Los nuevos
cambios en nuestras Fuerzas Armadas
ARGENTINA MUJER
"¿Cuáles
son las metas de la mujer? la reproducción de la especie... o el reposo del
guerrero." (Nietzsche)
a) El feminismo
diferencialista
Cuando el actual presidente
mujer insistió en que fuese calificada su función con el nombre de 'presidenta'
quedamos muy perplejos aquellos que estábamos acostumbrados a las viejas
consignas del feminismo. En la medida que dicho movimiento, surgido en el siglo
XIX, había bregado por la conquista de la igualdad entre los dos sexos, su
consigna había sido, contrariamente a lo que acontecía en este caso, la de
eliminar hasta los mayores extremos toda discriminación de género como rasgo
distintivo en el ejercicio de las distintas funciones sociales. Y en tanto se
consideraba que no existían diferencias esenciales entre los sexos, reputaba
como totalmente secundario poner el acento en cuál de los dos fuese el que las
estuviese ejerciendo. Así pues, en
especial en las funciones más altas, un
embajador, un general o un presidente, podían ser indistintamente tanto un
hombre como una mujer ya que las diferencias entre ambos eran reputadas como
irrelevantes.
Pero a fines del pasado siglo el
feminismo ha efectuado un vuelco sustancialmente significativo, en especial a
través del contacto e influjo de las corrientes postmodernas en boga, las que,
tal como hemos dicho en otra oportunidad (1), no son la negación sino la estereotipación más plena de los valores de la modernidad.
Así pues, en contraste con el primero que bregaba por la conquista de los
mismos derechos por parte de la mujer en relación al hombre, ha surgido en los
últimos tiempos un movimiento en apariencias opuesto que ha dado en denominarse
el feminismo diferencialista. La mujer, dicen
las diferencialistas, luego de un siglo entero de
intensas luchas, ha logrado por fin conquistar el mismo lugar que ocupaba
solamente el hombre y hoy goza de sus mismos derechos, pero esto que se nos ha
presentado como una verdadera adquisición, en el fondo no ha sido sino más bien
una claudicación que ha consistido en haber renunciado a desplegar las propias
posibilidades latentes para terminar cayendo en la trampa que el hombre le
habría tendido al haberla hecho adherir, con la excusa de una pretendida
igualdad, a su propio mundo representado por sus símbolos y valores.
En determinar lo propio de la
naturaleza femenina como sustancialmente distinta de la masculina es aquello en
lo que consiste el diferencialismo. Existe según el
mismo una mirada femenina diferente de ver las cosas que no es igual a la del
hombre; no hay una naturaleza común entre ambos, sino que se trata casi como de
especies distintas. Lo cual podría quizás haber sido algo positivo y hasta
compartido por una concepción tradicional, salvo que el diferencialismo
no quiere dar el último paso en contra del mundo respecto del cual se quiere
'liberar' adhiriendo a los valores de un universo distinto, cayendo así una vez más en la 'trampa' que el hombre le
habría tendido. Y el problema consiste en que el nuevo feminismo, si bien
acepta un universo de diferencias, no quiere sin embargo renunciar al principio
de la igualdad que ha sido propio también de su anterior manifestación. No
quiere por lo tanto un mundo desigual de castas y de jerarquías, en donde se es
diferente, pero ocupando cada uno una función que le resulta propia,
consistiendo la excelencia en obrar en consonancia con la misma, sino en cambio
desea un ámbito en donde simplemente se respeten las peculiaridades con
independencia del valor que éstas posean y del lugar que deban ocupar. Esto
era lo que según ellos no sucedía en el período anterior. Existía allí un
igualitarismo, pero la crítica no es en cuanto a sus principios sino en tanto
que éste no era pleno y total y por lo tanto consecuente consigo mismo,
sino apenas un simulacro, un anzuelo con el cual el hombre, con contenidos fachistas y autoritarios encubiertos que en el fondo lo
caracterizan, sometía a la mujer haciéndole creer que era libre porque ocupaba
su mismo lugar. En realidad tal feminismo considera que lo masculino es
esencialmente desigualitario y como concesión
solamente ha sido capaz de otorgar un igualitarismo a medias encubridor de una
desigualdad esencial consistente en un mundo en el que los valores masculinos
seguían imperando escondidos detrás de un simulacro. Por ello la consigna de
las diferencialistas es que "la igualdad era
apenas un comienzo, pero no una meta", esta última consiste en plasmar la
esencia femenina. Se trataría entonces de hacer triunfar ante la pretendida
igualdad que quiso imponer el hombre la verdadera solamente posible a través
del triunfo de los símbolos y valores de la mujer. Manos a la obra entonces.
b) El diferencialismo militar
La
revolución diferencialista, es decir aquel movimiento
que intenta implantar la democracia plena e igualitaria en el orden social,
debe ocuparse especialmente por desbaratar aquellas instituciones en las cuales
se asienta la sociedad androcrática, a través de las
cuales el hombre somete a la mujer, principalmente a través de aquella
corporación paradigmática en donde, al decir de Nietzsche, se manifiesta mejor
lo propio del varón, su espíritu guerrero y militar.
