BUSH ENTRE BIN LADEN E IRÁN
LA GUERRA DE CIVILIZACIONES LUEGO DE LA DERROTA
ELECTORAL
La reciente derrota del presidente Bush
a manos de los demócratas perfila un importante cambio en la política
internacional y en especial en el territorio en que se desencadena el
principal conflicto del planeta, la región del Medio Oriente.
Hasta ahora la política aplicada
por el partido republicano gobernante se había respaldado
incondicionalmente en el gobierno israelí al que se reputaba como la
avanzada del "Occidente" * en tal región sobre la cual EEUU intenta
consolidar su hegemonía.
Sin embargo las recientes derrotas
militares acontecidas especialmente en Irak y Afganistán, así como el empate
virtual en Líbano con Hezbollah, obligan a efectuar un urgente replanteo.
Al respecto, sea en Inglaterra con Tony Blair, como en la recientemente
constituida mayoría demócrata del parlamento norteamericano, se empieza a
percibir con claridad que se hace necesaria una indispensable revisión respecto
de quiénes son los verdaderos enemigos a los cuales se trata de
combatir. Ya tiempo atrás El Fortín reprodujo en exclusividad
en el mundo de habla hispana un reportaje efectuado a un antiguo jefe del
Mossad en el que se expresaba sugestivamente que no eran lo mismo el régimen de
Irán que Al Qaeda y que era indispensable que el "Occidente"
evitara a cualquier precio unirlos pues se hubiera tratado de un
bloque imposible de vencer con el tiempo debido al gran fanatismo con el cual
sostenían sus convicciones, sumado a ello la posesión de un gran poder
económico fundado en el petróleo así como un acentuado desarrollo
tecnológico. Había pues que discriminar entre ambos enemigos y ver con cuál de
ellos era posible llegar a algún tipo de acuerdo. Y aquí es dable señalar que
la gran diferencia entre ellos consiste en el hecho de que mientras que en el
primer caso se trata de una nación, con intereses propios que pretende
defender, en el segundo en cambio nos encontramos con un organismo
transnacional, nómade dicen algunos, cuyo eje principal se centra
en la sustentación de principios que son antagónicos de los
"occidentales". La idea de constituir un gran califato
universal sustentada por Al Qaeda compite abiertamente con la
concepción del mundo globalizado y "uno" formulada actualmente
por el "Occidente". En el primer caso se trata de un principio
muy similar a lo que fuera el Imperio universal sustentado en la Edad Media de
nuestra civilización en el cual es un orden sagrado, basado en este
caso específico en Allah y en su texto, lo que rige al conjunto de los pueblos.
En el segundo en cambio es un principio laico y secular, sustentado en la
religión democrática, lo que organiza a las diferentes comunidades. Un orden
fundado en naciones que priorizan los propios intereses por encima de
principios superiores a las mismas es justamente una concepción moderna,
para la cual, de acuerdo al liberalismo asumido universalmente, una armonía
preestablecida haría que los egoísmos singulares de los diferentes Estados
den como resultado la paz universal**. En tal contexto el político
moderno que practica el "arte de lo posible" se distinguiría por
ser capaz de producir esta especie de alquimia entre intereses contrapuestos a
los cuales debe encauzar. En el caso que aquí se trata se hacía notar que,
si bien la solución iraní para resolver el conflicto del Medio Oriente pasa por
la desaparición del actual Estado de Israel, ello no implicaría necesariamente
la desaparición o expulsión de los judíos de tal territorio, sino eventualmente
hallar con el tiempo en tal región una solución parecida a la de Sudáfrica en
donde se ha salido del conflictivo appartheid dándose el gobierno a la
mayoría negra, pero los blancos siguen estando allí conservando el mismo poder
que antes tenían. Quizás en Israel podría suceder lo mismo con la mayoría de
los palestinos, siempre que aquellos que asuman la función de gobierno posean
una concepción moderna y democrática. Esta última solución, de la misma manera
que el actual Estado de Israel, estaría en contra del califato formulado por Al
Qaeda.
Es por ello que siguiendo tal
perspectiva, tan lúcidamente anticipada por el ex jefe del Mossad, hoy en
día Blair y varios demócratas han dicho que la única manera de solucionar la
crisis irakí y afgana pasa por dialogar con Irán y con Siria;
buscar que el primero respalde al actual régimen de mayoría chiíta hoy
establecido en tal país, pero con nulo y escaso poder efectivo. Es decir lograr
una alianza efectiva en contra de Al Qaeda quien hoy, luego de
la constitución del Estado Islámico en la provincia de Anbar en Irak lleva la
parte principal en la rebelión antinorteamericana.
Lamentablemente para Blair y
afortunadamente para Bin Laden (aquí es donde por un camino inesperado puede
hablarse de una cercanía entre éste y Bush), la actual administración
republicana, influida por la postura neoconservadora más extrema (a pesar de la
salida de Rumsfeld del gobierno) y presionada por el gobierno actual de Israel,
no acepta de ninguna manera un diálogo con Irán. Consideramos que tarde o temprano
ello terminará haciéndose. No sabemos si será con Bush o con otro gobernante.
Pero ello sucederá en la medida que la resistencia islámica se incremente y
además por la necesidad urgente que tiene EEUU de tener manos libres para
actuar sobre Pakistán. Son incesantes los testimonios que demuestran que en
dicho país, a pesar de contarse con un régimen afín a Norteamérica, se
encuentra la cabeza principal de Al Qaeda y de la insurrección islámica. Para
poder efectuar una invasión se necesita urgentemente resolver el conflicto con
Irán.
*Con la palabra
"occidentales" entrecomillada queremos distinguir de lo que es un
auténtico Occidente basado en valores sustentados en la Antigüedad y la Edad
Media y derogados posteriormente por la Modernidad en especial a partir de la
Revolución Francesa, es decir por el "occidente" (entre comillas).
** En realidad ni la democracia, ni la
Sociedad de las Naciones son realidades que alcanzan a realizar los objetivos
que se proponen, pues a pesar de sustentarse principios igualitarios
siempre será una minoría la que gobernará a las personas e
impondrá la "paz". Así pues las Naciones Unidas, si bien está
constituida por todas las naciones del planeta contando todas por igual con un
voto, hay algunas de ellas que, en tanto poseedoras de la bomba atómica,
integran el Consejo de Seguridad, es decir una minoría con derecho a vetar las
decisiones de la mayoría. El tema que se plantea aquí es que este grupo
de naciones basa su superiodidad en factores puramente materiales y no
espirituales. Por ejemplo ni la Iglesia católica o cualquier otra
institución espiritual carece de cualquer influencia efectiva en tal
conglomerado, ni siquiera posee un voto. Lo que caracteriza a la
modernidad es que la minoría que gobierna (lo cual es un hecho natural
pues siempre debe ser una minoría la que lo hace) es desconsagrada y de
carácter económico. En esto es donde consiste la diferencia última entre la
concepción moderna y tradicional.