CRÓNICAS
EUROPEAS ( I)
EL HOLOCAUSTO Y LAS JERINGUILLAS
Europa es un continente paradojal. Cuna de la
libertad del pensamiento y del consecuente desarrollo de las ciencias es también
el sitio en donde han sucedido las peores inquisiciones. No se podía dudar en
la Edad Media de que fuese imposible que Dios fuera una sola sustancia y tres
personas al mismo tiempo y quien así lo hiciere, a pesar de contar en su favor
con lo afirmado sea por la Lógica como
por la Metafísica, era pasible de la hoguera.
En una sociedad decadente en donde resulta
peligroso asombrarse, en el mismo país en que se cometieran muchas de tales
aberraciones, en la magnífica ciudad de Barcelona, existe un librero, Pedro
Varela, que aun practica esta disciplina.
Tiempo atrás
escribía cosas de este tenor en referencia al equivalente moderno que hoy
tenemos del dogma de la Santísima Trinidad: “De buen principio se habló de SEIS MILLONES, de
los cuáles 4.000.000 habrían sido “gaseados” en Auschwitz.
De repente, en 1990, se descubrió que sólo habían sido 1,5 millones los
gaseados en Auschwitz, es decir una diferencia de 2,5
millones. Pero curiosamente, la cifra mágica de SEIS MILLONES permaneció, a
pesar de que no se encontró cifra alguna que sustituyera a los no fallecidos de
Auschwitz.” Es decir que él todavía seguía creyendo en lo
que le había enseñado su maestra de primer grado que dos más dos es cuatro y no
seis como se afirma ahora.
O en lo que
había aprendido en sus clases de Biología. “En 1939, existían unos 15.700.000 judíos en el
mundo. Tras la Segunda Guerra Mundial, este número había alcanzado la cifra de
18.000.000. Lo que significa que, si de los 15.000.000 de judíos originales en el
planeta antes de la conflagración, 6.000.000 fueron gaseados, tendrían que
haber quedado vivos no más de 9.000.000. Pero como nos encontramos con que la
población alcanzó los 18.000.000 tras la contienda, la población judía del
planeta fue capaz de crecer y ¡doblar dicha población en menos de nueve años!
¡Semejante milagro biológico sorprendió tanto a científicos como a pediatras
del mundo entero!”
O en el
principio metodológico de la objetividad científica:
“En 1948 apareció una historia de una pobre niña
judía indefensa, asesinada por los “Nazis”. La historia había sido escrita por
esa niña con bolígrafo, un instrumento que no apareció sino en los años
posteriores al fin de la guerra. Se trata de “El Diario de Ana Frank”, que
se ha convertido en lectura obligatoria en todas las escuelas”.
Y seguía
brindando una serie de informaciones del mismo tenor que harían esta nota
interminable. Ahora bien, si en Europa rigiera la democracia, tal como se
manifiesta y no la tiranía e intolerancia, las personas afectadas por las
argumentaciones del librero Varela deberían haberse preocupado por contestar
sus afirmaciones con otras. Deberían haberlo invitado a un debate para
contrastar ideas o para ponerlo en ridículo demostrando sus falsedades. Sin
embargo, como lo que sigue existiendo y con más vigor que nunca es en cambio la
Santa Inquisición, en vez de tal cosa, Varela fue visitado por el Escuadrón de
la Mosso,
la policía de pensamiento que existe en Barcelona que actúa con capucha y
antifaz como los guerreros ninjas de la televisión y el cine, la que procedió a
detenerlo por pensar de manera inconveniente y a secuestrarle la totalidad de
los libros en los cuales se encargaba de fundamentar tales ideas peligrosas,
tal como testimoniamos en la foto que aquí se publica.
Pero
Varela, haciendo honor al adagio nietzscheano de que lo que lo que no me
destruye me fortalece, una vez en libertad ha continuado en forma multiplicada
asombrándose y luchando por ser escuchado en su verdad.
Hemos
tenido el privilegio de haber sido invitados en dos oportunidades a hablar en
su librería, sea este año hace apenas cuatro días como en el pasado en una
fecha similar. Reputamos un honor haber hablado en el continente europeo en ese
verdadero templo de la libertad en que se ha convertido la Librería Europa. Es
el lugar más adecuado para todas aquellas personas que quieran pensar sin
prejuicios ni miedos. Pero el sistema no puede sin embargo renunciar a sus
métodos inquisitoriales aun sin arribar siempre a los extremos aplicados para con
Varela ni acudir necesariamente a los mismos personeros.
Existe en
tal ciudad un grupo político de nombre “republicano” que compite con otro,
“Tierra y Pueblo”, respecto de cuál de los dos representa mejor los intereses
del imperialismo ruso en España, luego de que, tras la desmembración del
régimen soviético, sus anteriores representantes en el país se pasaran en
bandada a la socialdemocracia. Ha sido tal su genuflexión hacia Moscú en busca
de un reconocimiento que el grupo “republicano”, imitándolo a su par George
Bush, así como a su socio el sionista Sharon, exaltó la acción realizada por
Putin en 2003 en el teatro de Moscú en la cual, junto a una veintena de
secuestradores hizo morir a casi trescientos rehenes asfixiados con gas letal,
un arma química prohibida en cualquier guerra. Los republicanos en una actitud
que en otras épocas ni siquiera hubieran asumido los comunistas estalinianos
más fanáticos, exaltaron la acción de la policía, la que según ellos continuaba
con la mejor tradición del pasado soviético y, como entre los muertos se
hallaron tiradas unas jeringuillas, manifestaron que ello era una prueba
irrebatible de que los patriotas chechenos que luchaban por su independencia en
contra del colonialismo ruso, eran en cambio narcotraficantes que se drogaban.
Más tarde se supo que en realidad se trataba de elementos descartables que
fueran utilizados por la asistencia pública para intentar vanamente revivir a
los rehenes que ya estaban muertos. Por supuesto que los republicanos no se
rectificaron del error cometido y aun hoy continúan sirviendo, esta vez con una
molesta competencia, a su mentor asesino. Ellos quieren que su país deje de ser
una colonia norteamericana para convertirse en rusa, quieren cambiar
simplemente de amo y hacen así méritos con el sistema. Se lo hicimos notar en
varias notas, pero al mejor estilo inquisidor de la Mosso no quieren debatir y
prefieren el silencio y el ataque artero y saboteador.
Así pues en las
dos oportunidades en que nos tocó hablar en Barcelona, invitado especialmente por
el patriota Varela, el grupo republicano convocó a sendos actos en la misma
fecha y hora, cuando no acostumbra hacerlo en todo el año, pero con la única y
muy vana finalidad de restarnos público y audiencia. Nos dicen que, a pesar de
sus grandes esfuerzos, les concurre muy poca gente. Esto también se entiende
porque fueron además grandes promotores de ese adefesio que fuera la
Constitución Europea por la que llamaron a votar. Pero quizás ello se deba
también a que se enteran demasiado tarde de nuestra presencia y carecen de
tiempo para organizarse. Por ello, para no acostumbrarlos tanto al fracaso,
queremos aprovechar estas líneas para decirle a su dirigente, el Sr. Llopart, que para el próximo año y cerca de la misma fecha
pensamos concurrir nuevamente para hablar. Así pues que tiene un año entero
para organizarse mejor.
Marcos
Ghio
Buenos
Aires, 4/06/08