GARCÍA
MORENO Y NOSOTROS (*)
por Francisco Müller
”En la Grecia antigua habría sido
espartano, no ateniense;
en Roma, César, no
Cicerón;
en la España moderna
Donoso Cortés, no Castelar”
Así lo definió -a García Moreno- el
Dr. Elías Laso. Magistrado de la Corte Suprema de Justicia.
Gabriel García Moreno, “nació
para gran Señor“, un 24 de Diciembre, junto con el solsticio, cuando el Sol
se ubica en el ecuador celeste, justo cuando los romanos y celtas celebraban el
regreso del Sol, y así sería él… “ERAS SOL, y en medio día brilló la
Patria, cuando el Sol lucía”, el cumpliría este verso dedicado a su precursor y
guía, Don Vicente Rocafuerte, brotó cuando
El mismo Dios decidió hacerse Hombre, 1821 años antes… “De padre español y
madre ecuatoriana, debe su formación, después de su hogar, primero a Quito y
después a Francia; sin que por esto queramos olvidar que el genio se
deba principalmente a la potencia de su espíritu que muchas veces no solo hace
caso omiso del medio sino que lo modifica o lo destruye.
Rebelde, demagogo en su juventud, a su
madurez se transforma en campeón del orden cristiano. Siempre fue violentísimo,transformado
su impetuosidad destructora juvenil en actividad constructora, ordenada y
creadora. En la oposición fue irreductible; mordaz; arremetía por
igual contra frailes y laicos. Inicia manifiestamente su reacción ordenadora
cuando defiende a los jesuitas contra Urbina, para convertirse en su madurez en
autoritario que quería ver, dirigir y hacer todo directamente, sometiéndolo al
máximo criterio de disciplina, justicia y rectitud moral. En la plenitud de su
vida llegó a presionarse de la convicción de que sólo el imperio de la
disciplina y de la moral cristianas podían levantar
fundamentalmente a un pueblo anárquico e ignorante, donde la mediocridad
dominaba. Fue revolucionario desde la oposición y desde el poder;
todo quiso crear y culminar en brevísimo tiempo. Adversarios y amigos coinciden
en que es la figura más alta de la historia ecuatoriana”. Casi por derecho, su
fin material… habría de ser así en Agosto, como el verano que llega a su punto
culmine, el más propicio para decidir dejar su vida terrenal, la habría casi
necesariamente de terminar en este mes, un día 6 hace 133 años, como
queriéndonos retar en esta fecha, justo cuando el Invicto Sol Ecuatorial
alumbraría a plenitud su “gran Sombra, que, nos señala con el dedo desde la
Eternidad”.
“El sociólogo ecuatoriano Belisario
Quevedo de doctrinas opuestas a las de García Moreno en su “Compendio de
Historia Patria”, le juzga así: “… genio cual ningún otro en nuestro
país, dominante, impetuoso, tenaz y violento de carácter… de inteligencia
pronta, profunda y hasta amplia en el saber; desinteresado, exacto y exigente
en el deber y movido solo por grandes pasiones; sus creencias religiosas
que llegan hasta el último límite de la intolerancia, su temperamento
despótico, el sentimiento de su poderosa personalidad, la anarquía en que
estaba sumida la República, la insolencia desorganizada del militarismo, la
indolencia y pasividad de las clases populares, como el espíritu
mezquino y plegadizo de las clases altas, en fin la ruindad y pequeñez
del medio circundante debían haber traído a García Moreno al convencimiento de
que nuestra patria necesitaba a un fuerte educador del pueblo, un gobierno de
rígida disciplina, apoyado en la dirección intransigente del catolicismo…”
“…todo por el orden, nada por la libertad…”… podía ser su lema… “Bajo el
mandato organizador, activo y perentorio de este célebre gobernante se
construyeron la carretera nacional y el ferrocarril central en la sección de la
costa. En ésta además, se limpiaron y canalizaron los ríos navegables, se
iniciaron vías como las de Pailón y Santo Domingo de los Colorados (después
olvidadas), se inició la explotación del petróleo por cuenta del Estado; se
edificaron se instalaron en el país escuelas, colegios, universidades,
cuarteles, casas de beneficencia; en la capital de la República una escuela
