J. Evola,  Máscara y rostro del espiritualismo contemporáneo, Ediciones Heracles, Buenos Aires, 2003 ( trad. de M. Ghio)

                                                                                 

                                                                                                      por Leandro Pinkler

 

 

      La difusión de la obra de Julius Evola se ha visto profundamente afectada por una conspiración de silencio[1]  y una tergiversación sistemática de sus contenidos. Entendemos que  esto no se debe a  una circunstancia casual , sino que  es consecuencia de todo lo que en esta obra se sostiene , de su peligrosidad intelectual  y de su vigor contestatario. Porque el corpus evoliano constituye una aguda denuncia de  aberrantes  condiciones  de vida en  la Civilización Occidental y de un sin sentido que desde la Modernidad se ha vuelto atávico hasta el punto de convertirse en el criterio normal. Pocos han podido expresar de manera tan contundente  esta situación del Zeitgeist  contemporáneo como este tradicionalista italiano, aunque sus palabras sólo son significativas para quienes de alguna manera han podido acceder a una percepción similar. Basta volver a leer el principio de la introducción de Rebelión contra el mundo moderno (1934 ) para experimentar la veracidad de su  formulación en términos de una descripción de nuestra actualidad:

      

        Hay enfermedades que se esconden por mucho tiempo, pero que se manifiestan sólo cuando su obra subterránea ha llegado casi a su término. Así sucede con la caída del hombre a través de las vías de aquella que él glorificó como la civilización por excelencia. Si sólo hoy los modernos han llegado a la sensación de un destino oscuro para el Occidente sin embargo ya desde hace siglos han actuado causas que han estabilizado condiciones espirituales y materiales de degeneración, al punto de quitar a los más la posibilidad no sólo la posibilidad de la rebelión y del retorno a la normalidad y a la salud, sino también y especialmente la de comprender lo que la normalidad y la salud significan.

 

 

         Artista, alpinista, militar,  el  barón Evola  dedicó intensamente su vida al estudio y a la experimentación sin dejar de lado la vida política . El  objeto de su búsqueda se encarna en la palabra Tradición en el sentido que René Guénon dio a la expresión a lo largo de toda su obra  - que tanto ha inspirado a la de Evola  . Su pensamiento  evidencia  cómo el mundo tradicional vive en una dimensión mucho más vasta que la que mezquinamente se circunscribe hoy como realidad. De tal modo la pérdida de la sensibilidad misma para percibir la jerarquía  de los órdenes de lo real  - jeraquía en su sentido etimológico de dominio (arkhé ) de lo sagrado ( hierón) –  caracteriza  al mundo moderno y muestra  la decadencia de una civilización extraviada:

 

              Desde hace un buen tiempo gran parte de la humanidad occidental considera como algo natural  que la existencia se encuentra privada de cualquier verdadero significado y que no debe encontrarse ordenada bajo un principio superior, por lo cual se ha acostumbrado a vivirla de la manera más soportable, menos desagradable posible . Ello tiene como contrapartida y consecuencia inevitables una vida interior siempre más reducida, informe, lábil y fugaz....

( Cabalgar el tigre, Ed. Heracles, Buenos Aires, 1999, p.38 )

 

 

 

