REFLEXIONES SOBRE “CABALGAR EL TIGRE”
No hace demasiado tiempo
alguien, tras haberse leído el imprescindible libro de Julius Evola, “Cabalgar el
tigre” (1), nos expuso una serie de reflexiones y comentarios sobre
su particulares posturas ante las tácticas, las tesis y las doctrinas sapienciales
en él expuestas. Algunos de estos comentarios estaban salpicados de ciertas
dudas sobre el fondo del que emanan una serie de planteamientos expuestos por
el autor italiano y se hallaban impregnados de una mesurada crítica -por otro
lado constructiva- acerca de lo conveniente y/o de lo correcto de la adopción
de determinadas posiciones presentadas en esta obra cimera, capital y de
lectura imprescindible.
Ante ello nosotros (que hace ya años que
nos leímos esta obra; pero de la que, a pesar de lo cual, se nos quedaron
firmementemente arraigados su mensaje y su esencia), le escribimos a nuestro
apreciado interlocutor los siguientes párrafos:
“Cabalgar el tigre ” es un libro que rompe con la
moral propia de nuestras terminales sociedades (esa moral que ha venido en
denominarse como de ´moral pequeño burguesa´) y rompe igualmente con
las instituciones por ella impregnadas y lo hace de una manera radical y sin
ningún tipo de miramientos ni de concesiones.
Se trata de planteamientos hechos
pensando en un hombre, como el actual, que vive en plena Edad de Hierro; en
pleno período de decadencia. Y ante lo imposible de darle un golpe de timón al
actual devenir corrosivo de los tiempos, se nos dice en este libro que debemos
de concienciarnos de que no nos queda más remedio que el de vivir inmersos en
ellos (en estos tiempos), pero sin que nos arrastren por el camino de la
disolución, por lo que hemos de intentar vivir en medio de las ruinas, pero permaneciendo en
pie. No adoptando posturas evasionistas y/o nihilistas (2), sino
intentando acelerar la descomposición de este deletéreo mundo moderno para así
conseguir que su caída (si ahora se nos presenta como imposible) ocurra cuanto
antes mejor y para que en esta lucha mantenida para acelerar dicha caída (3) se
vaya forjando el hombre que se hallará preparado para tomar las riendas de la
reconstrucción de un nuevo Orden; de una nueva Edad Áurea.
Acelerar la descomposición de los tiempos
que acontecen es ´cabalgar
el tigre´ para cansarlo cuanto antes y acabar derrotándolo. Pero al
margen de estas connotaciones y aplicaciones de carácter más exterior (4) y
político, ´cabalgar
el tigre’ es también una fórmula reservada para un tipo de Hombre
diferenciado (no para los que no somos más que ´el común de los mortales´) que
transita por el arduo, disciplinado y metódico camino de la transmutación
interior y que es capaz de utilizar ´el veneno y convertirlo en remedio´. Esto es,
utilizar los ´venenos´
que emponzoñan y destruyen al hombre común y que de manera apabullante,
exagerada y disolvente impregnan el mundo moderno (tales como, de forma más
contundente, pueden serlo las drogas, el alcohol o el uso obsesivo y degradante
del sexo (5)), utilizar, decíamos, estos ´venenos´ (6) para alterar su estado de
conciencia ordinaria con el objeto de volverla más volátil y sutil y, en
definitiva, más propicia a ser reconducida y elevada a otros estados de
conciencia superiores que le pongan en el camino -siguiendo los rigurosos
procesos de la Iniciación (7)- que lleva a la difícil meta de lo que el budismo
llama el Despertar.
Esta vía iniciática se conoce en Oriente
como la ´Vía de
la Mano Izquierda´ y en la tradición hermeticoalquímica occidental
como la ´Vía
Húmeda´.
Existe otro camino, otra vía reservada
para un tipo de Hombre diferenciado de cualidades internas aun superiores a las
ya muy de por sí elevadas que se presuponen inherentes al anterior tipo de
Hombre del que acabamos de hablar. Este otro camino es el conocido en las escuelas
sapienciales de Oriente como el de la ´Vía de la Mano Derecha´ y en la tradición
alquimicohermética de Occidente como el de la ´Vía Seca´.
Se trata de una Vía que no necesita de la
utilización ni de la ayuda de ninguno de los ´venenos´ de los que hemos hablado
anteriormente para que el Iniciado se abstraiga interiormente de todo lo que
inunda, distrae, liga y dispersa a la mente y que le supone obstáculos
insalvables de cara a su búsqueda de estados superiores de conciencia que tiene
por finalidad la Iluminación, a la par que la Gnosis o Conocimiento de la
Realidad Metafísica que existe más allá y en el origen de todo el mundo
manifestado, físico y, aun, sutil.
Este tipo superior de Hombre
descondicionado también podría ser definido como de ´apolíneo´ (Vía Seca o de la Mano Derecha) frente al
otro tipo de Hombre al que le cabe el apelativo de ´dionisíaco´ (Vía Húmeda o de la Mano Izquierda).
