Carl Gustav Jung (*) (**)
Los "arquetipos" y el "inconsciente colectivo"

APV: 1906 a 1914
IPA: 1909 a 1913

Jung hab�a nacido el 26.07.1875 en la aldea suiza de Kesswil, hijo de un pastor con quien recorri� muchas parroquias. Tendi� desde peque�o a la introspecci�n, alentado por las discordias parentales y el humor inestable de la madre. Su fantas�a estuvo alimentada por lecturas voraces y el ambiente teol�gico en que viv�a. Se consideraba diferente a los ni�os de su edad, pero esto no le imped�a tener amigos, en quienes dejaba impresiones muy contradictorias: sociable pero dif�cil; divertido por momentos y a veces taciturno; aparentemente seguro de si pero vulnerable a la cr�tica. Ya psiquiatra, parec�a sereno pero a veces lo atormentaban profundas crisis religiosas. Tuvo sue�os desconcertantes desde muy joven a los que mucho despu�s, al escribir su altamente subjetivo y anecd�tico autorretrato "Recuerdos, sue�os, reflexiones", hizo aparecer como acontecimientos de singular significaci�n. Inici� estudios de medicina en Basilea en 1895, pero a pesar de su inclinaci�n cient�fica no perdi� su inter�s por lo oculto, las religiones esot�ricas y su desbocada fantas�a. A fines de 1900 se sum� al personal del Burgh�lzli, que era la cl�nica psiqui�trica de la Universidad de Zurich. A pesar de la fama del sanatorio, Jung record� sus primeros a�os all� como caracterizados por una rutina trivial y est�ril, donde no ten�a espacio para su excentricidad creadora. Sin embargo fue all� donde accedi� al psicoan�lisis: Bleuler, su prestigioso jefe, le pidi� que rese�ase "La interpretaci�n de los sue�os" para el cuerpo m�dico. El libro sobre los sue�os y despu�s los trabajos sobre la histeria dejaron su impronta en Jung, quien desde el comienzo fue un fervoroso partidario de la nueva disciplina. Aplic� con �xito los conceptos psicoanal�ticos a la esquizofrenia (que en ese momento a�n era demencia precoz) y elogi� los aportes de Freud en su monograf�a "Psicolog�a de la demencia precoz", de 1906. Ese mismo a�o le envi� a Freud un ejemplar de "Estudios de asociaci�n diagn�stica", obra que �l hab�a compilado. Pero no todo eran acuerdos con Freud. Jung no atribu�a "al trauma sexual de la juventud la significaci�n excluyente que en apariencia Freud le asigna"; y �sta ser�a la discrepancia que m�s tarde los separar�a. La perspectiva de contar con un propagandista de la talla y el renombre de Jung en el extranjero era algo que a Freud lo seduc�a mucho. Se mostr� cauto para no despertar sospechas de que pretend�a un apostolado ciego, pero no dej� de hacerle saber que aunque �l no viviera para ver el triunfo del psicoan�lisis, esperaba que sus alumnos s� lo hicieran. Freud se preparaba para pasar la antorcha a manos m�s j�venes y Jung parec�a el heredero apropiado de la corona. Examinaron juntos la etiogenia sexual de las neurosis, se prestaron libros, comentaron casos. Jung era respetuoso pero no servil y Freud lo acept� como un padre complaciente. En carta de 1910 a Ferenczi le dec�a: "No sea celoso e incluya a Jung en sus c�lculos. Estoy m�s convencido que nunca que �l es el hombre del futuro". En 1907 visit� por primera vez a Freud con su esposa y su colega Ludwig Binswanger. Se dedicaron a una org�a de conversaciones profesionales solo interrumpidas por las comidas y por la reuni�n de la SPM. Martin Freud record� a Jung como un hombre verborr�gico que solo hablaba de si mismo: "Nunca realiz� el menor intento de entablar alguna conversaci�n cort�s con mam� o con nosotros, los chicos, sino que se limitaba a seguir el debate interrumpido por la cena. En esas ocasiones solo hablaba Jung, y pap� con visible deleite, se contentaba con escuchar". Aunque Freud confiaba en Jung, interpret� que en uno de sus sue�os aquel deseaba destronarlo. El debate que pod�a separarlos, acerca de la sexualidad, nunca se extingui� por completo. El trabajo de Abraham provocaba los celos de Jung, y �l no se molestaba en ocultar eso ni la envidia que sent�a por el respeto que Freud le ten�a a aquel. Jung reconoci� abiertamente en la "veneraci�n" que sent�a por Freud un cierto "entusiasmo religioso" que "a causa de su innegable matiz er�tico" le parec�a "repulsivo y rid�culo". Lanzado a la confesi�n, le dijo a Freud que el origen de esos sentimientos estaba en un acontecimiento infantil: "de ni�o sucumb� a un ataque homosexual de un hombre al que antes hab�a reverenciado". Freud le rest� importancia porque discern�a que una transferencia religiosa solo puede terminar en apostas�a, de modo que su breve respuesta fue "Soy inadecuado como objeto de culto". En 1910 fue