IGLESIA DE CRISTO

¿Qué Es La Conversión?

Hay mucho error acerca del tema de la conversión en el mundo religioso. Sin embargo, cuando uno se acerca al Nuevo Testamento sin nociones preconcebidas, lo que este dice sobre el tema es relativamente simple. El error sobre el tema se ha levantado a causa de las opiniones teológicas humanas.

 

Definición

¿Qué es la conversión? Webster’s New Collegiate Dictionary (2ª ed.) define la palabra como se usa en cuanto a la religión: "1. Acto de convertirse, o estado de ser convertido. 2. Un cambio espiritual y moral atendiendo a un cambio de creencia con convicción; específicamente, la experiencia asociada con y abarcando una definida y decisiva adopción de religión, esp., una religión Cristiana." Una idea fundamental en la palabra "conversión" es cambio. Aún en el uso diario "conversión" indica cambio: la pulpa de la madera es "convertida" en papel; una casa a veces es "convertida" en un edificio para oficinas, etc.

 

Su Uso en el Nuevo Testamento

Acorde a la Word Study Concordance (Tyndale House Publishers, Inc., Wheaton, IL 60187), el sustantivo "conversión" aparece solo una vez en el Nuevo Testamento — en Hechos 15:3. Pablo y Bernabé habían completado su primer viaje misionero. En su camino desde Antioquía de Siria hasta Jerusalén "pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles." Por esa declaración inmediatamente entendemos que los Gentiles habían escuchado, creyeron y respondieron al evangelio. Ellos se habían vuelto al Señor.

La misma Concordance cita otros nueve pasajes en el Nuevo Testamento en los que la palabra "convertir" o "conviertan" aparece (Mat. 13:15; Marc. 4:12; Luc. 22:32; Juan 12:40; Hch. 3:19; Hch. 28:26; Sant. 5:10-20 y Mat. 18:3).

En los textos anteriores, los primeros ocho son traducidos de la palabra Griega epistrepho y la última es de strepho. Acorde a la Concordance, strepho aparece 18 veces en el Nuevo Testamento y epistrepho 39 veces. En todas las otras referencias las palabras son traducidas "volver, volver de nuevo o regresar." Esto debería darnos una idea acerca de lo que las palabras significan cuando son traducidas "convertir" o "conviertan." Lea los siguientes pasajes como ilustraciones de este punto: strepho, Mat. 5:39; Luc. 7:9,44; 22:61; epistrepho, Mat. 9:22; 12:44; Luc. 2:20; Juan 21:20; Hch. 16:18; 1 Tesal. 1:9; 2 Ped. 2:22).

En consecuencia, cuando el Señor dijo: "De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mat. 18:3), realmente estaba diciendo que si los hombres no se apartaban del pecado y se volvían al Señor, no podrían ir al cielo. Otra vez, mientras en la RV se lee, "Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados..." (Hch. 3:19), en la VM se lee, "Arrepentíos pues, y volveos..." Acorde a estos dos pasajes, el pecador debe arrepentirse y "volver" para que tenga sus pecados borrados (Hch. 3:19), y para ir al cielo (Mat. 18:3).

 

La Conversión no es el Perdón

Algunas veces la gente confunde la conversión y el perdón. Confían en sus sentimientos como evidencia de la salvación. Algunos han sido conocidos por decir, "siento en mi corazón que soy salvo," y confían en sus sentimientos más bien que en la palabra de Dios. Debemos recordar que la conversión ocurre en el hombre, pero el perdón toma lugar en la mente de Dios. Isaías dijo, "Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar" (Isa. 55:7). Cuando el hombre inicuo abandona sus ideas y prácticas pecaminosas y se vuelve al Señor, Dios promete perdonarle. El hombre se vuelve; Dios perdona. Dios promete al hombre que se vuelva a él: "Seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades" (Heb. 8:12).

En la lista de los pasajes en que "convertir" o "conviertan" son encontrados, Mat. 13:15; Marc. 4:13; Juan 12:40 y Hch. 28:26 son todos aplicaciones del N.T. de la declaración de Dios a Isaías en Isaías 6:9-10. Como Isaías había predicado al pueblo rebelde en su propio tiempo, Jesús se encontró con oposición a Su predicación. El dijo: "el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos, para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan y yo los sane." Otra vez, nótese que el convertirse (volverse) es hecho por el hombre; el perdón es el acto de Dios. Dios perdona a aquellos que se convierten...que vuelven a él. Uno podría "sentirse" salvo, pero hasta que Dios le perdone a él esta aún perdido, además de eso, está en sus pecados, sin vida espiritual, y sin una esperanza válida de ir al cielo.

En Lucas 22:32, Jesús esta prediciendo la negación de Pedro. Dice, "Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos." Aquí Jesús predice el pecado de un apóstol, y su subsecuente volverse de nuevo del pecado al Señor.

Santiago 5:19-20 se refiere a "hacer volver" (convertir) a un hermano del "error de su camino." El énfasis está sobre el esfuerzo de un compañero Cristiano para persuadir a su hermano para que se vuelva del error a la verdad. Esto resultará en "salvar de muerte un alma, y cubrir multitud de pecados."

 

El Pecador Debe Ser Activo

Muchas personas creen que el pecador es completamente pasivo en el proceso de la conversión. La palabra usada en el original Griego es activa, no pasiva, e indica que el pecador es activo en su conversión.

