III) EL CASO HABEL
El caso Habel
resulta desconocido para el gran público como en cambio lo son los muy sonados
de Eichmann y Priebke, dos nazis rastreados en la
Argentina en etapas diferentes de la constitución de la justicia sionista de
nuestro país. Este caso tuvo inicialmente los mismos condimentos que el de
Priebke: la 'investigación' de un periodista que lo 'descubrió', la
intervención del infausto Dr. Bianchi, la denuncia esta vez del INADI para
expulsarlo del país, pero la diferencia ha sido que, gracias principalmente a
la intervención de un amigo nuestro, del cual no daremos el nombre de acuerdo a
su pedido, todo pudo quedar en la nada y la justicia sionista se quedó sin una
nueva victoria de los derechos humanos y de la democracia.
Pero vayamos al relato puntual
que nos hiciera el aludido amigo quien nos visitara días pasados y nos relatara
todo lo que le tocó vivir.
"Fue en 1998 cuando, tal
como lo solía hacer habitualmente, visité la localidad de El Bolsón donde en
ese entonces solía ir al menos una vez al año. En la misma he conocido a
personas sumamente interesantes como el caso de Gueydan
de Roussel, hoy fallecido, exiliado francés que
dirigiera durante el gobierno de Petain el Instituto
de Investigaciones Judeo Masónicas y quien fuera el
encargado de allanar la Banca Rotschild en París, a
un ruso integrante del ejército de Vlasov de nombre Korchenevsky, quien tuvo el mérito de haber hecho editar en
un periódico de Río Gallegos el texto completo del Plan Andinia,
y finalmente a un alemán, de nombre Habel, que se
desempeñara como capitán en las SS y que estuviera en la invasión de Rusia. A
este último lo solía visitar en tanto me ilustraba contándome acontecimientos
de aquella contienda que ignoraba. Pero ese año aludido, en coincidencia con mi
visita, en una edición dominical, pude leer en la primera plana de un periódico
que se editaba en Neuquén y que hoy afortunadamente ha dejado de existir,
llamado La Mañana del Sur, propiedad en ese entonces del mismo dueño de Ámbito
Financiero, un largo reportaje que se le hacía al amigo Habel
en donde éste narraba principalmente hechos acontecidos durante su estadía en
la Argentina. En diferentes partes del reportaje se manifestaban cosas como la
siguiente. Que debido a los desórdenes acontecidos en la inmediata posguerra
había ingresado al país con un apellido que no era el suyo a fines de la década
del 40' trabajando luego como albañil. Que en una tarea que le tocó hacer en la
quinta presidencial de Olivos lo conoció a Perón con quien platicó en alemán y
que éste le prometió devolverle su verdadera identidad, cosa que sucedió al
poco tiempo. Que más tarde trabajó en la Mercedes Benz
en donde lo conoció a Eichmann quien le había dicho
que era mentira que hubiesen muerto seis millones de judíos durante la era
nazi. Es de imaginar la gran conmoción que causó tal reportaje de lo cual se
siguió hablando ampliamente por el aludido medio, así como en las distintas
emisoras locales, hasta que el Concejo Deliberante de la localidad emitió un
comunicado a través de su presidente, un izquierdista de la línea de lo que ese
entonces era el ARI, informando que elevaría un pedido para declararlo a Habel como ciudadano no grato. Ante el rumbo que iban
tomando los acontecimientos me dirigí al domicilio del aludido para imponerme
de la situación. Allí pude constatar que el mismo se encontraba totalmente
aislado y sin apoyo de ningún tipo ni siquiera de personas allegadas,
especialmente un abogado pariente del antes aludido Gueydan
de Roussel, quien por oportunismo resolvió ni
siquiera recibirlo en su despacho para brindarle algún asesoramiento. Nosotros
decidimos ayudarlo. De acuerdo a lo que nos manifestó, él nunca había concedido
un reportaje al aludido periodista, sino que simplemente lo había recibido en
su casa para contarle de cosas relativas a la Segunda Gran Guerra, tema que lo
apasionaba sobre manera. Que si bien era cierta la anécdota de Eichmann, lo que el periodista no dijo en su 'reportaje'
fue que él lo conoció con su nombre ficticio y que luego por los medios se enteró de quién se trataba. Le aconsejé entonces que se
mantuviera por unos días en su casa, que no recibiera a ningún periodista y que
la pusiera a su mujer como contacto con los distintos medios. Me hice cargo
entonces de redactarle un comunicado el que fuera distribuido entre la prensa y
hecho conocer momentos antes de que se llegara a la votación en el Concejo
Deliberante. El comunicado decía aproximadamente lo siguiente: "Rechazo
haber dado el reportaje aludido en el periódico La Mañana del Sur.
Simplemente he recibido en mi casa a una persona que me fuera presentada por
quien habitualmente me vende los diarios
del día y que resultó ser periodista, el que me manifestó estar interesado en
conocer acontecimientos de la Segunda Guerra de la que participé como lo habría
hecho cualquier ciudadano argentino en tanto en la Constitución se convoca a
defender a la propia patria. Que es verdad que lo conocí a Eichmann
en tanto dio la casualidad que trabajaba en mi misma empresa. Pero cuando lo
hice no sabía de quien se trataba ni él tampoco me lo manifestó. Que nunca
hablamos de cifra alguna de judíos muertos. Que ante la información que me ha
llegado de que el Concejo Deliberante de la localidad de El Bolsón quiere
declararme ciudadano no grato, independientemente del dolor que pueda causarme
el hecho de que ello suceda en un lugar en donde tengo muchos amigos, debo
informar que no vivo en el mismo y ni tampoco en la provincia de Río Negro,
sino en Las Golondrinas, Chubut, por lo que no soy ciudadano de tal localidad.
