiniano Rodríguez Fernández: Reyes de León Alfonso Ceballos Escalera: Reyes de León (2) |
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