IGLESIA DE CRISTO
"Una Esperanza"
"Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" (Efe. 4:6).
El evangelio señala la meta que Dios ha establecido, o la "una esperanza." Oyendo o creyendo en la realidad de esta meta o "esperanza," ardemos interior mente con el deseo de obtenerla. Somos movidos en la vida por esta "esperanza" dentro de nosotros. ¿A qué esperanza se refiere Pablo: a (1) la "esperanza" que es ofrecida y establecida como nuestra meta a través del evangelio, o (2) a la "esperanza" ardiente dentro de nosotros la cual inspira nuestro diario vivir? La pregunta es con el propósito de que podamos ver que la esperanza que arde dentro de nosotros (esperanza subjetiva) está basada en la meta que Dios ha establecido para nosotros (esperanza objetiva). Poco podría ser propiciado por argumentar sobre lo que precisamente quiere decir Pablo. Si quiere decir la esperanza ardiente dentro del sujeto o la persona, inmediatamente implica la meta u objeto real que la persona desea alcanzar.
Ninguna Esperanza Sin Cristo
En Efesios 2:12, Pablo se refiere a los Gentiles antes de la venida de Cristo y la Dispensación del Evangelio. Ellos estaban "sin Cristo . . . sin esperanza." Esto no quiere decir que ellos no abrigaban varias esperanzas, pero lo hicieron. Sino que en lugar de permitir que Dios designara el verdadero objeto de la esperanza, "Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias ... cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de hombre corruptible ... ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador" (Rom. 1:21-25). "Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas" y no les fue confiada la "palabra de Dios" en sus manos impías (Rom. 1:26; 3:1-2). Los Gentiles como un todo, no buscaron a Dios y por tanto El no les dio Su palabra que señalaba a Cristo como la esperanza del mundo.
De esta manera por muchas generaciones los Gentiles "anduvieron en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, ... y eran por naturaleza (eso es; por la naturaleza de la forma en que andaban) hijos de ira," y "su necio corazón fue entenebrecido" (Efesios 2:2-3; Rom. 1:21). Viviendo en esta tiniebla, no tenían idea de la maravillosa esperanza que Dios estaba preparando en Cristo; esto era un misterio oculto para ellos. Aun los Judíos no comprendieron que Dios planeará ofrecer esperanza en Cristo a los impíos Gentiles. Esto había "estado oculto desde los siglos y las edades," pero ahora Dios ha revelado completamente "las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles."
¿Y qué es "este misterio" que ahora no está cubierto, ni oculto por más tiempo, ni es más un misterio? "Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria" (Col. 2:26-27; vea también Efesios 3:4-6). ¡Que maravillosa bendición! Pero aquellos que rehúsan a Cristo aun no tienen esperanza (Juan 12:48; 2 Tesal. 1:7-9).
Llamados En Una Esperanza
"Llamados en una misma esperanza de vuestra vocación," (Efe. 4:4) dijo Pablo. Hemos sido llamados. Nuestro llamado—"el llamado divino," "la invitación a entrar en el reino de Dios"—ofrece y dirige a nosotros sino una esperanza. Cuando obedecemos el evangelio, hacemos eso una esperanza, y solo—nuestra esperanza. El Cristiano debe "saber cuál es la esperanza a que él os ha llamado," (Efe. 1:18)—"la esperanza a la cual Dios le llama." El llamado, la invitación divina trae esta esperanza a los Cristianos. Somos llamados con un llamado santo, nos es ofrecida una gloriosa esperanza, y hacemos esa esperanza nuestra. (Citas del Greeg-English Lexicon por Arndt and Gingrich, pág. 436).
¿Cómo nos llama Dios—extrañas voces en la noche, sensaciones físicas como sacudidas, sentimientos emocionales, ideas repentinas que detonan en nuestra mente, impulsos inexplicables, experiencias mejor sentidas que habladas? ¡Ninguna de estas! Los Efesios habían sido llamados (Efe. 1:18; 4:1; 4:4). ¿Cómo aprendieron ellos la voluntad de Dios y aprendieron a confiar en Cristo como la base de la esperanza? Pablo dijo que ellos confiaban en Cristo "habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación" (Efe. 1:13). ¿Cómo obtenemos la "salvación", "santificación por el Espíritu," y la "fe en la verdad"? "A lo cual os llamó mediante nuestro evangelio" (2 Tesal. 2:13-14).
El llamado de Dios es en la predicación del evangelio. Nuestra respuesta es por la obediencia a la verdad (1 Ped. 1:22).
La Realidad de Esta Esperanza
La esperanza del Cristiano no es meramente un deseo vacío. No es lo que los escarnecedores llaman un tonto "pastel en el cielo"—como el sueño de un niño, deseando para él todo los juguetes en el mundo.
