LA REVOLUCIÓN IRANÍ Y EL “JUDÍO ETERNO”
“¿Cuál es la religión del judío? El dinero. ¿Y su Dios? El
becerro de oro” (Carlos Marx).
Proféticas palabras escritas por el joven Marx en los Anales
Franco-Alemanes, antes de convertirse en marxista. En donde agregaba
también: “El judío europeo ha logrado emanciparse tan sólo en la
medida que ha obtenido que Europa
entera se convierta a su mismo espíritu”.
Una vez más proféticas palabras que permitirían ampliar la
comprensión de los a su vez muy sabios dichos del líder iraní Aminajabad, quien
se ha hecho famoso en los últimos días no tan sólo por haber manifestado que
continuará desarrollando la energía atómica, sino también que Israel debe
mudarse hacia el continente de donde emergió, del que fue “expulsado”. Es de
aclarar al respecto que no se dijo que tales consideraciones fueron formuladas
en respuesta a una serie de manifestaciones efectuadas por políticos europeos
ante una primera afirmación suya de que el Estado de Israel estaba condenado a
desparecer. Lo cual estimuló a distintos representantes de los más variados
espectros ideológicos del antiguo continente, sea de derecha (1) como de
izquierda, a salir en su defensa con el siguiente argumento concordante.
“Nosotros somos los responsables de que los judíos han debido escaparse de
Europa en razón de nuestros gaseamientos y genocidios acontecidos a su
respecto. Ahora nos cabe la impostergable responsabilidad de defenderlos”. Y es
de agregar también que tales calurosas y unánimes defensas fueron acompañadas
de manifestaciones de repudio efectuadas frente a las distintas embajadas
iraníes. A lo cual con mucha razón el líder de tal país manifestó. “Si es
verdad que Uds. han cometido un holocausto como dicen, ¿por qué debemos ser
nosotros, los pueblos del Medio Oriente, los que paguemos el pacto del mismo,
soportando una violenta ocupación acompañada de consecuentes limpiezas étnicas
y exterminios que llevan ya varias décadas sin resolución alguna? ¿Por qué
Europa no absuelve sus pecados con el judío, entregándole un territorio para
que allí constituya su Estado?”. Interrogante realmente razonable que por
supuesto no fue nunca contestado, salvo con expresiones de indignación y condena.
A lo cual habría que agregar para fortalecer tal postura.
1) Que si el Estado de Israel
fracasa y llega a su disolución como tal, ello no será meramente por culpa de
la resistencia palestina e islámica, sino por el carácter anacrónico que hoy posee
el sionismo como movimiento político.
2) El mismo ha surgido como
consecuencia de las persecuciones padecidas por el judío europeo a lo largo de
su historia. Sin embargo, salvo el breve interregno del nazismo en Alemania,
las mismas han dejado de existir con el tiempo en razón de lo que Marx
afirmara, es decir de la asunción del espíritu judaico sea en el viejo
continente como en Norteamérica, país en el cual tal colectividad goza de una
situación de altísimo privilegio.
3) Razón por la cual la mayoría de
los judíos en el mundo han decidido privarse del sacrificio que les
significaría un traslado a un tan riesgoso, inhóspito y desértico territorio
como es hoy el Estado de Israel, pues en sus países originarios gozan de
vastísimas comodidades y consideraciones. Tal como hemos manifestado en otro
artículo, el reciente abandono de la colonia de Gaza, no fue determinado
principalmente por la resistencia palestina, o por el deseo de paz de Sharon,
sino por el fracaso de casi cuarenta años de colonización judía en tal región,
la que no logró, a pesar de todas las facilidades con que contara, superar el
1% del total de población. Acotemos además, como dato anecdótico, que la
inmensa mayoría de “judíos” que mostró la televisión abandonando por la fuerza
tales asentamientos, no eran semitas como se nos quiere hacer creer, sino arios
rubios de ojos claros, es decir ashkenazis, por lo tanto europeos, como los
suecos y los daneses.
4) Que en realidad la constitución
del Estado de Israel en el Medio Oriente debe ser concebida más que como el
logro de una “patria” para los judíos de la diáspora, como una simple colonia
del “Occidente” (por supuesto que nos referimos a su deformación actual llamada
USA y UE) instalada con la expresa intención de controlar una riquísima zona
petrolera y perturbar las posibilidades del Islam de reconstituir la propia
civilización y Estado.
5) Queremos por último resaltar
dentro de tal contexto de distorsiones al que somos sometidos cotidianamente,
la acción heroica y solitaria desarrollada por lo auténticos judíos enfrentados
al Estado de Israel, al que califican con razón como una distorsión
secularizada de un auténtico ideal bíblico, camuflado tras razones
principalmente políticas y económicas. El rechazo hacia el Estado de Israel de
ninguna manera lo es hacia la esencia del judaísmo como religión.
NOTA
(1) Llama la atención constatar como una cierta derecha
europea, tradicionalmente antijudía, hoy enceguecida por un odio antiislámico,
ha cambiado abruptamente de bando. Así pues a las ya mencionadas reuniones del
postfascista Fini con Sharon concordando en una lucha mancomunada tanto en
contra del fundamentalismo islámico como del tradicionalismo evoliano, así como
la invitación de aquél a manifestarse frente a la embajada iraní, mencionemos
otros hechos curiosos. Por un lado la invitación de la colectividad judía de
Amberes (la que no ha necesitado emigrar a Israel para no ser perseguida) de
votar por candidatos neonazis en las elecciones legislativas, en razón de que
éstos son los que mejor combaten a la inmigración islámica, la misma que sus
hermanos del Estado de Israel aniquilan en el Medio Oriente. Del lado
“católico” podemos a su vez mencionar a título ejemplificativo una reciente
declaración del grupo “Temple España” que protesta porque Irán quiere
desarrollar armas nucleares (al parecer sólo Israel debería tenerlas en tal
región para estar seguro) y que los nucleamientos fundamentalistas acudan al
uso de bombas y no en cambio a hondas y piedras o a plegarias para combatir al
poder sionista. Recordemos que tal grupo es capitaneado por el notorio delator
de la CIA, Fernando Arroyo (tenemos pruebas que así lo documentan para el que
las quiera conocer), lo cual hace comprensible el tenor de tal declaración.