             Evola ha sido sin duda uno de los más profundos conocedores   del esoterismo .  Sus trabajos sobre el Hermetismo, el Budismo y el Tantra [2] constituyen obras de referencia obligada y son citados por Jung, Schuon, Burckhardt, Varenne  y los estudiosos contemporáneos  .  Y  este conocimiento se ve enriquecido en su caso  con el de la cultura y la filosofía alemanas :  fue  traductor de Bachofen  y Spengler , y agudo intérprete de Nietzsche , Jünger y Schmitt . Desde una erudición tal – en la que se incluyen la literatura clásica griega y latina, las épicas indoeuropeas, el taoísmo, el canon budista, el psicoanálisis y los escritores europeos contemporáneos -  la producción de su pensamiento ha logrado una síntesis  dirigida  a plantear el dilema del ocaso occidental . Y en este punto  la filosofía  de Evola  expresa  su visión de la historia  en términos de la retrogradación de las castas: la paulatina decadencia de los valores dominantes, desde su carácter sagrado y heroico  en las civilizaciones tradicionales  hasta el  canon  mercantil y  productivo como medida de todas las cosas, para llegar al individualismo ciego que hoy predomina, la moral hipó e inmediatista de los chudras . En este sentido se puede caracterizar al pensamiento de  Evola como una condensación de la crítica de Federico Nietzsche al occidente cristiano unida a la concepción de la Tradición de R. Guénon. Es ésta  una filiación que el mismo Evola  reconoce y se puede rastrear en la evolución de sus textos[3].  De Nietzsche toma sin duda el énfasis en los valores aristocráticos heroicos y el desprecio de la modernidad  como consecuencia necesaria de la victoria de los esclavos en la moral realizada por el judeocristianismo  ( v. Genealogía de la moral,  1 , 7 ). En la misma dirección Evola retoma  la pintura del último hombre  de  Así habló Zaratustra    (  nosotros hemos inventado la felicidad, dice el último hombre parpadeando )  para describir la mentira del mito de la prosperidad que propone una vida anodina y construye el tipo de ser humano propio  de la disolución: de la huída  hacia delante, del demonismo de la economía y de otras características que el autor desarrolla especialmente en Los hombres y las ruinas. De tal manera  en su crítica de las ilusiones anestésicas propias de la civilización actual  resuenan continuamente las palabras de Nietzsche:

 

             El hombre que ha llegado a ser libre pisotea la despreciable especie de bienestar con  que sueñan los tenderos, los cristianos, las vacas, las mujeres, los ingleses y demás demócratas. El hombre libre es un guerrero.

( Crepúsculo de los ídolos,  9, 38 )

 

            El gran aprecio que Julius Evola   mostró  respecto de la obra de Guénon  -  con quien tuvo una importante vinculación epistolar -  no estuvo exento de una confrontación crítica intensa Pero Evola  acepta y se nutre de lo esencial del pensamiento guenoniano  en lo que toca a los principios metafísicos de la Tradición y  profundiza en  los senderos iniciados por  el inspirado tradicionalista francés – su Rebelión contra el mundo moderno es una continuación de La crisis del mundo moderno con la diferencia de que  valoriza de manera especial el trasfondo indoeuropeo de naturaleza guerrera, viril y solar propio de la sacralidad romana –  y en la misma medida  se involucra y compromete en los sucesos de la historia europea[4].

           De modo que  Evola   al añadir a la filosofía de Nietzsche las concepciones de la Tradición llega a pensar la coyuntura del presente de una manera  más esclarecida que éste  al punto de señalar que el nihilismo y muerte de Dios son la manifestación de la caída de los valores burgueses de la Modernidad  y no de los Tradicionales – que fueron en la historia reemplazados por los burgueses -   porque como sostiene Evola en verdad ningún Dios ha jamás atado al hombre  ( Cabalgar el tigre ,Buenos Aires, Ed. Heracles, 1999, p. 37 ) y  si la religión ha llegado a ser en ciertos casos   otro anestésico más esto se debe a la pérdida de su carácter esencial, que consiste en ser  el canal de trasmisión de los símbolos y los ritos con los  que se puede despertar al ser humano de su profundo sueño y olvido.

 

         Máscara y rostro del espiritualismo contemporáneo ( 1932 ) se ubica en la producción evoliana entre La tradición hermética ( 1931 )  y Rebelión contra el mundo moderno (1934), y continúa   las críticas iniciadas por  René Guénon contra la pseudo espiritualidad [5]  o espiritualismo – del mundo contemporáneo  Como el mismo autor dice de su obra  - en El camino de cinabrio,  el  Ecce homo de Evola - :

 

Muchas veces el neoespiritualismo ha hecho de las enseñanzas esotéricas vulgarizadas por él un mero sustituto de las religiones, es más, algo más cómodo que éstas, dada la falta de dogmas y de todo vínculo positivo (...) profesadas en ambientes de mujeres fuera de actividad y de semihombres, de jubilados, de humanitaristas y vegetarianos, amen de la otra dirección, la de la yankización del yoga y de los métodos ocultos reducidos a medios para convertirse en “caracteres dominantes”, para curar la salud, asegurarse una vida exitosa, etc. Todos estos subproductos se encuentran evidentemente no por encima sino por debajo del nivel de una religión positiva regular

