IGLESIA DE CRISTO

Un Olor Fragante

Mi hija mayor a veces camina a través de la casa y penetra cada salón y cuarto con su perfume. Frecuentemente, es "agradable."

Leyendo una ilustración de como una fragancia se va pasando en un cuarto, pensé en el pasaje de Juan 12:3. En donde se nos dice del perfume de María "...y la casa se llenó del olor del perfume."

Estaba interesado en esta frase y estudiando aprendí que ni Mateo, ni Marcos, ni Lucas registran esta frase (Véase Mat. 26:6-13; Marc. 13:3-9; y Luc. 8:37-39). Esto me intriga aún más. ¿Por qué el Espíritu Santo no lo vio apto para registrarlo en todos? ¿Por qué en la narración de Juan y no en los demás? Yo no puedo contestar las preguntas, pero la oración ha provocado algún pensamiento.

Yo creo que el registro de Juan de esta cláusula sugiere que el ungüento de María tenía calidad; pero también deja una distintiva influencia para todo lo que pudiéramos decir, al leer las líneas. Jesús mismo, también como Su evangelio debiera ser predicado en todo el mundo, y actuar, por tanto, como un dulce y oloroso sabor para todos los hombres. Los hombres en turno deben ofrecerse a sí mismos como sacrificios espirituales a Jehová, y de este modo como Cristianos, ser "perfumes dulces y olorosos."

En un comentario sobre Juan 12:3, A.T. Roberston declara: "Primer efectivo aorista pasivo de pleroo y un resultado natural." Cuando un "dulce olor" o fragancia infiltra por la nariz del hombre, un placer, una acción refrescante ocurre. Esto es bueno. Es satisfactorio.

La misma reacción es vista en la cara de Pablo y en el satisfecho espíritu de Dios. En Filip. 4:18 el apóstol escribe: "...estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios." La liberalidad Cristiana en su dar de sí mismos y su significado es como un "perfume de dulce olor" a Jehová (Véase 2 Cor. 8:1-5; Rom. 12:1-2; 6:13,16,19; 1 Cor. 6:20; Heb. 13:15 y 1 Ped. 2:5).

El Señor disfrutó el dulce aroma de los sacrificios durante los tiempos del Antiguo Testamento (Ex. 29:18,25; Gén. 8:21; Ezeq. 20.41). Esa ley ha sido anulada (Col. 2:14) y estamos siendo atados a la "ley perfecta" (Sant. 1:25), nos ofrecemos a nosotros mismos como ese aroma hoy día. Esto es lo que Pablo está alabando de los Filipenses en 4:18. La recompensa por su cuidado de él fue que: "Mi Dios, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Filip. 4:19). Todo esto exactamente por el "buen olor" en el reino de Dios.

¿Cómo les "olemos" a los hermanos y a los extraños? En 2 Corintios 2:14-16 el viejo soldado escribe: "Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte; y a aquellos olor de vida para vida..." Esto es, como dice Robertson, "un resultado natural." Hablamos a menudo de nuestra luz alumbrando, pero ¿hablamos a menudo de cómo "aromatizar" nuestro olor?

El secreto de expeler prósperamente una fragancia espiritual es por medio de seguir a Jesucristo. Pablo escribió en Efesios 5:1-2: "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó; y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante." ¿Huele usted bien?

Un aporte de Jaime Restrepo

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