Por último quiero denunciar la profunda decadencia moral que estamos viviendo
pues junto a un periodista que para progresar en su carrera está dispuesto a
mentir fraguando un reportaje que nunca existió, nos hallamos con políticos
inescrupulosos que, con tal de hacerse notorios y distraer a la gente de sus
habituales fracasos, están intentando inventarme desde cosas que no hice hasta
domicilios que no poseo".
Es de imaginar la conmoción que
causó tal declaración que fuera propalada por los medios de prensa. La reunión
del Concejo Deliberante, que ya contaba con mayoría para emitir la condena a su
persona, tuvo un vuelco significativo. La minoría del partido provincial que no
había señalado su voto manifestó que votaría en contra y una
concejal peronista que había señalado que iba a hacerlo a favor emitió un
comunicado por radio diciendo que cambiaba su voto pues había podido corroborar
que el aludido no era un asesino tal como se le había dicho. Ese mismo día se
difundieron los discursos de los concejales y fue patético realmente escucharlo
al presidente del organismo haciendo una conmovida alocución en donde decía que
no quería más panes de jabón humano. Pero el resultado le salió desfavorable.
Las cosas marchaban bien hasta que en ese momento nos enteramos de dos hechos
novedosos. Que el Inadi había denunciado a Habel pidiendo su expulsión del país y que para
'defenderlo' se había presentado espontáneamente el abogado Bianchi, quien
hiciera lo mismo con Piebke con tanto 'éxito'. El
aludido le dio consejos totalmente diferentes de los nuestros. Le dijo que no
tenía que preocuparse por que lo declararan ciudadano no grato pues lo
principal se iba a dirimir en la 'justicia' en donde tenía todas las de ganar.
Que no rechazara presentarse ante la prensa tal como yo le había dicho pues de
esta manera iba a mejorar su imagen. Era indudable que lo que se quería con tal
maniobra era sensibilizar a la comunidad a fin de darle trascendencia al hecho
y de este modo motivar a la justicia en sus futuros dictámenes. Habel lamentablemente le hizo caso a Bianchi y se presentó
a una especie de debate realizado en la parroquia del pueblo del que
participaran los organismos de derechos humanos y el aludido presidente del
Concejo Deliberante. La reunión estaba hecha con la finalidad de humillarlo y
mantener al mismo tiempo el tema en el tapete para darle así combustible a la
'justicia'. Se contó para ello con la colaboración del párroco local, un
franciscano tercermundista que emitió unas declaraciones deleznables sobre el
tema. Luego de tal resultado, a todas luces desfavorable para el aludido,
logramos convencerlo una vez más de que se quedara en su casa y alegara
enfermedad para no acudir a una nueva reunión en la que se le iba a solicitar
arrepentimiento por los crímenes cometidos. Se redactó un nuevo comunicado
denunciando la maniobra. Al mismo tiempo el movimiento hippie de El Bolsón
organizó una manifestación de repudio a Habel a la
que no concurrió prácticamente nadie y a la que hizo frente el aludido Korchenevky solo disolviéndola a los gritos. Fue en ese
entonces que regresé a Buenos Aires cuando ya las aguas se habían serenado.
Durante el viaje pude leer un nuevo número de La Mañana del Sur en el
que explicaba la estrategia del Inadi para solicitar
la expulsión de Habel. Se decía que, si bien no se le
podían demostrar delitos, sí podía hacérselo con la contravención de haber
ingresado con nombre falso y que la prescripción sólo corría para los delitos y
no para esta última. Lo cual era una clara demostración de que estaban
desesperados por el fracaso que se veían venir.
La última parte estuvo dedicada
a una entrevista personal que tuviera con Bianchi al que le llevé algo que no
recuerdo en nombre de Habel. Allí tuve
aproximadamente la siguiente conversación. Él insistía en decirme que no había
que preocuparse por ser declarado ciudadano no grato pues a él lo habían
declarado así en 30 localidades (aunque no me dijo cuáles). Claro que le hice
notar que ello no había sido en el barrio en donde vivía. Se le escapó decirme
que había comentado con amigos de la B'nai Berith respecto del tema, los que se habían escandalizado
por que lo conociera a Eichmann. Le comenté entonces
que los serenara pues cuando lo conoció no sabía de quien se trataba. Me
pareció verlo entonces más tranquilo.
Afortunadamente todo terminó en
la nada aunque Habel al poco tiempo murió, en gran
medida afectado por la gran presión que tuvo que padecer en los últimos días de
su vida. Quiero, como homenaje póstumo a su persona, dar los nombres del
periodista que lo denunciara y del político que quiso echarlo de donde vivía.
Se llaman Bassi y Prytula;
afortunadamente no los conoce nadie."
Éste es el relato que ha hecho
nuestro amigo sobre el tema y que hemos querido contar tal como él nos lo ha
comentado.
Buenos Aires,
2/05/09