elegido presidente de la Asociaci�n Psicoanal�tica Internacional por aclamaci�n, siendo reelegido en 1911. Pero a pesar de todos estos triunfos, la esposa de Jung estaba preocupada: "Me ha atormentado la idea de que su relaci�n con mi esposo no es como podr�a y deber�a ser", le escribi� a Freud. Las discrepancias ya hab�an aparecido y se notaban. Pero a�n en 1912 Freud confiaba en el suizo y le dec�a que pod�a disentir con �l sin mala conciencia. En 1912 Freud visit� a Binswanger en K�snacht, pues aquel hab�a sido operado de un tumor maligno, y no visit� a Jung que viv�a a pocos kil�metros de all�. Jung se ofendi� mucho y desde ese momento en distintas discusiones con Freud sacaba a relucir "el gesto de Kreuzlingen"(lugar donde Jung estaba cuando Freud no lo visit� en esa oportunidad). A fines de ese a�o se encontraron en una peque�a conferencia en Munich y Jung se disculp�. Pero esa reuni�n se vio malograda por uno de los desvanecimientos de Freud, el segundo en presencia de Jung. Otra vez hab�an tenido una animada discusi�n y una vez m�s Freud interpret� lo que Jung dec�a como revelador de un deseo de muerte dirigido contra �l. Aunque hab�a causas f�sicas en un segundo plano (fatiga, dolor de cabeza), Freud sab�a que all� hab�a un conflicto psicol�gico y Jung no era ajeno a ello. Dijo que all� hab�a "elementos de neurosis" y Freud le contest� "que cada uno de nosotros se ocupe de su propia neurosis con m�s celo que la neurosis del pr�jimo". Hacia 1913 lo que Jung consideraba "nuestra concepci�n" en contraposici�n a Freud, era por ejemplo que la libido no era nada m�s que un fracaso nervioso frente a las verdades inc�modas de las pulsiones sexuales que habitan al ser humano; y que el arquetipo es un principio fundamental de la creatividad, anclado en las cualidades raciales, una potencialidad humana manifestada en las religiones, los cuentos de hadas, los mitos, los sue�os, las obras de arte y la literatura. su equivalente en biolog�a es la "pauta de conducta". Mientras Freud opinaba que Jung se ocultaba detr�s de "una nube religioso-libidinal", Jung le hac�a saber en una carta de la Navidad de 1909: "Es un duro destino verse obligado a trabajar al lado del creador". La correspondencia entre ambos hombres fue decreciendo cada vez m�s pero esto no impidi� que los dos concurrieran al Congreso Internacional de Munich de 1913. Seg�n Freud, las sesiones fueron "agotadoras y nada ejemplares" y la presidencia de Jung hab�a sido "inamistosa e incorrecta". Los votos de la reelecci�n de Jung mostraron el descontento: 22 se abstuvieron como manifestaci�n de protesta y 52 votaron por el candidato. Al final del congreso, Freud resumi�: "Nos separamos sin ning�n deseo de volver a vernos". En octubre Jung renunci� como editor del Jahrbuch aduciendo razones de "naturaleza personal" y renunciando a una discusi�n p�blica. A fines de 1913 Freud hab�a empezado a escribir lo que �l denomin� "la bomba": la "Contribuci�n a la historia del movimiento psicoanal�tico" era un folleto en el que expon�a su versi�n de los desacuerdos que hab�an estado carcomiendo al movimiento en los �ltimos a�os. Pero antes que "la bomba" explotara oficialmente, Jung present� su renuncia a la Presidencia de la Asociaci�n, el 20 de abril de 1914. Respecto a su relaci�n con el nacionalsocialismo, recurrimos a un art�culo de Arnold K�nzli. El autor explicita que gracias a haber nacido hace mucho, tuvo la posibilidad de conocer personalmente a Jung y tener en sus a�os de juventud una nutrida correspondencia con �l, as� como haber participado en reuniones en las que Jung explicaba su "Psicolog�a Profunda". Manifiesta que esta historia personal y el haberse ocupado en reiteradas oportunidades de las controversias en torno a Jung, lo autorizan en honor a la verdad , a contestar a algunas manifestaciones de Baumann en el referido art�culo, as� como a responder con documentos a manifestaciones sumamente unilaterales de diversos autores relativas a Jung. "Baumann escribe: "...totalmente tirado de los pelos es afirmar que Jung ...pretend�a llevar a razonar a la mujer a trav�s de la seducci�n, el maltrato y la violaci�n". Pero es precisamente lo que Jung hac�a. En 1951 escribi�: "En la mujer el Eros forma su verdadera naturaleza, mientras el Logos es a menudo apenas una casualidad...Por m�s que su Eros aparezca gentil y bien dispuesto, no se conmover� ante ning�n tipo de l�gica. En muchos casos el hombre tendr� la sensaci�n (y no le faltar� raz�n) que solo la seducci�n, el golpear y violar tendr�n la necesaria fuerza de convicci�n" (Obras Completas 9/2, 24). �Totalmente