Reporte de la Agencia Kali-Yuga
(1ª quincena de Enero 2009)
LA NUEVA GUERRA DEL SIGLO XXI
1) Las circunstancias históricas
previas a la Tercera Guerra Mundial
A diferencia de las guerras convencionales realizadas
por naciones o grupos de éstas para satisfacer intereses, las denominadas
‘guerras mundiales’ que asolaron el siglo XX se han hecho principalmente por
principios, aunque obviamente no estuvo lejos de éstas el problema económico
que las motivaba, pero el mismo, que siempre existe, no fue en éstas el factor determinante.
La Primera Guerra Mundial significó el embate
definitivo entre las democracias que triunfaran en las revoluciones inglesa,
norteamericana y francesa en contra de las monarquías de origen divino que aun
quedaban, como la austríaca y la germánica en menor medida. En tal contienda la
masonería, que tuvo una participación muy activa, logró enrolar en el bando democrático,
a través de muy hábiles maniobras, a la monarquía rusa contraponiéndola con sus
pares centroeuropeas y de esta manera se logró la destrucción del principio
antidemocrático con el tratado de Versalles y la posterior balcanización de
Europa.
En la Segunda Gran Guerra las cosas no estuvieron
claras de la misma manera en un primer momento como en la Primera pues ésta
comenzó como una lucha de carácter territorial y económico, como lo fueron las
distintas contiendas llevadas a cabo por la burguesía a lo largo de la
historia, pero luego, a medida que el conflicto se fue profundizando, pasó a
ser abiertamente una lucha entre la concepción democrática y su antagonista
representada por los fascismos comprendidos como una resurrección de los
principios contrarios a los que se sustentaran en las anteriores revoluciones especialmente
con la norteamericana, la francesa y finalmente la rusa. Este desenlace se lo
vio especialmente en los albores de la contienda cuando la fuerza de élite SS,
que en un comienzo había sido una organización militar exclusivamente germánica
y ‘aria’ en un sentido racista biológico, en el final de la contienda se convirtió
en una brigada internacional compuesta hasta por árabes e hindúes que luchaban
codo a codo por una misma concepción del mundo.
La Tercera Guerra Mundial del siglo XXI, que se
inaugurara un 11 de septiembre del 2001 justo en el inicio del milenio, tiene
una diferencia significativa con respecto a las anteriores. La misma, a pesar
de lo que varios desinformadores se empeñen en
considerar en contrario, no es una
guerra de naciones y por lo tanto de intereses, sino abiertamente se trata
de una guerra por concepciones del mundo.
Si en las anteriores el hecho de que tales contiendas tuviesen como sujetos a
naciones podía sembrar algún tipo de confusión, en tanto que toda nación busca
satisfacer los propios intereses frente a las restantes y salvo que ésta
represente algún principio superior diferente del que impera en la modernidad,
como en el caso del Imperio austro-húngaro, difícilmente exista una
coincidencia inmediata entre ambos factores, en la actual, al ser uno de los
bandos que hoy luchan una organización transnacional sustentada en ideas, ya no
puede efectuarse más dicha confusión.
El fundamentalismo islámico, uno de los dos
protagonistas de esta Gran Guerra, sustenta un conjunto de principios que son
radicalmente contrarios a los de la modernidad democrática que se impusiera a
través de las dos guerras mundiales anteriores. Frente al dogma de la soberanía
popular, propio de las democracias sea comunista como capitalista, sostiene el origen divino del Estado a través del
Califato; frente al igualitarismo, especialmente sexual propio de nuestra
sociedad en donde la mujer cada día que pasa se convierte en el eje principal,
espiritual y determinante del orden social del ‘occidente’ y de sus costumbres,
sostiene abiertamente la separación y
desigualdad jerárquica entre los dos sexos, así como entre las castas.
