REPORTE DE LA AGENCIA KALI-YUGA (febrero de 2009)
EL VIETNAM DE OBAMA
a) De la Obamanía a Talibanistán
No podía haber sido peor el
comienzo de la presidencia de Obama también en
materia internacional. En la semana que se inicia, en la región que representa
su verdadero obsesión, el centro del Asia, han
sucedido una serie de hechos realmente preocupantes para su gestión.
El día 17 se firmó en Malakand un tratado de paz entre el gobierno pakistaní y
las milicias talibán de las regiones del Noroeste (FATA), comprendiendo entre
otras a las provincias de Waziristán del Norte y del
Sur, Bajaur, Khiber, Bannu, Swat e incluso Punjab y Baluchistán. Es decir prácticamente la mitad del territorio
pakistaní. En el tratado firmado el gobierno reconoce su incapacidad militar de
poder restablecer el orden en tal región, capturar a la dirigencia talibán
afgana y de Al Qaeda y, lo más importante, acepta la vigencia de la ley
islámica o Sharia en todas las provincias antes
aludidas, es decir prácticamente termina reconociéndoles una soberanía propia,
si bien sean los jueces del sistema los que deban aplicar la nueva legislación.
Las primeras reacciones ante este hecho inusual han sido sumamente dispares. Si
por el lado norteamericano y de la Otan ha primado la preocupación e incluso el
furor, habiendo sido el principal testimonio de ello lo manifestado por la
actual Secretaria de Estado Hillary Clinton quien
dijo tajantemente que a partir de ahora en Pakistán están gobernando los
extremistas. Pero por el otro han sido sintomáticas las manifestaciones del
movimiento talibán en su principal santuario del valle de Swat
en donde hubo multitudinarias manifestaciones de celebración por el tratado. En
una de ellas, en la ciudad de Mingora, el Maulana Sufi Muhammad, quien
fuera recientemente liberado tras haber permanecido 6 años presos por luchar
contra EEUU, manifestó en forma desafiante que "el Islam odia la
democracia en tanto la considera un sistema absurdo y perverso", que en lo
sucesivo no habrá más partidos políticos ni por lo tanto corrupción y que la
meta de todos es el Califato, esto es un gran imperio que se expanda por el
mundo entero. Algunos ya han bautizado a esta región como Talibanistán.
A estas contundentes
declaraciones deben asociárseles los siguientes hechos. En el día de ayer Rusia
ha reconocido oficialmente que en su territorio en el Norte del Cáucaso está
operando Al Qaeda con un grado de efectividad mayor de lo que aconteciera con
la rebelión chechenia de la década del 90'. Ahora la guerra civil se ha
extendido también a las repúblicas 'rusas' de Dagestán,
Ingushetia y Osetia del Norte. Mientras dicha
rebelión siga vigente los próximos puntos conflictivos serán las repúblicas
asiáticas de Uzbekistán, Tajikistán, Turkistán y Kirgistán que limitan
con Afganistán estableciéndose así un muy vasto territorio propicio para la
instauración del califato del que hablara el Maulana.