politécnica con maestros europeos y jóvenes becados de todas las provincias;
casa de artes y oficios, de Bellas Artes y un bien montado observatorio
astronómico”…”Un terremoto trágicamente desastroso asoló la región de Imbabura
causando un daño que se calculó en 10.000 muertos… García Moreno, en persona
con una actividad asombrosa, y haciendo uso de todas sus facultades, inclusive
la de fusilar bandidos, al momento restableció el orden en la región desolada
(1868). Su administración desde el punto de vista financiero y fiscal es el
ejemplo más acabado de rectitud, cumplimiento y honradez…”
“El primer gobierno de García Moreno
(1860-1865), fue la reencarnación del episodio bíblico y el similar romano de Cincinato, del empleo del arado empuñando la
espada; pues no solo pasó muchos meses en Guayaquil fortificándolo
para prevenir nuevos asaltos peruanos, los que se habrían repetido de no mediar
el cuerpo diplomático en Lima, sino que sostuvo dos guerras con Colombia y
aplastó una decena de revoluciones, habiendo sido la más grave la que organizó
Urbina apoyado con dinero, armamento y gente por el Perú, la que terminó con el
combate naval de Jambelí y la persecución de los
derrotados por la provincia de El Oro, hasta el Perú. Al culminar estos éxitos
militares, falleció el general Flores, primer presidente de la República y jefe
del ejército de García Moreno.
No obstante esta tremenda actividad
militar, el país no contrajo deudas externas y se iniciaron con paso firme las
grandes obras nacionales de reforma del clero, de organización de
la educación pública, creación de un ejército técnico, moralización de la
burocracia y construcción de obras públicas de todo género,
especialmente viales y para la cultura.”
“Su segundo gobierno se desarrolla de
1869 a 1875; el que se rige por la constitución de 1869 inspirada por García
Moreno, autoritaria, a la manera como la concibieron los prohombres de la mal
llamada “independencia” y sostenedora de la condición de ser católico entre las
requeridas para la ciudadanía.
Esta disposición, no puede ser
comprendida por la generalidad de las gentes, de que muchas décadas de
de dominación liberal radical en nuestro país ha cambiado su fisionomía
espiritual. Pero entonces, hace cerca de un siglo y medio, no sólo
respondió a la concepción que de la realidad nacional tuvo García Moreno, sino
al sentir general ecuatoriano de esa época.
En esta administración, libre ya
García Moreno de las revueltas, se lanza a la obra constructiva y civilizadora
más grande que conoce la historia del Ecuador; de este período datan las
grandes realizaciones a que se refiere Belisario Quevedo”. -Tomado de Jorge
Luna Yépes, Síntesis Histórica y Geográfica del
Ecuador, Quito 1944-.
Terminado este segundo período, en
medio de la paz y el progreso y después de haber sido elegido por tercera vez a
la presidencia, fue asesinado el 6 de agosto de 1875, primer viernes, a los 54
años de edad, y si, como dije ya, el 6 de Agosto fue un reto, ¡y qué reto!
Señores, García El Grande, como dignamente lo debemos conocer, nos lanzó el
guante, y nos indicó… ¡Mirad, ¿que estáis haciendo?,
no habéis obedecido mi mandato de otro Agosto como este en 1860, allí les
ordené a Vds. A todos, ¡QUE MARCHÉIS A LA VICTORIA!, la Victoria de la
Santa Causa, la Victoria de los Sacros Pendones, pues la Victoria aún los
espera, ¿Vds. Que han hecho o qué hacen para
alcanzarla?;- seguramente nos dice él con firmeza
desde la celestial morada donde se encuentra. Y nos avergonzamos solos al no
responderle.
Aquí cabe señalar que mucho se ha
hablado y escrito acerca de la figura insigne de quien fuera el gran formador y
conductor de la nacionalidad ecuatoriana, nuestro Dr. y Gral. Gabriel García
Moreno, sin embargo a pesar de esto, no se lo ha podido aún comprender en su
totalidad histórica, que he querido brevemente dilucidar, y menos aún en su
actualidad y en su presencia permanente como ejemplo y como paradigma de una
espiritualidad superior, que no solo rebasa lo físico y material, sino que
rebasa incluso lo histórico y lo nacional.
