EL TALIBÁN Y LA BONAFINI
Hebe de
Bonafini, conocida titular de las Madres de Plaza de Mayo, acaba de enviar, a
través de un delegado ad hoc, el Padre Farinello, una adhesión al gobierno de
Irán simultáneamente con un repudio a una eventual invasión norteamericana a
tal país. Circunstancia ésta que lamentablemente, tal como veremos, no llegará
a concretarse y solamente quedará en el terreno de las palabras y de las
amenazas desde ambas partes. Pero con toda seguridad lo que la Sra. Bonafini no
repudiará nunca, lo mismo que el padre Farinello y la institución a la que
pertenece, será la invasión real y efectiva que Norteamérica, junto a la
colaboración de otros 26 países satélites, propina al pueblo de Afganistán. Y
ello por la razón muy sencilla de que la ideología que sustentan las
"Madres" de todos los colores es la antítesis exacta de lo que en
cambio expresa de manera cotidiana el movimiento Talibán quien combate no con
amenazas verbales y guapeadas a los norteamericanos, sino que los enfrenta de
manera efectiva en el terreno de las armas, habiendo resistido con una
pertinacia sin igual una ocupación que ya lleva casi seis años, sin haberse
rendido ni echado atrás en ningún momento. Es que ni Farinello, ni la Bonafini
podrían pisar jamás el suelo afgano. No porque a la “madre” puedan obligarla a
mutar su pañuelo por el burka, sino porque la ideología que ella representa es
repudiada abiertamente por el talibán.
Nos remitimos
al respecto a lo sucedido justamente en la semana pasada cuando en el
Parlamento de ocupación afgano, impuesto democráticamente por los
norteamericanos, la diputada Malalai Joya, un equivalente de la Bonafini en tal
país, propuso la aprobación de una ley que castigara todas las violaciones a
los derechos humanos acontecidas en los últimos 25 años, desde la misma época
de la ocupación soviética hasta la caída del régimen talibán. De manera
inmediata 25.000 mujaidines invadieron las calles de Kabul bajo la consigna:
"¡Muerte a Malalai Joya!", ¡Muerte a los derechos humanos!" y
también en consecuencia: "¡Muerte a los Estados Unidos!",
"¡Muerte al régimen de ocupación!". De este modo no solamente la ley
quedó sin aprobar, sino que el parlamento votó una amplia amnistía en la que
quedan incluidos los mismos talibanes. Tal hecho resulta en verdad paradojal
pues acontece justo en vísperas de la ofensiva de primavera en la cual 10.000
talibanes, junto a 2.000 kamikazes enfrentarán en un campo de batalla, en una
guerra que dejará de ser asimétrica, a las fuerzas de la OTAN y del régimen de
Karzai que los quintuplican en número. Es decir en vísperas de la verdadera
guerra y no de las peroratas de Chávez y Ahminejad que entre amenaza y amenaza
le surten de combustible a los países invasores de Afganistán.
Fueron también
significativas las palabras emitidas por el mujaidín Abdul Rassul Sayyaf
durante el acto: "Nosotros defendemos la dignidad que es más importante
que la vida". Es decir lo opuesto exacto de la filosofía de las Madres
para las cuales la vida representa el valor supremo. Es de recordar que el
superior de Farinello en 1982 instó a nuestros compatriotas a aceptar la paz
con los ingleses a cualquier precio, pues la vida era para él el bien más
importante. El talibán opina lo contrario: "Es preferible la muerte antes
que una paz que signifique estar sometidos".
Pero si bien
Farinello y Bonafini aconsejan a los norteamericanos no invadir Irán y no dicen
nada respecto de Afganistán, el general ruso Víctor Yermankov, veterano en la
invasión soviética a tal país en la década del 80, afortunadamente llena tal
laguna. Desde el Instituto ruso de evaluaciones estratégicas que hoy
preside da estos consejos a los norteamericanos. "En 1980 nosotros también
creíamos que íbamos a controlar fácilmente este país, pero después de un tiempo
empezaron a caer nuestros helicópteros, luego nuestros hombres comenzaron a
morir de a miles hasta que tuvimos que irnos. Uds. están todavía a tiempo:
¡Váyanse antes de que sea demasiado tarde!".
Queremos decir
que al respecto nuestro pensamiento es diferente de el de Bonafini, Farinello y
Yermankov. ¡Queremos que sea demasiado tarde! Norteamérica es un imperio de
historieta que arrastra el síndrome de sus propios presidentes. Así como tiempo
atrás del presidente Ford se decía que era tan incapaz que no podía hacer dos
cosas al mismo tiempo, como caminar y masticar chicle, hoy en día con Irak y
Afganistán ha también demostrado que no puede hacer dos guerras
simultáneamente. Había empezado exitosamente la de Afganistán derrotando en
pocos meses a los talibanes sacándolos del poder, luego al meterse
inopinadamente en Irak terminó yéndole mal en las dos guerras. ¿Qué le pasaría
si además se quisiera meter en la de Irán? ¿Qué pasaría si lograra unificar en
su contra a chiítas y sunnitas? A diferencia pues de Bonafini queremos que invada
Irán, así como queremos que, a diferencia de Yermankov, se quede en Afganistán.
Queremos pues el final del imperio norteamericano.
Marcos Ghio
Buenos Aires,
26-02-07