11S- 2001
LA BISAGRA Y EL
QUIRÓFANO
En el día de la fecha se cumplen cinco
años de un hecho que ha sido calificado como una verdadera bisagra de la
historia. A través del mismo se inició el proceso de declive del poder
norteamericano a los pocos años de haberse producido la caída del comunismo
ruso, y con ambos el comienzo del derrumbe de la modernidad.
Luego de que se mostrara que
tal “imperio” es realmente un “tigre de papel” al cual un grupo de mártires con
elementos rudimentarios pudieron destruirle sofisticados objetivos civiles y
militares en el corazón mismo de su metrópolis principal, una serie de
acontecimientos cruciales tuvieron que suceder seguidamente para reparar dicha
situación. Sus defensores a ultranza, fanáticos de todos los sectores, comenzando
por el mismo presidente Bush, quisieron demostrar al mundo que tal hecho no
contradecía en nada su carácter invencible, o porque había sido inventado por
tal poder carente de competencia alguna, o porque iba a servir para propinar un
castigo severo a aquellos que se animaran a ponerlo en duda e incluso darle
excusas para conquistar nuevas riquezas.
Ante lo cual Bin Laden, a
quien fueron dirigidas primeramente las amenazas, contestó que consideraba muy
oportuno que vinieran a buscarlo puesto que la meta de su movimiento, la
restauración del califato de Mahoma, por su vasta magnitud exigía la derrota de
un enemigo de mucho porte.
A cinco años del “castigo
ejemplar” prometido, la situación es la siguiente. Tras la invasión a
Afganistán, el país en donde se encontraba y al parecer sigue encontrándose Bin
Laden, el contingente de la Nato, compuesto por 26 naciones, entre ellas
Estados Unidos e Inglaterra, está a punto de ser expulsado de tal territorio.
La fuerzas talibanes ya atacan la misma ciudad de Kabul y atentan a pocos
metros de la embajada norteamericana. El general británico a cargo de esas
tropas ha emitido un desesperado llamado a fin de que vengan más refuerzos pues
de lo contrario serán derrotados. Son pocos los países dispuestos a arriesgar el
pellejo de los propios soldados en tan inhóspitas y lejanas tierras. Más bien
la tendencia es a retirarse. En la edad posmoderna y terminal estar vivo
representa lo principal y ya se escuchan expresiones desesperadas como ésta:
“Mejor fundamentalista antes que muerto”. La derrota en Afganistán sería más
grave para el “mundo libre” que la de Vietnam pues en ésta, detrás de los
Vietcong, se encontraban Estados que competían por el dominio del planeta, con
concepciones del mundo similares a las propias. El movimiento talibán y Al
Qaeda no cuentan en cambio con respaldo de gobierno alguno pues sus postulados
programáticos no cuadran con ninguno de los principios modernos. No es la
economía ni el mero afán de dominio o “independencia” lo que los moviliza, su lucha
es por una concepción del mundo.
En Irak, al que se invadiera
de manera semejante, no han logrado establecer un gobierno que pudiese alcanzar
un control efectivo en el propio territorio, la violencia y la resistencia en
contra de Norteamérica ya han casi producido más muertos a aquel país que en el
atentado a las Torres y el fundamentalismo, que antes allí casi no existía hoy
representa la verdadera alternativa. Y a su vez, gracias a tales fracasadas
invasiones de Bush, Ahminajedad en Irán puede darse el lujo de impulsar la
creación de la bomba atómica a sabiendas de que no va a ser invadido luego de
los fracasos padecidos. Como un reguero de pólvora todo el mundo islámico
despierta en contra del “Occidente” invasor. Se trata pues de una guerra de
civilizaciones en la cual al Islam pareciera corresponderle el rol de azote de
la modernidad. El 11S encendió la mecha.
Hace poco tiempo otro devoto
admirador del mundo moderno y en consecuencia integrante del muy nutrido
partido montajista*, el “revolucionario” Fidel Castro, manifestó que Bin
Laden había sido un invento de Bush para justificar sus invasiones. En realidad
lo contrario exacto es lo verdadero: es Bush una creación de Bin Laden. Gracias
a las acciones del primero, cuyo triunfo él impulsara en las últimas elecciones
presidenciales, el fundamentalismo hoy representa una alternativa victoriosa en
el planeta y el marxismo en cambio sólo puede producirnos mediáticos shows de
quirófano.
·
Para los
que ignoran dicho término se trata de aquellos que dicen que el 11S y los demás
atentados fueron todos “montajes” de los norteamericanos e ingleses. Este
sector cuenta con una muy vasta publicidad y disposición de medios económicos y
académicos por lo que es indudable que recibe apoyo de organismos oficiales. A
esta altura del partido resulta ya demasiado evidente que son ellos mismos los
que constituyen el montaje pues con sus “investigaciones” de hechos que, como
todos los que pertenecen al plano fáctico, admiten más de una lectura, se encargan
de cubrir con un manto de omnipotencia al poder moderno. Por supuesto que a
éste siempre le va a convenir que se piense que fueron ellos los que se
produjeron un atentado antes de que se acepte que pueda existir una fuerza
enemiga capaz de derrotarlos.