IGLESIA DE CRISTO
La Fe Salvadora
El tema de la fe es un tema importante de la Biblia. Sin embargo, muchas personas entienden mal lo que la Biblia dice acerca de la fe y de esta manera dicen cosas acerca de la fe que la Biblia no enseña. La Biblia no enseña la salvación por la fe sola (ningún creyente de la Biblia niega que la salvación es por fe). Mientras mucha discusión y controversia continua acerca del tema de la fe, será recordado que lo que la Biblia enseña acerca de la fe no es difícil o duro de entender. En efecto, cualquiera que esté deseando aceptar únicamente lo que la Biblia enseña no tendrá problemas en el entendimiento del tema de la fe. Será recordado que lo que los hombres dicen que la Biblia enseña acerca de la fe y lo que la Biblia ciertamente dice son a menudo dos asuntos muy diferentes.
Aquellos que defienden que la salvación es por fe sola no dan bastante atención a todo lo que la Biblia dice acerca de la fe. Leen pasajes como Romanos 5:1 o Juan 3:16 y se detienen, concluyendo que la salvación es por "fe sola." El error que ellos cometen es el no considerar los pasajes como Santiago 2:14-26. En efecto, si la atención fue dada a Santiago 2:24, sería un simple asunto ver que la salvación no es por "fe sola." Nótese cuidadosamente el pasaje, "Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe." Si la Biblia no dijera algo más acerca del tema, uno rápidamente sabría que la "fe sola" no está autorizada sino condenada en las Escrituras.
El asunto no es de si la fe salva, sino ¿qué clase de fe es la que salva? En Santiago 2, es fácil ver que la clase de fe que salva es una fe que es activa y obediente. Lea cuidadosamente Santiago 2:14-26 y dé atención a los versículos 14,17,20,24-25 y 26. Consideración también debiera ser dada a lo que es dicho con respecto a Abraham en los versículos 21-23, y a Rahab en el versículo 25. Estos dos sirven como ejemplo de la clase de fe que salva, la fe activa y obediente. Ellos no fueron justificados a causa de la fe sola sino a causa de la clase de fe que ellos tenían: una fe obradora. Cada uno expresó o demostró su fe en las obras. Ellos no fueron justificados por sus obras, sino por su fe que fue probada por sus obras.
Por medio de considerar a Abraham, aprendemos algo acerca de la fe que justifica y salva. Esta no rehúsa obedecer lo que Dios manda. Cuando a Abraham se le mandó ofrecer a Isaac sobre el altar, él tenia fe que producía obediencia, no objeción. Sin embargo, muchos hoy día objetan lo que Dios manda y lo rechazan. En Marcos 16:16, Jesús dijo, "El que creyere y fuere bautizado, será salvo." Considere la reacción de muchos ante esto. Si uno no tiene la clase de fe que lo capacita para obedecer antes sino para objetar y rechazar el mandamiento de Cristo, no tiene la clase de fe que lo justificará.
En Hebreos, capítulo 11, tenemos varios ejemplos de la fe activa, obediente, obradora que es la aceptable a Dios. Un estudio de este capítulo nos confirmará la verdad de que la fe que salva debe ser viva y activa, no muerta e inactiva. Esta se expresará a sí misma en actos de obediencia y no en objeciones y rechazos de los mandamientos de Dios.
Mientras estamos enfatizando el obrar activo y la fe obediente que salva, debemos prevenirnos contra otro error que alguien haga. No estamos enseñando la salvación por obras únicamente lo cual sería tan incorrecto como la fe sola. Tampoco estamos enseñando que uno puede obrar exactamente cualquier obra que es buena y moral y aun estar agradando a Dios. Hay las obras de los hombres y hay las obras de Dios. Cuando uno hace lo que Dios ha autorizado, está demostrando una fe viva, pero por rehusar obedecer a Dios únicamente una fe muerta es evidente porque "la fe sin obras es muerta" (Sant. 2:20).
En Hebreos 11:6, aprendemos que sin fe es imposible agradar a Dios. Debiera ser evidente que la fe que es aceptable a Dios es una que no únicamente reconoce los hechos sino que es viva, activa y obediente. De esta manera, ¿qué acerca de su fe? ¿De qué clase es? Usted deberá recordar que a menos que su fe esté viva y activa en obediencia a todo lo que Dios manda, usted no puede estar agradando a Dios porque "la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma" (Sant. 2.17). La fe que justifica y está agradando a Dios es viva, activa, obrando los mandamientos de Dios. ¿Está su fe agradando a Dios?
Un aporte de
Jaime RestrepoIGLESIA DE CRISTO
Madrid 950, SANTIAGO - CHILE