También en estas zonas las cosas
se presentan negras para Obama, perdonando la
redundancia. Justo el mismo día en que iba a llegar a Kabul su delegado
personal, los talibanes tomaron prácticamente la ciudad destruyendo dos
ministerios y la misma prisión. Ha llamado poderosamente la atención la suma
lentitud con la que el mandatario americano intenta resolver los acuciantes
problemas que presenta tal frente de combate respecto del cual manifestara en
su campaña que habría de incrementar sus tropas. A una primera decisión de
enviar 30 mil soldados de refresco para duplicar el contingente de su país, en
el día de ayer acaba de dar una significativa marcha atrás reduciendo el
contingente a casi la mitad. Además ya ha mostrado anticipadamente su fracaso
el intento del Gral. Petraeus, nuevo jefe militar en
la zona, de querer imitar su experiencia relativamente exitosa en Irak de crear
una fuerza de Despertados, es decir de mercenarios rentados para luchar en
contra de Al Qaeda. La gran diferencia que existe entre ambos países estriba en
que en el primer caso el incentivo era el de luchar contra una fuerza que no
era autóctona al menos en su origen, como las huestes de Bin
Laden, lo cual no es lo que sucede con el caso de los
talibanes afganos. Y como si no fueran suficientes los desaguisados, Kirguistán
acaba de ratificar el cierre de la base norteamericana de Manas sita en su
territorio, por razones presupuestarias. La crisis económica que viven los EEUU
les ha impedido actualmente pagar un reajuste en el alquiler. Ello resulta
sumamente grave para Obama pues si le agrega también
el hecho de que se ha cerrado la frontera con Pakistán por la constitución del
nuevo emirato de 'Talibanistán', las tropas de la
Otan se encuentran totalmente aisladas y dependerán en lo sucesivo de la ayuda
de Rusia y de sus países satélites como Uzbekistán para poder sobrellevar una
guerra que a todas luces ya se encuentra perdida. Rusia ha aceptado de buen
grado intervenir en esta contienda del mismo lado de los EEUU y ha logrado que
a cambio de ello este país disminuya los alcances de su escudo misilístico en Europa. Sin embargo no deja de preocuparla
el riesgo de que al tener a Al Qaeda ya operando en su territorio, un mayor
compromiso en la contienda pueda también incrementar la situación de guerra en
lo interior de su país.
Ante esta suma de malas noticias
para Obama son ya muchos los que empiezan a poner en
duda su capacidad real para hacer frente a las circunstancias. A ello debe
asociarse que se ha enemistado ostensiblemente con el presidente afgano Karzai a quien ha acusado abiertamente de corrupto y que
lejos de haber suspendido los inútiles y contraproducentes 'bombardeos
inteligentes' en Afganistán y Pakistán, por el contrario los ha incrementado
produciendo un promedio diario de unos cincuenta civiles inocentes muertos en
los dos países y respecto de lo cual nuestra prensa domesticada y diferentes
'analistas' hacen un silencio cómplice aunque no puedan evitar que en tales
países atacados aumente el odio hacia los EEUU. Es por ello que ya muchos
hablan abiertamente del Vietnam de Obama para
referirse a la guerra de Afganistán-Pakistán. Ya se habla de un retiro
apresurado de tropas de tal país ante una derrota inminente.
b) Perspectivas
Algunos nos han criticado porque
en estas columnas no nos referimos a la situación argentina y americana. Lo
haremos ahora. A diferencia de un cierto nacionalismo autista consideramos que la
guerra del Asia Central nos incumbe sobremanera. Queremos la derrota del
occidente materialista y moderno, queremos que la derrota del comunismo
soviético en 1989 se complete con la del capitalismo norteamericano, europeo y
ahora también ruso y chino en este nuevo milenio. Vemos con suma simpatía la
constitución de un califato en tal región fundado en principios contrarios a la
democracia, tal como sustentara el Maulana Muhammad.
Sin embargo no queremos ser musulmanes, sino seguir siendo católicos.
Para ello resulta indispensable establecer con claridad los alcances de nuestro
catolicismo. No podemos sentirnos representados por un Papa que ante esta
guerra de civilizaciones se ha embanderado decididamente del lado de la
modernidad en contra de la Tradición sustentando de manera incluso
religiosa los principales dogmas de la primera, tales como el Holocausto y la
Democracia. Por ello, ante el frente cristiano-sionista en que se encuentra
embarcado actualmente el Vaticano debemos contraponerle su exacto contrario, el
frente cristiano islámico fundado en un fundamentalismo común que puedan
sustentar ambas religiones. El punto de contacto debe ser la exaltación del
ideal de Imperio, o Califato desde el lado islámico, como contraposición a la
Democracia que sustenta el frente contrario.
Walter Preziosi
Buenos Aires,
19/02/09