IGLESIA DE CRISTO

Justificación Por Obras

La compatibilidad, armonía e inter-dependencia entre la gracia, la fe y las obras es claramente vista por mayoría en virtualmente todos los asuntos mundanos. ¿Los axiomas son alterados o los principios cambiados cuando los asuntos espirituales están concernidos? Los falsos conceptos acerca de la gracia y la fe han resultado en visiones extremas y totalmente no escriturales de la obediencia, o las obras. La gracia y la fe han sido exageradas por sobresalientes teólogos y sus distorsiones han sido tornadas encantadoras y proclamadas a tal extensión que muchos estudiantes de la Biblia nunca piensan en alguno de los mandamientos solemnes de Dios como siendo requerimientos absolutos. Las palabras del Todopoderoso son descartadas como buenas pero innecesarias. El pensamiento total de la obediencia y las obras ha sido echado a un lado por muchos religionistas en diferencia a las visiones populares de la gracia (sola) y la fe (sola).

Un intérprete de la ley una vez le preguntó a Jesús qué hacer para tener la vida eterna (Lucas 10:25-28). Jesús respondió por medio de preguntarle: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?" Es importante para un hombre saber lo que la ley de Dios dice. Es igualmente importante para un hombre respetar y tener confianza en la ley de Dios. El intérprete de la ley conocía la respuesta correcta y respondió, "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón...y a tu prójimo como a ti mismo." Jesús luego dirigió el punto a su instruido conversador: "Bien has respondido; haz esto, y vivirás." Ningún énfasis aquí sobre la fe. Ninguna mención aquí de la gracia de Dios. Y por buena razón. No era esto lo que el intérprete de la ley había pasado por alto (o también Jesús ignoró su verdadera y crítica necesidad). Su fracaso estaba en su hacer, o mas específicamente su falta de hechos.

La religión de Jesús es un camino de acción justa. Es un camino de servicio obediente por la fe. El hombre que cree y conoce la voluntad de Dios es bien aconsejado, "Haz esto, y vivirás." "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre..." (Mat. 7:21).

La gracia de Dios le enseña al hombre cómo vivir (Tito 2:11-12). El hombre puede rechazar la gracia por (1) no creer o (2) no hacer lo que ella enseña. ¿Qué nos enseña a hacer la gracia de Dios? "¿Cómo lees?" Saber lo que la palabra de Dios manda. Luego "Haz esto, y vivirás." La mira de la fe se extiende más allá de la aceptación de la existencia de Dios y de la deidad de Cristo e incluye una correspondiente confianza en todo lo que el cielo dice. "Id...y predicad el evangelio...el que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere (al evangelio, la cosa predicada), será condenado" (Marcos 16:15-16). ¿Cree usted al evangelio? Entonces hágalo. La fe aprovecha en Cristo cuando esta "obra por el amor" (Gál. 5:6). Pero si usted no cree al evangelio y en todo lo que requiere, usted "será condenado" aunque crea en Dios y en Cristo acorde al pasaje. Nuevamente, la cosa creída en Marcos 16:15-16 es el evangelio, y el evangelio contiene leyes y mandamientos que hacen a los hombres libres cuando son obedecidos (1 Ped. 1:22-25). El que rechaza el evangelio (con sus leyes y todo lo que contiene) no puede ser salvo por el reconocimiento de Cristo. El creer que salva en el pasaje es el creer en el evangelio (eso es, la confianza en sus mandamientos y promesas) que es la obediencia en el bautismo.

Saulo de Tarso, después de que creyó que Jesús era el Cristo, se le dijo que había algo que "debe hacer" (Hechos 9:4-6). El "hacer" que le fue requerido tenía que ver con "lavar" sus pecados (Hechos 22:16). Su fe en el camino no pudo tomar el lugar de la obediencia que el Señor mandó. El predicador le dijo qué hacer, tener lavados sus pecados. Si él no hubiera creído el mensaje, el evangelio de la liberación del pecado, entonces él habría sido un incrédulo. Considerando el evangelio habría sido un incrédulo y en consecuencia un rechazador de cualquier gracia que fuera contenida en el evangelio. Recuerde, del evangelio Jesús dijo: "El que no creyere, será condenado" (Marcos 16:15-16). Los beneficios de la gracia y la fe de esta manera dependían de si él obedecía.

Las parábolas de Jesús consistentemente ilustraron la necesidad de hacer cualquier cosa que Dios mandara. En Mateo 25 en cada ejemplo (las vírgenes, los talentos y la escena del juicio) aquellos que no hicieron se perdieron, cerrado, arrojados, o dejados a la suerte del lamento y gemido. "Hijo, vé hoy a trabajar..." (Mat. 21:28). Precepto sobre precepto declara que estamos para obrar y servir al Señor. "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores..." (Sant. 1:22). "Si andamos en luz...tenemos comunión...y la sangre...nos limpia..." (1 Juan 1:7). "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él" (1 Juan 2:4). "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas de la ciudad" (Apoc. 22:14). En la advertencia de la segunda venida Jesús dijo, "Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así" (Mat. 24:46). El juicio está expresamente para ser ejecutado a todo hombre "según lo que haya hecho" (2 Cor. 5:10).

Dios es capaz de hacer "mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos" (Efe. 3.20), y nuestro servicio y sufrimientos "no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse" (Rom. 8:18). Nuestras obras no son merecedoras de las maravillosas bendiciones que él concede y no disminuye su gracia en lo mas mínimo. Jesús dijo: "Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos" (Lucas 17:10).

Un aporte de Jaime Restrepo

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