Habituados al contraste entre las
civilizaciones del que se nos habla en forma cotidiana, resaltemos dos hechos
significativos acontecidos casi en simultaneidad en Oriente como en Occidente.
En la república de Indonesia un régimen islámico muy débil y permeable a las
influencias de la civilización enemiga, ha permitido la publicación en su
lengua de una versión de la revista Playboy, aunque es bueno señalar que
las “conejitas” orientales, teniéndose en cuenta el atraso que aun tiene la
democracia en tal país, no posaban desnudas, sino apenas con insinuantes
prendas, aunque ello sin ocultar gestos de burdel. Muy rápida fue la reacción
del fundamentalismo islámico ante tal acontecimiento. No solamente al día
siguiente la publicación tuvo que desaparecer de los quioscos debido al boicot
efectuado, sino que una multitudinaria manifestación frente a la redacción del
medio obligó a su cierre definitivo. Muy interesantes fueron las declaraciones
de los dirigentes de tal movimiento. “No solamente debemos combatir la invasión
militar y económica del ‘Occidente’, dijo uno de ellos, sino principalmente su
terrorismo moral por el que se trata de socavar nuestras costumbres
inculcándonos su pansexualismo, que no es otra cosa que la religión de Onán”.
En efecto muy posiblemente conocedores de la experiencia de otros países, entre
ellos la Argentina, los fundamentalistas islámicos han comprendido que la
revolución sexual efectuada con la excusa de desinhibir al hombre y liberarlo
de prejuicios y “represiones”, no es sino un medio indispensable para someterlo
a una servidumbre mucho mayor, la de sus propios instintos; y al respecto el
poder financiero internacional sabe que aquellos que no son libres
interiormente, en tanto se encuentran determinados por las dimensiones inferiores
de su ser, son los que después obedecerán en manera espontánea a las
imposiciones externas que se les impondrán sea a nivel político como económico.
Así pues, para instaurar en la Argentina el colonialismo democrático como
secuela de la derrota militar de Malvinas, ha sido indispensable previamente y
en simultaneidad desencadenar el destape y la revolución sexual entre la propia
población. Y hoy en día tal revolución, conjuntamente con la droga, el alcohol
y el rock and roll son elementos solidarios e imprescindibles para el
reblandecimiento y destrucción de nuestra juventud, con sus secuelas de
violencia desenfrenada que ya lleva miles de muertos en su haber, tal como se
acaba de publicar en un matutino de Buenos Aires. Solamente de esta manera es
posible explicar la existencia de un régimen tan perverso como el que se
padece.
Afortunadamente el fundamentalismo islámico ha aprendido
la lección y se resiste, a diferencia de nosotros, a ser “democratizado”. Como
secuela de tal lucha heroica abarcativa de todos los planos, resaltemos también
que en Irak, junto a las incesantes bajas que se les producen cotidianamente a
las tropas invasoras, de las cuales los diarios no hablan para “no bajar la
moral” (1), se ha logrado también boicotear el “concurso de belleza”. De las
apenas veinte participantes que originariamente se habían presentado quedaron
finalmente ocho, pues las demás decidieron a último momento excluirse. Luego de
la elección las tres primeras renunciaron al día siguiente, posiblemente
enteradas de lo acontecido en Indonesia, quedando elegida como Miss la que
había salido en cuarto lugar, la que manifestó no saber si concurrirá a Miami a
participar del concurso de Miss Universo.
Occidente:
Pero no nos creamos que solamente el
Oriente atrasado practica la censura y que el Occidente en cambio es el actual
adalid de las libertades. Casi el mismo día en que se lograba cerrar la revista
Playboy en Yakarta, en la ciudad de Barcelona, la varias veces
clausurada e incendiada Librería Europa lo era ahora por enésima vez,
quizás como un exorcismo ante las injustas censuras padecidas por las Misses y
“conejitas” en el otro extremo del planeta. Seis mil libros le fueron
confiscados al librero Pedro Varela, quien apareció esposado ante las cámaras
bajo la acusación de propalar ideas falsas y malas influencias para la
juventud, interfiriendo así con su libre proceso de destape y democratización.
Sería muy largo reseñar todas las cosas importantes que se decían en los seis
mil libros confiscados. Pero tomemos algunos del montón. En “Los crímenes de
los buenos” del eminente escritor J. Bochaca se demuestra que no solamente
los alemanes tuvieron campos de concentración, sino también los ingleses y los
norteamericanos. Se efectúa allí una larga enumeración de crímenes efectuados
por los Aliados en la 2ª gran guerra por lo que de su lectura, efectuada a
tiempo antes del secuestro, nos quedaba la idea imborrable de que, de haber
sido los alemanes quienes hubiesen ganado la contienda, muy seguramente hoy
hablaríamos del genocidio norteamericano o inglés o ruso. Otra más era una obra
muy documentada que demostraba con pruebas contundentes, acudiendo entre otras
cosas a la lingüística, la imposibilidad de que Ana Frank hubiese podido
escribir el diario que mundialmente se lee en escuelas como texto obligatorio y
más aun señalaba también cómo el papá de la aludida joven había sido demandado
por quien había escrito tal obra por encargo. Noticias todas ellas que no han
podido evitar en momento alguno la suspensión de tal universal lectura. Y
además encontramos también obras tan interesantes y documentadas como “La
mentira de Ulises”, de Paul Raissinier, socialista y prisionero en Auschwitz,
quien niega rotundamente y con pruebas que hubiesen existido cámaras de gas en
tal campo, así como otros innumerables textos que cuestionan también
fundadamente la existencia de seis millones de judíos muertos. Y si tal actitud
de censura respecto de quienes dudan del Holocausto la asociamos también a la
condena a prisión del eminente escritor inglés Sir David Irving, ello nos
llevaría a pensar no solamente que tal mito es el fundacional del actual
Occidente democrático, sino que posiblemente la causa principal por la que hoy
se pretenda invadir a Irán no sea la posibilidad de que tal país tenga la bomba atómica, sino el hecho
de que su gobierno haya negado la existencia del Holocausto.
De cualquier forma reconozcamos algo
que a esta altura resulta irrebatible: también la democracia hoy practica la
censura, la misma no es propiedad de los atrasados regímenes
fundamentalistas. Tal instrumento es un medio que una civilización utiliza para
defenderse de la otra. Ahora bien, entre quienes censuran el destape y los que
lo hacen con el negacionismo del Holocausto nosotros sin hesitar nos quedamos
con los primeros.
(1) Sin ir muy lejos el reporte de Al
Jazeera del día de ayer nos menciona la muerte de cuatro marines en el norte de
Irak y de un inglés muerto más cuatro heridos (sin mencionar la gravedad) en el
sur de tal país. Tales reportes son cotidianos y por supuesto silenciados
consuetudinariamente por nuestra prensa.
Buenos Aires, 17/4/06