Es este ´dionisíaco´
el que se servirá de las embriagueces, que podrá experimentar con facilidad en
nuestro actual estado crepuscular del Kali-yuga, para emprender el camino de la
búsqueda de la Iluminación. Es el que intentará ´convertir
el veneno en remedio´ ´cabalgando el
tigre´.
´Cabalgar el tigre´ también simboliza dominar, controlar y anular las pasiones,
pulsiones, sentimientos y bajos instintos e impulsos que encadenan al hombre a
lo bajo, a lo ínfero.
De este Hombre que es capaz de ´convertir el
veneno en remedio´ también se pueden aplicar expresiones como
aquella que afirma que ´la espada que le puede matar, también le puede salvar´
o la que asevera que ´el suelo que le puede hacer caer, también le puede servir
para apoyarse y levantarse´.
Claro debe quedar que aquel que intente ´cabalgar el
tigre´ sin estar innata e iniciáticamente validado y preparado para
ello, será desgarrado, despedazado y devorado por él: por un alcohol o unas
drogas que temerariamente quiso poner a su servicio o por unas prácticas
sexuales respecto de las cuales acabará animalmente esclavizado y fatalmente obsesionado.
Quede bien al descubierto, pues, lo
peligroso de la fórmula de ´cabalgar el tigre´. Únicamente una élite
Superior desde el punto de vista de la cualificación y realización interiores
podría (en caso de que aún existiera en nuestro decrépito Occidente)
aventurarse por esta vertiginosa Vía de transformación interna. Y esto sólo
después de haber consumado un metódico, exacto, riguroso, estricto, difícil,
duro y arduo trabajo previo, enmarcado dentro de los diferentes estadios de lo
que la Tradición conoce como la Iniciación.
........................................
En este insigne libro Evola nos transmite
la evidencia de que en los presentes momentos sombríos y crepusculares por lo
que atraviesa el mundo moderno no existe nada que merezca ser salvado; que deba
ser conservado. No debemos, pues, mantener actitudes ´conservadoras´, sino que debemos,
por el contrario, poner todos los medios a nuestro alcance, luchando, para que
la desaparición de cualquier tipo de manifestación del mundo moderno acontezca
lo antes posible. El objetivo de esta lucha es el de reinstaurar los valores y
la cosmovisión propios del Mundo Tradicional. La meta es la de ´volver a la
Tradición´. Por lo que de este ´re- volver´ se deriva el término ´revolución´.
Se trata, pues, de adoptar una actitud ´revolucionaria´ y no, repetimos, ´conservadora´.
Décadas atrás, en la época de la Italia
Fascista y de paralelos movimientos en otros países, Evola sí concebía que
pudiera llegar a ser factible una reorientación general hacia valores, formas e
instituciones de carácter Tradicional. La familia o el Estado en, por ejemplo,
época mussoliniana todavía no habían degenerado en el remedo y la caricatura en
que se han convertido hoy en día. Los intereses del alma o psique de entonces
todavía podían entender de lo noble, de lo épico, del honor y de la fidelidad y
aún no se habían anegado en el exclusivismo positivista, utilitarista,
hedonista, mezquino, egoísta e individualista del que entienden hoy en día.
Nuestro autor italiano pensaba, por entonces, que con un golpe de timón, más o
menos pronunciado, se estaba a tiempo de reconducirlo todo hacia formas,
instituciones y valores acordes con los de un Mundo de la Tradición que no es otro
que aquél de la preeminencia de lo Sacro y Superior; en su auténtica
configuración activa, Olímpica y Solar.
Por aquel entonces, pues, (hasta una vez
acabada la II Guerra Mundial) Evola no apostaba por la táctica de acelerar el
final; acelerar la caída. Casi todo lo existente era reorientable. Por el
contrario, cuando escribía esta obra y, por descontado, en la actualidad todo
se encuentra en avanzado estado de descomposición, de putrefacción, y es por
ello por lo que no sobrevive nada que deba de ser salvado. Por esta razón (y
sin referirnos al terreno de la realización personal interior sino al distinto
ámbito de la acción política, exterior) hay que ´cabalgar el tigre´ hasta
agotarlo, hasta que exhale su último aliento, su último suspiro, y no quede ni
rastro de él, porque entonces sí habrá llegado la hora de construir un nuevo
Orden sobre las cenizas de lo que quedó del mundo tras su agitado, atribulado,
frenético, desorientado, catastrófico e infernal paso por la fase crepuscular
de lo que las diferentes tradiciones definieron como el Kali-yuga o Edad Sombría, la Edad
del Lobo o la Edad de Hierro.
..............................................
(1) Expresión extremo oriental.
(2) Pueden consultarse nuestros “Debates
metafísicos (I): el nihilismo”.