Se ha dicho de él, que fue émulo de,
César, de Carlomagno, de Godofredo de Bouillon, y
Felipe II entre otros, y en verdad fue una figura regia como las mencionadas,
su similitud no es otra posible que la que lleva la sangre; “su
categoría es la de los grandes caudillos españoles- de los princeps, de los
primados y primeros ciudadanos-; por él hablaba la voz de la Raza con un acento
inconfundible, formidable”, como diría Jorge Luna Yépes, y
esa sangre no podía menos que responder a su llamado, su mismo Régimen nos los
comprueba, ha sido pues, nuestro “Sacrum Imperium”, así es, nuestro Sacro Imperio en verdad,
Imperial en su verdadero sentido, así como “Roma, -quién nos diera esta
palabra-, representaba la idea de Imperium,
por cuanto la principal connotación que, desde el punto de vista Tradicional
revestía y reviste este término de carácter Trascendente era la definición del
mismo como una “unidad de gentes alrededor de un ideal sacro”. Por
todo lo cual, tanto la República como el Imperio romanos quedan incluidos
dentro de la noción que la Tradición le ha dado al vocablo “Imperium“.
Por tanto, y sin discusión posible la República del Ecuador respondió de esta
forma como lo hizo Roma, y como lo Hizo el Sacro Imperio al llamado de lo
Divino, al llamado de Dios, por medio de nuestro pontífice y caudillo (como
diría de él y de Dante, Don Remigio Crespo Toral) “así como la figura del
Emperador no podía no estar impregnada de un carácter sagrado
que la colocase al nivel de lo divino. Por esto, el César o Emperador estuvo
siempre considerado como un dios que, debido a su papel en la cúspide piramidal
del Imperio, ejercía la función de ´puente´ o nexo de unión entre los dioses y
los hombres”; y nuestro edificador de puentes, nuestro Augusto César, nuestro
Imperator entre el mundo de la materia y el mundo del espíritu no fue otro que
García el Grande, así lo han visto y lo han descrito….“lugarteniente de
Dios” como los Reyes Galos, en palabras de un lírico francés,… partícipe
de la Gran Historia Cristiana de origen eusebiano,
donde el emperador romano aparece comolugarteniente
de Dios en la Tierra, en descripción de un teólogo católico. A este
respecto, él mismo se expresó así en uno de sus mensajes al Congreso: “este
país es incontestablemente el reino de Dios, le pertenece en
propiedad, y no ha hecho otra cosa que confiarlo a mi solicitud. Debo,
pues, hacer todos los esfuerzos imaginables para que Dios impere en
este reino, para que mis mandatos estén subordinados a los suyos, para que
mis leyes hagan respetar su ley”, es decir, para qué su intercesión y
persona que ha sido ungida por la misma Providencia Divina, sean un hecho “una
y mil veces y más aún”.
El Presbítero Manuel M.
Palacios Bravo, en 1921, por el Centenario del nacimiento de García Moreno,
compuso estos versos, que delatan el carácter sacral
del potente guía:
Nació para Señor… ¿Qué
importa, impía
turba, vuestro odio si él
os encadena
y os confunde su
voz?… Porque Natura
dióle vigor y brios;
reina el león del yermo
en las regiones,
despedaza alimañas en la
arena,
y deja que, azontando la melena,
rueden sobre sus lomos los
ciclones…
El Eterno lo quiere:
nació para Señor ¡Dejad
que impere!…
Ni tú lo juro, morirás ¡García!…
Omnipotente como un Dios, la Gloria
te impone, de la Patria en la
agonía,
que sobre el horizonte
de su historia,
prologues más el día… (bis)
Densa la noche cae en el sendero.
En el nombre de Dios ¡detén el paso!
Noble Falange en la contienda avanza.
Como el Caudillo, te impero:
Párate ¡oh
Sol, en el sangriento ocaso;
y alumbra la Victoria
sobre los tercios que el
Abismo lanza!”
