BUSH Y EL SÍNDROME DE LA RÚA
La república Argentina es un país en
donde suceden muchas cosas que luego se repiten en escala más agigantada en el
mundo entero. Así pues poco antes de ser expulsado del poder se recuerda que el
presidente De la Rúa concurrió a un
evento televisivo en el cual cometió una serie interminable de furcios y que
luego, para completar su despiste, equivocó el camino de egreso del lugar.
Días pasados, en franca imitación de
tal estilo, el presidente Bush de los EEUU, en una reunión realizada en Sydney
en ocasión de efectuarse un encuentro de la APEC a la que asistían varios
gobernantes de países orientales, confundió en su discurso el nombre de tal
organismo con el de la OPEP, luego agradeció al gobierno austriaco por su
aporte en la guerra de Irak, cuando en vez tendría que haber dicho australiano,
y por último, ante el asombro generalizado, para salir del inconveniente en el
que él mismo había incurrido, manifestó que igualmente iba a encontrarse con su
par de Australia en la próxima reunión de aquel organismo petrolero. Olvidaba
así que ello era imposible pues tal país no forma parte del mismo. Y finalmente
para completar la serie de dislates, cuando quiso salir del lugar, al mejor
estilo de De la Rúa, tomó el camino equivocado, el que conducía hacia el
subsuelo del edificio.
Este hecho ha fortalecido una vez más
en muchos la idea de que se trata de un presidente de carácter débil y poco
competente para el cargo, pero nosotros, a pesar de lo acontecido, una vez más
nos negamos a darles la razón a aquellos que consideran a Bush como un
gobernante torpe. Creemos en cambio que se trata de un político muy astuto y
sagaz y que lo que le aconteciera era más el producto de la preocupación que lo
afectaba. Con respecto a lo primero queremos acotar que Bush, quien podía haber
prescindido de concurrir a una reunión en la que se trataba sobre el clima del
planeta enviando a su vicepresidente, trató de confundir respecto de los verdaderos
motivos de su viaje. Primeramente hizo una escala en la base militar de la
provincia de Anbar en Irak en donde se desarrollan sangrientos combates contra
las fuerzas del Estado Islámico, la cobertura política de Al Qaeda en la
región. Es de destacar que justo el día en que se encontraba en esa base ocho
soldados norteamericanos morían en combate. De esta manera hizo creer al mundo
que en realidad la razón de su viaje era el problema de Irak y de fortalecer
los lazos con el principal aliado que le queda en tal país, Australia, luego
del precipitado retiro de Gran Bretaña de la ciudad de Basora. Esto fue lo que
todos creyeron en un primer momento, pero luego se supo que en realidad su
objetivo era otro. Hacia Sydney concurría también el premier chino Hin Thiao
con el cual debía acordar cuestiones esenciales para su política internacional.
Ello debía ser hecho sin darle a tal encuentro la trascendencia que se hubiera
podido esperar por parte de ambos. China debía seguir sosteniendo la economía
norteamericana con su ingente acopio de dólares, en una época de profunda
crisis financiera en tal país, a cambio de ello iba a esmerarse en mejorar su
producción a fin de evitar inconvenientes respecto de los efectos
contaminantes, especialmente detectados en la venta de juguetes. En retribución
a tal aporte esencial EEUU expresaba un público rechazo al inminente plebiscito
en Taiwan por su independencia, dando así marcha atrás en una antigua política
de apoyo a la China "nacionalista" de Chiang kai shek. También iba a
disminuir sus reclamos por las persecuciones a opositores y por la defensa de
sus derechos humanos así como por la democratización del país, a pesar de ser
ello una de las banderas esenciales de su gestión por el planeta. Y lo
principal, en relación a tal tema, Bush expresaba un apoyo explícito a la
realización de las Olimpíadas en Pekín para el próximo año, a pesar del boicot
pregonado por Europa por el tema anterior, prometiendo incluso concurrir a las
mismas en compañía de su esposa Laura. Por supuesto que hubo otro silencio de
complicidad hacia tal gobierno tal como el relativo al genocidio efectuado en
la actualidad en la provincia musulmana de Uighur, similar al que en épocas de
Mao se efectuara con la del Tibet. Es que en tal situación existe una semejanza
con la política hoy implementada por su país en Afganistán. En los bombardeos
masivos que la aviación norteamericana efectúa en la provincia de Kandahar se
sostiene que, como los talibanes están mimetizados con la población civil,
exterminado a ésta también se lo hace con los insurgentes fundamentalistas. Eso
mismo es lo que pasa también en la provincia de Uighur en donde existe un
importante movimiento de tal tipo. Se espera que para la próxima semana Bush
tendrá una reunión también exitosa con su par ruso Putin en donde el tema de
Chechenia y otras provincias musulmanas también estará en el tapete.
