Estado actual de la
guerra de civilizaciones
EL NUEVO EJE OTAN-CSO
La semana que ha pasado nos ha traído una serie de
hechos sustanciales respecto de lo que esta Agencia califica como Guerra de
Civilizaciones, los que resumiremos a continuación a fin de ayudar a disipar la
nube de desinformación gestada a través de nuestros medios de prensa.
Afganistán - Pakistán:
En el día de ayer ha habido dos declaraciones
concordantes respecto de esta guerra que ya lleva casi siete años. Por un lado
el Pentágono acaba de reconocernos públicamente el avance de la insurrección
talibán en el país que ha incrementado su efectividad en lo que va del año en
un 40%, agregando a ello que varias regiones que hasta ese momento habían
estado “pacificadas” y no habían presentado conflictividad hoy en cambio se
encuentran en pié de guerra. A esta circunstancia se le debe agregar también el
hecho de que en el sur del país el talibán ha tomado 10 aldeas aledañas de la
estratégica ciudad de Kandahar hallándose, de acuerdo
a fuentes de tal movimiento, a apenas cinco km de la misma. Se acota también
que el mes de junio ha sido el más letal para las fuerzas norteamericanas que
han alcanzado las 40 bajas habiendo hasta ahora superado por primera vez a las
que en el mismo período acontecieron en Irak. El año 2008 es así reconocido
como el más conflictivo desde el inicio de la guerra en octubre de 2001.
Pero el problema se agudiza más todavía con lo que
sucede con el vecino Pakistán en donde el reciente cambio de gobierno con el
acceso al poder de un partido democrático ha sido paradojalmente
contraproducente para los norteamericanos. El nuevo régimen, en vez de impulsar
la lucha en contra de los talibanes en su territorio, tal como lo solicitara
afanosamente EEUU, ha firmado tratados de paz con los mismos consolidando así a
gobiernos autónomos en las provincias que limitan con Afganistán permitiendo de
este modo profundizar la guerra en el vecino país. Se sabe que en tales
regiones se encuentra escondida (es un eufemismo) la plana mayor de Al Qaeda y
del movimiento talibán afgano. La situación se ha agravado en estos días cuando
se anunció la caída en manos del movimiento talibán de la ciudad de Peshawar de tres millones de habitantes y punto clave para
el aprovisionamiento de los 40 países aliados que luchan en Afganistán en
contra del movimiento fundamentalista. EEUU desearía intervenir militarmente en
el país y de hecho ha realizado acciones de guerra como ser el lanzamiento de
“misiles inteligentes”, pero no se atreve a hacerlo en forma masiva por el gran
rechazo que ello provocaría sea en Pakistán como en el resto del mundo. En el
día de hoy, ante las incesantes presiones del gobierno norteamericano, el
régimen pakistaní ha lanzado una ofensiva para recuperar dicha ciudad.
La segunda declaración significativa ha sido la del
Secretario de Defensa norteamericano Robert Gates quien ha hecho un llamado de
atención sumamente desesperado respecto de la situación en Afganistán y
Pakistán. Dijo textualmente ante los
dramáticos informes propalados también por el Pentágono que "el éxito en Afganistán… es crucial para la
seguridad global," aunque agregando que “afortunadamente esto ha podido ser comprendido por los demás países que
componen la comunidad internacional”. Es decir que por un lado emitió una
expresión de pesimismo pero por otro también de optimismo. Ahora bien ¿a cuáles
países se refería Gates reputándolos como “comprensivos” respecto de la
situación en Afganistán? No lo decía tanto respecto de los que componen la Otan
pues el aludido se desgañitó en la reciente reunión de Bucarest solicitando a
los aliados europeos un mayor compromiso en dicha guerra de Afganistán en la
que la mayoría sólo pretende realizar “misiones humanitarias”. Insistió en que
ésta no era una contienda más pues en la misma se jugaba el destino de la democracia en el mundo en su lucha en contra
de su gran enemigo que es el fundamentalismo. Gates ha comprendido pues, a
diferencia de los desinformados, que a partir de septiembre del 2001 la guerra
ha cambiado vertiginosamente de contenido. Ya
no es más una guerra de naciones que se contraponen por intereses
contrastantes, pero dentro de un marco común y compartido consistente en la
adquisición de un dominio cada vez mayor, sea económico como político y
militar, sino que es una guerra por concepciones del mundo, es decir
propiamente una guerra de civilizaciones, aunque no en el sentido equívoco que
le diera el politólogo Samuel Huntington para el cual no es sino una extensión
mayor de la tradicional guerra moderna de naciones.