Frente al consumismo, vitalismo y economicismo de la modernidad, el
fundamentalismo, a través de la experiencia kamikaze, sostiene la prioridad
de la otra vida, superior a ésta, como meta esencial de la propia
existencia, siendo concebida la que perciben nuestros sentidos meramente como
un medio para alcanzar la eternidad.
No por casualidad y como un tic adquirido a largo de
varias guerras emprendidas por su nación, el presidente Bush ha calificado a
tal enemigo absoluto como el ‘fascismo islámico’ y ha convocado a todas las
naciones del planeta a aunar esfuerzos con la finalidad de abatirlo. Pero lamentablemente
hoy en día eso que Bush denomina como el ‘fascismo’ solamente acontece en el
contexto de tal religión. No sucede así en el catolicismo o en el ámbito de lo
que ha dado en llamarse el ‘occidente’ que, sea a través de su papa quien hoy
colabora con Israel, “su hermano mayor”, con Bush y con la ONU, como también de
aquellos sectores pretendidamente fascistas, neofascistas o postfascistas
que por razones raciales biológicas similares a las que tuviera el primer
nazismo que invadiera Rusia* hoy en la práctica están con los mismos enemigos que
tuvieran sus movimientos originarios y con los cuales hoy está también el
‘Santo Padre’.
2)
La
actual situación
La guerra de civilizaciones, o Tercera Guerra Mundial,
es hoy un antagonismo entre la concepción moderna, representada por todas
aquellas naciones y gobiernos del mundo que forman parte de la ONU y la civilización
tradicional hoy representada por el fundamentalismo islámico. Esto lo ha
comprendido perfectamente el presidente Bush y frente a ello es que se ha
lanzado la convocatoria pertinente a la unidad de todas las naciones
democráticas frente al peligro inminente.
Luego del 11S el próspero mundo occidental ha
entrado en recesión y ello se ha debido, tal como lo han reconocido sus principales
gobernantes a dos factores concurrentes en los cuales mucho ha tenido que ver
el fundamentalismo. Una guerra que tenía que plasmarse como una mera acción
punitiva en contra de una banda trashumante de unos pocos facinerosos ha
generado en cambio situaciones como la siguiente:
a)
EEUU
ha debido ya gastar 1 billón de dólares, es decir más del 50% de lo que
significara Vietnam y casi lo mismo de lo que se gastara en toda la 2ª gran
Guerra, lo cual es pagado por todos los contribuyentes disminuyendo así sus
posibilidades económicas.
b)
Debido
a la psicosis implementada universalmente luego de los distintos atentados, los
organismos de seguridad norteamericanos debieron emplearse a full para evitar
nuevos magnicidios, descuidando así el frente económico en el que se efectuaron
estafas descomunales que han llevado a la quiebra al sistema financiero
internacional.
Los otros países adversarios de los EEUU y
competidores con éste en materia de intereses, como Rusia, China e Irán
principalmente, los que, en vez de cambiar el sistema, pretenden compartir el
poder moderno con dicha ‘superpotencia’, han recibido adecuadamente el mensaje dramático
impartido por Bush para detener a la nueva versión del fascismo que pone en
peligro la democracia.
Rusia hoy tiene al fundamentalismo en su propio
territorio, lo que la ha obligado a ocuparle a Georgia la provincia de Osetia
del Sur para consolidar su posición en el Cáucaso con el apoyo tácito de los
EEUU. La situación en tal zona es muy dramática. Por ejemplo, en el día de ayer
las fuerzas Armadas del Emirato del Cáucaso tomaron por asalto la capital de
Osetia del Norte, que aun forma parte nominalmente de la Federación Rusa, y
eliminaron a su gobernador. Consciente de la gravedad de la situación que ya es
mundial, Medvedev ha ofrecido su generoso aporte para abastecer a las tropas de
la Isaf (principalmente de la Otan) que luchan en
Afganistán contra los talibanes, pero que ahora no pueden recibir más
pertrechos desde Pakistán debido a los ataques padecidos en las provincias
limítrofes contra los convoyes de abastecimiento y porque tal país, en razón de
su conflicto con la India, ha debido enviar tropas a tal frontera descuidando
la región del este que limita con Afganistán. Rusia ha prometido ayer abastecer
a las tropas por vía aérea. Una vez más, como en 1945, junto a los EEUU están
en una misma trinchera en contra del fascismo.