(3) Se debe de tener bien presente la
realidad de que la lucha contra este disoluto y alienante mundo moderno no
puede revestir una naturaleza frontal, pues la actual fuerza y casi omnipotencia
del Sistema que lo vertebra nos arrollaría como lo haría, si nos colocásemos
ante ella, una imponente bola de nieve que en su vertiginosa caída por la
ladera de la montaña cada vez se ha ido haciendo más grande. Sino que las
tácticas, que, por el contrario, se deben asumir deben ser diferentes. Si no
nos debemos de colocar delante del tigre si no queremos que éste acabe
rápidamente con nosotros, debemos de cabalgarlo. Y cabalgarlo es adoptar
tácticas como la de fomentar las contradicciones de nuestro degradante mundo y
del ´Establishment´
que lo sustenta y que a la vez es su consecuencia. Fomentar sus
contradicciones y ponerlas de manifiesto y en evidencia. El desarrollo de sus
contradicciones debe de provocar tales tensiones, fricciones, desajustes y
desequilibrios que acabe con el estallido de todo el entramado plutocrático
materialista de este orbe globalizado que Evola definió como el de la hegemonía
del ´Quinto
Estado´.
(4) No obviemos que la forja del hombre
en lid contra lo que suele denominarse como el Sistema también reviste una
vertiente que afecta al carácter, a la voluntad, a la tenacidad, al valor, a la
autodiscipina, al espíritu de sacrificio y, en definitiva, a toda una serie de
cualidades de la psique, mente o alma que se ven, así, desarrolladas y
reforzadas. Esto le configuraría otras connotaciones de carácter no exterior a
la fórmula de ´cabalgar
el tigre´ cuando ha sido aplicada al intento de acelerar el fin del
mundo moderno.
(5) No son escasas las doctrinas sapienciales
que han concebido o conciben el sexo como herramienta válida para adentrarse en
el sendero que busca su culmen en la Gran Liberación o Despertar. Se puede ver
esto, por ejemplo, en el dionisismo, en el taoísmo o en el tantrismo. Y es algo
que no nos ha de extrañar si tenemos en cuenta que el sexo fue definido por
alguien como ´la
mayor fuerza mágica del Cosmos´.
El Iniciado en estos ritos intentará
prolongar al máximo el acto sexual con la finalidad de activar y/o desarrollar,
en su fuero interno, toda una serie de energías y fuerzas que comparte con la
totalidad del citado Cosmos y que, por empatía, le facilitarán su conocimiento
y la identificación con el mismo; a la par que le ayudarán a ir desapegándose
de todo aquello que lo liga y encadena hacia lo material y hacia lo irracional.
Estos procesos le adentrarán en dimensiones más sutiles de la realidad y
constituyen los pasos previos para aspirar a acceder a la Realidad Superior;
aquella otra del total descondicionamiento propio del Principio Supremo (del No-Ser
de determinada metafísica).
No hay que obviar la importancia que,
para el Iniciado, puede revestir el ´trauma´ o ´shock´ representado por el orgasmo a la hora de
intentar abandonar el estado de conciencia ordinario y de aspirar a adentrarse
en otros estados de conciencia superiores; a la vez que menos densos y
condicionados.
(6) Las técnicas iniciáticas a las que
hace alusión la fórmula de ´convertir el veneno en remedio´ cobran un
especial sentido y una especial adecuación en estas fases terminales, y
especialmente obscuras, del actual Kali-yuga en las que los ´venenos´, como el alcohol y todo
otro tipo de drogas, se hacen omnipresentes y en las que lo sexual ha llegado a
unos extremos de promiscuidad casi inimaginables no mucho tiempo atrás. Y ante
este desolador panorama un tipo de Hombre diferenciado que -tal como se ha
señalado en otros párrafos- no concibe posturas nihilistas, evasionistas o de
fuga se encontrará continuamente ante estos ´venenos´ y podrá (si opta por esta ´Vía de la Mano
Izquierda´) acceder a ellos con bastante facilidad.
Más sentido cobra aun la ´Vía Húmeda´
si tenemos en cuenta que si ya resulta harto improbable hallar, en los tiempos
que corren, este tipo superior de Hombre adjetivado como de ´dionisíaco´,
¿cuánto más difícil no será encontrar el otro tipo de Hombre denominado como de
´apolíneo´,
de cualificación interna todavía más elevada que el anterior y que puede
emprender la difícil tarea de su transformación interior sin servirse de ningún
tipo de ayuda como la que pueden representar dichos ´venenos´?
(7) Al respecto pueden consultarse
nuestros “Debates
metafísicos (II): la Iniciación”.
NOTA - No querríamos concluir este escrito
sin volver a hacer hincapié en la inviabilidad y peligrosidad que representa la
opción de ´cabalgar
el tigre´ desde el punto de vista de cualquier pretensión
iniciática; que, por otro lado, tan remota se muestra en nuestros terminales
tiempos. Por ello, nos reiteramos en defender esta fórmula en su planos más
´externos´: como estrategia de lucha no
frontal contra el mundo moderno y como medio para robustecerse anímica o
mentalmente a lo largo del devenir de este tipo de lucha.
...........................................
Eduard Alcántara
Septentrionis Lux