(Máscara y rostro del espiritualismo contemporáneo, p. 13)

 

         La mirada crítica del autor comienza por dar cuenta del hecho de que la búsqueda de lo sobrenatural en el siglo XX se debe ante todo a un  impulso general hacia la evasión ...contemporáneo de la afirmación de la concepción positivista- materialista respecto del hombre y del mundo (p.21) . Y todo el armado del texto estudia las diferentes manifestaciones de ese impulso evasivo (  Espiritismo, Teosofismo, Antroposofía, relieves varios del Satanismo, el neoespiritualismo de Krishnamurti y otros elementos  ) , lo distingue del catolicismo esotérico y   presenta asimismo otros fenómenos propios de la época  como el psicoanálisis, el primitivismo y la obsesión de influencia nietzscheana por el superhombre.  La aguda sensibilidad de Evola para valorar las diversas personalidades de la época lo lleva a distinguir  la extraordinaria figura de  G. I. Gurdjieff de este conjunto espurio, apreciando  también  elementos de la obra de Meyrink, Kremmerz  y Crowley. A pesar del mare magnum de las ideas y prácticas mencionadas el texto presenta una sólida unidad en tanto cada circunstancia es aprovechada para ahondar más en la genuina actitud del hombre de la Tradición frente a las deformaciones espiritualistas.

 

 

      Resulta esencial en el texto   la insistencia del autor en el estado inerme del hombre de hoy en día ante fuerzas más sutiles  ( p. 33), en  la pérdida  del arte antiguo de crear sobre la base de la  ley de las analogías condiciones internas y externas para atraer y dirigir concientemente un determinado orden de influencias

 ( p.42) . La visión de Evola remarca la ausencia de una verdadera relación con la dimensión superior y sutil de los estados del ser a la que las tradiciones antiguas consideran la realidad por excelencia y  que la experimentación moderna confunde con la mera sugestión psicotrópica o con la movilización de fuerzas ínferas y la inducción a estados de conciencia crepusculares. Por el contrario,  aclara Evola  toda  medida  positiva para la verdadera espiritualidad para el hombre debe ser la conciencia clara, activa y distinta (p. 27).Porque la habitual consecuencia de estas prácticas espiritualistas  - según describe Evola en los primeros capítulos de la obra – es  producir un desajuste mayor de la personalidad en seres que han llegado a esta búsqueda por alguna inclinación mórbida o por la impotencia de resolver las situaciones más pedestres de la vida más .Respecto del   psicoanálisis – capítulo III -  la crítica del autor apunta a la antropología freudiana en la que no hay lugar para un principio de índole superior  e integrador y consecuentemente  los parámetros de medida se deducen de los comportamientos enfermos. La impronta freudiana del inconsciente   - como el acápite de La interpretación de los sueños indica -  no pretende más que sacudir las fuerzas inferiores (Acheronta movebo ) sin integrarlas en una unidad , se sirve de una hermeneútica ab inferiore reductiva de toda realidad y ha diseminado una suerte de moda cultural de la libido y las pulsiones  cuyo efecto ha sido una  excitación  sexual mental colectiva y crónica , en las antípodas del cultivo de la energía sexual de las prácticas del Tantra yoga y otras tradiciones.

 

        Después de plantear este complejo conjunto de hechos  Evola  recuerda que la única vía es la de retomar la concepción tradicional del mundo y de la vida, unida a una interna “rebelión contra el mundo moderno “  (p. 182) . en la dirección que ha marcado la lucha de toda su vida.  Entendemos que una lectura trivial del texto puede reducir la oposición Tradición – mundo moderno a una mera disquisición ideológica en la que la Tradición queda del lado misterioso e insondable, cuando en verdad dicho conflicto se encarna en concretos modos de vivir en el mundo y sigue siendo un núcleo medular del mundo contemporáneo. La  experiencia  de Guénon es un símbolo  de lo que señalamos y se pueden leer páginas muy cercanas a las de Máscara y rostro en su obra El reino de la cantidad y los signos del tiempo de 1945, escrita cuando su nombre era el del Sheik Abdel Wahed Yahia , durante su estancia en El Cairo donde murió en 1951 diciendo : Allahu Akbar.

