IGLESIA DE CRISTO
La Condición del Hermano Extraviado
"Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados"
(Sant. 5:19-20).Tanto la Biblia como la experiencia nos enseña que un hijo de Dios puede y se extravía de la verdad. Muchos que habían sido liberados del poder y culpa del pecado han vuelto de nuevo a los pobres rudimentos del mundo. La Biblia también enseña que tenemos la obligación de extender el esfuerzo para reclamar y restaurar al tal para utilidad en el reino de Dios.
Hay muchos hijos de Dios extraviados y esparcidos sobre la tierra, vagando en la abierta montaña del pecado y la vergüenza, quienes una vez fueron miembros fieles de la iglesia del Señor. Fueron de mucho valor para la causa de Cristo, pero ahora están fuera de la obligación y de la comunión con Dios y de su pueblo. Toda la buena influencia por la verdad y la justicia que los tales pudieron ejecutar para la salvación del mundo esta siendo conducida al servicio del diablo y usadas por las fuerzas enemigas de la causa de Cristo.
La condición del extraviado hijo de Dios está expuesta en las Escrituras. "Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno" (2 Ped. 2:20-22).
Del pasaje anterior aprendemos de la verdadera condición de aquellos que han sido enredados otra vez y vencidos por las contaminaciones del mundo malo. Una condición tal es peor a la que era en el principio. Este es usualmente el caso. El apóstata de la fe se vuelve peor de lo que era antes de su conversión a Cristo. Cuando el borrachín, por ejemplo, va de regreso a su botella usualmente es mas adicto de lo que era antes de su conversión. Del mismo modo es con cualquier persona que ha estado viviendo en algún hábito o vicio pecaminoso, y es convertido de este, luego cae de regreso en la vieja vida de pecado.
La razón para que la condición de este apóstata sea peor de lo que su vida anterior en el pecado pudo ser es que él está deseando mostrarle a los otros que no continuará más bajo las restricciones por las que había sido atado por su obediencia a Dios. Sin embargo, el tal necesita aprender que será un poco más difícil el hacer salir las cadenas del pecado esta segunda vez de lo que fue la primera vez. También aquellos en pecado harán esfuerzos especiales para llevarlos a la tentación y al pecado para obtener un triunfo sobre lo que es correcto. Los tales se van a perder eternamente en el infierno. A causa de estas razones hubiera sido mejor para uno nunca haber nacido.
Pedro también expone la condición de aquellos que se apartan de Dios en estas palabras: "Mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado." Si el hijo de Dios extraviado no hubiera actuado de esta manera no habría deshonrado la causa de Cristo como lo ha hecho ahora. El tal no se habría hundido tan profundo en el pecado como ahora ha ido. El tal no habría incurrido en la condenación de un Dios justo y amoroso si no hubiera apostatado de la gran salvación. Si uno está resuelto a serle infiel a Dios, nunca debió pretender el ser obediente a El. Pero esta es la condición de uno que ha sido librado de la culpa del pecado y vuelve de nuevo a las contaminaciones del mundo.
Pedro describe la condición del infiel siendo como "el perro que vuelve a su vómito." Regresa para comérselo. ¡Que escena tan repugnante! Pero esta es la forma como Dios piensa de sus hijos que regresan a la vida pasada de pecado. "Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad" (Prov. 26:11).
El hijo de Dios que se aparta de El, habiendo sido redimido por la sangre preciosa de Jesucristo, es también descrito como una puerca que es lavada de su inmundicia y regresa al estanque para revolcarse en el cieno. Es claro que la puerca fue lavada de su inmundicia y regresó al lodo. Es exactamente claro que un hijo de Dios, lavado y limpiado por la sangre de Cristo puede regresar a una vida de pecado. Un hijo de Dios puede caer de la gracia (Heb. 12:13-14; Gál. 5:1-6). Una vez limpiado del pecado, el hijo de Dios puede regresar al "lodo" del pecado.
Cuando un pecador redimido se vuelve infiel a Dios hay varias condiciones pecaminosas en las que él mismo podría encontrarse. Como tal uno es un extranjero desde que la obediencia al evangelio de Cristo lo coloca a uno en la familia de Dios. Uno podría ser un hijo de Dios extraviado (Sant. 5:19-20). Uno podría ser un apóstata o uno que ha caído tan lejos de Dios como para negarle (1 Tim. 5:8). Un pámpano con fruto podría volverse sin fruto (Juan 15:1-8). Uno podría volverse tibio (Apoc. 3:16). En cualquier caso la relación de uno hacia Dios ha sido cortada por el pecado y está en una condición de perdición (Hch. 8:18-24).
Dios tiene una perfecta ley de perdón para aquellos que se han extraviado de la verdad. Uno debe arrepentirse (Hch. 8:22; Jer. 3:12; Apoc. 2:5). Dios requiere que uno confiese sus pecados (Luc. 15:21; 1 Juan 1:9; Hch. 8:22). Dios demanda que el hermano extraviado ore por el perdón (Hch. 8:22).
Pedro pinta una repugnante y sucia descripción de aquel que se ha apartado de la fe, pero esta es la descripción de Dios (2 Ped. 2:20-22). Si usted ha dejado su primer amor, es infiel a aquel que lo redimió, esta es su condición.
Si usted ha vuelto su espalda a Jesús, habiendo desertado del Rey, si usted ha lanzado su tienda de campaña hacia Sodoma, arrepiéntase de sus pecados, confiéselos y ore para que Dios lo perdone. El perdonará y "sanará su apostasía." Permita a la fidelidad "mantener firme la profesión de la fe," y "crea para la salvación del alma" (Heb. 10:19-39). ¡La fidelidad a Dios es el camino al cielo y una vida tal tiene recompensa!
Un aporte de
Jaime RestrepoIGLESIA DE CRISTO
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