Pero entonces, ¿por qué a pesar de tal
éxito alcanzado tuvimos que presenciar tales dislates en la aludida conferencia
y por lo tanto nuevas expresiones relativas a su tan mentada debilidad de
carácter?
Estamos en condiciones de decir que, en
la noche antes de que tuviese que hacer su discurso, a Bush le fue informado de
que la CIA había podido tener acceso al nuevo video que Bin Laden habría de
propalar en vísperas del 11S. El hecho lo preocupó sobremanera pues estaba
íntimamente convencido de que su enemigo número uno o estaba muerto o en estado
de total abandono e indefensión a punto de caer. El video le fue exhibido esa
misma noche y grande fue su sorpresa cuando vio que el saudita no se encontraba
en una situación similar a la de Saddam Hussein cuando fuera detenido, en
estado de deterioro físico y casi en la indigencia, sino al contrario
perfectamente vestido y hasta con la barba teñida de negro. El video era
reciente pues hablaba del aniversario del bombardeo norteamericano en
Hiroschina y Nagasacki el pasado mes de agosto. Su estilo era enérgico y esta
vez su mensaje no iba dirigido solamente hacia él como en el anterior de
octubre del 2004 en vísperas de las elecciones, sino aun contra aquellos que,
como Fidel Castro, dudaban de su existencia y formaban parte del club de los
conspiracionistas que dicen e insisten aun en que el 11S, Al Qaeda y los
Talibanes son todos un montaje de la CIA y del mismo presidente Bush.
Justamente a esas personas, a aquellos que, argumentando que, por culpa de
tales acciones y de la pretendida guerra contra el terrorismo, el Estado ha
aumentado sus controles, se ha hecho por lo tanto más numeroso, oneroso y
represivo, les contesta simplemente que la solución que tienen es la de
convertirse al Islam. Es decir, les expresa que, en vez de pretender que se
renuncie a luchar en contra de una concepción materialista y consumista de la
existencia por la que las naciones del primer mundo expolian de sus riquezas a
las del tercero, sería mucho más sencillo que fueran ellos los que renunciaran
a la misma, se hicieran más espirituales y frugales, con lo cual entre otras
cosas dejarían así de pagar tantos impuestos. Son ellos pues el principal
respaldo que tiene Bush con el cual comparten su misma concepción moderna de la
existencia.
La CIA prevé varias acciones violentas
para estos días luego del éxito reportado por tal video que muestra a todas
luces, tal como expresa Bin Laden, que se trata de un imperio débil, lo que se
manifiesta con el fracaso de toda la política norteamericana de poder dar con
su enemigo principal, así como con el pantano en que se ha metido en Afganistán
e Irak, a pesar de que éste no tenga el respaldo expreso de nación alguna. Ha
sido este hecho también lo que motivó la precipitada salida de Bush del lugar,
con su inesperado retorno a los EEUU un día antes del final de la reunión.
A pesar de las grandes semejanzas de lo
acontecido con su par De la Rúa no estamos en condiciones de decir que Bush
será expulsado del poder por una pueblada, ni que huirá con un helicóptero
desde las azoteas de la Casa Blanca. El pueblo norteamericano sabrá encontrar
mecanismos constitucionales adecuados para resolver sus situaciones de crisis.