El movimiento
fundamentalista que lo tuviera como su fundador al filósofo egipcio Qutub y como primer ejecutor al iraní Ayatollah
Khomeini sostiene una guerra por principios y no por
intereses. Ellos son, a diferencia de los postulados de la modernidad, la vida
eterna y celestial y consecuentemente con ello un Estado no laico sino
vinculado con aquella praxis que permita alcanzar tal fin, el califato o el
Imperio si nos moviésemos con categorías propias de nuestra cosmovisión
católica. Lamentablemente para Gates los europeos no entienden de estas cosas y
creen todavía que dándoles bienestar económico a los talibanes afganos los van
a convertir en modernos y demócratas. Ellos siguen convencidos como Marx y Adam
Smith en que es la economía lo que gobierna al hombre y que allí donde aparece
el “bienestar” material se silencian definitivamente los postulados de la
religión y del espíritu, es decir de esos “opios” que se les fabrican al pueblo
para hacerlo olvidar de su acuciante realidad. El europeo actual cree que todos
son como él es ahora. Pero afortunadamente para Gates y Bush no todos piensan
igual. Los que en cambio han podido “comprender” han sido otros países que hoy
no componen la Otan y que paradojalmente habían sido antes los grandes enemigos
de los EEUU.
Días pasados se
efectuó una muy importante reunión en Moscú en donde se constituyó el Working Group of Counterterrorism
(CTWG) en donde los principales participantes del encuentro fueron el
representante del Ministerio ruso
de Defensa ruso, Sergei Kislyak y el del Departamento de Estado de EEUU, William
Burns. En dicha reunión el primero manifestó que "Rusia aportará
equipamiento militar para el gobierno afgano para ayudarlo a repeler la
agresión fundamentalista”, llenando así el vacío que le había dejado Europa a
los EEUU. Agregando también que esto
será un primer paso para incrementarse en el futuro.
Esta declaración es
sumamente importante. Rusia y EEUU han dejado de ser los “enemigos” (en
realidad propiamente nunca lo fueron) como aconteciera en la época del
comunismo para convertirse ahora en grandes aliados en contra de un enemigo
común. Moscú y Washington concuerdan en la necesidad de rediseñar a la misma
Otan. Este organismo fue creado como un ente militar para hacer frente a las
fuerzas del Tratado de Varsovia; hoy el eje del conflicto ha cambiado y un
nuevo enemigo aparece en escena. A su vez Moscú lo vive más intensamente que
los mismos EEUU. En su territorio, abarcando regiones de mayoría islámica, se
ha constituido desde el pasado año un gobierno paralelo con el autoproclamado
Emirato del Cáucaso que no abarca simplemente a la tradicionalmente rebelde
república de Chechenia, sino también a Dagestán, a Inghushetia y a otras regiones aledañas y amenaza con extenderse
hacia otras repúblicas aliadas y satélites de Moscú, tales como Kazakhstán,
Kyrgyzstán, Tajikistán y
Uzbekistán. Al percibir la debilidad de la Otan en constituir una barrera de
contención ante el avance del fundamentalismo, Rusia ha sido la gestora de un
nuevo frente de naciones en el Oriente, la
Cooperation Organization of Shangai (SCO), en la cual además de las naciones antes
aludidas se ha logrado incorporar a la misma China. Este último país en efecto
tiene un problema parecido al de Rusia en el Cáucaso en la provincia de
Turquestán del Este de mayoría musulmana en donde viven los uigures, minoría
étnica perseguida por el gobierno chino y que intenta constituir un Estado
independiente de Pekín. Desde tal perspectiva el SCO pretende ser una organización
que con el tiempo llegue a colaborar con la Otan en la lucha en contra de un
enemigo común. No ha sido casual al respecto que en un reciente viaje a China
el actual ministro de Relaciones Exteriores del régimen afgano de Karzai solicitó que su país sea incluido en tal
conglomerado asiático. De esta manera el frente en contra del fundamentalismo
abarcaría a dos espacios continentales, sea de Oriente como de Occidente, para
alcanzar una mayor efectividad. Esto es indudablemente lo que ha causado alegría
a Gates y era la “comprensión” a la que hacía referencia.
Irak y África
Lo que en cambio lo
debe haber vuelto a amargar han sido las informaciones provenientes de Irak. En
la semana pasada Al Qaeda volvió a atacar en provincias reputadas como “pacificadas”
como la de Anbar en donde produjo dos atentados con
más de 40 muertos y en los que eliminara a la plana mayor de la milicia de
Despertados que colabora con el ejército norteamericano a cambio de dinero. Por
otro lado en otro continente, más precisamente en África, en la petrolera
república de Nigeria fueron volados dos oleoductos de la empresa Shell
generando así un agudizamiento de la crisis petrolera mundial y obligando al
precio del petróleo a subir hasta los 143 dólares el barril. Estos ataques habían
sido promovidos por el nº 2 de Al Qaeda, Al Zawahiri
en un mensaje propalado hace dos meses en donde decía que para aplastar al
Occidente había que destruirle sus reservas petroleras. Recordemos que antes
del 11S el barril de petróleo costaba 20 dólares.
Tal como vemos la
guerra de civilizaciones sigue su ritmo vertiginoso.
Walter Preziosi
Agencia Kali-yuga http://agenciainformativakaliyuga.blogspot.com/
Buenos Aires, 28/06/08