- Silva Laureada. García Moreno
-extracto-.
Don Gabriel
en verdad, fue un Coloso, la cúspide de nuestra Tradición, junto a él se
yerguen las figuras ignotas de los verdaderos grandes de nuestra Nación, como
por ejemplo en el siglo XVI la del quiteño Lope Dí ez de Armendáriz, Marqués de Cadereyta. Primer Virrey
criollo de Nueva España, quién formó la Armada de Barlovento, para combatir a
los piratas ingleses de esa naciente capitalista que sería conocida como la
“Pérfida Albión”, que atacaban la integridad de la Hispanidad-Católica. Su
hermano, el también quiteño Luis Díez Aux de
Armendáriz fue el pirmer criollo -¿el, único?- Virrey
de Cataluña, Obispo de Jaca, de Urgel y Copríncipe de
Andorra; entrando al Siglo XVII surgen inconfundibles las formas celestes de la
Santa Madre de Dios en la advocación de “Nuestra Señora del Buen Suceso” que se
le presentare con predilección a esta tierra a la persona de la Madre Mariana
de Jesús Torres y el gran signo y símbolo de su sobrina la Santa Patriota y
“heroína nacional” Mariana de Jesús, que ofrendó su vida por la causa de su
Patria y la de Dios; o bien a su posterior surgimiento y desaparición; en el
siglo XIX los insignes ejemplos de Pedro Ignacio Lizarzaburu,
Pacífico Chiriboga, Melchor Costales, el Obispo “el
espíritu de García Moreno” Pedro Schumacher, el Cnel. Antonio Vega Muñoz,
Aparicio Ribadeneira y tantos otros anónimos
“conservadores, terroristas y garcianos” en términos
de un historiador liberal que equipararon la invasión de las fuerzas
“curuchupas-antiliberales” del sur de Colombia y norte del Ecuador que aún
conservaban los ideales garcianos en alto con la
fuerza del espíritu, como la Guerra de las Cruzadas, decretada en el siglo XII
por Urbano II e iniciada por el ermitaño Pedro de Amiens…” “…los combatientes
luchaban y morían con los escapularios en el pecho y la espalda y el rosario en
las manos…”, llegando a tan alta tensión espiritual con Dios, que Él no pudo
más que demostrar una vez más su predilección por este Su Reino por medio,
nuevamente, de su Divina Madre en la aparición de la Santa Virgen de los
Dolores de la Patria, el 20 de abril de 1906; así esos “conservadores” del XIX,
se horrorizarían HOY EN DÍA, cuando el SER CONSERVADOR SIGNIFICA SER
LIBERAL-CAPITALISTA-DEMOCRATA, contra quienes lucharon hasta dar su sangre y
vida los conservadores del S. XIX, acérrimos enemigos del contra-orden mencionado.
Ya en el siglo XX, aparecen señeras las figuras memorables del Dr. Julio Tobar
Donoso, que sacrificó su ser por la Patria y por Dios, la de Wilfrido Loor, que
supo hacer conocer y venerar a García Moreno, la de Jorge Luna Yépes que llevó el ideal garciano
como forma de vida y de escuela formadora de juventudes, en su lucha constante
intelectual y física contra los enemigos de la Nación, de la Religión y de
Dios; bien podría extenderme con nombres pero no sería del todo justo pues a lo
largo de toda la mal llamada época de la Colonia , que más fue “nuestra edad
media en pleno Renacimiento” -en palabras de Armando Pesantes García-… con
todas las gracias que eso conllevó, surgieron infinitud de anónimos sacros
hombres y mujeres, heroicos y católicos en verdad que dieron la necesaria
precedencia a un grande como lo fue García Moreno, basta ver la obra magnífica
que la Escuela de Arte Quiteña produjo a lo largo de los siglos, ese arte
supra-personal, que con un anonimato y una realización propios de un espíritu
superior fueron el reflejo fiel de la Cristiandad y del Catolicismo en serio,
de Dios en una sola palabra, de la divino-humanidad. Como en la posterior
República del Sagrado Corazón de Jesús también surgirían tantos anónimos que
trascendieron dejándonos su legado en forma de gloriosa aureola áurea que
ilumina nuestra Nación y nuestros seres y que la Divinidad contempla.
