Plenilunio
de Rogelio Sinán

Lectora, hoy echaremos a un lado eso que llaman el sentido común y trataremos de hilar con los conceptos una trama sutil que nos permita cubrir la realidad y aun nos ahorre su presencia habitual. Ensayaremos una especie de alquimia utilizando los mil y un recursos de nuestra fantasía, gran experiencia para la cual contamos co un insuperable laboratorio: el cerebro. Verá en él galerías y retorcidos pasillos por los que con frecuencia se extravíanlos mas listos. ¡Cuánta gente hay perdida entre la malla de sus razonamientos! Imagínese en el trance díficil de quien giera en su mente, loco , a tientas, sin hallar la salida. Por eso es peligroso todo juego mental. ¡Oh, tranquilícese! No es cosa de alarmarse. ¿Por qué no hacer la prueba?... Hasta es posible que dé ustede con la piedra filosofal del arte... Pues ¡bien! Haga un esfuerzo imaginativo: eche un vistazo hacia su mundo interior... Busque en la duda las formas de la idea... Distinga imágenes, sonidos, sensaciones... ¿Ve usted qué turbamulta de cachibaches raros? [...]

[...] Procure, pues seguirme a través del laberinto mental, pero no olvide que somos una parte de la ficción. ¡Acérquese! Verá que el Minotauro es menos fiero de lo que cuentan. Sin embargo, no vaya a imaginar que éste es el mismo laberinto de Creta.

Continuación...


Plenilunio, Panamá 1943
Rogelio Sinán

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