Dentro
de tal contexto el pasado 25 de febrero el diario español El País nos ha
dado a conocer algo sumamente trascendente que inverosímilmente no es
mencionado por ningún medio argentino. Nos hace saber que en nuestro país,
luego de una casi unánime votación parlamentaria con apenas dos votos en
contra, se acaba de
derogar el código de justicia militar estableciéndose un mismo fuero civil también para las Fuerzas Armadas. Es
decir que, en el mismo momento en que los argentinos estábamos entretenidos con
las andanzas de nuestros políticos, entre bastidores se cocinaban grandes
cambios sustanciales. Con tal nueva norma será la justicia civil la que juzgará
los hechos militares en forma generalizada y sistemática, suprimiéndose las
situaciones de excepción. Por lo tanto en lo sucesivo no existirán más medidas
tales como la pena de muerte para aquellos que traicionen a la patria en
situación de guerra, ni para el que entregue las armas al enemigo o venda
secretos militares. La justicia de Zaffaroni por lo
tanto será entonces la encargada de juzgar a tales personas y situaciones y
como siempre, más que condenar, se remitirá a explicar e interpretar las
razones familiares y sociales por las que éstas así lo habrían hecho, evitando
así las penas que son las que producen a los delincuentes. Y en tanto que la
meta principal de tal revolución consiste en democratizar a la Fuerza y, tal
como se verá, es indispensable en
función de ello incluir un cupo cada vez más creciente de mujeres, se
implantará de aquí en más en tal esfera la ley de acoso sexual por la que la
soldada (sinónimo de presidenta) podrá acusar libremente y hacer
condenar al superior abusador. Del mismo modo que en la sociedad civil, no
habrá discriminación hacia los homosexuales, los que con el tiempo también
podrán tener su cupo en la Fuerza, del mismo modo que la mujer ya lo tiene en
el Parlamento. Habrá así generales, generalas ...
Y
también en aras de una coherencia en tales objetivos de democratización, el diferencialismo, no solamente se ha impuesto a través de
una ministro mujer (ministra según los diferencialistas),
sino que, en aras de tal proyecto realmente transformador, la mayor parte de
los funcionarios principales de tal ministerio pertenecen también a dicho
'género'.
Así
pues la formación de nuestra oficialidad -y a fin de extirparle su fachismo consuetudinario- ha quedado en manos de la joven
antropóloga Sabina Frederic quien en el matutino Página
12 nos explica la nueva forma de disciplina democrática que de aquí en más
se inculcará en los Institutos militares. Por ejemplo, según el nuevo método,
un subordinado no está obligado a acatar una orden que repute como injusta y
'violatoria de los derechos humanos'. Existe de aquí en más el derecho a
debatir y rebatir cuando un superior da una indicación autoritaria. En una
guerra el general por lo tanto, a fin de evitar tal peligro grave, mucho peor
que el de ser derrotado, deberá votar democráticamente con sus soldados y
soldadas si ataca o no un objetivo enemigo, si defiende o no a la patria. Nos
agrega también que para que estos principios democráticos puedan prosperar será
muy importante incrementar el ingreso de mujeres a las Fuerzas Armadas. Pues,
tal como dijéramos, la mirada femenina, a diferencia de la masculina, es más
auténticamente democrática. Estamos pues ante una manifestación amazónica de la
sociedad matriarcal.
Debemos agregar la presencia
como funcionario de la también joven abogada Ileana Arduino,
además que miembro del Inadi, y que detenta el cargo
de Directora de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa.
En su
calidad de 'estratega' Arduino nos explica cuál es la
función principal de las Fuerzas Armadas en la Democracia. No es la de defender
la soberanía nacional, tal como creíamos hasta ahora, sino la de preservar la
paz en el mundo a fin de erradicar las guerras y la violencia. Por tal razón
resulta fundamental enrolarlas en las distintas misiones que la ONU organiza en
función de tal fin. Aunque bien sabemos al respecto -y países como Sudán,
Afganistán, Somalia y tantos otros son ejemplos palpables- que tales empresas
'pacificadoras' y 'humanitarias', son meras coberturas falaces para consolidar
la tiranía materialista y democrática en el planeta, y por lo tanto, a pesar de
lo sustentado en contrario, son habitualmente violentas y producen verdaderas
carnicerías especialmente entre poblaciones civiles que no comparten los
principios democráticos de los 'diferencialistas'.