Pero existe otro frente de suma gravedad para el ‘Occidente’,
el Cuerno del África, en donde la milicia de Al Shabab,
afín con Al Qaeda, está a punto de tomar el poder luego de que los etíopes, la
fuerza de sostén aliada de los EEUU, resolvieran retirarse del país debido a
que en el propio país, en la región de Ogadén, se
están desarrollando combates contra la insurgencia islamista. A ello se asocia
el accionar de los piratas que están logrando interferir con el tráfico
petrolero en el Mar Rojo. La situación es grave pues ni Rusia ni EEUU,
comprometidos a full en las guerras de Afganistán, Irak, Cáucaso y ahora la
posibilidad de un conflicto en Pakistán, se encuentran en condiciones de
intervenir. Pero otro país capitalista y democrático, China, se ha hecho eco también
del dramático llamado de Bush.
En la semana pasada ha enviado una flota de guerra
en el Mar Rojo ‘para combatir a los piratas’, pero además acaba de tomar a su
cargo el adiestramiento de las fuerzas armadas de Uganda, país que intentará
ahora sustituir a los etíopes en el control de Somalia, como parte integrante
de la fantasmal Unión Africana.
Irán a su vez desde hace tiempo se ha encargado de
sostener el régimen chiíta de Maliki
en Irak, permitiendo de tal modo la ‘pacificación’ del país y habiendo logrado
anular la influencia de la milicia chiíta antinorteamericana de Moqtada Sadr. Sin embargo en este país hay un sector
fundamentalista muy poderoso que se remonta a la doctrina de Khomeini y que hoy se encuentra movilizado detrás de la
causa palestina en contra de Israel, lo cual puede hacer revertirla situación.
Justamente el inconveniente del fascismo islámico que
le quita el sueño a Bush, a Putin y a los gobernantes chinos y europeos, se lo
nota también en territorio palestino y libanés. Antes cuando los enemigos de
Israel eran aquellos regímenes de carácter laico y nacionalista, como Nasser por ejemplo, las guerras no duraban más de seis
días. Ahora cuando se está dispuesto a morir por Allah
y a hacer la guerra santa como un kamikaze, Israel se encuentra con un escollo
insalvable. Dramáticamente ha comprendido, tal como lo ha vivido ayer en Líbano
con Hezbollah y hoy con Hamas
en Gaza que al fundamentalismo la guerra
no lo detiene, sino que por el contrario lo retroalimenta. Ya no es un
gobierno o un país, o un pueblo lo que tiene en frente, sino una concepción del
mundo diferente.
Los próximos meses de este año que recién se inicia
serán decisivos en el destino de esta nueva guerra mundial que se le ha
iniciado a la democracia, esperando que esta vez la tercera sea la vencida.
·
Es de destacar
que en la invasión alemana a Rusia primó la idea racista de Rosenberg
por la que se consideraba al eslavo como esclavo e inferior racialmente por lo
que se subestimó el invalorable aporte que hubiera podido proporcionar el
ejército anticomunista de Vlasov, el que solamente a
fines de la Segunda Guerra fue enviado al frente de combate, pero cuando era
demasiado tarde. Lo mismo sucedió con las SS que pasaron de ser una mera
brigada germánica a un ejército internacional. Resulta curioso constatar cómo
hoy los nazis actuales de Europa, en su fobia antiislamista
que los acerca a Bush y a Israel, hoy hayan descubierto que los rusos son también arios.
Walter Preziosi
Buenos Aires, 1/1/09