Un homenaje a la brigada de Erna
EUROPA Y EL COMUNISMO
Al visitante de la Europa actual le resulta
sumamente llamativo constatar la disparidad de tratamiento que el habitante de
tales países otorga entre los cuatro y seis años en que duró la ocupación de la
Alemania nazi en sus territorios y los casi cincuenta en que estuvo en cambio
rigiendo la tiranía comunista, especialmente en Polonia, la república Checa y
Hungría entre otros. Impacta sobremanera ver por todas partes una cantidad muy
numerosa de monumentos recordatorios relativos a la resistencia contra el
nazismo y a las víctimas ocasionadas por tal invasión y nada en cambio relativo
a la ocupación ruso comunista que ocasionara tantas o más que la primera. Más
aun, resulta llamativo constatar que todavía haya importantes ciudades en las
que se conservan monumentos de homenaje a la ocupación comunista, tal el caso
más notorio de la ciudad de Viena en la cual puede constatarse la existencia de
una plaza entera con un monumento en homenaje al soldado soviético de grandes
dimensiones e incluso con ornamentos dorados y con frases escritas en lengua
rusa como recordatorio hacia los "libertadores".
En Praga, en Budapest, o en Varsovia,
lugares en donde se desarrollaron rebeliones populares en contra del comunismo,
no existen monumentos históricos de tal envergadura en donde se rinda homenaje
a los mártires caídos como en cambio se los ve en abundancia en relación a las
víctimas del nazismo. En tales ciudades apenas se conservan para el gusto de
los turistas unos monótonos museos sobre el comunismo que son solamente
visitados por curiosos o estudiosos pero que no se encuentran en cambio ante la
vista permanente del público a fin de resaltar la memoria colectiva en relación
a un período verdaderamente infame de la propia historia.
Esta regla, que pareciera haberse
universalizado en todas partes, podría servir casi para confirmarnos en la
convicción arraigada en el sentido de que el comunismo en realidad no fue lo
opuesto de la civilización que hoy vivimos, sino en cambio un componente
indispensable para ésta a fin de poder arribar mejor a las actuales etapas más
degradadas y masificadas que hoy se viven consistentes en el materialismo
extremo, el consumismo y el Quinto Estado. El comunismo ha sido un componente
indispensable para la formación de la conciencia moderna de estos tiempos y por
tal razón es que en el fondo no se lo condena como en cambio se lo hace con el
nazismo respecto del cual por otro lado, tal como hemos resaltado en otras
oportunidades, tan sólo se combaten ciertos elementos secundarios y accesorios
y no su factor moderno que se encuentra en cambio en sintonía con los grandes
mitos de la época actual.
Sin embargo afortunadamente no todo es
igual y existen ciertas excepciones que es dable señalar aquí como un síntoma
saludable de algo que aun puede gestarse a fin de rectificar el rumbo degradado
de nuestra civilización. Esta regla generalizada ha recibido un muy sano mentís
en la República báltica de Estonia. Este país hasta ahora ha sido entre todos
los que componen a la Europa del este recientemente liberados de la opresión
soviética el único que, junto a su vecino Lituania, ha suprimido de su
territorio el monumento al soldado soviético "liberador", produciendo
ello obviamente airadas protestas por parte de su par y vecino ruso. Pero no
solamente ha dado este paso verdaderamente valeroso, sino que ha avanzado un
poco más. En la semana pasada nos enteramos de que en la ciudad de Tallinin,
capital de tal país, fuerzas militares rindieron un homenaje público al raid
heroico desarrollado por el grupo Erna en el año 1941.
Expliquemos brevemente de lo que se
trata. En esa fecha un grupo de 42 soldados y oficiales estonianos adiestrados
en Finlandia por las fuerzas especiales de la Abwehr, es decir los
servicios secretos nazis, desembarcaron en las costas de Estonia en ese
entonces en manos de los soviéticos y se infiltraron detrás de las tropas
enemigas llegando hasta a hacer saltar por los aires la línea de ferrocarril
que unía la ciudad de Tallinin con Leningrado (hoy San Petersburgo). Luego de
dos días de lucha incesante el comando fue rodeado por las tropas del Ejército
Rojo y aniquilado. Unos pocos sobrevivientes del mismo sin embargo pudieron
luego continuar con la lucha y sumarse a las tropas alemanas que días más tarde
habrían de liberar a su país.
Pero lo que ha resultado llamativo en
este caso es que esta epopeya haya sido hoy en día revalorizada no solamente
por el gobierno estonio, el que durante toda una semana ha efectuado una acción
evocativa al respecto, sino que durante la misma contó con la participación de
fuerzas militares de países vecinos, como finlandeses, alemanes, daneses,
checos y portugueses, agrupando así en el ejercicio a un total de dos mil
hombres. Es decir que se ha tratado de una ceremonia que ha contado con la
participación de efectivos de la Otan. Esto por supuesto que ha generado
reacciones impensadas desde el lado ruso en modo tal que su actual Ministro de
Defensa ha emitido el siguiente comunicado: "Despierta estupor que en
nuestros días algunos países miembros de la coalición anti-hitleriana y de la
resistencia envíen tranquilamente y sin problema efectivos militares para
recordar este hecho brindando así apoyo moral a los que a su manera interpretan
hoy en día el rol de las SS y de la Abwehr". Acotemos al respecto que
en Estonia los héroes del Erna son venerados colectivamente y su culto es
respaldado ampliamente y subvencionado por el Estado. En la página de internet
relativa a tal epopeya se puede leer que "tal brigada siguió luchando
hasta la liberación de Tallinin el 28 de agosto de 1941", es decir cuando
las tropas nazis ocuparon la ciudad.
En Rusia ya ha habido manifestaciones
de seguidores de Putin repudiando el hecho en las calles de la ciudad de
Vladivostok para "denunciar el arribo de los ex oficiales de las SS en Estonia".
Algo de Europa pareciera pues resucitar en la alejada y hasta hoy poco
mencionada Estonia.
Este hecho verdaderamente auspicioso
acontecido en este remoto rincón del Báltico debería ser completado por el
gobierno estonio con otra medida acorde con tal espíritu como ser el retiro de
sus tropas de Afganistán en donde en forma por demás inexplicable lucha en
colaboración con rusos, ingleses y norteamericanos en contra de un país que
también se liberó de la opresión comunista y hoy sigue padeciendo de la
invasión de un conglomerado afín a tal perspectiva materialista impulsado por
la ONU. La brigada del Erna lucharía en cambio del lado Talibán.
Marcos Ghio
Buenos Aires, 13-08-07