IGLESIA DE CRISTO

"Madurez Es ..."

El Nuevo Testamento ciertamente enseña que como Cristianos debemos crecer en madurez, esforzándonos para estar completamente desarrollados en nuestras vidas espirituales (comp. Efe. 4:12-16; Heb. 5:12-24; 2 Ped. 3:18).

(1) Madurez es la capacidad para tolerar la injusticia sin querer desquitarse. Comúnmente como la ley del talión, la Biblia estrictamente enseña contra esto. Jesús dijo, "Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen" (Mat. 5:44). El Cristiano maduro es uno que practicará este principio en su vida diaria (Comp. Rom. 12:14-21).

(2) Madurez es paciencia. Es la buena voluntad de posponer la gratificación inmediata en favor del gran nombre obtenido. Los Cristianos deben verdaderamente soportar y renunciar a algunos de los placeres de esta vida si realmente queremos que el cielo sea nuestro hogar. Moisés es un buen ejemplo de uno que estaba deseando hacerlo así (Heb. 11:24-27). Santiago dijo "...la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna" (Sant. 1:2-4).

(3) Madurez es perseverancia en un proyecto en frente de la pesada oposición y obstáculos desalentadores. Ciertamente le toca a un Cristiano maduro tomar la clase de firme persistencia que es necesaria para vivir una vida fiel, venciendo los muchos obstáculos que andan juntos. La Biblia nos dice "No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gál. 6:9). Debemos estar, "firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Cor. 15:58).

(4) Madurez es la capacidad para enfrentar los disgustos y la frustración, la incomodidad y la derrota sin lamento, desánimo o intentando encontrar a alguien para culparlo. El Cristiano maduro debe recogerse a sí mismo después de que ha caído y tratar de mantenerse como Pablo lo hizo (Filip. 3:12.14). Cuando la incomodidad y la derrota vienen en nuestro camino, debemos tratar con ellas en una manera sin quejarnos. El Cristiano maduro debe estar contento en cualquier circunstancia que se encuentre (Filip. 4:11-13), comprendiendo que "todo lo puede en Cristo."

(5) Madurez es humildad. Es ser lo bastante valiente para decir, "estaba equivocado." Jesús no solo enseñó la humildad (Luc. 14:7-11), también la ejemplificó en Su vida (Filip. 2:1-8). Jesús dijo, "Humillaos delante del Señor, y él os exaltará" (Sant. 4:10). Pedro dijo que estamos para "revestirnos de humildad" (1 Ped. 5:5-7). El Cristiano maduro es uno que lo hace así.

(6) Madurez es la capacidad de evaluar una situación, hacer una decisión y adherirse con ella. El inmaduro gasta su vida explorando posibilidades, cambiando su mente y al final no hace nada. El Cristiano maduro ha hecho el acuerdo de vivir para el Señor y tiene la suficiente convicción para adherirse con ella. Si, debemos estar deseando "contender por la fe" (Judas 3), "siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo aquel que nos demande razón de la esperanza que hay en vosotros" (1 Ped. 3:15). Debemos ser decisivos si queremos estar completamente desarrollados como Cristianos y esforzarnos para ser estables en todos nuestros caminos (Efe. 4-14; Sant. 1:5-8).

(7) Madurez significa seguridad, mantener la palabra a través de una crisis. Ser seguro significa ser digno de confianza; confiable. Hay muchos Cristianos que no son dignos de confianza. ˇEsto no debiera de ser así! Como Cristianos necesitamos ser confiables y mantener nuestra palabra. "Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí, sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación" (Sant. 5:12; comp. también Mat. 5:33-37).

(8) Madurez es el arte de vivir en paz con eso que no puede cambiar, el coraje para cambiar lo que puede ser cambiado, y la sabiduría para conocer la diferencia. Si una persona es verdaderamente madura no se consumirá y preocupará por nada. Jesús dice que no debemos estar afanosos por las necesidades de la vida, sino que "busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas nos serán añadidas" (Mat. 6:24-34). Pablo dijo, "Por nada estéis afanosos, sino que sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones en Cristo Jesús" (Filip. 4:6-7).

 

Un aporte de Jaime Restrepo

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