Pues, así,
ese reto, del que hablara antes, que nos lanzó el “Hércules Cristiano”, no es
otra cosa que el reto de la sangre, de la Patria y de Dios, que claman a
nosotros, que urgen nuestros espíritus al ver el caos y la traición que hemos
propinado a nuestro país, a nuestro gran líder García Moreno, y a nosotros
mismos, o acaso, no hemos sentido eso ya…. vemos todo en ruinas y pensamos y
decimos como lo hizo García Moreno alguna vez en su Epístola a Fabio:
“ Huye lejos de aquí, virtuoso Fabio,
huye, si quieres preservar del vicio
tu juventud florida, que los años
presto te robarán. Mira doquiera
cómo levanta la manchada frente
llena de oprobio y de arrogancia el crimen;
cómo se arrastra la ambición astuta
en fango inmundo, y de repente sube
cual fétido vapor que infesta el cielo.
…¡Oh vergüenza, oh baldón! Proscrita en tanto
la probidad se oculta, perseguida
por el delito atroz de su inocencia,
sin cesar acosada, expuesta siempre,
en inseguro asilo, a la perfidia
del delator vendido que la acecha.
Así tu patria está. No tardes, huye.
¿Qué esperas? ¿Quieres de tu vida infausta
la suerte mejorar con tu paciencia?
Te engañas, infeliz. A la fortuna
la áspera senda del honor no guía.
… Mira en torno de ti y aprende cauto,
si a la opulencia aspiras, el secreto
que conduce al poder. Miente, calumnia,
oprime, roba, profanando siempre
de patria y libertad el nombre vano:
bajeza indigna, adulación traidora,
previsor disimulo, alevosía
y sórdido interés por ley suprema,
presto te elevarán; y tu infortunio
sombra será como el terror de un sueño.
¿No ves a Espino el cínico, que entona
el hosanna triunfal para el que vence,
y, cuando pasa al Gólgota, le insulta
gritos lanzando de exterminio y muerte?
Pues serena su vida se desliza
de revuelta en revuelta
En esta tierra maldecida, en esta
negra mansión de la perfidia, ¿sirven
para algo la lealtad, la valentía,
la constante honradez, los nobles hechos
del que a la gloria inmola su existencia?
De vil ingratitud la hiel amarga,
de la envidia el veneno y muchas veces
fatídico puñal… tal es el premio
que el Ecuador a la virtud presenta.”
Y continuación proféticamente hasta nos anuncia su
propio sacrificio:
“Conozco, sí, la suerte que me aguarda:
présago, triste el pecho que me la anuncia
en sangrientas imágenes que en torno
siento girar en agitado sueño.
Conozco, sí, mi porvenir y cuantas
duras espinas herirán mi frente;
y el cáliz del dolor, hasta agotarle,
al labio llevaré sin abatirme.
Plomo alevoso romperá, silbando,
mi corazón tal vez; mas, si mi patria
respira libre de opresión, entonces
descansaré feliz en el sepulcro.”
Entonces, ante esto, ¿qué nos queda?, 155 años nos
separan de estas estrofas, y nada ha cambiado, ¿o si?, para peor; ya son la
desesperación, la desidia, el olvido y el egoísmo, podrán decir Vds. Pues no,
porque de ser así, no estaríamos aquí, el mismo García Moreno, nos da la
respuesta:
“Malvado o infeliz: no hay medio, escoge,
decide pronto, y antes que te oprima
como dogal de muerte la desgracia…
Mas no: desprecia impávido, animoso,
los cálculos del miedo; a la cuchilla
inclina la cerviz y no a la afrenta;
y aunque furiosa la borrasca brame,
y ronco el trueno sobre ti retumbe,
inmóvil, firme tente, que al cadalso
arrastrarte podrán, pero no envilecerte.” NUNCA ENVILCERTE, NUNCA ENVILECERNOS.