tirado de los pelos, Sr. Baumann?...M�s adelante Baumann se dirige contra el frecuente reproche de los autores freudianos..." de que Jung simpatizaba con el nacionalsocialismo, lo cual hace tiempo fue probado como falso". La verdad es que se trata de todo lo contrario. Yo no soy un autor freudiano y no participo de las luchas de sectas psicoanal�ticas. Aqu� se trata de la escueta y estricta verdad del comportamiento de Jung. Lo que esto quiera decir acerca de su psicolog�a, lo elaborar�n personas m�s aptas y competentes. El hecho es que Jung, fascinado por su teor�a del inconsciente colectivo y los arquetipos, cay� bajo la �gida de Hitler, el nacionalsocialismo y Mussolini. Ayud� incluso en las persecuciones a jud�os y al antisemitismo racista con una dignificaci�n desde su psicolog�a profunda. Jung escribi� en el a�o de ascensi�n al poder por parte de Hitler, en 1933, en un diario alem�n acerca de "las realmente existentes ...diferencias de las psicolog�as germanas y jud�as", y en 1934 en el mismo peri�dico: "el inconsciente ario tiene un mayor potencial que el jud�o". Esto iba contra el jud�o Freud. Este no habr�a "conocido el alma germana". �Le habr� ense�ado mejor la violenta aparici�n del nacionalsocialismo hacia el que la humanidad entera miraba con ojos asombrados?. �D�nde estaba la incre�ble potencia y fuerza cuando no hab�a a�n un nacionalsocialismo?. Y responder�: "Estaba escondida en el alma germana..."" "...hace poco apareci� una carta de Jung a su alumno Wolfgang Kranefeld, un entonces conocido entusiasta del nazismo...all� Jung escribe: "hay que advertir al pueblo ario, que con Freud y Adler se predican puntos de vista espec�ficos al juda�smo..., los cuales tienen un car�cter esencialmente destructivo. Si este evangelio jud�o le gusta al gobierno de Adolf Hitler, y bueno, sea. Por otra parte tambi�n ser�a posible que al gobierno le molestara...". Que no es m�s ni menos que un azuzamiento a que Hitler proh�ba la destructiva psicolog�a de Freud y Adler..el "car�cter destructivo" del esp�ritu jud�o era argumento pr�nceps de la propaganda nazi-racista-antisemita." "En 1933 Jung dijo en una entrevista radial berlinesa que: "Como hace poco dijera Hitler, el F�hrer debe poder ser solitario y tener valor en poder proseguir solitariamente..Por ello el verdadero F�hrer es a la vez aquel que tiene el valor en si mismo, y no solo hacia los otros, y que puede mirarse a si mismo a los ojos". Segu�a hablando luego de la "idea del ser del F�hrer", de la "aristocracia propia al F�hrer" y finalmente: "los tiempos de las masas siempre son tiempos del ser del F�hrer. Todo movimiento culmina org�nicamente en el F�hrer, que corporeiza todo el ser, sentido y meta del movimiento popular. Es una encarnaci�n del alma del pueblo y su voz...solo en tiempos de paz sin metas crece la ca�tica conversaci�n parlamentaria, que anuncia indefectiblemente la ausencia de un movimiento m�s profundo". Y nuevamente habla aqu� de la necesidad de cuidarse del esp�ritu destructivo y la enemistad hacia la vida, de las psicolog�as de Freud y Adler." "En 1936, el a�o de las Olimp�adas en Berl�n, Jung public� su famoso "Himno a Wotan", el dios germano de la fuerza arrolladora, ese "liberador de las pasiones y deseos de lucha" a quien Jung promovi� como arquetipo del "Dios germano", quien "explica m�s del nacionalsocialismo que todos los factores econ�micos, pol�ticos y psicol�gicos". Esta simpat�a de Jung por Wotan como "esencia b�sica del alma germana" aparece en cada frase". "En 1939 Jung declaraba a un periodista americano que en los ojos de Hitler hab�a percibido a un visionario. Hitler ser�a el "altoparlante, que refuerza el inaudible murmullo del alma germana", ser�a como " un hombre que atiende el flujo de un rumor de la fuerza de fuente escondida". "En un desfile militar Hitler parece haber decepcionado a Jung, quien se vuelca entonces a Mussolini, del cual dice "el formato especial de un hombre verdadero. No pude evitar amar a Mussolini, su contagiosa energ�a, y elasticidad son contagiosas, c�lidas y humanas". "...De todos modos," dice el autor del art�culo, "a diferencia de los sectarios jungianos, Jung en una entrevista con el rabino Leo Baeck, luego de la guerra tuvo la lucidez de admitir: "Si, tuve un desliz". Incluso sigui� en esta l�nea en un trabajo en el que dice que el nacionalsocialismo "fue el crimen m�s cruento de todos los tiempos". La cuesti�n que queda es saber la relaci�n entre su "desliz" y su psicolog�a". Jung muri� en K�snacht, Suiza, el 06.06.1961. (11 Bb; 15 Bg)
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