Podemos agregar también que ante la nueva revolución
militar consistente en un incremento cada vez mayor de soldadas en nuestras
Fuerzas Armadas es indispensable el funcionamiento de un nuevo organismo, de un
'Observatorio' que vigile la integración de la Mujer y evite que se la maltrate
o acose. Para ello se la ha nombrado a Carmen Colazo que cumple tan
indispensable función. Pero no queremos aburrir más con esta interminable
enumeración de funcionarios mujeres(funcionarias),
considerando que como muestra hemos ya dado suficientes botones.
c) Conclusión
Lo repetimos, nosotros también en esta temática
somos 'diferencialistas' en tanto consideramos que es
verdad que la mujer, al haber querido acceder a las mismas funciones
tradicionalmente efectuadas por el hombre, ha degrado su propia naturaleza, a
la que consideramos diferente. Pero ello ha sido porque el hombre al que ha
tratado de imitar ha sido alguien incapaz de ejercer adecuadamente su función
de ordenador y jefe en la sociedad, es decir que se ha tratado de un hombre
degradado, por
ello el paso siguiente y consecuente de tal proceso de decadencia ha sido
justamente el feminismo diferencialista que no es
sino el nombre moderno que hoy recibe lo que fuera antiguamente la sociedad
matriarcal, hasta con expresiones ya manifiestas de amazonismo
en la esfera militar, la que sobreviene siempre históricamente cuando la
sociedad patriarcal, ordenada por el hombre, sucumbe y se encuentra al borde de
su colapso. Pero, insistimos, ello no ha sido porque la mujer haya desplazado
al hombre de su liderazgo, sino porque ha sido éste previamente, en el mismo momento en que ha sucumbido ante
el primer feminismo, en haber renunciado al ejercicio normal de su función. Por
lo tanto el hoy denominado diferencialismo, lejos de
ser una corriente expresiva de la naturaleza propia de la mujer, no es sino
aquel movimiento que ha asumido los valores igualitarios producidos por un
hombre decadente no representando así una superación, tal como pretende, del
período anterior, sino simplemente su plasmación más extrema, aquello hacia lo
que conduce naturalmente el mundo moderno una vez que se han quebrado las
jerarquías propias del orden social. Del mismo modo también que, a nivel
militar, las sucesivas rendiciones efectuadas por nuestras Fuerzas Armadas
junto a la manifiesta asunción del pacifismo burgués tras el "¡Queremos la
paz!" inculcado por el papa Wojtyla en su visita a la Argentina y luego
con la adhesión y práctica plena de la democracia, son el claro antecedente del
diferencialismo que hoy vive especialmente tal
corporación. (2)
(1) Puede verse el capítulo "Una derecha
postmoderna", en nuestra obra En la Era del Paria, Buenos Aires
2007, en la que hacemos notar cómo un movimiento autocalificado en su momento
como de derecha, como el del francés Alain de Bénoist,
adhería sin embargo a la postmodernidad en su rechazo por el concepto de
desigualdad y reivindicación de la diferencia como pretendida oposición al
igualitarismo, de la misma manera que el movimiento feminista aquí mentado.
(2) Seríamos sumamente injustos si solamente le
asignáramos a Cristina Kirchner la responsabilidad de haber organizado todo
esto. La estructura del ministerio de Defensa venía de la época misma del
anterior ministro nombrado por su marido, quien indudablemente comparte con
ella su diferencialismo, aunque se haya esforzado
vanamente en todo este tiempo por mostrarse sumamente viril al querer señalar a
cada instante que es el que maneja el gobierno y a su esposa en las decisiones
públicas. El día que no esté más en tal función será muy interesante escribir
una obra sobre su peculiar psicología, preocupada en exceso hasta enfermizo por
la opinión de los demás. Algunos han llegado a decir que la decisión de elegir
como sucesora a su señora esposa ha sido tomada para contrarrestar la opinión
generalizada de que era ella la que lo gobernaba desde los bastidores. Ahora,
por contraste, su función ostensiblemente asumida de eminencia gris (en todos
los sentidos) que toma las grandes decisiones le ha servido para contradecir
tal rumor. Pero una vez más se equivoca. La persona física podrá ser un varón,
pero los símbolos y valores asumidos son los de la mujer insubordinada a través
del diferencialismo.
Marcos Ghio
Buenos Aires, 2/03/09