Una ilustración de este punto puede ser vista en 1 Tesal. 1:9-10. Pablo se refiere a lo que los otros decían acerca de su predicación en Tesalónica: "Porque ellos mismos cuentan de nosotros de la manera en que nos recibisteis, y como os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero." Pablo había sido comisionado como apóstol y enviado a los Gentiles "Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban por la fe que es en mí (Jesús), perdón de pecados y herencia entre los santificados" (Hch. 26:18). Como resultado de escuchar el evangelio predicado por Pablo, los tesalonicenses se apartaron de los ídolos, y se volvieron a Dios. Fueron activos, no pasivos, en su conversión.

El evangelio de Cristo es "el poder de Dios para salvación" (Rom. 1:16). El Espíritu Santo obra en la conversión de los pecadores a través de la Palabra, no en alguna "experiencia de conversión" directa y misteriosa. Jesús dijo, "Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere" (Juan 6:44). ¿Cómo hace Dios para traer los hombres a él? Lea el siguiente versículo: "Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí" (Juan 6:45). Los pecadores son enseñados por Dios por medio de escuchar el evangelio. Aquellos que aprenden, vienen. Ellos son traídos, pero responden activamente. Aquellos que rehúsan venir para hacerlo así, no es porque no puedan, sino porque no quieren venir a Cristo (Juan 5:40).

 

¿Qué es la Conversión?

La conversión implica un cambio completo en la actitud, vida y relación de una persona. Todo acerca de él que es lo que lo tiene separado de Dios a causa del pecado debe ser cambiado. Hay tres cambios distintos implicados en el proceso de la conversión: un cambio de corazón, un cambio de vida, y un cambio en la relación.

El corazón del pecador es el taller en donde todos los pensamientos y hechos malos se originan (Mat. 15:19). "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jer. 17:9). En consecuencia, el corazón debe ser cambiado. Describiendo la conversión de los Gentiles, Pedro dijo que Dios "ninguna diferencia hizo entre vosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones" (Hch. 15:9). Escribiendo a los Romanos, Pablo dijo: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación" (10:9-10). La fe "viene por oír la palabra de Dios" (Rom. 10:17), y produce un cambio de inclinaciones — un cambio que destruye el amor al pecado y establece el amor de Dios en el corazón. Pero un cambio de corazón solo no es el todo de la conversión.

Segundo, la vida del pecador está apartada de Dios. Es extraño por las "malas obras" (Col. 1:21). Su vida debe ser cambiada. El arrepentimiento es obrado por la "tristeza" (2 Cor. 7.10). El arrepentimiento no es reformación; es el cambio de mente (comp. Mat. 3:8). Pero un cambio de conducta sola no es aún el todo de la conversión.

Mientras el pecador es un hijo del Diablo, "muerto en el pecado" (Efe. 2:1) y "sin Cristo" (Efe. 2:12), su relación necesita ser cambiada. Necesita convertirse en hijo de Dios, "librado de la potestad de las tinieblas" y "trasladado al reino de su amado Hijo" (Col. 1:13-14). ¿Qué cambio se efectúa en esta relación? ¿Cuándo ocurre este? La Biblia enseña que el cambio ocurre en el bautismo. Pablo declara que todos somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos (Gál. 3:26-27). El "Porque" al comienzo del versículo 27 es traducido de la palabra Griega gar; introduce una razón. Somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús porque hemos sido bautizados en Cristo. Conseguimos entrar en Cristo cuando somos bautizados en El (véase también Rom. 6:3-4). Cuando uno está "en Cristo," es una "nueva criatura" (2 Cor. 5:17), que tiene "todas las bendiciones espirituales" (Efe. 1:3).

El bautismo no cambia el corazón o la manera de conducta. Pero en el bautismo un candidato correctamente calificado es liberado del poder de las tinieblas; tiene sus pecados perdonados (Hch. 2:38; 3:29) o lavados (Hch. 22:16). También es "añadido a la iglesia" (Hch. 2:47), y de este modo "trasladado al reino del Hijo de Dios" (Col. 1:13).

Para una ilustración, piense acerca de los cambios que ocurren en la relación de un hombre y una mujer joven. Se encuentran y empiezan a tener citas; sus corazones son cambiados del amor indiferente del uno para con el otro, pero aún no están casados. Empiezan a comprometerse, escogiendo no tener citas con otros. Sus vidas son cambiadas, pero aún no están casados. Finalmente cambian sus votos y se convierten en marido y mujer. La ceremonia nupcial no hace que se amen más, ni los hace algo más fieles. Pero sí cambia su relación. Antes de la ceremonia no estaban casados; después de la ceremonia están casados. Similarmente, el bautismo no hace la afección de uno por Dios más grande, ni hace su vida algo mas pura, pero si cambia su relación de ser un pecador a ser un hijo de Dios.

 

Conclusión

La conversión, entonces, es simplemente un cambio en la vida de una persona la cual se vuelve del pecado a Dios. Antes de la conversión él es un hijo del Diablo, pero después de la conversión es un hijo de Dios. El proceso de la conversión implica un cambio de corazón, un cambio de vida y un cambio en la relación. Sin todos estos cambios, uno no ha sido completamente convertido. Completamente no se ha vuelto a Dios. ¿Ha sido usted convertido? Dios ha provisto para usted un Salvador, y Cristo se ha ofrecido a sí mismo como sacrifico por el pecado. Pero usted debe volverse a Dios si quiere ser salvo. Hágalo hoy.

Un aporte de Jaime Restrepo

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