Vincent, en algunos de sus comentarios, enfatizó "no...la cosa porque se espera, sino el sentimiento o principio de la esperanza a la que el llamado de Dios inspira" (Word Studies). Cuando el eunuco Etíope escuchó a Dios llamándole a través de la predicación de Cristo, obedeció al evangelio. Cuando "salió del agua" del bautismo, "siguió gozoso su camino" (Hechos 8). La esperanza estaba ardiendo dentro de él.
¿Es esta maravillosa esperanza dentro de nosotros ciega y vacía, un sentimentalismo extremoso? ¿Es el evangelio de Cristo una fábula y la meta que buscamos en El sin realidad o base en lo real) ¡La verdad es que los testigos oculares vieron a Cristo después de que resucitó de los muertos! Por tanto, "no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas" (2 Ped. 1:16). Aunque el camino en que viajamos pudiera parecer a menudo triste, VEREMOS AL REY ALGUN DIA. "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (1 Juan 3:2).
Dios es. La Biblia es la palabra de Dios. Cristo es el hijo de Dios. Hay un cielo para ganar y un infierno para evitar.
Lenski enfatizó la realidad de eso por lo que los Efesios esperaban, "Los Efesios están personalmente envueltos, sin embargo esta base de unida (la esperanza) permanece aun aparte de ellos" (Interpretation of St. Paul’s Epistles). De esta manera, la esperanza dentro de nosotros tiene una verdadera base fuera de nosotros. Dios ofrece una esperanza verdadera. Viendo la esperanza que Dios ofrece (la objetiva), el Cristiano vive por la esperanza (subjetiva). LAS DOS ESTAN INSEPARABLEMENTE LIGADAS CONJUNTAMENTE. Nuestra esperanza no es un mero deseo, envuelve adaptarse para NUESTRA META que Dios ofrece COMO UNA META VERDADERA.
El Efecto de la Esperanza
Después de afirmar que "veremos" a Cristo y "seremos semejantes a él," Juan declara el efecto de esta esperanza. "Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro" (1 Juan 3:2-3). La esperanza nos inspira a vivir un curso de vida piadoso. El llamado del evangelio es un llamado divino, su esperanza es verdadera. Exactamente como Juan dijo, Pablo dice que deberíamos "andar como es digno de la vocación (llamado) con que fuisteis llamados" (Efe. 4:1-2). El andar digno incluye humildad, mansedumbre, paciencia y amor.
El efecto que Pablo más enfatiza en Efesios 4 es la unidad. Compartiendo una esperanza arrojada a nosotros conjuntamente como los marineros en una tormenta ... enfrentando los mismos peligros, compartiendo el mismo barco, buscando la misma playa. Esto nos ata conjuntamente en unidad santa. "¿Cómo pueden los Cristianos contender en una manera airada el uno con el otro, cuando la esperanza de morar en el mismo cielo hincha sus pechos y anima sus corazones’" (Barnes’ Notes).
¿Pero Qué es Esta Esperanza?
¿Cuál es la esperanza que tenemos en Cristo, a la cual somos llamados, la que es una esperanza de verdad, la que tiene un efecto maravilloso en nuestra vida? No esperamos que el Hijo de Dios nazca, muera, y sea resucitado; porque eso ya sucedió (1 Cor. 15). No esperamos por nuevas revelaciones del evangelio; Dios ya las reveló en su entereza (Judas 3). No esperamos por la remisión de los pecados; porque ya la tenemos por la obediencia a la verdad (Hechos 2:38; 1 Juan 1:7). "La esperanza que se ve, no es esperanza" (Rom. 8:24).
Somos "coherederos con Cristo;" recibiremos la herencia: "si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados." Esperamos "la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos" (Rom. 8:17-25). Cristo vendrá "para ser glorificado en sus santos....seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (2 Tesal. 1:10; 1 Juan 3:2. Estamos "aguardando la esperanza biena-venturada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13). En el fin, Cristo destruirá la muerte, y entregará "el reino a Dios," Y "ASI ESTAREMOS SIEMPRE CON EL SEÑOR" (1 Cor. 15; 1 Tesal. 4:15-18).
Los seguidores de R.H. Boll, Hal Lindsey; Ellen G. White, los Armstrongs, los (así llamados) Testigos de Jehová, y otros nos dicen que estamos viviendo antes de tiempo del reino de Cristo entre los hombres en la tierra (EL MILENIO). Declaran que Cristo debe regresar a la tierra antes del establecimiento de ese reino. No comprenden que ya está aquí (el reino) y que los Cristianos ya están en él (Col. 1:13). Cuando los Cristianos acepten la esperanza premilenial, habrán aceptado otra falsa esperanza. Consiguen absorberse en estas teorías aquellos que no están contentos en morar con aquellos que guardar la "una esperanza." Este alerta para que no permita ser apartado del camino y caer (2 Pedro 3).
Un aporte de
Jaime RestrepoIGLESIA DE CRISTO
Madrid 950, SANTIAGO - CHILE