Podríamos ya
con esto tener suficientes razones para tomar el reto garciano,
pero no, penetremos más todavía, aún creo que debemos escuchar las palabras de
un gran e ilustre garciano, el Dr. Wilfrido Loor,
célebre historiador, para poder acabar de convencernos y entender, que como
dice el evangelio, nuestro deber es ser fríos o calientes:
NOS
ENVENENARON -dice Loor, y yo concuerdo -:
“¿No será que
nuestros adversarios para destruirnos, nos envenenaron con falsos conceptos de
libertad, democracia, independencia, palabras flexibles que se prestan a todas
las interpretaciones, que cada cual las entendió como pudo y nos lanzó a la
lucha fraticida, sobre ríos de sangre y montaña de
incomprensiones hasta colocarnos en una dolorosa esclavitud económica y social,
de rodillas ante los grandes pueblos o ante los grandes consorcios o trusts internacionales?”
“…en más de una centuria (ahora ya van
para dos) en que hemos vivido peleando sin visión del porvenir, con la sangre
en las rodillas, el estómago vacío de pan y la cabeza vacía de los grandes ideales políticos, ciegos ante nuestra
propia grandeza, denigrando lo que es nuestro y admirando lo ajeno, en un
insensato afán de imitar a otros pueblos.”
“Es tiempo de que comience ya la resistencia. De que volvamos a encontrar
los que hemos perdido: nuestro espíritu, nuestra alma, nuestro propio yo…”
“Sino
comienza la resistencia, -sigue Loor y todos lo sentimos- la destrucción
seguirá adelante, continuaremos atomizándonos más y más, y un día en un
lenguaje que no es el de Cervantes y el de la Santa Doctora de Ávila se dirá:
por aquí paso un pueblo enfermo de libertad, democracia y anarquía.”
Y ahora les digo, se necesitan más
pruebas, o ¿estas bastan?, es tiempo señores, de que abracemos nuestra cruz, es
tiempo de que seamos dignos hijos de la Patria que dio a García Moreno, es
tiempo de que seamos fieles a nuestra sangre, a nuestra Patria, y a nuestro Dios,
el reto lo debemos aceptar, lo debemos tomar y llevarlo con honor y altivez
hasta las últimas consecuencias, esperando que se cumpla la sentencia que
versaba:
“Me imagino -decía Rubén Darío-, en
esa hora del Señor, cuando resurja España, que el lírico tribuno sonríe al
escuchar en lo eterno, del lado de la tierra, de lado de las columnas de
Hércules, algo semejante a una salutación y a un trueno: un rugido.
·
- Platón- ¿Qúe es eso?
·
- Castelar- Es mi León.
De lado de nuestra tierra, por encima
de la cumbre del Pichincha, se oirá algo semejante a una salutación y a un
trueno, apenas estalle la aurora del nuevo Ecuador y del nuevo Mundo.
·
- Remigio Crespo Toral- ¿Qué es eso?
·
- Gabriel García Moreno- Es nuestro grito: ¡Dios no
muere!”
Y la aurora del nuevo Ecuador, es la
que ansío, que ansiamos brote a raudales de los espíritus y las mentes de gente
como ustedes, que se atrevieron a pensar diferente, a pensar por si
mismos, a cuestionarse la “realidad”, a decir NO al mundo moderno (a su
sistema, a su forma de vida, a su asquerosa vacuidad) , y afirmarse en el SI de
la Verdad, de Dios (esa, “la” verdad que como el fuego, alumbra y
quema),en la Luz, la trascendencia y la vida en el espíritu, o
mejor aún el espíritu en la vida, que Dios quiso que la cumpliéramos, porque al
fin y al cabo a imagen y semejanza divina somos.
Pues, si por perjuro olvidáramos a Don
Gabriel, a su divina misión y a la Santa Virgen de los Dolores de la Patria que
lo cobijara, si por amor a cosas nuevas, rompiéramos, rompiera el Ecuador las
tradiciones nacionales, y rompiera la fidelidad a su ser verdadero:
“Gran Pichincha prevén tu la muerte
De tu Patria y sus hijos al fin”.
Que así sea.
Señores y Señoras, Muchas gracias.
______
(*) Discurso pronunciado el 6 de
Agosto de 2008 -fecha de la muerte de García Moreno- en la Academia Nacional de
Historia.
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