 

 

 

La traducción de la obra de Evola al castellano

 

 

La obra que hemos comentado es la penúltima de las que ha traducido al castellano Ediciones Heracles como concreción de  una enorme tarea llevada a cabo por  el Licenciado Marcos Ghio  quien ha cumplido su objetivo de presentar en castellano la obra de J. Evola . Damos a continuación una lista de las obras de Julius Evola edidtadas por Ediciones Heracles, todas ellas han sido traducidas y prologadas por el Lic. Marcos Ghio :

 

 Rebelión contra el Mundo Moderno ,1994 ( trad. de Rivoloto contro il mondo moderno, Milán 1934 )

Los Hombres y las Ruinas, 1994 ( trad. de Gli uomini e le rovine, Roma, 1953 )

Más allá del fascismo, 1995  ( trad. de Il fascismo. Saggio di una analisi dal punto di vista della destra Roma, 1964 )

La raza del espíritu, 1996 ( trad. de Sintesi di dottrina della raza ;Milán, 1941 )

Jerarquía y democracia, 1997 ( trad. de Gerarchia e democracia, Padua, 1970)

Grupo de Ur  La magia como ciencia del espíritu ( vol. I- VII) , 1996 – 2000 ( trad. de Introduzione alla magia quale scienza dell’io , Roma, 1927- 29 )

Cabalgar el tigre, 1999  ( trad. de Cavalcare la tigre, Milán, 1961)

El arco y la clava, 1999 ( trad. de L’arco e la clava, Milán, 1968)

Imperialismo pagano, 2001 ( trad. de Imperialismo pagano, Todi- Roma, 1928 )

Escritos sobre la masonería , 2001 ( tad. de Scritti sulla masonería, Roma, 1984)

René Guénon: Un maestro de los tiempos últimos, 2001 ( trad. de varios artículos – de 1931, 1951, 1972  - tomados de las revistas Roma, Vita italiana y La Destra )

Escritos sobre el judaísmo, 2002  ( trad. de varios artículos tomados especialmente de Tre aspetti del problema hebraico, Roma, 1936 )

El estado tradicional, 2002 ( trad. de varios artículos tomados especialmente de Saggi di dottrina política, Sanremo 1979 )

Máscara y Rostro del Espiritualismo Contemporáneo, 2003 ( trad. de Maschera e volto dello spiritualismo contemporáneo,  Turín, 1932 )

Ensayos sobre el Idealismo Mágico, 2003 (trad. de Saggo sull’idealismo mágico, Todi-Roma, 1925 )

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Julius Evola. "Máscara y Rostro del Espiritualismo Contemporáneo". Editorial Herácles – Buenos Aires 2003.

Julius Evola. "". Editorial Herácles – Buenos Aires 2003.

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[1]  Tal expresión también fue utilizada por Asti Vera respecto de R. Guénon  en su introducción a Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, Buenos Aires, Eudeba , 1976 pp. xi. El mismo Evola habla de: una  rigurosa conjura de silencio alrededor de mis obras en casi toda la prensa italiana ( El camino de cinabrio, Buenos Aires, Ed. Heracles, 1998, p. 175 ).

[2]  La tradizione ermetica, Bari, 1931; La dottrina del risveglio, Bari, 1943; Lo yoga della potenza. Saggio sui  tantra: lo yoga del sesso,  Milan, 1949

[3] La impronta nietzscheana es  ya explícita en el escrito juvenil Imperialismo pagano ( 1928 ) y se profundiza en la lectura crítica que Evola hace del pensamiento de Nietzsche en Cavalcare la tigre,

( 1961 ) . Para las referencias a R. Guénon  v. J. Evola  René Guénon: Un maestro de los tiempos últimos, Buenos Aires, Ed. Heracles, 2001.

[4] Para la relación de Evola con  el fascismo y el nacionalsocialismo v. P. Baillet “Les rapports de Julius Evola avec le fascisme te le national-socialisme”,en Política Hermética Nº 1 (1987) Paris, L’Age d’homme, 1987, pp. 49-71; J. Evola  Más allá del fascismo, Buenos Aires, Ed. Heracles, 1995; El camino de cinabrio, Buenos Aires, Ed. Heracles, 1998, pp. 155- 185 )

[5] v.  Le Théosophisme  histoire d’une pseudo-réligion , Paris, 1921 y  L’erreur spirite, Paris, 1923.

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