BUSH
Y RATZINGER
ACERCANDO
"ORIENTE"* Y "OCCIDENTE"*
Con una escasa diferencia de semanas,
hemos presenciado dos visitas trascendentales efectuadas por dos de los
principales líderes del "occidente" * en puntos diferentes del
Asia, aunque con grandes afinidades en cuanto a los objetivos que se buscaron.
George Bush en primer término viajó a la República de
Vietnam, luego de que hace una treintena de años su país tuviera que retirarse
de manera precipitada y vergonzosa de una guerra que perdiera en el campo
militar. Pero Bush, en su estancia en Hanoi, pudo corroborar una serie de cosas
que lo dejaron sumamente asombrado por más que ya iba prevenido en parte de lo
que iba a ver. Varias empresas occidentales, entre ellas Macdonald y Coca Cola,
hoy han establecido allí sucursales. En tal país "comunista" del
mismo modo que China, en simultaneidad con la subsistencia de una nomenklatura
practicante del marxismo-leninismo, se rinde culto a la economía de
mercado. Más aun, gracias al stakhanovismo, el gran aporte que tal ideología
hiciera a la economía moderna, a la fiebre por el consumo exasperado
y paranoico que hoy vivimos en el "occidente", el "oriente"
le ha agregado la mística por el trabajo en tanto herramienta privilegiada para
el triunfo de la revolución socialista; lo cual, traducido a los crudos
términos de la economía de mercado, significa abaratar costos, mejorar la
productividad empresaria a través de una mano de obra barata que ofrenda su
sudor y voluntad por el triunfo de una causa compartida. El socialismo oriental
muestra así ser un elemento muy útil para el capitalismo en su expansión
ilimitada, el cual, gracias a la mística del trabajo que le aporta un
"oriente" debidamente ablandado en forma previa por una ideología
"occidental", ha trasladado allí muchas de sus empresas.
Es por ello que, ante esta imagen
portentosa, en gran parte inesperada, en un país que ha pasado de la revolución
proletaria a la economía "socialista" de mercado, es que Bush pudo
decir alborozado dos cosas en apariencias contradictorias. La primera de ellas
fue: "Hicimos bien en venir" y la segunda: "En el fondo no
perdimos la guerra". Luego de lo cual llegó también a decir
que se está haciendo lo mismo en Irak comparando las dos circunstancias, por lo
que hasta se podría pensar que una salida de tal contienda, si bien en
apariencias podría significar una derrota, en última instancia, tomando el
ejemplo de Vietnam, podría resultar por el contrario con el tiempo una gran
victoria.
La segunda visita es la que el papa
Ratzinger ha realizado a Turquía. Si bien la misma había tenido en sus primeros
tiempos un sesgo más bien teológico a raíz de sus declaraciones
antiislámicas vertidas en Ratisbona, esta vez las cosas resultaron mucho
más pedestres de lo que se pensaba, acercándose así la misma a las metas
que comparte también el presidente Bush. El papa manifestó que el Islam no es
enemigo del "occidente", sino en todo caso lo es su expresión fundamentalista
y "violenta". Que por el contrario, en la medida que Turquía
profundice una cierta tradición histórica, debe ingresar a la Unión Europea, es
decir debe terminar de occidentalizarse siguiendo la huella marcada
por su caudillo Ataturk. En consonancia con Bush el papa opina que una
Turquía "europea" es la mejor garantía para que ésta con el
tiempo no termine lanzándose a los brazos del Islam tradicional y de este modo
fortalezca en el seno de esta religión la tendencia hacia la secularización, de
la cual la del papa participa plenamente en especial desde su último concilio
"ecuménico". Por ello ha sido de una claridad meridiana la
declaración del Estado Islámico de Irak (Al Qaeda) denunciando la nefasta
misión del papa efectuada a fin de bregar por el proceso de laicismo de
Turquía, en otras épocas el gran bastión del Islam, profundizando así la
tendencia inaugurada por el "judío Ataturk".
Es decir, las dos visitas de Bush y de
Ratzinger, si bien en puntos distintos del planeta, cumplieron con un
mismo objetivo cual fue el de profundizar la unidad ecuménica del mundo
moderno, es decir de un universo en el cual la economía es el destino común sea
del "occidente" como del "oriente". De todos modos digamos
que a nuestro entender ambos líderes se equivocan cuando creen que retirándose
de Irak obtendrán el mismo destino por el cual transita Vietnam. Si el
arquetipo del marxista era el stakhanovista que "trabajaba"
por la revolución, el del fundamentalismo en cambio es el kamikaze,
término éste que surgiera en Japón en otra expresión del Oriente tradicional y
es el que sostiene antitéticamente un modelo de héroe para el cual la meta se
encuentra más allá de la mera vida y el "trabajo". Bien sabemos que
al Japón para hacerlo entrar al "occidente" productivo hubo que
destruirle el kamikaze, cosa que en cambio no aconteció con el paradigma del
comunismo, en tanto que el stakhanovista era un tipo de hombre fácilmente
asimilable al sistema capitalista. Al fundamentalismo islámico solamente se lo
puede derrotar con el mismo procedimiento que se aplicó en Japón, con la
diferencia de que esta vez el kamikaze es un movimiento multitudinario**,
mientras que en aquel país era tan sólo una experiencia minoritaria que
apenas se iniciaba.
* Al poner las palabras
"occidente" y "oriente" en minúscula y entre comillas lo
hacemos con la expresa razón de diferenciarlos de las otras expresiones
superiores de ambos espacios culturales que muy poco tienen que ver con las
actuales caricaturas modernas. Así como el occidente actual es lo opuesto aboluto
del Occidente de Platón, Plotino o San Agustín, el oriente actual no
tiene nada que ver con el Oriente que nos diera el buddhismo o el
shintoismo.
** La reciente inmolación de una mujer
palestina de 67 años, ama de casa, haciéndose estallar ante una patrulla
israelí es un claro ejemplo de un fenómeno que está adquiriendo un carácter
universal y que significará con el tiempo un escollo infranqueable para el
"occidente".
Buenos Aires, 4-12-06